El escenario presenta: En la casa de Caperucita, y termina en casa de la abuelita
ESCENA PRIMERA
Érase una vez una niñita que lucía una hermosa capa de color rojo. Como la niña la usaba muy
a menudo, todos la llamaban Caperucita Roja.
Un día, la mamá de Caperucita Roja la llamó y le dijo:
MAMÁ. Cariño tu abuelita no se siente muy bien, he horneado unas galletas y pasteles y
quiero que tú se las lleves.
Caperucita: Claro que sí mamá, con gusto iré a visitar a mi abuelita (respondió muy feliz,
poniéndose su capa y llenando su canasta de galletas y pasteles recién horneados)
Antes de salir, su mamá le dijo:
Mama: Escúchame muy bien, quédate en el camino y nunca hables con extraños, hay muchos
peligros en el bosque.
Caperucita: Mamá no te preocupes no me pasar nada (respondió Caperucita Roja y salió
inmediatamente hacia la casa de la abuelita)
(Para llegar a casa de la abuelita, Caperucita debía atravesar un camino a lo largo del espeso
bosque. En el camino, se encontró con el lobo)
LOBO: Hola niñita, ¿hacia dónde te diriges en este maravilloso día? preguntó el lobo.
(INQUIETO E IMPACIENTE)
Caperucita Roja recordó que su mamá le había advertido no hablar con extraños, pero el lobo
lucía muy elegante, confiable era muy amigable y educado, el cual no despertó sospechas de
peligro para caperucita.
CAPERUCITA: Voy a la casa de abuelita, señor lobo —respondió —
Ella se encuentra enferma y voy a llevarle estas galletas y pasteles, para animarla un poco.
LOBO: —¡Qué buena y preocupada por tu abuelita eres ! (exclamó el lobo.) ¿Qué tan lejos es
su casita?
CAPERUCITA ROJA: Debo llegar hasta el final del camino, ahí vive abuelita (dijo Caperucita con
una sonrisa y muy feliz)
El lobo se escondió en el bosque Él tenía un enorme apetito y en realidad no era de confiar.
Así que corrió hasta la casa de la abuela antes de que Caperucita pudiera alcanzarlo. Su plan
era comerse a la abuela, a Caperucita Roja y a todo lo que Caperucita llevaba en su canasta.
El lobo tocó la puerta de la abuela. Al verlo, la abuelita corrió despavorida dejando atrás su
chalina.
El lobo tomó la chalina de la abuelita y luego se puso sus lentes y su gorrito de noche.
Rápidamente, se trepó en la cama de la abuelita, cubriéndose hasta la nariz con la manta.
Pronto escuchó que tocaban la puerta:
(ruidos de tocado de puerta)
CAPERUCITA: ¡¡ Abuelita, soy yo, Caperucita Roja!!
El lobo muy astuto con voz disimulada, tratando de sonar como la abuelita, el lobo dijo:
LOBO: Pasa mi niña hermosa, estoy en camita, me encuentro muy malita.
Caperucita Roja pensó que su abuelita se encontraba muy enferma porque se veía muy pálida
y sonaba terrible.
CAPERUCITA: ¡Abuelita, abuelita, qué ojos más grandes tienes!
LOBO: Son para verte mejor (respondió el lobo).
CAPERUCITA:¡Abuelita, abuelita, qué orejas más grandes tienes!
LOBO: Son para oírte mejor (susurró el lobo)
CAPERUCITA: ¡Abuelita, abuelita, que dientes más grandes tienes!
LOBO: ¡Son para comerte mejor!
Con estas palabras, el malvado lobo tiró su manta y saltó de la cama. Asustada, Caperucita
salió corriendo hacia la puerta. Justo en ese momento, un leñador se acercó a la puerta, la cual
se encontraba entreabierta. La abuelita estaba escondida en el closet asustada y aterrada
LEÑADOR: Lobo malo recibirás tu merecido.
El lobo al ver al leñador, saltó por la ventana y huyó espantado para nunca ser visto.
La abuelita y Caperucita Roja agradecieron al leñador por salvarlas del malvado lobo.
Ese día Caperucita Roja aprendió una importante lección:
“Nunca debes hablar con extraños”.
Mamá: ¡Ah! Aunque se ha ido el lobo, ten mucho cuidado y no te entretengas. Yo,
mientras, voy un rato a charlar con las vecinas.
La mamá se marcha por la derecha. Caperucita sale al bosque. Da vueltas por el escenario. Se
agacha como si cogiera flores. Se sienta a escuchar el canto de los pájaros. Se tumba en el
suelo. Se levanta. Salta. Todo al ritmo de la música
Conejitos: ¿Dónde vas Caperucita, tan de mañana con una capita de lana?
Caperucita: A casa de mi abuelita, a llevarle este pastel y este tarrito de miel.
El lobo, sin que le vean, se asoma entre los árboles
Lobo: ¡Qué suerte! Una niña ¡Qué tierna debe de estar!
Se oculta de nuevo
Árboles: ¡Caperucita! ¡Caperucita! ¿Estás perdida? ¿Qué buscas?
Caperucita: Voy a casa de mi abuelita. Le llevo un pastel y un tarrito de miel.
Árboles: Sigue ese camino y ten mucho cuidado
Vuelve a asomarse el lobo
Lobo: Se me hace la boca agua. Pero si me la como aquí, seguro que algún
chivato le lleva el cuento a su madre y me busca un lío.
Se esconde
Pajaritos: ¡Oh, linda niña! Hace una hermosa mañana
Caperucita: Sí. Brilla el sol entre nubes de algodón.
Se asoma el lobo
Lobo: Pues sí que es cursi la pobre. En fin, la voy a engañar para comérmela
tranquilamente en casa de su abuela. Allí nadie me molestará.
El lobo sale al encuentro de Caperucita
Caperucita: ¡Buenos días, señor! ¿Sabe usted por dónde podría ir a casa de mi
abuelita? La pobre tiene un empacho de tarta y mi mamá se ha empeñado en que le lleve un
pastel y un tarrito de miel.
Lobo: Pues le iría mejor un poco de bicarbonato. En fin, vete por ese camino. Ya
verás que pronto llegas.
Caperucita: ¡Muchas gracias, señor! Es usted muy amable y muy simpático. Hasta
luego.
Se marcha dando vueltas por el bosque.
Lobo: Sí que ha sido fácil engañarla.
Se oye una música amenazadora
ESCENA TERCERA
El lobo se ha aproximado a la casa de la abuelita, quien está tumbada en la cama. Caperucita
sigue dando vueltas por el bosque. Entre los árboles se ve a los cazadores.
Abuelita: ¿Quién viene?
Lobo (disimulando la voz): Soy yo. Tu nieta Caperucita. Te traigo un pastel y un tarrito de miel
Abuelita: ¡Vaya! Más dulces. Si me los como reviento. Pero, bueno, cariño, pasa.
Entra el lobo. La abuela se desmaya al verle
Lobo: La vieja se ha desmayado. Mejor. La esconderé y si después de comerme a
Caperucita todavía tengo hambre me servirá de postre, aunque debe de estar un poco dura.
El lobo saca a la abuelita de la cama y ocupa su lugar. Llega Caperucita
Caperucita: ¡Abuelita! ¡Ya estoy aquí! Traigo un pastel y un tarrito de miel.
Lobo (disimulando la voz) Entra, hijita, entra. Siéntate a mi lado.
Conejitos: ¡Cazadores! ¡Cazadores! Rápido, a casa de la abuelita.
Caperucita: ¡Qué orejas más grandes tienes!
Lobo: Para oírte mejor
Árboles: ¡Cazadores! ¡Cazadores! Corred, deprisa
Caperucita: ¡Qué ojos más grandes tienes!
Lobo: Para verte mejor
Pajaritos: ¡Cazadores! ¡Cazadores! Salvad a Caperucita
Caperucita: ¡Qué boca más grande tienes!
Lobo: Para comerte mejor
El lobo se levanta y va hacia Caperucita, pero en ese momento entran los cazadores
Cazadores: ¡Quieto si no quieres que te disparemos!
Lobo: Pero si sólo estamos jugando. ¿Verdad, Caperucita?
Caperucita: ¡Mentira! Me querías comer.
Lobo: Pero si estoy a dieta. Además me he hecho vegetariano y macrobiótico
Cazadores: Eso ya se lo explicarás al juez. Estás detenido.