Adoración Eucarística
“He vendido a prender fuego a la Tierra”.
Monición de entrada. Don Francisco.
Queridos hermanos ha llegado el momento de postrarnos delante de nuestro Señor, por
Fe sabemos que él se ha quedado en la Santa Eucaristía, desde el sagrario nos bendice a
todos y nos cuida a todos, solo basta que confiemos en él, que seamos humildes para
aceptar la manera en la cual él nos hace llegar su gracia, de nada sirve que nos
precipitemos o apresuremos la acción de Dios, él conoce el día, la hora y el lugar para
actuar en tus necesidades.
abandonémonos en la voluntad de nuestro Padre Dios, dejemos que el ejemplo de su Hijo
Jesucristo que en todo ha sido obediente, nos ayude a ser sumisos, humildes y fieles a la
voluntad de nuestro Padre.
Preparemos el corazón y dejemos que él Señor no pase de largo, sino que se quede con
nosotros, con la fuerza de nuestra fe invitémoslo a nuestra vida y la de nuestra familia. No
nos olvidemos de rezar por las necesidades de la Iglesia y del mundo entero.
Canto de Entrada:
Sacerdote: Exposición al Santísimo y Oración espontanea.
Canto…….
Reflexión. (Justo)
Señor Jesús:
Nos presentamos ante ti sabiendo que nos llamas y que nos amas tal como
somos.
"Tú tienes palabras de vida eterna y nosotros hemos creído y conocido que tú
eres el Hijo de Dios" (Jn. 6,69).
Tu presencia en la Eucaristía ha comenzado con el sacrificio de la última cena y
continúa como comunión y donación de todo lo que eres.
Aumenta nuestra FE Señor, para comprender este gran misterio de Amor y
salvación.
Por medio de ti y en el Espíritu Santo que nos comunicas, queremos llegar al
Padre para decirle nuestro SÍ unido al tuyo.
Siguiéndote a ti, "camino, verdad y vida", queremos penetrar en el aparente
"silencio" y "ausencia" de Dios, rasgando la nube del Tabor para escuchar la
voz del Padre que nos dice: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo mi
complacencia: Escuchenle" (Mt. 17,5).
Con esta FE, hecha de escucha contemplativa, sabremos iluminar nuestras
situaciones personales, familiares y sociales, sabiendo que tú no nos
abandonas, ni eres indiferente a nuestras necesidades, por eso acudimos a ti,
con confianza.
Canto…
Momento de Reflexión. (Francisco)
Señor Tú eres nuestra ESPERANZA, nuestra paz, nuestro mediador, hermano y
amigo.
Nuestro corazón se llena de gozo y de esperanza al saber que vives "siempre
intercediendo por nosotros" (Heb. 7,25).
Nuestra esperanza se traduce en confianza, gozo de Pascua y camino
apresurado contigo hacia el Padre.
Queremos sentir como tú y valorar las cosas como las valoras tú. Porque tú
eres el centro, el principio y el fin de todo.
Apoyados en esta ESPERANZA, queremos ser para el mundo testimonio de los
valores evangélicos para que el mundo crea y te siga.
Queremos AMAR COMO TÚ, que das la vida y te comunicas con todo lo que
eres.
Quisiéramos decir como San Pablo: "Mi vida es Cristo" (Flp. 1,21).
Nuestra vida no tiene sentido sin ti.
Queremos aprender a "estar con quien sabemos nos ama", porque "con tan
buen amigo presente todo se puede sufrir". En ti aprenderemos a unirnos a la
voluntad del Padre, porque en la oración "el amor es el que habla" (Sta.
Teresa).
Entrando en tu intimidad, queremos adoptar determinaciones y actitudes
básicas, decisiones duraderas, opciones fundamentales según nuestra propia
vocación cristiana.
CREYENDO, ESPERANDO Y AMANDO, TE ADORAMOS con una actitud sencilla
de presencia, silencio y espera, que quiere ser también reparación, como
respuesta a tus palabras: "Quedaos aquí y velad conmigo" (Mt. 26,38).
Queremos velar en oración y encomendarte nuestras necesidades y las del mundo
entero.
Canto.
Reflexión. (Justo)
Señor Tú superas la pobreza de nuestros pensamientos, sentimientos y
palabras; por eso queremos aprender a adorar admirando el misterio,
amándolo tal como es, y callando con un silencio de amigo y con una presencia
de donación.
El Espíritu Santo que has infundido en nuestros corazones nos ayuda a decir
esos "gemidos inenarrables" (Rom. 8,26) que se traducen en actitud
agradecida y sencilla, y en el gesto filial de quien ya se contenta con sola tu
presencia, tu amor y tu palabra.
Gracias a ti, nuestra capacidad de silencio y de adoración se convertirá en
capacidad de AMAR y de SERVIR.
Nos has dado a tu Madre como nuestra para que nos enseñe a meditar y
adorar en el corazón. Ella, recibiendo la Palabra y poniéndola en práctica, se
hizo la más perfecta Madre. Te adoramos y te damos gracias porque siempre
estas entre nosotros.
Bendición con el santísimo
Reserva del santísimo.