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Resumen 2 Kant

1. Kant investiga cómo distinguir entre acciones morales e inmorales. Argumenta que la moralidad no se basa en resultados empíricos, sino en principios internos que rigen la voluntad. 2. Explica que la voluntad solo es buena cuando sigue principios de la razón en lugar de inclinaciones. Estos principios toman la forma de imperativos categóricos o hipotéticos. 3. Resume las dos categorías de imperativos y las tres formulaciones del imperativo categórico que Kant utiliza para determinar una buena vol
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Resumen 2 Kant

1. Kant investiga cómo distinguir entre acciones morales e inmorales. Argumenta que la moralidad no se basa en resultados empíricos, sino en principios internos que rigen la voluntad. 2. Explica que la voluntad solo es buena cuando sigue principios de la razón en lugar de inclinaciones. Estos principios toman la forma de imperativos categóricos o hipotéticos. 3. Resume las dos categorías de imperativos y las tres formulaciones del imperativo categórico que Kant utiliza para determinar una buena vol
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PD5 Kant: La Fundamentación de la metafísica de las costumbres - Capitulo 2

Este texto tiene como principales objetivos:

1. Resolver el conflicto del actuar del hombre como conforme con el deber
2. Explicar las tres formulaciones del imperativo categórico

En el capítulo 2 Kant investiga la siguiente pregunta: ¿Cómo podemos distinguir el acto


humano si siempre acontece conforme a la ley? Esta pregunta es pretenciosa en tanto que,
Kant, afirma que no se puede encontrar nada en la realidad, de forma empírica, que muestre
el fundamento del deber; es decir, encontrar aquel móvil lo suficientemente poderoso que nos
motiva a actuar de cual o tal manera. Porque cuando se trata del valor moral no importa las
acciones que uno ve, sino aquellos principios íntimos de las mismas que no se ven. Como ya se
había mencionado, la mayoría de nuestras acciones son conforme a ley, cuando uno intenta
examinarlas con detenimiento, se da cuenta de que está mezclado con toda suerte de
caprichos y cavilaciones del amado yo1 . El deber reside como anterior a la experiencia, en la
idea de una razón que determina a la voluntad mediante fundamentos a priori.
Sin embargo, el hecho de que no se pueda concluir desde la experiencia o que esta no nos
muestre los principios, no imposibilita el hecho de que existan normas tales que actúen sobre
la voluntad. Este supuesto descansa sobre la contingencia de lo empírico, pues las normas
establecidas mediante la experiencia no son absolutas ni necesarias, dado que pueden variar,
al menos en plano ético, puesto que no hay ningún modelo a seguir que sea universalmente
valido para todos. En este sentido la moralidad no puede derivarse de ejemplos o casos
aislados o por inducción, sino que debe haber una norma que subyace a ellas. Kant, dice que,
“incluso el santo del evangelio tiene que ser comparado primero con nuestro ideal de
perfección moral (…) el mismo pregunta ¿por qué me llamáis <<bueno>> a mí (a quien veis), si
nadie es bueno (el arquetipo de bien) salvo el único Dios al que no veis?”.

1. Resolviendo el problema: actuar siempre conforme a ley

Kant, no nos dice cuál es la forma de resolver cuándo un acto moral o no, pero nos dice que lo
que importa no es precisamente saber ello, sino investigar aquel principio que norma el actuar
del hombre.2 Cada cosa en la naturaleza opera según leyes, de ser así el hombre también
estaría interpelado por estas. Ahora bien, para derivar acciones a partir de leyes, el hombre,
requiere de una razón que determine su voluntad (su facultad de deseo): solo un ser racional
posee la capacidad para obrar según la representación de las leyes. La voluntad es una
capacidad de elegir solo aquello que la razón reconoce independientemente de la inclinación
como prácticamente necesario.

No obstante, es posible que la razón –por si sola- no determine a la voluntad de manera que
esta se ve sometida a condiciones subjetivas, inclinaciones, los cuales serán móviles. En este
sentido, habría, aquí, un choque entre aquellas condiciones subjetivas y las objetivas; en otras
palabras, las acciones que son objetivamente necesarias serán subjetivamente contingentes.
1
El amor propio como aquello que nos aleja de la priorización de la voluntad por sobre las inclinaciones
2
Al respecto, podríamos decir que la única manera de corroborar si un acto es conforme al deber o por
el deber, es encontrar un contraejemplo fáctico. Es decir, si vemos que alguien es justo, podríamos
pensarlo a través de lo que muestra la apariencia, tiene todas las características de ser justo, pero sin un
día no lo es, podríamos dudar de ello.
Esto quiere decir que la voluntad [si no es del todo buena] se ve apremiada por una ley
objetiva, pues va contra su naturaleza desiderativa.

La representación, de un principio objetivo, cuando es apremiante para la voluntad, se llama


mandato (de la razón) y la fórmula del mismo, se llama imperativo. La ética Kantiana se basa
en la supuesto de que la razón puede, mediante principios, determinar la voluntad; es decir,
cuando la voluntad actuar por mor del deber. En consecuencia, la razón, cuando determina la
voluntad, genera una buena voluntad; entendiendo como bueno aquello que determina a la
voluntad mediante las representaciones de la razón, no por causas subjetivas sino objetivas, es
decir, que sean válidas para todo ser racional.

2. Los imperativos:

Todos los imperativos constituyen fórmulas para determinar la acción que es necesario según
el principio de una voluntad buena. Dos son los tipos de imperativos hipotéticos y categóricos.
Los hipotéticos responden a una necesidad, a un propósito, es decir, todo actuar tiene un
propósito; estos se dividen en dos: problemático –práctico y asertórico – practico. Por otro
lado, los categóricos, no responden a ningún propósito. Si la acción fuese buena como medio
para otra cosa, entonces un hipotético; si se representa buena en sí, como necesaria en una
voluntad conforme con la razón, entonces categórico.

Los imperativos hipotéticos también pueden ser llamados:

a. Reglas de habilidad (o técnicos, pertenecientes al arte): entraña una necesidad


siempre y cuando se cumplan ciertas condiciones adecuadas. Quien quiere un fin,
quiere los medios.
b. Consejos de la prudencia (o pragmáticos, concernientes a la prosperidad): la
noción de felicidad es un concepto impreciso. La causa de ello es que todos sus
elementos son empíricos, es decir, son formados en la experiencia. No se puede
precisar con certeza lo que le hará a uno, realmente, feliz (para ello se requeriría
omnisciencia).

Por otro lado, el imperativo categórico:

a. Mandatos de la moralidad (relativos a la conducta libre en general): extrae el


concepto de las acciones necesarias para este fin.

3. Las tres formulaciones

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