Determinación de trayectorias de proyectiles disparados
Estudiar la trayectoria de un disparo determinado, sobre una superficie, es de gran
importancia en la Reconstrucción de Hechos ya que puede dar un valor
importantísimo al estudio y al esclarecimiento de lo acontecido en la escena,
acotando las posiciones posibles en las que se pudo encontrar el arma en el
momento del disparo y, por supuesto, excluyendo todas las demás posibilidades
utilizando la Geometría cómo base científica.
La balística se estudia según el momento del disparo en el que se encuentre, así,
si el proyectil no ha abandonado el cañón, será la interna, si lo abandonó y está en
vuelo, es la externa y cuando llegue al objetivo, será el de efecto y también
forense. ¿Por qué dos denominaciones? En el momento de la llegada de la bala,
hablando en términos de tiro, es de efecto, pero si nos referimos a los resultados
para el informe judicial, será el forense.
En las reconstrucciones de hechos donde han intervenidos armas de fuego, nos
encontramos con la necesidad de saber la dirección con la que se produce el o
los disparos sobre un objeto, un vehículo, una puerta, un vidrio, etc., para el
esclarecimiento del caso en cuestión y para así poder determinar en qué posición
y ángulo se encontraba el tirador con respecto al objeto, es decir, la balística de
efecto o forense.
Como sabemos, cuando se realiza un disparo sobre un cuerpo se suelen producir
dos orificios, uno de entrada y otro de salida.
El método más usado y extendido para determinar la dirección de proyección
consiste en introducir una varilla recta por los orificios de entrada y salida con
dispositivos láser, que fielmente indica la dirección que tomó el proyectil.
Este método resulta fácil de aplicar cuando el cuerpo atravesado presenta un
grosor importante, es decir, cuando entre el orifico de entrada y el de salida existe
una buena distancia. Pero ¿Qué ocurre cuando queremos determinar la dirección
de proyección sobre una chapa de varios milímetros de espesor, como por
ejemplo, la carrocería de un vehículo? En estos casos no sirve para nada
introducir las varillas ya que serán muchas las posibles direcciones alrededor de
la dirección real. Estaríamos cometiendo grandes errores en la determinación
de la trayectoria, ya que tan solo 5º de diferencia en la varilla podrían implicar
más de un metro de diferencia en la distancia o la altura de la posición de
disparo, con lo cual, la determinación de la posición desde la que se disparó
estaría dentro del campo de las conjeturas y nunca se podría afirmar dicha
posición.
El método que aquí se presenta se basa en la morfología del orificio de impacto y
en las razones trigonométricas para determinar la trayectoria del mismo. Es decir,
que estudiando la morfología del orificio y aplicando la trigonometría simple, se
puede determinar la dirección con la que se produjo el disparo con un margen de
error mínimo.
Para aplicar este método se han de tener en cuenta los siguientes factores:
1. Morfología del orificio (circular, elíptica, …)
2. Análisis geométrico del orificio (medidas de sus diámetros)
3. Tamaño del proyectil
4. Inclinación del cuerpo al que se ha proyectado (en vehículos es normal
que algunas partes del mismo presenten inclinaciones)
1 – Morfología del orificio
Analizaremos la morfología del orificio, es decir, que debemos comprobar, con un
calibre pie de rey, las medidas de los diámetros del orificio a fin de comprobar si
es circular o presenta una forma elíptica.
En el caso de que todos los diámetros sean iguales, estamos ante un caso de
orificio circular, que sería el más fácil ya que solo ha podido ser provocado con
una dirección de proyección ortogonal a la superficie, es decir, que forma 90º con
la superficie.
En el caso de que las medidas de los diámetros sean diferentes estamos ante un
orificio elíptico y pasaremos al punto 2.
2 – Análisis geométrico del orificio
Ahora debemos encontrar las medidas de los diámetros menor y mayor del orificio
elíptico, teniendo en cuenta que si dibujáramos los diámetros mayor y menor éstos
formarían 90º uno con respecto al otro tal y como se indica en la siguiente figura:
Una vez identificados los diámetros mayor y menor y conocidas sus medidas en
milímetros pasamos al punto 3.
3 – Tamaño del proyectil
Ahora necesitamos consultar las bases de datos del fabricante del proyectil para
conocer exactamente el diámetro y longitud del proyectil. Por ejemplo, si el orificio
anterior hubiera sido efectuado por un proyectil del calibre 9 mm, sabemos que
tiene unos 8.92 mm de diámetro de unos 13.36 mm de longitud.
4- Inclinación de la superficie de proyección
Antes de comenzar a hacer el estudio morfo-geométrico es importante establecer
si la superficie en la que se encuentra el orificio presenta una inclinación con
respecto un plano vertical
imaginario. Esto lo podemos hacer con un simple clinómetro que consiste en una
aguja en cuya parte inferior hay un peso, de manera que cuando la superficie
es un plano vertical, el clinómetro, que se pega a la superficie, indicaría cero
grados y cuando la
superficie es un plano horizontal el clinómetro marcaría 90º.
Ejemplo de clinómetro
5- Análisis trigonométrico del orificio estudiado
Una vez efectuados los pasos anteriores podemos empezar a hacer un cálculo
trigonométrico para poder identificar la dirección con la que se produjo el disparo.
Para realizar el cálculo usaremos la figura del ejemplo anterior. Proponemos que
uno de los diámetros sea el eje X y el otro sea el eje Y. Esto lo podemos hacer
porque son perpendiculares. En nuestro ejemplo vamos a suponer que el eje X
coincide con el diámetro mayor y el eje Y coincide con el menor. Entonces
tenemos los siguientes diámetros:
Si el proyectil atravesara el objeto a 90º, es decir, perpendicular a él, el orificio
sería un círculo. Sabemos que uno de los ejes, el Y, sí que es de 9 mm, por lo
tanto, podemos saber que la dirección de proyección forma 90º con respecto al eje
Y. Como hemos supuesto que el eje Y es el diámetro menor, podemos afirmar sin
temor a equivocarnos que la dirección de proyección es de 90º con respecto a ese
eje. Pero ¿Cuántos grados forman la dirección de proyección
con respecto el eje X? Si el proyectil entrara en el cuerpo de forma paralela al
mismo, la forma del orificio sería elíptica y con las mismas dimensiones que
el proyectil, es decir, que su diámetro menor sería de 8.92 mm y su diámetro
mayor sería de 13.36 mm. En la siguiente figura se representa el proyectil con sus
medidas y la superficie contra la que impacta, pero haciéndolo con distintos
grados, concretamente de 10º de 10º.
En rojo está representado el proyectil con sus medidas, los arcos representan
los ángulos de entrada y las líneas en negro representan los orificios de
entrada del proyectil con unas medidas para cada ángulo. Por ejemplo, si el
proyectil entra en el objeto con 10º de inclinación la medida de ese diámetro sería
el doble de la que se representa en la figura anterior para su radio, el primero de
4.53 mm. Es decir, que un proyectil, de 8.92 mm, que penetra con una inclinación
de 10º con respecto a la perpendicular, deja un orificio en ese eje de 4.53 mm de
radio, o lo que es lo mismo, 4.53 X2 = 9.06 mm de diámetro. O por ejemplo si el
mismo proyectil entra en el cuerpo con una inclinación de 30º con respecto a la
perpendicular dejaría un orificio con un diámetro de 5.15 X2 = 10.3 mm. Y así
sucesivamente teniendo en cuenta que nunca debemos superar los 13.36 mm que
es el tamaño total de la longitud del proyectil. Pero ¿de dónde salen esas medidas
de longitud de los radios? Por la trigonometría.
Vamos a coger el triángulo formado por los 4.46 mm del proyectil si el impacto se
produjo a 90º y el radio de 4.53 mm que se han medido con el calibre. Entre
ambos radios situamos en ángulo α. Usamos la razón trigonométrica del coseno y
deducimos que:
cos α = cateto contiguo (4.46) / hipotenusa (4.53)
cos α = 4.46/4.53; cos α = 0.984 ; α = arc cos 0.984 = 10.08º
Si nos encontramos con un diámetro de 9.06 mm, es decir, 4.53 mm de radio,
podemos afirmar que el ángulo que forma el proyectil con la superficie es de
10.08º. Y este cálculo se hace usando datos que conocemos, como el radio del
proyectil y el radio que se ha medido por el orificio de entrada.
Hagamos otro ejemplo:
El diámetro mayor del orificio de entrada tiene una longitud de 11.64 mm y el
proyectil es de 8.92 mm de diámetro. Entonces dividimos
11.64 /2 = 5.82 mm de radio, y cogemos los 4.46 mm del radio del proyectil:
cos α = cateto contiguo (4.46) / hipotenusa (5.82)
cos α = 4.46/5.82; cos α = 0.766 ; α = arc cos 0.766 = 39.97º =40º
En este caso la dirección del proyectil forma 40º con respecto al del cuerpo que
recibe el disparado.
Únicamente existe una incertidumbre con ángulos de proyección muy grandes, es
decir, con disparos muy tangenciales. Esta incertidumbre se debe a que según la
figura representada a continuación hay una línea, pintada de rosa, que representa
un ángulo del que matemáticamente se pude calcular su ángulo, mediante la
tangente, pero que usa longitudes superiores a los 13.36 mm de longitud del
proyectil, algo que en realidad nunca pasará, ya que nunca dejaremos un orificio
mayor que la longitud del propio proyectil. Si calculamos, mediante la tangente,
este ángulo, sabremos que estamos hablando de ángulos comprendidos entre 71.
54º y 90º. Aunque el de 90º sí que lo conocemos porque abarca justo la longitud
del proyectil, 13.36mm.
Este abanico de incertidumbre se calcula de la siguiente forma:
Tan α = cateto opuesto (4.46 mm) / cateto contiguo (13.36 mm) =0.333
Α = arc tan 0.333 = 18. 46º 90º – 18.46º = 71.54º
Es decir, que desde un ángulo de 71. 54º hasta 90º, sin contar 90º que sería
cuando el proyectil incide de forma paralela a la superficie, no se podría
saber exactamente qué ángulo forma, pero si podemos afirmar que estamos en
ese rango de ángulos, que no es poca información. Para el resto de ángulos,
desde 0º hasta 71.54º el método es bastante exacto.
Trayectoria de un proyectil
La trayectoria de un proyectil es la ruta que un cuerpo sigue cuando ha sido
lanzado. Puede ser representada en un sistema coordinado. Típicamente, el eje
horizontal x representa la distancia que el objeto viaja (en dirección x) y el eje
vertical y representa la altura (en dirección y) del tiro.
En el caso de un tiro oblicuo y cuando se desestime la resistencia del aire, la
trayectoria de un cuerpo toma la forma de una parábola. En el origen del sistema
coordinado, el cuerpo lanzado cuenta con una velocidad v1v1 y un ángulo αα. La
aceleración gravitacional g en g=9.81ms2g=9.81ms2 es responsable de nivelar la
curva y reducir la velocidad del cuerpo lanzado. En el pico de la curva, el
componente vertical de velocidad es cero. Aquí es donde el cuerpo lanzado tiene
la energía potencial máxima. En la siguiente sección de la trayectoria, esto se
convierte nuevamente en energía cinética. Al igual que en el caso de la caída libre,
la velocidad del cuerpo comienza a incrementarse nuevamente debido al efecto de
la aceleración gravitacional g, hasta que finalmente llega al suelo.
ÁNGULO DE TIRO: Es el ángulo formado por la línea de tiro y el horizonte del
arma.
ÁNGULO DE PENETRACIÓN: Es el ángulo formado por la horizontal que pasa
por orificio de entrada (OE) y la trayectoria de la bala tomando en consideración
que el cuerpo este en posición anatómica o recostada sobre una camilla.
Tangente del ángulo: Cateto opuesto_ Cateto adyacente - Tangente del ángulo:
0,05 m = 0,4 0,125 m Ángulo de penetración arc tg 0,4 = 22º
ÁNGULO DE INCIDENCIA: Es el ángulo formado por la horizontal en el OE,
teniendo en cuenta la inclinación de la víctima al momento de recibir el impacto y
la trayectoria de la bala. Se calcula restando el ángulo de penetración con el de la
inclinación, es decir: Angulo de penetración: 22° Angulo de inclinación: 15°
Entonces 22°- 15° = 7º.
Todo esto, con la determinación del ángulo de penetración durante la necropsia,
ya que con esto se puede llegar por descarte a determinar el ángulo de inclinación
y el de incidencia; con los cuales finalmente, se logrará obtener la distancia desde
la cual se realizó el disparo.
TECNICAS Y PROCEDIMIENTOS UTILIZADOS: Para la determinación de la
distancia a la que ha sido disparada un arma se utilizan procedimientos y técnicas
variadas, cuya elección estará a cargo del Perito de conformidad con las
particularidades propias de cada caso, pero podemos decir que en general se
recurre a procedimientos químicos (salvo el caso de los disparos de escopeta
donde se utilizan procedimientos de orden físico), tendientes a determinar la
presencia de ciertas sustancias características de los disparos, como así también
su dispersión o distribución en la zona próxima al OE.
En general, las pruebas de rutina contienen:
1) Determinación de Nitratos: Los Nitratos son productos derivados de la
oxidación de los grupos “Nitro” presentes en las pólvoras, utilizándose para ello
una reacción específica sumamente sensible, el Reactivo de Guttmann, basado en
una solución de difenilamina en medio sulfúrico, el que pone de manifiesto la
presencia de restos de nitratos mediante la formación de un color azul
característico. Debemos destacar que esta prueba no es específica para
determinar productos provenientes de la degradación de la pólvora, ya que existen
en el medio ambiente, una gran cantidad de sustancias que contienen nitratos.
2) Determinación de Nitritos: Los Nitritos son productos de la degradación de
los nitratos y de los grupos nitrogenados de los nitroderivados orgánicos, tal como
la nitrocelulosa, ampliamente utilizada con el nombre de “Pólvora sin humo” o
“Pólvora inoxidante”, con la que se cargan la totalidad de los cartuchos modernos.
Los Nitritos se evidencian específicamente a través de la técnica ideada por J. T.
WALKER en 1937, basada en la utilización del “Reactivo de Griess”, conocido
desde mediados del siglo pasado como reactivo específico y sumamente sensible
para el reconocimiento de los Nitritos. Este reactivo se basa en dos soluciones:
una solución “A” de Alfa-naftil amina en ácido acético diluido y una solución “B” de
Ácido sulfanílico también en ácido acético diluido. En el momento de efectuar la
práctica se unen las soluciones “A” y “B” y se pulveriza sobre la zona a analizar,
manifestando la presencia de restos o partículas que contengan Nitritos mediante
la formación de un color rojo característico. Esta reacción es mucho más
específica que la anterior ya que los nitritos no son comunes en nuestro medio,
pudiendo encontrarse sólo en la materia orgánica en descomposición razón por la
cual no es posible aplicar este procedimiento sobre cadáveres en etapa de
descomposición ya que la presencia de restos de pólvora quedaría enmascarada
por la reacción de los nitritos provenientes de la putrefacción cadavérica.
3) Determinación de partículas metálicas: Como ya se expresará los
proyectiles son expulsados del interior del cañón de las armas de fuego
acompañados por una serie de elementos sólidos y gaseosos entre los que se
encuentran partículas metálicas desprendidas del mismo proyectil, como producto
de la acción de rozamiento y abrasión a la que fuera sometido en su recorrido por
el interior del ánima del cañón.
Se ha ideado un método que consiste en colocar sobre la zona que rodea el OE,
ya sea sobre la prenda de vestir o sobre la piel del cadáver de la víctima, una hoja
de papel fotográfico previamente fijado, lavado y secado, el que ha sido embebido
en una mezcla de Ácido Acético y Agua Oxigenada. La hoja de papel fotográfico
es colocada con la cara que contiene la película de gelatina en contacto con el OE
y la zona inmediata en estudio mientras se calefacciona por el reverso utilizando
una plancha doméstica común. Con este primer paso se logra que el agua
oxigenada oxide las partículas metálicas, produciendo los óxidos respectivos
(Oxido de plomo, cobre, estaño y antimonio) los que, en contacto con el ácido
acético, se convierten en las respectivas sales (Acetato de plomo, cobre, estaño y
antimonio). Luego se separa la hoja de papel fotográfico del OE y su zona
inmediata, colocándolo en una celda por la que se hace circular una corriente de
Ácido Sulfhídrico (gaseoso), obteniéndose sobre la superficie blanca del papel,
una serie de puntos negros correspondientes a los sulfuros metálicos, los que
reproducirán perfectamente el diseño del tatuaje.
Si a esta misma hoja de papel fotográfico ya tratada se le pulveriza Reactivo de
Griess, se obtendrá simultáneamente, mediante la formación de máculas color
rojo, el diseño del tatuaje correspondiente a los granos de pólvora, completando
así la operación.
4) Determinación de Plomo y Bario: Estos elementos acompañan a los gases
producto de la deflagración de la pólvora y por lo tanto son expulsados por la boca
de fuego del arma a continuación del proyectil, pudiéndose detectar su presencia
mediante el uso de un reactivo compuesto por una solución acuosa diluida de
Rodizonato de Sodio, la que posee la suficiente especificidad y una muy
importante sensibilidad (1 en 200.00 para el bario y 1 en 500.000 para el plomo).
5) Determinaciones por medios instrumentales: El uso de modernos medios
instrumentales, con aplicaciones de tecnología de avanzada, tales como la
microscopía con espectrofotometría infrarroja (FTIR) o la microscopía electrónica
de barrido, permite efectuar determinaciones sumamente confiables y altamente
precisas de la presencia de restos de deflagración de pólvora, fulminante y/o
partículas metálicas a distancias superiores a las mencionadas precedentemente.
Llegando las mismas, para armas de puño, hasta los TRES (3) metros.
6) Producción de disparos experimentales: Las técnicas utilizadas en la
determinación de la distancia a que ha sido disparada un arma se basan
principalmente, como quedara demostrado en el desarrollo precedente, en la
identificación y ubicación espacial de una serie de elementos que egresan de la
boca de fuego acompañando al proyectil causante de la lesión. Una vez obtenidos
estos resultados se impone efectuar una serie de comparaciones o cotejos,
utilizando el arma cuestionada y cartuchos de la misma naturaleza que el
incriminado, es decir que en lo posible deben utilizarse cartuchos de prueba que
respondan a la misma marca, tipo y preferentemente contemporáneos en su fecha
de fabricación, a los fines de lograr reproducir lo más fielmente posible, las
condiciones en la que se ha producido el disparo motivo de análisis.
Reunidas estas condiciones de trabajo, se procederá entonces a efectuar disparos
de prueba sobre hojas de cartulina blanca, montadas en un dispositivo idóneo
(Banco de obtención de proyectiles), realizando como mínimo disparos a
distancias variables de 10 en 10 cm. contados desde la boca de fuego al plano
receptor (cartulina). Una vez obtenida la serie de disparos se aplicará a cada una
de las cartulinas el mismo procedimiento de detección de restos de disparo que se
haya utilizado sobre la zona que contiene el OE en la pieza incriminada,
cotejándose a continuación sus resultados, en particular la cantidad, calidad,
distribución, densidad y superficie del área de cobertura del tatuaje, lo que nos
dará elementos de juicio suficientes como para determinar la distancia de disparo
con una aproximación teórica de +/- 5 cm.
Datos de esta naturaleza permitirían al Perito elaborar diagnósticos diferenciales
entre suicidio y homicidio, corroborar las condiciones de disparos accidentales en
caso de riñas (atribuidos a forcejeo entre ambos contendientes) / u otras
condiciones particulares de cada caso, tendiente a corroborar la circunstancias del
hecho y su concordancia con el resto de las pruebas reunidas en la causa,
principalmente con la testimonial o las declaraciones de los imputados.
IMPACTO DE PROYECTILES EN VIDRIO
Resulta muy frecuente, especialmente en las grandes ciudades, que, como
producto de un tiroteo, atentado, homicidio y aun suicidio, resulte dañado o
perforado el vidrio de una ventana, puerta u objeto que contenga dicho material.
Similar apreciación cabe para los automóviles y medios de transporte en general.
En términos generales y únicamente con un propósito técnico informativo
podemos decir que el vidrio plano (mucho más frecuente que otros) posee un
proceso de producción que comienza con la recepción, almacenaje, dosificado y
mezclado de las materias primas.
Las materias primas llegan a las fábricas a granel o en bolsas y son llevadas a los
silos de almacenamiento y dosificación, pasando previamente por controles de
laboratorio. Los componentes dosificados y pesados se mezclan
homogéneamente y se les adiciona una proporción de vidrio triturado, en un punto
de su recorrido hacia la boca del horno o zona de enfornaje (zona de acceso de
las materias primas correctamente dosificadas y mezcladas; mediante un
mecanismo especial se las introduce en forma continua y automática). Luego de
ello pasan a la zona de fusión, donde son sometidas a la temperatura de fusión, la
más alta que se registra en el horno; en esta zona están ubicados los quemadores
que calientan los componentes por radiación. Seguidamente y ya en la zona de
afinado, se ultima la homogeneidad del vidrio, se expulsan las inclusiones
gaseosas y las materias volátiles. Finalmente, en la zona de trabajo, el vidrio es
estirado hacia arriba verticalmente. Al llegar al piso de corte se le extraen los
bordes y se lo coloca sobre carros que lo transportan a los almacenes.
a) Materias primas: Las materias primas utilizadas en la fabricación del vidrio
plano transparente y los componentes que aportan son los siguientes:
MATERIA PRIMA COMPONENTES APORTADOS
Arena Sílice y Oxido Férrico
Carbonato De Soda Oxido de Sodio
Calcita Oxido de Calcio
Dolomita Oxido de Calcio y de Magnesio
Feldespato Sílice, Oxido de Aluminio, Potasio y Sodio
Sulfato De Sodio Oxido de Sodio
Función de cada componente:
La sílice es el principal elemento de formación del vidrio y el que le da su carácter
vítreo al producto. Dada la viscosidad extremadamente alta de la sílice fundida, se
le agregan fundentes como el óxido de sodio. El óxido de calcio baja la viscosidad
del vidrio en el horno y la disminuye rápidamente en su elaboración, lo cual se
realiza a menor temperatura permitiendo su adaptación al sistema de producción.
Estos tres elementos completan la estructura sílico-sódico-cálcica de los vidrios
planos para la construcción; a esta combinación se agregan otros elementos que
aseguran la estabilidad propia del vidrio frente al ataque de agentes
desintegradores.
Óxido de magnesio: propiedades similares al óxido de calcio y mayor influencia en
la resistencia al ataque de agentes atmosféricos.
Óxido de aluminio: aumenta la viscosidad del vidrio fundido, la durabilidad del
producto terminado y retarda el proceso de desvitrificación.
Óxido férrico (introducido por la arena como una impureza): le da al vidrio una
ligera coloración verdosa.
Anhídrido sulfúrico: es un agente de afinado muy importante.
Para la obtención de vidrio de color se incorporan a la mezcla determinados
porcentajes de materiales colorantes tales como cobalto, níquel, hierro, etcétera.
Algunas aplicaciones especiales del vidrio plano.
1. Control térmico. Existen varios métodos para controlar el ingreso de calor al
edificio a través de las ventanas; uno de ellos es utilizar un vidrio o sistema de
vidrios de control solar. Los vidrios de control solar son aquellos que, por el
agregado de partículas colorantes durante el proceso de fabricación o por
tratamiento posterior, transmiten un porcentaje de radiación solar inferior a la
obtenida por intermedio de un vidrio plano incoloro.
Podemos clasificarlos en dos tipos básicos:
1) absorbentes;
2) reflectantes.
Los primeros son los vidrios de control solar, cuyo mecanismo de reducción de la
carga térmica total actúa preponderantemente por absorción de la energía solar
incidente. Se obtienen mediante el agregado de partículas colorantes en su masa
durante el proceso de fabricación.
En los segundos el mecanismo de reducción de la carga térmica total se produce
fundamentalmente por reflexión de la energía solar incidente. Se obtienen por
deposición de partículas metálicas sobre una de sus superficies (o ambas). La
radiación solar admitida es notablemente inferior a la de un vidrio transparente
incoloro y depende del metal utilizado como recubrimiento.
2. Doble vidriado hermético. Está constituido por dos vidrios transparentes
incoloros, se usa preferentemente en climas fríos pues reduce las pérdidas de
calorías y elimina la posibilidad de que la ventana se empañe. El elemento aislante
en estas unidades es el aire deshumectado en reposo contenido en la cámara
hermética que se forma sellando dos hojas de vidrio a un separador hueco que
sirve de recipiente a un elemento deshumectante (sílica gel o similar) cuya función
es eliminar cualquier posible residuo de humedad.
El separador está en comunicación con la cámara de aire mediante pequeñas
perforaciones o ranuras.
3. Aislación acústica. El nivel de ruidos aceptable dentro de un local varía
naturalmente con el uso que se le dé. Los siguientes valores estimados pueden
considerarse aceptables:
Dormitorio: 30 dB;
Biblioteca: 35 dB;
Oficina privada: 45 dB;
Oficina mediana: 50 dB;
Oficina general: 60 dB (ruidosa).
Es sabido que el método más sencillo de incrementar la aislación acústica es
aumentar la masa de material aislante. Esa ley es igualmente válida para el vidrio:
cuánto más pesa mejor aísla. Es conveniente señalar que un vidrio de espesor
grueso una vez colocado tiene la misma apariencia que un vidrio de espesor fino.
ESPESOR PESO EN KG/M3 AISLACION APROX. EN EL RANGO
NOMINAL (MM) 100-4000 HZ
2.0 5.0 21
3.0 7.5 23
4.2 10.5 25
5.0 12.5 26
6.0 15.0 27
8.0 19.0 28
10.0 24.0 30
Las combinaciones más frecuentes son:
1) unidades con vidrios de espesores diferentes para evitar que los dos vidrios
entren en resonancia;
2) unidades con vidrios de espesores diferentes y fibra de vidrio fonoabsorbente
en todo el perímetro interior para atenuar las reverberaciones en la cámara;
3) unidades de dos vidrios de igual o diferentes espesores con cámara de aire
mayor de 50 mm, con o sin absorbentes perimetrales, para una superior
capacidad de aislación.
4. Seguridad. El vidrio es muy resistente a los agentes atmosféricos y químicos, al
estado de recocido puede fácilmente cortarse, recto o con formas, esmerilarse y
pulirse. Pero si se rompe, a causa de un golpe, de una presión o de una
solicitación a la flexión, resulta fragmentado en pedazos lanceolados, ahusados,
cortantes.
Para evitar ello existen los que se llaman vidrios de seguridad templados y
laminosos.
1. Templados: El procedimiento de temple del vidrio es similar, desde el punto de
vista formal, al que se emplea para el acero. Las hojas de vidrio templadas
adquieren una mayor resistencia al impacto y capacidad de flexión. Paralelamente,
aumenta notablemente su resistencia al choque térmico, soportando diferencias
de temperatura de hasta 300 grados centígrados sin fracturarse. En el caso de
producirse la rotura de un vidrio templado, el mismo se desintegrará en pequeños
fragmentos de peso reducido, sin bordes cortantes. Los mismos no pueden ser
cortados o trabajados.
2. Laminosos: Un vidrio laminoso se obtiene por la unión, mediante una
combinación de presión y temperatura en una autoclave, de dos vidrios a una
lámina de polivinil butiral (Pvs). En caso de rotura los fragmentos de vidrio
permanecerán adheridos a la lámina de PVB. Los vidrios laminosos pueden ser
transparentes u opacos, incoloros o con color. Si el número de paños excede de
dos, solamente podrán cortarse mediante un disco de filo diamantado. Un vidrio
laminoso (o sandwich) frente a tensiones térmicas se comporta como un vidrio
común, no templado, con la diferencia de que, al romperse, no se desprenderá
permaneciendo unido a la lámina de PVB. Otra de las aplicaciones de este tipo de
vidrios es en el control acústico.
5. Vidrios antibala. El vidrio de seguridad contra robo pertenece a la familia de los
laminosos. Su propiedad principal es la de no permitir desprendimientos de
fragmentos, al producirse la rotura por impacto debido a la incorporación de PVB.
El conjunto de varios vidrios y las sucesivas láminas de PVB permiten que los
interiores afectados permanezcan doblemente adheridos, brindando
permanentemente el blindaje requerido. A la dureza del vidrio se une la
viscoelasticidad del plástico que, en espesor adecuado, contribuye al frenado de
los proyectiles en su trayectoria a través del vidrio laminoso, absorbiendo gran
parte de la energía contenida en ellos.
Aplicación: Los vidrios de seguridad, templados y laminosos, se aplican en
aquellos lugares en los cuales es necesario tener en especial consideración el
factor de seguridad en el vidriado, por ejemplo: vidrios situados cerca del nivel de
pisos y donde quiera que exista una posibilidad de riesgo debido a la rotura; en
industrias para resistencia al shock mecánico y térmico; en vehículos públicos y
privados; en negocios, zoológicos, canchas de tenis o paddle, etcétera.
6. Vidrio armado: seguridad contra incendios. El vidrio es un material
incombustible y no contribuye directamente a la propagación del fuego. No
obstante, expuesto a altas temperaturas, se fracturará, desprendiéndose a
continuación de la carpintería de sostén. El vidrio armado es un laminado
translúcido de características particulares: una malla de acero dulce es introducida
en el vidrio cuando éste se halla aún en estado plástico, ante de pasar por los
rodillos laminadores. La malla de acero mantendrá unidos los fragmentos en caso
de rotura y actuará como retardador del fuego.
d) Consideraciones técnicas sobre la problemática de rotura de vidrios.
En algunas ocasiones suele ocurrir que resulte de suma importancia determinar si
ha sido un proyectil disparado con arma de fuego el que ha atravesado un vidrio, y
en otras, si la rotura violenta de tal elemento fue originada desde dentro o desde
fuera. Este último interrogante surge con frecuencia en casos de incendio y en
fraudes contra compañías aseguradoras. En términos generales podemos decir
que el orificio producido por un proyectil de arma de fuego, proveniente de un
cartucho con una fuerte carga de elemento propulsor, presenta los bordes más
afilados o agudos; pero si dicho elemento actuante proviene de una distancia muy
larga y choca contra una ventana o puerta de vidrio, a baja velocidad, romperá la
hoja del cristal de la misma manera en que lo haría una piedra. Un disparo a muy
corta distancia producirá el mismo resultado, dado que la presión de los gases de
la pólvora la romperán violentamente. Es importante destacar la importancia de
realizar disparos de experimentación con la misma clase de vidrio y bajo
circunstancias análogas en todos aquellos casos donde existan dudas técnicas.
Tal como se expresará oportunamente, existe una amplia variedad de vidrios, en
cuanto a su finalidad, espesor y distribución en marcos metálicos o de madera;
ello hace prácticamente imposible regirse por patrones tabulados de
comportamiento y, paralelamente, muestras fotográficas y métricas de los efectos
causados por los diversos calibres, de acuerdo con los ángulos de incidencia al
momento de impacto. No obstante, lo enunciado, resulta fácil determinar la
dirección desde donde provino un disparo. De un solo lado del orificio se
encontrarán numerosas y pequeñas escamas de vidrio que han sido expulsadas
con violencia, dando a la perforación la apariencia de un volcán. Tal apreciación
indica que el proyectil provino del lado opuesto a la cara del orificio donde faltan
las escamas. Si el proyectil impacta en forma perpendicular al vidrio, las huellas en
forma de escamas estarán distribuidas armónicamente alrededor del orificio; si el
disparo proviene del sector derecho del marco que contiene el panel (visto desde
la posición del tirador), se encontraran muy pocas de estas marcas en el sector
derecho de la perforación, la mayoría se encontrara en el sector opuesto. También
es posible calcular en forma aproximada el ángulo del disparo: cuanto más agudo
sea el ángulo, más escamas habrán salido expulsadas. Debe agregarse que los
proyectiles que atraviesan vidrio se desvían, generalmente, en mayor o menor
grado, continuando su vuelo y girando sobre sus respectivos ejes longitudinales.
Lo expresado suele producir heridas más o menos rectangulares y grandes en el
caso de proyectiles con punta aguzada, y ovales, más grandes que el calibre del
elemento, si la punta es redondeada. Este hecho es importante desde el punto de
vista médico-legal. No es fácil determinar de qué lado un objeto sin punta (un puno
o una piedra) ha roto un panel de vidrio, aunque la experiencia y la
experimentación pueden todavía resolver el problema. Si se llevan a cabo
disparos de experimentación sobre paneles de vidrio y luego los trozos resultantes
de las roturas se vuelven a armar a manera de rompecabezas, podrá apreciarse
que las fracturas originan una red consistente en líneas o rayos radiales que
parten del centro (el orificio de bala), cruzados por líneas concéntricas.
Las fracturas radiales preceden a las concéntricas, ya que, como podrá
apreciarse, las líneas radiales son continuas y las concéntricas se encuentran
interrumpidas en las intersecciones.
Si se lleva a cabo la misma experimentación, pero impactando el panel con un
objeto sin punta, se encontrará al ensamblar todos los trozos resultantes, que
surge nuevamente un diseño análogo de fracturas radiales y concéntricas, aunque
no tan regular. Para facilitar la operación el vidrio debe ser marcado del lado
donde va a recibir el impacto, con una red de círculos y líneas radiales hecha con
crayón. La superficie del material afectado (vidrio) no brinda información (excepto
cuando el golpe posee considerable energía cinética) sobre cuál fue la cara del
panel que recibió el impacto, pero si se examina el corte lateral de una de las
piezas, se encontrara un relieve consistente en una serie de líneas curvas. A
veces dicho relieve es muy evidente, otras muy difícil de detectar, pero con un
poco de entrenamiento, siempre puede encontrarse.
El estudio de estas curvas mostrara que no están uniformemente desarrolladas y
distribuidas. Por ejemplo, en un trozo particular de vidrio las porciones izquierda y
superior de la línea pueden estar fuertemente desarrolladas, mientras que su
porción derecha puede estar apenas visible. En otros paneles puede ocurrir lo
contrario. Cuando hablamos de la porción izquierda nos estamos refiriendo a la
parte de la línea más cercana a la rotura por golpe o choque. La porción derecha
es la más cercana al lado opuesto del vidrio. Sobre el corte transversal del vidrio
que está dentro de las líneas de fractura concéntrica, la porción izquierda de la
curva (la parte más cercana a la superficie golpeada) está bien desarrollada y la
derecha débilmente. En el corte transversal que está dentro de las líneas de
fractura radial ocurre precisamente lo opuesto. La parte de la curva más cercana a
la superficie golpeada esta débilmente desarrollada en el último caso y
fuertemente en la otra parte.
Resulta obvio que la conformación de las curvas en las secciones en corte de las
fracturas, están relacionadas con los fragmentos de vidrio que se han perdido de
la superficie. El patrón de curvas en la sección en corte no tiene relación, sin
embargo, con la estructura del vidrio individual. Ello es corroborado por el hecho
de que, si se llevan a cabo experiencias con paneles de ventanas, cortados de la
misma pieza de vidrio, se obtienen patrones diferentes. La dirección del golpe y la
ubicación del diseño determinan si las curvas están débil o fuertemente
desarrolladas. La diferencia en el desarrollo de las curvas puede explicarse de la
siguiente manera: cuando la fuerza hace impacto en el vidrio, sobre una de sus
superficies, la frontal, por ejemplo, el cristal primeramente se curva un poco debido
a su elasticidad. Cuando es alcanzado el límite de su elasticidad, se rompe en
forma de líneas radiales, comenzando por el punto donde se aplicó la fuerza
destructora. Estas fracturas radiales se originan en la cara opuesta del vidrio, dado
que es ella la que esta más sujeta al estiramiento en el momento de su curvatura.
Ello lo podemos apreciar con un trozo de cartón al doblarlo: su cara posterior se
rompe primero. Mientras se conforman las fracturas radiales, los recién creados
triángulos de vidrio (que se forman entre las líneas o rayos) también se curvaran
lejos de la dirección de la fuerza destructora.
Por esta curvatura el vidrio se estira a lo largo de la superficie frontal, se alcanza el
límite de elasticidad y el vidrio se rompe formando líneas curvas concéntricas.
Estas fracturas se originan en la cara frontal debido al estiramiento. Solo las
fracturas que evidencian ser radiales o concéntricas deberían ser tomadas en
consideración. Las fracturas pequeñas que suceden cerca del marco no deberían
considerarse, ya que la resistencia ejercida por aquel complica el tema. Algunos
autores sostienen que solo deberían tenerse en cuenta las fracturas que muestran
el punto de aplicación de la fuerza destructora. En estos casos debería ser posible
determinar inmediatamente si el cristal ha sido roto desde adentro o desde afuera.
Las piezas de vidrio deben ser recogidas tan pronto como sea posible, intentando
paralelamente reconstruir el panel. La suciedad o el envejecimiento de una
superficie facilitan la resolución del rompecabezas, ya que ello siempre ocurre en
la cara externa del vidrio. El panel reconstruido no debería ser trasladado al
laboratorio, por cuanto el movimiento produce fricción entre piezas que desvirtúan
cualquier estudio; es por ello que debe ser fotografiado cuidadosamente.
Es posible detectar las dos caras del vidrio; las piezas deben ser marcadas con
tinta apropiadamente, y además conviene numerarlas y fotografiarlas de tal
manera; luego de ello puede envolvérselas en papel y a continuación
empaquetarlas en una caja.
Con frecuencia resulta difícil determinar por el simple aspecto de un orificio en un
cristal, si ha sido producido por un proyectil de arma de fuego o por una piedra.
Una piedra de reducidas dimensiones arrojada con velocidad relativamente
elevada puede provocar un daño muy similar al producido por una bala. Esa
piedra, sin embargo, no da origen a una fractura conoidal (forma de cráter), tan
típica y uniforme como la del caso de un disparo de bala. Asimismo, los agujeros
producidos por pequeñas piedras no presentan los astillados radiales y
concéntricos alrededor del orificio, ni tampoco la regularidad que se advierte
cuando actúa una bala. Por otra parte, una piedra grande puede astillar un cristal
de una manera parecida a la producida por un disparo próximo. Es por todo ello
que no siempre el asunto se resuelve estudiando el aspecto de la fractura; a veces
es necesario buscar el proyectil que la produjo. Es posible que un proyectil no
atraviese el vidrio, sino que caiga en el exterior. Ello puede deberse a diversos
factores, como: escasa energía cinética del proyectil del arma de fuego;
considerable espesor del vidrio; impacto previo en otro cuerpo vivo o no; que se
trate de una piedra arrojada a poca velocidad, etc. En estos casos la cara que
recibe el impacto muestra generalmente un orificio más pequeño que el proyectil,
o simplemente se astilla. Por la otra parte, la cara del vidrio se rompe
generalmente hacia afuera o bien se forma un cono interno (que puede caer o no
hacia el interior del inmueble), sin que el proyectil haya podido atravesar el
elemento.
1. Orden de ocurrencia de un impacto, una pedrada o una fractura. Si se han
producido daños en un cristal, puede a veces ser precisado el orden en que se
han originado. El astillado de cristales consecuencia del impacto y se produce
inmediatamente, en el cristal o en sus bordes. Las hendiduras o astillados pueden
ser consecuencia de la interrupción del daño cuando se encuentran presentes ya
en el cristal, como resultado de una fractura antigua. Aun cuando el daño sea
extensivo, y grandes porciones de cristal caigan afuera con frecuencia, el orden de
los daños puede ser establecido mediante el acoplamiento de unas piezas con
otras.
2. Cristales astillados o reventados. Si un vidrio resulta reventado o astillado por la
acción del calor, muestra una larga fractura ondulada característica. Los trozos
caídos se encuentran generalmente en la misma dirección que la fuente de calor.
Si una sección limitada de un cristal ha sido expuesta a una llama directa, se suele
romper un trozo de cristal correspondiente a aquella sección. Las vidrieras, sin
embargo, se rompen a veces sin haber sido expuestas a ninguna acción externa.
La causa de ello es que pueden quedar tensiones internas en el vidrio durante su
elaboración, capaces de causar una ruptura repentina, aun sin un estímulo
externo. El mismo resultado produce una vibración, un arañazo en la superficie del
cristal, un ruido violento, etc. En este caso, se astilla con un dibujo de forma
regular, o puede romperse total o parcialmente en pequeños trozos de dicha
forma. Algunas veces, estos trozos son lanzados a una distancia apreciable. Los
vasos de cristal y otros objetos pueden romperse de la misma manera.
Los llamados cristales inastillables, ahora usados en gran proporción en los
vehículos, también se rompen total o parcialmente en trozos o pequeñas varillas
de forma regular, cuando son sometidos a un golpe o choque lo suficientemente
violento, o cuando un proyectil los alcanza de lleno o sesgado. Esto también es
debido a las tensiones interiores del cristal, producidas de un modo intencionado
durante su manufactura, con el objeto de impedir (si el parabrisas es roto debido a
una colisión u otro accidente) la producción de astillas puntiagudas que puedan
herir al conductor o a los pasajeros. Un cristal de esta clase, aunque reciba una
bala u otro proyectil, seguirá conservando su posición sobre el vehículo, a menos
que el mismo sea movido violentamente (para su traslado) o en lugares próximos
al impacto ocurran otros que arrastren material. En un típico dibujo, agrietado, la
formación se extiende sobre el total de la luneta, pero alrededor del punto de
fractura se sueltan y caen un numero de trozos pequeños de cristal de modo que
un estudio de la formación del cráter es solamente posible en casos
excepcionales. Si los trozos caídos aparecen, se podría, en casos favorables,
colocarlos en sus lugares cerca del punto del impacto, y reconstruir el aspecto de
la fractura.