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Saga Ragnar Lockbrook

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La Saga de

Ragnar Calzas
Peludas
LA SAGA DE RAGNAR CALZAS PELUDAS
Anónimo

REGNERO
Saxo Gramático

Traducción, introducción

notas de

COLECCION GORGONA
LA SAGA DE RAGNAR CALZAS PELUDAS
Anó nimo (s. XIII)

REGNERO
Saxo Gramético (s. XIII)

0 De la presente edició n:
Ediciones Tilde S.L.
A Marisa.
O De la traducció n, introducció n y notas:
Santiago Ibá ñ ez Lluch

La reproducció n total o parcial de este libro


por cualquier medio está prohibida sin el permiso
expreso de los titulares del Copyright.

ACION EUl"l"UkIAL: Luis E. Valera Muñoz.


CION: Enrique Bernárdez.
: Yelmo de hierro del s. VII encontrado en Vendel (Suecia)
RTADA: Proa del navfo de Oseberg (s. lX).
CIONES INTERIORES: Dibu s de Louis e para la traducció n de Winkel
Horr de la Ifisto lanesa (191 1).
BIERTAS: M’ Isabel Sacristán de Miguel.
RESION PORTA DAS: R&A pieim, io 385 27 70
GRAFICO Y MAQUETACION: M' Isabel Benomeu Pérez • Ed. Aliana •
9ó . 365 28 81
ESlON E 1 MPRESION: Printual Grdfica • Tfno 96.364 60 ó 0
BUCION: Comunidad Valenciana y Murcia: CARRER DEL LLIBRE •
Tfno 96.375 05 91
Madrid: A-Z DISTRIBUCIONES S.L. • Tfno 91.314 25 55
Barcelona: TRIANGLE S.L. • Tfno 93.265 18 21
Canarias: ODON MOLINA • Tfno 922.25 66 66
PRESENTACIÓN

La literatura escandinava medieval ya no es una total desconocida


entre nosotros. Disponemos de traducciones de bastantes sagas, prá ctica-
mente la totalidad de los poemas éddicos y algunos escá ldicos. Todo ello nos
permite conocer los textos originales y disponer de una bibliografía bá sica
para acceder a nuevos trabajos. El cambio, si miramos veinte añ os atrá s, ha
sido espectacular.
Esta nueva traducció n debe recibir una bienvenida muy especial. Y
es que entre los tipos de sagas islandesas hay aú n algunos que todavía no han
tenido oportunidad de darse a conocer entre nosotros. Realmente, con la falta
de traducciones de sagas de obispos, santos o suegras, no parece que perda-
mos demasiado, y son raras las traducciones de esas sagas a lenguas extran-
jeras, y sus ediciones en la misma Islandia son cosa de eruditos m5s que de
lectores normales. Pero las sagas de vikingos merecen sobradamente figurar
en nuestras bibliotecas ; y no só lo en las bibliotecas universitarias ni en las
bibliotecas pú blicas, sino también en las particulares: son auténticas novelas
de aventuras mucho antes de que alguien volviera a imaginar este género en
Europa muchos siglos después. La lectura de una saga como la de Ragnar no
es un simple ejercicio erudito, sino que también es capaz de producir placer
litemrio.
Los vikingos nos son relativamente bien conocidos por la literatura,
el cine y hasta los có mics. Aquellos hombres del norte que trastocaron la vida
cotidiana en la alta Edad Media, y no sdlo en el norte de Europa, pues sus via-
jes se extendieron también por el B/iltico y Rusia, hasta Constantinopla. Tam-
bién vinieron a la Península Ibérica: Galicia, Portugal, Cantabria, Asturias,
Navarra y Andalucía recibieron su visita reiterada, y tan sólo El Andalus fue
capaz de oponerse a ellos con éxito. Una cajita de marfil conservada en la
Colegiala de León es probablemente resto olvidado de alguna de aquellas
incursiones. “De los hombres del norte, libranos, Señor", se rezaba en todas
partes para que la providencia los mantuviera alejados. Pero no fueron sim-
ples piratas, sus incursiones no se limitaron a sembrar el terror. Durante un
de siglos fueron los ú nicos comerciantes activos que enlazaban toda OCá, cia curiosa e intere ante combinación, uizá nos ustaría decir
Occidental con el mundo á rabe, infinitamente má s avanzado cultural treoria que
y econó micamente, gracias a ellos circularon las mercancías de un lado a La trad iccidn de Santiago Ibfiñez que tengo i
gar
otro, impulsando ademá s los viajes de personas con á nimo má s “puramente funciones deseables
much y necesarias. Nos ocido entre nosotros, aunque no menos de
comercial. Y sus ataques obligaron a los reinos europeos a reforzar sus defen- sa CIO n de resto de la historia literaria i
sas y su organizació n. Ocuparon territorios deshabitados, como la misma áÍl tte
Islandia, crearon incluso ciudades como Dublín, impulsaron el crecimiento sid ta tras sigl ansm
de otras, como York. Se asentaron, entre otros sitios, en una regidn del norte ene
de Francia: la Normandía, y aunque asimilaron sus costumbres, su religió n y
su lengua a las del nuevo país, fueron sus barcos, aú n vikingos, los que les
permitirían invadir Inglaterra el añ o 1066. Una Inglaterra que durante siglos
ses
escandinava como inglesa, y cuya lengua no es comprensible his-
sin tener en cuenta la poderosísima huella que las lenguas ndrdi-
en ella. Por ú ltimo, los vikingos nos dejaron hermosos monu- ntentab te Saxo. Co esante, y no tan jer- uien
rarios en piedra y una rica poesía que conservamos gracias sobre ievales. Ver c una
gas islandesas. emos co
í que los vikingos no fueron cualquier cosa. Hasta la cultura popu-
stante de ellos, pero nuestro conocimiento procede de sus enemi-

Pero no tenemos fuentes en españ ol que nos permitan saber có mo se


veían ellos a sí mismos, có mo los veían sus descendientes en la Islandia de
ulta
pocos siglos má s tarde, quiénes fueron realmente aquellas personas, por qué
y el
hacían cosas que ahora nos pueden parecer atreves, qué significaba para ellos ens
ia, la fama. Ciertamente, cuando algú n islandés redactó las versiones
más
oseemos de la saga de Ragnar, los tiempos habían cambiado mucho: los
es eran cristianos y sus actividades cotidianas no tenían ya demasia- nos ese
do que ver ngas. Sin embargo, sabemos que muchas cosas del
pasado se ,n la isla atlá ntica con mucha mets viveza que en nin-
gú n otro linavia o de toda Europa occidental. De manera que
aunque la era vikinga hubiera terminado, aunque la palabra víkingr fuera uti-
l‹*»d» /« ientemente por los islandeses como simple sindnimo de “pirata",
no existe nada mejor que las sagas de vikingos para informamos sobre aque- gia
adrid
INTRODUCCION

I. LA SAGA DE RAG NA R CALZAS PELUDAS

1. I. La Saga de Ragitar Cale-as l•eladas en cl contexto de la


antigua literatura islandesa.

Los géneros litciüirios recopilados o producidos en Islundiu entre los


siglos IX y XV collet ituyen un importante legudo cul(U£í\/ (ífl1(0 ]0OF SLI CtUi-
dud como por su c:li1 i/í1Ú y ofrecen en n im rosas ocasiones l11:lteriul de pri-
mcrí\ T11únO púril obtener un conocimiento má profundo y directo de la mito-
logía, lengua e Ilisloria dc los antiguos pu hlos cxcundiiJ‹ivos y germünicos,
uxí conto de sus rcluciollcs con el resto de EurO il y de su puso p‹›r lugares
[Link] distantes ci tie sí conto America dcl Noile. Groeoluodia. B izancio o
Pulestiua.
Lu sugu truducidu eo este volumen ocuya un lugur destac‹ido dentro
‹le I:is letr‹is isl:ii desíls por reunir elementos comunes a otF‹lü I1nrruciones
siuiilares y pur huIlurse ”i1 fC/í\C iÚI2 /ifÚC\í\ COI1 f2l antiguo repertorio épico y
heroico de aqucllos pueblos.
Pura coMlpi end r mejor luz características f"oi nlalcs y de cont nido de
/í\ Sflflfl f!C Ing mii resulta conveniente tr‹it:m. uunque seu de mui›erít gencrul
y escueta. los períodos i11/Ís iillpoi1untes le la antiguo Iitc•rutuiü\ islalldcsa y
sLIs CliVeFsas l11tt Ili t”eS(úc iOI1es.
El pcfíOdO iI1iCií\/ otbúfCú desde el aí\o 670, ttÇFOX i TJ1ílÜotI11Cote, eo el
que iici el lugui los primeros asentamientos (IteykjuvÜ, per ejemplo. fue
fundada en el uno 674) )Ií\S(a el ‹iño I I 0f)'. De este pci íodo se conocen solu-
illente [Link] poét icax. luz c\iíiles, después de* h‹iber .sido tr:[Link]
orulmeMte de ycoeFí\C iÚli en gc”nei"uciún. f icrun con1pil:\dus III )ú !)úl11í\/í \
E‹I‹I‹i M‹iy‹›i: colección unói›imu de [Link] c:mtos épicos y mitológicos
/ottíTÜOs entre los siglos IX y XIII. Lu trítdición atrihuyó por error su a\itcrí‹\
und Sigfússon el erdote de Oddi, localidad del 1211), hizo lo propio en Inglaterra. Lugares de formació n y
Sabi
ga- producció n lite- raria en Islandia fueron asimismo las sedes
episcopales de Ská holt y Hó lar y
. La fama de sus conocimientos lo 1 ó a figu las escuelas de Oddi y Haukadal.
tos populares'. Hacia el añ o 122 orri Otras obras importantes de este período son el Primer
S son
Tratado Gra- mt2t f‘Cal, esr.n to hacia 1150, donde su anó nimo autor propone una ortografía
de S g basada en el alfabeto latino con las modificaciones pertinentes
CO iones y u
para adaptar- la a la fonética islandesa. Se conserva en el Codex
estudi a
Wormf‘Oiius, el mismo que contiene la Edda de Snorri. Del primer
O
S tercio del sigln XII data el Grágás (“Ganso Salvaje"), compilació n
de las antiguas leyes islandesas. Como obras histó ricas de este
! período hay que mencionar el Libro de la Colonización
s (Lniidiiáiiabók } y el Libro de los Islandeses (lsleiidiiigabók j de Ari
i Thorgils- son el Sabio (1067-1 148), el primer autor conocido en
a
lengua islandesa.
Ambos contienen detallada informació n sobre el
dos y
descubrimiento ció n de Islandia, así como sobre los
reyes de Noruega.
caract
Hacia el 1200 se abre un importante período en la literatura
d
islande- sa, pues, a partir de abundantes testimonios y tradiciones
ienza en e
l orales sobre hechos ocurridos tanto dentro como fuera del país, se
l comienzan a escribir las sagas’. Las primeras en aparecer son las
Isla
o sagas de islandeses (lsleiidiiign ságur j, pero más tarde, por
ma s influencia de las traducciones de otras obras europeas, surgen en
Noruega las sagas de caballeros (riddara ságur}, las cuales dará n
después paso a otro importante grupo que entronca con la antigua
tradició n heroica escandin : la iempos antiguos
íforiialdarságur j. La produc- cidn de sagas abarca, segú n la
opinió n general, hasta la segunda mitad del siglo XIV’.

U
O
S
i
n
g
-
C
t
l
-
es y De 1400, aproximadamente, hasta la consolidació n de la
Reforma
re
Protestante en 1550' la mayor parte de la producció n literaria
es en verso, a excepció n de algunas sagas de caballeros o
de ficció n’. Se consolidan los

Ibid. págs. 22-21.


:'›id. pág. 2› 7.
^ Dicho año fue decapitado el último obispo católico de Islandia, Jdn
-10- Árason de Hólar. ju con dos de sus hijos. Esta fecha se suele considerar
como la consolidación de la Rul”orma lsIandi*
Vid. Kristjánsson, op. cit. pág. 24.

• 11 -
os llamados rimas (rímur j, versificació n de algunas sagas de la
sagas cuL’ioiics pueden contar con
acompañ amiento musical. Sue- I is primeras son aquellas cuyos autores vivieron durante
tar de estrofas de tres o cuairo versos y a menudo los aconte- cimientos que narraron. É stas incluyen a su vez las sagas
conservan metá fo- ras y nombres poéticos de la poesía escá ldica. Su de obispos (bisku- pciságur}, la Saga de los Desceiidieiifes de Sturlci
producció n alcanza hasta el siglo XIX. Igualmente características de (Sturluugci sergei } y la Saga de Sverrir (Sverris sagci j. No son
esie período son las baladas (sagiui- dausnr }, recopiladas por anteriores, en cualquier caso, al añ o 1100.
primera vez en el siglo XVII. De ellas las baladas de caballeros y de as sagas del pasado hablan de sucesos producidos
guerreros son las má s conocidas. Su repertorio surge del en os entre los añ os 850 y 1100. aproximadamente. En este grupo se
populares y de la sociedad feudal. así como del conte- incluyen las sagas de islan-
iiguos".
más de cerca las sagas como género literario y
los tipos de iene señalar que dicho término ristjánsson. op. cit.. págs. .169 y ss.
procede del verbo segja, sentido estricto significa polonia Zaluska-Str0mberg. Craiiunntik des Al/islÓttz/isclte›i,
Hamburgo, Helmut p4g. 28
narración oral, pero en sentido litteraturen" en: Nordisk Kiilliir VIII:B. Literaturhistoric. B.
lo que sea Norgc og lslan . Estocolmo & Oslo & Copenhaguc. l9'i3, p4g. 181, cit. por
Craiiuiiaticiis ne Latiii Poet. Roma. L’Erma di Bretschneider. 1987, p4g. 41 .
literatura en

‘« ›a$as para su estudio podemos


recurrir a
ológicos o de contenido. Sigurdur Nordal' lo hace
atendiendo
ue « yue«n ir
hechos des- momento en que esos hechos
son
s tipos: sagas contemporáneas, sagas del pasado y
lendiiiga ságiir ) y la mayoría de las sagas de reyes d
(Riiuiigii ságur ). Por ú ltimo, las sagas de la antigü edad o i
del pasado remoto describen anteriores al añ o 850 e e
incluyen todas las sagas de los tiempos anti- ninldarságur n
) y alguna otra como la Saga de los Ynglingos ( Yiiglin- t
Snorri Sturluson, que actú a de introducció n a las dieciséis sagas e
reyei que componen la Heimskriiigla. Lu Sciga de Ragnar s
como saga de os antiguos, pertenece a este grupo. santos y ae la aniigüeaaaj. r'arece conveniente senalar los rasgos
a época en n,ue trnnsrurren las sagas de isla ma: aesta- cados de los grupos más representativos de sagas, así
850 al 1 como citar algunos títu- los relevantes.
la que transcurren las sagas es mad Las sagas de reyes son las más antiguas y datan de
die de turla" .'? »•/u turla T los
adre e S iS nd de es .a XII y XIII. Se ocupan fundamentalmente de la historia de
›o‹’ero- familia que participó activamente en las luchas por el Noruega y Dina- marca y de las hazañas de sus soberanos. Estas
poder a inales del glo XII y durante todo el siglo XIII. El sagas fueron elaboradas a par- tir de narraciones y testimonios
periodo comprendido entre las dos orales y de algunas obras escritas de produc- ción religiosa". De
•pocas anteriores es conocido como "época de paz" (friifiirold). este grupo la obra más antigua conocida es el llamado H
g›g@nrs/}'Lk
Atendiendo i del
c su islandés Kun
contenido, EiríkSchier"
Oddsson.
habNo se sagas
a de ha conservado,
en !›entido
e pero
o poe cono-
reyes, decemos su existencia
islandeses, por la anti
de los tiempos mención
guos yque de‹ élescen-
de los hace
s Snorri en la Heimskringln '* y se supone que debió de ser
de Sturla) y sagas en sentido amplio tae caba lerias, de ment ras, [Link]
t h‹icia el año 1150".
r
i '* Vid. K. Schicr, Sapnliternliii.- Stuttgart, 1970, p4gs. 'i-7, cit. por. V. Almaz4n,
c Cnllnecin Scandiitnvicu. Vigo, Galaxia. 1986, pJg. 43.
" Vid. Kristjànsson, op. cit. p/íg. I49.
t " Viü. S. Sturluson. Heiinstringln, udg. ved F. Jónsson. Copenhague. I9I
I, p4g. 'i79. ’° Vid. Kristj4nsson, op. cit. pàg. I.1 I .

o por e contrario la Saga de Sverrir, as orígenes remotos hasta el aito 1177.


escrita por el ó nsson (m. 1213), abad benedictino s sagas de islandeses son probablemente las má s
del monasterio de Thin- conocidas en ís debido a las traducciones realizadas en
geyrar. Este religioso la redactd siguiendo las indicaciones del los ú ltimos añ os™. Son imas (aunque se atribuye la
propio rey Sverrir, un clérigo aventurero de las Islas Féroe que, tras autoría de la Saga de Egil Skalki- Snorri) cuyos
proclamarse hijo del rey Sigurd Haraldsson. acabó por hacerse con el protagonistas son siempre islandeses. Narran con rio y
trono de Noruega y reind de 1184 a 1202". conciso la vida y los hechos má s destacables de un
Pero las sagas má s significativas de este grupo son, por su indivi- miembros de una misma familia durante el
composi- ció n y planteamiento, las contenidas en la Heimskringla período comprendi-
de Snorri Sturluson ( 1178-1241). En ella se habla de la vida y los y 1030, aproximadamente. Sorprende en ellas la
hechos de los reyes de Norue- ausencia de jui- actitud de los personajes y la
fidelidad y exactitud de las
La Saga de los Descendientes de Sturln es una recopilació n
s de los lugares donde se producen los
de sagas atos breves promovida seguramente por Thdrd
acontecimientos, así onstante desarrollo de los
Narfason el Legislador 308). Se conserva en dos manuscritos
caracteres en ellas descritos". Por citar e las traducidas
del siglo XIV, los llamados sfjaiBarbók y Reykjaifar8arbók. Las
al espaíiol podemos destacar la Saga de Njñl, la
obras en ella contenidas siguen un den cronoldgico, pero
e Kormak o la Saga de Gunnlaug Lengua de Vtóora. difieren en cuanto a estilo e intencidn a la hora de cribir las
Junto con este tipo de sagas aparecen los pr:ettir, relatos enconadas luchas por el poder que concluyeron con la anexidn
breves con las mismas características que las sagas. En unas slandia por parte de Noruega en el aito 1264.
ocasiones dependen de una saga de islandeses. de reyes o de los Las sagas de obispos se ocupan tanto de la actividad
tiempos antiguos, y en otras, se desa- rrollan de manera política y ecle- stica de sus protagonistas como de la vida de
completamente autó noma. algunos santos. La actividad a iglesia islandesa después de la
conversió n oficial del país al Cristianis- n el añ o 1000 fue de
gran importancia en todos los aspectos. El primer ispado se
" Vi sson. ibid. pág. 153. Sobre esia saga vid. S. Bagge, "Propaganda, ideology fundd en Skálholt en 1065. En 1199 fue canonizado el primer
and political p r in old Norse and European historiography: a comparatiYe view" nto islandés, Thorlá k Thó rhallsson. obispo de dicho lugar muerto
en: J.-Ph. Genet ted disroriogropfiie iitedievale en Eutaye, Paris, €ditions du
CNRS, 1991, p6gs. 199-2 en 1 193"'. to él como otros obispos fueron pronto convertidos
"‘ Vid. bibliografia. en protagonistas de
” Vid. Kristjånsson, op. cit. p4g. 179.
te tipo de sagas.
Las sagas de caballería son traducciones o recopilaciones del
latín y francés. La mayoría de ellas fueron producidas en
Noruega. La má s anti- i que se conoce es la Saga de Tristán. Son
destacables igualmentes la Saga
/veiif , la Saga de Flores y Blaiicaflor y la Saga de
Carlomagiio".
Por ú ltimo nos ocuparemos de las sagas de los tiempos
antiguos, es a este grupo pertenece, como ya dijimos, la Saga de
Ragnar Con esta nominacidn se agrupan las sagas que tratan de
sucesos y personajes ante- iores al descubrimiento y colonizacidn de
Islandia y se sitú an, por tanto, en ue los islandeses llamaban
fornáld, período de comienzos difíciles de
jar que finaliza hacia el añ o 850.
Deben su nombre al título de la edicidn de Carl Christian
Rafn en la e aparecieron recopiladas por primera vez:
Fornaldarságur NoiBrlaiida openhague, 1829-30). El
manuscrito má s antiguo que contiene dichas gas se conserva
dividido entre la Colecció n Amamagneana de Copenhague a
Biblioteca Real de Estocolmo y data del siglo XIV”. Sus
personajes, -

1
Vid. Almaz4n, op. cit. pág. 49.

Vid. Kristjánsson, op. cil. pág. 342. 5


-

nunca islandeses por motivos obvios, son extraídos de las personaje tan tdpico. Las divide en dos grupos princi- pales:
leyendas o del repertorio heroico y mítico germánico. Sus aquellas en las que el amor de la madrastra es correspondido
escenarios se sitú an principal- mente en Noruega. pero también por el
en las Islas Britá nicas o en Rusia. Caracte- rísticas de estas sagas
son los elementos maravillosos y mágicos, los duelos y las
” Vid. P. Herrmann. Erlõuteriuigeii •u defi ersteii iieuri Bii‹-lierii der Dõiiisclieii
luchas contra gigantes, monstruos o seres sobrenaturales. Gescliicliie des Ser\o Craiiiitiaiicus, I-II. Leipzig. W. Engelmann. 1922, Il, págs.
Paul Herrmann* distingue entre ellas tres tipos 7 y ss. (siempre que nu ss indique lo contmrio. las páginas citadas hacen
referencia al volumen ll).
fundamentales: las heroicas, las de vikingos y las de aventuras. Las " Vid. Kristjánsson.
primeras presentan una estre- cha relació n con los poemas de la op. cit. pág. 346. "
Ibid. pág. 148.
Edda y del ciclo heroico germá nico, [Link].: la Sngn de Hrólf ” Vid. Herrmann, op. cit. pág. 624.
Kraki, la Saga de Hervár y la Saga de los Volsungos. De ellas es
ésta la más importante por su extensió n y antigü edad, pues data
de mediados del siglo XIII'. Fue elaborada a partir de los poemas
heroicos de la Eddn Mnyor recopilados en el Codex Regius
(hacia 1270) y se piensa que su autor debió de disponer de toda
la coleccidn de los cantos éddicos puesto que su prosa resulta
muy ú til para rellenar algunas lagunas del mencionado cddi-

Al segundo grupo pertenecen, entre otras, la Sagn de


Odd Flechn y la Saga de Rngnar Calzas Peludcis. Piratas y
guerreros son sus protagonistas y en ellas se mezclan elementos
fabulosos con otros de posible cará cter his- tó rico, como sucede
en la que traducimos en el presente volumen.
Las sagas de aventuras comparten con las anteriores
numerosos motivos, pero suelen tener como protagonistas a
parejas de amantes que tras increíbles peripecias logran alcanzar
la felicidad. Tal es el caso de la Sege de Húlfdan Evsteinssoii y la
Sagn de Hjúlmthér y Ó/vis.
Herrmann° destaca asimismo entre las sagas de los
tiempos antiguos las sagas de madrastras, en las cuales el
protagonista debe hacer frente a las maquinaciones de un
hijastro y aquellas en las que el amor de la madrastra no es entos populares.
correspondido y or lo tanto ella busca vengarse del hijastro. En Por otra parte, su finalidad parece haber sido la del mero
este caso lo transforma en un animal o monstruo o bien lo maldice entreteni- iento, a juzgar por el importante testimonio
para que no encuentre sosiego hasta que halle a una ofrecido por la Snga de Thor- il y Haflidi, una de las que
determinada muchacha en un indeterminado y lejano país*. componen la Sege ‹le los Descendientes de Stur- e (I, 27) ^ :
Es importante señ alar también que los motivos y rasgos “Hrdlf de Ská lmames contó una historia sobre Hriingvidi
principales de las sagas no son exclusivos de uno u otro tipo, sino el Vikingo, sobre Olaf Rey de Guerreros, y sobre la
que pueden intercam- biarse o aparecer incluso a la vez en una profanació n del tú mulo funerario Thr3inn el Berserk, y sobre
misma narració n. Hrdmund Gripsson, junto con muchos poe- as. Con esta saga
Tampoco el conjunto de las sagas de los tiempos antiguos se distrajo al rey Sverrir y él considerd semejantes histo- as
se ha con- ervado en su totalidad. Algunas se han perdido, pero, como las mais divertidas, sin embargo la gente hace remontar su
dada la popularidad ue alcanzd este género, fueron versificadas linaje asta Hrdmund Gripsson. Esta historia la había escrito
como rimas (ríitiur ) que sí han legado hasta nosotros y nos el propio Hró lf. El acerdote Ingimund recitd la historia de
permiten conocer su contenido*‘. Orm Escalda de Barrey, y muchos emas y un buen / okkr al
Las fuentes de las sagas de los tiempos antiguos final de la historia que Ingimund había compues-
debieron de ser en un principio orales, basadas en viejas
tradiciones de muy diverso origen rela- ionadas con los
protagonistas de las mismas. Su repertorio se enriquecid, sin uda, Ibid. pág. 624.
con las aportaciones de elementos mitoló gicos y motivos típicos id. Kristjá nsson, op. cit. pá g. 14l.
Vid. Sturluitga 8agn, I-III, Iteykjavík, Svan á Hvítu, 1988.
de los
ran verdadera esta son puestas en boca de los personajes pam hacernos llegar
historia. directamente su pensamiento, bien son citados como fuente o
r Hró lf de Skálmames se ha testimonio*. La Saga de Rag- nar contiene ú nicamente poesías
perdido. pero se as llamadas Griplur sobre utilizadas como lenguaje directo e incluso reproducen en ocasiones
Hró mund Gripsson"'. Al igual los diá logos de los protagonistas. En la Surge de los Zngfiiigos
a Saga de Huld, contada por Sturla Thó rdarson a los Snorri se sirve de los poemas de Bragi el Viejo. Eyvind Roba-
hombres del rey Magnú s para su distracció n y que tampoco se Escaldas y Thjó dó lf de Hvin como fuente para desarrollar la
ha conservado. Por lo que se dice en el Relciio de Siurlci, que narració n. De la misma manera actú a el autor desconocido de la
forma también parte de la Sagci de los Des- cendientes de Slurla Sciga de los Volsuugos con respecto a los poemas de la Edda.
(II. 325), sabemos que trataba de una giganta".
Asimismo conviene seíialar la frecuente aparició n de Tras el empleo de la técnica prosimétrica se atisba el
poemas escá l- dicos intercalados en la prosa de las sagas de los origen y la evo- lució n de las sagas de los tiempos antiguos.
tiempos antiguos. Esta téc- nica, conocida como prosimeirum, es Segú n Ursula Brown" las anti- guas sagas heroicas y de vikingos
comú n a toda clase de sagas. Las estro- fas pueden presentarse eran probablemente un prosimeirum desa- rrollado a partir de
solas (lciusavísur j o formando parte de una composició n má s extensa poesía éddica y en él se unían los poemas dialogados a breves
como la drápci o el / okkr Cumplen siempre dos funciones: bien textos en prosa, textos que fueron aumentados por autores
posteriores con la fraseología propia de las sagas “histó ricas” y I.2. El trasfondo histórico de la Saga de
que alcanzaron así la forma con la que hoy se conocen. jaguar: las incursiones vikingos en Nortumbría.

” Vid. Kristjánsson, op. cit. pág. 141.


Puesto que la S‹igri de Ragnar nos describe hechos
característicos de oca vikinga acaecidos en la costa oriental
’“ Vid. U. Brown, “The Saga of Hrdmund Gripsson and Thorgilssaga”,
Saga-Book of ihe Viking Society 1 1: 2, pâgs. .Il -77, cit. por Friis-Jensen, op.
de Gran Bretaíia resulta con- nte exponer de forma sucinta
cit. psig. 52. este fendmeno histó rico y la situació n del
ludido en la saga antes y después de la llegada de los
daneses.
El período comprendido entre finales del siglo VIII y
mediados del XI es conocido como época vikinga y en él
tiene lugar la expansió n de ueblos escandinavos por
numerosos lugares de Europa. En un principio arácter de esta
dispersió n fue terriblemente violento y no se han propues-
asta hoy motivos que la justifiquen convenientemente.
Algunas causas idas son la poligamia. el exceso de
poblacidn, el derecho a la herencia por parte del
primogénito, los avances de las técnicas de navegació n o la
la distribució n de las tierras". Incluso, si tenemos en cuenta la
mentalidad ejada en la Snga de Ragnnr, se puede hablar
tanto de de una increíble ia de botín, como de una
insaciable sed de gloria que incita a realizar presas tan
audaces que pervivan en la memoria de las generaciones
veni-
s. Igualmente es necesario seíialar que no todas las
incursiones vikingas del mismo signo y no todas se pueden
calificar de simples actos de pilla-
. Fritz Askeberg' distingue cuatro tipos: incursiones
individuales, expedi- ones políticas, tentativas de
descubrimiento y colonizació n y expediciones n fines
comerciales. En todo caso. testimonios de violentos ataques,
de scubrimientos y de asentamientos má s o menos pacíficos
los ofrecen luga- s como Groenlandia, Islandia, las Islas
Britá nicas, Galicia, Lisboa, Sevilla. ormandía, Italia,
Bizancio, Palestina, Novgorod o Kiev.
Los invasores escandinavos son conocidos en
Occidente como nor- andos o vikingos. El primer término
(norómci8r) significa en sentido amplio ombre del norte" y Vid. M. Riu, Lecciones de Historia Medieval, Barcelona, Teide, 1979, pdg.
resulta un tanto ambiguo porque puede llegar a desig- 229.
Vid. F. Askeberg, Nordeii o‹li Koiitiiienlen i gainiiifn iii, Upsala, 1944, cit. por
Almazdn, op. it. pdg. 62.
nar tanto a los habitantes de Normandía, como a los de Noruega de los anglos en el añ o 627. La difusió n de la nueva reli-
o a los pira- tas ndrdicos en general. El segundo (víkiitgr ) suscita gió n sufrid un grave contrutiempo con el asesinato
explicaciones diversas. En ocasiones es relacionado con el del rey Edwin en 633 a
substantivo r‹g bahía o fiordo, y por tanto puede significar
habitante o procedente de esos lugares. Podría derivar quiz3 de “ Vid. Almazãn. ibid.
víg, batalla, o del verbo vík ja, moverse°. Otros autores lo ” Vid. E. James. ‘the Northern World in the Dark Ages" en: G.
Holmes (ed.). F/ir Oxford Illusiiaied Hislog' of Medieval Eurc¡›e,
consideran deri- vado de los ivics, lugares de comercio, por lo Ox ford. University Press, 1988. pág. 106.
que el término vikingo podría designar al mercader o ” Vid. Ch. Thomas, “La Gran Bretaña celta y los anglosajones" en:
D. Talboi Rice (ed.) La Alia Edad Media . Barcelona, Labor, 1967,
comerciante”, oficio desempeñ ado por estas gentes en mú ltiples pśg. 26.1.
ocasiones. En cualquier caso ambos términos han pasado a ^ Vid. Riu, op. cit. pJgs. 6.1-6.1.
desig- nar en un sentido amplio a los antiguos escandinavos
seminó madas que se dedicaron principalmente a la piratería y al -
pillaje, ademä s de a otros menes- teres, entre los añ os 790 y 2
0
1050, aproximadamente. -
No parece casualidad que el reino de Nortumbría
atrajera especial-
mente a los codiciosos piratas nó rdicos, pues allí se produjo
una fructífera fusió n de las culturas anglosajona y bretona,
enriquecida por la aparició n del Cristianismo y el influjo del
arte celta, lo que le permitió disfrutar de una edad de oro en
las artes y en las letras".
Nortumbría había sido poblada por los invasores frisios
y anglos He- gados del continente a pariir del añ o 410. Este
territorio situado al norte del río Humber (de ahí su nombre) se
formó de la fusió n de otros dos antiguos reinos reinos
costeros, Deira y Bemicia, y llegd a desempeñ ar un papel
importance dentro de la llamada Heptarquía, los siete reinos
anglosajones mä s poderosos de Gran Bretañ a”.
El Cristianismo fue introducido en Nortumbría en el
siglo VII por el sacerdote Paulino. El rey Edwin había decidido
hacerse bautizar para despo- sar a una princesa cristiana de
Kent. La misió n de Paulino concluyó con la conversidn en masa
manos de mercios y galeses paganos, pero se vio de nuevo impulsada por obispo de Sherbone. Adem5s del latín y del griego, conocía,
el rey Osvaldo después de que éste reconquistara el país. Osvaldo hizo posiblemente, el hebreo. Tras su muerte fue canonizado y
llamar at monje Aidan del monasterio de Iona, fundado por S. Columbano nombrado doctor de la Iglesia. Entre sus numerosas obras destaca
en el 563 en las Hébridas Interiores, y recibió como sede la Isla Santa, la Hisro- rin Eclesiásticn del Ptieblo Aiiglo, que alcanza hasta el
Lindisfarne. A éste monasterio le siguieron otros que contribuyeron a añ o 731 y constituye una valiosa fuente de informacidn para el
introducir el monaca- to irlandés en el reino. Las prä cticas irlandesas, sin estudio de la historia de Gran Bre- tañ a.
embargo, fueron perdien- do terreno con el tiempo frente a las reformas Las incursiones vikingas ponen fin a la edad dorada de
romanas, las cuales se implan- taron casi totalmente después del sínodo Nortumbría. Es difícil establecer las causas de la inestabilidad que
de Whitby del añ o 664. sobrevino a aquel pró s- pero período. En virtud de recientes
En los monasterios de Nortumbría se produjeron entonces hillİílZgos arqueoló gicos y otros estudios se sospecha que
hermosas obras de arte como tallas, objetos de metal, cruces y pequeñ os grupos de escandinavos habían llegado a las cos- tas
manuscritos. De estos ú ltimos destacan el Codex Atiiiatiitus, los britá ncas mucho antes del añ o 790 como campesinos y no como
Evniigelios de Liiidisfnrite, de fina- les del siglo VII, o el Libro de Kells, pirates".
de principios del siglo IX y originario de Nortumbría, pero que debid de
ser trasladado a la abadía irlandesa de Kells quizá s debido a las * Vid. Thomas, op.
cit. pśg. 2.10. "
incursiones vikingas°'. Vid. Thomas, ibid.
Ademäs de la producció n religiosa gran parte de la antigua pśg. 266.
poesía secular inglesa procede igual mente de Nortumbría, aunque el
má ximo expo- nente de sus letras es el monje benedictino Beda (c.672- -
2
735), llamado el Venerable. Beda fue educado en el monasterio de
Wearmouth y con el tiem- po llegd a ser presbítero de ese mismo 1
monasterio y del de Jarrow, donde fue enterrado. Fue discípulo de Adelmo,
-
a perdurado el recuerdo de las incursiones vikingas Los reinos anglosajones de Wessex, Kent y el Bajo Tá mesis
posterio- ás antiguas que se conocen son precisamente las Oue sufrieron
tuvieron lugar stas de Nortumbría en la ú ltima década del incursiones y saqueos en el 834. También Canterbury y Londres en el
siglo VIII. 85 1. En
n el añ o 725 llegaron los escandinavos a las Islas Féroe y en rk fue asediada y conquistada por vikingos daneses. Mercia
el 787 y Anglia l sufrieron idénticos ataques en el 877 y 879. En el

se instalaron en las Hébridas y en las Shetland. En el añ o 793 878 los daneses, a enes de Guthrum, invaden el reino de
sa0uearon el monasterio de Lindisfarne, la Isla Sagrada, situada frente Wessex. Alfredo el Grande
a las costas de Nor- tumbría. Jarrow e lona corrieron la misma suerte ), que había estado a punto de ser capturado, los derrotó y les
obligó a
en el 794 y 795, respecti- vamente. É stas son las primeras acciones
vikingas documentadas, pero es fá cil suponer que con anterioridad
el tratado de Wedmore ese mismo añ o, segú n el cual los
daneses de- andonar Wessex, pero podían permanecer al
debieron de producirse otras si tenemos en cuenta las fortificaciones y
este de la antigua vía a que iba desde Dover hasta Chester y
defensas costeras que a partir del añ o 790 tanto Carlomagno como el
cruzaba la isla en diagonal“. Este
rey Offa de Mercia hicieron levantaf'.
territorio fue conocido como Dcmelaw, fuero danés, porque en él ses y anglosajones y consiguieron incluso el
predomina-
sometim
ban las leyes y costumbres danesas. Abarcaba los antiguos reinos s y escoceses a la autoridad real en Chester en el 971. Etelredo
anglosajones de Anglia Oriental, Essex y la parte occidental de Mercia.
(m.1016), e Eduardo. aumentó el “impuesto de los daneses” o
Por otra parte, Alfre- do hizo levantar poblados fortificados (hurhs j en
daiiegeld ” , lo que d el descontento de los nobles
la frontera y organizó una leva militar fyrd). que estuvo vigente hasta
anglosajones“. El rey danés Svein ldsson Barba de Horca,
1908, y una flota, todo ello para prevenir posibles incursiones danesas.
mencionado por Snorri en la Heiniskringla en la de Olaf
Aunque parece que la tradició n ha exa-
gerado un tanto tales medidas“. Tryggvason, aprovechando esta circunstancia saqueó por pr
Añ os má s tarde, Eduardo de Inglaterra (m.975) y el monje vez en Inglaterra en el 944, acompañ ado por Olaf Tryggvason. S
Dunstan, arzobispo de Canterbury, emprendieron amplias reformas nara vein
lograr la unidad ancias en Dinamarca con incursiones en Gran Bretañ a.
Durante e sus ausencias, en 1002, Etelredo provocd una matanza
de colonos eses para castigar a los invasores. Al parecer se hallaba
‘* Vid. James. op. cit. pá g. 107.
entre las víctimas ild, hermana de Svein“. É ste regresó a la isla en
“ Vid. Thomas, op. cit. pág. 268. 1003 para vengarla y atar la corona a Etelredo. Como
consecuencia de la batalla de London e, Svein se retird primero
a Wallingford y luego a Bath. Má s tarde pro- la marcha de
Etelredo a Normandía, quien permaneció allí hasta la
e del rey danés en 1014.
anuto el Grande, hijo de Svein, fue elegido rey por los
daneses en erra. Etelredo murió de enfermedad en 1016 y ese
mismo añ o fue acep- los ingleses. Tuvo fama de sabio y buen
gobernante y gozó
reputació n tanto entre la aristocracia como entre el pueblo
llano. Por engua y cará cter ranjero, pues hablaba una
lengua da a la de sus sú bditos anglosajones y a la de los
escandinavos allí asen-
“. En 1031 peregrinó a Roma, lo que aumentd su celebridad y
contribu- difundir el Cristianismo por todos sus dominios. Murió
en el añ o 1035 Shaftesbury y fue enterrado en Winchester, después
de haber reunido bajo
utoridad los reinos de Inglaterra, Suecia, Noruega y Dinamarca.
Sus hijos Harald Pie de Liebre y Canuto el Severo no
supieron con- var el imperio de su padre y en el añ o 1043
Inglaterra volvió a manos de

staba destinado en un principio a sufragar la retirada de los invasores. Se recaudó


por pri- ra vez en el 901, pero a partir de IOI 2 se utilizd para pagar a tropas
mercenarias. Se cobrd
.te el aí\o 10fi I (vid. M. Riu el alii, Texius coitienia‹Ios de éf›oca itiedieval.
Barcelona.
de. 1982. pág. 632).
id. Riu, op. cit. pág. 21 I.
id. E. Monsen (ed.), Snorre Siurlusoii. HeiitisLriiigln, Nueva York, Dover. 1990,
pá g. Ibio.
un monarca anglosajó n, Eduardo el Confesor, hijo de Etelredo. Eduardo La presencia escandinava en las Islas Británicas también se vio refle-
murió en 1066 y Harald Gudinason (hijo de Godwin, un antiguo consejero de as antiguas letras inglesas. Los poemas El Re y Horn y Havelok el
Canuto) se conviriid en rey. Ese mismo añ o derrotd al rey noruego Harald el s narran aventuras y acontecimientos ficticios que tienen lugar en
Severo en la batalla de Stamford Bridge. Poco después Guillermo el Con- ríodo vikingo, aunque fueron compuestos mucho después, en los
quistador, duque de Normandía, desembarcd en Pevensey para hacer valer II y XIV respectivamente".
sus derechos al trono de Inglaterra y má s tarde se enfrentó a Harald Gudina-
son en Hastings, donde éste resultd muerto. Guillermo fue coronado rey y
consagrado por Alfred. arzobispo de York, en 1067. De esta manera se extin- ga de Raguar. Transmisión, estructura y personajes.
guieron las dinastías danesa y anglosajona en Inglaterra y comenzd el perío-
do normando“.
conservan dos versiones de esta saga. La primera, escrita hacia
El influjo de la lengua y las costumbres escandinavas fue de gran
e halla contenida de manera fragmentada y en ocasiones ilegible en el
relevancia en Inglaterra en todos los aspectos. Numerosas palabras escandi-
147 4to, de la segunda mitad del siglo XV . La segunda versidn
navas pasaron al antiguo idioma inglés, debido sobre todo a su similitud con
debid de ser redactada en la segunda mitad del siglo XIII. El manus-
el antiguo ndrdicn. También la fonética y la sintaxis acusaron el contacto con
á s antiguo que la recoge es el 1824b 4to de la Biblioteca Real de
a de los invasores. La mayoría de los préstamos del antiguo nó rdico
ague, de 1400 aproximadamente. En él la Saga de firigiiar sigue a la
as relacionadas con ideas, personas o cosas del mundo escandina-
Volsuiigos y antecede al poema conocido como los Dichos de
nas de ellas se hallan todavía en el inglés moderno como cuasisi-
. Ambas versiones fueron editadas por Magnus Olsen en Válsunga
ndnimos” de otros términos anglosajones de la época y otras han adquirido
‹igimrs snga LcDbrókai; Copenhague, Samfund til udgivelse af
un significado algo distinto"'. Son igualmente dignos de mencidn los patroní-
el nordisk litteratur, XXXVI, 1906-08.
micos terminados en -son "' , o los cientos de topdnimos acabados en -by, -ihorp,
Ademá s de esta saga hay otros textos que se ocupan en mayor o
-beck, -dale o -ihu'aile ”. De la misma importancia son los abundantes térmi-
medida del mismo personaje. Uno de los mfis relevantes es el mond-
nos legales, resultado de la destacada aportacidn en materia jurídica y admi-
tico antes citado, los Dichos de Krcíka (Krcíkunihl ). Fue compuesto
nistrativa de los invasores nó rdicos a las leyes anglosajonas“.
1 añ o 1200 y consta de 29 estrofas. El protagonista expone las hazañ as
as a cabo durante su vida, entre las que destaca la muerte de una ser-
^ Los normandos descendfan de los vikingos que en tiempos del rey Carlos el Simple se esta- e en Gotlandia, a consecuencia de lo cual se le dio el sobrenombre de
blecieron en la cuenca del Bajo Sena por el tratado de Saint-Clair-sur-Epte en 911. Su jefe
ók o Calzas Peludas•.
Roldn el Caminante LGüiig en la Heitnskringla. También fue convenido en protago-
nista de una saga de los tiempos antiguos que poco tiene que ver con el personaje histó rico) se l Relato de los Hijos de Ragnnr (Rctgiinrssona film) se ocupa de
al rey y recibió el tftulo de duque. Los normandos de orrerías de sus protagonistas y de la muerte del rey Ella de Nortumbría a
Guillermo ya hablan adopladc› hacía tiempo la lengua y las costumbres francesas.
" Vid. a. Campbell, OI‹I Eitglisli Gr‹iinitiur, Oxford. Clarcndon Press, 19'\9. págs. 220-21.
" Vid. P. Herná ndez, Hislori‹i de I‹i £erig«ci IiigIes‹i, Madrid. Grcdos. 1982. pá gs. 42-44. . E. Pujals. Hisl‹›ri‹i ‹le lu Litaruliiru IagIes‹i, Madrid. Gredos. 1988. págs. 21 y 22.
. R. McTurk. Stiidies !’!! R*!g!!c!rs Sc!g*i W hróktir nttJ its Mnjc›r Scniu:liiicivinti Atinlo-
“ Vid. 0. Jcsperscn, Gn›wtli ‹iii‹I Siriiciiiie of tlte Eitglisli L‹utg«ige. Oxford. Basil Blackwell. Oxford, The Society for the Sludy of Mcdiz val Languages and Literature, 1991, psig. 'i4.
1985. pág. .18. p4g fifi
" Ibid. pág. 67.
manos de ellos para vengar el miserable fin de su padre Ragnar en el pozo de Tryggvasoti y una versió n perdida de la Saga de Ragman Pudo ser escrito por
las serpientes. Consta de cinco capítulos con citas de los poemas presences en el legislador islandés Hauk Erlendsson (m. 1334), pues se conserva en su pro-
las dos versiones conocidas de la saga. Fue elaborado utilizando como fuen- pio manuscrito, el Libro de Hauk (Hauksbúk ), AM 544 4to”.
te la Saga de los desceiidieiites de Skjáld, la llamada Sagn Mavor de Olaf De menor extensió n e importancia son las baladas danesas y feroesas
posteriores al siglo XV que tratan de Ragnar y sus aventuras como, por ejem-
La saga consta de veinte capítulos. En el texto en prosa aparecen
plo, Regiifred og Kragelil ‹Regiifed y Kragelil ), Ormeknmpeii (Lri tic
aladas 40 estrofas sueltas (lnusavísur) puestas siempre en boca de los
la Serpierwe ) o Ragtmrs kva i {El poema de Ragtmr ) •'.
onajes, lo cual es habitual en las sagas de los tiempos antiguos. Las tres
Dentro de la antigua literatura o historiografía ndrdica contamos con
as estrofas, incluidas en el capítulo 20, estãn compuestas en metro
estimonio relevance sobre el protagonista de esta saga. Se trata de la
islag; las demá s son variantes irregulares de la estrofa conocida como
ver- las gestas de Regnero (Ragnar) que ofrece el erudito danés Saxo
tikvœii “. De los veinte capítulos, el primero parece actuar a modo de
Gra-
cció n y los dos ú ltimos, de epíiogo. El primero sirve ademä s de cone-
n su Historia Daiiesa, escrita en latín a principios del siglo XIII. El
on la Snga de los Volsungos mediante los personajes de Heimir de
Saxo, incluido en el Libro IX de su obra, ofrece numerosos puntos
ndalir y Á slaug, pues es en casa de este héroe donde Sigurd y Brynhild,
cto con la narració n islandesa y suministra material digno de ser teni-
os padres de Á slaug, se encuentran después de haberse conocido y pro-
uenta. Para el presente volumen hemos decidido traducir también el
do en Hindarfjall”. El capítulo 19 recoge un diã logo entre dos viejos gue-
texto de Saxo relativo a dicho personaje.
›s que siguieron a Bjö m, uno de los hijos de Ragnar, y el capítulo 20
Por otra parte, cabe señ alar que una estrofa de las recopiladas por
nos nta a un extrañ o ídolo parlante identificado por McTurk como una
Snorri en el “Recuento de Estrofas” de su Eddn lleva el nombre de Ragnar
anti- diosa de la fertilidad". Los restantes se pueden agrupar en tomo
Ragiiars hń ffr). Igualmente conocemos la Drápn a Ragimr Ragtmrsürápa )
a tres principales: la juventud de Ragnar, es decir, su lucha con la
fr.1 escalda noruego Bragi Boddason el Viejo, de finales del siglo IX, pero sin
serpiente atrimonio con Thó ra (2-4); las hazañ as de Ragnar y sus
relació n manifiesta con el tema de la saga*'.
hijos, su matri- con Aslaug y su muerte en Nortumbría en el pozo de
A modo de anécdota citaremos dos obras muy posteriores que se
lms se ieot•• *-
ins- ron en el personaje de Ragnar y su hazañ as. Se trata de la tragedia
r ú ltimo, la venganza de sus hijos y las hazañ as de éstos ( 16- 18).
Miíiiig s in Dentieinarck de Hans Sachs, escrita en 1558 y el pœma i bien en un principio puede parecer que Ragnar es el personaje
heroico cen- e la saga, la figura de Aslaug va adquiriendo importancia en el
nés Adam Oehlenschlä ger, Regiiar Lodbrok b• ' °<<"
trans- de la narració n. Dentro del laconismo de los personajes y de la
parquedad ó nimo autor para describir las emociones de aquéllos, se atisba
" Vid. C. Lund (ed.}, Skjoldungenies Saga. overs. ved K. Friis-Jensen og C. Lund. IndI. og
noter ved C. Lund. Copenhague, G.E.C. Gad, 1964, p8g. 1.1. en la per-
^ Virl McTurk, op. cit. p4g. .16 y ss. a de Aslaug una mayor dimensió n humana y una caracterizació n y comple-
” Vid. Lerate, op. cit. pšg. 7I y ss. y 210.
Vid. Herrmann. op. cit. p4g. 659. interior que la sitú an muy por encima de la actitud primaria de su
esposo.
La forma con la que nos ha llegado la saga es el resultado de la fusió n
eelaboració n de diversas tradiciones ornles procedentes tanto de Noruega y
namarca, como de las Islas Británicas. Segú n McTurk* el personaje de

id. McTurk, op. cit. pśg. .[Link].


Vid. V”ölsung‹i suga ok Rugnurs sagu loöhrńkrir. Reykjavfk, M8l og Denning, [Link], pśgs.

Vid. MacTurk. op. cit. p4gs. 6 y ss.


’* Ibid. p8g. I44 y ss.
Á slaug, su infancia y juventud en Spangarheid, los motivos que la rodean y dos de Thó ra y otras mujeres (excluida Aslaug), algunas batallas, su muerte
otros elementos derivados de la Saga de Tristóii, son posteriores a una tradició n en el pozo de las serpientes y la venganza de sus hijos.
má s antigua relativa a Ragnar que conocía sdlo los siguientes episodios: la Por otra parte, es de destacar la fusidn de dos camcteres, uno
muerte de la serpiente de Thó ra, la adquisicidn del sobrenombre, los hijos teni- legendario y otro histdrico. en el protagonista de la saga. Siempre se ha
intentado identifi- car a Ragnar con algú n personaje real como, por ejemplo, el e la misma manera se ha intentado buscar mode[os histdricos
rey danés Horik I m. 854), el Reginfrid mencionado por los Aitales Fraiicos para s de los hijos de Ragnar que aparecen en la saga. Cierto Inwære
y Adú n de Brema, el vikingo Reginheri que atacd París a mediados del siglo
men- en la Cróiiicn Anglosajoitn, en el anal del 878, pudo servir de
IX, el Ragnhall de los Aiiales lrlcmdeses o eI padre de los vikingos que en el 865
proto- var Sin Huesos y del Ingvar, hijo de Lodparco, citado por
desembarcaron en eI este de Inglaterra para vengar su muerte". McTurk"
Adán de
consider a Ragnar como combinación de dos personajes histó ricos: el vikingo
Reginheri (Ragneri, Regi- Ragenarius, segú n las fuentes) y el obscuro a; Sigifrido, citado en los Aiiales de Ftilda del añ o 873 como rey
personaje citado por Gui- de marca en esas fechas, pudo inspirar el personaje de Sigurd Serpiente
e Jumièges (hacia 1070) y Adán de Brema (hacia 1076). Guillermo, en en Bemo, mencionado en el Croiiicóit Foittaneleitse del añ o 855 y en
ria de los Noritiaiidos, habla del rey Lotbroc como padre de Bier Cos- ales de Scin Berlíit del 858 como el vikingo que recorrid el Sena
ierro, y Adá n de Brema, en su Historia de los Poiitífices de la Iglesia por s añ os, puede ser identificado como Bjö m Costado de Hierro y el
tburgo, dice: “El más cruel de todos fue Ingvar, hijo de Lodparco, Bier ico apodo citado por Guillermo de Jumièges". Saxo habla
que tanibién de bó n, personaje posiblemente derivado, segú n
mató cristianos por doquier mediante suplicios. Está escrito en la Historia de McTurk*, de un tal
los Fr‹atcos.”* El vikingo Reginheri perienecía a la corte del rey danés Horik I , que aparece como socio de Hinguar (Ingwœre) en la Pasióit de Sait
y era de origen frisio. Remontó el Sena con 120 barcos y saqued París el 28 de ido. de finales del siglo X.
marzo del añ o 845. Sus hombres profanaron la ig[esia de San Germá n de los 1 sobrenombre lcõhrók, Calzas Peludas, plantea ciertos problemas de
Prados y se llevaron los artesonados del techo. El rey Carlos el Calvo tuvo que cació n, pues parece no haber estado unido siempre a Ragnar. En las fuen-
pagar 7000 libms de plata para que se retimran. Según los Aiinles de andesas son mencionados juntos por primera vez en el Libro de los
Xaiifeii murió víctima del castigo divino por sus sacrílegas fechorías. Aparece Islai- e Ari Thorgilsson (1069-1 148): “Islandia se colonizd primero
citado también en la Vida de Aiiscario (m.865) de Rimberto y en los Milagias
desde ga en los días de Harald el de la Hermosa Cabellera, hijo de
de Sam Geritičm, escritos hacia la segunda mitad del siglo IX. Debid de actuar
Há lfdan el la época...en que fvar, hijo de Ragnar Calzas Pe[udas, hizo
igual- mente en Irlanda hacia el añ o 831 y en Tumholt entre el 840 y el
matar al mundo el Santo; y esto fue 870 añ os después del nacimiento de
843a'.
Cristo, tal
^’ Vid. H. E. Davidson-P. Fisher (eds.). Sc‹›u Cr‹iiimtnlicus. The History’ of ime Dnites. I-II, (vol. mo está escrito en su saga.’*’ En los Dicltos de Krcíkn el protagonista narra
[Link] Text; vol II. Commentary). Cambridge. Brewer. 1979-80, I. pág. o adquiere el sobrenombre, pero no 1o explica. La Sriga de Ragiiar y el
277. " Vid. McTurk. op. cit. pśgs. I y ss.
^’ Vid. Magislri Admin Breiitei›sis Coma Hniimtahuigeiisis Ecclesine Poitiificum, hrsg. von B. la de los ltijos de Ragitar no hablan de la adquisicidn del sobrenombre, pero
Schmeidler. Hannover-Leipzig. Hahnsche Buchchandlung, 1917, pśg. 40. entan que Ragnar usa dicha indumentaria cuando mata a la serpiente". Pero
"' Vid. McTurk. op. cit. pśg. 6.
roblema surge al considerar detenidamente uno de los ú ltimos pœmas de
la
a. En el cuarto verso de la estrofa 39 aparece la expresidn syiiir lxBbrókar
gú n la edicidn de Olsen). Herrmann' la interpreta como “los hijos de la Lod-

Ibid. pśg. 40.


Ibid.
sIeii‹liitgahńk. ¢d. 1. Bencdiktsson, Isleitzk Funu-ii. I, Rcykjavfk, 1968, cit. por Zaluska-
trõmbcrg, op. cit. pśg. 110.
Vid. McTurk, op. cit. pág. 7-8.
Vid. Hcrrmann, op. cit. pśgs. 617-38.
brok" y considera que la tal Lodbrok era en un principio la madre de los vikin- peñ a Á slaug. Pero McTurk^, tras un detallado anä lisis paleográ fico, corrige
gos que más tarde fueron conocidos como hijos de Ragnar. La asimilacidn es el verso como p•nir Lcõbróku, donde L‹Dbróku es la forma de genitivo
factible si se tiene en cuenta el papel de mujer guerrera que en la saga desem- femenino singular de un substantivo que en nominativo se puede
reconstruir como LcBbróLn. Considera además a IzØbróR como sindnimo del Il. REGNERO
substantivo feme- nino LØkoiin, una antigua diosa escandinava de las 1 Libro IX de la Historia Daitesa de Saxo
cosechas, pues ésta com- parte con aquélla un primer elemento lcõ - (let -) Gramãtico]
relacionado con el adjetivo lcB iitii (peludo, lanoso o cubierto de hierba) y otro,
konn (mujer), equivalente a bróka, nombre poético del mismo significado".
Siguiendo a McTurk^ la rela- cidn entre Lodbró ka y Ragnar sería la siguiente:
Inwære y sus hermanos vikin- gos eran hijos de un padre del que no se sabe co es lo que se conoce de la vida de Saxo, llamado
nada y de cierta Lodbrdka, por cuyo nombre eran conocidos y asœ:iados al Gramá ti- que suele ocurrir con muchos otros autores de la Edad
culto de una diosa de la fertilidad conocida como L‹Bbrókn o Lf›koiia. Debido a Media. Se acid en la segunda mitad del siglo XII y que muri6 en
la confusidn de este nombre con tivo comú n LcBbrók, välido tanto para hombre una terior a 1218. Segú n se desprende del Prdlogo de su obra*
como para mujer, Lod- per- a familia de aristdcratas guerreros, oriunda
la madre de Ingwære y sus hermanos, fue considernda entonces como su probablemente de
padre e identificada con el vikingo Reginheri por el simple hecho de que éste uy prdxima a los poderes político y religioso:
vivió en la primera mitad del siglo IX, cuando el padre de Inwære y sus herma- rminé, ademfis, por antiguo y hereditario derecho de obedien-
nos debid también de existir. Valdemar II el Victorioso (l 170- 1241 )] al menos con las fuer-
genio, ya que mi padre y abuelo son conocidos por haber prestado
te servicio militar a tu preclaro padre [Valdemar I el Grande
a 1182)] en los asuntos de las fatigas de la guerra.”
u propio testimonio*' y el de Sven Aggesen", contemporá neo suyo
186 escribía la Breve Historia de los Reyes de Dinnninrcn, con-
e acometid la tarea de poner por escrito la historia de su pafs por
1 arzobispo Absaldn (1 l28- 1201 ):
...consideré igualmente superfluo reunir en su totalidad las hazañ as
tos [los hijos del rey Sven Estridsen] para no causar fastidio a los lecto-
itiendo lo mismo, puesto que, al encomendá rselo el Ilustre Arzobispo
’° Vid. McTurk. op. cit. págs. 22-21. ldn, mi compañ ero Saxo decidid exponer mfis profusamente las gestas
” Ibid. págs. I6 y ss. os ellos con su muy elegante estilo..."
" Ibid. pág. 49.
Saxo también es mencionado en el testamento de Absaló n con estas “...
-
30- [Absaldn) prestd a su clérigo Saxo dos marcos y medio de plata

nis Graiitmatici Historia Danira, rec. P.E. Müller. abs. J.M. Velschow

opunha- 18.19, I, pág. 9.

en Aggeáøns Vierker, ed. NI . C. Genz. Copenhague. 1916. pãg. 91.


que le perdonó . Saxo debe devolver al monasterio de Sora dos libros que hoy día en la Biblioteca Real de Copenhague.
el Arzobispo le había dej'ado." Nos han llegado dos sobrenombres suyos. En la anó nima Crónica
Se trata de dos có dices de las obras de Valerio Máximo y Justino que de
Saxo debió de utilizar al redactar su obra. Dichos cddices se conservan Seelaiidia, del siglo XIII, leemos ":
“...de ello habla en su I-historia de los Daneses Saxo, de sobrenombre 11.2. La obra.
el Largo, clérigo de admirable y elegante elocuencia.
La igualmente anó nima Cróitica de Jutlandia, del siglo XIV, lo II.2.1. Transmisión y ediciones.
men-
ciona con el que fue desde entonces conocido":
El manuscrito original completo de los dieciséis libros de la Historia
“Pues un egregio gramático, seelandés de origen y de nombre
iesa se ha perdido y por ello la obra de Saxo fue conocida durante
Saxo. puso por escrito las hazañ as de los daneses a instancia del señ or
mucho
Absaldn,
o por las ediciones que de ella se hicieron.
•- *ispo de Lund.”
La primera data de 1514 y se debe a Christiern Pedersen (c.1480-
Por gramá tico se debe entender erudito, sabio o experto en
), candnigo de Lund que editd el texto a instancia de Lage Urne,
cuestio- nes literarias. Hemos decidido mantener dicho término como
obispo kilde. Pedersen se basd en una copia hoy perdida de un
cultismo y la el nominativo latino del nombre propio para evitar
cddice de Bir- unnersen, arzobispo de Lund, y contó con el permiso del
traducciones del
rey Christian II
'Sajó n el Sabio” que podrían provocar confusió n. Hay que señ alar
a llevarse el manuscrito a París y editarlo en la iiiclyta Parrhisiorum aca-
ade- más que nuestro autor ya es conocido como Saxo Gramático en nuestra
inel 15 de marzo de 1514. La edició n corrid a cargo de Jodocus Badius
len- gua desde que Antonio de Torquemada lo citara en buen nú mero de
ensius (Josse Bade de Asch), profesor de la Sorbona y editor y comenta-
ocasio- nes en su Jardín de Flores Curiosas de 1570".
ta de textos clá sicos.
Pedersen realizd asimismo una traduccidn al danés de la Historia
mesa, pero se perdid en el incendio de Copenhague de 1728. Anders
Saren- n Vedel (1542- 1616) tuvo acceso a ella cuando elaboró su propia
versidn nesa de Saxo, impresa en 1575. Stephanus Johannis Stephanius
(Staphen aphensen, 1599-1650) cita algunos pasajes de la traducció n de
Pedersen en notas de su edicidn.
” Vid. K. Erslev. Kilrlenie fii Datiitiurks Hislorie i Middelal‹lereii. Copcnhaguc. 1892. cit. por
L. Pineau. Sn.\o Crai»mnticuS, quifil ef quo i»u‹Io a‹I Cesia Daituriiiii coi cienda e. cai iiiiti- El texto de la editio princeps fue reeditado en Basilea en 1534 y
bus ¡›airiu zer/rio/ie Ira‹Iilis liuuserii, Tours, 1 901. p. 16. en nkfurt en 1576, casi sin alteraciones o correcciones.
*’ Vid. Scri¡›iores Rerum Daiticori‹iii Me‹lii Aevii, cd. J. Langebek. Cupcnhague, 1772, cit. por A Stephanius debemos la primera edicidn crítica del texto, aparecida
Pineau, op. cit. p4gs. 16-17.
“' Editada tambi9n por Langebck, vid. supra.
1664. Un añ o después publicd las Noiae Uberiores a su edició n. Para ello
"' Vid. A. de Torquemada, /o›z/imi de tI‹nes Curioscis, ed. G. Allegra. Madrid, Castalia, 1982. scó infructuosamente manuscritos originales en las bibliotecas de Escan-
navia, pues el ú ltimo cddice conocido de Saxo, el de Caspar Barth, había
-3 dido en 1663.
2- Alfred Klotz publicó en 1771 en Leipzig otra edició n, sin
comenta- crítico, de la Historia Danesa. En 1839 aparecid en
Copenhague la edi- n de Peter Erasmus Mü ller y Johann Matthias
Velschow, concluida por
ste a la muerte del primero, con comentario crftico y abundantes notas. En
tra edicidn del texto, a cargo de el siglo XIX aparecieron algunos fragmentos de manuscritos de
Alfred Jørgen Olrik y Hans Ræder, publicada en la obra de Saxo. El má s imporiante de ellos es el llamado fragmento de
Copen- Angers, encontrado en 1863 en la biblioteca de esa ciudad francesa entre la
encuademacidn de un devocionario de mediados del siglo XV. Fue identifi-
cado en 1877 por Gaston Paris, adquirido en 1878 por la Biblioteca Real de Segú n Axel Olrik" las historias de héroes y reyes que nos transmite
Copenhague y editado en 1879 por Christian Bruun. Consta de cuatro hojas on de origen noruego-islandés o de origen danés. La narració n de las
en cuarto de pergamino, de quince líneas por pã gina y presenta notas adicio- de Regnero es, segú n este autor, de origen danés, pero el relato de
nates y correcciones de tres o cuatro manos distintas. El pasaje contenido per- su
tenece al Libro I. Por el tipo de escritura se piensa que puede datar aproxi- , es de origen noruego-islandćs.
madamente del añ o 1200. Los poemas aparecen sin apenas correcciones, lo El género literario nó rdico del que más cerca se hallan los nueve pri-
que hace pensar que Saxo debió de quedar mă s satisfecho con su poesía que libros de la Historia Danesa son las llamadas fornnfdnrsogffr o sagas
con su prosa. tiempos antiguos, de las que ya hemos hablado anteriormente en el
Se conocen otros pequeñ os fragmentos de manuscritos, como el de do 1.1 de esta introducció n. Saxo pudo conocer buen nú mero de ellas
Kall-Rasmusen, descubierto en 1855 y los de Plesner, descubiertos en 1877". das a él transmitidas oralmente para luego utilizarlas o reelaborarlas en
ció n de su obra. Especialmente significativos son los elogios que
os islandeses en el Prdlogo“:
11.2.2. Fuentes. "Y tampoco hay que omitir la habilidad de los tulenses [islandeses],
cuales...consideran como un placer el conocer y mantener en la memoria
El estudio de las fuentes de Saxo reviste especial interés porque, a istoria de todas las naciones, juzgando no de menor gloria exponer los
pesar de que utiliza la lengua latina para redactar su obra y de que intents es ajenos que mostrar los propios. Consultando con gran interés sus tes-
dotarla de cierto aire clã sico, sus raíces están profundamente hundidas en las ios repletos de datos histó ricos, elaboré una no pequeñ a parte de la pre-
leyendas y tradiciones de la Europa septenlrional y es en ellas donde hallare- te obra a imitació n de sus relaciones y no rehusé tener por testigos a quie-
mos el material necesario para una mejor comprensió n del texto. reconocf como muy versados en el conocimiento de la antigü edad."
Puesto que difícilmente pudo Saxo visitar aquellas latitudes o tener
^ Sobre estas cuestiones vid.: K. Fabncius. Smos Valüeitiars Kreиike og liaиs Dattesaga. eso por escrito a estos documentos, debid de conocerlos a través de algú n
Copenhague. 1917. págs. 1 -3 16; 1. Boserup. 'the Angers fragment and the archetype of Gesta ndés de paso por Dinamarca. Uno de éstos, quizá su fuente mä s impor-
Danorum". en: K. Friis-Jensen (ed.). biro Graиtиtalicus, a Medieval Author Beиveeи Norse
anh Latin Culture, Copenahgue. Museum Tusculanum. 1981, pá gs. 9-2.5; J. Raasted. "Angers- te, fue Amoldo de Tule, de quien dice en el Libro XIV“:
fragmented og Saxooverleveringen" en: I. Boserup (ed.), Saxosludier, Copenhague. Museum “Y no menos experto en la adivinacidn que en el conocimiento de
Tusculanum, 1975. pã gs. 54-62; F. Stok. "Note al testo di Saxo" en: C. Santini led.ł, Smo
Graititnalicus. Tra sioriografia e leiteraiura, Roma, 11 Calamo. í 992. pá gs. 417-440. la tigü edad, era muy hã bil en la ingeniosa narracidn de historias.
Má s adelante, en el mismo libro, menciona Saxo a cierto Lucas, de
s Islas Britä nicas, “muy versado en el conocimiento de historias"*', de quien
nsa Olrik” que pueden proceder los relatos de origen británico.

Vid. A. Olrik, Kilderne iil SaMes Oldliislorie, I-II, Copenhague, 1892, I, págs. I7l y ss.

’ Ibid. pág. 812.


p. cix. päg. 851.
Vid. Olrik, op. cit.. II, págs. I80 y ss.
1 Libro XIII aparece otro individuo de semejantes características. para los ú ltimos libros los recuerdos y experiencias del arzobispo
Se trata de un cantor sajó n andnimo que recita poemas relacionados con el Absaló n, protagonista de los hechos en ellos narrados y personalidad a
ciclo épico de los nibelungos". En el Libro XIV encontramos a otro cantor la que Saxo admira y respeta profundamente.
sajó n de repertorio satírico que, al igual que el anterior, debió de ejercer esca- Junto con los testimonios islandeses son también dignas de tener en
sa influencia en Saxo*. cuenta las antiguas tradiciones danesas a las que Saxo alude en el
E. Christiansen " señ ala asimismo como fuente oral de primera mano Pró loeo*: quiero que se ignore que los antiguos daneses,
una vez con- Otra posible fuente escrita pudo ser la brevísima Crónica de los
sus ilustres y esforzadas hazañ as. é mulos de gloria, a imitació n del es de Letra, incluida al comienzo de los duales de Luud, que pudo
no estilo, no só lo refirieron los honores de las gestas llevadas a cabo ser re los añ os 1160 y 1170” . También hay que tener en cuenta la Vida
íficamente por ellos con un excelente género de narraciones, así como ii Cniiuto, escrita hacia 1170a.
rtas composiciones poéticas, sino que ademá s se preocuparon de gra-
s y peñ ascos con caracteres de su propia lengua los hechos de sus
mayores transmitidos por poemas en su idioma materno.” II.2.3. Composición y estructura.
Algunas cró nicas danesas del siglo XII, escritas igualmente en latín
e inmediatamente [Link] a la obra de Saxo, bien pudieron servir a nues- La obra de Saxo, tal y como nos ha sido transmitida, consta de die-
tro autor de modelo o fuente escrita. La má s antigua de éstas es la Crónicn de is libros. Los nueve primeros abarcan los tiempos paganos y los siete ú lti-
Roskilde, breve relació n andnima de la historia de Dinamarca desde el añ o s se centran en la historia de la Dinamarca ya cristiana de los siglos IX
826 hasta el enfrentamiento de los obispos Eskil y Riko por el arzobispado al
de Lund en el año 1138. Seguramente fue redactada por un candnigo de
Ros- kilde. localidad próxima a Copenhague, hacia finales de la primera mitad Generalmente se admite que Saxo escribid en primer lugar los libros
del siglo XII“ yam aprov ar testimonio de los participantes en los hechos des-
tos, principalmente el de Absaló n, así como sus propios recuerdos, dejan-
" Op. cit. pàg. 618. ara má s tarde la redacció n del Prdlogo. Esto se deduce por las referen-
it. pàg. 722.
s a la muerte de Absaló n (1 201 ) y a la expedició n del Elba (1 208). Pudo,
E. Christiansen, ‘°The place of fiction in Saxo’s later books" en: K. F'riis-Jensen (ed.),
I, pâgs. 27-37. :s, comenzar su crdnica hacia 1185 y terminarla hacia 1216.
” Op. cit. pàgs. 6-7. Herrmann^, basándose en cambios de estilo y lenguaje, piensa que
* Vid. Scriytores titinores historias Daiticae itiedii aevi, 1-11, ed. M. C. Geriz, Copenhague.
o escribió en primer lugar el Libro XIV, a continuació n los Libros XV,
1917- 18. repr. 1970. I, págs. I -33.
, XIII, después los Libros X, XI, XII, má s tarde los Libros III, IV y V,
stos los Libros VI, VII, II y VIII, y por ú ltimo el Libro IX, donde
rela-
las aventuras de Regnero, y el Prdlogo.
Inge Skovgaard-Petersen divide así la obra: Libros I-IV, historia de
yes de Dinamarca hasta el nacimiento de Cristo: Libros V-VIII, historia
inamarca hasta la llegada del Cristianismo; Libros IX-XII, introduccidn
ual del Cristianismo en Dinamarca; Libros XIII-XVI, desde la fundacidn

ditada por Waitz, Gotinga. 18.58, citada por Herrmann, op. cit. päg. 28.
id. Herrmann, op. eit., I, pä g. 467.
Skovgaard-Petersen, "Gesta Danoruins genremicssige placering" en: 1. Boserup
.). Sctrosiudier 197.5, pägs. 20 y ss.
a sede arzobispal de Lund (1104) hast» •u‹ día libros está compuesto ciertamente como una unidad temática y
rt Johannesson"" ofrece una interesante y compleja interpretacidn estructural.”""
d• a Historia Danesa y sostiene que esta obra no es una sucesió n desordena- Segú n este autor sueco la cró nica de Saxo rebosa de un espíritu eru-
da y caó tica de fabulosas aventuras inconexas, sino que obedece a un plan dito y sigue las líneas del pensamiento antiguo y medieval. El historiador
muy meticuloso y elaborado, de modo que "cada uno de los dieciséis danés, como hombre de iglesia, se halla familiarizado con la predicació n y
su• té ,nicas y es un moralista de lu H›« ria, y para hallar esa signi0 »cidn
ste libro.
moral de la misma en sus hechos y personajes parte de las cuatro virtudes car-
Para entender mejor la composició n de la Historia Danesa
dinales (prudencia, fortaleza, templanza y justicia) y las convierte en el eje
Johannes- n"° considera igualmente importantes las referencias en ella a las
sobre el que hace girar su obra'"'.
artes libe- es, en las cuales se basaba la actividad intelectual de las
Johannesson señ ala que los padres de la Iglesia S. Ambrosio, S. escuelas y uni- idades de la Edad Media. Saxo debid de tomar la
a habían recurrido a las cuatro virtudes cardinales idea, al igual que merosas frases y términos. de Marciano Capela,
para sus interpretaciones del hombre y del mundo. Eran consideradas como quien en Sobre las bodas Mercurio y Filología nos describe las nupcias
virtudes políticas o naturales que podían ser poseídas incluso por paganos o del dios con la Filología, a joven doncella a la que siete mujeres, las
infieles y se creía que representaban los deberes del hombre para con la artes liberales, obsequian con a breve exposicidn de su ciencia para que la
sociedad. Las virtudes teologales se hallan só lo en el cristiano y representan joven desposada obtenga una uría divina y pueda permanecer entre los
sus obligaciones para con la Iglesia. dioses. Saxo comparte el gusto
Los dieciséis libros pueden ser divididos, por tanto, en cuatro grupos. e otros autores medievales por la alegoría y asf, mediante símbolos e
Cada uno de ellos abarca cuatro libros y representan respectivamente a cada imá - enes, alude a las artes del friviiim y el quadrivium en los siete
una de las virtudes cardinales: fortilui:lo (Libros I-IV), temperanfia (Libros primeros ibros de su obra.
¥- También la astronomía y la astrología tienen cabida en la Historia
** T' íusff‘fíe (IX-XII) y prudeiitia (Libros XIII-XVI). En el Libro IX predo- cmesa, aunque las alusiones a estas ciencias son vagas por necesidad, ya
mina la piezas, que para la filosofía moral de la Edai a ue tales conocimientos no gozaban de muy buena consideracidn en su
de la iiisfífía. La piedad se manifiesta en el amor y la fidelidad a parientes y época
ami- gos y un ejemplo manifiesto de ello es la relacidn entre Regnero y . ademá s, el propio Anders Sunesen, arzobispo de Lund a quien Saxo
sus hijos dedi- a el Pró logo, había declarado absurdo y propio de gentes
supersticiosas su studio"*. Aun así Johannesson'" considera que cada uno
"' Vid. K. Johanncsson. Saxo Craattnalicus. Koiiif›osiiion ccli v8rldsbild i Gesta Danoruiti,
Estocolmo, Almqvist & Wiksell International, 1978, pdgs. 18 y ss. de los ocho prime- s libros está relacionado con los planetas y su influencia
’°^ Ibid.pâg. 23: "Var och en av de sexton böckerna är ntimligen komponerad som en tematisk sobre los hombres naturaleza. También descubre alusiones a la determinació n
och strukturcll enhet." del cará cter humano por los planetas, de modo que personajes como Hotero o
'°‘ Ibid. pàg. 35.
"" Ibid.
Amleto pre- sentan rasgos propios de los tipos melancó licos. mientras que
otros como Biar- có n y Estarcatero son individuos coléricos. El Libro IX, segú n
Johannesson"*, está dedicado a Apolo, dios de las nueve Musas y del sol,
representado en ocasiones con una corona de doce joyas que simbolizan
los meses del añ o y s doce signos del Zodíaco, pues descubre diversas
alusiones al nú mero doce, al tres o a los mú ltiplos de tres: las nueve frases
del discurso del joven

"Ibid. págs. f4 y
ss.
’”‘ Ibid. pógs. 62 y 6ñ.
’“ Ibid. pág. 6I .
* Ibid. pág. 204.
e ancianos instituidos como jueces en las leyes de Regnero, Junto con otros autores medievales Saxo participa del gusto por los
ue mueren con Vitserco o los tres hijos de Regnero que tó picos o loci communes. Fó rmulas de expresidn y pensamiento como la cap-
erte. tatio beiievoleuüae, la intenció n de sal var del olvido las hazañ as de sus ante-
pasados o la alabanza del personaje al que está dedicada la obra las encon- El historiador danés, al igual que Snorri Sturluson y otros escritores
tramos en su Prdlogo y también en otras obras de escritores de la época". dievales, sigue las pautas del evemerismo al tratar el cará cter de las
Otro tdpico presente en todo el pensamiento medieval que Saxo anti- s divinidades. Evémero, sabio griego que vivid en los siglos IV y III
no deja de utilizar es la alusidn a la volubilidad de la fortuna. El azar y la a.C., nsideraba que “los dioses eran personalidades políticas que en vida se
casua- lidad desempeñ an un papel fundamental en la existencia humana y atri- eron poder divino y establecieron en beneficio propio cultos
nos to recuerda precisamente el triste fin de Regnero en el pozo de las religio-
serpientes"': “De modo que rebajado de magnífico vencedor a la miserable .” Ciceró n y Plutarco, en la antigü edad, rechazaron esta teoría, pero a
suerte de San Agustín y San Isidoro pasó a los autores medievales. De esta
utivo, demostró que nadie ha de confiar demasiado en la fortuna.” anera se despojd a la mitología de todo carä cter religioso para interpretarla
o enseñ anza moral'". No es de extrañ ar, pues, que Saxo se exprese en

nsamiento. “Antiguamente algunos instruidos en las artes mägicas, Tor, por


puesto. y Odín y otros muchos expertos en los asombrosos engañ os de los
Saxo acusa, segú n Johannesson"', el influjo de la fiJosofía antamientos, empezaron, tras cautivar las almas de los simples, a arrogar-
plató nica. especialmente el de las teorías expuestas en el diálogo Zíixeo, ara sí el rango de divinidad. A Noruega, Suecia y Dinamarca, rode
cuyas ideas pudo conocer mediante los comentarios del mismo que or los lazos de una irracional credulidad, las mancillaron con
realizaron Macrobio y Marciano Capela, así como por la traducció n latina flujo de sus fraudes provocándoles el deseo de que les rindieran culto. Y
de Calcidio. La cosmo- logia plató nica, por otra parte, fue aceptada con rsta tal punto se propagd el efecto de sus supercherías que. adorando los
pequeñ as variaciones por los Padres de la Iglesia y los exegetas de la Biblia mă s en éstos mismos un cierto poder divino y considerá
como una anticipacidn de la doctrina cristiana. De la misma manera nuestro ices de los dioses, tributaro
autor intenta conjugar la tra- dicidn bíblica con los mitos platdnicos al igual hechizos y mostraron al sacrílego fraude el respeto debido a las cosas sagra-
que San Agustín en su comen- tario del Géiiesis, donde llega a ver en el das.”
Tínieo una imagen obscura, pero Georges Dumézil"‘ en un interesante estudio de ciertos pasajes de la
veraz del mismo acto divino de la creacq idn' fi2 ra de Saxo demuestra que el sabio danés se sirve de los mitos a él llegados
ara elaborar sus propias versiones de los mismos, alterando su forma
“” Vid. A. Tcilgârd Laugescn. “Prologen til Gesta Danorum” en: l. Boserup (ed.J, Su. os(u‹Iier, origi-
1975, págs.10-40.
“’Op. cic päg. 461.
”' Vid. Johannesson, op. cit. pág. 69 y ss. ág. 78.
“ Vid. Die Fruginenłe der griecliisclieit Hisioriker, hrsg. von F. Jacoby. Berlin y Leiden,
923-.18, cit. por G. Lorenz. S. Siurlusoit. C '/fnginr›ing, Darmstadt. Wissenschaftliche Buch-
-
esellschaft, 1984, pág. 34.
40-
Vid. P. López Estrada, In(raducciún n Iu literulura iiaedieval es¡›ańoIu, Madrid, Gredos,
9, pág. 117.
Ip. cit. pág. 274.
id. G. Dumćzil, Del ittito a la novelu. La snga de Hudingus y ofro8 ensayos, Madrid,
ondo de Cultura Econdmica, 1973, pág. I86.

Birgit Strand destaca que Saxo se niega i


elatos novelescos a partir de numerosas narraciones míticas, méri'o de ciertas mujeres que aparecen en su obra, buscando siempre
por 'o que muchos de sus informes no han de ser considerados como testi- o que reprocharles o atribuyendo a los hombres sus aciertos. Señ ala asi-
monios originales opuestos a los de otras fuentes nó rdicas como las sagas difie- os de la Sngn de Rngiiar A pesar de ello su voluminosa cró -
o las Eddas. De ahí oue su versió n de las gestas de Regnero, por ejemplo, nica es un nunto obligado de referencia para el estudio de la literatura y mito-
logía nó rdicas. mo que el papel de la mujer, aunque secundario, es má s importante en los
Herrmann"’ llama a Saxo “aristdcrata de los eros nueve libros que en los restantes y que a medida que se va
ç ar su ascendencia y profesió n se halla vinculado a las clases dominantes. introdu- o el Cristianismo disminuye la presencia de la mujer en la
£lesprecia actividad o, abogado, cocinero o actor. Here- Historia esa, con lo que se pone de manifiesto la devaluació n de la
el gusto Dor 1» »‹do rr¡jlitar v las hazañ as guerreras y se primitiva J@ y el nuevo modelo de
socie-
para aleccionar a
las e incitarlas a Oue las emulen En Saxo abundan también las repeticiones de hechos, expresiones y
A pesar de su generalmente aceptada condicidn de clérigo, su obra pensamientos, lo que obedece, segú n Johannesson"", a su intenció n de
pia de los géneros literarios medievales. 3emostramos que la historia se repite constantemente y que de este modo
Ni milagros ni cita una sola vez al diablo, incluso para algunos unos acontecimientos presagian otros. Por ello habla de cierta simetría en su
autores obra, en la cual los acontecimientos de los ocho primeros libros se ven refle-
gioso, lo q o es exacto. Suele maui jados en cierto modo en los ocho siguientes.
festarlo en los ú ltimos libros de su b « » sorprende en ocasiones por su vehe- Por ú ltimo señ alaremos que no todo es erudició n en la his ria
mencia. Daiiesn. Nuestro autor da en ella también cabida a la sabiduría popular, r• re-
sentada por los proverbios. É stos aparecen insertados tanto en prosa con c en
verso y editores como Stephanius y Mü ller los se
resultan fundamentales para comprender el contexto en el que son citados.
erísticos de su pensamiento es
su misoginia, propia de la mentalidad medieval, o se en un
mayor grado que en otros cró nicas da II.2.5. Arquetipos y modelos.
señ ala Nanna Damsholt . Las mujeres de la Historia Dniie son dé
iles, i afieles y están llenas de defectos. Con frecuencia sor gad por Al margen de las crónicas danesas anteriores a él, Saxo utilizd COMO
aban- u papel y adoptar costumbres masculinas y re‹ en por ello un modelos a otros historiadores medievales, así como a diversos autores clási-
to COS.
nte. É l mismo cita expresamente a Beda el Venerable y a Dudó n de Aqui-

"’ Vid. Herrmann, op. cit. pâg. 37: “Er ist Aristokrat vom Scheitel bis zur Sohle".
"’ Vid. N. Damsholt. “Women in Latin Medieval Literature in Denmark e.g. Annals and Chro-
nicles" en: Asyecis of Feitiule Misience. Procccdings from the St. Gertrud Symposium Vid. B. Sirand. "Women in gesta Danorum" en: K. Wriis-Jensen (ed.), 1981, pägs. 13.'ï -167.
"Womcn in the Middle Ages" , Copenhague. I9ü0. p/Igs. 58 y ss., cit. por N. H. Holmqvist- '^' Vid Johannesson. op. cit. pägs. 86 y ss.
Larsen, Mper, skjoldiiiper og krigere, Copenhague. Museum Tusculanum, 1983, pâg. 25.
I y a Pablo el Diá cono en el Libro VI De Marciano Capela toma igualmente nuestro autor numerosas
án de Brema y Godofredo de Monmouth debió de expresiones y, al igual que él, recurre a la técnica del prosiineiruin, con-
o menor medida, aunque no podemos precisar si tuvo acceso sistente en intercalar poemas en la prosa. Otros historiadores medievales,
dir obras o las conoció por referencias orales. como Dudó n, también la empl
Justino y Valerio Má ximo son los ú nicos autores de quienes podemos vimos, es muy usada en las s:
decir casi con total seguridad que fueron conocidos directamente por Saxo siciones poéticas en su voluminosa Heimskriiigla . Precisamente en
gracias a la mencidn de sus manuscritos en el testamento de Absaló n, ro IX deja de utilizar Saxo esta técnica y no lo vuelve a hacer en los
como ya vimos en el apartado II.1. En el Libro IX, por ejemplo, el pasaje en siguientes. Parece que la reserva ú nicamente para los ocho primeros,
el que se narra có mo acoge Ivaro la muerte de Ragnar está claramente e abarcan los tiempos paganos, mientras que destina la prosa a los
inspirado en Valerio M5ximo (4,1,13)"'. libros que s istiana. Al actuar el Libro IX de
puente entre ambos períodos el autor decide prescindir de una técnica má s En el segundo tenemo rciano Capela, cuya
propia de las fuentes paganas. Es también muy significativo el hecho de obra sirve al historiador danés como manual de estilo y enciclopedia. De
que en este libro aparezca por ú ltima vez Odín, bajo el nombre de él toma no só lo expresiones, sino también nombres de algunos espectros y
Rostaro. descrip- ciones matemá ticas y geométricas.
Herrmann", en un exhaustivo estudio al que poco cabe añ ad En el tercer grupo se incluyen escritores de los que toma no só lo
de en tres grupos los autores utilizados por Saxo. palabras aisladas, sino frases enteras, como son Salustio, Quinto Curcio
En el primero aparecen mayoritariamente poetas, de los cuales emplea Rufo, Justino y Valerio Máximo'2‘.
Saxo palabras o expresiones presentes en otros autores como otras que no
son de uso común. Entre ellos se encuentran Virgilio, Ovidio, Lucano,
Prudencio y Amiano Marcelino. En este grupo también incluye Herrmann la II. 2.6. Lengua y estilo.
Vulgata.
El estilo de la Historia Danesa es muy distinto al de las sagas
islan- esas y mucho más elaborado que el de otras cró nicas nó rdicas
”' Vid. Herrmann, op. cix. pág. 33.
medievales escritas en latín. La obra de Saxo es más extensa que las obras de
”' Vid. K. Friis-Jensen, óóxo Graininnticus na £o/i/l Poei. Roma, L’Erma di Breischneider,
1987, págs. 29 y ss. Sven Agge- sen y Teodorico el Monje o la Cró nica de Roskilde y las supera
'“- Vid. Herrmann, op. cit., I, pág. 29 y ss. con diferen- ia en muy diversos aspectos.
Segú n Herrmann™" aparecen en la Historia Danesa unas 7.250 pala-
as, sin contar pronombres, preposiciones, numerales, conjunciones y partí-
las, lo cual nos puede dar una idea de los conocimientos lingü ísticos
de estro autor. Gran nú mero ellas son extraídas de autores latinos de todas
las cas y géneros, ademá s de algunas que no se hallan en ningú n
escritor
nocido.
Johannesson" considera el estilo de los ocho primeros libros
má s tico y lleno de elementos alegó ricos y ornamentales, mientras
que los os ocho son compuestos bajo el influjo de la divisió n de los
cinco géneros a retó rica clá sica: geiius hoiiesiwn, aiiceps, adniirabile,
humile y obscu- n el Libro IX encontramos el geiius hoiiesium, con el
que Saxo pre-
e llamar la atenció n del lector sobre los vicios y virtudes mediante la

Vid. K. Priis-Jensen, *the Lay of Ingellus an its classical models” en: K s-Jensen (ed.),
. cit., 1981, pàgs. 65-77; id. [Link] o8 Vergil. En annlyse nf 1931-udgavens Ve iI¡›nrnIleler,
penahgue, Museum Tusculanum, 197.5; G. Brugnoli, “Gli auciores di Saxo" en C. Santini
). Saco Craininaticus. TrO stofiO8+%ia e lelteratura, Roma, Il Calamo, 1992, pàgs.27-45.
id. Herrmann. op. cit., I, pàg.444.
id. Johannesson, op. cit. p \gs.47-48.
antítesis como forma de pensamiento y estilo. Es un libro que abunda, segú n las construcciones participiales. Como recursos estilísticos má s
el autor sueco, en exempla morales. destacados señ alaremos las preguntas retó ricas, quiasmos, apóstrofes,
Apuntaremos someramente algunas de las características de la len- antítesis y parano- masias, al igual que numerosas repeticiones de
gua de Saxo, como son el uso de los adjetivos en -bundus, los adjetivos neu- pensamientos y hechos.
tros con substantivos en genitivo, numerosos comparativos y superlativos y Citaremos, por ú tlimo, las palabras que un insigne humanista,
Juan Luis Vives, dedicó a la obra y al estilo de nuestro autor": as que no hemos tenido acceso, pero que citamos igualmente en la biblio-
“Saxo Gramätico escribe sobre los daneses cosas que saben a leyen- rafía por el valor que tienen para el estudioso de la Historia Danesa .
da, de modo que creerú s que fueron inventadas para provocar el asombro de Con el presente trabajo pretendemos ofrecer al lector las versiones
los demãs pueblos. Pero has uel siglo y en drdicas mă s extensas que se ocupan de las gestas de Ragnar y sus hijos,
aquel país, su discurso y la elegancia de su estilo." uizá los mã s conocidos exponentes de la mentalidad y modo de vida de
los ikingos. Hemos intentado recoger de la manera mă s fiel posible el
peculiar stilo de estos dos textos. Para ello, at verier la saga islandesa,
III. SOBRE LA TRADUCCIÓN. hemos man- nido la altemancia de tiempos en pasado y presente y de los
estilos directo indirecto, tan característica de estas narraciones. En la
Para realizar nuestra versió n de la Sagn de Ragnar hemos traduccidn de los Sennas escfildicos hemos conservado los kenningar y los
utilizado la edicidn de Ö rnó lfur Thorsson, Völsunga sagn og Ragtiars saga UB nombres poéticos los hemos explicado en las notas a pie de pá gina. En la
brókar, que sigue el texto del manuscrito 1824b 4to, y respetado su versidn del texto de ixo hemos intentado reflejar fielmente la complejidad
numeració n de los capítulos y estrofas. Hemos consultado en ocasiones la de su sintaxis y de su
reelaboració n de esta saga por A. Ekermann en ForwordisM Sagor, la cual :tilo, como contrapunto a la simplicidad sintá ctica de la saga. Hemos consi-
nos ha sido de uti- lidad a pesar de que no incluye los dos primeros •rado convenience numerar, entre corchetes, los párrafos del Libro IX de la
capítulos y algunos pasajes. Nuestra traducció n del texto de Saxo se ha istoria Daiiesa de la edicidn de Mü ller y Velschow relativos a la vida y
basado en la edició n crí- izañ as de Regnero.
tica de P. E. Mü ller y J. M. Velschow. Para llevarla a cabo hemos consultado Deseamos agradecer sinceramente a los profesores D. Enrique Ber-
las versiones de P. Herrmann, P. Fisher, O. Elton, W. Horn, N. F. S. Grundt- irdez y D. Luis Lerate sus acertadas correcciones y sabios consejos en mate-
vig, L. Koch-M. A. Cipolla y la de J. P. Troadec cicadas en la bibliografía. de lengua y literatura islandesas. Al traductor y escritor D. Kristinn R.
Conocemos otras como la de E. C. Christiansen y la del Prof. Y. Taniguchi, fsson y al profesor D. José Esteve debemos, respectivamente, la detenida
a isidn de la traduccidn de la saga islandesa y la del texto latino de Saxo.
indicaciones del profesor D. Karsten Friis-Jensen, así como el material
en ocasiones nos ha suministrado, han sido igualmente de gran utilidad.
" Vid. J. L. Vivis. De Disciylinis Libri XII. Seperti de Corni¡ilibus Arlibus: quinine cfc tra- el aliento y el apoyo que todos ellos han dispensado siempre a nuestra
deiiJis Disciylinis, Nápoles. Ț ypographia Simoniana, 1764. pág. 366. Erasmo de Rotterdam se
expresa en téminos parecidos en su Diálogo Ciceroniano (Vid. O. Erasmi, Dialogue Ciceronia-
a habría sido mucho má s difícil dar forma definitiva al volumen que el
nus, sive De oyiiiiio generr direndi, Lciden, ex officina Joannis Maire, 1653, pãgs. 175 y ss.). or tiene ahora en sus manos. Los errores que puedan aparecer en ambas
siones son responsabilidad ú nica del traductor.
Por ú ltimo, queremos dedicar unas palabras de recuerdo a D. Joaquín
ez Ferrer, buen conocedor y estudioso del mundo nó rdico que no pudo
finalizado su proyecto.

Valencia, 24 de febrero de 1998.


La Saga De
Ragnar Calzas
Peludas
LA SAGA DE RAGNAR CALZAS PELUDAS

Cuando Heimir de Hlymdalir' tuvo conocimiento de que Sigurd y Bryn-


ild habían muerto, su hija Áslaug, que era también hija adoptiva de
Heimir, ía entonces tres años de edad. El sabía que intentarían matar a la
niña y a tirpe. Le sobrevino tan gran pesar por Brynhild y su hija
adoptiva que
preocupaba ni de sus dominios ni de sus bienes.
Se da entonces cuenta de que ya no puede ocultar allí a la niña. Hace cons-
ir un arpa tan grande que podía meter allí a la niña Aslaug y muchas joyas
oro y plata*, viaja después por muchas tierras y, finalmente, se dirige hacia
s países del norte. El arpa estaba tan habilmente construida que se podía
hacer y unir por las junturas, y durante el día acostumbraba a abrir el arpa
y lavar a la niña cuando pasaba por algún río lejos de cualquier ciudad. Lle-
también una sola cebolla de vino' y le daba de comer a ella. La
propie-
d de esta cebolla es que uno puede vivir mucho tiempo aunque no tenga
gún otro tipo de alimentación. Y cuando la niña lloraba, tocaba el arpa, y
lla callaba, porque Heimir era muy diestro en las artes que en aquella
época daban al uso. Llevaba también muchas telas valiosas junto a ella
en el
a, y mucho oro.
Sigue viajando hasta que llega a Noruega, y llega a una pequeña granja
e se llama Spańgarheid‘; allí vivía un hombre que se llamaba Áki. Tenfa
a mujer que se llamaba Gríma. No había allí mfis hombres que ellos.

Heimir está casado con Bekkhild, hermana de Brynhild, y ćsta le pide que se ocupe de su

Th as solda como
egalo un perro mediante un músico que Io Ilevs en su violin (vid. McTurk. op. cit. págs. 235-

mlaukr. No se ha logrado identificar este pIanta. En ocasiones se prefiere lv lectura vin-


; "cebolla que provoca la embriaguez".
Terrmann (op. cit. pág. 622) idenlifica este lugar con Spangereid. una pequefla lengua de lie-
que une la localidad de Lindesncs, at sur de Noruega. con tierra firme. Sobre la "leyenda
Spangereid", sus motivos, desarrollo e incorporación a la saga vid. McTurk, op. cit. págs.
9 y ss.
Ese día había ido el hombre al bosque, pero la vieja estaba en casa y salu- dó a visto nunca a nadie igual a él,
Heimir y le preguntó quién era. Le dijo que era un mendigo y le pidió techo a la liento."
vieja. Ella dijo que no llegaban allí muchos, así que lo recibiría bien si creía Entonces dice el hombre: “No me parece aconsejable traicionar pocos
necesario permanecer allí. A continuació n dijo él que le parecería má s con veniente que vienen por aquí.”
para la comodidad de un huésped que el fuego estuviera encen- dido ante él y que “Por eso eres tan pusilá nime, porque todo te parece demasiado difícil, así que,
después se le acompañ ara al cuarto donde iba a dormir. Y una vez que la vieja una de dos, o lo matas o lo tomo a él por marido y te expulsamos de aquí. Adem5s,
hubo encendido el fuego, colocó él el arpa junto a sí, sobre el banco. La vieja puedo contarte la conversació n que tuvo conmigo esta noche, que te parecerá
hablaba por los codos. Se fijd en el arpa reiterada- mente, porque los flecos de una poco interesante. Me habló amorosamente, y he decidido tomar- lo a él por marido
valiosa tela sobresalían de ella. Cuando él se calentaba junto al fuego vio ella un y arrojarte de aquf o matarte si no quieres hacer lo que yo quiero.”
valioso anillo de oro destacar bajo sus harapos, porque él iba muy mal vestido. Y
Y se cuenta que el hombre estaba dominado por su mujer, y ella habla hasta
cuando se hubo calentado lo sufi- ciente, tomó la cena. Después de esto le pidid a
que él cede a su provocacidn, toma su hacha y la afila bien. Y cuando está
la vieja que le acompañ ara hasta donde iba a dormir por la noche.
dispuesto, lo acompañ a la vieja hasta donde duerme Heimir. Salían de allí
Entonces dice la vieja que sería mejor para él fuera que dentro, “porque mi fuertes ronquidos.
marido y yo solemos charlar bastante cuando él regresa a casa.” Entonces le dijo la vieja a su marido que realizara la agresió n lo mejor
El le pide que decida ella. Sale entonces, y también ella. É l coge el arpa y se la posible, “y aléjate rá pidamente corriendo porque no podrá s soportar sus gri- tos y
lleva consigo. La vieja sale y se dirige a un granero de cebada y lo acom- pañ a hasta alaridos si consigue ponerte la mano encima.” Ella coge el arpa y echa a correr
allí; le pide que se instale y le dice que espera que disfrute del sueñ o. La mujer se con ella.
aleja y se ocupa de lo que tenía que hacer mientras él se duerme.
El hombre se dirige hacia donde duerme Heimir. Le golpea, le causa una gran
El hombre regresa a la casa transcurrido un rato, pero la mujer ha hecho muy herida y suelta el hacha. Echa a correr entonces lo má s rapido que puede. Heimir se
poco de lo que tenía que hacer. É l estaba agotado cuando llegó a casa, y de mal despierta por la herida, que era suficiente para provocar su muer- te. Y se dice que
humor, porque aú n estaba por hacer todo aquello de lo que ella debía ocuparse. El se produjo tan gran estruendo en su agonía que cayeron a tierra los pilares de la
hombre dijo que había una gran diferencia entre sus suertes, por- que él trabajaba casa y se demimbó toda ella y se produjo un gran tem- blor de tierra. Y así
cada día más de lo que podía. mientras que ella no quería hacer nada de termina su vida.
provecho. El hombre llegó donde estaba la mujer. Le dijo que lo había matado, “aun- que
“No te enfades, marido mío,” dijo ella, “porque puede ser que consigas hubo un momento en que no sabía yo có mo acabaría esto. Ese hombre era
rá pidamente que seamos felices toda la vida.” asombrosamente fuerte, pero espero que esté ahora en el infierno."
“¿Có mo es eso?”, dice el hombre. La vieja le agradecid su trabajo: “Y espero que ahora tengamos mucho
La mujer responde: “Ha llegado a nuestra casa un hombre y creo que lleva dinero. Veamos si he hablado con razó n."
muchísimo dinero consigo. Es ya muy entrado en añ os y, aunque debe de haber Entonces encienden fuego y coge la mujer el arpa; quería abrirla, pero no podía
sido el mejor de los guerreros, ahora está muy cansado; no creo haber abrirla, a no ser que la rompiera. porque no tenía destreza en las manos. Cuando
consigue abrir el estuche, ve allí una niñ a como nunca creía haber
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visto, y había en el estuche ademá s mucho dinero. confía en uno trae malos resultados. Me parece que tendremos que
Dijo entonces el hombre: “Con frecuencia sucede que traicionar al que ocupamos de ella."
La mujer responde: “Esto no entraba en mis planes, pero ahora no hay que II
hacerse reproches.”
Entonces le preguntd de qué familia era. Pero la niñ a no respondid nada, Herraud se llamaba un jarl ’, poderoso y afamado, de Gotlandia'. Estaba
como si todavía no hubiera aprendido a hablar. casado. Su hija se llamaba Thó ra. Era la má s hermosa de todas las mujeres
“Sospecho que nuestra decisió n tendrá malas consecuencias,” dice el por su porte y la má s distinguida en todos los aspectos que se puedan dar y
viejo. “Hemos cometido un gran crimen". ¿Có mo vamos a cuidar ahora de que es mejor poseer que carecer de ellos. Por sobrenombre era llamada Cier-
esta niñ a?” va de la Fortaleza porque destacaba en belleza entre todas las demá s mujeres
“Eso es evidente," dijo Gríma. “Se llamará Krá ka’, como mi madre.” así como el ciervo entre los otros animales.
Dijo el hombre: “¿Qué haremos con esta niñ a?” El jarl amaba mucho a su hija. Hizo construir para ella una cabañ a cerca
La vieja respondid: ‘tengo una buena idea. Diremos que es hija nuestra y del palacio del rey, y alrededor de esa cabañ a había una valla de madera. Era
la criaremos.” costumbre del jarl enviar a su hija cada día algo para su distraccidn y dijo que
“Eso no se lo creerá nadie,” dijo el hombre. “Esta niñ a tiene un aspecto así lo seguiría haciendo. Se cuenta que le hizo llegar un día una pequeñ a ser-
mucho má s distinguido que el nuestro. Ambos somos muy feos y no se con- piente, extraordinariamente hermosa. Y le gustó esta serpiente y la metió en
siderará posible que hayamos tenido una hija semejante, con lo feos que su cofre y depositó oro bajo ella. Poco tiempo estuvo allf dentro antes de cre-
somos nosotros dos." cer mucho, y también el oro bajo ella. Resulta entonces que ya no tiene espa-
Dijo entonces la mujer: “No sabes que conozco un ardid para que esto no cio en el cofre y permanece fuera enroscada alrededor del mismo. Y por ú lti-
parezca increíble. Le cortaré todo el pelo y la untaré de alquitrán y otras mo sucede que ya no tiene sitio en la cabañ a, y el oro va creciendo bajo ella
cosas para que, como es de esperar, le crezca el cabello lo menos posible. al igual que la propia serpiente.
Luego llevará un sombrero. Tampoco irá bien vestida. Entonces tendrá nues- Yace enroscada alrededor de la cabañ a de tal manera que se juntan la cabe-
tro mismo aspecto. Puede que la gente crea que yo fui muy hermosa za y la cola, y se hace difícil de tratar y nadie se atreve a acercarse a la caba-
cuando joven. También trabajará en lo peor que haya.” ñ a por culpa de esta serpiente excepto el ú nico que le lleva el alimento y los
El hombre y la mujer pensaron que no sabía hablar porque nunca respon- bueyes que necesita como comida. Al yarf le causa gran pesar y hace la
día. Se hizo lo que la vieja planeó . La niñ a crecid en medio de una gran solemne promesa de entregar a su hija en matrimonio al hombre, sea cual sea,
pobreza. que dé muerte a la serpiente. Y el oro que hay bajo ella será su dote. Esta noti-
cia se extiende por todo el país, pero nadie confía en vencer a esta enorme
serpiente.
Por haber fallado a los deberes de hospitalidad, de cuya importancia entre los antiguos ger-
manos ya habla Tácito (Cen›innio, 21,2}: "Neg8r cobijo a cualquiera de los morales es con-
siderado una impiedad."
^ “Corneja."

-54-

Tftulo nobiliario escandinavo, el más allo después de la realeza.


Región del sur de Suecia.

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Por aquella época estaba at frente de Dinamarca Sigurd Anillo. Era un rey
poderoso que se hizo famoso por la batalla que trabd con Harald Diente de
Guerra en Brá vellir, donde por su causa muriö Harald, lo cual se hizo célebre le hiere, pues le protege el atuendo que hizo confeccionar. Y los que estaban
en toda la parte norte del mundo’.
en la cabań a se despiertan con el ruido y salen de la cabań a. Entonces ve
Sigurd tenía un hijo que se llamaba Ragnar. Era de gran estamra, de her-
Thö ra a un hombre grande alejarse de la cabań a y le pregunta por su nombre
moso aspecto y dotado de gran inteligencia, generoso con sus amigos y terri- y a quién quería encontrar. É l se detiene y recita esta estrofa:
ble con sus enemigos. Cuando tuvo edad para ello, se buscd una tropa y bar-
cos de guerra y se convirtiö en el má s grande guerrero, de tal modo que
1. “He arriesgado mi ensalzada vida,
apenas se podía encontrar uno como él. Tiene noticia de lo que eł jarl
hermosa muchacha, a la edad
Herraud había dicho, pero no le da importancia y hace como si no supiera
de quince inviernos"'
nada. Se hace confeccionar un atuendo de extrañ o género. Eran unos calzo-
ensarté al pez de la tierra".
nes velludos y una capa con copos de algodö n entretejidos. Y cuando están
Sufriría amarga desgracia si me mordiera
la rá pida muerte,
si el enroscado salmö n del prado'
se abalanzara sobre mi corazdn.”
, terminados, los hace hervir en pez. Luego los oculia. Luego se alejó y ya no habló mfis con ella. La hoja de la lanza se quedö
' Es un verano cuando conduce a su tropa a Gotlandia y deja su barco en en la herida, pero él llevaba consigo el asta” . Después de haber escuchado
una bahía escondida que estaba cerca de donde gobernaba el jarl. Y después esta estrofa, entendiö ella lo que le dijo sobre sus intenciones y la edad que
de haber pasado una noche allí, se despierta muy de mañana, se levanta, coge tenía. Y entonces reflexiona sobre quién sería ese hombre y se pregunta si es
el mismo atuendo de guerra del que antes se ha hablado, se lo viste, toma una un ser humano o no, porque su tamań o le parece tan grande como el que se
gran lanza en su mano, se aleja de los barcos solo hacia donde hay arena y dice de los monstruos a la edad que él tenía, pero vuelve a la cabañ a y sigue
allí se revuelca en ella. Y antes de ponerse en camino, quita de la lanza el durmiendo. Y cuando por la mañ ana salen los hombres, se percatan de que la
clavo que sujeta la hoja y se aleja de los barcos solo hacia el portdn de la for- serpiente estaba muerta y traspasada por una gran hoja de lanza que estaba
taleza del jarl tan pronto que todos los hombres estaban durmiendo. fuertemente hundida en la herida. El jnrl hace sacarla de ahí, y era tan gran-
Entonces se dirige a la cabañ a. Cuando entra en el recinto vallado donde de que para muy pocos resultaba apropiada como arma. Entonces piensa el
estaba la serpiente, le asesta una lanzada y luego retira la lanza hacia sí. Y
golpea otra vez. Este golpe alcanza la espina dorsal de la serpiente, y ella se
” La mayorfa de edad se alcanzaba en la antigua Escandinavia a los quince años. La tarea de
revuelve con tanta rapidez que la hoja se suelta del asta, y se produce tan dar muerte a un monstruo o animal parece relacionada con ciertos ritos de iniciación (vid.
gran estruendo en su agonía que tiembla toda la cabañ a.Y Ragnar se aleja de McTurk, op. cit. págs. 68 y ss.). Tambićn Saxo narra en el Libro I cdmo el rey Esquioldo
(Skjöld. en fuentes islandesas} captura un oso cuando apenas cuenta quince aî\os (op. cit. pśgs.
nuevo. Entonces le alcanza un chorro de sangre entre sus hombros, pero no 21-24).

”° Keiiititig: la serpien\e.
" Esta batalla pertencce at repenorio ćpico de los antiguos cscandinavos. Saxo la describe pro- " Tń stá n, en el pœma de Gottfried. mata un dragdn y le corta la lengua para po‹Jer probar des-
fusamente en cl Libro VIII de su obra y atribuye at hćrœ Estarcatero (Starkad el Viejo, en las pućs que es ćl quien realizó la hazaî\a y no un lacayo que se la atń buye (vid. McTurk, op. cii.
fuentes islandesas) la auton”a de un poema sobre la misma. pśg 236).

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rey en lo que había prometido a aquel que diera muerte a la serpiente y le allegados y su hija sobre qué busca él, y se imagina que querrá obtener la
parece que no sabe si un ser humano había causado eso o no, y delibera con sus recompensa que se había ganado.
Entonces propuso ella hacer convocar una asamblea multitudinaria: “Y
pídeles que vayan a ella todos los hombres que no quieran sufrir la cdlera del jnrl y
puedan de una u otra manera atender a la invitacidn de ir a ella, y si hay alguno que IV
sea responsable de la herida de la serpiente, debe llevar allí el asta que
corresponda a la hoja.” Llega hasta los barcos de Ragnar la noticia de que allí cerca se convoca- ba
Esto le parece magnífico al jnrl y hace convocar la asamblea. Y cuando llega una asamblea. Entonces sale Ragnar de los barcos con casi toda su tropa camino
el día en que debía celebrarse la asamblea, se presentan el jarl y otros hombres de la asamblea. Cuando llegan allí, se detienen a cierta distancia de los otros
poderosos. Se reú ne allí una gran multitud. hombres, porque Ragnar se percata de que había llegado má s gente de lo que era
habitual.
Entonces se pone en pie el jnrl, pide silencio y habla. Da las gracias a la gente
por haber atendido a su convocatoria y después explica lo que ha suce- dido.
Primero, lo que había prometido al hombre que diera muene a la ser- piente,
después, que la serpiente ya está muerta y que el que ha llevado a cabo esta hazañ a
ha dejado clavada la hoja de su lanza en la herida: “Y si alguno que haya venido
a la asamblea tiene el asta que encaja en esa hoja, que lo manifieste y acredite así
su afirmació n. Yo cumpliré todo lo que prometí, sea del rango que sea, mayor o
menor.”
Y concluye su discurso haciendo mostrar la hoja de su lanza a cada uno de los
que estaban en la asamblea y ordena que le diga quién es el responsable de
aquello o que tiene el asta que encaja ahí. Así se hace. No se encuentra a nadie
que tenga el asta en cuestidn.
Entonces se acercan adonde estaba Ragnar y se le muestra la hoja de la
lanza, y reconoce ser su dueñ o, porque allí encajan una y otra, el asta y la hoja. Y
la gente cree saber entonces que él es quien ha dado muerie a la ser- piente; y por
esta hazañ a se hizo muy célbre en todos los países del norte. Solicita en
matrimonio a Thdra, la hija del jnrl, lo que acepta éste de buen grado; ella le es
entregada y se organiza una gran fiesta con los mejores medios de esa regidn.
En esta fiesta se casó Ragnar. Cuando terminó la celebracidn marchó Rag- nar a
su reino y gobernó allí y amó mucho a Thdra. Tuvieron dos hijos. El mayor se
llamó Eirík y el menor, Agnar . Fueron de gran estatura y hermoso aspecto. Fueron
-5 8-
también mucho mas fuenes que la mayoría de los otros hom- bres que en aquel
entonces vivían. Aprendieron todo tipo de habilidades.

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Pero una vez Thó ra se sintid enferma y murió de esta enfermedad. A Rag- otros hombres para que lo gobernaran junto con sus hijos. É l se dedicd
nar le causd esto tan gran pesar que no quería gobernar el reino y escogió entonces a la misma actividad que había realizado antes y participd en
saqueos y, dondequiera que fuera, obtenía la victoria.

Un verano dirige sus barcos a Noruega, porque allí tenía muchos parien-
tes y amigos y quería visitarlos. Llega por la noche con sus barcos a un
pequeñ o puerto cerca del cual había una granja que se llamaba Spangarheid,
y permanecieron en el puerto esa noche.
Cuando llegd la mañ ana los cocineros tuvieron que ir a tierra para hacer
el pan. Vieron que había una granja cerca de ellos y les parecid mejor ir a la
casa y ocuparse de eso allí. Cuando llegaron a aquella pequeñ a granja encon-
traron una persona con la que hablar, que resultó ser una vieja, y le pregun-
taron si era ella la señ ora de la casa y cdmo se llamaba.
Ella dice que es la señ ora de la casa, “y mi nombre es raro. Me llamo
Gríma. ¿Y quiénes sois vosotros?”
Ellos dijeron que eran servidores de Ragnar Calzas Peludas y querían lle-
var a cabo su encargo: “Y queremos que trabajes con nosotros.
La vieja responde que sus manos estaba muy torpes, pero hubo un tiem-
en el que yo podía realizar con éxito mi trabajo, pero tengo una hija
que
se ocupará con vosotros de eso, regresará pronto, y se llama Krá ka. Aunque
ahora sucede que apenas puedo con ella.’
Krá ka había ido por la mañ ana a cuidar el ganado, y cuando ve que habí-
an llegado barcos a la costa, grandes y numerosos, se prepara y se lava. La
vieja se lo había prohibido, porque no quería que nadie contemplara su belle-
za, pues era la má s hermosa de las mujeres y su pelo era tan largo que la
ubría toda y alcanzaba la tierra y tan hermoso como la más hermosa seda. Y
entonces llega a casa Krá ka.
Como los cocineros habían hecho fuego, se da cuenta Krá ka de que habí-
n llegado allí hombres, a los que nunca había visto antes. Ella se queda
servándolos y también ellos a ella. Y le preguntan a Gríma: “¿Es ésta tu
la hermosa muchacha?”
“No es mentira,” dice Grfma, “que ésta sea mi hija.”
“Pues sois asombrosamente distintas,” dicen ellos, “con lo horrible que tú
eres. No hemos visto nunca una muchacha igual de hermosa y no le vemos mucho en cuanto a como era antes.”
ademá s ningü n parecido contigo, porque eres un auténtico monstruo.” Entonces deciden que trabaje con ellos.
Gríma responde: “No se me puede ver ahora. Mi aspecto ha cambiado Ella pregunta: “¿Qué debo hacer?”
Le dijeron que querían que amasara y extendiera la pasta, que ellos la
Kráka dice: “Ha hablado así porque es posible, si llegamos a comprender
cocerían después. Realiza luego su tarea y le cunde. Pero ellos la observa-
lo que pretende. Este día, ciertamente, no os acompañ aré, pero mañ ana, bien
ban tan detenidamente que no prestaban atenció n a su trabajo y se les quemó
pronto, iré a vuestros barcos.”
el pan. Cuando terminaron su encargo, regresaron a los barcos. Y cuando
Se marcharon y dijeron a Ragnar que habían quedado en que ella iría a su
tuvieron que distribuir la comida, dijeron todos que nunca habían trabajado
encuentro. Y esa noche permaneció ella en casa.
tan mal y que se merecían un castigo. Y entonces pregunta Ragnar por qué
Y por la mañ ana temprano le dice Krá ka al viejo que iba a ir al encuentro
habían preparado así la comida. Responden que habían visto una mujer tan
de Ragnar: “Pero tendré que cambiar algo mis vestidos. Tú tienes una red
hermosa que no prestaron atenció n a su tarea y que creían que no había nin-
para truchas que me enrollaré, pero dejaré caer por fuera mi cabello y así no
guna otra má s hermosa en el mundo que ella. Como contaron tantas cosas de
iré en modo alguno desnuda. Tomaré una cebolla, que es poca comida, pero
su belleza, habló Ragnar y dijo que seguro que no era tan hermosa como
su olor demostrará que la he probado. Y me haré acompañ ar de tu perro y así
Thdra lo había sido. Dijeron que no era menos hermosa.
no iré sola, aunque no me acompañ ará ninguna persona".”
Entonces dijo Ragnar: “Enviaré hombres para que la observen detenida- Cuando la vieja escucha su plan, le parece que tiene una gran inteligencia.
mente. Si es como decís, se os perdonará este despiste. Si la mujer es fea en
Y cuando Krá ka está lista, se pone en marcha hasta que llega a los barcos:
algú n aspecto de lo que decís, sufriréis un grave castigo.”
y presentaba una hermoso aspecto, porque su cabello era brillante y como de
Y envía a sus hombres al encuentro de la hermosa muchacha porque ese
oro todo. Ragnar la llama y le pregunta quién era y a quién quería encontrar.
día el viento contrario era tan fuerte que no podían zarpar, y dice Ragnar a
Ella responde y recita esta estrofa:
sus enviados: “Si esta joven os parece tan bella como se nos ha dicho, orde-
nadie que venga a mi encuentro, porque quiero conocerla. Quiero que sea
2. “No me atrevo a desatender la invitació n
mía. No quiero que vaya vestida ni desnuda, ni saciada ni hambrienta, y que
porque me pediste venir
no venga sola, aunque no debe acompañ arla ninguna persona.”
a tu encuentro, Ragnar,
Se ponen en camino hasta que llegan a la casa y observan a Krá ka cuida-
ni despreciar la solicitud del rey.
dosamente y les parece esa mujer tan hermosa que creen no haber visto otra
Nadie hay en mi pensamiento,
igual. Le transmiten entonces las palabras de su señ or Ragnar y có mo debía
mi piel no está desnuda,
prepararse. Krá ka pensó en lo que había dicho el rey y en có mo debía prepa-
tengo muy buena compañ ía,
rarse; a Gríma le pareció que eso no podía ser de ninguna manera y dijo que
pero marcho sola.”
el rey no era muy inteligente.

Entonces envía hombres a su encuentro y la hace acompañ ar a su


.g2- barco. Pero ella dice que no quiere ir, a no ser que se le prometa paz para ella
y su acompañ amiento. Cuando es acompañ ada al barco del rey y llega delan-
te de la popa, él extiende su mano hacia ella, y el perro se la muerde. Sus

" Se traa de un moüvo muy común en los cuentos populares, lo”inteügeme


campesino”,
incorporado a la saga (vid. McThrk, op. cit. p4gs. 204 y ss.).

-63-
rda í muere, y no es ésta la mejor manera de respetar la promesa a
ella. Entonces la lleva Ragnar junto a él, en la cubierta de popa, y
charla con ella, le gusta y es amable con ella. É l recitd esta estrofa:
É l dice que le gusta mucho y que cree que ella debe partir con él. Enton-
3. Si el protector de la tierra del padre"
ces dijo ella que no podfa ser. El dijo que quería que ella permaneciera en el
fuera más agradable para la dulce mujer,
barco durante la noche. Ella respondid que no sería antes de que él regresara
ésta, seguramente,
del viaje que había planeado: “Y puede que entonces tengá is otra opinió n."
caería en mis brazos."
Ragnar llama a su tesorero y le pide que coja la tú nica que habfa llevado
Thdra, que era toda bordada en oro, y se la lleve. Y entonces se la ofrece Rag-
Ella dijo:
nar a Krá ka de esta manera:
Sin deshonra me dejará s
ir de aqui
4.“¿Quieres aceptar esta tú nica
si quieres respetar el juramento.
que poseyd Thó ra la Cierva,
ya hemos visitado al portador del yelmo"."
ordada en plata?
Te quedará muy bien este vestido.
Sus blancas manos
recorrieron esta tela,
ella fue hasta la muerte
amada por el budlungo caro a los héroes ".”

Krá ka respondió :

5. “No me atrevo a aceptar


la túnica bordada en plata
que poseyd Thóra la Cierva,
me convienen ropas miserables.
Soy llamada Kráka,
la de vestidos negros como el carbón,
porque he caminado a menudo por las piedras
y persigo a las cabras junto al mar."

aning: el rey. Los budlungos son los descendientes de Budli i (Atila) y Bryn-
" Kenning : el rey, siempre en alusión a Ragnar. ild (Brunilda), como se lee en la Edda Mayor. en la Saga de I‹ ras fuentes.
'° Kenning : el rey.

-65-
ce r, en verdad. la tú nica,” dice ella. “No quiero ir bien ves- entras permanezca en casa del viejo. Puede ser que yo os guste má s si
voy mejor vestida, pero ahora quiero irme a casa. Entonces podrá s mandar a tus 6. Tres grises noches
hombres por mí, si todavía tienes intencidn de que vaya contigo.” debemos yacer juntos en
Ragnar dice que su opinidn no cambiará y ella regresa a casa. Y partieron como la casa
habían planeado cuando tuvieron viento favorable, y él concluyó sus asuntos antes de honrar a los sagrados dioses". Entonces no
segú n había planeado. Y cuando regresa, se dirige al mismo puerto en el que se producirá un gran dañ o
había estado cuando Krá ka fue a su encuentro. Y la misma noche envfa a sus
hombres a buscarla y transmitirle su peticidn de que se fuera con él para siempre. tienes demasiada prisa por engendrar al
Pero ella responde que no irá antes de la mañ ana. que no tiene huesos"."
Krá ka se levanta pronto y se dirige a la cama del viejo y la vieja y les pre- gunta si
están despiertos. Ellos dijeron que sí y le preguntaron qué quería. Ella les dijo aunque recitd este poema, no le dio él ninguna importancia e impuso su untad.
que pensaba marcharse y no permanecer má s tiempo allí. “Y sé que matasteis a
Heimir, mi padre adoptivo, y no tengo a ninguna persona a ien recompensar
peor que a vosotros. Pero como he permanecido con otros mucho tiempo, no
quiero haceros mal. Pero he de deciros que cada que pase sede peor que el
anterior. y el ú ltimo será el peor de todos, y
ahora nos separaremos."
Entonces se dirige a los barcos y es allf muy bien recibida. Sopla un vien- to
favorable. Esa misma noche, cuando los hombres van a acostarse, dice Ragnar
que quiere dormir con Krá ka.
Ella responde que no puede ser: “Porque quiero que te cases conmigo cuando
regreses a tu reino, lo cual me parece un gran honor tanto para mí como para ti
y nuestros herederos, si es que tenemos algunos.
É l satisfizo su petició n y tuvieron buen viaje. Cuando llega Ragnar a su reino
se prepara en su honor un magnífico banquete, y se celebra tanto la fiesta de
bienvenida como su boda. [Link] primera noche que van juntos a la cama, Ragnar
quiere cohabitar con su mujer, pero [Link] pide que la libre de su obligacidn
porque dice que eso traería graves consecuencias si no se hacía como ella quería.
Ragnar dijo que no se creía eso, que el viejo y la vieja no eran agoreros. Le
preguntd cuanto tiempo tenía que ser asf. Entonces respon- dió ella:
Esias "noches de Tobfas" reflejan la anii8ua costumbre de que un hombre que n‹› ando
arrebatara la virginidad a la novia (vid. McThrk, op. cit. pá g. 93). Sax
ibro IX (op. cit. pág. 469) una situación simiJar entre cl rey Gormón y la rcinii Tir
Unas lfneas más abajo, al hablar de fvar, se comprenderá cl significado de cst‹›s
rociado con agua* y fue llamado Ívar. Pero este niñ o no tenía huesos, porque era
como si hubiera un cartílago donde debía haber huesos. Cuando fue joven crecid
Pas6 un tiempo y fue su cohabitaci6n agradable y con gran amor. Enton- ces tanto que no había otros como él. De aspecto era el má s her- moso de todos los
Krá ka siente que va a alumbrar, da a luz y trae al mundo un niñ o, y el niñ o fue hombres, y tan inteligente que seguramente no ha habido nadie má s sabio de lo
que fue él.
El destino les concedió má s hijos. Su segundo hijo se llamd Bjiim, el ter- cero, que así comprobarían su propio valor. Y le preguntan si sabía dó nde lograr eso.
Hvítserk y el cuarto, Ríignvald. Todos fueron hombres grandes y fuer- tes, y Entonces menciona él una ciudad que se llama Hvítabaer', donde ha habido
cuando tuvieron edad, aprendieron todo tipo de habilidades. Y allí do e iban, grandes sacrificios, “y muchos han intentado tomarla y ninguno ha vencido,”
se hacía llevar Ívar con bastones, porque no podía caminar, y de i mirar por cuando Ragnar llegd allí tuvo que retirarse y no consiguió nada.
ellos en todo lo que hacían. “¿Es tanta su gente,” dicen ellos, “y tan belicosa, o es que hay alguna otra
Eirík y Agnar, los hijos de Ragnar, son hombres tan fuertes que apenas se puede dificultad?"
encontrar otros iguales a ellos, viven en barcos de guerra cada verano Ívar dice que hay allí una gran multitud y también un gran lugar de sacri-
n famosos por sus correrías. icios, y que eso habfa vencido a todos sin que nadie hubiera podido resistir- lo.
Y llega un día en que Ívar reflexiona con sus hermanos, Hvítserk y Bjiirn, Entonces dicen que él debe decidir si se dirigen hacia allí o no. É l res- ponde que
sobre cuá nto tiempo tiene que pasar todavía mientras permanecen en casa sentados prefiere arriesgarse para ver qué prevalecería, si su propia valentía o el culto de
sin ganar fama ninguna. Ellos responden que seguirá n sus consejos en esto como aquellos habitantes.
en todo lo demá s.
“Quiero,” dice Ivar, que pidamos que se nos concedan barcos y hombres como
para que estén bien dotados, y luego quiero que ganemos riquezas y gloria y así
tiene que ser.
Y después de haber deliberado, le dicen a Ragnar que quieren que les dé
barcos y una tripulació n que esté experimentada en saqueos y bien equipada para
cualquier cosa. Y él hace lo que le piden.
Y cuando esa tropa está lista, salen del país. Y dondequiera que peleen con
gente, llevan la mejor parte y consiguen tanto ganado como riquezas. Entonces
dice Ívar que quería que fueran donde hubiera mayor resist ra y

” Para darle un nombre, según la costumbre pagana.

a ciudad blanca". Whitby, en lnglaterra según S. Egilsson (op. cit. s. v.). Pero según avidson
(op. cit. pág. 152, n. 12) se trata de la localidad de Vedby, en el sur de Suecia.

-69-
Se dirigen hacia allí, y cuando llegan al país, se preparan para el desem- 7. “Lanzamos gritos
barco. Les parece entonces necesario que un grupo vigile los barcos. Como su y nuestras espadas mordieron, he
hermano Riignvald era todavía joven, les pareció que no estaba preparado para tan de decir la verdad,
gran peligro como les parecía que iba a ser aquél, y lo dejan vigi- lando los barcos mfis que las suyas en Gnfpafjbr Porque en
con algunos hombres. Y antes de alejarse de los barcos dice Ívar que los habitantes la lucha
de la ciudad tienen dos vacas, que eran novillas, y que la gente había oído de ellas en la afueras de Hvítabaer
que nadie podía resistir su có lera y su fuerza má gica. -los jó venes no han de tratar con miramientos sus
Entonces habló Ívar: “Comporiaos lo mejor posible aunque os sobreven- ga espadas- cada uno mató al otro."
algú n temor, porque no hay motivo para ello."
Colocan su tropa en orden de combate. Y cuando se aproximan a la ciu- dad Y cuando regresan a la ciudad cogen todos los bienes muebles y queman cada
se percatan de eso los que viven en ella. Los habitantes deciden entonces soltar las casa que había en la ciudad y destruyen todos sus muros.
vacas en las que ellos creían. Y cuando las novillas está n sueltas, n a correr con Entonces se alejan de allf en sus barcos.
furia y se comportan terriblemente. Ívar observa esto
de el escudo sobre el que era llevado y pide que le lleven un arco, y así se hace.
Tira sobre estas terribles novillas de tal manera que cada una de las dos encuentra
la muerie, y se libraron del peligro que había causado a sus hom- bres un gran
temor".
Entonces toma la palabra Riignvald en los barcos y le dice a su tropa que los
hombres que tuvieran la diversió n que tenían en ese momento sus herma- nos
serían felices. “Al ordenarme permanecer atrá s no tenían otras intencio- nes que
obtener ellos solos la fama. Vayamos a tierra todos sin excepció n."
Y asf hacen. Cuando llegan al encuentro de la tropa Rtignvald se lanza
impetuosamente a la batalla y resulta que cae en ella. Sus hermanos entran en la
ciudad y comienza de nuevo la lupha y termina con que los habitantes
emprenden la huida. Y persiguen a los fugitivos. Cuando regresan a la ciudad Bjiim
recita esta estrofa:

- McTurk (op. cit. págs. 114 y ss.) seAala que la vaca era conocida como s mbo o de abun dancia
en la anüguaEscandinavii YaTáciio(C;enno›Go, 40.3) mencionaque Neno, ladiosa de la
fertilidad, era transportada en un carro !irado por vacas, bubus feininis.

-70-

Lugar legendario.
hija. Se llamaba Ingibjorg. Era la má s bella y hermosa de todas las muje- res. El
rey Eystein era poderoso y rico en hombres, y malvado, pero sabio. Tenía su
Eystein se llamaba un rey que gobernaba en Suecia. Estaba casado y tenía una residencia en Upsala. Era un gran servidor de los dioses. porque en Upsala había
en aquella época sacrificios tan importantes como nunca má s los ha habido en Cuando se acaba la fiesta, Ragnar se dispone a regresar y tiene buen viaje y
los países del norte'. Tenían mucha fe en una vaca llamada Síbylja*". Era tan del viaje no se cuenta nada sino que se halla cerca de la ciudad y pasa por un
adorada que los hombres no podían soportar su cdlera. Cuando había bosque. Llegan a un claro que había en el bosque. Entonces hizo Ragnar que
amenaza de guerra el ••v solía colocar a esta misma vaca al frente de las se detuviera su tropa, pidid silencio y ordenó a todos los hombres que habían
formaciones, y la acompañ aba un estado en el viaje de Suecia que no dijeran nada sobre el plan que se había
sa que se volvían tan locos cuando oían sus mugidos que se mataban entre sí y establecido respecto a su boda con la hija del rey Eystein. Y añ ade la terrible
sin miramientos, y por esta causa no había incursiones en Suecia, porque amenaza de que, si alguno revelaba algo de esto, él lo mataría por ello. Una
mbres no se atrevían a enfrentarse a semejante fuerza superior. vez que hubo hablado, emprendid el camino hacia la ciudafi
rey Eystein tenía amistad con muchos hombres y señ ores principales. dice La gente se alegra cuando él regresa y se celebra una fiesta de bienvenida en
que en aquella época había una gran amistad entre Ragnar y el rey ein y su honor. Cuando ocupa su trono, no permanece mucho tiempo sentado antes
que estaban habituados a que cada verano cada uno de ellos fuera de que llegue Kráka a la sala a su presencia, y se sienta en sus rodillas y
a un banquete al reino del otro°. rodea su cuello con sus manos y le pregunta qué novedades hay.
Entonces sucede que Ragnar debe ir al banquete en tierras del rey Eystein. Y É l responde que no había nada que contar. Y bien avanzada la noche los
cuando llega a Upsala son muy bien recibidos él y su hueste. Y cuando están hombres comienzan a beber y má s tarde se van a dormir. Y cuando Ragnar y
bebiendo la primera noche el rey hace que su hija escancie para él y para Krfika se van a la cama, ella le pregunta otra vez por las novedades, pero él dice
Ragnar. Los hombres de Ragnar se dijeron entre sí que no había otro mejor no saber nada. Ella quiere charlar todavía un rato, pero él dice estar muy
que él para solicitar en matrimonio a la hija del rey Eystein, y que no tuviera somnoliento y cansado del viaje.
má s tiempo por mujer a la hija de un campesino. Y uno de sus hom- bres se “Ahora te contaré las novedades,” dice ella, “que tú no me quieres con-
encarga de indicá rselo y esto concluye con que él se compromete con la tar.”
muchacha, aunque ella debía esperar aú n mucho tiempo la unidn prometida. É l pregunta cuáles eran.
“Novedades llamo yo,” dice ella, “al hecho de que al rey le ha sido pro-
-‘ Sobre los sacrificios de Upsala hablan Snorri (Eh igo ne los Ynglingos, cap. V), Adán de metida una mujer, aunque algunos dicen que tiene otra de antes.”
Brema ( op. cit. págs. 2.17 y ss.) y Saxo Gramático (op. cit. págs. 120-21).
-' Sobre el episodio de Sfbylja y las vacas de Hvftabaer, derivado de una fuente oral escandi- “¿Quién te ha dicho eso?” pregunta Ragnar.
nava y su posible origen en la mitología hindú. en los cantos 52-íi6 del Libro I del /to›no/nno, vid. “Tus hombres deben conservar su salud y su vida porque ninguno de ellos me
McTurk (op. cit. págs. I 14- 117). El nombre de Sfbylja puede proceder del verboby/jo, mugir,
bramar (ibid.). lo dijo,” responde ella. “Has de saber que tres pá jaros se posaron en un á rbol
'^ Tácito (Cen›ionio. 21 -22) destaca también la imponancia de los banquetes y de la hospita- lidad a tu lado. Ellos me dieron esta noticia'. Te pido que no solicites en
entre los germanos.
matrimonio a tu prometida, tal y como ha sido proyectado. Te diré además
que yo soy hija de un rey y no de un campesino, y que mi padre era tan dis-

2
’ Áslaug. al igual que su padre Sigurd, (vid. Vülsungn suga, op. cit. p4g. 46) también conoce el
lenguaje de las aves. En Fa Saga de los Ynglingos, cap. XVIII, cuenta Snorri que el rey Dag el
Sabio “era tan inteligente que comprendfa la voz de los pájaros”. En la Historia Daneses (op. cit.
pág. 266) Fridlevo escucha y entiende el poema recitado por mes cisnes.
tinguido como no se encontraba otro igual, y mi madre era la mä s sabia y her- Entonces le pregunta él quién era su padre si no era hija de aquel campe-
mosa de todas las mujeres y su nombre será recordado mientras siga exis- sino miserable que vivía en Spangarheid. Ella responde que era hija de Sigurd.
tiendo el mundo." el Matador de Fá fnir, y de Brynhild, hija de Budli.
“Me parece increíble,” dice él, “que su hija se llame Krá ka y que su des- má stil de la estirpe de Odín,
cendencia haya crecido en medio de tanta pobreza como había en Spangar- el que tiene una serpiente en el ojo hizo
heid.” morir otra."
Entonces responde ella: “Hay una historia sobre esto,” y le cuenta que la
historia comienza cuando ellos, Sigurd y Brynhild, se encontraron en la mon-
Entonces se quita un anillo de oro de su mano y se lo entrega como rega- lo
tañ a, y ella fue engendrada: “Y cuando Brynhild alumbró , se me dio nombre, y
por su nombre*. Pero cuando le extiende su mano con el oro, el nino se
fui llamada Á slaug.” Y le cuenta todo lo que había sucedido desde que ella y el
sorprende y Ragnar considera por esto que será generoso con el oro. Y reci-
viejo se encontraron. td esta estrofa:
“Me impresiona mucho la desgracia de Á slaug que está s contando.”
Ella responde: “Tú sabes que estoy embarazada, y serä un niñ o lo que 9. “A los héroes de Brynhild
llevo en mis entraíias. Pero este niñ o tendrá una marca de nacimiento tal les parece que el valioso niñ o
como si una serpiente rodeara su ojo. Si esto se cumple, te pido que no vayas a de la hija de ésta tiene una brillante
Suecia en la fecha en la que has de tomar por esposa a la hija del rey Eys- piedra de la ceja2” y muy fiel corazdn. El
tein. Pero si esto resulta falso, haz como quieras. Quiero que este niñ o se que ofrece la llama de las heridas"
llame como mi padre si en su ojo hay esta marca que creo que va a haber.” vencerá a todos los hombres,
Llega el momento en que se se siente enferma, alumbra y da a luz un niń o. Las el descendiente de Budli, el de precoz desarrollo, que
criadas tomaron al niã o y se lo mostraron. Ella dijo que se lo llevaran a desprecia el anillo de rojo" oro.”
Ragnar y se lo hicieran ver. Se hizo así y el pequeń o fue llevado a la sala y Y recitó ademá s:
colocado sobre la parte inferior de la capa de Ragnar. Cuando vio al niñ o se
le preguntó có mo se iba a llamar. Y recitd esta estrofa: 10. “No vi a ningú n joven,
excepto a Sigurd,
8. “Sigurd será el nombre del niñ o que llevara las pardas cintas de la montań a™ en
que entablará batallas,
las piedras de las cejas”.

" Era costumbre hacer un regalo a un recién nacido o a un adulto al darle nombre. En el Libro
¥ de la Historia Duues‹i de Saxo Gram5tico leemos có mo Erico solicita un regalo a Gotaro.
rey dc Noruega. cuando ćste Ie da el sobrenombre de “Elocuente” (op. cit. pśg. 192). En la Eddu
Ma)'or en la estrofa 7 del “Cantar de Helgi Hj0rvardsson” la valquiria Sváva da nombre al hćrœ
Helgi y ćste le reclama tambićn un presente ([Link]. cit. vol. II, pág. 13).
seră muy parecido a su madre * Pennine: el oio.
“ Cenniiig encadenado: la llama de las heridas es la espada. El que ofrece ia iiamo de ias neri-
y llamado hijo de su padre. das es el guerrero, en este caso, Sigurd.
” En las fuentes nórdicas éste suele ser el epfteto del oro.
É ste será conocido como '” Keiini‹ig: las serpientes.
“ Keaniiię: los ojos.
Este valiente repartidor de oro recibió como marca del borde de los pá rpados*.”
un obscuro anillo"
-es fá cil reconocerlo por esto- Luego dijo que llevaran al niñ o a la alcoba de las mujeres. Se decidió que no iría a
Suecia. Entonces se da a conocer el linaje de Á slaug, de modo que todo el
mundo sabe que ella era hija de Sigurd, el matador de Fá fnir, y de Brynhild,
hija de Budli.
Como se pasd la fecha en la que se había decidido que Ragnar fuera al
banquete en Upsala y no fue, le pareció al rey Eystein que se había despre-
ciado a su persona y a su hija, y entonces se acabó la amistad de los dos reyes. Y
cuando Eirík y Agnar, hijos de Ragnar, saben esto, deciden hacerse con una
hueste tan numerosa como les sea posible y saquear en Suecia. Reú nen una
numerosa hueste y preparan sus barcos, poniendo mucho interés en que todo
saliera bien cuando se botaran los barcos. Pero entonces sucedid que el barco de
Agnar se soltd del rodillo°, y se llevó por delante a un hombre que encontrd
así la muerte, y dijeron que ese rodillo estaba ensangrentado. Les pareció
que no habían tenido un buen comienzo, aunque no quisieron que
aquello impidiera su viaje.
Y cuando su hueste está preparada, marchan con ella a Suecia, y en cuan- to
llegan al reino del rey Eystein se entregan al pillaje. Pero los habitantes
tuvieron conocimiento de esto y fueron a Upsala y le dijeron al rey Eystein
que había llegado al país un ejército. El rey hace llamar a las armas por todo
su reino y reú ne un ejército tan grande que causa admiració n. Y conduce este
ejército hasta que llega a un bosque, y levanta allí sus tiendas; llevaba tam-
bién consigo a la vaca Síbylja, que fue muy adorada antes de partir.
Y cuando están en el bosque, habla el rey Eystein: “Tengo noticias,” dice, “de
que los hijos de Ragnar se hallan en los campos de delante del bosque, y se
me ha dicho con seguridad que su ejército no es la tercera parte del nues- tro.
Ahora debemos formar nuestras filas para combatir y un tercio de nues- tro
” Kennin8” S•rpie * ite. ejército irá contra ellos, y son tan valientes que creerán tener nuestro des- tino en
‘ Kennin8” ! • jO sus manos, y luego caeremos sobre ellos por todas partes, y la vaca marcharé
al frente de la tropa, y sospecho que no resistirán su furia.”
- 76 - Y así se hace. Y cuando los hermanos vieron la hueste del rey Eystein, les
pareció que eran superiores a las suyas las fuerzas con las que tenían que
pelear. Pero cuando sale todo el ejército del bosque y se suelta la vaca y va

“ Tronco de árbol sobre el que se desplazaba el barco para llevarlo al agua o sacarlo de ella.

- 77-
corriendo delante del ejército y muge terriblemente. se produce tan gran estruendo para los guerreros que lo oyeron que se pelearon entre sí,
excepto los dos hermanos. que consiguieron soportarlo. Y esta malvada criatura
sobre ellas, allí quiero perder la vida.”
mató con sus cuemos a muchos hombres aquel día. Aunque los hijos de
El rey Eystein dice que se hará como pide, aunque había escogido lo que peor
Ragnar eran muy fuertes, no pudieron ambos resistir la fuerza superior de la
convenía a cada uno de los dos. Fueron fijadas las lanzas y Eirík recitó esta
multi- tud ni al ser demonfaco. pero ofrecieron tenaz resistencia y se defendieron
estrofa:
bien, valientemente y logrando gran reputació n.
Eirík y Agnar estaban en primera línea de batalla aquel día y a menudo se
12. “No tengo noticia
abrieron paso entre las filas del rey Eystein. Entonces cayó Agnar. Eirík lo ve y
de que ningú n heredero de rey
pelea má s valientemente que nadie y no se preocupa de alejarse de allí o no. Pero
haya muerto en un lecho mejor que éste para
es vencido y apresado. Entonces ordenó el rey Eystein que cesara la lucha y
comida del cuervo.
le ofreció clemencia a Eirík: “Y voy a proponerte,” dijo él, “a mi hija en
El negro gallo de la sangre’
matrimonio.”
pronto desgarrará los cuerpos de los dos hermanos y
Eirík habló y recitó una estrofa:
graznará sobre ellos,
aunque mal los recompense*'.”
11. “No quiero oír la oferta por mi hermano'
ni comprar con anillos a la doncella- , pero
Se dirige ahora hacia donde está n clavadas las lanzas. se quita un anillo de su
sí decir que Eystein
mano y lo arroja a los que le habían seguido, se les concede clemencia y los
causó la muerte de Agnar.
envfa a Á slaug y recita una estrofa:
Mi madre no me llorará , yo
moriré el ú ltimo
13. “Llevad a Á slaug estas ú ltimas palabras,
dejad levantadas las astas de las lanzas para
que una delgada doncella "
que me atraviesen.”
tiene mis anillos”,
ya se han acabado los viajes al este*.
Además dice que quiere que los hombres que lo han acompañado obten-
Cuando me sepa muerto
gan la paz y que marchen adonde deseen. “Pero quiero que se coja el mayor
mi madrastra“’ sentirá un gran dolor
número de lanzas posible y que se fijen en tierra y que se me haga clavar

" len›iing: el cuervo.


“ Eystein le ofrece a Eirfk la mano de su hija como compensación par la muerte de su herma- no
‘° El cuervo recompensa mat a los hermanos Eirfk y Agnar porque ćstos le procuraron los
Agnar, siguiendo la costumbre del antiguo derecho germănico.
cadăveres de sus enemigos como alimento en unteriores ocasiones.
” En la anligua tradición germánica el novio tenía que pagar una cantidad t»« f” J pOr la novia. " La lanza.
De ello ya da cestimonio Tácito tGer»ioniri, 18. 2): “La dote no la aporta la esposa al mańdo, sino * Como dote. Es decir, Eirfk prefiere desposarse con las lanzas y morir a hacerlo con la hija del
el mańdo a la esposa.” rey Eystein.
“ Los viajes a Suecia.
- 78- *’- Recućrdese que Eirfk y Agnar son hijos de Ragnar y Thóra, la primeæ mujer de ćste.
Ăslaug es, por tanto, su madrastra.

-79-
al decírselo a sus nobles hijos.
o acaso fuera en los barcos, amigo
Entonces es clavado sobre las lanzas. Cuando ve hacia ddnde vuela el del rey?
cuervo, recita todavía una estrofa: He oído que los daneses vinieron del sur y
que los guerreros tuvieron
14. “El cuervo grazna ahora de alegría un rodillo teñ ido de sangre, má s ya
por mi cabeza, sin motivo no sé.”
exige el halcdn de las heridas*
que mis ojos sean suyos. É l respondid con esta estrofa:
Sabes, si el cuervo de mi cabeza
arranca las piedras de las cejas“, mal 16. ‘de anunciamos la muerte de los tuyos, el
recompensará muchas comidas el destino de los hijos de Thdra,
halcdn de las heridas de Ek es una gran desgracia, señ ora,
especialmente mala para tu marido. No
Entoces pierde su vida con gran valentía. Sus enviados regresan a casa y no conocemos otra mala noticia má s
se detienen hasta que llegan allí donde Ragnar tenía su residencia. Pero éste se reciente que ésta,
había ido a una asamblea de reyes. Tampoco habían regresado los hijos de ya he expuesto las novedades. un
Ragnar de su expedicidn. águila void sobre el muerto."
Allf permanecen tres noches antes de ir al encuentro de Á slaug. Cuando
llegan ante el trono de Á slaug la saludan con gran respeto y ella recibe su Ella pregunta cdmo había sucedido. Entonces le recita la estrofa que Eirík le
saludo, tenía un pañ o de lino ante sus rodillas e iba a peinarse y llevaba el pelo había recitado cuando les arrojd el anillo. Entonces vieron que vertid una
suelto. Les pregunta quiénes eran, porque no los había visto antes. El que lágrima que era como si tuviera el aspecto de la sangre, y dura como el gra-
hablaba por ellos dijo que habían sido guerreros de Eirík y Agnar, los hijos de nizo. Nadie la había visto llorar, ni antes ni después.
Ragnar. Entonces recitd ella una estrofa: Entonces dice ella que no puede cumplir la venganza antes de que regre- se
alguno de los otros, Ragnar o sus hijos: “Pero vosotros os quedaréis aquf y,
15. “¿Qué noticias traes. hay mientras tanto, que no se deje de incitar a la venganza, como si fueran mis hijos.
suecos en el país, Allí permanecen. Y resulta que Ívar y los suyos regresan antes que Rag- nar
y no permanecen mucho tiempo en su casa antes de que Á slaug vaya al
Kenn ng encuentro de sus hijos. Sigurd tenía entonces tres añ os. Va con su madre. Y
cuando llega al palacio que gobemaban los hermanos, la reciben amable- mente
” lenning encadenado: Ekkil es un rey marino legendario. Su halcdn de las heridas es el cuer-
VO
y se preguntan por las novedades de cada uno, y ellos hablan primero de la
muerte de Riignvald. su hijo, y de los sucesos que habían tenido lugar.
Pero esto no le afectó mucho y dijo: de ir sin ayuda de una casa a otra”.
R6gnvald decidid teñ ir
17. “Con frecuencia me hicieron mirar su escudo con sangre de hombres, el
mis hijos hacia la pradera de las gaviotas°; má s joven de mis hijos,
apenas sois capaces ahora osado en la lucha, se presentd a Odín."
‘No parece seguro,” dice él, “que sirva de algo que recites una estrofa tras tra,
“No puedo entender,” dice ella, “que viviría para una mayor gloria. ¿o acaso sabes con exactitud qué tipo de impedimentos hay allí?”
Entonces preguntan ellos qué novedades tenía ella. “No lo sé con certeza,” responde ella, “pero, ¿puedes decir tti qué dificul- es
Ella responde: “La muerie de Eirík y Agnar, vuestros hermanos y mis hijos hay allí?”
adoptivos, los que yo creo que han sido hombres de gran valía. Y no es extrañ o que ar dice que allí hay una creencia tan fuerte que nunca había tenido noti- a de
no soportéis una cosa así y os venguéis terriblemente. Quiero pediros eso y que existiera otra semejante, “y ese rey es tan poderoso como malva-
ofreceros toda mi ayuda para que se cumpla la venganza.
Entonces dice Ívar que es seguro que yo no volveré nunca má s a Suecia a “¿Qué es aquello en lo que él má s cree en los sacrificios?”
luchar contra el rey Eystein y la magia que hay allí.” É l dice: “Es una vaca enorme y es llamada Síbylja. Es tan fuerte por
Ella insiste, pero Ivar toma la palabra por ellos y rechaza para siempre el cantamientos que cuando los hombres escuchan sus mugidos ninguno de
viaje. Entonces recitd ella una estrofa: enemigos puede resistirlos y no es que só lo se luche contra hombres. Má s n es
de esperar encontrarse primero con la brujería que con el rey, y por
18. “Ni un invierno permaneceríais sin so no quiero arriesgar allí ni mi vida ni mi hueste.
la venganza “Debes tener en cuenta,” dice ella, “que no podrá s ser considerado un mbre
de vuestros hermanos importante y no hacer nada para ello.” Y como le parece que no día esperar
si hubierais muerto antes, mucho má s, decide irse. Le parecía que no habían valorado ucho sus
no habría yo querido ocultarlo como un secreto si palabras.
hubieran vivido Entonces habld Sigurd Serpiente en el Ojo: “¿Puedo decirte, madre,” dice, que
Eirík y Agnar, tengo en mi pensamiento? Aunque no pueda dictar sus respuestas"'." “Quiero
mis descendientes no nacidos de ml.” oírlo,” dice ella.
É l recitd una estrofa:
Kenn ni mar
*" Como mendigos.
19. “Después de tres noches, si
estás afligida, madre,
se hallará dispuesta la expedicidn,
tenemos un largo camino.
Aunque ofrezca muchas riquezas no
gobemard Upsala

si nos ayudan los filos de las espadas."

mbién el joven Regnero, en el texto de Saxo (op. cit. pág. 440), sorprende por su preco- ora
or

Y cuando hubo recitado esta estrofa cambió algo la opinió n de sus her- no veo posi dad de que lo consigamos si no contamos con la ayuda de tus
manos. hermanos para que suceda lo que mejor me parece, que aquéllos sean venga- dos, y
Y dijo À slaug: “Declaras, hijo mío, que quieres hacer mi voluntad. Pero me parece bien có mo obras, hijo mío.”
Entonces recitó Bjö m una estrofa: 22. “Poseéis valentía suficiente y
también osadía,
20. “Valiente es el änimo, y el corazó n pero sería necesario añ adir un
en el pecho, detrá s de las costillas del hombre, es gran deseo.
rá pido como el halcó n, Tendréis que llevarme a mf,
aunque hable poco de ello. el sin huesos, ante los guerreros, aunque
No tenemos una serpiente en el ojo, ni tengo manos para vengarme no puedo
brillantes culebras, usar ninguna de las dos.”
mis hermanos me animaron,
yo me acuerdo de tus hijastros.” Hvítserk “Y ahora,” dice Ívar, “hemos de poner todo el interés que podamos en el arejo
y el reclutamiento de la tropa, porque necesitaremos no reparar en astos si
recitó entonces otra estrofa: queremos obtener la victoria.”
Entonces se marcha Aslaug.
21. “Pensemos si, antes de prometerla,
podemos alcanzar la venganza; hemos
de hacer sufrir algú n mal
al asesino de Agnar.
Desplacemos el barco sobre las olas,
rompamos el hielo ante la proa,
veamos con qué rapidez
podemos tener las naves preparadas.”

Pero Hvítserk dijo que habrfa que romper el hielo, porque había ya gran- des
heladas, y que sus barcos estaban atrapados en el hielo. Entonces tomó Ívar la
palabra y dijo que habfa llegado el momento de que él participara en el asunto
y recitó una estrofa:
Sigurd tenía un padre adoptivo y éste se preocupó en su nombre de pre- ro sucede una vez que unos hombres huyen en busca del rey Eystein y
parar barcos y reunir hombres para ellos, de tal manera que estuvieran todos icen que a su reino había llegado una gran hueste y tan difícil de conte-
dotados. ue destrozaban todo, y que habían arrasado todo lo que habían encon-
Y les fue tan deprisa que la tropa que Sigurd debía preparar estaba ya lista a su paso y que no quedaba ni una casa en pie.
cuando habían pasado tres noches; tenía cinco barcos y todos bien dotados. uando el rey Eystein oye estas novedades, cree saber quiénes eran esos
Y cuando pasaron cinco noches Hvítserk y Bjiirn habían preparado catorce gos. Entonces hace llamar a las armas por todo su reino y convocar a
barcos; Ívar tenía diez barcos y Á slaug otros diez cuando habían pasado siete s aquellos que eran sus hombres, que le querían prestar apoyo y que
noches desde que estuvieron deliberando y se comprometieron al viaje. ían llevar armas.
Entonces se reú nen todos juntos y le dice cada uno a los demá s cuánta
“Tendremos con nostros a la vaca Síbylja, nuestro dios, y la haremos
gente había reunido. Y dice Ívar que había enviado por tierra una hueste de
er delante de la tropa y espero que ocurra como antes, que no puedan
jinetes.
ortar sus mugidos. Quiero arengar a mi tropa para que me sirva el má xi-
Aslaug dice: “Si hubiera sabido que podía ponerse en marcha una tropa
osible y para que nos libremos de ese ejército poderoso y terrible.”
que fuera por tierra, podría haber enviado una gran hueste.”
sucede que se deja suelta a Síbylja. Entonces observa Ívar sus movi-
“No hay que demorarse, pues,” dice Ívar. “Hay que marchar con esa
ucha los horribles mugidos que de ella salían. Y ordena que toda
tropa que hemos reunido.”
ueste haga mucho ruido, tanto con las armas como con gritos de guerra,
Entonces dice Aslaug que quiere ir con aquéllos: “Y sé con gran exactitud
e oigan lo menos posible los bramidos de aquélla, de la terrible bes-
el momento que está determinado para vengar a sus hermanos.
que se dirigía contra ellos. Ívar dijo a sus portadores que lo llevaran lo má s
“De ningú n modo,” dice Ívar, “subirá s a nuestro barco. Pero si quieres
de ella que pudieran.
dirigir la tropa que va por tierra, así será .”
“Y cuando esta vaca venga contra nosotros, arrojadme sobre ella y enton-
Ella dijo que así serfa. Entonces se cambia su nombre y es llamada Ran-
s sucederá una de dos, o que pierda yo mi vida, o que encuentre ella la
dalín" . Se pone en marcha cada una de las dos huestes, pero antes dijo Ívar
erte. Tomad ahora un gran á rbol y cortadlo a modo de un arco y flechas.”
dó nde debían encontrarse.
Y cuando le es llevado este poderoso arco y las grandes flechas que había
A cada una de las dos les fue bien el viaje y se encontraron donde se había
nado hacer, a nadie le parece que se pueda utilizar como arma. Ívar
decidido. Y donde quiera que se presentan en el reino del rey Eystein, en
ima entonces a sus hombres a que se componen lo mejor posible.
Suecia, saquean a sangre y fuego cuanto encuentran su paso, asesinaron a
tropa avanza con gran ímpetu y fragor; Ívar era llevado delante de sus
todo el mundo y se hicieron má s fuertes porque mataron a todo ser vivo.
aciones. Cuando Síbylja muge se produce tan gran estruendo que lo oye-
n exactamente igual como si estuvieran callados o permanecieran quietos.
ro reaccionan con deseos de que su tropa luche, todos excepto los herma-
" Derivado de randi, escudo. y ftltn, diosa t id. E. Sveinsson. "Nafngiftir Oddaverja en . Y cuando se produce este hecho inaudito, los que llevaban a Ívar ven que
Bidrag lil ttardisk filolugi iillügnode Emil Olson den 9. juni 1936, Lund. 1936, págs. 190-96,
cit. por McTurk, op. cit. pdg. 178). te tensa tanto su arco como si tuviera una débil rama de olmo en sus manos,

-86- .87.
tanto que creían que lo iba a tensar hasta sobrepasar la punta de sus flechas. Y oyen que la cuerda suena tan fuertemente como nunca antes habían oído.
Y ven que sus flechas vuelan con tanta rapidez como si las hubiera dispara-
do con la má s poderosa ballesta, y tan certeramente que cada una alcanza los
ojos de la vaca Síbylja. Entonces cae, dando una voltereta, y sus mugidos son Entonces deciden realizar saqueos en el Reino del Sur'. Sigurd Serpiente
mucho peores que antes. Cuando llega ante ellos, pide Ívar ser arrojado sobre en el Ojo, hijo de aquélla, fue desde entonces con sus hermanos en cada expe-
ella, y les resulta tan ligero como si arrojaran a un niñ o pequeñ o, porque no dició n. En esta expedicidn se dirigen a cualquier ciudad que sea grande; y
estaban muy cerca ya de la vaca cuando lo arrojaron. Y él fue a parar sobre obtenían la victoria y nada les oponía resitencia.
los lomos de la vaca Síbylja, pero entonces le resultó tan pesado como si Entonces tienen conocimiento de una ciudad que era tan grande como
hubiera caído sobre ella una roca, y se rompen todos sus huesos y así encuen- muy poblada y bien construida. Ívar dice que quiere dirigirse allí. Y se dijo
tra la muerte. también có mo se llamaba esta ciudad y quién la gobernaba. Ese señ or era lla-
Entonces pide a los hombres que lo recojan to más rápidamente posible. mado Vífil. Por su nombre era llamada la ciudad Vífilsborg.
Llevan a cabo tantos saqueos que arrasan a sangre y fuego todas las
Y cuando es levantado de nuevo, su voz resulta tan potente que le pareció a
ciu- dades que encuentran a su paso hasta llegar a Vífilsborg. Su señ or no
todo el ejército, cuando habld, como si estuviera cerca, aunque se hallaban
estaba en la ciudad, y con él se había ido una gran hueste. Entonces
s, y escucharon con atencidn sus palabras. Y concluye su arenga con levantan sus tiendas en los campos que había cerca de la ciudad y
que se intemimpe toda la lucha que les había sobrevenido, y no habían sufri- permanecen inactivos día que llegan a la ciudad, e intercambiaron unas
do dañ os porque su hueste había peleado poco tiempo. Entonces les exhorta palabras con sus habi- tantes. Les preguntaron si preferían entregar la
Ívar a que causen a sus enemigos el peor dañ o posible: “Creo que está va aca- ciudad, y se les ofrecería entonces la paz a todos los hombres, o que la
bado el má s fiero de ellos al haber muerto la vaca. conquistaran ellos con su
Ambos bandos disponen sus filas en orden de combate y la batalla superioridad y valor, y entonces no le perdonarían la vida a nadie.
comienza, y la lucha es tan dura que todos los suecos dijeron que nunca se uéllos les respondieron al punto y dijeron que nunca conquistarían esa
habían visto envueltos en un peligro semejante. Los hermanos Hvítserk y ciudad, ni la entregarían: “Pero tendréis que comprobarlo antes y mostrarnos
Bjö m pelean con tanta bravura que ninguna línea se les resiste. Y cae má s vuestra valentía y coraje."
gente del rey Eystein de la que queda en pie, y algunos emprenden la huida. Pasa aquella noche. Al día siguiente intentan tomar la ciudad y no consi-
Y concluye la batalla con que el rey Eystein cae muerto y los hermanos obtie- guen nada. Asedian la ciudad durante medio mes e intentan cada día con-
quistarla por diversos medios. Pero cuanto má s lo intentan, peor les va, y
nen la victoria. Y entonces ofrecen clemencia a los supervivientes.
cidieron retirarse.
Cuando los habitantes se enteran de que planean retirarse, salen a las
Entonces dijo Ívar que no quería guerrear por má s tiempo en aquel país,
rallas y cubren todas las murallas de finas telas con adomos bordados y
porque ahora esa tierra estaba sin jefe: “Prefiero que nos dirijamos adonde
los má s hermosos vestidos que había en la ciudad, y mostraron el oro y
haya má s dificultades."
joyas mã s hermosas de la ciudad.
Randalín regresd a casa con algunos hombres. Entonces tomó uno de entre su gente la palabra y Creíamos
que tos hombres, los hijos de Ragnar y su hueste, eran hombres valientes,
pero
emos decir que no les ha ido mejor que a los otros."
espués de esto les lanzaron gritos y golpearon sus escudos y se anima-

I Sacro lmpcrio Romano Germánico, según Bactke (op. cit. s.v.).


ron unos a otros todo lo que pudieron. Cuando Ívar oyó esto, le afectd mucho,
de manera que por ello contrajo una enfermedad tan grande que no se podía
ni siquiera mover, y tienen que esperar a que se mejore o muera. Permanecid
Ahora se alejan de allí hasta que llegan a una ciudad que se llamaba
todo aquel día tumbado hasta la noche y no pronunció ni una palabra. Luego
Lú na". Habían destruido cada ciudad y cada castillo en casi todo el Reino del
dijo a los hombres que estaban cerca de él que les dijeran a Bjö rn, Hvítserk
Sur y son ya tan famosos en todo el mundo que no había niñ o tan
y Sigurd que quería encontrarse con ellos y con todos los hombres mă s
pequeñ o
sabios.
Cuando llegan todos a un lugar en el que estaban los mä s importantes de que no conociera su nombre.
su hueste, les pregunta entonces Ívar si habían tenido alguna idea para lograr Deciden no hacer alto antes de llegar a la ciudad de Roma porque se les
la victoria mejor que las que habían tenido antes. Pero todos responden que había dicho que esta ciudad era tan grande como populosa, distinguida y rica.
no sabían cdmo encontrar los medios que les proporcionaran la victoria: Pero no sabían exactamente qué distancia había hasta allí, y tenían una tropa
“Ahora, como casi siempre, tenemos que recurrir a tus consejos. tan grande que no se encontraban víveres para ella.
Entonces responde Ivar: “Se me ha ocurrido una idea que aú n no hemos Ahora se hallan en esa ciudad de Lú na y deliberan sobre su viaje. Se pre-
probado. No muy lejos de aquí hay un gran bosque. y cuando anochezca sents allí un hombre viejo y bien parecido. Le preguntan quién era. Respon-
sal- dremos a escondidas de nuestras tiendas hacia el bosque, pero dejando de que es un mendigo y que lleva toda su vida
las tiendas en pie. Y cuando lleguemos al bosque cada hombre se atarä un haz vagabundeando. “Podrá s darnos muchas noticias que
de leñ a. Cuando se acabe con esto iremos contra la ciudad desde todas partes queremos saber.”
y pe i fuego a la leñ a y se producirá un gran incendio y sus murallas per-
El anciano responde: “No sé con certeza de qué países queréis saber aque-
derä n entonces la argamasa por causa del fuego y llevaremos catapultas para
llo que no sé deciros."
comprob lo bien construida que estä .”
“Queremos que nos digas có mo es de largo el camino desde aquí hasta la
Y sucede entonces que se dirigen al bosque. Allí permanecen todo el tiem-
po que le pareció oportuno a Ívar. Se dirigen luego contra la ciudad segú n ciudad de Roma."
sus disposiciones, y cuando prendieron fuego a aquel gran montdn de leñ a, Él responde: “Puedo deciros algo como pruebu. Podéis ver aquí estos
se produjo un incendio tan terrible que las murallas no pudieron resistirlo y zapatos dc hierro que llevo en mis pies; ahora son viejos, y los otros que llevo
perdieron su argamasa, y llevan entonces catapultas contra la ciudad y abren a mi espalda, que ahora están desgastados. Cuando salí de allí me atč a mis
una gran brecha y comienza la lucha". Y en cuanto luchan en igualdad de pies los desgastados que ahora llevo a mi espalda, que entonces eran nuevos,
condiciones. sucumbe la guarnicidn de sus habitantes, y algunos logran huir, por este camino he estado constantemente desde entonces.
y concluye el combate con que matan a todo ser viviente que había en la ciu- Cuando el anciano hubo dicho esto les parecid ver que nunca conseguirí-
dad, y se llevan todas las riquezas y queman la ciudad antes de partir. an lo que se habían propuesto, llegar a Roma. Se alejaron de allí con su ejér-
cito y conquistaron muchas ciudades que nunca antes habían sido tornados, y
pruebas de esto se ven aún hoy en dia.
” De la poliorcéiica de los vikingos, por ejemplo, da testimonio el pocma Tobie fn Guerra be
la Ciudnd de París de Abdn cl Corcovado. testigo ocular del si\io de esta ciudad p
scs en cl 8fiš. Allf se habla de una torre móviI de diecisćis ruedas y tres pisos. dotad
de un ańete por cada piso y con capacidad pam sescnta hombres (vid. M. Riu e/ alii, Te (as Dudón de San Quniiín. en su obra Sobre las cosluiithres )' Iieclios de los yriinerus
coiiirn(ados de é¡›ocn iiiediev‹iI, Barcelona, Teidc•. 1982, págs. 41 I y ss.) . seifiores onłiondío, escrita a principios del siglo XI, cuenta que la localidad italians de
Luna fue altada por vikingos. aunque quizá haya malinterprctado los Ano/e5 he Son Berlin
dcl ałlo f9, donde se habla del saquco por los sarmcenos de Luna y. a continuacidn, del
ataque de
los normandos a Pćrigueux, en Aquitania (vid. McTurk. op. cit. pág. 206).
XY -

Ahora hay que contar que Ragnar permanece inactivo en su reino y que no
sabe ddnde está n sus hijos, como tampoco su esposa Randalín. Pero escu-
chó decir a cada uno de sus hombres que nadie podía igualarse con sus
hijos y que le parecía que nadie era igual de célebre que ellos.
Entonces piensa qué gloriosa hazañ a podría acometer que no fuera pronto
olvidada. Medita una decisió n y se busca carpinteros y hace talar un bosque
para dos grandes barcos. La gente comprendió que se trataba de dos barcos
anchos" tan grandes como nunca se habían construido en los países del
norte, y hace reunir de todo su reino gran armamento. Con este cambio de
actitud entiende la gente que estaba planeando alguna expedicidn guerrera
fuera del país.
Esta noticia se extiende ampliamente por los países má s cercanos. La
gente y todos los reyes que estaban al frente de un territorio temieron que no
podrían permanecer en sus países o en sus reinos. Cada uno de ellos ordena
entonces hacer guardia por sus tierras por si acaso se acercara alguien.
Sucedid una vez que Randalín preguntó a Ragnar qué viaje estaba
plane- ando. É l le responde que uno a Inglaterra y que no tendría má s naves
que dos barcos anchos y la tropa que pudiera viajar en ellos.
Entonces dice Randalín: “Este viaje que planeas me parece imprudente.
Me resultaría más razonable llevar má s barcos y más pequeñ os.”
“No es ninguna gloria,” dice él, “que los hombres consigan conquistar un
país con muchos barcos. Pero no hay testimonio de que con dos naves se haya
conquistado un país tal como es Inglaterra. Y si sufro una derrota, es
mejor

*” Tmducimos por “barco ancho” el témino kiiórr. Em ésta una embarcación más alta y más
ancha que los navíos de guerra y se utilizaba como nave de transporte en las relaciones
comer- ciales entre los países escandinavos e lnglaterra, Islandia y Groenlandia. En unas
excavacio- nes submarinas comenzadas en 19.17 por el Museo Nacional de Dinamarca se
descubrieron, cerca de Skuldelev, en el fondo del fiordo de Roskilde. en la isla de Seelandia,
cinco naves de finales de la 6poca vikinga. Una de ellas es un £nérr, reconstruido en un70%
en el interior del Museo de Barcos Vikingos de Roskilde. Sus medidas aproximadas son l6,.1
mts. de largo por 4,.1 de ancho y I,9 de alto en su pane central.

-9 2
entonces que me haya llevado pocos barcos de mi reino." muertos cuya riqueza les sobrevive."
Entonces responde Randalín: “No me parece éste un menor
gasto, que estos navíos sean terminados, que el hecho de que Entonces hace aparejar sus barcos y se busca una tropa, de tal manera que
tuvieras más barcos lar- gos° para este viaje. Tú sabes que es los barcos anchos están muy bien dotados. Ahora se habla mucho de su pro-
malo dirigir naves contra Inglaterra por- que si sucede que tus yecto. Y aú n recitó un poema:
barcos se hunden, aunque lleguen a tierra los hombres, están
perdidos si el ejército del país los acomete. Es mejor dirigir 24. “¿Qué es lo que oigo gritar
barcos lar-
desde las montaiias al rompedor de anillos"',
gos que anchos a puerto.”
Entonces recita Ragnar una estrofa: Los barcos largos (/nngzki/›) son naves de guerra menos anchas y altas que los kiierrir (plu-
ral de luibrr ), empleados en el comercio y en travesfas atlánticas. También en el fiordo de
23. “Que ningú n valiente escatime el Roskilde se halld una nave de este tipo con bancos para 24 remeros. Sus medidas aproxima-
das son: 18 mts. de largo por 2,6 mts. de anchu y l. I mts. de alto en su parte central. En
á mbar del Rin*, si quiere a los el
guerreros, mismo fiordo se econtraron escasos restos de otro barco largo de unos 28 mts. de largo con
capacidad para 40 ó NO guerreros.
peor conviene a un sabio príncipe ” Kenning: el oro.
gran cantidad de anillos que de jdvenes ” Recuérdese que en la poesfa escáldica se suele calificar de “rojo” al oro, como se vio en
combatientes. la estrofa 9.
Difícil es defenderse en el portdn de la " lenning: el hombre generoso.

fortaleza con anillos rojos como el


-
fuego”, 93-
conozco numerosos reyes
que el destnictor del fuego del brazo" 25. “Te entrego la camisa de larga
rechazará la serpiente del mal'? caída y orlada en parte alguna,
Pero el enemigo de la llama del brazo" tejida de grises hilos finos como cabellos
esperará impávido con todo el corazó n.
sus decisiones No sangrará la herida
el tiempo que los dioses quieran. ni te morderá n los
filos bajo la sagrada
Cuando sus barcos están dispuestos, y también la tropa que debía acom- capa,
pañ arle, y cuando hace el tiempo que le parecía propicio, dice Ragnar que se fue ésta dedicada a los dioses.
va a dirigir a los barcos. Y cuando estuvo preparado, lo acompañ d su mujer
hasta ellos. Antes de despedirse le dijo ella que le daría las gracias por la É l dice que quiere aceptar esta decisió n. Cuando se despidieron era
camisa que él le había dado. É l le pregunta de qué manera sería eso. Y ella evi- dente que a ella le afectó mucho su separació n.
recitó un poema: Entonces dirige Ragnar sus naves a Inglaterra, como había planeado. Tuvo
un viento favorable tan fuerte que destrozó sus dos barcos anchos junto
a laterra. Pero toda su tropa llegó a tierra, y conservaban sus ropas y armas,
onquistó toda aldea, ciudad o castillo al que llegaba.
^ Kenning encadenado: el fuego del brazo es el oro. El destructor del oro es el hombre gene- El rey que entonces gobernaba Inglaterra se llamaba Ellas'.
roso. el prfncipe bía tenido noticias de que Ragnar había salido de su país. Había encarga-
" Keitning: la serpiente. sus hombres que le hicieran saber de inmediato si el ejército llegaba a
Kennin8 encadenado: la Ilama del brazo es el oro. Su enemigo es el principe o rey, carac-
terizado por su magnanimidad. rra. Fueron entonces los hombres al encuentro del rey Ella y le anunciaron
legada de un ejército enemigo. El hace enviar una orden por todo su reino,
ndó que se le uniera todo hombre que pudiera llevar armas, montar a
allo y que se atreviera a luchar, y reú ne un ejército tan grande que cau-
asombro. El rey y ellos se preparan para el combate.
Entonces dijo el rey Ella a sus huestes: “Si vencemos en esta batalla, pues
éis que ha llegado Ragnar, no debéis atacarle a él, porque deja tras sí a sus
os, que nunca nos quitaremos de encima si él cae en la lucha.”
agnar se prepara ahora para el combate. Llevaba sobre la cota el vestido
e le había dado Randalín en su despedida“, y en su mano la lanza con la
e venció a la serpiente que rodeaba la casa de Thó ra y con la que ningú n
o se atrevió , y no tenía má s protecció n que el yelmo.
uando se encontraron comenzó la batalla. Ragnar tenía mucha menos
pa. La pelea no había durado mucho antes de que cayera mucha gente de
gnar. Pero allí donde se dirigía él no hallaba resistencia, y se lanzó aquel
a contra las formaciones y allí donde golpeaba o ensartaba escudos, cotas
elmos. eran tan grandes sus golpes que nada los resistía, pero nunca le
anzaban a él los golpes ni los dardos y ni siquiera una sola arma le causó
ñ o y no recibió nunca una herida, pero sí mató mucha gente de la tropa del
y Ella.

a Crónica Anglusajoita cuenta que los reyes Osbrihl y 2lla de Nortumbría fueron derro-
os y muertos por invasores daneses en York en el año 867. La Crónica de /EiIiel\venid, de I
¢s del siglo X, menciona a Inguuar como uno de los jefes de estos invasores (vid. McTurk,
it. pág. 213).
a /f sior. a Danesa aparecen también vestimentas que hacen invulnerable a quien las
. Ulvilda regala a Frotdn una camisa similar en el Libro II y Hotero usa otra parecida en
bro

Pero el combate entre ellos concluyd con que toda la hueste de Ragnar quién era. Calld y no respondid nada.
sucumbió y él fue rodeado con escudos y apresado. Se le preguntd entonces Entonces habld el rey Ella: “Este hombre correrá peligro mayor si no
quiere decirnos quién es. Ahora será arrojado a un foso de serpientes y se le las serpientes me perforan con sus fauces y
hará permanecer allí mucho tiempo, pero si dice algo por lo que podamos muerden con crueldad,
entender que es Ragnar, entonces será sacado lo má s rá pidamente posi me han succionado la sangre, ahora
Se le acompañ a hasta allí y permanece mucho tiempo, pero no se le enros- moriré junto a las bestias, pronto
can las serpientes de ninguna manera. seré un cadá ver.”
Entonces dijeron algunos: “Este hombre es muy fuerte. Hoy no lo mor-
dieron las armas y ahora no lo matan las serpientes.” Entonces muere y es sacado de allí*. El rey Ella cree saber que Ragnar ha
Entonces ordenó el rey Ella que se le quitara el vestido con el que se había perdido la vida. Ahora reflexiona sobre cdmo ha de precaverse o preocupar- se
cubierto. Así se hizo y se le colgaron las serpientes por todas panes. de conservar su propio reino o saber có mo se lo tomarían los hijos de Rag- nar
Entonces habló Ragnar: “Los cochinillos gruñ irían si supieran lo que mur- cuando lo supieran. Toma la decisió n de hacer preparar un barco y poner al
mura el viejo.” frente de él para que lo irija a un hombre que fuera tan sabio como valien- te, y
Y aunque así habld, no supieron ellos con seguridad que era Ragnar y no designa hombres para que el barco esté bien dotado y dice que quiere
otro rey. Y recitó una estrofa: enviarlos al encuentro de Ívar y de los hermanos y anunciarles la muerte de su
padre. Pero este viaje le pareció a la mayoría poco recomendable, de
26. ‘Grabé cincuenta y una batallas manera que pocos quisieron partir.
que resultaron famosas, Entonces dijo el rey: “Debéis observar cuidadosamente có mo afecta esta
causé dañ o noticia a cada uno de los hermanos. Haced vuestro camino cuando tengá is
a muchos hombres. viento favorable.”
No pensé que las serpientes Hace preparar su viaje de manera que no tengan necesidad de ninguna otra
provocaran mi muerte, cosa. Parten y les va bien.
pero muy a menudo sucede lo Los hijos de Ragnar habían saqueado en el Reino del Sur. Se dirigieron
que uno menos se espera. entonces a los países del norte y decidieron visitar su propio reino, el que
gobernaba Ragnar. Pero no sabían có mo le había ido su expedicidn guerre-
Y aú n dijo: ra, aunque tenían gran curiosidad por saber có mo habfa salido. Llegan a tie- rra
por el sur. Cuando por todas partes se enteraron los hombres de la llega- da de
27. “Los cochinillos gruñ irían los hermanos, arrasaron sus propias ciudades, se llevaron sus bienes y huyeron
si supieran la desgracia del jabalí, me de allf, de modo que apenas encontraron aquéllos alimentos para su tropa.
sobreviene un terrible mal, Es una mañ ana cuando Bjom Costado de Hierro se despierta y recita una
estrofa:

“* La muerte de Ragnar en el foso de las serpientes recuerda a la de Gunnar, descrita en el


“Cantar de Allí” de la fi‹Idn Mnyor (vid. Eddu Kv‹nói, ll, Reykjavfk. I98fi. pág. 233).
28. “Aquí vuela cada mañ ana, morirá n de hambre.
veloz, el halcó n del prado” Que viaje hacia el sur por los arenales
sobre estas ciudades; privadas de salud, y vea ddnde dejamos
el rocío de los violentos golpes",
allí recibirfi la sangre del hombre muerto.”
ntonces sucede que ellos llegan al reino de Dinamarca antes que los
Y recitó ademá s: iados del rey Ella y permanecen inactivos con su tropa. Los emisarios del lla
llegan con su hueste a la ciudad en la que los hijos de Ragnar reci-
29. “Allí adonde primero fuimos n alojamiento y entran en el palacio en el que estaban bebiendo y se pre- tan
decidí practicar el juego de Frey”, ante el trono en el que se hallaba Ívar. Sigurd Serpiente en el Ojo y serk
tuvimos una breve estancia el Valiente estfin sentados ante un juego de tablas" y Bjö rn Costa- ierro
en el reino de Roma". Allí pule el asta de su lanza en el suelo de la sala. Cuando los envia-
hice a mi barba gris del rey Ella llegan ante Ívar lo saludan respetuosamente. É l acepta sus
desenvainar mi espada os y pregunta de dó nde son y qué noticias traen. Y el que estaba al fren- e
para la lucha destructora de hombres, ellos dice que eran ingleses y que los ha enviado allí el rey Ella con el
graznó el á guila a los caídos en el combate.” cargo de anunciar la muerte de su padre Ragnar.
vítserk y Sigurd dejan caer la tabla y prestan mucha atenció n a esta noti-
. Bjö rn estfi en pie sobre el suelo de la sala y se apoya en el asta de su
a. Ívar preguntó con interés en qué circunstancias había tenido lugar su
erte. Ellos contaron todo como había transcurrido desde que aquél llegd a
ostas de Inglaterra y hasta que perdió su vida. Y cuando este relato llegó unto
en que él habfa dicho: “Los cochinillos gruñ irían”, moviõ Bjö rn sus s
sobre el asta de la lanza, y la había asido con tanta fuerza que dejd sus las
sobre ella. Cuando los enviados terminaron su relato, sacudiõ Bjö rn anza
de tal manera que saltò en dos pedazos. Hvítserk tenía en su mano a
pieza que había matado y la apretd tan fuertemente que la sangre manó
jo cada una de sus uñ as. Sigurd Serpiente en el Ojo había cogido un cuchi-
Ke/i ng a sangre se estaba limando las uñ as cuando fueron dadas estas noticias, y prestd a
°° Denning: la batalla. atencidn a estas novedades que no se dio cuenta hasta que el cuchillo
ó contra un hueso, y esto no le alterd en absoluto.
var se informa de todo lo mãs exactamente posible, y su color era a veces

mata de un juego de fichas negras y blancas parecido al ajedrez o a las damas del que dan
monio otras sagas (v. gr. hz Saga ‹le Cunnlaiig Lengua de Víhora. cap. 4 y £zz Sada de
lijófel Valienie, cap. 1) y algunos hallazgos arqueoldgicos, pero no se sabe exactamente o
se jugaba.

- 99-
rojo, a veces azul, en ocasiones estaba pá lido, y estaba tan hinchado que su emos guerreado en muchas partes del mundo y matado a muchos hombres
piel se dilatd por la crueldad que bullía en su pecho. centes, pero esta vez no será así. Hay que preparar todo barco que haya en
Habló entonces Hvítserk y dijo que lo má s rá pido para empezar la ven- inamarca que sea capaz de navegar. Hay que reunir una tan numerosa tropa e
ganza era matar a los enviados del rey Ella. cada hombre que pueda llevar armas vaya contra el rey Ella."
Ívar dice: “No será así. Que vayan en paz adonde quieran, y si hay algu- Pero Ívar dice que permanecerá allí, y también los barcos que él tiene que
na cosa que les haga falta me lo deben decir y yo se la procurará ." dar, “excepto uno solo que yo tengo.
Pero cuando terminan su cometido. salen de la sala y se dirigen a su Y cuando se sabe que Ívar tiene poco interés en el asunto, reú nen mucha
buen
barco. Cuando obtienen viento favorable, se hacen a la mar y tienen os tropa, pero parten a pesar de todo. Cuando llegan a Inglaterra, se per-
presencia del rey Ella y contarle cdmo le ha afectado a
viaje hasta llegar a 1 rey Ella de esto y hace sonar su cuerno de guerra y llama a su lado a s
cada uno de aquéllos el relato de la noticia. hombres que quieran seguirle. Y reú ne una hueste tan grande que
Cuando el rey Ella escuchó esto dijo: “Es de esperar que no tengamos que se podía contar, y marcha contra los hermanos. Cuando se encontraron no
temer a lvar ni a ningú n otro, por lo que decís de él, pues no tiene muy fir- uvo Ívar en esa pelea.
mes deseos de venganza, y podremos proteger nuestro reino de ellos. Y concluye su lucha con que los hijos de Ragnar huyen y el rey Ella obtie- a
Hace montar guardia por todo su reino para que nadie pudiera caer sobre victoria. Y cuando estaba persiguiendo a los fugitivos, dice Ívar que no e
él de improviso.
pensado regresar a su país: “Pues quiero ver si el rey Ella desea conce- e
Después de que hubieran partido los enviados del rey Ella, se reunieron los
algú n honor o no, porque me parece mejor aceptar una compensacidn
hermanos para deliberar sobre cdmo debían ejecutar la venganza de su
padre Ragnar. él que sufrir má s derrotas como la que hemos tenido ahora.”
Entonces dijo lvar: “Yo no quiero tomar parie en eso ni reunir tropas para vítserk dice que no quería tener parte en eso con él y que hiciera con sus
ello porque a Ragnar le fue como me temía. Preparó mal su causa desde el ntos lo que le pareciese: “Nunca aceptaremos riquezas por nuestro
comienzo. No tenía ningú n motivo de disputa con el rey Ella, y con frecuen-
cia ha ocurrido que, si un hombre planea injustamente algo soberbio, cae a ar dice que se separaba de ellos y les encargó gobernar el reino que
tierra con deshonor. Yo prefiero aceptar una compensacidn" del rey Ella si eían todos junto
él desea ofrecérmela." “Pero me enviaréis el dinero que yo determine.
Cuando sus hermanos oyen esto se enfurecen mucho y dicen que nunca se Y una vez que hubo hablado les deseó buen viaje. Luego se dirige al
convertirá n en motivo de escamio aunque él lo quiera así. “Muchos nos diráil entro del rey Ella. Y cuando llega a su presencia saluda al rey respetuo-
que hemos dejado de hacer lo correCto si no vengamos a nuestro padre'. ente y habla así: “He llegado a vuestra presencia porque quiero hablar de
nciliacidn con vos y haceros los mismos honores que vos querá is hacer-
" La compensación económica por la muerte de algún pariente o allegado pagada por su ase-
í. Ahora veo que os igualo y me parece mejor recibir de vos los hono-
sino es una costumbre muy arraigada dentro del derecho gemánico y presente en numerosas e vos querá is tributarme que hacer que mueran por vuestra mano la oría
sagas islandesas. Ya TáCito habla de ella en la Gen›-io í2! .! )- de mis hombres, o incluso yo mismo."
*-Cfr. Tácito. Gez7iio/jip (lbid.): " Asumir tanto las amistades como las enemistades del padre
o de un pariente es ineludible." ntonces responde el rey Ella: “Algunos hombres dicen que no es fácil
en ti, porque a menudo hablas con elegancia, aunque tienes intencio-
• 1 00-
nes traicioneras, y difícil nos será prever tus tretas y las de tus hermanos."
“Os pediré una pequeñ a cosa, si me lo concedéis. Entonces os juraré estar
siempre a vuestro lado y nunca contra vos.”
Entonces deciden que Ívar le preste juramento de que no se levantará en
Entonces le pregunta el rey de qué compensació n hablaba. armas contra él ni dará consejos para provocar su dañ o, y que posea una parte
“Quiero,” dice Ívar, “que me déis de vuestro país cuanto cubra una piel de de Inglaterra tan grande como abarque la piel de buey más grande que pueda
buey, y eso será su superficie”” Y ya no os pediré má s, y si no me concedéis encontrar.
esto, entonces veré que no me queréis dar ninguna compensació n." Ívar se procura una piel de buey viejo y la hace humedecer y estirar tres
“No sé,” dice el rey, “si puede causamos algú n perjuicio que tengas esa veces. Luego la hace cortar en las tiras má s delgadas posibles y hace cortar
parte de mi país, y ciertamente te la concederé si quieres jurarme que no tanto la parie exterior con pelo como la interior. Y cuando se termina esto, la
lucharás contra mí, porque no he de temer a tus hermanos si tú me eres fiel.” correa era tan larga que causaba asombro, y a nadie se le ocurrid que podría
resultar asf. Luego la hizo extender sobre un campo, y era un espacio tan
ancho que emuna superñcie lo sufcientemente grande para una ciudad,y
por fuera hace señ alar el terreno como para unas grandes murallas. Después
se busca numerosos artesanos y hace levantar muchas casas en ese campo y
hace construir una gran ciudad y es ésta llamada Lundú naborg". Y es la má s
grande y distinguida de de todas las ciudades de los países del norte.
Y una vez que hizo levantar esta ciudad, había gastado su dinero. Pues era
tan generoso que lo daba a manos llenas, y su inteligencia parecía tan grande
que todos lo buscaban para sus decisiones y dificultades. Y resolvía todos los
asuntos de tal manera que a cada uno le parecía que era como mejor le con-
venía, y se hizo tan popular que en cada hombre tenía un amigo, y era de tan
gran ayuda al rey Ella en el gobierno del país que le dejó llevar muchos asun-
tos y decisiones, pues asf no necesitaba personarse él mismo.
Y cuando Ívar llega a la conclusidn de que allí controla todas las decisio-
nes, en vía hombres al encuentro de sus hermanos con el encargo de que le
envfen tanto oro y plata como él había determinado. Cuando estos hombres
llegan a presencia de los hermanos refieren su encargo y hasta ddnde había
llegado su poder de decisió n, porque no sabía nadie qué ardid maquinaba.
” McTurk (op. cit. pág. 244) seflala la coincidencia de este motivo con la anécdota referida
en el Libro I, v. ñ6.5-68, de la Eneida, según la cual Dido y sus compafleros compraron el terre- Pero sus hermanos entendieron que no tenía el mismo cará cter que antes.
no que pudiera rodear una piel de toro pam fundar la futura Canago. Aflade un ejemplo pare-
cido en la Hisloria de los reyes de Brilania de Geoffrey de Monmouih. que data de la prime- " La ciudad de Lundú nir, Londres. En el Relaio de los hijos de /tognor el nombre de la ciu-
ra mitad del s. XII y que fue traducida al islandés hacia el aflo 1220. McTurk (ibid.) considera dad es Jdrvñ t, la aciual York (vid. Danakonungu yogur, ed. B. Guó nason, Reykjavfk, 1982,
que el testimonio de GeolTrey y el de la tradición sobre Ragnar derivan de una fuente oral pá g. 811
común de origen británico.

- 1 03-
-1 02-
Entonces le envían tanto dinero como había determinado. poderosos del país y le quita así adeptos al rey [Link] le prometieron que
Cuando llegan a presencia de Ívar, da él todo el dinero a los hombres má s permanecerían inactivos aunque él realizara allí una incursiõn. Cuando I var
se ha apropiado así de tropas, envía hombres al encuentro de sus hermanos Cuando sus tropas se ecuentran tiene lugar una gran batalla y los hijos de
para decirles que quería que llamaran a las armas a todas las tierras sobre las agnar luchan duramente contra las formaciones del rey Ella, son tan impe-
que tenían poder, y que animaran a todo aquel que encontraran. Y cuando este sos que piensan só lo en realizar las mã s grandes proezas, y esta batalla
mensaje llega a los hermanos lo comprenden rá pidamente, entienden que e tan larga como violenta. Y concluyó con que el rey Ella y sus hombres
ahora le parecía muy posible que obtuvieran la victoria. Reclutan tropas de prendieron la huida y él fue capturado.
toda Dinamarca y Gotlandia y de todos los reinos donde mandaban y reú nen Ívar estaba allí cerca y dijo que había que determinar su muerte: “Es
un ejército invencible y embarcan a todos los hombres. mento," dice, “de recordar qué muerte deparó a nuestro padre. El hombre
Dirigen entonces sus barcos a Inglaterra, tanto de día como de noche, por- ä s hä bil sea tallando con punta de lanza le marcará un äguila en su
que no querían de ningna manera que se les adelantara algú n espía. Se le lda lo más detalladamente posible y teñ irá ese ã guila con su sangre."
anuncia a1 rey la llegada de un ejército extranjero. É l reú ne sus tropas, pero 1 hombre que fue designado para esa tarea hizo lo que Ívar le ordenó .
consigue pocas porque Ívar le había quitado mucha gente. Se dirige Ívar al rey Ella sufriõ mucho antes de que este trabajo concluyera. Entonces
encuentro del rey Ella y dice que ahora cumplirá lo que le había jurado: “Pero ere y ellos creen ahora haber vengado a su padre Ragnar. Ívar dice que
no puedo decidir sobre el comportamiento de mis hermanos, aunque puedo iere darles el reino que poseían todos juntos y afirma que desea gobernar
decidir ir a su encuentro y saber si quieren detener su ejército y no causar mäs laterra.
dañ o del que han hecho antes."
Marcha I var al encuentro de sus hermanos y los exhorta a que procedan lo
mejor posible y que provoquen la lucha to mä s pronto que puedan porque el
rey tiene muchos menos hombres. Le responden que no necesita animarlos,
porque albergaba las mismas intenciones que antes en su pensamiento.
Parte Ívar y se encuentra con el rey Ella y le dice que estaban en exceso
violentos y exaltados como para escuchar sus palabras: “Y cuando yo quise
proponer la paz entre ambos bandos, me lanzaron gritos en contra. Pero yo
cumplirá mi promesa, porque no lucharé contra ti y permanecen inactivo a
un lado con mi tropa, y la lucha transcurrirá entre vosotros como tenga que
transcurrir."
El rey y él ven la hueste de los hermanos, y ésta avanza con sorprendente
presteza. Entonces habló Ivar: “Es hora, rey Ella, de que ordenes tu tropa para
el combate, pues sospecho que te preparan un duro ataque de cierta
duració n."

- 1 05-
XVII pequeñ a y saquearon en diversos países. Su madre Randalín se hizo muy
I mayor.
Su hijo Hvítserk realizd incursiones una vez en el Este" y fue contra él
Después de esto regresan a su reino Hvítserk, Bjíirn y Sigurd, pero Ívar se una fuerza tan superior que no pudo oponer resistencia y fue capturado. Pero
queda allí y gobierna Inglaterra. Desde ese momento dirigieron una tropa más escogió para sí esta muerte: que se levantara una pira de cabezas humanas y
que fuera allí quemado; y así murió . Cuando Randalín supo esto recitó una
extender bajo sí el á rbol de la
estrofa:
lucha”? El todopoderoso* depard
valiosa fama a la muerte del
30. "Un hijo que tenía
príncipe*'."
esperó la muerte en el
Este,
De Sigurd Serpiente en el Ojo desciende un gran linaje. Su hija se llamd
se llamaba Hvítserk,
Ragnhild, madre de Harald el de la Hermosa Cabellera", el primero que
nunca deseoso de
gobernó solo toda Noruega.
huir.
Ívar gobernó Inglaterra hasta el día de su muerte y fallecid de enfermedad.
Se calentó con las
Cuando se hallaba enfermo de muerte ordend que se le llevara al lugar de má s
cabezas de los caídos en
difícil defensa, y dijo que esperaba que no obtuvieran la victoria los que
combate,
por allí llegaran al país. Cuando murió se hizo como había dispuesto y fue
escogid esia muerte el valeroso
depo- sitado en un tú mulo. Y dicen muchos hombres que cuando el rey
príncipe antes de caer."
Harald Sigurdarson' vino a Inglaterra desembarcó donde Ívar estaba
enterrado y murid en ese viaje. Cuando Guillermo el Bastardos’ llegd al
Y recitd ademá s:
país fue allí e irrumpió en el tú mulo de Ívar y vio a Ívar incorrupto. Hizo
31 . "El árbol de los combates" levantar una gran pira y quemar a Ívar en ella. Después marchd contra el
hizo arrojar numerosas país y obtuvo la vic- toria.
cabezas De Bjiim Costado de Hierro descienden muchos hombres. De él proviene
bajo el furioso" para que el fuego un importante linaje: Thó rd, el que vivid en Hiifdi de Htifdastriind, un gran jefe.
pudiera cantar sobre el condenado a muerte.
¿Qué mejor lecho podría ” lenning: el guerrero,
Hvftserk. " El rey enemigo de
Hvftserk.
” Por Ausfn'egr "el este" o "el camino del este". se entendían las tierras al sur y al este del "’ Hvftserk.
Mar Bá ltico. ” Rey de Noruega de 860 a 930, año en que abdicó en favor de su hijo Eirfk Hacha Ensan-
Kenni•8’ el guerrerO. Hvftserk. grentado. debido a su avanzada edad. Durante su reinado se colonizd Islandia y se unificd
” El rey o el prfncipe, en alusió n a Hvftserk. Noruega. Murió en cl año 933. Snorri Sturluson le dedica la tercera saga de la
Heiinskringla.
-1 06- ^ Harsld Sigurdarson el Severo, nacido en l0l 5 y rey de Noruega de 1047 a 1066. Snorri
Sturluson relata extensamente sus aventuras en la saga que le dedica en la Heiittskri•8!+. Indu-
cido por el jor/ Tósti Gudinason, se decidid a aiacar lnglaterra y a su rey Harald ll Gudina-
son. Éste hizo frente a Harald el Severo y a Tdsti y los derrotd en la batalla de Stamford, en
la que ambus parecieron.
”’ Guillermo I el Conquistador (1027-1087). Era hijo natural de Roberto I el Diablo, duque
de Normandía, al que sucedió en l03ñ. Con el apoyo del papa Alejandro ll invadió lnglaterra
en l0ó6y denotdasu my Harald ü Gudinason,úlümo mpwsen‹an‹ede ladinasfadaneszen
lnglaterra. en la batalla de Hastings. AI año siguiente se hizo coronar rey en la abadfa de West-
minster por Alfred, arzobispo de York.

- 1 07-

Una vez que murieron todos los hijos de Ragnar se separó la hueste que los había seguido por diversos caminos, y a todos los que habían estado
con los hijos de Ragnar les parecieron los otros jefes de escasa importancia.
Hubo dos hombres que fueron por varios países intentando encontrar algú n
xix
jefe al que servir sin que les pareciera deshonroso, pero no fueron juntos.
En un país lejano tuvo lugar este suceso, que un rey que tenía dos hijos
enfermó y murid, y sus hijos quisieron celebrar un banquete fú nebre en su
honor. Invitaron a este banquete a todos los hombres que tuvieran conoci-
miento de esto en los pró ximos tres inviernos.
Se extiende esta noticia por los países. Durante tres inviernos se preparan
para este banquete. Cuando llega el verano en el que había que celebrar el
ban- quete fú nebre y también el momento que había sido fijado al respecto, se
pre- senta tan gran multitud que nadie sabía exactamente cuiintos eran,
porque había muchas salas grandes preparadas y muchas tiendas fuera.
Y a altas horas era noche llega un hombre a este palacio. Este
hom- bre era tan gran r su vestido que
había
estado con hombres muy distinguidos. Cuando entra en la sala se dirige a los
hermanos, los saluda y les pregunta qué asiento le asignan. Les causó buena
impresidn y le pidieron que se sentara en el banco míis alto. Necesitaba el espa-
cio de dos hombres. Cuand se ! tó 'i•, le llevó b .•bida, como a los otros hom-
bres, pero no había cue-- •- r" - - ' -'-r- "- n • lo trago,
y
os los demá s.
Entonces resulta q. 1 ra más grande
que el anterior. Ambos llevaban chas. Cuando ese
hombre llega an. . .ésmente y les pide
que
le asignen un asiento. Ellos dijeron e este hombre se sentara lejos de la puer-
ta y en el banco superior. Se dirige su asiento, y los dos ocupan tanto espa-
cio como habrían ocupado cinco h‹ bres.
El que llegd antes era peor bebedor. El ú ltimo bebía tan deprisa que vacia-
ba en su gaznate casi todos los cuernos, pero no pudieron apreciar si estaba
borracho, y se comportó de manera poco amistosa con sus compañ eros de
banco y les dio la espalda. El que llegó antes les pidid que se divirtieron: “Y
yo lo haré el primero." Empujó con la mano al otro y recitó una estrofa:

32. “Habla de tus


hazañ as, he decidido
-1
08- preguntarte:
¿dó nde viste temblar sobre una rama
al cuervo ahíto de sangre?
M5s a menudo recibiste a
otros situado en el asiento
superior,

-1
09-
que empujaste el cadáver ensangrentado
El que llegó después recitó :
en el prado ante las aves de los caídos".”
35. “No vi a ninguno de vosotros
El que estaba sentado más hacia la puerta considera que aludía a él con allí donde fue anunciada la lucha
semejante poesía y replicó con una estrofa: en Heilavang ante el blanco
caballo del camino de la gaviota'".
33. “Cá llate tú , al que llaman alimentado en casa•, Y ante la costa
eres un miserable, hicimos desplazarse
nunca conseguiste aquello la roja
en lo que me llevé la peor parte. En
el juego de la espada" Y dijo ademá s el que llegó antes:
no diste de comer at enemigo del sol",
no alimentaste a los cabal los del puerto“, 36. “No resulta decoroso en un festín
¿qué haces aquí discutir ante el asiento superior
sobre cuá l de los dos
bebiendo?" El que llegó primero responde: ha realizado mayores hazañ as.
Tú estabas en pie allí donde la ola llevaba
34. “Hicimos correr los duros flancos al ciervo de las tablas’" hacia el estrecho,
yo estaba sentado allí donde la vela impulsaba
de los caballos del mat* por las olas
la roja proa hacia el puerto.”
mientras sobre las brillantes cotas Entonces responde el que llegó después:
y los costados salpicaba la
sangre. 37. “Ambos acompañ amos a Bjö rn,
La loba de crises orejas nunca abrió sus fauces alguna vez a Ragnar,
para teñ ir de sangre a todo clamor de las espadas"‘,
el pescuezo de los hombres, los héroes fueron puestos a prueba.
preferimos conseguir la dura harina de la giganta'^." Yo estuve allí donde pelearon los guerreros,
en la tierra de los bú lgaros,
por eso recibí una herida en el costado,
siéntate mśs adentro, camarada.”

así se reconocieron finalmente y desde ese momento participaron en el


quete.

Esdecin que no sealimentade loobtenidoen incunionesguenras enning encadenado: el camino de la gaviota es el mar. El caballo del camino de la gavio-
Denning: la batalla. el barco.
*’ Denning: el lobo. En la mitología escandinava el sol y la luna siguen su curso en el firma- nal de esta estrofa se halla allerado en el ońginal y es muy difícil comprender su sen-
mento perseguidos por lobos.
^ Denning: los barcos.
*' Denning: los barcos. entting: la espada.
*' Denning: el oro.
traron una antigua figura humana de madera que tenía
cuarenta [codos]^ de altura y se hallaba cubierta de musgo,
Ógmund se llamaba un hombre que era conocido como Ógmund el Danés. aunque era reconocible por sus formas. Y reflexionaban
Hizo una vez un viaje con cinco barcos y permaneció junto a la isla de Sam- entre ellos sobre quién habría adorado a este grau dios.
sey‘” en Munarvág. Se cuenta que sus cocineros fueron a tierra a preparar la
comida. Otros hombres se adentraron en el bosque para distraerse y allí encon- Y entonces dice el hombre de madera:
junto al mar del sur'® . 40. “Allí le ordenaron permanecer en
Entonces era yo adorado pie, mientras perdurara la costa,
con la muerte de los hombres en la parte sur mbre, j
de la isla de Samsey. ubierto de m
Aho sob

38. “Hace mucho tiempo


que fueron a la
guerra
guerreros de Y esto les pa os hombres.
Haekling'” y navegaron
por el salado
camino de los salmones".
Entonces me con vení

39. “Y así me erigieron


los portadores de gorros,
los hijos de Lodbróka^,

Mencionada en la estrofa 24 de los “Escarnios de Loki” de la £7/do Ma)'or y en la Saga


de Odd Puma de Flecha. Se trata seguramente de la isla de Samsa, entre Jutlandia y Seelan-

” La medida no se indica en el manuscrito 1824b; la afiaden los manuscritos en papel (vid.


McTurk, op. cit. pág. 19).
” Legendario rey marino.

” lenning: el mar.
los en estos dos versos la corrección e interpretación propuestas por McTurk (op.
y ss.). Lodbróka es una antigua diosa de la fertilidad o de las cosechas. Sus hijos
o bien los humanos en general (como hijos de la Tierra), o bien los sacerdotes de El Mar Bãltico.
esa diosa. Los gorros aludidos serían guirnaldas de flores y hojas utilizados en ciertos rituales denning: la lluvia.

- 11 2
-
REGNERO
[Del libro IX de la historia danesa del saxo gram$tico]

Después de éstos' Sivardo, de sobrenombre Ring', a quien su padre,


de igual nombre, caudillo de Noruega, lo había engendrado antañ o de la hija
de Gó trico, es rey al serle favorables los escanos y los seelandeses'. Pues su
primo hermano Ringó n‘, nieto al mismo tiempo de Gó trico, poseía Jucia* .
Por eso, el dividido poder supremo de un solo reino, innoble tanto una y otra
parte por su pequeñ ez, comenzó a ser no sólo despreciado sino incluso ataca-
do por los extranjeros. Persiguiendo Sivardo a éstos con mayor odio que a su
rival en el poder y prefiriendo las guerras exteriores a las civiles, insistió
durante cinco añ os en oponer a los peligros de la patria su defensa’. Pues eli-
gió sufrir una herida interna para sanar má s pronto la externa. Por lo que Rin-
gó n, al presentarse la ocasió n de dominarlo, se atrevió a herir por dentro al
que en el exterior montaba guardia, intentando hacer recaer sobre sí mismo el
poder de la autoridad suprema. Pues invadiendo las provincias que por aquél
eran poseídas pagaba con á nimo desagradecido la defensa de la patria comú n.
Por ello algunos de los seelandeses má s predispuestos hacia Sivardo, para tri-
buiar una má s sincera fidelidad al ausente, dieron a su hijo Regnero’, apenas
sacado de la cuna, el título de rey, no porque ignoraran su temprana edad para

' Olavo,hijodeGRrico,y Hemingorey delaño 8l0a8l2),conlosque Saxo da


comien-
zo al Libro IX de la Hisforio Dniiesn.
- Sigurd Hring, como se lee en el cap. III de la Snga de Ragnar.
Los habitantes de Sk6ne, regidn dcl sur de Suecia, y de Sjzclland. isla danesa sobre lo que se
halla la actual Copenhague.
Ringón ( Ringo) es la lalinización del sobrenombrc Hringr (anillo), compartido por el padre
y el primo hermano de Regnero.
La península de Jutlandia, en danés, Jylland.
° Saxo pudo basarse en el iesiimonio de Adán de Brema (op. cit. págs. l9-20), quien refiere
la lucha por el trono de Dinamarca entre Sigafrid y Anulo (Anillo) a la muerte de Hemingo.
Ragnar Calzas Peludas.

117
el gobierno, sino para excitar los á nimos de sus vacilantes compañ eros con- tra Ringó n con un mando de tanta importancia. Pero al oír Ringó n que Sivar- do,
entretanto, había regresado de su campañ a, declaró a los seelandeses, ata- cados dañ ino refuerzo. La as facundia de su infancia no
con numerosas tropas, que morirían por la espada si no se entregaban. Pero los menos que su ingenio, aceptd también deseosamente la decisió n de sublime ndole
seelandeses, a los que se les exigía la vergü enza o el riesgo, descon- fiando de sus muy notable por el cará cter de sus añ os. Y no causó vergü enza a los ancianos
fuerzas por la pequeñ ez de éstas, solicitaron una tregua para deliberar sobre su faltos de consejo el seguir las resoluciones de un niñ o que, si bien habían
situació n. Conseguida ésia, como no parecía propio de hombres libres buscar el manado de un tierno infante, rebosaban de la integérrima autoridad de sabiduría.
favor de Sivardo ni honroso aceptar el de Ringó n, se mostraron inquietos largo Pero temiendo exponer al inminente peligro al autor del conse-
tiempo entre el temor y la vergü enza. Al no dispo- ner de una solució n en estas , lo llevaron a Noruega para que fuera educado. Poco después de trabada la ha
circunstancias ni siquiera los viejos, Regnero, presente entonces por casualidad acomete Sivardo a Ringó n; muerto éste, él mismo, afectado por una
en la asamblea, dijo: “Un pequeñ o arco arrojó de repente una flecha. Pues yo, herida incurable, murid de ella en un espacio de pocos días.
aunque parezca adelantarme a las pala- bras de los mayores con mi pueril osadía,
ruego que sean perdonados mis errores e indulgencia para lo proferido de forma
inmadura. Un consejero de prudencia, aunque parezca despreciable, no ha de ser
rechazado. Y el cono- cimiento de las cosas ú tiles ha de ser absorbido por el espíritu
predispuesto a aprender. Y puesto que tan infamante es ser calificados de Regnero le sucedió en el trono. Por esta época Fro, rey de Suecia, uerto
desertores y rene- gados como temerario osar por encima de las propias Sivardo, rey de los noruegos, exhibió pú blicamente a las mujeres de parientes de
fuerzas, y en ambos casos se demuestra que hay igual culpa, se debe acometer éste, encerradas en un prostíbulo, para que fueran ultrajadas'. gnero, oído esto,
al enemigo con simulada detecció n, y ademá s, cuando se presente la primera se dirigió a Noruega con deseos de vengar a su abuelo.
oportunidad, hay que abandonarlo con oportuna deserció n. Será má s 1 llegar, muchas matronas que habían padecido recientemente el escamio de s
provechoso, por tanto, adelantarse a la ira del adversario con la ficcidn del favor cuerpos o temían en breve el peligro de su honra, empezaron a aproxi- arse
que armario con la negació n para que se abalance más enconadamente contra ansiosamente a su campamento vestidas como hombres, manifestando ue
nosotros. preferían la muerte a la humillació n. Y no se avergonzó el futuro venga- or del
¿Qué haremos, pues, al despreciar la orden del má s fuerte sino presentar deshonor de las mujeres de utilizar contra el autor de la infamia la yuda de
voluntariamente nosotros mismos las armas contra nuestro cuello? Con fre- aquellas cuya afrenta había venido a lavar. Entre ellas estuvo tam- ién Latgerta"',
cuencia se alimenta un eficacísimo engañ o de muy solapadas adhesiones. zorro mujer experta en la guerra que, llevando en la virgen un cora-
ha de ser capturado con astucia."' Con el vigor de este consejo disipó , por una
parie, sus vacilaciones, y, por otra, añ adid al campamento enemigo
Fro es el dios Frey, a cuyos ritos y c6nticos obscenos hace referencia Adán de Brema top.
t. p4g. 2ó 0): “...El tercero es Fricdn. que otorga a los morales la paz y el placer. Dotan a su agen
de un enorme prfapo...cos cantos de magia que suelen entonar en la celebración de te tipo de
“ La intervención del joven Regnero, salpicada de antiguos proverbios. recuerda. por una parte, libaciones son muy variados y deshonestos y por ello es mejor que sean silencia-
la técnica oratoria de Erico el Diserto, personaje del Libro V de la Historia Danesa. Por otm parte, la Davidson (op. cit. pág. [Link], n. 7) piensa que detrás de esta exhibicidn de las mujeres hay
precocidad de Rcgnero es un rasgo compartido con otros héroes de la obra de Saxo y con Sigurd posible tradición sobre el matrimonio ritual del dios con su sacerdotisa.
Serpiente en el Ojo en la Scigo cie /tog//or Davidson (op. cit. pág. I SI . n. 9) menciona un personaje femenino Ilamado Hladgerd en la aga de
Hálfi:lan el Aliij’ai:lo de Bt-una. En la historia de Latgena vuelven a estar presentes las ruehas que ha
-1 18 - de pasar un pretendiente para conseguir a la doncella, como ocurre en otros asajes de la obra de
Saxo.

- 11 9-
je viril, luchaba la primera entre los mä s prestos, sueltos sus cabellos temible perra atada al lecho de la hija del gigante Billing, a la que pretendfa
seducir. " El valle del rfo Gaula, cerca de Trondheim, en Noruega.
sobre los hombros". Admirnndo todos sus incomparables acciones -pues
la cabe- llera, vista volar sobre su espalda, revelaba que era una mujer-
-
Regnero, una vez muerto el matador de su abuelo. preguntõ insistentemente 120
a sus camara- -
das acerca de la joven a la que había distinguido en los primeros puestos,
reconociendo que su victoria se debía a las fuerzas de una sola mujer.
Cuan- do supo que había nacido entre bá rbaros. pero de ilustre linaje,
perseverd en
solicitarla por medio de mensajeros. Ella. despreciando en secreto la embaja-
da, simula su consentimiento. Y otorgando al ansioso pretendiente esperan-
zas de cumplir su deseo con la respuesta dada en falso. ordend que se
atara un perro junto con un oso en el vestíbulo de su mansidn, para asegurar
su pro- pia alcoba contra todo deseo de su amante por medio de las bestias allí
opues- ias°. Pero Regnero. reconfortado por las favorables noticias, subid a
uR Ravío y, recorriendo el mar. tras dar orden a sus compañ eros de esperar en
Gdlerdal (éste es el nombre del valle)", se dirige en solitario a los penates
de la don-
cella. Recibido allí por las bestias, atravesd a una con un dardo y a la otra
la estranguld, retorcido su cuello, tras cogerla por el gaznate, y obtuvo
como premio al peligro superado a la virgen. Engendrados de su matrimonio
su hijo
Fridlevo y dos hijas gemelas cuyos nombres no han sido transmitidos por
la historia, permaneció ocioso tres añ os.

Y al no esperar su regreso por causa de las recientes nupcias,


los jutos, gente inddmita, aceptados en alianza los escanos, intentan hostigar
con
la guerra a los seelandeses, que cultivaban la fidelidad hacia Regnero con

En la Historia Daiiesn aparecen en diversas ocasiones doncellas guerreras descritas de


forma similar. Davidson (op. cit. ibid.) compara esta descńpción de Latgena con la de las her-
manas Thorgerd e Irpa hecha en el Libro de Florey. escrito en Islandia hacia 1390.
'° Odín, en los "Dichos de Hdr” de la fi‹I‹Ia áYoyoi (ed. cit. p4g. 127), tambićn encuentra una
r afecto. Sabido esto, prepara Regnero tres naves y. siendo los matrimonio. Nume- juventud, atraída por esta provocaciõ n no menos de
vientos vorables para la navegació n, aplasta a los escanos. que osaron la valentía que del er, acometid en vano la peligrosa empresa. Al
combatir, en Idea de Whiteby" y, pasado el invierno, luchd con conocer Regnero los pun- principales de este asunto por los que
pró spero resultado viajaban de uno a otro país, solici- e su nodriza un sayo de lana y unos
a del fiordo de Lim'" con los jutos que habiian las costas de esta regiõ n. calzones muy velludos con los que itar los mordiscos efectuados por las
inados los escanos y halandos" con felices auspicios por tercera y cuar- serpientes. Pues creyó que había que como proteccidn el vestido
ez, y vuelto su deseo en matrimonio hacia Tora, hija del rey Heroto", cubierto de pelos del mismo modo que lo
udió a Latgerta. Pues reprochaba la fe de su có nyuge, respecto a la cual
ordaba que en otro tiempo había utilizado dos bestias de gran ferocidad corresponde con la ciudad de Hvftabaer mencionado en la Sogo be 'ri,ç/fnr: De Vnes (Die
ra su destrucciõ n. Entretanto Heroto, rey de los sueones™ , recorriendo por inonlisclie Tra‹liiion der Søge voit R‹ignar Lodhrok. Zeitschrift für deutschc Philologie .13,
8. p. 26.1, citado por McTurk, op. cit. pJg. 99) piensa que se mata del pueblo sueco de
r los bosques de cacería, entregó a su hija dos serpientes halladas por sus y. al sureste de Escania. aunque cree tambićn que podría referirse a Whiteby. pequeAo
mpañ antes para que fueran criadas. Ella, obedeciendo rá pidamente la rto de Nortumbría. de mayor importancia en ćpoca vikinga que el primero.
norte de la peninsula de Jutlandia.
n paterna, se atreviõ a educar con sus manos virginales la viperina espe- abitantcs de Halandia (Holland), región al norte de Escania.
. Incluso se ocupd de que cada día hubiera a disposiciõ n de su roto y Tork se reconocen fdcilmente como Herraud, jarl de Gotlandia, y Théra Cierva de
rta eza en a Sa,çn de 'o,çnnr
voracidad adáver entero de un buey, ignorando que con esta particular eones son los Svíar en las fuentes islandesas, los primitivos habiłanfes de In regiõn
nutricidn entaba la perdició n pú blica. Al quemar éstas, ya adultas, la 4s tarde dio nombre a toda la actuul Succia. T4cito ya menciona en la Cennaiiia
144,2; I ) al pueblo escandinavo de los suioiies.
vecindad con estilentísimo aliento. el rey, arrepentido de su inú til
accidn, decretd que ien lo librara de esta calamidad obtendría a su hija en • 12 1 -
aceptd, porque era muy manejable por su flexibilidad. Y habiendo llegado a solitario con firme coraje las fauces de las dos y la ponzoñ a de las
Suecia en barco, metió su cuerpo a propdsiio en las aguas al sobrevenir que contra él la arrojaban con infatigables acometidas. Rechazaba
un frío glacial, y ofreció su vestido humedecido al invierno para que se las dente- Hadas con el escudo, y el veneno, con el vestido. Por
endure- ciera con la intencidn de hacerlo menos penetrable. Vestido con él y ú ltimo, clavó el dardo arrojado de su mano en el cuerpo de las
animan- do a sus compañ eros, tras haberlos saludado, a conservar la bestias que sobre él se abalanzaban enconadamente, e hiriendo con
fidelidad hacia Fridlevo, marchó en solitario hacia la mansidn real. Avistada él las entrnñ as de una y otra, obtuvo un feliz resultado en la lucha.
ésta, ciñ endo a su costado una espada, dota su diestra de una jabalina Observando el rey su vestimenta con gran curiosidad, cuando
provista de una correa. Al avanzar se le acerca deslizá ndose de frente una advirtid que era hirsuta y velluda, burlá ndose sin embargo del
serpiente de increíble tamañ o. Tras ésta se arrastraba otra de iguales horror de tan tosca ropa y del muy rudo aspecto de sus calzones, le
proporciones siguiendo el ras- tro de la primera. Las cuales rivalizaban ya apodó Lothbrog• en son de mofa. Pero lo llamd para que comiera
en golpear al joven con los ani- llos de la cola, ya en escupirle con sus con sus amigos, a fin de repo-
constantes vdmitos y veneno" . Entre- tanto los esclavos de la corte,
alcanzando más seguros escondites, observaban el hecho de lejos como
"- En la Sogn ‹le Rumor sólo aparece una serpic•nte. Para Cipolla (op. cit. pgg.
chiquillas despavoridas. El mismo rey, aterrorizado con iguales temores, 462) las dos que menciona Saxo recuerdan los dos monstruos marinos que
se había refugiado en una estrecha estancia con unos pocos. Y Regnero, acometen a Laocoonte en el Libro ll de la Eneida. Johannesson top. cit. pgg.
I97) interpreta la vestimenta hirsut0 y vellu- da de Regnero como símbolo del
confiado en la dureza de su helado vestido, hacía inú tiles sus violentos estilo bajo y del omaha levis, frente al estilo elevado y el omatus travis. Frotón
ataques no sdlo con las armas, sino también con sus ropas, y soportd en en el Libro II y F'ridlevo en el Libro VI de la Historia Danesa tam- bién se
enfrentan a dragones que guardan un tesoro.
^' Calzas Peludas. Esta es la única vez que Saxo menciona el sobrenombre de Regnero. La nerlo de sus fatigas. Pero aquél decía que antes habían de ser vistos de nuevo
Saga de Ragnar no menciona cómo consigue el héroe este apodo (vid. McTurk, op. cit. pdg.
72). por él los compañ eros que había dejado atrá s. Y, habiéndose marchado, los
trajo más elegantemente vestidos para el futuro banquete. Y celebrada al fin
- 1 22 la comida, obtuvo el premio de su victoria previamente fijado. De ella engen-
- dró a Ratbario y a Dunvato, prendas de egregia índole. A éstos se
añ adieron sus hermanos por nacimiento Sivardo, Biorno, Agnero e Ivaro.

[4
]

Mientras tanto, jutos y escanos, inflamados por la inextinguible


llama de la sedició n, anulada la realeza de Regnero, entregan a cierto Haral-
do la autoridad suprema. Después de enviar legados a Noruega, como
Reg- nero solicitaba ayuda amiga contra ellos, Latgeria, rebosando de muy
persis- tentes sentimientos de su antiguo amor, emprendió apresuradamente
la navegacidn junto a su esposo e hijo. Se atrevió a ofrecer ciento veinte
naves a aquél por quien en su día fue repudiada. Y éste, considerá ndose
desprovis- to de todo apoyo, se apresurd a utilizar la defensa de todas las
edades, y uniendo débiles a robustos no se avergonzd de intercalar grupos de
niñ os y viejos en las formaciones de los fuertes. De este modo entabld un
terrible combate con los facciosos, comenzando primero por desbaratar las
fuerzas de los escanos en el campo que en lengua latina se llama Lanoso*'.
Allí Ivaro, que vivfa su séptimo añ o de vida, realizada una magnífica pelea,
dio mues- tras de un vigor propio de más avanzada edad con su cuerpo
infantil. Pero Sivardo, mientras acometía de frente a un enemigo, recibid
al caer a tierra una herida en su cuerpo postrado. Este hecho provocó en
sus expectantes compañeros muy grave preocupacidn por emprender la
huida, y no sdlo a Sivardo, sino a casi todo el bando de Regnero hizo
arrojar las armas. Pero

" Traducción literal del topdnimo Ullar‹itr presente en algunas sagas y de difícil localiza-
ción. Según MlJller (op. cit. póg. 44'\, n.I) estarlo situado no lejos de Upsala. aunque Herr-
mann (op. cit. pdg. 20) cree que hay que interpretarlo como Campo de Ull, divinidad asocia-
da a Nj0rd y F'rey. y considera que la mala interpretación de Saxo se debe a sus escasos
conocimientos de la lengua de los escaldas.
• 1 23-

Regnero reafirmó este desliz de sus atdnitas mentes con esfuerzo y exhorta- ciones - 124-
viriles e indujo a los que estaban predispuestos a ser vencidos a inten- tar la
victoria. También Laigerta, dotada en sus delicados miembros de un coraje
incomparable, preservd los deseos de la vacilante tropa con el brillan- te ejemplo
de su valentía. Y rodeando velozmente la espalda de los que no se lo esperaban,
inculcó con una arenga el temor general en el campamento ene- migo. Por ú ltimo,
desbaratada la formació n de Haraldo y huido él mismo por causa de la gran
moriandad de los suyos, después de haber llegado a casa del combate, atentd por
la noche contra la garganta de su marido con un dardo que tenía oculto bajo
sus vestimentas y se apoderd de todos sus títulos y poderes. Pues el arrogante
cará cter de la mujer consideró preferible gobernar el reino sin su marido a
participar de su suerte.

Transportado entretanto Sivardo a una fortaleza que se hallaba en las


cercanías, ofrecía su cuerpo a los médicos para que lo curaran. Abocados éstos
incluso a la más extrema desesperacidn al hacer la enormidad de la heri- da inú tiles
todos los remedios a ella aplicados, uno de gran corpulencia, que fue visto
acercarse al lecho del enfermo, le promete que recuperaría al ins- tante la salud si
le dedicaba los espíritus de aquellos a los que destruyera por las armas.Y, no
omitido su nombre, añ adid que se llamaba Rostaro". Y al per-

^ Davidson (op. cit. p4g. 154. n. 23) ve en este asesinato una reminiscencia del culto de los
Vanes y de las ‹radiciones sobre reyes muertos por mujeres con poderes sobrenaturales, comu es el
ceso de Vanlandi. asesinado por la bruja Huld en el cap. XIII de la Saga de los 7’ngiin- gos. Según
Cipolla (op. cit. p4g. 464, n. 15) Saxo justifica de esta manera que Regnero repu- diada a Latgena con
anterioridad.
2
’ Rosiams. o en ediciones posteriores corregido como Rofiarus, deriva de Hro)›ir, Iteiti o
sobrenombre poético de Odfn presente, por ejemplo, en la estrofa 62 de la "Profecía de la den
de lo Edda Mn)'or. En el Libro III de la Historia Danesa, donde aparece como Ros-
tero. también se alude a sus conocimientos médicos. En el cap in gos
(op. cit. pág. 9) leemos: “Odín murid de enfermedad en Suecia. cuando estaba a punto de morir se
hizo marcar cl pecho con una punta de lanza y se apropid de todos los hombres muer- tos en
combate." En el Libro VIII cuenla Saxo que el rey Heraldo Diente de Guerm prome- te a QJín las
almas de los caídos en caso de que le conceda la victoria.
catarse Sivardo de que podía obtenerse un gran beneficio al precio de tan
pequeñ a promesa, obedeció de buen grado a sus peticiones. Entonces el Mientras tanto la desgracia de una terrible enfe vida de
anciano hizo desaparecer con la sú bita ayuda de su mano la lividez de la por él Tora, esposa de Regnero, y este hecho caus
tratada ponzoñ a y procurd a la herida una rápida cicatrizació n. Por ú ltimo, se su cdnyuge el infinito tormento de la tristeza. Pensando que ésta ha vencida
alejó esparciendo sobre sus pupilas unos polvos. Al originarse de repente unas mejor con la acció n, decidid buscar consuelo en las pr
manchas, aquél le dio a sus estupefactos ojos un gran parecido con los de las res y mitigar el dolor con las fatigas. Así que, abrazando el ejército ¡i yentar la
serpientes*. Yo pensaría que el causante de este prodigio quiso mani- festar con el melancolía y procurarse alivio, determinó que cada cabe
testimonio evidente de sus ojos la futura crueldad del joven, para que la parte má s lia le ofreciera, para que le prestaran servicio militar, al que coiis entre
visible de su cuerpo no quedara privada de las premonicio- nes de sus añ os sus hijos más despreciable o al esclavo que estimara cul¡›ab zosas
posteriores. Al ver una vieja que se encargaba de sus bebidas ue mostraba en sus acciones o de fidelidad mal guardada. Pero aunque este
ojos rasgos viperinos, impresionada de inusitado horror hacia el joven y cayendo poco conveniente a sus propó sitos reveld que los má s inú til anés
al suelo de repente, comenzó a desfallecer. De lo ual resultd que a Sivardo le eran superiores a los más fuertes de las otras naciones, y
sobrevino el apodo ampliamente divulgado de Ojo de Serpiente.

Se trata de una probable alusidn a la fiereza de su mirada, rasgo común ‹i ‹›ir‹›s I


xplica de esta manera la marca característica de Sigurd Serpiente en el Ojo en I:i ar

-125-
gran provecho a la juventud al desear ardientemente los alistados lavar el des- honor empeñ ados sus á nimos en rebelarse, se atrevieron a ensalzar la humi- - Hada
de su cobardía. Ademá s instituyó que todos los pleitos por diferencias, dejando a un suene del tirano al entregarse a las tropas del en otro tiempo fugitivo Haraldo.
lado el aparato de los juicios y prescindiendo de los cargos de acusador o de la Con esta temeridad excitaron sus arrogantes á nimos de guerra civil contra el rey y
defensa de la causa, fueran encomendados al juicio de doce ancianos autorizados". enredaron con peligros internos al que estaba libre de los externos. Marchando
Desterrado el alargamiento irracional de los pleitos por medio de esta ley y Regnero con la escuadra de los daneses insulares para reprimirlos, desbaratd el
considerando que se evitaban así de forma satisfac- toria las calumnias de los ejército de los rebeldes y a Haraldo, jefe de la ven- cida milicia, empujado a huir
impíos, se alzó en armas contra Britania y matd a su rey Hanna, padre de Hela, a Germania, lo obligó a desprenderse vergon-
excelentísimo joven, tras provocarlo a la lucha. Muertos a continuacidn los
caudillos de Escocia, de Pecia“ y de las islas que llaman Australes o Meridionales*,
entregó a sus hijos Sivardo y Ratbario las provincias vacías de gobernador para su
gobierno. Decidió también que Noruega, privada violentamente de su príncipe,
”’ Regncro promulga una serie de leyes a imitació n de Frotó n III y otros reyes de la Hisloriu
obedeciera a Fridlevo, y se nre ••p6 >•. que el mismo estuviera a cargo de las
Orcadas, faltas de jefe pro- pio. Cerca de Caithness. en Escocia. ”
Las Hébridas.

Mientras tanto, algunos daneses de muy enconado odio hacia Reg- nero,
samente de un honor adquiri honesta2'. Y a los prisioneros, o revelando que la escua- dra de Sivardo se aproximaba a la desembocadura del río
contento con darles simple muerte, prefirió matarlos tras torturarlos, para ue a los Signino-". El empe- rador, seguida con atenció n la advertencia, e interpretando la
que no podían ser inducidos a renunciar a la impiedad no se les con- sintiera llegada del ene- migo, se ocupd de que los bárbaros a él denunciados fueran
expirar sino por la gran violencia del castigo. Ademá s dividió los lati- fundios de reprimidos con la oposició n de la lucha. Trabada ésta contra Regnero, realizó
aquellos que habían huido con Haraldo como pago a los que ha- bían ido con él, las acciones bélicas no de igual forma en que tomó las precauciones del
considerando así má s castigados a sus padres, puesto que verían, privados de combate. Y así, aquel infatigable conquistador de casi toda Europa, que recorrió
las cosas más queridas de su patrimonio, trasladado el onor de su heredad a los tan gran extensidn de tierras con sus brillantes y numerosas victorias. vio a su
hijos que habían rechazado su decisió n. Y ni siquie- ra así lleno con la saciedad de ejérci-
la venganza, decidió atacar ademá s Sajonia, porque la consideraba asilo de sus
enemigos y refugio de Haraldo, y acome- tió , tras solicitar ayuda de sus hijos, a ” Según Davidson (op. cit. pág. I fi4, n. 20) es una referencia a la expulsidn del rey danés Harald
Carolo, que entonces se hallaba por casualidad en aquellos límites de su Klak, ocurrida en el año 813 al ser atacada Dinamarca p e Godf
y Horik 1.
imperios. Y, muertos sus guardianes, después de haber burlado las defensas * Müller (op. cii. pág. 448, n. 3) considera más que improbable c jos hayan
opuestas y cuando esperaba por ello que lo demá s fuera má s fá cil de intentar y lo podido enfrentarse en alguna ocasidn a Carlomagno (Carolo, en SaxoJ y cree que puede tra- tarse de
la derrota sufrida por los francos ante los hijos de Godfrcd en el aí\o 828 a orillas del Eider.
consideraba más rápido de rea- lizar, de repente una mujerzuela, con sus ” Müller (op. cit. pág. 449, n. 3) lo identifica con el Sena, mientras que Olrik y Ryder (vid.
predicciones, conocedora del futu- ro, como cierto orá culo divino o intérprete de la Davidson, op. cit. pág. I S6, n.32) piensan que se trata del Seeve, afluente del Elba.
voluntad de los dioses, advir- tió al rey con una predicció n salvadora, y se
-12 7 -
adelantó con sus felices vaticinios a los males del peligro que se avecinaba,
to vencedor de tantas ciudades y tantas naciones, vuelta la espalda al comba- te. adversario sin recibir heridas, utilizó para siempre el sobrenom-
destruido por una pequeñ a tropa de una sola provincia". bre de sus férreas. por así decirlo, fuerzas". Adquiriendo Regnero con esta
vicioria confianza en superar todo tipo de peligros mató a Sorlo, atacado junto a
todas las tropas que había conducido. Y obsequiado Biorno con la
[8] gobernació n de Suecia por los méritos de su extraordinaria valentía, como se

Cuando Regnero, una vez gravados los sajones con impuestos, tuvo " És ta es otra de las antítesis hiperbólicas destacadas por Johannesson (op. cit. p4g. 197).
noticias ciertas de Suecia acerca de la muerte de Heroto y supo que sus hijos habían ^ Davidson top. cit. pśg. I.'i6. n. 34) piensa que no hay rclacidn directa entre este Sorlo y Sörli.
protagonista del relato islandćs que Ileva su nombre.
sido despojados de sus bienes hereditarios por las injurias de Sorlo', " Ésta es la tercera mujer de Regnero. que no habfa sido mencionada antes. McTurk (op. cit. pág. 1 24)
el nuevo rey elegido, se dirigió a Suecia solicitando el concurso de Biorno, consider que. aunque Saxo parece desconocer la tradición que une a Regnero/Rag- nar con una hija
de Sigurd y Brynhild (llamada Ăslaug. Krãka o Randalfn), presenta 3 Latger- ta y a Suanloga con
Fridlevo y Ratbarto (pues Regnaldo, Vitserco y Erico, a los que había engen- rasgos comunes a aqućlla. Latgerta tiene largos y hermosos cabellos.
drado de Suanloga*, todavía no habían cumplido una edad há bil para el como Ăslaug en la Saga de Ragrtar y Suanloga LSuanloglia, latinizacidn de Svanlaug ) es un nombre
compuesto que compane eí primer elemento con Svanhild, hija de Sigurd y Gudrún según la fiaga
manejo de las armas). Al salirle Sorlo al paso con su ejército y. propuesta la de los Volsungos, y el segundo. con Ăslaug. su segunda esposa en la saga.
opció n de luchar individual o colectivamente, al elegir combate singular le o ex mica de esta manera el sobrenombre de Bjdrn Costado de Hierro con el que aparc-
ce en la fiaga de Rngnar y otras fuentes.
presentó pam que luchara tras desafío a Escardo, guerrero de admirable auda- cia. en
compañ ía de sus siete hijos. Regnero, tornados sus tres hijos en ayuda para el
- 128-
certamen contra aquéllos, salió vencedor de la prueba, luchando ante la atenta
mirada de uno y otro ejército. Y Biomo, como habÍa Causado la muerte a su
antuvo un tiempo inactivo en el intervalo de las guerras, se hizo amante por ar de lstica. Por la mañ ana, cambiado su vestido por otro de m u
cierta muchacha. y para lograr una má s fá cil ocasió n de obtenerla se upó de que el amada ataviado femenilmente mientras realizab
padre de la misma fuera seducido muy liberalmente con los ormes agasajos de sus icd astutamente sus rudas manos al trabajo artístic
favores. A menudo lo obsequiaba invitado a propd- ito a los banquetes con los rse traicionado; pero por la noche, abrazando a la virgen, se entregó a sus seos. Y
servicios de su gran amabilidad. Incluso lo hon- ba con la reverencia de cuando, al acercarse el parto, fue revelado el hecho de su ultrajada ecencia por
levantarse cuando llegaba y con la proximidad de asiento cuando se sentaba. el abultado vientre de la joven, el padre, desconocedor de a ién se había
Incluso muchas veces lo regald con presentes otras dulcísimas palabras. Al darse entregado su hija para ser deshonrada, insistió mucho en
cuenta aquél de que el motivo de tantos nores no provenía de ninguno de sus r de ella misma al ignorado autor del estupro. Afirmando ella nte
propios méritos supo, después de versas reflexiones, que la supuesta que no había tenido a nadie má s que a una criada como ma, ordenó
generosidad del príncipe era causada r el amor de éste hacia su hija, el cual que el hecho se diera a conocer al rey. É ste, no
disfrazaba sus libidinosas intencio- es bajo la apariencia de humanidad. Y para a servidora inocente fuera acusada con tan inusitada ergonzó de
frustrar el retorcido ingenio del te, se encargó de que ella fuera guardada con dar testimonio de la inocencia ajena con la
mayores dispendios cuan- supo que era rondada por aquél con muy ocultas ălta. Con este gesto de humanidad rechazó , por una parte, los
intenciones y persistentes aneras. Pero Regnero, reconfortado por las seguras
noticias de su consenti-
Motivo frecuente en Saxo. por ejemplo, en la historia de Hagbard y Signe
miento, se dirigió a la villa en que era guardada y considerando que nad
inaccesible al amor, solicitó él solo hospedaje en las cercaní - 129-
la calumnia hecha a la mujer y, por otra, logró que un ridículo rumor no se hostigándolos, el Helesponto y a su rey Dian, acosado con diversos combates. Por
esparciera por oídos desvergonzados. Ademă s añ adió que de ella sería engen- ú ltimo, lo mató tras acometerlo en numerosísimos enfrenta- mientos. Sus hijos
drado un hijo de su sangre y que quería que fuera llamado Ubó n". Habiendo Dian y Daxon, que antañ o lograron en matrimonio a las
alcanzado éste cierto desarrollo, adoptó con el ingenio de su tiema edad el
caräcter de un maduro discernimiento. Pues al manifestar amor hacia su madre
” En la Cróitica de Rusfiilde, escrita en Dinamarca hacia finales del s. XII (editada por M. Cl. Gcrtz,
porque se había unido en el lecho a un noble, rechazó el aprecio hacia su padre Scriptures minuses Iiistoriae Daiiicae inedii aevi, ł-II. Copenhague, 1917-1 8, pág. 16), se mencion° •
porque se había rebajado a un matrimonio măs obscuro de lo que era conveniente". n tal Ubi țUbhi ), hijo de Lotpardo. McTurk (op. cit. pág. 106) apunta que este Ubi o Ubón es
desconocido en la tradición escandinava accidental, aunque seAala que en el Relaiu de los Itij”os de
Ragnar se dice țue dos hijos ilegftimos dc Ragnar. Yngvar y Hú stó . tor- turaron a S. Edmundo por orden
de lvar. Ubi podrfa deńvar dc Hubbo, Korma corrupta de Hústó. y haber llegado a Saxo a travćs de
alguna íuente analfstica danesa que contuvicra mate- rial de oriø». . - “
[9] ”' Saxo expone en numerosos pasajes de su obra lo inconvenience c inapropiado del matri- monio entre
individuos de distintas clases sociales. Por otra parte. nó tese tamhićn la precoci- dad de Ubón. similar
a la de su padre Regnero.
Después de esto Regnero, al preparar una expedició n contra los Los habitantes dcl Hclesponto. que Saxo sitú a hacia cl este dcl Mar Báltico. Conviene iden-
helespó nticos, tras convocar una asamblea de los daneses y prometiendo eblo tificarlos con pueblos eslavos y orientales.
unas muy beneficiosas leyes, promulgó que, así como
antes cada cabeza de familia entregaba para que realizara el servicio militar a
aquel de sus hijos que considerara el peor, ahora, en cambio, armaru al hijo de muy
esforzadas acciones o al siervo de mă s probada fidelidad. Hecho esto, tornados
todos los hijos que había procreado de Tora, excluyendo a Ubdn, sometió ,
el rey ruteno, después de solicitar tropas de su suegro, asumieron rápi-
ente la tarea de vengar a su padre con ardentísimos deseos. AJ contem- Pero Regnero, sometidos los demá s con rdpida rendició n
egnero su gigantesco ejército y desconfiando de sus huestes, ordenó ìieran que hubo pasado casi cinco añ os pirateando, hath a los biarmo•*' ••n•id •
lanzados con gran violencia contra los apiñ ados enemigos unos llos de recientemente, despreciando pú blicamente su autoridad con la débil promesa de su
bronce colocados sobre ruedas mó viles y llevados sobre carros ros'*. Este sometimiento. Cuando tuvieron éstos noticia de su llegada, invocando al cielo con
hecho sirvió tanto para deshacer la formacidn de los adversa- que parecía que sus cánticos, impulsaron a las provocadas nubes a una violentí- sima
se depositaban mayores esperanzas de victoria en los ilugios, cuya tempestad". Este hecho privó a los daneses, obstaculizados durante algú n
insoponable mole aplastaba cuanto embestía, que en los sol- tiempo en su travesía, de la disponibilidad de alimentos. Y una vez remitida de
s. Muerto uno de los jefes y puesto en fuga el otro, se retiró todo el ejér- ito repente la tempestad, los abrasó la vehemencia de un ardentfsimo
de los helespó nticos. También los escitas, que estaban unidos a Daxon
estrechísimos vínculos de parentesco matemo, se dice que fueron aniqui- os en
la misma batalla. Entregada su provincia a Vitserco, el rey de los " Olrik (citado por Herrmann. op. cit. pág. 643) piensa que Saxo ha malintcrprc u un Lm• riirig de
la poesía escáldica: IiIimaf‹fikr, caballo de los rodillos, referido a los harc‹›s. IJcrmiini\ (ibid.) to
rutenos, poco fiado en sus fuerzas, se apresuró a anticiparse con la huida a las considera tambićn un posible eco del caballo de Troya. Recućrdesc, p‹ łi |›iiłlc. el motivo de la
terribles armas de Regnero. vaca Sfbylja en la Saga de jaguar
“’ Los habifantes de Biarmia, regió n situada a orillas dcl Mar Blanco.
" Los biarmos y fineses son capaces de provocar tormentas e ilusioncs ó piicas, xcyú
ce de diversos pasajes de la historia Daitesa.

[10]
• 13 1-
calor. Y esta calamidad no fue más soponable que el rigor del intenso frío. De miento de sus maderas deslizadoras, disfrutan de una arbitraria
este modo el bicéfalo mal del doble exceso consumió sucesivamente los disponibili- dad de la velocidad y se cree que poseen la pronta
cuerpos afectados con la inmoderada prolongacidn de uno y otro estado. Ade- facultad de la ausencia o de la presencia. Desaparecen al instante
más, la evacuació n del laxo vientre mató a muchos. Así que gran parte de los con la misma celeridad con la que se presentan para acometer al
daneses, cercados por este doble estado del tiempo, fallecieron por la peste enemigo y no buscan la retirada má s lentamente que el ataque. De
de sus cuerpos surgida por doquier". Y al percatarse Regnero de que se halla- esta forma consiguen una muy hábil capacidad de acosar o huir con
ba entorpecido por una inclemencia del cielo más falsa que cierta, realizada la agilidad tanto de sus vehículos como de sus cuerpos". Hay
la travesía de cualquier manera, arribó a la regió n de los curos y de los sem- que
bos°; éstos honraron de forma desmesurada su majestad como la dignidad de
un honoradísimo vencedor. Con su apoyo el rey, má s irritado todavía contra ‘” McTurk (op. cit. pág. 222 y ss.) señala que en los Aitnales Xonienses
la insolencia de los biarmos, emprendió la venganza de su despreciada auto- mencionan que en cl año 845 el jefe vikingo Reginheri murió de una terrible
enfermedad después de atacar ese aAo Parfs y profanar el templo de S. Germán.
ridad con un inesperado asalto. El rey de aquéllos, de nombre desconocido, La coincidencia con la enfermedad relajada por Saxo y los anales francos hace
atacado por la sú bita imipció n de los enemigos y falto de confianza en su posible considerar al vikingo Reginheri como modelo histórico de Ragnar.
Habitantes de la región báltica
propia hueste para combatir con ellos, solicitd asilo a Matulo, caudillo de de Curlandia. “ Región del norte
Finmarquia". Fiado en la expertísima habilidad de sus arqueros, hostigó de Noruega.
’ Ya en el Pr6logo a su obm menciona Saxo al pueblo de los escricfinos, a los
impunemente al ejército de Regnero. que pasaba el invierno en Biarmia. Pues que caracteri- za de manera semejante. Las maderas deslizadoras de las que
los fineses, acostumbrados a emprender la carrera con el rá pido desplaza- habla son, probablemente. esqufes. Adán de Brema se expresa en parecidos
términos (op. cit. pág. 226): *'Los escritefin- gos no pueden vivir sin el frfo de las
nieves, vuelan incluso por delante de las fieras con sus carreras por las aJtfsimas nieves."
creer que entonces Regnero se asombró de la pusilanimidad de su suerte
- 132
cuando, triunfador en otro tiempo del apogeo romano, se vio arrastrado a la
- derrota por un ejército inerme y desordenado. Y así, quien había aplastado
brillantemente las insignes tropas de un grandioso e ilustrísimo caudillo y la
resplandeciente gloria de las armas romanas, cedid ante el sordidísimo y lige-
rísimo aparato de una gente innoble y agreste, y aquel cuyo renombre gue-
rrero no había sido capaz de mancillar antes la fuerza de tan arrojada nació n,
no supo hacer frente a la pequeñ a tropa de un despreciable pueblo. De lo que
resultó que con aquellas tropas con las que tan valientemente golpeó la ilus-
tre pompa de la multitud y el pesado instrumental de su poderío militar, con
las que provocó de forma manifiesta el derrumbe de tantos infantes. tantas
fortalezas y tanta caballería, se atrevió a arremeter de forma furtiva y casi
como un ladró n a una gentuza vil y descastada, y no se avergonzd de man-
char su ilustre gloria, lograda pú blicamente a la luz del día, con un engañ o
nocturno, utilizando clandestinas argucias en lugar de una valentía manifies-
ta. Pero este hecho fue tan vergonzoso de elaboració n como ú til para la des-
trucció n. Y no se congratuló menos por la huida de los fineses que por la
de Carolo, confesando que halló más fuerzas en la desnudísima plebe que en
los bien pertrechados soldados; pues le fue posible resistir mejor a la pesada
armadura romana que a los ligeros dardos de la harapienta chusma. Muerto
allí el rey de los biarmos y huido el de los fineses, grabó Regnero en rocas
que de él hablaban el apogeo de sus hazañ as y, colocadas aquéllas en alto, dio
eterno testimonio de su victoria".

Mientras tanto Ubón, arrastrado por su abuelo Hesberno a una sacrí-


lega ansia de poder, se arrogó para su persona, despreciada la veneración del
respeto paterno, las insignias reales. Cuando Regnero tuvo conocimiento de

“ Inscripció n ninica no identificada, quizá invenció n del propio Saxo.

-133-
su soberbia por los jefes de Suecia Queltero y Torquilo, dirigiéndose a Gocia, realizó de la patria había concluido con el castigo del rebelde, regresó a Dinamar-
apresuradamente la travesía. Sabiendo Hesberno que éstos estaban ligados al . Regnero lo acogi6 con profundísima veneració n porque se había compor- ado en
bando de Regnero por una singular fidelidad, intentaba hacerlos desertores del medio de los tan crueles disturbios de los parricidios como un inte- érrimo
rey tras solicitarlos con una recompensa. Pero ellos, sin apar- tarse de su decisidn,
servidor de la piedad.
respondieron que su voluntad se basaba en la de Biomo, afirmando que ninguno de
los suecos se atrevería a algo que se apartara de sus deseos. Ni al mismo se lo
atrajo Hesbemo con las bellísimas palabras de sus embajadores. Negando éste
[12]
que estuviera más cerca de la perfidia que de la buena fe, consideraba má s que
infame anteponer al amor de un piadosísi- mo padre el favor de un
Mientras tanto Daxon, no pudiendo vencer durante mucho tiempo a
desvergonzado hermano. Y castigó a los mismos embajadores con la horca así
Vitserco, que gobernaba Suecia, lo acomete finalmente tras engañ arlo con una
como a los exhortadores de tan grave
ficció n de paz subscrita. Recibido por él en un banquete, preparó secre- tamente con
Los suecos también castigaron al resto del grupo de los legados con igual
traicionera compra un ejército armado, transportado a la ciudad en carros, para que
muerie por su dañ ino consejo. Así que Hesbemo, viendo que no avanzaba atacara en nocturno asalto la casa del enemigo“. Vitserco azotd con tal mortandad a
mucho con sus ocultas y clandestinas artimañ as, reunidas abiertamente sus
esta dolosa tropa que, rodeado por un montdn de cadáveres enemigos"', no pudo
huestes, marchó a la guerra de forma evidente. Pero el prefecto de Jucia, Ivaro,
ser atrapado sino con escalas aplicadas a lo alto. También doce compañ eros suyos,
estimando a ninguna de las dos partes de la sacrílega lucha prdximas a la piedad,
capturados igualmente por el agresor, al serles ofrecida la posibilidad de vol ver a
se adelantd a la impía guerra con su exilio voluntario. Y Regnero, acometiendo a
la patria, prefirieron, fieles a su rey sus personas, participar en el peligro ajeno a
Hesbemo en el golfo que en lengua latina es llamado Verde“, lo mató , y
renunciar al suyo. Pero Daxon, movido por la consideració n de la egregia
ordenando que la cabeza del fallecido fuera puesta en una proa, ofrecid un
belleza de Vitserco, no se atrevió a destruir la incipiente flor de tan valiosísima
terrible espectáculo a los facciosos. Pero Ubó n, echando mano de la huida y
índole. Y le ofreció no só lo la salvació n, sino incluso a su hija en matrimonio,
atacando de nuevo a su padre con las hostilidades renovadas en Seelandia,
dotada con la mitad de su propio reino, y prefirió conceder la impunidad a la
deshecha la formacidn de los suyos, mientras es acosado él solo por todas
hermosura antes que infligir castigo a la valentía. Pero aquél, despreciando con
partes, aniquiló a iantos del ejército adversario que impedía la fá cil aproximació n
grandeza de á nimo el disfrute de una vida concedida por la benevolencia ajena,
de los enemigos rodeado por los restos de sus cadá veres a modo de firmísima
rechazd la inco- lumidad como un mínimo favor, abrazando por su propia voluntad
foriificacidn. Por ú ltimo, cubierto por la compacta muchedumbre de los enemigos
la senten- cia de muerte, manifestá ndole que Regnero realizaría con menor
y apresado, es arrastrado para ser cargado de vulgares cadenas. Pero él, rotas y
severidad la venganza de su hijo si supiera que éste había gozado de su propia
deshechas las ataduras por su enorme fuer- za y consiguiendo despedazar y
decisió n de
destrozar las ligaduras a él aplicadas, no pudo eludir de ningú n modo la
muerie“. Y cuando Ivaro supo que el tumul-
" Costumbre atesliguada en numerosas sagas. Sobre la imagen de la fiesta col
“antibanquetc”. presente en la antigua poesía heroica germánico , véase U. Schwab, k«n
" Traducció n literal de Grpnsund. estrecho que separa las islas danesas de Falstcr y Mpn. und im Bier ertrinken" en: C. Santini (cd.), S‹ttu Grniitm‹iliciis. Tm sloriugrnfi turu,
“ Ya Stephanius top. cit. pá g. 191, n. 24) señ aló aquí el posible error de Saxo, pues poco m5s adelante Roma. II Calamo. 1992. págs. 167-41 5.
vuel ve a aparecer Ubón rcconciliándose con su padre. Las ediciones posteriores corrí- gen este pasaje. * Poco antes ha aparecido el mismo molivo referido a Ubón. Eslas repeticiones son frecuen-
tes en Saxo

-135-
elegir el tipo de muerte. Admirando el enemigo su temeridad, le promete que sería al que no pudieron obligar a dar muerte a los cautivos ni siquiera con la vio- lencia
aniquilado con la clase de muerte que él mismo escogiera para sí. Acep- tando esta de sus afrentas. Al poco tiempo lo devol vió Regnero de nuevo a su patria tras
libertad el joven como un gran favor, solicitd ser quemado junto con sus reconciliarse al prometerle que le pagaría cada añ o los impuestos como un
compañ eros"'. Y Daxon, accediendo a ansiosos deseos de muerte, no ejecutó con suplicante con los pies desnudos y con doce ancianos descalzos. Pues
indolencia el suplicio de la deseada muerte como tal favor. Oído esto, Regnero, con ciertamente considerd mejor castigarlo, prisionero y suplicante, con suavidad
una afliccidn obstinada en sucumbir, no só lo contrajo una gran tristeza, sino que antes que desenvainar la sanguinaria hacha sacrificial y preferible castigar la
además entregó su cuerpo al lecho por la grandísima pena de su corazdn y soberbia cerviz con una celosa servidumbre que aplastarla de una vez por todas.
revelaba el dolor contraído con sus lamentos'. Su mujer, sobrepujando la Al marchar de allí pone al frente de Suecia a su hijo Erico, quien tenía el
confianza de su marido, lo afianzd, tras acusarlo de cobardía, con viriles sobrenombre de Píleo Ventoso". Allí, mientras a su lado cum- plían Fridlevo y
consejos y animó su espíritu, recuperado de la tristeza, a usar enérgicamente las Sivardo el servicio militar, al saber que los normandos y los escoceses habían
armas, afirmando que un valentísimo padre expiaría la cruenta muerte de su hijo otorgado ilegalmente a otros dos el título de rey, despojó en primer lugar al
má s justamente con las armas que con las lã gri- mas. Le aconsejó también que, usurpador del poder noruego y se lo entregó a Biorno para que disfrutara de él.
llorando como una mujer, no se provocara tanto deshonor con sus llantos como
renombre había gozado antes con su valor. Temiendo Regnero ante estas palabras
mancillar las antiguas glorias de su valentía con una afeminada tristeza,
rechazadas su actitud pesarosa y depuestas sus muestras de dolor, retomd su
abatida audacia con muy dis- puestas esperanzas de venganza. Hasta tal punto son Después, junto con Erico y aquél, devastando las Orcadas llegó por
fortalecidos a veces los ánimos valientes por los flébi lms. Delegando, pues, en Ivaro ú ltimo a las tierras de los escoceses y mató a su rey Murial* tras agotarlo con un
la tutela del reino y acogiendo con amor patemo a Ubdn, vueJto a la antigua combate que duró tres dfas. Pero sus hijos Dunvato y Ratbarto*, trabada
gracia, después de conducir a Rusia la escuadra, entregd a Daxon en Utgardia* espectacularmente la lucha, tributaron a su padre una cruenta victoria con su
para que fuera custodiado, preso y cargado de cadenas. Entonces resultó evidente propia sangre al ser muertos por el enemigo. Y cuando supo al regresar a
que Reg- nero usó de una muy clemente moderacidn de á nimo contra el matador de Dinamarca que su mujer Suanloga había muerto entretanto de una enferme- dad,
su queridísimo hijo cuando prefirid que fuera suficiente para saciar su ansiada buscó a1 punto en la soledad remedio a su dolor y soportó encerrar en los recintos
venganza el exilio del culpable y no su muerte. Y con este gesto de humani- dad de sus penates la penosa aflicció n de su espíritu. Pero la gravedad de este
se provocd a los rutenos la gran vergü enza de irritarse luego contra el rey abatimiento la hizo desaparecer la repentina llegada de Ivaro, despojado de su
reino. Pues los galos*, huido él, habían otorgado una falsa autoridad
*' La muerte de Vitserco coincide a grandes rasgos con la de Hvftserk, descńta en la Snga be
Rngnar, aunque en ćsta se produce despućs de la muerte de su padre Ragnar. “ Cipolla (op. cit. pág. 521 ) señala que Eńk Emundson. rey sueco del s. IX. unificador de su pafs
Saxo caracteńza en cierta medida a Regnero como un tipo melancdlico. pues se ve abrumado tambićn según Snorri Sturluson, cenfa un sobrenombre parecido, Sombrero de Tormenta (V‹l‹ler- Iran ).
par la tristeza, al perder a sus esposas Tora y Suanloga. Por oira parte. el abatimiento de Ragnar recuerda al porque se decfa que con ćl era capaz de provocar tempestades.
de lvar. en el cap. XIII de la 3øge. provocado par la imposibilidad de conquistar “ Según Hcrrmann top. cit. pág. 648) es el rey irlandćs Muircertach, atestiguado en t”uentes
Según Herrmann (op. cit. pág. 64ó) Saxo malinterpreta aquf la antigua expresidn islandesa f‹erai islandesas como Myrkjartan.
ijos de Regnero y Tora no mencionados en la Sage de /tognnr
Io envió a r¢giones extenorcs . es dæir. OÜD mundo. *’ Por galos hay que entender aquf galeses (Herrmann, op. cit. pág. ó48).

-13 6- -137-

real a Hela', cierto hijo de Hamdn. Regnero, hacie de un experto conocedor del terreno, se dirige, formada una escuadra, al puer- to que
es llamado Nõ rvico*, donde tras desplegar sus tropas convirtid a Hela, confiado en
usurpador del título de rey provocando reavivados tumultos en la patria.
el valor galo, en amante de la huida después de una prolongada batalla de tres
Recibido aquél por las armas de Regnero, que regresaba del Helesponto,
días, y este hecho costõ abundantísima sangre a los anglos y muy poca a los
cuando se dio cuenta, tras pelear con infeliz resultado, de que el apoyo de sus
daneses. Y cuando allí hubo Regnero pasado victorioso un añ o, se dirigió a
fuerzas nativas estaba agotado, se dirigid a Ludovico“, quien se hallaba en
continuació n a Hibemia, después de haber hecho venir en su refuerzo a sus hijos
Maguncia", para pedirle auxilio. Pero Ludovico, imbuido de un gran fervor por
y, muerto su rey Melbrico, asedid, asaltd y conquistõ Duflina"', repleta de
extender su credo, le puso al bá rbaro la condició n de que le prestaría ayuda si
riquezas bárbaras; establecido allí durante un ań o fijo, penetrõ hasta el accedía a profesar la fe de Cristo. Pues decía que no podía haber nin- guna
Helesponto" navegando por el Mediterráneo, ••enrrienrir1 con preclaras concordia de ánimo entre los que abrazaban diferentes confesiones. Por lo cual
victorias los espacios intermedios de sus regiones sin que en ningú n lugar se era necesario que el solicitante de ayuda participara primero de la misma
opusiera la fortuna al avance de sus constantes éxitos. religió n y que no podían ser compañ eros de grandes empresas aque- llos a quienes
separaba la prá ctica de la veneracidn divina. Con estas palabras dio la salvaciõ n a
su huésped a1 mismo tiempo que testimonio eviderøe de su piedad. Y a Haraldo,
que recibid el solemne bautismo, lo fortaleciõ a CORtİ- nuació n con tropas de
apoyo sajonas. Confiado en éstas pretendía con vehe- mente inquietud dedicar
Entretanto Haraldo*, con el consentimiento de algunos daneses que isa un templo a Dios en el territorio de Schleswig°.
dedicacidn el servicio militar con Re se erigió en Dando éste por los ritos romanos ejemplo de santísimo tenor
error de los pérfidos, derribd santuarios, desterrd a los vi
onum rfa aparece en la Crónica Aиglosajoria, donde se dice que fue atacado por los dignidad de flamen“, fue el primero en in'•odPuct• sagrados
daneses en el ailo 867 en York poco después de haber subido al trono. por lit que resulta diPcil que
pudiera haber luchado contra Ragnar. Esta crdnica no menciona los nombres de los jefes daneses. misterios del Cristianismo y, rechazado el cult fesó el divino.
pero otra fuente posterior de finales del s. X, basada en una versió n perdida de la Crónica
Anglosajona, cita a un tal Iguuar como uno de los jefes vikingos que llegaron al este de Por ú ltimo, guardd con escrupulosísim referencia a la defense
lnglaterm en el 86a e invadieron Nonumbría al año siguiente (vid. McTurk, op. cit. pág 2 ł 3). de la religidn. Pero comenzõ con ell tan eficaz como pía. Pues al
presentarse Regnero y prof
” Probablemente. York.
"’ Melbń co es otro nombre irlandćs ya mencionado en el libro II de la /Y/zrorio Danesa. aquél introducidas, proscrita la verdadera religió n, restituyd la f‹
Davidson (op. cit. pág. 138, n. 58) señ ala que la captura y el saquco de Dublin por los dane- ses
son relatados en los Aaales del Ulsler en el cñ o 8.5 I .
" Anień ormente había situado Saxo el Helesponto at este del Mar Báltico, por lo que ahora
once conlradecírse. •’ El empe lnr Lu dovico el Pío t778-840ł, tercer hijo de Carlomagno, a quien sucedió en el
Se mata de Harald Klak. De ćl se dice Io siguiente en la Cronies ‹te Roskil‹le (vid. Gertz, año 814.
op. cit. pág. 14): “En el aî\o octingentćsimo vigćsimo sexto de la encamación del Señor, Ciudad alemana a orillns del Rin. capital del estado federal de Rcnania-Palatinado.
en aber “ Ciudad alemana del estado federal de Schleswig-Holstein. En sus cercanías se hcllan los res- tos de
la colonia vikinga de Haithabu. donde S. Anscario fundó una pequeñ a comunidod cris- tiana. Adãn de
Brema (op. cit. pág. 31 dice que fue allf donde Anscario encontrd a Horik y
lo convirtió . erigiendo poco despućs una iglesi»
aco ti rgo “ or *nmen hay que enlender sacerdote pagano. to manienemos como cultİSffiO In la tea-
de Ludovico. Harald abandonó la fe crisiiana segú n Saxo. pero no ay otros testim ios de su
apostasfa. Harald obtuvo del emperador un feudo en Frisia que gobernó hasta su muerte, duccidn para dar testimonio de la predilecció n de Saxo por utilizar tćrminos romanos para
acaecida en el añ o 843. rcferirse a los antiguos cargos o tftulos escandinavos.

- 13 9-
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guo estado y obsequió a las ceremonias religiosas tacado ejemplo de la aceptada religió n como evidence muestra de la poste-
El prdfugo Haraldo, en cambio, condujo su suerte al an des- riormente rechazada, y de un excelente seguidor de la santidad se convirtid en un
infame deserior de la misma.
muerte de sus camaradas y una durísima partida de este mundo cuando, rode- ado
de bestias venenosas, vio el verdugo que aquél saciaba los á spides con el corazó n
que había mantenido impasible en tantas batallas. De modo que reba- jado de
magnífico vencedor a la miserable suerte del cautivo, demostró que nadie ha
de confiar demasiado en la fortuna.
Mientras tanto, dirgiéndose Hela a tierras de los hibernos, castigd
con la espada y con suplicios a todos los que se habían unido a Regnero con
estrecha fidelidad. Y al marchar Regnero a su encuentro con una flota, sufrid
[16]
justamente el evidente castigo por la ultrajada religidn y por su odio hacia el
nipotente. Pues atrapado y metido en prisidn vio que sus criminales bros
Ivaro recibió la noticia de su muerte mientras presenciaba casual- mente
iban a ser devorados por serpientes, y ofrecid a los ofidios un tris-
unos juegos. Manteniendo sin embargo su rostro la misma expresidn y no mã s
as fibras de sus propias vísceras. Devoradas su hígado cuan- a
abatido de lo normal en ninguno de sus rasgos, no sólo reprimió con la
ya su mismo corazdn a modo de funesto verdugo, enu- oz toda
disimulacidn de su dolor la anunciada muerte de su padre, sino que no con-
la relacidn de sus hazañ as y añ adid a la postrera
sintiendo que se produjera revuelo alguno, impidid que el pueblo, afectado por el
ilació n de los hechos esta conclusió n: “Si los cochinillos conocieran el supli- cio
rumor abandonara el teatro". Así que ni borrd la sonrisa de su rostro para no
del verraco no dudo que se apresurarfan, imimpiendo en la pocilga, a liberar al
intemimpir la representacidn con la suspensió
afligido."“ Deduciendo Hela por estas palabras que todavía vivían algunos de
td los ojos de la aprobació n pú blica a su tristeza perso
sus hijos, ordena que se detengan los verdugos y sean apartadas las serpientes. Y
ciera que, cayendo de las må s altas manifestaciones de ‹ ma
cuando los siervos se acercaron para cumplir la orden, Reg- nero se había
aflicció n, desempeñ aba el papel de un desgraciado
adelantado al mandato del rey con su propia muerte. ¿Pues qué diremos sino que
un regocijado caudillo. Pero Sivardo, recibida la misma noticia, mã s cerca del amor
dos tipos de fortuna se lo repartieron entre sf? Una, la que le otorgaba su
hacia su padre que del sufrimiento privado, se hundid, atdnito, profun- damente
escuadra invicta, su pró spero imperio y las excelentes fuerzas de sus actividades
en el pie una lanza que por azar tenía en su mano, despreciando el dolor físico
piratas, y la otra, la que le infligió la ruina de su fama, la
con este acceso de tristeza. Pues para poder soportar con mayor paciencia la
herida de su alma prefirió afectar mã s gravemente una parte de su cuerpo. Con
este hecho descubrid al mismo tiempo su valentía y su aflic- ció n,
•’ La cita se corresponds muy exactamente rnn la estrofa 27 que recita Ragnar en el cap. XV de la
saga. Herrmann (op. cit. pág. 653) piensa que Saxo debió de disponer de un poema com- pleto sobr2 repartiendose su propio sino como hijo desconsolado y a la vez inmu- table. Y
la muerte de Ragnar. Dicho poema serfa del tipo que entona Esiarcatero, por ejem- plo, en el libro Biorno, como le llegó la noticia de su padre mientras jugaba a los dados,
VIII de la /fís/orio Onness, una ‹evičvido o gćnero en el que un hćroe repasa sus hazañas al
scntirse próximo a la muerte. oprimió con tanta violencia la pieza que sostenía en su mano que sal-

-1 40-
“ Por teatro hay que entender el lugar donde se celebæban esos juegos. Quizé se trate de dan- zas
guerreras como las aludidas por Tăcito en Ceriitanin (24, I): “El tipo de espcctăculos es uno solo
e idćntico en toda asamblea. Jdvenes desnudos, para los cuales esto es una diversión, se arrojan
entre cspadas y lanzas en ństre de un salto."
i el tablero incluso de sangre brotada de sus dedos; entonces demostró , en momentos estaba probando". Al oír esto, Hela considerd que el que había
efecto, que el lanzamiento del azar era má s leve que la misma fortuna que en esos soportado de los tres la muerte de su padre con ánimo mäs entero fue quien no
había dado ninguna muestra de piedad ante su fallecimiento, y que por ello se aniquilar a tan cruel enemigo con la imagen de tan feroz ave". Y no conten- to
hallaba en Ivaro el valor má s acervado contra él. Ivaro, alcanza- das las tierras con haberle provocado esas heridas, salaron la came lacerada. Muerto de esta
de Anglia, como vio a su propia escuadra incapaz de trabar combate con el forma Hela, regresaron de nuevo Biorno y Sivardo a sus reinos. Ivaro poseyó
enemigo, prefiriendo la astucia a la audacia, pone a prueba a Hela con su Anglia durante dos añ os. Entretanto los daneses, abrazando la guerra con
ingenio solicitándole como prenda de la tregua un espacio de terreno tan encarnizadas intrigas, entregaron la tiranía pú blica a cierto Sivardo y a Erico,
grande como pudiera ser abarcado con el lomo de un caballo’". Y consiguid lo engendrados de regia estirpe. A éstos los aniquilaron en comú n los hijos de
que pedía. Pues el rey. considerando que sus ruegos eran muy poca cosa, se Regnero, tras dirigirse a Schleswig con una escuadra de mil sete- cientas naves,
alegró de que se le pidiera por parte de tan gran enemigo tan Eco como gran después de una lucha de seis meses. Hay unas colinas como testimonio de ello.
Y la bahía en la que se peleó no se hizo menos célebre por la muerte de
favor, pensando que una pequeñ a espalda ocuparía un exi- ao espacio de tierra.
Sivardo". Y ya casi se había extinguido la sangre real, exceptuando a los hijos de
Pero Ivaro, extendida la piel desmenuzada en correas ttremadamente menudas,
Regnero. Retornando desde allí a su casa” Bior- no y Erico, Ivaro y Sivardo
abarcó un campo suficiente para edificar una ciu- dad. De este modo Hela, al permaneeieron en Dinamarca para imponer mă s duro freno a los rebeldes,
sobrevenirle el castigo a su generosidad, se per-’ cató con tardía reflexió n de la poniendo al frente de Anglia a Agnero. Irritado éste por el rechazo de los anglos,
longitud de las corneas, juzgando la dividida pelleja con menor error que la prefirid, con la ayuda de Sivardo, que los cam- pos opuestos a su
entera. Pues creyd que ésta ceñ iría un ridícu- lo trozo de suelo y vio que posesionamiento carecieran de agricultores, vaciando de habitantes la provinicia
ocupaba ampliamente extensas yugadas. Ivaro llevó a la ciudad fundada víveres que le menospreeiaba, antes que alimentar una orgu- llosa, y recorriendo con
que bastaran en abundancia para un asedio, deseando que se hallara protegida espantosas devastaciones los fértiles campos de la isla, decía que era mejor ser
tanto del hambre como del enemigo. señ or de una regidn desieria que de una soberbia. Después de esto, deseando
vengar a Erico, abatido en Suecia por la maligni- dad de cierto Osteno", pagó al
enemigo con su propia sangre mientras se ocu- paba celosamente de la venganza de
otro, y al buscar con insistencia el casti- go por su hermano muerto, consagrd al
(î7]
amor fraterno su propia muerte.
Mientras tanto, presentá ndose Sivardo y Biorno con una flota de cua-
trocientas naves, declaran at rey la guerra con manifiesta provocacidn. Y rea-
limando ésta en el tiempo establecido, ordenan que al dorso de aquél, captu- rado,
le sea infligida una herida que represente un ă guila, alegrá ndose de " Ademżs de la Sngn ‹le Rcignar. este tipo de tortura es atestiguado en otras sagas, como le Srign be
lus Iinhitciiiies ‹le las Orccidcis, 8. Tambićn la Drã¡›ci n Ä'ruíi dcl escalda Sighvat Thór- darson.
compuesto hacia el 1018 y citado en el Rel‹ilu ‹le los Iiijus de /?rig›iri›' (Yid. Dcat‹iku- øøng‹i Sć[Link];
” Recućrdese que actiludes muy parecidas son descritas en la So,gn he /tngnnr Davidson (op. cit. pżg. Íslenzk Fornrft XXX V. Reykjavfk, 1982, pig. 8.3) menciona el tormento del rey
I ó 0, n. 67) scî\ala que similares muestras de estoicismo al recibir la noticia de la muerte de un 11
pariente se dan con frecuencia en las sagas Y en la espaioa oe uiia. Ívar, el
* El motivo coincide con el de la Sngo de /tng/mr. aunque en ella se hcbla Je una piel de buey. que gobernd JórvłŁ,
hizo grabar un águila." ”
-1 42- Topónimo no identificado.
" En Suecia.
" Osteno es Eystein en la Saga de Ragnar . sólo que en ćsta mata a Eirfk antes de la muerte de
Ragnar y no despućs, como ocurrc en Saxo.

-143-
[18]
De este modo se hizo Sivardo con el reino de su padre con todos los
de las actividades de su abuelo, abandonados los ejemplos de los demá s. Y de
votos de la totalidad de la asamblea danesa. Pero éste, satisfecho con el
improviso se mostrd como un muy fervoroso realizador de empresas piratas. Y
renombre patrio después de las batallas celebradas a lo largo y a lo ancho, pre- firió
ojalá no hubiera actuado como temerario heredero del espíritu de Regnero al
ser considerado ilustre por la toga mã s que por las armas; y. postergada la
actividad castrense, de seven'simo tirano comenzó a actuar como celoso abolir el culto al Cristianismo. Pues se empeñ ó en reprimir con suplicios o privar de
guardián de la paz, estableciendo tanto honor en el ocio y en la tregua como sus bienes o castigar con el exilio a aquel que fuera muy religioso. Pero en vano he
antes consideraba que se hallaba depositado en la abundancia de victorias. Y tan de reprochar sus comienzos porque aprobaré su final. Pues más encomiable es la
favorablemente acompañ ó la fortuna el cambio de sus aficiones que, así como él vida cuyos torpes comienzos borra un hermoso fin que aquella cuyo loable inicio se
preeipita en el pecado y en la ignominia. Porque Erico, depuesto el error de su
a nadie, ninguno le acosd hostilmente. Consumido éste por la muer- te, tuvo por
sacn3ega mente ante los saludables consejos de Anscario", expid cuanto había
heredero, má s de su naturaleza que del reino o la paz, a Erico', muy niñ o
cometido por su soberbia y se comportd de forma tan egregia para honrar la
todavía. Pues Erico, hermano de Haraldo, despreciando la tiema edad de aquél,
invadida la patria con sus rebeldes, ocupd el trono real; y no se avergonzd, ultrajada religidn como habfa hecho antes para des- preciarla. Así que llevd en su manso
la infancia de su legítimo señ or, de arrogarse una falsa autoridad. confirmando que á nimo no sdlo el hã lito de una mäs sana doctrina, sino que lavó incluso las manchas
era muy indigno del reino que habfa osado arre- batar a alguien que era incapaz de de su juventud con su pureza pos- trera. Al moń r éste, dejd como superviviente a
combatir. A aquél le despojd del cetro y. a sf mismo, de valores, y at asaltar con las su hijo Canuto”, engendrado de la hija de Gutormo, nieta a su vez de Haraldo.
armas una cuna, privd a su pecho de toda hombría. Pues allf donde ardía la avaricia
y la ambició n no tuvo su lugar el afecto consanguíneo. Pero la ira
manidad. Pues entre aquél y Gutormo, hijo de Haraldo, se produjo inespera-
damente una guerra con tales matanzas que, muertos uno y otro junto con
muchfsimos má s, la estirpe real danesa, agotada por tan atroces camicen'as, se
reducfa al ú nico hijo del anterior Sivardo.

[19]

Obteniendo éste la posibilidad de reinar debido a la falta de parientes, má s


feliz por la muerte que por la salud de sus familiares, siguid las huellas
” Anscań o realiZÖ dOS viajes a Escandinavia, en los años 830- I y 852-3, con la intencidn de cristianizar
esas (İCfT8S. F'undd comunidades cristíanas en Birka (Suecia) y Haiihabu y Ribc al sur de Jutlandia.
pero tras su muerte en el aAo 86.1 sus logros se diluyeron casi por completo. Su sucesor Rimberto
” Identificado generalmente con Horik I el Joven. rey de Jutlandia, que subió al trono en el año cscribid en latfn su biogral”fa, hro A›øáoi-ii, editada por W. Trillmich, Riifiberl Lehen Ans$ars...
854 según los Anales de Fulda, editados por R. Rau. Jalirbificlier vo›i Fulda...en: Quelleii our en: Quellen des 9. uiid II. Jalii-liuiiderls zur Gesclticlile der Itrin- hur$isclien Kirclie uiid des Reiches,
karolingisclten Reiclisgescliicliie. III. Ausgewählte Quellen zur deutschen Geschichte des Mittelalters. Ausgewúhlte Quellen zur deutsch¢n Geschichte des Mit- telalters. Freiherr vom Stein-
Preiherr vom Stein-Gedăchtnisausgabe (ed. R. Buchnerj, VII, Darmstadt, 1969. Gedächtnisausgabc ted. R. Buchner), XI, Berlin, 1961.
” Poco más se sabe de este Canuto. Sven Aggesen (op. cit. pśg. 6.1) lo considera descendiente de
Sivardo. hijo de Regnero, y cuenta que su madre Io Ilamó “Nudo" (Kiii‹ir en antiguo islan- dćs,
-1 44- latinizado como ń’o›iuri‹a ) en recuerdo de su cinturón o ceñidor, siendo el primer rey danćs en
llevar este nombre.

- 1 45-
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T

Indice de nombres propios, lugares y pueblos aparecidos en la


uda

Agnar. 59, ö8. 77. 80, 82. 84.


Ívar, 68, 69. 70. 81. 82. 83. 85. 86. 87. 88.
Ăk
89. 90. 99. IŒ), IOI, 102. 103. 104. 105.
Aslaug. 5I . 74. 76. 79, 80. 81 . 84, 85, 86.
0ó, 107.
Bj0rn, 68,71,84, 88. 90, 97, 99, 106, 107,
Kráka. 54, 61. 63. 65. 66, 68.73.74.
Brãvellir. 56. Lodbróka. 112.
Brynhild, hija de Budli. 51, 74, 75, 76. Lúna, 91.
Budli, 74, 75. Lundúnaborg. I03.
búlgaros, Munarvãg
daneses, 81. Noruega. 51, 61. 107.
Dinamarca. 56, 99. 101. 104. Odín. 75. 82.
Eirfk. 59. 68, 77, 78, 79, 80. 81. 82. Ögmund el Danćs. 112.
ískkll, 8U. Ragnar. 56. 59. 60. 61. 62. 63. 64. 65. 6fi.
El la. 95. 96, 97, 99. IŒI. 101, 102, 103, 67. 68. 69. 72. 73.
104. 105. 74, 75. 77. 78, 80. 81. 89. 92. 93, 94. 95, 96.
97, 99, 100, l0l,
Eystein, 72, 73. 74, 77, 78. 79, 82. 84, 86, 105, 108, 111.
Ragnhild, 107.
Frey, 98. Randalfn. 86. 88. 92. 93, 95. 106.
Gnfpaf}ö rd, 71. Reino del Sur, 89, 9l, 98.
Gotlandia. .55, 56, 104. Rin, 93.
Grfma. 51, .54, 61, 62. Rögnvald. 68. 70. 82.
Guillermo el Bastardo, 107. Roma. 91. 97.
Haekling, 112. Samsey. 112. 113.
Harald Diente de Guerra. 56. Sfbylja, 72, 77, 83. 87. 88.
Harald el de la Hermosa Cabellera. 107. Hurd Anill 56
Harald Sigurdarson, 107. Sigurd Serpiente en el Ojo, 74. 75. 81, 83,
Heilavang, 111 . 86, 89, 90. 99, l0ó, 107.
Heimir de Hlymdalir, 51. 52, 53, 6ó . Sigurd. el Matador de Fafnir. 51, 74, 76.
Hermud. 55, 56. Spangarheid, 51, 61, 74.
H0fdi de H0fdasir0nd, 107. Suecia, 72, 73, 74, 76, 77, 82, 86.
Hvítabaer, 69, 7I . suecos, 80.
Hvítserk, 68, 84. 86. 88, 90, 99, lŒł. IOI, Thóra, Cierva de la Fortaleza, 55, 57. 59,
106. 62, 65, 81. 95.
Ingibj0rg. 72. Thórd, 107.
lnglacerra, 92, 93, 94, 95. 101, I03, 105.
Upsala. 72. 77. 83.
106. 107.
Vigil, 89.
ingleses. 99.
Vífilsborg. 89.

-153 -
índice de nombres propios, lugares y pueblos aparecidos
en
Regnero.

Agnero. 123. 143


Golfo Verde. 134 Regnero. 117. 118. 119. 120. 121. 123, 124. l2ò. 127, 137, 142, 143. 144
Anglia, 142, 143
Gótrico, 117 12.5. 126. 127. 128. 129. 130. 131. 132. Sivardo Ring, 117, 118, 119
anglos, 138
Anscario, l4fi Gutormo. hijo de Haraldo, 144, 14.1 133. Sivardo, tirano danés, 143
Biarmia, 132 halandos. I2l 134. 135, 136, 137. 138, 139, 140, 141. l4'i Sorlo, 128
biarmos, 131, 133 Hama, 1 26 Ringón. 117. 118, 119, 120, 121 Suanloga. 128. 137
Biorno, l2tl, 134, 137. 142, 143 Haraldo (usurpador), 1 19, 140 Rostaro. 124 Suecia. 119, 122, 128. 134. 1 3Ùt 37, 144
Britania, 126 Haraldo. I21. 124, 126. 127 Rusia, 1 3ó suecos. 134
Campo Lanoso, 123 Haraldo trebelde). 144 rutenos, 131, 1 3ó sueones. 121
Canuto, 14a Hela, 126 sajones. 128 Tora. 121. l2'i, 130
Carolo. I27 Hela, hijo de Hamón. 138, 140, 141, 142, Sajonia, 127
143 Torquilo, 1 14
Cristo, 119 Schleswig. 139. 143 Ubón. 110. I31, 194. I3ó
curos, 1 12 helespónticos, 130, 131 seelandeses.
Helesponto, 130, 138. 139 Utgardia. 136
daneses. I2ó. 1 10. 11I , I.12. 138. 1 19. Seelandia. 134
Heroto. 121. 128 sembos, 132 Vitserco, 128. 131. 1 3.5
141
Daxun, 1 10. 11 I, I 1.1, 1 16 Hesberno, 133, 134 Signino. 127 Whiteby, 121
Dian. I10 Hibernia. 138 Sivardo Ojo de Serpiente, 123. 124, 12.5,
Dian. hijo de Dian. 1 90 hibernos. 140
Dinamarca, I.1fi, I.17, I43 Islas Australes o Meridionales, 1 2ó
Dios. 1 19 Islas Orcadas. 126, 137
Dul1ina, 118 I varo, 123, 134, 136, 137, 141, 143
Dunvato, l21, 117 Jucia, 117, 134
Erico (Horik 1), 144 jutos, 12 I , 123
Erico Pleo Ventoso, 128, 137, 14.3, 144 Latgena. 119, 121. 123. 124
Erico, Lim, 121
Erico, hermano de Haraldo. 144, 14.5 Lothbrog, 122
Erico. tirano danés, 143 Ludovico, 139
escanos, 117, 1 20, 121, 123 Maguncia, 139
Escardo. 128 Matulo. 112
escitas. 1.31 Mediterráneo, 138
escoceses, 137 Melbrico. 138
Escocia. 126 Murial. 137
Europa, 127 normandos, 137
fineses. 1 12. 113 Noruega, 117, 119. 121. I2ó
Finmarquia, 132 noruegos. 119
Fridlevo, 120, 122. 126, 128. 137 Usteno, 144
Fro, 119 Pecio, 126
galos. 137 Puerto Nórvico, I zg
Germania, l2ó Queltero. 134
Gocia, 134 Ralbarto. I21. I zs. i 2s. i a7
Gólerdal. 1 20 Reinaldo. I28

-1 54- -155-
ÍNDICE GENERAL

Págs.

PRESENTACIÓ

INTRODUCCIÓ
I. La Saga de Ragnar Calzas Peludas.
I.l.- La Saga de Ragtiar Calzas Peludas en
el contexto de la antigua literatura islande
I.2.- El trasfondo histó rico de la Saga de Ragtiar:
las incursiones vikingas en Nortumbrí 19
I.3.- La Saga de Ragtiar: Transmisió n,
estructura y persona 25
11. Regnero.
[Del Libro IX de la Historia Datiesa de Saxo Gramático].
31
11.2.- La o 33

LA SAGA DE RAGNAR CALZAS PEL

REGNE

BIBLIOG 47

ÍNDICES
I . (ndice de nombres propios, lugares y pueblos

2. Indice de nombres propios, lugares y pueblos

- 157-
Este libro se termií de
imprimir el j 10 ge
abril de 1 998
en Valencia.
III)

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