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LAS EDITORIALES ROJAS:

DE LA INTERNACIONAL
A CARTAGO
LAS EDITORIALES ROJAS:
DE LA INTERNACIONAL
A CARTAGO
UNA APROXIMACIÓN A
LA HISTORIA DE
LA POLÍTICA EDITORIAL
DEL PARTIDO COMUNISTA
DE LA ARGENTINA, 1918-1983

Horacio A. López
López, Horacio A.
Las editoriales rojas : de La Internacional a Cartago : una aproximación a la historia de
la política editorial del Partido Comunista de la Argentina, 1918-1983 / Horacio A. López. -
1a ed . - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Luxemburg, 2020.
Libro digital, PDF

Archivo Digital: descarga y online


ISBN 978-987-1709-62-5

1. Historia Política Argentina. 2. Partido Comunista. 3. Cultura Política. I. Título.


CDD 320.0982

Las editoriales rojas: de La Internacional a Cartago


Una aproximación a la historia de la política editorial del Partido
Comunista de la Argentina, 1918-1983
1º Edición digital, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, enero de 2020

© 2020 Ediciones Luxemburg [digital]


© 2018 Ediciones Luxemburg [papel]
© 2018-2020 Horacio A. López

Ediciones Luxemburg
Tandil 3564 Dpto. E, C1407HHF
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Email: edicionesluxemburg@[Link]
Facebook / Ediciones Luxemburg
Twitter: @eLuxemburg
Blog: [Link]
Teléfonos: (54 11) 4611 6811 / 4304 6959

Edición: Ivana Brighenti y Javier Marin


Diseño editorial: Santángelo Diseño
Tapa: diseño de Miguel Santángelo
Foto de tapa: Roberto Salas, En el despacho, 2012.
Editorial Cartago presente en la biblioteca personal de Fidel Castro.

Distribución
Badaraco Distribuidor
Entre Ríos 921, C1080ABE,
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Email: badaracodistribuidor@[Link]
Teléfono: (54 11) 4304 6959

ISBN 978-987-1709-62-5 [libro digital]


ISBN 978-987-1709-49-6 [libro papel]

Queda hecho el depósito que establece la Ley 11723.

No se permite la reproducción total o parcial de este libro, ni su


almacenamiento en un sistema informático, ni su transmisión
en cualquier forma o por cualquier medio electrónico, mecánico,
fotocopia u otros métodos, sin el permiso previo del editor.
Índice

Presentación
Cien años de batalla cultural
Víctor Kot ....................................................................................................................................................... 6

Introducción ............................................................................................................................................ 12

Primeros pasos .................................................................................................................................... 16

El golpe de Estado de 1930.


Actividades de las editoriales ......................................................................................... 32

Las editoriales a partir de


la Segunda Guerra Mundial ............................................................................................ 44

Personajes detrás de los libros .................................................................................... 120

Cuba, Nicaragua, Latinoamérica


y el golpe de 1976 .......................................................................................................................... 134

Nuevamente en democracia
y legalidad ............................................................................................................................................. 178

Epílogo ........................................................................................................................................................ 188

Bibliografía .......................................................................................................................................... 193


Las editoriales rojas: Presentación | Víctor Kot
de La Internacional a Cartago

Presentación
Cien años de
batalla cultural
Víctor Kot*

* Secretario General del Partido Comunista de la Argentina.

6
Las editoriales rojas: Presentación | Víctor Kot

E
de La Internacional a Cartago

l 6 de enero de 2018 el Partido Comunista de la Argentina


cumple sus primeros cien años de historia.
Cien años en los cuales hemos sido parte constitutiva de
la historia de nuestro pueblo, de su organización, de sus
luchas por la emancipación con una perspectiva anticapitalista
y antiimperialista.
En este largo trayecto, el cual asumimos orgullosamente con
sus luces y sus sombras, gracias a la convicción revolucionaria
de nuestra militancia para afirmarnos en nuestras convicciones
y sostener una mirada crítica y reflexiva sobre nuestro accio-
nar, hemos y seguimos levantado bien altas las banderas del
comunismo.
Hoy atravesamos una etapa histórica signada por la crisis irre-
suelta del capitalismo a la que el comandante Fidel Castro carac-
terizó como “civilizatoria”.
La promesa de bienestar general con la que el capitalismo se
expandió a todo el planeta luego de la caída de la experien-
cia soviética, en pocos años demostró su total inviabilidad, su
incompatibilidad con la lógica de lucro sin límites, financiariza-
ción, militarización, consumismo e individualismo que le dan
razón de ser.
Décadas después de la caída del muro de Berlín y de la soberbia
declaración de Francis Fukuyama proclamando el “fin de la his-
toria y de las ideologías”, se confirma la vigencia del marxismo,
de los ideales comunistas, mientras el capitalismo enfrenta su
límite que, como había expresado Marx, es el propio capital y su
lógica de reproducción constante que presenta una frontera que
no puede superar.
Hoy, cuando la profundización de esta lógica tiene inmerso al
capitalismo en la peor crisis de su historia, sosteniéndose en su
hegemonía militar, mientras aumenta la concentración del capi-
tal y la desigualdad a índices nunca antes vistos, el tan mentado
“fin de la historia y de las ideologías” solo es una promesa más
que llegó a su fin.

7
Las editoriales rojas: Presentación | Víctor Kot
de La Internacional a Cartago

Ya en marzo de 1990 en la Carta abierta a las fuerzas revolucio-


narias y progresistas, redactada por Humberto Vargas Carbonell,
del Partido Vanguardia Popular de Costa Rica; Roberto Padilla
Rush, del Partido Comunista de Honduras; Narciso Isa Conde,
del Partido Comunista Dominicano; Schafik Jorge Hándal, del
Partido Comunista de El Salvador, y Patricio Echegaray, del Par-
tido Comunista de la Argentina, con la colaboración de Manuel
Piñeiro Losada de Partido Comunista Cubano, realizábamos la
siguiente caracterización:

Estamos frente a dos grandes crisis. Por un lado, la crisis


del sistema capitalista mundial, cuya existencia ahora
es la causa de los agudos y dramáticos problemas que
afectan a la inmensa mayoría de los seres humanos; y,
por el otro, la crisis de modelos socialistas que se buro-
cratizaron y se tornaron ampliamente autoritarios y
represivos, alejándose así del ideal original que fundía
la justicia social con la democracia, para garantizar un
continuo proceso de autosuperación.

En esos años difíciles para las fuerzas revolucionarias, donde la


hegemonía comunicacional del capitalismo le permitió esconder
los efectos y proyecciones de su propia crisis tras el estruendo
causado por la caída de la Unión Soviética, esta manifestación de
un grupo de dirigentes comunistas no fue sólo un acto reflejo de
resistencia, sino que se fundamentó en la convicción de que el
marxismo seguía siendo la mejor herramienta de análisis social
desde el cual, teniendo en cuenta los aciertos y los errores de la
experiencia concreta, continuar elaborando un proyecto alterna-
tivo de sociedad que supere al capitalismo.
La historia siguió en movimiento y los que prometieron paz y
bienestar, una vez liberados del “peligro rojo”, nos precipitaron
en un mundo de guerras, concentración y financiarización del
capital, de desocupación y hambre para los pueblos.

8
Las editoriales rojas: Presentación | Víctor Kot
de La Internacional a Cartago

La situación actual, la crisis irresuelta del capitalismo, el


surgimiento de fuerzas de derecha y neofascistas en todo el
mundo, vuelve a expresar la necesidad de superar al capitalis-
mo y retornar a los ideales comunistas, superando la crisis de
alternativa.
Siempre hemos afirmado que los y las comunistas asumimos
la transición revolucionaria socialista como un proceso multidi-
mensional, que no pretendemos ser los liberadores del pueblo,
sino sus más abnegados combatientes, estudiosos de la realidad,
siempre en la primera línea de confrontación con el enemigo,
promotores de la conciencia, del convencimiento de que los
cambios tienen que ser radicales.
Basados en este convencimiento, aspiramos a integrar, a ser
parte de la vanguardia del movimiento de autoliberación de los
oprimidos y explotados, siempre solidarios con las luchas de los
pueblos en todo el mundo, guiados por nuestro internacionalis-
mo revolucionario.
Llevados por esta convicción, a lo largo de nuestra historia los y
las comunistas siempre dimos una importancia relevante a la
batalla cultural, a la formación como herramienta revoluciona-
ria, a la divulgación de nuestras ideas y de análisis concretos de
la realidad concreta que buscamos superar.
Es por esto que la tarea editorial ha ocupado un lugar central en
nuestra lucha, en nuestra militancia, en nuestra organización y
por lo cual la investigación que ha encarado el camarada Hora-
cio A. López sobre la tarea editorial del Partido Comunista es de
enorme importancia y cobra una particular significación ya que
se da a conocer en el marco del centenario de la fundación de
nuestro partido.
Los constantes períodos de clandestinidad y persecución que
sufrió el PC en sus 100 años de actividad política en Argentina
han ocasionado, como bien apunta el autor, que no contemos
con un archivo sistemático de esta tarea editorial, por lo cual el
esfuerzo realizado para ofrecer esta primera aproximación al

9
Las editoriales rojas: Presentación | Víctor Kot
de La Internacional a Cartago

aporte de las editoriales comunistas, sienta las bases y abre un


camino que deberá seguir siendo estudiado en el futuro.
No en vano a lo largo del trabajo y en muchos de los testimonios
recogidos cobran relevancia las condiciones extremas en las que
se llevó adelante esta tarea.
El trabajo que presentamos abarca el período que va de 1918 a
1983, los primeros 65 años de la historia de nuestro partido y la
tarea desarrollada por sellos como La Internacional, el Buró Sud-
americano de la Internacional Comunista, Anteo, Lautaro, Plati-
na, Problemas, Futuro, Cartago, DIRPLE, entre otros, impulsados
por el Partido Comunista.
Para realizar este trabajo, el autor recogió a lo largo de años
importantes testimonios de los protagonistas de estos empren-
dimientos y de dirigentes partidarios en diversos períodos.
Así, encontramos los testimonios de Paulino González Alberdi
y relatos como los de Athos Fava (ex Secretario General y Presi-
dente del PCA), o de Mario José Grabivker (representante en un
período en la Revista Internacional), así como de militantes en
tareas inherentes a la temática tratada.
Se presentan también en este trabajo algunos balances internos
partidarios desconocidos hasta el momento como el que da cuen-
ta de todo lo editado durante la última dictadura cívico/militar
(1976-1983); cartas como la dirigida a la Dirección partidaria por
los integrantes de Cartago en México, dando cuenta del estado
financiero de la editorial; o la carta del Partido Socialista de Nica-
ragua agradeciendo la ayuda del PCA por la formación de la edi-
torial revolucionaria en aquel país, tras el triunfo del sandinismo.
Otros testimonios destacados en este libro dan cuenta de cómo
se editaron las Obras Completas de Lenin en nuestro país y cómo
salieron clandestinamente centenares de ejemplares de esas
mismas Obras Completas con destino a la Cuba de Fidel y el Che,
entre otras.
Indudablemente, rescatar el trabajo editorial realizado por el
Partido Comunista de la Argentina es rescatar y revalorar una

10
Las editoriales rojas: Presentación | Víctor Kot
de La Internacional a Cartago

historia de militancia y compromiso revolucionario que se pro-


yecta en el presente e ilumina el futuro.
Una tarea que continúa y que reivindica al marxismo como
herramienta de análisis y de acción hoy que las tragedias que el
poder capitalista derrama sobre el mundo nos pone nuevamen-
te ante el desafío de, reivindicando los ideales comunistas, avan-
zar firmemente en la construcción de una sociedad socialista, en
el camino del comunismo.
Como bien señala Horacio López en este libro:

Se podrá tener la valoración que sea sobre el Partido


Comunista de la Argentina y su accionar y posiciona-
mientos durante toda su existencia. Lo que no se podrá
negar es que el PCA abonó estas tierras y todas las de
habla hispana del continente con las ideas del marxis-
mo y del socialismo revolucionario como ninguna otra
formación política lo ha hecho ni, tal vez, podrá hacer
en el futuro.

11
Las editoriales rojas: Presentación | Víctor Kot
de La Internacional a Cartago

Introducción

12
Las editoriales rojas: Introducción | Horacio A. López

I
de La Internacional a Cartago

ntentar un relevamiento de la labor editorial del Partido


Comunista de la Argentina, desde su creación y por un
período que abarca sesenta y cinco años, es una tarea
ardua y complicada por diversas razones: entre ellas, en
primer lugar, porque no existe un trabajo que haya logrado
algo similar en el que poder basarse. En segundo término,
porque en los archivos del Comité Central del PCA, si bien
hay abundancia de documentación, en lo específico de este
trabajo no se encuentra el material sistematizado. Lo mismo
sucede con la Biblioteca oficial del partido. Los avatares de
las épocas clandestinas para el PC conspiraron en contra de
poder contar con colecciones completas de muchas ediciones,
debido a las numerosas requisas y allanamientos a las que la
Policía tenía acostumbrados a los comunistas. En el Catálogo
de publicaciones políticas de las izquierdas argentinas (1890-
2000) (Tarcus y Pittaluga, 2000), editado por el Centro de
Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas
en la Argentina (CeDinCi), figuran las editoriales oficiales del
comienzo de la vida partidaria: La Internacional, o la del Buró
Sudamericano de la Internacional Comunista, o la que más
adelante reflejara los posicionamientos de la dirección como
Anteo, otras circunstanciales que surgieron como suplemen-
tos de los periódicos partidarios, o alguna, como Problemas.
Pero se hace muy difícil lograr reconstruir las historias y los
catálogos de la mayoría de las editoriales que fueron creadas,
impulsadas y hegemonizadas en algunos casos por el PC, pero
que no figuraron nunca como emprendimientos oficiales
partidarios –como sí fue el caso de Anteo, por ejemplo–, sino
como emprendimientos particulares; algunas como socie-
dades de responsabilidad limitada, otras como sociedades
anónimas en cuyos directorios participaron referentes comu-
nistas junto a amigos o aliados del partido, o simplemente
accionistas interesados en el negocio. Así fueron formadas
editoriales como Lautaro, Platina, Problemas, Futuro, Cartago,

13
Las editoriales rojas: Introducción | Horacio A. López
de La Internacional a Cartago

DIRPLE (Distribuidora Rioplatense de Libros Extranjeros) y


otras, las que describimos en esta obra.
Estas formas jurídicas obviamente se instrumentaban para
eludir la represión policial en épocas ilegales o en otras política-
mente complicadas.
En nuestra investigación, figuran testimonios de protagonis-
tas de estas historias, conseguidos a través de varios años;
algunos de ellos ya no viven, lo que le da al trabajo un valor
documental adicional. También aparecen aportes de dirigen-
tes del PCA en diversos períodos, como el de Paulino González
Alberdi, tomados de su autobiografía aún inédita, o relatos
como los de Athos Fava (ex Secretario General del PCA), o
de Mario José Grabivker (representante en un período en la
Revista Internacional), así como de militantes en tareas inhe-
rentes a la temática tratada.
Aparecen balances internos partidarios no conocidos, como el
que da cuenta de todo lo editado durante la última dictadura
militar (1976-1983); cartas como la dirigida a la Dirección par-
tidaria por los integrantes de Cartago en México relatando el
estado financiero de la editorial; o la carta del Partido Socialista
de Nicaragua agradeciendo la ayuda del PCA para la formación
de la editorial revolucionaria en aquel país, luego del triunfo
del sandinismo.
Se incorporan algunas curiosidades surgidas de los propios testi-
monios, como el relato de cómo se editaron las Obras Completas
de Lenin en el país o cómo se sacaron clandestinamente cente-
nares de ejemplares de esa serie con destino a la Cuba de Fidel y
el Che, entre otras.
Como todo trabajo de investigación que pretende cierto rigor
metodológico, necesariamente hubo que acotarlo, focalizando la
materia de estudio desde 1918 hasta 1983, o sea desde la funda-
ción del PC hasta el final de la última dictadura militar.
Se complementa el trabajo con Anexos conteniendo un catálogo
histórico de las editoriales estudiadas, reconstruido a partir de la

14
Las editoriales rojas: Introducción | Horacio A. López
de La Internacional a Cartago

información lograda en bibliotecas, en publicaciones y hasta en


solapas de libros1.
El autor quiere agradecer a quienes contribuyeron a que esta
obra pudiera concretarse: Antonio Giolito2, Tati (Archivo del
Comité Central del PC), Gilda (Biblioteca del Comité Central del
PC), Sergio Litz y Mirta Villalba (Biblioteca del Centro Cultural de
la Cooperación Floreal Gorini), Athos Fava (ex Secretario General
y ex Presidente del PC), Fanny Edelman (Presidenta del PC hasta
su fallecimiento en 2011), Lisco, Gabriel Seferian, Mario José Gra-
bivker, José Luis Mangieri, Rubén Giolito, Bautista Landi, Diego
Levin, Luis F., Haroldo Arcella, Clara del Franco, Irina Pasatir,
Ezequiel Pinacchio, Javier Marín, Ivana Brighenti, Marcelo Rodri-
guez y, particularmente, Carlos Agosti –legendario personaje
del mundillo de las editoriales– quien brindó valiosos datos y
evitó sustentar alguna que otra información errónea, además de
corregir este texto.
La principal intención del autor es contribuir a testimoniar la
amplia y ardua labor ideológica desarrollada por el PC en el
período estudiado y que esto pueda servir como insumo para
futuras investigaciones sobre el tema.

1 En el catálogo editorial histórico presentado en los Anexos que se mencionan a lo largo


del libro, se decidió incluir las ediciones posteriores a 1983 de aquellos sellos que
continuaron con su actividad para dar una dimensión mayor de la misma. El mismo puede
consultarse en la página del CEFMA <[Link]
uploads/2017/11/Catalogo_historico_PCA.pdf>.
2 Al frente de la política editorial del Partido durante años.

15
Las editoriales rojas: Introducción | Horacio A. López
de La Internacional a Cartago

Primeros pasos

16
Las editoriales rojas: Primeros pasos | Horacio A. López

D
de La Internacional a Cartago

esde su creación en 1918, el Partido Comunista de la


Argentina tuvo una permanente preocupación por la
difusión del marxismo en general, y del leninismo en
particular, editando libros, folletos y periódicos, para
contribuir a que las ideas de la ideología revolucionaria y sus
teóricos fundamentales arraigaran en las más amplias masas e
intelectuales de izquierda y progresistas del país.
En 1918 el Partido escindido del Partido Socialista, con el nombre
de Partido Socialista Internacional, editó la Constitución de la
República Rusa Socialista Federativa de los Soviets y en diciembre
del mismo año publicó el folleto de Lenin sobre los socialistas y
la guerra bajo el título De la Revolución Rusa. En la introducción
del folleto se decía:

Se trata de una exposición de la verdadera teoría


socialista sobre la guerra y no sin intensa satisfacción
comprobamos que concuerda con nuestro punto de
vista de que es necesario que los socialistas marxis-
tas constituyan un partido propio, base de la única y
genuina internacional próxima, la Internacional a la
que corresponderá la misión histórica de luchar por
la implantación del socialismo en Europa y América,
manteniendo encendida la antorcha de la revolución
socialista (PCA, 1947: 31, nota 48).

Por esos años se editaron cantidad de materiales en otros idio-


mas, respondiendo a una realidad de clase, cual era la de nume-
rosos revolucionarios inmigrantes que asumían una militancia
activa en nuestro país al calor del triunfo de la Revolución en
Rusia y el auge de los movimientos revolucionarios de post Pri-
mera Guerra, que tuvieron lugar en Europa (Hungría, Bulgaria,
Alemania, Italia, etcétera).
Señala al respecto el Esbozo de Historia:

17
Las editoriales rojas: Primeros pasos | Horacio A. López
de La Internacional a Cartago

En ese período, al calor de esas movilizaciones, se crea-


ron importantes organizaciones populares idiomáticas,
las cuales desarrollaron una intensa actividad política,
cultural y solidaria; fundaron bibliotecas, escuelas y
editaron sus respectivos periódicos, los cuales suman
actualmente la cantidad de 19, que corresponden a
otros tantos grupos nacionales. A través de esa intensa
labor solidaria y cultural, decenas de miles de ciuda-
danos extranjeros se incorporaron a la vida política
activa, especialmente al Partido Comunista, en el cual
ellos vieron siempre al más esforzado defensor de sus
derechos e intereses, constituyendo un serio aporte al
fortalecimiento de la democracia en el país.

En cuanto a los grupos idiomáticos partidarios, una vez


cumplida su misión de enrolar en la vida política nacio-
nal a la gran masa de trabajadores extranjeros, han
sido disueltos, incorporándose sus miembros a la orga-
nización partidaria correspondiente, con excepción de
los militantes cuyos países de origen pertenecen a la
URSS, los cuales –por resolución especial, fundada en
el hecho de que la mayoría de ellos van regresando a
su patria o lo harán en un futuro próximo– han dejado
de pertenecer a nuestro Partido, en cuyas filas dieron
muestras de abnegación y devoción revolucionarias
(PCA, 1947: 33, nota 49).

En abril de 1919 se realizó el II Congreso del recientemente


formado Partido Socialista Internacional (PSI), el que resolvió
enviar una delegación al Congreso de la III Internacional –que
se esperaba se realizaría en breve– y que se publicara el informe
dirigido a la Internacional Socialista, explicando los motivos que
dieron origen a la fundación del PSI. Ese informe se publicó en
marzo de 1919, firmado por su Comité Ejecutivo. Si bien no era

18
Las editoriales rojas: Primeros pasos | Horacio A. López
de La Internacional a Cartago

un libro en términos formales, sino más bien un folleto según


lo define la introducción, tiene la importancia de ser la primera
publicación que trata sobre su propia constitución como PSI;
lleva por título “Historia del Socialismo Marxista en la Argen-
tina” y se define como “Memorial dirigido a todos los Partidos
Socialistas”. En los primeros párrafos expresa claramente la
intencionalidad del mismo:

Las divergencias que la guerra provocara o acentuara


en las filas socialistas repercutieron intensamente en
la República Argentina. Dieron lugar a un congreso
donde las dos tendencias –la favorable y la contraria
a la guerra– se manifestaron netamente. Por último,
produjeron la división del Partido y determinaron la
formación del Partido Socialista Internacional.

Nos permitiremos relatar cómo se incubaron y estalla-


ron esas diferencias, no sólo para demostrar que hemos
sido, en todo momento, defensores decididos de los
principios y las banderas de la Internacional, sino tam-
bién, porque encierran saludables enseñanzas, dignas
en nuestro entender de ser acotadas y meditadas3.

En 1920 se realiza en Moscú el II Congreso Mundial de la Inter-


nacional Comunista; para participar en dicho Congreso es
nombrado en la Argentina Rodolfo Ghioldi. Allí, debido a las
numerosas organizaciones socialdemócratas que solicitaban el
ingreso, se aprobaron las llamadas 21 condiciones para la adhe-
sión a la Internacional Comunista (IC): entre ellas, la número 17

3 Para consultar el texto completo del mencionado trabajo, ver Campione (2005). El
investigador Daniel Campione tuvo el mérito de rescatar este documento del olvido de
unos papeles del archivo del historiador Leonardo Paso.

19
Las editoriales rojas: Primeros pasos | Horacio A. López
de La Internacional a Cartago

establecía que todo partido que quiera pertenecer a la misma


debe llamarse “Partido Comunista de tal o cual país” (sección
de la Internacional Comunista). De allí que el flamante Partido
Socialista Internacional, aceptando dichas condiciones, pasa a
denominarse Partido Comunista de la Argentina.
Las editoriales partidarias no existieron, la mayoría de ellas, como
empresas oficiales del Partido. Generalmente fueron emprendi-
mientos independientes que la organización alentó, aportando
en algunos el capital inicial, involucrándose en proyectos ya en
marcha en otros; en estos casos había gente del Partido trabajan-
do en puestos claves. También se aportaba el dinero para alguna
edición en particular a alguna editorial independiente en la que
el Partido no poseía incidencia directa.
Incluso, el concepto empresa editorial era muy relativo, dado que
de acuerdo a las necesidades de producción –siempre vinculadas
a las contingencias políticas coyunturales– se inventaban sellos
editoriales para la ocasión, llegándose al caso de inventar un
sello editorial para poder sacar un único título, con el objetivo de
no arriesgarse a la clausura con un libro comprometedor, según
nos contara un estrecho colaborador de Lautaro. Por lo cual la
nueva empresa era de vida efímera; en la mayoría de los casos
existía sólo para ese título que se editaba.
Esta política partidaria era comprensible para una organización
que atravesó diversos períodos en la clandestinidad absoluta y
otros en los que, si bien formalmente estaba legal, tenía bastan-
tes problemas con el gobierno y sus fuerzas de seguridad.

Editorial La Internacional
En la década del veine en la Argentina el Partido Comunista
ya editaba libros en una imprenta propia, la que junto a la lla-
mada Casa del Proletario había logrado abrir en la calle Inde-
pendencia 3054 en la Ciudad de Buenos Aires. Allí funcionaban
las oficinas del Comité Ejecutivo y una librería; había un salón
para actos públicos, el que se utilizaba también para funciones

20
Las editoriales rojas: Primeros pasos | Horacio A. López
de La Internacional a Cartago

cinematográficas (Baumkoler, s/d). La imprenta era importante,


con rotativa y todos los medios adecuados para impresión de dia-
rios y libros; se había logrado gracias a los aportes de los afiliados.
Anteriormente había funcionado en la calle Venezuela al 30004.
Según cuenta Paulino González Alberdi en sus memorias (s/d),
allí se logró editar El ABC del comunismo, de Bujarin; El radicalis-
mo, enfermedad infantil del comunismo5, traducido de una edi-
ción francesa; y El imperialismo, última etapa del capitalismo6,
de V.I. Lenin. Estas tempranas obras en el país contribuyeron a
la formación de los cuadros del Partido, difundiendo además el
pensamiento del conductor de la Revolución Rusa triunfante.
Según el Esbozo de Historia citado, algunos de los folletos publi-
cados en serie por la editorial del Partido durante los años 1919,
1920, 1921 y 1922 –además de los mencionados– fueron La revo-
lución proletaria y el renegado Kautsky, Los socialistas y el Estado
(o sea El Estado y la revolución proletaria), La victoria del Soviet,
La lucha por el pan, de autoría de Lenin, una Biografía de Lenin y
Tesis sobre táctica (Resoluciones del III Congreso de la Internacio-
nal Comunista) y otras publicaciones, aparecidos bajo el sello de
editorial La Internacional (PCA, 1947; ver Anexo 1).
Algunas obras catalogadas en La Internacional (Tarcus y Pittaluga,
2000: 70):

1920 Lenin, N. La constituyente y la dictadura del proletariado.


Buenos Aires.

4 Según Hernán Camarero (2007), la editorial La Internacional funcionaba hacia fines de


la década del veinte en la calle Independencia 4168/70. Habría que confrontar esta
información con la que da Berta Baumkoler para ver si se mudó la editorial unas once
cuadras en esos años o una de las dos direcciones es errónea.
5 La palabra ‘radicalismo’ se usaba para referirse a lo que posteriormente se definió como
ultraizquierdismo. El título de la obra es La enfermedad infantil del izquierdismo en el
comunismo.
6 Conocido con posterioridad como El imperialismo, fase superior del capitalismo.

21
Las editoriales rojas: Primeros pasos | Horacio A. López
de La Internacional a Cartago

1921 Lenin, N. La IC y la organización internacional de los


sindicatos. Programa de acción adoptado por el III Congreso
comunista internacional, Nº 7. Buenos Aires.
1921 Iakovlev, I. Los anarquistas-sindicalistas rusos ante el tribunal
del proletariado mundial, Nº 8. Buenos Aires.
1921 Acuerdos del III Congreso IC, Tesis sobre la táctica, Nº 10.
Buenos Aires.
1921 Alesandrovsky. Impresiones de un viaje a la Rusia soviética.
Buenos Aires.
1925 Lenin y Otros. Organizad la lucha contra la guerra. Buenos
Aires.
1928 IC. Manifiesto y Tesis políticas del VI. Congreso Mundial.
Buenos Aires/París.
1928 IC. El movimiento revolucionario en los países coloniales y
semi-coloniales. Buenos Aires/París.
1929 Cachín, Marcel. El imperialismo contra la URSS. Discurso
pronunciado en el Parlamento francés el 4/12/28. Buenos
Aires.
1929 Gussiev, S. En vísperas de nuevos combates. Buenos Aires.

Total de documentos listados: 10

El traductor de las obras rusas fue Dalmacio Baumkoler7, un


polaco afiliado al PCA, quien más adelante tuvo una importante
participación en la Guerra Civil Española y, posteriormente, fue
colaborador directo de la dirección del Partido Comunista chile-
no y luego del argentino, en el que llegó a integrar la Comisión
de Control presidida en ese entonces por Francisco Muñoz Diez.
Según consigna Isidoro Gilbert (2005: 344):

7 Dalmacio era el marido de Berta Baumkoler, quien en su libro ya citado, La lucha es vida,
confirma que Dalmacio traducía del ruso libros de Filosofía, Política y Ciencia.

22
Las editoriales rojas: Primeros pasos | Horacio A. López
de La Internacional a Cartago

Las primeras traducciones del ruso al español entre


1918 y 1920 las hizo en la Argentina el emigrado Mijail
Efimovich Yaroshevskii. Las principales fueron El Esta-
do y la revolución, Las lecciones de la Comuna y El
socialismo y la guerra, folletos muy populares entre los
jóvenes comunistas de la época.

Según Hernán Camarero, la editorial editaba sólo una parte de lo


que ofrecía en el catálogo:

La mayoría eran libros que el sello sólo se dedicaba a


comercializar. Ya desde 1925, en el listado se ofrecían
más de un centenar de obras, cifra que se duplicó y tri-
plicó en los años siguientes. La mayoría de los títulos se
inscribía en una literatura socialista y anticapitalista:
obras de Marx, Engels, Lenin, Rosa Luxemburgo, Paul
Lafargue, Clara Zetkin, Radek, Bujarin, Kollontay, Luna-
charsky, Stalin y Trotsky (por razones obvias, sólo hasta
mediados de 1928), entremezcladas con algunas de los
anarquistas Kropotkin y Eliseo Reclus. En segundo lugar,
una selección de obras de la “cultura universal”, especial-
mente aquellas pertenecientes a la narrativa decimonó-
nica, que evidenciaban un contenido social, humanista,
romántico o naturalista moralizante (buena parte de la
obra de Víctor Hugo, Zola, Gorki, Tolstoi, Dostoievsky e
Ibsen). También, varios textos de escritores contempo-
ráneos en los que se filtraba un espíritu antiburgués,
antimilitarista o solidario con la Revolución Rusa: los
integrantes del grupo francés Claridad, Romain Rolland
y Henri Barbusse, el norteamericano Upton B. Sinclair,
el francés Anatole France, el británico H.G. Wells y
otros. No faltaban obras clásicas de representantes de
la Ilustración (Rousseau, Voltaire y Diderot). Entre los
nombres locales, se destacaban Echeverría, Ingenieros,

23
Las editoriales rojas: Primeros pasos | Horacio A. López
de La Internacional a Cartago

algunos intelectuales de la Asociación Amigos de Rusia


y los escritores libertarios Alberto Ghiraldo y Julio R.
Barcos. Este bricolage de autores y títulos estaba presen-
te en todas las instituciones culturales de la clase obrera
desde su momento formativo (Juan Carlos Torre citado
en Camarero, 2007: 226).

Durante las dos primeras décadas de la existencia del PC, la labor


ideológica se orientaba a la edición de periódicos y folletos diri-
gidos sectorialmente, además de difundir la literatura extranje-
ra que ingresaba clandestinamente al país.
Para fines de la primera década y comienzo de la segunda (1919-
1920), aparece la editorial Biblioteca Documentos del Progreso,
con libros principalmente de Lenin y Trotsky (ver Anexo 2).

Algunas obras catalogadas en La Internacional (Tarcus y Pittaluga,


2000: 70):

1919 Lenin, N. La victoria del Soviet. Buenos Aires.


1919 Reed, John. Cómo funciona un Soviet. Buenos Aires.
1920 Lenin, N. La lucha por el pan. Buenos Aires.
1920 Trotsky, León. Trabajo, orden y disciplina. Buenos Aires.
1920 Lenin, N. La sociedad comunista. Buenos Aires.
1920 Zinovief, G. Lenin. Su vida y su actividad. Buenos Aires.
1920 Trotsky, León. El advenimiento del bolcheviquismo. Buenos
Aires.
1920 Lenin, N. El radicalismo, enfermedad de infancia del
comunismo. Buenos Aires.
1920 Trotsky, León. Lo nacional en Lenin. Buenos Aires.
1920 Lenin, N. La Constituyente y la dictadura del proletariado.
Buenos Aires.
1920 Spartacus. Propósitos, objetivos y aventuras. Buenos Aires.

Total de documentos listados: 11

24
Las editoriales rojas: Primeros pasos | Horacio A. López
de La Internacional a Cartago

En el año 1920, el Catálogo del CeDinCi constata un libro de


Federico Engels editado por la Biblioteca de Estudios Marxistas
y en 1921 tres títulos de la Editorial Clamor: La revolución o la
muerte, de Raymond Lefebvre, La enseñanza de las revoluciones,
de Henry Barbusse, y Batallas revolucionarias en Alemania, de
Clara Zetkin (Tarcus y Pittaluga, 2000: 71).

La Internacional como periódico


Según un trabajo de relevamiento de Antonio Giolito8, el 5 de
agosto de 1917 aparece La Internacional como periódico:

Órgano de un grupo de afiliados al Partido Socialista,


que se aparta de ese partido luego de su Tercer Congreso
Extraordinario, en que la mayoría de los delegados vota
a favor de las tesis de los llamados “internacionalistas”9.
Pero la dirección del Partido Socialista y sus represen-
tantes en el Parlamento Argentino no aplican las reso-
luciones de la mayoría y expulsa a varios de ellos.

Según el Esbozo (PCA, 1947: 18, nota 25), el periódico aparece “a


los fines de defender la posición marxista y difundir el socia-
lismo sobre la base de la lucha de clases y el internacionalismo
proletario”:

El grupo de los socialistas internacionalistas constituye


la Cooperativa de Publicaciones Socialistas, encargada
de la edición de La Internacional. El directorio de la
cooperativa fue integrado por Aldo Cantoni, Rodolfo

8 Su verdadero nombre era Eter Ghiolito.


9 La división fundamental giraba alrededor de la actitud a asumir frente a la guerra
mundial. Los internacionalistas planteaban trabajar por apresurar la paz y no por
prolongar o encender más la guerra.

25
Las editoriales rojas: Primeros pasos | Horacio A. López
de La Internacional a Cartago

Schmidt, Victorio Codovilla y Juan Greco. La comisión


redactora del periódico fue integrada por José Pene-
lón10, Juan Ferlini, Pedro Zibecchi, Lorenzo Rañó, Nicolás
Tolchinski y Francisco Docal como administrador11.

Cuando la dirección del Partido Socialista los expulsa,


pues reclamaban el cumplimiento de las resoluciones del
Congreso Extraordinario del Partido Socialista, convocan a
un Congreso de Expulsados y de todos los socialistas que
estaban de acuerdo con las resoluciones de la mayoría.

Este Congreso de Expulsados se realiza el cinco y seis de


enero de 1918 y resuelve constituir un nuevo partido que
denominan Partido Socialista Internacional, decidiendo
que el periódico La Internacional sea su órgano oficial.
En el Congreso es electo director del mismo José Penelón.

Emilio Corbière (1984: 45) afirma:

La Internacional […] aparecerá hasta la época de la dicta-


dura uriburista. Los primeros números fueron impresos
por una familia de apellido Strach, en Estados Unidos
al 1700. Luego se pasó a una imprenta en Venezuela
3000, esquina La Rioja. Se había adquirido una máquina
pequeña, una minerva y unas cuantas cajas de tipos.
Entre los tipógrafos estaban José Goy y Ruggiero Rúgilo.
Como el local de la calle Venezuela era muy pequeño,
para las actividades cada vez mayores, se establecieron

10 Según Emilio J. Corbière (1984: 8), este destacado dirigente comunista fue el fundador
y director durante varios años de La Internacional y de Correspondencia Sudamericana.
11 Este es el primer antecedente de una edición de lo que luego sería el Partido
Comunista.

26
Las editoriales rojas: Primeros pasos | Horacio A. López
de La Internacional a Cartago

después en un edificio más amplio ubicado en Indepen-


dencia 4168/7012. En ese edificio funcionaba el Comité
Central, la administración y la biblioteca.

Sigue Giolito en su trabajo:

El diecinueve de diciembre de 1920 se efectuó el Primer


Congreso Extraordinario del Partido Socialista Interna-
cional, y entre otras cosas decide pasar a denominarse
Partido Comunista de la Argentina, y que La Internacio-
nal sea su órgano oficial13 y [que] Alberto Palcos [sea]
director, pasando de ser semanario a diario; como tal
aparece hasta el golpe del general Uriburu en el año
1930. Sucesivamente fueron también directores del
diario, en distintas épocas, Rodolfo Ghioldi, Paulino
González Alberdi y Héctor P. Agosti14.

El tema de la solidaridad con la Revolución Rusa es inherente a


la brega de la nueva organización. Un dato de ello es “La Revista
de Oriente, que aparece en 1924 como órgano de la Asociación de
Amigos de Rusia. En esos años de tremenda hambruna envió ali-
mentos como ayuda solidaria a Rusia. Dejó de editarse en 1926”
(Giolito, s/d).

El movimiento sudamericano
Hacia fines de la década se realizó en Buenos Aires la prime-
ra Conferencia de los Partidos Comunistas Latinoamericanos.

12 Es la misma dirección que da Hernán Camarero en su libro citado (2007).


13 Desde 1919 La Internacional se había transformado en diario, aunque en 1921, por
razones económicas, volvió a publicarse como semanario (Corbière, 1984: 45).
14 A Carlos Agosti no le consta que su hermano Héctor haya sido director del diario,
según afirma Giolito.

27
Las editoriales rojas: Primeros pasos | Horacio A. López
de La Internacional a Cartago

Convocada por la Internacional Comunista (IC) y organizada por


su Buró Sudamericano, funcionó desde el 1 al 12 de junio de 1929.
Allí asistieron los Partidos Comunistas de Argentina, Brasil, Boli-
via, Colombia, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México,
Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela, más un delegado
fraternal del PC de Estados Unidos y otro del PC francés. El PC de
Chile no llegó a asistir porque, estando en la ilegalidad, su dele-
gación no pudo pasar la frontera.
González Alberdi (s/d) relata:

Estos 14 partidos15, en su mayor parte, no eran todavía


partidos constituidos; eran grupos de propaganda, de
afinidad ideológica o de compañeros que dentro del
movimiento sindical, sintiéndose comunistas, habían
formado grupos para participar de la vida gremial.
También participaron delegaciones de la IC y de la
Internacional Juvenil Comunista. En la Corresponden-
cia Sudamericana16 se habían publicado materiales
preparatorios de la Conferencia, entre ellos, la Tesis
del VI Congreso de la IC, en la que se había planteado
el problema de los países coloniales, semicoloniales y
dependientes, y otros problemas importantes.

Mariátegui no pudo formar parte de la delegación


peruana, pero envió sus opiniones por escrito.

Rodolfo Ghioldi, quien se encontraba enfermo en Cór-


doba, viajó para asistir a la Conferencia; él debía ser
el informante del segundo punto del orden del día,

15 Se refiere a los partidos latinoamericanos.


16 Revista del Secretariado Sudamericano de la IC (1926-1930) dirigida en el país por
Rodolfo Ghioldi. Según Emilio Corbière (1984: 8), José Penelón fue su primer director.

28
Las editoriales rojas: Primeros pasos | Horacio A. López
de La Internacional a Cartago

que comprendía el problema de la caracterización de


América latina, la táctica y estrategia del movimiento
revolucionario latinoamericano. Por su enfermedad,
finalmente Ghioldi no pudo participar y este informe lo
hizo el representante de la IC, Humber Drötz (miembro
del PC suizo), quien figura como Luis en los materiales
de la Conferencia.

La delegación argentina estaba formada por Victorio


Codovilla, Rodolfo Ghioldi, Orestes Ghioldi, Pedro Romo,
Miguel Contreras, Florindo Moretti, F. Muñoz Diez, y yo,
entre otros compañeros. A mí me tocó intervenir en
nombre de la delegación sobre los dos informes princi-
pales: los puntos 1º y 2º del orden del día.

También en 1929 se publica un libro de autoría del propio Pauli-


no González Alberdi como edición del Buró Sudamericano de la
IC, titulado El movimiento revolucionario latinoamericano.
Es probable que el sello de edición de este libro haya sido
Sudam, si nos atenemos a lo planteado por Camarero en su
obra: “Precisamente, desde 1929 el PC impulsó, junto al SSA
(Secretariado Sudamericano) de la IC, una nueva editorial, lla-
mada Sudam (acompañada de algunas otras de efímera exis-
tencia)” (2007: 227).

Dos libros constatados como editados por Sudam (ver Anexo 3):

Plejanov, Jorge. Anarquismo y socialismo, Col. Libros Proletarios,


Prólogo Chavarache, J. Buenos Aires, 162 pp.
Internacional Juvenil Comunista. Programa adoptado en el V
Congreso. Sancionado por el presidium del CE del 13 de marzo
de 1929. Buenos Aires, 115 pp.

Algunas obras catalogadas por Sudam (Tarcus y Pittaluga, 2000: 71):

29
Las editoriales rojas: Primeros pasos | Horacio A. López
de La Internacional a Cartago

1930 Molotov, V. La edificación del socialismo en la URSS. Informe a


la IC, febrero de 1930. Buenos Aires.
1930 Situación revolucionaria del Perú y las tareas del PC Peruano.
Buenos Aires, Ed. del BSA de la IC.
1932 La lucha por el leninismo en América Latina. Buenos Aires,
Ed. del BSA de la IC.
1932 Los [Link]. de América del Sur y del Caribe y el movimiento
revolucionario. Barcelona, Edeyá.
1932 El Congreso Negro de la reacción y la guerra. Buenos Aires,
Sudam.
1933 Platnitski, Ossip. La situación actual en Alemania. Buenos
Aires, Sudam.
1935 Resoluciones y acuerdos del VII Congreso Mundial de la IC.
Buenos Aires, Cauce.
1934 Bujarin, Nicolás. El capital financiero cubierto con el manto
del Papa. Buenos Aires, Sudam.

Total de documentos listados: 8

Cuenta el Esbozo:

La Conferencia resolvió, además, asegurar la publica-


ción regular de la revista del Secretariado, Correspon-
dencia Sudamericana, y crear al lado del Secretariado
una Comisión de Ediciones, que publicó Páginas Escogi-
das, de Lenin (en tres tomos), Fundamentos del leninis-
mo, de Stalin (que ya había sido editado en 1925 por el
PCA) y otros trabajos fundamentales de Lenin y Stalin.
Se divulgaron ampliamente los trabajos de Stalin refe-
rentes a la lucha contra el trotskismo, zinovievismo
y bujarinismo y los referentes a la construcción en
Rusia (Primer Plan Quinquenal) y a la situación inter-
nacional; lo que ayudó a educar ideológicamente en el
marxismo-leninismo-stalinismo a los militantes de los
Partidos Comunistas de América Latina (PCA, 1947: 66).

30
Las editoriales rojas: Primeros pasos | Horacio A. López
de La Internacional a Cartago

Esbozo de Historia del Partido Comunista de la Argentina,


Archivo Documental del Partido Comunista de la Argentina Enrique Israel

31
Las editoriales rojas: El golpe de Estado de 1930. Actividades de
de La Internacional a Cartago las editoriales | Horacio A. López

El golpe de Estado
de 1930.
Actividades de las
editoriales

32
Las editoriales rojas: El golpe de Estado de 1930. Actividades de

A
de La Internacional a Cartago las editoriales | Horacio A. López

nte condiciones difíciles, adquiere mayor relevancia


la actividad editorial y propagandística de un partido
perseguido. En este sentido, Paulino González Alberdi
(s/d) reflexiona:

El golpe de Estado encabezado por el teniente general


Uriburu inició una etapa en la vida política e institu-
cional argentina: la de la sucesión de golpes de Estado
y de dictaduras cívico-militares, y la de los gobiernos
civiles cuando aquellos ya no podían sostenerse en el
poder. Gobiernos civiles que, a su vez, eran derrocados
por las fuerzas armadas, al no tomar las medidas que
el país necesitaba.

El golpe de Estado uriburista puso fin a la vida consti-


tucional vigente desde el primero de mayo de 1853, la
que sólo se reestableció luego entre golpe y golpe de
Estado. Este golpe del 6 de septiembre de 1930 corro-
boró la profundidad de la crisis estructural que vivía el
país, extendida a lo económico, social, político, cultural
y a las relaciones exteriores; crisis que la dictadura
del teniente general Uriburu lejos de mitigar, agravó…
Empezó el terror uriburista; salieron bandos que esta-
blecían que por causar algún desorden podía ser fusila-
da cualquier persona, con la simple orden de un oficial
de las fuerzas armadas. Así fue fusilado el obrero Peri-
ná en Rosario y otra gente. Posteriormente, camaradas
como Arnedo Álvarez, los hermanos Manzanelli, Peter,
Gómez y muchos más, estuvieron presos en Avellane-
da por movilizar a los obreros. Allí los apaleó el mayor
Rosasco y después los mandaron en un barco, en terri-
bles condiciones a Ushuaia…

Asimismo, se señala en el Esbozo:

33
Las editoriales rojas: El golpe de Estado de 1930. Actividades de
de La Internacional a Cartago las editoriales | Horacio A. López

Con el golpe de Estado militar-fascista del 6 de sep-


tiembre de 1930 la oligarquía agropecuaria y el gran
capital monopolista reconquistaron el control com-
pleto del aparato del Estado y formaron un gobierno
defensor de sus intereses.

El gobierno dictatorial del general Uriburu chocó pron-


tamente con la resistencia popular. En la esperanza de
poder quebrarla, los uriburistas desencadenaron una
feroz persecución contra sus enemigos principales: el Par-
tido Comunista, los sindicatos clasistas, la Unión Cívica
Radical y las organizaciones estudiantiles (PCA, 1947: 72).

Ya en la década del treinta constatamos con el sello Colección


de Actualidad, tres títulos: Consoladores de la burguesía, de
M. Gorki, Buenos Aires, 1935; La vida sexual en Rusia, de Henry
Rouillet, Buenos Aires, 1ª y 2ª edición, 1935 y Lo que será el 2º plan
quinquenal, de V. Molotov, Buenos Aires, 1932 (Tarcus y Pittaluga,
2000: 71). Este último título figura editado por la editorial Ban-
dera Roja que, como veremos, con ese mismo nombre, comenzó
a salir en marzo de 1932 el diario del Partido.
En el año 1936 aparece La sociedad socialista y la democracia
soviética, de autoría de Molotov, con el sello editorial Impulso.
De esta editorial no encontramos más actividad hasta la década
del sesenta, en la que edita títulos bajo las colecciones Polémica,
Unión Soviética y Actualidad Mundial (ver Anexo 8).
Sin sello editorial se edita en 1937 La verdadera faz del trotskismo.
Discursos pronunciados en el pleno del CC de la URSS, 3/3/37.
También en 1937, de autoría de José Stalin, aparece La nueva
Constitución Soviética, de Editorial FP.
No ya como libros, sino como revistas, el Comité Central del PCA
edita Soviet (1933-1935), 1936 (1936) y Nuestra Revista (1937-1938),
en las que escriben los principales dirigentes comunistas argen-
tinos: Luis Sommi, Rodolfo Ghioldi, Orestes Ghioldi, V. Codovilla,

34
Las editoriales rojas: El golpe de Estado de 1930. Actividades de
de La Internacional a Cartago las editoriales | Horacio A. López

Paulino González Alberdi y Héctor P. Agosti, entre otros. También


se traducen artículos de los grandes dirigentes del comunismo
internacional: Stalin, Rakovsky, Radek, Bela Kun, Ernest Fischer,
etc., así como documentos de la Internacional Comunista17.

Periódicos propios y publicaciones en idiomas


extranjeros
Al ingresar a la década del treinta, los comunistas –golpe de Esta-
do mediante– deberán accionar en medio de la clandestinidad.
Continúa Giolito (s/d) en su ensayo citado:

Bandera Roja18 aparece en marzo de 1932 hasta julio del


mismo año, como diario del Partido Comunista de la
Argentina (La Internacional reaparece como semana-
rio). El gobierno del general Agustín P. Justo los clau-
sura. Entonces se edita Mundo Obrero y también es
clausurado. En su lugar aparece Frente Único y corre el
mismo destino. Héctor P. Agosti es detenido, procesado
y condenado a cuatro años de prisión.

Orientación, que llevaba como subtítulo “Semanario de


información política, social y cultural”, aparece el 17 de
septiembre de 1936; su primera época se extiende hasta
el 6 de junio de 1943, fecha en que es clausurado por
los militares que tomaron el poder el 4 de junio; fueron
directores del mismo Héctor P. Agosti, Faustino Jorge y
Ernesto Giudici. Su segunda época es desde 1946 hasta
1952, año en que es nuevamente clausurado. Aparecieron

17 Revistas Político-Culturales orgánicas del PCA (1933-1938), Rollos CE 54-55, Catálogo de


microfilms del CeDinCi.
18 De este periódico se editaron 79 números desde el 4 de enero de 1932 hasta el 4 de
julio del mismo año (Gilbert, 2005: 134).

35
Las editoriales rojas: El golpe de Estado de 1930. Actividades de
de La Internacional a Cartago las editoriales | Horacio A. López

en total seiscientos doce números, iniciándose con una


tirada de cinco mil ejemplares y llegando a los ochenta
mil. Algunos de sus redactores y colaboradores fueron,
entre otros, Rodolfo Ghioldi, Victorio Codovilla, Alberto
Foradori, José Peter, Vicente Marischi, Rodolfo Puiggrós,
Ernesto Giudici, Augusto Bunge, Palme Dutt, Dolores
Ibárruri (la Pasionaria), Pablo Neruda, Nicolás Guillén,
Pedro Tadioli, Benito Marianetti, Florindo Moretti.

Compañerito fue una revista infantil mensual que


apareció en 1925 y salió hasta 1930. Llegó a tirar regu-
larmente veinte mil ejemplares. Su primer director fue
Orestes Ghioldi.

La Chispa, periódico mensual. El primer número apa-


rece en 1925 y el último en 1930. En total salen siete
números. Aparece como órgano del Partido Comunista
Obrero, como desprendimiento del Partido Comunista
de la Argentina. Su director fue Cayetano Oriolo.

La Hora, como diario aparece el 12 de enero de 1940,


como órgano del Partido Comunista de la Argentina.
Su director en distintas épocas fue Rodolfo Ghioldi;
en algunos momentos lo fue Julio A. Notta y en otros
Alfredo Varela19. El 6 de junio de 1943 es clausurado y
sus oficinas, máquinas, archivos, destruidos por la poli-
cía20. Reaparece el 10 de noviembre de 1945 y es clausu-
rado definitivamente en 1952.

19 Según otros testimonios, Julio Notta fue Secretario de Redacción, y los que sí también
ejercieron como directores fueron César Cabral y Paulino González Alberdi.
20 Manuel Mora y Araujo, Isidoro Gilbert y Ezequiel Gallo estuvieron en La Hora (Gilbert,
2005: 452).

36
Las editoriales rojas: El golpe de Estado de 1930. Actividades de
de La Internacional a Cartago las editoriales | Horacio A. López

Dejemos por un momento el trabajo de Giolito. Para dar una


idea de la magnitud del fenómeno de la proliferación de publi-
caciones de izquierda y partidarias en las décadas del veinte y
treinta, nos remitimos a un libro del año 1936: El Comunismo en
la Argentina, editado por alguna repartición de la Policía, que
daba cuenta de la información que sus órganos de información
recolectaran para denuncia y prevención del peligro rojo. Quien
figura como autor es Carlos M. Silveyra, mediocre profesor de
enseñanza secundaria, hermano del ingeniero Ricardo Silveyra,
nombrado Director de YPF por el gobierno de Justo21, a quien
presentan en el libro como Presidente de la Comisión Popular
contra el Comunismo. En esa publicación de más de 400 páginas
aparecen catalogados diarios, periódicos, folletos, revistas, libros
(suponemos que el listado incluye todas estas formas gráficas,
ya que no las especifica), divididos en tres grandes grupos: a)
publicaciones rojas que circulan en el país, escritas en idioma
español; b) publicaciones comunistas que no aparecen desde
hace cierto tiempo, pero que según las circunstancias pueden
reaparecer; y c) publicaciones rojas que circulan en el país, escri-
tas en idiomas extranjeros, en número de 410.
En el primer grupo, entre 191 títulos, mencionamos a modo de
ejemplos, entre los catalogados como de tendencia comunista:
Lucha, El Centinela, Socorro Rojo, La Internacional, Frente Único,
Judaica, editados en Capital Federal; Cajaya, editado en Bahía
Blanca; Tribuna Proletaria, de Posadas; América Libre, de Córdo-
ba; Tribuna Leninista, de Rosario; Avance, de Entre Ríos. De los
editados fuera del país, tomados al azar: El Luchador, editado
en España; Informaciones y Frente Antiguerrero, editados en
Montevideo; Principios, de Chile; Luchador del Caribe, editado en
Nueva York; Campo Libre, en Madrid; Cultura Obrera, en Palmas
de Mallorca; La Internacional Sindical Roja, editado en París;

21 Provenía de una familia de militancia anticomunista vinculada a monseñor Francesqui.

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Las editoriales rojas: El golpe de Estado de 1930. Actividades de
de La Internacional a Cartago las editoriales | Horacio A. López

Juventud Comunista, en Cuba; Hechos de la Unión Soviética, edi-


tado en Holanda.
Como se puede inferir, en un país cosmopolita como la Argen-
tina, sobre todo en las primeras décadas del siglo XX, muchas
publicaciones extranjeras, traídas por los inmigrantes, se difun-
dían entre los sectores de izquierda y de la clase obrera.
En el segundo grupo, donde se constatan publicaciones que,
según la información policial habían dejado de aparecer, se lee
una nómina de 26 títulos; también tomamos un manojo como
muestra de aquellas que son catalogadas de órganos del PC:
Soviet y Correspondencia Internacional, Frente Obrero, Mundo
Nuevo, Orientación, editados en Capital Federal, entre otros.
El tercer grupo –publicaciones escritas en idiomas extranje-
ros– es el más numeroso y muestra la incidencia que tenían
las colectividades extranacionales en el mundo del trabajo.
Como muestras: Argentinisches Tageblatt, editado en Buenos
Aires en idioma alemán; Antireligiulo, en esperanto, editado en
Moscú como órgano de los Ateístas comunistas; Adeser Arbe-
ter, escrito en idisch y editado en Odessa, URSS, como órgano
de obreros comunistas de Odessa. En portugués aparece, entre
otros, A Luta de Clase, editado por la Liga Comunista de la III
Internacional en Montevideo; en idioma esloveno aparece Bor-
beni Radnik, editado en Capital Federal por un grupo de yugos-
lavos comunistas. Desde París llegaba el Bulletin D’Information
Du Gropupe Des Amis de L’Espagne, órgano de los diputados
comunistas franceses. Y así de seguido aparecen en la lista
publicaciones comunistas editadas en húngaro, catalán, inglés,
italiano, ruso, polaco, armenio, búlgaro, rumano, lituano, griego,
etcétera.

Otras publicaciones periódicas partidarias


En viejos borradores consta la denominación de Brújula como
una editorial de la Federación Juvenil Comunista, dirigida por
Antonio Giolito y Mauricio Braguinsky.

38
Las editoriales rojas: El golpe de Estado de 1930. Actividades de
de La Internacional a Cartago las editoriales | Horacio A. López

Isidoro Gilbert escribe en su obra citada: “Poco después de


encauzarse orgánicamente el ala joven del comunismo, apareció
Juventud Comunista como su órgano oficial”22.
Siguiendo con la nómina de publicaciones del trabajo de Anto-
nio Giolito, ya a partir de los años cuarenta, podemos observar
Unidad Nacional: su primer número sale en agosto de 1943,
clandestinamente, como órgano del Comité Central del PCA,
luego de la clausura del diario La Hora23 y del periódico Orienta-
ción24 en 1943. Aparece como quincenario redactado, compuesto,
impreso y distribuido clandestinamente. Era un tabloide de doce
páginas25. Posteriormente sale como semanario regularmente,
hasta octubre de 1945, cuando reaparece legalmente el diario
La Hora26. En total se publican 63 números de Unidad Nacional

22 Gilbert aporta los nombres que adquirió la publicación de la FJC en distintos períodos:
Frente, la auténtica voz de la juventud, Joven Guardia, Avanzada. Periódico de los jóvenes
para los jóvenes, La lucha de la Juventud o Falucho, Juventud hacia un mundo mejor,
Juventud en lucha, Juventud y finalmente Juventud, órgano de la FJC (2005: 381).
23 “La Hora tenía una dirección tripartita integrada por Orestes Ghioldi, Emilio Troise y
Benito Marianeti. Contaba con un excelente periodista profesional: Ricardo Cetaro. Yo
trabajé en el diario desde mediados de 1940 hasta su clausura” (testimonio de Carlos
Agosti).
24 “Semanario que superó el tiraje de 50.000 ejemplares, llegando en los números
extraordinarios a 100.000 ejemplares” (PCA, 1947: 100; Nota al Pie).
25 Esta publicación era distribuida por una organización creada por el PC llamada
Movimiento Patria Libre.
26 La Hora, clausurado en 1950, vuelve a salir en 1958 y dura hasta enero de 1959 en que
es nuevamente clausurado por Frondizi. Su director fue Rodolfo Ghioldi y su secretario de
redacción, Ernesto Giudici. En su redacción trabajaron Juan Gelman, Osvaldo Dragún,
Rómulo Marini, Domingo Varone, Andrés Rivera, Ángel Ortelli, entre otros; la
diagramación corría por cuenta del plástico Carlos Gorriarena. Cuando se clausuró La
Hora salió Nuestra Palabra y el semanario El Popular, dirigido este último por Giudici. El
Popular duró aproximadamente un año y tuvo el mérito de denunciar y difundir durante
varios números el llamado “Operativo Rojo”, una temprana amenaza de golpe de Estado
contra Illia. Esta maniobra fue levantada de El Popular por otros medios, como Primera
Plana, y se logró abortar. Ver López (2005).

39
Las editoriales rojas: El golpe de Estado de 1930. Actividades de
de La Internacional a Cartago las editoriales | Horacio A. López

(64  números regulares y nueve números extraordinarios los


días 1 de mayo, 25 de mayo y 7 de noviembre). Se inicia con una
tirada de 20 mil ejemplares, alcanzando poco tiempo después la
cifra de 50 mil.

Esta publicación –escribe Giolito (s/d) en referencia


a Unidad Nacional– fue una experiencia singular de
prensa escrita en condiciones de rigurosa ilegalidad,
estando la mayoría de los dirigentes del PCA encarce-
lados o en el exilio, así como miles de afiliados en la
cárcel. Sorprende la red clandestina de distribución de
cincuenta mil ejemplares a todas las provincias. El pro-
medio de cobranza fue del 70%.

Más allá de todo juicio de valor político, fue una autén-


tica expresión de verdadero amor y reconocimiento
del papel que juega la palabra escrita en determinadas
circunstancias y las centenares de personas que lo
hicieron posible27.

Sobre sus directores y articulistas nada se puede decir,


porque todo fue clandestino.

Nuestra Palabra: Formato tabloide de doce y dieciséis


páginas. Semanario del PCA que aparece clandestina-
mente desde 1953 hasta 1955, año en que sale legalmen-
te hasta 1960 en que es clausurado durante el gobierno
de Frondizi. Reaparece legalmente en 1963 hasta junio

27 Athos Fava –quien había comenzado a militar a los 17 años de edad en el ya mencionado
Movimiento Patria Libre– relata que difundían Unidad Nacional desde un grupo cuyo
responsable era Ariel Mariani, responsable de propaganda del barrio de La Paternal. Se
convocaban en la esquina de J. A. García y Caracas.

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Las editoriales rojas: El golpe de Estado de 1930. Actividades de
de La Internacional a Cartago las editoriales | Horacio A. López

de 1966 en que es clausurado por el gobierno militar


del general Onganía. Desde ese año y hasta 1973 vuelve
a editarse clandestinamente hasta su reaparición legal
en 1973, y desde entonces sigue hasta marzo de 1976
en que es clausurado por la última dictadura militar
y vuelve a salir en forma clandestina. Gregorio Spec-
terman fue el responsable de la impresión ilegal del
semanario en los momentos políticos más duros.

Athos Fava, quien fuera Secretario General del PCA hasta poco
después del XVI Congreso partidario de 1986, relata:

En imprentas de Capital Federal y de Rosario se editaba


el semanario para distribuir en todo el país. La policía
andaba permanentemente detrás de nuestras impren-
tas; tenían un operativo al que llamaban “Operación
Sapo” en aras de ese objetivo. Nosotros teníamos las
que llamábamos “imprentas dormidas”, destinadas
a funcionar en caso de necesidad. Una vez la policía
ubicó una de nuestras imprentas activas en la zona de
Constituyentes, cerca de la General Paz. El responsable
partidario de esa tarea allí se llamaba Dubanced. Consi-
gue periódicos viejos y los manda a los “buzones” para
engañar a la policía y, mientras tanto activa la “impren-
ta dormida” y hace publicar el número correspondien-
te de Nuestra Palabra. Luego, con cierta ironía, envía
varios ejemplares al Departamento de Policía.

Cuando el Partido advertía que algún “buzón” podría


estar localizado por la policía, automáticamente se
cortaban los envíos a todos los “buzones” del barrio o,
incluso, de la provincia si el buzón era de ese nivel, y
no se restablecía el envío hasta que la organización no
cambiaba todos los “buzones” de su territorio.

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Las editoriales rojas: El golpe de Estado de 1930. Actividades de
de La Internacional a Cartago las editoriales | Horacio A. López

Continúa el trabajo de Giolito (s/d):

Nuevamente sale legal en 1983 [se refiere a Nuestra


Palabra]. En el año 1989 el Comité Central del Partido
Comunista decide cambiar su nombre por el de Nues-
tra Propuesta, periódico que sigue saliendo hasta nues-
tros días.

Del periódico Nuestra Palabra salen en total mil ciento


noventa y seis números, con tiradas de cincuenta mil
ejemplares. Fueron sus directores en distintos momen-
tos: Rodolfo Ghioldi, Héctor P. Agosti, Paulino González
Alberdi y Fernando Nadra. Algunos de sus colaborado-
res y redactores fueron Orestes Ghioldi, Jaime Fuchs,
Rubens Íscaro, Luis de Salvo, Raúl Larra, Daniel Freidem-
berg, Juan José Manauta, Raúl González Tuñón, Hamlet
Lima Quintana, Pedro Chiaranti, Jesús Mira, Nicanor
Parra, Luis Carlos Prestes, etc.

Nueva Era fue una revista libro mensual. Órgano teó-


rico político del PCA, su primer número aparece en
octubre de 1956 y el último en diciembre de 1986. Algu-
nos de sus directores en diversos períodos han sido, en
orden cronológico: Victorio Codovilla, Orestes Ghioldi,
Julio Laborde. Apareció regularmente en períodos lega-
les y clandestinos; sus tiradas variaron desde mil hasta
diez mil ejemplares.

Cuadernos de Cultura: Revista libro mensual. Su primer


número es de junio de 1949 y llegó hasta junio de 1986.
Surgió como una iniciativa de varios intelectuales, con
el apoyo del Comité Central. Entre sus directores se
contaron Héctor P. Agosti y Julio L. Peluffo. Colaboraron
entre otros Raúl González Tuñón, A. Salama, Ernesto

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Las editoriales rojas: El golpe de Estado de 1930. Actividades de
de La Internacional a Cartago las editoriales | Horacio A. López

Giudici, Dr. Jorge Thenon, Ariel Bignami, Armando


Tejada Gómez, Ruiz Daudet, Juan Carlos Portantiero, Dr.
Abel García Barceló. Se editaron en total cuatrocientos
treinta y cuatro números y sus tiradas oscilaron entre
mil y tres mil ejemplares. En su segunda época parti-
ciparon otros colaboradores: Francisco Linares, Juan
Azcoaga, Rubén Sinai, Álvaro Yunque, Emilio Troise,
Juan Zorrilla, Alfredo Varela, Samuel Shmerkin, Volodia
Teitelboin y otros destacados intelectuales marxistas y
no marxistas28.

Problemas de Economía: Revista libro mensual. Su pri-


mer número aparece en marzo de 1949 y sale hasta
marzo de 1976; tiene una segunda época que va de
abril de 1984 hasta agosto de 1986. Salieron en total
cuatrocientos treinta y dos números. Su tirada estuvo
entre mil y tres mil ejemplares. Su director fue el doctor
en Ciencias Económicas Jaime Fuchs. Su temática, tal
como se desprende de su nombre, era el análisis de la
problemática económica y social de la Argentina y de
otros países. Algunos de sus más destacados colabora-
dores fueron: Francisco Cholvis, Mauricio Lebedinsky,
Ricardo Olivari, Enrique Salvi, Alberto Ferrari, Dora
Douthat, Vicente Gaggioti y Oscar Carnotta.

28 El administrador de la revista era Luis F. Cinco años estuvo al lado de Agosti, con quien
se reunía todos los miércoles –según su propio testimonio– para analizar la difusión y la
cobranza, entre otras cuestiones. Esta publicación, definida como “órgano de los
intelectuales comunistas de la Argentina” tuvo gran predicamento justamente entre los
intelectuales; a modo de ejemplo, aportado por el propio Luis, 400 médicos la recibían.
Cuadernos de Cultura reapareció por un breve período en la actual etapa a partir de
noviembre de 2004, dirigida por Ariel Bignami (ver Anexo 39).

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

Las editoriales
a partir de la
Segunda Guerra
Mundial

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

El Popular, Archivo Documental del Partido Comunista de la Argentina Enrique Israel

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

La Hora, Archivo Documental del Partido Comunista de la Argentina Enrique Israel

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

La Hora, Archivo Documental del Partido Comunista de la Argentina Enrique Israel

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

La Hora, Archivo Documental del Partido Comunista de la Argentina Enrique Israel

48
Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la

N
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

uestro propósito es concentrarnos en las ediciones


de libros producidas por editoriales comunistas o
independientes pero con participación comunista o
influencia comunista en esa época.

Editorial Problemas
Durante 1939 nace la Editorial Problemas, dirigida por Carlos
Dujovne.

Dujovne fue miembro de la Federación de Juventudes


Socialistas, pero la Revolución de 1917 lo empujó a
Moscú, donde aprendió ruso, fue intérprete de Stalin…
Más tarde fue enviado a Sudamérica como emisario
secreto de la Internacional Sindical Roja para trabajar
en Uruguay, Perú, Chile y la Argentina (Dujovne Ortiz,
2007; Contratapa).

Problemas funcionó en Bartolomé Mitre 745, compartiendo el


lugar con la redacción del diario comunista La Hora (Dujovne
Ortiz, 2007: 317). Esta editorial tuvo dos etapas: la primera desde
1939 hasta 1943, año este último en que fue clausurada por el
gobierno de facto y su director, Carlos Dujovne, enviado preso
al penal de Neuquén, junto a un contingente de 150 comunistas.
La segunda, desde 1946 hasta 1948, fue una Sociedad Anónima
y funcionaba en Sarmiento 1677; dirigida también por Carlos
Dujovne. El presidente del Directorio era Emilio Troise y el vice,
Ricardo Olivari, economista. Trabajaban allí Aarón Weshler,
Antonio Valiente, Emilio Novas, Isidoro Gilbert, Julián Sedano y
Pinus (Dujovne Ortiz, 2007: 319).
Alicia Dujovne Ortiz, hija de Carlos y su biógrafa, relata en rela-
ción con la editorial:

Nadie ha estudiado hasta el momento las publicacio-


nes de la editorial desde 1939 hasta 1943 y de 1946 a

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

1948. El catálogo, ya en ese año, resulta impresionante:


Historia de la época del capitalismo industrial, de Efimov
y Freiberg; Sobre la literatura y el arte, de Marx y Engels;
Miseria de la filosofía, de Marx; Cuestiones fundamen-
tales del marxismo, de Plejanov; Batlle y el proceso his-
tórico del Uruguay, de Francisco Pintos; De la colonia a
la Revolución, de Rodolfo Puiggrós; El camarada Stalin,
de Yaroslavsky; El monopolio inglés del transporte en la
ciudad de Buenos Aires, de Luis V. Sommi; El marxismo y
la cuestión nacional y colonial, de José Stalin; La batalla
de Valmy, de Romain Rolland; El Manifiesto Comunista,
de Marx y Engels; Elogio del Manifiesto Comunista, de
Aníbal Ponce; El extremismo, enfermedad infantil del
comunismo, de Lenin; Las montañas y los hombres, de
Illin; El torrente de hierro, de Alejandro Serafinovich…,
la lista sigue (Dujovne Ortiz, 2007: 319).

En el marco del desarrollo de la contienda mundial, el Partido se


preocupaba por la formación de sus militantes y cuadros difun-
diendo el marxismo-leninismo-estalinismo (como definía la
doctrina entonces) y el papel de la Unión Soviética y del Partido
Bolchevique. Narra el Esbozo de Historia:

La historia del PC de la URSS ha conocido y conoce


en nuestro país una amplia difusión. A comienzos de
1940, en la semiilegalidad, el Partido lanzó una primera
edición [se refiere a Historia del Partido Bolchevique]
de 7.000 ejemplares que se agotó al poco tiempo. Poco
más tarde, la Editorial Problemas29 lanzó otra edición
de 10.000 ejemplares. Después de reconquistada la

29 Problemas estaba ya en su segunda época; como señalamos anteriormente, había sido


clausurada en 1943.

50
Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

legalidad del Partido, en 1945, se volvieron a lanzar


importantes ediciones; una por parte de la Editorial
Anteo, de 20.000 ejemplares; otra de Problemas, de
10.000 ejemplares. Una editorial privada hizo a su vez
una edición. Pero si bien se han lanzado a la circulación
hasta el presente más de 50.000 ejemplares de la His-
toria del Partido Bolchevique, es preciso conseguir una
mayor circulación (PCA, 1947: 97, Nota al Pie 163).

También en 1941, en el mes de septiembre, poco antes del X


Congreso del PC, se edita por parte de Problemas, Por la libertad
y por la independencia de la patria (posición de los comunistas
argentinos sobre los problemas nacionales e internacionales).
La posición política del Partido estaba fuertemente influenciada
por la situación internacional:

Pocos días después de realizado el CC del Partido y de ini-


ciada la preparación del X Congreso Nacional, las hordas
hitlerianas agredieron alevosamente a la URSS, lo que
provocó un reagrupamiento de fuerzas en el orden mun-
dial, reforzándose el frente antifascista. La guerra de
agresión, que los nazi-fascistas habían podido desenca-
denar en el año 1939, gracias a la política traidora de los
munichistas, y la capitulación de la social-democracia,
se transformó en una guerra mundial antifascista por la
libertad y la independencia de los pueblos.

La dirección de nuestro Partido elaboró los materiales


para el X Congreso, sobre la base de esta nueva situa-
ción; en ellos se establecía la línea política y táctica del
Partido para todo un período, bajo la consigna de “fren-
te democrático nacional antifascista para aplastar al
fascismo y construir una Argentina grande, próspera,
feliz y respetada en el mundo” (PCA, 1947: 92).

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

Algunas obras de un total de 69 catalogadas en Problemas30:

1940 Plejanov, Jorge. Las cuestiones fundamentales del marxismo.


Buenos Aires, 127 pp.
1941 Gukovsky, A. Historia del feudalismo / Trachtenberg, O.
Buenos Aires, 342 pp.
1941 Engels, Federico. La guerra de los campesinados. Buenos
Aires, 159 pp.
1941 Engels, Federico. Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía
clásica alemana. Buenos Aires, 93 pp.
s/f Engels, Federico. Sobre el anarquismo / Marx, Karl. Buenos
Aires, 123 pp.
1946 Giusti, Roberto F. Siglos, escuelas, autores. Buenos Aires, 411 pp.
1946 Ingenieros, José. La evolución de las ideas argentinas. La
restauración (primera parte). Buenos Aires, Biblioteca
histórica. Serie Universal, 461 pp.
1947 Engels, Federico. Dialéctica de la naturaleza / prólogo
Haldane, J.B.S. Buenos Aires, Biblioteca marxista / Emilio
Troise, 336 pp.
1947 Marx, Karl. Correspondencia / Engels, Federico. Buenos Aires,
575 pp.
1949 Giudici, Ernesto. Imperialismo inglés y liberación nacional: la
Argentina y la guerra. Buenos Aires, 163 pp.

Editorial Lautaro
La década del cuarenta fue tal vez la más rica en producción
intelectual propia y en difusión de obras políticas, científicas y
literarias del extranjero –sobre todo de Europa– a través de la
edición de libros.
La editorial que más se destacó en esta etapa hasta la década del
sesenta fue Lautaro.

30 Para más títulos ver Anexo 11.

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

Hebe Clementi (2004: 43), biógrafa de Sara Maglione de Jorge, la


editora de Lautaro, relata:

Cuando el mundo era joven todavía –al menos en esa


esperanza [se refiere al “mundo nuevo que se esperaba
surgiría de las cenizas de la guerra”]– y también en
cuanto a lo que sucedería enseguida con las institu-
ciones del país, comienzan las ediciones en el año 43…
La primera colección es Epopeyas y Leyendas, desde
un epos aguerrido, para ir llegando a la historia sin
adjetivaciones adentrándose paso a paso en el camino
de los pueblos históricos. Entre 1943 y 1944 se editaron
los siguientes títulos de esta colección: El romance de
Antar, El Romance de Tristán e Isolda, La vida de Buda,
La leyenda del Dr. Fausto, Antiguos cantos nórdicos… En
este marco incentivador de las mejores intenciones cul-
turales, las definiciones ideológicas de Editorial Lautaro
se opondrían, como es obvio y desde el primer momen-
to, a posturas ligadas a adhesiones al militarismo nazi, o
a resabios inquisitoriales desde el ámbito católico. Tres
títulos que eran toda una presentación figuraban entre
los más atrevidos, en este sentido. Un libro de Cuentos,
de Ilia Erenburg, Los días de la infancia, de Máximo
Gorki, y El río oscuro, de Alfredo Varela, se agotaron en
poco tiempo31. En cuanto a los libros relativos al pensa-
miento argentino, estaban dedicados a la generación
que tiene la responsabilidad de defender y desarrollar el
patrimonio de ideas que dio independencia, libertad y

31 En ese entonces Alfredo Varela estaba preso en la cárcel de Devoto. Allí lo va a visitar
Hugo del Carril para solicitarle el permiso para que en su adaptación al cine de El río
oscuro, el título fuese Las aguas bajan turbias, y que no apareciera el nombre de Varela, tal
cual le exigían las autoridades de turno.

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

progreso a la República, según rezaba la dedicatoria al


pie del título de la colección. Expresivamente, cuando
se clausuró el stand de Lautaro en la Feria del Libro por
el título relativo a la imposible neutralidad, Solamente
las estrellas son neutrales, la requisa abarcó también los
libros de la colección Pensamiento Argentino.

Gabriel Seferian comenzó como cadete desde el inicio, en el


depósito de la editorial, ubicado en Alsina 1941. Lo entrevistamos:

Lo primero que llegó al depósito –recuerda– desde la


imprenta Porter Hermanos32, fue el libro Los días de la
infancia, de Gorki. Fue una edición de mil ejemplares
y estaban todos los libros numerados. Sara33 le había
pedido el dinero a su padre para iniciarse, pero tam-
bién había habido aportes del PC, a través de Bernardo
Sofovich, que era miembro de la Comisión Jurídica del
Partido. Otros aportes provenían de lo que había sido
el grupo estudiantil Insurrexit en el que tanto Sara
como su esposo Faustino Jorge habían participado en
la década del treinta; de este grupo aportaron Narciso
Machinanchiarena, Baltasar Jaramillo y Rogelio Frige-
rio, quien era administrador de Bandera Roja.

Gabriel relata que allí, en Alsina 1941, tuvieron tres clausuras.


Comenta la clausura en la primera Feria del Libro a la que hacía
referencia Hebe Clementi: “La Feria se desarrollaba frente al
Obelisco. Nosotros teníamos el stand de Lautaro al lado del de
la Imprenta López. Efectivamente nos clausuraron por el libro
Solamente las estrellas son neutrales”.

32 Uno de los Porter era cuñado del dirigente comunista Vicente Marischi.
33 Se refiere a Sara Maglione de Jorge, la editora oficial de Lautaro.

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

El golpe de Estado con la guerra en curso


El año 1943 es el quinto de desarrollo de la Segunda Guerra Mun-
dial, y es el punto de inflexión que marcará la tendencia hacia
la derrota del nazi-fascismo. En el mes de febrero se produce la
victoria de Stalingrado, por parte del Ejército Rojo de la Unión
Soviética que vence a las tropas alemanas comandadas por Von
Paulus, lo que eleva el entusiasmo a nivel mundial motivado por
la heroica resistencia y posterior avance de las fuerzas soviéti-
cas. Los ejércitos norteamericanos e ingleses se unen en el norte
de África y comienzan a tomar la iniciativa. Los japoneses se
retiran de Guadalcanal. El 10 de julio comienza la invasión alia-
da por Sicilia y los soviéticos reconquistan Kharkoff, Orel y otras
ciudades. El 3 de septiembre comienza la batalla de Italia y el 6
se anuncia la rendición incondicional de ese país. En noviembre
los ejércitos alemanes huyen a través del Dniepper. El mundo
comienza a vislumbrar el fin del nazi-fascismo.
En nuestro país se elevaba el accionar de los sectores democráti-
cos contra la política reaccionaria y profascista del gobierno de
Castillo y Ruiz Guiñazú, que persistía en su propósito de estruc-
turar un Estado policíaco, restringiendo paulatinamente las
libertades públicas, de palabra, de reunión y de prensa, mientras
la tétrica Sección Especial Contra el Comunismo iba aumentan-
do sus actividades represivas.
A pesar de la inclinación del gobierno y de las Fuerzas Armadas
por el régimen hitleriano, Argentina había mantenido su actitud
neutral en la Conferencia de Cancilleres americanos, realizada
el año anterior para fijar la posición ante la entrada de Estados
Unidos a la guerra, y al mismo tiempo desestimaba la recomen-
dación de dicha conferencia en cuanto a romper las relaciones
con los países del Eje.
El 7 de enero de 1943, ante el inminente problema de las elec-
ciones presidenciales, el diario fascista Cabildo, cuyo director
era Manuel Fresco, reclamaba de Castillo que asegurase desde
arriba la continuidad de su gobierno –o sea que implantase

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

una dictadura abierta–, en cuyo caso contaría con el apoyo de


las Fuerzas Armadas, o si no, que dejase paso a estas últimas
(PCA, 1947: 104).
Finalmente, el golpe de Estado se produjo el 4 de junio de 1943,
organizado por el GOU (Grupo de Oficiales Unidos), entre los que
revistaban oficiales que estaban dentro del mismo Gobierno
–como el caso del general Pedro P. Ramírez, quien el año anterior
había reemplazado como ministro de Guerra al general Tonazzi–
como fuera de él, tal el caso del coronel Perón. El GOU se había
constituido el 10 de marzo de 1943 en una reunión secreta en un
hotel, distante apenas cien metros de la Casa Rosada. Su requi-
sito esencial era la aceptación de la disciplina expresada en la
jerarquía militar: “El jefe del Ejército decide y nosotros ejecuta-
mos”, era el lema.
El diario del Partido Comunista La Hora, que pudo publicar sola-
mente dos números después del golpe, en su edición del 5 de
junio señalaba:

El país fue sorprendido por un golpe militar reacciona-


rio. Este golpe estalla cuando el movimiento de unidad
democrática nacional estaba creciendo y desarrollán-
dose y se aprestaba a resolver por sus propias fuerzas
todos los problemas que afligen a la nación. La vía de
la Unidad Nacional era y es el único camino justo para
derrotar a la reacción oligárquica y pro-nazi, cambiar la
posición internacional del país, abandonando la sedi-
cente neutralidad oficial e incorporándose al bloque de
las Naciones Unidas. También por esa vía iba el pueblo
a recuperar todas sus libertades conculcadas y desa-
rrollar, sobre la base de un programa eminentemente
nacional, el progreso general del país. Es en estas condi-
ciones cuando se da un golpe de Estado, detrás de cuyas
palabras existe el intento de detener y destruir todo ese
movimiento depurador de la nacionalidad.

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

El general Arturo Rawson (1885-1952) había nacido en Santiago


del Estero y se graduó en el Colegio Militar en 1905. Su desem-
peño como Presidente de facto del país le duró apenas dos días.
Sus divergencias con algunos oficiales del GOU, debido a que él
había apoyado la idea de mejorar las relaciones con los Estados
Unidos y los aliados, mientras estos tenían más simpatías con
las fuerzas del Eje, lo obligó a delegar su autoridad en otro gene-
ral, Pedro Pablo Ramírez (1884-1974), entrerriano, quien siendo
teniente primero se había incorporado al ejército alemán hasta
1913. Participa activamente en la revolución de setiembre de
1930, siendo Jefe del Servicio de Informaciones del Estado Mayor
del general Uriburu.
Ramírez simpatizaba con los nazis, y tenía intenciones que no
pudo concretar cuando sus planes en tal sentido fallaron: el ser-
vicio de información inglés detuvo en Trinidad el 4 de noviem-
bre de 1943 a un agente del gobierno de Ramírez que intentaba
llegar a Berlín para entenderse con Hitler, a quien le llevaba
cartas personales del propio Ramírez.
De manera que la inclinación pro nazi estaba planteada con
claridad en el nuevo gobierno. Hay que decir que desde que
los alemanes empezaran a conquistar Europa occidental, las
posiciones de los nacionalistas dentro de las fuerzas armadas
comenzaron a fortalecerse.
Como se entenderá, una vez Ramírez hecho presidente, rápida-
mente se incrementaron las represiones hacia los partidos polí-
ticos, los sindicatos y demás organizaciones populares de todo
tipo. Los comunistas fueron víctimas preponderantes de todo
este accionar de la dictadura.

El nuevo gobierno de Ramírez-Farrell desencadenó


de inmediato la más tremenda persecución contra
nuestro Partido –cuenta el Esbozo de Historia– y con-
tra el movimiento obrero y democrático en gene-
ral, clausurando todas las organizaciones progresistas

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

–sindicales, políticas, sociales, culturales–, llenó las


cárceles de comunistas y demás antifascistas, e instaló
campos de concentración para encerrar en ellos a los
que no cabían en las cárceles (PCA, 1947: 110).

También el Partido pagó el precio con sus mártires:

Nuestro Partido –sigue el Esbozo– cargó con el peso


principal de la lucha contra la dictadura y dio su tributo
de sangre y varios mártires a la causa de la democracia,
de la libertad y de la soberanía nacional (PCA, 1947: 112).

Periódico Pueblo Argentino


Era lógico que en una situación política como la descripta, el
exilio se transformara en una salvación, por lo menos momen-
tánea. Así como en la época de Juan Manuel de Rosas Montevi-
deo acogió a muchos patriotas, entre ellos a Esteban Echeverría,
ahora volvía a hacer lo mismo recibiendo a modernos patriotas,
entre ellos a Héctor Agosti. Y como no podía ser de otra manera,
no tardó en salir una publicación en forma de diario grande y en
tiempo de quincenario, destinada a combatir a la cruel dictadura
que se instalaba en la otra orilla del Plata. Allí estaban el nom-
brado Agosti, Rodolfo Ghioldi, Julio Noble y otros para responder
a esa exigencia. La publicación se llamó Pueblo Argentino. Vio la
luz durante casi dos años, de agosto de 1943 a julio de 1945, con
un total de 46 números. La redacción estaba en la Avenida 18 de
Julio 877, Montevideo. El Redactor Responsable era Homero Clé-
rici, con domicilio en la calle Santiago de Chile 1128 de la misma
ciudad. Como Redactor (sin calificativo) figuraba Rodolfo Ghioldi.
Se imprimía en Imprenta Central, Cerrito 667.
El índice del primer número ya da una idea del propósito del
quincenario: “Carta al director de La Prensa”, por Rodolfo Ghioldi;
“La libertad es una ‘cosa linda’”, por Raúl González Tuñón; “El dis-
curso de Ramírez en Rosario”; “Mensaje a las Fuerzas Armadas

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

de la Argentina”; “El nazismo en la Universidad”; “¡Nada para la


dictadura!, dicen en Washington y Londres”.
En el artículo “El discurso de Ramírez en Rosario” se lee:

Ha provocado justificados comentarios. No podía ser de


otro modo, pues a los dos meses de una política caracte-
rizada por la influencia de las teorías fascistas, el gober-
nante se sentía obligado a desmentir que le guiasen
propósitos liberticidas o de modificación antidemocrá-
tica de la Constitución… Al general Ramírez le amarga
que en el país y en el extranjero se califique la política
de su gobierno por lo que es; sólo hay un camino para
obtener otra consideración, y es dando un golpe de
timón hacia las libertades democráticas y la ruptura
de relaciones34. La libertad es muy linda, como lo ha
comentado el señor Ramírez, ¿pero es libertad llenar
las cárceles de presos políticos, cerrar diarios y poner
sargentos en las puertas de los partidos políticos?

Obviamente, el artículo de Raúl González Tuñón, por su título, se


refiere también al mismo tema.
Como una especie de editorial se enunciaba en el primer núme-
ro: “Nuestro propósito” y se escribía:

Pueblo Argentino tiene un programa: conseguir la


unificación de todos los argentinos que aspiren a
restablecer plenamente la vigencia del régimen cons-
titucional… El pueblo argentino, en efecto, viene recla-
mando insistentemente, desde hace más de trece años,
el cumplimiento de nuestra Constitución del 53. Un
gobierno de notoria orientación pro-nazista había

34 Se refiere a la ruptura de relaciones diplomáticas con los países del Eje.

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

llevado el escarnio de sus principios a extremos de


farsa dolorosa. La “revolución del 4 de junio” afirmó
por allí […] que venía precisamente para restablecer
la Constitución atropellada. En nombre del pueblo
–“fuente de toda soberanía”, según sus propias pala-
bras– juró respetarla el general Ramírez. Prisionero
ahora de las camarillas fascistas que dan a su gobierno
la inspiración y la tónica, el general Ramírez ha violado
su juramento solemne, confiriéndose una especie de
autoridad “superconstitucional”.

Nunca la Constitución ha sido burlada con violencia tan


desaprensiva como “teórica”. La violación de la Consti-
tución tiene ahora el aspecto de una marcha fascista
sobre la Casa Rosada, acentuada por esa persistencia en
la neutralidad que exaltan, en ditirambos desbordantes,
los diarios subvencionados por la embajada alemana.
Pueblo Argentino aspira, entonces, a congregar a todos
los patriotas –cualquiera sea su simpatía política, su
filiación filosófica o su credo religioso– en este empeño
de restaurar la vida legal de la República. En este senti-
do, Pueblo Argentino aspira a proseguir la tradición glo-
riosa de la primera emigración argentina, que preparó
el advenimiento triunfal sobre la tiranía rosista […].

Al iniciar su aparición en esta libre tierra uruguaya,


Pueblo Argentino quiere testimoniar públicamente su
reconocimiento al presidente Amézaga por su actitud
–que es digno coronamiento de la generosa tradición
uruguaya– de abrir las puertas del país a los militantes
antifascistas perseguidos o encarcelados en la Argenti-
na, y extendemos tamaña gratitud al pueblo, a los par-
tidos y a las instituciones democráticas del Uruguay.

60
Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

En este primer número, Pueblo Argentino no se priva de denun-


ciar el cambio de confinamiento por prisión para Victorio Codo-
villa, en el sur del país; también de denunciar medidas análogas
tomadas con otros militantes antifascistas como Real, el senador
Marianetti, el doctor Troise, el diputado Araújo, el dirigente sin-
dical Meter, el líder de la juventud Antulio Lencinas y cientos
más, lo que “es una de las cosas que presenta al gobierno de
Ramírez, ante la opinión argentina y continental, como someti-
do a la influencia directa de los fascistas”.
El Nº 2 de Pueblo Argentino, del 10 de septiembre de 1943, trae
como índice de las notas más importantes –no todas– lo siguien-
te: “La marea que sube”, se refiere el artículo a la insurgencia
estudiantil. Huelgas universitarias del Litoral, Córdoba, Tucu-
mán. Complementariamente viene un “Manifiesto de la FUA”.
También “La polémica Cordell Hull-Storni”, con el subtítulo “La
política pro-nazi aísla al país”: aquí se analizan los cuestiona-
mientos de Estados Unidos a la Argentina, por ser este el único
país de América que no ha roto con el Eje. En la sección La Cróni-
ca Internacional se le reprocha a Estados Unidos y Gran Bretaña
que no abran aún el segundo frente.
De la colección de 46 números de Pueblo Argentino35, recorre-
remos algunos para dar cuenta del mantenimiento de su línea
editorial a través de esos años.
En el Nº 10 de enero de 1944, en el espacio La Crónica Internacio-
nal, bajo el título “La URSS y el mundo”, se escribe que el año 1943
se ha cerrado favorablemente a los aliados, y que el hitlerismo
tiene sus días contados:

Militarmente los germano-fascistas están en la defen-


siva en todos los sectores y sienten los poderosos golpes

35 Donada gentilmente al Centro Cultural de la Cooperación (CCC) por Carlos Agosti.


Puede consultarse en la Biblioteca de la Unidad de Información de dicha institución.

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

de los bombardeos anglo-americanos. En la URSS se


baten en retirada y las jactanciosas tropas de los brutos
de Von Mannstein se han puesto a correr. Políticamen-
te los hitlerianos tienen un pasivo formidable; el colap-
so de Mussolini, el miedo de Franco, el desasosiego de
las pequeñas ratas europeas aliadas a Berlín, restrin-
gen crecientemente sus especulaciones políticas. En
su activo figuran algunos rubros despreciables: el GOU
argentino y el sub-quisling Paz Estensoro.

Entre las noticias nacionales figuran: “La enseñanza religiosa.


Otra iniciativa nazista”, donde se refiere a la implantación de la
enseñanza obligatoria de la religión católica en los planes de las
escuelas primarias, post primarias, secundarias y especiales.
Otros títulos: “Disolución de los Partidos Políticos Argentinos”;
“Denuncia de la detención de Gregorio Bermann, presidente
de AIAPE [Agrupación de Intelectuales, Artistas, Periodistas y
Escritores]”; “La Cultura Argentina atacada por la Dictadura”; “La
ilegalidad universitaria”, contiene las denuncias de los profeso-
res Dres. Julio V. González y Carlos Sánchez Viamonte, profesores
destituidos de la Universidad de La Plata; “Prensa nazificada”,
decreto contra la circulación de publicaciones que perturben
el orden público, o que atenten contra la moral cristiana, o que
hagan críticas injuriosas de los funcionarios de gobierno.
Y sobre lo específico de la labor en el terreno de ediciones de
periódicos, aparece en este número de enero de 1944 un artículo
titulado “Crece la prensa clandestina”, en el que se constata el
periódico Unidad Nacional, que llevaba editados a esa fecha 31
números desde el 4 de junio. Asimismo, figura la información
sobre el allanamiento por parte de la policía a dos locales donde
se imprimía dicho periódico –hecho que las radios del régimen
se jactan en anunciar–, y la respuesta: al día siguiente salió
impreso Unidad Nacional, con más páginas y mejor calidad de
impresión. También se informa que estudiantes universitarios

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

editan el periódico Libertad; la edición de Maipú, periódico de la


juventud, que ve la luz en momentos en que cae preso el líder
juvenil Antulio Lencinas y es ilegalizado el movimiento juvenil
argentino. Se registra también otro periódico, El Garrote, que
llama a la lucha a la joven Argentina. Además: Urquiza des-
pierta, de Rosario; Desa, del Litoral; Mercurio, de Buenos Aires;
Tiempo loco, de Santa Fe; Tribuna Universitaria, de Buenos Aires;
Entre Ríos para la Patria, de Paraná; El obrero de la construcción
y otros periódicos sindicales, además de Boletines de huelgas,
circulares militares a mimeógrafos de la logia San Martín, de la
logia Unión, etc., que son otras tantas expresiones de la voluntad
insobornable democrática de nuestro pueblo.
En la edición del Nº 20, del 10 de junio de 1944, el índice anuncia
como principales artículos: “El GOU y América”, América asiste
con asombro receloso a los festejos oficiales del primer aniver-
sario proyectado bajo el signo belicista, de la dictadura militar
nazista; “Las persecuciones denunciadas en el Congreso de
Criminalistas”, denuncia del terror político del GOU argentino,
enviada a dicho congreso panamericano a realizarse en Chile,
por el Comité de Residentes Argentinos Pro Liberación de Presos
Políticos de Chile. Una noticia complementaria a esta última,
que no figura en el índice: “Recibió Chile a Victorio Codovilla”,
donde se reseña los agasajos realizados al dirigente comunista
argentino a partir de su llegada a Chile el 3 de mayo. Codovilla
fue liberado gracias a gestiones del gobierno chileno, por lo cual
la noticia da cuenta también de la visita de Codovilla al Presi-
dente don Juan Antonio Ríos, para agradecerle sus gestiones.
Más artículos destacados en el índice: “La unión nacional será
el arma de Victoria frente a la tiranía”; “Efron refuta a Summer
Welles”36 (en una nota del Washington Post, David Efron, con-
sultor argentino del Nacional Planning Association critica las

36 Summer Welles es el ex subsecretario de Estado de los Estados Unidos.

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

opiniones de Summer Welles defendiendo a la dictadura argen-


tina); “La ideología nazista en la enseñanza”; “El eje Madrid-
Buenos Aires”, artículo de Dorothy Thompson en The Nation,
denunciando planes nazis de crear un nuevo Eje cuando caiga
definitivamente el que los sustenta; “El segundo frente”; “A la
deriva por falta de unidad”, por Gregorio Topolevsky.
Por su parte, al cierre de la edición del Nº 25, del 25 de agosto de
1944, una gran noticia amerita un pequeño suelto en el quince-
nario con el título: “¡París liberada!”: la guerra mundial entra en
su etapa final.
Ya por esos meses se observa que comienzan a generalizarse los
artículos con firmas. Un relevamiento de los 46 números arro-
ja los siguientes autores de artículos: Héctor P. Agosti, Rodolfo
Ghioldi, Raúl González Tuñón, Arnedo Álvarez, Mario Montag-
nana, Guillermo Korn, Joseph Starobin, Emilio Troise, Lucia-
no Molinas, José Portogalo, Alfredo Palacios, Rodolfo Moreno,
Gumersindo Sayazo, Ricardo M. Setaro, César Godoy Urrutia, J.
González Iramain, J. Aguirre Cámara, Alfredo Gattinoni, Silvano
Santander, Benjamín Subercaseaux, E. Rodríguez, Agustín Rodrí-
guez Araya, Oscar Creydt, Juan Marinello, G. González Videla,
Sergio Alpízar, David Tieffenberg, Victorio Codovilla, Manuel
Seoane, Paulino González Alberdi, Antonio Santamarina, Julio
Noble, Raúl Aráoz Alfaro, Harrison George y Pablo Neruda.
Como se advierte, entre los firmantes hay dirigentes del PCA,
algunos de ellos exiliados en Uruguay, pero también dirigentes
de otras fuerzas políticas, así como reconocidos intelectuales y
artistas de Argentina, Latinoamérica y el Caribe.
En el Nº 31 de Pueblo Argentino, del 25 de noviembre de 1944, el
índice de las noticias más destacadas reseñaba: “El GOU es la
guerra”, crítica al discurso belicista del general Edelmiro J. Farrel,
pronunciado en el almuerzo de camaradería del Ejército y la
Armada; “El daguerrotipo imposible”, por Rodolfo Ghioldi, sobre
los países sudamericanos que aún no establecieron relaciones
con la URSS; “El caso argentino en Estados Unidos”, por Ricardo

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

M. Setaro, sobre la opinión pública en Estados Unidos acerca de


la dictadura argentina; “¿Le daremos oxígeno al fascista Perón?”,
por César Godoy Urrutia; “El Comando Obrero Unificado denun-
cia la demagogia nacista (sic)”, “Santiago no puede ser el Munich
de América”, artículo reproducido de El Siglo de Chile, periódico
del PC de dicho país donde se denuncia la política complaciente
de la Cancillería chilena en relación con el GOU de Argentina;
“Los católicos fascistas”; “Otra vez el Readers Digest”, crítica a la
deliberada selección de artículos.
El 10 de julio de 1945 sale el Nº 46 de Pueblo Argentino. No sabe-
mos si fue el último, aunque no pareciera ya que nada dice al
respecto. Se destacan las siguientes noticias: “Etapa de la efi-
ciencia”, análisis sobre la dictadura y las responsabilidades de las
fuerzas de oposición democrática; “La consigna de la hora”, por
Julio A. Noble, un llamado a la unidad; “La demagogia social”, por
Rodolfo Ghioldi, crítica a los fascistas de la Secretaría de Trabajo
y Provisión; “Proceso inflatorio”, por José Aguirre Cámara; “Lec-
ción jurídica”, por Rodolfo Moreno; “El fin de la dictadura”, por R.
Rodríguez Araya; y “Declaración del PCA”.

Más sobre Lautaro


El libro que editara la Editorial Lautaro en medio de la guerra
mundial y que le valiera la clausura, Solamente las estrellas son
neutrales, de Quentin Reynolds, relataba las cuestiones que su
autor viera durante un año de andar de un escenario de guerra
a otro como corresponsal de guerra. Entre esos escenarios figu-
ra Rusia, y en el libro se lee: “Rusia entró en la guerra el 22 de
junio de 1941, y este solo hecho más que ningún otro marcó la
sentencia de muerte del nacional-socialismo y el fin eventual
de la amenaza nazi de dominación mundial”. Es decir, el autor
ya predecía, estando aún en pleno desarrollo la Segunda Guerra
Mundial, la derrota del nazismo.
En Rusia, Reynolds descubre una realidad que en las esferas del
capitalismo le era vedada, al igual que al gran público:

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

Cuanto más se alargaba mi estadía en Rusia, mejor


comprendía las terribles fallas conceptuales que tanto
en Inglaterra como en Estados Unidos habíamos incu-
rrido con respecto a la Unión Soviética. La razón es que
durante años y años nuestra información sobre Rusia
nos la han suministrado mercaderes y no periodistas.
Los mercaderes de línea trataban a bien de vender-
nos el comunismo o en caso contrario de hacérnoslo
odiar. La verdad que reside en algún punto intermedio
nunca logró abrirse camino a través de ninguno de los
dos campos.

Como observamos, el autor ni siquiera toma partido directa-


mente por el régimen socialista.

Empecé a preguntarme, mientras estuve en Moscú,


sobre el objeto de las numerosas investigaciones que
en los últimos años había realizado el Senado nortea-
mericano sobre la propaganda soviética, y a mi mente
acudió el pensamiento de que todo el dinero y el tiem-
po gastados en esas investigaciones hubiera estado tal
vez mejor empleado en investigar sobre la propaganda
antisoviética en nuestro país.

El capítulo del libro de Hebe Clementi (2004: 59 y ss.) que trata


sobre este libro termina con la siguiente reflexión:

Una relectura de cualquier diario de la época argentina


en que se editó, libera de presunciones y evidencia que
las páginas de Reynolds ofrecían un panorama desco-
nocido, con pinceladas reflexivas que inducían a pensar
por uno mismo en temas que habitualmente pasaban
bajo consignas fijas de la prensa internacional de dis-
tinta bandería.

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

Gabriel Seferian nos cuenta que en Alsina 1941 clausuraron tres


veces la Editorial Lautaro. Con el tiempo, en esa dirección quedó
funcionando el depósito y las oficinas se trasladaron a Sarmien-
to 1758, 2º piso.
Cuando aparecía la policía con la faja de clausura, rápidamente
se salía a alquilar camiones para llevar los libros a algún depósi-
to que también se alquilaba si no se tenía, mientras se iba pen-
sando en abrir un nuevo local. Es decir, no se perdía el tiempo.
Luego de la clausura en Alsina 1941 la editorial se trasladó a
Uriburu 1225; alquilaron una casa en Lavalle y Juan B. Justo, para
usar de depósito.
A pesar de los contratiempos, a la editorial no le fue tan mal en
sus primeros seis meses de vida: lograron editar quince títulos
en ese lapso.
Gustavo Sorá escribe en su trabajo sobre Gregorio Weinberg las
vicisitudes de este por la edición de La docta ignorancia, del car-
denal Nicolás de Cusa. Relata Weinberg:

Hubo censura, persecuciones, clausura de editoriales,


de diarios, de revistas. A mí me detuvieron por el libro
La docta ignorancia, del cardenal Nicolás de Cusa. Fue
en el momento cuando Perón parecía que renunciaba
a la reelección y que apoyaría a Aloé. Como sobre Aloé
se hacían muchos chistes en los que se lo trataba como
un bruto, entonces creyeron que el libro era una toma-
da de pelo. Estuve unas 48 horas detenido en la famosa
Sección Especial en la calle Urquiza. Y yo me gastaba en
explicarles: “Miren, el señor Nicolás de Cusa es un car-
denal del siglo XV”. Después me pusieron en libertad.
Imagínese que Cassirer en su libro sobre historia del
problema del conocimiento, cuatro tomos que publicó
el Fondo de Cultura, comienza el pensamiento moder-
no con Nicolás de Cusa. ¡Esos brutos creyeron que era
una impostura! […].

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

Ante esas dificultades, Weinberg le propuso a Sara


Maglione dividir la editorial: él se quedaba con los Tra-
tados Fundamentales y los Pingüinos y ella seguía con
la línea política del catálogo. Este plan no fue aceptado
y al poco tiempo la editorial tuvo que cerrar. Weinberg
fue indemnizado con la cesión de derechos de algunos
de los libros que habían aparecido bajo su responsa-
bilidad. Así vendió los derechos de Qué sucedió en la
historia, de G. Childe, y La mentalidad primitiva, de
Lévy-Bruhl, a la editorial Siglo XX. Otros títulos, como
Cuestiones fundamentales de antropología cultural, de
Franz Boas, los reeditó en Hachette (Sorá, 2010: 91).

El primer corredor de la editorial fue Daniel Casares, un refugia-


do español, quien armó toda la cartera de editoriales españolas.
Entre los principales asesores de la editorial, necesarios para
un proyecto que se planteaba exigente en cuanto a difundir en
el país y Latinoamérica autores y títulos de todo el mundo que
aportaban a una visión humanista, acorde con el perfil ideológi-
co de la misma, se encontraban, entre otros, el insigne matemá-
tico Manuel Sadosky, su mujer Cora Ratto, el profesor de filosofía
y estudioso de nuestra historia, Gregorio Weinberg, el ingeniero
Adolfo Dorfman y el dominicano exiliado en aquellos años, el
eminente polígrafo, escritor, americanista Pedro Enríquez Ureña.
También colaboró en una época Rodolfo Puiggrós.
Gregorio Weinberg comenzó a colaborar con la editorial a sus
23 años. Ofreció su primer estudio de relieve: El pensamiento
de Monteagudo para la colección Biblioteca del Pensamiento
Argentino. Relata Sorá:

De una semblanza de Sadosky sobre Weinberg, subrayo


dos dimensiones que alimentan la comprensión de las
razones de proyectos culturales de tamaña envergadu-
ra. Sobre Lautaro decía: “ese era mi medio de vida, para

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

un joven de izquierda era muy difícil conseguir ningún


puesto porque estaba la Sección Especial” (aparato de
corte fascista del gobierno argentino). Sobre la colec-
ción: “A pesar de todas las idas y venidas de la política
argentina, seguimos siempre con una línea bien clara
sobre lo que convenía difundir en el país; éramos racio-
nalistas, éramos partidarios de dar a conocer las ideas
de los grandes pensadores” (Sorá, 2010: 98).

Sadosky fue activo militante comunista hasta 1946. A inicio de la


década del sesenta, fue el pionero en la introducción de la com-
putación en el país.
Sadosky y Cora Ratto orientaban la edición de la colección Trata-
dos Fundamentales, escritos esenciales del pensamiento filosó-
fico y científico (ver Anexo 16).
Algunos títulos de la colección: Conceptos fundamentales de
antropología cultural, de F. Boas; Las funciones mentales en las
sociedades inferiores, de L. Levy-Bruhl; Discurso preliminar de la
Enciclopedia, de D’Alembert; De la docta ignorancia, de Nicolás
de Cusa; Cartas filosóficas, de Voltaire; Ensayo sobre el entendi-
miento humano, de Locke; y Metafísica, de Aristóteles.

Algunos de los traductores de las colecciones Tratados


Fundamentales y Estudios y Ensayos fueron Pedro Mer-
ton, Susana Fredkin, Eduardo Warschaver, Elena Dukels-
ky, Taba Bronstein, Cora Ratto de Sadosky, además de los
propios directores de colección (Sorá, 2010: 98).

La editorial decidió también realizar un acuerdo con la editorial


inglesa Penguin Books, para salir al mercado argentino con edi-
ciones populares de temas de ciencia, arte, técnica, literatura,
novela, cuentos para niños, clásicos, biografías, misterio y cri-
men. En una rápida lectura del catálogo que incluye Clementi en
su obra, podemos resaltar: ¿Por qué se desintegran los átomos?,

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

de A.K. Solomon; una novela de Henry James, Daisy Miller y los


Papeles de Aspern; Cuentos de amor, de locura y de muerte, de
Horacio Quiroga, entre tantos títulos.
En esta colección de libros de bolsillo colaboró con Weinberg la
escritora María Rosa Oliver. En la entrevista que Sorá le realiza a
Weinberg, este comenta:

Se publicaron Pingüinos literarios, científicos, técnicos,


publicamos una historia de la ópera, una historia del
ballet, un libro sobre arte primitivo. Todos a dos pesos.
Fueron los primeros libros de bolsillo que se empezaron
a sacar de modo sistemático. Algunos títulos tuvieron
tiradas de 10.000 ejemplares. Además le dimos un
color local. Por ejemplo, lo reivindicamos a Horacio
Quiroga. Nos hartamos de vender Cuentos de la selva
(Sorá, 2010: 91).

Por supuesto que la poesía tuvo un lugar destacado en esta edi-


torial: desde 1948 en adelante, en la colección llamada El Pan y
la Estrella publican autores como Elvio Romero, Raúl González
Tuñón y Héctor Yanover. El exigente lector puede gozar en esa
colección con poemas de Rafael Alberti, el turco Nazim Hikmet,
Miguel Hernández y Paul Eluard, entre otros.
En el terreno político ideológico debemos destacar, en esos años,
la colección Crítica y Polémica, que edita El Existencialismo, de
Henri Lefebvre en 1948, Cuaderno de bitácora, de Héctor P. Agosti,
y en 1950, por primera vez en castellano, aparece Cartas desde la
cárcel, de Antonio Gramsci, con prólogo del Dr. Gregorio Bermann.

Otros títulos del catálogo de Lautaro (ver Anexo 15):

1942 Puiggrós, Rodolfo (Selección). El pensamiento de Mariano


Moreno. Biblioteca del Pensamiento Argentino, Buenos
Aires, 172 pp.

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

1943 Puiggrós, Rodolfo. De la colonia a la revolución. Buenos Aires,


212 pp.
1946 Kautsky, Carlos. La doctrina económica de Carlos Marx. El
pensamiento marxista, v. 3, Buenos Aires, 299 pp.
1948 Marianetti, Benito. Problemas de Cuyo. Buenos Aires, 421 pp.
1950 Gramsci, Antonio. Cartas desde la cárcel / prólogo Bermann,
Gregorio. Buenos Aires, 340 pp.
1951 Magil, A.B. La verdad sobre Israel. Buenos Aires, 262 pp.
1956 Roca, Deodoro. El difícil tiempo nuevo. Pensamiento
Argentino / Gerardo Pisarello, Buenos Aires, 362 pp.
1958 Franco, Luis. Sarmiento y Martí. Colección Pensamiento
Argentino. Buenos Aires, 458 pp.
1964 Vygotsky, Lev S. Pensamiento y lenguaje: teoría del desarrollo
cultural de las funciones psíquicas / prólogo Itzigsohn, José.
Biblioteca de ciencias del hombre, Buenos Aires, 181 pp.
1968 Unión de Oficiales Democráticos Argentinos. Una límpida y
patriótica trayectoria al servicio de las fuerzas armadas y del
país: 1962-1968. Buenos Aires, 51 pp.

Editorial Anteo
A comienzos de la década del cuarenta, la situación era propicia
para la iniciativa editorial, dado que España, con influencia en el
mercado local, había declinado ostensiblemente su producción y
distribución, primero por la Guerra Civil y luego por el desarrollo
de la Guerra Mundial.
Ante esta situación, en 1942 se funda Editorial Anteo, como edi-
torial oficial del PC.
Anteo representaba la línea oficial del Partido. Generalmente,
en pequeños libros o folletos, reflejaba las posiciones del Partido
a través de informes a Congresos o Plenarios, de documentos u
opiniones de sus dirigentes máximos en torno a problemáticas
políticas nacionales e internacionales. También editaba obras
de los clásicos del marxismo-leninismo y discursos e informes
a Congresos partidarios en países del llamado socialismo real

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

u otros Partidos Comunistas europeos. Encontramos entre los


autores editados a Victorio Codovilla, Juan José Real, Paulino
González Alberdi, Gerónimo Arnedo Álvarez, Rubens Íscaro, Fer-
nando Nadra, Ernesto Giudici, Rodolfo y Orestes Ghioldi, es decir,
a los referentes partidarios difundiendo la línea o las informa-
ciones necesarias, oficializando así las posturas.

Algunos títulos de los 492 del catálogo de Anteo (ver Anexo 9):

1948 Codovilla, Victorio. José Díaz: ejemplo de dirigente obrero y


popular de la época staliniana. 3a. ed. Buenos Aires, 120 pp.
1962 Congreso del Partido Comunista (22: 1962: Moscú). Congreso del
Partido Comunista de la Unión Soviética. Buenos Aires, 582 pp.
1964 Lenin, Vladimir Ilich. Acerca de la coexistencia pacífica
(Pequeña biblioteca marxista leninista). Buenos Aires, 180 pp.
1964 Codovilla, Victorio. Una trayectoria consecuente en la lucha
por la liberación nacional y social del pueblo argentino. 2a.
ed. (Trabajos escogidos / Victorio Codovilla; v. 2). Buenos
Aires, 441 pp.
1965 Partido Comunista de la Argentina. Resoluciones y
declaraciones del CC. del Partido Comunista de la Argentina
1963-1964. Buenos Aires, 286 pp.
1970 Partido Comunista de la Argentina. Resoluciones y declaraciones
del CC. del Partido Comunista de la Argentina 1970. Buenos Aires.
1974 Grabivker, Mario José. Universidad para la liberación. Buenos
Aires, 46 pp.
1975 Laborde, Julio. Reportaje al Portugal resucitado. Buenos Aires,
100 pp.
1982 Duschatzky, Eduardo. Bolivia de la resistencia al gobierno del
pueblo: fotos y testimonios exclusivos. Cuadro de situación.
Buenos Aires, 135 pp.
1985 Bondone, José Luis. Con mis hijos en las cárceles del “proceso”.
(Argentina: temas de actualidad). Buenos Aires, 151 pp.
1985 Laski, Sofía. Arde un espinillo en Córdoba. Buenos Aires, 301 pp.

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

Pequeña Biblioteca Marxista Leninista


La Pequeña Biblioteca Marxista Leninista fue una clásica colec-
ción de Editorial Anteo, con las particularidades de una tapa de
igual diseño para todos los títulos, dividida en cuatro partes:
arriba con la identificación “Pequeña Biblioteca Marxista Leni-
nista”; en el centro el título de la obra y el autor, y abajo, a la
izquierda el nombre de la editorial y a la derecha las siglas “ea”
que la identifican a la obra con Editorial Anteo. Cada parte lleva
un color distinto.
En general, la Pequeña Biblioteca se dedicaba a editar obras
de los clásicos del marxismo leninismo: Carlos Marx, Federico
Engels, Vladimir Ilich Lenin y eventualmente trabajos de otros
destacados dirigentes comunistas, como José Stalin, M.P. Sakov,
N.S. Jruschov, Natalia Krupskaya y Jorge Dimitrov, entre otros.
Constatamos una profusa actividad de treinta años, entre 1957
y 1987.

Algunos títulos de los 39 catalogados en la Pequeña Biblioteca


Marxista Leninista (ver Anexo 10):

1958 Marx, Karl. La contribución a la crítica de la economía


política de Carlos Marx. Trabajo asalariado y capital / Engels,
Federico. Buenos Aires, 59 pp.
1958 Engels, Federico. Introducción a la “dialéctica de la
naturaleza”. El papel del trabajo en la transformación del
mono en hombre. Buenos Aires, 44 pp.
1959 Stalin, Iosif Vissarionovich (1879-1953). Fundamentos del
leninismo. Buenos Aires, 78 pp.
1960 Marx, Karl. Manifiesto Comunista. Pequeña Biblioteca
Marxista Leninista; 1. Buenos Aires.
1963 Dimitrov, Jorge. Los comunistas y el frente único. Buenos
Aires, 127 pp.
1964 Krupskaya, Natalia. Acerca de la educación comunista:
artículos y discursos. Buenos Aires, 233 pp.

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

1967 Lenin, Vladimir Ilich. La catástrofe que nos amenaza y cómo


combatirla. Buenos Aires, 47 pp.
1967 Lenin, Vladimir Ilich. Carta de lejos. Buenos Aires, 46 pp.
1987 Lenin, Vladimir Ilich. Testamento político. Buenos Aires, 94 pp.

Editorial Futuro
En el período en cuestión surge Editorial Futuro, encabezada
por Raúl Larra, la que publicó más de 200 títulos entre 1943
y 1948. Larra era miembro de la Comisión Directiva de AIAPE
(Agrupación de Intelectuales, Artistas, Periodistas y Escritores)
hasta que la institución fue clausurada por el golpe militar de
1943. También fue un destacado periodista del diario La Hora. La
biografía de personalidades argentinas contemporáneas fue su
fuerte como escritor; así surgieron Lisandro de la Torre el solitario
de Pinas, Mosconi, el general del petróleo, Sin tregua, que narra
la vida del dirigente sindical y comunista José Peter, El hombre
de la campana, que refleja la lucha del gran hombre de teatro y
director del semanario Propósitos, Leónidas Barletta, entre otros
(Lanuti, 2012: 118).

Julio E. Payró dirigía El hilo de Ariadna, una serie eco-


nómica de textos sobre historia de la pintura para el
estudiante, en tomos de gran formato encuadernados
en cartoné y con profusas ilustraciones en negro, de la
que aparecieron unos quince títulos. Una novedad pre-
cursora para la época, igual que la serie teatral dirigida
por Pablo Palant y Luis Ordaz, unos tomitos impecables,
con aportes como La muerte de Dantón, de Büchner;
El bosque petrificado, de Robert Shervood; La máquina
de sumar, de Elmer Rice. Ernesto Morales, a cargo de
la colección Eurindia, sugirió El hombre americano, de
Alcides D’Orbigny, libro fundamental, inédito en caste-
llano, y Viaje a la América Meridional, del mismo autor,
también desconocido para el público hispano-parlante,

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

cuatro tomos encuadernados en tela, con grabados ori-


ginales. Al año de trabajo, la Editorial Futuro contaba
en su catálogo con 50 títulos. Una proeza. […]

Entre los escritores argentinos editados por Futuro figu-


raron José Ingenieros, Julio E. Payró, Ezequiel Martínez
Estrada, Bernardo Verbitzky, Álvaro Yunque, Leonidas
Barletta, Héctor P. Agosti, Gerardo Pisarello, Alberto
Gerchunoff, Carlos Ruiz Daudet, Ernesto Morales, Luis
Ordaz, María Inés Rivera, Geo Dorival, Leonardo Estarico,
Roger Plá, Luis Franco, José Murillo, Juan José Manauta,
Raúl Larra, Aníbal Ponce, Leonardo Paso, Rodolfo Ghioldi,
Jorge Thenon y Fina Warshaver, entre otros37.

En sólo cinco años, entre 1943 y 1948, la Editorial Futuro


publicó más de 200 títulos. La primera en el país que
hizo conocer a Hermann Hesse, compartiendo la pri-
micia de William Faulkner, de quien editó El sonido y la
furia y El villorio (Larra, 1982: 32).

Algunos títulos de Futuro en la década del cuarenta (ver Anexo 7):

1945 Ingenieros, ciudadano de la juventud. Héctor P. Agosti


1945 Los enciclopedistas. Alfredo Cepeda (seudónimo de Rodolfo
Puiggrós, selección e introducción).
1945 Los utopistas. Rodolfo Puiggrós (selección e introducción).
1945 Historia económica del Río de la Plata. Rodolfo Puiggrós.
1946 Tutearse con el peligro. Álvaro Yunque.
1946 La política en el mundo. Rodolfo Ghioldi.
1947 El Gran Chaco. Raúl Larra.

37 En dicha editorial, Carlos Agosti dirigió las colecciones sobre Cine e Infantiles.

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
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Raúl Larra reseña más adelante, en su obra citada, algunos


títulos de la segunda época de la editorial Futuro: “En 1950
publiqué mi libro Arlt el torturado y en seguida Los siete locos
y casi toda la obra de Arlt […]. De Los siete locos imprimí 5.000
ejemplares, en cambio de los libros siguientes entre 3.000 y
2.000” (Larra, 1982: 38).

De esa segunda época, algunos títulos:

1951 Echeverría. Héctor P. Agosti.


1956 Le decían el Rulo… Raúl Larra.
1957 Mosconi, el general del petróleo. Raúl Larra.
1957 Cuentos del hombre que daba de comer a su sombra.
Leonidas Barletta.
1957 Breve historia de los argentinos (1492-1956). Álvaro Yunque.
1958 Aníbal Ponce o Los deberes de la inteligencia. Álvaro Yunque.
1959 La barra de siete ombúes. Álvaro Yunque.
1959 Neurosis juveniles. Jorge Thénon.
1959 Sin tregua. Raúl Larra.
1960 Jorge Newbery, el conquistador del espacio. Raúl Larra.
1960 Viejo y nuevo teatro. Leonidas Barletta.
1961 El hilo grabado. Fina Warschaver.
1966 Una lonja de tierra. José Murillo.
1968 Historia de los argentinos (1492-1966). Álvaro Yunque.

En esta segunda época de Futuro, Larra editó más de cien títulos,


entre los cuales se cuenta casi toda la obra del novelista brasile-
ño Jorge Amado.

Más sobre Problemas


El Partido con Carlos Dujovne habían insistido en reflotar Proble-
mas. Se fundó una sociedad anónima que instaló un amplio local
céntrico que funcionaba también como librería. En el Directorio
de la nueva empresa, además de Dujovne al frente, figuraban

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
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Emilio Troise, Roberto Giusti, Enrique Amorim, Julio Luis Peluffo


y Samuel Shmerkin, entre otros (Larra, 1982: 34).
Según una ficha del FBI de los Estados Unidos aportada por Mario
Rapoport a Alicia Dujovne Ortiz, durante el año 2006, mientras
esta estaba terminando el libro citado sobre su padre, figuraban
además en el Directorio, Antonio Valiente como vicepresidente
(Valiente era un líder de FOARE, la Federación de Organizacio-
nes de Ayuda a la República Española), el ingeniero Ricardo M.
Ortiz, de destacada participación luego en la creada Universidad
Nacional del Sur en Bahía Blanca, de la que fue su primer rector,
Héctor P. Agosti e Isaac Kornblihtt, director de la Liga Argentina
por los Derechos del Hombre (Dujovne Ortiz, 2007: 321).
Problemas edita de José Stalin, en 1946, El marxismo y el proble-
ma nacional y colonial.

Dujovne, además, inauguró una práctica inusual en


nuestro medio. Encargó libros a los escritores, asignán-
doles aunque magra una mensualidad como anticipo
de derechos de autor. Si Álvaro Yunque escribió Breve
historia de los argentinos y Calfucurá, la conquista de
las pampas, se lo debe en buena medida a Dujovne,
quien le solicitó esos textos adelantándole una cuota
mensual. Problemas no alcanzó a publicarlos, pero Yun-
que los escribió. ¿Lo hubiera hecho sin la sugestión y el
apoyo de Dujovne? ¿Habrían escrito Balzac o Zola todo
lo que compusieron sin los anticipos de sus editores?

Entre nosotros Carlos Dujovne fue, en cierto sentido, un


precursor (Larra, 1982: 35).

Nuevamente Lautaro
Ya en la década del cincuenta, después de la caída del peronismo,
Lautaro publica a Ezequiel Martínez Estrada, amigo de Agosti,
quien tercia en el álgido debate post gobierno justicialista con

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su libro ¿Qué es esto? Catilinaria (1956). En el mismo año aparece


El difícil tiempo nuevo, de Deodoro Roca, emblemática figura de
la Reforma Universitaria de 1918 en Córdoba; Roca había falleci-
do muchos años antes, más precisamente el 7 de junio de 1943.
El libro lleva un prólogo de Gregorio Bermann y un epílogo de
Enrique González Tuñón. Este libro fue parte de la colección Pen-
samiento argentino, la que estaba a cargo de Gerardo Pisarello.
Aparecen discrepancias de Sara Maglione de Jorge con el PC,
fundamentalmente debidas a los sucesos que involucraron a
la URSS en Hungría y Checoslovaquia. Esas divergencias hacen
que la sociedad que sustentaba a Lautaro se disuelva a fines de
la década del sesenta.
Alejada Sara Maglione de las filas del Partido Comunista y
disuelta Lautaro, el Partido siguió editando títulos a través de
Procyón, que venía funcionando desde antes como un sello de
Lautaro, en la calle Sánchez de Bustamante.

Algunos títulos de Procyón (ver Anexo 29):

1966 Salceda, Juan Antonio. Prometeo o el humanismo del mito. 2ª


ed. Buenos Aires, 242 pp.
1956 Agosti, Héctor P. Para una política de la cultura. Buenos Aires,
158 pp.
1956 Lefebvre, Henri. Contribución a la estética. Buenos Aires, 137 pp.
1959 Agosti, Héctor P. El mito liberal. Buenos Aires, Procyón, 188 pp.
1959 Marinello, Juan. Meditación americana: cinco ensayos.
Buenos Aires, 219 pp.
1963 Rozitchner, León. Moral burguesa y revolución. Buenos Aires,
218 pp.
1964 Garaudy, Roger. ¿Qué es la moral marxista? Buenos Aires,
232 pp.
1965 Winocur, Marcos. Cuba a la hora de América. Buenos Aires,
261 pp.

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Sara Maglione incursionó en su última iniciativa editorial a tra-


vés de Estuario.
Como un homenaje a esta compañera que bregó durante treinta
años en esa labor, extendemos este análisis poniendo algunas
líneas sobre esta editorial; esto es posible gracias a que una
compañera nos acercó un volante de propaganda de ediciones
Estuario. El mismo daba el domicilio de la editorial en Malabia
2985 de la ciudad de Buenos Aires. Allí se decía:

Estuario se crea con el deliberado propósito de contri-


buir a la formación de una cultura nueva, entendida
como conciencia crítica de la compleja realidad con-
temporánea. Dentro de esta finalidad general, el eje de
nuestra preocupación serán la Argentina y Latinoamé-
rica, los problemas, el arte y la literatura del vasto con-
tinente que nos abarca, presionados por su urgencia y
convencidos de que se trata del único camino para una
universalidad concreta.

El volante en cuestión adelantaba algunos títulos de la edito-


rial: en el rubro Ensayos: Nacionalismo y democracia: auge y
frustración, de Ismael Viñas; Ideología desarrollista y liberación
nacional, de autores varios; Sexo y libertad, de Pedro Gelman,
entre varios. En Arte, aparecían: Le Parc, entrevista y documentos;
El siglo XX en la plástica latinoamericana (serie de 6 volúmenes
de distintos especialistas). En Literatura: La casa de ceniza, de
Abelardo Castillo; Isabel viendo llover en Macondo, de Gabriel
García Márquez; En otro país, de Ernest Hemingway; Ad astra, de
Haroldo Conti, etcétera.

Editorial Fundamentos
La Editorial Fundamentos daba curso a informes del Partido y
posicionamientos de sus máximos dirigentes sobre temas polí-
ticos e ideológicos de diversa índole, muy parecido su objetivo al

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de Editorial Anteo. Se observa en el catálogo, además, un impor-


tante porcentaje de libros dedicados a cuestiones teóricas del
marxismo, así como económicas, ideológicas y propagandísticas
de la Unión Soviética.
Fundamentos edita en 1951 el Manual de Historia Argentina,
figurando como autor Juan José Real, aunque el trabajo fue ela-
borado por un colectivo de historiadores. El prólogo señala:

La Comisión de Estudios Históricos del Comité Central


del Partido Comunista encargó a su presidente, cama-
rada Juan José Real, la redacción del presente Manual
de Historia Argentina, con el fin de poner al alcance de
los obreros, de los trabajadores del campo y de los estu-
diantes, una obra que les ayude a orientarse de manera
justa en el estudio de la historia patria (Real, 1951).

En la solapa del libro comentado, bajo el título “De nuestro Catá-


logo” figuran: La herencia libertadora y pacifista de San Martín,
por Fernando Nadra; Esteban Echeverría. Glosa de un ideario pro-
gresista, por Benito Marianetti y Echeverría, letra y espíritu en su
obra, por Julio A. Notta.

Algunos títulos de Fundamentos de los 84 listados entre 1950 y


1984 (ver Anexo 6):

1952 Acerca de la cuestión agraria. Rodolfo Ghioldi.


1954 Escritos y discursos. Victorio Codovilla.
1954 Nuestro camino desemboca en la victoria. Victorio Codovilla.
1956 Uzbekistán, el espejo. Rodolfo Ghioldi.
1959 Problemas ideológicos, científico-técnicos y filosóficos en la
Universidad (La reforma educacional). Ernesto Giudici.
1959 100 preguntas y 100 respuestas sobre el movimiento sindical.
Rubens Íscaro.
1961 La legalidad socialista. Benito Marianetti.

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1963 Curso de educación sindical. 2 Tomos. Rubens Íscaro.


1970 Victorio Codovilla. Vigencia y proyección
1974 Diálogos sindicales entre peronistas y comunistas. Rubens Íscaro.
1974 Chile: el pueblo vencerá. Alcira de la Peña.
1976 Pedro Chiarante, ejemplo de dirigente obrero clasista.
Memorias.
1978 Fraseología política. Fernando Nadra.
1978 Cuatro décadas de los procesos políticos argentinos. 4 Tomos.
Gerónimo Arnedo Álvarez.
1979 Democracia y partidos políticos. Fernando Nadra.
1981 Cuba: una historia de luchas, una realidad palpitante. Pedro
Tadioli.
1981 Por qué el convenio nacional democrático. Escritos 1975-1980.
Gerónimo Arnedo Álvarez.
1981 Escritos y discursos. Orestes Ghioldi.

Introducción de Gramsci
A finales de la década del cincuenta surge el fenómeno de la
introducción de las obras del italiano Antonio Gramsci en la
Argentina. Daniel Campione (2007: 34), estudioso de los aportes
de Gramsci, detalla:

Nuestro país se constituyó en un temprano escenario


de la difusión del pensamiento gramsciano. Las cartas
de la cárcel fueron publicadas, en traducción de Grego-
rio Bermann, ya en 1950. La traslación de los Cuadernos
al español y su edición en Argentina la encaró un grupo
de intelectuales por entonces pertenecientes al Partido
Comunista, que publicaron en Cuadernos de Cultura
y otras revistas vinculadas, algunos de los primeros
análisis de inspiración gramsciana en lengua española.
El inspirador de la introducción del pensamiento de
Gramsci en el campo de visión del Partido Comunis-
ta de la Argentina fue Héctor P. Agosti […]. Ya en 1951

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
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Agosti había publicado un ensayo, titulado Echeverría,


inspirado en las categorías gramscianas.

En el pie de página correspondiente al reproducido comentario


figuran las obras de Gramsci editadas por Editorial Lautaro:

La primera traducción y publicación fue El materialis-


mo histórico y la filosofía de Benedetto Croce, traducido
por Isidoro Flaubaum con prólogo de Héctor P. Agosti,
en 1958. Luego Los intelectuales y la organización de la
cultura, traducción de Raúl Sciarreta, en 1960. Literatu-
ra y vida nacional, traducción de José Aricó, con prólogo
de Héctor P. Agosti, en 1961; Notas sobre Maquiavelo, la
política y el Estado moderno, con traducción, prólogo y
notas de José Aricó, en 196238.

En un trabajo del investigador del Centro Cultural de la Coo-


peración Floreal Gorini, Raúl Burgos, publicado en la edición
Nº 9/10 de la Revista del CCC (edición electrónica), titulado
“Sesenta años de presencia gramsciana en la cultura argentina,
1947-2007” se lee:

Antes que la Editorial Lautaro publicara, por primera


vez en lengua no italiana, la edición togliatiana de la
Cartas desde la cárcel, en 1947, desde fuera de la cul-
tura comunista el escritor Ernesto Sábato brindaba
las primeras noticias sobre el epistolario gramsciano

38 El propio José Aricó reconoce el mérito de Agosti en cuanto a la introducción y difusión


de Gramsci en la Argentina: “Podría afirmar, sin temor de equivocarme al respecto, que la
primera tentativa en cierto modo ‘orgánica’ de incorporación del pensamiento de Gramsci a
la cultura política de izquierda surgió en el interior del Partido Comunista argentino. Formó
parte de una propuesta, nunca claramente explicitada, de renovación ideológica y cultural,
que encontró en Agosti su más inteligente y autorizado impulsor” (Aricó, 2005: 36).

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

en la revista Realidad. En ese mismo año, las Cartas


acababan de ganar el premio Viareggio, máximo galar-
dón literario de Italia y, en el número 6 de la revista
(noviembre/diciembre de 1947), Sábato escribía un
emotivo comentario sobre la publicación de las Cartas
desde la cárcel, que sería la primera referencia relevante
de la trayectoria de Gramsci en territorio argentino. En
su comentario decía: “El que lea esta colección de cartas
familiares se maravillará y se emocionará ciertamente
por el coraje y el temple de este hombre físicamente
débil; pero más se sorprenderá de su carencia de odio,
de su imparcialidad, de su invariable sentido crítico, de
su amplitud filosófica, de su falta de sectarismo”39.

En definitiva, Héctor P. Agosti fue el difusor político de Gramsci


en sectores partidarios, marxistas en general y en la academia.
Como señala Aricó: “su más inteligente y autorizado impulsor”.

Nuevo golpe de Estado. El derrocamiento de Perón


Acudimos a la memoria de Roberto Vallarino, de su libro Medio
siglo militando:

El 16 de junio de 1955 amaneció lluvioso. Al mediodía


la Aviación Naval arrojó 10 toneladas de bombas sobre
la Plaza de Mayo. Hasta hoy nunca se conocieron cifras
precisas sobre el número de masacrados, pero fueron
cientos. Ese mismo día del bombardeo a la Plaza de
Mayo, el Partido Comunista tenía alrededor de 700 pre-
sos en la cárcel de Devoto. Sin embargo, el PC se opuso
al golpe y planteó con firmeza que existían condiciones

39 Ver <[Link]/revista/articulo/166/sesenta_anios_de_presencia_
gramsciana>.

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

para impedirlo dado que las Fuerzas Armadas estaban


divididas, con la Marina pro inglesa como el sector más
reaccionario.

El Partido reclamó resistir con las armas. Hubo militan-


tes como Florindo Moretti que le pidieron a la dirección
del PC autorizar la convocatoria a una insurrección
armada. Entre el bombardeo de junio y el golpe de sep-
tiembre, en la puerta de la CGT pudieron verse colas
de gente pidiendo infructuosamente que les dieran
armas. En ese ínterin tuvo lugar una entrevista entre
Perón y el Partido, al cabo de la cual fueron liberados la
mayoría de los presos comunistas (Vallarino, 2012: 53).

En septiembre se produce el golpe. El PC difunde el siguiente


llamamiento:

Nuestro país se halla envuelto en las llamas de la gue-


rra civil […]. El P. Comunista ha venido alertando acerca
de los peligros de una guerra civil, y persistentemente
ha expuesto las condiciones capaces de garantizar un
desarrollo de convivencia democrática: Dijo al gobierno
que era indispensable el establecimiento de todas las
garantías democráticas, la libertad de los presos políti-
cos, el retiro del proyecto del contrato con la Standard Oil
Co. Y la seguridad de que los partidos y agrupamientos
sociales y culturales pudiesen, en un pie de igualdad,
buscar en común las soluciones más convenientes para
los problemas del país y del pueblo; y dijo a los sectores
democráticos opositores seducidos por el falso miraje
de un golpe de estado, que ese no era el camino, que la
violencia y la guerra civil sólo podrían desembocar en la
anarquía y la dictadura, y que en vez de ello debía orien-
tarse hacia el régimen de convivencia democrática. […]

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
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El Partido Comunista proclama la necesidad de un


amplio gobierno de coalición nacional integrado por
todas las corrientes democráticas y progresistas […],
apela a todos los argentinos por encima de sus bande-
rías a cooperar en este esfuerzo por el cese de la guerra
civil y exhortar a la clase obrera, que debe conservarse
más unida que nunca, a defender y ampliar sus con-
quistas y a desempeñar un papel principal en aquél
propósito (PCA, 1955).

Producido el golpe, Perón abandonó el país dejando tras de sí un


tendal de centenares de presos peronistas. En tal sentido, conti-
núa Vallarino:

Son años en que se gesta un enorme movimiento clan-


destino de resistencia peronista. Los discursos de Perón
grabados en Madrid circulaban en discos y la gente los
escuchaba emocionada, en el más cuidadoso secreto.

Por supuesto que a nosotros también nos persiguie-


ron con ganas, como siempre, aunque sin una ley
especial de por medio. Al menos no en ese período.
Nosotros éramos una fuerza menor desde el punto
de vista del poder. Pero […] a la vuelta de la esquina
nos estaba esperando una nueva ley anticomunista
(Vallarino, 2012: 55).

En esas nuevas condiciones es que el PCA debe adecuar su políti-


ca en general, y la de ediciones y difusión en particular. Entonces
surge Cartago.

Editorial Cartago
En 1955 se funda la Editorial Cartago, como editorial no oficial
del PCA. En su directorio figuraban, entre otros, Daniel Jodo,

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
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Juan Jesiot y Celia Dujovne. Celia ocupó el cargo de gerenta


en la etapa fundacional. A mediados de los años sesenta, Celia
Dujovne crea Arandú, su propia editorial, con la que publica la
primera edición en castellano de los Manuscritos de 1844. Econo-
mía política y filosofía, de Carlos Marx40.
Cartago edita en 1957 Carlos Marx y Federico Engels: Corres-
pondencia, seleccionada, comentada y anotada por el Instituto
Marx-Engels-Lenin de Leningrado, con prólogo de V. Adoratsky.
La impresión se hizo en los Talleres Gráficos Junior, en formato
de 18 cm x 27 cm, en tapa dura.

Algunos títulos de Cartago de unos 465 catalogados:

1956 Muchachos pobres. Álvaro Yunque.


1957 La luna con gatillo. Raúl González Tuñón.
1966 Argentina: 1816. Benito Marianetti.
1974 Obras completas. Aníbal Ponce.
1974 Aníbal Ponce. Memoria y presencia. Héctor P. Agosti.
1975 Prosa política. Héctor P. Agosti.

Cartago edita obviamente a los clásicos, por ejemplo las Obras


completas de Lenin, toda una odisea editorial de las que hablare-
mos más adelante.

Otros clásicos editados por Cartago:

1957 Marx, Karl, Engels, Federico. Obras escogidas. Buenos Aires,


810 pp.
1973 Marx, Karl, Engels Federico. El capital: crítica de la economía
política: libro primero: el desarrollo de la producción
capitalista. Traductor Mazía, Floreal. Buenos Aires, 799 pp.

40 Datos sobre Celia Dujovne aportados por su esposo Carlos Agosti.

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1973 Engels, Federico. Anti Dühring: la subversión de la ciencia por


el señor Eugen Dürhing. Buenos Aires, 285 pp.
1975 Engels, Federico. Dialéctica de la naturaleza. Buenos Aires, 326 pp.

Edita también a numerosos autores soviéticos, de otros países


socialistas y, por supuesto, a dirigentes del Partido argentino (ver
Anexo 12).
Más adelante abordaremos la iniciativa de instalar Cartago en
México para obviar el impedimento que representaba la dicta-
dura militar de Videla.
Con algunas esporádicas interrupciones, la editorial continuó
editando hasta nuestros días.

Codilibro
En el año 1955 se constituye también la Cooperativa Distribuido-
ra de Libros y Publicaciones denominada Codilibro Limitada, con
el fin de poder centralizar la distribución y venta de las edicio-
nes de las distintas editoriales que funcionaban. Su director era
Nicanor Saleño y figuran en una nómina de autoridades, Larra
y Cortizo41. La cooperativa se desarrolló al punto que en 1958
tenía ya una sucursal en Santiago de Chile, administrada por
Gabriel Seferian. En una hoja impresa en la que se tomaban los
pedidos, se detalla que la casa matriz en Buenos Aires, allá por
el año 1960, funcionaba en la calle Suipacha 612, 3º piso. En el
mismo formulario se incluía la lista de las editoriales asociadas:
Losange, Nueva Visión, Galatea, Doble P, Lautaro, Platina, Futuro,
La Mandrágora, SEPA, Problemas Nacionales, Ariadna, Pueblos de
América, Stilcograf, Acervo Cultural, Tirso, La Reja y El Barrilete.
Seferian nos informa quiénes eran los que estaban al frente de
algunas de estas editoriales: Mandrágora estaba dirigida por

41 Según Carlos Agosti, Celia Dujovne y José Murillo fueron fervientes impulsores de esta
iniciativa.

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
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un francés de apellido Kirgeimer; Fernando Sabsay manejaba


Losange; el arquitecto Héctor Grisetti se hacía cargo de Nueva
Visión y Galatea. Larra comandaba Futuro; Ariadna, especializa-
da en teatro, lo tenía a Leónidas Barleta; Stilcograf, a Stilman; al
frente de La Reja estaba Carlos Damián Hernández.
La Editorial Acervo Cultural se ocupaba de temas judíos. Tirso
de temas relacionados con el mundo homosexual y El Barrilete
conformaba una colección de temas juveniles.
Nueva Visión fue la editorial que difundió a Antonio Gramsci.
A continuación, detallamos algunos títulos de estas editoriales
asociadas42.

Editorial La Reja:
1957 Spiller, Roberto E. Historia de literatura norteamericana.
Buenos Aires, 218 pp.
1957 Maugham, Robin. El sirviente. Buenos Aires, 123 pp.
1967 Dávalos, Jaime. Canciones. Buenos Aires, 110 pp.

Editorial Losange:
1954 Brecht, Bertolt. Madre coraje y sus hijos: crónica de la guerra
de treinta años. Buenos Aires, 127 pp.
1955 Jimenez, Wilfredo. Pasión de Florencio Sánchez: biografía
dramatizada en tres actos. Buenos Aires, 79 pp.
1955 Capote, Truman. El arpa de pasto: comedia en dos actos.
Buenos Aires, 77 pp.
1956 Chiarini, Luigi. El cine en el problema del arte. (Estudios
cinematográficos, v. 5). Buenos Aires, 107 pp.
1958 Dabini, Attilio. Teatro italiano del siglo XX. (Teatro en el
mundo / Fernando Leónidas Sabsay). Buenos Aires, 168 pp.
1963 Figueiredo, Guilherme. Obras maestras del teatro moderno /
Kazantzakis, Nikos, Büchner, Georg. Buenos Aires.

42 No necesariamente hay que identificar con el PC a estas editoriales asociadas. Para


más títulos ver Anexo 18.

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1963 Zapolska, Gabriela. Obras maestras del teatro moderno /


Gorki, Máximo, Maiacovski, Vladimir. Buenos Aires
1963 Coward, Noel. Obras maestras del teatro moderno /
Chesterton, Gilbert Keith, Priestley, John B. Buenos Aires.

Editorial Pueblos de América:


1955 Selser, Gregorio. Sandino: general de hombres libres. Buenos
Aires, 300 pp.

Editorial Stilcograf:
1958 Franco, Luis. Biografía patria: visión retrospectiva y crítica del
reciente pasado argentino. Buenos Aires, 290 pp.
1965 Costantini, Humberto. De por aquí nomás. Buenos Aires,
82 pp.

Editorial Tirso:
2004 Nuñez, Juan Alberto. Ella. Buenos Aires, 88 pp.

Editorial Acervo Cultural:


1955 Aleijem, Scholem. Kasrilevke: ciudad gran. Buenos Aires, 231 pp.

Editorial Ariadna:
1955 Li Chih, Hua. Reacción en la aldea china (pieza en un acto) /
prólogo González Tuñón, Raúl. Buenos Aires, 99 pp.
1956 Vailland, Roger. El coronel Foster se declara culpable.
(Colección Coral). Buenos Aires, 74 pp.
1957 Soria, Georges. El orgullo y la nube. Buenos Aires, 70 pp.
s/f Asturias, Miguel Ángel. La audiencia de los confines: crónica
en tres andanzas. (Colección Coral). Buenos Aires, 78 pp.

Editorial Doble P
s/f Echegaray, Aristóbulo. Sombrero de paja amarilla con Segundo
Sombra: Reminiscencia infantil de Ricardo Güiraldes, 106 pp.

89
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Editorial SEPA:
s/f Armagno Cosentino, José. La Boca ya tiene dientes: Palacios,
diputado del pueblo, reconstrucción histórica en tres actos.
75 pp.
s/f Medina Cabral, Betty. Sombrero de paja amarilla. 62 pp.

Editorial El Barrilete:
s/f Dellepiane Rawson, Alicia. Atreverse a todo. 59 pp.

Editorial La Mandrágora:
1952 Albérès, Rene Maril. 1921. Jean-Paul Sartre. Pie de imprenta.
Buenos Aires.
1955 Albérès, Rene Maril. Miguel de Unamuno. Pie de imprenta.
Buenos Aires.
1958 Ara, Guillermo. Leopoldo Lugones. Pie de imprenta. (Serie
Colección Clásicos Argentinos del siglo XX). Buenos Aires.
1959 Akutagawa, Ryunosuke, 1892-1927. El biombo del infierno y
otros cuentos. Pie de imprenta. Buenos Aires.
1959 Alonso Piñeiro, Armando; Gandía, Enrique de. Breve historia
del imperio bizantino.

Editorial Galatea:
1957 Lilley, Sam. Hombres, máquinas e historia: breve historia de
las máquinas y herramientas en relación al progreso social.
(El hombre, la sociedad y la historia). Nueva Visión. Buenos
Aires, 225 pp.

Posteriormente, Codilibro incorporó a la Editorial Pueblos Uni-


dos de Uruguay.
Pueblos Unidos editó en 1943 Rosas el pequeño, de Rodolfo Puig-
grós, aunque apareció con el seudónimo de Alfredo Cepeda, y en
1945 Defensa del realismo, de Héctor P. Agosti.

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Editorial Platina
Bernardo Edelman se ocupaba de Platina. Militante del Partido
Socialista, se escinde del mismo en 1937 junto a Benito Marianetti,
Rodolfo Aráoz Alfaro y otros y fundan el Partido Socialista Obrero.
Junto a su compañera Fanny viaja a España cuando estalla la Gue-
rra Civil; Edelman lo hace como delegado de la Federación Obrera
de la Construcción, a realizar tareas de solidaridad y como corres-
ponsal del periódico España Republicana. De regreso a la Argenti-
na, Edelman publica su libro España contra el fascismo en 1939. Se
afilian él y su compañera al PC. Funda la editorial Platina, la que
a lo largo de más de una década (1955-1966) publica decenas de
obras de autores comunistas y otros (Tarcus, 2007: 194).
Gracias a la compañera Fanny Edelman, quien nos elaboró una
lista revisando su biblioteca personal, pudimos reconstruir parte
del catálogo de Platina, el que luego ampliamos al obtener más
información (ver Anexo 4): 56 títulos fueron editados entre 1956
y 1965.
Esta editorial tenía un perfil más intelectual, ocupándose prin-
cipalmente de temáticas más universales. Sobre la problemática
marxista, acudía a traducir y editar autores no tan clásicos ni
conocidos en la Argentina:

s/f Leyes y categorías fundamentales de la dialéctica


materialista. Ivan Andrew.
1963 Rousseau y Marx. J. Della Volpe.
1964 El desafío del marxismo. Brian Simon et al.

Se ocupó también de los problemas inherentes a Estados Unidos:

1958 Los anti-norteamericanos. Alvah Bessie.


1960 Escándalo en los Estados Unidos. Albert Kahn.
1961 El imperialismo norteamericano. Victor Perlo et al.

Asimismo, incorporó temáticas científicas:

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1965 Cerebro y trabajo. Aplicación de las teorías de Pavlov. W.


Frolov.
1965 Trabajos fundamentales. Federico Joliot Curie.
1965 Sociología, filosofía, cibernética. Illia Novik.

Algunos autores argentinos fueron editados, con temáticas


específicas:

1965 Argentina, estructura y cambio. Mauricio Lebedinsky.


1965 El racimo y su aventura. La cuestión vitivinícola. Benito
Marianetti.
1965 La Forestal. Gastón Gori.

Editorial Quetzal
Según una entrevista realizada a Arturo Peña Lillo, por Margari-
ta Pierini y Gonzalo Carranza, el 14 de mayo de 2004, en el portal
de la Universidad Nacional de Quilmes, el emblemático editor
comentó que Quetzal era una editorial cuyo dueño era del PC
y editaba muchas cosas de dicho partido. En esa oportunidad,
Peña Lillo señaló:

En alguna época escaseaba el trabajo; y entonces el


imprentero tenía que buscar trabajo para la gente de
su taller, para no echarlos o recortarles el sueldo. Y lo
que hacía era buscar a los autores, les pedía un libro y
les daba el crédito para publicarlo. Y así, muchos siendo
imprenteros se hacían editores. Es el caso de una edi-
torial [de la] que hace poco murió el dueño: Cortizo se
llamaba. Él era gráfico, era linotipista y tenía el taller en
la calle Callao casi esquina Corrientes, en un sótano, ahí
tenía las máquinas de linotipo. La editorial se llamaba
Quetzal y editaba muchas cosas del Partido Comunista,
el dueño era del PC.

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

Además de ser militante del PC, Cortizo era tesorero de la Casa de


la Cultura; era un hombre muy culto.
Peña Lillo agrega una caracterización sobre Cortizo:

Era un tipo muy capaz, muy inteligente. Le gustaba


mucho el teatro, una gran memoria tenía, recitaba muy
lindo, y había actuado en algunas obritas de teatro. Y
fue el que editó todo eso sobre el teatro de Stanislavski,
de estos grandes maestros, y algunas cosas de Pavlov
también; y muchos libros de literatura, sobre todo de
la gente del PC. Ese es un ejemplo de imprentero, de
gráfico que terminó en editor43.

De editorial Quetzal, en la década del cincuenta, encontramos


Los hijos de la piedra, de Miguel Hernández, de 1959, impreso en
Industria Gráfica Rosso; en el mismo año, Cuando la huelga de
los inquilinos, de Blas Raúl Gallo. También, Teatro completo, de
Máximo Gorki, de 1962.
Veamos una lista de ediciones incompleta, sobre 34 catalogados,
de Quetzal (ver Anexo 13):

1955 Troise, Emilio. Racismo: instrumento de dominación política y


social. Buenos Aires, 206 pp.
1959 Hernández, Miguel. Los hijos de la piedra. Buenos Aires, 59 pp.
1962 Odets, Clifford. Esperando al Zurdo; Despierta y canta;
Muchacho de oro. Buenos Aires, 170 pp.
1962 Gorki, Máximo. Teatro completo: tomo cuarto. Buenos Aires,
259 pp.
1964 Gorki, Máximo. Teatro completo: tomo quinto. Buenos Aires,
270 pp.

43 Entrevista a Peña Lillo, Universidad Nacional de Quilmes, ver <[Link]


layout/nota_imprimir.jsp?idContent=12777>.

93
Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

1966 Plejanov, Jorge. Obras escogidas, v. 2. Buenos Aires.


1967 Romero, Elvio. Romancero español: 1936-1939. Buenos Aires,
132 pp.
1968 Gorki, Máximo. Teatro completo: tomo tercero. Buenos Aires,
286 pp.

Otros títulos de Quetzal no catalogados:

Moneda Falsa. Florencio Sánchez.


Los Tejedores. Gerardo Hamptmann.
Una libra de carne. Agustín Cuzzani.
Mulato. Langston Hughes.
El diablo en el conventillo. Carlos M. Pacheco.
Despertar de primavera. Frank Wedekin.
El doctor Knock. J. Romains.
Lucrecia Borgia. Víctor Hugo.

Más sobre Agosti


Héctor P. Agosti fue un autor que editaron profusamente muchas
de estas editoriales y otras comerciales y extranjeras. Además
de las ediciones ya mencionadas, Cartago editó Aníbal Ponce.
Memoria y presencia. La primera edición de Defensa del realismo
la realizó Editorial Pueblos Unidos de Montevideo en 1945; la
segunda, editorial Quetzal en 1955; la tercera, Lautaro en 1963.
Hubo de esta obra una traducción al portugués, realizada por
Carlos Loures y editada por Razão Actual, en Oporto en 1971.
Lautaro editó, además, Cuaderno de bitácora en 1949 y una
segunda edición aumentada en 1965.
La primera edición de Para una política de la cultura la realizó
Ediciones Procyón en 1956; fue traducida al ruso y publicada en
Moscú en 1963 por la editorial Literatura Extranjera, y al búlga-
ro, publicada en Sofía por editorial Partisgam44. Procyón dio a

44 Datos aportados por Carlos Agosti.

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

conocer Nación y cultura en 1959. Este libro fue traducido al ruso


y editado por Editorial de Literatura Extranjera en Moscú en 1963.
Procyón había editado en 1959 El mito liberal. Lautaro, Tántalo
recobrado en 1964; obra traducida al ruso por Antonina Deriu-
guina para ser publicada en 1969 por editorial Progreso en
Moscú; traducida también al portugués por Vaneye Nobre para
ser editada por editorial Paz e Terra, en Río de Janeiro en 1970, y
traducida también por Adelino dos Santos Rodrigues para ser
publicada en Lisboa en 1975 por la editorial Ceara Nova.

Propaganda en Gaceta Literaria


Una revista literaria de gran difusión en el segundo quinque-
nio de la década del cincuenta fue Gaceta Literaria, dirigida
por Pedro Orgambide y Roberto Hosne. En total, en el período,
salieron 21 números: el primero en febrero de 1956 y el último
en septiembre de 1960. Fue una revista que intentó dar cabida
a la nueva generación de escritores de la época, haciendo cen-
tro en la importancia de la crítica y de la renovación cultural,
sobre la base del compromiso político del intelectual. Incluso
su propio compromiso fue a fondo cuando, ante la defección
manifiesta del gobierno de Frondizi, llamó a la conformación de
un frente amplio de intelectuales americanos, en lucha contra
el imperialismo norteamericano. En sus páginas escribieron
destacados escritores, artistas, críticos, de la izquierda argentina,
latinoamericana y mundial. Traer la referencia de esta revista se
justifica por el hecho de que, analizando cada número, aparecen
propagandas de distintas editoriales, en su inmensa mayoría del
PC, anunciando los libros que se editaban en ese tiempo. Es una
muestra de lo prolífico de la producción de libros por parte de
dichas editoriales, y un testimonio de una parte importante de
lo publicado entre 1956 y 1960. Allí encontramos propaganda de
libros, con sus respectivos precios, de la distribuidora Codilibro y
de editoriales como Ariadna, Futuro, Lautaro, Platina, Stilcograf y
Cartago, entre otras (ver Anexo 40).

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

Obviamente, la propaganda editorial en Gaceta Literaria tenía


un gran peso literario más que político, por lo que se anunciaban
las novedades en materia de novelas, poesía, teatro, ensayo.
Por ejemplo en el género novela encontramos:

Tierras del sin fin. Jorge Amado. Editorial Futuro.


El sendero de los nidos de araña. Italo Calvino. Editorial Futuro.
Retrato de mayo. Doménico Rea. Editorial Platina.
El encuentro. Pedro Orgambide. Editorial Stilcograf.

En el género poesía:

Poemas (1917-1952). Paul Eluard. Editorial Lautaro.


Crónica del yo romántico. H. Clemente. Editorial Stilcograf.
Poemas con bastón. Arnoldo Liberman. Editorial Stilcograf.

También se propagandizan libros políticos e ideológicos:

Obras Escogidas. 2 Tomos. Mao Tse Tung. Editorial Platina.


El Capital. Historia Crítica de la Teoría de la Plusvalía (5 tomos).
Carlos Marx, Editorial Cartago.

La experiencia en Revista Internacional


Mario José Grabivker, veterano editor (hasta 2010) de la colección
Desde la Gente, libros de edición mensual editados por el Institu-
to Movilizador de Fondos Cooperativos, fue el representante del
Partido Comunista de la Argentina en la llamada Revista Inter-
nacional. La redacción de la misma, con sede en Praga –antigua
Checoslovaquia– albergó a Mario y a su compañera Regina en
el período 1981-1984. La revista se crea en 1958 impulsada por el
movimiento comunista internacional, con el fin de ser un vocero
de las experiencias de los PPCC contadas oficialmente por dichas
organizaciones, además de reflejar documentos y declaraciones
de encuentros y conferencias colectivos de dicho movimiento.

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

Nos cuenta Mario José:

Revista Internacional se funda en 1958, al principio


con el nombre Problemas de la Paz y el Socialismo; más
adelante, manteniendo ese nombre como subtítulo, se
agregó como título Revista Internacional.

En su fundación participaron veinte Partidos Comu-


nistas, entre ellos los de la región del socialismo real,
Vietnam, algunos partidos de Europa Occidental y el
de Estados Unidos. Por América Latina el único Partido
Comunista que participó fue el de la Argentina, repre-
sentado por Rodolfo Ghioldi.

En los aproximadamente treinta años de vida de la


revista, el PC de Argentina fue siempre miembro del
Consejo Editorial, integrado por noventa representan-
tes, y del Colegio Editorial, integrado por diez.
Nuestra primera representante fue Alcira de la Peña,
acompañada por el camarada Israel Feldman como
colaborador. Posteriormente ejerció la representación
Paulino González Alberdi.

Grabivker acude a su memoria para señalarnos los nombres de


los distintos representantes argentinos en Praga: “Alberto Ferra-
ri, Jaime Fuchs, Alberto Kohen, Leonardo Paso, Salvador Marini,
el que habla, José María Lanao y Jorge Bergstein. Creo que en ese
orden”.
“Revista Internacional se editaba en 140 idiomas”, completa Gra-
bivker haciendo una ponderación de la difusión de la revista.
Poco antes del derrumbe del llamado socialismo real, Revista
Internacional dejó de salir, arrastrada por las turbulencias que
ya desataban la tempestad, especialmente en Polonia y Checos-
lovaquia en aquellos años.

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

Documentos, Impulso, Medio Siglo, Sílaba y Centro


de Estudios
En enero de 1959 se produce la histórica huelga de los trabajadores
de la carne que lleva a la toma del Frigorífico Lisandro de la Torre.
El movimiento es derrotado a partir de una brutal intervención
del Ejército que recupera el establecimiento utilizando 2 mil sol-
dados y cuatro tanques de guerra. Hay obreros heridos, casi cien
son detenidos y se producen 5 mil cesantías. Esta lucha permitió
una relación más estrecha entre comunistas y peronistas, lo que
llevó a la posibilidad de editar un periódico en común. Héctor P.
Agosti planteó esta iniciativa en la dirección del PC; para mate-
rializarla había contactos con J.W. Cooke. El PC designó a Ernesto
Giúdici e Isidoro Gilbert, quienes se entrevistan con Cooke en
Montevideo. Se acuerda sacar una publicación unitaria de izquier-
da amplia: el semanario Soluciones; y que su director fuese Ismael
Viñas, de la Unión Cívica Radical Intransigente. Desde las páginas
de Soluciones se militó el voto en blanco para las elecciones de
1960. El presidente Frondizi, en la situación implantada con el
plan CONINTES (Conmoción Interna del Estado), lo hizo clausurar.
Lograron publicarse 24 números del semanario.
Cuando comienzan los años sesenta, al influjo de la triunfante
Revolución Cubana, muchos escritores asumen decididamente
sus roles de intelectuales de izquierda comprometiéndose con
los procesos de cambios que se vislumbraban. Esto repercutió
notablemente en la industria editorial del continente.
“En 1960 se inició además –cuenta Claudia Gilman (2003: 88)– el
idilio entre los escritores latinoamericanos y el público lector
del continente. Dos palabras darán la clave del año: ‘edición’ y
‘compromiso’. En todo el continente se hablaba de la explosión
editorial”. Obviamente, este fenómeno potenció la labor de las
editoriales del PC y la posibilidad de que muchos intelectuales
fuesen editados por ellas.
En el año 1960 aparece un título: Jruschov habla al pueblo argen-
tino, editado por un sello denominado Editorial Documentos. De

98
Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

esta editorial constatamos libros desde el año 1953 hasta 1967, sin
menoscabo de que hubiese libros de años anteriores o posterio-
res a ese período. Las temáticas van desde cuestiones internacio-
nales de la época hasta temas políticos nacionales (ver Anexo 5).

Algunos títulos de Editorial Documentos:

1961 Giudici, Ernesto. ¿Qué es la izquierda?/ Agosti, Héctor P.,


Portantiero, Juan Carlos, Scheneider, Samuel (1911-1991),
Lebedinsky, Mauricio. Buenos Aires, 111 pp.
1964 Suslov, Mijail. La lucha del PCUS por la cohesión del
movimiento comunista internacional. Buenos Aires, 118 pp.
1966 Moreno, Eugenio. El fenómeno social del peronismo. Buenos
Aires, 151 pp.
1967 Sinay, Rubén, La verdad sobre el conflicto en el Cercano
Oriente. Buenos Aires, 57 pp.

En el mundo, a pesar de los avatares de la llamada Guerra Fría, se


había logrado un acuerdo sobre “Prohibición parcial de Ensayos
Nucleares entre Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Sovié-
tica”, luego de 17 años de intentos fallidos. El hecho que rompió el
estancamiento del control sobre los armamentos fue la llamada
crisis de los misiles de 1962, que tuviera a Cuba como uno de sus
protagonistas.
Se acentuaban las diferencias entre la URSS y China, lo que trae-
ría consecuencias en toda la izquierda mundial y también en la
Argentina.
Durante este año se había triplicado la injerencia yanqui en
Vietnam, contando con 16.000 “consejeros” militares en el país;
el programa de “aldeas estratégicas” se desarrollaba cada vez
más. En noviembre, el líder de Vietnam del Sur, Ngo Dinh Diem,
anticomunista acérrimo, era asesinado por sus propios oficiales,
con el apoyo de los Estados Unidos, lo cual mostraba las contra-
dicciones internas del régimen y sus aliados.

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

El fascismo seguía gobernando en España: un Consejo de Guerra


dictó una sentencia de muerte contra Julián Grimau, miembro
del Comité Central del Partido Comunista español detenido en
noviembre. Las acusaciones en el juicio fueron por los hechos
que protagonizara durante la Guerra Civil años atrás.
La competencia entre el capitalismo y el socialismo no se mani-
festaba solamente en el plano político, económico y militar, sino
también en el científico y tecnológico: mientras Estados Unidos
realizaba el vuelo espacial del astronauta Cooper, los soviéticos
lanzaban al espacio dos astronautas –una de ellos una mujer lla-
mada Valentina Tereshkova–, quienes volaron simultáneamente
en naves distintas.
La Revolución Cubana triunfante seguía atrayendo voluntades y
solidaridad en toda América Latina y el Caribe. En 1961, fuerzas
mercenarias financiadas y dirigidas por Estados Unidos invaden
Cuba por Bahía de Cochinos (Playa Girón). En menos de 72 horas
son derrotadas, lo que significa el primer gran traspié del mili-
tarismo imperialista en América Latina. Fidel Castro proclama el
carácter socialista de la revolución.
En agosto de ese año, el comandante Ernesto Che Guevara
denuncia en Punta del Este los peligros para América Latina y
el Caribe de la llamada “Alianza para el Progreso”. En 1962 Cuba
es expulsada de la OEA por su adhesión al marxismo leninismo.
Argentina y otros países se abstienen, lo que provoca la ira de
Estados Unidos y de los militares criollos.
El 29 de marzo de 1962 es derrocado el Presidente argentino
Arturo Frondizi.
En el año 1963 es el asesinato de John F. Kennedy –nunca acla-
rado, aun a pesar del informe Warren del año siguiente– y es
también el año de la designación de Paulo VI por la muerte del
Papa Juan XXIII.
Una vez derrocado Frondizi, quedan al descubierto dos ten-
dencias políticas en el Ejército, bien definidas: la línea “gorila”,
posteriormente “colorada”, no democrática y con un sesgo

100
Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

marcadamente antiperonista; y la “azul”, legalista, que –según


cuenta en sus memorias el coronel (R) Horacio Ballester (1996:
89)–, se la podía calificar de “pseudodemocrática”, con menores
sentimientos antiperonistas.
Durante la presidencia de Guido se fue desarrollando un posicio-
namiento, en muchos oficiales, sobre la necesidad de convocar
a elecciones para normalizar la vida democrática del país y el
funcionamiento de las propias fuerzas armadas.

[Cuando asume Illia] en el ámbito militar existía un


sentimiento de subordinación hacia el nuevo presi-
dente, al mismo tiempo que continuaba ascendiendo
en su estrella como caudillo –especialmente en el Ejér-
cito– el teniente general Juan Carlos Onganía, quien
contaba a su favor con: a) haber sido el conductor
triunfante en el enfrentamiento azules-colorados; b)
haber reimplantado la disciplina y en consecuencia, la
gobernabilidad a su fuerza; c) estaba reestructurando
y profesionalizando al Ejército como no se lo había
hecho desde la época del teniente general Ricchieri a
principios de este siglo. El crecimiento de su prestigio
no era privativo del ámbito militar; muchos dirigentes
civiles de las más diversas actividades –y en especial
la Iglesia Católica– comenzaban a verlo como un serio
candidato a futuro conductor de la Nación (Ballester,
1996: 106).

La derecha y los sectores económicos ligados al gran capital


extranjero, alentados por los Estados Unidos, no pudieron sopor-
tar a un gobierno democrático débil que, encima, tuvo la osadía
de presentar al Congreso de la Nación su proyecto de Ley de
Medicamentos y de firmar la anulación de los contratos petro-
leros que habían favorecido a compañías extranjeras durante el
gobierno de Frondizi. La suerte comenzaba a estar echada para

101
Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

Illia, y las Fuerzas Armadas empezarían a conspirar otra vez con


el objetivo de un nuevo golpe de Estado.
Sin embargo, recrudecían los conflictos, muchos de los cuales
venían de antes:

En abril de 1963 –antes de la asunción de Illia y luego


del congreso normalizador– la CGT a través de su Comi-
té Central Confederal promueve un plan de lucha que
durará hasta junio de 1964 y se convertirá en “la acción
sindical más prolongada en la historia del movimiento
obrero argentino” (Licht, 2004: 47).

Más aún, Liliana De Riz (2000: 20), explicita el Plan de Lucha que
la CGT anuncia en enero de 1964:

Por su concepción y su concreción se asemejó a una


operación cuasi-militar […]. Se fueron ocupando a lo
largo de varias semanas la casi totalidad de las empre-
sas del país, conforme a un plan que no dejaba mayor
iniciativa a los trabajadores […]. El objetivo de la movi-
lización sindical era político: se proponía bloquear el
proyecto radical de recortar el poder de las asociaciones
obreras mediante reformas a la ley sindical y, simultá-
neamente, mostrar a los militares y a los empresarios
que cualquier arreglo político futuro debía tenerlos
como aliados indispensables.

Más allá de la burocracia, en dichas acciones había un fuer-


te cuestionamiento a la propiedad privada de los medios de
producción.
Illia tuvo que soportar desde el inicio de su gobierno la confron-
tación del movimiento sindical peronista, y lo siguió soportando
aún cuando el Presidente cumplió con su promesa de devolver la
legalidad al peronismo, cuestión que efectivizó en 1965.

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

Las revistas de la época dedicadas al análisis político se encarga-


ban sistemáticamente de crear la imagen de un gobierno débil
e ineficaz; entre ellas se destacaba Primera Plana, aparecida en
1962. Mariano Grondona escribió en la edición de dicha revista
del 16 de junio de 1964:

Cuando los órganos normales de poder no funcionan


con eficacia –y la eficacia es, lo queramos o no, el nuevo
dios de la política contemporánea–, surgen de fuera del
gobierno los sectores reales que operan como reser-
vas y que, a menos que su operación sea muy breve y
mesurada, terminan por desnivelar el sistema (Primera
Plana, 1964).

Así se fue creando el clima que facilitó el accionar del golpismo,


dándose las condiciones para salir del atolladero, según la con-
cepción de los militares.
En julio de 1961 se había fundado el Frente Revolucionario Indoa-
mericanista Popular (FRIP) en Santiago del Estero. Su referente,
Mario Roberto Santucho, había estado en Cuba; allí entró en con-
tacto con los líderes de la revolución y recibió instrucción militar.

Pocos meses después de su regreso al país –en setiembre


de 1961–, Santucho participará de los movimientos de
lucha de los cañeros y trabajadores de los ingenios tucu-
manos, proceso en el que entabla relaciones con mili-
tantes de la organización trotskista Palabra Obrera […].
En esta relación también puede, por otro lado, ubicarse
la causa de la radicalización del FRIP (Weisz, 2004: 19).

En 1963, el Che Guevara ya tenía bastante adelantada su estra-


tegia regional denominada “Operación Andina”, que compren-
día acciones guerrilleras en Perú, el sur de Bolivia y el norte de
Argentina. Para el caso de nuestro país, el Che confiaba en Jorge

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

Masetti y su grupo, el Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP). Por


otro lado, el “Vasco” Bengochea conformaba su organización
político militar, las Fuerzas Armadas de la Revolución Nacional
(FARN). En 1964 comienza la detención de miembros del Movi-
miento Nacionalista Revolucionario Tacuara que habían asalta-
do el Policlínico Bancario en agosto de 1963.
De manera que el desarrollo de organizaciones armadas conllevó
el propio accionar represivo del Estado, siendo reprimidos y encar-
celados muchos militantes de la izquierda y el campo popular.

El Popular
El Popular era una publicación semanal de orientación comu-
nista. Su director fue Ernesto Giudici, prestigioso intelectual,
miembro del Comité Central del PC. El periódico salía los días
miércoles, durante el año 1964. En su Nº 9, edición del 22 de
enero, denunciaba con grandes titulares: “El Operativo Rojo esta-
ría en marcha”. Allí se señalaba:

Operativo Rojo: tal sería la denominación de una acción


propugnada por un grupo castrense indeterminado y
dada a conocer a través de una circular, según una infor-
mación que nos han hecho llegar nuestros corresponsa-
les de la provincia de Salta45. El mencionado “operativo”
tendría alcance nacional y asumiría las características
de la fallida “Operación Cardenal”, efectuada durante el
gobierno de la “Libertadora” (1957), pero estaría prepara-
do para superar los tropiezos que tuvo aquella.

El primer paso del “Operativo Rojo” consistiría en


actualizar los domicilios de dirigentes comunistas,

45 Lo del origen de la información era, seguramente, para despistar en relación a las


fuentes.

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

peronistas, de algún dirigente demócrata cristiano de


izquierda y de dirigentes sindicales y estudiantiles,
para poder detenerlos en el momento oportuno sin
mayores tropiezos (El Popular, 22/1/64).

Dos meses después, en el Nº 15 de El Popular, de fecha 4 de marzo


de 1964, el titular de tapa incorporaba ya esta información: “Cri-
men político y golpe: etapa final del ‘Operativo Rojo’”.
Lo de “crimen político” se refería al atentado perpetrado en Rosa-
rio contra los abogados comunistas Guillermo Kehoe y Adolfo
Trumper, y lo del “golpe de Estado” incorporaba la información
recibida, la que venía a corroborar innumerables indicios que ya
se tenían.
En realidad se tenían, a esa altura, pruebas aportadas por un
grupo de soldados clase 42 –afiliados de la Federación Juvenil
Comunista– que cumplían tareas en la División de Teletipos del
Comando en Jefe del Ejército: Oscar Gómez y Fernando Cristófa-
ro. Los principales de dicho grupo sacaron copias de radiogramas
en los que el Ejército amenazaba con el golpe de Estado. Oscar
Gómez accedió a que el Partido hiciera público dichos radiogra-
mas, consciente del riesgo que corría46. Así fue que El Popular
lo tomó (luego lo reprodujeron diversos medios –entre ellos la
difundida revista Primera Plana–), logrando gran repercusión
pública, lo cual retrasó los planes golpistas dos años y medio.
Lamentablemente, los soldados que sacaban información fue-
ron descubiertos por los servicios de inteligencia del Ejército.
Cinco soldados se enfrentaron a un juicio militar y fueron con-
denados a prisión a purgar en el penal de Magdalena. Gómez y
Cristófaro, los máximos responsables, fueron condenados a ocho
años de prisión.

46 Sobre el tema, ver el libro del autor titulado justamente Operativo Rojo (López, 2005).

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

Otro golpe de Estado


El 28 de junio de 1966 se hizo realidad el anunciado derroca-
miento del gobierno constitucional del Dr. Illia. Este no cayó por
la tan mentada ineficacia de su gestión. En todo caso, se debe
computar entre las razones la negativa al envío de tropas acom-
pañando a los Estados Unidos a Santo Domingo; las que eran
contrarias a los intereses petroleros transnacionales que vieron
anular sus contratos, la de los fabricantes extranjeros de medi-
camentos, las del sector bancario y de seguros, preocupados por
la competencia de las cooperativas de crédito y del Instituto
Nacional de Reaseguros, las de la Unión Industrial Argentina,
la Sociedad Rural y la Bolsa de Comercio, y las especulaciones
medrosas de lo más rancio de la burocracia sindical y de la
Iglesia, además de, por supuesto, las debilidades y vacilaciones
propias del Gobierno.
La Junta Militar disolvió todos los partidos políticos del país.
Desde el primer momento, el Partido Comunista fue el único
partido que tomó un posicionamiento claro y frontal contra la
dictadura. Su Comité Central emitió una declaración el 29 de
junio en la que se denuncia el golpe reaccionario y a “Onganía
[como un] conocido hombre de confianza del Pentágono y del
gobierno norteamericano”. En la declaración se incluía:

Reiterado llamamiento a todos los demás partidos y


fuerzas democráticas del país, particularmente a la
clase obrera, a fin de unirse y organizar la lucha para
hacer fracasar el golpe y para instalar un gobierno
auténticamente democrático y popular.

[…] Según las primeras declaraciones de la flamante


junta militar –agregaba el documento del PC más
adelante– esta se propone perseguir a los que llama
“extremistas” (entendiendo por tales, por supuesto y
en primer lugar, a los comunistas), es decir, a los que

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

luchan por sus reivindicaciones. Pero la experiencia


nacional e internacional es muy elocuente al respec-
to. Esta demuestra que la represión empieza con los
comunistas para luego extenderse a todos los sectores
y partidos políticos que luchan por la libertad y la inde-
pendencia nacional.

La militancia partidaria no disminuyó ante la nueva situación.


Por el contrario, se incrementó la resistencia a la dictadura junto
a otros sectores. Y por supuesto que en las nuevas condiciones
de clandestinidad, la edición y difusión de libros se mantuvo
imperturbable y al poco tiempo se incrementó.
Diego Levin relata:

Cuando vino la dictadura de Onganía desaparecieron


muchas editoriales. Tuvimos que reformular todo el
trabajo, pero se seguía editando en la clandestinidad. Se
vino la época del “Cordobazo”; entonces había mucha
demanda de libros desde los movimientos de masas.

Editorial Impulso
Impulso experimentó una buena actividad editorial durante la
década del sesenta y primeros años de la del setenta. En particu-
lar, tuvo una prolífica tirada de libros en el año 1964. A lo largo de
esa época aparecen tres colecciones: Polémica, Unión Soviética
hoy y Actualidad Mundial, y el sello Medio Siglo.
Durante el año 1964 constatamos tres libros publicados por la
colección Polémica del sello Impulso: Las normas organizativas
leninistas y el PC de China, Del Partido de la clase obrera al Partido
de todo el pueblo soviético y El internacionalismo proletario, ban-
dera de los trabajadores de todos los países y continentes.

Algunos otros títulos de la colección Polémica:

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

1967 ¿Hacia dónde va el país? La crisis actual y sus soluciones.


Victorio Codovilla.
1968 Las vías de la revolución. Fernando Nadra et al.
1968 ¿Qué pasó en Checoslovaquia? Fernando Nadra.
1972 Perón, hoy y ayer. 1943-1971. Fernando Nadra.

Algunos títulos de la colección Unión Soviética hoy:

1964 La vida del hombre, el bien más preciado, 100 pp.


1964 Donde ganarse el pan ya no es una maldición, 125 pp.

De la colección Actualidad Mundial:

1965 Kosygin, A. La economía de la Unión Soviética para 1965


(informe del Presidente del Consejo de Ministros de la URSS),
46 pp.

Con el sello Medio Siglo:

1968 González Alberdi, Paulino. Los estudiantes en el movimiento


revolucionario. A 50 años de la Reforma Universitaria.

Editorial Sílaba
De los títulos de la Editorial Sílaba analizados surge un período
de actividad de, por lo menos, diez años: de 1966 a 1976. En gene-
ral se editaron obras de intelectuales partidarios, como Héctor
Agosti (La milicia literaria), Benito Marianetti (Manuel Ugarte),
Emilio Troise, Juan Rosales, Leonardo Paso (libros sobre Historia),
Alfredo Bauer y Carlos González Díaz; y de extranjeros como Gus
Hall, Langston Hughes, Manfred Kossok, entre otros.

Algunos títulos de la Editorial Sílaba (ver Anexo 20):

1969 Aníbal Ponce. Emilio Troise.

108
Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

1969 La milicia literaria. Héctor P. Agosti.


1969 Hombres en las guerras de las pampas
1972 Enrique del Valle Iberlucea. Una honesta conducta frente a la
revolución Rusa. Benito Marianetti.
1972 Rosa Luxemburgo. Benito Marianetti.
1972 Mendoza, la bien plantada. Benito Marianetti.
1973 Socialismo nacional. Fernando Nadra.
1973 Mundo de escritores. Raúl Larra.
1974 Un año de gobierno peronista. Fernando Nadra.
1976 Manuel Ugarte. Benito Marianetti.

De autores extranjeros:

1966 Hughes, Langston. El ghetto negro: Harlem, una ciudad


dentro de una ciudad / Osofsky, Gilbert, Harrington, Olivier.
(Harlem USA, v. 1), 127 pp.
1968 Kossok, Manfred. Historia de la Santa Alianza y la
emancipación de América Latina, 300 pp.

Ediciones Centro de Estudios


Según el catálogo reconstruido de Ediciones Centro de Estudios,
su actividad abarcó esencialmente las décadas del setenta y
ochenta, y tiene el mérito de haber funcionado en la época de la
más cruenta dictadura sufrida en el país, constatándose edicio-
nes hasta el año 1983, año en que finaliza la dictadura militar e
irrumpe la democracia formal.
Entre los 40 títulos analizados, prácticamente no aparecen auto-
res extranjeros, salvo un libro de Palmiro Togliatti, El fascismo de
ayer a hoy, del año 1979. En general, se centra en la publicación
de obras de dirigentes partidarios como Rodolfo Ghioldi, Oscar
Arévalo, Orestes Ghioldi, Pedro Tadioli, Alberto Kohen, estudio-
sos como Damián Ferrer, Mauricio Lebedinsky, Benito Marianet-
ti, Lina Mónaco y Berta Perelstein, entre otros.

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

Algunos títulos de Centro de Estudios (ver Anexo 21):


1972 Rodolfo Ghioldi. El “modelo” brasileño.
1972 Paulino González Alberdi. Los países socialistas en la historia
contemporánea.
1972 García, José María. El campo argentino a 60 años del Grito de
Alcorta, 70 pp.
1974 Paso, Leonardo. Corrientes historiográficas, 90 pp.
1978 González Alberdi, Paulino. Conferencia (1: 1-12 de
junio de 1978: Buenos Aires). Conferencia Comunista
Latinoamericana, 41 pp.
1978 Bergstein, Jorge. La convergencia cívico-militar como el
camino hacia la solución democrática, 17 pp.
1983 Centro de Estudios Marxistas-Leninistas Victorio Codovilla.
1983 año de Carlos Marx 5 de mayo de 1818 - 14 de marzo de
1883, 8 pp.
Editorial Centro de Estudios Victorio Codovilla:
1970 González Alberdi, Paulino. Características y consecuencias de
la 2ª Guerra Mundial. Buenos Aires, 24 pp.
1971 Jesús Manzanelli: la vida de un dirigente obrero y comunista
cordobés. (Colección Testimonio). 59 pp.
1972 Arévalo, Oscar. En el 70º aniversario de la publicación del
¿Qué hacer? Buenos Aires, 30 pp.
1979 Ghioldi, Rodolfo. En el X Aniversario de la conferencia de los
partidos comunistas y obreros de 1969. Buenos Aires, 19 pp.
1982 Petrov, I. Jorge Dimitrov sobre el internacionalismo. Buenos
Aires, 23 pp.
1982 Sirkow, D. Jorge Dimitrov sobre el fascismo / Shiriña, K.K.
Buenos Aires, 31 pp.
1982 Fava, Athos. Resumen temático de la Conferencia Inaugural
de Athos Fava sobre las enseñanzas de Jorge Dimitrov en la
actual situación internacional y nacional. Buenos Aires, 3 pp.
1982 Paso, Leonardo. Lo nacional y lo internacional a la luz de la
realidad actual. Buenos Aires, 19 pp.

110
Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

Editorial Anteo, Archivo Documental


del Partido Comunista de la Argentina Enrique Israel

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

Editorial Fundamentos, Archivo Documental


del Partido Comunista de la Argentina Enrique Israel

112
Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

Editorial Futuro, Archivo Documental


del Partido Comunista de la Argentina Enrique Israel

113
Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

Editorial Lautaro, Archivo Documental


del Partido Comunista de la Argentina Enrique Israel

114
Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

Editorial Anteo, Pequeña Biblioteca Marxista Leninista, Archivo Documental


del Partido Comunista de la Argentina Enrique Israel

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Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

Editorial Platina, Archivo Documental


del Partido Comunista de la Argentina Enrique Israel

116
Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

Editorial Problemas, Archivo Documental


del Partido Comunista de la Argentina Enrique Israel

117
Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

Editorial Quetzal, Archivo Documental


del Partido Comunista de la Argentina Enrique Israel

118
Las editoriales rojas: Las editoriales a partir de la
de La Internacional a Cartago Segunda Guerra Mundial | Horacio A. López

Editorial Sílaba, Archivo Documental


del Partido Comunista de la Argentina Enrique Israel

119
Las editoriales rojas: Personajes detrás de
de La Internacional a Cartago los libros | Horacio A. López

Personajes detrás
de los libros

120
Las editoriales rojas: Personajes detrás de
de La Internacional a Cartago los libros | Horacio A. López

N
José Luis Mangieri
o queremos dejar de mencionar en este trabajo a José
Luis Mangieri, fallecido en el año 2008. Poeta, editor
legendario ya al momento en que lo entrevistamos,
en el crudo invierno de 2007, poco tiempo después de
haber sido declarado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos
Aires. Con sus 83 años a cuestas, llevaba con orgullo su herencia
de más de 400 títulos editados en tres editoriales que él fundara,
retirado ya de las filas del PC desde la década del sesenta: la míti-
ca La Rosa Blindada (nombre puesto en homenaje a su admirado
amigo Raúl González Tuñón), Ediciones Calden y Libros de Tierra
Firme. Mangieri se afilia al PC en la década del cincuenta, de la
mano de Andrés Lizarraga.

Mientras estuve en el Partido siempre milité en las labo-


res editoriales –nos cuenta–. Mi primera responsabilidad
estuvo en la revista que sacaba el Instituto Argentina-
URSS. La diagramación de dicha revista estaba a cargo
de Bartolomé Mirabelli47. Luego escribí folletos sin firma
y colaboré como corrector y escribiendo en revistas par-
tidarias como Cuadernos de Cultura. Fue una iniciativa
propia al principio; salieron varios números mimeogra-
fiados en papel que hoy diríamos de tamaño A4. Luego,
dada la importancia del proyecto, el Partido se involucró
y, de común acuerdo con los fundadores, la hizo suya.

La importancia de nombrar a José Luis Mangieri se evidencia


por el hecho de que durante su militancia partidaria trabajó en
varias editoriales: “Con Juan Jesiot y Floreal Mazía trabajé en
Cartago. Con Sara Maglione de Jorge lo hice en Lautaro y con
Bernardo Edelman en Platina”.

47 Bartolomé Mirabelli lo llevó a Carlos Agosti como redactor exclusivo de dicha revista.

121
Las editoriales rojas: Personajes detrás de
de La Internacional a Cartago los libros | Horacio A. López

Rubén Giolito
Un colaborador indispensable de Antonio Giolito fue su herma-
no Rubén. Rubén Giolito se había afiliado a la Juventud Comunis-
ta antes que Antonio. Cuando este último está metido de lleno
a la labor editorial, lo hace venir a su hermano desde Mendoza;
abandona Rubén un próspero negocio de hospedaje a camione-
ros y se incorpora en principio a la labor de la organización de
una nueva editorial denominada Signo. En principio, su tarea
tenía que ver con las cobranzas. En plena actividad, acontece el
golpe de Estado y es detenido junto a otros compañeros y trasla-
dado a la cárcel de la Avenida Las Heras. No está mucho tiempo
allí; cuando sale se incorpora a una nueva empresa que llevaba
el nombre interno, no público, de Distril, que en la jerga de esos
libreros significaba “Distribuidora Ilegal”. Con el golpe de Estado
la actividad de distribución y venta de libros se había convertido
en ilegal. La dictadura había clausurado las editoriales Lautaro,
Platina, Quetzal, Futuro, DIRPLE y Cartago, entre otras. Comen-
zó, entonces, una ardua tarea, en la que participó directamente
Rubén Giolito, consistente en reestablecer los vínculos parti-
darios y comerciales en cada provincia para reorganizar la dis-
tribución y la venta ilegal de los libros. Así se reconstituyeron
distribuidoras en Capital Federal primero, provincias de Buenos
Aires, Santa Fe y Córdoba luego y posterior y paulatinamente en
el resto del país.
Rubén cuenta las vicisitudes por las que tuvo que pasar, y los
peligros que tuvo que sortear, sobre todo al principio cuando
viajaba en micro al interior con muestrarios o pedidos de libros y
lo detenía una patrulla militar en la ruta para requisarlo. Rubén
sacaba los diccionarios que llevaba en paquetes especiales para
el caso, para mostrarlos a los militares y justificar así su condi-
ción de vendedor de libros. Por suerte no tuvo problemas mayo-
res en esas travesías.
Esta tarea la realizó el hermano de Antonio durante varios años,
hasta que tomó la posta Cipriano (Rubén no sabe el apellido de

122
Las editoriales rojas: Personajes detrás de
de La Internacional a Cartago los libros | Horacio A. López

este compañero, como correspondía a esa época ilegal), quien ya


comenzó a viajar en camioneta.

Bautista Landi
Los vendedores de libros marxistas conformaron un ejército de
infantería que, en todas las épocas, de situación de ilegalidad o
de legalidad partidaria, recorrían incansables todos los ámbitos
del campo popular, comenzando por los propios afiliados, pasan-
do por los aliados y amigos, activistas y dirigentes de empresas,
campesinos, estudiantes, profesionales, ofreciendo sus productos:
la ideología y la política a través de los libros. Bautista Landi, un
veterano vendedor de las editoriales del PC, hace una semblanza
de su experiencia. El compañero escribió lo solicitado en tercera
persona; aquí su crónica, la que transcribimos como homenaje a
todos los vendedores de libros políticos de todas las épocas:

Hemos desarrollado la inmensa tarea de difundir la


literatura que ayuda a comprender la realidad del desa-
rrollo social, el papel de la lucha de clases, la importan-
cia de la ideología marxista-leninista, para contribuir
a la formación de la conciencia social, para lograr una
sociedad de iguales. Honramos el trabajo difícil en un
país capitalista, de escritores, impresores, obreros del
aparato de distribución, y a quienes logran que ese
producto colectivo llegue al destinatario: el vendedor.

Interesa, para la ilación del relato, una semblanza del


vendedor tipo, el que representa a las centenas de
esforzados vendedores.

Nos concentraremos en un obrero comunista, despedi-


do de varias fábricas (en la que fue delegado, miembro
de la dirección del sindicato, secretario provisional para
recuperar una CGT local cuando la dictadura fusiladora,

123
Las editoriales rojas: Personajes detrás de
de La Internacional a Cartago los libros | Horacio A. López

secretario del Cuerpo de Delegados) que, al quedar en


la calle –lista negra patronal mediante– se le ofreció ser
vendedor de libros de alta ideología para su difusión y
lograr, al mismo tiempo, dar de comer a su familia.

Como el trabajo de vender es un acto básicamente


comercial, debió: 1º aprender el oficio de vender; 2º
valorar cómo iba a trabajar: a) si se concentraba en lo
político y vendía sólo revistas y folletos de $ 1 o $ 2 y
libros de bajo costo, no sacaría un salario y a los dos
meses tendría que renunciar; b) si se concentraba sola-
mente en vender colecciones y libros caros, iba a ganar
dinero pero le sería infiel a su propia ideología. Así que
decidió nivelar en el plan ambos aspectos. Aunque
siempre prevaleció lo político y nunca sacó un salario
superior al de un obrero calificado.

Hizo una larga experiencia, más de 40 años difundien-


do ideología, desde el material de $ 1 hasta las coleccio-
nes de Marx y Engels de 14 tomos, las de Lenin: la de
42 tomos y luego la de 55 tomos, la de Aníbal Ponce de
4 tomos, El Capital de 3 tomos, Historia Universal de 3
tomos, Historia del Movimiento Sindical48 de 3 tomos,
etc. Difundió centenares de miles de revistas, folletos y
libros, pero siempre teniendo en cuenta dos premisas:
1) la capacidad económica del comprador; 2) el nivel
político del comprador.

El vendedor siempre fue un gran lector. No le fue difícil


leer toda o parte de las novedades. Por eso podía ofrecer
al visitar lo que le pudieran comprar con un pequeño

48 Se refiere al libro cuyo autor es Rubens Íscaro. En este trabajo colaboró Jorge Correa.

124
Las editoriales rojas: Personajes detrás de
de La Internacional a Cartago los libros | Horacio A. López

esfuerzo, porque el libro que se compra con esfuerzo se


lee y es más valioso. Si el nivel del comprador era 5 no
le ofrecía nivel 4 (porque ya había pasado esa etapa y
no le iba a ayudar); tampoco nivel 7 (porque no lo iba
a entender y lo podría golpear); sí, en cambio, nivel 6,
pues ya estaba en condiciones de entender los concep-
tos de ese nivel y entonces iba a crecer. Ya vendrían
después los niveles 7, 8, etcétera.

Como el vendedor iba a la casa de su cliente (salvo


cuando iba al consultorio u oficina del mismo), atendía
también a su señora –con materiales de acuerdo a su
nivel– y también a los hijos, con libros que los fueran
formando.

Debió aprender algunos métodos de trabajo en lo


comercial-organizativo. Ese trabajo exige un gran nivel
de organización para que rinda. Planificar el trabajo por
mes, por semana y por día. Cada día atender a compra-
dores que estén muy cerca entre sí, para gastar menos
en transporte y que rinda más. Anotar lo vendido a
cada comprador, para no repetirlo y saber cuándo fue
a verlo y cuándo debe volver. Tener en cuenta la pre-
sencia: el vendedor vende primero la presencia (pulcro,
afeitado), después el producto; estar siempre de buen
ánimo. Cuando fracasa una venta, no enojarse; saludar
y decir: “Otra vez será”.

Sintetizando: sembrar ideología es una tarea muy her-


mosa. El vendedor piensa que es un campesino que
siembra nobles granos en una tierra abonada por las
luchas, por la vida. Hoy podemos ver esos frutos en
Nuestra América.

125
Las editoriales rojas: Personajes detrás de
de La Internacional a Cartago los libros | Horacio A. López

La edición de las Obras Completas de Lenin


La edición de las Obras Completas de V.I. Lenin fue, sin duda, la
proeza más grande que debió encarar el Partido Comunista de la
Argentina, por su magnitud, dificultades técnicas, traducción y
condiciones políticas imperantes en el país.
Encontramos, en la difundida en su época Revista Internacional,
en su edición de enero de 1990, un artículo firmado por Jorge
Bergstein –en aquel entonces miembro del Comité Central del
PC argentino– con el título “Cómo se editaron las Obras Comple-
tas de Lenin en la Argentina”. El columnista señala:

En el período de 1966 a 1973, durante la dictadura de


Onganía y otros generales, el PCA llevó a cabo la edi-
ción de las Obras Completas de Lenin en 50 tomos. La
actividad relacionada con esta edición constituye uno
de los episodios más notables en la historia de nuestro
partido, un brillante ejemplo de la labor ideológica polí-
tica desplegada por los comunistas argentinos.

Para desarrollar esta historia, Bergstein entrevista a Antonio


Giolito (Antonio Blanco en el artículo) y a Juan Tejerina, quienes
tuvieron a su cargo las principales responsabilidades en esta
tarea.
Testimonio de Antonio Blanco:

Hay que decir que no comenzamos desde cero. El pri-


mer trabajo de Lenin editado en la Argentina, todavía
en vida del autor, fue El izquierdismo, la enfermedad
infantil del comunismo. Luego se fueron publicando
casi sin interrupción –si bien con tiradas pequeñas–
otros títulos. Lamentablemente, no disponemos de
datos exactos que permitan juzgar cómo se difundían
esos libros y folletos en los años veinte. Pero estadísti-
cas fiables nos indican que se realizaron 275 ediciones y

126
Las editoriales rojas: Personajes detrás de
de La Internacional a Cartago los libros | Horacio A. López

reediciones de trabajos de Lenin, que suman 2.200.000


ejemplares durante las tres últimas décadas49.

La publicación de las Obras Completas fue precedida


por dos ediciones de Obras Escogidas –la primera, de
tres tomos, en la década del treinta, y otra, de seis
tomos en los años cincuenta– y una colección titulada
Obras de Lenin en 42 volúmenes, que se inicia en 1957 y
culmina en 1968. Esta última aún se estaba publicando
cuando el Partido aprobó el proyecto de editar las Obras
Completas en 50 tomos, tomando como base la quinta
edición soviética.

Para dar una idea de la envergadura del trabajo, baste


decir que hubo que cotejar y traducir más de 27.000
páginas de textos originales. En esta tarea participaron
compañeros altamente especializados en traducción
del ruso al español. Fue un trabajo tenaz, esforzado y
cuidadoso que –a pesar de las condiciones de clandes-
tinidad– se llevó a cabo en el corto lapso de tres años.

Testimonio de Juan Tejerina:

Cuando llegó el momento de la impresión, surgieron


nuevas dificultades. Es fácil imaginarse lo que eso
significa, aun en condiciones normales, como esfuer-
zo técnico editorial. Está claro que no podía hacerse
en una pequeña imprenta instalada en un sótano.
Por otra parte, además de los aspectos técnicos –pro-
blemas de papel, composición, preparación de graba-
dos, gráficos, facsímiles–, había que cuidar las normas

49 Se refiere a las décadas del sesenta, setenta y ochenta.

127
Las editoriales rojas: Personajes detrás de
de La Internacional a Cartago los libros | Horacio A. López

de clandestinidad. Por eso apelamos a nuestra larga


experiencia de actividad editorial en condiciones de
ilegalidad, aprovechando el contacto con los dueños de
pequeñas imprentas con quienes ya habíamos traba-
jado antes.

Pero esta vez se trataba de una tarea sin precedente,


que se repartió entre decenas de talleres para hacer en
unos la composición tipográfica, sacar de allí los miles
de kilos de plomo y trasladarlos a otros para imprimir
los pliegos, volver a sacarlos para llevarlos a los talleres
de encuadernación y, finalmente, a los depósitos.

Por supuesto, todo esto requirió un intenso trabajo


organizativo y político entre los centenares de personas
que participaban en la edición de las obras de Lenin.
Era importante ganar su confianza, ayudarlas a vencer
el miedo y comprender la importancia del proyecto.
Aquellos eran tiempos de persecuciones contra el Par-
tido y sus simpatizantes, y en tales condiciones sólo
podía colaborar en esa empresa gente valiente, cons-
ciente y abnegada. Debo decir que en ese trabajo nos
ganamos muchos amigos y varias personas que empe-
zaron ayudándonos ingresaron más tarde en el Partido.

Continúa Antonio Blanco:

Uno de los problemas más delicados era el de los


traslados de las cargas, pues los controles policiales
eran constantes. Tomábamos las medidas especiales
como la de hacer preceder los camiones cargados por
otro vehículo para comprobar si el camino estaba
despejado. De todos modos, a pesar del ingenio y el
autocontrol de los compañeros que tenían a su cargo

128
Las editoriales rojas: Personajes detrás de
de La Internacional a Cartago los libros | Horacio A. López

esta tarea riesgosa, tuvimos detenciones, allanamien-


tos de imprentas y camiones cargados de material que
fueron confiscados.

Pero hubo también episodios que terminaron feliz-


mente. En una oportunidad en que un par de compa-
ñeros iba en un camión con 10 toneladas de las Obras
Completas de Lenin, se encuentran imprevistamente
con un control del ejército. A la pregunta de un subo-
ficial sobre qué llevan, contestan: “Libros, señor”. “¿Qué
libros?”. “Libros infantiles”, y los compañeros le mues-
tran los comprobantes de la empresa que supuesta-
mente los remite. Dan la orden de revisar y empiezan
a sacar paquetes.

El primero contiene libros infantiles, entre ellos Cape-


rucita Roja, lo mismo el segundo, el tercero y así hasta
el quinto paquete, en que les dicen a los compañeros
que pueden continuar. Si hubiesen sacado el sexto
paquete, se hubieran encontrado con lo que de verdad
llevábamos allí. Esa vez la Caperucita Roja nos ayudó a
salir del trance. Pero hubo casos en que los finales no
fueron tan felices. Tuvimos camaradas detenidos por
largo tiempo.

Explica Juan Tejerina:

Podría nombrar a centenares de compañeros que con-


tribuyeron con su esfuerzo a que las obras de Lenin
traducidas al español encontraran lectores en la Argen-
tina y en otros países de América Latina. Pero en este
caso mencionaré sólo a dos: Marquitos Bardach, que
falleció en un trágico accidente en una imprenta, y
el camarada al que conocemos en el Partido con el

129
Las editoriales rojas: Personajes detrás de
de La Internacional a Cartago los libros | Horacio A. López

nombre de Pedro, actualmente paralítico, a quien le


tocó soportar duras pruebas…

Un capítulo aparte requiere la difusión de esos libros,


en los que participaron más de doscientos camaradas
de todo el país… Con ayuda de los difusores se vendie-
ron dos mil colecciones de las Obras Completas dentro
del país y mil en los otros países de América Latina.

Concluye Antonio Blanco:

Para tener una idea de lo que significó “exportar” esas


mil colecciones, hay que tener en cuenta que cada
colección pesaba 27 kilos y cubría medio metro cúbico.
En total, 500 metros cúbicos que había que sacar al
extranjero.

Las traducciones
La ingente labor editorial del PC presuponía poder contar con
buenos equipos de traductores. En primer lugar para traducir
clásicos marxistas impresos en ruso en las editoriales soviéticas;
pero también para traducir obras universales del inglés y del
francés fundamentalmente.
Veamos el testimonio de Athos Fava sobre la labor de uno de los
equipos de traductoras:

El sistema de traducción era arduo, ya que un equipo


lo hacía del ruso al castellano y luego otro traducía lo
elaborado en castellano al ruso, para verificar si la tra-
ducción había sido correcta. En este equipo trabajaban
Hebe de Singerman, Ana Duvidovich, como principales;
con ellas colaboraban Clara Ghioldi, esposa de Orestes,
Sara Pastoriza y mi hija Viviana, quien estuvo más o
menos un año y medio en el equipo.

130
Las editoriales rojas: Personajes detrás de
de La Internacional a Cartago los libros | Horacio A. López

Constatamos la existencia de otro equipo de traducciones a par-


tir del testimonio de Clara del Franco.
Hacía tiempo que queríamos contactarnos con Clara para lograr
su testimonio. Una vez frente a ella, nos asombró la lucidez de
esa militante de toda una vida con sus casi 93 años a cuestas.
Como muestra de su incansable actividad, diremos que en esos
días de finales de agosto de 2011 estaba por presentarse en el
Centro Cultural de la Cooperación su último libro titulado Muje-
res, ese fuego, esas luchas. 1930-1960. Lo curioso de dicha activi-
dad es que, además de una autora de 92 años, ese día hubo una
presentadora de 100 años: Fany Edelman.
Clara se afilió al PC en 1943, año complicado si los hubo en la
aciaga historia política argentina del siglo XX. Trabajó en un
equipo de traducción de 1960 a 1963.

El equipo –relata Clara– estaba integrado por Floreal


Mazía, que era el responsable, un reconocido traductor
del inglés y el francés; Lia Skliar, Hebe de Singerman,
Frida Trumper, que era la dactilógrafa, y yo. Eventual-
mente colaboraba Patricio Canto, hermano de Estela.
Hebe y yo traducíamos del ruso.

Surge de esta nómina que se repite el nombre de Hebe de Sin-


german en relación con el equipo que rememoró Athos Fava.
Podría ser que trabajara unos años en un equipo y luego en el
otro. Clara del Franco confiesa que ellos no tenían idea de la
existencia de otros equipos, aunque lo intuían. Calcula que el
promedio de edad del equipo rondaba los 37 años:

Los lugares donde trabajábamos generalmente eran


departamentos alquilados, ubicados en los últimos
pisos de los edificios. Allí entrábamos a las 9 de la
mañana y trabajábamos hasta las 18 o 19 horas. Almor-
zábamos allí y nos hacíamos de comer nosotras. No

131
Las editoriales rojas: Personajes detrás de
de La Internacional a Cartago los libros | Horacio A. López

existía comunicación con nadie; no había teléfono en el


departamento. Esa era una condición a tener en cuenta
cuando se alquilaban.

En el período que yo estuve trabajamos en departa-


mentos ubicados en Bulnes y Güemes, luego en otro en
la calle Guatemala y otro en calle Paso, donde esta se
corta con Valentín Gómez.

Nuestro único contacto era Sara Pastoriza, quien nos


venía a ver cada tanto, en nombre de la Dirección del
Frente; Dirección que no conocíamos.

Clara recuerda un hecho en relación con Sara que sirve para


entender las rigurosas exigencias de la clandestinidad:

Una vez Sara se olvidó un paquete con bonos para rea-


lizar la Campaña Financiera del Partido en el vestíbulo
de abajo del edificio de departamentos; nosotros hacía-
mos Campaña con nuestras relaciones; cuando subió
se dio cuenta y bajó enseguida; aparentemente nadie
había tocado el paquete. Pero esa distracción hizo que
nuestro lugar quedara “marcado” por seguridad y se
resolviera cambiar de casa. Había que mudarse.

En las mudanzas no se usaban camiones. Salíamos


nosotras con bolsas. Nunca tomábamos taxis; usába-
mos el subterráneo o los colectivos.

Nunca supimos quiénes amueblaban las nuevas casas


o departamentos adonde íbamos, pero cuando llegá-
bamos estaban ya en condiciones de ser usadas por
nosotras.

132
Las editoriales rojas: Personajes detrás de
de La Internacional a Cartago los libros | Horacio A. López

Mis primeras traducciones, como aprendizaje, fueron


un Manual de Quesos y un libro de divulgación cien-
tífica sobre el sentido del tacto en el ser humano. Esos
libros fueron a Cuba. También traduje la Historia de las
Religiones, antes de meterme con Lenin. Me hice cargo
del tomo 28 de la 4º edición de las obras de Vladimir
Ilich Lenin, que eran 40 tomos editados en Moscú.

Ateniéndonos al testimonio de Giolito (Antonio Blanco) en el


artículo de Revista Internacional ya mencionado, la colección en la
que trabajó Clara y el equipo no era la correspondiente a las Obras
Completas de Lenin, que comenzaron a traducirse años después.
Continúa el testimonio de Clara:

Más adelante trabajamos en la traducción de la 5ª edi-


ción y luego los 5 tomos de las Obras Escogidas de Lenin.

También trabajamos sobre libros de Lenin editados en


castellano en Moscú, traducidos allá por camaradas
españoles exiliados. Lo que hacíamos era “americanizar-
los”, o sea sacarles ese lenguaje muy castizo y reempla-
zarlo por uno más popular para ser leído en América.

133
Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

Cuba, Nicaragua,
Latinoamérica
y el golpe de 1976

Editorial Cartago, Archivo Documental del


Partido Comunista de la Argentina Enrique Israel

134
Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

H
Diego Levin
ubo un hermoso personaje en las filas del Partido
Comunista, fallecido ya hace algunos años, que todos
conocían como “Diego de Videos”, nombre popularizado
por una de sus últimas tareas: la difusión de los videos
en el área de propaganda partidaria. Mendocino de ley, afiliado en
su provincia, no tardó en ser requerido en Buenos Aires para rea-
lizar tareas nacionales. Su nombre verdadero era Gregorio Levin.
En vísperas de la elección nacional que ungiría a Arturo Illia
como nuevo presidente de los argentinos, Diego se encontraba
preso justamente por haber sido descubierto difundiendo libros
comunistas. Era el 6 de julio de 1963. No firma la declaración que
la policía había preparado, donde pretendían que se autoincri-
minara por difundir libros prohibidos, y antes de las 48 horas lo
deben dejar en libertad, gracias a la intervención de la abogada
Piqui Jorge, hija de Sara Maglione de Jorge. En la celda, Diego
venía haciendo su cuenta regresiva, ya que al día siguiente tenía
que viajar a Cuba para promover una venta de libros de títulos
muy requeridos por los cubanos, y no sabía si saldría en libertad
a tiempo para viajar. Desde el año 1961 que el PC argentino venía
suministrando libros a la Revolución Cubana; el primero que
había viajado había sido Haroldo, entonces gerente de Codilibro.
Diego fue parte de un operativo especial para poder sacar los
libros con destino a Cuba, que se acordara enviar en su último
viaje, particularmente las Obras Completas de Lenin:

Nosotros fuimos el segundo país del mundo, fuera de


la Unión Soviética, en editar las Obras Completas; el
primero fue Francia. Pero a los franceses se las edita-
ron en la Unión Soviética, y nosotros acá. Fuimos los
segundos, aunque los japoneses nos ganaron porque a
nosotros nos faltaba un tomo para completar la edición
y ellos la terminaron antes. Nuestra edición se hizo en
condiciones de ilegalidad.

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Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

Las Obras Completas las constituían 52 volúmenes, por un total


de 27.850 páginas, de los que se editaron 156.000 ejemplares.
Según contó Giolito, el volumen total de tales libros, guardados
en depósitos clandestinos, equivalía a 250.000 kilos.
El gobierno de Illia había roto relaciones con Cuba; el único país
del área que mantenía sus relaciones diplomáticas con la isla
era México. Se consideró que era factible exportar el cargamento
desde Uruguay, donde había menos controles. De manera que
había que pensar que la única vía posible de enviar los libros a
Cuba era Buenos Aires-Montevideo-México-La Habana.
Rescatamos viejas grabaciones de un reportaje a Diego, realiza-
do con la previsión de poder usarlo en el futuro para este trabajo
que ya existía en nuestras mentes.

En Uruguay vivía un compañero ingeniero –relata


Diego– que tenía una editorial de temas de Técnica;
lo conocíamos a través de Codilibro. Viajé a Monte-
video, me entrevisté con él y lo convencí de que nos
ayudara en el operativo ideado. Nos puso su depósito
a disposición y comenzamos a llevar los libros al Uru-
guay; esa primera parte era relativamente sencilla; los
libros llegaban al depósito sin inconvenientes. Pero al
poco tiempo el depósito nos comenzó a quedar chico
y tuvimos que alquilar una casa para usar también de
depósito. Entonces hubo que destinar dos compañeros
que ocuparan la casa; los llevamos desde Buenos Aires;
uno de ellos se llamaba Alejandro. El próximo paso fue
contratar mano de obra para confeccionar los paque-
tes, los que no tendrían que evidenciar que contenían
libros, sino cualquier mercadería. Nuestro ingeniero
amigo nos trajo unos 20 muchachos de entre 15 y 22
años de edad; yo seleccioné a unos diez –los que me
parecían más despiertos– y les enseñé cómo hacer los
paquetes. Tuvimos la suerte de poder contactarnos con

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Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

el gremio de los estibadores del puerto de Montevideo;


era un gremio que dirigía el Partido Comunista uru-
guayo, y ellos nos ayudaron a realizar los trámites para
exportar ese cargamento que figuraría como un rubro
cualquiera que no despertara sospechas. Esperamos la
llegada de un barco griego que seguía hacia México, y
hechos los trámites de rigor, los compañeros estibado-
res nos cargaron los libros en la bodega del barco griego
y allá se fueron para México, en donde teníamos los
contactos aceitados para recibir la carga y despacharla
hacia Cuba.

Recordamos esa entrevista y aún hoy nos suena asombrosa la


historia.

Más libros a Cuba y ayuda para editar


Otro envío a Cuba que involucró a todas las editoriales del PC
sumó una partida de 15 toneladas. Anteo contribuyó con las
ediciones de la Pequeña Biblioteca Marxista Leninista; Platina
con su primer libro Tania la guerrillera, y hasta Quetzal partici-
pó con todas sus obras sobre pájaros. Este envío se preparó en
un depósito ilegal. Cuenta Luis F. que allí trabajaban el “Gordo”
Paco y el “Negro” Manzanelli, los encargados de bajar los libros
de los estantes y embalarlos en cajones de 200 kg que luego Luis
“enflejaba”. Ellos no sabían adónde se llevaban. Estaba organi-
zado un “corte”, que en la jerga de estos trabajadores significaba
que se trasladaban los cajones a otro depósito que oficiaba de
estación intermedia. El encargado de sacar los libros del primer
depósito era el “Vasco” César Ibarrola.
Hay que agregar con respecto a la Revolución Cubana que no
solamente se enviaban libros desde la Argentina como ayuda
política e ideológica: en el año 1963 Antonio Giolito y Gregorio
Tavosnanska fueron designados por el PC argentino para ayu-
dar a la creación de la primera editorial revolucionaria en Cuba.

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Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

Según testimonio de Athos Fava:

En el marco de la ayuda del PC de la Argentina a la


Revolución Cubana, entre ellos educadores y médicos,
la Dirección de la revolución solicitó a nuestro Partido
colaboración para formar una editorial en la isla. Fue-
ron designados los compañeros Giolito y Tavosnanska,
quienes se trasladaron a Cuba para cumplir con tal
requerimiento. Ambos compañeros fueron atendidos,
mientras duró su misión allí, personalmente por Ernes-
to Che Guevara.

Diego Levin se entusiasma rememorando la labor editorial:

Lautaro introdujo a Gramsci en la Argentina. Editó


cinco títulos. El primer libro fue Cartas desde la cárcel y
salió en 1950. El que dirigía esa colección era Héctor P.
Agosti. Hubo varios traductores de la obra de Gramsci
en la editorial: Gabriela Moner, un profesor llamado
Raúl Sciarreta, Susana Frondizi, hija de Silvio. Se agotó
todo, se vendió todo, los libros de Gramsci en tiradas
de 5.000 ejemplares cada libro. Teníamos también una
colección Ciencia y Técnica, con obras traducidas del
ruso; otra colección denominada La Voz, sobre temas
de psicología, que llegó a sacar 30 títulos. También
la colección de poesía, que editó a poetas españoles
no conocidos por culpa del franquismo, como Miguel
Hernández.

Después estaba la editorial Cartago (ver Anexo 12) que


editaba todo lo que tenía que ver con el marxismo, por
ejemplo, las Obras Completas de Lenin. La primera edi-
ción completa duró 7 años entre que se tradujo, se editó
y se vendió. Aquí sólo se conocían los cuatro tomos

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Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

escogidos de Lenin, que editó y distribuyó la Editorial


Problemas. Después vino la Pequeña Biblioteca Marxis-
ta editada por Anteo. Esos pequeños libros de autores
clásicos del marxismo se vendían como pan caliente. Al
punto que había libreros como Hernández que de cada
título que le interesaba se hacía editar 1.000 ejempla-
res para él con otro sello: Editorial Polémica. Hernández
se inició con su librería en la calle Tucumán; de allí se
vino para Corrientes.

En cuatro años vendimos 200.000 ejemplares de la


Pequeña Biblioteca. Había una avidez tremenda por
esos títulos.

Libros a Latinoamérica
Continúa el testimonio de Levin:

Estaba también la venta al exterior, a toda América


Latina. Había en los distintos países librerías de izquier-
da y las normales; les vendíamos a ellas, pero también
a las librerías de las universidades y a los propios parti-
dos comunistas y otras fuerzas de izquierda. Recuerdo
que de la segunda edición de las Obras Completas de
Lenin yo llegué a vender 1.000 colecciones en toda
América Latina. Esta segunda edición se hizo en la lega-
lidad. Teníamos igual una oficina ilegal, que era donde
se realizaban las traducciones; los depósitos siempre
fueron ilegales.

Yo empecé a viajar por América Latina entre el 65 y el


70, y creo que mi último viaje fue en el 78. Cada gira que
realizaba duraba entre dos y dos meses y medio; eso lo
hacía dos veces al año.

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Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

Volviendo a editorial Cartago, además de las obras de


Lenin, editó El Capital de Marx, las Obras Escogidas de
Marx y Engels en 14 tomos, aunque estas con el sello
Estudios, que lo inventamos porque estábamos en la
ilegalidad. Cuando sucedía eso poníamos en los libros
nombres de editor responsable, imprenta y direcciones
falsas, así como también era falso el copyright.

Las cosas se pusieron duras durante la dictadura de


Videla. Entonces se decidió montar la editorial Carta-
go en México. Se aprovechó de gente amiga exiliada
en ese país, y se lo envió al compañero Calero para
organizar la empresa. Desde México se volvió a editar
y se vendía desde allí a toda América Latina. Yo estuve
tres meses en México ayudando y luego me reemplazó
Marcos Prigoshin y su mujer.

De la editorial Cartago en Buenos Aires, en la calle


Viamonte 1627 donde funcionaba, me secuestraron. La
pasé muy mal durante 75 días, hasta que me legaliza-
ron y me mandaron a Devoto.

Distribuidora Rioplatense de Libros Extranjeros


Diego Lavin continúa:

Tengo que hablar de DIRPLE, que quería decir Dis-


tribuidora Rioplatense de Libros Extranjeros. DIRPLE
era importadora de libros, esencialmente de la Unión
Soviética; los que figuraban como dueños eran Haroldo
Arcella y Sara Vargas.

Una de las últimas veces que lo vi a Diego Levin fue cuando


lo invité a conocer el nuevo edificio de la Biblioteca Nacional.
Íbamos caminando hacia el imponente edificio cuando Diego

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Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

se paró ante la vidriera de una lujosa juguetería en la esquina


de Las Heras y Pueyrredón, que exhibía tentadores juguetes
importados. No recuerdo qué frase chistosa tiré yo en relación a
los juguetes y a su edad, para sentir con su respuesta un remor-
dimiento que nunca olvidaré. Diego me contestó: “Yo nunca tuve
un juguete, ni de chico ni de grande”.
Así eran estos hombres, estos revolucionarios, de vidas rudas
hechas para la rebelión, sin haber tenido la oportunidad de la
felicidad fácil o la vida placentera; tampoco la hubieran querido.
Para seguir la secuencia de esta historia, entrevistamos a Haroldo
Arcella:

DIRPLE –comienza Haroldo– empieza a funcionar en


el 63 o 64, aunque hubo un intento anterior de formar
una sociedad de responsabilidad limitada. Yo ingresé
junto con Sara Vargas y Tavosnanska. Cuando Proble-
mas se cierra aparece DIRPLE. Paralelamente estaba
Codilibro. Yo comienzo a viajar por Latinoamérica des-
pués de que lo hiciera Larra50, quien había dejado los
contactos cuando pasó a Codilibro. Con el gordo Daniel
recorrimos Chile, Paraguay, Bolivia. Luego viajamos a
Cuba, en donde hicimos una venta muy importante.

Sobre el envío que se hizo a Cuba desde Montevideo,


fueron 80 toneladas; luego hubo un segundo envío que
quedó en la aduana.

Volviendo a DIRPLE, era importadora de libros; funda-


mentalmente de la Unión Soviética, pero también se
importaron libros de Francia e Italia. Fuimos creciendo.
Teníamos un local de dos plantas, con tobogán, en la

50 El verdadero apellido de Larra era Larragione.

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Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

calle Paysandú, desde donde se cargaba directamente


a los camiones. Además teníamos dos camionetas para
la distribución.

Tuvimos muchos cortes en la actividad de DIRPLE, por


las persecuciones policiales. En un allanamiento caí-
mos varios presos, en 1962 o 1963, y fuimos a parar a la
cárcel de Las Heras.

Yo salgo a hacer viajes por toda Latinoamérica. Ante-


riormente había viajado Tavosnanska. En los viajes por
Latinoamérica, no solamente vendíamos libros sino
que ayudábamos a crear librerías partidarias. Eso se
hizo en Ecuador, México, Santo Domingo, Colombia51,
Panamá, Honduras, Costa Rica.

Yo comenzaba mi viaje por Chile; allí había una librería


comercial que era del Partido Comunista chileno; de ahí
seguía para Bolivia. En La Paz había también una peque-
ña librería del partido boliviano. Pero además vendía a
otras librerías comerciales, allí en La Paz, en Cochabam-
ba, en Oruro. El siguiente paso era Lima, Perú52; también
me relacionaba con la librería de los comunistas. Los
herederos de Mariátegui estaban reeditando los Siete
Ensayos. En Ecuador, Guayaquil, ayudé a los compa-
ñeros ecuatorianos a armar una librería que se llamó
Toda Luz. En Quito vendía a las librerías y a la Univer-
sidad. En Colombia intercambiábamos ventas con el

51 En Colombia, según cuenta Luis F., la empresa del PC colombiano encargada de la


difusión de libros, Sudamérica, estaba atendida por un compañero de apellido Posadas.
52 En Perú se logró vender a la Universidad Nacional del Perú 3.000 ejemplares de El
Capital (3 tomos) y otro tanto de Teorías sobre la Plusvalía (3 tomos).

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Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

partido colombiano, quien a su vez tenía una editorial,


Sudamérica, y nos vendía algunas ediciones. Luego visi-
taba Panamá, Venezuela, Curaçao, Santo Domingo, El
Salvador, Guatemala (ahí tuve algunas complicaciones
porque me desapareció la valija donde llevaba los catá-
logos; andaba un tipo merodeándome por el aeropuerto
y me tuve que ir). Estuve también en Nicaragua; en
Nicaragua la cosa estaba difícil porque Somoza estaba
a punto de caer. De allí a México y luego a Brasil. Esa era
la recorrida que hacíamos cada ocho meses. El último
viaje lo hice cuando tenía 75 años, en 1991.

Algunos títulos importados por la Distribuidora DIRPLE (ver


Anexo 14), en algunos casos se consignan cantidad de ejempla-
res, año 1983:

Infantiles. Rústica:
Canelo cosmonauta
Cuento de Bacho y Lado
Cómo salté en paracaídas
Cuentos de la luz de la Luna
Cuentos del rey Saltán
Total: 40 títulos con 136.700 ejemplares.

Infantiles. Encuadernados:
Chas Chas
Cuentos populares rusos
El caballito jorobadito
El gato, el perro...
El libro de las maravillas
El pájaro de fuego
La gallinita pinta
La ranita reina
Total: 8 títulos con 7.430 ejemplares.

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Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

Varios:
Acerca del colonialismo. Marx-Engels. 100
Ciudades Héroes (álbum fotográfico). 100
Cómo se acaban las guerras. 500
Contra la guerra imperialista. Lenin. 100
El ruso en ejercicios. 100
El ruso enseñado por la práctica. 200
Experiencias de gestión en industrias de la URSS. 500
Total: 26 títulos con 9.443 ejemplares.

Literatura. Novelas:
Café Molecular. 530
Campos Roturados (2 Tomos). 500 c/u
Cuentos. Sholojov. 200
Cuentos Escogidos. Gorki. 500
Devuélvanme mi amor. 500
Dos capitanes. 500
Total: 25 títulos con 15.575 ejemplares.

Científico. Técnicos:
Estructura de la sustancia. 50
Explosión. 30
Física para todos. 200
Psicología recreativa. 200
Fundamentos de electrónica y semiconductores. 30
Fundamentos de electrotécnica. 300
Total: 55 títulos con 18.479 ejemplares.

Totales: 155 títulos con 187.627 ejemplares.

Folletos. Temas Internacionales:


Las propuestas del Tratado del Pacto de Varsovia
Unión Soviética. Situación actual y ORIENTACIONES para el futuro.
Andropov-Chernenko.

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Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

Reportaje urgente a Nicaragua. J. Marín.


60 años de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Y.
Andropov.
Reagan: Un criminal en Granada (Documentos oficiales cubanos).
El Sionismo sin careta. Aranovich.

Resumen total de lo editado:


Revistas: 32 títulos con 215.635 ejemplares de tirada.
Folletos: 15 títulos con 156.774 ejemplares de tirada.
Libros: 116 títulos con 225.593 ejemplares de tirada.

Total: 163 títulos con 598.002 ejemplares de tirada.

Codilibro en Chile
Tal como se mencionó anteriormente, Gabriel Seferian era el
administrador de la distribuidora Codilibro en Chile. La sucur-
sal en Chile funcionaba en la calle San Diego 119, local 19, en
Santiago.
Cuando asume el gobierno de la Unidad Popular, presidido por
el Dr. Salvador Allende, la labor de difusión a través de los libros
se incrementa considerablemente. Caen a mis manos dos publi-
caciones argentinas editadas durante esos años. Una, editada
por Anteo en setiembre de 1972, se titula Chile: a dos años del
gobierno de Unidad Popular, escrita por Andrés Martinelli, donde
se señala:

Chile celebra el segundo aniversario del gobierno de


la Unidad Popular. La apasionante experiencia social y
política conocida como la revolución chilena adquiere
resonancia en todo el ámbito mundial. Apenas dos
años y los cambios que se operan en la larga y angosta
franja de tierra quebrada que se recuesta en la vertien-
te oriental y austral del macizo andino son profundos.
¿Es acaso prematuro valorar lo andado ya que se trata

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Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

de una experiencia de carácter excepcional en la que


están interesados no sólo los chilenos?

El trabajo relata con exaltación militante los logros de esa expe-


riencia que se veía como la instalación del socialismo en el cono
sur de América.
La otra publicación, de editorial Perspectiva, impresa también
en Buenos Aires en 1973, es de autoría de Pablo Suárez y se titula
Desde el cobre hasta el pan; ya en un plano de mayor entusiasmo
por el proceso en curso, comienza con el subtítulo: “Abrir paso al
socialismo”.
Allí en Chile, además de vender a librerías comerciales, Seferian
trabajaba con la Comisión de Propaganda del PC chileno, cuya
responsable era Ida Toledo.
Cuando se produce el golpe fascista de 1973, rápidamente el PC
argentino toma medidas para establecer los contactos con su
homólogo chileno ya en la clandestinidad más absoluta. Se forma
una red para organizar la solidaridad, no solamente enviando al
interior de Chile la ayuda argentina sino canalizando todo lo
que venía desde Europa. Luis Corvalán, Secretario General del PC
chileno, estaba encarcelado en un campo de concentración en
la isla Dawson, bajo fuertes medidas de máxima seguridad. Al
PC argentino se le presenta un desafío enorme cuando le llega
un emisario ruso con una carta del líder soviético de entonces,
Leonid Breshnev, dirigida a Corvalán, con pedido de hacérsela
llegar personalmente. Se imaginará el lector la complejidad de
la tarea solicitada. Aquí es donde entra Seferian en la historia;
a él lo contactan los camaradas argentinos. Gabriel conocía, por
su labor al frente de Codilibro, a una librera que era prima de la
mujer de Corvalán; así lograron contactarse con Lily, la esposa
del revolucionario chileno, quien logró no solamente entregarle
en mano la carta a su esposo encarcelado –burlando los riguro-
sos controles carcelarios de la dictadura–, sino también sacar la
carta de respuesta de Corvalán a Breshnev, agradeciéndole su

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Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

gesto, carta que transitó todo el itinerario de regreso hasta lle-


gar a Moscú. Pinochet y sus esbirros jamás se enteraron de esta
comunicación confidencial, la que, sin dudas, habrá retemplado
el ánimo del revolucionario chileno encarcelado.
En 1983 se repatrió a la Argentina todo el stock de libros de la
distribuidora, la que dejó de funcionar en Chile. Gabriel Seferian
se quedó en el país trasandino hasta el año 1987 cumpliendo
tareas militantes.

El sangriento golpe de 1976


Los desaciertos de la presidenta María Estela Martínez de Perón
(Isabelita) fueron determinantes en el debilitamiento del gobier-
no democrático surgido en 1973. A comienzos de 1975 se acen-
tuaba la devaluación del peso y la caída de los salarios reales, lo
que alejaba aún más al pueblo de la defensa del orden consti-
tucional. El 4 de junio, el ministro de Economía recientemente
asumido, Celestino Rodrigo, anunció una devaluación superior
al 100%, aumentos de combustibles del 175% y tarifas del 75%;
en las posteriores discusiones con el movimiento obrero organi-
zado, Rodrigo se negaba a dar aumentos de sueldo superiores al
38%. En tan complejo panorama, ya la Triple A (Alianza Antico-
munista Argentina), dirigida por López Rega desde el mismísimo
Ministerio de Bienestar Social, venía asesinando a militantes del
campo popular. El 11 de julio cae López Rega –abandona precipi-
tadamente el país– y en septiembre pide licencia María Estela
Martínez de Perón, siendo reemplazada temporariamente por
Italo Luder. Este entrega a los militares la responsabilidad total
de la lucha contra la subversión armada –cuestión que los mis-
mos militares reclamaban–, y la represión se generaliza y pro-
fundiza. La irrupción de un golpe de Estado se hace vox populi, y
hay un primer intento fallido el 12 de diciembre de 1975, a cargo
del brigadier Orlando Capellini. A comienzos de 1976 el golpe
estaba cantado, más aún luego del anuncio de Isabel Perón del
18 de febrero sobre que no renunciaría.

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Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

El 24 de marzo de 1976 se instala la primera junta militar del


autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional”, integra-
da por Jorge Rafael Videla, Emilio Eduardo Massera y Orlando
Ramón Agosti. Videla, a su vez, fue designado Presidente.
El PCA emite la siguiente declaración:

Ayer, 24 de marzo, las fuerzas armadas depusieron a la


Presidente María Estela Martínez reemplazándola por
una Junta Militar integrada por los comandantes de las
tres armas. No fue un suceso inesperado.

[…] El Partido Comunista está convencido de que no ha


sido el golpe del 24 el método más idóneo para resol-
ver la profunda crisis política y económica, cultural y
moral.

[…] El pueblo espera que no se repita la descorazona-


dora experiencia de 1930-1966. Y que no se repita el
delirante ensayo de 1955 de querer suprimir el pero-
nismo de la realidad nacional, sobre todo castigando
a los nobles y patriotas trabajadores peronistas. Nadie
tiene el derecho a engañarse por el alboroto de quie-
nes tienen interés en confundir las cosas charlando de
“soviets y guerrillas fabriles” (PCA, 1976).

Comienza así la etapa más oscura del siglo XX en la Argentina,


con la aplicación del terrorismo de Estado causante de miles de
secuestros y posteriores asesinatos, desapariciones, encarcela-
mientos, cesantías. El manejo de la economía fue entregado a
las multinacionales y asociaciones empresarias neoliberales, a
través de Alfredo Martínez de Hoz como ministro. Comienza allí
la desindustrialización y el despojo de atributos soberanos del
país en materias claves, junto con un crecimiento inaudito de la
deuda externa.

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Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

El proceso continuó arrasando el tejido social, bajo el objetivo de


ganar la guerra contra la subversión marxista hasta que –guerra
de Malvinas mediante (entre los acontecimientos más destaca-
dos del período)– se logra que la cuarta junta militar de la dicta-
dura, representante de unas Fuerzas Armadas desprestigiadas
y repudiadas, no tenga más remedio que llamar a elecciones
para el 30 de octubre de 1983, en las que triunfó el candidato
de la Unión Cívica Radical, Raúl Alfonsín, quien asumió el 10
de diciembre de ese año. Se retomaba el camino, con muchos
esfuerzos y muertos en el medio, de la vigencia de la democracia.

El trabajo ilegal durante la última dictadura


El autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, ade-
más de la represión indiscriminada que incluyó asesinatos,
secuestros y encarcelamientos masivos –tal como comentára-
mos–, reprimió toda manifestación cultural (libros, cine, tea-
tro, música, etc.) que tuviera algún leve tufillo a contenido de
izquierda, lo que para los militares era directamente subversivo.
La obsesión por prohibir no tenía límites, y las listas de libros
prohibidos se fueron engrosando infinitamente.
El diario La Opinión, en su edición del 30 de abril de 1976, informa:

El 29 de abril de 1976, Luciano Benjamín Menéndez,


Jefe del III Cuerpo de Ejército con asiento en Córdoba,
ordenó una quema colectiva de libros, entre los que
se hallaban obras de Proust, García Márquez, Cortázar,
Neruda, Vargas Llosa, Saint-Exupéry, Galeano… Dijo que
lo hacía “a fin de que no quede ninguna parte de estos
libros, folletos, revistas […] para que con este material
no se siga engañando a nuestros hijos”. Y agregó: “De
la misma manera que destruimos por el fuego la docu-
mentación perniciosa que afecta al intelecto y nuestra
manera de ser cristiana, serán destruidos los enemigos
del alma argentina”.

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Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

A continuación, presentamos algunos párrafos de un informe


especial elaborado por El Tribuno de Salta, en su edición digital
del 25 de marzo de 2001, titulado “La larga nómina de libros
‘peligrosos’”:

Una interminable lista de libros considerados peligro-


sos para la esencia del ser nacional fueron prohibidos
por la dictadura militar argentina. Muchos de ellos sólo
por el hecho de consignar en sus títulos vocablos como
“revolución” o por estimarse groseros o por el sonido
ruso de los apellidos de sus autores, como ocurrió con
La Madre de Máximo Gorki. La censura alcanzó incluso
a diccionarios, enciclopedias y hasta al Almanaque
Mundial 1979 a raíz de que los mapas publicados por
el emprendimiento de la capitalista edición del grupo
Readers Digest consignaban la totalidad del canal de
Beagle como parte del territorio chileno.

El peruano Mario Vargas Llosa, ganador del máximo


galardón de las letras hispanas, el Premio Cervantes,
fue uno de los autores más prohibidos. No le perdo-
naron Pantaleón y las visitadoras, una novela que
ridiculiza la eficiencia castrense y que cuenta sobre la
militarización de un grupo de prostitutas en la Amazo-
nia peruana para apagar –de manera patriótica y orde-
nada– la sed sexual de los uniformados destinados en
esas lejanas tierras tropicales del país incaico.

El poeta Pablo Neruda, ganador del Premio Nobel, fue


suprimido de un solo plumazo de las librerías nacio-
nales: su militancia comunista fue suficiente para
considerárselo un riesgo para la salud mental de los
argentinos.

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El trabajo citado consigna al final la larga primera lista de libros


y autores censurados, entre los que se cuentan –además de los
nombrados– escritores como Eduardo Galeano, Saint Exupery
(por El Principito), Gudiño Kieffer, Mario Benedetti, Manuel Puig,
Álvaro Yunque, Paulo Freire, Erich Fromm, Salvador María Loza-
da, Sergio Bagú, José Martí, David Viñas, por citar algunos al azar.
Se quemaron libros de autores como Trotski. Ernesto Che Gue-
vara, Marx, Fidel Castro, Mao Tse Tung, Enrique Medina y Blas
Matamoros:

Las editoriales fueron los blancos de los allanamientos.


En 1977 se quemaron casi 90.000 ejemplares de Eudeba
en un predio de Palermo. La quema más grande que se
concretó fue de materiales del Centro Editor de América
Latina […]. Otras editoriales como Ediciones de la Flor y
Siglo XXI fueron investigadas, clausuradas, y sus editores
perseguidos, desaparecidos o se exiliaron (Díaz, 2008).

Obviamente, todos los títulos y autores –nacionales y extranje-


ros– de las editoriales que venimos analizando, cayeron dentro
de esas listas, comenzando por los clásicos del marxismo. La
represión no pudo impedir, no obstante, que el PCA continuase
editando clandestinamente. En el período de la dictadura militar
se imprimieron los folletos que contenían todos los Informes del
Comité Central elaborados en cada sesión que el máximo orga-
nismo partidario realizaba.
En septiembre de 1978 se editó, con el nombre editorial de fan-
tasía Ediciones Mundo Actual, un libro titulado Estados Unidos:
grandezas y miserias, cuyos autores eran Athos Fava y Fernando
Nadra. Fava cuenta lo curioso de la existencia de este libro:

Jimmy Carter era el presidente de los Estados Unidos y


se jactaba de que, entre otras cuestiones, no había res-
tricciones para el ingreso de comunistas al territorio de

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Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

su país. El Partido Comunista de Estados Unidos decide


invitar a nuestro partido a visitar los Estados Unidos,
como una forma de poner a prueba lo que decía el Pre-
sidente. Fuimos designados Nadra y yo para integrar
la delegación. Luego de tres meses de ir a la Embajada
y cuando ya prácticamente descartábamos la posibi-
lidad de viajar, nos dieron la visa. Cuando llegamos al
aeropuerto de Nueva York, los camaradas anfitriones
quisieron ver nuestras visas porque, por lo general, se
otorgaban para un Estado en particular. La sorpresa
fue que eran visas para todo Estados Unidos. Así que
se amplió el plan de visitas y pudimos conocer Chica-
go, Detroit, Los Ángeles, San Francisco, Washington y,
obviamente, Nueva York. El libro narra las vivencias y
entrevistas que tuvimos en dicho viaje.

Editorial Cartago en México


En los primeros años de la década del setenta se toma la decisión
de instalar la Editorial Cartago en México, para editar y distribuir
desde allí, dado que en el país se complicaban las condiciones
para continuar con las ventas en América Latina. Con el adveni-
miento de la dictadura militar de 1976, tal emprendimiento pasó
a ser vital, dadas las condiciones de ilegalidad en la Argentina y
la represión generalizada. La dictadura de las Fuerzas Armadas,
encabezada por Jorge Rafael Videla, despliega un control y una
represión que genera un clima de guerra interna. Los civiles
“caídos en combate” en enfrentamientos con los militares pasan
a ser cifras diarias, y la figura del “desaparecido” se enseñorea
terroríficamente en la sociedad. Las condiciones para militar se
complican enormemente, y la labor de editar y difundir se torna
sumamente peligrosa, en un país donde ya se difunden listas
de libros prohibidos y se organizan fogatas con los ejemplares
considerados subversivos. Cartago instalada en México es una
solución, al menos, para el trabajo en el continente.

152
Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

Tal como surge del testimonio de Diego Levin, se envía a Eugenio


Calero y su esposa Elena para, apoyándose en residentes argen-
tinos exiliados, instalar el emprendimiento. Posteriormente,
Diego Levin y Marcos Prigoshin acuden en distintos períodos
a colaborar con la nueva empresa, que tuvo un desarrollo exi-
toso y justificado durante todo el transcurso de la vigencia de
la dictadura en la Argentina. En las condiciones ya de apertura
democrática en el país, la editorial fue transferida a otras manos.
Para los vendedores que salían de gira desde Buenos Aires, Méxi-
co se convirtió en una base para todas las operaciones de ventas,
distribución y cobro en el continente.
A falta de un catálogo de Editorial Cartago México, sello con el
que salían los libros, conseguimos algunas tapas y contratapas
de dichos libros, utilizadas como propaganda:

Educación y lucha de clases. Aníbal Ponce. [La reseña de


contratapa señalaba: En el transcurso de 1974 aparecieron,
con el sello de esta editorial, las Obras Completas de Aníbal
Ponce, revisados y anotados por Héctor P. Agosti. Cabe
decir de ella que es su primera edición definitiva, de la
más rigurosa fidelidad, para cuyo logro hubo que realizar
–con un grupo de colaboradores–53 un largo y paciente
trabajo de años, procediéndose a una reconstrucción
casi paleográfica dada la carencia de originales de Ponce.
Ofrecemos una edición depurada de las imperfecciones
y yerros evidentes –a veces gruesos– que abundaban en
las ediciones circulantes, restituyendo en su plenitud
la pureza de los altos valores permanentes, la notable
vigencia del pensamiento de Ponce, derivada de una línea
de continuidad histórica en crecimiento.]

53 No hubo tal grupo de colaboradores, sino que Carlos Agosti fue quien se encargó de
todo.

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Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

Diario íntimo de una adolescente. Aníbal Ponce.


Problemas de psicología infantil. Aníbal Ponce.
Dialéctica del trabajo creador del actor. Raúl Serrano.
El Frente Único, vigencia actual. Jorge Dimitrov.
Breve historia de la Economía. Jürgen Kuczynski
Historia de la Tierra. Tatiana Zajarova. [Enciclopedia Popular Cartago.]
Historia de la Edad Media. A. Kosminsky [Portada a cargo del
maestro Alfredo de la Rosa.]
Manual de Filosofía. Víctor Afanasiev.
¿Puede haber una actitud de izquierda en Pedagogía? G. Snyders.
Comunicación social y misticismo. Para atrapar al marciano.
Marcos Winocur. [La reseña de contratapa señalaba: ¿Qué
es esto del marciano? ¿Inocente fantasía? ¿Literatura
de ciencia ficción? Manejando rigor de análisis a la par
de ironía, Marcos Winocur –profesor de posgrado de la
UNAM, investigador de CLACSO, doctorado en la Sorbona–
lleva a cabo una original encuesta sobre los medios de
comunicación social, que no podría ser más oportuna dada
su creciente influencia en nuestra sociedad.]
Breve Diccionario Filosófico. I. Blauberg-P. Kopnin-I. Pantin.
Conferencias sobre educación infantil. A. S. Makarenko.
El papel del lenguaje en el desarrollo de la conducta. Alexander Luria.
Cómo el hombre llegó a pensar. M. Sidorov. [Enciclopedia Popular Cartago.]
El arte de la polémica. P. N. Fedoséiev y otros.
Historia del movimiento sindical internacional. Rubens Íscaro.

Rescatamos una carta dirigida desde México a Buenos Aires que


muestra a la editorial y distribuidora ya en plena actividad y con
algunos problemas. Aunque la fecha de emisión y el destinatario
están tachados, logramos discernir que se dató el 9 de mayo de
1980 y que estaba dirigida a Marcos Pri54:

54 Sin dudas, Marcos Prigoshin.

154
Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

De nuestra mayor consideración:

A consecuencia de cambios de opiniones habidas con


mi socio, hemos llegado a una serie de conclusiones
respecto de diversos puntos a los que a continuación
nos referimos:

1- Situación Económico-financiera: Acompañamos dos


detalles: 1. Presupuesto de gastos y un plan de posi-
bles cobranzas. De ello surge un apremio importan-
te en los próximos días de este mes de mayo que
asciende a alrededor de U$S 4.500, de los cuales hay
que disminuir U$S 1.000 –hoy recibidos de nuestro
cliente de Venezuela, Progreso–. Además mi socio
retiene U$S 500 de sus cobranzas, que no ha girado,
teniendo precisamente en cuenta la situación difí-
cil en que nos encontramos. En resumen el déficit
financiero sería de alrededor de U$S 3.000.

Aclaramos que en los egresos no se han incluido las


ediciones, sobre las que, de acuerdo a las indicacio-
nes recibidas, tenemos mañana una entrevista con
los financistas para ver las posibilidades sobre los
títulos conversados y sobre los que tenemos urgen-
cia por los pedidos recibidos de los clientes. En ese
sentido, por conversaciones previas, creemos que
existen muy buenas posibilidades que trataremos
de concretar y avisarles con prontitud sobre los
resultados.

En el plan de gastos se incluyen los gastos previsi-


bles por viajes: a) uno corto y b) otro largo, que se
producirían en junio y primeros días de julio.

155
Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

Hay que tener en cuenta que las necesidades de este


mes son impostergables puesto que está prevista la
llegada de mercaderías de España, Venezuela, Ecua-
dor, Perú, Colombia y la que Uds. nos envíen. Además
hay que tener presente los gastos de envíos o despa-
chos de mercaderías que en las actuales condiciones
no estamos en condiciones de solventar, lo que produ-
ciría la suspensión momentánea de las remisiones.

De lo expuesto surge la necesidad de que Uds. nos


adelanten telefónicamente una respuesta concreta
sobre las posibilidades para saber a qué atenernos.

En el plan financiero de mayo no está incluido el suel-


do de mi socio, por cuanto espera de que sean Uds. los
que lo fijen. Nosotros pensamos que tendría que ser
de $ 10.000 mex. salvo opinión contraria de Uds.

2- Relaciones:
a. Eduardo & Cía. SA. Les transmitimos los pedidos
relativos a la biografía que causó buena impre-
sión pues se encontraba presente gente de la
casa central que tomaron debida nota y además
estaban presentes los Directivos encargados de
asuntos de Derecho de Autor, quienes manifesta-
ron que de acuerdo a lo conversado y al contrato
de opción firmado por el Sr. Blanco, informaron
de la necesidad de que nosotros decidamos lo
más urgente posible sobre los mismos. Se trata
de los siguientes títulos:
Diccionario Enciclopédico en 1 tomo.
El perro Pio corriendo a la orilla del mar (Ciencia
Ficción).
Enciclopedia sobre A. Latina en 2 tomos.

156
Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

Enciclopedia de Mitos de todos los pueblos del


mundo en 1 tomo.

Los prospectos les llegarán por separado […].


Atentamente. D. Ross.

Al margen de los problemas financieros y económicos evi-


denciados en la misiva, la misma muestra la magnitud que el
emprendimiento editorial, de distribución y venta había alcan-
zado en México.

El factótum de DIRPLE
Los testimonios hablan de DIRPLE (Distribuidora Rioplatense de
Libros Extranjeros). El factótum de esta distribuidora y editorial
se llamó Eter (Antonio) Giolito, a quien ya hemos citado en este
trabajo. Con Giolito llegué a tener una amistad intensa a partir
de 1992, año en que bajo el sello Ediciones Dialéctica me editara
mi primera novela histórica, Túpac Amaru, el hombre del llautu
rojo. Comunista cabal, ya en ese entonces se las arreglaba como
podía para mantener la editorial y distribuidora en las difíciles
condiciones políticas y económicas de esos años, por cierto no
tan duras como otras etapas que le había tocado sortear en la
clandestinidad, pero con el agravante de la derrota a nivel inter-
nacional que complicaba la labor de los revolucionarios en todos
los niveles, incluido por supuesto el de la difusión de libros mar-
xistas importados. Por él conocí muchas historias del heroísmo
comunista en esta labor ideológica. Su extrema modestia hacía
difícil sonsacarle relatos en los que él había sido principal pro-
tagonista; no obstante conocí de su labor legal y clandestina,
de la ayuda invalorable que, en España, en nombre del Partido
Comunista argentino, brindó al Partido Comunista español para
que este pudiese montar su editorial en plena época franquista.
Desde Buenos Aires les enviaron posteriormente a sus camara-
das españoles los originales en castellano de las Obras Completas

157
Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

de Lenin para editarlas en España. De esto puede dar fe Ramón


Akal, exitoso empresario actual de la industria editorial españo-
la, designado entonces por el PC español para dicha misión. Akal,
en su paso por la Argentina años atrás, desvinculado desde hace
mucho tiempo del PC español, no dejó de visitar a su antiguo
colaborador y consejero en tal ardua labor.

Nicaragua
Giolito fue pieza vital en la colaboración del PC argentino a la
Revolución Cubana y, más acá en el tiempo, a la Revolución
Sandinista, ayudando en lo que más conocía: la industria edito-
rial55. En los años plenos del sandinismo en el poder, se lograron
editar muchos libros y folletos destinados a la formación de la
militancia y los cuadros. Para la divulgación más elemental en
Nicaragua, se había inventado un personaje: El compa Clodomi-
ro, quien a través de historias simples en historietas explicaba
lo que podría parecer complejo en un libro. Así aparecieron, por
ejemplo, la revista El compa Clodomiro y el desarrollo de la econo-
mía, o Clodomiro y el Programa. La Secretaría Nacional de Propa-
ganda y Educación Política del FSLN editó pequeños folletos de
25 páginas, como El patriotismo: base de la unidad nacional, La
reacción y sus ejes de enfrentamiento ideológico, El Partido Sandi-
nista y las cualidades del Militante, El papel de las Organizaciones
de Masas en el Proceso Revolucionario, etc., así como folletos de
mayor envergadura como Ideario político de Augusto César San-
dino del malogrado Carlos Fonseca, o el Ideario Sandinista de
José Benito Escobar.

55 Su paso por la Nicaragua sandinista le trajo un problema con la dirección del PCA pre XVI
Congreso: En Managua no se privó de denunciar por radio, en un programa que lo tenía
como columnista, a la dictadura argentina, lo que le valió discusiones con la vieja dirección
partidaria y críticas, las que dejaron de tener sentido posteriormente con la realización del
XVI Congreso que oficializó el viraje del Partido. Su experiencia militante en el hermano país
la volcó en una novela que estaba escribiendo al momento de su fallecimiento.

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Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

Una carta del Comité Central del Partido Socialista Nicaragüen-


se dirigida al PC de la Argentina, fechada el 22 de noviembre de
1979, da cuenta de la ayuda internacionalista del PCA motoriza-
da fundamentalmente por Antonio Giolito:

Queridos camaradas: Ante todo, reciban ustedes un


saludo fraternal, caluroso y combativo del Comité
Central del Partido Socialista Nicaragüense, y nuestra
gratitud imperecedera por las múltiples manifesta-
ciones de solidaridad brindadas por vuestro Partido
en momentos tan cruciales para nuestra organización
partidaria, que confirman en forma amplia y genero-
sa, la adhesión del Partido Comunista Argentino a los
principios del internacionalismo proletario.

De manos del compañero Héctor Blanco56 hemos reci-


bido un donativo de veinte mil dólares y otro de qui-
nientos dólares, lo que se suma a los quinientos dólares
ya recibidos anteriormente de manos del camarada
Horacio Castro. Estas importantes ayudas económicas,
se suman al trabajo formidable realizado a nuestro
lado por ambos compañeros, así como por Aníbal, el
fraternal y diligente compañero de la Juventud.

Todos ellos han realizado una labor de extraordina-


ria importancia para nosotros, así como en beneficio
del proceso revolucionario que está viviendo nuestro
pueblo. Es nuestro deber expresar nuestro especial
reconocimiento por la labor de divulgación de nues-
tro problema realizado ya por el compañero Castro
por medio de su acertado folleto “Nicaragua, la lucha

56 Alias de Antonio Giolito.

159
Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

popular que cambió la historia”, así como por las publi-


caciones que hará muy pronto el camarada Blanco, y
que contribuirán sin duda alguna a acrecentar la soli-
daridad proletaria internacional de la que nos encon-
tramos tan necesitados en estos momentos.

No menos importante ha sido la labor del compañero


Aníbal ayudando a la organización y orientación polí-
tica consecuente de la Juventud Sandinista 19 de Julio,
y el trabajo realizado por Blanco en la elaboración de
un programa de educación política y propaganda, que
abarca inclusive un proyecto de Editorial y Librería, que
desarrollaremos conjuntamente con el Frente Sandi-
nista dentro del espíritu unitario que alienta nuestra
línea política tendiente a la formación del Partido
Único que la Revolución requiere.

Confirmando nuestras conversaciones y solicitudes que


verbalmente les transmitirá Blanco, deseamos puntua-
lizar que sería altamente apreciado por nosotros que
puedan enviarnos una delegación de camaradas para
que nos asesoren y se incorporen al trabajo práctico
con nosotros en las siguientes áreas: 1) Educación y
Propaganda. 2) Organización. 3) En el Frente Especial. 4)
En el Frente Juvenil. 5) En Economía, un especialista en
análisis y programación y control.

Hemos convenido con el compañero Blanco que, si


ustedes lo aprueban, los pasajes serían costeados por
Uds., y nosotros nos haremos cargo de su manutención
aquí. Si el propio compañero Blanco pudiese venir en
esa delegación partidaria, esto sería altamente aprecia-
do por nosotros. En esta línea de solidaridad con nues-
tro Partido y nuestro pueblo, sería muy importante,

160
Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

sería deseable, la venida a Nicaragua de especialistas


en Medicina, Ingeniería de Minas y otros ramos que
determinaremos posteriormente en consulta con los
organismos administrativos respectivos; ya les escribi-
remos sobre este aspecto, pero la campaña emprendida
por Ustedes para incentivar la plasmación de este pro-
yecto no debe detenerse.
[…]
Camaradas: cada acto en apoyo a nuestro proceso revo-
lucionario es un hachazo que contribuye a derribar el
árbol del imperialismo.

¡Viva el internacionalismo proletario!


¡Viva la hermandad entre los partidos de los comunis-
tas argentinos y nicaragüenses!
Por la democracia, la Liberación Nacional y el Socialismo!
Patria Libre, o Morir!
Álvaro Ramírez González
Secretario General

En esta misiva que consideré indispensable reproducir casi total-


mente, se ve la labor del Frente Editorial del PCA en general y
de Giolito en particular, en el marco del internacionalismo más
integral. La influencia de esta tarea la podemos constatar en
un llamado que realiza la Universidad Nacional Autónoma de
Nicaragua, a través del Departamento de Ciencias Sociales de la
Facultad de Ciencias y Letras, a un Seminario titulado “Elemen-
tos para una introducción a la Teoría marxista de la Sociedad”,
a dictarse el primer semestre del año lectivo 1979-1980 en el
Núcleo de León, en cuya bibliografía indicativa aparecen varios
libros editados en Moscú por la Editorial Progreso, aportados por
el Frente Editorial argentino, como por ejemplo Materialismo
Dialéctico e Histórico, Economía Política del Socialismo, El Estado
y la Revolución y El Manifiesto Comunista, entre otros.

161
Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

La continuidad de este trabajo iniciado por Giolito en Nica-


ragua la podemos constatar en una carta presumiblemente
dirigida a la dirección del Frente de Literatura (digo presumi-
blemente porque tiene tachado el destinatario, obviamente
testado al archivarla, por medidas de seguridad) escrita por
alguno de los compañeros que fueron a continuar el trabajo
(no pude constatar la firma porque le falta la última pági-
na; presumo que el nombre del remitente estaría también
tachado), fechada en México el 6 de marzo de 1980. La carta
comienza diciendo:

Esta carta se referirá al cliente nuevo57. Dejo de lado la


emoción para mí inédita de vivir tres días con ellos58
sus labores constructivas, sus atentas vigil59. Contra
las acechanzas de adentro y fuera. Su soñar con las
posibilidades potenciales; su saber los enormes ries-
gos que se corren y que hacen las cosas para el futuro
no del todo seguras ni rectilíneas. Creo que uno siente
la cabeza, los pensamientos, renovados por la brisa
fresca de esa muchachada decidida y limpia. Están
claros los problemas y se los ve actuar con firmeza
donde no hay que ceder, y con bastante flexibilidad
donde hay que acercar. No estoy diciendo nada nuevo,
sino que simplemente experimenté lo que Ant.60 nos
había ya relatado, y eso claro no tiene precio, porque
uno se fortalece y se compromete en general en lo
nuestro y en particular en ayudarlos a ellos. Paso a
referirme a algunos detalles que posiblemente no los

57 Se infiere por el contenido que el “cliente nuevo” era el Frente Sandinista.


58 La estadía fue en Nicaragua.
59 Esta y siguientes abreviaturas están así en el original.
60 Seguramente se refiere a Antonio Giolito.

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Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

expresé con la necesaria nitidez, pero creo que Ant.


podrá ayudar a que se comprenda mejor.
[…]

Adol., que es el encargado de nuestro boliche, es per-


sona a quien se ve muy empapada de todo, e incluso
administrando con claridad.

Al momento de mi llegada no tenían prácticamente


nada de material. Al día siguiente (estoy hablando
de los primeros días de febrero) llegó nuestro primer
envío de 37 cajas con 3.516 ejemplares que por camión
pasaron bien, salvando la ya consabida pequeña rate-
ría. Esto nos animó a ellos y a nosotros a considerar la
vía utilizada como eficaz, amén que su costo es un 70%
más económico que el avión y 60 días más rápida que
el correo (3 meses).
[…]

En el caso concreto de las 50 OC61 en 51 T., me expu-


sieron que de ellas 30 eran para el F.62 y 20 para ellos.
Se sobreentendía que no eran para la venta sino que
todos los destinarían a distintas bibliotecas de orga-
nismos, de modo que la cosa no quedara reducida a
la utilización meramente personal, que de cualquier
modo estaba incluida como posibilidad a partir de ese
destino más general. Me insistieron en que el conjunto
de las 50 OC las hiciéramos llegar por medio de ellos. La
idea era que viajaran por avión, pero lamentablemente
sigue sin haber cupo para ello, razón que nos llevó en la

61 Obras Completas.
62 Frente Sandinista de Liberación Nacional.

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Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

última semana de Feb. y con motivo de la visita que nos


hiciera Adol. a resolver el envío de las mismas también
por camión. De modo que este es el segundo cargamen-
to que salió y que representa 1.500 ej. para el F. y 1.000
para Adol. Procedimos a enviarle todo junto a Adol.,
pero con una carta directa y por separado a René Nu. T.,
carta cuya copia le remitimos a Adol. De este modo nos
pareció que apoyábamos a nuestros amigos, pero dejá-
bamos directamente en claro ante el F. que estábamos
cumpliendo lo prometido por Ant.
[…]

Quiero hacer hincapié en que ellos quedan con muy


buen recuerdo de las visitas que recibieron63, pero
creo que una vez que alguien se va, las cosas diarias
imponen nuevos compromisos y un poco se olvidan o
relegan algunos compromisos.

Una cuestión subjetiva que yo traté de aclarar con Adol.


es que el hecho de que nosotros le estemos ofreciendo
condiciones totalmente inusuales en el mercado e
incluso entre los amigos no es cuestión vinculada a
nuestra fortaleza económico financiera, sino a nuestra
disposición, y sobre todo interpretación del proceso a
cuyo éxito supeditamos los intereses de beneficio.
[…]

Además del primer despacho y de las 50 OC, hemos


enviado otro cargamento de 68 cajas con 4.824 ejem-
plares, con lo que los ejemplares remitidos serían 9.360.
Esto en lo que hace a nuestro compromiso. Además

63 Entre estas visitas estaba la de Antonio Giolito, alias Héctor Blanco.

164
Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

hemos enviado, ya en función de pedido: 32 cajas con


2.546 ejemplares (US 2.749) y 9 cajas con 685 ejemp. (US
792). Resta enviar más de la mitad del pedido pero ya
no tenemos existencias.

Se desprende de la carta que los pedidos se enviaban desde la


editorial Cartago que se había instalado en Ciudad de México.

Un petrel sobre la tempestad


Podemos decir que Antonio Giolito fue un revolucionario de
su tiempo; conoció a las personalidades revolucionarias más
importantes de nuestra América y gran parte del mundo. Entre
ellos, conoció al Che Guevara en una situación especial: Antonio
estaba en Praga, a donde había llegado en una gira por sus tareas
específicas; necesitaba continuar viaje hacia La Habana y había
dificultades para lograr algún vuelo directo o indirecto. Hasta
que surgió una solución imprevista: un avión cubano que venía
de China haría una escala técnica en Praga en su vuelo hacia
Cuba; no era un vuelo comercial sino oficial del gobierno cuba-
no, pero los compañeros en Praga hicieron las gestiones para
poder subirlo a Giolito. El gran tema fue que ese vuelo lo traía
de regreso a Cuba al Che, luego de su visita oficial a la República
Popular China. No bien Antonio abordó el avión, el Che, avisado
que había subido un argentino a bordo, requirió su presencia
de inmediato; iba a ser una magnífica ocasión para indagar al
nuevo pasajero sobre la situación en la Argentina. Así fue que
Giolito viajó sentado junto al Che, respondiendo todas las ávidas
preguntas sobre la situación política en la Argentina con que lo
bombardeaba su célebre compatriota. La anécdota graciosa –que
Antonio me contara entre risas–, que lo pinta a Guevara en una
faceta de su personalidad, es que cuando llegó la hora de la cena
en la aeronave, las azafatas pasaron con sus carritos para servir
una comida muy apetitosa; cuando les van a servir a los dos
argentinos, el Che pregunta si esa era la comida que el pueblo

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Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

estaba comiendo en Cuba. Obviamente que no lo era, por lo que


Guevara hace comparecer de inmediato al comandante de la
nave y le dice que ese avión era territorio cubano, que ellos no
podían tener ningún privilegio por sobre el resto del pueblo; que
retirara esa vianda y que, si no tenían comida de la que se esta-
ba consumiendo en Cuba, nadie comería. Así fue como Antonio
Giolito viajó muerto de hambre hacia la isla revolucionaria. Eso
sí, muerto de hambre pero con el inmenso privilegio de compar-
tir dicho viaje con ese enorme revolucionario que fue el Che.
El 20 de abril de 2006 se apagó la vida de este revolucionario de
vida completa que se llamó Antonio Giolito. Como homenaje a
él, transcribimos la crónica que el semanario Nuestra Propuesta64,
en su edición Nº 770 del 27 de abril de ese año, publicara con la
firma de Arturo Lozza, un pionero del periodismo revolucionario:

Falleció en la noche del jueves 20 de abril uno de los


“clásicos” del Partido Comunista. Un compañero inelu-
dible a la hora de hablar de literatura marxista y de
ediciones.

Más de medio siglo había estado Antonio Giolito zam-


bullido en esos quehaceres, pero ¡qué medio siglo! Atra-
vesó las peores, y en las peores encabezó un equipo que
hizo maravillas editoriales, epopeyas inmensas como
fue la publicación de las Obras Completas de Lenin,
más de cuarenta voluminosos tomos, por primera vez
en castellano, traducida aquí y exportada a todo el
mundo de habla hispana. Giolito dirigía la distribución
cuando aquí vivíamos de dictadura en dictadura, los
gorilas habían derrocado a Perón, luego a Frondizi, se
vino el régimen militar de Onganía, el de Levingston

64 Órgano oficial del Partido Comunista de Argentina.

166
Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

y Lanusse, después la Triple A, y la dictadura genocida.


Antonio Giolito sorteó todas, estuvo al frente de las
ediciones y de la comercialización de miles de títulos,
entre ellas, las Obras Escogidas de Carlos Marx y Fede-
rico Engels, los tantos tomos de El Capital, los libros de
Aníbal Ponce, de Héctor Agosti…

Yo lo recuerdo en aquellos años cuando trabajé de


muy joven en la Editorial Cartago, precisamente la
editora de las señaladas obras de Lenin, lo recuerdo
reunido en oficinas clandestinas organizando, prepa-
rando imprentas, circuitos de recorridos de expedición
para sortear la represión, estimando costos, bajando al
máximo los precios para que los libros estuvieran al
alcance del pueblo. No era sencilla la tarea: había que
trasladar toneladas de papel y toneladas de libros de
un sitio a otro con la guillotina policial a la vuelta de la
esquina. Recuerdo cuando el régimen onganiano nos
descubrió las oficinas “ilegales” de DIRPLE en la calle La
Rioja y clausuró, entre otras, a Editorial Cartago en la
calle Cangallo y Medrano. Después lograron detectar a
uno de los camiones cargados con Obras de Lenin. Fue
seguido. Cayeron presos algunos compañeros y hubo
que desarmar y armar en cuestión de días o de horas
todo un sistema de distribución. Los milicos clausura-
ban, pero no dejaron de salir las Obras de Lenin, ni la
folletería, ni las ediciones partidarias de Anteo, ni la
Dialéctica de la Naturaleza de Engels, ni El 18 Bruma-
rio…, ni el Qué hacer, ni las Tesis de Abril… Era un desa-
fío militante, era mística revolucionaria, era reafirmar
mediante la lucha de ideas –porque editar es luchar en
el terreno de las ideas– nuestra condición de auténticos
subversivos. Y en ese conjunto de compañeros, uno de
los que estaba al frente era el “clásico” Antonio Giolito.

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Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

Nunca lo olvidaré porque fue el que más me ayudó


cuando, meses antes del XVI Congreso, fundé la Edi-
torial Antarca para difundir las experiencias revolu-
cionarias de Cuba y nuestra América Latina. Antonio
había estado al frente de la Distribuidora Rioplatense
de Libros Extranjeros (DIRPLE)65 hasta su desaparición,
desde su trinchera había difundido escritos del Che
y de Shafik Handal, era integrante del Secretariado
Nacional de Librería y Ediciones del Partido Comunista,
abrió con otros compañeros la Librería DIRPLE en plena
Avenida Corrientes, en el centro neurálgico de Buenos
Aires, y fue vocal de la Cámara Argentina del Libro.

Antonio era un compañero con profundos conocimien-


tos culturales, políticos y literarios, conocía como pocos
la historia del PC, y era uno de esos eruditos en materia
de editar y divulgar.

Para valorar en términos correctos su figura en la lucha


ideológica, debemos saber que él fue uno de los organi-
zadores de la distribución de libros marxistas por toda
América Latina. Sus ediciones llegaron a Cuba pese a
Batista, a Venezuela pese a Pérez Jiménez, a Colombia
pese a Rojas Pinillas, a Haití pese a los Duvallier, atrave-
saron las fronteras del pinochetismo y de los dictadores
brasileños. Y cuando asomaron la Cuba Revolucionaria
y la Nicaragua Sandinista, allá estuvo el Antonio comu-
nista solidario ayudando a montar las editoriales del

65 DIRPLE funcionó como distribuidora, en su última etapa, en la calle Gurruchaga, a


media cuadra de Avenida Corrientes. Giolito reemplazó a José Seco en las labores
editoriales cuando este, a su vez, se hizo cargo de la Tesorería partidaria al morir Pío, su
antecesor en esa responsabilidad.

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Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

tiempo de la liberación, junto a otro recordado com-


pañero: Gregorio Tavosnanska, el Flaco Tabo66 que era
titular de Cartago y que anduvo haciendo caminos y
mateando junto al Che.

Antonio no dejó de fumar durante sesenta años, resis-


tió a la nicotina hasta muy pasados los ochenta años.
Lo vi hace unas semanas, me prestó un libro de cuen-
tos de autor argentino y se saboreaba mostrándome
viejas ediciones de Marx y Engels impresas en nuestro
país hace décadas, entre ellos el Manifiesto Comunis-
ta, y aun en esos instantes de vieja lucidez no dejaba
de echar humo. Hablamos de mis intenciones vagas
de reiniciar Editorial Antarca porque, más que nunca
–coincidíamos– hoy necesitamos pelear con ideas, y
quedé en volver para devolverle el libro prestado. No
lo pude hacer. Falleció apenas unas horas antes de
la inauguración de la Feria del Libro de la cual, desde
su nacimiento y por muchos años, Antonio y DIRPLE
habían sido protagonistas. Sus restos fueron cremados
el viernes en la Chacarita y la despedida en nombre de
la Comisión Política del Partido fue de Jorge Kreyness.
Desde esta columna, nuestro abrazo solidario y de pro-
fundo pesar a su familia.

Antonio Giolito fue todo eso que cuenta el cronista y mucho


más. Fue un soñador de utopías y de realidades; un desafiador
de tempestades y un tierno hombre romántico. En unos viejos

66 La Editora Ameghino de Buenos Aires editó un libro de Gregorio Tavosnanska en 2001,


titulado Cubanacan. Apuntes para una historia de la América Hispana. El autor falleció en
Buenos Aires a fines de junio de 2001, horas después de entregar a la editorial la versión
definitiva de esta obra.

169
Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

papeles borroneados que Antonio dejó, cuenta lo que él llama


un sencillo recuerdo:

Octubre de 1949, 20 años, 4 de Fede. Mi primer viaje a


Europa, a un Congreso, en barco de carga; 45 días de
navegación. Primera vez que veía el mar. Me dije al
segundo día: ¡El Mar!... viajar en barco, ver las tortugas
gigantes marinas, los delfines corriendo carreras con
el barco. Y sobre todo los peces voladores de noche y
la fosforescencia de noche cuando el agua es cortada
por la quilla del barco… Y sobre todo vivir la felicidad y
emoción que he vivido a bordo, cuando se produjeron
tres grandes tempestades: en el Atlántico, el Medite-
rráneo y en pleno Mar Negro luego de pasar el mar de
Mármara por el estrecho del Bósforo. Fue y es para mí
un sentimiento maravilloso y sensaciones fabulosas
las que viví en esos momentos… Cuando la naturaleza
se desencadena furiosamente y yo me sentía desafián-
dola y no temiéndole. Hay un pájaro marino que sale
al mar a volar cuando se desatan grandes temporales,
el petrel. El ser humano, cuando ha podido desarrollar
fuerzas, sobre todo interiores, para vencer las más
diversas dificultades, cuando lo logra, vive una rara
y agradable felicidad. La lucha en todos los planos
es también felicidad. Ayuda al desarrollo y al equili-
brio de una personalidad auténtica. Por eso también
creo que he podido enfrentar en mi vida decenas de
“tempestades” desatadas por los hombres violentos y
deshumanizados.

Antonio fue un petrel, un pájaro que salió a volar desafiando las


grandes tempestades del siglo XX, en pos de la revolución y el
socialismo, y en ese volar fue feliz a su manera.

170
Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

La labor editorial y de difusión clandestina


Por suerte para los responsables de las labores de edición y de
difusión, se contaba ya con editorial Cartago en México –tal
como hemos señalado–, lo cual aliviaba mucho las tareas. Así y
todo, la labor dentro del país no se interrumpió; por el contrario,
tanto la de editar como la de difundir y vender, tuvo durante
esos años de plomo una considerable actividad, con balances
muy satisfactorios y sin pérdidas ocasionadas por la represión,
tal como surge del informe que a continuación reproducimos.
Encontramos en los archivos del PC un papel de información a la
dirección partidaria por parte de la Comisión Nacional de Litera-
tura, Librería y Editoriales, redactado el 30 de mayo de 1984, fir-
mado por Antonio Giolito y referido a “los siete años de trabajo
no legal” entre 1976 y 1983. Allí se destaca:

1º) Durante los primeros siete años transcurridos desde


el golpe de marzo de 1976, el Frente adoptó una
estructura centralizada, conforme a las condicio-
nes políticas imperantes. Se centralizó en un solo
equipo las ediciones, la difusión por vías partida-
rias, lo mismo lo posible por vías comerciales, las
editoriales no operaron legalmente, etc. Esto y otras
medidas estrictas de funcionamiento clandestino,
permitió superar e impedir67, por ejemplo, la labor
del Grupo de Tareas 32, de las F. Represivas.
2º) Pese a esas condiciones de trabajo, el Partido pudo
editar y difundir, entre revistas y folletos y libros,
durante esos primeros años:
Títulos editados: 540
Tirada efectuada: 4.100.000 ejemplares
Difundidos: 4.100.000 ejemplares

67 Énfasis en el original.

171
Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

En el mismo informe hay un segundo capítulo referido a las acti-


vidades desarrolladas durante el año 1983:

1º) Como casi toda la actividad del Partido, el Frente de


Literatura de hecho desplegó su actividad legalmen-
te. Pero en lo fundamental manteniendo la estruc-
tura correspondiente a la de los 7 años anteriores.
2º) Esto, junto con otras insuficiencias y debilidades que
aún no superamos totalmente, entraba en contradic-
ción con las necesidades y posibilidades de las nuevas
condiciones políticas. Hoy, con más razón aún, es nece-
sario terminar de adaptar su estructura para un mayor
y mejor despliegue en las ediciones, difusión, etc.
3º) Las ediciones, difusión, crecimiento del aparato,
logradas en 1983 (insuficientes en las nuevas con-
diciones) fueron las más elevadas de los 8 años que
duró el gobierno militar, lográndose de conjunto por
las diversas vías del Frente, los siguientes resultados:
Durante 1983 se editaron entre números de revistas,
folletos y libros:
Ediciones: 145 títulos editados (En el año 1982,
85 títulos).
Tirada: 700.000 ejemplares (En el año 1982,
580.000 ejemplares).
Difusión: 901.000 ejemplares (En el año 1982,
673.000 ejemplares).

Sobre la situación de las Editoriales el informe señala:

Editorial Anteo:
1. Terminar de conformar su equipo de Dirección y tra-
bajo, con camaradas disponibles en el Frente.
2. De acuerdo a los consejos de la Comisión Jurídica,
con los que coincidimos plenamente, constituirla

172
Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

como Sociedad Anónima (ya hay pasos técnicos


dados en esa dirección).
3. Creemos conveniente que en la Presidencia y Vicepre-
sidencia de Anteo SA figuren camaradas de prestigio
en el Partido. Sugerimos que la Dirección los designe
y proponemos nombres como los de Paulino González
Alberdi, Pedro Tadioli, Vicente Marischi. Claro que se
trata de representaciones que no ocuparían el tiempo
de los citados camaradas. Sólo se los puede requerir
para actos de representación político-editorial.
4. Desarrollar una campaña de publicidad y de promo-
ción política de la Editorial entre los miles de nuevos
afiliados y hacia fuera del Partido. Popularizarla.
5. Desarrollar una activa política de difusión por las
Vías Comerciales, en particular en los kioscos de
Calle y Librerías Comerciales por intermedio de Dis-
tribuidoras Comerciales. Organizar una activa labor
publicitaria.
6. Proponemos que todas las revistas partidarias apa-
rezcan como editadas por Editorial Anteo SA, para
cubrir los aspectos legales-administrativos de las
publicaciones que hoy están sin ese amparo. Corres-
ponde a: Nueva Era, Problemas de Economía, Revista
Internacional y Cuadernos de Cultura.

Editorial Cartago:
1. Terminar de integrar su equipo de Dirección, incor-
porando un camarada que pueda efectuar las giras
de venta y cobranza a los países de América Latina.
2. Constituirla como Sociedad Anónima, para lo cual
solicitamos acuerdo para proponer como integran-
tes de su Directorio a camaradas profesionales de
prestigio y confianza. Podrían ser, entre otros, Julio
Viaggio, I. Elena, García Barceló, J. Azcoaga, etc.

173
Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

3. Ya cuenta con su sede y equipo logístico.

Editorial Independiente:
1. Necesario reforzar su Capital. En principio hay
acuerdo entre sus integrantes para efectuar nuevos
aportes de Capital.
2. Precisar un Plan Editorial 1984. Orientar su temática
en lo fundamental a temas: Historia, Psicología y
Pedagogía.
3. Incorporar un camarada que asegure su continui-
dad; disponemos del candidato.

Nueva editorial para literatura de ficción:


1. Proponemos efectuar un estudio para crear una
nueva Editorial, que en lo fundamental aborde la
edición de novelística, cuento, poesía de autores (en
particular) argentinos y latinoamericanos, camara-
das, amigos o progresistas.
2. Nuestras editoriales Anteo o Cartago no serían las
más indicadas para abordar esta labor. Hay que cubrir
el enorme vacío que tenemos hoy en esta materia y
que tiene gran importancia política en relación a
nuestros escritores e intelectuales en general.
3. Editorial que esté vinculada con una suerte de Con-
sejo Asesor del Frente Cultural (para determinar qué
autores editar).
• Que promueva periódicamente concursos litera-
rios y otras formas de labor político-cultural.
• Para concretar tal proyecto serían necesarios:
• Un cuadro de Dirección que hoy no visualizamos.
• El Capital inicial que actualmente no estaría en
condiciones de aportarlo la Comisión Nacional
de Literatura.

174
Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

Oficina de traducciones y corrección de originales:


1. Reforzar el equipo estable con la formación de por
lo menos dos traductores más del idioma ruso. En
lo posible jóvenes, para asegurar esta importante
labor, que sólo una política de cuadros técnicos
a largo plazo puede garantizar. Prever que hagan
cursos de perfeccionamiento como traductores en
la URSS.
2. Incorporar paulatinamente correctores de estilo y
equipo necesario para ayudar a nuestros autores en
aspectos técnicos: redactar, pasar a máquina, grabar
y desgrabar, ayudar en la redacción, estilo, etc. Con-
tar con tal equipo es de enorme importancia para
promover y asegurar se escriban temas nacionales
de importancia y asegurar ediciones pulidas y veri-
ficadas rigurosamente.

El informe se explaya más adelante sobre la cuestión de las


exportaciones a países de América Latina. Al respecto señala:

1. Al levantar la editorial en México, tenemos que


asegurar continuar la importante labor de difusión
de nuestros puntos de vista como así de literatura
marxista-leninista en América Latina. Además es
necesario para acelerar la venta de las ediciones
este mecanismo. Hoy es de importancia en todas
las editoriales argentinas. Parte de sus tiradas las
exportan.
2. Lo aseguraremos exportando (como otros años) por
intermedio de la Distribuidora e Importadora, por
ahora. Pero en cuanto se concrete Cartago como
Sociedad Anónima constituida, se tramitará ante la
Aduana su registro de Exportador y esta labor que-
dará en manos de la Editorial.

175
Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

3. Se necesita formar un nuevo cuadro que pueda efec-


tuar las dos giras anuales de venta y cobranza por
todos los países de América Latina, indispensables
para asegurar eficientemente esta labor. Cada gira
demanda dos meses, es decir una ausencia de cua-
tro meses por año.

Al analizar la difusión en el seno de la organización partidaria, el


informe propone un debate de ideas con cuadros de los Regiona-
les y por intermedio de la Comisión Nacional de Propaganda, pre-
vio cambio de opiniones con la Comisión Nacional de Literatura,
acerca de cuáles deben ser los canales de difusión. Se plantea la
apertura de kioscos y bibliotecas en los locales, política de des-
cuentos, desarrollo y construcción del Frente por abajo, etcétera.
Como surge de la lectura del informe, cuando se instaló la dicta-
dura militar en la Argentina, el Partido apeló a toda su experiencia
de actuación en la clandestinidad, adquirida en el pasado, para
adecuar su labor tanto editorial como de difusión y ventas a esa
nueva realidad. De allí la decisión de ir a una estructura centraliza-
da que ofrecería menos blanco y que lograría, como se demostró
y consigna el informe, poder burlar la persecución del llamado
“Grupo de Tareas 32” –el aparato militar encargado de reprimir
la labor de los comunistas en ese terreno–. No escapará al lector
la magnitud de este logro, teniendo en cuenta que el objetivo
era impedir que la dictadura pudiera localizar talleres, depósitos,
aparatos de comercialización, etc. La magnitud se comprueba en
concreto por las cifras de libros editados en la clandestinidad: 540
títulos en siete años, con una tirada de más de 4 millones de ejem-
plares, totalmente difundidos. Una simple división nos muestra
que eso representa 77,14 títulos por año y 6,42 por mes. ¡Más de
seis títulos por mes en condiciones extremas!
Las cifras de 1983 muestran ya una nueva situación en la legali-
dad, de crecimiento, pero insuficientes –como reza el informe–
para las nuevas y promisorias condiciones. Se plantea entonces

176
Las editoriales rojas: Cuba, Nicaragua, Latinoamérica y el
de La Internacional a Cartago golpe de 1976 | Horacio A. López

transformar las editoriales oficiales, Anteo y Cartago, en socieda-


des anónimas para tener el flanco legal más cubierto. Aparece en
el informe la necesidad de suplir la labor de Cartago en México
con exportaciones que realizará Cartago en Buenos Aires, refor-
zando el equipo de ventas y cobranzas con un cuadro partidario
que retome las dos giras anuales a América Latina.

177
Las editoriales rojas: Nuevamente en democracia y
de La Internacional a Cartago legalidad | Horacio A. López

Nuevamente
en democracia
y legalidad

178
Las editoriales rojas: Nuevamente en democracia y

E
de La Internacional a Cartago legalidad | Horacio A. López

l año 1983 fue muy prolífico en ediciones partidarias,


tal como se vio en el informe elaborado a la dirección
partidaria. La terminación de la larga noche de la dic-
tadura militar encontró a un Partido Comunista que, si
bien había sido golpeado duramente por la represión genera-
lizada, como reacción a la resistencia de su militancia, con el
saldo de cientos de desaparecidos y asesinados, encarcelados,
miles de afiliados cesanteados de las empresas, se preparó
rápidamente para encarar la nueva etapa del advenimiento
de la democracia.
Las estructuras partidarias que habían actuado en la ilegalidad
se potenciaron en el marco de las condiciones nuevas. Entre
ellas, las de la labor editorial y de difusión.

La Feria del Libro


De una carpeta en la que consta un informe sobre la actividad
desarrollada por DIRPLE en la 9ª Feria del Libro (1983), la primera
luego de la larga y oscura etapa de la dictadura militar iniciada
en 1976, extrajimos los siguientes conceptos firmados por Ale-
jandro Madero, gerente general de DIRPLE SRL, y datos sobre
actividades realizadas durante el transcurso de la misma:

A pesar de sus carencias, la Feria del Libro constituye


el acontecimiento cultural más relevante del país. Está
ubicada, por su importancia, entre las cinco primeras
del mundo y ocupa el primer lugar entre las que se rea-
lizan en Latinoamérica.

Desde que se efectuara la primera en 1975, las cifras


generales se han ido superando año tras año. De esta
manera se ha llegado a la 9ª Feria con la participación
de 18 provincias, 37 países, 226 expositores. Fue visitada
por 940.000 personas.

179
Las editoriales rojas: Nuevamente en democracia y
de La Internacional a Cartago legalidad | Horacio A. López

Es importante señalar que la gran mayoría de quienes


visitaron el stand68 –más del 70%– no era miembro ni
tenía vinculación con el Partido. Esto pudo medirse a
través de las preguntas e inquietudes que el público,
fundamentalmente joven, formulara a nuestros ven-
dedores solicitando orientación sobre el o los libros
más accesibles que permitieran iniciarse en la lectura
del marxismo-leninismo. Este aspecto también quedó
evidenciado el viernes 22 de abril. Como es dable
suponer, ese día los afiliados, simpatizantes, amigos y
aliados, estuvieron en el acto del Parque Rivadavia69. No
obstante el volumen de ventas de esa jornada se ubicó
entre los cinco primeros, con la misma tónica de los
demás días, es decir, con preeminencia en la salida del
material político.

Merece destacarse que sobre 13.632 ejemplares vendi-


dos, un 70% fue material político; esto representa en
relación con el año anterior, un incremento 20 veces
mayor: 536 (año 1982) contra 9.378 (año 1983).

Por primera vez se exhibió en una Feria absoluta-


mente todo el material político, ocupando, además, el
lugar más destacado del stand la Pequeña Biblioteca
Marxista-Leninista (PBML) que fue el atractivo princi-
pal y para nosotros convirtió la muestra en un festi-
val de la ideología marxista-leninista. Algunas cifras
pueden demostrarlo: PBML, 4.296 ejemplares. El más

68 Se refiere al stand de DIRPLE, el que exhibía los libros de todas las editoriales
partidarias.
69 El acto en Parque Rivadavia fue para proclamar la fórmula presidencial del PC: Rubens
Íscaro-Irene Rodríguez.

180
Las editoriales rojas: Nuevamente en democracia y
de La Internacional a Cartago legalidad | Horacio A. López

vendido fue el Manifiesto Comunista (560); le siguen


¿Qué Hacer?, El izquierdismo, enfermedad infantil…, El
imperialismo, etapa superior…, La cuestión militar.

Entre los libros clásicos más vendidos estuvieron: el


Anti-Dühring (120), La Ideología Alemana (100), Miseria
de la Filosofía (82), El Capital (se agotaron los 15 juegos
expuestos).

Entre los libros de autores nacionales más vendidos


figuraron: Qué opinamos los comunistas (260), Diálogos
sindicales entre peronistas y comunistas (100).

En otro rubro tuvo muy buena venta Quiénes amena-


zan la paz (564), el Compendio de Historia Argentina de
L. Paso y libros varios de H. Agosti. Tuvo una muy buena
divulgación el folleto de Luis Carlos sobre Las Malvinas
(1.200 ejemplares).

Debe consignarse que el stand fue visitado por más de


100.000 personas de las cuales 7.000 resultaron com-
pradores efectivos.

Este año la empresa organizó tres actos (en la Feria). El


primero fue la presentación del Compendio de Historia
Argentina con Paso y parte de su equipo de colaborado-
res. El segundo fue una conferencia de Héctor Agosti70

70 Cabe consignar que en dicho año Héctor P. Agosti recibe el Gran Premio de Honor de la
SADE (Sociedad Argentina de Escritores). El diario La Nación, en su edición del 9 de junio de
1983, publica la noticia, con una foto del escritor y con la siguiente semblanza: “Héctor P.
Agosti: Ensayista y filósofo. Agosti, que nació en Buenos Aires en 1911, fue en sus tiempos de
estudiante en la Facultad de Filosofía y Letras, un destacado animador de los movimientos
universitarios y teórico de las corrientes de izquierda de la Reforma. Su ‘Crítica de la

181
Las editoriales rojas: Nuevamente en democracia y
de La Internacional a Cartago legalidad | Horacio A. López

sobre “El lector y el autor”. El tercero fue una conferen-


cia de Alfredo Varela sobre “Literatura y Comunicación”.

En nuestro stand firmaron 32 escritores, siendo los más


solicitados Agosti, Fava e Íscaro71. Este último durante
una hora y media firmó 98 ejemplares. La presencia
de Fava constituyó un acontecimiento político, ya que
durante dos horas y cuarenta minutos firmó 194 ejem-
plares, siendo la personalidad que, mientras duró la
Feria, firmó más en un solo día. Su presencia coincidió
con la de Fernando de la Rúa quien en otro stand per-
maneció media hora.

En cuanto a las cifras de ventas, se facturó 10 veces más


que el año pasado. El objetivo de llegar a una facturación
neta de 750 millones se superó alcanzando 1.006 millones.

Las conclusiones del informe muestran el entusiasmo por un


balance exitoso, en el marco del fin de la etapa de la dictadura y

Reforma Universitaria (1932-1933)’ recoge esa labor intelectual, forjada en gran medida en la
prisión y en el exilio por su prédica contra el gobierno del general Uriburu. Se desempeñó en
varios diarios y fue director de Bandera Roja y de los semanarios Orientación y Nuestra
Palabra. De orientación comunista; representó a los intelectuales argentinos comunistas en
diversas entidades nacionales y en reuniones internacionales; dirigió las revistas Nueva
Gaceta, Expresión y Cuadernos de Cultura. Como político, Agosti fue presidente del
Encuentro Nacional de los Argentinos –una confluencia de las izquierdas– y en la actualidad
forma parte del Comité Ejecutivo del Partido Comunista de la Argentina. Los temas
culturales y políticos predominan en su abundante bibliografía, iniciada en 1938”.
71 Los escritores que firmaron en el stand de DIRPLE fueron: Héctor Negro, Hamlet Lima
Quintana, Rosario Mase, Jaime Fuchs, Eduardo Pérsico, Gerardo Pisarello, Alberto Escala,
Fernando Nadra, Héctor P. Agosti, Mauricio Lebedinsky, Armando Tejada Gómez, Raúl
Larra, Elvio Romero, Alfredo Varela, Alberto Kohen, Beatriz Grand Ruiz, Ricardo San
Esteban, Alfredo Bauer, Emanuel Levin, Juan José Manauta, Rubens Íscaro, Hilda Guerra,
Athos Fava, Esther Feliman, Leonardo Paso, Luis Iglesias y Luis Gorban.

182
Las editoriales rojas: Nuevamente en democracia y
de La Internacional a Cartago legalidad | Horacio A. López

comienzo de la democracia, mostrando la avidez del público en


general por la literatura marxista y las nuevas condiciones que
se abrían para la labor de difusión ideológica:

Por diversas razones, la 9ª Feria se convirtió para


nosotros en un apasionante desafío. Tras 7 años de
represión, censura y oscurantismo, significaba una
verdadera prueba intentar exponer el libro proscripto.
En este sentido debe tomarse en cuenta que hasta hace
pocos días antes de su iniciación, seguíamos recibiendo
de la Secretaría de Comunicaciones listas de libros cuya
circulación está prohibida. Los resultados obtenidos
significan un pequeño triunfo sobre el maccartismo
y un avance por legalizar políticamente las ideas del
marxismo-leninismo.

Después de mucho tiempo se había logrado sacar propaganda


gráfica en medios de circulación nacional: un aviso de 8 cm x
10 cm apareció el día 4 de abril en el diario Clarín y el día 8 del
mismo mes en La Nación. Dicho aviso, con el logo de DIRPLE en
su encabezamiento, y el Nº 123 correspondiente al stand, rezaba:
“Representante de Editoriales MIR – Progreso – Aurora (URSS)”.
Seguían nombres de autores: “Piskunov – Kostenko – Landau –
Gorki – Chejov – Dostoievski – Gogol – Turguenev”.
Más abajo: “Ediciones de Cultura Popular (México) – Cartago –
Boedo – Lihuel – Directa (Argentina)”.
Filosofía – Ec. Política – Poesía – Narrativa.
Marx – Engels – Lenin.
Abajo consignaba la lista de escritores que firmarían en el stand
y la dirección de la editorial: “S. Bustamante 466 (1173) Capital
Federal”.
Todo un destape editorial para los nuevos vientos que corrían y
un salto de calidad en la labor ideológica del Partido Comunista.
Para tener una idea de la irrupción de revistas, folletos y libros

183
Las editoriales rojas: Nuevamente en democracia y
de La Internacional a Cartago legalidad | Horacio A. López

editados por el Partido en el país en ese año, reproducimos en el


Anexo 14 el catálogo que seguramente ninguna editorial comer-
cial habrá podido igualar en cantidad de títulos editados.
Nuevamente, transcribimos aquí los subtotales por rubro, tanto
de lo importado como de lo editado en el país:

Importados:
Infantiles rústica: 40 títulos con 136.700 ejemplares.
Infantiles encuadernados: 8 títulos con 7.430 ejemplares.
Varios: 26 títulos con 9.443 ej.
Literatura. Novelas: 25 títulos con 15.575 ej.
Científicos. Técnicos: 55 títulos con 18.479 Ej.
Totales: 155 títulos con 187.627 ejemplares.

Resumen total de lo editado en el país:


Revistas: 32 títulos con 215.635 ejemplares de tirada.
Folletos: 15 títulos con 156.774 ejemplares de tirada.
Libros: 116 títulos con 225.593 ejemplares de tirada.
Total: 163 títulos con 598.002 ejemplares.

Editorial Dialéctica
Como un sello de DIRPLE comenzó a editarse a partir del XVI
Congreso partidario de 1986 con el nombre Editorial Dialéctica.
De alguna manera venía a aportar desde cierta producción ensa-
yística que analizaba los nuevos vientos de esperanza que surca-
ban por nuestra sufrida América Latina, y a dar opiniones sobre
la realidad política argentina en pleno auge del neoliberalismo.
En el plano internacional, con un socialismo real ya derrotado y
en pleno proceso de estallido, se buscó difundir el pensamiento
comunista muy ignorado hasta pocos años atrás. Así fue que
Dialéctica editó Trabajos Escogidos de Nicolai Bujarin en 1989
–libro todavía prohibido en la Unión Soviética por esos años– o,
para referenciarse desde nuestro propio continente, se editaron
libros como el de Fernando Martínez Heredia, Rectificación y

184
Las editoriales rojas: Nuevamente en democracia y
de La Internacional a Cartago legalidad | Horacio A. López

profundización del socialismo en Cuba, o el de Pedro Brieger titu-


lado ¿A dónde va Nicaragua?, ambos del mismo año.
Respondiendo ideológicamente al desembarco del neoliberalis-
mo en la Argentina, con el gobierno de Carlos Menem, podemos
consignar ¿Qué hacer con el Estado?: privatizar para los mono-
polios o democratizar la gestión económica, de Carlos Mendoza,
editado en 1990, y La trama perversa del neoliberalismo: en la
reforma constitucional y la globalización de la economía del diri-
gente comunista Julio Viaggio en 1995.
También Dialéctica se permitió poner su sello en el terreno de la
ficción, editando la novela del autor del presente trabajo, titula-
do Túpac Amaru, el hombre del llautu rojo, en 1992.

Algunos títulos de Dialéctica (ver Anexo 23):

1987 Vallejos, Estela. Por amor a la libertad. (Testimonial). Buenos


Aires, 154 pp.
1987 Ubertalli, Jorge Luis. El complot militar: un país de obediencia
debida / Celaya, René, Rosales, Juan, Abel, Ernesto, Marcos,
Félix. (Política y sociedad). Buenos Aires, 126 pp.
1987 Fernández, Gabriel. La claudicación de Alfonsin: derechos
humanos - militares - economía - sindicatos 1983-1987.
(Coleción política y sociedad). Buenos Aires, 122 pp.
1988 Harnecker, Marta. José Antonio Echeverría: el movimiento
estudiantil en la Revolución Cubana. (Colección militancia).
Buenos Aires, 97 pp.
1988 Azcurra, Fernando Hugo. La “nueva” alianza burguesa en
Argentina. (Política y sociedad). Buenos Aires, 109 pp.
1989 Martínez Heredia, Fernando. Rectificación y profundización
del socialismo en Cuba. (Socialismo). Buenos Aires, 94 pp.
1989 Brieger, Pedro. ¿Adónde va Nicaragua? (Política y sociedad).
Buenos Aires, 175 pp.
1989 Bujarin, Nicolai I. Trabajos escogidos. (Socialismo). Buenos
Aires, 192 pp.

185
Las editoriales rojas: Nuevamente en democracia y
de La Internacional a Cartago legalidad | Horacio A. López

1992 López, Horacio. Túpac Amaru: el hombre del llautu rojo.


Buenos Aires, 175 pp.
1995 Viaggio, Julio José. La trama perversa del neoliberalismo:
en la reforma constitucional, la flexibilización laboral y la
globalización de la economía. Buenos Aires, 189 pp.

Nuevamente Cartago Ediciones


En particular, en cuanto a política editorial a través de un
sello identificatorio del Partido, volvió por sus fueros Cartago
Ediciones SA. En los últimos años viene teniendo una intensa
producción, combinando los clásicos del marxismo con obras de
próceres y referentes políticos de Nuestra América, así como una
colección de Cuadernos con marcado éxito, entre ellos:

El largo crepúsculo del capitalismo. Jorge Beinstein.


Seguridad y Soberanía Alimentaria. Miryam Gorban.
La tragedia de la salud pública. Néstor Lucatelli.
Agrocombustibles, la energía del hambre. Claudia Nigro,
Juan José Noste y José Luis Livolti.
Bicentenario. Su significado y su proyección a la
actualidad. Horacio A. López.
Una ley para todas las voces. César Zubelet.
Militarización imperialista y búsqueda de alternativas.
Rina Bertaccini.
Pasado y Presente del Trabajo de Enseñar. Pablo Imen.

La última edición de trascendencia de Cartago Ediciones ha sido


la primera parte, en dos tomos, de las conversaciones del líder
histórico de la Revolución Cubana, Comandante Fidel Castro
Ruz, con la periodista Katiuska Blanco, titulada Fidel Castro Ruz.
Guerrillero del tiempo, aparecida en 2012.
En este nuevo siglo y en las condiciones de un mundo unipo-
lar, de un subcontinente en ebullición y de procesos políticos
que hacen renacer muchas esperanzas, la revitalización de una

186
Las editoriales rojas: Nuevamente en democracia y
de La Internacional a Cartago legalidad | Horacio A. López

editorial como Cartago está en consonancia con los desafíos


nuevos que este presente nos impone y con las necesidades de
lecturas y formación de miles y miles de militantes por la causa
de la transformación social y el socialismo.

187
Las editoriales rojas: Epílogo | Horacio A. López
de La Internacional a Cartago

Epílogo

Editorial Cartago, Archivo Documental


del Partido Comunista de la Argentina Enrique Israel

188
Las editoriales rojas: Epílogo | Horacio A. López

N
de La Internacional a Cartago

o hay dudas de que desde su fundación y durante


buena parte del siglo XX en la Argentina, el Partido
Comunista de la Argentina fue, dentro de las fuer-
zas marxistas y de izquierda, la organización líder
en cuanto a edición de publicaciones enfiladas a satisfacer las
demandas marxistas en el campo ideológico y propagandísti-
co. Generaciones de militantes, no sólo comunistas sino de las
más diversas corrientes del marxismo, leninismo, trotskismo,
socialismo, nacionalismo popular revolucionario, teología de
la liberación y camadas enteras de intelectuales académicos e
independientes, tanto de la Argentina como de toda América
Latina y el Caribe –incluyendo los intelectuales reaccionarios
que necesitaban estudiar al marxismo para refutarlo–, se edu-
caron y formaron estudiando a Carlos Marx, Federico Engels,
Vladimir Ilich Lenin y demás clásicos del marxismo, a través de
libros editados por las diversas empresas editoriales del PCA72.
Cuadros políticos de organizaciones revolucionarias que toma-
ron el poder o lo intentaron en distintos países del continente
en diversos momentos –incluyendo en esta nómina a Ernesto
Che Guevara–, leyeron a los clásicos editados por Anteo, Lautaro,
Problemas, Cartago, la Pequeña Biblioteca Marxista Leninista,
etc., así como por ediciones soviéticas en castellano importadas
por el equipo editorial partidario. Libros de estas editoriales
aparecen en las bibliografías de los planes de estudio de muchas
carreras universitarias que tienen que ver con la historia, la polí-
tica, la sociología, la economía, la comunicación, etcétera.
Esa influencia e incidencia la verificamos también en los hechos
ya comentados en este trabajo sobre la cantidad de colecciones

72 No solamente de edición de clásicos se preocupaban las editoriales partidarias:


también se difundieron libros y folletos sobre diversos procesos de luchas y de cambios
políticos producidos en América Latina y el mundo y, como vimos, la mejor literatura
universal.

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Las editoriales rojas: Epílogo | Horacio A. López
de La Internacional a Cartago

de las Obras Completas de Lenin que llegaron a Cuba saliendo


clandestinamente de Buenos Aires en los primeros años sesen-
ta, así como la ayuda que brindó el comunismo argentino para
organizar la labor editorial en la primera Nicaragua sandinista,
o la difusión en el Chile de la dictadura pinochetista a través de
la cooperativa Codilibro, o incluso trascendiendo las fronteras
continentales, la ayuda para la organización editorial del Partido
Comunista de España en la época del franquismo.
Como hemos detallado en la Introducción, este trabajo llega
hasta el año 198373. El período posterior igualmente fue prolífico
en publicaciones partidarias. El periódico oficial de la organiza-
ción, Nuestra Palabra, cambia por el nombre Qué Pasa74, órgano
que jugó un papel de difusión de debates importantes en la
etapa pre congreso número XVI, y luego por Nuestra Propuesta
en 1989. Las revistas Nueva Era, Cuadernos de Cultura y Proble-
mas de Economía –con diversas vicisitudes e interrupciones– lle-
gan hasta el año 1986. En dicho año se realiza el famoso congreso
llamado, en la jerga partidaria, el Congreso del viraje. El Partido
Comunista de la Argentina, decano de los partidos comunistas
en América Latina y el Caribe, abandona su vieja línea de bre-
gar por el “Frente Democrático Nacional” que lo había hecho
transitar por el camino de las alianzas con la burguesía nacional
–muchas veces como furgón de cola–, para asumir el camino de
la brega por la revolución socialista de liberación nacional, a tra-
vés de priorizar la construcción de poder popular y de alianzas
hacia un frente de izquierda revolucionario. Desde esa nueva
mirada, el Partido se acercó a organizaciones más radicalizadas
en el continente, y en el plano nacional intentó construcciones

73 Los catálogos que aparecen en los Anexos incluyen también una serie incompleta de
libros editados en años posteriores a 1983.
74 En este periódico fueron directores sucesivamente Julio Laborde, Mario José Grabivker,
Patricio Echegaray y Cacho Álvarez.

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Las editoriales rojas: Epílogo | Horacio A. López
de La Internacional a Cartago

alternativas nacionales con otras organizaciones de la izquierda


–incluso trotskistas– y el nacionalismo popular revolucionario.
La reconversión de la línea partidaria en 1986, poco tiempo
antes de la derrota de la URSS, le posibilitó no caer en las crisis
terminales en que incurrieron otros partidos comunistas que se
disolvieron o cambiaron de nombres o se volvieron reformistas
y socialdemócratas.
A partir de esa realidad la política editorial fue otra, en conso-
nancia con esa nueva línea, surgiendo nuevas publicaciones
periódicas75, editando nuevos autores sin renegar de los clásicos
y, fundamentalmente, valorizando otras visiones desde el mar-
xismo como la de Ernesto Che Guevara, cuyos artículos, estu-
dios y comentarios fueron posiblemente los más editados del
período por parte del PCA. También se les dio más entidad, en
cuanto a la difusión, a experiencias latinoamericanas como las
del Sandinismo, las del Farabundo Martí de Liberación Nacional
y otras. En la actualidad salen a la luz artículos y ensayos sobre
las experiencias en los procesos como la revolución bolivariana
en Venezuela, la indígena en Bolivia y la ciudadana en Ecuador,
así como sobre la valoración de los procesos democráticos en la
Argentina, Brasil, Uruguay y otros países del continente.
Es de rigor aclarar que este trabajo no hubiera sido posible sin
los testimonios invalorables de varios abnegados protagonistas
de estas historias, desde editores, responsables de publicacio-
nes, autores, distribuidores, difusores, todos ellos integrantes
de un sistema complejo que funcionó con la regularidad de un
mecanismo de relojería durante todos los tiempos políticos en
el país durante gran parte del siglo XX, fuesen estos los demo-
cráticos plenos o restringidos, hasta aquellos dominados por

75 La revista teórica Nueva Era se transformó en otra titulada Ideología y Política, con
Ernesto Salgado como director, Mario José Grabivker, subdirector y Luis Mattini como
secretario de redacción.

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Las editoriales rojas: Epílogo | Horacio A. López
de La Internacional a Cartago

las dictaduras de turno. En legalidad o en la más cruda clandes-


tinidad nunca se interrumpió la impresión de libros, folletos,
revistas y periódicos partidarios, ni su difusión entre los sectores
populares, como quedó demostrado.
Todo lo expuesto, creemos, es un fiel reflejo de las lecturas que
la izquierda marxista de la Argentina y Latinoamérica realizara
durante gran parte del siglo XX, lo que a su vez da una idea del
despliegue de la lucha de clases, y de las fundamentaciones
teóricas que las fuerzas que propiciaban los cambios revolucio-
narios creían necesarias.
Se podrá tener la valoración que sea sobre el Partido Comunista
de la Argentina y su accionar y posicionamientos durante toda
su existencia. Lo que no se podrá negar es que el PCA abonó estas
tierras y todas las de habla hispana del continente con las ideas
del marxismo y del socialismo revolucionario como ninguna
otra formación política lo ha hecho.

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¡Adelante Camaradas! Primeros tiempos del comunismo en Santa Fe
Paulo Menotti

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195
SERIE CENTENARIO

LAS EDITORIALES ROJAS


En el marco del Centenario del Partido Comunista de la Argentina, se
presenta este primer intento de relevamiento de su labor editorial
desde su creación y por un período que abarca sesenta y cinco años,
de 1918 a 1983.
Tarea ardua y complicada por diversas razones: entre ellas, en primer
lugar, porque no existe un trabajo previo en el que poder basarse. En
segundo término, porque tanto en los archivos del Comité Central del
PCA, como en la Biblioteca del Partido si bien hay abundancia de
documentación, en lo específico de este trabajo, no se encuentra el
material sistematizado debido a los avatares de las épocas clandesti-
nas que enfrentó el PCA, que conspiraron en contra de poder contar
con colecciones completas de muchas ediciones, debido a las nume-
rosas requisas y allanamientos llevados a cabo contra el Partido.
En este trabajo figuran testimonios de protagonistas de estas histo-
rias, conseguidos a través de varios años; algunos de ellos ya no viven,
lo que le da al trabajo un valor documental adicional. Por ejemplo, se
incorporan algunas curiosidades surgidas de los propios testimonios,
como el relato de cómo se editaron las Obras Completas de Lenin en el
país o cómo se sacaron clandestinamente centenares de ejemplares
de esa serie con destino a la Cuba de Fidel y el Che, entre otras.
La principal intención es contribuir a testimoniar la amplia y ardua
labor ideológica desarrollada por el PCA en el período estudiado y
que esto pueda servir como insumo para futuras investigaciones
sobre el tema, dejando constancia de cómo el PCA abonó estas tierras
y todas las de habla hispana del continente con las ideas del marxis-
mo y del socialismo revolucionario como ninguna otra formación
política lo ha hecho.

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