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permiso mun obra infraestructura deportiva estado
NÚMERO DICTAMEN FECHA DOCUMENTO
004780N00 09-02-2000
NUEVO: REACTIVADO:
NO SI
RECONSIDERADO
RECONSIDERADO: PARCIAL:
NO NO
ACLARADO: ALTERADO:
NO NO
APLICADO: CONFIRMADO:
SI NO
COMPLEMENTADO: CARÁCTER:
NO NNN
DICTAMENES RELACIONADOS
aplica dictamenes 17860/97, 27909/82, 350/88
Acción Dictamen Año
Aplica 017860 1997
Aplica 027909 1982
Aplica 0350N8 1988
FUENTES LEGALES
dfl 458/75 vivie art/116 inc/4 dto 47/92 vivie art/4/8/6 dfl 850/97 moopp art/86 dfl
850/97 moopp art/87 ley 15840 dfl 206/60
MATERIA
obra habilitacion polideportivo estadio que indica, ejecutada por encargo de direccion
regional de arquitectura y financiada por el gobierno regional y la direccion general de
deportes y recreacion, requiere de permiso de edificacion. ello, porque no constituye una
obra de infraestructura de las que alude art/116 inc/4 del dfl 458/75 vivienda, que no
necesitan dicho permiso. esto, por cuanto de la norma en estudio, que utiliza la expresion
"en la forma que determine la ordenanza general", se infiere que en la calificacion de una
obra como de infraestructura ejecutada por el estado para el fin senalado, ha de
considerarse lo dispuesto en dto 47/92 vivienda, particularmente, cuando este preve
regulaciones especiales respecto de cierta clase de edificaciones. por ende, y pese a que la
obra en comento reviste la naturaleza de una infraestructura ejecutada por el estado, al
construirla la administracion en un espacio publico para mejorar el equipamiento
comunitario y destinada a una finalidad de bien comun, no resulta menos efectivo que
existen en la citada ordenanza, preceptos sobre locales y establecimientos para la practica
de deportes, que presuponen el otorgamiento de los permisos indicados aun en el caso de
obras construidas por el estado. es asi como su art/4/8/6 regula, pormenorizadamente, las
exigencias que tienen que cumplir los proyectos de campos deportivos, gimnasios,
estadios, piscinas y obras analogas, precisando que tales reglas se aplican sean aquellas
de dominio publico o privado y requieren siempre para obtener el permiso municipal de
edificacion correspondiente, la aprobacion previa de la secretaria regional ministerial de
vivienda.
no obstante, el pago de los respectivos derechos municipales que conlleva el permiso en
comento ha de soportarlo, en definitiva, el dueno de la obra, vale decir, el estado. lo
expuesto, ya que conforme articulos 86 y 87 del dfl 850/97 obras publicas, la ejecucion de
tales obras por administracion directa o mediante contratacion con terceros por los
sistemas de suma alzada, como ocurre en este caso, serie de precios unitarios, trato
directo o por concesion de obra, constituyen solo modalidades que el estado puede usar,
que no alteran en lo sustantivo el hecho de que quien construye es aquel, supuesto que
por lo demas permite atribuir a los trabajos y la obra resultante el caracter de publicos. a
su vez, tratandose de contratos de obra publica a suma alzada, el rubro derechos
municipales por su naturaleza pertenece a la categoria de valores proforma, esto es,
cantidades estimadas para responder a los pagos que realiza el contratista a nombre de la
institucion que encargo la obra, cuya exacta magnitud no puede establecerse al solicitar
las propuestas, teniendo aquel el derecho a que la administracion le devuelva las sumas
desembolsadas. esto, aun en el evento de existir en las especificaciones tecnicas una
norma expresa que establezca que los gastos por permisos municipales son de cargo y
responsabilidad del contratista, pues dicha regla unicamente podria interpretarse en el
sentido de que el empresario, en su calidad de mandatario para realizar los trabajos
pertinentes, es el inmediatamente obligado a asumir las relaciones con terceros que
genera el desarrollo de la obra, en ningun caso cambia la circunstancia de que el sujeto de
tales permisos es el dueno de la obra: el estado
DOCUMENTO COMPLETO
N° 4.780 Fecha: 9-II-2000
Don XX, en presentación de Sociedad YY, solicita reconsideración del oficio, de la
Contraloría Regional de Antofagasta, en el cual se concluyó que la obra “Habilitación
Polideportivo Estadio Centenario de Antofagasta”, -que ejecuta la empresa recurrente
por encargo de la Dirección Regional de Arquitectura y se financia con fondos del
respectivo Gobierno Regional y de la Dirección General de Deporte y Recreación- “no
constituye una obra de infraestructura de aquéllas a que alude el artículo 116, inciso
cuarto, de la Ley General de Urbanismo Construcciones” y, por ende, requiere permiso
de edificación y está afecta al pago de derechos municipales.
Aduce el peticionario que por las razones que indica y, con arreglo al criterio sustentado
en los Dictámenes N°s. 9.209, de 1996 y 17.860 de 1997, de esta Contraloría General, en
en los Dictámenes N°s. 9.209, de 1996 y 17.860 de 1997, de esta Contraloría General, en
la especie se dan todos los elementos necesarios para entender que se trata de la clase
de obras contemplada en el precepto legal antes mencionado, que están exentas de la
obligación de obtener dicho permiso, en cuya virtud no corresponde a la citada empresa
constructora pagar derechos municipales por tal concepto.
En relación con la materia, cabe consignar, en primer término, que el artículo 116, inciso
primero, de la Ley General de Urbanismo y Construcciones, establece que “la
construcción, reconstrucción, reparación, alteración, ampliación y demolición de edificios
y obras de urbanización de cualquier naturaleza, sean urbanas o rurales, requerirán
permiso de la dirección de Obras Municipales...”.
A su vez el inciso cuarto del mismo artículo dispone que no requerirán el señalado
permiso “las obras de infraestructura que ejecute el Estado, ni las obras urbanas o
rurales de carácter ligero o provisorio, en la forma que determine la Ordenanza General.
Ahora bien, es importante destacar que del tenor literal de la norma antes transcrita -que
utiliza la expresión “en la forma que determine la Ordenanza General”- se desprende
que en la calificación de una obra como de infraestructura ejecutada por el Estado para
determinar si rige o no la exención de permisos invocada por el recurrente, debe
considerarse lo que disponga la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones -cuyo
texto fue fijado por el Decreto N° 47, de 1992, del Ministerio del ramo- particularmente
cuando ella ha previsto regulaciones especiales para cierta clase de edificaciones.
En tal virtud y no obstante ser efectivo lo que plantea la empresa YY, en cuanto a que la
obra sobre que versa la presentación reviste conceptualmente la naturaleza de una obra
de infraestructura ejecutada por el Estado -ya que según consta de la documentación
adjunta ella reúne los requisitos que la jurisprudencia administrativa ha definido para
este género de trabajos, pues la construye la Administración en espacios de carácter
público con el objetivo de mejorar las condiciones de equipamiento comunitario y
destinada, en definitiva, a una finalidad de bien común- lo cierto es que hay en la
Ordenanza General antes indicada, disposiciones referidas a locales o establecimientos
para la práctica de deportes, que presuponen el otorgamiento de los permisos en
referencia aún en el caso de obras construidas por el Estado.
En efecto, el artículo 4.8.6. de dicha Ordenanza regula pormenorizadamente las
exigencias que deben cumplir los proyectos de campos deportivos, gimnasios, estadios,
piscinas y demás obras análogas, y precisa que tales prescripciones se aplicarán sean
dichas “obras de dominio público o privado”, estableciendo expresamente que ellas
“requerirán siempre para la obtención del permiso municipal de edificación respectivo,
de la aprobación previa de la SEREMI de Vivienda y Urbanismo...”.
En esas condiciones es forzoso concluir que a la luz de la Ordenanza General de
Urbanismo y Construcciones las obras de la infraestructura deportiva que construya el
Estado, pese a su naturaleza no han sido consideradas como tales para los efectos de la
aplicación de la exención de permisos que contempla el artículo 116, inciso cuarto, en
examen.
Sin perjuicio de lo expresado es importante aclarar -atendido lo que expone el
recurrente- que si bien las obras del género indicado deben obtener permiso de
edificación y pagar los respectivos derechos municipales, dicho pago debe, en definitiva,
soportarlo el dueño de la obra que es el Estado y no el contratista.
En este orden de ideas es necesario consignar que tal como se expresa en el Dictamen
N° 17.860, de 1997, citado por el recurrente y, según se infiere de las disposiciones
legales y reglamentarias que rigen las obras públicas -entre otros los artículos 86 y 87
del DFL. N° 850, de 1997, que fija el texto refundido de Ley N° 15.840 y del DFL. N° 206,
de 1960- la ejecución de tales obras por administración directa o mediante la
contratación con terceros por los sistemas de suma alzada, serie de precios unitarios,
trato directo, o por concesión de obra, no constituyen sino modalidades que al tenor de
esa normativa el Estado puede utilizar para tal efecto, pero no alteran en lo sustantivo el
hecho de que quien construye es el Estado, supuesto que por lo demás es el que permite
atribuir tanto a los trabajos, como a la obra resultante el carácter de públicos.
Asimismo debe anotarse que, en concordancia con este predicamento, la jurisprudencia
administrativa -Dictámenes N°s. 27.909 de 1982 y 350 de 1988, entre otros- ha
sostenido, tratándose de contratos de obra pública a suma alzada -sistema utilizado en
la especie- que el rubro derechos municipales por su naturaleza pertenece a la categoría
de valores proforma, es decir cantidades estimadas para responder a los pagos que
debe hacer el contratista a nombre de la Institución que encargó la obra, cuya exacta
magnitud no puede ser establecida al momento de solicitarse las propuestas teniendo
aquél derecho a que la Administración le devuelva las sumas que efectivamente haya
desembolsado.
De tal manera los mismos sólo pueden ser contemplados en el presupuesto oficial o en el
del contratista, a título meramente informativo.
Con arreglo a esa jurisprudencia, como dichos valores no tienen relación alguna con las
cantidades de obra a realizar por el contratista -por cuya ejecución se le paga y obtiene
utilidad-, no deben incluirse en el presupuesto compensado, siendo útil destacar que aun
en el caso de existir en las especificaciones técnicas aplicables, una norma expresa que
estableciera que los gastos por permisos municipales serán de cargo y responsabilidad
del contratista, ello no privaría a éste del derecho al reembolso de lo pagado por tal
concepto y esa regla sólo podría interpretarse en el sentido de que -como es propio del
ámbito de los contratos de obra pública- el empresario en su calidad de mandatario para
la realización de los trabajos respectivos es el inmediatamente obligado a asumir las
relaciones con los terceros que genera el desarrollo de la obra, pero en ningún evento
podría cambiar el hecho de que el sujeto de tales permisos es el dueño de la obra, es
decir el Estado, de modo que al pagar los referidos derechos el contratista siempre
actúa como un mero intermediario.
Ahora bien el criterio antes consignado es plenamente aplicable en la situación que
interesa, debiendo añadirse a mayor abundamiento que según aparece de la
documentación adjunta, el contratista no incluyó en su oferta el monto de los señalados
derechos municipales, por estimar que en razón del tipo de obra (infraestructura
deportiva) los trabajos en cuestión estaban exentos del referido permiso, de manera que
debe reintegrársele la totalidad de lo que pague por esos derechos.
En mérito de lo expuesto, cabe concluir que tal como lo expresa la Contraloría Regional
de Antofagasta en el recurrido oficio, la obra en que incide ese pronunciamiento se
encuentra afecta al pago de derechos municipales y permisos de construcción, siendo
necesario complementar dicho oficio en el sentido de precisar que los pagos que por tal
necesario complementar dicho oficio en el sentido de precisar que los pagos que por tal
concepto efectúe el contratista deben ser reembolsados por la Dirección Regional de
Arquitectura en su carácter de mandataria del Gobierno Regional y de la Dirección
General de Deportes y Recreación.