EL ENCANTO DE JUAN MORALES
Juan Morales. vecino de Pampas, estaba casado. A este señor su suegro
lo trataba muy mal por tener bastante ganado vacuno. Un buen día, no se sabe
en qué tiempo sería, sus suegros al echar de menos unos animalitos. lo envían
a que los busque llevando como provisión sólo escoria de queso y un poco de
cancha.
Llegado al sitio de Culcococha -otro puquial- se sentó a comer su ranchito
y ahí estaba una Caposa. Juan Morales lloraba al pensar cómo su suegra lo
trataba tan mal.
Al ver que sus alimentos eran disminuidos, insuficientes, siguió llorando y
en eso oyó rugir un buey. Tomando su agüita se fue en búsqueda del buey que
muqía. ¡Pobrecito Juan! No veía al buey pues el animalito había sido diminuto,
chiquito, un buey de color barroso. . . torcía las ramas de las piriullas. ¡El torito
siguió camino v el señor que quería chaparlo creyendo que era una cuñapa!
Cuando en eso se le presentó una señorita, una Caposa, bien arreglada,
adornada, y le dijo: ¿por qué lloras don Juan Morales? ¿qué te pasa? tus
animales están más arribita, ¿qué quieres? . . . si tus padres políticos y tu mujer
no te tienen cariño o gratitud, vente conmigo".
El torito se había vuelto señorita. Ya no había torito, éste se convirtió en
señorita y esta señorita le dijo a Juan Morales que mejor se quedara con ella.
Conversando con la señorita. por casualidad se le empañaron los ojos y…… al
volver a ver, se encontró en un palacio donde había grandes cosas. Estando en
el palacio, se perdió como ocho días. Ahí la señorita le preguntó qué era lo que
deseaba y le regaló muchos utensilios y objetos de plata.
Al salir del palacio, la señorita -que era una Caposa le ordenó que nunca
le contara a su mujer ni a ninguna persona dónde había estado y también le dijo
que cuantas veces quisiera regresar al sitio, que venga no más. La Caposa le
regaló utensilios de pura plata. Al llegar a su casa, la esposa de Juan Morales,
su maldita esposa, sospecha y divulga que Juan había traído cosas de plata,
pero. . . ¿de dónde? ¿robando? Además, en la última de las remesas que la
Caposa le regaló a Juan, había una llamita que comí alfileres y defecaba
cuartillos de plata. Esa fue la causa de la divulgación. ¿La esposa de Juan
comenzó a preguntarle a su esposo, ¿de dónde traes tanto? ¿pura plata,
¿robando? . . . y, como consecuencia de la divulgación de su mujer, llegaron a
apresarlo al pobre Juan.
Como la Caposa le había dicho que no hablara a nadie, Juan fue apresado
pero su llamita quedó en la mesa de su. casa. Juan fue conducido por las
autoridades de Pampas a Lima en una mula aparejada, ya que en esa época no
había carretera, todavía. Esto es triste ya que el pobre no declaraba.
Llegó a Lima y ahí. sí declaró. Por eso lo devolvieron a Pampas con un
piquete, con un escuadrón de caballería, para constatar la veracidad de las
cosas. Si lo que él decía era cierto o no. El escuadrón vino a Pampas con Juan
Morales, rumbo al cerro Mango, al mismo sitio donde él había recibido las
prendas de la Caposa. La Señorita, la Caposa, al ver a don Juan se presentó 1 '
nuevamente y le invitó a pasar: pase don Juan". . . también invitó a pasar a su
palacio toditos. Entrando, cerró la puerta del palacio a toditos. y hasta hoy, no se
ve a nadie. Esto es verdad.