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Toga

Este documento resume los principales puntos sobre la deontología jurídica. Explica que la deontología jurídica trata sobre la moral y ética de los abogados y sus deberes hacia los clientes. Luego describe 8 razones por las cuales la deontología es necesaria para la profesión jurídica, incluyendo que humaniza la profesión, sirve de guía para los abogados, y contribuye a la credibilidad y buena imagen pública de la profesión. Finalmente, analiza brevemente un libro sobre los valores que deb
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Este documento resume los principales puntos sobre la deontología jurídica. Explica que la deontología jurídica trata sobre la moral y ética de los abogados y sus deberes hacia los clientes. Luego describe 8 razones por las cuales la deontología es necesaria para la profesión jurídica, incluyendo que humaniza la profesión, sirve de guía para los abogados, y contribuye a la credibilidad y buena imagen pública de la profesión. Finalmente, analiza brevemente un libro sobre los valores que deb
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Contenido

ANÁLISIS ACERCA DE LA DEONTOLOGÍA JURÍDICA..................................................1


BREVE ANALISIS DEL LIBRO TRABAJADO EN CLASES EL ALMA DE LA TOGA.5
CONCLUSIÓN.........................................................................................................................19
BIBLIOGRAFIA.......................................................................................................................19

ANÁLISIS ACERCA DE LA DEONTOLOGÍA JURÍDICA

La deontología jurídica trata sobre la moral del abogado y la forma de actuar


con su cliente, el profesional del derecho tiene que defender los intereses de su
patrocinado siempre actuando con la verdad y siempre teniendo en cuenta su
ética profesional.

El abogado que es honesto tiene como deber ético el guardar reserva de los
asuntos vinculados con la vida privada de sus clientes. Ello, porque se debe
proteger el bien jurídico correspondiente a la intimidad de la vida privada de las
personas, protegidas por la normatividad jurídica.

La ética constituye el ámbito que inspira y cobija los más nobles sentimientos
del ser humano. Sin ética el hombre estaría sin "hogar", a la intemperie,
desamparado en un mundo en el que sólo imperaría la ley de la selva y la de
los más bajos instintos.

Es un importante deber de las Facultades de Derecho y de los colegios de


abogados preocuparse seriamente y con sentido de responsabilidad de
recordarle a los que ejercen o han de ejercer la abogacía cuáles son sus
deberes.

La deontología jurídica proviene del griego y significa "lo obligatorio, lo justo, lo


adecuado". Es la rama de la filosofía jurídica que tiene como finalidad
específica la determinación de cómo debe ser el derecho y cómo debe ser
aplicado.
La deontología es la disciplina que se ocupa de los deberes de los
profesionales. En el caso de los abogados se trata de una multiplicidad de
deberes como son aquellos consigo mismo, con la sociedad, con la profesión,
con los clientes, con los colegas, con los jueces, con la entidad gremial.

Es aquella parte de la ética profesional que se ocupa de los deberes morales


de los abogados, de los deberes de estos servidores del derecho.

La deontología es a todas luces necesaria en una profesión como la nuestra


Resulta fundamental disponer de una serie de reglas que fortalezcan esta
vertiente humana de la profesión

La razón última es la JUSTICIA. Es un elemento común de todas las ramas


jurídicas, en mayor o menor medida. Ya Ulpiano destaco la importancia que
existe entre Derecho y justicia. En sus palabras decía: “conviene que el que ha
de dedicarse al derecho conozca primeramente de donde deriva el nombre ius
(derecho). Es llamado así por derivar de justicia”.

La mayoría de los autores defienden al Derecho, como la ciencia de lo justo y


de lo injusto; y colocan al jurista como el “científico” de la justicia. El mismo en
sus sentencias, declara que es lo justo de en el caso concreto y el fiscal
defiende lo que considera justo de acuerdo con la legitimidad vigente y las
circunstancias particulares. El abogado en cambio, persigue lo que entiende
que es el derecho para el de acuerdo a la postura que defiende y
principalmente los intereses de su cliente.

A pesar de haber comenzado a definir lo que para nosotras es el sentido de la


profesión jurídica, conviene matizar que desde el siglo XIX, especialmente con
Kelsen, la mayoría de los conocedores del derecho, están acostumbrados a
entender al oficio del juez como el discernimiento entre lo legal y lo ilegal. La
corriente más conocida es el positivismo, que utiliza la técnica del Derecho de
forma cerrada e inconclusa. Se juzga tal como la ley lo dice. A pesar de ello, no
todos los juristas actúan de igual modo

En este curso el docente me invita a reflexionar acerca de estas preguntas:

Si fuera el cliente de un abogado:


¿Me gustaría que tu abogado fuera contando a todo el mundo las confidencias
que le hubieras hecho en su despacho?

¿Me gustaría que tu abogado defendiera también a la parte adversa?

¿Me gustaría que tu abogado te aconsejara presentar una demanda por el


mero interés económico de cobrar una minuta de honorarios?

Y si fuera abogado:

¿Me gustaría que el abogado contrario hiciera uso en los tribunales de las
comunicaciones que hubiera mantenido contigo en una negociación?

¿Me gustaría enterarte por el cliente que otro compañero lleva semanas
llevando el caso que tú llevas?

La respuesta en todos los casos es, obviamente, negativa.

Sin embargo, este sencillo ejercicio reflexivo nos permite vislumbrar cuál podría
ser un escenario en el que no existiera la deontología profesional o, en su caso,
qué conductas podrían quedar exentas de reprobación, entendiendo a la
deontología como un conjunto de reglas y principios que rigen determinadas
conductas del profesional de carácter no técnico, ejercidas o vinculadas al
ejercicio de la profesión y a la pertenencia al grupo profesional.

La deontología es a todas luces necesaria en una profesión como la nuestra,


extremo éste que por su obviedad no va a ser objeto de esta colaboración. No
obstante, sí pretendemos realizar un repaso de algunas de las razones por las
que es fundamental el conocimiento y la práctica de la deontología, y ello con
ánimo de incentivar su conocimiento y realzar su indiscutible importancia.

La deontología jurídica nos enseña a:

1ª.- Definir el comportamiento correcto del profesional con sus clientes y con
otros profesionales.

A través de la deontología, y más concretamente de sus fuentes normativas,


los comportamientos morales concretos que debe seguir el abogado quedan
positivados, de forma que el profesional dispone de una imagen clara y precisa
del patrimonio moral y ético que sustenta nuestra profesión en determinado
momento y que le servirá, como posteriormente indicamos, de orientación.

2º.- La deontología humaniza la profesión.

La deontología contribuye a humanizar la profesión, pues a través de sus


principios se dota a la misma de algo más que una serie de reglas técnicas
que, arropadas por la búsqueda de la eficacia y la rentabilidad, convierten
nuestra actividad en mero utilitarismo. Dada la dimensión humanista de la
abogacía, resulta fundamental disponer de una serie de reglas que superando
dicha concepción pragmática, fortalezcan esta vertiente humana de la
profesión, lo que sin duda repercutirá en las interrelaciones diarias del abogado
con los clientes y el resto de los operadores jurídicos.

3º.- Sirve de orientación y guía al abogado.

La existencia de todo un conjunto de principios y reglas que regulan el


comportamiento del abogado servirá de orientación y guía al profesional en
aquellas circunstancias en las que se planteen problemas en sus relaciones
con clientes, con los compañeros o con los órganos judiciales.

4º.- Nos compromete con nuestra profesión y refuerza el colectivo.

Adoptar los principios de nuestra deontología nos servirá no solo para


integrarnos plenamente en nuestro rol profesional de abogados, reivindicando
así frente a la sociedad nuestro especial estatus, sino que nos hará sentirnos
más comprometidos con nuestra profesión y con su misión, haciéndonos, de
paso, estar más alerta ante cualquier desviación deontológica, nuestra o de
terceros. Dicho compromiso contagiará sin duda al colectivo, que se verá
reforzado.

5º.- Disuasivo y disciplinario.

A través de la vertiente disciplinaria de los códigos normativos se logra disuadir


de incurrirse en comportamientos contrarios al deber ser del abogado y, en
última instancia, a corregirlos a través de la correspondiente imposición de
sanciones. Igualmente, de esta forma se logran acotar responsabilidades
profesionales.
6º.- Contribuyen a la credibilidad y a la imagen pública de la profesión.

La razón de ser de los códigos deontológicos no es otra que hacer mejores


profesionales para servir mejor a la sociedad; es decir, potenciar la función
social de la abogacía, lo que contribuirá sin duda alguna a dar credibilidad e
imagen positiva a nuestra profesión. En la medida en que seamos
deontológicamente correctos, nosotros y nuestro colectivo se verán
beneficiados.

7º.- Perseguir un constante perfeccionamiento en las tareas profesionales.

La capacidad técnica del abogado es un elemento primordial en el contexto


deontológico, pues a todo abogado se exige responsabilidad y diligencia en su
quehacer diario a fin de no perjudicar los intereses de sus clientes, siendo
fundamental disponer de una técnica adecuada y una formación permanente
para que aquella no se pierda.

8º.- Garantiza al cliente, y con ello a la sociedad, la prestación de un servicio


basado en los pilares de la honestidad, probidad y confianza.

Efectivamente, dada su dimensión moral, la deontología contribuye a que la


relación abogado cliente se materialice de acuerdo con las pautas y valores
éticos sociales.

BREVE ANALISIS DEL LIBRO TRABAJADO EN CLASES EL ALMA DE LA


TOGA
El libro trata sobre realzar los valores de los abogados y de guiar a los nuevos
jóvenes que están incursionando a la carrera de cómo debe ser un verdadero
abogado guiándose de los principios morales y de valores éticos

¿Quién es Abogado?

Para empezar, el autor nos hace un llamado para definir correctamente el


término de "abogado". Pues nos dice que ser abogado va más allá de haber
recibido un título de Licenciado en Derecho y Ciencias Políticas (en nuestro
caso). Afirmándonos que el verdadero abogado vendría siendo aquel que
ejerce la profesión dando consejos jurídicos y pidiendo justicia.

En gran parte estoy de acuerdo con lo que nos ha dicho el autor, ya que, en
definitiva ser abogado y ser Lic. En Derecho no es lo mismo; pero de igual
forma hay muchos abogados que a pesar de ejercer una profesión "digna", se
han encargado de darle una mala reputación a ésta, y es por eso que a mi
parecer personas así tampoco merecen ser llamados abogados.

La fuerza Interior

Me parece muy atinado lo que el autor quiere decir cuando, valga la


redundancia, nos dice que en nosotros mismos hay una fuerza, que no
hallaremos en ningún otro lugar. Es esta fuerza la que nos ayuda a enfrentar
las injusticias que se nos presentan. Incluso cuando nuestra dignidad se ve
empañada por críticas o agresiones debemos siempre mantener nuestro
orgullo en alto y hacer justicia o pedirla.

Habrá muchas veces en las que podemos llegar a pensar que todo está
perdido, pero, debemos encontrar esa fuerza dentro de nosotros que nos
impulsa a seguir adelante y de no ser encontrado o como nos dice Ángel
Osorio, cuando se tengan dudas, en ese momento, se debe cambiar de oficio.

La sensación de la justicia

"La Justicia no es fruto del estudio sino una sensación", nos dice Ángel Osorio.
Y es totalmente cierto pues la justicia no es algo que se pueda aprender en
libros, es algo que solo se aprende en la vida.

Actualmente el sentido de la justicia de muchos abogados se ha visto nublado,


porque en nuestra sociedad capitalista lo que importa es el dinero, no lo que en
realidad es justo, equitativo, bueno y prudente. Entonces lo que hacen es
tergiversar las leyes a su antojo para ganar sin importarles nada más. Y es que
ganar un caso no lo es todo, debemos encontrar el equilibrio de las cosas,
entre brindarle nuestra ayuda al cliente sin caer en la injusticia para con los
demás.

Esto es algo que en lo personal me parece que recae mucho en lo que es la


familia y los valores que se enseñan en casa, porque hoy en día podemos ver
como valores tan importantes como este, "la justicia", han sido olvidados por
muchos.

La moral del abogado


Según nos dice el autor, se presupone que cuando un abogado acepta un
caso, es porque está defendiendo una causa justa, y éste deberá hacer todo lo
moralmente y todo lo que dentro de lo justo cabe, para defenderlo. Pero me
pregunto yo, ¿quién decide lo que es moralmente correcto y lo que no? Y aquí
es donde entra otra cosa importante que nos menciona el autor, "Abogado que
sucumba al qué dirán, debe tener manchada su hoja de servicios con la nota
de cobardía". Pues para lo que muchos sea correcto, puede que para otros no
lo sea; y si nos dejamos llevar por lo que dicen los demás jamás llegaremos a
ser quienes en un principio soñamos que seríamos.

El Secreto Profesional

Puede llegar a ser hasta gracioso, pero es totalmente verídico que día a día
nosotros hacemos lo mismo, y es que no sabemos guardar secretos; porque se
lo decimos a "una" persona de nuestra total confianza y esa persona se lo dice
a otra persona de su total confianza y así sucesivamente como nos explica el
autor. Y puede que en nuestra vida diaria aunque este mal visto la gente lo
hace pensando que no traerá muchas repercusiones, pero en muchos de los
casos si las trae.

Como abogados, se debe evitar esto, pues al revelar un secreto que le revela
el cliente puede ser totalmente atroz para el veredicto del juez. Aquí recaemos
en un punto tocado previamente en los capítulos anteriores, y es que el
abogado al aceptar un caso se presume que es por una causa justa; y en lo
personal yo opino que si al abogado se le confía algún secreto que diga que el
cliente es totalmente culpable mejor deje el caso, sin tener que revelar el
secreto y no defender una causa que no es justa.

También me parece que el abogado ni siquiera debería de ser capaz de


atestiguar en un caso contra su cliente, porque en esos momentos puede que
su buen juicio sea nublado por motivos personales y al bajarse del estrado
todavía quede así como muy involucrado en el caso y no se desenvuelva tan
bien como abogado.

La Chicana
Aunque, como nos dice el autor, hay casos en los que por un buen motivo sea
necesario hacer una chicanearía, queda en la conciencia de cada abogado
hacerlo o no. Yo quisiera afirmar, que la chicana es algo malo, porque de cierta
forma es como tergiversar la ley para nuestro beneficio, o más bien el beneficio
del cliente; pero, el sentido de el buen desempeño de la abogacía es algo que
se ha ido perdiendo, donde la chicana puede que en ciertos casos no sea tan
mal visto como en otros.

Pues creo en mi cliente y si estoy representando una causa justa me gustaría


ver como la justicia verdaderamente prevalece.

La sensibilidad

Es totalmente acertado que la abogacía es una constante lucha de pasiones,


pero está en nosotros no sucumbir a ellos. Esto no quiere decir que debamos
ser totalmente fríos y escépticos, sino que no podemos inclinarnos por
involucrarnos mucho o no involucrarnos en lo absoluto y simplemente que sea
una cuestión de ganar, por dinero, porque como nos dice el autor esto nubla
nuestro buen juicio.

Y es que muchas personas esperan conectarse en algún momento con su


abogado, es decir, que este pueda sentir un poco de su sufrimiento. Pero me
parece que el abogado debería detenerse a analizar la situación, preocuparse
por su cliente sin pasar ese límite en el que todo se vuelve personal y
ampararse y hacer buen uso de lo que dicta la ley.

El desdoblamiento psíquico

Es muy interesante el punto este que toca el autor. Me parece que para
proceder muchísimo mejor en un caso, es de gran importancia llegar a
conectarse con el cliente. Para esto, es bueno dejar a un lado nuestros
intereses y nuestro bienestar, y ponernos en los zapatos del cliente. No es
cuestión de olvidarse quiénes somos, sino el renunciar a ciertas cosas que
podrían interrumpir nuestro trabajo y utilizar nuestras facultades como buenos
abogados.

La independencia
Tiene partes muy ciertas aunque al mismo tiempo difiero con algunas de ellas.
Pues está claramente establecido que la abogacía se ejerce con libertad pero
este a su vez puede ser influenciado por lo que un asesor o algún allegado le
sugieran. Y es que cuando el autor menciona que es difícil resistirse al llanto de
una mujer, o la involucración de un miembro de la familia, estoy en total
desacuerdo. Porque sí, es verdad que la familia es primordial en nuestras
vidas, y lo digo yo que amo mi familia con locura, pero cuando ejercemos la
abogacía debemos trasladarnos. Cuando defendemos a alguien más ya no
somos solo nosotros, en nuestro mundo ego centrista, sino que está en
nosotros velar por los mejores intereses de nuestro cliente; claro está sin que
esto vaya a opacar nuestra moral y nuestro sentido de la justicia.

Es un dilema bastante grande el aceptar un caso que aunque no nos parezca


de lo más justo, pero que será muy bien remunerado "económicamente"
hablando, mas debemos poner nuestras prioridades en orden. Porque no es lo
mismo decirle a un abogado que tiene 8 hijos, cuya esposa no trabaja y no
atiende un caso de hace más de 5 meses que no acepte el caso, pues tiene un
deber con su familia de alimentarlos a decirle a uno que atiende 4 casos al mes
y no tiene hijos ni está casado; aunque a fin de cuentas queda en la conciencia
de cada uno lo que debe hacer.

El trabajo

La profesión de la abogacía es simplemente maravillosa, y no lo digo porque


esté estudiando para ser abogada, puesto que en realidad lo hago porque me
parece que es indispensable saber un poco sobre todo y es eso lo que hace
esta profesión. Te hace leer tanto sobre diversos temas, pues cada caso es
totalmente diferente y necesita una preparación diferente. Realmente está en
cada abogado decidir qué clase de aboga quiere ser, porque si bien es cierto
que la mayoría de las personas a la hora de buscar un abogado quieren al de
más renombre, porque tiene un gran don de la palabra y de persuasión, o
porque tiene un currículo sumamente impresionante donde se nota su gran
educación, o por su gran sentido de honradez, o simplemente por la cantidad
de casos ganados.
Éste es un trabajo que necesita de mucha dedicación y esfuerzo, pero más que
todo necesita ser amada. Involucra muchos sacrificios, como el dedicarle
muchísimas de nuestras horas de sueño, aunque el autor nos dice que es
preferible que le dediquemos las primeras horas de la mañana porque así el
entregamos nuestros primeros esfuerzos y no las de la noche en la que
simplemente le entregamos los residuos. Y vuelvo a decir que esta profesión o
se ejerce apasionadamente o no se ejerce, añadiendo que dichosos son los
que tienen la posibilidad de ejercerla, porque no son muchas las profesiones
que nos retan tanto como esta, que siempre nos piden más y nos hacen crecer
muchísimo como individuos de una sociedad.

La palabra

La palabra es un don, que muchos aún no hemos aprendido a utilizar; al mismo


tiempo puede ser un arma, ya que si no la utilizamos correctamente tanto otras
personas como nosotros podemos salir heridos. Es cuestión de darle el uso
correcto y también del mérito respectivo, pues de no ser por ella muchos de
nosotros seriamos salvajes, ateos sin motivo de existencia alguna, ya que
gracias a la palabra es que al pasar de los años se fueron difundiendo todas
nuestras creencias, explicaciones de existencia, se concretan negociaciones,
etc.

Ha como el autor se expresa sobre el uso de la palabra en la abogacía, me da


a entender, por muy tosco que suene, que sobre todo debemos utilizarla
correctamente para la comodidad del juez. Puesto que nos dice que debemos
ser breves, para que no se aburra porque ya ha escuchado tantos argumentos
a lo largo de subida que si es corto hay más posibilidades que falle a t favor;
que hay que ser claros para que hasta el portero nos entienda, además de que
el juez esta fatigado y no quiere oír tantos adornos en las historias; y así pues,
no es que no esté de acuerdo con esto que acabo de mencionar, solo que me
parece que no era necesario decir que es para facilitarle la vida al juez, aunque
así sea.

Y de igual forma me parece que Ángel Osorio acierta mucho a la hora de


explicarnos por decirlo de algún modo la clave para el buen uso de la palabra.
Porque si bien es cierto que tanto la cordialidad hacia las otras personas, ya
sea el otro abogado, o el juez; el uso correcto del léxico, mas no tan rebuscado
pues lo que se intenta es que se entienda lo que queremos transmitir; y la
amenidad, pues es muchísimo más agradable escuchar a es apersona que nos
habla con calidez y sencillez a la que nos habla de manera tosca.

Abogados aprenden a manejar la oratoria para captar la atención de los jueces

Los jueces, como el resto de los trabajadores, acumulan cansancio durante el


día y a lo largo de la semana, por lo que la capacidad oratoria de los letrados
es fundamental para captar su atención, algo en lo que se están formando
estudiantes de quinto de Derecho de Granada.

En un curso pionero, impulsado por la Delegación de Justicia de la Junta y la


Facultad de Derecho, los futuros abogados aprenden técnicas para enfatizar
sus voces y darles la entonación adecuada, para ser convincentes con la
comunicación no verbal y para aprovechar todos los beneficios de una buena
oratoria.

El profesor de Oratoria, Julio García Ramírez, explicó hoy que el buen abogado
debe saber entender, para lograr una comunicación eficaz "el estado de ánimo
del cliente y de su interlocutor", por lo que debe tener en cuenta "el día y la
hora del juicio, porque la actitud de un juez sufre el cansancio igual que la de
los demás". "Es cierto que los lunes estamos distraídos, los martes más activos
y los viernes cansados, y que sobre mediodía sufrimos una bajada de azúcar
que afecta a nuestra atención y nervios", añadió el experto.

Los 314 futuros letrados que participan en este curso, pionero en España,
aprenden trucos para exponer sus argumentos de forma convincente y lograr
sus fines. Hasta el momento sólo en el Colegio de Abogados de Málaga se han
impartido anteriormente clases experimentales de oratoria, pero es la primera
vez que esta enseñanza llega a las aulas de Derecho. Los alumnos
agradecieron la oportunidad de participar en estas clases prácticas e
intensivas, que consideran una asignatura básica y todavía pendiente en su
carrera.

El Estilo Forense
Como ya he mencionado antes la abogacía es una profesión para ser amada,
de no ser así hay que ir considerando otras profesiones. Es necesario sentir
esa pasión por la Justicia y por querer hacer justicia. Pues estoy totalmente de
acuerdo cuando el autor nos dice que "se puede vivir sin belleza, sin riqueza,
hasta sin salud, mas no sin justicia". Es que en definitivas es algo primordial en
la vida de toda persona, pues de prevalecer la justicia, podríamos decir que las
riquezas estarían bien repartidas, que la belleza la hallaríamos en todas las
cosas y que las condiciones de salud serian muchísimo mejores.

El abogado debe ser un artista, quizás no lo sea desde su nacimiento, pero ha


de prepararse hasta lograr perfeccionar el arte de la escritura y la oratoria.
Aparte de esto también necesita adecuar sus capacidades como narrador,
historiador, novelista, psicólogo, dramaturgo.

Me agrada el hecho que ahora si se hace la aclaración de que no hay que caer
en adular al juez, si bien es cierto él es el que tiene la última palabra, pero así
como nosotros tenemos que prepararnos tanto el tiene que estar dispuesto a
escuchar y prestar atención por más cansado que esté de escuchar largos
argumentos, es su trabajo al fin y al cabo, ¿o no?; y de igual forma está en
nosotros captar su atención por medio de nuestras palabras.

Elogio de la cordialidad

En mi percepción lo que el autor nos quiere transmitir con este capítulo es que
a pesar de lo que se dice de los abogados y de los jueces, eso que crea
desconfianza entre ellos, hay que dejarlas a un lado para un mejor
desenvolvimiento entre todos. Además de que nosotros no somos quien para
juzgar a los demás.

A fin de cuentas todos, tanto Magistrados como abogados tenemos la misma


misión, la de trabajar por la justicia. Tanto es así que podríamos ser
comparados con químicos y biólogos, tomando en cuenta que el bufete y el
estrado vendrían siendo nuestros laboratorios de trabajo.

Conceptos arcaicos

Todos los pueblos han evolucionado a lo largo de los años, pero no


necesariamente sus leyes a su paso. Y claramente nos podemos dar cuenta de
esto al leer el ejemplo que nos hace Ángel Osorio. La verdad, es muy
lamentable que después de haber ocurrido el incidente, se haya modificado la
ley. Lo cual, sinceramente, no me sorprende, pero tan siquiera es un avance;
pues se dieron cuenta de que había que reformar la ley.

Casualmente, en Panamá, existe una ley que en pocas palabras nos dice que
no se puede juzgar a alguien utilizando una ley que no exista en el momento, o
sea que haya sido expedida después de haber cometido algún delito
(Constitución de la república de Panamá, Título III, Capítulo I, Artículo 31 –
Solo serán penados los hechos declarados punibles por Ley anterior a su
perpetuación y exactamente al acto imputado).

Ya que la mencione, tomaré como ejemplo la Constitución Panameña la cual


en lo personal me parece muy completa, aunque muchos la consideren
anticuada. Aunque hay varios artículos que no les vendría mal una reforma,
porque eliminarlos del todo sería absurdo.

El arte y la abogacía

Si bien es cierto, el arte se desarrolla por medio de las pasiones y de los


sentimientos. Y a los abogados se nos es referido el don de la palabra, como
arte la oratoria y la escritura, que es la expresión artística más elevada y noble.
Al igual que otros profesionales desarrollan la química, la aritmética o el dibujo
lineal.

Es de vital importancia aceptar la invitación, que es como me gusta verlo, que


nos hace el autor de leer más, de ilustrarnos. Pues como he mencionado antes,
todo caso es diferente, por tanto necesita una preparación diferente para
llevarlo a cabo. Y es por esto por lo cual todo abogado siempre se hallara
leyendo e ilustrándose sobre diversos temas.

Así mismo como no puede haber un doctor sin estetoscopio no puede haber un
abogado sin libros, ya que esa es nuestra herramienta de trabajo. Y es
indispensable que todo abogado tenga su propia biblioteca con revistas
jurídicas, novelas, códigos, libros jurídicos nacionales, crónicas, críticas, libros
de historia, etc.

La clase
Es interesante ver como en una profesión como la abogacía existe esa
indiferencia hacia lo ajeno, y que al finalizar un juicio ambos abogados puedan
ir a tomarse un café sin molestia alguna. Y es que la gente tiene esta idea
equívoca de que los abogados deben vivir en constantes luchas y pelitos con
todo el mundo y no es así, a pesar de que hay cierto desdén, aunque, elegante.

Bastante lamentable es que el abogado trabaje junto a tantas personas y no


tenga la mínima idea de lo que ocurre en sus vidas. Esto se da en su mayoría
porque el abogado tiende a ser muy individualista, puesto que el abogado
nunca estudia fuera de sí mismo.

Aparte a esto, es de mucha relevancia mencionar que el autor nos dice que al
hablar de clases no quiere decir que existan niveles de superioridad o algo por
el estilo, sino que hay diferenciación a como cada persona realiza sus deberes
sociales.

Cómo se hace un despacho

Aunque el autor nos dice que en verdad tiene sus dificultades el asociarse con
otros abogados para formar un despacho, por las posibles diferencias de
opiniones y por la división del crédito de un juicio si a final de cuentas es solo
uno el que se involucra; yo opino que es una buena estrategia, aunque en
definitiva, a la hora de asociarnos debe de ser con quienes compartan nuestros
mismos ideales.

Me parece que el anuncio no tiene nada de malo, siempre y cuando no caiga


en arrogancia o en ofensas hacia algún compañero letrado. Y al hablar de
exhibición, solo podría decir que si desde un principio no nos vamos
involucrando en el medio jamás podremos llegar a demostrar nuestras
capacidades. En otras palabras habremos estudiado por gusto, porque de no
ejercer, no podemos llamarnos abogados.

La verdad me parece que todo lleva un orden y que para haber llegado a ser
Ministro, en un principio debió haber sido un gran abogado, porque sino de
nada vale ejercer un cargo tan importante y no estar lo suficientemente
preparado.

Especialistas
Estoy totalmente de acuerdo con Ángel Osorio, pues un abogado debe de
saber de todo. Simplemente, sería algo inconcebible que se le preguntara a un
abogado que trabaja como asesor legal en un banco sobre algún problema
penal y no sepa que decir. Las especializaciones no son del todo malas pues
siempre hay un aspecto de la profesión que nos llama más la atención, sin
embargo, tener conocimiento de todos los aspectos que constituyen el campo
de la abogacía es lo que nos lleva a ser abogados completos.

La hipérbole

El autor nos hace un llamado de atención, diciéndonos que no es necesario


hacer uso de la hipérbole. Pues aquellos abogados que gozan de tener buen
gusto, dignidad y pudor, se dan cuenta que no es necesario llamar la atención
exagerando las cosas. Ya que con un buen argumento, sencillo, pero bueno,
basta.

La Abogacía y la Política

Tomando como ejemplo Panamá, es muy común que la mayoría de los que
ejercen la política no sean Abogados, ni siquiera Licenciados en Derecho. Es
por eso que vemos que el país no avanza, porque simplemente nuestros
dirigentes no están lo suficientemente capacitados para hacerlo. En mi opinión
muy personal, me parece que para ejercer un cargo público tan importante
como Diputado por ejemplo, debe ser abogado.

Y así mismo como nos dice el autor, no es común que un político quiera ser
abogado, pero si se dan muchísimos casos en los que los abogados quieren
ser políticos. Y es de lo más normal pues es una de las cosas a la que todo
abogado está llamado.

Libertad de defensa

No me parece adecuado que un particular pueda defenderse por sí mismo. Sí,


tiene razón cuando dice que es vejatorio eso que le impongan pedir justicia por
boca ajena, pero ¿no es ese el motivo por el cual existen los abogados? Es tan
absurdo como decir que yo tengo derecho a gozar de buena salud y por eso yo
mismo me voy a prescribir los medicamentos que necesito, sin saber si
funcionarán o no. Por algo están los doctores que han estudiado bastante
como para saber que medicamentos debe prescribirle a la otra persona. Así
mismo, me parece que no cualquier persona tiene el vasto conocimiento de las
leyes que tiene un abogado, y no solo eso, sino el de saber cómo darle el
correcto uso.

El amianto

No me parece justo que por ser abogado, no se pueda tener acciones en


alguna compañía o ejercer un cargo de administrador en ésta. Porque si bien
es cierto, el abogado ejerce para lograr la justicia y ecuanimidad entre las
personas, sin embargo, no por eso no significa que aparte de ejercer como
abogado pueda ser un hombre de negocios. Así mismo como un abogado
puede escribir un libro, publicarlo y hacerle publicidad, me parece que un
abogado puede ser dueño de varias acciones.

Los pasantes

No son muchos los pasantes que continúan ejerciendo la profesión de la


abogacía, después de haber visto cómo funciona el bufete. Y yo creo que en
realidad esto se da porque como el autor nos menciona hay verdaderos
abogados que le piden al pasante su opinión con respecto a un caso y como
procederían; y a su vez hay otros que hacen llamarse abogados pero en
realidad no lo son pues limitan la capacidad del pasante y lo hace pensar que
como abogado debe defender al que le pague sin importar lo demás, lo cual no
debería de ser.

Siendo pasante es que en realidad podemos ver cómo funciona la verdadera


abogacía, puesto que en la Universidad aprendemos muchísimo sobre la
abogacía, pero es solo teoría, en la práctica muchas cosas pueden variar.

La defensa de los pobres

No debería haber diferenciación entre un pobre y una persona con más


recursos, refiriéndome a su defensa legal. ¿Por qué al litigante pobre le ponen
a un fiscal o un defensor público para que lo defienda? ¿Por qué no hacer que
los grandes abogados de renombre, y no solo ellos sino todos, en algún
momento tomen casos particulares con litigantes pobres? Por decirlo de cierta
forma, sería como un pro bono.
El autor al final de este capítulo nos menciona unas breves medidas a aplicar,
con las cuales no estoy de acuerdo. Comenzando por la segunda que nos dice
que si el litigante pobre pierde deberá pagar un día de cárcel por cada 25
pesetas, esto me parece absurdo porque estaría como estableciendo que ser
pobre es un delito, que por no poder pagar un abogado debe de pagar con
cárcel ¿qué clase de insensatez es esta? Pero de igual forma las otras dos nos
e pueden quedar por fuera. No me parece justo que el abogado o procurador
encargados de la defensa del litigante pobre sean los que deban cubrir los
gastos, y no solo eso sino que si no lo hacen no pueden ejercer. Les conviene
muchísimo más no defenderlo.

La toga

Es algo lamentable que en nuestra actualidad, los abogados no usen la toga en


los juicios. Ya que así mismo como lo menciona Ángel Osorio, la toga inspira
cierto grado de respeto entre las demás personas, es una distinción entre el
abogado al resto de los presentes en el juicio o la corte. La imagen de quien
porta la toga es de alguien bueno y sabio.

Está en nosotros defender ese largo legado que ha dejado el usar la toga al
paso de los años. Es de suma importancia que le demos el uso correcto y
comprendamos todo lo que en realidad significa utilizar la toga.

El escándalo se oculta bajo la toga

Los bufetes de Marbella gestionan miles de sociedades de clientes extranjeros


al estilo de algunos paraísos fiscales

La mujer en el bufete

Debo ser honesta, antes de leer este capítulo me imaginaba que iba a
desbordarse de ofensas hacia la mujer y de razones por la cual las mujeres no
deben trabajar en un bufete. Pero terminé por encontrarme con muchas
virtudes que poseen las mujeres. A excepción de cuando menciona algo que
me sonó un tanto despectivo y machista, diciendo que la mujer debe reputar su
función como nobilísima y admirable, auxiliarle hasta donde sus fuerzas lleguen
y el esposo necesite y ver los quehaceres de su compañero por la faceta
glorificada y no por el prosaísmo pecuniario.
Me parece que la época en la que el autor escribió el libro, que por cierto fue
hace unos noventa años atrás, influye bastante en como el autor ve a la mujer.
Por esto simplemente no voy a criticar al autor, pues creo que de haber escrito
el libro en esta época hubiese omitido el capítulo, pues no haría diferenciación
entre hombres y mujeres.

De igual forma, es muy interesante ver como se resalta la importancia del valor
de la familia para el abogado y como halaga a la mujer y sus instintos, que rara
vez dejan de acertar. También como menciona la importancia de una mujer en
la vida de todo abogado (hombre). Así mismo como exalta la tenacidad, la
grandeza moral, el desprendimiento de bienes materiales, el sacrificio y la
abnegación de las mujeres que son madres a la hora de defender a sus hijos,
pues es muy acertado que una madre haría cualquier cosa por el bienestar de
su hijo.

Decálogo del abogado

 No pases por encima de un estado de tu conciencia.


 No afectes una convicción que no tengas.
 Hay que confiar en nosotros mismos y de creer que una causa no es
justa, no debemos defenderla, pues nosotros estamos para hacer que
prevalezca la Justicia.
 No te rindas ante la popularidad ni adules a la tiranía.
 No debemos dejarnos llevar por lo que digan los demás, ni sucumbir
ante las tentaciones de dinero que nos puedan ofrecer. Nuestra
integridad no tiene precio.
 Piensa siempre que tú eres para el cliente y no el cliente para ti.
 Es nuestro deber defender los intereses del cliente y para esto debemos
dejar a un lado nuestros intereses personales y pensar en los del cliente.
 No procures nunca en los tribunales ser más que los magistrados, pero
no consientas ser menos.
 Siempre debemos gozar de una alta autoestima, al fin y al cabo somos
nosotros los encargados de luchar por la Justicia; pero, no debemos
permitir que esto caiga en arrogancia frente a los demás.
 Ten fe en la razón, que es lo que en general prevalece.
 Debemos confiar en nuestros conocimientos y en todo lo estudiado, ya
que así tenemos pruebas de lo que decimos y es más factible.
 Pon la moral por encima de las leyes.
 Nuestra integridad como abogados y nuestros valores siempre deben
prevalecer por encima a lo que dicta la ley.
 Aprecia como el mejor de los textos el sentido común.
 No hay mejor guía para nuestro buen desenvolvimiento como abogados
que el sentido común, debemos guiarnos por lo que nos dicta nuestra
razón.
 Procura la paz como el mayor de los triunfos.
 Nosotros somos un medio para lograr la justicia, cuando haya justicia
habrá paz, y es ahí donde podremos realmente decir que hemos
triunfado.
 Busca siempre la justicia por el cambio de la sinceridad y sin otras
armas que las de tu saber.
 No necesitamos de chicanerías, para lograr la justicia. Basta con
nuestros conocimientos, ser sinceros y hacer buen uso de la palabra.

CONCLUSIÓN
 La deontología, esencial para el abogado y para el colectivo de la
abogacía, cumple numerosas finalidades, todas eminentemente
positivas, que favorecen la idea del abogado humano, responsable,
honesto, diligente y eficaz que toda la sociedad demanda.

BIBLIOGRAFIA

 Ossorio Y Gallardo, Á. I. (2008). El alma de la toga. Madrid , España: Reus.

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