PERICLES
Pericles (c. 495 a. C.- 429 a. C.) (en griego Περικλῆς, ‘rodeado de gloria’) fue un
importante e influyente político y orador ateniense en los momentos de la edad de oro
de la ciudad (en concreto, entre las Guerras Médicas y las del Peloponeso). Fue hijo de
Jantipo, artífice de la victoria helena sobre los persas en la batalla de Micala (479 a. C.),
y de Agaristé, sobrino del prestigioso legislador ateniense Clístenes y miembro de la
familia aristocrática de los alcmeónidas. Fue el principal estratega de Grecia. Gran
dirigente, hombre honrado y virtuoso. Llamado el Olímpico, por su imponente voz y por
sus excepcionales dotes de orador.
Pericles tuvo tanta influencia en la sociedad ateniense que Tucídides, un historiador
coetáneo, lo denominó como «el primer ciudadano de Atenas». Pericles convirtió a la
Confederación de Delos en el Imperio ateniense, y dirigió a sus compatriotas durante
los primeros dos años de la Guerra del Peloponeso. El periodo en el que Pericles
gobernó Atenas a veces es conocido como el Siglo de Pericles, aunque ese período a
veces puede abarcar fechas tan recientes como las Guerras Médicas o tan tardías como
el siglo siguiente.
Pericles promocionó las artes y la literatura. Por esta razón Atenas tiene la reputación de
haber sido el centro educacional y cultural de la Antigua Grecia. Comenzó un ambicioso
proyecto que llevó a la construcción de la mayoría de las estructuras supervivientes en
la Acrópolis de Atenas, incluyendo el Partenón, así como de otros monumentos como
los Propileos. Su programa embelleció la ciudad y sirvió para exhibir su gloria, a la vez
que dio empleo a muchos ciudadanos.1 Además, Pericles defendió hasta tal punto la
democracia griega que algunos de sus críticos le consideran populista.2
Fue además rival de Cimón en 459 a. C. y jefe del partido democrático. Después de la
muerte de Cimón, condenó a Tucídides (no el historiador sino un político, hijo de
Melesias) al ostracismo. Fundó en sólidas bases la potencia naval y colonial de Atenas,
sometió la isla de Eubea en 446 a. C., la de Samos en 440 a. C. e hizo tomar parte a
Atenas en la Guerra del Peloponeso.
Discípulo de Anaxágoras de Clazómenes y de Zenón de Elea, fue amigo de Fidias y
atrajo a Atenas al arquitecto Hipodamo de Mileto, al filósofo Protágoras, y al
historiador Heródoto. En su época brillaron Sófocles y Eurípides —máximas figuras del
teatro griego— y destacó el círculo de Aspasia.
PERICLES
¿Quién fue Pericles? Se trató de un importante e influyente político y orador ateniense de la
llamada "edad de oro", entre las Guerras Médicas y las del Peloponeso). Fue hijo de Jantipo,
artífice de la victoria helena sobre los persas en la batalla de Micala (479 antes de Cristo. Fue el
principal estratega de Grecia y era llamado "El Olímpico", por su imponente voz y por sus
excepcionales dotes de orador.
Pericles tuvo tanta influencia en la sociedad ateniense que Tucídides, un historiador coetáneo,
lo denominó como «el primer ciudadano de Atenas». Pericles convirtió a la Confederación de
Delos en el Imperio ateniense, y dirigió a sus compatriotas durante los primeros dos años de la
Guerra del Peloponeso. El periodo en el que Pericles gobernó Atenas a veces es conocido
como el Siglo de Pericles, aunque ese período a veces puede abarcar fechas tan recientes
como las Guerras Médicas o tan tardías como el siglo siguiente.
Pericles promocionó las artes y la literatura. Por esta razón Atenas tiene la reputación de
haber sido el centro educacional y cultural de la Antigua Grecia. Comenzó un ambicioso
proyecto que llevó a la construcción de la mayoría de las estructuras supervivientes en
la Acrópolis de Atenas, incluyendo el Partenón, así como de otros monumentos como
los Propileos. Su programa embelleció la ciudad y sirvió para exhibir su gloria, a la vez
que dio empleo a muchos ciudadanos. Además, Pericles defendió hasta tal punto la
democracia griega que algunos de sus críticos le consideran populista.
Gracias a su hábil elocuencia y a su prestigio personal, en el 443 a.C. Pericles se
convirtió en la máxima autoridad ateniense, mandato que renovó cada año sin
interrupción hasta su muerte (429 a.C.). No obstante, episodios como el sometimiento
de la isla de Samos por Atenas (440 a.C.) enturbiaron las relaciones con Esparta y
condujeron al estallido de la guerra del Peloponeso (431-404 a.C.), que terminó con la
hegemonía ateniense.
Su gobierno coincidió con el momento de apogeo del pensamiento y del arte griegos y,
bajo su mecenazgo, Atenas se convirtió en el principal centro de actividad cultural del
mundo antiguo. Con la ayuda de su segunda esposa, Aspasia, una culta e inteligente
jonia, Pericles no sólo impulsó la celebración de los cultos de Eleusis, símbolo del papel
civilizador ateniense, y de los festivales de las Panateneas, sino que también se rodeó de
los más ilustres hombres de las letras helenas, como los dramaturgos Eurípides y
Sófocles, los historiadores Herodoto de Halicarnaso y Tucídides o el filósofo Sócrates.
Asimismo, Pericles financió la construcción de la mayor parte de templos que componen la
Acrópolis, para cuya realización convocó a artistas tan destacados como Calícrates e Ictinos,
arquitectos del Partenón, el gran escultor Fidias, autor de las esculturas y relieves que decoran
este mismo templo, como el famoso Friso de las Panateneas, y Policleto, quien supo expresar
el ideal de la belleza física en sus estatuas de jóvenes atletas, como el Doríforo. Por todos
estos motivos, el siglo V a.C. ha sido llamado "el siglo de Pericles".
PERICLES Y EL PARTENON
El Partenon – Arquitectura Griega en la
Era de Pericles
Pocas frases son más adecuadas para resumir la belleza de los
monumentos de la Acrópolis de Atenas, y en especial del Partenón,
que la que escribiera Plutarco hace más de dos mil años: «De tal
manera brilla siempre en ellos una flor de juventud que ha
preservado su aspecto del paso del tiempo. Parece como si estas
obras tuviesen un soplo siempre vivo y un alma inaccesible a la
vejez».
Diseñado por los arquitectos Ictino y Calícrates, el Partenón supo
combinar elementos arquitectónicos muy diversos de una forma
desconocida hasta la fecha. Su base mide 69,5 x 30,88 m y posee 8
columnas dóricas en los extremos y 17 en los lados. La celia o
dependencia principal estaba dividida en dos partes, una primera, la
que daba al oeste, para el tesoro, y una segunda, de mayores
dimensiones y orientada al este, donde estaba la imponente imagen
crisolefantina de Atenea, obra de Fidias, el escultor griego más
importante por aquel tiempo . El acceso tenía lugar a través de un
pórtico con seis columnas dóricas.
La Acrópolis, símbolo de la gloria de Atenas
El momento de máximo esplendor ateniense se inicia con Pericles, tras la guerra con
Persia, quien a poco de ser elegido como primer magistrado encarga a Fidias la
dirección de las obras necesarias para la reconstrucción de la Acrópolis.
Ello tuvo como objetivo simbolizar la victoria de Grecia sobre la barbarie y del nuevo
predominio de Atenas sobre la Hélade, financiado su proyecto con el tesoro de la Liga
Délica, es decir del dinero aportado para la guerra por las ciudades que se encontraban
aliadas.
Sin lugar a dudas, desde el neolítico, La Acrópolis ateniense, había servido de refugio y
fortaleza natural para el asentamiento de la población. La misma estaba situada en una
colina rocosa, en el sur del país. Durante siglos, sucesivos templos fueron levantándose
sobre ella, aunque muchos fueron destruidos en épocas de guerras. Los orígenes de esta
ciudad hunden sus raíces de forma tan profunda en la tradición griega y su vinculación
con antiguas leyendas sobre su fundación.
Por ejemplo, su nombre actual proviene de una disputa entre dioses (Poseidón y Atenea)
por conseguir el dominio de tan hermoso lugar. Estos acontecimientos y la disposición
de los edificios dan un aspecto “desordenado” a la polis, ya que el único elemento
articulador del espacio era la vía procesional, relacionada con los ritos más importantes
que se llevaban a cabo en la misma.
Fidias, un gran escultor fue el encargado designado por Pericles, de la supervisión y
direccion de las obras de reconstrucción de la Acrópolis. La primera en iniciarse fue el
Partenón, siguió luego la de los Propileos, luego el templo de Atenea Niké y por último
el Erecteion. Una vez concluidos los mismos, el aspecto general de la polis era diferente
a la actual, los templos ya no estaban asilados, sino al contrario pasaron a estar insertos
en un conjunto armonioso ornado por un sin fin de estatuas de bronce o piedra. Es así,
como entre ellas la mas significativa fue la Atenea Prómaco, magnifica obra de Fidias,
que se caracterizaba por su gran altura en todo el lugar (9 metros) y a la que los
navegantes podían ver desde las aguas.
La Acrópolis ateniense, levantada entre 437 y 432 a.C., fue diseñado por Mnesides y
consiste en un pasadizo entre columnas con dos alas desiguales a los lados: una
destinada a pinacoteca y otra a biblioteca, que no llegó a completarse. Pero sin lugar a
dudas, en Grecia todos los conjuntos religiosos tenían estructuras más o menos
similares.
EL PARTENÓN: De estilo dórico, planta rectangular y realizado en
mármol del Pentélico, el Partenón fue construido en época de Pericles
por los arquitectos Ictino y Calícrates. Era un templo dedicado a la
diosa Atenea Parthenos, a cuyas manos se confió el destino de la
ciudad, y estaba dividido en un “pronaos” -primera nave-, que daba
paso a la “celia” -nave central-, desde la que se accedía al “partenon”
recinto que contenía el tesoro de la deidad. Al oeste, se erigía el
“opistodomos” -nave posterior, simétrica de la “pronaos”-, que
completaba el conjunto. La decoración de sus frisos y “metopas”
-espacio que media entre dos triglifos en el friso- fue realizada por
Fidias y sus más destacados discípulos.
El templo de la diosa doncella
La Atenea Parthenos o “virgen”, con su majestuosa altura (12 metros), fue otra de las
grandes esculturas de Atenea para la Acrópolis llevada a cabo por Fidias. El mismo lo
realizo en madera y lo revistió de marfil y oro, más precisamente en marfil la parte
visible del cuerpo, y en oro traje y ornamentos. Es de aquí donde subyace la idea de
construcción del Partenón, edificio principal de todo el conjunto con motivo de cobijo
hacia dicha estatua.
Esta obra magma, fue realizada por los arquitectos Ictinos y Calícrates, quienes
emplazadores el nuevo templo sobre la parte más elevada de la roca, en los años 447
hasta el 435 a.C.
El Partenón, se caracteriza por su imagen de perfección, exactitud que proviene del
estilo dórico con algunos toques jónicos. Es considerado el edifico cumbre dentro del
proyecto de Pericles, levantado sobre otro templo cuya firmeza data de las guerras
medicas, el Hecatompedón, del cual además se aprovecharon algunos materiales.
El templo, peristilo, tiene la proporción clásica de un número de columnas, es decir
ocho en este caso, en su parte más estrecha y el doble más una, es decir, 17, en su lado
más largo. Concebido en un recinto de mármol con cimientos de caliza. Cada columna
mide 10,43 metros de altura. Por su parte, sobre una base de tres escalones, las
columnas sostenían un entablamento compuesto por arquitrabe sobre el que se asentaba
el friso de triglifos y metopas. En la parte frontal del templo aparecen los frontones,
bajo cada uno de ellos hay 14 metropas. El frontón oriental representaba el nacimiento
de Atenea y el occidental recordaba la disputa de la diosa con Poseidón.
El Partenón, además en su interior, comprende un pronaos precedido por una hilera de
seis columnas, la cual se abría por una puerta de doble persiana a la celia, separada la
misma por un muro macizo, dispuesto de cuatro columnas jónicas. Solamente se abría
esta sala hacia el opistódomo, es decir hacia el oeste en dirección simétrica del pronaos.
Esta obra arquitectónica se caracterizaba aun más por su unidad y equilibro, basado
fundamentalmente en sus cuidadas proporciones fijadas a partir de un módulo inicial
tomado del diámetro de la parte inferior de la columna: 1,10 m. pero los arquitectos,
como en otros templos griegos también, introdujeron una pequeña variación para lograr
un efecto óptico de sorprendente liviandad.
De hecho, las columnas, con una ligera circunvolución en su parte central, no están
verticales, se inclinan cada vez más hacia su interior y las cuatro angulares son cada vez
más gruesas. Todas ellas se elevan además sobre un basamento que no es horizontal
sino que tiene una ligera curvatura que culmina en el centro de los laterales. Y por lo
tanto, el resultado final es un espléndido templo ateniense, el Partenón.
Los relieves del Partenón
Tradicionalmente se ha atribuido la decoración escultórica del Partenón —ubicada en
frontones, metopas y friso- a Fidias, aunque es difícil precisar qué parte del trabajo es
obra de su taller. Se supone que él se ocupó de hacer los moldes en yeso o en arcilla que
más tarde sus ayudantes pasaban al mármol. El frontón occidental representaba la
contienda de Atenea y Poseidón por el patronato de Atenas: la diosa hizo brotar del
suelo de la Acrópolis el olivo, y el dios el caballo. Venció la diosa porque, según los
atenienses, el árbol proporciona más riqueza que el animal.
El frontón oriental ilustraba el nacimiento de Atenea de la cabeza de Zeus. En las
metopas, un total de 92 cuadros de metro y medio de altura en altorrelieve, se
representaron la gigantomaquia —lucha de los dioses y los titanes— en el lado este, la
centauromaquia —contienda de los lapitas con los centauros— en el sur, y la
amazonomaquia —batalla contra las amazonas y los bárbaros en la guerra de Troya—
en el lado occidental. Las metopas del lado norte, probablemente dedicadas a la
destrucción de Troya, están prácticamente perdidas.
La elección de los temas no es casual: la gigantomaquia recordaba que Atenas había
vencido en la lucha contra la barbarie personificada en los persas, del mismo modo que
los dioses habían vencido a los titanes e impuesto el orden en el Olimpo.
El friso, que recorría el interior de la celia, representaba el tema de la procesión de las
Panateneas, festividad que se celebraba cada cuatro años en honor de la diosa.
Fomentada desde la segunda mitad del siglo VI a. C. por Pisístrato, se suponía
instaurada por el mismo Teseo. Toda la ciudad se reunía para llevar a la estatua de la
diosa un manto de lana (peplo). Estos relieves estaban situados a considerable altura,
por lo que la parte superior se hizo un poco más profunda que la inferior (unos 5 cm) y
se inclinó hacia afuera, para evitar que el observador perdiera detalles debido al reflejo
de la luz.
Todas las figuras estaban pintadas con vivos colores, pero la policromía se ha perdido.
Se conoce la ubicación de estos grupos escultóricos gracias a los dibujos del pintor
francés Carré, que en 1674 formaba parte del séquito del embajador de Luis XIV en la
corte turca. La procesión comienza en el lado occidental y sigue caminos paralelos por
los flancos norte y sur.
El principio lo componen un grupo de jinetes con sus caballos encabritados, que se van
serenando a medida que avanza el desfile. Delante de ellos están los carros con sus
aurigas, después, un grupo de: ancianos y de músicos: preceden a los conductores de
animales para el sacrificio (ovejas y bueyes). La ceremonia propiamente, dicha tiene
lugar; en el lado oriental, al que. se acercan las jóvenes-atenienses ataviadas con
hermosos peplos. – En el centro, un’ joven hace entrega del manto doblado a un
magistrado, en presencia de la sacerdotisa de Atenea; contemplan la escena varios
dioses y héroes sentados, cuya presencia no es advertida por: los mortales.
Estilísticamente se notan diferencias de unos relieves a otros, debido a la intervención
de numerosas manos y a que unas placas se labraron en el taller y otras cuando ya
estaban colocadas en el edificio.
Rasgos unificadores son el modelado airoso y natural de los paños, el perfecto estudio
de las anatomías y las expresiones serenas. Todo ello marca la cima del clasicismo en la
escultura griega. El Partenón, al igual que todos los templos’ griegos, estaba pintado. Se
supone que las estrías de las columnas estuvieron decoradas en rojo; los ábacos, en azul;
los triglifos, en azul y amarillo, y los fondos de los frontones y las metopas, en rojo.
Otros edificios de la Acrópolis
Muertos Pendes y Fidias, se levantó el Erecteón (420-405 a. C.), templo jónico
destinado a varias divinidades relacionadas con los mitos fundacionales de Atenas. Sus
constructores se vieron obligados a adaptarse a las necesidades rituales y tradiciones
religiosas, y debieron salvar un pronunciado desnivel en el terreno. A uno de los lados
tiene una tribuna sujeta por cariátides.
Se labraron ricas molduras con motivos geométricos y florales; el friso estaba formado
por figuras de mármol recortadas y embutidas en un fondo de piedra. Las basas y
capiteles de las columnas se doraron y se incrustaron en ellas trozos de vidrio. Otro
bello ejemplo del jónico ateniense es el templo de Atenea Niké, erigido entre 421 y 415
a. C., para conmemorarla paz de Calias.
La ruina más bella del mundo
El Partenón permaneció prácticamente intacto hasta el siglo y d. C., cuando se retiró la
estatua de Fidias y se convirtió en iglesia cristiana consagrada a la Virgen Theoto kos.
Hacia el siglo VII sufrió algunos cambios estructurales en su interior. Los turcos
tomaron la acrópolis en 1485 y Convirtieron el edificio en mezquita, para lo que
levantaron un minarete en el lado sudoccidental.
El conjunto ha llegado en muy malas condiciones hasta nuestros días porque albergó en
su interior un polvorín, y en 1687 una granada lanzada por los venecianos durante el
sitio de Atenas lo dañó gravemente. A comienzos del XIX se arrancaron la mayor parte
de los relieves, que fueron vendidos al Museo Británico; algunos restos de escultura se
conservan en el Louvre, Copenhague y Atenas.
El Partenón resultó seriamente dañado por un terremoto en 1894; el arquitecto Balanos
trató de reconstruirlo a principios del siglo XX por el procedimiento de la anastilosis, un
tipo de intervención Consistente en recuperar los fragmentos y tratar de restituirlos al
lugar que ocupaban originalmente. En esta restauración se cometieron graves errores.
En los últimos tiempos, el edificio sufre un peligroso deterioro por el turismo masivo y
la contaminación
PARA SABER MAS…
Cuando, a mediados del siglo V a. de J.C., se construyó el Parte-non,
se crearon tres grupos diferentes de esculturas para decorarlo: las
metopas, el friso y los frontones. Las metopas, los espacios
separados por los triglifos y situados alrededor del edificio, sobre las
columnas, estaban decoradas con 92 esculturas. El friso, de 160
metros, estaba sobre la línea interior de las columnas y, por último,
los frontones estaban colocados en el espacio triangular de cada
extremo del templo.
Las metopas, realizadas en alto-relieve, mostraban escenas de la
guerra de Troya, de las batallas entre griegos y centauros, de las
luchas de dioses y gigantes y de las que tuvieron lugar entre griegos
y amazonas. El friso, decorado en bajorrelieve, representa la
procesión de las Panateneas, las grandes fiestas en honor de la diosa
Atenea. Y los frontones, también en altorrelieve, explicaban el
nacimiento de Atenea de la cabeza de Zeus y su lucha contra
Poseidón por el dominio del Ática. La totalidad de las esculturas que
han sobrevivido se encuentra, actualmente, repartida entre Londres
(Museo Británico) y Atenas, siendo ésta es la causa de una larga
polémica entre ambos países.
El origen de dicha disputa se remonta a principios del siglo XIX
cuando, estando Atenas bajo soberanía turca, el embajador británico
en Constantinopla, lord Elgin, visitó la Acrópolis y decidió extraer del
Partenón las esculturas que más le gustaron para llevarlas a
Inglaterra. Una vez allí, después de tenerlas durante años en su casa,
consiguió venderlas al Museo Británico, que las colocó en una galería
construida especialmente para ellas.
La polémica surgió a raíz de la petición de las autoridades griegas de
la devolución de los mármoles del Partenón, uno de los edificios más
importantes de Grecia, a su país de origen, argumentando que dichos
tesoros culturales fueron robados. La intención del gobierno griego es
reunir en una única colección todas las esculturas, separadas hoy por
más de 2.000 kilómetros, para que puedan visitarse conjuntamente
en el nuevo museo al pie de la Acrópolis. En su defensa, el gobierno
británico afirma que los mármoles fueron comprados legalmente y
que bajo ningún concepto permitirá su salida del Reino Unido. Alegan,
además, que en Londres se conservan mejor y son visitados por un
mayor número de personas (cinco millones de visitantes al año).
Por su parte, el gobierno griego, esperando que tarde o temprano los
tesoros del Partenón regresarán a Atenas, comenzó a construir el
Nuevo Museo de la Acrópolis. Dicho museo, situado a unos
trescientos metros del templo, incluye una galería rectangular de
vidrio, llamada “Salón del Partenón”, en la que se expondrían los
mármoles con la misma disposición que tuvieron en el templo, que se
puede contemplar desde el museo.
Grecia, cuyos intentos por recuperar las esculturas del que se
considera el monumento más importante de la antigüedad griega le
han llevado incluso a pedir el apoyo del Parlamento Europeo,
esperaba que, con la celebración de los Juegos Olímpicos de 2004,
Londres cambiara su postura y retornara las esculturas a Atenas
pero, de momento, el Museo Británico sigue negándose a que los
mármoles salgan del Reino Unido.
Explicación Escultura Superior: Lo primero que notamos en ellos
es la agudeza con que el artista ha tomado la escena de la realidad, y
su pericia al representarla en el mármol. Las figuras de los caballos y
de los caballeros, vibrantes de vida, están en pleno movimiento. Ello
evidencia la nerviosa musculatura de los caballos y la tranquila y
dominante actitud de los jinetes, que refrenan el ímpetu de su
caracoleo. Las túnicas y las capas ponen de manifiesto la agilidad de
los jóvenes cuerpos de los caballistas. Todo en estas figuras produce
admiración y asombro.
Esta escultura fue ejecutada con la técnica del bajo relieve, pero la
escena posee una admirable profundidad, que Fidias logró
disponiendo las figuras en diagonal y esculpiéndolas sobre planos
diferentes. Para convencernos de ello, basta que observemos el juego
de las patas de los caballos y de las piernas de los caballeros.
Esta repetición de figuras habría resultado monótona si el trabajo lo
hubiera realizado otro escultor. Fidias evitó el peligro variando la
actitud de los caballos, la disposición del ropaje de los jinetes y la
postura de sus cabezas. De esta forma, consiguió infundir a sus
figuras un “ritmo” que les da movimiento y vida.
Otro elemento vino a colaborar también en la vitalidad de la escena:
el color. Nos parecerá extraño, porque estamos acostumbradas a
imaginar las estatuas antiguas completamente blancas, tal como han
llegado hasta nosotros. Los relieves de Fidias, sin embargo, s>e
destacaban en rojo sabré fondo azul, Y las armas, que se han
perdido, no estaban esculpidas en, el mármol, sino añadidas
posteriormente, y eran de bronce, vara, que el sol las hiciera
centellear.
Pero si los merecimientos de este trabajo sólo fueran los
mencionados ‘hasta ahora, Fidias no pasaría de ser un gran virtuoso.
El arte verdadero entraña siempre un profundo significado espiritual,
y el artista supo infundirlo a esta obra, como se demuestra por los
rostros de los jinetes, que expresaban una calma solemne, en
contraste con la nerviosa movilidad de sus cabalgaduras.
Son caras recogidas, pensativas, y reflejan la importancia del
momento que están viviendo: Lo que guiaba la procesión hacia el
templo de la diosa era un sentimiento religioso, y los jóvenes
caballeros lo vivían con intensidad. En su actitud de absorto
homenaje hacia Palas se manifiesta, asimismo, su dignidad moral. Y
es, precisamente, este sentimiento el que da compostura y equilibrio
a la escena, revelando esa armoniosa, serenidad que nos hemos
acostumbrado a llamar “clásica”.
La Historia de la Acrópolis
Las obras de construcción de la Acrópolis fueron iniciadas mediado el siglo V a. C. y promovidas p
políticos y culturales de la Atenas del momento con obras públicas que la situaran como la polis griega de
Según han revelado los estudios realizados en la zona, existió un primigenio asentamiento micénico qu
sucediendo las distintas edades de los pueblos helenos. Si bien el lugar conoció sus días de máximo apoge
Si desea ampliar información sobre la historia de la Acrópolis puede hacer click en el enlace.
Los monumentos de la Acrópolis
Los siguientes son los restos arquitectónicos mas importantes de la Acrópolis de Atenas:
PUERTA BEULE. Fue construida en el siglo III d. C. Tras ella, una escalera da acceso a la Acrópolis: a l
(siglo 1. a. C).
TEMPLO DE ATENEA NIKÉ. De estilo jónico, fue levantado en el siglo v a. C. para conmemorar la vic
Pulsa en el enlace para +info.
LOS PROPILEOS. Tenían la función de pórtico y vestíbulo. Están compuestos por columnas dóricas y jón
EL ERECTEION. Hoy totalmente restaurado, se construyó entre los años 421 y 395 a. C. Es un elegan
enlace para +info.
EL PARTENÓN. Es el mas bello templo del arte dórico que se conserva hoy día. Fidias dirigió su constru
cada fachada y otras 16 en los laterales. En el friso del entablamento figuraban las 92 metopas que desc
estatua de Atenea Partenos, de oro y marfil y quince metros de altura, fue llevada a Constantinopla y poste
que destruyó parcialmente el Partenón. Pulsa en el enlace para +info.
MUSEO DE LA ACRÓPOLIS. Reúne parte de escultura y restos encontrados en excavaciones, entra ellas
para +info.
TEATRO DE DIONISOS. En la ladera sur de la Acrópolis, tenia cabida para 16.000 espectadores. En las
escena, un pórtico con columnas y relieves en la base. Abre de 8.30 a 14.30 h. Pulsa en el enlace para +inf
ASCLEPION. Se pueden distinguir los cimientos de los edificios dedicados al dios de la medicina: un p
ofrendas.
ODEON DE HERODES ÁTICO. El recinto, del siglo II d. C., está reservado a espectáculos teatrales. Pue
La explosión del Partenón en 1687
Bombardeo del partenón en 1687. Grabado aparecido en el libro Attene Atica, de
Francesco Fanelli, Venecia, 1707.