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Sentència

La sentencia analiza si la relación entre la demandante y la Universidad Carlos III de Madrid era una relación laboral o de prácticas académicas extracurriculares. Los hechos probados muestran que la demandante realizó diversas tareas propias de un archivo bajo supervisión de funcionarios, pero no tenía tutor ni plan de formación. El tribunal debe determinar si hubo un despido nulo por vulneración de derechos sindicales o si finalizó una beca de formación.
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Sentència

La sentencia analiza si la relación entre la demandante y la Universidad Carlos III de Madrid era una relación laboral o de prácticas académicas extracurriculares. Los hechos probados muestran que la demandante realizó diversas tareas propias de un archivo bajo supervisión de funcionarios, pero no tenía tutor ni plan de formación. El tribunal debe determinar si hubo un despido nulo por vulneración de derechos sindicales o si finalizó una beca de formación.
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NIG: 28.079.00.

4-2019/0012901

JUZGADO DE LO SOCIAL Nº 21
MADRID
REFUERZO

DESPIDO Nº 288/2019

SENTENCIA Nº 339/2019

En Madrid, a 8 de julio de 2019.


Vistos por la Sra. Natalia Velilla Antolín, Magistrada-Juez de
Adscripción Territorial del TSJ de Madrid, adscrita al refuerzo del Juzgado
de lo Social nº 21 de Madrid, los autos de JUICIO DE DESPIDO, registrados
bajo el nº 288/2016, seguidos en este Juzgado en virtud de demanda
interpuesta por Dª. GLORIA , con DNI , bajo
la dirección letrada de D. Javier Galán Feced contra la UNIVERSIDAD
CARLOS III DE MADRID, asistida por el Letrado D.
.

ANTECEDENTES DE HECHO

PRIMERO.- En fecha 7 de marzo de 2019 se presentó demanda que, previo


turno de reparto, tuvo entrada en este Juzgado el 12 de marzo de 2019,
donde fue registrada como Procedimiento de Despido nº 288 de 2019.
SEGUNDO.- Mediante Decreto de 4 de abril de 2019 se convocó a las partes
a los actos de conciliación y juicio oral para el 3 de julio de 2019, fecha en
la que tuvieron lugar con la comparecencia de ambas partes, que
expusieron oralmente sus posiciones, propusieron y se admitió prueba que
fue practicada, formulando oralmente sus conclusiones.

HECHOS PROBADOS

PRIMERO.- Gloria fue adjudicataria el día 24 de noviembre


de 2016 de una práctica extracurricular en el Archivo General de la
Universidad ubicado en la Biblioteca María Moliner de Getafe, del 9 de
enero al 31 de diciembre de 2017, con una duración de 872 horas. Las
prácticas consistían en 20 horas a la semana de 9.00 a 13.00 horas de

Juzgado de lo Social nº 21 de Madrid - Despidos / Ceses en general - 288/2019 1/9


lunes a viernes. La remuneración mensual era de 326 euros brutos (folios
37 y 38).
SEGUNDO.- Nuevamente, fue adjudicataria de una segunda práctica
extracurricular en el mismo lugar, en el servicio de archivo, de duración
entre el 8 de enero de 2018 y el 31 de diciembre de 2018, por el mismo
salario y el mismo horario y condiciones (folios 39 a 41).
TERCERO.- Finalmente, fue adjudicataria de una tercera práctica
extracurricular en las mismas condiciones que las anteriores, si bien su
duración fue desde el 8 de enero de 2019 hasta el 12 de febrero de 2019
(folio 42).
CUARTO.- El 12 de febrero de 2019, , Responsable
del Archivo General de la Universidad Carlos III de Madrid, comunicó a la
demandante mediante email que «Hola, Gloria, me comunican desde
Administración de Biblioteca que tu fecha fin de prácticas por haber cumplido
las 1800 horas es el 12 de febrero, ese es el último día. Te envío el
documento de memoria que como siempre has de cumplimentar» (folio 43).
QUINTO.- La Resolución de 18 de octubre de 2018 de la Vicerrectora de
Estudiantes, responsable social e igualdad por la que se aprueba la
convocatoria de prácticas académicas extracurriculares desempeñadas en
la Universidad Carlos III de Madrid, establecía que el objeto de la
convocatoria «es ofrecer a los alumnos la posibilidad de realizar Prácticas
Académicas Extracurriculares en los servicios y unidades de la propia
Universidad, colaborando en actividades que les permitan ampliar y
complementar su formación académica y adquirir competencias que mejoren
su empleabilidad y preparación para el ejercicio de actividades profesionales»
(folios 152 a 155). La duración de la beca de la demandante era de 8 de
enero de 2019 a 31 de diciembre de 2019 (folio 77). En idénticos términos
las convocatorias de 20 de octubre de 2016 (folios 144 a 147) y de 13 de
abril de 2018 (folios 148 a 151).
SEXTO.- El Reglamento de prácticas académicas extracurriculares
desempeñadas en la Universidad Carlos III de Madrid aprobado por el
Consejo de Gobierno en sesión de 25 de octubre de 2012 y modificado en
sesión de 24 de abril de 2014 establece que «las prácticas académicas
extracurriculares (en adelante, las prácticas académicas) son una actividad
formativa que, sin formar parte de un Plan de Estudios, el estudiante realiza
voluntariamente durante su periodo de formación, en un Servicio o Unidad
Administrativa de la UC3M» (artículo 2). Además, «las prácticas académicas
tienen como objetivo la participación de los estudiantes de la UC3M en
actividades de naturaleza formativa que les permitan complementar sus
conocimientos académicos y adquirir competencias que mejoren su
empleabilidad y preparación para el ejercicio de actividades profesionales»
(artículo 3). Entre los derechos del estudiante que realice prácticas
académicas, están «a) a la tutela de un tutor académico durante el periodo de
la correspondiente práctica que podrá ser un profesor o, en su caso, un
profesional de la UC3M del Servicio o Unidad Administrativa donde se
desarrolle la práctica. B) A la evaluación de acuerdo con los criterios del

Juzgado de lo Social nº 21 de Madrid - Despidos / Ceses en general - 288/2019 2/9


Proyecto Formativo. (...)» entre otros (artículo 8). El artículo 14 relativo al
Proyecto Formativo, establece que «la realización de cada práctica académica
estará respaldada por el correspondiente Proyecto Formativo, que fijará,
como mínimo, los objetivos educativos y las actividades a desarrollar, el
calendario, el horario y el sistema de evaluación. Los objetivos formativos se
establecerán considerando las competencias básicas, genéricas y/o
específicas que debe adquirir el estudiante, en concordancia con los estudios
cursados (…)» atribuyendo al tutor designado la labor de supervisar las
tareas realizadas por el estudiante en el ámbito de su formación práctica y
garantizará su adecuado aprovechamiento (folios 156 a 159).
SÉPTIMO.- En el Anexo I de la convocatoria de las prácticas académicas
extracurriculares para la Biblioteca de Getafe, se exponía que las
actividades a desarrollar eran «recepción y tratamiento inicial de la
documentación recibida en el Archivo General. Redacción final de hojas de
transferencia. Descripción de la documentación en el software de Achivos
Clara. Colocación y mantenimiento del depósito de archivo. Atención a los
usuarios, búsqueda de información y realización de préstamos de
documentación» (folio 77).
OCTAVO.- El trabajo desarrollado en realidad por la actora han sido:
tratamiento de la documentación (la documentación se recibe, se ordena y
se clasifica en carpetas); montaje de cajas de cartón para guardar la
documentación previamente ordenada en nuevas cajas; redacción de
transferencias en una plantilla de Word con la información detallada que
contiene cada caja; introducción y descripción de la información de cada
transferencia en la base de datos “Clara”; almacenamiento del conjunto de
cajas resultantes en el depósito; búsqueda de documentos en el depósito
del archivo; colocación de los documentos prestados. En general, las
funciones que se describen en el hecho quinto de la demanda
(interrogatorio de parte, testifical de ).
NOVENO.- Las funciones las realizaba bajo la supervisión de dos
funcionarios del archivo de Getafe (interrogatorio y dos testificales,
e ). La tutora de las prácticas
extracurriculares de la actora era , con quien la
actora no tenía relación y con la que nunca se reunía (interrogatorio y
testifical de la propia ). La tutora académica de la actora era
, cuyo trabajo lo desarrollaba en otra biblioteca en otro edificio y con
quien la actora no tenía tampoco relación (testifical). No había Proyecto
Académico. No había plan de formación (interrogatorio y testifical de ).
DÉCIMO.- El 30 de julio de 2018 la demandante presentó reclamación
administrativa previa ante la Universidad Carlos III solicitando el
reconocimiento de derechos y cantidad, consistentes en el reconocimiento
de la laboralidad de su relación así como las diferencias salariales conforme
a Convenio (folio 184).
UNDÉCIMO.- El 24 de septiembre de 2018 la actora presentó demanda ante
el juzgado de lo social en reclamación del reconocimiento de la existencia de
relación laboral de carácter indefinido entre las partes, con condena al

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abono de 8.308,13 euros más intereses moratorios por las diferencias
salariales de convenio (folios 188 a 191).
DUODÉCIMO.- El 8 de noviembre de 2018, se constituyó la sección sindical
de CNT en la Universidad Carlos III, nombrando como delegada de la misma
a Gloria (folios 192 y 193). Se comunicó a la Universidad,
quien inadmitió la solicitud de tenerla por constituida en delegada sindical
«no ostentando por tanto, la solicitante la condición de trabajadora de esta
Universidad no se puede acceder ni a la constitución de la Sección Sindical
de CNT en la Universidad Carlos III de Madrid ni al nombramiento como
delegada sindical de dicho sindicato (…)» (folio 194 y 195).
DECIMOTERCERO.- Las relaciones laborales de la Universidad Carlos III
de Madrid se rigen por el II Convenio Colectivo de personal laboral de
administración y servicios de las Universidades Públicas de la Comunidad
de Madrid (BOCM 10-1-2006) y corrección de errores (BOCM 4-5-2006). Al
nivel salarial D tiene un salario base de 1.316,08 euros mensuales,
pagaderos en quince pagas. La demandante tiene una ratio de jornada
laboral de 53%, al trabajar 20 horas y estar calculado el salario para 37,5
horas semanales.

FUNDAMENTOS DE DERECHO

PRIMERO.- La demanda pretende la declaración de despido nulo por


conculcación de la garantía de indemnidad y por vulneración del derecho a
la libertad sindical. Subsidiariamente, se declare la improcedencia. La parte
demandada se niega, al entender que no ha habido un despido, sino la
finalización de una beca de formación.
SEGUNDO.- Lo primero que ha de determinarse es si la relación que unía a
la demandante con la Universidad Carlos III (UC3M en adelante) era laboral
o de una práctica extracurricular (beca) como sostiene la demandada.
Las “becas” fueron concebidas como una ayuda económica para
facilitar la realización de unos estudios. A efectos de determinar la
naturaleza de la relación existente entre las partes, lo decisivo es la realidad
de la prestación de servicios que ha tenido lugar amparada en una
convocatoria y si presenta, o no, los caracteres propios de una relación
laboral, tal y como establece la STS Sala Cuarta de 4 de abril de 2006. Así,
si se encomiendan al estudiante tareas de escasa proyección formativa,
pero indispensables para el desarrollo de la actividad normal del centro, de
forma que, de no ser realizadas por él, deberían llevarse a cabo por el
personal de plantilla, se trata de una actividad laboral donde se aprecian
las notas típicas de ajenidad, dependencia y onerosidad (SSTS Sala cuarta
de 22 de noviembre de 2005, de 4 de abril de 2006, de 29 de marzo de 2007
y de 29 de mayo de 2008). El rasgo diferencial de la beca como percepción
económica es su finalidad primaria de facilitar el estudio del becario y no
incorporar los resultados del trabajo al patrimonio de la persona que lo
otorga, que no adquiere la posición de empleador respecto del becario (STS

Juzgado de lo Social nº 21 de Madrid - Despidos / Ceses en general - 288/2019 4/9


Sala Cuarta de 22 de noviembre de 2005). Por otra parte, la STS Sala
Cuarta de 14 de febrero de 1983 ya sentó la base de que no se desvirtúa el
carácter de liberalidad de la beca aunque se obligue al becario a realizar
tareas propias del proceso productivo de la entidad concedente en
determinados supuestos de concesión de ayudas de estudio condicionadas
al desempeño de actividades educativas o extraescolares.
La STS Sala Cuarta de 4 de abril de 2006 (recurso: 856/2005), con
cita de la de 22 de noviembre de 2005 (recurso 4752/2004) que establece
que «La Sala ya había precisado con anterioridad en la importante sentencia
de 13 de junio de 1988 que "tanto en la beca como en el contrato de trabajo
se da una actividad que es objeto de una remuneración, de ahí la zona
fronteriza entre ambas instituciones". Las becas -añadía la sentencia citada-
son, en general, asignaciones dinerarias o en especie "orientadas a posibilitar
el estudio y formación del becario" y si bien "es cierto que este estudio y
formación puede en no pocas ocasiones fructificar en la realización de una
obra", por lo que "no son escasas las becas que se otorgan para la producción
de determinados estudios o para el avance en concretos campos de la
investigación científica", hay que tener en cuenta que "estas producciones
nunca se incorporan a la ordenación productiva de la institución que otorga la
beca". De ahí que si bien el perceptor de una beca realiza una actividad que
puede ser entendida como trabajo y percibe una asignación económica en
atención a la misma, por el contrario, aquel que concede la beca y la hace
efectiva no puede confundirse nunca con la condición propia del empresario
ya que no incorpora el trabajo del becario a su patrimonio, circunstancia
esencial a la figura del empresario, cuya actividad si bien puede carecer de
ánimo de lucro, lo que siempre es subjetivo, no carece nunca de lo que en este
aspecto puede denominarse sentido de lucro en la actividad que ejerce. Por
su parte, la sentencia de 7 de julio de 1998 precisa que el becario, que ha de
cumplir ciertas tareas, no las realiza en línea de contraprestación, sino de
aportación de un mérito para hacerse acreedor de la beca y disminuir así la
carga de onerosidad que la beca representa, por lo que con ésta se
materializa un compromiso que adquiere el becario y que no desvirtúa la
naturaleza extralaboral de la relación existente. De ahí que la clave para
distinguir entre beca y contrato de trabajo sea que la finalidad perseguida en
la concesión de becas no estriba en beneficiarse de la actividad del becario,
sino en la ayuda que se presta en su formación. El rasgo diferencial de la
beca como percepción es su finalidad primaria de facilitar el estudio y la
formación del becario y no la de apropiarse de los resultados o frutos de su
esfuerzo o estudio, obteniendo de ellos una utilidad en beneficio propio. La
sentencia de 22 de noviembre de 2005 insiste en que la esencia de la beca de
formación es conceder una ayuda económica de cualquier tipo al becario para
hacer posible una formación adecuada al título que pretende o que ya
ostenta, bien en centro de trabajo de la entidad que concede la beca, bien en
centro de estudios ajeno al concedente, mientras que la relación laboral
común no contempla ese aspecto formativo y retribuye los servicios prestados
por cuenta y a las órdenes del empleador, con independencia de que la
realización de los trabajos encomendados puedan tener un efecto de
formación por la experiencia, que es inherente a cualquier actividad

Juzgado de lo Social nº 21 de Madrid - Despidos / Ceses en general - 288/2019 5/9


profesional. De ahí que las "labores encomendadas al becario deben estar en
consonancia con la finalidad de la beca y, si no es así y las tareas que se le
ordena realizar integran los cometidos propios de una categoría profesional,
la relación entre las partes será laboral" , y a continuación añade que "El
problema reside en la valoración de la prestación del becario en el marco de
la propia actividad de la entidad que concede la beca, porque si del
correspondiente examen se obtiene que la finalidad fundamental del vínculo
no es la de contribuir a la formación del becario, sino obtener un trabajo
necesario para el funcionamiento o la actividad de gestión del concedente, la
conclusión es que la relación será laboral, si en ella concurren las restantes
exigencias del artículo 1.1 del Estatuto de los Trabajadores . Y, como dice la
sentencia de 22 de noviembre de 200 , en el supuesto decidido concurren
datos esenciales para la calificación como laboral de la relación entre las
partes. Así las labores encomendadas al demandante, tal como se ha
recogido en el fundamento jurídico primero, tienen una escasa proyección
formativa más allá de la que puede dar la experiencia en un puesto de
trabajo de cierta cualificación, y, por el contrario, se insertan en la gestión
típica de los medios audiovisuales en una entidad de las características de la
demandada (conexiones, colocaciones y comprobaciones de micrófonos y
equipos de megafonía, control del empleo de estos medios en los actos que se
desarrollan en las correspondientes dependencias, apoyo al personal auxiliar
y de mantenimiento, peticiones de material, realizaciones, proyecciones y
grabaciones). Se trata de una actividad que, de no desarrollarse por el
becario, tendría que realizarse por personal laboral propio o ajeno. En esa
actividad se aprecian las notas típicas de la laboralidad, pues hay ajenidad,
dependencia y una onerosidad, que se manifiesta a través de la retribución.

»Frente a ello no cabe oponer que se trata de una beca que ha sido
objeto de una convocatoria mediante un acto administrativo, lo que llevaría a
apreciar la existencia de una relación de este carácter sobre la que
correspondería conocer al orden contencioso-administrativo. Esta tesis no
puede aceptarse. En primer lugar, porque, a efectos de determinar la
naturaleza de la relación existente entre las partes, lo decisivo no es la
calificación que haya podido realizar la Administración en la convocatoria de
la beca, sino la realidad de la prestación de servicios que ha tenido lugar
amparada en esa convocatoria, y esa prestación presenta, como se ha visto,
los caracteres propios de la relación laboral. En segundo lugar, porque lo que
se ha deducido en estas actuaciones es una pretensión claramente laboral de
diferencias salariales y para decidir sobre la misma los órganos judiciales del
orden social han de pronunciarse previamente sobre el carácter de la relación
existente entre las partes. En esa calificación de la relación estos órganos
están facultados, conforme al artículo 4 de la Ley de Procedimiento Laboral,
para examinar prejudicialmente la conformidad de la convocatoria de las
becas al ordenamiento, pues en ningún caso cabría conceder valor a una
actuación administrativa que intentara ocultar un contrato de trabajo bajo la
apariencia de una beca. Si los órganos judiciales no están vinculados por los
reglamentos ilegales (artículo 6 de la Ley Orgánica del Poder Judicial), con
más razón tampoco lo estarán por actos administrativos del mismo carácter.

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En tercer lugar, porque el examen de la convocatoria obrante a los folios 27 y
siguientes de las actuaciones no es concluyente, pues si bien la descripción
de las actividades a realizar por los becarios, según el punto 1.2 del Anexo,
coincide con el tipo de trabajo desempeñado por el actor, para que tales
actividades pudieran ser propias de una beca y no de una relación laboral,
las mismas tendrían que haberse realizado en unos términos que pudieran
conciliarse con la finalidad fundamental de "potenciar la formación de
personal cualificado de informática" y no ha sido así en la práctica, como ya
se ha razonado, aparte de que, como también se ha dicho, una convocatoria
administrativa no podría alterar la naturaleza laboral de la relación,
designando esa relación arbitrariamente como beca».

En el caso que nos ocupa, todas las pruebas apuntan a determinar


que la relación existente entre la demandante y la UC3M no es propia de
una beca de formación. Aunque la UC3M ha desplegado una encomiable
actividad probatoria para sustentar su argumento de que la beca concedida
en este caso no era para formar a la demandante ni para contribuir a
completar sus estudios de Ciencias Políticas y Sociología, sino para
formarla en habilidades generales laborales como el trabajo en equipo, la
organización y la utilización de sistemas de software, lo cierto es que no se
puede ocultar bajo una pretendida práctica extracurricular una relación
laboral encubierta con la que la UC3M se ahorra el salario de un personal
laboral o funcionario. Han quedado sobradamente acreditadas cuáles eran
las funciones de la demandante, hasta el punto de que la prueba de la
demandada no ha sido conducida a demostrar lo contrario. La testigo de la
demandada ha reconocido que la demandante hacía el trabajo que hacían
los funcionarios del archivo, bajo su supervisión y en estrecha colaboración
con estos. En definitiva, tal y como la propia actora sostiene y ha
corroborado la otra testigo, el trabajo que desarrollaba tanto la actora como
la Sra. era el propio de los funcionarios o contratados laborales del
archivo, un trabajo individual, mecánico, de organización de los
documentos, sin Proyecto Formativo, sin actividad formativa, sin
supervisión ni del tutor académico ni del tutor de las prácticas. En
definitiva: el trabajo desarrollado por la demandante era el propio de un
trabajador destinado en el archivo y, por tanto, era una relación laboral
ordinaria, no una beca de formación.

La laboralidad, por tanto, ha quedado acreditada. Y si era una


relación laboral, la finalización del contrato en febrero de 2019 cuando la
duración era hasta el 31 de diciembre de 2019, es un despido que debe ser
considerado, de primeras, no procedente, al ampararse en la forma de la
beca con un límite de 1800 horas para finalizar el contrato laboral antes de
su finalización.

TERCERO.- Reclama la parte actora la declaración de nulidad del despido


por vulneración de la garantía de indemnidad y por vulneración de la
libertad sindical.

Juzgado de lo Social nº 21 de Madrid - Despidos / Ceses en general - 288/2019 7/9


En cuanto a la garantía de indemnidad, ha quedado acreditado
(hechos décimo y undécimo) que la actora presentó una reclamación
administrativa previa y, posteriormente, una demanda de reconocimiento
de derechos y de cantidad. Dichas acciones fueron ejercitadas el 30 de julio
y el 24 de septiembre de 2018, respectivamente. La UC3M se defiende
diciendo que no se ha vulnerado ninguna garantía de indemnidad y, prueba
de ello, sería el hecho de que la tercera beca, solicitada después de la
presentación tanto de la reclamación previa como de la demanda judicial,
se hubiera concedido. No obstante, esta juzgadora interpreta tal actuación
de la UC3M en sentido muy distinto: la UC3M, conocedora del hecho de
haber sido demandada por una becaria en reclamación del reconocimiento
de la laboralidad, pretendió quizá garantizar su defensa en el otro juicio e,
incluso, preconstituir una prueba, consistente en actuar de manera
coherente con la regulación de las becas, otorgando de manera absurda a la
demandante una beca a sabiendas de que solo con las dos becas anteriores
ya habría completado 1.744 horas. Le quedarían solo 66 horas y, sin
embargo, le concedió una beca de un año. La presentación de la demanda
judicial habría determinado indefectiblemente la finalización de la beca, lo
cual no deja de ser, igualmente, una vulneración de la garantía de
indemnidad de la actora. Incluso aunque no fuera para garantizar el buen
fin del otro proceso, no hay explicación posible a la actuación de la UC3M
en el caso de la demandante, al concederle una beca en enero y finalizarla
en febrero. La única explicación que se puede dar a tal actuación es la
relación necesaria que debe existir entre la demanda judicial presentada y
el fin de la beca. Por todo ello, considero acreditado que se ha producido
una vulneración del derecho reconocido en el artículo 24 CE en su vertiente
de garantía de indemnidad y, por ello, considero que el despido es nulo.

En cuanto a la vulneración de la libertad sindical de la


demandante, con independencia de la acción independiente en reclamación
de vulneración de derechos fundamentales que pudiera, hipotéticamente,
entablarse, no considero que el rechazo a la constitución de la delegación
sindical de CNT en la UC3M sea motivo del despido. No considero que una
acción y otra guarden relación alguna. La actitud de la UC3M fue coherente
con su línea de defensa: no considera que haya una relación laboral, luego
no puede aceptar que la demandante, que no reputa trabajadora, se
constituya en representante sindical. Lo contrario habría sido ir en contra
de sus propios actos. Por ello, reitero, con independencia de la acción que
pueda ejercitarse al respecto, no creo que haya relación alguna con el
despido y, por tanto, no lo convertirían en nulo por mor de la vulneración
del artículo 28 CE.
En definitiva, la demanda debe ser estimada, con declaración de
nulidad del despido conforme al artículo 55 LET, con las consecuencias
reconocidas en el artículo 55.6 LET.
CUARTO.- Conforme a lo dispuesto en el artículo 191 de la Ley Reguladora
de la Jurisdicción Social, contra esta Sentencia puede interponerse Recurso

Juzgado de lo Social nº 21 de Madrid - Despidos / Ceses en general - 288/2019 8/9


de Suplicación ante la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de
Madrid.

Vistos los artículos citados y demás preceptos de general y pertinente


aplicación,

FALLO

ESTIMO la demanda de despido formulada por Dª. GLORIA


contra la UNIVERSIDAD CARLOS III DE MADRID y declaro la
nulidad del despido efectuado por la demandada, condenando a ésta a la
readmisión de la trabajadora en las condiciones anteriores al despido y con
el salario que le corresponda en su Nivel retributivo D, según convenio, es
decir, 877,38 euros mensuales brutos incluidos todos los conceptos (53%
de 1.316,08 euros) condenando a la empresa al abono de los salarios de
tramitación desde el despido (12 de febrero de 2019) hasta la efectiva
readmisión por importe de 43,87 euros diarios.
Se advierte a las partes que contra esta Sentencia puede interponerse
Recurso de Suplicación ante la Sala de lo Social del Tribunal Superior de
Justicia de Madrid, anunciándolo por comparecencia o por escrito en este
Juzgado en el plazo de los cinco días siguientes a su notificación y
designando Letrado para su tramitación. Se advierte al recurrente que no
fuese trabajador o beneficiario del Régimen Público de Seguridad Social, ni
gozase del derecho de asistencia jurídica gratuita que deberá acreditar al
tiempo de interponerlo haber ingresado el importe de 300 euros en la
cuenta del juzgado aportando el resguardo acreditativo; así como acreditar
al tiempo de anunciarlo haber consignado el importe íntegro de la condena
en el banco o presentar aval de Entidad Financiera por el mismo importe,
en el que se haga constar la responsabilidad solidaria del avalista.
Así por esta mi sentencia lo pronuncio, mando y firmo.

La difusión del texto de esta resolución a partes no interesadas en el proceso en el que ha sido dictada sólo
podrá llevarse a cabo previa disociación de los datos de carácter personal que los mismos contuvieran y con
pleno respeto al derecho a la intimidad, a los derechos de las personas que requieran un especial deber de tutela
o a la garantía del anonimato de las víctimas o perjudicados, cuando proceda.

Los datos personales incluidos en esta resolución no podrán ser cedidos, ni comunicados con fines contrarios a
las leyes.

Juzgado de lo Social nº 21 de Madrid - Despidos / Ceses en general - 288/2019 9/9

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