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Crimen Organizado en Perú

El documento describe el crimen organizado en el Perú. Explica que el crimen organizado ha proliferado en la costa norte del país y que una de sus principales modalidades es la extorsión. También analiza cómo las pandillas evolucionaron a organizaciones criminales más sofisticadas que cometen delitos como la extorsión. Finalmente, señala que la mayoría de los megaoperativos contra el crimen organizado en el Perú se han concentrado en la costa norte.
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Crimen Organizado en Perú

El documento describe el crimen organizado en el Perú. Explica que el crimen organizado ha proliferado en la costa norte del país y que una de sus principales modalidades es la extorsión. También analiza cómo las pandillas evolucionaron a organizaciones criminales más sofisticadas que cometen delitos como la extorsión. Finalmente, señala que la mayoría de los megaoperativos contra el crimen organizado en el Perú se han concentrado en la costa norte.
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EL CRIMEN ORGANIZADO EN EL PERÚ

INTRODUCCIÓN

Actualmente una de las grandes amenazas a las sociedades modernas es el


Crimen Organizado, el cual se ha calificado como uno de los flagelos más
graves que azota a la gran mayoría de países del mundo. Latinoamérica no es
ajena a este fenómeno social, en donde los índices de criminalidad en países
como México, El Salvador, Colombia y Perú vienen en alarmante aumento;
generando un gran perjuicio en el desarrollo económico de la sociedad,
fomentando la corrupción, acrecentando la sensación de inseguridad
ciudadana; deviniendo todo ello en una afrenta contra la institucionalidad y
gobernabilidad del país.

El crimen organizado ha proliferado especialmente en la costa norte del Perú,


una de las principales beneficiadas por el crecimiento económico, del que ha
surgido en paralelo. Una de las principales modalidades delictivas de este tipo
de crimen es la extorsión. La aparición de este fenómeno ha alcanzado niveles
tan importantes que ha merecido la respuesta del Estado mediante
“megaoperativos”. Perú es un país que no parece tener grandes indicadores de
crimen. No obstante, en los últimos años el crimen organizado ha tenido un
importante ascenso.

La preocupación por la seguridad ha sido un tema constante y, sin embargo, el


enfoque ha cambiado. Se ha pasado de la Seguridad del Estado a la Seguridad
Ciudadana. Y, en este último punto, el enfoque ha evolucionado del hurto a la
extorsión. Si a finales del siglo XX la atención pública en temas de seguridad se
concentraba en pandillas juveniles, hurtos y robos, en los inicios del siglo XXI el
crimen organizado ha ganado terreno. El Estado peruano ha respondido con la
implementación de “megaoperativos” para desarticular a las organizaciones
criminales. La mayoría de estos megaoperativos se concentran en la costa
norte y en ellos hay una fuerte presencia –y crecimiento– de la extorsión como
modalidad delictiva, que, a su vez, tiene características específicas para cada
contexto y cada potencial víctima. El fenómeno se ha expandido rápidamente
en todo el territorio peruano, es por ello que haremos un repaso sobre dicha
situación y como se manifiesta en el contexto social del país.
SITUACIÓN ANÁLISIS

En los años 80 la agenda pública sobre seguridad estaba concentrada en la


lucha contra organizaciones terroristas como Sendero Luminoso (SL) y el
Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA). El crecimiento de estas
organizaciones y el control territorial que ejercieron en algunas zonas del país,
como Ayacucho (SL) o el Huallaga (MRTA), los convirtieron en la más grave
amenaza al Estado. Su objetivo era obtener una victoria revolucionaria y fundar
un nuevo Estado, al estilo cubano (MRTA) o bajo el modelo de la Revolución
Maoísta (SL). Por eso, el enfoque con el que se abordó el problema fue el de la
Seguridad del Estado.

En los años 90, cuando las acciones terroristas afectaban a la capital de Perú,
el líder de Sendero Luminoso fue capturado. Meses antes, el líder del MRTA
había sido también recapturado. Después de estos hechos, poco a poco estas
organizaciones terroristas se fueron debilitando. Un nuevo contexto emergió y,
con ello, una nueva agenda de Seguridad. La seguridad del Estado fue
cediendo paso a la Seguridad Ciudadana.

En lo que seguiría de los años 90, la atención pública en temas de seguridad


se concentraría en la aparición de pandillas y delitos callejeros, como el hurto y
el robo. Los trabajos académicos de la época tenían un marcado acento en el
crimen, la juventud y las pandillas. Al entrar en el nuevo milenio algunas
pandillas fueron lentamente mutando en bandas delictivas locales, dedicadas a
robos ocasionales.

Aunque no existen muchos textos que analicen la evolución del crimen en


Perú, es previsible suponer que la sofisticación del crimen es un fenómeno
multicausal. Por tanto, una explicación lineal no siempre será la más precisa.
No obstante, existen casos específicos que han sido, razonablemente
explicados. Aunque sus conclusiones no son generalizables, éstas nos
permiten comprender algunos fenómenos cuyo patrón es repetitivo, al menos
en el norte del país.

Nureña, citado por (Corcuera, 2019) ha documentado la evolución de los


“Pulpos” en la ciudad de Trujillo, en el norte del Perú, a partir del año 2000. Los
Pulpos fueron inicialmente una pandilla perniciosa que luego se dedicó al hurto
para, finalmente, devenir en el robo de automóviles de transporte público
(taxis).
Por esa época, el robo de coches era una modalidad generalizada en esa
ciudad. El objetivo, al principio, era la venta de autopartes, pero en un
momento dado el mercado de piezas robadas de autos se sobresaturó, lo que
no hacía rentable dicha actividad.

El cambio en el mercado ilegal traería como consecuencia un cambio en la


modalidad delictiva. Los siguientes robos tendrían por objeto el cobro de un
“rescate” por el auto robado. De pronto, se dio paso al secuestro de vehículos.
La generalización de esta estrategia dio un paso más en la evolución del
mercado ilegal. Poco a poco, estas bandas delictivas empezaron a brindar
protección a cambio de un pago mensual: “un cupo”. El pago garantizaba que
los miembros de la banda o de otras no robaran los coches y, en caso de que
ocurriera, la organización que brindaba protección lo recuperaría como parte de
su servicio. Sin darse cuenta, la repetición de esta práctica haría surgir una
nueva modalidad que luego se extendería por toda la ciudad, dándose un
tránsito del hurto a la extorsión.

Desde mediados de la década de los 2000 hasta la fecha el mercado de la


extorsión se ha extendido en el norte del país y se ha convertido en una
modalidad generalizada. No sólo afecta al transporte público, sino que también
ha alcanzado a empresas y comercio en diversos niveles económicos, desde
importantes compañías exportadoras a nivel nacional hasta pequeños
comerciantes cuyos ingresos son bastante reducidos. En algunas zonas, aun
cuando el pago por un cupo es bastante pequeño, parece que más que el
monto individual es el número de cupos lo que hace atractivo el mercado.

Ciertamente, en Perú la economía, la sociedad y sus hábitos han cambiado y


las modalidades delictivas también. Es previsible pensar que las estructuras
criminales también se han sofisticado, lo que ha generado una mayor
complejidad al estudiar, comprender y combatir el problema. Aunque no se
puede hablar de un momento específico, las bandas criminales tradicionales
han dado paulatinamente paso a organizaciones criminales complejas.

Definir académicamente el crimen organizado no es tan sencillo como pareciera.


En ese sentido, en un marco de reflexión amplio, Jay Albanese citado por
(Corcuera, 2019) ha definido el crimen organizado del siguiente modo:

“La delincuencia organizada se ha definido a través del consenso de los


académicos como empresas criminales continuas que trabajan racionalmente
para beneficiarse de actividades ilícitas que a menudo tienen una gran
demanda pública. Su existencia continua se mantiene mediante el uso de la
fuerza, las amenazas, el control del monopolio y / o la corrupción de los
funcionarios públicos”.

El crimen organizado es un fenómeno relativamente nuevo en Perú. A efectos


legales se hace necesaria una definición que permita delimitar el fenómeno a
sancionar por la justicia. Por eso, en el año 2013 se promulgó la Ley 30077
contra el crimen organizado. En esta norma, el fenómeno se define del
siguiente modo:

“… se considera organización criminal a cualquier agrupación de tres o más


personas que se reparten diversas tareas o funciones, cualquiera sea su
estructura y ámbito de acción, que, con carácter estable o por tiempo
indefinido, se crea, existe o funciona, inequívoca y directamente, de manera
concertada y coordinada, con la finalidad de cometer uno o más delitos graves
señalados en el artículo 3 de la presente Ley” (Artículo 2, inciso 1).

Poco antes de la promulgación de la ley había quienes negaban la existencia


del crimen organizado peruano. Esto es de alguna manera comprensible, por lo
poco estudiado del tema.

Regularmente, las fuentes de información para estudiar el impacto del crimen


están asociados a las encuestas y los métodos cuantitativos. Existen, por
ejemplo, encuestas sobre comisarías, victimización o empresas, entre otros.
Aunque estas herramientas académicas son importantes aportes, no son el
método más adecuado para abordar un tema como el crimen organizado. No
es posible hacer una lista del tema –al menos no sin las dificultades legales del
caso– y no es posible aplicar una encuesta a sus miembros, por ejemplo.

Consideramos que el estudio de estos fenómenos es más provechoso por


medio de métodos cualitativos que difícilmente son generalizables pero que
brindan
una aproximación más precisa a la dinámica de una organización criminal. En
este punto, los estudios al respecto son muy escasos.

Delincuencia urbana violenta

De los 38 megaoperativos desarrollados contra la delincuencia urbana violenta,


30 se han desarrollado en la costa peruana, incluyendo a 18 en la costa norte.
Es decir, del 100% de organizaciones criminales relacionadas con la
delincuencia urbana violenta desarticuladas por los megaoperativos, el 47% se
ubicaron en la costa norte peruana. Estas 18 organizaciones criminales operan
en los departamentos de La Libertad (nueve), Lambayeque (cuatro), Ancash
(dos), Piura (una), Tumbes (una) e Ica (una). De ellas, 15 están involucradas
en el delito de la extorsión. Al respecto, el Ministerio del Interior de Perú reporta
las principales modalidades de la extorsión del siguiente modo:

“En el caso de la extorsión, el modus operandi se adapta al perfil de las


víctimas y se basa en la reputación violenta de las organizaciones que
amenazan e incluso dañan a las víctimas que se rehúsan a pagar” (Mininter,
2017), citado por (Corcuera, 2019)

La posibilidad real de ser víctima de un atentado material o personal es un


elemento importante para que las empresas, personas naturales o vecinos
decidan pagar un cupo extorsivo. Esto viene acompañado de la amplia
cobertura mediática que reciben dichas acciones delictivas, lo que hace más
convincente su amenaza. Cuando el pago es generalizado, este tipo de
violencia se normaliza, al punto que algunos pequeños y microempresarios
buscan espontáneamente a quien pueda “venderles protección”, pues de este
modo el monto del cupo es más bajo, al ser voluntario.

La extorsión es una modalidad genérica que ha adquirido diferentes


submodalidades de acuerdo a las características de sus posibles víctimas:

“Cobro de cupos:

empleado principalmente en las obras de construcción civil, donde los


sindicatos de fachada reclaman cupos para trabajadores ligados a su
organización y cobran un porcentaje de su sueldo”
“Cobro de cuotas: las organizaciones cobran a empresarios de construcción
civil, comerciantes, transportistas, entre otros, por dejarlos desarrollar
actividades en la zona que tienen bajo su control.

“Chalequeo: es el cobro por un servicio de seguridad. El pago constituye, en


realidad, una protección frente a las amenazas que realiza la misma
organización que presta el servicio.

“Extorsión telefónica: ya sea por llamada o mensaje de textos, los delincuentes


amenazan a sus víctimas para que efectúen uno o varios depósitos en una
cuenta de banco.

Además de las modalidades detalladas, también existe el ya mencionado


secuestro de vehículos. En las ciudades del norte del país, es frecuente ver
que las unidades de transporte cuentan con una calcomanía, muchas veces
repetitiva para circular. Estas pueden ser una imagen religiosa, una cruz o el
símbolo de una película, entre otros.

CRIMEN ORGANIZADO: FORMAS CLÁSICAS O TRADICIONALES

♣ Corrupción ♣ Tráfico ilícito de drogas ♣ Lavado de activos ♣ Terrorismo

CRIMEN ORGANIZADO: NUEVAS MANIFESTACIONES EN EL PERÚ

● Homicidio
● Extorsión
● Secuestro
● Robo agravado
● Receptación
● Estafa
● Defraudación
● Pornografía infantil
● Usurpación
● Tenencia Ilegal de armas
● Marcaje
● Tala ilegal
● Trata de personas
● Usurpación Minería Ilegal: Agravante de la Asociación Ilícita para
Delinquir.

CONCLUSIONES

En Perú parece haberse desarrollado una evolución criminal que ha transitado


del hurto al crimen organizado. La expansión de la extorsión como modalidad
delictiva ha tenido mucho que ver en este proceso de aparición, desarrollo y
expansión del crimen organizado. Su crecimiento alcanza niveles
exponenciales en el norte del Perú, donde de los 18 megaoperativos realizados
contra el crimen organizado 15 están relacionados directamente con la
extorsión.

Además, el fenómeno adapta sus características operativas de acuerdo al perfil


de sus potenciales víctimas. Así, son víctimas de este fenómeno tanto grandes
y medianas empresas como pequeños y micro emprendedores. En los últimos
años el problema ha venido creciendo, lo que ha afectado a diversos mercados
como el transporte público, la construcción y el comercio, entre otros.

El fenómeno se ha extendido por diversas ciudades, entre las que destacan la


franja costera del norte peruano, del Callao a Tumbes. Esta alteración de la
seguridad pone en riesgo la estabilidad del Estado y la viabilidad de construir
un Estado-nación peruano, seguro, pacífico y productivo.

Para combatir a las organizaciones criminales el trabajo de inteligencia policial


es la piedra angular o la base de esta estrategia de lucha contra la delincuencia
organizada, y este se logra fundamentalmente, al interior del proceso penal, en
la etapa de investigación preliminar y preparatoria.

RECOMENDACIONES

Se debe luchar contra la criminalidad organizada, desde el ámbito de la


prevención atacando a las organizaciones criminales antes de que estás
comentan delitos, resultaría efectiva, en tanto la prevención para combatir la
organización criminal desde su conformación.
Pese a los roces entre instituciones, se recomienda realizar un trabajo
coordinado entre Ministerio Público y Policía Nacional Especializada respecto a
las investigaciones en casos de Crimen Organizado.

Contamos con una herramienta que es la asociación ilícita para delinquir que
no se utiliza para combatir a las organizaciones del crimen, ya sea por la
divergencia en los criterios,

Se recomienda a las instancias correspondientes tener un mejor conocimiento


de las herramientas oficiales sobre asociación ilícita para delinquir para
combatir a las organizaciones del crimen, el cual frente a la exigencia de la
ciudadanía, es una obligación de todo Estado luchar contra la delincuencia en
general y contra la criminalidad organizada en particular.

Bibliografía
Corcuera, J. (07 de junio de 2019). Real Instituto Elcano. Obtenido de
Presencia global:
[Link]
M_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/ari65-2019-
corcueraportugal-crimen-organizado-peru-crecimiento-expansion-
fenomeno-extorsivo-nivel-nacional
Zavaleta, H. (2020). Análisis y reflexiones de la Política de Seguridad y
Defensa Nacional (2001-2018) en pos del fortalecimiento dela seguridad
nacional. Revista de ciencia e investigacion en Defensa CAEN , 1-13.

Nureña, Jorge (2018), “Esta bala lleva tu nombre: del hurto a la extorsión en
Trujillo, 1993-2014”, NOR, Trujillo.

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