UNIDAD 1: Las técnicas proyectivas
Ficha 1784- Colacci, R. “El objeto de estudio y las técnicas proyectivas”
Una nota acerca de la concepción de la ciencia
La tradición positivista plantea el paradigma de las ciencias naturales como marco referencial para comprender
la conducta humana. Nos plantea la búsqueda de la verdad absoluta y perdurable, enfatizando el origen
empírico de la investigación. Para garantizar la objetividad elimina al investigador como variable interviniente.
En la actualidad no es posible seguir sosteniendo que el conocimiento, la investigación consiste en “extraer” una
verdad que está insita en el objeto, a través del uso de técnicas y procedimientos “neutrales”. Hoy nos situamos
en paradigmas científicos que hablan de multideterminación, de azar, de probabilidad, etc.
Los fundamentos epistemológicos, metodológicos, lógicos y éticos se tornaron de interés en muchos campos de
conocimiento, volviéndose un recorrido obligatorio en el terreno de las técnicas proyectivas.
Acerca del objeto de estudio
El proceso psicodiagnóstico se propone como objetivo la descripción y comprensión de la estructura y
dinámica de la personalidad, tanto en sus aspectos saludables como patológicos. Es necesario acotar y definir
lo que hace al sujeto y su personalidad como objeto de estudio. Es así como el “aparato psíquico” se convierte
en el objeto modelo de las técnicas proyectivas.
Las técnicas proyectivas se basan en aportes de diferentes teorizaciones, pero es en este sentido que la
teoría psicoanalítica cobra un papel predominante en la fundamentación teórica de nuestro objeto de
estudio, derivando de tal posicionamiento una metodología acorde al objeto a investigar.
Celener argumenta que “el concepto de aparato psíquico es una construcción hipotética del psicoanálisis que
remite a un objeto no perceptible”. La autora, tomando la metáfora de Castorina, describe el objeto de estudio
como una “caja transparente”, por oposición al de caja negra. Se trata de dar lugar a comprender la
estructura, dinámica y el contenido de la “caja” por medio de las respuestas que puede dar un sujeto, a través
del “sostén perceptual” que la batería proporciona.
En el psicodiagnóstico nos situamos en una psicología en “primera persona”, donde se centrará el interés del
estudio en el modo singular y único del funcionamiento psíquico del sujeto a evaluar. El énfasis será comprender
la peculiaridad idiosincrática de cada quien, que hace único y singular a cada ser humano por sobre los aspectos
comunes que tiene con muchos otros sujetos, los cuales están igualmente presentes por compartir una cultura,
una época determinada por un modo de producción, por su ubicación socio-económica, por el tipo de familia a
la cual pertenece y el lugar simbólico que ocupa, entre otros factores.
Nuestro posicionamiento exige no quedar en lo manifiestamente observable, no dar lugar sólo a los aspectos
psicopatológicos y nomenclaturas de trastornos, sino de incluir también los aspectos adaptativos, conflictos,
estructuras, dando cuenta de posibles etiologías. El aparato psíquico en sí mismo es inaccesible a la
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observación. Sin embargo contamos con recursos (las técnicas proyectivas) para poner en evidencia sus modos
de presentación.
Será la lectura interpretativa, no sólo la observación directa, sino la construcción de sentido y
significación lo que guiará nuestro quehacer. Cada signo significará según la estructura de cada sujeto.
Las hipótesis teóricas que subyacen a las técnicas proyectivas (hipótesis proyectiva, apercepción y determinismo
psíquico) cobrarán un lugar fundamental como constructos teóricos de referencia, y naturalmente articulados
con el objeto de estudio citado y la metodología a instrumentar.
Hipótesis proyectiva
L. Frank plantea: Podemos captar la personalidad del individuo, e inducirlo a revelar su manera particular de
organizar la experiencia, ofreciéndole un campo relativamente poco estructurado y poco dotado de
organización cultural, a fin de que pueda proyectar sobre ese campo maleable su manera de ver la vida, el
sentido que tiene para él, sus valores, su estructura, sus sentimientos, etc.
Rapport elabora la hipótesis proyectiva y afirma: Toda actividad de un individuo dado lleva en sí el sello de su
individualidad. De este modo, si se la interpreta correctamente, cualquier conducta deberá servir como índice
de la individualidad y de sus características de adaptación o inadaptación. Se considera en ella, que proyección
es todo modo de organizar el mundo privado del sujeto.
Determinismo psíquico (Freud)
Tanto las asociaciones de un paciente en un tratamiento psicoanalítico, como las ocurrencias de un sujeto
frente a un método proyectivo no son arbitrarias, sino por el contrario, están condicionadas por un contenido
ideológico oculto activo por el sujeto. Esto quiere decir que toda respuesta de un sujeto a un método
proyectivo debe ser considerada como condicionada por lo psíquico inobservable, y por lo tanto la
interpretación adecuada de dicha respuesta permitirá aprehender el fenómeno de lo psíquico no observable. El
olvido, equivocaciones, lapsus no tienen explicaciones azarosas, sino que son determinados por el complejo
psíquico del sujeto.
Hipótesis de la Apercepción
Bellack llama apercepción a la percepción significativamente interpretada.
El percibir, en el sentido fenomenológico, incluye la captación sensible de lo que se muestra, supone la
asociación simultánea de estados afectivos, el horizonte de experiencias pasadas y anticipadas, y en el fondo
constituido por el lenguaje.
Sintetizando: por un lado tenemos, desde un posicionamiento epistemológico, teórico y metodológico un
determinado objeto de estudio, que dada su complejidad nos exige técnicas con características específicas para
recolectar información: las técnicas proyectivas. Pero implicará para el psicólogo construir las vías para hacer
emerger los movimientos estructurantes que tuvieron lugar en las respuestas a esas técnicas.
Dos procedimientos mutuamente imbricados:
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El procedimiento técnico: saber hacer, correcta utilización de instrumentos
Procedimiento de índole inferencial: A través del cual los rasgos emergentes son articulados entre sí en
función de las teorías para posteriormente generar hipótesis diagnósticas.
Ficha 1785- Pozzi, R. “La psicología proyectiva”.
El concepto de proyección
El término “proyección” tiene diversos significados. Freud, S. “Tótem y tabú” Fue el primero en utilizar el
concepto: “La proyección de las percepciones interiores al exterior es un mecanismo primitivo. Constantemente
las percepciones interiores de nuestros procesos ideacionales son proyectadas al exterior como percepciones
sensoriales”. Predominante mecanismo defensivo en la paranoia.
En teorizaciones posteriores, Freud afirma que este mecanismo de defensa es extensivo a procesos normales, a
través del cual las percepciones afectivas e intelectivas son externalizadas y utilizadas para conformar la
representación del mundo exterior. Como recurso defensivo no sólo actúa en las personas enfermas, sino
también en las sanas.
Es un mecanismo de defensa inconciente que consiste en atribuir a otros ideas y actitudes no
reconocidas como propias.
Es un proceso que reduce la tensión en el aparato psíquico, preservando su equilibrio.
En el contexto de las técnicas proyectivas, este concepto adquiere un sentido más amplio. La proyección puede
tener tanto una función defensiva, como una función expresiva; y estas dos funciones coexisten en la misma
respuesta, aunque se hayan originado en diferentes planos de la personalidad. Implica la manifestación de las
tres instancias del aparato psíquico. Se proyectan valores, creencias, recuerdos y también fantasías inconcientes
y conductas defensivas.
Bell utiliza un significado más común de proyección. Plantea que las técnicas proyectivas producen un
lanzamiento hacia adelante y hacia afuera. Al presentarle al sujeto, en calidad de estímulo, una lámina, una
pregunta, le estamos ofreciendo “una pantalla de proyección” para que sobre ella refleje los principios
organizativos y específicos de su personalidad.
Repport se refiere a este supuesto con la expresión “hipótesis proyectiva”: “toda actividad de un individuo dado
lleva en sí el sello de su individualidad. De este modo, si se la interpreta correctamente, cualquier conducta
deberá servir como índice de la individualidad”
Señalamos la diferencia que adquiere el concepto de proyección en las técnicas proyectivas:
En la gran mayoría de los recursos proyectivos se proyectan tanto factores inconscientes como
conscientes y conocidos por el sujeto.
Las conductas defensivas de la proyección, como las que no lo son, pueden coexistir en el mismo ítem
de expresión y originarse en diferentes instancias psíquicas.
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El concepto de proyección en el sentido amplio, no está restringido a mecanismo de defensa (carece
de la función de aliviar las tensiones: en muchos casos aumenta)
Las técnicas proyectivas se hallan ligadas a sólidas construcciones teóricas, de las cuales la más
importante es la de personalidad.
La concepción de la personalidad
Personalidad es un constructo teórico referido a la organización singular, dinámica y relativamente estable de
factores cognitivos y afectivos que constituyen el estilo único e irrepetible de cada ser humano. Características:
Dinamismo de la personalidad: Es un proceso dinámico. La cambiante y sucesiva personalidad debe ser
estimada con instrumentos que sean capaces de evaluar el estado de la personalidad en un momento
dado.
Naturaleza estructural de la personalidad: La estructura del individuo se desarrolla según la clase
particular de influencias fisiológicas, psicológicas y físico-socio-culturales, que están dadas para
modelarla.
La conducta es la manifestación observable de la personalidad
La estructura de la personalidad es un fenómeno profundo: Las manifestaciones a través de las
conductas tienen cualidades superficiales: rasgos o características observables y aspectos inconscientes
inobservables, que pueden ser inferidos. No obstante, algunos estratos de la personalidad permanecen
ocultos, no sólo al mundo exterior sino al propio individuo.
Aporte de las teorías y sistemas psicológicos a la obra de las técnicas proyectivas
S. Freud: La teoría, la práctica y la técnica psicoanalítica. Modelo a través del cual es posible conocer los
contenidos latentes (cuyo significado surgirá de las pautas de interpretación de cada técnica) de los
procesos psicológicos, reflejados en las verbalizaciones manifiestas y las conductas asociadas.
La teoría de la Gestalt: Con la acentuación del concepto de personalidad, en tanto configuración o
totalidad organizada de la conducta y la experiencia. El descubrimiento y comprensión de los procesos
perceptuales, las leyes del fenómeno de la percepción, y las fuerzas internas y externas que determinan
la conducta. (Ej: TRO, CAT, Rorschach)
Teoría del campo de K. Lewin: Que trae los siguientes conceptos campo psicológico – fuerzas
motivacionales que operan en dicho campo – espacio vital – motivación –frustración. Por otra parte, la
descripción de fuerzas (vectores) que motivan la conducta.
La psicología clínica: Con su contribución en la casuística investigada para distinguir la conducta
“normal” de la “anormal”.
Las investigaciones sobre el aprendizaje: Contribuciones de la psicología experimental y de la Gestalt,
con el aporte de los concepto: condicionamiento – premio y castigo, en tanto fuerzas motivacionales de
la conducta.
La antropología cultural: Que aporta todos los determinantes socio-culturales a la personalidad, y
describe los fenómenos diferenciales de las distintas culturas y su impacto en la conformación de la
personalidad.
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La psicología norteamericana: Le debemos la investigación práctica a las que fueron sometidas las
técnicas, probando el grado de validez y confiabilidad.
Características generales de las técnicas proyectivas: Son métodos de investigación objetivos, en tanto se
apliquen e interpreten con rigurosidad científica. Su propósito es investigar la personalidad, globalmente, en
todos sus aspectos. Los métodos presentan características comunes, a saber:
1. Presencia de estímulos ambiguos o relativamente estructurados que no manifiestan el verdadero
propósito del examinador al requerir una respuesta.
2. Reducen el control consciente del sujeto sobre su conducta a ser analizada, y origina respuestas que
reflejan la individualidad. Promueven que el sujeto organice los sucesos en función de sus propias
motivaciones, percepciones, actitudes, ideas, etc.
3. Brindan una muestra de la conducta individual, suficientemente expresiva, en tiempos breves, como
para ser clínicamente utilizables y lo bastante estimulante para provocar respuestas, espontáneas de
valor diagnóstico y pronóstico del sujeto.
4. Consideran la conducta registrada, como la personalidad que la produce, como una totalidad
organizada. Esto significa que a un ítem específico le corresponderá una variedad de significados.
5. Difíciles para el tratamiento estadístico
6. No pretenden crear parámetros legales ni leyes generales
7. El objetivo es encontrar los aspectos singulares del sujeto y la causas de los dinamismos psíquicos.
8. Su uso se extiende a todos los ámbitos del quehacer psicológico
9. Ofrecen al psicólogo un marco de seguridad para llegar a conclusiones diagnósticas
Los test y técnicas proyectivas y los test psicométricos como medios auxiliares para la toma de decisiones
Técnicas proyectivas: A través de variados estímulos (gráficos, verbales, etc.) procuran que se
manifieste la subjetividad en su dinámica singular. Indagan la personalidad en sus aspectos adaptativos y
desadaptativos. La objetividad de sus resultados depende de la rigurosidad científica que aplique la
persona tanto en la administración como en la interpretación. No miden, no se ordenan en escalas
métricas y no se expresan en formulaciones matemáticas su validez.
Test psicométricos: Sus resultados son medidas estadísticas, que se ordenan en una escala y se
expresan numéricamente. La objetividad se observa en su relativa independencia respecto a la persona
que lo aplica y lo valora y la expresión numérica permite la manipulación estadística y validación del test
comparando sus resultados con un criterio de valoración traducido a cifras. Se sostiene en la
cuantificación: la ubicación del individuo según una escala de referencia y un material o problema
definido con evaluaciones en términos de correcto o incorrecto. Es también instrumento del método
clínico.