Unidad 3
Unidad 3
La entrevista es un instrumento fundamental del método clínico y es, por lo tanto, una técnica de
investigación científica de la psicología. En cuanto a técnica, tiene sus propios procedimientos o reglas empíricas
con los cuales no solo se amplia y se verifica el conocimiento científico, sino al mismo tiempo se lo aplica.
Podemos decir que tiene una doble faz ya que identifica en el psicólogo las funciones de investigador y de
profesional, punto de interacción entre la ciencia y la práctica.
En la consideración de la entrevista psicológica como técnica incluimos dos aspectos: uno es el de las reglas o
indicaciones prácticas de su ejercicio, y el otro la psicología de la entrevista psicológica, que fundamenta a las
primeras. En otros términos, incluimos la técnica y la teoría de la técnica de la entrevista psicológica.
La entrevista puede ser de dos tipos fundamentales: abierta y cerrada. En la segunda, las preguntas ya están
previstas, tanto como lo están el orden y la forma de plantearlas y el entrevistador no puede alterar ninguna de
estas disposiciones. En la entrevista abierta, por el contrario, el entrevistador tiene amplia libertad para las
preguntas o para sus interpretaciones, permitiéndose toda la flexibilidad necesaria en cada caso particular.
Debemos subrayar que la libertad del entrevistador, en el caso de la entrevista abierta, reside en una
flexibilidad suficiente como para permitir en todo lo posible que el entrevistado configure el campo de la
entrevista según su estructura psicológica particular o que el campo de la entrevista se configura al máximo
posible por las variables que dependen de la personalidad del entrevistado.
Considerada de esta manera, la entrevista abierta posibilita una investigación más amplia y profunda de la
personalidad del entrevistado, mientras que la entrevista cerrada puede permitir una mejor comparación
sistemática de datos tanto como otras ventajas propis de todo método estandarizado.
La entrevista es siempre un fenómeno grupal, ya que aun con la participación de un solo entrevistado, su
relación con el entrevistador debe ser considerada en función de la psicología y la dinámica grupal.
1
entrevista y todo lo que en ella acontece, pero el entrevistador debe permitir que el campo de la relación
interpersonal sea predominantemente establecido y configurado por el entrevistado.
Cada ser humano posee sistematizada su personalidad en una serie de pautas o en un conjunto o repertorio
de posibilidades, y son estas las que esperamos que se pongan en juego o exterioricen en el curso de la
entrevista.
Para obtener el campo particular de la entrevista que ha reseñado, debemos contar con un encuadre fijo,
que consiste en una transformación de cierto conjunto de variables en constantes. Dentro de este encuadre se
incluyen no solo la actitud técnica y el rol del entrevistador tal como lo he reseñado, sino también los objetivos,
el lugar y el tiempo de la entrevista. El encuadre funciona como una especie de estandarización de la situación
estimulo que ofrecemos al entrevistador, y con ello pretendemos no que deje de actuar como estímulo para él,
sino que deje de oscilar como variable para el entrevistador.
El campo de la entrevista tampoco es fijo sino dinámico, queriendo significar con ello el hecho de que está
sujeto a un permanente cambio, y la observación se debe extender del campo específico existente en cada
momento a la continuidad y sentido de estos cambios.
Una sistematización que permite el estudio detallado de la entrevista como campo consiste en centrar el
estudio sobre: a- el entrevistador, b- el entrevistado y c- la relación interpersonal.
Concordancias y divergencias
Una diferencia fundamental entre entrevista y anamnesis, en lo que atañe a la teoría de la personalidad y a
la teoría de la técnica, reside en que en la anamnesis se opera con el supuesto de que el consultante conoce su
vida y está capacitado, por lo tanto, para dar datos sobre la misma, mientras que el supuesto de la entrevista es
el de que cada ser humano tiene organizada una historia de su vida y un esquema de su presente, y de esta
historia y de este esquema tenemos que deducir lo que no sabe. En segundo lugar, lo que no nos puede dar
como conocimiento explicito se nos ofrece o emerge a través de su comportamiento no verbal.
Las disociaciones y contradicciones que observamos corresponden a disociaciones y contradicciones de la
personalidad misma, y la entrevista, al reflejarlas, nos permite trabajar sobre ellas durante su transcurso; que
esto último se haga o no depende de la intensidad de la angustia que se puede promover y de la tolerancia que
el entrevistado tenga para la misma. Los datos no deben ser evaluados en función de que sean ciertos o
erróneos, sino como grados o fenómenos de disociación de la personalidad.
La técnica y su teoría están estrechamente entrelazadas con la teoría de la personalidad con la cual se
trabaja; el grado de interacción que un entrevistador es capaz de lograr entre ellas da la pauta de su operancia
como investigador.
El observador participante
En la entrevista el entrevistador forma parte del campo, es decir, que en cierta medida condiciona los
fenómenos que él mismo va a registrar. Se plantea entonces el interrogante de la validez que pueden tener
datos recogidos en esas condiciones.
La máxima objetividad que podemos lograr solo se alcanza cuando se incorpora al sujeto observador como
una de las variables del campo. Si el observador está condicionando el fenómeno que observa, se puede objetar
que en tal caso no estamos estudiando el fenómeno tal cual es, sino en relación con nuestra presencia, con lo
cual ya o se hace una observación en condiciones naturales. Somos nosotros los que conocemos, y por ello
tenemos que incluirnos necesariamente al proceso de conocimiento, tal como se d en la realidad.
Pero además, las condiciones naturales de la conducta humana son las condiciones humanas, toda conducta
se da siempre en un contexto de vínculos y relaciones humanas, y la entrevista no es una distorsión de las
pretendidas condiciones naturales, sino todo lo contrario: la entrevista es la situación natural en que se da el
fenómeno que nos interesa justamente estudiar: el fenómeno psicológico.
Se podrá insistir en que la entrevista no tiene validez de instrumento científico porque las manifestaciones
del objeto que estudiamos dependen en ese caso de la relación que se establece con el entrevistador y por lo
2
tanto todos los fenómenos que aparecen están condicionados por esa relación. Las cualidades de todo objeto
son siempre relacionales; derivan de las condiciones y relaciones en las cuales se halla cada objeto en cada
momento.
Entrevista e investigación
La entrevista es un campo de trabajo en el cual se investiga la conducta y la personalidad de seres humanos.
La utilización correcta de la entrevista integra en la misma persona y en el mismo acto al profesional y al
investigador.
Una entrevista tiene su clave fundamental en la investigación que se realiza en su decurso. Las observaciones
que se registran en la misma lo son siempre en función de hipótesis que va emitiendo el observador. Se postula
generalmente de manera muy formal que la investigación consta de etapas netas y sucesivas que se escalonan,
una tras otra, en el siguiente orden: primero interviene la observación, luego la hipótesis y posteriormente la
verificación. Lo cierto, sin embargo, es que la observación se realiza siempre en función de ciertos supuestos y
que, cuando estos son conscientes y manejados como tales, la observación se enriquece.
El pensar sobre lo que se está haciendo debe intervenir en todas las acciones humanas, y cuando esto se
realiza sistemáticamente en un campo de trabajo definido, sometiendo a verificación lo que se ha pensado, se
está realizando una investigación.
Indagar y actuar, teoría y práctica, deben ser manejadas como momentos inseparables, formando parte de
un solo proceso.
El grupo en la entrevista
Entrevistador y entrevistado constituyen un grupo, es decir, un conjunto o una totalidad, en el cual sus
integrantes están interrelacionados y en el que la conducta de ambos es interdependiente.
La interdependencia e interpretación, el condicionamiento reciproco de sus respectivas conductas, se realiza
a través del proceso de la comunicación, entendiéndose por tal hecho de que la conducta de uno actúa como
estímulo para la conducta del otro.
El tipo de comunicación que se establece es altamente significativo de la personalidad del entrevistado,
especialmente del carácter de sus relaciones interpersonales. Importan muy particularmente los momentos de
cambio en la comunicación y las situaciones y temáticas frente a las cuales ocurren, así como las inhibiciones,
interceptaciones y bloqueos.
Transferencia y contratransferencia
La primera se refiere a la actualización en la entrevista de sentimientos, actitudes y conductas inconscientes,
por parte del entrevistado, que corresponden a pautas que este ha establecido en el curso del desarrollo,
especialmente en la relación interpersonal con su medio familiar. Se distingue entre transferencia negativa y
positiva, pero ambas son siempre coexistentes, aunque con un predominio relativo, estable o alternante, de
alguna de las dos. La observación de estos fenómenos nos pone en contacto con aspectos de la conducta y de la
personalidad del entrevistado que no entran entre los elementos que él puede referir o aportar voluntariamente
o conscientemente.
En la transferencia el entrevistado asigna roles al entrevistador y se comporta en función de los mismos.
En la contratransferencia se incluyen todos los fenómenos que aparecen en el entrevistador, como
emergentes del campo psicológico que se configura en la entrevista; son las respuestas del entrevistador a las
manifestaciones del entrevistado, el efecto que tienen sobre él. Dependen en alto grado de la historia personal
del entrevistador. Es un indicio de gran significación y valor para orientar al entrevistador en el estudio.
Transferencia y contratransferencia son fenómenos que aparecen en toda relación interpersonal y por eso
mismo también se dan en la entrevista. La diferencia reside en que en esta última deben ser utilizados como
instrumentos técnicos de observación y comprensión.
3
Ansiedad en la entrevista
Entrevistado y entrevistador se enfrentan con una situación desconocida, ante la cual no tienen todavía
estabilizadas pautas reacciónales adecuadas, y la situación no organizada implica una cierta desorganización de
la personalidad de cada uno de los participantes; esa desorganización es la ansiedad.
La ansiedad del entrevistador es uno de los factores más difíciles de manejar, porque ella es el motor del
interés en la investigación y del interés en penetrar en lo desconocido.
Frente a la ansiedad del entrevistado no se debe recurrir a ningún procedimiento que la disimule o reprima,
como puede ser el apoyo directo o consejo. La ansiedad solo debe ser manejada comprendiendo los factores
por los cuales aparece y operando según esa comprensión.
El timing de la entrevista, es el tiempo propio o personal del entrevistado, que depende del grado y tipo de
organización de su personalidad, para enfrentar sus conflictos y para resolverlos.
El entrevistador
El instrumento de trabajo del entrevistador es él mismo, su propia personalidad, que entra indefectiblemente
en juego en la relación interpersonal; con el agravante de que el objeto que debe estudiar es otro ser humano,
de manera que, al examinar la vida de los demás, se halla directamente implicada la revisión y examen de su
propia vida, de su personalidad, conflictos y frustraciones.
El entrevistador debe operar disociado: en parte actuando con una identificación proyectiva con el
entrevistado y en parte permaneciendo fuera de esta identificación, observando y controlando lo que ocurre, de
manera de graduar así el impacto emocional y la desorganización ansiosa.
Esta disociación con la que tiene que operar el entrevistador es a su vez funcional o dinámica, en el sentido
de que tiene que actuar permanentemente la proyección e introyección, y que tiene que ser lo suficientemente
plástica o porosa para que pueda permanecer en los límites de una actitud profesional.
Una mala disociación hace que el psicólogo desarrolle conductas fóbicas u obsesivas frente a su
entrevistador. Otro riesgo es el de la proyección de los propios conflictos sobre el entrevistado y una cierta
compulsión a ocuparse, indagar o hallar perturbaciones en la esfera en que las está negando en si mismo. La
rigidez y la proyección conducen a encontrar solamente lo que se busca y se necesita, y a condicionar lo que se
encuentra tanto como lo que no se encuentra.
El entrevistado
En términos generales para que una persona concurra a una entrevista debe haber llegado a una cierta
percepción o insight de que algo no anda bien, de que algo ha cambiado o se ha modificado, o bien se percibe a
si mismo con ansiedad y temores. Podemos reconocer y diferenciar entre el entrevistado que viene a la consulta
y el que traen o aquel al que lo han mandado. En estas actitudes tenemos ya un índice de importancia, aunque
diste de ser sistemático o patognomónico.
Tenemos entre otros, el caso de aquel que viene a consultar por un familiar. En estos casos realizamos la
entrevista con el que viene, indagando su personalidad y su conducta.
El que viene a la consulta es siempre un emergente de los conflictos grupales de la familia; diferenciamos
además entre el que viene solo y el que viene acompañado, que representan distintos grupos familiares.
El que viene solo es el representante de un grupo familiar esquizoide, en el que la comunicación entre sus
miembros es muy precaria: viven dispersos o separados, con un grado acentuado de bloqueo afectivo. Con
frecuencia, frente a estos, el técnico tiene a preguntarse con quien puede hablar, o a quien informar. Otro grupo
familiar, de carácter opuesto a este, es aquel en el cual vienen varios a la consulta, y el técnico que tiene
necesidad de preguntar quién es el entrevistado o por quien vienen; es el grupo epileptoide, viscoso o
aglutinado, en el cual hay una falta o déficit en la personificación de sus miembros, con un alto grado de
simbiosis o interdependencia. Asi como en el anterior el enfermo está aislado y abandonado, en este caso está
demasiado rodeado por un cuidado exagerado o asfixiante.
4
Funcionamiento de la entrevista
El campo de la entrevista debe ser configurado fundamentalmente por las variables de la personalidad del
entrevistado. Esto implica que lo que ofrece el entrevistador debe ser lo suficientemente ambiguo como para
permitir la mayor puesta en juego de la personalidad del entrevistado. Existe, sin embargo un marco o un límite
en el cual la ambigüedad no debe existir, éste cubre el encuadre de la entrevista: tiempo, lugar, rol.
El entrevistador tampoco debe entrar con sus reacciones ni con el relato de su vida, tampoco entrar en
relaciones comerciales o de amistad, ni pretender ningún beneficio de la entrevista que no sean sus honorarios y
su interés científico o profesional.
La curiosidad debe limitarse a lo necesario para el beneficio del entrevistado. Todo lo que sienta o viva como
reacción contratransferencial debe ser considerado como un dato de la entrevista, no debiendo responderse ni
actúa frente al rechazo, la rivalidad o la envidia del entrevistado.
La apertura de la entrevista tampoco debe ser ambigua, recurriendo a frases generales o de doble sentido. La
entrevista comienza por donde comienza el entrevistado.
El silencio del entrevistado es el fantasma del entrevistador novel, para quien el silencio del entrevistado
significa un fracaso o un índice de su impericia. Con un mínimo de experiencia, sin embargo, no hay entrevistas
fracasadas, si se observa bien, toda entrevista aporta datos de importancia sobre la personalidad del
entrevistado. Hay que reconocer los distintos tipos de silencio y obrar en función de este conocimiento.
La descarga emocional intensa tampoco es lo óptimo en una entrevista; con ello generalmente el
entrevistado logra una depositacion masiva en el entrevistador y luego toma distancia y entra en una relación
persecutoria con éste: el confesor se transforma fácilmente en perseguidor.
El fin de la entrevista debe ser respetado como todo encuadre, y la relación a la separación es un dato de
gran importancia, tanto como la evaluación de cómo se va el entrevistado y como quedamos nosotros
contratransferencialmente con respecto a él.
La interpretación
Un interrogante frecuente e importante es el de si se debe interpretar en las entrevistas realizadas con fines
diagnósticos. En este sentido hay posiciones variadas, entre las que se encuentra por ejemplo, Rogers, quien no
solo no interpreta sino que tampoco pregunta, alentando al entrevistado a proseguir por medio de distintas
técnicas, como repetir en forma interrogatoria.
La entrevista es siempre una experiencia vital muy importante para el entrevistado; significa con mucha
frecuencia la única posibilidad que tiene de hablar lo más sinceramente posible de sí mismo con alguien que no
lo juzgue sino que lo comprenda. En la entrevista diagnostica es siempre y al mismo tiempo terapéutica.
El primer factor terapéutico es siempre la comprensión del entrevistador. En la entrevista diagnostica, según
nuestra opinión, se debe interpretar por sobre todo cada vez que la comunicación tienda a interrumpirse o
distorsionarse. Otro caso muy frecuente en el que tenemos que intervenir es para relacionar lo que el mismo
entrevistado está comunicando.
Un índice de guía de la interpretación es siempre el beneficio del entrevistado y no la descarga de una
ansiedad del entrevistador. Además siempre que se interprete, se debe saber que la interpretación es una
hipótesis que debe ser verificada o rectificada en el mismo campo de trabajo por la respuesta que movilizamos o
condicionamos al poner en juego dicha hipótesis.
5
Informe psicológico
El informe psicológico tiene como finalidad condensar o resumir conclusiones referentes al objeto de
estudio. El orden en que se redacta no tiene nada que ver con el orden en que se han recogido los datos o en el
que se han hecho las deducciones.
1) Datos de filiación.
2) Procedimientos utilizados
3) Motivos del estudio (por quien fue solicitado y objetivo consciente)
4) Descripción sintética del grupo familiar y de otros que han tenido importancia en la vida del
entrevistado.
5) Problemática vital (conflictos actuales)
6) Descripción de estructuras de conducta
7) Descripción de rasgos de carácter y personalidad (dinámica psicológica)
8) Resultados de test y examen complementario
9) Conclusión
10) Incluir una posibilidad pronostica
11) Posible orientación
Dos modos de funcionamiento del aparato psíquico: proceso primario (el ello se rige por éste, es la tendencia a obtener
sin demora, gratificaciones de deseo. Se caracteriza por la movilidad de las cargas, es decir, la facilidad con que
la carga puede ser desplazada de su objeto original a un objeto sustituto de éste. Es el principio de placer) y por
el proceso secundario (se caracteriza por la postergación de la satisfacción de la necesidad, la energía psíquica es
ligada, posibilitando la capacidad de espera y el desarrollo del lenguaje. Es el principio de realidad).
Paulatinamente el niño va renunciando a la satisfacción de sus deseos edipicos, amorosos y hostiles y se va
identificando con los aspectos prohibidores y morales de sus padres, dando origen al super yo. Cuando se
producen estas identificaciones, los aspectos prohibidores son los que ayudan a que el yo pueda llevar a cabo la
lucha contra los deseos edipicos e incestuosos.
Establecido el superyó, tiene que convertirse en un aliado importante del yo para luchar contra los reclamos del
ello, pues le ayudara a reprobar aquello que puede ser considerado indebido, inoportuno y prohibido. En la
medida en que el super yo actué tolerantemente, entonces el yo estará en condiciones de poder frenar los
impulsos del ello. Pero si el superyó es rígido y sádico, el yo encontrara difícil cumplir con sus prohibiciones y
será sometido a castigos permanentes. Quedará sometido a tres servidumbres, y amenazado por tres clases de
peligros: los provenientes del exterior, de la libido del ello y de la severidad del superyó.
El yo tiene una capacidad de generar angustia.
Hay una angustia real: ante el peligro conocido, y una angustia neurótica ante el peligro desconocido. Siempre
se trata de un peligro pulsional.
La angustia primaria tiene un carácter inespecífico, es un fenómeno automático que aparece bajo la forma de
desorganización o inestabilidad hasta el extremo del pánico y es experimentada por el yo en forma pasiva.
Cuando éste madura, dispone de la capacidad anticipatoria de peligro funcionando como una señal para la
activación de las defensas, conservando de esta manera, su cohesión. La angustia señal, el sentimiento de culpa,
el asco y la vergüenza, son motivos de activación de las defensas.
El conflicto originario entre el ello y el mundo externo se transforma en un conflicto intrapsiquico entre el ello y
el yo. Aparece la angustia como señal de alarma, y este impulso es reducido, reprimido, para poder impedir el
peligro que implicaría la manifestación del impulso prohibido. Para defenderse de este peligro es que el yo pone
en marcha los mecanismos de defensa.
Mecanismos de defensa.
6
La defensa constituye una de las funciones del Yo. Los mecanismos defensivos son operaciones ICC que tienden
a protegerlo de montos de angustia intolerables y están presentes en la función normal del psiquismo, por lo
que no implica algo patológico necesariamente.
Un desarrollo saludable del Yo implica la presencia de una amplia gama de recursos defensivos para hacer frente
a la angustia y la ansiedad emergentes de los conflictos, reestableciendo el equilibrio psíquico y sin estereotipar
la respuesta defensiva.
Una defensa será exitosa si termina con lo que se rechaza, y será ineficaz en tanto obliguen a una repetición del
proceso de rechazo, hecho que a su vez, producirá actitudes que conduzcan a la fatiga y a la falta de relajación.
Tipos de mecanismos de defensa:
PRE-REPRESIVOS O PRIMITIVAS: Están reguladas por el mecanismo de la escisión. Se trata de un mecanismo
característico de las primeras etapas del desarrollo yoico que consiste en conservar las valencias positivas y
expulsar las negativas. Son típicas de severos trastornos de la personalidad cuando se dan en adultos.
Proyección. Operación por la cual el sujeto expulsa de sí y localiza en otra persona o cosa aspectos que no
reconoce o rechaza de sí mismo. Actúa en la paranoia y en la superstición, también juega un papel importante
en la formación de fobias, donde se niega un peligro interno y se lo considera como que viene de afuera.
Introyección: El sujeto hace pasar, en forma fantaseada, del “afuera al “adentro” aspectos inherentes a
diferentes objetos. Este mecanismo se asocia a la incorporación oral de los primeros estadios de la vida y
aparece patológicamente en la melancolía. Ej.: la persona que pone una cinta roja en su muñeca.
Identificación proyectiva. Mecanismo que se traduce por fantasías en las que el sujeto se interioriza en un
objeto para dañarlo, poseerlo y controlarlo. Ej.: Andrés fantasea con transformarse en virus para enfermar a su
profesor y evitar que le tome el examen.
Idealización: Proceso psíquico por el cual se llevan a la perfección las cualidades y el valor del objeto. La
identificación con el objeto idealizado contribuye a la formación y el enriquecimiento de las instancias llamadas
ideales de los sujetos.
POST-REPRESIVOS Y REPRESIVOS: También llamadas de nivel superior, son propias de la organización neurótica.
A medida que van madurando las funciones yoicas se hace innecesaria la defensa de la escisión y por tanto el Yo
apela a otros mecanismos.
Represión: Operación por medio de la cual el sujeto rechaza o mantiene en el ICC determinados contenidos
ligados a una pulsión cuya satisfacción podría provocar displacer. La representación reprimida sigue
produciendo efectos y se expresa a través de sueños, actos fallidos, etc.
Ej.: a Juan le gusta Mariana y no se anima a decírselo. Luego, en vez de llamar a su amiga Clara por su nombre, le
dice Mariana.
Formación reactiva: es una actitud o habito psicológico de sentido opuesto a un deseo reprimido, se reprime la
conducta ligada al objeto malo pero no de manera estabilizada o fija, de manera que existe el peligro de que se
reactive el conflicto ambivalente. La conducta que se expresa es la ligada al objeto bueno y se hace más intensa.
Ej.: un hombre que se muestra exageradamente encantador con su esposa, ante la gente (intensificando la
conducta ligada al objeto bueno) y estando a solas la maltrata, es golpeador, promete ser amable y bueno, sin
embargo se reactiva la conducta violenta (ligada al objeto malo).
Aislamiento afectivo: es peculiar de las neurosis obsesivas. Después de un suceso desagradable o de un acto
propio, se interpone una pausa en la que nada debe suceder. El suceso desagradable no es olvidado pero si
despojado de su afecto y suprimidas o interrumpidas las relaciones asociativas quedando así aislado y no siendo
tampoco reproducido en el curso del pensamiento cc. En el aislamiento el afecto o las representaciones
asociadas son desplazadas a otros contextos, mientras que en la escisión, la separación de dos actitudes
opuestas es persistente.
Ej.: un cantante que al momento de iniciar el recital le informan que ha muerto su padre, ofrece el recital
despojado de tristeza. A los pocos días se le rompe una copa y llora desconsoladamente, se ha producido el
desplazamiento de la emoción.
Anulación: Consiste en la realización de un acto determinado con el fin de anular o reparar el significado de uno
7
anterior. Se trata de realizar algo de carácter positivo que real o mágicamente, es contrario a algo que, también
en la realidad o en la imaginación, fue realizado antes. Se intenta atenuar o anular la significación, valor o
consecuencias de un comportamiento.
Ej.: una joven que enojada con su novio rompe todas sus fotos y luego comienza a pegar todos los fragmentos.
Regresión: Tiene lugar siempre que aparece un conflicto actual que el sujeto no puede resolver y entonces
reactiva y actualiza conductas que han sido adecuadas en otro momento de su vida, pero que corresponden a
un nivel anterior, infantil. Nunca es un revivir total de conductas anteriores, sino que siempre son conductas
nuevas y distintas, pero que se hacen dentro de un molde o estilo que pertenece al pasado. Ej.: Clara, que tiene
22 años, vio una película de terror. Como quedo asustada le pidió a su hermana si podía ir a dormir al cuarto con
ella.
Negación: La negación de las realidades displacenteras característica de la infancia, se mantiene a pesar de que
el desarrollo de la capacidad del juicio de realidad hace imposible esta falsificación global de la realidad. Sigue
funcionando ante ciertas percepciones de carácter doloroso o desagradable.
Ej.: el niño que aunque sabe que no existe papa Noel, espera el regalo que le traerá con ilusión.
Racionalización: Es una forma de negación en la que para evitar el conflicto o la frustración se dan razones o
argumentos que los encubren, argumentos coherentes desde el punto de vista lógico.
Ej.: a Josefina le hace muy feliz ser una alumna brillante. Cuando supo que sería escolta y no abanderada dijo:
“Martina es muy capaz, se destaca en cs. Sociales, siempre pensé que ella que sabe demostrar mejor sus
cualidades, seria abanderada.
Intelectuacion: es un proceso en virtud del cual, el sujeto intenta dar una formulación discursiva a sus conflictos
y a sus emociones, con el fin de controlarlos. Presenta sus problemas en términos más racionales y generales
que emocionales y personales. La intelectualización debe relacionarse y a la vez, diferenciarse de la
racionalización. Una de las finalidades primordiales de la intelectualización consiste en mantener a distancia y
neutralizar los afectos. La racionalización ocupa un lugar distinto: no implica una evitación sistemática de los
afectos, pero atribuye a éstos motivaciones más plausibles que verdaderas, dándoles una justificación de tipo
racional o ideal.
Ej.: el paciente que parece efectuar un “buen trabajo” analítico, comunicando recuerdos y sueños, pero todo
sucede como si intentase mostrarse como un modelo analizado, dando él mismo sus interpretaciones y evitando
así toda irrupción del icc o intervención del analista que se percibe como peligroso.
Sublimación: tendencias que en su forma original eran culturalmente rechazadas, se cambian por conductas
aceptadas socialmente. Permite la integración de la ambivalencia y por lo tanto del conflicto. Es el proceso
postulado por Freud para explicar ciertas actividades humanas que no guardan relación con la sexualidad, pero
que hallarían su energía en la fuerza de la pulsión. Se dice que la pulsión se sublima, en la medida en que es
derivada hacia un nuevo fin, no sexual, y apunta hacia objetos socialmente valorados.
Ej.: Carlos es muy violento. Cuando hay discusiones, siempre “se va a las manos”. Hace un tiempo ingreso a una
escuela de arte y crea esculturas de lucha entre gladiadores.
8
Dice Freud: “Cuando la enferma se atemoriza al ver que transfiere a la persona del médico representaciones
desplacientes emergidas durante el análisis, la transferencia al médico se lleva a cabo por medio de una falsa
asociación. Se produce allí una sustitución.
En 1912, Freud escribe “La dinámica de la transferencia”. Allí se pregunta por qué aparece este fenómeno
en la cura analítica.
“Recordaremos, ante todo, que la acción conjunta de la disposición congénita y la influencias
experimentadas durante los años infantiles determina, en cada individuo, la modalidad especial de su vida
erótica, fijando los fines de la misma, las condiciones que el sujeto habrá de exigir en ella y los instintos que en
ella habrá de satisfacer”.
Como puede observarse Freud apela al esquema de las series complementarias para situar la transferencia
en tanto que repetición de una especie de patrón o clise de la relación del sujeto con los objetos. Entonces,
¿cómo es que la persona del analista queda incluida en estos clises?
“(...) solo una parte de estas tendencias libidinosas que determinan la vida erótica han realizado una
evolución psíquica completa. Esta parte, vuelta hacia la realidad, se halla a disposición de la personalidad
consciente. (...). En cambio, otra parte de tales tendencias libidinosas ha quedado detenida en su desarrollo por
el veto de la personalidad consciente y de la misma realidad y solo ha podido desplegarse en la fantasía o ha
permanecido confinada en lo inconsciente. (...) Es, por tanto, perfectamente normal y comprensible que la carga
de libido que el individuo parcialmente insatisfecho mantiene esperanzadamente pronta se oriente hacia la
persona del médico. Conforme a nuestras hipótesis, esta carga se atendrá a ciertos modelos, se enlazara a uno
de los clises dados en el sujeto de que se trate o, dicho de otro modo, incluirá al médico en una de las “series”
psíquicas que el paciente ha formado hasta entonces”.
Haciendo referencia a las series complementarias, adquiere fundamental relevancia la noción de fijación.
Fijación a un objeto, a un modo de satisfacción.
Ahora bien, recordemos que, en la enseñanza de Freud, lo que caracteriza al sujeto humano, es que no hay
objeto “natural”, todo objeto es sustituto de aquel míticamente perdido, de la vivencia de satisfacción. Las
“tendencias que han hecho una evolución psíquica completa” no anulan aquellas que “quedan confinadas en lo
inconsciente”. La sexualidad no se domina por la realidad; y lo reprimido es eficaz.
Si la insatisfacción se entiende como el encuentro posible con el objeto perdido, ello caracteriza lo esencial
de la estructura del sujeto neurótico; circunstancia no reductible a la frustración. Esta última es una de las
formas en las que se desvela la falta de objeto.
La disposición a la trasferencia no se reduce, entonces, a ser efecto del dispositivo analítico, sino que se halla
determinado por la estructura misma de la neurosis.
Avancemos ahora sobre el aspecto resistencia que Freud le otorga a la transferencia. En “Recuerdo,
repetición y elaboración” de 1914, Freud subraya que la cura se entiende como tendiente a la supresión de las
lagunas del recuerdo, esto es, venciendo las resistencias, tal su visión de la cura.
Analizando la técnica de la asociación libre, dice: “Con la nueva técnica, el curso de los análisis se hace
mucho más complicado y trabajoso (...) pero lo general es que las dificultades surjan desde el principio.
Ateniéndonos a este último tipo, para caracterizar la diferencia, podemos decir que el analizado no recuerda
nada de lo olvidado o reprimido, sino que lo vive de nuevo. No lo reproduce como recuerdo, sino como acto; lo
repite, sin saber, naturalmente, que lo repite”
Alude así, Freud a la transferencia. Más adelante, explica que “(...) la transferencia no es por si misma más
que una repetición y la repetición, la transferencia del pretérito olvidado”
Liga entonces a la transferencia con la resistencia y la repetición. Pues en la transferencia, el analizante
repite en lugar de recordar. Expresa: “Cuanto más intensa es esta (la resistencia), más ampliamente quedara
sustituido el recuerdo por la accion”la resistencia, sino como aquello que permite y posibilita la cura analítica.
De todas formas, la transferencia, es reconocida por Freud no solo como expresión de la resistencia, sino
como aquello que permite y posibilita la cura analítica.
9
Así, nos referimos ahora al amor de transferencia. Tempranamente Freud liga la transferencia con la
operación de una sustitución, un enlace asociativo, que ubica como erróneo. Es decir, allí donde debía advenir la
asociación buscada adviene una ocurrencia relativa a la persona del analista, o la negativa a toda ocurrencia,
como resistencia.
La connotación “amorosa” de la ocurrencia, es decir, la emergencia del amor de transferencia es secundaria
a ese “falso enlace”, a la sustitución.
En “Observaciones sobre el amor de transferencia” (1914), Freud trabaja específicamente sobre este
fenómeno, es decir, sobre el manejo de la transferencia.
Freud nos advierte que el enamoramiento surgido en el contexto de la cura analítica, no representa algo en
si favorable. Adquiere entonces, valor resistencia. En tanto que el enamoramiento corta la continuación de la
cura, frena la asociación.
Sin embargo, Freud ve allí un modo de hacerse presente lo reprimido. Argumenta allí que no se corresponde
con los fines de la cura, ni ceder a la demanda de amor, ni sofocarla rápidamente. Algo debe dejarse subsistir de
ello. En dicho texto es en el que Freud escribe que la cura debe desarrollarse en la abstinencia.
“El camino que ha de seguir el analista es muy otro, y carece de antecedentes en la vida real. Nos
guardamos de desviar a la paciente de su transferencia amorosa o disuadirla de ello, pero también, y con igual
firmeza, de toda correspondencia. Conservamos la transferencia amorosa, pero lo tratamos como algo irreal,
como una situación por la que se ha de atravesar fatalmente en la cura, que ha de ser referido a sus orígenes
inconscientes y que ha de ayudarnos a llevar a la conciencia de la paciente los elementos más ocultos de su vida
erótica, sometiéndolos así a su domino consciente”.
Ahora diferenciaremos la transferencia de lo que se ha denominado “alianza terapéutica”. La diferencia
radica en la transferencia no se equipara, o bien no se reduce, a lo que puede instalarse como confianza
otorgada a quien escucha en tanto profesional; como efecto de un dispositivo y roles socialmente definidos: la
transferencia no es la instalación de una orientación racional hacia el paciente. La llamada alianza terapéutica se
desarrolla en el plano de una relación de Yo a Yo. El fenómeno transferencial perfora, trastorna la “estabilidad a
la que el Yo busca estabilizarse por vía de la identificación.
Retomando el tema anterior en torno a lo “irreal” del amor de transferencia, avanza Freud en este
fenómeno y nos advierte:”(…) no tenemos derecho alguno a negar al enamoramiento que surge el tratamiento
analítico el carácter del auténtico. Si nos parece tan poco normal, ello se debe principalmente a que también el
enamoramiento corriente, ajeno a la cura analítica, recuerda más bien que los fenómenos anímicos anormales
que los normales.” En consecuencia, si de error se trata en el amor de transferencia, es el mismo lo que lo iguala
al amor verdadero.
Por último, resulta importante señalar que la transferencia implica un elemento que hace diagnóstico, que
demarca categorías nosograficas, que implican a su vez, diferenciar las que son accesibles al análisis y las que no.
“ En las histerias, histerias de angustia y neurosis obsesivas es donde la transferencia presenta esta importancia
extraordinaria e incluso central, desde el punto de vista del tratamiento, razón por la cual reunimos estas
afecciones bajo el nombre común de neurosis de transferencia(...) El factor que decide el resultado no es ya la
introspección intelectual del enfermo, facultad que carece y libertad suficientes para ello, sino únicamente su
actitud con respecto al médico.(...) De este modo, resulta que el hombre no es, en general, accesible por su lado
intelectual, sino en proporción a su capacidad de revestimiento libidinoso de objetos; razón por la cual,
podemos afirmar que el grado de influencia que la más acertada técnica analítica puede ejercer sobre él,
depende por completo de la medida de su narcicismo, barrera contra tal influencia”
10
existencia de una contratransferencia que se “instala en el medico por la influencia del paciente sobre la
sensibilidad inconsciente” del primero. Más adelante en 1913, expresa que el analista no debe nunca darle nada
al analizante que provenga de su propio inconsciente. En cada caso tiene que “reconocer y superar su
contratransferencia, para estar libre de sí mismo”. Más allá de estas cartas, vale la pena recordar que la posición
de Freud al respecto de la contratransferencia no evoluciono más allá de estos enunciados y nunca más encaro
la posibilidad de que la contratransferencia se utilizara de manera dinámica en el desarrollo de la cura analítica.
Resulta de interés retomar esta discusión a propósito de lo que suele afirmarse en torno a la
contratransferencia; no se trata de negar el fenómeno (innegable por cierto) sino de situar su lugar y discutir el
estatuto del mismo.
La mayoría de los textos sobre la entrevista, en general y de la entrevista en psicodiagnostico en particular,
hacen hincapié en la contratransferencia. Una lectura, subsidiaria de los desarrollos pos freudianos, deja
establecida cierta correspondencia biunívoca entre la transferencia y contratransferencia. Ello colaboraría a una
percepción de simetría y reciprocidad afectiva. Sin embrago, el concepto mismo de transferencia subraya la no
correspondencia. Freud nos advierte muy tempranamente de la novedosa posición que en el dispositivo
psicoanalítico, tiene el analista.
La llamada Ego-Psycology, en su entronización del yo, ha orientado la idea del análisis a la identificación. Eso
implica que el yo del analista(a quien se suponía un inconsciente “suavizado” en sus efectos por vía del análisis
didáctico) se constituye en un modelo de adaptación a la realidad. Además de crear la pregunta de si es el Yo del
analista una medida de la realidad, la localización del lugar del analista como ideal, ha tenido en Freud el efecto
de la sugestión: sugestión que se diferencia claramente de la posición señalada por Freud para el devenir de un
psicoanálisis.
Conocer el fenómeno de la sugestión, así como recordar que la relación de Yo a Yo busca la identificación,
nos permitiría admitir que es posible la correspondencia o complementariedad afectiva; tal el fenómeno de la
contratransferencia. Ahora bien, el problema es como conceptualizar este fenómeno en el plano de la clínica
para considerar si debe hacerse de ello la orientación de la interpretación.
Para hacerlo, vale recordar la indicación freudiana respecto de que la cura debe desarrollarse en
abstinencia. A partid de lo que se plantea en torno a la contratransferencia, ¿cómo podríamos leer dicha
indicación freudiana?
“Proponemos considerar que: decir que la cura se desarrolle en la abstinencia supone que en analista debe
abstenerse de hacer coincidir su lugar con el ideal. (...) la indicación Freudiana de tomar al amor de transferencia
como “algo irreal” podría leerse como la necesidad de recordar el equívoco que lo permite: es decir, el tomar a
la persona del analista como el Ideal del yo. Es precisamente este equivoco, el que permite que un análisis sea
posible, en tanto pueda en un segundo momento desocupar, el analista, dicha posición”
La abstinencia además de constituir una suerte de máxima de la clínica psicoanalítica, implica la posibilidad
de quien ocupa el lugar del analista de dejar a un lado aquello que lo haría comportarse como lo haría en otras
de su vida cotidiana. Es decir, sus propios ideales, sus ideas en torno a lo moral, su propia fantasma tica. Ello solo
es posible, no por una suerte de “autocontrol” u orientación de la voluntad, sino que se vincula con el hecho de
que el analista se produce en su propio análisis.
Acceder a la propuesta “contratransferencia” del entrevistado, responder en el plano de la reciprocidad
afectiva, nos alejaría del lugar desde el cual podemos ejercer nuestra función.
11
que observador participante de la situación del psicodiagnostico. Sin duda ello contrasta con la regla
fundamental del dispositivo psicoanalítico vinculado a la atención flotante. Ahora bien, entendemos que el
objetivo del psicodiagnostico es fundamentalmente investigativo, teniendo como consecuencia posible pero no
necesaria, que surja un pedido de tratamiento analítico o de otra índole. De todas maneras, no significa que
creamos resuelto el problema de la transferencia. En lo concerniente al problema de la transferencia y la
contratransferencia en psicodiagnostico, no se trata de discutir el estatuto del fenómeno pues este se produce,
está en juego.
La cuestión es cómo sostener la demanda implícita en la transferencia, a sabiendas que no vamos a ser
nosotros(o al menos no necesariamente) quienes tendríamos que vérnosla con sus avatares a lo largo de un
proceso analítico, sin por ello obturarla, “acallarla” bajo un saber que se torne absoluto.
Síntoma: fenómeno revelador de una enfermedad como señal de algo que está sucediendo o va a suceder.
Requiere del trabajo analítico.
Respecto de los síntomas psíquicos, Fred no duda en referir a que se trata de actos nocivos o inútiles, que el
sujeto realiza muchas veces contra su voluntad y experimentando sensaciones displacenteras o dolorosas. Su
daño principal se deriva del esfuerzo psíquico, que primero exige su ejecución y luego la lucha contra ellos,
esfuerzo que en amplia formación de síntomas agota la energía psíquica del enfermo y le incapacita para toda
otra actividad.
Una noción vinculada al síntoma es la de conflicto: el síntoma surge como efecto de tal conflicto en la medida
que permitiría realizar una transacción entre las tendencias en conflicto, esto es, la libido insatisfecha y el yo. La
formación de compromiso que supone entonces el síntoma explica, para Freud, la resistencia del síntoma por su
doble sustentación.
Hay dos vertientes presentes en el síntoma neurótico: la formación sustitutiva: sostenida por mecanismos del icc
(condensación y desplazamiento), el síntoma adquiere valor simbólico, admite interpretación y del mismo podrá
leerse un sentido.
Satisfacción sexual sustitutiva: siempre será parcial, limitada y apenas reconocible.
Series complementarias.
Son complementarias en el sentido en que ninguna, por si misma, es capaz de producir ni determinar el
surgimiento del síntoma.
Causación = disposición por fijación de la libido + sucesos accidentales del adulto (traumático).
12
misma importancia que si el contenido de tales fantasías fuera totalmente real.
En el terreno de la fantasía, el neurótico permanece a resguardo de la prueba de realidad, de las limitaciones
que el principio de realidad supone y en el que se conservan aquellos objetos y tendencias que debieron
abandonarse: “en la actividad de su fantasía continua gozando el individuo de una libertad a la que la coerción
exterior le ha hecho renunciar.
Diferenciar el síntoma en el sentido tradicional del síntoma freudiano. La cualidad de satisfacción sustitutiva, de
expresión metafórica de un cumplimiento de deseo, constituyen elementos que lo caracterizan y que lo
caracterizan y que requieren de la interpretación para determinar el carácter sintomático. Los síntomas como
los sueños son formaciones del icc.
Angustia: produce un efecto desagradable, desequilibrante, en el psiquismo frente al cual, el yo, responde a fin
de reestablecer el estado previo a su advenimiento.
Freud diferencia a la angustia de dos conceptos: el miedo (existe una causa objetiva, un elemento u objeto
externo que lo provoca) y el susto (surge como producto de la irrupción de peligro frente al cual el yo no se halla
preparado). La angustia consistirá en una reacción inespecífica global.
Primera teoría de la angustia: la angustia es producida por efecto de la represión.
Freud comienza la conceptualización de su primera teoría (1895) donde explica su mecanismo de producción en
el estancamiento de la libido. Una teoría en términos económicos que entiende que éste quantum energético
inmovilizado, es transformado y liberado en forma de angustia. Dicho estancamiento podría responder a dos
causas: 1 falta o inadecuación de la satisfacción sexual (neurosis de angustia) 2 por defensa psíquica
(psiconeurosis de defensa).
Segunda teoría de angustia: la angustia es causa de la represión.
En inhibición, síntoma y angustia (1926) propone esta segunda teorización, donde la angustia se convierte en
una señal de alarma para el yo. Le advierte de un peligro externo realista (amenaza de castración) al modo de
una señal anticipatoria icc que remite a la reacción angustiosa propia de una situación traumática primitiva.
Aparece la angustia como causa de la represión, es decir, es la angustia la que pone en marcha los mecanismos
psíquicos destinados a que el sujeto desconozca aquellos deseos interdictos que suscitarían un peligro al que
intenta conjurar mágicamente al impedir su acceso a la cc.
Que sucede con la angustia en el caso de la fobia: en ésta la angustia libe se fija a un objeto (por
desplazamiento) se neutraliza la angustia en su reacción inespecífica dándole un nombre y acotando el temor a
un objeto particular del cual se puede huir y/o evitar. A ello se refiere Freud cuando dice que la angustia no
tiene objeto. En la fobia, el enlazarla a un objeto exterior, es una manera de neutralizarla.
Simbiosis inicial: es de esta manera que se otorga ser al sujeto: se es mientras que hay alguien que desea que se
sea. Es decir, el niño debe poder ser ubicado en el lugar del objeto del deseo del Otro. En este momento
(narcicismo primario) pueden diferenciarse tres tiempos que se desarrollan desde la indiferenciación (célula
narcisista), a un progresivo reconocimiento en el cual el niño se ve como otro y la angustia del octavo mes
(reacción que informa sobre la formación de la categoría de lo extraño, esto es, hay noticia de lo diferente. Se
quiebra la célula narcisista).
Para que el Edipo cumpla su función en el desarrollo subjetivo del niño, deberá producirse cierto pasaje del ser
al tener. Es en este pasaje del ser al tener donde debemos situar la castración. El logro de una identidad sexual
se vincula entonces con la renuncia a ser el que colme el deseo del Otro. A partir de aquí podremos comenzar a
situar la cuestión de la angustia: en la castración, lo que está en juego es la posibilidad de darse objetos por
fuera de la madre. Surge entonces una paradoja: por un lado, el temor al gesto castratorio del padre, y por otro
y simultáneamente, temor a no poder alejarse de la madre, de no poder ser abandonado por ella. Esta situación
paradojal da cuenta del carácter fundamental y estructural de la angustia: la prohibición perpetúa el deseo y la
13
angustia aparece remitiéndonos continuamente al corte, es por ello que decimos que toda angustia es angustia
de castración. La angustia aparece cuando la falta viene a faltar.
Los síntomas son productos transaccionales, esto es, aparecen evidenciando tanto la satisfacción pulsional,
como la acción de la represión y las operaciones defensivas. El síntoma es una satisfacción sustitutiva del deseo.
La angustia emerge como señal de alarma permitiéndole al yo que instrumente la defensa.
Hay que destacar el carácter singular e inédito de cada situación de entrevista, por lo cual las pautas no
deben ser tomadas de modo rígido.
La entrevista inicial:
Debe diferenciarse el Proceso de construcción inferencial, de la Presentación escrita del caso.
14
Así, el alumno debe poder destacar aunque más no sea descriptivamente en un inicio, aquellas
manifestaciones del colaborador que se recortan del fondo porque:
● No son esperables o al contrario, reflejan paradigmáticamente la edad, el nivel educacional, etc., del
colaborador.
● Insisten de diferentes maneras en su discurso y/o comportamiento y/o impacto en el entrevistador.
● Pueden ilustrar característicamente alguna de las áreas de indagación.
● Dan cuenta del contexto en el que vive y significa la realidad el sujeto
● Tienen que ver con el modo en que el sujeto ha reaccionado a intervenciones, gestos, pautas que ha
propuesto el entrevistador
Una vez recortado los datos e impregnándose con el material, puede comenzar a tener en cuenta las
dimensiones de análisis. La tarea que se propone es el esfuerzo de pensar el modo en que podría caracterizar y
explicar en el sujeto las siguientes dimensiones: modalidad defensiva; modalidad vincular; fenómenos
transferenciales y contratransferenciales que acontecieron y los aspectos que dan cuenta de ello; aspectos más
y menos adaptativos en relación al concepto de salud; aquello que caracteriza y expresa modos singulares de
expresión subjetiva, pero que no puede estipularse de antemano para su investigación, y son emergentes de
encuentro (ej, crisis accidental).
Precaución: estos parámetros deben guiar el proceso de construcción inferencial, son dimensiones de
orientación al momento del proceso; no deben obturar.
Una vez trabajado, los datos relevados como significativo deben intentar articularse:
1- Con los otros datos significativos (noción de constelación de datos)
2- Con la teoría.
En este punto es necesario observar:
A) Diferencia entre hipótesis presuntivas e hipótesis diagnosticas:
Las hipótesis presuntivas pueden provenir de la intuición, de la “autoridad” o saber de otro, de una
derivación lógica a partir de lo cual esta idea nos parece razonable, etc.
Pero para que se trasformen en hipótesis de diagnóstico deben ser contrastadas validadas por las
recurrencias y convergencias que nos aporte el material. A su vez tendrán que ser articuladas cn hipótesis
teóricas que nos permitan, no solo una descripción del funcionamiento del aparato psíquico, sino una
comprensión de las leyes que presiden la relación entre los distintos elementos.
Así en un primer momento el entrevistador se siente libre de sumergirse en los datos planteando todo tipo
de hipótesis, usando recursos racionales, intuitivos, etc., para construir conjeturas.
Esto lo obliga a, en un momento, someter todas esas protohipótesis a:
1. Evidencia empírica –recurrencias y convergencias (contrastación)
2. La argumentación racional (justificación)
3. La articulación teórica (explicación y comprensión)
B) Diferencia entre hipótesis presuntivas y pautas de interpretación genéricas asociadas a los indicadores:
Las técnicas que poseen pautas interpretativas asociadas a los indicadores, reflejan un valor general respecto
a la presencia de cierto indicador. Sin embargo es necesario realizar un complejo proceso inferencial, para poder
dar cuenta del significado concreto que asume este indicador, en un consultante especifico.
Hay que tener en cuenta dos interrogantes:
- ¿Qué puede significar para el entrevistado ese observable (reiterado)?
Puede tener tantos significados como entrevistas psicológicas pueden existir: muchas hipótesis posibles.
- ¿Cómo se toma la decisión entre las posibles interpretación que podrían elaborarse?
Se debe notar que las hipótesis que se planteen no serán infinitas porque ya, el mismo atravesamiento del
contacto con el otro, la escucha de sus dichos y no dichos, la observación de su comportamiento, etc.,
tamizará las posibles respuestas a la pregunta por el sentido de estas manifestaciones. Así, sólo
aparecerán en la mente del entrevistador algunas pocas ideas plausibles de significación.
15
Posteriormente, es solo gracias a la articulación de otros observables, que estas conductas del sujeto podrán
adquirir sentido.
Todos los datos que pueda recabar el entrevistador pueden resignificar el observable inicial. Así es como la
constelación de datos va a dar sentido al dato, el todo es el que da sentido a la parte.
Los indicadores no lo dicen todo respecto a una variable y no lo dicen de manera univoca. La elección de la
hipótesis interpretativa adecuada a un indicador, en un caso concreto implica una toma de decisión. El pasaje
de la hipótesis presuntiva a la hipótesis diagnostica también lo es. De este modo se ve la enorme importancia
de la formación teórica y metodológica para la realización de un psicodiagnostico.
C) Articular niveles inferenciales (que serán esenciales para la presentación escrita del caso) y niveles de
profundidad de las hipótesis (presuntivas-diagnósticas):
Celener plantea Niveles de inferencia:
Primer nivel, observacional: reviere al recorte inicial de significación el cual ya es proceso interpretativo. “el
recorte implica que focaliza algunos de los observables, porque hipotetiza, desde una determinada teoría y
experiencia, que los mismos pueden aportar información significativa; el acto de recortar observables
constituye en sí mismo, el primer nivel de inferencias. Ver es interpretar.
La diferencia entre inferencia abductiva y juicio perceptivo es una diferencia de grados, y es que en el juicio
perceptivo (a diferencia de la inferencia abductiva) no está su proceso sujeto a control ni a critica consciente.
El nivel observacional será aquel espacio de la exposición del caso en el que se mostraran los observables que
derivaron en inferencias psicológicas.
Segundo nivel de inferencias: denota la interpretación de la empírea. Pueden establecerse ya, tanto
hipótesis presuntivas cuanto diagnósticas, dependiendo del grado de articulación de los observables entre sí y
con las conceptualizaciones teóricas. En este punto en que una conducta, dicho, no dicho, modalidad discursiva
se enlaza con un concepto psicológicamente relevante. Así, los observables que se quieren estimar en el sujeto
para comprender su subjetividad. Aquí entonces se identifican modalidades defensivas, vinculares, crisis,
aspectos más y menos adaptativos, entre otros. Referencia a conceptos como angustia, duelo, mecanismos
compensatorios, datos transferenciales y contratransferenciales, entre otros también pertenecientes a este
nivel.
Tercer nivel o especulativo en relación a lo metapsicológico: inferencias respecto al conflicto intrapsíquico o
bien tener alguna hipótesis en relación a aspectos estructurales de su sujeto. Si una constelación de observables
articulados con conceptos teóricos puede derivar una hipótesis de segundo nivel, una constelación de hipótesis
de segundo nivel es necesaria para derivar conjeturas a nivel metapsicológico. Es posible que existan hipótesis
presuntivas a nivel especulativo. Son las que más fácilmente pueden derribarse por la deficiencia en el sustento
empírico, peor no puede ocultarse que proliferen constantemente en todo psicodiagnóstico.
Algunas notas respecto a los datos derivados de los fenómenos transferenciales y contratransferenciales, en
relación a lo metodológico:
Un dato contratransferencial no es lo que el entrevistador sintió, pensó, asoció.
En este caso esa es la captación de un fenómeno de un nivel observacional.
Solo si estos registros:
- Acontecieron en un entrevistador que pudo ejercer disociación instrumental.
- En un encuadre adecuadamente establecido y sostenido.
- Puede articularse con otros datos: transferenciales, actitudinales, comportamentales, discursivos
Tomará el estatuto de Dato Contratransferencia. En situación contraria, lo que al entrevistador le pasa sólo
refiere a reacciones del mismo que acontecen en él por el solo hecho de ser sujeto y tendrán que ver con
aspectos propios de quien entrevista, dificultades en la disociación instrumental, alteraciones inadecuadas en el
encuadre o déficit en el control de variables por parte del entrevistador.
La disociación instrumental es una condición de posibilidad para el aprovechamiento de los datos derivados
de lo transferencial. Es necesario un gran trabajo interno para poder implementarla.
16
Pozzi, R. “Apuntes sobre la entrevista semidirigida. Aspectos técnicos y dinámicos” F 1781 PEREZ LALLI
Introducción
Su objetivo: conocer en profundidad la complejidad humana para promover modificaciones que le sean
favorables, orientar en la prevención de posibles dificultades, y satisfacer las necesidades que la comunidad
consulta a quien considera experto en el saber sobre su ciencia: el psicólogo
La entrevista semidirigida
La entrevista semidirigida es la técnica psicológica insustituible del psicodiagnóstico, por su carácter
proyectivo.
Retomando a la entrevista semidirigida, podemos decir que no se trabaja con preguntas previamente
establecidas. Justamente la complejidad de esta técnica reside en que no es posible estandarizarla ni prever
cuáles serán las intervenciones adecuadas. Lo que la define es una estructura establecida en relación a los
fundamentos enunciados, y una actitud por parte del entrevistador.
Inicia con un estímulo lo suficientemente ambiguo pero estructurado a la vez. Esto le permite al sujeto
adentrarse en el proceso psicodiagnóstico desde el lugar que su psiquismo “le imponga”.
Una vez estimulada la proyección, toda técnica establece, en mayor o menor medida, un momento en el cual
disminuye la ambigüedad, “sacrificando” algo del carácter proyectivo, para adentrarse en un momento de
focalización (momento dirigido).
17
A continuación de esta pauta inicial amplia (momento libre) se procede a una tarea exploratoria específica, en
la cual se realiza una indagación orientada a obtener datos más precisos sobre lo relatado. El objetivo es
profundizar la hipótesis que ha construido el entrevistador en el momento libre, recabando información que
no ha sido espontáneamente dada por el sujeto y que es necesaria.
Es importante rescatar la importancia que estos contactos iniciales tienen para generar un ámbito de confianza y
bienestar que potencie la colaboración del sujeto y favorezcan la continuidad del proceso. A su vez, serán
esenciales los datos obtenidos para diseñar una batería de técnicas adecuada a la demanda.
La entrevista de devolución
La entrevista de devolución es el encuentro final. Tiene por objetivo trabajar con el consultante sobre algunas
hipótesis presuntivas que se han establecido. Esta entrevista no está por fuera del proceso, sino que es un
espacio más de construcción, ratificación y rectificación de hipótesis. El entrevistador mantiene la misma
actitud.
La propia cualidad final de este encuentro introduce variables nuevas en la situación, que pueden ser
estímulo sobre aspectos del sujeto que antes no habían aparecido. En esta instancia el profesional dice
aquello que ha podido inferir de la producción del sujeto.
Señalamientos teórico – metodológicos para el abordaje de la entrevista semidirigida
El campo psicológico
El concepto de campo psicológico de Bleger remite a la idea de que entre los participantes de la entrevista se
establece una relación de la cual depende todo lo que en ella acontezca. Bleger plantea: “la conducta de un ser
humano está siempre en función de las relaciones y condiciones interactuantes en un momento dado”
Podemos entender la idea de campo como el emergente complejo del vínculo entrevistador – entrevistado,
que se lleva a cabo en un espacio, en un tiempo particular (situación), en un contexto y cualquiera de los
ámbitos del trabajo psicológico.
El encuadre
18
El concepto de encuadre consiste en determinadas reglas, indicaciones y acciones previstas y planificadas por
el entrevistador. Es un marco fijo, que delimita, contiene y estabiliza la situación del campo de la entrevista y
su dinámica. Por fijo no debiera entenderse que se trata de una actitud rígida o inamovible (ej.: de ser necesario
se dan ajustes en las estrategias técnicas, ya sea por las características del consultante, la especificación de la
demanda, el ámbito, etc.)
Otras variaciones tendrán que ver con el marco teórico-conceptual que adopte el psicólogo. Será determinante
no sólo una información sólida sobre la técnica, sino haber incorporado una formación eficiente, responsable y
ética que denominamos: actitud profesional.
También tendrá sus efectos la modalidad personal e idiosincrática del profesional, su historia de vida, su
entrenamiento en la práctica, el contexto institucional, etc.
El encuadre facilita la observación de los fenómenos psicológicos relacionados con la manera en la que el
entrevistado percibe este marco, se adapta, le molesta, intenta modificarlo, etc.
Según Bleger, para obtener el campo particular de la entrevista, debemos de contar con un encuadre fijo, que
consiste en una transformación de cierto conjunto de variables en constante.
El encuadre funciona como una estandarización de la situación estímulo que ofrecemos al entrevistado, y con
ello no pretendemos que deje de actuar como estímulo, sino que deje de oscilar como variable para el
entrevistador.
19
j. Entrevista/s de devolución al consultante.
k. Informe escrito con adecuación a quien lo solicita.
l. Honorarios. esta variable puede ser controlada a través de su explicitación inicial.
El psicólogo, variable interviniente
El observador (o entrevistador) es parte del fenómeno a estudiar a interpretar. Como parte constitutiva del
campo, el entrevistador “en cierta medida condiciona los fenómenos que allí tienen lugar y que registrará”
No hay observador totalmente objetivo en ninguna disciplina. Se refuerza la validez de la observación,
incluyendo al entrevistador como una variable que influye y produce efectos en el fenómeno. Es esencial
reconocer la presencia del psicólogo como variable interviniente, en su condición de observador participante.
El psicólogo modifica el campo por su sola presencia. La relación Edo-Edor, a la que nos estamos refiriendo, es
un encuentro intersubjetivo. Cada subjetividad es un estímulo para el otro.
Si el psicólogo es consciente del rol que protagoniza, usará cada vez con mayor habilidad los artificios técnicos
para controlar-se como variable en el proceso (ej. Reflexionar sobre las reacciones que le despierta el
entrevistado)
En cuanto al concepto de observación participante, esto tiene que ver con el reconocimiento de la incidencia
del psicólogo con su ideología, su historia, su formación, su experiencia, en las resultantes del proceso.
El manejo de los artificios técnicos no anula ni elimina al psicólogo como variable interviniente; pero sí le
facilita el control sobre su rol.
Disociación instrumental
Cuando el relato del entrevistado moviliza aspectos de la historia personal del entrevistador, genera lo que se
llama “encaje”: se establece una identificación proyectiva masiva. Las consecuencias son:
a. Anulación del rol actitudinal del psicólogo, desequilibrio en el manejo de la disociación instrumental.
b. Imposibilidad de sostener el encuadre
c. No puede interpretar los fenómenos transferenciales
d. La constratransferencia da lugar a la actuación
e. Desaparece la asimetría
Es un riesgo que aparece con bastante frecuencia, por la falta de entrenamiento y la escasa formación en los
aspectos metodológicos y técnicos. Lo más grave sería no darse cuenta de lo acontecido, porque se torna en
“garantía de repetición”, en perjuicio de los usuarios.
Bleger y Arzeno explican la disociación instrumental a través del movimiento de la identificación proyectiva:
Se produce cuando el edor manifiesta una actitud de interés y respeto, a través de la escucha y la
mirada. El edo podría percibir que el profesional es capaz de comprenderlo, de ponerse en su lugar. El
edor es susceptible de identificación proyectiva con el edo. No obstante, si procede conforme a las
pautas expresadas y sostiene su rol en el manejo eficiente de las variables, podrá evitar la influencia de
los estímulos transferidos, convirtiéndolos en un instrumento valioso de autoobservación y comprensión
del acontecimiento.
La disociación instrumental es entonces un artificio técnico, un procedimiento actitudinal, planificado y
deliberadamente implementado.
20
La función implícita consiste en estimular el discurso del edo, graduando el impacto emocional y niveles
de desorganización que pudieran producirse, y contribuyendo a que el campo psicológico sea propicio
para generar un encuentro empático para el logro de objetivos.
La disociación, explicada como procedimiento instrumental del psicólogo, se diferencia del mecanismo
primitivo pre-represivo porque funciona de manera consciente e intencional para poner en práctica, de
manera eficiente, la capacidad del entrevistador en la conducción de la técnica.
Transferencia – Contratransferencia
Los aspectos transferenciales están siempre presentes en cualquier situación interhumana. Todas las formas de
relación que se establece entre dos o más personas están atravesadas por vivencias y vínculos previos que se
“actualizan” en el momento presente.
No obstante, las verdaderas causas del doble movimiento transferencial no acceden a la instancia consciente,
precisamente por la naturaleza inconsciente del fenómeno.
La específica relación de entrevista, con su acontecer y trama vincular, dirigida por el entrevistador y
configurada por el entrevistado, se diferencia de cualquier otra forma de relación, por tratarse de un vínculo
asimétrico.
Entre ambos se instalará la transferencia y la contratransferencia.
Es esperable que el saber especializado del profesional se refleje en un “saber hacer”. La asimetría marca
diferencia, no niveles. No se trata de que alguno de los participantes del proceso tenga mayor o menor valor,
saber o importancia, sino que ambos participantes son esenciales para que se construya el campo, aunque
cumpliendo distintas funciones.
Se afirma que el fenómeno transferencial tiende, en muchos casos, a dirigir la conducta del entrevistador a la
acción. Prever y evitar el riesgo de actuación conduce a pensar sobre la actitud que corresponde asumir . Freud
se refiere a esto cuando propone la “regla de abstinencia”. Esta implica la puesta en juego por parte del
entrevistador de cierta suspensión de sus convicciones, preconceptos y prejuicios para poder dar cuenta con la
reflexión de la singularidad del sujeto al que intenta comprender, evitando actuar la contratransferencia.
Es tarea del psicólogo que realice un “pasaje” de las vivencias afectivas que le fueron transferidas, a su
sistema cognitivo, a fin de poder comprender e interpretar al suceso. De este modo podrá transformar la
información de transferencia y contra en una herramienta para inferir la modalidad vincular que caracteriza al
sujeto.
Nada más difícil que 1. Percibir de qué se trata lo transferido; y 2. Producir un pasaje, transformando lo
sentido y vivenciado, al sistema cognitivo, para convertir el efecto de la contratransferencia en una
herramienta más de conocimiento, evitando la actuación; 3. Inferir el “patrón de conducta o comportamiento
típico”.
Ansiedades
Distintos autores describen el surgimiento de la ansiedad en las entrevistas de psicodiagnóstico. Tanto el
profesional, como la tarea propuesta, aparecen como algo desconocido, pudiendo provocar en el examinado
diferentes sensaciones, sentimientos, ideas, fantasías, desconcierto. A esto debemos sumar que muchas
evaluaciones son demandadas con un objetivo específico (ej. Selección de personal); donde el resultado del
proceso podrá tener una consecuencia directa sobre la vida del examinado.
21
Bleger explica que la ansiedad o angustia es un estado de desorganización del organismo, y su intensidad
puede variar desde un mínimo que sirve de señal de alarma, hasta un máximo, en pánico.
En relación a la angustia, Freud establece dos teorizaciones ligadas a ciertos constructos teóricos. Represión
(como efecto o causa de la misma), conflictiva edípica, amenaza de castración, etc.
En una primera conceptualización refiere el término al afecto libre, resultante de la represión. Una vez
que este mecanismo ha separado la representación de la energía libidinal ligada a ella, y no habiéndose
unido a una representación sustitutiva, este afecto muda directamente en angustia.
También resulta apropiado comprenderla como una señal que recibe el yo recordando la amenaza de
castración (angustia señal).
La noción de ansiedad ha sido más trabajada por M. Klein y Bion. Refiere a una cualidad emocional intrínseca a
un tipo de relación de objeto y modo defensivo. La ansiedad puede estar presente en situaciones en las cuales el
sujeto reedite la conflictiva edípica.
Bleger propone la existencia de tres áreas de manifestación de la conducta:
1. De los procesos mentales
2. El cuerpo
3. La conducta observada en el mundo exterior
Bleger afirma entonces que la ansiedad es una conducta manifestada en el área de la mente.
Todos los autores coinciden en afirmar la coexistencia y alternancia de las ansiedades.
Ansiedad paranoide: temor a la disolución de la divalencia objetal. MIEDO.
Depresiva: Se instala el conflicto ambivalente. Amenaza de pérdida del objeto amado por el odio o
rechazo que se le tiene, al mismo tiempo. Derivación: ansiedad depresiva. TRISTEZA.
Suele observarse en el inicio del proceso y particularmente en la entrevista inicial, el surgimiento de la
ansiedad paranoide (por la amenaza del yo ante lo desconocido). Sin embargo, una vez establecido el vínculo
predomina la ansiedad depresiva, cuya cualidad es el cuidado del objeto y el temor al daño o a la pérdida del
mismo.
22
5. Interrogar en justa medida: En su justa medida implica no dejar de interrogar, pero poder vislumbrar
cuándo el sujeto ha llegado a su límite de lo que quiere o puede decirnos de una temática.
6. Retomar textualmente los dichos del entrevistado, y no asumir sinónimos que para él tal vez no lo sean.
7. No teñir los dichos del entrevistado con nuestros propios sentidos. Si el sujeto nos habla de que tiene
“problemas con su novia, los que tiene todo el mundo”, debemos indagar, y no dar por sentado sentidos
propios que pueden no tener que ver con lo que quiere transmitir el entrevistado.
23
entiende por “interpretación”, en donde el entrevistador, en función de ser un instrumento sensible y
entrenado, detecta y verbaliza situaciones que el entrevistado apenas experimenta vagamente.
El cierre estará condicionado a cómo se haya logrado no el objetivo propuesto. Si el entrevistado “sabe cómo
y dónde queda”, tendrá mejores perspectivas de saber qué hacer o a donde ir. Lo importante es lograr
situaciones abiertas, es decir, que queden esclarecimientos operando.
Por post-entrevista se alude a la elaboración del material, tanto anecdótico como emocional; y en el caso
del psicólogo clínico, que trabaja en equipo, la comunicación de la experiencia con el entrevistado, a quien
corresponda dentro del mismo.
24
Lo anterior corresponde al proceder general del psicólogo clínico. Dos son las situaciones que un psicólogo
clínico puede manejar con los alimentos generales de la entrevista operativa. En un primer término aquellas que
reconocen un origen predominantemente traumático, entendiendo por tal una incapacidad del sujeto para
sobreponerse eficazmente a una circunstancias, ya sea por la naturaleza violenta y masiva del trauma o
modificación externa (ej, ex combatiente, duelo); o porque no siendo éste de tal magnitud, encuentra un Yo
disminuido previamente en su capacidad de asimilación (ej, relación madre-hijo).
Resumen:
La clave de proceder no se encuentra en resolver situaciones críticas, sino principalmente en lograr que el
entrevistado (individuo, grupo o institución) recupere su capacidad de resolver.
Es importante el diagnóstico de la acción crítica que permitirá el abordaje y la resolución más eficaz.
De una manera no muy rigurosa, clasificamos las situaciones tributarias de este tipo de entrevista en dos
grupos: aquellos en los que se podrían reconocer predominantemente un origen traumático, en el sentido de
modificaciones violenta y masiva del medio externo y que provoca una conducta regresiva con incremento de
ansiedades arcaicas particularmente persecutorias, configurando toda una paralización de sujeto o grupo que no
puede “hacerse cargo” eficazmente de la situación. Recordemos la importancia de prevenir la figura represión
del insulto traumático que lleva luego a la Neurosis Traumática.
También destacamos la importancia de la intervención precoz en aquellas circunstancias de desorganización
del sistema familiar o institucional, y evitar que esta desorganización se transforme luego en una
“desorganización patológica”.
El otro tipo de situaciones más común en la práctica, es el que responde no tanto a situaciones traumáticas
sino a lo que podría llamarse una “patología temporal”, donde alguien maneja una circunstancia actual
siguiendo un esquema vincular antiguo. Re-sistente como antes lo que en realidad es nuevo. Esto le impide
adecuarse y cambiar. Si en la situación traumática era importante la regresión, aquí las cosas están centradas en
la actuación o respuesta global icc y no actualizada a una situación actual. El esclarecimiento durante la
entrevista permite transformar en conciencia dramática (dramatización) la actuación. Esto se logra destacando
al máximo las contradicciones entre la conducta actuada y la conducta verbalizada. Aquí, como en la situación
anterior, es importante que el psicólogo diagnostique el grado de deterioro o integración del sujeto.
25