Dificultades en la Entrevista Clínica
Dificultades en la Entrevista Clínica
E
LA ENTREVISTA CLÍNICA
34
AIAAALIUIIIIUECEEEI
Dificultades principales tene r sólo que ate nde r que jas
or de espalda,
no habla más que de su dol
y es más bonito que decir que quedan ahí se dis-
ma. No obstante los que se
pero no resuelve el proble iente definitiva-
que la falta viene a ser del pac
culpan dando a entender o que lOs
Continúan su carrera explicand
mente incapaz de comunicarse. gracias a es
(des
o Lo-
ma de oumipote ncia y primer
que es neces ario renunciar a su fantas Á esto s Ú
ciente. ahí donde él se sitúa.
mar en cuenta 21 deseo del pa
De parte del paciente
me diryo. *
que A todo se arregle” sin que
El deseo más frecuente es En lugar de
zo de cambiar uno mismo.
esfuer
bie”. es decir. sin hacer el todo melon.
que cambie y vea después Si
lo cual se propone al sujeto arre
Sinceridad de la demanda conjuntamente lo que debería
s
Sería más prudente tratar de ver “es o Se arre sgle
drá necesidad de que
de este modo. el paciente ten e que
ha leído “buenos” libros. tem
Peru el joven psicólogo. que como dicen los
Como suelele su ceder,
| cuandolo se : trata
trata de la entrevista clínica, yl r a la demanda” lo que.
modelo de referencia
ferenci: es el del psicoanálisis.
áli ello no lo lleve a “responde
El paciente que vaa ver ilusiones.
psicoanalistas, es la peor de las deseos
times
4 un alista siempre
psicoanalista sie Sisabe, más4 o menos, que debe llegara re imo análisis, a satisfacer los
Si la “demanda » vuelve, en últ «que lo quera-
responder 2 ella y por más
is Bn ; asedde su vida
: actual con su historia infanal. ON Esti
infantiles, lo correcto es no tes viven en
E o a traspasar los límites de la censura, Si dejando en la pu 2 ral, l Pero gran cantidad de pacien
mos, no lo podremos hacer.
a a G
o tril-
que los usos sociales llaman el pudor ospor problemas actuales. Nuestr
AS y
o
DOI
RIA III
no encontrara otro medio para calmar las angustias de su hijo. Í Le explique P or que jamás e acid E
La psicós tener lugar en quin| ce días.
en coa DES da
loga consultada, vio rápidamente en esa práctica, lá
causa de todos loy bos y las consecuencias que puede tener a une
sintomas inquietantes que se le describieron; la mamá.
obediente, hizo 1 E cion
ales manipula f i lmente, le : pregu nté si
2 es. Fina
id
dormir a su hijo en su cuarto y le prohibió la cama materna. dol an E
Los síntomas Ma A damigo me respondió, “puro ya no es BEE e
“si”
la signific ;
se agravaron y el niño presentó una fuerte regresión:
no comprendió la o o fexionamos juntos acerca de
tepentina decisión. No obstante que el consejo era
correcto, su aplicación ta even na
eventual
tual 5€p aración
sepsepara MA ra en que se podría hablar
cióy]n11la mane
ellos de esta
fue lamentable. Es el trabajo subre la demanda, precisamen oe di beliiia
te, lo que hizo e ello con la madre. = es
.
vorto circuito por esa decisión que en sí pudo haber sido justa, poa o de urgencia sin
lo ient
ta este requerim ;
dre
, No No se se debe
dede aceptar
300de 40 años , pued e e
E e
corresponde.e LaLagegente que esperó
Dejemos, pues, que los pacientes descubran con nosot
ros. cuáles y
la e
son sus necesidades. No es imposible que ello haga
que algunos ini ara de otra cosa radiferente a AS
1As; o bien,As se trata
días,
cien un psicoanálisis, pero no tenemos que prescribirlo, en tal asa ae
ni pensar por caso. no se puede aceptar un inicio a
ellos que es para ellos la única solución. í a ém ana de un tercero, geneero
Cuandoa la demand
ma un e difici E Le e
una institución: la escuela a la que abru
tentativa de Suici d E
apuros por un enfermo que hizo una
ae EA busc Ss a comprender las acti : vidades delictivas E cin
¿a demanda urgente etcétera. de saber si se debe aceptar un
La cuestión
lescente, a rte de las
como éstas, no se plantea en la medida en que, la mayor pa
2 u relación
A
veces, el psicólogo no puede negarse, tomando en cuenta s
Ad a zativo, el hos-
LLOLELEA
blLceas LEEFEGOLGOEGELLaLHA
cualidad terapéutica auténtica.
cambio, cuando la mujer manifiesta una sonrisa con comi 24
me
sus dientes. el hombre no debe besarla. Así, es la mujer quien,
ISO
¡ al ho b e ae 0 E sana O
d € te e un er
mensa e no veroa , le a pel
7 Esta no conciencia
n de nuestros propios movimientos Se Usustra re:
10S ¡mov
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petidas vecesde en los seminarios de formación entrevista. aEn
ció paraa lala entrevist
La técnica psicoanalítica nos previene contra las intervenciones Pra
US a adión se presta bien £
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ituació
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esta observación
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en el materia
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ninter le. Sin em- autoriza filmar a los protagonistas. Durante la griasión y a
bargo, ello no significa que se deba ignorar ese material y no se
en cuenta las informaciones que proporciona.
tomen cia del grupo, sucede que se constatan los movimientos nia e
Los etólogos demostraron hasta qué punto los comportamientos que los actores no perciben por ellos mismos y de los que E 2 bd
tienen una clave en las diferentes especies animales y que tienen den al constatarlos al ver la cinta de video. Puedo citar el ejermpr
valor de
illas sinsin darse
reciente de dos personas que recorríÍan sus sillas cuententa; la
AAA Y
3
e A ésta - E
primera ocasión, tal vez la única, que este hombr
al
PREPRIRIRIII?
en an
cólera y su preucupación. Lo pudo hacer porque tenía
io de su técn a. 3
guien de apariencia sólida, dada por el domin
La agresividad a
sólo sese tratab a de la apariencia. pues esta joven psicóloga
“haber refugiado en ese servicio de alta Iesicariao precisamente - :
>
co pu
En la vida social, a la agresión se responde con agresión. Es el miedo a la confrontación con el sufrimiento psicológico; tampo
este dolor , y así
acompañarlo en su proceso pues estaba atónita ante
famoso ciclo infernal: provocación-represión. Estamos tan habituados : :
Sse en ir. logo debe esperar que 30 u
vióa psicó
a ello que no conocemos otra manera de responder. otro día tenga poca
No obstante, la agresión no sobreviene por azar en el marco de la espera enca E is
entrevista. Sucede siempre que en el momento en el que nos sentimos “de este tipo y debe estar preparado. El paciente
tar su odio y y : E
interlocutor suficientemente sólido para sopor
seguros de nc :ros, instalados en nuestro rol y nuestra función. el e
frente. También desea un lugar pura experimentar a
paciente nos saca, por cse medio, de nuestra seguridad ficticia, ao: a eii E
Una estudiante confió al grupo de un seminario un ejemplo que prueba de la capacidad de dar. Dicho de otro , >
el odio objetivo o justificado, es necesario que Ie Pan
puede ilustrar esta comprobación muchas veues repetida. Me permito puede estara s
no no tendrá el sentimiento de que el amor objetivo
citarla. :
ADA
En ese entonces, ella trabajaba en un servicio de neuropsicología, calco
a ista ni de poner la otra mejilla, ni de responder a la
Se presentó un paciente para hacerse un chequeo. Como ella había Es un trabajo en el que. al aceptar expermnent
con otra agresión.
estado en ese puesto desde hacía muchos meses, ese tipo de examen
sentimientos fuertes, es posible no sumergirse en ellos.
10 tenía secretos para ella. Con esa confianza, abordó esta tarea, que
se había convertido en rutinaria. Después de algunos minutos de tra-
bajo, el paciente tiró su pluma, desparrramú las hojas que estaban ante
él y exclamó con violencia: “¡Estas son tonterías, no me importan, mi
5. En Winnicotr
Y, Hall (E. To, “Proxénuque” Current anthropelogy, 9 (2-3), 95-108; trie dla psychanalyse, Paris, Payot, 1969.
11. Vr... en Dateson
=t al.. La nouvelle communication, 1981.
14
A AAA
LA ENTREVISTA CLÍNICA
62
Suet-
sem eja nte s. Ello s pre fie ren comprar alguna “cruz de buena
tros .
poco realista que es el psicólogo
Las resistencias te”, que ir a ver a ese personaje seno
resistencia se presenta en el
La segunda manifestación de la
el paciente tiene de repente el sen-
mismo de la entrevista. Al hablar, cia
que se va 2 entregar ala omnipoten
+ Enel senti
oe Ed : tes A
o la resistencia designa a todas las con- timiento de que dice demasiado, o, nos
Entonces se calla 0, al contrari
que imagina tiene su inter locutor.
E a a po la cura (huida hacia la enfer- uso declara que todo eso ño sirve
ahoga en un mar de palabras o incl la
dieiinisie de la a 18-0ut, mecan ismos de defensa, etcétera). Se “más que hablar” (utilización de
para nada, puesto que no se hace teñe -
espia de entrada por la re: ente). La afirmación de que no
gativa a hablar, la únidez can manifestación descrita anteriorm Sus
: lo cual nos a veces es suficiente para calmar
cn al trabajo sobre la deman da a mos la intención de manipularlo, más
, a , : resistencia corresponda a alxo
ta nosot e temores. pero es posible que esta
evoca dos manifestaciones acionado con la noción de secreto.
que, aun a ds profundo. Ese algo parece estar rel
E al es al Pa se pueden unir en el send la actitud de los padres que buscan
Ese sentimiento se manifiesta en
ES
terapéutico. el
cine y Pd y se rebelan cuando, por ejemplo,
eno de dE de E de que ver con el dogma cientificista negar la incapacidad de su hijo raban.
las pruebas y no son las que espe
psicólogo les da el resultado de
E o ran cantidad de personas sienten que no buen número de casos donde todo
ie US deta A case que pudiera tener un intercambio de Ese sentimiento queda latente en sentativa
sucede como si la actitud del psicól ogo clínico encubriera una
e notablementecon la de un equi- cuya el ave será vital preservar,
Por otra
po técnico, que a
si rebasa el entendimiento por su de develar una tara. un enigma lo cual nos
tibia: Ese ira o siempre es injustific ado,
parte, sucede que este temor no
la Seguridad Social. ya Ar as muchoa nuestra sociedad. z vía lleva al voyerismo del psicólogo.
7 octal. ya que obliga a los m
su clientela, a prescribir es z édicos, que quieren conservar
RE 5 alot esos exá[Link] médico que escucha me
AS as peta y no tardará en ver su consultorio vaca
ptas plain € ahí con una larga lista de medicamentos yde
De parte del psicólogo
entos don
nombres misteriosos Et E mismo- tiempo; los tratami
das d asados en teorías poco realista s. que hacen alarde
O E e moda con el nombre de “medicina suave”. La
rreroros
blimación se aplica a las actividades humanas, aparentemente sin re- como un “psicoanálisis abreviado”, pero no dicen si el paciente debe
lación con la sexualidad, pero de la que se derivan directamente, Así estar informado al respecto. Ese silencio púdico, no obstante que se
des-
como el gas no tiene medida común con el sólido del cual proviene, trata de un punto tan esencial, hace que los psicólogos a veces se
el cuadro “sublime” de Leonardo Da Vinci: Santa Ana, la Virgen y el hagan del problema declarándole al sujeto: “Es una prueba para ver
niño Jests, no tienen medida común con cl fantasma de Felación ho» de hi-
si tiene imaginación”, lo cual es, no obstante, un bello ejemplo
mosexual que lo produjo?. pocresía. Después de esto, ¿cómo hablar de relación “auténtica”?
En el psicólogo, se puede pensar que la fuerza pulsional subya- Cuando la autenticidad consistiría en decir: “Es una prueba que utiliza
ir
cente es la “pulsión escópica”, fundada en el deseo infantil de ver la el mecanismo de proyección para traspasar sus defensas y descubr
ió
escuna primitiva? que los padres esconden con tantas precauciones sus mecanismos de represión”. : Ena
Hoerrrrrcrererrcnnnr...
Volvemos al secreto, que en este caso es un secreto de alcoba, Sin embargo, el problema no se elimina al renuncia r a la aplicaci ón
Esta tendencia se revela con frecuencia por medio del funcionamien- de las pruebas proyectivas. El tema del deseo del psicólogo persiste re-,
to institucional, cuyo objetivo parece ser obtener el máximo de informa- basando esta situación específica. ;
Wi
ción, Prueba de ello son las reuniones de síntesis en las que jamás se sabe Es necesario, pues, poder abordar con el paciente la razón pro-
suficiente, donde los médicos piden pruebas e informes. Prucba de ello funda de esta necesidad de investigar los contenidos latentes más allá
a-
son también las reflexiones de los internos practicantes de psicología del del discurso manifiesto. Hacerlo supone evidentemente una clarific
estilo: ¡Tienes suerte, vas a ver un bello caso de disociación!" 'ción personal de su propio placer de llevar a cabo dicha investigación.
o
Los pacientes no se dejan engañar por esos deseos de los que son La segunda solución: es permanecer al nivel mismo del discurs
vbjeto y saben devolverlos en un momento dado. Ello puede adquirir manifiesto. en el análisis de las necesidades actuales. En la mayoría
no
la forma de un desafío, como en la declaración de este enfermo que de los casos, ya se dijo en el capítulo de la demanda, el paciente
registra P, Fédida: “Pero digame entonces. usted que cs psicóloyo, lo busca otra cosa. ¿Qué significa, entonces, esta gestión que consiste Cn
¿ue hay en el fondo de mí; muéstreme quién soy "*, escudriñar los sienificantes susceptibles de develar el sentido, si ese
¿También el psicólogo tiende a justificarse en la utilización de las no es el deseo del sujeto? La respuesta me parece simple: satisfacer
3
pruebas proyectivas que utiliza. Á este respecto, es sorprendente que el voyerismo del psicólogo.
1 lis obras dedicadas a las pruebas proyectivas dediquen mucho espacio Tal voverismo no es necesariamente condenable, puesto que ha per-
describir la consigna, «aplicación, evaluación, interpretación, pero toda mitido el progreso de una actividad útil. Su desconocimiento tendría el
via sean muy discretas acerca de lo que conviene decirle al sujeto en re- efecto de un rechazo de una posición perversa. donde el paciente sólo
scton a los objetivos de esa aplicación. Algunos presentan la prueba sería el objeto manipulado de una verdadera violación mental.
ti, Cf. Ercud (S.), Un souvenir Denfance de Léoneri de Vinet, 1910, Editions Gallimacd,
292% para la traducción en francés. La esfinge y el parlanchin
ica dit
. Según Laplanche y Pontalis top. cit., p. 432): “Escena de la relación sexual entre
los
radres observada o supuesta según algunos indicios e imaumada porel niño. Este, reneralmente
tenterpreta como tn acto de violencia del padre”.
iii
psi-
3, En Fédida (P), “Perception et comprehension chunque en psvcholorte: iesteumentalite Son dos maneras diferentes de ejercer el voyerismo por el
cencepis”. Bulerin de psychologie 230, 1968, 908-929 cólogo.
Fl AI do
LA ENTREVISTA CLÍNICA
aY E YE
córdatorio” durante la entrevista. El paciente acepta con gusto este
concepto-rasgo como “sincero” o “mezquino”, etcétera. La idea es que
procedimiento cuando las preguntas que se le hacen son suficiente:
«si el modo de conducirse de una persona es suficientemente ambiguo,
mente“anodinas. En el caso contrario. se pone a salvo, Rena una para se identificado con constructos distintos pero opuestos evaluativa-
mujer que, después de varias entrevistas, me confesó estar tran mente (por ejemplo, “arriesgado” contra “indiferente”), entonces la
e
col respecto a mis intenciones: como yo me sorprendí, me cola identificación de esta persona se deberá hacer por medio del constructo
que el primer “psi” que había consultado le preruntó si d0 cerraba se
más accesible en el momento en el que la información concemiente
Y
la puerta cuando hacía el amor con su marido. ( e presente”'!: Una experiencia de memorización de constructo, seguida de
e
3
e
epedcc
ye atrear
rcrenpac
so canea la presentación de una persona que es el “blanco”, permite validar esta
A
a mación totalmente inutilizable. hipótesis. Ella se integra a las teorías implícitas de la personalidad cuyos
A La actitud inversa es la de la Esfinge. Estercotipado. entamálleo
efectos en la psicología cotidiana demostraron 1. L. Beauvois!? y J. P.
parece esperar, impávido, que el paciente dé finalmente la
3 a Leyens!?.
del entgma. Un cierto tiempo de silencio, que respete el trabajo de Así, la comprensión del sujeto pasa por la idea que nos forjamos
a
3 elaboración del paciente, se puede transformar así, en e sr
, a partir de índices como su profesión, su vestido, la información que
procedimiento de manipulación. E. D. Chappel”. sistematizó Si sin o simplemente las pocas palabras dichas or Use-
$ » 18818458984 666666%
nos da su entorno
3 suberlo, hajo el término de stress intervioy tentrevista ets sun cretaria que anotó la cita.
2 psicológica), Fl procedimiento consiste en introducir zonas de shana
Otros índices, proporcionados por la entrevista, se amplificarán
a
E SAN alo largo de la entrevista. El estudio experimental del acuerdo con nuestras posturas ideológicas. El total,
3 o se rechazarán de
fenómeno valida las hipótesis de Chappel según las cuales estacinter-
que nos parece un perfil objetivo de lo que observamos es, de hecho, el
) vención puede tener efectos de dominación, sumisión. etcótera.
resultado de esas distorsiones múltiples de las cuales no estamos
7 conscientes.
3
Lox presupuestos
suposiciones. : 10. Kelly (G. A.), The psychology af personal consiructs, New York, Norton A, CO.
impressions”, Psyc/to-
11. Crvizet (J. C.), “Les etfets d'amorgage dans la formation des
logie francasie, 36-1, 1991, 79-98.
e
pepone.
es necesario cortar esos lazos En el A
el psicólogo, a pesar de lo que subrayé
en el primer capítulo, ocupe esta ? A aro
posición. Aquí quiero hablar del poder objet bien fundada está una POsICIO!
tan atar E cr
ivo y no del que le concede puedequéconst
ar aquí
ibn ]¡juzgAe
SESESSESELESTCOTALESOLCLLLLLA
sible es que personas llama das a tra
el paciente, el cual es otro problema. amadas a trabajA e Am-
l 28
Se puede tomar el ejemplo del reclutamient etra lmen
tralm ente ; a
te opues tos, tit-
o de las asistentes 5 ma E t a
or cuando pregonan valorus s diam
diame
ternales de la Asistencia Social a la infancia. y de llegar 2 8
Ellas deben someterse a des de bl
robab;ilidaades de hacer un mal traba: jo
una entrevista con un psicólogo y de esta entrevista Ata7 rnales es que el a
istentes mate temaE no
depende su con- es se contrató 5 ay esas
1 cto. SiA
AA e asiste
trat ación. La legitimidad de este procedimiento psicólogo hizo una e
no se discute: no
56 o rdé
se abo de uandcuan o deberíaía hahacerse. El
puede confiar los niños a alguien sin asegurarse evado a cabo una negociación. lo
de las motivaciones clínica ahí donde tenía que haberse 1!
de esa persona, las bases de su deseo de
albergar niñoss en su casa. Sin cual terminó en un absurdo.
duda nadie mejor para hacerlo que un psic del marco no perdonan.
ólogo, aunque aquí también Aquí como en otras ocasiones, los errores
se encuentra en una posición paradójica:
¿Cómo asegurarse de | asin-
ceridad de los propósitos, cuando el
|
individuo en cuestión es cons
ciente de que esos propósitos pueden volverse
contra é]?
Este es un problema difícil de resolver si
se persiste en colocarse en La abolición de las «istancias
el marco de la entrevista clínica. Por ello,
en todas esas situaciones
en las que resulta que la entrevista desemboca
en una decisión del psi-
cólogo (la situación de contratación de asistentes maternales no es la 1 € 1 1 í ¡CN
. ue su enfaa tizada qu GA 10 k Icbe preduc
Pp ta «MN
Lae mpor
”tida 4 e S formació fuerza de
única, se puede citar también el caso de los candidatos a adopciones), specieie de
d culpabilida del e ends
psicólogo formación. ! Á
er dedo dueÍ
es necesario resituar el marco en sú E E t cba sucede que los estudiantes me hablan € ne
nueva dimensión. N O se trata ya insistir en este as E a A A
de una entrevista clínica sino de una nego vación, en la que el psicó: les de de riada
llos llaman
elos la “un error” cuando una pacientederiva un: ans
logo es el represen tante de una autoridad . ipo de reacción se 4
física o moral (una institu- japerspna, Ese UpO AE sen formación. que au-
ción, la sociedad, etcétera). La entrevista Ed
de negociación es tun positiva . y también
a : de la edad
d de distancias.
los psicólogos
: No¡ en
se door
ai le un
És. «Ue
respetable como la entrevista clínica, pero ; istancias. trata. pues,
no obedece del todo las
ee...
último punto, ya que los valores, por definición, pregunta que conct 1 erne al sujet
nan la entrevis1 ta con unaa pres
y retoman
no son negociables,
Cuando los valores defendidos por el sujeto son
incompatibles con los
009899004
IA
70 LA ENTREVISTA CLÍNICA
DIFICULTADES PRINCIPALES 69
O
guno de los dos casos es la solución: en el primero hay abolición ma- no es suficiente. Puede tratarse de una vicisitud de la transferencia
fin.
- nifiesta de la distancia y satisfacción ilusoria para el paciente; en el de un cansancio de esta gimnasia asociativa en la que no se q
AAA AM
n, e
Pero insistir, con diversos pretextos, para mantener esta relació
segundo, hay una manifestación flagrante de no-escucha, incluso de s
rechazo a escuchar, que arruina todos los esfuerzos antes logrados en del orden del activismo terapéutico. Debemos preguntamos entonce
IIA III
qué nos autoriza a seguir o a detenernos. |
ese sentido,
S. Freud'*, examinó detenidamente el problema que plepisan ja
Como en todos los puntos importantes, cabe significar que el men- AR
saje ha sido bien recibido y que se aprecia el interés del paciente por duración del análisis y las ilusiones engendradas por ciertas
la persona del psicólogo. Se pueden retomar los objetivos decididos destinadas a acortarla. Dada la tesis según la cual hay dos ps
en común desde el principio y mostrar que las preocupaciones coll- fondo de toda problemática humana: el deseo del pene en la mujer y
al y
la rebelión contra uma actitud femenina en el hombre, 5. Ferenc
dianas del psicólogo no están incritas en ese programa.. Esto puede
en el abandono de esas pretensiones, el signo de un análisis logrado;
volver a analizarse, ya que una de las reglas es jamás inmovilizar los
Freud pensó que esta exigencia era excesiva y que bastaba Ea ed
objetivos. Es menester saber cuál es la necesidad, para el paciente, du
0oO0o00
SL
Esta presencia,
cuestión es saber, en el momento en que el paciente no desea ne
además de que modifica notablemente el proceso
transferencial, con frecuencia tiene el efecto de suscitar los erroras E
más, si se puede considerar que los objetivos fisados al pr
Y YO
DEL CAAA
mencionados por el hecho mismo de ser esperados y. por así decirlo, con él se sa
lograron. En caso contrario, debemos preguntamos
programados. El joven psicólogo se siente culpable y al paciente lo O.
las causas de esta petición de interrupción: ¿cambió de
¿Inquietan las intervenciones del psicólogo experimentado que trata de del teliqdo
¿busca otro medio para lograrlos?, etcétera. En función
A
restablecer la situación. : de esta averiguación, se podrá reflexionar con respecto a una terapia
A excepción de las terapias Familiares, en las que la presencia de
específica. en función de la nueva meta que se quiere alcanzar. ce
Coterapeutas forma parte de las reglas de funcionamiento. es prefer
3 Pero el activismo terapéutico, que consiste en poner al paciente
ble hacer solo la entrevista clínica. El trabajo de supervisión, realizado
3 en una relación de dependencia. se puede manifestar igualmente al
después de las entrevistas, permite en general ocuparse eficazmente IDO
principio del proceso. Puede ser el caso de los miembros de un
2) del pasante de psicología. Volveré sobre este punto en el último ca- enviándolo al pa
> pitulo.
que buscan desembarazarse de un paciente Ai
cólogo o que incluso éste proponga sus servicios abusando de ana si-
q$.+ € ...
$ El activismo terapéutico
AS
3>
o e FP, 1933-195
1933-1939
pj dl
14. Ercud (S.), Die endiiche und die unendliche Analyse, 1937, te. fr., ener, 9,
A veces es difícil juzgar el momento oportuno para suspender el 10-11, 1, 3-33.
orden de entrevistas. El hecho de que el paciente mismo lo sugiera,
A
4
4
%
7 ' LA ENTREVISTA CLÍNICA
E DIFICULTADES PRINCIPALES dl
estar relacionada con su debilidad somática y psíquica, más que con un concierne a la entrevista clínica. El respeto al secreto profesional es
deseo reaí de ser escuchados. El psicólogo se sorprende después de que un obstáculo menor, ya que el equipo lo comparte solidariámente, que
no digan “gran cosa”, cuando es el único modo que encontró el sujeto la restitución de elementos que envuelven al psicólogo más allá de su
para expresar un rechazo que no pudo hacer de manera explícita, simple competencia profesional. Un ejemplo nos permitirá percibir
Sin embargo, no se trata de renunciar a visitar a los enfermos
mejor de lo que se trata.
.. .....
esperar en su consultorio, al fondo del pasillo, que el deseo de ver al El paciente es un joven hospitalizado en psiquiatría, que violó a
su hermana. Un elemento importante para elucidar el padecimiento
psicólogo sea tal que se precipiten hacia él espontáneamente, no es
de este muchacho es que no manifestó ninguna emoción cuando el psi-"
realista, Por el contrario, después del primer contacto y la presenta:
ción de lo que se puede ofrecer, puede asegurarse de que el paciente quiatra evocó el hecho ante él. Pero en el momento de una entrevista
esté verdaderamente deseoso de hacer ese trabajo. Para ello, es sufi- con la psicóloga que me relató el caso, experimentó una emoción muy
ciente preguntárselo. grande al as espontáneamente la escena referida. Freud notó
o que la evocación de un recuerdo no tiene el mismo efecto terapéutico
e. cuando se evoca, que cuando lo recupera el propio paciente: “Por el
o pensamiento, los enfermos perciben el incidente reprimido, pero cl
lazo entre este pensamiento y el punto donde de al de forma se en-
A restitución o cuentra encerrado
ice el recuerdo reprimido, se les escar . No se produ-
o cirá ningún cambio hasta el momento en el que el | proceso mental
- consciente pueda e ese punto para ahí vencer las resistencia
e de la represión. Todo sucede como si el ministerio de Justicia promul-
Al equip
a gara un decreto yrden joe con cierta indulgencia los pequeños
a
pecados Ad Mientras ese decreto sea ignorado por los tribu-
« nales de distrito o los magistrados rehúsen aplicarlo o prefieran juzgar
El psicólogo que no ejerce como particular!* es, por lo general,
o a su arbitrio, no se aportará ningún cambio al tratamiento de los jóve-
miembro de un equipo. Esto implica ciertas obligaciones, entre ellas
la participación en el trabajo de síntesis. Ahí, cada uno explica lo que e. nes delincuentes”!S. La escucha de la psicóloga produjo este efectoy
le hizo difícil restimair el episodio considerado, tanto. como que ella
hizo ante el paciente, en función de su rol específico (médico, enfer- +
compartió con su paciente la emoción sentida por: é!. La elección que
mero, reeducador, etcétera). e hizo de esta psicóloga, creó entre ellos una especie de pacto que ella tenía
Si se toman en cuenta los diferentes fenómenos que se describie- . la impresión de romper al revelarle al equipo lo que había pasado. Ál
ron, no es asombroso que esta tarea sea difícil de realizar en lo que e. mismo tiempo, estaba consciente de que ios demás que cuidaban al
o paciente debían saber [Link] joven estaba lejos de ser indiferente a
su propia historia e inaccesible a un trabajo terapéutico. Al reflexionar
15. Aprovecho la ocasión para decir lo que pienso de esos jóvenes psicólogos que se ins
e.
talan en la ciudad desde que salen de la Universidad. La práctica se adquiere en el seno de un e
equipo y no en la soledad de un consultorin, aunque esté debidamente “analizado”, En cuanto a
este último punto, Freud mismo dice (en “Análisis terminado, análisis interminable”, 9p. (11): e.
16. Freud (S.), Zur Einleitrg der Behandiuig. 1913, tr. fr.. en De da tecénique psycha-
Ms
“Es indiscutible que los analistas no siempre tienen el grado de normalidad al que quisieran llevar
a sus pacientes”.
e. nalytique, Faris, PUF, 1953, 80-104.
o
e.
6 € 0000094
ARRA0
en el hecho de que no debía proyectar la separación del yo de su según el cual la causa de la enfermedad reside en un factor específico,
paciente al equipo, decidió proceder a la restitución de esta entro- de naturaleza diversa, pero siempre de tipo orgánico.
vista. Un psicólogo clínico belga, W. Huber", resumió en cuatro puntos
las consecuencias de la aplicación de ese modelo a la realidad clínica:
Así. el principio de la restitución al equipo sólo tiene sentido si 5e
hace en nombre «le la función terapéutica del mismo. Toda restituci
ón 1. Los [Link] rmales son vistos como si fueran sín-
que no entre en este marco es inútil y hasta perjudicial. Es buena
o tomas de una enfermedad subyacente.
mala sólo en relación con el objetivo que se persigue.
2. Esta enfermedad se encuentra en el individuo y se trata de des-
E
OPEL
“verdad” y la del paciente. Sucede de manera diferente en la
terapia bases. Es un punto de vista positivista, más “cientificista” que cientí-
fanuliar donde la familia es el “paciente” o en las mediaciones fami fico. La sola existencia de neurosis experimentales, provocadas por
liares donde de alguna manera el conflicto es “el paciente”, manipulaciones del ambiente,.es suficiente para reducir sus pretensio-
Cuando el paciente es un niño o un adolescente. las cosis suceden nes!$. Es pues en una perspectiva dinámica que conviene considerar
¿ de otra manera. Pero la cuestión de lo que es posible o deseable la discusión con los padres en torno al diagnóstico. Esta perspectiva
ros
Utur no es sencilla.
significa que su lugar, como padres, no podría ser exterior totalmente
Después de las, primeras entrevistas, los padres iempre eta con respecto a los problemas del niño, como puede ser el caso en una
pacientes por conocer nuestro “diagnóstico”. Fsta ICI enfermedad orgánica.
tima y nosotros mismos tenemos la necesidad de situar la estruciura
No se trata de apartarlos totalmente del proceso comenzado, ni de
psicopatológica del sujeto; ello no significa clasificarlo forzosamente
considerarlos responsables del padecimiento del niño.
en una dimensión nosográfica, pues se trata de un ser en pleno Jasa Luego, algunos padres tratan de saber lo que puede suceder =n las
rrollo como el niño. Si entonces se debe satisfacer esta exigencia, entrevistas y no siempre es fácil resistir a ese deseo de intrusión pa-
cabe
elegir sus palabras. La utilización de la terminología psiquiátrica se
dehe abolir y conviene describir la sintomatología con precisión, si-
e
,ld
DIFICULTADES PRINCIPALES 75 76 ] . LA ENTREVISTA CLÍNICA
terna. Se debe descifrar como una necesidad de estar en contacto per- Puede parecer extraño que haga alusión al modelo pasicoanalítico
ARRIIIIRIIIIIIBIAMAS 38933 $8
USULLESLELLLELEGLESLELELOESLEE e...
manente con el niño, lo cual nos lleva a reflexionar con ellos acerca al abordar los problemas no neuróticos, cuando es precisamente en la
de lo que necesitan en ese contacto. Es entonces cuando se podrán neurosis que el psicoanálisis se ha ilustrado y su interés tardío por las
suspender las intrusiones y no por prohibición, que puede parecer una psicosis continúa despertando la desconfianza de buen número de psi-
toma de poder del psicólogo con respecto al niño y una usurpación de quiatras. La neurosis pertence tanto a la psicopatología psicoanalítica
las prerrogativas paternas. como a las psicosis o las perversiones. Hago tales precisiones debido
Otra dificultad es la de tener que compartir con los padres los “se- a que no se puede prescindir de un modelo psicopatológico desbor-
O
eretos” de la familia o del propio niño. Los padres nos piden hablar dando el marco neurótico. ,
lejos de la presencia del niño, lo que es imposible cuando se ha iniciado Finalmente agrego que la referencia al modelo psicoanalítico
con él un verdadero proceso terapéutico. Es pues deseable poder reu- no incluye, a mi modo de ver, una hipótesis etiológica especial. En
nir sus “confidencias” en los primeros encuentros a fin de que preci- escencia, permite situar al sujeto en su relación con la realidad en fun-
samente no queden ya confidencias. Se comprende que al psicólogo . ción de la economía libidinal, lo cual es indispensable para guiar la
le moleste tener que aceptar, al principio, esta especie de complicidad comprensión de lo que se manifiesta en el cursode las entrevistas.
con los padres; sin embargo, es el único modo de ver con ellos lo que Los objetivos están más restringidos de lo que se consideró hasta
motiva esta voluntad de secreto. Entonces será posibie pedirles, des- “ahora. Se trata del diagnóstico y de la eventualidad de un seguimiento
pués de haber respondido positivamente a las necesidades que debían terapéutico en el sentido amplio del término (es decir, no considerando
satisfacer con esto, restituir el “secreto” al niño. únicamente lá “curación”). Ello supone concimientos profundos «dle
Volveremos a los problemas específicos planteados en la entrevis- psicopatología que el lector debe tener; ya lo dije en la introducción a
ta con el niño. esta obra: la Formación en la entrevista clínica no puede venir más que
después de la adquisición de conocimientos bastante completos de psi-
cología.
La depresión
sable y a veces incluso equivocado, en función de las necesidades es- amor cualquiera se han roto, es la que describe mejor el estado de-
pecíficas del sujeto. Cuando se sale del campo estrictamente neurótico, presivo. La expresión de una tristeza particular no puede considerarse
A
se debe renunciar a realizar una entrevista o aceptar recurrir a una como depresiva si subsiste el sentimiento de una relación con un se-
psicopatología. Por mi parte, yo hago referencia a la psicopatología psi- - mejante. Es de este punto fundamental del que hay que asegurarse antes
coanalítica; es posible hacer otras elecciones y es lícito que el lector que nada para reconocer que se sitúa en una dimensión auténticamente
que se ha decidido por otras referencias se salte este capítulo. depresiva.
78 LA ENTREVISTA CLÍNICA
- DIFICULTADES PRINCIPALES
así como la reinversión de una relación objetiva. Este trabajo se puede
Esta depresión se puede relacionar con la pérdida de un solo ser, favorecer por medio de las entrevistas clínicas, pero requiere una eva-
que significa para el sujeto la pérdida de toda relación posibie: “Un
luación previa de los riesgos que corre el paciente en función de las
solo ser te falta y todo está despoblado”, dice muy justamente el poeta,
características propias de su depresión.
Cuando esta pérdida vivida como irremediable, se acompaña de una
identificación con el objeto perdido, se está en el campo de la melan-
colía. Pero en todos los casos es necesario notar la dimensión fuertemen-
te agresiva de la depresión. pues niega nuestra presencia por el hecho
La psicosomatización
mismo de que somos considerados ineptos para entrar en relación con el
sujeto. Es una dimensión de la que hay que estar consciente en la medida
cn que nos hiere sin saberlo, si no tenemos cuidado: esto explica el ca-
Cuando una emoción, un pensamiento, un deseo, nos invade. se nos
rácter a menudo insoportabie de la relación con el depresivo.
ofrecen diversas posibilidades: realizar nuestro deseo (si tenemos los me-
El tema de la muerte es evidentemente frecuente en el discurso de-
dios), jugar con nuestra imaginación, reflexionar. etcétera, y cuando to-
presivo, ya que es el símbolo de la pérdida del objeto, en el sentido defi-
dos esos medios fracasan. expresarlo por un síntema corporal.
mtivo del término. El deseo suicida se comprende entonces como la
Se comprende que para un sujeto que se sitúa en el tercer caso de
realización de un fantasma. Corresponde a la idea de que. dada la ex-
los mencionados, la eventualidad de un encuentro que provoque una
clusión de toda relación objetiva, sólo queda realizar. por medio de la
estimulación para pensar, desear, emocionarse, sea vista como llena
mucrte, una fusión con el objeto. El hecho de que cl sujeto se pregunte
de peligros. La situación de entrevista le entustasma poco porque trae
lo que el anuncio de su muerte puede provocar en los otros es eo sí un
consigo precisamente ese riesgo. El famoso “funcionamiento opera-
signo positivo, Esta pregunta es. en efecto, el sieno «e que subsiste
torio” es una defensa comprensible: se manifiesta por la pobreza ima-
una esperanza en el objeto.
ginativa y el recurso del discurso factual desencarnado, que hacen al
El problema es saber si se debe centrar la entrevista en los cle-
diilogo tan aburrido y desalentador para el psicólogo. Es necesario,
mentos depresivos. con el riesgo de reforzar los mecanismos que in-
entonces, contener nuestra exasperación. ya que “toda sobrecarga 21mo-
piden la reinversión libidinal en otros objetos. La evaluación de la
cional intensa lleva el riesgo de invertirse en la disfunción de que se
enpacidad de elaboración psíquica de! sujeto es una condición previa
trata y tener consecuencias inmediatas”!”.
pura la toma de decisiones. El hecho de que pueda relacionar diferen
Al contrario de la depresión, que se caracteriza por signos preci-
lus elementos de su experiencia sensible es también el sieno de la po-
sos, la psicosomatización es gradual. Nosotros “seomatizamos”, como
sibilidad de un trabajo de duelo. : e se dice, unos más que otros. Esto va de ciertos puntos de fijación. en
La presencia de una soledad efectiva en la realidagd puede hacer
la oralidad por ejemplo, hasta la regresión completa. marcada por ras-
pensar que no hay remedio para ciertos estados depresivos. Pero es
gos alérgicos cuya gravedad puede ocasionar una angustia fisiológica
necesario recordar aquí esta dimensión agresiva de la depresión. que
intensa y mortal.
con frecuencia lleva al sujero a provocar inconscientemente el rechazo
que hace perdurasu
r situación solitaria. La depresión patológica a me-
nudo tiene menos justificaciones en la realidad de lo que parece.
Es paradójicamente. la aceptación de una agresividad para con el 19. Marty (P.), De M'Uzan ¡M.) et David (C.), L'investigarion psyrhovomatique, Paris.
PUF, 1963.
objeto perdido que puede permitir la salida de la posición depresiva.
CLAA
"80 "LA ENTREVISTA CLÍNICA
79
LEE
DIFICULTADES PRINCIPALES ente por
338
parece muy difícil recibir una demanda que no transite únicam
estruct urar
la queja somática. El trabajo de entrevista clínica intentará
Esta progresividad hace difícil el diagnóstico y el ejercicio de la s. Se de-
esta demanda, en función de las características antes descrita
D ESSESELLIELLLLEAELSEELLE
prudencia, la cual se recomienda todo el tiempo, sólo puede llevarnos , no esforza rse en incitar
berá cuidar, en el interior de este proceso
8I33
a tomar decisiones con circunspección. La ausencia casi completa de es fal-
constantemente los afectos y no suministrar las representacion
pulsional, aun sublimado, se debe investigar sin em- ud de! sujeto
todo movimiento tantes. En efecto, la primera actitud refuerza la inquiet
indicación de la intensidad de la desorganización del la segunda des-
bargo como una de tener que responder a una sobrecarga emocional;
que ya no puede tolerar ninguna excitación. al vacío mental
aparato psíquico poja al sujeto del control de su acción. No se responde
II11
La entrevista se inicia infaliblemerte en la historia de los desórdenes llenándolo con sus propias mentalizaciones.
somáticos vividos por el sujeto. Pero se describen, según C. Dejours*,
en “un relato comentado de manera singular”. Es a esos comentarios
a los que hay que dedicarse en primer lugar. Eilos indican, según
EIII
C. Dejours, “las capacidades del paciente para pensar y reestructurar La psicosis
su historia y sus afectos”, Llega entonces el momento de solicitar al
paciente los antecedentes, precisamente, de su enfermedad y las hi-
pútesis eciológicas que puede formular. Algunos sujetos consiguen re» ico reside en su
La particularidad más evidente del discurso psicót
icación ex-
lacionar esta somatización con la infancia. en tanto que Otros se atoran estilo de enunciación. Parece que inventá un modo de comun
IIII
en su queja somática del momento presente. Hay historias somáticas entrar en contacto
clusiva. a la que debemos conformarnos si deseamos
que se presentan como verdaderas novelas. con intriga y secuelas, en se consigue Cum-
con él. Solamente depués de una relación muy larga,
tanto que otras recurren al discurso médico más descriptivo
y más ver al paciente que
prender la clave que se utiliza. Por ejemplo, se puede
“neutro” posible. Está de más decir que los segundos indican una re- es se le plantea a
hace preguntas y jamás escucha las respuestas. Entonc
E * da, >
tó sola-
gresión más fuerte que las primeras. Tanto más si se sitúan, en relución él la pregunta que acaba de formular y se observa que él pregun
abordar un ima.
aL otro. en un intercambio de tipo “pregunta-respuesta” en la que ja- mente para poder responderla. Asi, cada vez que quiere
más se toma una iniciativa personal. hace una pregunta que basta reformular después de él.
la profunda
la investigación de
También se puede intentar buscar mediante Lo extraño de estos modos de comunicación deriva de
Burn-
elementos anamnésicos y una investigación relativa a la actividad onÍ- ambivalencia que está en el centro de la psicosis y que esta frase de
je
rica, sin hacerse demasiadas ilusiones en el resultado. El paciente sigue ham puede resumir!: “Se puede considerar la oscuridad del lengua
ES SR
: inento que una mujer hebefrénica que lucha contra un celo reprimido p Que suele ser muy lento en sl seus ds Em funcionamiento. E
: realmente vio en losojos de su rival pupilas triangulares o que una En estas condiciones, las entrevistas clínicas parecen un lujo inú-
) - mujer O ela fase de depresión realmente vio azules las co- a le 135 o “$ a a a a o pt
: a sólo sea en el plano deontológico. Escuchar al delirante es reconocerie
, sas que la rodeaban”.
: H. Searles propuso la hipótesis de que lo que los psicóricos nos 11 su calidad de 30 humano, is 2
hacen vivir en una entrevista clínica, es una reproducción de lo que p o así, ¿cuáles pueden ser eE de esas esty cima
vivieron ellos mismos con sus allegados desde su más tierna infancia. retender “curar” a un psicótico delirante mediante una serte de
a
Describe muchas de esas “técnicas para volver loco al otro”: entrar en entrevistas clínicas, sería poco realista. La primera tarea podría ser rein-
Nr
relación con el otro en dos niveles distintos fo más) al mismo tiempo. troducirlo en una relación dual. La segunda. si se logra la primera.
reconocer sus necesidades.
A
*toda interacción interpersonal que tiende a favorecer un conflicto dad, contentarse con escuchar ese delirio o aceptar las premisas para
ES e
TIRE E
afectivo en el otro, que tiende a hacer reaccionar unas contra otras las entrar al mundo del sujeto?
El delirio es una reconstrucción del mundo que el sujeto se da con-
a
¡169686935646 4650000868,
te en un gran estado de confusión y debe hacer un duro trabajo perso- delirio. admitiendo que fuera posible, no tiene ningún sentido si no se
—>—=+=--.
nal para que no lo invada. esta fuerza. destructiva. Ello te permitir puede proponer al sujeto otro arreglo terapéutico.
RE T
solicitar a su interlocutor los elementos disociados o reprimidos. a fin Entrar en el mundo delirante es un método antiguo (Pinei lo pre-
conizó para “minar el delirio del interior”). Si este procedimiento
-—
porte del que se dispone para penetrar al mundo del paciente. Hay que
—
dado. La paranoia
El resultado del delirio es, pues, aislar al sujeto de una manera
radical. Tanto más que los únicos cuidados de los que se heneficia son
: La duda, la desconfianza, la persecución están presentes en el de-
lirio paranoide de la esquizofrenia, que se encuentra más frecuente-
mente que el delirio paranoico sistematizado.
z 22. En Searles (H.), Collecterl papers on schizophrenia and relured subjects. 1965. tr. [r.,
“effort pour rendre Uautre fou, Paris, Gailimard, 1977.
ELIIEITES
84 LA ENTREVISTA CLÍNICA
¡GAUCCEERECECEAACCARCeCeIeaeraeCcOrECnCcaa?a
- DIFICULTADES PRINCIPALES 4
III RS
esfuerzo que se haga por llevarlo a ello, encuentra siempre el medio Las dificultades institucionales
de hablar de un tercero. Progresivamente, la maldad de las inten-
ciones de este último se revela mediante hechos cada vez más precisos
y los deseos de venganza no tardan en aparecer. plenamente justifica:
dos, evidentemente, por el calvario que sufre el paciente. El hecho Si bien es deseable que el psicólogo tenga una experiencia instt-
de pedir una precisión, una explicación, se interpreta inmediatamente tucional, es una experiencia que no está exenta de inconvenientes.
como una manifestación de incredulidad. El paciente se queja enton-
ces de no ser escuchado seriamente. Se declara estupefacto de cons-
tatar la incomprensión monstruosa de su interlocutor, que sin
embargo tiene como profesión ayudar a los otros.
Entrevista por prescripción
eee
En este punto de la entrevista es difícil no sentirse invadido por el
temor o cuando menos, por un cierto malestar. Tanto más que este tipo
de personalidad se caracteriza a menudo por una aguda percepción del En un eran oúmero de instituciones, por ejemplo, la entrevista no
otro. No deja de señalar el problema de su interlocutor y de imputarle sólo se propone: a veces es impuesta. Lo que se señaló a propósito de
400000100409
lo que él considera ser una declaración de culpabilidad. Sus interpre- la noción de urgencia. es la excusa que se da la institución para dictar
taciones llegan a ser contundentes y le es difícil librarse de esta in tal prescripción.
Cuando no aparece alguna demanda de la naturaleza que sea, se
fluencia. La relación se enreda en lo imaginario y la distancia entre el
trata de un mal menor ya que basta con tomar nota. En cambio, una
yo y el otro vacila.
demanda aunténtica puede estac encubierta poc la prescripción, que
Cuando se tuvo una vez la experiencia, raramente se olvida ese entonces sirve a las resistencias del sujeto. Ya se vio cómo podía evo-
contacto con el paranoico, habiendo estado dividido entre la fascina:
lucionar esta demanda y la actitud que convenía adoptar a fin de con-
ción y el sentimiento de haber sido manipulado.
servar una abertura a la expresión del sujeto (cf. capítulo 2, primera
No es fácil aconsejar qué conducta se debe tener en estu caso. Ll sección). En esta ocasión se iratará la relación con la institución.
hecho de darse cuenta rápidamente de qué se trata permite, al menos,
El lenguaje oscuro y confuso del discurso intelectual después de
evitar las demandas habituales de información complementaria que
la conmoción de 1968, hizo banal y estereotipada la denuncia del to-
suscita el discurso del paciente y que sólo lo exasperan. Igualmente,
talitarismo de algunas instiruciones. Por eso, el fenómeno no ha desa-
el hecho de saber que el sujeto sufre realmente a pesar de lo invero-
parecido y se festeja el aniversario de la caída del muro de Berlín
símil de sus convicciones delirantes, permite conservar una escucha
más serena. Fuera de toda aprobación, que sería interpretada como
PEPIBISIITIRARES e SssEst2289
1.9.4
86 LA ENTREVISTA CLÍNICA
eercrrcRnaaas terrcroncaaaas
DIFICULTADES PRINCIPALES 45
IA
Ruidos de fondo y parásitos.
conservando un respeto mezclado con miedo por esos lugares que 56
protegen con muros también detestables.
No es tanto el hecho de pedirle a un sujeto que vaya con el psicó- El psicólogo que ve llegar a alguien a su consultorio, ignora en gran
logo lo que me parece perjudicial, sino que sea para una entrevista medida cuál es el problema. El mismo paciente le informará dicién-
clínica. Al hacer esto, la institución se enmienda de su imagen apre- dole lo que quiera decirle y ocultándole lo que considere útil callar. El
Li.
miante y produce un discurso paradójico, un “atiéndase espontáneo”, contenido es tan importante como la manera en la que se manifiesta.
que la escuela comunicacionista llama un double bind (doble vínculo). No es a menudo que un evento, en apariencia anodino, adquiere todo
ye
E
Se sabe que sólo es posible salir de esta doble obligación cambiando su valor porque estuvo callado durante cierto tiempo. Aquí, la verdud
de nivel. no es un dato objetivo. Surge tanto de lo que se distraza. como lo que
Es necesario emprender entonces un trabajo de reflexión acerca se expone.
o
de la institución: acerca de lo que ésta busca obtener u ocultar. Todo Es común que el paciente que pasa por la institución sea más
009009
mal funcionamiento institucional es portador de un significado, inter- “transparente”. Al psicólogo se le pone al corriente. aun antes de la
pretado como un síntoma, a semejanza de lo que se produce én un primera entrevista, de una parte de sus antecedentes y de las vicisitu-
sujeto confrontado a exigencias contradictorias. des institucionales que la componen. Sucede, incluso, que un dizgnós-
Ese trabajo sólo se puede realizar cumpliendo dos condiciones: el tico ya hecho impida la instauración de una relación sin prejuicios. Se
analista institucional no debe ser parte perceptora de la institución mis- puede evitar no leyendo el expediente del paciente antes de conocerlo
ma y el poder político debe aceptar la modificación de las reglas. ni escuchando los propósitos que con respecto a él tengan los otros
4066060000000
il
“La primera condición significa escoger al analista institucional miembros del equipo. Esto no impide que el paciente. al conocer me-
fuera de la institución. No puede ser, por definición. un psicólogo de jor que nosotros las prácticas de la institución, espere que sepamos va
al cl
la institución. . muchas cosas. Afirmarle que no sabemos nada de ¿l, es provecar Su
La segunda condición se nos escapa. Existe pesimismo en lo incredulidad.
que a ella concierne. La sectorización psiquiátrica que. a pesar de Estos parásitos institucionales, se reproducen Jun durante el se-
e
sus defectos, es un paso adelante en la desalienación. se canceló guimiento terapéutico. Se “previene” al psicólogo que tal paciente. al
Dl
con el pretexto de la rentabilidad social. Las creaciones originales, que atiende, armó un escándalo o que sus padres no vinieron el día de la
en el dominio social, cada día son amenazadas por los poderes lo- visita, etcétera. Por su parte. el paciente está expuesto a relacionarse con
cales o regionales, que ven en ellas un gasto sin rentabilidad elec- otros enfermos del servicio a quienes atiende el mismo psicólogo. Esos
toral inmediata. La reciente reforma de la formación de profesores. elementos van a salir en las entrevistas en forma de interrogaciones acer-
A
de la que se podría esperar mucho a partir del enunciado de sus ca de las diferencias o semejanzas en el tratamiento. La transferencia
objetivos, es saboteada por los mismos que se proponen encarnar
rrr
se complica especialmente.
ea
los valores intelectuales. Desde que se fundaron los primeros UEM Estos incidentes son prácticamente inevitables y es mejor tomar-
a A dl Se
(Institutos universitarios de formación de maestros), que deben reem- los en consideración, en vez de evitarlos inútilmente. El psicólogo for-
E
106000000
plazar a las escuelas normales, se ha visto a nuestros maestros pensar ma parte del equipo y la reivindicación de una especie de aislamiento
aRe
en manifestar su rechazo definitivo. con su paciente sería irreal. El mismo aislamiento tendría el riesgo de
La ciudadela institucional es pues defendida por todas partes y de- producir una especie de equivalente simbólico de una relación “inces-
bemos prepararnos para arreglárnoslas con ella.
0
¡AO
3 O
DIFICULTADES PRINCIPALES 47 9% os !
+ 88 La ENTREVISTA CLÍNICA
ms » 5 el . aia ci
sentido de que el equipo se identifica frecuentemente con e » Ñ ms cat púa a
instancia paternal). z Es más prudente reflexionar |
e una disposi» o inalmente, él profesionalismo -
he ) en : ; Doce ay ;
ción para esta relación, que implicaría un cierto número de reglas de - a), Sería absurdo que en nombre del profesionalismo se olvidara de su
funcionamiento acerca de lo que se puede transmitir y lo que no. En MY » posición de ciudadano y encubriera el maltrato a un niño o un anciano.
esta medida, se puede esperar reducir el “ruido” institucional de el », No tiene sentido aferrarse a esta función profesional, cuando se nos
nera que se conserve el carácter terapéutico de la relación, , », interpela como individuos, representantes de la especie humana,
EIFREPRAS: errerercrcenanas.
á El llamado al profesionalismo 7 Las alreraciones al marco
A
r un
ejemplar. sencia de proyecto terapéutico compartido con el psicólogo. Á veces,
el
En efecto, la práctica de las pruebas es reconocida como el campo médico se ocupa del paciente paralelamente, sin que se precisen las ca-
7
privilegiado de la psicología. Por esta razón, no se duda en pedirle racterísticas propias de su acción y su especificidad con respecto a la del
al
se
psicólogo que aplique tal o cual examen, sin preocuparse psicólogo. Rápidamente se borran los roles y cada uno trabaja en la in-
siquiera de
diferenciación, la cual suele ser la imagen del funcionamiento mental de
EN
de sus técnicas” (artículo 5.0.). El psicuiOgo deve poder decidir se siembran un poco por todos lados y las recolectan interlocutores cuyos
no
únicamente las pruebas que elegirá. también la oportunidad del exa- nombres se confunden; no saben finalmente lo que le dijeron a uno o al
men psicológico mismo; lo que es conforme al derecho y útil a todos. “ otro y retoman el hilo interrumpido de una entrevista con un tercero.
El paciente necesita un psicólogo que conozca las razones de suacción : Las entrevistas en la institución no deben llevarse a cabo como si
y el equipo mismo no puede confiar en los resultados de una prueba, tuvieran lugar en un marco privado. Se necesita una estrategia tera-
a menos que se les haya obtenido en condiciones satisfactorias. péutica previa, discutida en equipo y cuestionada cuando sobrevenga
: El profesionalismo también consiste en rehusar condiciones inad- un incidente especial.
No quisiera que estas líneas dedicadas a la institución dejen la im-
¡4 Le
cananea. .
.
EA
89
e PIPA LEALLECLLLELLLLLLELELLELAS
se hace es forzosamente malo. Las críticas bastante duras que
he for- Relación de ayuda; la expresión es evidentemente práctica. rn
mulado son para decir que es menester mejorar la institución, no la noción de “cuidados”, muy connotada de medicina mental, e
AEREA
des- A
de que infantiliza al paciente, al cual se considera mp E
Arpa
muirla.
No debe olvidar que es a la institución a la que se dirige la primera cargo de sí mismo, lo que es precisamente nuestra meta: que
adobe2
«.lemanda. Y, como lo señala P. Hery?, las entrevistas ser capaz de hacerse cargo de sí mismo. ¿e | cias
terapéuticas son
parte integrante de la responsabilidad institucional. Ellas deberá
n tO- Así pues. prefiero rechazar-esta noción de ayuda, que d mena
maneras no corresponde a la realidad. Propongo sustituirla por A E
E
y
3 esta explicación.
.
Se trata de la noción de relación de aytida; que generalmente
se
ñae... eerererercrcacc
«Ímite como una definición de lo que el psicólogo instaura
con su pa-
«ente. Cuando oigo a un colega decir: “Estoy ahí para
ayudarle”. siem=
Pre temo que el paciente le conteste: “¡Eso me cae bien porque
ando
ronado últimamente. así que si me pudiera dar dinero, estaría
bien!”
Enel Petit Robert la definición de ayuda es “la acción de
intervenir
en favor de una persona uniendo sus esfuerzos a los suyos”
. Ahora
, bien. el psicólogo no interviene. Es mediante su escucha y su
palabra
3 «ue el paciente puede intervenir en su propio favor. Los
esfuerzos del
pricólego y dal pariente pera Mesas y ese resuicido nose o
maturaleza radicalmente diferente y C. Chiland?!, incluso mostró
que
su posición es asimétrica.
3
E
, 23.
a Hery (P.), “Entre exclusion et inclusion. Le psychologue
clinicien”. Bulletin de
e dolagie, XLIM, 394, 204-211.
, 24. En Ciriland (C.). L'ertrretien Clinique. Paris. PUE. 1985.
.
)
)
,