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Ritos: Lenguaje, Función y Significado

Este documento analiza las funciones del rito desde las perspectivas de dos autores, Jean Cazeneuve y Pietro Scarduelli. Cazeneuve define el rito como una acción que se repite siguiendo reglas invariables y que no parece tener efectos útiles evidentes. Explica que el rito busca revivir o intervenir en un acontecimiento primordial del tiempo mítico. Por su parte, Scarduelli sostiene que el rito cumple funciones a nivel cognitivo, al regular contradicciones y adaptar el sistema de creencias, y a nivel

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Ritos: Lenguaje, Función y Significado

Este documento analiza las funciones del rito desde las perspectivas de dos autores, Jean Cazeneuve y Pietro Scarduelli. Cazeneuve define el rito como una acción que se repite siguiendo reglas invariables y que no parece tener efectos útiles evidentes. Explica que el rito busca revivir o intervenir en un acontecimiento primordial del tiempo mítico. Por su parte, Scarduelli sostiene que el rito cumple funciones a nivel cognitivo, al regular contradicciones y adaptar el sistema de creencias, y a nivel

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Del Rito a la Escena.

Citas

Jean Cazeneuve, Sociología del Rito, Amorrortu editores, Buenos Aires, 1972.
(Capítulos 1, 2 y 3)

1. El rito, así como Levi- Strauss lo ha demostrado sobre el mito, podrían ser
considerados lenguajes, es decir, sistemas simbólicos que presentan estructuras
generales que posibilitan su comprensión incluso para aquellos que se encuentran
fuera del marco cultural en el que tienen lugar. En otras palabras, en tanto lenguaje,
podrían ser susceptibles de ser conocidos.
2. Sin embargo en el rito esto no parece suceder con tanta claridad, porque antes que
un lenguaje, un rito es un conjunto de acciones que provocan consecuencias
concretas.
3. Por otro lado el Ritual es una experiencia social universal, esto nos lleva a pensar
que deben manifestar una necesidad de las sociedades, por lo que, por más
irracional que aparezca a simple vista o desprovisto de utilidad productiva DEBE
tener un sentido.
4. De esto Cazeneuve desprende una primera definición: “Acto individual o colectivo,
que aunque puede ser flexible, a veces, y ofrecer márgenes de improvisación, se
mantiene fiel a ciertas reglas que son, las que lo constituyen como tal. Reglas
sancionadas por una repetición” (p.16)
5. Etimológicamente ritus son las costumbres que se repiten con cierta invariabilidad.
A diferencia de otras costumbres, la acción ritual presenta una inercia que la hace
interesante (una inmutable estabilidad) y digna de ser estudiada. Se distingue de las
demás costumbres, entonces, por el modo de repetición.
6. Segunda definición: “Una acción que se repite de acuerdo con reglas invariables y
cuya ejecución no se advierte que produzca efectos útiles” (p.19)
7. Entendiendo lo último en el sentido que su utilidad no se agota en el
encadenamiento empírico de causas y efectos (como una acción técnica o
productiva), sino que penetra o remite a una esfera extraempírica: una cato que se
repite y cuya eficacia es, a lo menos en parte, de orden extraempírico (p.19-20)
8. De este modo podemos hablar de Ritos arcaicos Ritos arcaicos y Ritos modernos.
En los primeros el elemento extraempírico es más importante y el cumplimiento de
las reglas más riguroso. Además lo performático más que el contenido.
9. El ritual en este sentido esta más allá del mero lenguaje, porque como acción lo que
busca es re-vivir un acontecimiento, es decir intervenir en un acontecimiento,
producir un acontecimiento. Aquí el contenido - hay que insistir - es la acción
misma. Y esto es posible por el concepto de tiempo que tenían los pueblos míticos:
la idea de un tiempo primordial. (véase gráficas)

Función del ritual:

“El hombre está dotado de conciencia, y eso es lo que mejor lo distingue del animal. En
tanto que el comportamiento de este se halla en gran medida determinado por el instinto -
es decir, por reglas que son comunes a toda la especie -, el hombre debe, en cambio, elegir
casi siempre por sí sus propias reglas.” (p.31)

“Todo ocurre como si la humanidad [...]hubiera sentido que le era necesario sofocar la
individualidad - es decir, lo que la distinguía de la animalidad - y someterla a la
dominación del grupo, imponiendo a la libertad el freno de las normas. ¿Por qué habrá
querido el hombre restringir lo más humano que había en él? La psicología moderna ha
concedido mucha importancia a la angustia, y a menudo ha visto en ella una de las
características de la humanidad, con el mismo derecho que la libertad y la conciencia
individual [...] Admitamos que la libertad y la conciencia individual, que separan a la
humanidad de la animalidad, sean al mismo tiempo una fuente de angustia. Si tal es el caso,
el hombre se hallará ante la opción de buscar hasta donde le sea posible un alivio para su
angustia mediante el enmascaramiento de todo cuanto le revele su situación indefinida. [...]
Le queda[...] establecer reglas que se relacionen con una potencia incondicionada, que sería
un arquetipo extrahumano de la condición humana sin angustia.” (p.32)

“Pero ese ideal[...]resulta inaccesible[...]Por de pronto, la norma es contingente[... y...]


ocurre a menudo que un objeto, un acontecimiento insólitos viene a ponerlo todo entre
signos de interrogación. [...]En suma: si suponemos que el hombre angustiado por su propia
naturaleza, procuró instituir por medio de normas un sistema cerrado en cuyo interior
pudiese considerarse tan bien guiado y sostenido, como lo está el animal por su instinto, no
hay duda que debía sentir constantemente amenazado ese equilibrio que con tanto esfuerzo
logró elaborar. [...]Automáticamente, todo lo que podía poner en pie esa angustia, todo lo
que amenazaba el orden, [...]se convertía en un símbolo de cuanto hay de irreducible en la
condición humana. Era natural entonces que el primitivo tratase de reaccionar, rechazando
esos mismos símbolo por medio de un acto simbólico” (p.33)

Lo incondicionado, aquello que configura así el límite irreducible de la condición humana


se transforma en algo sobrenatural, se le concibe como sobre natural (lo numinoso en
palabras de W. Otto) por lo que el rito buscaría capturar o controlar las fuerzas numinosas a
través de un proceso simbólico-sublimatorio. Esto es, controlar la propia condición que
como un deseo inaceptable se proyecta en lo numinoso; y colocar en vez de ella el orden
estable de la norma que aparece como lo natural, lo que, sin embargo, no es nunca natural.

“Así, ante la pregunta sobre el motivo que determinó en las sociedades la necesidad del
rito, sentimos inclinación a pensar que el hombre, angustiado por vivirse como un misterio
para sí mismo, se dividió entre el deseo de fijar mediante reglas una condición humana
inmutable y la tentación opuesta de permanecer más potente que las reglas, de traspasar
todos los límites. El ritual podría proporcionar tres soluciones. De ellas, las dos primeras
eran contradictorias y desembocaban en renunciamientos: abandonar la potencia para
abandonarse en una condición humana que no se afirmarse más que en sí misma, o bien
procurar la potencia renunciando a inmovilizarse en una situación estable sin angustia. La
tercera alternativa entrañaba una superación, una transposición, o mejor aún una
sublimación, y consistía en fundamentar la conciencia humana, definida y estable, en una
realidad trascendente. En la primera solución, lo numinoso debía ser apartado como algo
impuro; en la segunda, debía ser manejado como un principio de potencia mágica; por
último, en la tercera se presentaba con el carácter sobrehumano de lo sagrado, de aquello
que constituye el núcleo de las religiones.” (p.36)
Pietro Scarduelli, Dioses, espírutus, ancestros.
Fondo de Cultura Económica, México, 1988

De acuerdo al antropólogo italiano el rito cumpliría una función social a tres niveles.

1. Nivel del sistema cognitivo.


El ritual sería un mecanismo de regulación de las contradicciones y adaptación
(preservación) al sistema de reglas y costumbres
“[...]cada sistema cognoscitivo tiene límites de tolerancia más allá de los cuales ya no está
en condiciones de reproducirse y tiende a desorganizarse[... el problema de la adaptación
del sistema cognoscitivo al ambiente (1º lugar social) se delinea en sus términos efectivos:
se trata de mantener la adherencia a la realidad externa y, al mismo tiempo, la organización
interna del sistema. El ritual [...]ofrece la posibilidad de enfrentar un problema
manipulando los términos, de modo de incluirlos en el cuadro de compatibilidades del
sistema cognoscitivo. Esquemáticamente se podría describir el ritual como un mecanismo
de regulación, construido por la cultura con el fin de evitar colapsos del sistema
cognoscitivo[...]las creencias mítico-rituales ofrecen en efecto una estructura de categorías
que permite interpretar, en términos unívocos la realidad...” (p.48)

“Si el ritual tiene la finalidad de preservar la integridad y la coherencia interna del sistema
cognoscitivo, defendiéndolo de contradicciones, también tiende a garantizar la
reproducción social” (p.49)
Los miembros de una sociedad - sostiene Scarduelli - necesitan:
1º. Comprender y asimilar las reglas fundamentales, capaces de valorar consecuencias y
repercusiones de los diversos eventos en la trama social (reglas, mecanismos y procesos
que son parte del sistema cognoscitivo).
2º. Socialización, que es el procedimiento por el cual se realiza la imposición de las
creencias, valores, normas de conducta sancionables socialmente; que plasma la visión de
mundo y las relaciones sociales. Por este proceso se adquiere un conocimiento cultural del
mundo. La finalidad de la socialización, es imponer por persuasión o coerción, el sistema
cognoscitivo de la colectividad a cada uno de sus miembros. El ritual contribuye a la
adaptación de los individuos al sistema de las interacciones sociales.

“Si el sistema de valores y significados simbólicos sobre el cual se organiza el rito,


constituye el modelo ideal de realidad social y del orden cósmico compartido, los ritos de
iniciación tienden justo a lo contrario: a transformar los modelos de realidad en pasajes de
la niñez a la adolescencia” (p.50)
Los ritos de pasaje constituyen, de este modo, verdaderas acciones pedagógicas en las a los
individuos se les destituye de los modelos originales para introducirlos ( e introducirles) en
los nuevos esquemas, en las nuevas representaciones de la realidad. Aquí es destacable que
la acción es experiencia en el cuerpo (a través del sometimiento de pruebas fatigosas y
dolorosas de modo de olvidar los antiguos modelos y de soportarla imposición de los
nuevos modelos prescriptivos superando pruebas otra vez iniciáticas) y no solo relato.
2. Nivel emocional.
El ritual cumpliría una función de catexia (descarga) emocional de contenidos
reprimidos de los individuos en relación con el colectivo.

Citando a T. Scheff (1977), Scarduelli sostiene que el rito consistiría en un tratamiento


institucionalizado de la emoción, en tres fases:
a). Evocación del estado emotivo.
b). Mediación cultural destinada a efectuar cierto distanciamiento psicológico del sujeto.
c). Descarga de la tensión (catarsis)
Por emoción Scheff comprende el estado de tensión provocado en el cuerpo por una
situación de tensión; y catarsis es la liberación de ese estado de tensión.
El supuesto de la catarsis:
“[...]las emociones experimentadas en el pasado pueden ser revividas si, en determinados
contextos culturales, se reproducen las circunstancias capaces de evocarlas; la evocación,
sin embargo, difiere de la experiencia emocional original porque interviene un proceso de
distanciamiento” (p.75)

Respecto al distanciamiento se puede considerar tres posibilidades:


a. una representación puede provocar en el público fuertes emociones (ausencia de
distanciamiento). En este caso el sujeto revive y permanece en el pasado y olvida el
presente, por lo que no hay descarga.
b. Una representación que no comprometa los sentimientos de los espectadores (excesivo
distanciamiento). En este caso el sujeto se mantiene en el presente neutralmente sin
compromiso.
c. Una representación que provoca un distanciamiento “estético”. En este caso el público
experimenta emociones, pero no lo trans-tornan y mantiene cierto grado de conciencia.
Percibe simultáneamente la angustia pasada y la liberación presente y pasa por un proceso
catártico.
“Los dramas que realizan un distanciamiento estético estimulan la emoción reprimida sin
conducirla al punto de causar trastornos. Los espectadores son participes u observadores;
reviven la experiencia emocional; pero consiguen hacer lo que la 1ª vez había sido
imposible: descargar la tensión.” (p.76)

“El rito es capaz de determinar en las estructuras cognoscitivas una reorganización tal que
modifica el proceso hormonal productor de emociones[...]” (p.86)

“El lugar de formación de las emociones reprimidas debe buscarse en los conflictos y
contradicciones sociales, que provocan en los miembros de una comunidad un estado de
tensión latente; el rito interviene a través de una manipulación de los procesos
cognoscitivos que induce a los sujetos a expresar emociones y al estado de excitación
latente que es, plástico e indeterminado; la manipulación de los procesos cognoscitivos por
parte del ritual tiende a orientarlos.” (p.87)

La estructura simbólica de los rituales es lo que, de acuerdo a Scheff, permite el


distanciamiento estético. Sin una regulación simbólica de la descarga emotiva, ésta sería un
conjunto de impulsos confusos carentes de nexos con los valores y normas sociales. El
proceso expresivo del ritual produce catarsis, en cuanto resuelve en el plano individual las
contradicciones sociales (y no porque libere de angustias existenciales como pensaban los
funcionalistas.) En tal proceso lo simbólico media o es aquel elemento que establece el
nexo entre el individuo y la normatividad social.

3. Nivel de Relaciones de producción y organización social.


El ritual sería un mecanismo de control social y legitimador de las estructuras
de producción y las superestructuras ideológicas (proto-políticas, pre-jurídicas)
a nivel simbólico.

Para los antropólogos funcionalistas el rito sería un instrumento de legitimación de las


conductas socialmente correctas, en algunos casos como mecanismos punitivos de las
conductas equivocadas.
E. Leach (1945) ha subrayado la función del ritual en el mantenimiento de la estratificación
social: el ritual tendría la finalidad de definir, legitimar y sancionar las diferencias entre
segmentos y sujetos sociales diferentes (clases, castas, etc). Operarían como una cierta
trascripción simbólica de las diferencias sociales.
Por otra parte, para Gluckman, las hostilidades, conflictos, controversias, rencores latentes
se expresan en los ritos, adoptando las formas, o de inversión de papeles, o de licencia
sexual, o de la suspensión transitoria de lasa normas de convivencia civil (ej. Los
carnavales). De este modo los rituales tendrían la finalidad de mantener el orden por medio
de la resolución de los conflictos existentes entre los distintos principios de organización
social.
En resumen el rito vendría a ser un instrumento destinado a mantener la estratificación
social y la estructura de las relaciones de poder, que no son sino las manifestaciones
visibles de la estructura económica de una comunidad. El poder se entiende como el
control sobre las relaciones de producción y sus componentes: la fuerza productiva,
los recursos estratégicos, los medios de producción y la fuerza de trabajo. Pero
también control sobre los saberes relacionados a estas relaciones: por ejemplo el uso
de técnicas.

“Las fuerzas productivas no solo están compuestas de realidades materiales, sino también
intelectuales: visión mental de todas estas relaciones, conceptualizaciones de las fases,
actividad y efecto de la actividad productiva. Este componente mental constituye la
estructura interna de la fuerza productiva, el esquema abstracto que permite organizarla. El
elemento mental, así pues, no es a posteriori, como legitimación, del elemento material: de
las condiciones materiales que permiten la producción y reproducción, como pensaban los
funcionalistas.” (p.95)

“El control social del ritual puede asumir aspectos como: estructuración de las
percepciones, elaboración de las valoraciones, elección factible de los sujetos sociales,
proyectos de acción, interferencia en los procesos de decisión y plasma los medios de
interacción.” (p.95)

El control de las potencias fantasmales, la tenencia de un saber, el monopolio de este saber


es lo que marca la diferencia entre segmentos dominados y dominadores de una sociedad.
El ritual sería la ejecución controlada de tales saberes lo que viene a legitimar el monopolio
del poder y las relaciones de producción en las cuales se sustenta.
“[...]las contradicciones fundamentales están dentro de las relaciones sociales de
producción, y por tanto también en la conceptualización de la realidad social que constituye
el componente mental de esas relaciones; las reglas sociales y los valores normativos se
elaboran a partir de la conceptualización de la realidad social y por eso comprende que las
contradicciones estructurales repercutan sobre sí mismos. Ya hemos dicho anteriormente
que el rito puede asociarse en numerosos casos a la conceptualización de las relaciones de
dominio, pero esta explicación de la actividad ritual no es exhaustiva porque las relaciones
de dominio representan un tipo específico de contradicción estructural; el ritual, constituye,
el medio fundamental para neutralizar los efectos de otros tipos de contradicción
estructural; constituye el único modo de enfrentar, resolviendo en el plano simbólico, las
contradicciones existentes en las relaciones sociales de producción que no es posible
resolver de otro modo, debido al nivel de desarrollo de las fuerzas productivas[...]” (p. 110)

Resolución en el plano imaginario de los conflictos de las relaciones materiales de


producción.

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