Período republicano
(1844-1861)
Sin embargo, la misma no fue atendida, y por el contrario provocó
que se comenzara a organizar la resistencia ante una eventual invasión.
El Presidente haitiano dispuso, el primero de marzo, que su ejército
marchara hacia la parte Este, dividiéndolo en dos columnas, una por el
Norte y otra por el Sur bajo su mando.
Al tener conocimiento de esta acción, la Junta Central Gubernativa
envió por los hermanos Santana, designando al hatero Pedro para dirigir
las operaciones del Sur, mientras que Matías Ramón Mella y francisco
Antonio Salcedo lo harían en el Cibao, particularmente en Santiago.
Hérard llegó con su Ejército a Azua, el 18 de marzo y al día siguiente
se produjo el enfrentamiento, resultando victoriosa la hueste dirigida por
Santana, quien inexplicablemente tras el triunfo abandonó la población y
se retiró a Baní.
La actitud de Santana es justificada por algunos historiógrafos
contemporáneos que sostienen que el hatero sólo disponía de un
pequeño Ejército de 4,500 hombres mal armados, mientras que Hérard
tenía 12,000.
Sin embargo, omiten señalar que la tropa haitiana se encontraba
desmoralizada y disgustada con su Presidente, razón por la que no
demostraba el valor que la caracterizó durante la revolución que realizó.
Santana, en su retirada de Azua distribuyó tropas en lugares
estratégicos, en el desfiladero de El Número, donde se destacó el general
Antonio Duvergé, quien mantuvo a raya a las fuerzas de Hérard.
Los dominicanos salieron airosos en el primer enfrentamiento en
contra de los invasores, y lo mismo ocurrió en la operación de Santiago,
donde Matías Ramón Mella y Salcedo comenzaron a organizar la
resistencia, pero confrontaron problemas ante el temor de la población de
enfrentar la fuerza haitiana.
Ante ésta situación tuvieron que dirigirse rápidamente a los jefes
militares de La Vega y Moca a fin de que reforzaran a los que estaban
dispuestos a defender el territorio nacional.
Un dato de mucha importancia para el triunfo de los dominicanos
en Santiago, fue la información suministrada por el comerciante inglés
Teodoro Stanley Heneker, quien residía en esa ciudad.
Stanley Heneker viajó en esos días a Cabo Haitiano en asuntos de
negocio y observó el operativo militar haitiano, procedió de inmediato a
comunicárselo a Matías Mella, quien intensificó los trabajos de defensa.
Empero, estuvo consciente de no contar con la cantidad de
hombres necesario para hacer frente a los haitianos, y se trasladó a San
José de Las Matas en busca de refuerzos, en momentos en que llegaban
los invasores.
El general José María Imbert, quien era ya un líder en Moca, y
recibió entrenamiento militares en Francia, se hizo cargo de la situación.
No sólo hizo gala de sus conocimientos militares, sino también políticos,
motivando a la población de Santiago a enfrentar a los haitianos.
Matías Ramón Mella
La columna haitiana, compuesta por unos 10 mil hombres, llegó a
las orillas del río Yaque en la mañana del 30 de marzo y su comandante,
general Jean Louis Pierrot, dio orden de tomar la Plaza por asalto.
Pierrot dispuso que el río fuese cruzado por dos columnas,
integradas por dos mil hombres cada una, pero esa decisión resultó
frustratorio, al permitirle a los dominicanos, que estaban bien
atrincherados y sus artillerías bien colocadas, hacerle una considerable
cantidad de baja a los invasores.
La documentación oficial señala que el combate se mantuvo
durante “toda la tarde del 30 de marzo y al final, los haitianos sufrieron
más de 700 bajas, mientras los dominicanos sólo una”.
No obstante, ese dato resulta inverosímil en un combate que duró
varias horas entre tropas, que como las haitianas estaban acostumbradas
a las acciones bélicas, frente a otras sin ninguna experiencia en esa área.
La alegada batalla fue detenida a solicitud del general Pierrot con el
propósito de recoger los heridos y muertos que estaban en las
inmediaciones del río Yaque.
En vez de favorecer la tregua a los haitianos lo perjudicó
considerablemente, al recibir Pierrot, durante la reunión que sostuvo con
los oficiales dominicanos, una hoja impresa en Santo Domingo en la que
se afirmaba que el Presidente Hérard murió en Azua, durante la batalla del
el 19 de marzo.
Sin embargo, la hoja obedeció a una equivocación de los
dominicanos que ese día vieron caer a varios oficiales haitianos, y uno de
ellos al ser herido fue recogido rápidamente y de manera sigilosa para que
sus propias gentes no pudieran identificarlo,
Entonces comenzó a circular el rumor de que esa persona no era
más que el propio Presidente Hérard y más tarde la versión se fortaleció
cuando se encontraron en el campo de batalla los cadáveres de los
generales Souffrances y Thomas Héctor, así como de los coroneles
Terlonge y Bris, edecán del mandatario, a quien seguía en toda
circunstancia como su sombra.
De ahí, que se imprimiera esa hoja sosteniendo que el Presidente
Hérard estaba muerto; Pierrot al leerla, consideró llegado el momento de
ocupar la Presidencia de Haití, y decidió el retiro de su tropa a fin de
retornar lo más pronto posible a su Patria y adueñarse de la situación.
Sin embargo, al llegar a Cabo Haitiano se enteró de la verdad de los
hechos, o sea, que Hérard se mantenía combatiendo en Azua, pero ya era
muy tarde para retornar a Santiago y brindarle apoyo a su Presidente.
*Luchas en la Junta Central Gubernativa:
Los triunfos militares obtenidos en las batallas del 19 y 30 de
marzo no hicieron más que profundizar las contradicciones entre los
integrantes de la Junta formada tras la proclamación de la República.
La luchas en el seno de ésta, se incrementaron luego del retorno de
Juan Pablo Duarte, el 14 de marzo, quien fue recibido como Padre de la
Patria por sus seguidores, aunque no por Bobadilla, quien lo envió de
inmediato, con rango de general, hacia Baní al frente de una División con
el objeto de reforzar la tropa de Pedro Santana.
Pero, entre Duarte y el hatero seibano surgieron divergencias ante
la insistencia del segundo de no pasar a la ofensiva y permanecer en ese
poblado, mientras Duvergé hacia frente a los haitianos en El Número.
La alianza entre trinitarios y conservadores comenzó a debilitarse
cuando Bobadilla ordenó a Duarte retornar a Santo Domingo acompañado
solamente de su estado Mayor, lo que significó un triunfo para Santana en
su posición de mantenerse en Baní a la defensiva.
222
Manual de Historia Critica Dominicana
Pedro Santana
* Duartistas a la ofensiva:
El 26 de mayo, las diferencias se agudizaron cuando en una reunión,
tanto Bobadilla, como el Arzobispo de Santo Domingo, Thomas de Porte e
Infante, manifestaron sus intenciones de obtener el Protectorado francés
a cambio de la bahía y península de Samaná.
Los duartistas reaccionaron de inmediato para impedir la
materialización del Plan Levasseur. El 31 de mayo sostuvieron una
reunión con la guarnición de la Fortaleza Ozama y obtuvieron, de los
oficiales activos, la firma de un documento dirigido a la Junta solicitando
que Duarte fuese nombrado General en Jefe del Ejército.
Asimismo, que los trinitarios, entre ellos Sánchez, Mella, Villanueva
y Puello fuesen designados Generales de División o generales de Brigadas.
La Junta reacciono hábilmente rechazando la petición bajo el
argumento de que las hostilidades con Haití cesaron por lo que no era
necesario hacer esos nombramientos.
Es importante señalar que el Padre de la historiografía dominicana.
José Gabriel García, introduce a partir de este momento los términos
conservador y liberal para referirse a los que no estaban con la
independencia, y los que la favorecían:
“…los pocos que soñaban todavía con la protección extranjera,
verdaderos fundadores del partido político que en lo adelante
llamaremos conservador, por sus ideas restrictivas, para distinguirlo de
otro, que por las suyas, más favorables á la justa libertad del pueblo, le
cuadra mejor el de liberal”*.
Los conservadores salieron al frente a la ofensiva desatada por
Duarte y sus compañeros, y el primero de junio revivieron el viejo Plan de
Levasseur, solicitando la protección política de Francia.
A pesar de favorecerla, el cónsul Saint Denys, nada pudo hacer al
respecto al no encontrar el respaldo de su Gobierno, que desestimó otra
solicitud similar hecha el día 8 de ese mismo mes.
*Golpe de Estado del 9 de junio:
Ante la eventual materialización del señalado Plan, los liberales,
como los denomina García, decidieron dar el 9 de junio un golpe de
Estado a la Junta con el apoyo de la guarnición de la ciudad.
De inmediato procedieron a destituir al Presidente Bobadilla y a los
demás miembros de la Junta, José María Caminero, Francisco Javier Abreu
y Francisco Ruíz, quienes fueron encontrados culpables de conspirar
contra la soberanía nacional.
Sánchez fue escogido como Presidente, mientras que Duarte fue
nombrado Comandante Militar del Departamento de Santo Domingo,
obteniendo así la Jefatura de la principal guarnición militar de la naciente
República.
El día 10 de junio, o sea, al día siguiente, la Junta comenzó a discutir
la manera como enfrentaría a Santana quien se encontraba al frente de la
principal fuerza militar que existía.
Asimismo, se decidió enviar a Duarte a las provincias del Cibao a fin
de poner término a la inquietud política surgida en esa región, producto
de los acontecimientos que se suscitaron en el Sur.
El líder de los liberales, no de los trinitarios porque ésta
organización dejó de existir desde el momento en que Duarte tuvo que
abandonar el país, al llegar al Cibao se enteró que Matías Ramón Mella,
gestionaba, proclamarlo Presidente de la República y esto lo observó el
3 de julio en Santiago y luego en Puerto Plata.
____________________________________________________________
(*) GARCIA. José Gabriel: “Compendio de la Historia de Santo Domingo”, Tomo II.
Cuarta edición, Impreso en los talleres de Publicaciones ¡Ahora! C. por A. 1968
224
Manual de Historia Critica Dominicana
Las contradicciones entre Mella y Sánchez se pusieron de
manifiesto nuevamente con la proclamación hecho por el primero en
favor del patricio en Santiago y posteriormente en otras poblaciones.
De esta manera, se agudizó la crisis política en el seno de los
liberales, puesto que la Junta, encabezada por Sánchez, se colocaba en
una difícil situación, la de desintegrarse para dar paso a un Gobierno
surgido en el Cibao y presidido por Duarte o proceder a desconocerlo y
combatirlo.
A lo que ocurría en el Cibao se agregaba la resistencia de Santana,
quien rehusó abandonar el poblado de Baní, donde se mantenía
atrincherado desde el 19 de marzo.
No obstante, un hecho permitió a Sánchez maniobrar con el objeto
de destituir al hatero Santana, y fue la muerte de su hermano Ramón, el
15 de junio de 1844el, unido también a la petición, que con anterioridad
hizo el caudillo del Seibó, para ser relevado por problemas de salud.
El presidente de la República dispuso el 23 de junio que el coronel
Esteban Roca sustituyera provisionalmente a Pedro Santana como jefe del
Ejército del Sur, disposición que el oficial se prestó a cumplir.
Sin embargo, al llegar a Azua, el 3 de julio, se encontró con una
situación que no esperaba, y es que no era cierto que Santana deseara ser
sustituido, sino que utilizó ésta estrategia para determinar el grado de
liderazgo que poseía en su Ejército.
Roca no fue aceptado por la tropa y Santana, dueño de la situación,
ordenó la marcha hacia Santo Domingo con el diáfano propósito de
desconocer la Junta que presidía Sánchez.
*Contragolpe del 12 de julio 1844.
Una de las principales características de la naciente República fue la
encarnizada lucha, que entre sí llevaron a cabo los denominados liberales
y la que éstos desarrollaron contra los conservadores, los que sustituyeron
a Bobadilla por Pedro Santana.
El hatero seibano contó con el respaldo del Comandante de Armas
de la Plaza de la capital, José Joaquín Puello, al negarse éste a defender la
ciudad como se le ordenó el Presidente de la Junta.
Al no recibir el apoyo militar, Sánchez se dirigió hacia San Cristóbal
para sostener conversaciones con Santana, pero no pudo convencerlo de
desistir de sus propósitos de tomar el Poder.
226
Santana, contando con el apoyo del cónsul Saint Denys entró a la
capital el 12 de julio de 1844 procediendo a dar un contragolpe de Estado
a la Junta y al día siguiente fue proclamado Jefe Supremo de la República,
iniciando de inmediato una tenaz persecución contra lo Duarte y sus
seguidores.
*Nueva Junta y deportación de Duarte y sus amigos.
Los sectores que apoyaron la Separación se aglutinaron alrededor
de Pedro Santana y se dispusieron a eliminar a los independentistas al
formar, el 16 de julio, una nueva Junta Central Gubernativa, presidida por
Santana.
Además, la integraron Manuel Jiménes, Félix Mercenario Delorve, C.
Moreno, Toribio Mañón, Lorenzo Santamaría, Tomás Bobadilla, y nada
más y nada menos que Francisco del Rosario Sánchez, quien permaneció
en la misma hasta el día siguiente.
La actitud del llevado, en 1894, a la condición de Padre de la Patria,
junto a Mella, contrastó con la asumida por Pedro Alejandrino Pina, quien
rehusó a actuar en contra de Duarte, como se le solicitó.
A pesar de la proclamación de Santana, la lucha intestina se
desarrolló con más ahínco, y el 20 de julio, Mella dirigió una misiva a la
Junta comunicándole que los pueblos y el Ejército del Norte escogieron a
Duarte como Presidente de la República.
El regionalismo se manifestó en todo momento como se advierte
en la insistencia de Mella de hacer la proclamación de Duarte, lo que
motivaría Santana a no se amilanarse, y el 24 de ese mes, declaró
traidores a Duarte, Sánchez, Pina, Pérez y otros duartistas, al mismo
tiempo, incrementó la persecución en contra de éstos.
Duarte, enfermo, fue detenido en Puerto Plata el 26 de agosto y
trasladado en la goleta “Separación” hacia Santo Domingo, junto con Juan
Isidro Pérez, Juan E. Jiménez y otros seguidores suyos.
El grupo de patriotas llegó a la capital, en la madrugada del 2 de
septiembre, y encerrado en la “Torre del Homenaje”, en el denominado
“Cuarto de los Profetas”, de donde fueron sacados para abandonar el
país, la tarde del 10 de ese mes con destino a Hamburgo.
227
Manual de Historia Critica Dominicana
*Constitución de 1844:
La deportación de Duarte y sus amigos permitió a los conservadores
maniobrar sin obstáculo alguno procediéndose a convocar las Asambleas
Electorales a fin de elegir a los diputados integrar la Asamblea
Constituyente con el objeto de redactar la Constitución.
Los legisladores se alojaron en San Cristóbal y sesionaron desde el
21 de septiembre hasta el 6 de noviembre de 1844. Al terminar
presentaron a la Junta, el proyecto de Constitución, eclético, al ser similar
a la haitiana de 1844, y a la cual el Legislativo ejercía más Poderes, que el
Ejecutivo.
Además, de eclética, la Constitución tuvo un carácter clasista como
lo revelan los requisitos para ser elector:
1.-Ser propietario de bienes urbanos o rurales.
2.-Ser empleado público u oficial del ejército de tierra o de marina.
3.-Ejercer una industria sugeta a patente.
4.-Ser arrendatario de una propiedad rural.
Es evidente que los terratenientes y los comerciantes, en particular,
se hicieron una Constitución a su medida, que obedeció a sus intereses y
en el que lo político dependiera de lo económico.
Santana rechazó de plano esta Constitución, no por esos requisitos,
sino por los Poderes otorgado al Poder Legislativo, que estaría integrado
por los señalados sectores y amenazó con no asumir la Primera
Magistratura, en forma constitucional, si la misma no era modificada.
Los diputados, en principios, se mostraron renuente a aceptar las
condiciones de Santana, pero Bobadilla nuevamente maniobró, como era
su costumbre, y los convenció para que introdujeran el artículo 210 que
daba poderes dictatoriales al caudillo seibano, aceptando entonces éste
la Presidencia de la República.
El texto del señalado articulo expresa “Durante la guerra actual y
mientras no éste firmada la paz el Presidente de la República puede
libremente organizar el ejército y armada, movilizar las guardias nacional y
tomar todas las medidas que crea oportuna para la defensa y seguridad de
la Nación, pudiendo en consecuencia dar todas las órdenes, provinciales y
decretos que convengan, sin estar sujeto a responsabilidad”.
228
La Constitución abordó una temática, que a principios del siglo XXI
sería materia de controversias en el Congreso, de la época y es el
relacionado con en el “jus soli” y el “Jus sanguinis”.
En lo relativo a la nacionalidad, la Carta Mgna le consagró un
capitulo con siete artículos a través de los cuales se estableció que eran
dominicanos, no sólo los nacidos en el país, sino también los hijos de los
nacidos en la antigua colonia española y que hubieran emigrado por
razones políticas en las últimas décadas.
*Caudillismo en la República:
Uno de los males que más han afectado a la República Dominicana,
desde su fundación en 1844, ha sido el caudillismo, o sea, un sistema de
mando o de gobierno fundamentado en las directrices de una persona.
El caudillismo fue un fenómeno político que se hizo sentir con
mayor ímpetu en el siglo XIX y en particular en América Latina como
producto de las guerras de independencia.
Las ideologías liberales, al producirse la independencia de los
pueblos latinoamericanos, provocaron el surgimiento de instituciones
democráticas, así como de caudillos militares como Bolívar, Páez, San
Martin y Sucre.
La naciente República Dominicana no pudo quedarse al margen de
ese fenómeno, sólo que aquí el caudillismo que se desarrolló no fue
nacionalista ni revolucionario, como en América Latina, sino anexionista,
en algunos casos y proteccionistas en otros, pero en sentido general,
entreguista.
El hatero Pedro Santana, perteneciente al sector conservador de
Tomás Bobadilla, representó al anexionismo al luchar por la separación y
no por la independencia, y al considerar que el territorio no podría
sostenerse sin la ayuda de una nación extranjera.
Santana quien nació el 29 de 1801 en Hincha, junto con su hermano
gemelo, Ramón, murió en 1864 defendiendo la anexión que concretizó en
1861.
En la primera República también se desarrollará como un caudillo
Buena ventura Báez, quien se convirtió en el rival de Santana lograra
gobernar el país en cinco ocasiones.
229
*Primeros años de la República en el plano político y
económico:
La proclamación de la República no provocó cambios sustancias en
la parte Oriental de la Isla, puesto que ésta fue el producto, no de una
revolución como ocurrió en la Occidental, que persiguieron: la separación
de Haití.
Los sectores que asumieron el poder político, tanto el conservador,
encabezado por Bobadilla, como el afrancesado, representado por Báez
prefirieron colocarse a la sombra de Santana, quien vivía con el temor de
ser desalojado, por los haitianos, de los predios donde residía, como en el
pasado ocurrió con su padre en el poblado de Hinca.
Santana se convirtió el 13 de noviembre de 1844 en el primer
presidente constitucional dominicano para gobernar por dos periodos
consecutivos de cuatro años cada uno, o lo que es lo mismo hasta el 15 de
febrero de 1852.
De esta manera, puede explicarse las raíces del continuismo o
reeleccionismo que ha caracterizado a los gobernantes de turno desde los
inicios del periodo republicano.
El presidente comenzó a confrontar problemas políticos,
económicos y militares desde su juramentación debido a las concesiones
hecha por el sector conservador a los haitianos en las negociaciones del 28
de febrero.
En el plano económico, la gobernación en las Cajas de Santo
Domingo y Puerto Plata apenas contaba con $6,068.64 pesos fuertes y
$5,093.77 pesos en moneda nacional, lo que fue consumido en pago de
sueldos y otras deudas contraídas por los haitianos.
La crítica situación económica provocó que, el 29 de agosto de
1844, se realizara la primera emisión de papel moneda por $150,000 con
el alegato de retirar de circulación el papel moneda haitiana.
Santana enfrentó en 1846 una larga sequía que mermó
considerablemente la cosecha de tabaco y la exportación de ese reglón.
Además, a la crisis económica se agregó, el hecho de la ineptitud del
Gabinete de Santana en los asuntos financieros cuyo ministro de
Hacienda, Ricardo Miura, fue acusado en el Congreso de malversación de
fondos, provocando la primera amenaza de renuncia que hiciera Santana.
También, a los males que existían en el país en lo social, político y
económico, se agregó la devaluación del papel moneda de 1847 a 1848,
cayendo a una tasa de cambio de 25 pesos nacionales por un peso fuerte.
231
Ante la crítica situación, Santana procedió a renunciar el 4 de
agosto de 1848 y se marchó al Seibó, por lo que el Gobierno quedó en
manos del Consejo de Secretarios de Estado, como lo establecía la
Constitución.
La Presidencia de la República fue ocupada el 8 de septiembre por
el general Manuel Jimenes, quien no se prestó a las maquinaciones de
Santana y fue derrocado por éste el 30 de mayo de 1849.
Santana reasumió la Presidencia y convocó elecciones las cuales
fueron ganadas el 5 de julio, por Santiago Espaillat quien no aceptó
ocupar la primera magistratura al percatarse de que sería una marioneta
del hatero seibano.
La negativa de Espaillat obligó a Santana a organizar otros comicios
en los que resultó triunfador, el 5 de agosto, Buenaventuras Báez, a quien
Santana creyó que podría manejar a sus antojos. El 18 de ese mes Báez
asumió la primera Magistratura.
*Campañas militares:
Una de las razones por las cuales en la República Dominicana ha
existido un Ejército, compuesto por centenares de miles de individuos ha
sido por la denominada “amenaza haitiana” que se remonta a las primeras
campañas militares que ocurrieron luego de la proclamación del 27 de
febrero de 1844.
.Los triunfos obtenidos por los dominicanos en las llamadas batallas
del 19 y 30 de marzo de ese año, aunque si bien demostraron que la
naciente República contaba con suficientes recursos humanos para
defenderla, los sectores gobernantes de ambas partes de la Isla de Santo
Domingo se encargarían de mantener la rivalidad entre los dos pueblos a
través de campañas militares.
En marzo de 1845 se produjo la segunda excursión haitiana y se
desarrolló a lo largo de la frontera, ocurriendo las llamadas batalla de “La
Estrelleta”, y “Beler”.
Las acciones se realizaron ante los deseos del general Jean Louis
Pierrot, quien sustituyó a Hérard en el poder, vengarse de la derrota
sufrida el año anterior en Santiago.
El anciano general Pierrot dispuso que su Ejército invadiera el país,
pero fue contenido en las fronteras del Norte y del Sur por los
dominicanos que ya estaban a la espera de la invasión.
Los generales Antonio Duvergé y José Joaquín Puello se destacaron
en los combates que se escenificaron, principalmente en La Estrelleta.
El fracaso de la invasión por tierra conllevó a que Pierrot dispusiera
un ataque por mar, pero la escuadra que se acercó a las costas de Puerto
Plata fue mal dirigida y los barcos haitianos quedaron varados.
La crisis que afectaba al anciano presidente haitiano lo llevó a
ordenar, en enero de 1846 otra excursión con la finalidad de unificar a los
distintos sectores de su país alrededor de un enemigo común: los
dominicanos.
Sin embargo, sus oficiales se rebelaron y lo destituyeron lo que hizo
desaparecer brevemente el peligro de otra campaña haitiana en contra
del territorio dominicano. Pero, en noviembre de 1848 se produjo un
combate en Las Matas de Farfán en el que nuevamente las tropas criollas
resultaron victoriosas.
Las hostilidades haitianas se reiniciaron en 1849 cuando al poder
llegó un total ignorante, analfabeto y desconocedor de la política, el
general Faustino Soulouque, quien se hizo proclamar Emperador de Haití.
En torno a ésta persona se dice que Boyer profetizó un período de
desorden en Haití, luego de su partida, “y se cuenta que dijo que en tal
tiempo” “cualquier hombre de Haití podría convertirse en presidente;
hasta ese negro estúpido que está allí” señalando a Soulouque. Se dice
que Soulouque refunfuñó: “Por favor, señor presidente, no se ría de mí”.*
La cita ofrece una idea del hombre que, a partir de 1849 comenzó a
dirigir los destinos de Haití, el cual instigado por naciones europeas,
principalmente por Francia, que reconoció la independencia dominicana
en 1848, invadió el territorio nacional el 9 de marzo de ese año con un
ejército de 15,000 hombres.
En esta ocasión el ejército haitiano logró llegar hasta San Juan de la
Maguana pese a la resistencia de los dominicanos, pero en la batallas de
Azua y Las Carreras fueron detenidos, así como en el combate efectuado
en El Número.
Entre los que se destacaron en esta campaña militar, estuvo
nuevamente Pedro Santana, quien consolidó su liderazgo debido al éxito
alcanzado en la misma, que junto con la primera, fueron las más
importantes por los terrenos que los invasores ocuparon durante su
avance hacia Santo Domingo.
__________________________________________________________
(*) LEYBURN. James G.: “El Pueblo Haitiano”, Santo Domingo. Sociedad Dominicana
de Bibliófilos Inc. Impreso en Editora Corripio C. por A. 1986.pág.114.
234
Período republicano (1844-1861)
*Expediciones dominicanas hacia Haití:
El Gobierno dominicano, presidido por Buenaventura Báez, decidió
a principios de noviembre de 1849, pasar a la ofensiva y envió a las costas
haitiana el buque “27 de Febrero” y la goleta “Constitución” al mando del
marino francés Carlos Fagalde. Lo éxitos obtenidos por los
expedicionarios fueron los que a continuación encerramos en el siguiente
cuadro:
a)-Incendiaron el pueblo de L “Anse a Pitre”.
b)-Hicieron huir la población de Sale Trou.
c)-Detuvieron a la salida de Los Cayos la goleta Caridad, repleta de
provisiones.
d)-Capturaron y arrojaron a pique una balandra y seis
barquichuelos.
El presidente dominicano hizo el anuncio al país el 15 del indicado
mes y ante el éxito obtenido dispuso otra expedición, integrada por cinco
barcos, dirigida por el general Juan Alejandro Acosta y el coronel Fagalde.
La flotilla dominicana atacó la localidad de Petit Riviere provocando
que sus pobladores huyeran y lo mismo ocurrió en Dame Marie, pueblo
que fue incendiado.
El 5 de diciembre se produjo el encuentro entre barcos dominicanos
y haitianos en las aguas de Los Cayos, pero una tormenta impidió que se
iniciara el combate.
El fenómeno motivó que las embarcaciones se separaran, dándose
por perdido algunos de ellos, como fue el caso del buque “27 de Febrero”
que fue a parar a América del Sur.
Los enfrentamientos continuaron y en 1851 los militares haitianos
nuevamente penetraron en territorio dominicano lo que trajo como
resultado del combate de Postrer Río.
El emperador Soulouque dirigió una última expedición en 1855,
ante el temor de que los Estados Unidos, nación que era esclavista, se
apoderara de la República Dominicana.
235
Manual de Historia Critica Dominicana
La batalla de San tomé, Cambronal y de Sabana Larga, así como la
de Jácuba en 1856, hicieron desistir definitivamente a los dirigentes
haitianos de apoderarse del territorio dominicano ante los repetidos
fracasos que padecieron.
Centenares de hombres, debido a la inestabilidad existente, se
dedicaron a las labores militares, obteniendo rangos en función del valor
que demostraran en las acciones bélicas.
Esta situación motivó que las actividades agrícolas se descuidaran
de manera alarmante al dársele más importancia a los aspectos militares
porque estos, muchas veces, representaban beneficios económicos,
principalmente para los comerciantes y los oficiales.
Asimismo, esas campañas beneficiaron a los sectores dominicanos
encabezados por Santana, quien aumentó su liderazgo y logró la
unificación de la naciente República en torno a su persona para enfrentar
a los haitianos.
*Báez y Santana se intercambian Presidencia.
La primera vez que Báez ocupó la Presidencia fue el 24 de
septiembre de 1849 y de inmediato entró en negociaciones con los
cónsules de Francia, Inglaterra y Estados Unidos.
El 10 de septiembre de 1850 obtuvo con Inglaterra la ratificación del
Tratado de Reconocimiento, Paz, Amistad, Comercio y Navegación.
Las injerencias de las potencias extranjeras también fueron
constantes destacándose, en este período, la posición de Inglaterra que se
opuso a las aspiraciones de Francia y Estados unidos de apoderarse de la
península y bahía de Samaná.
La actitud de los ingleses obedeció a que podrían resultar afectados,
en sus actividades comerciales con la República Dominicana, si ésta
pasaba a manos de uno de los países señalados, por lo que prefería que
continuara independiente.
En el plano interno, Báez se constituyó en uno de los principales
responsables de las rivalidades que posteriormente sostendrán los
habitantes de las regiones Sur y Norte del país.
El gobernante, que era de Azua, envió un proyecto al Congreso
tendente a monopolizar la comercialización del tabaco, para así
administrarlo a través de unos socios franceses propuesto por el para el
otorgamiento de un empréstito.
236
Período republicano (1844-1861)
El gobernante azuano, envió un proyecto al Congreso tendente a
monopolizar la comercialización del tabaco, para así administrarlo a
través de unos socios franceses propuesto por el para el otorgamiento de
un empréstito.
Asimismo, comenzó a brillar con luz propia al permitir el retorno al
país de dominicanos adversarios del caudillo Santana y reorganizar el
Ejército favoreciendo a aquellos oficiales no santanistas.
La política desarrollada en este sentido por Báez provocó el
surgimiento de dos sectores antagónicos: el santanista y el baecista.
El Presidente Báez confrontó problemas en su primera
administración con los tabacaleros cibaeños, pero se ganó el apoyo del
clero criollo al obtener un Concordato con la Santa Sede.
La primera administración de Báez fue una de las mejores que ha
tenido el país. Se destaca entre otras cosas, la creación, el primero de
diciembre de 1852, de la Gaceta del Gobierno y el colegio San
Buenaventura.
El hatero Pedro Santana llevó al poder a Báez confiado en que
podría dirigirlo desde la jefatura del Ejército que, el se asignó, pero el
segundo no resultó manejable como los fueron Bobadilla y Francisco del
Rosario Sánchez.
Báez desde el Poder adoptó una serie de medidas en contra de los
intereses del grupo que representaba Santana, por lo que éste
comprendió que debía actuar con rapidez para no ser totalmente
desplazado.
El Presidente Báez se convirtió en el líder de los sectores civiles del
país, mientras que Santana aún conservaba el apoyo de los conservadores
que lo presentaron como su candidato presidencial en los comicios de
1853.
Las primeras elecciones libres de la naciente República arrojaron
unos resultados asombroso, de los 73 miembros de los Colegios
Electorales, 72 votaron a favor de Santana y sólo se registró un voto en
contra, que fue precisamente en Azua, de donde era oriundo Báez.
El Congreso proclamó, el 26 de enero de 1853, Presidente de la
República a Santana, quien asumió al poder el 15 de febrero de ese año,
como estaba consignado en la Constitución.
De esta manera, se hizo por primera vez la transición pacífica del
mando al cumplirse el período constitucional, pero ésta no sería la
práctica a seguir en la historia dominicana.
Las contradicciones entre santanistas y baecistas se agudizaron,
como también las diferencias que, desde 1843 sostenían los ex trinitarios
Francisco del Rosario Sánchez y Ramón Mella. El primero se convirtió en
baecista, mientras que el segundo en santanista.
El Sector presidido por Santana enfrentó de manera decidida a la
Iglesia Católica por considerarlas baecista y en marzo de 1853 el
presidente de la República hizo comparecer ante el Congreso al Arzobispo,
doctor Tomás de Portes e Infante, para que jurara lealtad a la
Constitución de la Nación.
El sacerdote al principio rehusó apoyar a Santana, pero al ser
amenazado con la deportación, accedió a las pretensiones del
mandatario, quien aprovecho la situación para expulsar del país a los
religiosos Elías Rodríguez, Gaspar Hernández y José S. Díaz De Peña, a
quienes acusó de ser instigadores de abusos.
Los santanistas se percataron de que Báez era un adversario mas
peligroso que Juan Pablo Duarte, cuyos seguidores se dividieron antes de
la proclamación de la República, por lo que actuaron a velocidades
vertiginosas dirigiendo todos sus ataques en contra del ex presidente
como se reveló en el Manifiesto del 3 de julio de 1853 en el que se le
acusó de una serie de cuestiones como la de actuar en contubernio con la
Iglesia para declararse presidente vitalicio.
Báez fue expulsado a perpetuidad del país mediante decreto, por lo
que antes de ser detenido por los santanistas abandonó la nación por el
muelle de Azua en una goleta hacia Curazao, lugar que convirtió en el
centro de sus conspiraciones en contra de Santana.
El sector santanista para no dejar señales de las arbitrariedades que
cometía en contra de los baecistas y el Clero, dispuso, en el decreto del 3
de julio que expulsó a Báez, la amnistía de algunos presos.
Los baecistas arreciaron su oposición y exigieron reformas a la
Constitución de 1844, por lo que Santana tuvo que convocar en julio de
1853, el Congreso para la elaboración de una nueva Constitución, la que
fue terminada el 25 de febrero de 1854 y promulgada el día 27 con motivo
de la celebración de la independencia nacional.
En el siguiente cuadro enumeramos algunas de las principales
modificaciones introducidas a la Carta Magna:
a)-Eliminación del artículo 210.
b)-Creación de la Vicepresidencia de la República.
c)-Los Cabildos fueron autorizados a ejercer el Gobierno político de
las ciudades.
d)-El Presidente de la República podía mantener el cargo en dos
períodos consecutivos.
e)- El Presidente de la República podía asumir, en caso de
emergencia,
pleno mando de las Fuerzas Armadas.
A pesar de la eliminación del artículo 210, la Constitución continuó
con un carácter presidencialista y eclética, así como clasista como la
primera, al ser una mezcla de otras constituciones y sólo podían aspirar a
cargos efectivos aquellos que tuviesen bienes e inmuebles.
El primero de marzo se convocaron los Colegios Electorales y
eligieron para la Vicepresidencia de la República, al general Felipe Alfáu,
ex trinitario y traidor a los ideales duartianos, pero éste no aceptó por lo
que nuevamente se reunieron los Colegios y el 30 de junio escogieron a
Manuel de Regla Mota, Ministro de Guerra y Marina.
Santana, por su parte, evidenció desde febrero su inconformidad
por la eliminación del artículo 210, procediendo a maniobrar y chantajear,
con su supuesta renuncia, logrando que el Senado y la Cámara de
Representantes, volvieran a sesionar lo que hicieron el primero de
noviembre de 1854.
El propio Santana se encargó de atemorizar a los legisladores al leer
un discurso en el que indicaba las modificaciones que debían hacerse a la
Constitución de febrero.
Ante las presiones del caudillo, los congresistas trabajaron con
intensidad para elaborar una Constitución que fuese de su agrado, la que
fue promulgada el 23 de diciembre de 1854 y aunque no restableció el
artículo 210 satisfizo los deseos de Santana, debido a lo siguiente:
a)-La no inclusión de los derechos humanos y el ejercicio de las
libertades fundamentales.
b)-Las elecciones se regirían por un sistema de votos indirectos
mediante los Colegios Electorales.
c)-El Congreso se redujo a un Senado Consultor, eliminándose la
Cámara de Representantes
d)-Las funciones del Senador fueron Legislativas, Judiciales y Consul-
tivas.
e)- Los miembros del Senado Consultor sólo eran siete y podían ser
reelectos de manera indefinida.
f)- La autoridad suprema en la provincia sería ejercida por un
Gober-
nador, designado por el Presidente de la República, quien
ejercía el Gobierno del lugar al margen del Cabildo.
El Presidente Santana al lograr la materialización de sus aspiraciones
con la promulgación de la nuevas Constitución decidió abandonar la
capital para descansar en El Seibó.
En el plano externo, Santana también confrontó problemas al
ofrecer el país, primero a España y luego a Estados Unidos. A fines de
1853, fue enviado hacia Madrid, el general Matías Mella con la misión
especial de obtener el Protectorado de España o el reconocimiento de la
independencia dominicana.
Las gestiones de ex duartista resultaron infructuosas, por lo que
retornó al país en mayo de 1854, defraudado al ser informado por el
Ministro español de que su Gobierno no estaba interesado por la que fue
su primera colonia en el Nuevo Mundo.
Sin embargo, la actitud de España cambio de manera radical al
conocer el interés que mostraban los Estados Unidos por la península y
bahía de Samaná, con el propósito de instalar una base naval en el
señalado lugar.
El Gobierno norteamericano envió a William Cazneau para que
negociara con el dominicano todo lo concerniente a la venta.
España, entonces reaccionó ante el temor de que los
norteamericanos se adueñaran del país, por lo que el 18 de febrero de
1855 firmó con la nación dominicana un Tratado de Reconocimiento, Paz,
Amistad, Comercio, Navegación y Extradición, que fue aprobado por el
Senado Dominicano el 30 de abril de 1855.
El Presidente Santana no obstante el tratado logrado con España,
concertó otro con el Gobierno estadounidense a través de Cazneau, el
cual lesionó la Soberanía Nacional y motivo la oposición de distintos
sectores de la sociedad.
La oposición, a la que se unieron Inglaterra, Francia y Haití, se debió
a que el tratado evidenciaba que la península y bahía de Samaná pasaría a
manos de los Estados Unidos.
Al mismo tiempo que santanistas y baecista se enfrascaron en una
lucha política interna, también lo hacían los países europeos con los
Estados Unidos, que estaba decidido a conquistar las anteriores
posesiones españolas en América.
Santana firmó, el 5 de octubre de 1854, un Tratado de Amistad,
Comercio, y Navegación con los Estados Unidos, pero éste fue rechazado
por el Congreso ante el alegato de que el mandatario dominicano firmó
otro convenio secreto mediante el cual entregaba a Norteamérica la bahía
de Samaná.
Los aprestos norteamericanos provocaron, como ya señalamos, que
España accediera a firmar un tratado con el país y el 23 de noviembre
llegó el señor Eduardo Saint Jusst como Consul de esa nación.
*Conspiraciones a favor de Báez
Al iniciarse el 1855, Santana descubrió, en el Seibo, donde se
encontraba desde el 2 enero, una conspiración procediendo a detener a
los que consideró involucrados en la misma.
El Vicepresidente Reglas Mota, por su parte, enfrentó de manera
enérgica, la noche del 25 de marzo, a un grupo que se pronunció contra el
Gobierno y entre los apresados estuvieron los generales Pedro Eugenio
Pelletier y Jacinto de la Concha.
Los generales Pedro Ramón de Mena y Francisco Sánchez lograron
evadir la persecución desatada en su contra al asilarse en el consulado
inglés.
Otro que también estaba en la conspiración a favor del retorno de
Buenaventura Báez, fue el general Antonio Duvergé, confinado en El
Seibo, donde pudo fugarse, pero luego fue re apresado y juzgado por la
comisión militar de esa ciudad que lo condenó a muerte, junto a su hijo
Alcides y los comandantes Tomás de la Concha, Juan María Albert y otros.
La sentencia fue dictada el 9 de abril de 1855, y ejecutada dos días
después. También fue condenado a muerte Daniel Duvergé, de quince
años de edad, por lo que la sentencia debía aplicarse cuando fuera mayor
de edad. Posteriormente se les indulto.
242
La Primera República (1844-1861)
En Santo Domingo, otra comisión militar juzgó y condenó a muerte
a los generales Pellertier y Joaquín Aybar, así como al señor Francisco Ruíz,
pero cuando iban a ser ejecutados, el 2 de mayo, fueron perdonados por
el presidente Santana.
* Batallas de Santomé, Cambronal y Sabana Larga.
Al conocerse de los planes del emperador Soulouque, de
nuevamente invadir el país, Santana se dirigió a Azua para preparar la
defensa, dejando como ejecutivo de la nación al vicepresidente Reglas
Motas, quien el 29 de noviembre emitió un decreto.
En el mismo se llamó a todos los dominicanos de 16 hasta 60 años a
tomar las armas y el 13 de diciembre promulgó otro declarando en estado
de sitio al territorio nacional.
Un ejército, integrado por 30 mil haitianos, invadió el país, pero
Santana dividió sus fuerzas designando al general Juan Contreras al frente
de la tropa ubicada en San Juan de la Maguana mientras que al también
general Francisco Sosa comando la destacada en Neiba.
El 22 de diciembre, la tropa de Contreras se enfrentó y venció a la
haitiana en La Sabana de Santomé, destacándose José María Cabral,
quien dio muerte al general Atoine Pierre.
Otros que sobresalieron en esa batalla José María Pérez Contreras,
Aniceto Martínez, Santiago Suero, Eusebio Puello y José Parreño.
En Cambronal, los dominicanos, dirigidos por el general Sosa,
también resultaron victoriosos y fue notable la participación del
regimiento neibero, que formaba la vanguardia, presidido por el coronel
Lorenzo de Sena.
El Emperador Soulouque trató de impedir que sus tropas huyeran
hacia la frontera procediendo a fusilar a generales, oficiales y soldados,
pero no pudo evitar la desmoralización de su ejército.
A pesar del contundente fracaso en la región Sur, Soulouque no
asimiló la derrota, que el 25 de diciembre, sufrió el ejército haitiano en
Sabana Larga y dispuso en enero de 1856 otra invasión, ésta vez por el
Noroeste.
La tropa, dirigida por el Conde de Jimaní, general Decayette, con dos
divisiones presididas por los generales Prophere y Cayemite cruzó el río
Dajabón, y el 24 de enero se produjo la batalla de Sabana Larga, que se
inició a las ocho de la mañana y terminó a las cuatro de la tarde, de
acuerdo al parte oficial del general Juan Luis Franco Bidó, jefe esas
fronteras.
“El ejército haitiano recibió en Sabana Larga el mayor desastre de
todas sus campañas en las diferentes invasiones. Más de mil muertos,
infinidad, de prisioneros, perdidas de dos cañones, unos cuantos fusiles,
cajas de guerra, banderas, una de las cuales llevaba el Águila Imperial, y
otros bagajes militares*.”
También el 24 de enero, los generales Pedro Florentino y Lucas de
Peña atacaron por retaguardia a los haitianos en la Sabana de Jacuba y les
causaron innumerables bajas.
*Matrícula de Segovia:
En lo concerniente al cónsul Segovia, quien llegó a fines de
diciembre de 1855, sustituyó a Saint Just en momentos en que los
cónsules de Inglaterra y Francia rechazaban las negociaciones del
presidente Santana con los Estados Unidos, por lo que se daba una lucha
política y comercial entre los intereses europeos y norteamericanos.
El cónsul español no sólo entró en contubernio con sus colegas
europeos, sino también con los baecistas que maniobraban para derrocar
a Santana, por lo que violando el convenio dominico-español en su
artículo VII elaboró un Libro de Registro en el que se permitió a todo el
que quisiera obtener la ciudadanía española adquirirla y de esa manera
hacerse ciudadano español.
La matrícula de Segovia, como tradicionalmente se le ha llamado,
se constituyó en el principal instrumento utilizado por los baecistas para
hacer oposición abierta a los santanistas al contar con la protección de
España.
Santana no se cruzó de brazos y protestó ante el Gobierno español,
sin embargo, no recibió respuestas de parte de éste, por lo que tuvo que
soportar el incremento de la campaña oposicionista de los baecistas que
tenían el pleno respaldo de Segovia.
El Presidente entonces recurrió al recurso de declarar el Estado de
Emergencia, pero al fracasar éste, procedió a renunciar, el 26 de mayo de
1856. Fue sustituido por el Vicepresidente, Manuel de Regla Moca.
____________________________________________________________
(*) UBALDO GOMEZ. Manuel, ob.cit.Pág.155
244
Manual de Historia Critica Dominicana
*Báez, presidente por segunda vez.
La renuncia de Pedro Santana como presidente de la República
facilitó el ascenso al poder por segunda vez de Buenaventura Báez, quien
tuvo el respaldo del cónsul Segovia.
Santana al abandonar la primera magistratura dejo sumida a la
naciente Nación sumida en una profunda crisis económica y política, la
que fue aprovechada ampliamente por el baecismo ante la imposibilidad
del nuevo gobernante, Manuel Regla Mota, de encontrarle solución.
Las distintas campañas militares entre haitianos y dominicanos
fueron las causas principales de dicha crisis por las constantes emisiones
monetarias que tuvieron que hacerse para cubrir los gastos bélicos.
El Presidente Regla Mota contó, a partir de julio de 1856, con
Antonio Abad Alfáu, como Vicepresidente, y ante la imposibilidad de
poder pagar los sueldos de los soldados, los despidió, quedando de esta
manera sin apoyo militar.
La situación fue aprovechada por los antisantanistas, quienes
lograron que, durante los días 11 y 12 de agosto, el Presidente expidiera
sendos decretos de amnistía general para los presos políticos y se
permitiera el retorno de Báez y demás exiliado.
Abad Alfáu no estuvo de acuerdo con esas disposiciones y renunció
a la vicepresidencia y el escogió para ocupar el cargo fue el expresidente
Buenaventura Báez quien prestó juramento el 6 de octubre, pero dos días
después asumió la primera magistratura al renunciar Regla Mota.
Báez quien retornó al poder gracias al apoyo de los diplomáticos
europeos, inicio el 8 de octubre de 1856 el denominado Régimen de la
Evolución, en momentos en que la primera República confrontaba una
aguda crisis económica contando desde sus fundación con una 23
emisiones monetarias que provocaron la devaluación de la moneda
nacional.
En esa época circulaba el peso fuerte en el país a razón de 68 ¾ en
unidades, o sea, una onza a $1,100 nacionales.
En el plano político, también la situación tendía a agudizarse al
maniobrar los baecistas para que Santana fuera expulsado del país, lo que
lograron el 11 de enero de 1857 al ser éste embarcado para Martinica.
La deportación de Santana permitió a Báez concentrar su atención
el a región Norte, que mantenía una actitud pasiva dedicada al cultivo de
tabaco. 246
Período republicano (1844-1861)
*Revolución de 1857 y la Constitución de Moca.
A pesar de la inestabilidad política que, desde la proclamación de la
República caracterizó el período republicano, la primera guerra civil
ocurrió en 1857 en la región Norte, particularmente en Santiago y fue el
punto de partida para la decidida participación económica, política y
militar que tuvieron los habitantes de esa zona.
La región Sur ejerció durante la primera mitad del siglo XIX una
hegemonía económica y política debido a los cortes de madera, y en
especial la caoba que sustituyó al tabaco como producto principal de
exportación debido a los siguientes factores:
a)-Los precios del tabaco bajaron como consecuencia de la guerra de
Crimea.
b)-La caoba adquirió notoriedad en Francia e Inglaterra desde fines del
siglo XVIII, considerándose como el mejor del mundo.
c)-La poca población durante el período colonial permitió la existencia
densos bosques.
Los pobladores del Sur se dedicaron también a la ganadería, así
como al cultivo de café, azúcar, miel, cera, guayacán, Campeche y otros
árboles.
Asimismo, tuvieron en Santo Domingo su centro, no sólo de
comercialización sino también el asiento de los sectores más
representativos de esa región.
Los principales comerciantes de la capital eran, por lo regular,
dueños de varios cortes, como fue el caso de la Casa extranjera
Rostechield y Coen, representada por Abraham Coen.
Otros comerciantes exportadores fueron J. B. Boubi, Ginebra
Hermanos, J. B. Cambiaso, Pellerano y Maggiolo, Jules Grndyrard, y T. S.
Heneken.
247
Manual de Historia Critica Dominicana
En la región Norte, por su parte, se desarrolló una economía
diferente a la del Sur, destacándose la producción y comercialización del
tabaco, cuyo cultivo se inició en las últimas década del siglo XVIII debido a
la decisión de la Corona española de comprar la cosecha para la factoria
estatal de elaboración del producto.
Al cesar la venta de ganado a la colonia de Saint Domingue, los
pobladores del Cibao pudieron ofrecer a los comerciantes extranjeros los
excedentes que antes vendían al monopolio del Gobierno español, por lo
que la producción de tabaco fue obra de la actividad de pequeños
campesinos y para 1856 muchos de los que pertenecían al ejército que
fueron licenciados por el presidente Regla Mota, se integraron al cultivo
de la hoja aromática.
Los tabacaleros cibaeños fueron constituyéndose en un poder
económico, aunque no político, razón por lo que no se dejaron sentir en
los inicios de la República, llegando incluso a soportar las maquinaciones
de Báez durante su primera gestión presidencial con el propósito de
arruinarlos.
Báez al retornar al poder en 1856 se propuso continuar con su
política en contra de los tabacaleros cibaeños, que tenían en Santiago y
Puerto Plata sus principales centros de comercialización, y que además
vieron aumentar su producción en 1857 debido al incremento de la mano
de obra que antes estaba en el ejército.
El mandatario de la Nación fue informado de la producción
tabacalera, por lo que, en abril de 1857, solicitó al Senado Consultor la
autorización para emitir 6 millones de papeletas, bajo el alegato de que el
numerario escaseaba cuando era lo contrario, ya que un peso fuerte
representaba más de 50 en papel.
Báez no se conformó con esta emisión, que consistió en disponer
2,000.000 para sustituir las papeletas deterioradas y 4,000.000 para evitar
la escasez, sino que el 2 de mayo de 1857 hizo confeccionar 18,000,000 de
billetes.
El dinero los distribuyó entre sus seguidores para que fueran al
Cibao con la misión de comprar onzas españolas a $1,100 provocando la
ira de los tabacaleros quienes recibieron papeletas sin valor alguno o
como se diría en la actualidad: dinero inorgánico.
248
Los afectados decidieron reunirse en la fortaleza de Santiago, el 7
de julio de 1857, y emitieron un Manifiesto desconociendo el Gobierno de
Báez e instalando uno con el general José Desiderio Valverde y Benigno
Filomeno de Rojas, como Presidente y Vicepresidente, respectivamente.
Los cibaeños entonces marcharon hacia la capital con el propósito
de derrocar a Báez, pero éste pudo resistir los ataques al tener el apoyo
de la mayoría de los habitantes del Sur, dándole así una característica
regionalista al movimiento al enfrentarse cibaeños y sureños en la
primera guerra civil ocurrida en la naciente República.
Los enfrentamientos se extendieron a la región Oriental y el 18 de
julio se produjo un combate en Mojarra, jurisdicción de Guerra, y fuerzas
revolucionarias de Los Llanos, enviadas por el general Bernabé Sandoval,
al mando del coronel Antonio Sosa y las del Gobierno dirigida por los
generales José María Cabral y Francisco del Rosario Sánchez.
La embestida desatada por los gobiernos obligó a los
revolucionarios a retroceder hasta que recibieron el apoyo de gente de
Cotuí, al mando de los comandantes Esteban Adames y Basilio Gavilán,
produciéndose otro combate el 23 del indicado mes en La Estrelleta, en el
que participó el general Sandoval. Los gobiernistas tuvieron que retirarse
a Santo Domingo.
La guerra civil se extendió a Higüey, donde el 19 de julio el general
Merced Marcano resistió el ataque que, con tropas seibanas, dirigió el
coronel Blas Maldonado, quien lo obligó a abandonar la plaza y huir hacia
la capital.
Ante la ofensiva de los insurrectos, el presidente Báez concentró en
la capital sus tropas, incluyendo la de Azua, cuya población abandonó el
28 de ese mes, el general Valentín Ramírez Báez.
Las tropas comandada por el general Juan Luis Franco Bidó llegaron
a las inmediaciones de San Carlos y sitiaron la ciudad. Mientras que las
que llegaron procedentes del Este se situaron en el barrio Pajarito, en la
actualidad Villa Duarte.
A pesar de la crítica situación Báez, parametrado dentro de las
murallas, pudo resistir el cerco utilizando las baterías de los fuertes y
contando con el apoyo de personas de prestigio y conocimientos militares
como Cabral, del Rosario Sánchez, Marcano, Ramírez Báez y Juan Esteban
Aybar.
Otro factor que contribuyó a que Báez no entregara la capital fue la
recuperación de Samaná, por parte de Emilio Parmatier, luego que ésta
había sido pronunciada por el coronel Pedro Linares y Tomás Jiménez con
gente de los Cacaos, en favor de la revolución.
El gobierno provisional ordenó a Matías Ramón Mella recuperar la
ciudad, lo que hizo el 8 de mayo, obligando de esta manera a Parmantier a
embarcarse para Santo Domingo luego de casi diez meses de resistencia.
Ante la imposibilidad de derrocar a Báez, los tabacaleros mandaron
a buscar a Pedro Santana, quien se encontraba deportado en Saint
Thomas, y al llegar, el 25 de agosto, se puso a la cabeza del movimiento
cibaeño incrementándose la guerra civil puesto que los baecistas estaban
consciente de que si resultaban derrotados el caudillo oriental seria
implacable con ellos.
El gobierno provisional de Santiago, mientras se producía el
hostigamiento bélico en contra de Báez, procedió a sustituir la despótica
Constitución de 1854, y el 25 de septiembre hizo una convocatoria para
que se eligiesen los legisladores a partir del 7 de diciembre de ese año.
Los diputados electos elaboraron una nueva Constitución, la que fue
proclamada en Moca el 19 de febrero de 1858, y a través de ella abolió la
pena de muerte por asuntos políticos y se garantizó, entre otras cosas, el
ejercicio absoluto de las libertades ciudadanas.
Santana, como era de esperarse, no estuvo de acuerdo con la nueva
Constitución y la desconoció luego de vencer a Báez el 12 de junio de
1858.
Báez renunció a la Presidencia, por medio del Cuerpo Consular, y
ese mismo día se embarcó para el extranjero y el siguiente entraron las
tropas sitiadoras que tenían once meses de haber puesto cerco a Santo
Domingo.
Los cibaeños pretendieron hacerle frente a Santana, pero todo fue
inútil, ya que éste maniobró durante el mes de agosto y para la segunda
quincena de septiembre tenía el control del país nombrado en cada uno
de los pueblos visitados a los comandantes de armas.
El caudillo seibano retornó a Santo Domingo el 23 de septiembre de
ese año, y el día 27 dictó dos decretos, en uno de ellos, puso en vigor
nuevamente la Constitución de 1854, en el otro, todas las leyes y
disposiciones que se promulgaron durante su anterior régimen.
*Efímero Gobierno de Santana:
La embestida desatada por Santana obligó al presidente Valverde
renunciar ante el Congreso, el 28 de agosto, retirándose para Montecristi,
por donde, con sus deudo el general Domingo Mayol embarcó, el primero
de septiembre, para el extranjero.
Santana asumió la presidencia el 31 de enero de 1859, o sea, el
mismo día en que llegó a la presidencia el general Fabre Geffrard, quien
anuló el Imperio Haitiano y restauró la República en esa nación.
Entre los hechos sobresalientes del breve gobierno de Santana
estuvo la expulsión de Francisco del Rosario Sánchez y otros ciudadanos
de la capital, el 31 de agosto de 1859, así como el incremento de las
gestiones para obtener la anexión a España, que logró el 18 de marzo de
1861.
El gobernante aprovechó para llevar a cabo sus propósitos el viaje
de descanso por Europa que realizaría el general Felipe Alfáu,
nombrándolo Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario con la
misión de exponer a la reina de España Isabel II, la crítica situación en que
se encontraba el país.
Santana encargó a Alfáu, solicitarle a la Monarca la ayuda y los
medios necesarios para fortificar y artillar aquellos puntos y puertos de
mar que eran codiciados por los norteamericanos por su importancia
estratégica o por su valor económico.
El comisionado cumplió al pie de la letra las instrucciones recibidas y
para ello se pasó el resto del año 1859 en España y el 27 de abril de 1860
se hizo eco de la petición de Santana a la Reina de que anexara la
República, lo que se produjo el año siguiente.
Santana, desde que asumió el poder en 1844 nunca creyó en la
República, de ahí, que ese mismo año se la ofreciera a Francia y de 1845 a
1846 a España.
Uno de los que se prestó a los propósitos anexionistas de Santana
fue el ex trinitario, Matías Ramón Mella, quien durante la primera
República se convirtió en santanista y fue enviado por el caudillo oriental,
en 1853, a Cuba y Puerto Rico para que entregara a las autoridades de
esas dos islas una carta manifestando el interés del Gobierno dominicano
de lograr la protección de España.
Santana hizo lo mismo en 1849 cuando la ofreció a Inglaterra,
Francia y los Estados Unidos, llegando incluso con esta última a firmar un
tratado secreto de entrega de la Península.
Resumen de hechos
importantes:
*El 27 de febrero de 1845 fueron fusilados María Trinidad y Andrés
Sánchez, tía y hermano respectivamente de Francisco del Rosario
Sánchez, el venezolano José del Carmen Figueroa. Los tres fueron
acusados y condenados por conspiración.
*El 22 de mayo fue incendiada la villa de San Carlos como consecuencia
del combate librado entre las fuerzas del presidente Jiménes y la de
Santana, quien mantenía sitiada la ciudad de Santo Domingo.
*El 29 de mayo, presidente Jiménes tuvo que capitular en el campamento
de Guibia, donde estaba Santana.
*El 11 de abril de 1855 fueron ejecutados el general Antonio Duvergé, su
hijo Alcides y un grupo de patriotas acusados de conspiración.
*El 29 de noviembre el Poder Ejecutivo emitió un decreto mediante el cual
Los dominicanos de 16 hasta 60 años debían tomar las armas.
INVESTIGA
R
*Determine la trayectoria que tuvieron durante la primera República
los denominados tres padres de la Patria, Duarte Sánchez y Mella.
*Establezca cómo llegaron al poder los distinto gobernantes que tuvo el
país durante ese período y el ejercicio que hicieron del mismo.
*Señale las actuales jurisdicciones de La Sabana de Santomé, Cambronal y
Sabana Larga.
*Precise el rol desempeñado por España, Inglaterra y Francia durante las
campañas militares que sostuvieron Haití y la República Dominicana de
1844 a 1861.
PRECISICIONES
En torno a los padres de la Patria
*Juan Pablo Duarte nació en Santo Domingo, el martes 26 de enero
de 1813, hijo de Juan José Duarte Rodríguez español, y de Manuela
Diez Jiménez, natural de Santa Cruz del Seibo.
*Matías Ramón Mella nació, el 25 de febrero de 1816 en Santo Domingo
hijo de Antonio Mella Álvarez y Francisca Castillo Álvarez.
*Francisco del Rosario Sánchez, nació el 9 de marzo de 1817 en la villa
de Santo Domingo, hijo de Narciso Sánchez y de Eulalia (Olaya) del
Rosario de Belén, “parda libre” Legitimado por matrimonio posterior,
en 1819. El 18 de marzo es bautizado y en la partida de bautismo
figura esta anotación “Francisco del Rosario, párvulo hijo natural de
Olaya del Rosario. X. Nota. Se legitimó este niño por matrimonio
subsiguiente el día 21 de marzo de 1819, con el ciudadano Narciso
Sánchez, que lo reconoció, Santo Domingo, 20 de octubre de 1836,
Costa”.
CAPíTULO X
ANEXION Y GUERRA DE RESTAURACION
(1861 – 1865)
Anexión y Guerra de Restauración (1861 – 1865)
*Las primeras resistencias a la anexión:
Los planes anexionistas fueron conocidos por distintos sectores de
la amurallada ciudad de Santo Domingo, incluyendo al convertido en
santanistas, general Matías Ramón Mella, quien se opuso a los mismos, lo
que motivó su deportación, en enero de 1861.
En Saint Thomas, el también ex trinitario, pero en esos momentos
baecista, Francisco del Rosario Sánchez, decidió trasladarse, en ese mes a
Haití con la finalidad de recabar el apoyo del presidente Geffard para
luchar contra la anexión.
Del Rosario antes de su partido propuso, en Curazao a un grupo de
exiliados políticos la formación de una Junta Revolucionaria, que estaría
integrada por José María Cabral, Pedro A. Pina, Francisco Saviñon,
Valentín Ramírez y Báez, hermano del ex presidente Buenaventura y como
secretario Manuel M. Gautier.
Los integrantes de la Junta podrían en práctica un denominado
proyecto de Regeneración, cuyo objetivo principal sería impedir la
materialización de los planes de Santana.
Sin embargo, éste se les adelantó, y convocó a la población, sin
revelar los motivos, a acudir a la plaza de la Catedral, en la mañana del 17
de marzo del indicado año, en horas de la mañana, donde le anunció, que
el día siguiente se iniciaría la anexión a España de la República.
Los asistentes escucharon el anuncio pasmados no dando crédito a
lo revelado, pero comprobaron que todo era cierto al observar bajar la
bandera dominicana y subir al asta la de España, por lo que procedieron a
dispersarse lentamente hacia sus respectivas viviendas.
Unos tres mil españoles, procedentes de Cuba y Puerto Rico,
llegaron a Santo Domingo en los días 5 y 7 de abril al mando de los
Brigadieres Don Antonio Peláez de Campomanes y Don Joaquín Gutiérrez
de Ruvalcaba.
257
Manual de Historia Critica Dominicana
En San Francisco de Macorís, se produjo, el 23 de marzo, la primera
protesta en contra de la anexión cuando en el acto de cambio de bandera
el pueblo se amotinó tratando de impedirlo haciendo disparos al aire, al
mismo tiempo, que proclamaba: ¡Abajo España!, ¡Viva la República!.
Otro pueblo que se pronunció fue Moca, cuando el 2 de mayo de se
mismo año, el coronel José Contreras, quien era ciego, encabezó a un
grupo de revolucionarios, que proclamando “¡Viva la República!”, tomo la
plaza, de la que fueron desalojados poco después por el anexionista Juan
Suero, traidor a la causas republicanas y quien sería llamado por los
españoles el Cid Negro por el valor que demostró en distintos lugares de
batallas.
Santana dispuso que Contreras, José María Rodríguez, José
Inocencio Reyes y Cayetano Germosen fueran ejecutados el 19 de ese
mes, acusados de asaltar la plaza.
Del Rosario Sánchez decidió en junio de 1861 cruzar la frontera
dominico – haitiana, junto al maestro de escuela de Sabaneta, José
Cabrera, los generales José María Cabral, Fernando Taveras y otros
soldados y civiles sureños y antisantanistas.
Cabral dio órdenes al coronel Gabino Simonó para que tomara La
Matas de Farfán, lo que hizo, mientras que otros patriotas ocuparon El
Cercado, Cachimán y Neyba.
Ante la ofensiva de los revolucionarios, las autoridades españolas no
se cruzaron de brazos y enviaron una escuadra a Haití y amenazaron al
presidente Geffard con bombardear la capital sino retiraba el apoyo a los
combatientes, lo que tuvo que hacer.
Al conocer de la situación, el general Santiago D´Oleo, quien fue
ganado para la causa en El Cercado, decidió traicionar a los patriotas,
procediendo a tenderle una emboscada en el camino de Hondo Valle,
resultando Sánchez herido y capturado, junto a unos veinte compañeros
en la loma de Juan de la Cruz.
El grupo fue trasladado a San Juan de la Maguana, donde un
improvisado Consejo de Guerra, que presidía el general
258
Anexión y Guerra de Restauración (1861 – 1865)
Domingo Lazala y como fiscal el coronel Tomás Pimentel los condenó, por
instrucciones de Santana, a muerte el 3 de julio.
Sánchez y sus compañeros fueron fusilados al día siguiente, en
horas de la tarde, pese a los reclamos de la oficialidad española para que
Santana perdonara sus vidas.
*La política económica y social del ocupante español.
La administración española realizó una desastrosa política
económica y social que motivó que hasta sus aliados criollos dejaran de
respaldarla.
España no se planteó en ningún memento hacer grandes gastos en
su nueva colonia, muy por el contrario, pretendió que fuesen los
dominicanos quienes incurrían en ellos.
Una parasitaria y deficiente burocracia española se apoderó de los
puestos claves desplazando a los dominicanos que recibieron sueldos
menores que los ibéricos, contrario a lo que pensó Santana ocurriría con la
anexión.
El nivel de recaudaciones fiscales del Estado Dominicano de 1860 se
duplicó para 1862, mientras tanto las autoridades españolas no
aportaban sumas significativas para resolver los compromisos que
establecieron al momento de cercenar la soberanía dominicana.
Asimismo, establecieron un nivel general de producción
acompañado de un sistema impositivo que tuvo como resultado un
aumento en las recaudaciones del Estado, pero esto afectó a los
campesinos y a otros sectores de la vida nacional.
En lo relativo a la cuestión monetaria, la política española también
fue frustratoria para los dominicanos, al elevarse el circulante monetario
en moneda nacional a una suma indeterminada entre 100 a 125 millones
de pesos nacionales, en tanto que el circulante moneda fuerte no debió
llegar a superar la suma de 200 mil pesos.
La cotización de la moneda nacional en los inicios de 1861 fue de
500 pesos por cada peso fuerte lo que provocó una
259
Manual de Historia Critica Dominicana
Situación de inestabilidad de la moneda, sumado a la desconfianza que se
generó entre productores y comerciantes por el poco valor de la misma.
En lo concerniente al aspecto social, la situación no fue menos
difícil debido a los conflictos que surgieron entre españoles y los sectores
dominantes criollos, principalmente por cuestiones del color de la piel.
Los españoles que viajaron a Santo Domingo creyeron que vendrían
a un país eminentemente hispánico, pero se encontraron con una realidad
que no esperaban, la de un pueblo integrado por una mayoría mulata y
con costumbres que no eran totalmente española debido a los siglos
transcurridos desde que esta Isla fuera colonia de la Metrópolis.
La inconformidad entre los criollos se hizo sentir más a partir del
momento en que los militares dominicanos fueron apartados de la
administración y otros puestos en retiro con salarios inferiores. Lo mismo
ocurrió con la burocracia civil criolla.
Además, los dominicanos recibieron un trato verbal vejatorio de
parte de los ibéricos que les hacían significar que debido al color de su piel
en Cuba y Puerto Rico , posesiones españolas, serian esclavos.
Asimismo, procedieron a anular los privilegios de que disfrutaban
los sectores dominantes antes de la anexión y reprimieron el ejercicio de
la Masonería y la libertad religiosa, llegando incluso a tratar de sustituir a
los sacerdotes criollos, por ibéricos.
Las contradicciones se hicieron cada vez más agudas entre
españoles y dominicanos, lo que motivaría a Pedro Santana, designado
por la Reyna el 14 de mayo de 1861 Teniente General de los Ejércitos
Españoles y Capitán General del territorio que formaba la ex República
Dominicana, a renunciar como Capitán General el 7 de enero de 1862,
alegando quebrantos de salud. La dimisión fue aceptada el 28 de marzo.
260
Anexión y Guerra de Restauración (1861 – 1865)
*Los movimientos pre-restauradores:
Un sentimiento de rebeldía contra los anexionistas españoles fue
apoderándose de los habitantes, en particular del campesinado, que
constituía el 90 por ciento de la población, así como de la élite intelectual
concentrada en la región del Cibao.
Sin embargo, fue en el Sur, donde cayó Sánchez y sus compañeros,
donde nuevamente surgió un movimiento, ésta vez dirigido por Cayetano
Velázquez, quien se pronunció la madrugada del 3 de febrero de 1863, en
la vida de Neyba.
La comandancia de la localidad fue capturada por los patriotas, que
detuvieron al general Domingo Lazaña, quien en horas de la noche, fue
libertado por la población que no apoyó el denominado Movimiento de
Neyba.
Velázquez fue detenido junto a sus hombres, luego que un grupo de
neyberos se reunieran en la alcaidía y dirigieran un ataque en su contra.
No obstante el fracaso de los patriotas sureños, en la región
Noroeste surgieron otros movimientos pre-restauradores, principalmente,
en sabaneta, Guayubin, Puerto Plata, Montecristi y Santiago.
Entre los líderes estuvieron Santiago Rodríguez, el coronel Lucas
Evangelista de Peña y José Cabrera. Se fijó hacer el levantamiento el 27
de febrero de 1863 con motivo del aniversario de la Independencia
Nacional.
Sin embargo, un incidente motivó que la fecha fuese adelantada al
ser saludado, uno de los involucrados, Norberto Torres, quien en estado
de embriaguez, respondió de manera altanera a un soldado español:
“paisano yo de usted, dentro de cinco días ustedes sabrán lo que les
viene encima”.
El soldado comunicó al capitán Garrido la amenaza de que fue
objeto y éste dispuso el arresto de Torres, quien logró escapar lanzándose
al río Yaque.
Entonces Torres, quien se ganó el dicho popular de: “más
261
Manual de Historia Critica Dominicana
hablador que Norberto Torres”, se dirigió al poblado de Guayubín donde
informó lo ocurrido al coronel Lucas Evangelista de Peña.
Ante la situación que se presentó, De Peña decidió actuar
rápidamente, sin pedir ningún tipo de instrucción a su jefe político
Santiago Rodríguez, y concentró a sus partidarios para tomar como se
planeó la población de Guayubín.
El primer ataque fue rechazado por el general Fernando Valerio,
quien era el comandante y estaba en esos momentos del lado de los
anexionistas españoles.
Sin embargo los patriotas lograron tomar la plaza la misma noche
del 21 de febrero luego de utilizar la táctica de simular el retiro y caer por
sorpresa sobre los anexionistas.
Santiago Rodríguez, al conocer de lo ocurrido en Guayubín,
procedió a pronunciar a Sabaneta al día siguiente y de inmediato instruyó
al general Antonio Batista para que avanzara hacia Santiago al frente de
una columna en la que iba Gregorio Luperón, aún desconocido por la
mayoría de sus compañeros.
La columna sostuvo un enfrentamiento con la gente de Las Matas,
al atravesar el paso de Mao en Bulla, pero lograron continuar hasta llegar
a la confluencia de Inoa y Amina.
En momentos en que subían la montaña del Peñón tuvieron que
hacer frente a una columna dirigida por el coronel de las reservas José
María Checo.
El general Batista abandonó el combate, en horas de la noche del 23
de febrero, al recibir una comunicación de Rodríguez de que regresará de
inmediato a Sabaneta porque el general José Antonio Hungría,
Gobernador de Santiago, había tomado la población de Guayubin.
Sin embargo, Hungría tuvo que retornar a Santiago el día 24 para
enfrentar un movimiento que pronunció la ciudad en contra de la anexión.
Los patriotas, la mayoría miembros del ayuntamiento, y parte del
pueblo, carentes de armas, fueron rápidamente
262
Anexión y Guerra de Restauración (1861 – 1865)
capturados por el Jefe Militar del Batallón “La Corona”, coronel Joaquín
Zarzuela, quien envió tropas al fuerte de San Luis, donde se encontraban
los revolucionarios.
Los patriotas, al percatase de que no podían hacerle frente a los
soldados, decidieron dispersarse acordando reunirse nuevamente, en
horas de la noche, en el “Fuerte de Dios”, para de allí pasar, por los
medios que pudieran, a Sabaneta.
Hungría, quien disfrutaba de prestigio en el Cibao por su destacada
labor en la guerra de independencia, llegó a Santiago y lo encontró en
calma, y luego de adoptar algunas medidas y realizar detenciones, marchó
de nuevo, el 27 de Febrero, hacia Guayubin.
Una comisión, integrada por el coronel Furcy Fondeur, Benigno
Filomeno de Rojas, Carlos y Tito Fermín acompañaron al gobernador con
el objeto de tratar de convencer a los patriotas a que descontinuaran sus
acciones bélicas.
Los comisionados fueron interceptados por el coronel Benito
Monción, quien lo dejó pasar hacia Guayubin donde convencieron al
general Lucas de Peña a detener el avance de las tropas.
El comandante Pedro Antonio Pimentel recibió entonces
instrucciones para que informara a Monción de la decisión de Lucas de
Peña, motivando la desmoralización de los patriotas.
Monción se opuso radicalmente a esa medida y se dirigió con su
gente hacia el “´Paso de Mangás”, que se encuentra en la confluencia del
Yaque y del rio Guayubín.
Al mismo tiempo, hizo transportar hacia el lugar dos piezas de
artillería del otro lado del río, para colocar una en el señalado paso, y otra
en el frente.
El coronel Santiago Amezquita, experimentado miliar fue
encargado de dirigir las operaciones, pero éstas medidas no impidieron
que el general Hungría, después de tomar la población de Guayubín, el 2
de marzo, atacara a Mangá, la que tomo, luego de desarrollarse
encarnizados combates.
263
Manual de Historia Critica Dominicana
Al día siguiente atacó a Sabaneta , donde los patriotas hicieron una
fuerte resistencia, pero al estar en minoría en lo concerniente a
combatientes y armas fueron vencidos, resultando muertos el mandante
José Mártir, así como Ignacio Reyes, quien llego a matarle el caballo a
Gaspar Polanco , quien pertenecía en esos momentos al Ejercito de las
reservas.
Los vencidos, con el coronel Rodríguez a la cabeza, abandonaron el
lugar hacia el otro lado del rio Yagüajal, en donde no se atrevieron los
españoles continuar persiguiéndole.
*La reunión de los Almácigos:
Las derrotas sufridas no impidieron que los patriotas renunciaran a
seguir combatiendo, y al día siguiente del triunfo de los anexionistas en
Sabaneta, el hacendado Santiago Rodríguez se reunió, en un lugar
denominado Los Almácigos, con los principales líderes del movimiento.
En el encuentro se acordó el planeamiento de Rodríguez de pasar a
Haití con el objeto de conseguir armas para continuar la lucha, al mismo
tiempo que se mantendría el hostigamiento a las fuerzas anexionistas
situadas en los alrededores de la frontera.
Los generales Benito Monción y José Contreras fueron comisionados
para realizar ésta tarea, la que cumplieron al atacar constantemente la
población de Dajabón y zonas aledañas.
En las inmediaciones de Cabo Haitiano se estableció Santiago
Rodríguez, mientras que Monción en la comunidad “La Visite” y de esa
manera ambos tuvieron más facilidades para gestionar armas y respaldo
de parte de las autoridades haitianas.
*La contribución de las masonerías dominicana y haitiana:
Los patriotas recibieron el decidido apoyo de las masonerías
dominicana y la haitiana en su lucha independentista al extremo de
celebrarse una reunión en Cabo Haitiano entre el general Laguerre Albart,
Gobernador del Norte y Delegado del Gobierno de Geffard, y el coronel
Santiago Rodríguez.
264
Anexión y Guerra de Restauración (1861 – 1865)
El encuentro fue posible gracias al encargado de la masonería, en
Cabo Haitiano, Huberto Marzán, quien convenció al alto oficial haitiano en
torno a la justeza de la lucha de los nacionalistas y obtuvo de éste una
segunda entrevista con los revolucionarios.
Este encuentro se efectuó con la presencia de los generales Cabrera
y Monción, quienes contribuyeron a convencer a Albart, y lograron que su
Gobierno respaldara a los patriotas, aunque con la condición de que sería
retirado si España se percataba de ello.
*Se incrementaron los planes conspirativos:
Los planes continuaron con mayor impulso y se enviaron mensajes a
los patriotas, que estaban en distintos lugares del país, para que
estuvieran preparados para cuando se iniciara la lucha definitiva.
El coronel Pedro Antonio Pimentel, recibió por su parte,
instrucciones precisas, de los líderes del movimiento que presidía
Santiago Rodríguez, para que concentrara a los revolucionarios de Martín
García, Mangá y Cerró Gordo, a fin de que estuviesen en Maracabón
Arriba, situado en una sábana, a orillas de un río cerca de Guayubín.
Asimismo, las autoridades españolas, al percatarse del fracaso de la
rebelión dispusieron que el general Pedro Santana, quien fue enviado a
Santiago para reforzar las guarniciones de esa ciudad, retornara a Santo
Domingo.
Además, emitieron un indulto general, el 16 de marzo, con el objeto
de ganarse el apoyo de los pobladores de los lugares que se habían
rebelados.
Sin embargo, cometieron un grave error al disponer, el 17 de abril,
el fusilamiento de los principales dirigentes del Movimiento de Santiago
con lo que se incrementó el disgusto que sentían los residentes de esa
localidad.
Las víctimas fueron el poeta Eugenio Perdomo y los
265
Manual de Historia Critica Dominicana
comandantes de la gesta independentista, Carlos de Lora, Vidal Pichardo,
Pedro Ignacio Espaillat, Ambrosio de la Cruz, Pedro Thomas, alias Pierre,
y Antonio Batista.
*Inicio de la Guerra de Restauración.
Los preparativos para expulsar a los anexionistas españoles
continuaron con el apoyo del Gobierno haitiano y las decididas actitudes
de Santiago Rodríguez, Benito Monción y José Cabrera, éste último
atrincherado en la montaña, que en la actualidad lleva su nombre.
Las autoridades anexionistas recibieron informes de esas
actividades y se dispusieron hacerle frente con la seguridad de que
nuevamente triunfaría como ocurrió en febrero.
El comandante, general D. Manuel Buceta, cuya acciones represivas
llevó a la población a utilizar la frase de: “más malo que Buceta”, se
trasladó a Dajabón para documentarse en torno a las versiones de que los
patriotas se disponían desarrollar una ofensiva de mayor alcance que la
anterior.
Al conocer de la magnitud de la conspiración ordenó la
concentración de las tropas en Dajabón, dejando a Capotillo y demás
comunidades fronterizas sin guarniciones, favoreciendo de esta manera
los planes independentistas.
La decisión del oficial permitiría que el 15 de agosto de 1863 se
reunieran en la población haitiana: “La Visite”, cerca de Juana Méndez, los
siguientes patriotas:
Generales: Santiago Rodríguez y José Cabrera; Coroneles: José
Antonio Salcedo (Pepillo), Pedro Antonio Pimentel, Juan A. Polanco, Luis
Yeyé, Francisco A. Gómez, Rufino Gómez y Aniceto Quintana; Tenientes
Coroneles: Benito Monción y José Alejandro Bueno; Comandantes:
Segundo Rivas, Juan de Mota Monción, Manuel Rodríguez, alias El Chivo
y Pablo Reyes.
Los patriotas, entre los que también estuvieron Almonte y Evaristo
Aybar, así como Gregorio Luperón y el Capitán haitiano Eugenio Beliard,
acordaron cruzar la frontera al día siguiente, o
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Anexión y Guerra de Restauración (1861 – 1865)
sea, el 16 de agosto del indicado año.
Los revolucionarios al llegar al cerro de Capotillo procedieron a izar
la bandera dominicana, iniciando así lo que se conoce como la guerra de
Restauración que abarcó todo el territorio nacional.
La ausencia de guarniciones españolas motivó que no se produjeran
combates en Capotillo, ni en Dajabón, de ahí, que los primeros ocurrieron
durante los siguientes días con resultados positivos para los patriotas, que
ésta vez no tuvieron un Norberto Torres para que denunciara el
movimiento.
El primer combate ocurrió el 17 de agosto, en toda Línea Noroeste,
pero con la ausencia del hacendado Santiago Rodríguez, quien decidió,
inexplicablemente, quedarse en Sabaneta al margen de la guerra, que
planificó y contribuyó a su materialización.
Rodríguez presumiblemente rechazo ser escogido presidente
provisional del Gobierno que se instalaría, pero lo cierto es que no quiso
abandonar Sabaneta, y de esa manera no tener el riesgo que corrieron los
demás involucrados en la gesta restauradora.
*El incendio de Santiago:
El movimiento iniciado por 14 patriotas, en Capotillo, encontró
rápidamente el apoyo decidido de las poblaciones de La Vega, Moca,
Puerto Plata, San Francisco de Macorís y Cotuí, por lo que decenas de
hombres de esos lugares se trasladaron hacia la Línea Noroeste para
adherirse a los patriotas que iniciaron la marcha hacia Santiago.
Unos 600 hombres llegaron a las inmediaciones de la indicada
población, el primero de septiembre de 1863, y el día seis comenzaron a
avanzar hacia la fortaleza San Luis, donde buscaron refugio cerca de 800
españoles.
La posición ventajosa de los anexionistas, dada la ubicación de la
plaza y luego la llegada de refuerzos, procedentes de Puerto Plata, impidió
que los patriotas la tomaran.
267
Manual de Historia Critica Dominicana
Ante esta situación, Gaspar Polanco, quien se había pasado a las
filas restauradoras y se convertiría en la primera espada de la gesta
Restauradora, dispuso ese 6 de septiembre de 1863 el incendio de
Santiago.
Al no poder romper el cerco y encontrarse acorralados por las
llamas, en la fortaleza San Luis, los soldados tuvieron que desistir de su
resistencia armada y negociar su salida.
Entre los acuerdos a que se llegaron figuró el que los españoles
abandonaran la ciudad el 13 de septiembre, lo que constituyó el primer
gran triunfo de los restauradores.
*El primer gobierno restaurador:
Las contradicciones de inmediato surgieron en las filas de los
nacionalistas, el abogar unos por una paz negociada con España, mientras
que otros se manifestaron en favor del retorno a la República.
Ulises Francisco Espaillat y Pedro Francisco Bonó se impusieron ante
los planes conservadores, y maniobraron para que se formara, el 14 de
septiembre, el Gobierno restaurador convenciendo al general José
Antonio Salcedo para que ocupara la Presidencia, mientras Benigno
Filomeno de Rojas la Vicepresidencia.
En torno a los debates que se suscitaron entre los restauradores
durante los días 13 y 14 de septiembre, el general español Adriano López
Morillo, apunta lo siguiente:
“…Sólo dos se mostraron recelosos y reservados: los señores Pedro
Francisco Bonó y Ulises Francisco Espaillat”.
“A esto dos revolucionarios se debió la continuación de la guerra y
el establecimiento del primer Gobierno de la restauración dominicana.(…)
Espaillat resulta la más grande figura de aquella revolución; sin él, todos
hubieran cedido y marchado a la sumisión*”.
____________________________________________________________
(*) López Morillo, Adriano: “Memoria sobre la Segunda Reincorporación
de Santo Domingo a España”, Tomo II. 1983, págs.14 y 16.
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Anexión y Guerra de Restauración (1861 – 1865)
A pesar de las contradicciones entre el Directivo de la gesta en lo
único que hubo coincidencia fue en la de extender la guerra hacia las
provincias del Seibo, Santo Domingo y Azua que se mantenían inactiva
luego de prácticamente haber transcurrido un mes de iniciarse la lucha
por toda la región Nordeste y Norte del país.
El Gobierno restaurador entonces comisionó a un grupo de
patriotas para que viajaran a Haití y planificaran con el general José María
Cabral la invasión de Azua, mientras que al mismo tiempo designaba al
general Pedro Florentino, alias Tolentino, para que se dirigieran a esa
provincia a incentivar a la población a unirse a la causa restauradora.
Cabral, junto a Norberto y Ramón Tiburcio, José María Andújar, E.
Contreras y más de 40 revolucionarios haitianos, entre ellos varios
oficiales del Ejército de ese país, tomaron Las Matas y El Cercado sin
oposición por carecer éstos poblados de guarnición. Luego se dirigiría a
San Juan de La Maguana, donde encontró al general Florentino, quien la
había ocupado.
El coronel Aniceto Martínez y el comandante Pedro Flores se
apoderaron de Neyba y Barahona, mientras que Cabral y Florentino de
San José de Ocoa.
El general Cabral dispuso, el 28 de septiembre, la toma de Azua,
pero encontró una tenaz resistencia del general Puello, quien logró
retenerla hasta el 9 de octubre cuando fue sacado con su guarnición por
tres grandes vapores que llegaron a las playas de Tortuguero y los condujo
al Placer del Estudio, en Santo Domingo.
Asimismo, el 30 de septiembre se produjo en Arroyo Bermejo un
enfrentamiento entre Gregorio Luperón y Pedro Santana, quien resultó
derrotado.
En el combate, ocurrido específicamente, en el denominado lugar;
El Sillón de la viuda, actual jurisdicción de la provincia Sánchez Ramírez,
los restauradores obligaron a Santana a retirarse, en horas de la noche del
indicado día dejando
269
Manual de Historia Critica Dominicana
Una parte de su tropa, que fue fácilmente derrotada el primero de
octubre de 1863.
Los triunfos obtenidos por los patriotas se debieron a dos
elementos a los cuales el disciplinado ejército español no estaba
entrenado para enfrentar: la utilización del machete como ara de combate
y la táctica de la guerra de guerrilla, que consiste en atacar por sorpresa y
en los lugares favorables.
El ejército español, desconocedor del territorio y no preparado para
este tipo de combate sino para aquel en campo abierto frente a otro
ejército uniformado, disciplinado y organizado, fue desmoralizándose ante
la embestida a que se veía constantemente sometido, no sólo ya en las
regiones Noroeste y Norte, sino en todo el territorio nacional.
Los dominicanos, sin uniformes, armados de cuchillos, machetes,
desnudos de la cintura hacia arriba los sorprendían en lugares donde la
movilidad era nula, por lo que las armas de fuego del ibérico poco podía
hacer.
En el plano político, el Gobierno de Salcedo hizo gestiones para
obtener ayuda en otros países, como Estados Unidos, pero los esfuerzos
en ese sentido resultaron vanos.
Las autoridades haitianas, por su parte prestaron su concurso a los
restauradores al entender que la permanencia de los españoles
constituían un peligro para ellos.
*Duarte retorna al país:
A principio de 1864 llegó al país, después de 20 años de exilio, el
patricio Juan Pablo Duarte, junto a su tío Mariano Diez, su hermano
Vicente Celestino, el poeta Manuel Rodríguez Objío y el venezolano
Candelario Oquendo.
El retorno ocurrió por Guayubín, desde donde escribió, el 28 de
marzo de 1864, una carta al Gobierno Provisorio en la que se puso,
conjuntamente con los demás, a disposición de la causa, lo que fue
rechazado por los integrantes de dicho régimen a excepción del entonces
Vicepresidente, Francisco Ulises
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Anexión y Guerra de Restauración (1861 – 1865)
Espaillat y del sociólogo Pedro Francisco Bono.
Los directivos restauradores presumiblemente temieron que el
fundador de la nacionalidades dominicana recobrara el liderazgo que tuvo
en el pasado y le diputara el poder.
La mezquindad y los prejuicios se apoderaron de los dirigentes del
movimiento, y relegaron a un segundo plano a Duarte, quien no obstante,
se reunió con el ex – trinitario Matías Ramón Mella, Ministro de Guerra,
quien se encontraba gravemente enfermo. Luego sería nombrado
Vicepresidente del Gobierno, pero no pudo desempeñar el cargo al morir
el 4 de junio de 1864.
Ulises Espaillat ante la manera ingrata que los demás miembros del
Gobierno trataban a Duarte insistió en que debían cambiar su actitud, por
lo que finalmente accedieron a ofrecerle una misión diplomática en el
exterior.
Duarte, al principio rechazó indignado la oferta, pero luego la
aceptó para impedir el agudizamiento de las contradicciones que observó
existían en el seno del movimiento restaurador.
El exilio nuevamente fue su residencia, partiendo con la frustración
reflejada en el rostro hacia Estados Unidos y Venezuela con el objeto de
obtener ayudas para la causa nacional.
La muerte lo sorprendió doce años después, el 15 de julio de 1876,
en Venezuela, en momentos en que se encontraba desamparado y
olvidado por ese pueblo por el que tanto luchó.
*Golpe de Estado:
La guerra continuó, pero las diferencias políticas entre los patriotas
cada vez fueron mayores hasta que el 15 de octubre de 1864, el general
Gaspar Polanco derrocó el Gobierno de Salcedo (Pepillo) utilizando el
alegato de que éste mantenía una actitud pasiva frente a los anexionistas
y buscaba obtener una paz en condiciones no favorables para los
nacionalistas.
Luperón fue el encargado de conducir al expresidente Salcedo, en
calidad de detenido, a la frontera haitiana y durante
271
Manual de Historia Critica Dominicana
el trayecto tuvo que enfrentar varios obstáculos, incluyendo la oposición
que le hicieron Benito Monción y Juan Antonio Polanco, cerca de
Guayubin, quienes consideraron que Salcedo debía ser juzgado por un
Consejo de Guerra.
Una situación más compleja confrontó en Dajabón ante la actitud de
Pimentel y Cabrera de pretender fusilar a Salcedo lo que impidió.
Sin embargo, todo estuvo en contra de ex presidente, ya que el
general Plurantrope Noel, Gobernador de Fart Liberti y Jefe de frontera
rehusó aceptarlo en calidad de deportado, sino como a un amigo.
Luperón comunicó la situación a su Gobierno, que le ordeno
retomar al prisionero a Santiago, pero luego lo trasladaron a Maimón,
donde fue asesinado, el 5 de noviembre de 1844, por órdenes de
presidente Polanco, quien con esta vil acción quedó marcado en la
historia dominicana.
El gobierno de Polanco se interesó en la reorganización de todo el
movimiento revolucionario, el que prácticamente se encontraba
desarticulado debido a la política pacifista que Salcedo le imprimió.
*Polanco también es derrocado:
Menos de 90 días permaneció Polanco en el poder debido al
agudizamiento de las contradicciones entre los restauradores y al
desconocimiento que tenía éste de las condiciones que debe tener un
estadista (ni siquiera sabía escribir ni leer), así como el ataque suicida que
realizó a Montecristi en diciembre de 1864.
Este fracaso militar fue el detonante para que los líderes de la
Restauración decidieran derrocarlo acusándolo de tirano y de haber
dispuesto el asesinato del ex presidente Salcedo.
Polanco fue sustituido, el 24 de enero de 1865, por una Junta
Provisional Gubernativa, presidida por Benigno Filomeno Rojas y Gregorio
Luperón, como Vicepresidente.
El derrocamiento no puso término a los dimes y diretes
272
Anexión y Guerra de Restauración (1861 – 1865)
que caracterizaba al Directivo Restaurador por lo que Filomeno Rojas
decidió declararse enfermo, asumiendo Luperón la Presidencia de
Gobierno.
La Constitución de 1958 fue puesta en vigencia por Luperón, quien
emitió un decreto mediante al cual fijó los derechos de importación y
rebajó los de exportación.
Asimismo, procedió a agilizar los trabajos de la Convención que
fueron terminados el 27 de febrero de 1865, resultando electos el general
Pedro Antonio Pimentel, y Benigno Filomeno de Rojas como Presidente y
Vicepresidente, respectivamente de la República. Asumieron el cargo el 22
de marzo.
* Acuerdo de Carmelo:
La muerte de Pedro Santana, el 14 de julio de 1864, aceleró el
triunfo de los restauradores, al sumarse a sus filas la mayoría de los
oficiales criollos que seguían al caudillo seibano, y que se destacaron en la
lucha independentista.
A ésta situación, se agregó un hecho significativo ocurrido en
España, y fueron los debates, largos y acalorados, que en la Corte
comenzaron a producirse, aprobándose el abandono de Santo Domingo al
llegar a la conclusión de que la guerra era respaldada por la mayoría del
pueblo dominicano.
La Reyna Isabel II dispuso, el 3 de marzo de 1865, el abandono del
territorio dominicano, derogando el decreto mediante el cual se ordenó la
anexión.
El general José de La Gándara, Gobernador de Santo Domingo, al
conocer la decisión de la Corona trató de obtener una desocupación
honrosa para España y procedió a invitar al Gobierno de Pimentel a que
enviara una comisión con el propósito de firmar un tratado de paz.
En las conversaciones con los comisionados, los generales José del
Carmen Reynoso y Melitón Valverde y el Presbítero Miguel Quezada, La
Gándara logró que éstos, excediéndose en sus funciones, firmaran un
convenio favorable a los intereses de España.
273
Manual de Historia Critica Dominicana
El acuerdo aprobado el 6 de junio de 1865, en la quinta de San
Francisco del Carmelo, que se encontraba en las inmediaciones de la
amurallada ciudad de Santo Domingo, fue rechazado por el Gobierno
Provisorio mediante decreto del 12 de ese mes al declararlo inaceptable,
nulo y de ningún valor ni efecto.
Al mismo tiempo, hizo saber al general La Gándara que no pactaría
nada que no fuese la salida de las tropas españolas, la devolución de los
presos, garantías y seguridades para los heridos y enfermos.
El enérgico rechazo se debió a que en el denominado acuerdo de
Carmelo se establecía que el pueblo dominicano cobraba su
independencia por un acto de Magnanimidad de la nación ibérica y
reconocía y declaraba que España obedeció a la más alta generosidad y
nobleza cuando anexó el territorio nacional a su reino.
En el convenio se afirmaba que el pueblo dominicano tenía el firme
propósito de establecer relaciones de amistad con España y celebrar un
tratado de Comercio y Navegación.
Otras estipulaciones eran referentes a que España estaba en su
derecho de oponerse con la fuerza de las armas a cualquier movimiento
que afectara sus intereses.
Asimismo, se obligaba al país al pago de una alta indemnización por
concepto de guerra, y a no enagenar el todo ni parte de su territorio a
ninguna Nación ni pueblo.
De igual manera, el país no podía establecer convenio que
perjudicara los intereses de la Corona en sus posesiones de las perjudicara
los intereses de la Corona en sus posesiones de las Antillas sin la
intervención o consentimiento del Gobierno ibérico.
*Triunfo de los restauradores:
Los restauradores rechazaron el acuerdo de Carmelo y España tuvo
que disponer el retiro de sus tropas en Santo Domingo. Esto, ocurrió entre
el 10 y el 11 de julio de 1865, y nuevamente la bandera tricolor volvió a
ondear en todo el territorio nacional.
El general Gregorio Luperón, en sus Notas Autobiográficas y
Apuntes históricos afirma que España perdió en esa guerra 35 millones de
pesos y 18 mil soldados.
-274-
Asimismo un número no determinado de dominicanos,
puertorriqueños y cubanos que formaban parte de las reservas y como
voluntarios.
Sin embargo, el general La Gándara, en su informe a España, afirmó
que los muertos se debieron a las fiebres y otras enfermedades, pero
jamás al plomo y al sable.
Los restauradores perdieron más de cuatro mil hombres y cuatro
generales. Se desconoce la cantidad de dinero que costó la guerra librada
desde 1863 a 1865.
Francisco U. Espaillat Benigno F. Rojas
Espaillat y Bonó constituyeron las dos más grandes figuras de los
inicios de la gesta Restauradora al extremo que el general español Adriano
López Morillo dice del primero que “sin él, todos, hubieran cedido y
marchado a la sumisión”.
LECTURA ESCOGIDA
“Hay noticias digna de crédito de que el General Duarte ha venido a
cooperar activamente con los rebeldes. Este Duarte, de nombre Don Juan
Pablo, es sujeto que hizo gran papel en 1844, cuando se formó la
República Dominicana, habiendo sido proclamado entonces como su
primer Presidente en el Cibao. Pero careciendo de tacto para saber
manejar sus negocios, o sobradamente presuntuoso para contar con el
apoyo de otras influencias que las de sus vaporosos satélites, se malquisto
desde el primer instante con el general Santana, quien estrenó
combatiéndole las fuerzas y el prestigio que alcanzara en sus primeras
victorias sobre los haitianos. Duarte sucumbió fácilmente, y salió proscrito
para Venezuela, donde hasta el día se había obstinado en permanecer
oscuramente, sin embargo de que varias veces ha tenido, y (bajo el
gobierno de S. M. con mayor razón) abiertas las puertas de su país. Es don
de las nulidades políticas salir de la inactividad para consumar su
descredito, y el paso que da hoy D. Pablo Duarte uniéndose a la pésima
causa de la rebelión, merece desde luego la calificación de disparate, y tal,
que para ser capaz de cometerle se necesita un cerebro desorganizado.
Precisamente habrán querido Benigno Rojas y los dos o tres jefes menos
ignorantes de la rebelión sacar gran partidos para que los suyos de este
incidente personal, y se pretenderá dar a Duarte la significación de un
grande hombre capaz de hacer milagros.
“Resultado indefectible: que el Presidente Pepillo Salcedo, Polanco,
el generalísimo y lo no menos generalísimo Luperón y Monción, no
querrán ceder la preeminencia que hoy tienen entre los suyos, y verán de
reojos al recién venido, a quien considerarán como un zángano perezoso
que viene a libar la miel elaborada por ellos. Verdad es que la miel y la
colmena no valen gran cosa; pero esos señores no las han visto más
gordas, y las tienen en tanto aprecio que entre-riñen por ellas como César
y Pompeyo por el imperio del mundo. Dígalo si no el ejemplo de
Florentino, asesinado por Juan Rodón, a causa de rencillas anteriores
sobre lo mío y lo tuyo en los saqueos de Azua, San Juan, etc.
“La llegada de Duarte entre esa clase de gente, puede asegurarse,
por consiguiente, como una nueva causa de complicación y disolución que
surge entre los rebeldes, ya profundamente desmorizados por sus propios
desórdenes, G.”
(Del Diario de la Marina, de La Habana, en su edición del 28de marzo de
1864).
INVESTIGAR
*De la lectura anterior, analice, interprete y explique los aspectos
que considere más importante de ella.
*Las características esenciales de los Gobiernos restauradores.
*Haga una síntesis de la opinión que en torno a los dominicanos, y
en particular de los restauradores tienen los siguientes personajes;
tienen los siguientes personajes: Manuel de Jesús Galván, y el
general José de La Gándara.
*Haga una matriz y resalte los líderes, fechas y acciones
desarrolladas
en las regiones Norte, Sur y Este durante el período de la guerra de
Restauración.
Gregorio Luperón
José Antonio Salcedo Gaspar Polanco
278
CAPÍTULO XI
PRIMERA PARTE DEL SEGUNDO PERÍODO REPUBLICANO
(1865-1900)
*Primer golpe de Estado al iniciarse la segunda República.
La denominada segunda República, comprende el período de 1865 a
1916 y entre sus características más sobresalientes se encuentran los
gobiernos despóticos y los golpes de Estado, producto del caudillismo y el
regionalismo que imperó durante los siglos XIX y XX.
Los dos años de guerra de guerrilla (1863-1865) en contra del
imperio español conllevaron a que poblaciones como Santiago,
Montecristi y Puerto Plata, que al inicio de la década de 1860 eran de las
principales del país quedaran prácticamente destruidas, así como su
economía, fundamentada en la agricultura, particularmente en el cultivo
del tabaco, llamado por Pedro Francisco Bonó, “padre de la patria”, por
su incidencia en la vida económica de la nación.
El tabaco fue precisamente el principal producto comercializado en
el exterior durante el señalado período. Los ingresos recibidos se
utilizaron para financiar las actividades guerrilleras en contra del español.
La gesta restauradora provocó una alianza entre los líderes de las
regiones Norte y Sur, quienes rivalizaron durante la ocupación haitiana a
causa de la política agraria establecida por Jean Pierre Boyer, y luego por
el liderazgo de Pedro Santana, obtenido por las campañas militares
sostenida con Haití.
Otro motivo de esa rivalidad fue la aprobación de la Constitución de
1854, que no fue del agrado de los líderes norteños, los cuales
respondieron con la de Moca, en el 1858.
Los sectores dominantes sureños apoyaron en sus inicios la anexión,
por considerar que tendrían mejores mercados en España para exportar
sus maderas.
Sin embargo, fueron retirando ese respaldo al no recibir los
beneficios económicos esperado y debido al trato discriminatorio
dispensado por los ibéricos en el plano social y racial.
El respaldo del Sur a la gesta Restauradora fue decisivo para el
triunfo de esa epopeya, caracterizada por la lucha cuerpo a cuerpo y con
machetes, a lo que no estaba acostumbrado el ejército español, ni mucho
menos a la guerra de guerrilla implementada por los patriotas
281
Manual de Historia Critica Dominicana
La alianza concertada por los dirigentes de las tres regiones
principales del país, Norte, Sur y Este, se rompió con la salida de las tropas
españolas al pretender los tabacaleros que Santiago se quedara como
capital de la República. Esto no fue aceptado por los sureños y los líderes
de la región Oriental.
El regionalismo se apoderó de los caudillos de la clase media de
esos lugares, cuyas diferencias ideológicas eran bien definidas. Los del Sur
pretendieron mantener el despotismo y el anexionismo, que los
caracterizó durante el período de 1844 a 1961, mientras los del Norte se
pronunciaron en favor del nacionalismo y el liberalismo.
Las consecuencias más importante de estas rivalidades fue que
Santo Domingo se convirtió de nuevo en la capital de la República y el Sur
continuó, aunque no por mucho tiempo, ejerciendo predominio político
sobre el Norte, debido a que el general José María Cabral se constituyó en
el principal dirigente de la guerra Restauradora cuando ésta se extendió
hacia el Sur.
Cabral sustituyó en el liderazgo a Santana, quien murió en 1864, lo
que motivó que muchos de sus partidarios se pasaran a las filas
restauradoras.
Al retirarse los españoles, los últimos, el 11 de julio de 1865, el
general Pedro Antonio Pimentel era el Presidente del Gobierno, pero su
manera despótica de ejercer el Poder provocó su destitución al perder el
respaldo de la mayoría de los líderes restauradores.
Pimentel llegó al extremo de perseguir a Ulises Francisco Espaillat,
Pablo Pujols, Julián Belisario Curiel y Máximo Grullón, quienes fueron de
los ideólogos de la gesta Restauradora.
Ante la situación imperante en Santiago y el temor de la población
de Santo Domingo, que esa ciudad fuera declarada definitivamente la
capital de la República, se buscó la protección del general José María
Cabral.
El líder sureño entró a Santo Domingo, un día después de
abandonarla los españoles. La acción la realizó en momentos en que
Pimentel se encontraba en Cotuí con el propósito de hacer lo mismo.
282
Período repúblicano de 1865 a 1900
Pimentel al tener conocimiento de la nueva situación imperante en
Santo Domingo, y del levantamiento de los generales Eusebio Manzueta y
Marcos Evangelista, decidió retornar a Santiago donde renunció a la
Presidencia el 13 de agosto, pero ya Cabral había sido nombrado el 4 de
ese mes, Protector de la República con plenas facultades para ejercer el
Mandato supremo.
Las razones que se tomaron en cuenta para hacer esta designación
fueron las siguientes:
a)-Fue el Jefe de las fuerzas que entraron en la capital al salir los
españoles.
b)-El gobierno de Pimentel no contó con el apoyo de los lideres
liberales.
c)-El general Cabral protegió a los comerciantes de los desmanes
de
Pimentel.
*Primera administración de Cabral:
Al iniciarse el mandato del general Cabral, fruto del golpe de Estado
dado a Pimentel, el gobierno estuvo formado por un equipo de jóvenes
liberales de la capital, entre ellos José Gabriel García, Mariano Antonio
Cestero, Luis Durocher y Fernando Arturo Meriño.
También lo integró personas experimentadas y ex duartistas como
Jacinto de la Concha, Benito Alejandro Pérez y Pedro Alejandrino Pina,
entre otros.
El señalado Colectivo facilitó la convocatoria de la Asamblea
Constituyente en Santo Domingo, el 24 de septiembre de 1865, y el 14 de
noviembre de ese año, fue puesta en vigencia la Constitución más liberal
que tuvo el país en el siglo XIX al consignar lo siguiente:
283
a)-Declaró ciudadanos a todos los dominicanos, mayores de diez y
ocho años o los casados de menor de edad.
b)-Estableció la diferencia entre la nacionalidad y la ciudadanía
dominicana.
c)-Se permitió el ejercicio de cultos que no fuera el católico.
d)-Eliminación del requisito de la posesión de inmuebles para ser
Presidente o Legislador.
e)-Establecimiento como único requisito para éstos cargos tener 18
años de edad.
f)-Creación del voto directo y el sufragio universal en favor de
todos
los ciudadanos.
g)-Otorgó facultades al Senado de la República para aprobar, o no
ascensos de oficiales militares, desde tenientes coroneles hasta
el
más alto grado.
h)-Modificó la división territorial del país; mantuvo las cinco
provincias originales, pero creó los distritos de Puerto Plata y
Samaná
. i)-Consagró que el Poder Ejecutivo no podía disolver las Cámaras
o
suspender sus sesiones como tampoco impedir las elecciones.
j)-Establecimiento del Poder Judicial.
k)-Prohibición de la reelección inmediata.
l)-Creación del Poder Municipal, para darle mayor autoridad a las
Juntas Provinciales y a los Ayuntamientos Comunales.
A pesar del apoyo recibido, el Presidente Cabral demostró, desde el
inicio de su mandato, debilidad de carácter al no asumir una posición
definida ante la presiones ejercidas por los seguidores del ex Presidente
Buenaventura Báez para que se permitiera su retorno.
Los baecista, que se mantuvieron inactivos durante la gesta
restauradora, al término de ésta, no sólo incrementaron sus actividades a
favor de su líder, sino que la extendieron a la región oriental, encontrando
el apoyo de varios caudillos.
*El Seibo, capital de la República:
El Seibo se convirtió, a fines de 1865, en capital de la República
Dominicana debido al segundo Golpe de Estado,en menos de dos meses,
dado por el general Pedro Guillermo, quien creó una Junta Gubernativa
en
284
la indicada ciudad.
Guillermo pasó a dirigir el movimiento baecista, iniciado por el
general Antonio Guzmán, quien en octubre se levantó en arma en San
Pedro de Macorís.
Cabral, al conocer de la rebelión en el Oriente, decidió renunciar el
21 de octubre, pero los miembros de las Asamblea no la aceptaron y por
el contrario, procedieron a otorgarle mayor respaldo designado una Junta,
entre los que se encontraban el antibaecista, padre Fernando Arturo de
Meriño y Pablo Pujols.
No obstante, Cabral continuó demostrando debilidad en la Primera
Magistratura, y el día 23 de ese mismo mes, se dirigió hacia San Cristóbal,
alegando que buscaría refuerzos, la capital entonces quedó bajo la
dirección del general Eusebio Manzueta.
La situación fue aprovechada por el ex Presidente Pimentel, así
como por los generales Pedro G. Martínez y Federico de Jesús García,
quienes se pronunciaron a favor del movimiento del Este.
El pronunciamiento benefició al general Pedro Guillermo, quien
llegó a la orillas oriental del río Ozama con una tropa anárquica y de
manera amenazante exigió el retorno de Báez a la Presidencia de la
República.
Cabral no sólo renunció, el 15 de noviembre, a la Presidencia, sino
que viajó a la isla de Curazao en una goleta a buscar a Báez para
entregarle la primera Magistratura de la Nación, provisionalmente
ocupada por Pedro Guillermo.
El país, de esta manera, tuvo cuatro presidente en menos de un
año, precisamente al iniciarse su segundo período repubilcano que se
extendió hasta 1916 cuando tropas militares norteamericanas invadieron
el territorio nacional.
*Tercera administración de Báez: (1865-1866).
El tercer Gobierno de Báez se inició, el 8 de diciembre de 1865,
luego de su elección por la Asamblea el 14 de noviembre de ese año.
Un crítico discurso del padre Meriño tuvo que soportar Báez en el
acto de toma de posesión en el que prácticamente repudiaba su elección,
y destacaba su no participación en la gesta restauradora.
Ese mismo día se rebelaron los generales, Gregorio Luperón, en
Puerto Plata; Benito Monción, Guayubín y Lucas de Peña, en Montecristi.
De nuevo, la Línea Noroeste fue escenario, durante dos semanas,de una
287
lucha desgarrante, culminando con la derrota de los insurrectos y el
extrañamiento del país de Luperón.
Báez, como en ocasiones anteriores, maniobró hábilmente en el
plano político al incluir en su Gabinete a los ex Presidentes, Pedro Antonio
Pimentel y José María Cabral.
Sin embargo, éste último renunció, el 16 de febrero de 1866,
alegando problemas de salud cuando lo cierto era que se sentía frustrado
por el trato recibido del mandatario sureño.
Báez, no se sintió afectado por la renuncia de Cabral y su salida del
país, pero sí por la nueva revolución, iniciada veinte días después en la
región Sur del país .
Entre los líderes Marco Antonio Cabral, sobrino del ex Presidente y
ex Ministro de Báez, quien actuó con rapidez y pudo derrotar a los
revolucionarios en Neyba, San Juan de la Maguana y San Cristóbal.
No obstante, la intranquilidad en el Sur continuó incrementándose,
a partir del retorno del general Cabral, quien entró al país por la frontera
con Haití para liderear la revolución.
La oposición militar a Báez nuevamente se desarrolló también en La
Línea al Luperón pronunciar a Puerto Plata, y de inmediato dirigirse hacia
Santiago donde recibió el apoyo de los tabacaleros, quienes vieron a Báez
como el enemigo a vencer.
Los tabacaleros rechazaron las emisiones sucesivas de 100,000,
pesos en billetes, que en contra del Tesoro Público, hizo Báez en los meses
de marzo y abril del indicado año.
En momentos en que el Gobierno enfrentaba los movimientos
armados, el Congreso puso en vigencia, el 19 de abril de 1866, la despótica
Constitución santanista de 1854, alegando que la de 1865 estimulaba las
revoluciones. La Carta Magna aprobada establecía, entre otras cosas, lo
siguiente:
*Restituyó el exilio como pena por hechos políticos.
* El Poder Legislativo se concentró en una sola Cámara, el Congreso.
*Se suprimieron las Juntas Provinciales.
*Emisión de papel moneda.
* Partidos Azul y Rojo.
El origen de los partidos Azul y Rojo se remonta a la guerra civil,
ocurrida en 1857, cuando los combatientes colocaron en sus sombreros
cintas de esos colores para tener una diáfana identificación de cada uno
de ellos.
La práctica se evidenció con mayor ímpetu en el frustrado
movimiento armado dirigido por Luperón, y que fue aplastado en menos
de dos semanas por los generales Miguel Lovera, Juan de Jesús Salcedo y
Federico de Jesús García.Este último se alió luego a Luperón y formó parte
del primer Triunvirato.
El fracaso del movimiento, iniciado el 8 de diciembre de 1865, fue el
punto de partida para el surgimiento de las señaladas organizaciones.
Báez lidereó, desde sus inicios el Partido Rojo. Entre, sus principales
directivos estuvieron Félix María del Monte, Manuel María Gautier,
Evangelista Núñez, Juan de Jesús Salcedo y Valentín Ramírez Báez.
A diferencias del Rojo, el Partido Azul, al principio no contó con un
caudillo, sino con varios líderes, tales como los generales Gregorio
Luperón, José María Cabral, José Antonio Pimentel, Ulises Francisco
Espaillat, Máximo Grullón, Fernando Arturo de Meriño, Emiliano Tejeda y
Mariano Cestero, entre otros.
El partido Azul fue también conocido como Partido Nacional o
Liberal, mientras que el Rojo fue denominado Partido Baecista, o Partido
de la Regeneración.
Una de las principales características de estas organizaciones, desde
su fundación, y todavía mantenida al comienzo del siglo XXI, es la que sus
integrantes sólo buscan intereses personales y por cambiar de bando,
dependiendo de cómo estuviesen sus intereses en juego.
Otra característica, que en gran medida ha prevalecido a través de
la historia republicana de este país, ha sido fue costumbre de los
hermanos, o familiares cercanos, de distribuirse entre los bandos para
estar siempre en el Poder.
También, la practicada por sectores económicos de financiar los
partidos con mayores posibilidades de triunfar en los comicios para luego
exigir todo tipo de prebendas.
El Partido Azul estuvo integrado por “liberales”, incluyendo la élite
cibaeña, compuesta principalmente por intelectuales y la mayor parte de
los antiguos santanistas.
En las filas del “Partido Rojo” militaron los que estuvieron contra
Pedro Santana, una mayoría del campesinado, así gentes humildes del
pueblo y una minoría de profesionales. 288
*Primer Triunvirato militar:
Los triunfos obtenidos en la Línea Noroeste, y el apoyo de los
tabacaleros, así como las acciones realizadas por el general Pimentel en la
capital, permitieron a Gregorio Luperón actuar rápidamente procediendo
a formar un Triunvirato.
El mismo, que significó otro Golpe de Estado, en la naciente
segunda República, fue instalado, el primero de mayo de 1866,
provisionalmente en Santiago. Entre sus integrantes estuvieron, además
de Luperón, por Federico de Jesús García, y Pedro Antonio Pimentel.
El ex Presidente Pimentel había sido enviado por Báez al Cibao, pero
detenido en Moca por Luperón, fue convencido por éste a pasarse a sus
filas. Así lo hizo y entonces se dirigió a Santo Domingo, donde obligó a
Báez a buscar asilo en el Consulado de Francia.
Ante esta situación, los miembros del Gabinete de Báez entregaron,
el 29 de mayo al general traidor el Gobierno.
Luperón, por su parte, creó una Juana Auxiliadora, integrada por
los generales Federico de Jesús García y Pimentel, dos días después de
haber formado el Triunvirato, para que atendiera en Santo Domingo todo
lo relacionado a los asuntos del Gobierno.
El mes de junio fue decisivo para el mantenimiento en el Poder del
Triunvirato debido a que el general Benito Monción se unió a los baecistas
de Montecristi y Guayubín estallando otra guerra civil, en la que
participaron el expresidente Gaspar Polanco y su hermano Tomás Polanco.
Luperón y Pimentel reaccionaron rápidamente enviando tropas por
mar, desde Puerto Plata, hacia los pueblos sublevados, resultando
derrotado el general Monción.
Los baecistas, sublevados en los alrededores de Santiago y Puerto
Plata, contando con el respaldo de los hermanos Polanco, desistieron de
sus propósitos al percatarse de que era inútil todo tipo de resistencia y se
rindieron el 12 de Junio en Jacagua.
Las victorias obtenidas permitieron al Triunvirato instalarse en
Santo Domingo, el 10 de agosto de 1866, procediendo a disolver la Junta
Auxiliadora. De inmediato, convocó a través de un decreto, una
Convención Nacional con el fin de elaborar una Constitución y juramentar
al que fuese elegido como Presidente.
En Santo Domingo, los generales Pimentel y Cabral reanudaron sus
viejas rivalidades ameritando la intervención de Luperón a fin de evitar
otra guerra civil entre aliados.
289-
Asimismo, el Triunvirato, dirigido por Luperón, procedió a emitir
monedas por un total de 200,000 pesos nacionales en billetes de
pequeñas fracciones.
*Luperón impone a Cabral.
El general Gregorio Luperón con la finalidad de poner término a las
contradicciones de los generales Cabral y Pimentel, decidió disolver el
Triunvirato y favorecer al primero para ocupar provisionalmente la
Presidencia de República , dándole de esta manera la espalda al segundo,
que lo ayudó a derrotar a Báez.
Los generales Pimentel y Federico de Jesús García tuvieron que
aceptar la maniobra de Luperón, y el 22 de agosto de 1866 fue
promulgado un decreto designando Presidente Provisional al general José
María Cabral.
El designado, de inmediato emitió un decreto impediendo la
entrada al país a todos aquellos expulsados, entre ellos el ex Presidente
Báez.
De igual manera, que mediante el decreto del 18 de septiembre de
ese mismo año, se creó una brigada de “artillería” y “Restauración”. En el
plano económico, el general Cabral no descuidó el apoyo recibido de los
comerciantes,razón por la cual atendió su reclamo de establecer el precio
de la onza de oro en treinta y dos pesos en papel moneda.
Los comicios fueron celebrados, el 23 de septiembre, y como fue la
costumbre, el general Cabral participó y obtuvo una aplastante victoria al
recibir 4,329 votos.
De inmediato, los baecistas organizaron un movimiento armado a
nivel nacional, con su centro en Moca, a cargo del general Juan de Jesús
Salcedo, con el propósito de destituir al recién electo Presidente
constitucional.
*Segunda administración de Cabral:
En momentos en que el general Cabral se juramentaba como
Presidente de la República, el 29 de septiembre de 1866, se producía en
casi todo el territorio nacional un levantamiento armado, destacándose en
el Sur los siguientes coroneles:
a)-Alejo Campusano pronunció a San Cristóbal.
b)- Manuel Román Pimentel y Basilio Echavarría a Bani.
c)-El teniente coronel José Joaquín Sánchez a San José de
Ocoa
d)-El coronel Rudecindo Ramírez a Azua.
Los indicados baecistas fueron derrotados rápidamente por los
leales del Gobierno que salieron de la capital al mando del general José
del Carmen Reynoso, pero en la región del Cibao, las fuerzas leales de
Cabral, sostuvieron distintos enfrentamientos con los insurrectos dirigidos
por Salcedo y Benito Monción, quienes continuaban luchando a favor de
Báez.
La defensa militar del Gobierno en el Cibao estuvo a cargo del
general Manuel Rodríguez, alias El Chivo, quien venció a los insurrectos y
envió hacia la capital en calidad de detenido a los generales Salcedo y
Monción.
La contundente derrota sufrida por los baecistas no lo intimidó, y el
24 de octubre de 1866, desembarcó en las playas de Yuma, cerca de
Higüey, una expedición procedente de Curazao al mando de los coroneles
Tomás Mercedes Botello, Félix mariano Lluberes y Domingo Cherí.
Esta expedición también constituyó un rotundo fracaso al ser
apresados integrantes, tres días después del desembarco, por el coronel
Manuel Durán, quien era el Comandante de Armas de Higüey.
Cabral Salió airoso de los distintos movimientos armados surgidos,
antes y después de tomar posesión del cargo, pero no presentó
planeamientos concretos en torno a su presunta concepción nacionalista,
y por el contario, se interesó por buscar la cooperación de los sectores de
Poder, y para ello desarrolló una política tendente a beneficiarlos.
a)-Favoreció los intereses de los grupos poderosos en lo relativo a los
precios de los productos.
b)-Aplicó una política monetaria que trajo como consecuencia la
agudización de la crisis económica del país, lesionando los intereses
de los sectores populares de medianos y bajos ingresos, al efectuar
grandes emisiones de papel moneda.
Asimismo, en su gestión se puso nuevamente sobre el tapete el
proyecto de paz con Haití, cuyas relaciones desde 1856, experimentaron
notables acercamientos.
La pieza fue enviada por el Presidente haitiano, general Fabre
Geffard, primeramente a los que integraron el Triunvirato Militar, quienes
lo endosaron al Gobierno de Cabral cuando en 1866 fue electo Presidente.
Cabral procedió a comisionar a Tomás Bobadilla, al general Pedro
Alejandrino Pina y Juan Ramón Fiallo, quienes recibieron plenos poderes
para firmar el tratado, de Paz, Amistad y Comercio, con el Gobierno de
Haití.
Sin embargo los comisionados no pudieron cumplir con la misión
encomendada, ya que al llegar a Por- au-Princice se encontraron que el
Gobierno de Geffard estaba a punto de caer.
El general Silvain Solnave asumió el Poder en Haití , y el 14 de julio
de 1867, designó una comisión con el objeto de viajar a Santo Domingo y
continuar las negociaciones con el Gobierno dominicano.
Los designados fueron Ultime Lafontant, Linstan Pradine, D, Doucet.
St. Aude. C. Lecomte y L. Pouil, mientras por la parte dominicana: Tomás
Bobadilla, Manuel M. Valverde, Juan Ramón Fiallo, Pedro Bobea, Carlos
Noüel y Juan Bautista Zafra.
Las conversaciones se iniciaron el 16 de Julio y concluyeron el 26 de
ese mes con un tratado en el que se aseguró la paz entre ambos países y
se fijó la delimitación definitiva de las fronteras entre las dos Repúblicas.
El Congreso Dominicano apoyó y ratificó el convenio el 3 de
septiembre de 1867, pero el Congreso haitiano lo rechazó, quedando
como un simple proyecto. Las razones del rechazo estuvieron motivadas
por la enemista que se agudizó entre los Presidentes Salnave y Cabral.
*Injerencia Norteamericana: Samaná.
La situación económica, que padecía el país en 1867, y las
constantes revoluciones de los baecistas motivó al Presidente Cabral
procurar recursos económicos, así como armas en los Estados Unidos.
El mandatario, con el respaldo de su Gabinete, entre los que estaba,
José Gabriel García, Ministro de Relaciones Exteriores, envió varias cartas
solicitando empréstitos, e incluso apoyo en casos de que España invadiera
la República.
Ante estas peticiones, el Gobierno estadounidense pretendió
aprovecharse y envió a su Secretario de Estado, William Seward, para que
formulara una contrapropuesta al Presidente Cabral.
La misma consistió en la compra o arrendamiento de Samaná, a
cambio de armas, municiones y respaldo moral de Estado Unidos, a lo que
accedió Cabral, provocando con esa decisión el debilitamiento de su
régimen y la renuncia de sus dos principales ministros, José Gabriel García
y el general José del Carmen Reynoso.
A pesar de ello, Cabral insistió en su actitud, al considerar que sólo
podía mantenerse en el poder con dinero y armas, procediendo a enviar a
Estados Unidos al general Pablo Pujols con instrucciones precisas de
obtener el arrendamiento de Samaná por el precio de 2,000,000 de
dólares.
*Revolución de la Regeneración.
Los baecistas impidieron la materialización del tratado al derrocar a
Cabral, el 31 de enero de 1868, como resultado de la revolución, iniciada
el 7 de octubre de 1867, en Montecristi. En la misman participaron
destacados líderes militares como los generales Francisco Antonio Gómez,
José Barriento y José Ramón Luciano.
La Línea Noroeste se convirtió de nuevo en campo de batalla, esta
vez la revolución se denominó de La Regeneración, y cubrió las
poblaciones de Montecristi, Puerto Plata, Guayubín, Guayacanes,
Esperanza, Santiago, La Vega y Moca.
Uno de los más fieros combates ocurrió en Esperanza, donde murió
el general Miguel Lovera y resultó herido el ex Presidente Gaspar Polanco,
quien murió el 28 de noviembre en La Vega.
Los baecistas fueron avanzando, y el 22 de diciembre, ocuparon a
Santiago donde formaron una Junta Central Gubernativa. La acción
constituyó otro Golpe de Estado. La misma estuvo presidida por el general
José Hungría.
Luperón, al advertir el triunfo de los baecistas, procedió a
abandonar el país, mientras sus seguidores, ubicados en distintos lugares,
decidieron dirigirse hacia la capital en busca de protección.
*Cuarta administración de Báez y la guerra de los seis años.
Un régimen de terror con el propósito de eliminar las fuerzas
políticas de los “liberales” implantó Báez, al asumir el Poder, el 2 de mayo
de 1868, contando con el respaldo de los sectores retardatarios del país.
A pesar de la represión, que ejerció contra sus adversarios, no pudo
impedir, desde el inició de su mandato, el surgimiento de movimientos
armados en todo el territorio.
Ante esa situación, recurrió al mismo expediente de Cabral, el de
buscar recursos económicos en el exterior, y envió a su Ministro Manuel
M. Gautier,a Washington con el fin de percatarse hasta donde llegaron las
negociaciones del señor Pujols.
Los baecistas en la oposición rechazaron el arrendamiento de la
bahía de Samaná pero en el Poder fueron mucho mas lejos que Cabral al
pretender anexar el país, ofreciendo a los Estados Unidos la venta de la
bahía de Samaná por 1, 000,000.00 de pesos oro.
La propuesta incluyó también 100,000 pesos en armas y pertrechos,
así como protección marítima de los puertos de Santo Domingo, Puerto
Plata, y Samaná ante el temor de que los mismos fuesen asaltados por los
enemigos del Gobierno, radicados que en el extranjero.
Al no poder el Gobierno norteamericano darle una respuesta
inmediatamente, el Presidente Báez recurrió, para hacerle frente a la
situación que atravesaba, a la emisión de papel moneda, llamado “bono
metálico”, que llegó a cotizarse a 20 centavos por peso nominal.
La precariedad económica en que se desenvolvía el Gobierno
motivó a Báez a comunicarse con su socio Abraham Jesurum, en Curazao,
para que se trasladara a Estados Unidos con el objeto de gestionar un
préstamo.
Sin embargo, el funcionario no tuvo éxito, trasladándose entonces
a Europa, donde encontró al aventurero financiero, Edward Harmont,
quien facilitó el préstamo, conocido como el empréstito Harmont.
En el convenio, firmado en 1869, se estableció que un grupo de
banqueros ingleses, presididos por Harmont & Compañía prestaría al
Gobierno dominicano 420,000 libras esterlinas, con un interés anual de un
6 por ciento por un período de 25 años.
De esa cantidad, Harmont recibiría, al concertarse el préstamo, la
suma de 100.000 libras por concepto de comisión, lo que significaba que
el Gobierno sólo obtendría 320 mil libras, pero en la práctica se le entregó
unas 38,000 libras esterlinas, que fueron rápidamente gastadas por Báez.
El Gobierno dominicano, para recibir esa ínfima cantidad de dinero
puso en garantías: las recaudaciones aduanales de Santo Domingo y
Puerto Plata; los bienes nacionales, las minas de carbón, los bosques y
otros bienes del país.
La población dominicana en ningún momento creyó el alegato de
Báez en el sentido de que el préstamo sería utilizado para construir
carreteras y ferrocarriles, al hacerse evidente que su régimen sólo podía
mantenerse a través del uso de la fuerza.
Al empréstito se opuso, de manera radical, los Estados Unidos al
considerarlo peligroso a la Doctrina de Monroe, aplicada en los países de
América y que realmente significaba: “América para los
norteamericanos", y no como literalmente proclamaba: “América para
los americanos”.
Una comisión, presidida por el señor Babcok secretario particular
del presidente Grant, llegó secretamente al país, y luego de permanecer
unos días, retornó a su patria llevando consigo un convenio mediante el
cual la Península de Samaná era cedida al Gobierno estadounidense por
un período de 100 años por la suma de 100,000 dólares por un año.
El gobierno dominicano, por su parte, declaró caduco y no
convenido el funesto préstamo Harmont, al mismo tiempo que el de
Estados Unidos se comprometió a otorgar al de la República Dominicana
un millón y medio de dólares para ser remitido a la Compañía Harmont.
De esta manera, se puso fin al préstamo con la compañía británica,
aunque lo convenido por el Gobierno norteamericano sería mucho más
perjudicial, al pretenderse entregar la soberanía nacional.
*Báez solicita anexión a Estados Unidos.
El interés de mantenerse, a como diera lugar en el Poder, llevó a
Báez a ofrecer el país a Estados Unidos, e incluso hacer un plebiscito que
resultara favorable a sus deseos, a cambio de que esa nación le enviara un
barco de guerra y 300, 000 dólares.
Las contradicciones existentes entre el Presidente Johnson y el
Congreso Norteamericano impidieron, en un primer momento, a Báez
lograr sus propósitos.
No obstante, la llegada a la Presidencia de Estados Unidos del
general Ulises Grant en 1869, facilitó los planes del Gobernante
dominicano al estar consciente el mandatario norteamericano de la
importancia geográfica de la República Dominicana.
El militar y Presidente estadounidense acogió la propuesta de Báez
procediendo a darle protección, principalmente del general Luperón,
quien lo combatía utilizando el barco: “El Telégrafo”.
Grand dio instrucciones precisas para que la embarcación fuera
tenazmente perseguida por la marina de su país, al mismo tiempo,
comisionó a Raymond H. Perry para que viajara a Santo Domingo y
suscribiera con Báez el tratado de anexión, lo cual se hizo de manera
secreta.
Perry retornó a su Patria con el borrón del convenio en el que se
consignó que la anexión se realizará en el momento en que el Gobierno
norteamericano entregara al dominicano 100,000 dólares en efectivo y
50,000 dólares en armas.
El Presidente Grant trató de agilizar la concretización del convenio, y
envió a otro agente para que firmara, de manera definitiva, el tratado de
anexión, cuyo artículo 10 precisaba que en caso de que fuese rechazado,
los Estados Unidos tendrían derecho de adquirir la península y bahía de
Samaná en cualquier tiempo antes de finalizado en termino de cincuenta
años, pagando la República Dominicana 2,000.000 de pesos oro.
Asimismo se especificó que Estados Unidos ya había pagado al país
47,229.91 dólares y que ese dinero se descontaría de los 2,000.000 de
dólares anteriores.
Báez y los comisionados estadounidenses firmaron el 29 de
noviembre de 1869, dos tratados, uno para el arrendamiento de la bahía
de Samaná y el otro para la anexión del país.
A pesar de lo acordado, los baecistas iniciaron una campaña
tendente a lograr el apoyo de la población, y el 16 de febrero de 1870
comenzaron oficialmente las elecciones para votar a favor de la anexión.
Los resultados constituyeron un fracaso para los baecistas, que pese
a la represión desatada, sólo pudieron obtener unas 16 mil firmas
favorables de una población, en esa época, estaba por los 300 mil
habitantes.
Entre los opuestos, resueltamente a ese proyecto, estuvieron José
Gabriel García, Gregorio Luperón y otros liberales, quienes protestaron
enérgicamente y enviaron comunicaciones a Washington pronunciándose
en contra de las pretensiones de Báez.
En Estado Unidos, el proyecto anexionista de Báez y Grant encontró
la oposición del Senado, que decidió enviar, en enero de 1871, una
comisión con el objeto de que determinara cual era el verdadero deseo de
los dominicanos.
Los comisionados permanecieron varias semanas en el país y al
retornar a los Estados Unidos favorecieron la anexion, pero su informe en
ese sentido no fue aceptado por todos los miembros del Senado.
Esto se debió a la campaña desarrollada por exiliados dominicanos,
quienes convencieron a algunos senadores, entre ellos, Charles Summer,
del rechazo del pueblo a la anexion.
El proyecto anexionista fracasó, aunque eso no impidió que los
norteamericanos continuaran ocupando la bahía de Samaná al obtener el
Presidente Grant que el Senado prolongara por un año más, la presencia
estadounidense en ese lugar.
*Samaná sigue en poder Norteamericano.
A partir de 1871 la oposición política y militar en contra del
Gobierno de Báez se hizo sentir con más ímpetu ante el fracaso del
proyecto anexionista y el derrocamiento de su aliado el presidente
haitiano Salnave en enero del año anterior.
El nuevo gobernante haitiano, Nissoge Sajet adoptó una política de
apoyo a los enemigos de Báez y en particular de los generales Luperón y
Cabral.
Ante la situación que se le presentó con la llegada al poder de Sajet,
el gobernante dominicano no se amilanó e hizo uso de sus habilidades
políticas pretendiendo chantajear a los Estados Unidos comunicándole
que anexaría el país con Alemania.
Sin embargo, su intimidación no encontró respuesta en el Congreso
norteamericano que trataba otros asuntos que consideraba de mayor
interés para el mismo.
Los norteamericanos debían abandonar Samaná en 1872, por lo que
Báez inició conversaciones con el que fungía como gobernador de la bahía,
coronel Joseph Fabens, acordando que éste junto con otras personas
crearían la compañía “Samaná Bay
299
Manual de Historia Critica Dominicana
Company” para arrendarle ese lugar por 99 años, a razón de 150,000
pesos anuales.
La empresa disfrutaría de todos los beneficios que se le concedieron
al Gobierno norteamericano mediante los frustrados acuerdos de 1869.
El Senado, controlado por Báez ratificó el acuerdo el 28 de
diciembre de 1872 y luego el mandatario trató de hacer creer que esta
operación contaba con el respaldo de la población, por lo que organizó un
plebiscito, el 19 de febrero de 1873, en que sólo recibió 19 votos en su
contra.
La anexión, que no consiguió el Gobierno norteamericano, la obtuvo
con la Samaná Bay Company que procedió a izar la bandera
estadounidense en Samaná, en señal de que ese territorio había dejado de
pertenecer a la República Dominicana.
*La lucha en el Norte y Sur contra Báez.
La resistencia contra el régimen de Báez se inició en el extremo
Suroeste, a los pocos meses de Báez ocupar la presidencia por cuarta vez,
destacándose los generales Gregorio Luperón y José María Cabral.
En el Sur, el general Cabral se convirtió en el caudillo principal
llegando a establecer prácticamente un Gobierno en la región, lo que
demostró que Báez fue perdiendo apoyo en la zona donde siempre lo
había tenido.
Báez también tuvo que enfrentar otras resistencias, como fueron
las dirigidas por los generales Marcos Adón y Eusebio Manzueta, en el Este
y Yamasá que contaron con el respaldo de los campesinos de esos lugares.
Además, en la región Norte se produjeron resistencias dirigidas por
los generales Luperón y Pimentel, pero éstas se efectuaron principalmente
en la frontera.
Luperón mantuvo una tenaz lucha en contra del gobernante
utilizando el vapor “El Telégrafo” y unos cien hombres con los cuales
realizo varias escaramuzas, principalmente
300
Los Inicios de la Segunda República
en Samaná y luego en la costa Sur, donde recibió el respaldo de las tropas
de Cabral.
Sin embargo, esta lucha marítima constituyó un fracaso, debido al
apoyo que recibió Báez del Gobierno norteamericano que ordenó a varios
vapores de guerra de su país, detener las incursiones del “Telégrafo” el
cual fue declarado como buque pirata.
Luperón se vio obligado a descontinuar sus operaciones ya que se
encontró entre dos fuegos: el de los buques dominicanos y el de los
norteamericanos.
La situación de Báez, en el plano militar, para 1873 se tornó critica,
pero más lo fue en lo político ya que los integrantes de su partido
comenzaron a abandonarlo debido a la proximidad de una falsa electoral
programada por el presidente para finales de ese año.
*El Movimiento Unionista:
Uno de los males que ha afectado a la República Dominicana, desde
su fundación, ha sido la ambición continuista o reeleccionista de sus
gobernantes.
Santana y Báez fueron sus iniciadores y pese a la crítica situación
que confrontaba el segundo, a fines de 1873 persistirá en continuar en el
poder, lo que provocó una profunda pugna en el seno de su partido Rojo.
El principal aspirante a la primera magistratura lo era Manuel
Altagracia Cáceres, vicepresidente de la República, pero pronto se
percataron sus seguidores que Báez, por la vía electoral no abandonaría el
solio presidencial.
La oposición política al régimen de Báez no sólo se desarrolló enal
capital, sino también en la región del Cibao, que fue la más estable y
tranquila durante este período de su Gobierno.
En Puerto Plata surgió de las filas del Partido Rojo, el general
Ignacio María Gonzales, quien comprendió que el triunfo de los Azules
era inminente debido a las rebatiñas que se mantenía
301
Manual de Historia Critica Dominicana
en su organización por lo que se pronunció en contra de su presidente y
jefe político.
González presidió, a partir del 25 de noviembre de 1873, el
denominado Movimiento Unionista, que no fue más que la alianza táctica
entre rojos y azules para desplazar del poder a Báez.
Los azules, volvieron a repetir la experiencia que vivieron o
sufrieron en 1857 cuando el general Pedro Santana capitalizó su triunfante
movimiento en contra de Báez.
La lucha en contra del régimen de Báez apenas duró un mes, ya que
los seis años de éste, concluyeron, el 2 de enero de 1874 al renunciar
nuevamente a la Presidencia y huir hacia el extranjero con la fortuna que
adquirió.
*Aspectos importantes ocurridos en el Gobierno de los seis años de Báez.
-En el 1868:
El presidente José María Cabral capituló en la amurallada ciudad de Santo
Domingo, el 31 de enero, y se embarcó para el extranjero con sus
ministros y muchos de sus seguidores.
Al día siguiente asumió el poder el general Manuel Altagracia Cáceres,
como Jefe Superior, para luego dar paso a una Junta de Generales,
integrada por Hungría Gómez y Luciano, los cuales se trasladaron a la
capital y se encargaron del Poder Ejecutivo hasta el retorno de Báez.
-En 1871:
*El 3 de mayo fue juramentado como vicepresidente de la República, el
general Manuel Altagracia Cáceres.
-En 1872:
*El 14 de agosto fue votada la Constitución revisada que permitió lo
siguiente:
302
Los Inicios de la Segunda República
a)-La reelección indefinida del presidente.
b)-El vicepresidente podía ser electo para la Presidencia, aunque hubiese
ocupado ese cargo.
c)-Los parientes y aliados del encargado del Poder Ejecutivo podían ser
Secretarios de Estado.
d)-Los protestantes estaban impedidos de realizar cultos.
*En un asalto ocurrido el 7 de octubre en Cambronal murió el general
Andrés Ogando.
*Presidencia de Ignacio María González:
La huida de Báez ocurrió al percatarse de su derrocamiento con la
instalación el 27 de noviembre, en Puerto Plata, de un Gobierno
provisional presidido por su ex aliado, el general González, quien fue
reconocido como Jefe Supremo de la Revolución, repitiendo de esta
manera la historia de los golpes de Estado en la República Dominicana.
El general Pablo López Villanueva, por su parte, ocupó la capital el 3
de enero, procediendo a liberar a los presos políticos y luego esperar la
llegada de su líder, González, quien lo hizo a mediados de enero de 1874.
“La revolución de noviembre es la única de principios que ha habido
en la República, la única que no se hizo contra hombres, sino contra un
sistema; la única en que no hubo vencedores ni vencidos, pues el mismo
general Báez que se ausento del país, lo hizo espontáneamente. El
entusiasmo y el delirio llegaron al extremo de que los grillos se arrojaron
al mar creyéndose que en lo adelante, la paz y la legalidad sería
inalterable; pero la fusión y el respeto a los principios acogidos con ardor
por el pueblo, duraron muy poco”.*
Los cierto es que una vez asumió el poder de manera provisional, el
general Ignacio María González, comenzó a dar los pasos necesario para
legalizar su situación y entre ellos estuvo,
____________________________________________________________
(*) Ubaldo, Gómez, Manuel: “Resumen de la Historia de Santo
Domingo”, Editora de Santo Domingo. 1983, pág.292.
Manual de Historia Critica Dominicana
la de dictar un decreto autorizando la entrada al país de los también
generales Cabral, Pimentel y Luperón, o sea, los líderes que más se
destacaron en la lucha contra Báez.
González, como era de esperarse resultó triunfador en los comicios
celebrados, derrotando al ex Vicepresidente de la Republica, Manuel
Altagracia Cáceres, quien a legadamente representaba la continuación del
baecismo y alrededor del cual se agruparon los directivos del Partido Rojo.
La juramentación se realizó el 6 de abril ante la Asamblea
Constituyente reunida en la Catedral, y durante los primeros meses gozó
de una amplia popularidad, principalmente después de rescindir el
contrato con la Samaná Bay Company, argumentando el incumplimiento
de pago de las anualidades por parte de la compañía, por lo que
restableció la soberanía dominicana en la bahía y península de Samaná.
Además, procedió a dictar una Constitución liberal, pero luego pidió
una revisión de la misma tras la conspiración, que a principios de agosto
dirigieron grupos baecistas encabezados por Cáceres.
Las contradicciones se agudizaron y Gonzales decidió desligarse de
los rojos y azules, creando el Partido Verde, con disidentes de las otras
dos organizaciones, por lo que eran denominados por los adversarios
rojos desteñidos.
Una serie de medidas represivas comenzó a aplicar Gonzales que
provocaron que su popularidad se redujera, por lo que tuvo la necesidad
de buscar recursos económicos para hacer frente a la oposición que iba en
aumento.
Ante esta situación, trató de conseguir, de manera desesperada, un
préstamo de 3 millones de dólares en Europa, al mismo tiempo, procuró
resarcir al Gobierno de las pérdidas por concepto de los pagos anuales
que ocasionó la cancelación del contrato de concesión de la bahía de
Samaná.
En el plano externo, estrechó los lazos económicos y sociales con la
República de Haití firmando un tratado, el 9 de
304
Los Inicios de la Segunda República
noviembre de 1874, con el propósito, entre otras cosas, de realizar la
construcción de un ferrocarril que uniera las capitales de ambos países, así
como la fijación de una línea divisoria.
De acuerdo al historiador haitiano Daniel Fignole mediante este
acuerdo Haití perdió, en el Norte y en el Sur, una faja equivalente
aproximadamente al Departamento Noroeste, haciendo significar que en
el Noroeste perdió la común de Dajabon y una parte del Cibao.
*Luperón preside otra guerra civil.
Los intereses personales del general Gregorio Luperón se pusieron
de manifiesto en momentos en que la situación económica del país era
precaria, debido a que los efectos de la guerra de Restauración aún se
hacían sentir, así como la desastrosa administración de Báez.
El presidente González se vio obligado, en octubre de 1874, a
suspender el pago que se realizaba por reclamaciones provocadas por la
revoluciones de la región del Cibao.
Entre esas reclamaciones, estaba la que hizo el general Luperón,
quien retornó al país, y exigía al Gobierno el pago de unos 170 mil dólares,
que a legadamente representaba el total de las deudas contraídas en el
curso de sus actividades revolucionarias durante los seis años del régimen
de Báez.
Luperón, al no ser complacido en sus exigencias, comenzó a
conspirar abiertamente en contra de González, logrando la unificación del
Partido Azul y obteniendo el respaldo de los líderes del Partido Rojo,
cuyos integrantes nuevamente actuaban por razones personalistas y no
patrióticas.
El líder de los Azules maniobró política y militarmente
aprovechando la torpeza del gobernador de Puerto Plata, el general
Francisco Ortega, quien ordenó su arresto, convirtiéndolo de esta manera
en una víctima al permitirle capitalizar el respaldo de muchos dirigentes
de su organización que hasta ese momento estaban opuesto a sus
pretensiones personales.
305
Manual de Historia Critica Dominicana
Las diferencias existentes entre los dirigentes del Partido Rojo
fueron momentáneamente dejadas a un lado, y se unieron a la
conspiración quedando así el general González con unos pocos amigos
personales para hacerle frente a la situación.
A los pocos días fue proclamada una revolución en Santiago por una
organización política de gran influencia conocida paradójicamente como
“La Liga de la paz”.
El general Luperón manejó todo el proceso conspirativo que
permitió que los generales Benito Monción y Ulises Heureaux, juntos con
Don Juan Isidro Jiménez, tomaran el pueblo de Montecristi, mientras que
el se posesionaba de Puerto Plata.
La revolución se extendió rápidamente por todo el territorio,
agregándose el hecho de que el presidente Gonzáles fue acusado de
cometer actos de corrupción, así como de otras imputaciones.
Las acusaciones contra el mandatario motivaron a los líderes
políticos que los apoyaban a reunirse en febrero de 1876, en las afueras
de Santo Domingo, en una firma llamada “El Carmelo”, y acordaran que el
Congreso rechazara los cargos en contra de González, pero que éste a su
vez renunciara al poder, lo que hizo el 26de febrero de ese año.
La presidencia quedó en manos de un Consejo de Secretarios de
Estado, pero al día siguiente de dimitir González, el general Pablo
Villanueva, pretendió dar un golpe de Estado, pero no logró sus propósitos
al oponerse los seguidores de Luperón, cuyas tropas revolucionarias
llegaron a la Capital.
*Aspectos principales del Gobierno de González:
*Fue eliminada en Santiago, la rebelión que, en contra del
Gobierno, encabezara el 5 de agosto de 1874, el general Juan
Nepumuceno Núñez, quien murió en la acción.
El triunfo obtenido provocó que los seguidores de González
derogaran la Constitución y lo proclamaran
306
Los Inicios de la Segunda República
“encargado del Poder Supremo de la Nación por la voluntad de los
pueblos”. Asumió el mando de manera dictatorial.
*El 2 de enero de 1875 fue votada la Ley de Presupuesto, cuyo
Ingreso se calculó en un millón de pesos, incluido los 150 mil que
debía pagar Haití anualmente, en virtud del tratado del año
anterior por el perjuicio que causaba el comercio fronterizo.
*Fueron depositados en la Catedral, el 6 de abril, los restos de
Francisco del Rosario Sánchez por gestiones realizadas por la
Sociedad “ La Republicana”.
*Al señor Gregorio Riva se le entregó el 10 de ese mes la canaliza-
cion, de los ríos Yuna y Camú. La concesión permitió el fomento
de toda la región bañada por esos ríos , desde San Francisco de
Macorís, y Cotuí hasta la bahía de Samaná. Producto de esto,
surgió, la población de San Antonio del Yuna o Almacén, en la
actualidad Villa Riva.
*El 12 de abril fue promulgada la nueva Constitución que otorgaba
más poderes al presidente González y además:
-Suprimió el poder municipal
-Prohibió la emisión de papel moneda.
-El Congreso fue nuevamente unicameral.
Resumen de hechos importantes:
.
*El primero de noviembre de 1865 el señor Francisco Saviñon,
Secretario de Hacienda formuló un Presupuesto de Egresos
ascendente a 232 mil pesos para que rigiera hasta el 30 de junio
de 1866.
*Un puente entre la capital y Saint Thomas fue creado por el
Gobierno el 2 de enero de 1866.
*El 15 de enero de ese año llegó el secretario de Relaciones
307
Manual de Historia Critica Dominicana
Exteriores de Estados Unidos, Mr. William H. Seward y su hijo Fredrick,
quienes se reunieron con el presidente Buenaventura Báez.
*El Colegio San Luis Gonzaga fue creado el 1 de agosto de 1866 por
Francisco X. Billini.
*El decreto del 1de mayo de 1868 reconoció como deuda nacional del
país
la cantidad de $37,145, 80 centavos fuertes por monto del capital e inte-
reses, que los señores J.A y Jesurum L Zoon habían facilitados a la revolu-
Ción.
*Báez asumió nuevamente el poder 2 de mayo de 1868.
*En 1870 fue fusilado el ex presidente hanitiano Salnave, quien fue
entregado a las autoridades de ese país por el general Cabral.
*Durante el Gobierno de González se abrieron las puertas a varias escue-
las, de enseñanza primaria. Félix María Delmonte fue designado para
impartir las cátedras de Jurisprudencia y Literatura en el Instituto
Profesional, y el doctor Manuel Durán la Medicina.
*En 1874 se firmó con Haití un Tratado de Paz, Amistad, Comercio, Nave-
gacion, y Extradición.
*Lo mismo se hizo con España y mediante éste retornaron al país
dominicanos que, como ratas que huyen cuando el barco se hunde, lo
abandonaron con las tropas españolas 1865.
*El 27 de febrero de 1875 celebraron en Boca de Cachón una reunión los
presidentes Gonzáles, dominicano y el general Domínguez, haitiano.
*En ese año, llegó a Puerto Plata, el Maestro Eugenio María de Hostos,
procedente de su Patria, Puerto Rico, de donde fue deportado.
*El presidente Gonzáles dispuso el 23 de julio la suspensión del periódico:
“Las Dos Antillas” que dirigía Eugenio María de Hostos, porque a
legadamente realizaba propaganda en contra de los intereses políticos de
España en Cuba y Puerto Rico.
308
Los Inicios de la Segunda República
LECTURA PARA ANALIZAR
El senador norteamericano Charles Summer y el escritor Sumner
Welles hacen una descripción de Buenaventura Báez y de su perversidad
que amerita tomarla en cuenta para analizar la personalidad de este
gobernante dominicano.
“El principal agitador del sentimiento proteccionista, desde su
incubación, parece haber sigo Buenaventura Báez, de quien dijo el
Senador americano Charles Summer, “que toda su vida fue un
aventurero, conspirador y embaucador, sin fe, sin convicciones, sin
patrimonio y sin carácter, pescador en aguas turbias, dispuesto a estar
de cualquier parte donde imaginaba residía su interés personal”. Báez
nació en Azua en el 1810, nieto del sacerdote español, Don Antonio
Sánchez Valverde e hijo de una mulata esclava, fue legitimado como hijo
de una familia establecida en Azua desde luengo años y dueña de
extensas propiedades e influencia en la región Sur; en su adolescencia
había sido enviado a Europa para recibir la educación imposible para la
juventud de su país bajo la dominación haitiana. Después de su regreso
al país sirvió varios puestos bajo el Gobierno haitiano, y en 1843 fue
Delegado de Azua en la Asamblea Nacional que se reunió en Port-au-
Prince…”. (WELLES, Sumner:“La Viña de Noboth. 1981.Págs.74-75).
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Manual de Historia Critica Dominicana
INVESTIGAR LO SIGUIENTE
*Determine, utilizando varias bibliografías sobre Báez realizadas
por distintos autores, si los señalamientos que se formula en
torno a éste se corresponden con la verdad, y en caso afirmativo
cuál o cuáles de los gobernantes dominicanos ha reunidos las
cualidades que se le atribuyen al ex presidente sureño.
*Haga una matriz y precise los golpes de Estado y revoluciones que se
produjeron a partir de la segunda República hasta la caída del
presidente González.
*Establezca las diferencias sociales, económicas y culturales entre
las regiones Norte, Sur y Este durante los primeros años de la
segunda República.
*Analice las implicaciones que tuvo para Haití y la República
Dominicana, el tratado de 1874.
*Precise los aspectos más sobresalientes de las relaciones entre
la República Dominicana y Estados Unidos durante la gesta
Restauradora y en los primeros diez años de la Segunda
República.
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CAPITULO XII
LA LUCHA POR EL PODER ENTRE
AZULES Y ROJOS