OH IGLESIA
Oh iglesia te busqué y en mis noches te llamé.
Yo te llamé, yo te grité, con ansias grandes de un corazón que busca y no ve. Yo te
busqué, no te encontré, en el silencio oí un susurro búscame en fe. No te encontré, dime
por qué, hasta que tú saliste a mi encuentro hermosa y fiel.
Vigilia expectante de intenso silencio, atenta a la amada, queriendo escuchar, los
gritos y llantos reclaman presencia velada en la noche este pobre mortal.
Por la iglesia viviré y por ella moriré.
Toda mi vida recordaré, este tu hallazgo que un nuevo rumbo dio a mí ser, ya no
descanso, en mi luchar, eres objeto de mi esperanza en mi soledad, mi relación, sólo es
amar, cuando contemplo la “cosa amada” en su realidad;
Me he revelado me he descubierto por eso crees conoces mi amor, también mi
presencia al fin ha encontrado los vivos afectos de tu corazón.
Oh belleza sin igual anunciarte es mi misión
Ya te poseo, todo es gozar creo, espero, amo, me entrego todo a la par, Fiel compañera en
mi soledad, entre los pueblos eres presencia y peregrinar, en todas partes me encontraras
en sus funciones en donde se ejerce la caridad
Me pides iglesia vivir mi presencia centrada en relación de amor Tu eres pregunta
seguirte es camino amarte seguirte sublime misión
Pase mi vida buscando amar la cosa amada que al corazón pudiera aquietar. A mí la
iglesia, me encontrara, en el desierto, claustro, ermita en soledad. Y peregrina al caminar,
entre los pueblos como pastora mirarme has. Mi vocación puede centrar solo la Iglesia la
cosa amada como esencial.
Oh iglesia te busqué y en mis noches te llamé.