El Ayllu fue de origen pre inca, pero los habitantes del imperio lo adoptaron a
su organización social- económica y supervivió cuando la conquista
española, llegando hasta nuestros días en que se les conoce como
Comunidades Campesinas, las cuales están amparadas por las leyes y la
constitución del Estado.
Cuando se habla de “ayllus” en la zona andina especialmente en Bolivia es
frecuente escuchar que se consideran a estos como si fueran de un solo tipo,
como si no hubieran cambiado a través de la historia, que no habrían tenido
evolución histórica ni experimentado cambios según los contextos históricos
y socioeconómicos
Se considera en general que los ayllus eran y son lo mismo desde la época
incaica o pre colonial, pasando por la colonial, la republicana - hacendal e
incluso la post hacendal o actual. A este ayllu sin edad y sin historia se lo
denomina “comunidad indígena campesina” en castellano.
Habría habido, por consiguiente, «una sola» comunidad, sin variación, desde
los tiempos incaicos y hasta la actualidad.
Esta «comunidad», estaría, además, compuesta de los mismos personajes y
mecanismos económicos desde tiempos de los incas o antes, es decir, sólo
por los pequeños campesinos étnicos o campesinos parcelarios. Esta
generalización ha sido ampliamente difundida sobre todo desde mediados
del siglo pasado, tanto por los historiadores como, en las últimas
décadas, por antropólogos de diversa tendencia filosófica.
El ayllu incaico, por ejemplo, vamos a considerarlo aquí como el «primer
tipo de ayllu», estaba compuesto de varias clases sociales y no solo de una
clase campesina parcelaria. En este ayllu se encontraban, por una parte, la
nobleza y sus familias extensas y, por otra parte, los campesinos o
jatunrunas y sus familias monógamas. Cada familia noble podía tener a su
servicio y en su beneficio a decenas y a cientos de estos subordinados.
La invasión española significó la destrucción de este tipo de ayllu y la
eliminación en pocos años de la nobleza y de sus dependientes. Surgió
entonces el nuevo «ayllu colonial», el «segundo tipo de ayllu», constituido
esta vez por los mismos campesinos parcelarios, así como, por encima de
ellos, los encomenderos españoles, luego «hacendados», y los «curacas» o
representantes indígenas al servicio de la administración colonial. Este
«ayllu colonial» perduró hasta la independencia. Con la independencia y
con el nuevo periodo surgió el «ayllu republicano», el «tercer tipo de
ayllu», constituido por los mismos campesinos parcelarios, pero con un
nuevo personaje a la cabeza, el «hacendado criollo», propietario de la tierra
y, de manera subordinada, el curaca indígena.
En este «ayllu», el producto agrícola y ganadero realizado por los
campesinos beneficiaba al hacendado criollo, que además era responsable
de efectuar la cobranza de los impuestos a los campesinos y de obligarlos a
realizar diversos trabajos obligatorios en beneficio del Estado. Este ayllu
tenía pequeñas diferencias estructurales con el ayllu colonial.
Este ayllu subsistió, en el caso de Bolivia, hasta la revolución de 1952, cuando gran parte
de los hacendados o gamonales fueron eliminados por la «reforma agraria», por la
expropiación de las haciendas y la supresión de la servidumbre campesina. El «ayllu de
la revolución» o «cuartotipo de ayllu» significó la apropiación privada «jurídica» de las
parcelas familiares por los campesinos y del producto del trabajo, individual y colectivo. El
nuevo «ayllu post hacendal» se caracterizaría por ser «libre» por primera vez, sin tener
un patrón por encima. Esta vez, este «ayllu libre» se encuentra «solo» frente al mercado.
El «nuevo ayllu libre» o «cuarto tipo de ayllu» se organiza ahora solo y se presenta solo
ante el mercado. En adelante, los campesinos se organizan individual o colectivamente
en «ayni», en «minc’a» para la producción y se presentan individualmente ante el
mercado, es decir, ante los precios y los intermediarios. Desde la revolución del 52 este
«ayllu revolucionario» constituido por los campesinos parcelarios se encuentra solo frente
al mercado capitalista. Con el intermediario hacen su aparición en los ayllus mecanismos
de mercado tales como la oferta y la demanda de bienes agropecuarios, la oferta
estacional o continua, los precios de mercado y la demanda monopsónica y oligopsónica.
El campesino parcelario del nuevo ayllu, para poder sobrevivir en el mundo capitalista
actual, se encuentra frente a tres opciones.
La primera, es continuar vendiendo sus productos al intermediario a precios cada vez
más reducidos; la segunda, abandonar parcialmente sus actividades agrícolas y “vender
parcialmente” su fuerza de trabajo en las ciudades; finalmente, la tercera, abandonar
totalmente el ayllu y “vender totalmente” su fuerza de trabajo a la ciudad, como mano de
obra barata. Habría también una cuarta opción, cada vez más utilizada, “vender
totalmente” su fuerza en el exterior.