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Psicología Conductista: Enfoques y Aplicaciones

La psicología conductista se compone de tres niveles interrelacionados: el conductismo como filosofía, el análisis experimental del comportamiento como teoría y metodología, y la ingeniería del comportamiento como aplicación tecnológica. El conductismo estudia el comportamiento como interacción entre el individuo y su ambiente físico y social. El análisis experimental establece categorías y leyes del comportamiento basadas en paradigmas como el condicionamiento clásico y operante. La ingeniería del comportamiento desarrolla técnicas para
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Psicología Conductista: Enfoques y Aplicaciones

La psicología conductista se compone de tres niveles interrelacionados: el conductismo como filosofía, el análisis experimental del comportamiento como teoría y metodología, y la ingeniería del comportamiento como aplicación tecnológica. El conductismo estudia el comportamiento como interacción entre el individuo y su ambiente físico y social. El análisis experimental establece categorías y leyes del comportamiento basadas en paradigmas como el condicionamiento clásico y operante. La ingeniería del comportamiento desarrolla técnicas para
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Psicología conductista

La psicología conductista es una corriente de la psicología con tres niveles de organización


científica que se complementan y retroalimentan recíprocamente: el conductismo, el análisis
experimental del comportamiento y la ingeniería del comportamiento. Esta última comprende a su
vez toda una gama de aplicaciones tecnológicas, tanto en el campo de la terapia como de la
modificación de conducta.

Conductismo

Es la filosofía especial de la psicología como ciencia del comportamiento, entendido éste como la
interacción históricamente construida entre el individuo y su ambiente físico, biológico y social.
Cubre, así, rangos cognitivos, emotivos, sensorios y motores.

La filosofía especial es una filosofía de la praxis. Como tal, surge de las labores mismas del
quehacer psicológico y se encarga de discutir sobre los supuestos, extensiones y posibilidades de
su dominio teórico y aplicado, así como de fijar posición y fomentar una actitud no reduccionista
(ni fisiologista ni mentalista) para buscar soluciones a los problemas de la disciplina (conductismo
radical).

El conductismo depende de una filosofía general de la ciencia en psicología, un asunto que aún no
está totalmente dilucidado. Ontológicamente lo definitorio es el materialismo monista y el
determinismo. Epistemológicamente para los conductistas post-skinnerianos la filosofía es el
"contextualismo", que considera la conducta como "acto en contexto". O sea que ocurre en el
marco de una determinada circunstancia cuyo análisis no se puede obviar. Desde este punto de
vista el contextualismo es una forma de pragmatismo seleccionista. Para los interconductistas es
importante la filosofía analítica. Principalmente la seminal en los trabajos de Gilbert Ryle y del
segundo Ludwig Wittgenstein. También se puede reconocer aquí algo de materialismo dialéctico
en los trabajos de Emilio Ribes. En cuanto a concepciones sobre evolución científica, algunos citan
a Laudan (evoluciones graduales) por oposición a Kuhn (revoluciones). De otro lado, los adeptos al
conductismo psicológico (Arthur W. Staats) hablan de "positivismo unificado" (post-positivismo).

En cualquiera de los casos todas las vertientes filosóficas señaladas tienen claras diferencias con el
positivismo lógico, en tanto reconocen un papel destacado a la conformación social del ambiente y
del individuo. Asi mismo se diferencian del mecanicismo, en tanto consideran en el análisis
interrelaciones complejas de variables interactuantes.

El análisis experimental del comportamientoEs la teoría-metodología, donde se formulan las


categorías, las unidades analíticas, los parámetros, los paradigmas de investigación, y las leyes y
principios implicados en el manejo de los datos. Cabe destacar aquí las ecuaciones que cubren
todo el espectro organísmico y situacional que está implícito o explícito en un episodio de
conducta. La más conocida de dichas ecuaciones es la comprendida en la fórmula: K = f [E,O,R,C],
que significa que un segmento de conducta en un momento determinado (K) es función (f) de las
interrelaciones establecidas entre los factores estimulares (E), organísmico-disposicionales (O), de
respuesta o clases de respuesta respondientes y operantes (R), y las consecuencias que fortalecen
a estas últimas (C).
Los paradigmas de investigación centrales desplegados son los del condicionamiento clásico y
condicionamiento operante, así como sus diversas combinaciones y formas de presentación. Estos
paradigmas son equivalentes a los "ejemplares" de Kuhn, pues desde sus modos básicos de
ocurrencia empírica se desprenden leyes, teorías, aplicaciones e instrumentación juntas. Gracias a
la investigación en estos rubros se han obtenido una gran cantidad de regularidades que
desembocan en la formulación de principios aplicativos (como por ejemplo el reforzamiento, la
extinción, el castigo y el contracondicionamiento). Algunos enfoques conductistas no radicales son
puramente metodológicos (vertientes E-R), y otros además de ello sólo son parcialmente
conductuales (vertientes E-O-R).

La ingeniería del comportamientoInvolucra lo tecnológico: todas aquellas elaboraciones


procedimentales que, ligadas de alguna manera a los paradigmas de investigación básica y sus
combinaciones, se han desarrollado como aplicaciones efectivas. Puede definirse como "la
aplicación de conocimientos científicos para la elaboración, perfeccionamiento y manejo de
técnicas de establecimiento, mantenimiento o eliminación de conductas".

Ello supone que el comportamiento humano (sea de tipo cognitivo-lingüístico, emotivo-


motivacional o motor-sensorial) es susceptible de describirse legalmente, y que sus operaciones
de evaluación, diagnóstico y tratamiento de problemas acuden al manejo tentativo de dichas
regularidades.

A menudo se identifica la ingeniería conductual con el rótulo de Análisis de Conducta Aplicado,


conjunto de acciones mediante las cuales el psicólogo aplica en diferentes contextos, y para
solucionar problemas socialmente relevantes desde los conocimientos aportados por el análisis
experimental del comportamiento.

HistoriaLos estudios darwinianos sobre la evolución de las especies y los de la fisiología


experimental de fines del siglo XIX, auspiciaron, junto con la filosofía materialista, la aparición de
formas de pensamiento más avanzado con respecto a las ciencias humanas.

En 1879, Wundt creo el primer laboratorio de psicología científica. Mediante la instropección, y un


estudio histórico, logró crear una base a partir de la cual abordar la psicología desde un punto de
vista conductual. Hay que destacar que Wundt no pertenece a la escuela conductista, por ser
anterior a esta.

Comenzando el siglo XX, Watson proclamó la conducta observable como el objeto de estudio de la
psicología, más específicamente las conexiones entre los estímulos y respuestas que dan lugar al
comportamiento. Sus acercamientos estaban influenciados principalmente por el trabajo del
fisiólogo ruso Iván Pávlov.

Con el tiempo, surgieron dos grandes tipos de variantes conductuales que complejizaron el
enfoque: una radical y una metodológica o mediacional. La primera de ellas (desarrollada por B. F.
Skinner) se centró en las relaciones funcionales que establecen los organismos con su ambiente en
relación con la ley del efecto, es decir, en la manera como las consecuencias de lo que hacemos
regula la emisión de la conducta futura (conducta operante). La segunda (desarrollada por Hull y
Tolman entre otros), sobre la base de los reflejos condicionados introdujo un factor (o variable)
interviniente que podía ser neurofisiológica o mental, según el caso.
A mediados de los años cincuenta, las deserciones y reacomodaciones de influyentes conductistas
como G. A. Miller, J. Bruner y C. Pribram, y, entre otras cosas, la apertura de Ch. Osgood a la
psicolingüística, produjeron una grave escisión que culminó en el desgaje de la llamada psicología
cognitiva, lo que se agudizó con la crítica del lingüista Noam Chomsky al libro Conducta verbal de
Skinner (una réplica de K. MacCorquodale a Chomsky desvirtúa dicha crítica).

A partir de allí adversarios y neófitos comenzaron a hablar de una "crisis" del conductismo y su
supuesto reemplazo como "paradigma dominante" dentro de la psicología. Sin embargo,
paradójicamente, es en las décadas de los 60's y los 70' en que eclosionan gran cantidad de
técnicas y trabajos aplicativos en los rubros de terapia y modificación de conducta, ambos
agrupables dentro de la categoría de "ingeniería conductual" debido al entroncamiento entre las
tecnologías de control por el estímulo (de base respondiente) y de administración de
contingencias (de base operante). Ya en los 80's hay una eclosión aún más impresionante de
técnicas que, bajo el membrete de conductuales, conductual-cognitivas, cognitivo-conductuales y
contextuales, se hacen indispensables para trabajar problemas diversos.

Paralelamente, han emergido gran cantidad de variantes teóricas conductuales que hasta el
presente siguen en vigencia abordando el comportamiento complejo, el lenguaje y la personalidad
de diversas maneras, ciñéndose a coordenadas científicas.

Resumiendo, sobre la base de los estudios de Ivan Pavlov (reflejos condicionados) y Thorndike (ley
del efecto), John B. Watson es el fundador del conductismo, continuando en la siguiente
generación B.F. Skinner (conductismo operante), J. R. Kantor (interconductismo), Clark Hull y
Edward C. Tolman (conductismo mediacional), actualmente se destacan E. Ribes y Josep Roca i
Balasch (conductismo de campo), A. W. Staats (conductismo psicológico), S. C. Hayes (teoría de
marcos relacionales), H. Rachlin (conductismo teleológico) y J. Staddon (conductismo teórico)
dentro del conductismo radical; H. J. Eysenck y J. Wolpe (enfoques E-R) dentro del conductismo
metodológico; así como A. Ellis, Aaron Beck (enfoque cognitivo conductual), Arnold A. Lazarus
(enfoque multimodal) y A. Bandura (enfoque sociocognitivo) dentro del conductismo E-O-R.

Los trabajos de investigación sobre los principios del aprendizaje son el marco de referencia sobre
el cual se han desarrollado múltiples tecnologías de ingeniería del comportamiento, como la
Terapia de Conducta, la Modificación de conducta, el Análisis Conductual Aplicado, e inclusive
algunas formas heterodoxas que incorporan otras nociones teóricas y filosóficas (las terapias
conductual-cognitivas y las cognitivo-conductuales).

Gracias a ellas resulta posible el tratamiento de una inmensa variedad de problemas en los
campos clínico, educativo, comunitario y organizacional, la salud, el deporte, las emergencias, la
gerontología y la psicopatología, entre otros, con unos índices de eficacia razonablemente altos.
Cabe destacar que los sujetos de intervención pueden ser tanto individuos y parejas, como grupos
sociales y familiares.

Entre las numerosas técnicas disponibles se encuentran las de manejo contingencial y exposición
en vivo (p. ej. reforzamiento positivo, moldeamiento, extinción, castigo positivo y negativo,
desbordamiento, economía de fichas, etc.), las de exposición en fantasía (reforzamiento
encubierto, inoculación del estrés, desensibilización sistemática y otras), las de entrenamiento en
autorregulación de competencias (autocontrol, manejo de la ansiedad, habilidades sociales, etc.),
y de reestructuración racional (p. ej. solución de conflictos, aceptación y compromiso,
entrenamiento autoinstruccional, etc.). Es de notar que las técnicas más complejas -en las que
suelen intervenir el lenguaje y los llamados repertorios "cognitivos"- incluyen los procedimientos
empleados por las más simples.

Desde hace tiempo la División de Psicología Clínica de la APA (Asociación Psicológica Americana)
ha evaluado la eficacia de los tratamientos psicológicos. En estos estudios se ve una gran
predominancia de las técnicas conductuales en las guías de tratamientos empíricamente
validados.

Las críticas de que suele ser objeto la psicología conductista en su conjunto pueden categorizarse
en cinco grupos:

I. Ignora la existencia del inconsciente, los sentimientos y estados de la mente. No le asigna un


papel a la personalidad, al Yo ni al "sí mismo". No da lugar a la libertad, a la voluntad ni a la
intencionalidad.

II. No intenta explicar los procesos cognoscitivos, la intuición, la información ni el proceso creativo.
Ve al sujeto como un receptor pasivo.

III. Es mecanicista: concibe lo psicológico como un conjunto de respuestas ante estímulos.


Descuida la dotación innata y el papel del sistema nervioso, lo que es un modo reduccionista de
mirar al ser humano que no repara en su complejidad.

IV. Está desfasado del desarrollo actual de la ciencia. Trabaja con animales, asimilando su
comportamiento al humano. Sus aplicaciones son envilecedoras (premios, castigos) y hasta
brutales (descargas eléctricas, vomitivos, etc).

V. Es operacionalista: identifica los fenómenos con las esencias. Es una ideología importada, al
servicio del poder, que mantiene la psicología como ciencia natural, no preocupada por los
fenómenos sociales.

Desde el punto de vista conductista se señala que la mayoría de las críticas reseñadas
posiblemente se basan en:

a) Malentendidos por desconocimiento de las tesis conductistas originales, o por incomprensión


de la terminología científica utilizada para describir al ser humano.

b) Citas sacadas fuera de contexto, o a través de simplificaciones de lo que "alguien escuchó o leyó
que otro dijo", y etc.

c) Antipatías propias de posturas antagónicas con respecto a la conceptualización de la psicología


como ciencia del comportamiento.
d) Exposiciones poco elaboradas, o bien sesgadas sólo en un sentido determinado, de algunos de
los propios divulgadores conductuales, que se toman como si fueran descriptivas de un punto de
vista doctrinario general.

Y se indica que, aun en el caso de ser válidas algunas críticas, éstas pueden ser aplicables a ciertos
modelos conductistas y no necesariamente a otros.

Los conductistas contemporáneos responden a esto de las siguientes maneras:

Tanto el primero como el segundo grupo de críticas confunden "estudiar de otra manera" (que es
la manera propia del conductismo) con "no estudiar". En realidad, la psicología conductista tiene
sus propios conceptos y métodos para abordar los llamados "estados de la mente" y los
fenómenos cognoscitivos. El hecho es que utiliza otro lenguaje y una aproximación interaccionista,
en vez del enfoque internalista típico de la psicología tradicional. Hay una cantidad inmensa de
publicaciones conductuales que versan sobre esos eventos, y muchas de ellas figuran on line.

El tercer grupo de críticas pasa por alto que los análisis comportamentales se basan en una
compleja estructuración interactuante de variables que provienen tanto del ambiente como del
organismo. Por ejemplo, revisar las ecuaciones conductuales de Kanfer (E-O-R-K-C) y de Kantor (fe-
fr-hi-ed-md) para darse cuenta. Además, en el conductismo radical de Skinner se hace un análisis
funcionalista de la conducta, no mecanicista. Es decir, no basa el análisis de la conducta en las
consecuencias de la conducta, sino que se considera que es la interacción entre estímulos y
respuestas lo que moldea la conducta,

El cuarto grupo de críticas obvia algunos datos objetivos. Si la psicología conductista estuviera
desfasada del avance actual no estaríamos en la Década de la Conducta (2000-2010), Skinner no
hubiera sido proclamado en una encuesta de la APA "El Psicólogo más eminente del siglo XX", y la
tecnología conductual no sería la más recomendada por los organismos oficiales de la psicología
internacional (entre otras la American Psychological Association, la British Psychological Society, la
American Psychiatric Association y la Sociedad Española de Psicología Clínica y de la Salud), para
solucionar una amplia gama de problemas psicológicos.

El quinto grupo de críticas tiene puntos atendibles y abiertos a discusión, exceptuando la acepción
ingenua de "ideología importada" y pretender que no hay aplicaciones sociales. Al contrario, estas
parecen ser de las más efectivas que hay en la disciplina (véase, p. ej., la revisión de M.D. González
(1992). Conducta prosocial: Evaluación e intervención. Madrid: Morata). No se debe olvidar que
"el instrumento" (la teoría, investigación y tecnología) es distinto a la mano que lo maneja.

Principales figuras Primera generación

Ivan Petrovich Pavlov, Edward Thorndike, John B. Watson

Segunda generación, Arthur W. Staats, Emilio Ribes, Ramón Bayes, Steven C. Hayes, Rubén Ardila

Albert Bandura, Alan J. Kazdin, Joseph Wolpe


Conductismo
El conductismo es una rama de la psicología que estudia la conducta animal. Según su fundador B.
F. Skinner se trata de la filosofía de la ciencia de la conducta. Este objeto es entendido de diversos
modos, según el enfoque conductista del cual se parte. Otro reconocido autor de esta corriente en
su modalidad interconductual, J. R. Kantor (1963/1990), lo define como: una renuncia a las
doctrinas del alma, la mente y la consciencia, para ocuparse del estudio de los organismos en
interacción con sus ambientes (p. 573). En términos más amplios, lo considera como equivalente al
término "ciencia" (Kantor 1968, cit. por Campos, 1973, p. 91), dado que se ocupa de la naturaleza
a partir del "principio del comportamiento". Así, la química estudia el comportamiento de los
elementos y la sustancia, la física estudia el comportamiento de la materia y sus propiedades, la
astronomía estudia el comportamiento de los astros y galaxias, y la Psicologìa estudia las
interacciones entre los organismos y su entorno.

En suma, "conductismo" constituye una manera de estudiar lo psicológico desde la perspectiva de


una ciencia de la conducta, sin mentalismo (atribuciones dualistas extramateriales como el alma o
la mente), ni reduccionismos (utilizar explicaciones tomadas de disciplinas como la neurología, la
lógica, la sociología o el procesamiento de información).

Esto no significa dejar de lado los procesos cognitivos como tantas veces se malinterpreta, sino
considerarlos como "propiedades de la conducta en función". O sea, comportamientos sujetos a
las mismas leyes que el comportamiento manifiesto que involucran respuestas lingüísticas y
sensoriales de tipo encubierto, las cuales, para ser investigadas, deben especificarse en términos
del tipo de interacción, amplificarse mediante aparatos o acudir al autoinforme del individuo.

Existe también una clase especial de conductismo denominado "metodológico", que no se guía en
base a las precedentes consideraciones filosóficas ni teóricas, sino simplemente en función a
criterios pragmáticos de abordaje objetivo de la conducta como referente observable inmediato
de fenómenos "internos". Este es, al presente, el tipo de conductismo más comúnmente aplicado
por toda clase de profesionales del comportamiento, incluso por buena parte de los que no se
considerarían a sí mismos "conductistas" en términos doctrinarios.
Análisis experimental del comportamiento
El análisis experimental del comportamiento es un sistema conceptual y metodológico elaborado
por el psicólogo norteamericano Burrhus Frederic Skinner y ampliado posteriormente por otros
psicólogos. Es una ciencia natural del comportamiento que comprende tres subdisciplinas:

Análisis conceptual del comportamiento, que se ocupa de las investigaciones filosóficas, históricas,
conceptuales y metodológicas.

Investigación básica en AEC.

Análisis conductual aplicado, que se ocupa de la aplicación de los principios de la ciencia de la


conducta.

Skinner era un psicólogo muy interesado en los temas filosóficos, y fortaleció la concepción
anterior de John B. Watson argumentando que el conductismo es la filosofía propia de la ciencia
del comportamiento (Skinner, 1975). Hecho esto, defendió la idea de desarrollar una metodología
y un esquema conceptual que permitieran la creación y desarrollo de una verdadera ciencia de la
conducta. Sus esfuerzos constituyen el AEC.

Los objetivos del AEC, según Ardila (1999) son:

1. La descripción de relaciones funcionales entre clases de respuestas y clases de estímulos -


explicación del comportamiento.

2. Demostrar la confiabilidad y generalidad de las mismas.

Esquema conceptual La ciencia del comportamiento se enmarca dentro de la tradición naturalista,


lo cual implica que el análisis de la conducta encontrará regularidades y orden, y que es
susceptible de investigación científica.

Mucho se ha hablado de una causalidad de tipo mecanicista en el AEC, que le ha merecido críticas
severas de los pensadores contemporáneos. La realidad es que Skinner habló de "causas" como
"factores que inciden o influyen sobre la conducta", no como factores determinantes, que se
ajustaría más al uso corriente de los términos causa y efecto (Moore, 1990).

Igualmente, las concepciones conductistas sobre el organismo han sufrido ataques por parte de
muchos teóricos. En el esquema conceptual del AEC, el organismo es un locus, un "lugar" o "caja
negra" en el que confluyen diversas condiciones genéticas y ambientales (Skinner, 1974). A pesar
del énfasis que se hace en el AEC sobre las condiciones ambientales (que se piensa
incorrectamente que son exclusivamente externas al organismo), la contribución genética no se
desconoce en ningún punto.
El AEC distingue tres tipos de contingencias (relaciones ambiente-conducta), según los niveles de
evolución:

Filogenéticas: relacionadas con las posibilidades de la especie.

Ontogenéticas: relacionadas con el desarrollo del individuo.

Culturales: relacionadas con las construcciones que se realizan al interior de un grupo.

Burrhus Frederic Skinner


Nacimiento 20 de Marzo de 1904

Susquehanna, Pensilvania

Fallecimiento 18 de agosto de 1990

Cambridge, Massachusetts

Residencia EE.UU.

Nacionalidad Norteamericano

Campo Psicología

Instituciones Universidad de Minnesota

Universidad de Indiana

Universidad de Harvard

Alma máter Hamilton College

Universidad de Harvard

Conocido por Análisis del comportamiento

Condicionamiento operante

Conductismo radical

Conducta verbal

Cámara de condicionamiento operante Proyecto ORCON


Burrhus Frederic Skinner (20 de marzo de 1904 - 18 de agosto de 1990) fue un psicólogo, filósofo
social y autor norteamericano. Condujo un trabajo pionero en psicología experimental y defendió
el conductismo, que considera el comportamiento como una función de las historias ambientales
de refuerzo. Escribió trabajos controvertidos en los cuales propuso el uso extendido de técnicas
psicológicas de modificación del comportamiento, principalmente el condicionamiento operante,
para mejorar la sociedad e incrementar la felicidad humana, como una forma de ingeniería social.

Skinner nació en la rural Susquehanna, Pensilvania. Formó parte del Colegio Hamilton en Nueva
York con la intención de convertirse en escritor. Después de la graduación, pasó un año en
Greenwich Village intentando formarse como escritor de ficción, pero pronto se desilusionó de sus
habilidades literarias. Concluyó que tenía pocas experiencias y que le faltaba una fuerte
perspectiva personal con la cual escribir. Durante este periodo, al cual Skinner más tarde llamó "el
año oscuro", leyó An Outline of Philosophy, de Sandro Russell, en el cual Russell discutía la filosofía
conductista de los psicólogos, especialmente de John B. Watson.

Skinner se empezó a interesar por los comportamientos y acciones de las personas cuando vio que
no tenía talento como escritor. Decidió abandonar la literatura y pasar a ser estudiante de
psicología en la Universidad de Harvard (que en ese momento no era una institución a la
vanguardia de la psicología).

Skinner se graduó y doctoró en psicología en Harvard en 1931 y llegó a formar parte de esta
institución como investigador en 1936, para luego pasar a desarrollar su actividad docente en la
Universidad de Minnesota y después en la Universidad de Indiana, antes de volver a Harvard como
profesor en 1948, donde ejercería el resto de su vida.

En 1948, escribe el libro Walden Dos.

Skinner fue objeto de muchos galardones a lo largo de su vida. En 1968, recibió la Medalla
Nacional de Ciencia por el presidente Lyndon B. Johnson. Tres años después, fue premiado con la
Medalla de Oro de la Fundación Psicológica Americana, y en 1972, fue concedido el premio de
Humanista del año de American Humanist Association. Justo ocho años antes de su muerte,
recibió la primera mención por una vida contribuyendo a la psicología por la American
Psychological Association.

Superstición en palomas
Un experimento ya clásico de Skinner fue llevado a cabo en 1948. En éste experimento
participaron ocho palomas hambrientas, las cuales fueron introducidas en la así llamada caja de
Skinner. En la caja de Skinner las palomas disponían de comida a intervalos regulares con
independencia de la respuesta que emitieran. Es más, las palomas no necesitaban responder de
una manera en particular para obtener comida, pasado el intervalo de tiempo decidido por el
experimentador, podían disponer de ella incluso si no respondían. No obstante, en este
experimento se observó un condicionamiento evidente en todas las palomas.
Un aspecto importante de este experimento fue la forma que adoptaban las respuestas
condicionadas desarrolladas por las palomas. Por poner unos ejemplos: una de las palomas
aprendió a dar vueltas en sentido contrario a las agujas del reloj alrededor de la caja; otra paloma
pegaba su cabeza a una de las esquinas superiores de un modo muy característico; un tercer
sujeto desarrolló la respuesta de sacudir la cabeza. Cada paloma desarrolló una respuesta propia,
idiosincrática. Tanto fue así que daba la impresión de que las palomas se comportaban de ese
modo tan particular debido a que creían que su conducta provocaría la aparición de la comida.
Nada más lejos de la realidad. Ya hemos visto más arriba que la administración de comida era
independiente de la respuesta del sujeto y de que éste respondiera o no. Es por este motivo por el
que a esta conducta se le denominó supersticiosa.

La explicación que ofreció Skinner sobre este fenómeno apelaba al refuerzo recibido: entendió
que cualquiera que fuese la respuesta que el sujeto acababa de realizar justo antes de la
administración de la comida (el refuerzo) resultaría reforzada por la recompensa. De otro modo,
de las múltiples respuestas que las palomas emitieran antes de la presentación de la comida, la
que resultase, casualmente, contigua a la recompensa, sería reforzada. De ahí que cada paloma
realizara su particular respuesta (ideosincrática). Es importante advertir que este procedimiento
no es, en rigor, un procedimiento de condicionamiento operante. Es un procedimiento de
condicionamiento clásico.[1] La literatura científica ofrece experimentos cuyos resultados invitan a
cuestionar la conclusión que obtuvo Skinner. De una parte se ha encontrado que, en un
procedimiento como el utilizado por Skinner se generan patrones relativamente específicos de
comportamiento que están en función de la proximidad al reforzador y de la especie animal
utilizada en el experimento.[2] [3] [4] [5] En particular, algunos investigadores han observado que
todas las palomas desarrollan respuestas idénticas, es decir, no idiosincráticas. Sin embargo,
también es posible encontrar otros resultados que apoyan la explicación de Skinner al encontrar
que cada paloma desarrolla su propia conducta distintiva.

Sea como sea, la superstición es una conducta más o menos habitual en el comportamiento
humano. El ritual de cambiar la suerte de uno a las cartas es habitual. Unas pocas conexiones
accidentales al azar entre un ritual y consecuencias favorables son suficientes para establecer un
mantenido comportamiento a pesar del hecho de que no haya reforzamiento causal. Estos
comportamientos no tienen efecto real sobre la suerte de un sujeto, justo como en el caso donde
la paloma era alimentada independientemente de su conducta.

Estudiantes utilizando una «Caja de Skinner» en el antiguo Laboratorio de Psicología


Experimental de la Facultad de Psicología de la UNMSM. Lima, Perú, año 1999.Un rumor
repetido muy a menudo postula que Skinner se aventuró en la experimentación humana
poniendo a su hija Deborah en una caja de Skinner, lo que la llevó a enfermedad mental
permanente y un resentimiento amargo hacia su padre.
Sin embargo, esto último es falso. De hecho, el "Heir Conditioner", término utilizado para la cuna
de Skinner, era calentada, enfriada, tenía aire filtrado, permitía tener mucho espacio para caminar
y era muy similar a una versión en miniatura de una casa moderna. Fue diseñada para desarrollar
la confianza del bebé, su comodidad, hacer que llorase menos, se enfermase menos, etc. Y, lo que
es más importante, el tiempo que la niña permanecía en ella era similar al que cualquier otro niño
podía pasar en una cuna normal.

En 2005, la autora y psicóloga Lauren Slatern publicó un libro, "Opening Skinner's Box", "Cuerdos
entre locos" en la traducción española de Concha Cardeñoso para la editorial ALBA, donde
mencionaba el rumor arriba mencionado, según el cual Deborah al cumplir treinta y un años
denunció a su padre por malos tratos ante un verdadero Tribunal de Justicia, perdió el caso y se
suicidó de un disparo en una bolera de Billings (Montana). "Nada de esto es cierto, prosigue Slater,
y sin embargo el mito persiste. ¿Por qué? ¿Qué tiene Skinner que nos inspira tanto miedo?".

Cuando escribía "Opening Skinner's Box", Slater entrevistó, primero por teléfono y luego en
persona, a la hermana de Deborah, Julie Skinner Vargas. Ésta habló de su padre: "Tenía muy buena
mano con los niños, los adoraba... nos hacía cometas, cometas con cajas, e íbamos a volarlas a
Monhegan; nos llevaba al circo todos los años, y Hunter, el perro, era un sabueso y papá le
enseñaba a jugar al escondite"... Preguntada sobre su hermana Deborah, contesta: "Es artista, vive
en Inglaterra, está felizmente casada. Ha enseñado a su gato a tocar el piano".

La propia hija de Skinner ha contestado en más de una ocasión a estas acusaciones.[8] Desde el
punto de vista skinneriano, éstas formarían parte de todo un cúmulo de inexactitudes y
malentendidos sobre el autor y pensamiento.[9]

ComportamientoDe Wikipedia, la enciclopedia libre

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En psicología y biología, el comportamiento es la manera de proceder que tienen las personas u


organismos, en relación con su entorno o mundo de estímulos. El comportamiento puede ser
consciente o inconsciente, voluntario o involuntario, público o privado, según las circunstancias
que lo afecten. La ciencia que estudia la conducta y el comportamiento animal es la etología y la
ciencia que estudia la conducta desde el punto de vista de la evolución es la ecología del
comportamiento.

Delimitación del término El comportamiento se define como el conjunto de respuestas motoras


frente a estímulos tanto internos como externos. La función del comportamiento en primera
instancia, es la supervivencia del individuo que conlleva a la supervivencia de la especie. Dentro
del comportamiento, está la conducta observable de los animales. El comportamiento de las
especies es estudiado por la etología que forma parte tanto de la biología como de la psicología
experimental. En psicología, el término sólo se aplica respecto de animales con un sistema
cognitivo suficientemente complejo.
En ciencias sociales el comportamiento incluye además de aspectos psicológicos, aspectos
genéticos, culturales, sociológicos y económicos.

En el habla común, no en el discurso científico, el término "comportamiento" tiene una


connotación definitoria. A una persona, incluso a un grupo social, como suma de personas, se les
define y clasifica por sus comportamientos, quizás más que por sus ideas, y esto ya sirve para fijar
las expectativas al respecto.

Comportamiento en psicología Técnicamente, en psicología, el comportamiento se define de dos


maneras:

1. Todo lo que un organismo hace frente al medio.

2. Cualquier interacción entre un organismo y su ambiente.

El comportamiento en un ser humano individual (y otros organismos e incluso mecanismos) se


engloba dentro de un rango, siendo algunos comportamientos comunes, algunos inusuales.

Conducta La conducta de un espécimen biológico que está formada por patrones de


comportamiento estables, mediados por la evolución, resguardada y perpetuada por la genética.
Esta conducta se manifiesta a través de sus cualidades adaptativas, dentro de un contexto o una
comunidad. Es un indicador observable, físico de los procesos internos del individuo. .

Aspectos psico-socialesLa aceptación social de un comportamiento es evaluada por las normas


sociales y regulada por varios medios de control social. El comportamiento de la gente es
estudiado por varias disciplinas, incluyendo la psicología, la sociología y la antropología en el caso
del comportamiento humano, y la Etología ampliando su estudio a todo el Reino Animal.

Comportamiento de los sistemas socialesLa estructura social es el patrón de relaciones, posiciones


y número de personas que conforman la organización social de una población, ya sea un grupo
pequeño o toda una sociedad. Las relaciones se dan siempre que las personas se implican en
patrones de interacción continuada relativamente estables. Las posiciones (estatus social)
consisten en lugares reconocidos en la red de relaciones sociales que llevan aparejadas
expectativas de comportamiento, llamadas roles. Normas y reglas son impuestas para garantizar
que se viva a la altura de las expectativas del rol social, y se imponen sanciones positivas y
negativas para asegurar que se cumplan. Las normas y reglas son la expresión observable de los
valores de un sistema social particular. Los roles, normas y valores deben integrarse en un sistema
para que éste sea completamente funcional.

Agrupaciones y sociedadesDentro de la mayoría de los grupos de animales hay diversas especies


cuyos sujetos viven con el simple hecho de juntarse o conseguirse parejas con el simple hecho de
reproducirse, otros forman agrupaciones relativamente estables. Estas congregaciones suelen ser
meramente uniones temporales para conseguir algún propósito en general o agrupaciones
permanentes dentro de las cuales se desarrolla todas las actividades, como desplazarse, buscar
alimento, reproducirse, entre otras cosas. Las especies gregarias son aquellas en la que los
individuos forman agrupaciones inconsistentes dentro de las cuales existe la posibilidad de
permanecer o no dependiendo de sus intereses, los cuales a su vez dependen estrictamente de la
relación entre costos y beneficios que involucra estar en el grupo. En las especies sociales los
individuos se relacionan entre ellos de una forma más precisa y continua, y con frecuencia los
grupos están constituidos sobre todo por relativos.

Edward Wilson publicó su famoso libro Socio biología, en el que defendía la necesidad de aplicar
los métodos biológicos al estudio de los comportamientos sociales en todas las especies, incluida
la nuestra (Wilson, 1975). Este escrito despertó una gran controversia principalmente por el último
capítulo el cual iba dedicado a la especie humana, el autor fue criticado debido a que su capítulo
suponía haber promovido una ideología que defendía el racismo, el machismo, las diferencias
sociales, el genocidio, la violación, etc. Tras tres décadas de enfrentamiento, la historia ha dictado
sentencia: la socio biología ha triunfado. Los socio biólogos han avanzado a pasos agigantados no
sólo en la explicación de los comportamientos sociales de muchas especies, sino también
descubriendo gran variedad de estrategias y conductas que implican la actuación conjunta de
individuos organizados en grupos los cuales no se sospechaba que pudieran existir. Un claro
ejemplo se encuentra dentro del comportamiento de los microorganismos debido a que se
manifiesta de forma compleja, ya que no solo incluye la cooperación entre individuos, sino
también complejas redes de comunicación entre ellos a la hora de realizar actividades como
búsqueda de alimento, reproducción.

Costes y beneficios de vivir en grupo Los principales costes y beneficios asociados a la vida en
grupo se reconocen conforme a los beneficios, y en otras a los costes, pero lo más normal es que
en cualquier especie el gregarismo sea el resultado evolutivo de la relación entre los costes y
beneficios. A veces se agrupan individuos que pertenecen a especies diferentes, estos bandos
mixtos a menudo disfrutan de las ventajas que aportan las diferentes capacidades de cada una de
las especies.

Las adaptaciones a la vida en grupoPuesto que vivir juntos implica grandes costes, se podría
pronosticar que durante la evolución de vida solitaria a vida colonial se van a desarrollar ajustes
que faciliten esta transición y que contribuyan a mantenerla. Para ilustrar algunas de esas
adaptaciones tenemos que ver a detalle uno de los costes más generalizados que tienen que
soportar los individuos que viven en un grupo: un riesgo mayor de transmisión de enfermedades y
parásitos. Su resultado se ha demostrado en muchas especies, y no sólo a nivel descriptivo, sino
también a nivel experimental. En un estudio realizado por el autor José Luis Tella, de la Estación
Biológica de Doñana (Sevilla) se comparó la cantidad y la variedad de parásitos sanguíneos entre
parejas de aves próximas, la mayoría del mismo género), una es solitaria y la otra es gregaria. Se
obtuvieron resultados que comprobaban que las especies gregarias tenían un mayor riesgo de
transmisión de parásitos sanguíneos y estaban sometidas al ataque de una mayor variedad de
ellos. Al comparar parejas de especies próximas, se puede sacar la conclusión de que la transición
evolutiva desde la vida solitaria a la vida en grupo conlleva un riesgo elevado de infección por
parásitos sanguíneos. (Tella, 2002) La presión selectiva que ejercen los parásitos sobre sus
anfitriones es tan importante que no es raro que el augurio al que nos referíamos antes se haya
comprobado en muchas especies. Si en estas especies gregarias o coloniales el riesgo de infección
es tan importante que obliga a invertir mucho en mejorar el sistema inmune, ¿qué pasará si las
especies sociales que viven en grandes aglomeraciones y en habitáculos cerrados? Ciertamente,
viven en las condiciones óptimas para favorecer la transmisión de parásitos, pero también es
cierto que en estas sociedades de insectos que evolucionaron hace muchos millones de años, se
podría predecir que han debido de desarrollarse características especiales que disminuyan los
costes de vivir en esas condiciones de hacinamiento. Es más se ha comprobado que en insectos
sociales se produce una relación entre densidad y población y transmisión de parásitos inversa a la
de otras especies.

Conducta formal Una conducta humana se considera formal cuando en el comportamiento se


cumplen una serie de reglas reconocidas como valiosas en una comunidad o sociedad. En las
sociedades occidentales, por ejemplo, se considera formal ser explícito, determinado, preciso,
serio, puntual. Esta palabra tiene su base en la aplicación principalmente en la conducta que
tienen las personas con respecto a sus valores.

Teoría del consumidor

El estudio del comportamiento del consumidor está enfocado en la forma en que los individuos
toman decisiones para gastar sus recursos disponibles (tiempo, dinero y esfuerzo) en artículos
relacionados con el consumo. En economía la descripción del comportamiento del consumidor se
conoce como teoría del consumidor. Cada escuela de pensamiento económico se ha basado en
supuestos diferentes, para describir el comportamiento del consumidor prototípico de cada
mercado. En general la teoría del consumidor trata de responder a las siguientes cuestiones:

1. Dados los recursos monetarios del consumidor y un cierto vector de precios, qué bienes
escogerá consumir y en qué proporciones relativas.

2. Cuándo elegirá consumirlos, y qué porcentaje de su renta decidirá gastar en el período en curso
qué porcentaje preferirá ahorrar para consumos futuros.
Estímulo
Un estímulo es un factor externo o interno capaz de provocar una reacción en una célula u
organismo.

En el caso de los estímulos externos, puede tratarse de cambios físicos, químicos, mecánicos o de
otra índole que pueden llamar a los receptores, los cuales pueden transmitir esta percepción al
sistema nervioso de los seres vivos, constituyen una información y desencadenan en ellos una
respuesta. Los estímulos que llegan a los seres vivos son muy variados, pero a pesar de su
diversidad todos se caracterizan por ser específicos, es decir, que cada estímulo solo puede ser
recogido por un órgano especial, el receptor, o por tener una determinada intensidad o umbral
para que sean capaces de estimular adecuadamente a los órganos receptores, y al ser captados
constituyan una información para los seres vivos.

La sensibilidad frente a un estímulo determinado se denomina tropismo en vegetales y tactismo


en animales.

Los receptores Los receptores son estructuras de naturaleza nerviosa especializados en captar o
recibir ciertas informaciones que se producen en el medio, haciendo llegar la información, por
medio de los nervios sensitivos, a los centros nerviosos para producir las sensaciones (visual, táctil,
dolorosa, sonora, gustativa, olfativa, térmica, entre otros).

Sentidos Según algunos estudios de los receptores, solo existen cinco sentidos (vista, tacto, gusto,
olfato y oído). Pero estudios recientes han revelado que los cinco sentidos son en realidad una
lista incompleta y que existen por lo menos diez sensaciones o distintos sentidos, estos se pueden
clasificar de la siguiente manera:

Receptor de la luz: el ojo.

Receptores del tacto: los corpúsculos de la piel.

Receptores del calor y el frío: los corpúsculos de la piel.

Receptores de la presión: corpúsculos de la piel.

Receptores de las ondas sonoras: el oído.

Receptor del equilibrio: el oído interno.

Receptores de sustancias químicas: células gustativas u olfativas.

Receptores del dolor: las terminaciones nerviosas libres.

Receptores de los movimientos musculares: las terminaciones nerviosas en tendones, músculos y


articulaciones.
Receptores de las articulaciones químicas y mecánicas del medio orgánico interno: las células de
las vísceras.

Otra forma de clasificar los receptores consiste en agruparlas en 3 grupos:

Interceptor

Son los receptores que dan información acerca del medio interno. Se encuentran localizados en las
vísceras y están relacionadas con la regulación de las funciones de dichos órganos, responde a la
acción de agentes químicos (alérgenos, drogas, medicamentos.) como pueden ser los
neurotransmisores, las hormonas, entre otros.

Exteroceptor

Son los receptores que situados en la superficie externa del cuerpo son excitados por estímulos
procedentes del medio exterior. Captan y transmiten información al sistema nervioso central
acerca del medio externo.

Propioceptores Artículo principal: propioceptor

Son los receptores que están constituidos por terminaciones nerviosas y se encuentran en los
tendones, los músculos y las articulaciones y también en los canales semicirculares en el oído
interno; informan de la sinestesia, como el movimiento de los músculos corporales y el equilibrio.

Sensación
Es una consecuencia de la percepción sensorial. Consiste en la estimulación de una célula sensorial
especializada por un estímulo (externo o interno), que a su vez activa a una neurona sensitiva
generándose un impulso nervioso, el cual se transmite hasta el centro nervioso correspondiente,
en donde se produce la interpretación del mensaje.

La sensación, también conocida como procesamiento sensorial, es la recepción de estímulos


mediante los órganos sensoriales. Estos transforman las distintas manifestaciones de los estímulos
importantes para los seres vivos de forma calórica, térmica, química o mecánica del medio
ambiente en impulsos eléctricos y químicos para que viajen al sistema nervioso central o hasta el
cerebro para darle significación y organización a la información. Esto, dependiendo de la particular
forma de procesamiento de cada ser vivo (percepción).

Historia La sensación es un campo de estudio que en general se considera el punto de partida para
la investigación de los procesos mentales o cerebrales. Los orígenes modernos de este campo
datan de principios del siglo XIX, cuando el filosofo francés Auguste Comte definió una nueva
filosofía, preocupada por la aplicación de los métodos empíricos de la ciencia natural al estudio de
la mente. Comte estaba influido por los empiristas británicos quienes sostenían que todo el
conocimiento proviene de la experiencia sensorial, es decir, lo que puede ser visto, oído, tocado,
gustado u olido. Uno de ellos, John Locke, propuso que en el momento del nacimiento la mente
está vacía como “un papel blanco, desprovisto de cualquier código, sin ninguna idea”, una tabula
rasa, sobre la que la experiencia deja sus marcas y que se encargaba de reproducir los
acontecimientos de medio externo. El fuerte establecimiento de la postura empirista en los
estudiosos de los procesos mentales llevó finalmente al surgimiento de la psicología como una
disciplina académica distinta. Separada de la filosofía, la psicología se desarrolló como una ciencia,
preocupada por el estudio experimental de la mente, se ayudó de los métodos fisiológicos, y para
ello acentuó en los primeros años la sensación, como llave de acceso a los procesos mentales.

Pronto encontraron que si bien la recepción sensorial difiere para cada uno de los sentidos, hay
tres puntos comunes a todos los sentidos:

1) Un estimulo físico, cambios que suceden en el entorno.

2) Un conjunto de sucesos mediante los cuales el estimulo se transduce en un mensaje de


estímulos nerviosos, es decir, la neurona sensorial recibe un tipo de energía (vgr. ondulatoria) y
esta es transformada en procesos electroquímicos para ser analizada por el sistema nervioso.

3) Una respuesta al mensaje frecuentemente como percepción o representación interna de estas


sensaciones.

Esta secuencia llevó a dos modos de análisis, originando los campos de la psicofísica y la fisiología
sensorial. Esta ultima examina las consecuencias neuronales del estimulo físico, como los
receptores sensoriales translucen el estimulo y como este es procesado por el cerebro. La
psicofísica por su parte, se centra en la relación entre las características físicas del estimulo y los
atributos de su percepción. Gran parte del interés actual en neurociencia de la sensación y la
percepción, proviene de la reciente aplicación de estos dos acercamientos en experimentos con
sujetos humanos utilizando pruebas no invasivas de la función cerebral, tales como la tomografía
por emisión de positrones (PET) y la imagen por resonancia magnética (MRI).

Diferencias entre sensación y percepción Según Goldstein, el proceso sensorioperceptivo se puede


dividir en varias etapas. En un primer momento un estimulo se presenta en el medio y los
sentidos, dependiendo su modalidad, están adaptados para responder a tal estimulo, que
podemos llamar estimulo distal. Los sentidos poseen unas neuronas especializadas que se
encargan de activarse frente a un tipo de energía en especial. Estas neuronas receptivas toman
información del estimulo y reproducen su esencia, esto es, elaboran un estimulo proximal que
describe las cualidades del estimulo real y envían esa información a otras neuronas a modo de
impulsos electroquímicos. Estas otras neuronas, conocidas como interneuronas, retransmiten la
información al sistema nervioso central, para que este le dé sentido, la relacione con
conocimientos previos y finalmente la reconozca.

En el instante en que la transmisión del estímulo pasa al sistema nervioso central para ser
integrado se puede determinar la diferencia entre el proceso sensorial y el proceso perceptivo,
puesto que el primero se limita a una recepción de estímulos físicos aislados simples del ambiente
mientras que la percepción es una interpretación, significación y organización de esa información
que brinda el proceso sensorial. Es decir, sentimos enrarecimientos del aire (ondas), pero
percibimos sonidos; sentimos acciones mecánicas, pero percibimos caricias o golpes; sentimos
gases volátiles, pero percibimos la fragancia de un perfume o el aroma del desayuno. De modo
que nuestras percepciones no son registros directos del mundo que nos rodea, sino que se
construyen internamente siguiendo reglas innatas y constricciones impuestas por las capacidades
del sistema nervioso.

Colores, sonidos, olores y sabores son construcciones mentales creadas en el cerebro por el
procesamiento sensorial. No existen como tales fuera del cerebro. Solo si existe un organismo
capaz de procesar la información del exterior esta tendrá sentido. Nuestro cerebro crea el mundo
en el que vivimos, y son la sensación y luego la percepción los procesos encargados de absorber la
información del mundo externo, y también del interno para dar significado a las cosas. Por
ejemplo, los colores no existen fuera del organismo, solo existen los distintas medidas del espectro
de luz. Según la más reciente perspectiva no parece existir el tiempo, lo que se da es el cambio de
las cosas, pero nuestro cerebro crea una línea temporal para permitirnos mover en un parámetro
de continuidad entre unas acciones y otras.

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