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Bases Biologicas y Fundamentos Del Ejercicio Clinico

Todos sabemos que los bajos niveles de actividad física tanto en el trabajo como en el tiempo libre (asociados con el estilo de vida moderno) constituyen un riesgo para el desarrollo de las enfermedades cardiovasculares (ECV).
Derechos de autor
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Bases Biologicas y Fundamentos Del Ejercicio Clinico

Todos sabemos que los bajos niveles de actividad física tanto en el trabajo como en el tiempo libre (asociados con el estilo de vida moderno) constituyen un riesgo para el desarrollo de las enfermedades cardiovasculares (ECV).
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UNIVERSIDAD POPULAR AUTONOMA DE

VERACRUZ
LICENCIATURA EN EDUCACION
DEPORTIVA
MATERIA: BASES BIOLOGICAS Y
FUNDAMENTOS DEL EJERCICIO CLIINICO
CUARTO CUATRIMESTRE
ALUMNO: ENRIQUE ALDAIR OSTOS
MONTIEL
DOCENTE: JORGE ABURTO TOVAR
07/08/15

INDICE

1
Tema Páginas

Prescripción del ejercicio clínico en enfermedades cardiovasculares. 2-14

Prescripción del ejercicio en enfermedades metabólicas 15-28

Prescripción del ejercicio en enfermedades crónico degenerativas 29-32

Prescripción del ejercicio clínico en


enfermedades cardiovasculares.

2
Todos sabemos que los bajos niveles de actividad física tanto en el trabajo
como en el tiempo libre (asociados con el estilo de vida moderno) constituyen
un riesgo para el desarrollo de las enfermedades cardiovasculares (ECV).
Otros factores de riesgo para el desarrollo de ECV son modificados
favorablemente por la práctica regular y cotidiana de las actividades físicas;
ellos son: el hábito de fumar, la hipertensión arterial, las elevadas
concentraciones plasmáticas de colesterol, de triglicéridos y de
lipoproteínas de baja densidad (LDL), las bajas concentraciones
plasmáticas de las de alta densidad (HDL), la obesidad y la diabetes mellitus.
Los efectos que el ejercicio físico produce sobre nuestro cuerpo son
múltiples y diversos y están en estrecha relación con la intensidad, el tipo y la
duración de la actividad física. Estudios experimentales y epidemiológicos han
aclarado algunos de los mecanismos que explican los efectos de la actividad
física contra el desarrollo de las ECV.
En general, las personas que realizan actividad física regular y cotidiana, con
fines preventivos o terapéuticos, presentan: más bajas la grasa corporal, la
presión arterial y la frecuencia cardíaca y mayor el consumo de oxígeno; a ello
se añaden los beneficios sicológicos; todo lo anterior contribuye a una
sensación de bienestar y mejora el estado funcional.

Pruebas de esfuerzo
Equipos utilizados en las pruebas de esfuerzo
EL cicloergómetro y la banda rodante
son los equipos comúnmente usados en la
evaluación de las respuestas corporales
frente al ejercicio máximo o submáximo.
En el cicloergómetro la intensidad del
trabajo se varía ajustando los frenos, la
velocidad de pedaleo o ambas, lo que
permite un buen control de las cargas de

3
trabajo. Los valores más altos de consumo de oxígeno (VO2) y de frecuencia
cardíaca (FC) se obtienen a velocidades de pedaleo entre 50 y 80
revoluciones por minuto (rpm). La limitación principal en el cicloergómetro
es la fatiga.
En la banda rodante la intensidad del trabajo se varía ajustando la velocidad de
la banda, su grado de inclinación o ambos. La banda debe poseer pasamanos
laterales y frontal para una mayor seguridad del individuo; pero durante la
prueba no debe permitírsele el apoyo ya que éste disminuye la acción de
soportar el peso del cuerpo.
Protocolos para la realización de las pruebas de esfuerzo

los protocolos de evaluación incluyen: 1) un calentamiento inicial, a una carga


baja; 2) un ejercicio ininterrumpido, con incrementos progresivos de la carga
de trabajo y, entre una y otra carga, un intervalo de tiempo adecuado, y 3) un
período de recuperación activa, igual a una baja carga. Un protocolo óptimo
de trabajo tiene una duración entre 6 y 12 minutos, que debe ser ajustada a las
condiciones de cada individuo.
En el cicloergómetro, usualmente, se utilizan protocolos como el de Balke o
similares, en los cuales la carga inicial se establece entre 10 y 25 vatios (W)
seguida de incrementos de 10 a 25 W, cada 2 a 3 minutos. En la banda rodante
se utilizan protocolos como el de Bruce y el de Naughton. En personas sin
grandes impedimentos se utiliza el protocolo de Bruce y en los pacientes
más limitados el protocolo de Naughton.
El protocolo estándar de Bruce se inicia a una velocidad de 2,735 km/h, con
una inclinación del 10%; la velocidad se incrementa cada 3 minutos en 1,367
km/h y la inclinación en un 2%. En el protocolo de Bruce modificado los
incrementos en la intensidad del trabajo son menores en capa etapa, por lo
cual se requiere más tiempo para alcanzar la intensidad correspondiente a la
capacidad física máxima de trabajo.
En el protocolo de Naughton los incrementos variables de la velocidad y de la
inclinación de la banda rodante se realizan cada dos minutos. En este
protocolo, las personas de edad media y con capacidad física normal deben
superar la etapa 6.

4
Preparación del sujeto para la prueba de esfuerzo:

 El sujeto no debe fumar ni comer tres horas antes de la prueba.


 Se debe realizar, previamente, un examen médico para descartar las
contraindicaciones y evaluar o detectar signos clínicos de
importancia.
 Debe haber una indicación clara, por parte del médico tratante, para
la realización de la prueba de esfuerzo.
 Se debe realizar un electrocardiograma (ECG) con las 12
derivaciones en reposo y en posición de pies ya que éste puede
cambiar durante el ejercicio.
 Durante toda la prueba se deben monitorizar el registro
electrocardiográfico y la presión arterial.
 Al paciente se le debe dar una explicación clara y detallada del
protocolo de evaluación, de sus riesgos y posibles complicaciones.
 Cuando la prueba se hace con un objetivo diagnóstico se debe
considerar la suspensión de algunos medicamentos (especialmente
los beta bloqueadores) que puedan alterar la prueba, la respuesta
frente al ejercicio o limitar la interpretación del ECG. Sin embargo,
la mayoría de los pacientes no los pueden suspender por lo que el
médico debe estar alerta sobre sus efectos hemodinámicos.

PRESCRIPCION DEL EJERCICIO

Para obtener los mayores beneficios, la actividad física regular y cotidiana


debe realizarse siguiendo los principios básicos del entrenamiento, no con
miras a incrementar el rendimiento deportivo, sino con el objetivo de mejorar
la capacidad funcional del paciente. En términos generales, la carga entendida
como la cantidad de trabajo muscular que produce el efecto del
acondicionamiento físico debe ser adecuada en frecuencia e intensidad y,
como ya se dijo, siguiendo los principios básicos del entrenamiento.

5
Si bien para la práctica de la actividad física las recomendaciones son
generales, éstas se deben adaptar a las necesidades de cada individuo
atendiendo sus particularidades; razón por la cual, antes de prescribir el
programa de ejercicio, se deben hacer una historia médica pormenorizada, una
valoración de la sintomatología clínica y una prueba de esfuerzo que se debe
repetir cada tres a seis meses para ajustar el programa de ejercicio y garantizar
su pertinencia.

Consumo de oxígeno
El consumo de oxígeno (VO ) es la cantidad de oxígeno utilizado
por el organismo en un momento determinado; se expresa en
mL/kg/min. El VO2máx es la máxima cantidad de oxígeno que un
individuo puede extraer de la atmósfera, transportar y utilizar
durante la realización de una prueba máxima, en la que hay
participación de la mayor masa muscu- lar posible (10). Un MET es
la cantidad de oxígeno que una persona consume en estado de
reposo y refleja su metabolismo basal; como un MET equivale a 3,5
mL/kg/min de oxígeno se equipara, de manera indirecta, el gasto
energético con el VO2 y, por ende, con la intensidad del ejercicio.

Si bien la medición directa del VO2máx es el mejor Si bien para la


práctica de la actividad física las recomendaciones son generales,
éstas se deben adaptar a las necesidades de cada individuo
atendiendo sus particularidades; razón por la cual, antes de
prescribir el programa de ejercicio, se deben hacer una historia
médica pormenorizada, indicador, no invasivo, de la capacidad
funcional del sistema cardiovascular ante el ejercicio, en nuestro
medio, dado el equipo requerido para su evaluación, este parámetro
es poco usado, salvo en algunas instituciones especializadas.
Un hombre joven moderadamente activo posee un una valoración de
la sintomatología clínica y una VO2máx aproximado de 12 MET,
6
mientras que un individuo que realiza un acondicionamiento físico
de alto rendimiento tiene valores tan altos como de 18 a 24 MET. La
capacidad física de trabajo valorada por el VO2máx es el indicador
pronóstico más fuerte del riesgo de morir en hombres con
enfermedades cardiovasculares (11); es así como un valor inferior a
5 MET, sin signos o síntomas, es un criterio de discapacidad
utilizado por la Administración de la Seguridad Social de los
Estados Unidos de América.

Intensidad, duración y tipo de ejercicio


La intensidad del ejercicio se puede definir de manera absoluta o
relativa. De manera absoluta equivale al gasto energético requerido
para el desarrollo de la actividad, que usualmente se expresa en
MET (equivalente energético metabólico). De manera relativa, se
utilizan tres parámetros que indirectamente reflejan la intensidad de
la actividad física como son: el porcentaje del VO2máx y de la FC y
la percepción subjetiva del esfuerzo.

Duración y frecuencia
Los beneficios del ejercicio no demandan altas intensidades; si bien los
mayores beneficios parecen obtenerse a intensidades elevadas, la cantidad
total de actividad física realizada es, al parecer, más importante. Cabe resaltar
que la ventaja mayor del ejercicio de intensidad moderada es el bajo riesgo
de presentar complicaciones cardiovasculares, mientras que a intensidades
altas se obtienen mejorías en más corto tiempo pero se incrementan las
posibilidades de complicaciones cardiovasculares.

7
Probablemente se requiere sobrepasar un umbral de intensidad para la
obtención de los beneficios cardiovasculares; no se conoce un valor exacto y
éste puede variar de una persona a otra. Sin embargo, muchos de los estudios
realizados han reportado buenos resultados con una intensidad por lo menos
moderada.
Para la población sana se recomienda que la práctica de actividades físicas
tenga una duración entre 30 y 45 minutos diarios, y una frecuencia mínima de
tres veces por semana; en personas con ECV se recomienda un incremento
progresivo de la duración y de la frecuencia hasta un máximo de 300
minutos/semana.

Tipos de ejercicio
Los tipos ejercicios se pueden clasificar en tres tipos de acuerdo con el estrés
que generan sobre el sistema cardiovascular:
1) isotónico: es una contracción muscular que resulta en un movimiento
que provee una carga de volumen al ventrículo izquierdo; la respuesta
es proporcional al tamaño de la masa muscular que trabaja y a la
intensidad del ejercicio;
2) isométrico: es una contracción muscular sin movimiento que impone
al ventrículo izquierdo más presión que volumen; el gasto cardíaco no
se incrementa pero sí lo hace la resistencia al flujo sanguíneo en los
grupos musculares activos, y
3) dinámico: es una combinación de las contracciones isotónicas e
isométricas.

8
En general, los ejercicios dinámicos como nadar, caminar, montar en bicicleta,
causan en el ventrículo izquierdo al final de la diástole un incremento del
radio y del grosor de la pared; además, inducen una bradicardia sinusal
relativa, secundaria al incremento del tono vagal y/o a la activación de los
barorreceptores, lo que prolonga el tiempo de llenado diastólico que beneficia
al paciente con disfunción diastólica. En contraste, el ejercicio estático genera
un incremento del grosor de la pared ventricular sin incremento del radio,
cambios geométricos similares a los que ocurren con la hipertrofia por
sobrecarga de presión.
Si bien los ejercicios dinámicos o aeróbicos han sido tradicionalmente
recomendados para modificar los factores de riesgo cardiovascular, los
ejercicios de resistencia (ejercicios con alteras, poleas, bandas elásticas, etc.)
incrementan la masa muscular, la tasa metabólica basal y, por consiguiente, el
gasto energético; por lo que deberían ser incluidos en los programas de
acondicionamiento físico para mejorar la calidad de vida ya que facilitan la
realización de las tareas caseras que requieren la fuerza. Las personas deben
ser instruidas cuidadosamente con respecto a los componentes del ejercicio
de resistencia a la fuerza, incluyendo el tipo de ejercicio, la técnica apropiada,
el número de series y de repeticiones y las precauciones de seguridad.

Prescripción del ejercicio para personas con ECV

DEFINICIÓN DE PRESCRIPCIÓN DE EF
La prescripción de ejercicio es el proceso por el que se recomienda un
régimen de actividad física de manera sistemática e individualizada, según
sus necesidades y preferencias, con el fin de obtener los mayores beneficios
con los menores riesgos. El conjunto ordenado y sistemático de
recomendaciones constituye el programa de ejercicio físico.

OBJETIVOS DE LA PRESCRIPCIÓN DE EF
El objetivo fundamental es el incremento de la actividad física habitual de los
individuos, habiéndose comprobado que la actividad física programada parece

9
ser más eficaz que la no programada, para obtener mejoras en los diferentes
parámetros que definen la condición física (watios, VO2 máx. y FC en la zona
de transición aeróbica-anaeróbica). Además un programa de entrenamiento
individualizado provoca mayores adaptaciones que un programa
estandarizado.
Los objetivos específicos de la prescripción de ejercicio varían en función de
los intereses individuales, el estado de salud y el entorno de la persona. En la
mayoría de los casos, estos objetivos incluyen:
■ Mejora de la forma física;
■ Mejora de la salud mediante la reducción de los factores de riesgo para
padecer enfermedades crónicas; y
■ Realización de EF más sano y seguro.
En la prescripción del ejercicio para personas con ECV el paso inicial es la
clasificación del estado funcional, seguida de la elaboración del programa de
acondicionamiento físico.

Clasificación del estado funcional:


Clase A: sujetos aparentemente sanos
Esta clasificación incluye:
1. Niños, adolescentes y hombres menores de
45 años y mujeres menores de 55 años, quienes no presentan síntomas o no
saben si tienen enfermedad coronaria o factores de riesgo.
2. Hombres de 45 años o más y mujeres de 55 años o más, quienes no
presentan síntomas de ECV y tienen menos de 2 factores de riesgo.
3. Hombres de 45 años o más y mujeres de 55 años o más, que no presentan
síntomas de ECV y tienen 2 o más factores de riesgo.

Clase B: sujetos con ECV estable con bajo riesgo de complicaciones con el
ejercicio vigoroso pero con riesgo mayor que el de individuos sanos.

10
Esta clasificación incluye los individuos con los siguientes diagnósticos y con
las características clínicas de esta clasificación.
Clase C: sujetos con riesgo moderado a alto de complicaciones cardíacas
durante la realización del ejercicio o incapaces de realizar de forma autónoma
una actividad física regular segura.

Esta clasificación incluye sujetos con los siguientes diagnósticos y las


características clínicas de clasificación.
Diagnósticos
1. Enfermedad coronaria.
2. Enfermedad cardíaca valvular, excluyendo estenosis valvular severa o
regurgitación.
3. Cardiopatía: fracción de eyección menor del
30%; incluye pacientes estables con falla cardíaca sin cardiopatía
hipertrófica o miocarditis reciente.
4. Arritmias ventriculares complejas mal controladas.

Clase D: sujetos con enfermedad inestable con restricción para la realización


de la actividad física.
Esta clasificación incluye:
1. Isquemia inestable.
2. Estenosis valvular sintomática y severa o regurgitación.
3. Falla cardíaca descompensada.
4. Arritmias no controladas.
5. Otras condiciones que se puedan agravar con la actividad física.

11
Pasos que se deben seguir para la determinación de la intensidad del
ejercicio en los programas de acondicionamiento físico:

a. Definir la intensidad del ejercicio por


medio de:
1) La frecuencia cardíaca de trabajo, que
inicialmente oscila entre el 40 y el 60% de
la FCr determinada en la prueba de
esfuerzo; 2) el VO2máx que oscila entre el
40 y 60%, y 3) la RPE que oscila entre 12 y
13 de la escala de Borg.

b. Programar la carga de trabajo de tal forma


que se alcance el criterio de intensidad entre
3 y 6 minutos después de iniciado el
ejercicio.

c. Asegurar que la intensidad del ejercicio


sea bien tolerada, para lo cual se utiliza la
escala de Borg.

Prescripción del ejercicio en


enfermedades metabólicas
La biología molecular ha contribuido en aclarar algunos de los mecanismos
por los cuales el ejercicio físico constituye una intervención beneficiosa tanto
en la prevención como en el tratamiento de las más frecuentes alteraciones
metabólicas, osteomusculares y
cardiovasculares. Paralelamente la
medicina y la nutrición han hecho
esfuerzos por disminuir en los
últimos 15 años la prevalencia del
sobrepeso y de la obesidad. Sin
12
embargo, esta se ha incrementado en todas las edades y en ambos sexos de un
9 a un 42 %. Las alteraciones metabólicas y cardio-vasculares asociadas al
sobrepeso y a la obesidad pueden ser en cierto modo anuladas por el cambio
en la condición física y muscular del individuo con mínima dependencia del
IMC, del peso o del porcentaje de tejido adiposo del individuo. Se ha
demostrado que los triacilglicéridos intramiocelulares, inhiben proteín
quinasas correspondientes a la cascada de señales de la insulina. La capacidad
del músculo para metabolizar los triacilglicéridos que esta célula almacena
mediante el ejercicio, logra como resultado una disminución de la insulino
resistencia, defecto común a varios desórdenes metabólicos. Las alteraciones
anteriormente descritas guardarían relación con la capacidad física de trabajo
del sujeto, variable o índice que ha sido señalado como un indicador de riesgo
cardiovascular 3.8 veces más potente que los tradicionalmente empleados por
la medicina. Es importante considerar el tipo de ejercicio y el umbral de
actividad física que permita de manera diferenciada conseguir la
metabolización de sustratos energéticos, según su origen hidrocarbonado o
graso. Esto implica que el sujeto sometido a un ejercicio físico, primeramente
debe ser evaluado y diagnosticado en términos de capacidad física,
priorizando la intención de adecuar cargas de trabajo que lo capaciten para
desarrollar mecanismos fisiológicos preventivos y terapéuticos, dejando como
un segundo objetivo las ventajas sicosociales y recreativas, como resulta con
cerca del 60% de los programas de ejercicio físico impartidos en la actualidad.
La prescripción de ejercicio es el proceso por el que se recomienda un
régimen de actividad física de manera sistemática e individualizada, según
sus necesidades y preferencias, con el fin de obtener los mayores beneficios
con los menores riesgos. El conjunto ordenado y sistemático de
recomendaciones constituye el programa de ejercicio físico.
El tejido muscular es un importante consumidor de glucosa y de grasas. Casi
el 80% de la glucosa puede ser incorporada al tejido muscular y un porcentaje
no despreciable de los lípidos pueden ser oxidados en este tejido. Entre las
enfermedades metabólicas modernas se cuentan el anormal aumento de la
glucemia y de la triacilgliceridemia, hecho que es más frecuente y de mayor
magnitud en los sujetos sedentarios, lo que no ocurre con los debidamente
entrenados. Esta observación permite deducir que el tejido muscular juega un
rol importante en el mantenimiento de los niveles de los mencionados
substratos dentro de los parámetros normales. A pesar de este hecho

13
categórico, el tejido muscular, ha sido desestimado por la medicina tradicional
y moderna, como un recurso preventivo y terapéutico.

Los estudios de Blair correlacionan de manera significativa el nivel de


capacidad de trabajo muscular con el riesgo cardiovascular y diversas
alteraciones metabólicas. No es suficiente con hacer actividad física sino que
esta debe promover la condición y la capacidad física favorecida por una
condición genética o porque se la pueda elevar hasta los umbrales adecuados.
El ejercicio debe estimular los mecanismos de adaptación fisiológica y
bioquímica.

Por ejemplo debe caracterizarse por provocar una descarga adrenérgica que
estimule los receptores del tejido adiposo, que aumente la actividad de la
lipasa sensible a las hormonas adipocitaria (LHS) y la de la lipoproteín lipasa
(LPL) del endotelio adiposo. Por el primer mecanismo se facilita la lipólisis de
las grasas almacenadas cuyos ácidos grasos son volcados a la circulación para
ser consumidos por el músculo. Los ácidos grasos requieren de un
transportador para atravesar la membrana plasmática y muscular. Si bien el
músculo posee sus propios depósitos de glucosa, una proporción variable de
glucosa sanguínea junto con los ácidos grasos, es incorporada al tejido
muscular, siendo la incorporación de la glucosa un mecanismo independiente
de insulina durante el ejercicio.

El metabolismo de la glucosa y de los ácidos grasos se interrelaciona en


numerosos puntos, tanto en los caminos anabólicos como en los catabólicos.

En condiciones de anabolismo la glucosa se transforma sucesivamente en


Acetil CoA y en Malonyl CoA, que es un metabolito intermediario en la
síntesis “de novo” de los ácidos grasos. Los ácidos grasos que ingresan al
sarcolema (en parte debido al aumento de la actividad de la LPL) requieren la
actividad de un sistema transportador, uno de cuyos integrantes es la carnitina,
para ingresar a la mitocondria y poder ser así oxidados. Este mecanismo
transportador es inhibido por el Malonyl CoA; en otros términos: durante el

14
anabolismo, una vez completados los depósitos de glucosa, su exceso se
destina a la síntesis de ácidos grasos al mismo tiempo que se forma un
metabolito que retarda su oxidación. En este momento el balance energético y
de grasa es positivo.

Durante la contracción muscular –según el tipo de trabajo y entrenamiento del


sujeto- el ATP, o sea la energía para la contracción proviene de una
combinación de glucógeno y de ácidos grasos en una proporción que es
variable de acuerdo al tipo e intensidad del ejercicio y al grado de
entrenamiento.
Calidad del ejercicio

Por ejercicio intermitente se entiende tácitamente a aquel que por lo elevado


de su intensidad no puede sostenerse continuadamente.
La ejercitación de grupos musculares pequeños, permite practicarlos sentado o
incluso acostado sin demandar gran actividad al sistema transportador de
oxígeno. Eso evita que se produzcan elevaciones importantes de la presión
arterial y de la frecuencia cardiaca. Adicionalmente esta modalidad favorece
que una cantidad de fibras del tipo I se transforme metabólicamente en tipo II.
Debido a que estas últimas poseen mayor capacidad de almacenamiento de
glucógeno a consecuencia de su elevado poder de translocación de GLUT-4,
esta modalidad de ejercicio podría utilizarse para prevenir, retardar o controlar
la insulino resistencia y los diferentes grados de dismetabolismo glúcidico. El
ejercicio intermitente de alta intensidad, estimula más eficazmente la síntesis
de proteínas estructurales y funcionales del tejido muscular, que el continuado
de baja intensidad, como el caminar. Trotar puede ser una alternativa
interesante pero muchas veces es imposible para algunos sujetos debido a
incapacidad muscular o cardiorespiratoria que permitan que alcance la
intensidad suficiente como para producir algunos de los cambios favorables
anteriormente mencionados. El ejercicio de elevada intensidad contrarresta la
indeseable pérdida de masa muscular que se produce con el avance de la edad.
PRESCRIPCIÓN DE ACTIVIDAD FÍSICA

15
Exercise is medicine!. Es un titular común hoy en los países desarrollados,
invitando a los profesionales médicos a entender que la prescripción del
ejercicio es similar a la de cualquier otra prescripción medica, asunto que
actualmente está siendo considerado por la Food and Drug Administration
(FDA).
Determinar el grado de capacidad funcional del sujeto es un pre-requisito
indispensable para adecuar la dosis de ejercicio a las características y
capacidades del individuo, con el objetivo de alcanzar el objetivo biológico
perseguido, ya que no es similar la carga o dosis de trabajo requerido para
prevenir o tratar una sarcopenia o una osteopenia, que para contrarrestar la
hipertensión o reducir la glucemia.
Las publicaciones de estos últimos dos años indican sin dudas que si la
intensidad del ejercicio está por debajo de umbral aeróbico del individuo, no
será eficiente como mecanismo de prevención o tratamiento. Un trabajo
publicado en el New England Journal of Medicine realizado en más de 50 mil
mujeres adultas, demostró que las que caminaban a una velocidad de 3
kilómetros por hora poseían el mismo riesgo de morbimortalidad que aquellas
que no lo hacían. Sólo las que caminaban a una velocidad superior a 4.5
kilómetros por hora, poseían diferencias a su favor (10).

La frecuencia cardiaca no es un parámetro útil para dosificar las cargas de


trabajo. Los tests corrientes, incluido el electrocardiograma de esfuerzo,
demuestran que uno de los factores limitantes del esfuerzo no es la elevada
frecuencia cardiaca si no que dicha incapacidad o limitante es por parte de la
musculatura esquelética, es decir, el factor limitante más frecuente no es de
orden central sino más bien periférico.
Las prescripciones tradicionales de ejercicio (que involucran grandes masas
musculares y a casi toda la morfobiología del sujeto), la disnea, la elevación
de la presión arterial o incluso de la frecuencia cardiaca impiden que se pueda
alcanzar una intensidad y duración como para modificar metabólica y
funcionalmente al tejido muscular. Haciendo una síntesis de la literatura, la
carga ideal de trabajo es aquella que es equivalente al 75% del máximo
esfuerzo tolerado.

16
Recapitulando lo descrito en este artículo: el objetivo del ejercicio es provocar
cambios intracelulares que consistan básicamente en modificación (por lo
general aumento) de la síntesis de proteínas funcionales y estructurales tales
como mitocondrias, enzimas, transportadores, receptores, etc., que son los
responsables de mejorar la capacidad funcional del músculo. Esto en
definitiva significa una buena capacidad de metabolizar grasas y azucares.

¿Por qué entonces prescribir solamente caminar, trotar o bailar? Los músculos
de la espalda y de los miembros superiores poseen las mismas características
metabólicas que los de miembros inferiores. Este concepto justifica la
indicación de ejercicios utilizando todos los grupos musculares aunque sea
aisladamente, de a uno por vez. Esta técnica posibilita “entrenar” a todos y
cada uno de los grupos musculares (lo que equivale a poder alcanzar los
umbrales de fatiga para cada músculo) sin que la incapacidad
cardiorespiratoria se convierta en el obstáculo limitante. Con esto se consigue
disminuir significativamente los depósitos de combustibles musculares, sin
experimentar disnea, ni elevación riesgosa de la presión arterial o de la
frecuencia cardiaca.
Según su intensidad y duración se pueden diferenciar dos tipos de ejercicio:
1. continuos y 2. Intermitentes. Los primeros permiten estimular ciertos
órganos y organelos relacionados con el metabolismo oxidativo o aeróbico y
tienen la particularidad de involucrar de manera importante al sistema
circulatorio y respiratorio, además del grupo muscular ejercitado. Los
intermitentes por permitir un mayor trabajo de cada grupo muscular, pueden
producir una sobrecarga que sea eficaz para estimular la síntesis de proteínas y
mejorar la tolerancia al esfuerzo. Por sus característica anaeróbicas, originan
una cantidad de metabolitos, diferente a los que producen los ejercicios
continuos o de larga duración y baja intensidad y es especialmente después del
esfuerzo, es decir, durante la recuperación del mismo cuando se van
produciendo estos efectos de adaptación eficientes.

Los sujeto sedentarios con características sarcopenicas y algún factor de riesgo


cardiovascular, en principio, deberían invertir la pirámide tradicional de
ejercicio que difunden algunas instituciones ligadas a planes gubernamentales

17
o ministeriales de calidad de vida, confundiendo recreación con prevención.
Estos sujetos no poseen tolerancia al esfuerzo y mucho menos resistencia a los
esfuerzos prolongados debido a la incapacidad cardiovascular para alcanzar el
grado de intensidad necesario para modificar organelos y moléculas
responsables del metabolismo muscular. En otras palabras, el estímulo no
alcanza el umbral de estimulación como para gatillar de manera importante a
los mecanismos de adaptación celular y mucho menos estimular la síntesis de
proteínas.
Aunque los procesos anaeróbicos estimulan preferencialmente la síntesis de
proteínas funcionales y estructurales, también estimulan aquellos relacionados
con el metabolismo aeróbico. Entre estos efectos beneficiosos se destaca el
aumento de la capacidad para oxidar grasas, que se verifica especialmente en
el período post-esfuerzo de los esfuerzos anaeróbicos. Esto se traduce por el
incremento de la capacidad de consumo de oxigeno o por el desplazamiento
favorable de los umbrales aeróbicos. Independientemente de la repercusión
que pueda tener sobre el peso corporal, lo más importante es conseguir el
cambio en la composición corporal y en la fisiología muscular, que puede
producirse aun sin cambios en el peso corporal.

En síntesis: el objetivo es conseguir, como efecto del entrenamiento, un


cambio metabólico que permita una mayor utilización de ácidos grasos como
combustible muscular.
Habitualmente el problema se plantea de manera simplista, explicándoselo
como una consecuencia de una mayor ingesta lo que promueve el consiguiente
acumulo de sustratos energéticos a nivel intramuscular. Estos últimos
entorpecerían el funcionamiento de procesos moleculares intracelulares que
bioquímicamente se traducen en:

 < Sensibilidad a la insulina,


 < Síntesis de glucógeno
 < Oxidación de lípidos
 < Transcripción genética para la síntesis de proteínas

18
Y cuyas consecuencias clínicas más destacadas son la insulino resistencia y el
síndrome plurimetabólico asociado, que por diversos mecanismos alterados
termina deteriorando al aparato cardiovascular.
Mejorar la capacidad metabólica del músculo podría ser una medida eficiente
en la prevención y tratamiento de estas alteraciones. Finalmente, no debemos
de dejar de mencionar a la contracción muscular de tipo excéntrica, como un
mecanismo útil, especialmente en las etapas iniciales del plan de
entrenamiento/prevención/tratamiento.
La contracción excéntrica es un método eficiente de estimular la síntesis de
proteínas, lo que permite recuperar masa muscular e ir mejorando
progresivamente la función muscular con vistas a un posterior incremento en
su capacidad de gasto energético.
Cada día, tradicionalmente se trata al sobrepeso y la obesidad no mórbida
como un problema de índole o de carácter en cierta forma estético y
biomecánico mas que de salud. Recuperando y aumentando la capacidad
metabólica del músculo, de manera algo independiente de la composición
corporal, del índice de masa corporal, de la grasa intra abdominal y total o del
peso corporal, se pueden prevenir y corregir alteraciones metabólicas y
disminuir considerablemente el riesgo cardiovascular, que posee su origen
principal en la insulino resistencia y su respectiva derivación en el síndrome
metabólico caracterizado por hipertensión, diabetes, dislipidemia y otras
enfermedades denominadas crónicas modernas.
Finalmente SARCOPENIA, considerada por los científicos como un problema
mayor de salud publica, es una alteración morfofuncional y que abarca
aspectos histoquímicos del músculo. Ocurre un deterioro con características
dramáticas con la edad y el sedentarismo, pero debido a la gran plasticidad del
tejido muscular, independientemente de la edad y del sexo, puede revertirse y
prevenirse de manera considerable. Esta patología, según evidencias recientes,
nos permite expresar que la sarcopenia es de manera directa o indirecta causa
importante en el aumento de la aparición del síndrome metabólico, en especial
en la mujer menopáusica y también responsable de los índices de
morbimortalidad en nuestra población.

Prescripción del ejercicio en enfermedades crónico


degenerativas
19
Las enfermedades crónicas degenerativas constituyen una de las principales
causas de muerte a nivel mundial, por lo que su crecimiento significativo ha
puesto en alerta a varios países, los cuales están adoptando medidas para
combatir los factores de riesgos, algunos de los cuales son modificables;
siendo el ejercicio regular, un medio de prevención y rehabilitación de estas
enfermedades. Esta revisión tiene por objetivo, analizar los parámetros
necesarios a tomar en cuenta en la prescripción de un programa de ejercicios
en pacientes con obesidad, hipertensión arterial, dislipidemia y diabetes
mellitus tipo 2.
En la actualidad, las enfermedades crónicas no transmisibles, representan un

gran problema de salud pública, al constituirse en una de las principales


causas de muerte y discapacidad tanto en países desarrollados como en
desarrollo. Entre estas enfermedades, están las cardiovasculares, el cáncer, la
diabetes mellitus , las enfermedades respiratorias crónicas , entre otras ; las
cuales están directamente relacionadas al estilo de vida, siendo el
sedentarismo en conjunto con el tabaquismo y la dieta desequilibrada, los
principales factores de riesgo responsables de su desarrollo, y de casi el 60%
de las muertes en el mundo y del 46% de las enfermedades mundiales en el
2002 .

Por otro lado, existen muchos estudios, que indican que el ejercicio físico
puede ser efectivo en la prevención y el tratamiento de esas enfermedades,
porque puede minimizar los síntomas de la enfermedad, por ser un método no
invasivo que puede influenciar positivamente en la calidad de vida de la
persona y ser relativamente sin costo; en consecuencia, la actividad física
regular ha sido reconocida por sus efectos saludables en sus practicantes ,
debido a que los beneficios del aumento de la actividad física son inmensos.

20
Finalmente, el objetivo de esta revisión es analizar los parámetros necesarios a
tomar en cuenta en la prescripción de un programa de ejercicios.
El ejercicio y la actividad física son importantes, por los efectos positivos que
causan sobre la mejora de la salud, incrementando la capacidad funcional,
aumentando los años de vida activa independiente y mejorando la calidad de
vida de las personas ; lo que lleva a considerar que un aumento en el nivel de
actividad parece tener un fuerte impacto positivo en la disminución de la
morbilidad y eventualmente en la muerte de la población. En ese sentido, la
actividad física ha sido tradicionalmente definida, como algún movimiento del
cuerpo producido por contracción del músculo esquelético que incrementa
substancialmente el gasto de energía, dependiendo de la intensidad y duración
de la actividad (26); de igual manera Lerario et al, la define, como la totalidad
de acciones diarias, que envuelven las rutinas de trabajo, las actividades de la
vida cotidiana, los ejercicios físicos y las prácticas deportivas; siendo
considerado el ejercicio, como una subcategoría dentro del área de actividad
física, que debe ser planeado y estructurado a través de movimientos
corporales repetitivos, con el objetivo de mejorar o mantener la aptitud física.

En general se pueden distinguir dos aspectos fundamentales en la actividad


física: el cuantitativo y el cualitativo.

El aspecto cuantitativo se encuentra en relación directa con el consumo y


movilización de la energía necesaria para realizar la actividad física, es decir
la actividad metabólica, y se distinguen sobre todo dos factores en el ámbito
del entrenamiento deportivo, que son el volumen y la intensidad.
Por otro lado, para lograr que los beneficios de la práctica de actividad física
sean maximizados y por la seguridad a la salud, es necesario que haya una
prescripción de los ejercicios que considere las necesidades, capacidades
iniciales e historia del practicante. Por lo tanto, para que esa prescripción del
programa de ejercicios sea benéfica, se debe considerar los componentes de
frecuencia, intensidad, duración y tipo de ejercicio, con estos elementos el
médico puede determinar cuan a menudo el paciente debería realizar
ejercicios, la cantidad de ejercicios óptima a realizar y cuales ejercicios
resultarían beneficiosos.

21
A continuación se desarrollan los componentes a considerar en la prescripción
de ejercicios físicos.
Intensidad. Es la relación entre el esfuerzo físico requerido para su
realización y el esfuerzo físico máximo que el individuo puede tolerar (33), se
caracteriza por el valor de cada estímulo o por el trabajo realizado por unidad
de tiempo (34). Según McArdle et al. (30), utilizar la frecuencia cardiaca,
resulta una buena alternativa para la evaluación del ejercicio en términos de
intensidad relativa, de esta forma se obtiene una importante visión de lo que
está sucediendo con el cuerpo en reposo y durante el esfuerzo físico (33).

Cabe considerar, que la intensidad puede ser definida en términos de absoluta


o relativa, considerando que la intensidad absoluta, refleja la proporción de
energía expandida durante el ejercicio y es usualmente expresada en
equivalente metabólico o MET, donde 1 MET es igual al consumo de oxígeno
en reposo, que es equivalente a 3,5mL.kg-1.min-1, y la intensidad relativa,
refleja el porcentaje de capacidad aeróbica utilizado durante el ejercicio y es
expresada como porcentaje de frecuencia cardiaca máxima (%FCM) o
porcentaje de VO2max . Asimismo, en una actividad física de intensidad leve,
el gasto energético de las actividades se sitúa entre 0,12 a 1,79 Kcal.kg-1.dia o
hasta 3 MET, en una actividad de intensidad moderada, donde la intensidad
relativa varia de 40% a 60% del VO2max, el gasto energético es igual o
superior a 1,8 kcal.kg-1.dia, o intensidad absoluta de 4 a 6 MET , y en el caso
de una actividad de elevada intensidad, el gasto energético es igual o superior
a 3,8 kcal.kg-1.dia, a una intensidad relativa de > 60% del VO2max, o
intensidad absoluta de > 6MET.
Duración. Entendido como el tiempo utilizado en la ejecución de un ejercicio
o actividad física específica (40).
Frecuencia. Se refiere al número de veces en que el individuo se ejercita por
semana (40). Está relacionado con la intensidad y duración del ejercicio y por
lo tanto depende de estas dos variables.
Tipo de ejercicio Un buen programa de ejercicios incluye tres tipos claves de
ejercicio. Aeróbico (cardiovascular), resistencia a la fuerza (entrenamiento
resistido) y flexibilidad, los cuales se desarrollan a continuación.

22
LA INFLUENCIA DEL EJERCICIO FÍSICO SOBRE LAS
ENFERMEDADES CRÓNICODEGENERATIVAS
Estudios epidemiológicos han demostrado una fuerte relación entre la
inactividad física y la presencia de factores de riesgo cardiovasculares, como
hipertensión arterial, resistencia a la insulina, diabetes, dislipidemia y
obesidad; así también, otros estudios clínicos y epidemiológicos, han
sustentado que la práctica regular de actividad física, es un importante factor
para la prevención y tratamiento de estas enfermedades, por lo que a
continuación se muestra cual es el papel que cumple el ejercicio físico en
diferentes enfermedades.
EJERCICIO Y DIABETES MELLITUS
La diabetes mellitus es una enfermedad endocrina caracterizada por un grupo
de desórdenes metabólicas, incluyendo una elevada glicemia (hiperglicemia) y
elevación de las concentraciones de glucosa sanguínea, debido a una menor
sensibilidad insulínica en sus tejidos blanco y/o por reducción en la secreción
de insulina . En ese sentido, está demostrado que el ejercicio físico es benéfico
en el control de la diabetes mellitus, intolerancia a la glucosa y resistencia a la
insulina, independientemente de la historia familiar, del peso y de otros
factores de riesgo cardiovasculares como el cigarro y la hipertensión. Se ha
demostrado que el ejercicio aeróbico produce mejores efectos, permitiendo un
aumento en la captación de glucosa por los músculos esqueléticos,
independiente de la insulina, que continúa después del esfuerzo, mientras el
glucógeno es resintetizado . Así también, los estudios muestran las actividades
más intensas (80% a 90% de la frecuencia cardiaca máxima), son más
efectivos en aumentar la sensibilidad a la insulina, por lo que se recomienda
una actividad moderada debido a que puede darse situaciones en que el
ejercicio agudo empeore la sensibilidad a la insulina.

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