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Pielonefritis: Guía para Enfermería

El documento describe la pielonefritis, una infección del riñón. La pielonefritis se caracteriza por fiebre, escalofríos, dolor lumbar y bacteriuria significativa. La bacteria más común involucrada es E. coli. Los síntomas varían según la edad y pueden incluir dolor de espalda, fiebre, náuseas y micción frecuente y dolorosa. El diagnóstico se realiza mediante urocultivo para identificar la bacteria causante.

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Pielonefritis: Guía para Enfermería

El documento describe la pielonefritis, una infección del riñón. La pielonefritis se caracteriza por fiebre, escalofríos, dolor lumbar y bacteriuria significativa. La bacteria más común involucrada es E. coli. Los síntomas varían según la edad y pueden incluir dolor de espalda, fiebre, náuseas y micción frecuente y dolorosa. El diagnóstico se realiza mediante urocultivo para identificar la bacteria causante.

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Universidad Dr.

Andrés bello

Facultad de Enfermería

Licenciatura en Enfermería

Tema:

Pielonefritis

Integrantes:

Marina Alejandra Martínez Pérez

Practica: Enfermeria al adolescente y adulto 2

Dicente:

Lic. Silvia Guadalupe Mejía


INTRODUCCIÓN
Las infecciones del tracto  urinario  siguen en frecuencia  a las del aparato
respiratorio.  Se estima  que el 1020% de las mujeres sufren al menos un 
episodio de este tipo de infecciones a lo largo de la vida. En  el primer  año  de 
vida  son  más frecuentes en  el varón,  probablemente relacionadas con la
existencia de anomalías congénitas de la uretra. En el niño  y en el adulto joven,
tanto la bacteriuria como la infección sintomática son muy raras. Hacia  los 50
años de  vida, la prevalencia de  las infecciones de  vías urinarias en los varones
aumenta  de  forma  progresiva,  quizá  en relación con  enfermedades prostáticas
o manipulaciones urológicas.  En  la mujer,  su  prevalencia pasa del 1% en la
edad escolar al 5% a los 20 años, coincidiendo  con el inicio de las relaciones
sexuales y los embarazos. A partir de esta edad  aumenta a razón del 1-
2% por cada década de vida, de manera que a los 70  años más del 10% de las
mujeres tienen bacteriuria asintomática.
JUSTIFICACIÓN

El tracto urinario normal es estéril excepto la uretra, generalmente colonizada El


tracto urinario normal en una persona es estéril excepto la uretra, generalmente
colonizada por microorganismos que se encuentran también en recto y periné’. El
mecanismo común inicial de la infección urinaria es la adhesión de las bacterias a
moléculas específicas en la superficie celular del epitelio urotelial seguida por la
invasión de éste y su ascensión.
Si el órgano afectado es el riñón, el cuadro se denomina pielonefritis aguda y se
caracteriza por fiebre, escalofríos, dolor lumbar, malestar..., acompañado de
bacteriuria significativa. La pielonefritis aguda, bien tratada, cura en general sin
secuelas, pero en determinadas ocasiones (especialmente cuando existe reflujo
vésico-renal u obstrucción) la enfermedad sigue su curso y produce lesiones
inflamatorias y cicatriciales que atrofian el riñón y se identifican radiológicamente.
El cuadro se denomina pielonefritis crónica.
OBJETIVOS
General:
Identificar las características etiológicas, clínicas, diagnosticas de la pielonefritis y
cómo afectan al ser humano.

Específicos:
 Identificar la importancia de la enfermedad y cómo afecta al sistema.

 Especificar las complicaciones que se presentan frecuentemente en


pacientes con pielonefritis

 Explicar la importancia de prevenir infecciones urinarias.


DEFINICIÓN
La pielonefritis es una infección urinaria se define como la presencia de
gérmenes en la orina. Habitualmente son bacterias (bacteriana) y
excepcionalmente, hongos (micótica) o virus (vírica).

Después de evidenciar una bacteriuria significativa es necesario identificar la


localización anatómica de la infección, utilizando los síntomas clínicos y, si es
necesario, exploraciones complementarias.

Llamamos cistitis a una infección urinaria que afecta a la vejiga y que se define por
un cuadro clínico característico de dolor o escozor miccional, frecuencia miccional
muy aumentada y escasa (polaquiuria), sensación permanente de deseo miccional
(tenesmo) y a veces orina sanguinolenta (hematuria). El cuadro cursa siempre sin
fiebre. Si hay fiebre indica que además otro órgano está afectado. En un varón, y
para dilucidar si es la próstata el órgano afectado, se introduce un dedo en el recto
(tacto rectal) con el que se toca la próstata y se realiza el diagnóstico. El cuadro se
denomina prostatitis aguda.

Si el órgano afectado es el riñón, el cuadro se denomina pielonefritis aguda y se


caracteriza por fiebre, escalofríos, dolor lumbar, malestar..., acompañado de
bacteriuria significativa. La pielonefritis aguda, bien tratada, cura en general sin
secuelas, pero en determinadas ocasiones (especialmente cuando existe reflujo
vésico-renal u obstrucción) la enfermedad sigue su curso y produce lesiones
inflamatorias y cicatriciales que atrofian el riñón y se identifican radiológicamente.
El cuadro se denomina pielonefritis crónica.

La pielonefritis no complicada ocurre en pacientes sin alteraciones anatómicas y


funcionales del tracto  urinario;  en  cambio,  se considera  pielonefritis complicada
a todo cuadro infeccioso que ocurre en pacientes con alteraciones estructurales o
funcionales del aparato urinario,  tales como  litiasis,  malformaciones congénitas,
quistes,  neoplasias, estenosis,  catéteres ureterales.

 
Etiología
Las infecciones del tracto urinario siguen siendo la primera patología infecciosa 
en  la  población institucionalizada. 

En infecciones extrahospitalarias, E. coli es responsable de más del 75% de las
infecciones urinarias.  No existe  un  serotipo nefritógeno,  pero  algunas
características de  este  microorganismo  se asocian a invasión  renal. Se ha 
comprobado  que  en 12  serotipos de  E.  coli aislados de  pacientes con 
pielonefritis existían los genes de la proteína de  adherencia. El factor más
importante para  la  adherencia  al uroepitelio  son  las fimbrias P.  Éstas son 
subunidades repetidas de  proteínas presentes en la  superficie de  la  bacteria 
que se unen específicamente al antígeno del grupo sanguíneo P.

 Este antígeno  presente en aproximadamente el 90% de la población, es


un receptor para la  proteína de adherencia localizado en las células
uroepiteliales. Esto confiere a  los individuos negativos para el antígeno  P una 
inmunidad  potencial para  la  mayoría de las infecciones urinarias. Una
característica adicional que define la  agresividad de esta bacteria como
uropatógeno es la capacidad del lípido A de  la pared bacteriana de inhibir
la peristalsis ureteral, favoreciendo por tanto, la  diseminación  ascendente. Otros
bacilos gramnegativos incluyendo  Klebsiella spp, Proteus spp, Enterobacter spp y
Serratia spp, son responsables del 1015% de las restantes infecciones
urinarias. El Stafilococo aureus puede  causar hasta  un 23% de  las infecciones
renales,  pero  en  general en  forma  secundaria a bacteriemia  de  origen
extrarrenal o  infección  ascendente en  individuos con  sonda vesical.  El
Staphylococcus saprophyticus es un  agente
relativamente común de cistitis, pero puede ser también causa, aunque rara, de
pielonefritis. 

Otros agentes inusuales de  pielonefritis son  Ureaplasma  urealyticum y


Micoplasma hominis.  Las infecciones  intrahospitalarias presentan  un  espectro
bacteriológico  característico. Aunque E. 
Signos y síntomas
Los síntomas de las infecciones renales varían según la edad. Los síntomas
podrían incluir:

 escalofrío

 fiebre

 dolor en la espalda, el costado o la ingle

 náuseas

 vómito

 orina turbia, oscura, con sangre o con mal olor

 micción frecuente y dolorosa

Un niño menor de 2 años con una infección renal podría solo tener fiebre alta.

Un adulto mayor de 65 años con una infección renal podría no tener ninguno de
los síntomas típicos. Una persona mayor podría solo tener problemas de
pensamiento, como:

 confusión

 alucinaciones

 lenguaje enredado

Situaciones en las que la predisposición es más importante:

Diabetes: El número de infecciones es más elevado en las mujeres diabéticas,


pero no en los hombres. Sin embargo, cuando un diabético tiene infección suele
ser más agresiva.
Embarazo: incluye un riesgo mayor de bacteriuria asintomática que, si no se trata,
puede provocar pielonefritis en el último trimestre. Es necesario hacer controles de
orina mediante cultivo y tratar la bacteriuria si se produce.

Infección en niños y reflujo vésico-renal: los menores de 2 años con infección


urinaria asocian reflujo vésico-renal en la mitad de los casos. El riesgo de
aparición de lesiones renales se asocia a reflujo como factor más importante y es
mayor en los menores de 5 años.

Litiasis infecciosa: los cálculos de Estruvita son consecuencia de infección. La


infección no desaparecerá mientras los cálculos no se eliminen.

Obstrucción: el factor de riesgo más importante. Permite un mayor crecimiento y


penetración intrarenal de los gérmenes y es decisivo en la destrucción renal.

MEDIOS DE DIAGNOSTICO

Tinción de gram de muestra de orina sin centrifugar

Se considera indicada en situaciones especiales en los pacientes con IVU,


principalmente cuando el cuadro clínico no es florido y se intenta hacer ‐ 11 ‐
diagnóstico diferencial con otras condiciones, o cuando se desea establecer si la
flora implicada es Grampositiva, puesto que en tal caso el tratamiento debe incluir
un antibiótico activo frente a Enterococcus sp.

Urocultivo

Se realiza a partir de una muestra de orina de la primera hora de la mañana o, en


su defecto, de una muestra de orina que haya permanecido en la vejiga al menos
por 4 horas. La muestra de orina tomada por sonda debe limitarse al máximo.
Es necesario prestar particular precaución en pacientes con sospecha de
prostatitis, en cuyo caso se prefiere la punción suprapúbica. En la mayoría de los
casos el urocultivo indica 100.000 unidades formadoras de colonias por mililitro
(105 UFC/mL) de un único patógeno, pero puede considerarse positivo un
recuento superior a 104 UFC/mL (sensibilidad de 90 95%). El urocultivo puede
ser negativo o tener recuentos bajos cuando el paciente ha recibido antibióticos
recientemente, presenta obstrucción ureteral o la infección es causada por
microorganismos de crecimiento lento.

Hemocultivos

Se deben tomar tres hemocultivos en los pacientes con pielonefritis complicada


que requieran hospitalización. Los hemocultivos son positivos en 2030% de los
pacientes con pielonefritis, siendo más frecuentes en pacientes diabéticos,
renales crónicos, ancianos o con procesos obstructivos del tracto urinario.

Hemograma y proteína C reactiva

Existe leucocitosis con desviación a la izquierda de forma prácticamente


universal, excepto en pacientes con agranulocitosis o leucopenia de origen
medular y en casos de esplenomegalia. La invasión tisular pielonefrítica se
evidencia con velocidad de sedimentación elevada y valores de PCR mayores de
2 mg/dL.

Diagnóstico por imagen

Los estudios disponibles son:

a) Ecografía o tomografía axial computadorizada (TAC): Se indica su


realización en pacientes con sepsis o shock séptico, falla renal aguda o
hallazgos en el examen físico que sugieran masa renal. Además, en
pacientes que no mejoran luego de un curso de 72 horas de antibióticos
de amplio espectro y en dosis óptimas, en los cuales se debe sospechar
absceso renal, caso en el cual la TAC con contraste es más sensible que la
ecografía para identificar abscesos de tamaño pequeño (<2 cm de diámetro)
y áreas de nefritis focal aguda. También se indica en pacientes con
sospecha de alteraciones urológicas o litiasis renal.
b) Radiografía simple de abdomen: Se recomienda en los casos de sospecha
clínica de urolitiasis o de pielonefritis grave para descartar la presencia de
gas, característica importante en la pielonefritis enfisematosa.

c) Urografía intravenosa: No se recomienda durante el episodio agudo


PREVENCION:
La pielonefritis se puede prevenir "siempre intentando un tratamiento precoz y
completo de las cistitis y del resto de infecciones urinarias, especialmente si son
crónicas o recurrentes; del mismo modo, el tratamiento de las malformaciones
anatómicas predisponentes (reflujo vesicoureteral y obstrucción ureteral, entre
otros)", señalan los expertos del Hospital de Fuenlabrada.

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