PREVENCIÓN SECUNDARIA
Abordan la enfermedad en fase incipiente, aún en fase reversible, por medio del
diagnóstico precoz. Equivalen a la vigilancia de la salud, una de las actividades de la
medicina del trabajo.
La prevención secundaria interviene cuando se inicia la enfermedad; en este caso, la
única posibilidad preventiva es la interrupción o ralentización del progreso de la
afección, mediante la detección y tratamiento precoz, con el objeto de facilitar la
curación y evitar el paso a la cronificación y la aparición de deficiencias, discapacidades
y minusvalías.
En este sentido, el objetivo de la prevención secundaria es que el diagnóstico y
tratamiento precoz mejoren el pronóstico y control de las enfermedades.
Este nivel hace referencia a las actuaciones realizadas para impedir el problema en parte
de la población que con anterioridad se ha identificado como población de riesgo.
Lógicamente, para ello es necesario conocer y poder valorar esos factores de riesgo. Un
ejemplo claro son las campañas de vacunación de la gripe destinadas a la tercera edad o
personas con determinadas patologías. En el caso que nos ocupa, un ejemplo de
prevención secundaria es el programa (más adelante se analiza con mayor detalle).
Su objetivo es localizar y tratar lo antes posible los trastornos cuya aparición no ha
podido
impedirse por medio de la prevención primaria. Se trata pues de identificar los
trastornos
en los momentos iniciales de su aparición o incluso antes de ésta, cuando hay
una previsión de que va a producirse con inminencia. Esta detección precoz suele
facilitar
una intervención más temprana y con frecuencia con mejores expectativas de éxito.
TRATAMIENTO
Su objetivo es la intervención sobre trastornos ya aparecidos y más o menos
consolidados
(en esto se diferencia de la prevención secundaria).