Asignatura: Construcción histórica de México en el mundo ii (a partir de
1947).
Actividad: México y los desajustes.
INTRODUCCIÓN
Para poder comprender nuestro presente, es necesario conocer nuestro
pasado; para poder entender el periodo de la más grande crisis económica de
México y el mundo, es preciso que entremos en contexto.
De 1946 a 1970 fue el periodo del desarrollo estabilizador en el país, con la
adopción del modelo económico de sustitución de importaciones, el cual,
representó una etapa de crecimiento y desarrollo, en términos económicos y
sociales, como fue el proceso de urbanización de la población, el aumento de las
clases medias o la instauración del sistema de seguridad social. Sin embargo, en
términos políticos, fue una etapa de autoritarismo y de un único dominio
partidista. Así mismo, esta época se dispuso de una política de equilibrio entre
las fuerzas conservadoras y las progresistas, pero también las revueltas y las
protestas sindicales constituyeron un desafío al gobierno nacional.
Desde el sexenio de Adolfo López Mateos, inició, desapercibidamente, una ola
de represiones por parte del gobierno a cualquiera que intentara alzar la voz y
manifestarse. Por lo que, cada vez fue más evidente y aunque la sociedad
pudiera verlo con sus propios ojos, el gobierno “se hacía de la vista gorda”. El
caso más notorio y sangriento fue sin duda “La Matanza de Tlatelolco” del 2 de
octubre de 1968, en dónde masacraron a cientos de estudiantes a plena luz del
día, simplemente por tratar de expresarse en contra de la pobreza, desigualdad
y autoritarismo que se vivía. Pues, los avances y beneficios públicos que se
presumían, eran solo para los estados mas desarrollados, mientras que los
pueblos del sector agropecuario sufrían de pobreza extrema. Además de
detenciones ilegales, persecuciones, desapariciones forzadas y coerción de la
libertad de expresión que vivían los integrantes del movimiento de 1968.
Este fue el México que comenzaría a gobernar Luis Echeverría Álvarez, un
México con un increíble potencial para progresar y convertirse en un país más
desarrollado, pero con una desconfianza creciente del pueblo en sus
gobernantes, lo que contribuyó a que la crisis golpeara de lleno a la nación.
MÉXICO Y LOS DESAJUSTES
En 1973 se presentó una crisis mundial, la cual no dejo impune a México. La
razón principal por la cual se considera que este año marcó el fin de una época
a nivel internacional fue, sin duda, el fin de la época de oro de la posguerra. Es
cierto, el extraordinario “desarrollo estabilizador” comenzaba a frenarse, al
contrario de la población, la cual, en menos de 25 años se había duplicado y el
gobierno debía satisfacer sus necesidades. Sin embargo, este desequilibrio
mundial, asestó el último golpe decisivo al país.
Según el presidente Echeverría, el modelo estaba agotado, por lo cual, se
necesitaba instaurar lo que él llamó “desarrollo compartido”, que consistía en
lugar de crear nuevas riquezas, se tendría que distribuirla de manera eficiente
las ya existentes. La consecuencia más notable de la “debilitación” del modelo
centrado en la sustitución de importaciones por la industrialización fue que el
crecimiento económico comenzó a reducirse. La caída en la producción de
alimentos fue inevitable y, aunada a esta, la generación de divisas expuso que el
sector agropecuario no era capaz de reemplazar la industrialización.
El déficit de balanza comercial ascendía y el ahorro interno era deficiente para
poder financiar la expansión económica y, dado que los empresarios no querían
arriesgar sus capitales, estos decidieron no apoyar, en consecuencia, la
situación se agravó. Sin embargo, no es que los dueños de las empresas
simplemente dejaran su país “a su suerte”, todo tuvo una razón de ser.
Los gobiernos de Luis Echeverría y de José López Portillo utilizaron diversas
estrategias para intentar atraer a los sectores inconformes del país por medio
de amnistías, apertura de nuevos centros de educación superior y de
mecanismos de apoyo a la clase trabajadora cómo el INFONAVIT. De igual
manera, se hace hincapié en los esfuerzos del gobierno por estrechar lazos con
diversos grupos de intelectuales con influencia en el pueblo y artistas, por
ejemplo, inversiones a la industria cinematográfica. Sin embargo, todo este
empeño fue en vano.
El gobierno perdía credibilidad paralelamente a que el peso perdía valor. El 17
de septiembre de 1976, uno de los más importantes e influyentes empresarios,
Eugenio Garza Sada, dueño de la cervecería Cuauhtémoc y fundador del
Tecnológico de Monterrey fue asesinado por un grupo de guerrilleros, a causa
de esto, los empresarios estaban indignados a tal grado que reclamaron con
furia a Echeverría. Aunado a lo anterior, Fidel Velázquez, líder de la CTM,
presionó y le fue autorizado un aumento de sueldos para los trabajadores, lo
que desato aun más la inflación.
Estos sucesos, solo fueron precursores de un disgusto general entre los
empresarios para con él, pues en distintas ocasiones, el presidente les insultó y
rebajó públicamente. Después de la renuncia de el secretario de hacienda, Luis
Echeverría declaró que la economía solo se manejaría desde Los Pinos.
La principal fuerza económica, los empresarios nacionales, habían perdido su
confianza en la justa dirección del gobernante y sumado a esto el sector obrero,
en especial los electricistas, dirigidos por Miguel Galván, mantenían una serie
de enfrentamientos contra el control sindical de los líderes oficialistas, pues el
sueldo era poco y las jornadas laborales se alargaban, mientras que esos
“supuestos” lideres, gozaban de riqueza y poder dentro del gobierno desde la
creación de esos sindicatos, dieron paso a una crisis que el gobierno no pudo
manejar, sosteniendo, con estos sectores, una relación tensa.
El presidente Echeverría pretendía tomar medidas para solventar el problema
económico. Desesperado, intentó establecer una reforma económica con el fin
de recaudar más impuestos, para así contrarrestar un poco esta inminente
crisis. Pese a esto, los empresarios se negaron rotundamente, por lo cual,
comenzó a pedir excesivos préstamos externos para poder mantener el gasto
público e incluso, paso por su mente elevarlo.
Al final del sexenio solo hubo alarmantes resultados del pésimo manejo
económico que llevó a cabo el presidente Echeverría. Pues la desmesurada
elevación inflacionaria desencadenó la devaluación del peso en 1976, lo que fue
el inicio de una devaluación sostenida a la larga, que hizo que el peso perdiera
760 veces su valor, desde ese momento, hasta el año 2000. Para superar la
crisis, el gobierno de Echeverria no tuvo otra opción más que apelar al fondo
monetario internacional, el cual, a cambio de expedir préstamos, exigió severos
recortes al gasto público.
José López Portillo cargaba con todos los errores de su antecesor, la
desconfianza en el gobierno no podría ser mayor, adicionalmente la crisis había
devastado el país. Sin embargo, el popular y simpático nuevo presidente, traía
consigo un atisbo de esperanza. Este sería el último gobierno populista de la
historia de nuestro país del siglo XX.
Al inicio del gobierno del presidente, propuso un desarrollo económico, el cual
se desarrollaría en 3 etapas: restauración, consolidación y crecimiento
acelerado, divididas en dos años respectivamente, a esto le llamó desarrollo
moderado.
Comenzó su gobierno con austeridad y el salario mínimo por los suelos, sin
embargo, comprendió que el alza del salario no arreglaría la inflación.
Se ofrecían al público discursos llamativos que referentes a la apertura
democrática y nacionalismo. Pues fue Portillo quien, maquinando una
“solución” a los conflictos de las masas, lanzó la reforma política que dictaba
que los partidos políticos protestantes podían participar en la vida política del
país. Todo esto con la finalidad de convencer a aquellos que podrían ser
incitados a unirse a la lucha armada, que las elecciones eran el mejor camino.
Los dos principales cambios políticos que tuvieron lugar durante el sexenio del
presidente López Portillo fueron:
1. Se adoptó la nueva política demográfica, basada en el control de la
natalidad.
2. Se impulsó una reforma para incorporar a la lucha partidaria a fuerzas
políticas minoritarias, mediante el sistema de representación
proporcional, según el número de votos se agregarían a la vida política.
Como resultado de esto, llegarían los primeros diputados comunistas al
progreso. Aunque esta reforma quedó incompleta, pues el PRI seguía
siendo quien controlaba toda la política.
Años más tarde hubo una crisis energética mundial, pues los países árabes
decidieron no vender petróleo a E.U. y a otros países. Gracias a esto, el mundo
giró a favor de México, pues el resultado fue un notable aumento en el precio
del barril. De 3 dólares, pasó a 35 en solo 11 años. La economía mundial se
estremeció ante los costos del transporte y de los insumos, y los miles de
millones de dólares que ganaron los países petroleros, se inyectaron al sistema
financiero internacional, provocando una baja en las tasas de interés. Así que el
gobierno acrecentó la deuda 30 veces más.
Al mismo tiempo hubo un magnífico descubrimiento de grandes yacimientos de
petróleo en la Sonda de Campeche. México aprovechó esta coyuntura
internacional para superar el problema financiero y llevar a cabo el proyecto
petrolero.
Portillo recurrió a préstamos para aumentar la productividad de PEMEX y
aunque, él mismo advirtió acerca de ir cautelosamente con esta nueva
oportunidad, no tardó mucho en ignorar su propio modelo de desarrollo
moderado e implementó un nuevo modelo, al que llamó Alianza para la
Producción.
Según él para enfrentar la difícil situación económica era necesario hacer
compromisos con todos los organismos de la población y juntos buscar un
desarrollo igualitario, que permitiera alimento, vivienda, vestido, educación y
atención médica para las familias más necesitadas. Pero, realmente comenzó a
despilfarrar de una manera tan inflexible que el gobierno de Echeverria pareció
austero.
López Portillo se transformó en un presidente que olvidó sus principios y una
vez más, uso la fuerza para demostrar su poder. Mientras tanto la deuda crecía
desmesuradamente, sin embargo, esto le tenia sin cuidado, pues se suponía que
esa deuda se pagaría sola.
Claro que el desarrollo del país comenzó a elevarse. La tasa de crecimiento
superó el 7% anual, el gasto público llegó a su auge, un aumento sostenido de
los salarios reales y la mayor inversión en salud, infraestructura y educación
desde 1929.
El cálculo en torno al mercado petrolero falló, pues desde mayo de 1981, el
precio del petróleo comenzó a disminuir a pasos agigantados, al tiempo que se
elevaban las tasas de interés. Portillo cometió un grave error y amenazó a sus
clientes, subiendo él mismo el precio del petróleo nacional. Esto sólo resultó
contra producente y el ingreso de 16 mil mdd se detuvo abruptamente. Por lo
que, el presidente al confiar en que esto se solucionaría no hizo nada, lo que
hizo que las pocas personas con ahorros dentro del país, temerosas de perder
sus patrimonios, retiraran miles de dólares del país y con esto, elevaran el tipo
de cambio de 26 a 70 pesos; fue así como la inflación llegó al 100%. Esta
inflación dejó al país en bancarrota.
En 1982, el secretario de hacienda reconoció la suspensión del pago de la deuda
a los acreedores y pidió una vez más una indulgencia, un préstamo para poder
pagar.
Según el presidente, él no tuvo ninguna culpa, fueron las circunstancias que
llevaron al país por ese terrible destino. Y en su ultimo informe de gobierno
decretó la nacionalización de la banca en septiembre de 1982, como si ese
simple acto arreglaría la crisis financiera que él mismo provocó.
CONCLUSIÓN
Estos dos sexenios, muestran un México con tantas oportunidades para crecer,
para desarrollarse, tal vez, es demasiado soñar con que podría ser un país del
primer mundo, pero podemos estar seguros de que México tenía lo suficiente
para darles amparo a todos sus hijos, sin embargo, unos cuantos hombres con
voluntad débil, le quitaron esta oportunidad.
Encuentro terrible, pero interesante, como es que cada gobernante llega al
poder lleno de deseos productivos y buenas intenciones para su propia nación,
pero, como ya es costumbre, a la mitad del camino flaquean, son enceguecidos
por el poder y olvidan sus principios. México se merece más.
Conociendo la historia de México, en la actualidad, llega un punto en el que al
fin comprendo como es que llegamos a la actual situación y no puedo dejar de
sentirme tan impotente al darme cuenta como los errores de cada sexenio
repercuten con fuerza en cada déficit actual del país.
Referencias
Nueva Historia Mínima de México (2008). México: COLMEX. de
Aboites Aguilar, Luis.
Von Wobeser, G. (coord.) (2014). Historia de México. México: FCE.
de Meyer, J.
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Clío(1 febrero 2019) Luis Echeverría Álvarez, el fracaso del
populismo en México (Archivo de Video) Recuperado de:
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