Saga Ragnar Lockbrook
Saga Ragnar Lockbrook
Ragnar Calzas
Peludas
LA SAGA DE RAGNAR CALZAS PELUDAS
Anónimo
REGNERO
Saxo Gramático
Traducción, introducción
notas de
COLECCION GORGONA
LA SAGA DE RAGNAR CALZAS PELUDAS
Anó nimo (s. XIII)
REGNERO
Saxo Gramético (s. XIII)
0 De la presente edició n:
Ediciones Tilde S.L.
A Marisa.
O De la traducció n, introducció n y notas:
Santiago Ibá ñ ez Lluch
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es y De 1400, aproximadamente, hasta la consolidació n de la
Reforma
re
Protestante en 1550' la mayor parte de la producció n literaria
es en verso, a excepció n de algunas sagas de caballeros o
de ficció n’. Se consolidan los
• 11 -
os llamados rimas (rímur j, versificació n de algunas sagas de la
sagas cuL’ioiics pueden contar con
acompañ amiento musical. Sue- I is primeras son aquellas cuyos autores vivieron durante
tar de estrofas de tres o cuairo versos y a menudo los aconte- cimientos que narraron. É stas incluyen a su vez las sagas
conservan metá fo- ras y nombres poéticos de la poesía escá ldica. Su de obispos (bisku- pciságur}, la Saga de los Desceiidieiifes de Sturlci
producció n alcanza hasta el siglo XIX. Igualmente características de (Sturluugci sergei } y la Saga de Sverrir (Sverris sagci j. No son
esie período son las baladas (sagiui- dausnr }, recopiladas por anteriores, en cualquier caso, al añ o 1100.
primera vez en el siglo XVII. De ellas las baladas de caballeros y de as sagas del pasado hablan de sucesos producidos
guerreros son las má s conocidas. Su repertorio surge del en os entre los añ os 850 y 1100. aproximadamente. En este grupo se
populares y de la sociedad feudal. así como del conte- incluyen las sagas de islan-
iiguos".
más de cerca las sagas como género literario y
los tipos de iene señalar que dicho término ristjánsson. op. cit.. págs. .169 y ss.
procede del verbo segja, sentido estricto significa polonia Zaluska-Str0mberg. Craiiunntik des Al/islÓttz/isclte›i,
Hamburgo, Helmut p4g. 28
narración oral, pero en sentido litteraturen" en: Nordisk Kiilliir VIII:B. Literaturhistoric. B.
lo que sea Norgc og lslan . Estocolmo & Oslo & Copenhaguc. l9'i3, p4g. 181, cit. por
Craiiuiiaticiis ne Latiii Poet. Roma. L’Erma di Bretschneider. 1987, p4g. 41 .
literatura en
1
Vid. Almaz4n, op. cit. pág. 49.
nunca islandeses por motivos obvios, son extraídos de las personaje tan tdpico. Las divide en dos grupos princi- pales:
leyendas o del repertorio heroico y mítico germánico. Sus aquellas en las que el amor de la madrastra es correspondido
escenarios se sitú an principal- mente en Noruega. pero también por el
en las Islas Britá nicas o en Rusia. Caracte- rísticas de estas sagas
son los elementos maravillosos y mágicos, los duelos y las
” Vid. P. Herrmann. Erlõuteriuigeii •u defi ersteii iieuri Bii‹-lierii der Dõiiisclieii
luchas contra gigantes, monstruos o seres sobrenaturales. Gescliicliie des Ser\o Craiiiitiaiicus, I-II. Leipzig. W. Engelmann. 1922, Il, págs.
Paul Herrmann* distingue entre ellas tres tipos 7 y ss. (siempre que nu ss indique lo contmrio. las páginas citadas hacen
referencia al volumen ll).
fundamentales: las heroicas, las de vikingos y las de aventuras. Las " Vid. Kristjánsson.
primeras presentan una estre- cha relació n con los poemas de la op. cit. pág. 346. "
Ibid. pág. 148.
Edda y del ciclo heroico germá nico, [Link].: la Sngn de Hrólf ” Vid. Herrmann, op. cit. pág. 624.
Kraki, la Saga de Hervár y la Saga de los Volsungos. De ellas es
ésta la más importante por su extensió n y antigü edad, pues data
de mediados del siglo XIII'. Fue elaborada a partir de los poemas
heroicos de la Eddn Mnyor recopilados en el Codex Regius
(hacia 1270) y se piensa que su autor debió de disponer de toda
la coleccidn de los cantos éddicos puesto que su prosa resulta
muy ú til para rellenar algunas lagunas del mencionado cddi-
se instalaron en las Hébridas y en las Shetland. En el añ o 793 878 los daneses, a enes de Guthrum, invaden el reino de
sa0uearon el monasterio de Lindisfarne, la Isla Sagrada, situada frente Wessex. Alfredo el Grande
a las costas de Nor- tumbría. Jarrow e lona corrieron la misma suerte ), que había estado a punto de ser capturado, los derrotó y les
obligó a
en el 794 y 795, respecti- vamente. É stas son las primeras acciones
vikingas documentadas, pero es fá cil suponer que con anterioridad
el tratado de Wedmore ese mismo añ o, segú n el cual los
daneses de- andonar Wessex, pero podían permanecer al
debieron de producirse otras si tenemos en cuenta las fortificaciones y
este de la antigua vía a que iba desde Dover hasta Chester y
defensas costeras que a partir del añ o 790 tanto Carlomagno como el
cruzaba la isla en diagonal“. Este
rey Offa de Mercia hicieron levantaf'.
territorio fue conocido como Dcmelaw, fuero danés, porque en él ses y anglosajones y consiguieron incluso el
predomina-
sometim
ban las leyes y costumbres danesas. Abarcaba los antiguos reinos s y escoceses a la autoridad real en Chester en el 971. Etelredo
anglosajones de Anglia Oriental, Essex y la parte occidental de Mercia.
(m.1016), e Eduardo. aumentó el “impuesto de los daneses” o
Por otra parte, Alfre- do hizo levantar poblados fortificados (hurhs j en
daiiegeld ” , lo que d el descontento de los nobles
la frontera y organizó una leva militar fyrd). que estuvo vigente hasta
anglosajones“. El rey danés Svein ldsson Barba de Horca,
1908, y una flota, todo ello para prevenir posibles incursiones danesas.
mencionado por Snorri en la Heiniskringla en la de Olaf
Aunque parece que la tradició n ha exa-
gerado un tanto tales medidas“. Tryggvason, aprovechando esta circunstancia saqueó por pr
Añ os má s tarde, Eduardo de Inglaterra (m.975) y el monje vez en Inglaterra en el 944, acompañ ado por Olaf Tryggvason. S
Dunstan, arzobispo de Canterbury, emprendieron amplias reformas nara vein
lograr la unidad ancias en Dinamarca con incursiones en Gran Bretañ a.
Durante e sus ausencias, en 1002, Etelredo provocd una matanza
de colonos eses para castigar a los invasores. Al parecer se hallaba
‘* Vid. James. op. cit. pá g. 107.
entre las víctimas ild, hermana de Svein“. É ste regresó a la isla en
“ Vid. Thomas, op. cit. pág. 268. 1003 para vengarla y atar la corona a Etelredo. Como
consecuencia de la batalla de London e, Svein se retird primero
a Wallingford y luego a Bath. Má s tarde pro- la marcha de
Etelredo a Normandía, quien permaneció allí hasta la
e del rey danés en 1014.
anuto el Grande, hijo de Svein, fue elegido rey por los
daneses en erra. Etelredo murió de enfermedad en 1016 y ese
mismo añ o fue acep- los ingleses. Tuvo fama de sabio y buen
gobernante y gozó
reputació n tanto entre la aristocracia como entre el pueblo
llano. Por engua y cará cter ranjero, pues hablaba una
lengua da a la de sus sú bditos anglosajones y a la de los
escandinavos allí asen-
“. En 1031 peregrinó a Roma, lo que aumentd su celebridad y
contribu- difundir el Cristianismo por todos sus dominios. Murió
en el añ o 1035 Shaftesbury y fue enterrado en Winchester, después
de haber reunido bajo
utoridad los reinos de Inglaterra, Suecia, Noruega y Dinamarca.
Sus hijos Harald Pie de Liebre y Canuto el Severo no
supieron con- var el imperio de su padre y en el añ o 1043
Inglaterra volvió a manos de
nis Graiitmatici Historia Danira, rec. P.E. Müller. abs. J.M. Velschow
Vid. A. Olrik, Kilderne iil SaMes Oldliislorie, I-II, Copenhague, 1892, I, págs. I7l y ss.
ditada por Waitz, Gotinga. 18.58, citada por Herrmann, op. cit. päg. 28.
id. Herrmann, op. eit., I, pä g. 467.
Skovgaard-Petersen, "Gesta Danoruins genremicssige placering" en: 1. Boserup
.). Sctrosiudier 197.5, pägs. 20 y ss.
a sede arzobispal de Lund (1104) hast» •u‹ día libros está compuesto ciertamente como una unidad temática y
rt Johannesson"" ofrece una interesante y compleja interpretacidn estructural.”""
d• a Historia Danesa y sostiene que esta obra no es una sucesió n desordena- Segú n este autor sueco la cró nica de Saxo rebosa de un espíritu eru-
da y caó tica de fabulosas aventuras inconexas, sino que obedece a un plan dito y sigue las líneas del pensamiento antiguo y medieval. El historiador
muy meticuloso y elaborado, de modo que "cada uno de los dieciséis danés, como hombre de iglesia, se halla familiarizado con la predicació n y
su• té ,nicas y es un moralista de lu H›« ria, y para hallar esa signi0 »cidn
ste libro.
moral de la misma en sus hechos y personajes parte de las cuatro virtudes car-
Para entender mejor la composició n de la Historia Danesa
dinales (prudencia, fortaleza, templanza y justicia) y las convierte en el eje
Johannes- n"° considera igualmente importantes las referencias en ella a las
sobre el que hace girar su obra'"'.
artes libe- es, en las cuales se basaba la actividad intelectual de las
Johannesson señ ala que los padres de la Iglesia S. Ambrosio, S. escuelas y uni- idades de la Edad Media. Saxo debid de tomar la
a habían recurrido a las cuatro virtudes cardinales idea, al igual que merosas frases y términos. de Marciano Capela,
para sus interpretaciones del hombre y del mundo. Eran consideradas como quien en Sobre las bodas Mercurio y Filología nos describe las nupcias
virtudes políticas o naturales que podían ser poseídas incluso por paganos o del dios con la Filología, a joven doncella a la que siete mujeres, las
infieles y se creía que representaban los deberes del hombre para con la artes liberales, obsequian con a breve exposicidn de su ciencia para que la
sociedad. Las virtudes teologales se hallan só lo en el cristiano y representan joven desposada obtenga una uría divina y pueda permanecer entre los
sus obligaciones para con la Iglesia. dioses. Saxo comparte el gusto
Los dieciséis libros pueden ser divididos, por tanto, en cuatro grupos. e otros autores medievales por la alegoría y asf, mediante símbolos e
Cada uno de ellos abarca cuatro libros y representan respectivamente a cada imá - enes, alude a las artes del friviiim y el quadrivium en los siete
una de las virtudes cardinales: fortilui:lo (Libros I-IV), temperanfia (Libros primeros ibros de su obra.
¥- También la astronomía y la astrología tienen cabida en la Historia
** T' íusff‘fíe (IX-XII) y prudeiitia (Libros XIII-XVI). En el Libro IX predo- cmesa, aunque las alusiones a estas ciencias son vagas por necesidad, ya
mina la piezas, que para la filosofía moral de la Edai a ue tales conocimientos no gozaban de muy buena consideracidn en su
de la iiisfífía. La piedad se manifiesta en el amor y la fidelidad a parientes y época
ami- gos y un ejemplo manifiesto de ello es la relacidn entre Regnero y . ademá s, el propio Anders Sunesen, arzobispo de Lund a quien Saxo
sus hijos dedi- a el Pró logo, había declarado absurdo y propio de gentes
supersticiosas su studio"*. Aun así Johannesson'" considera que cada uno
"' Vid. K. Johanncsson. Saxo Craattnalicus. Koiiif›osiiion ccli v8rldsbild i Gesta Danoruiti,
Estocolmo, Almqvist & Wiksell International, 1978, pdgs. 18 y ss. de los ocho prime- s libros está relacionado con los planetas y su influencia
’°^ Ibid.pâg. 23: "Var och en av de sexton böckerna är ntimligen komponerad som en tematisk sobre los hombres naturaleza. También descubre alusiones a la determinació n
och strukturcll enhet." del cará cter humano por los planetas, de modo que personajes como Hotero o
'°‘ Ibid. pàg. 35.
"" Ibid.
Amleto pre- sentan rasgos propios de los tipos melancó licos. mientras que
otros como Biar- có n y Estarcatero son individuos coléricos. El Libro IX, segú n
Johannesson"*, está dedicado a Apolo, dios de las nueve Musas y del sol,
representado en ocasiones con una corona de doce joyas que simbolizan
los meses del añ o y s doce signos del Zodíaco, pues descubre diversas
alusiones al nú mero doce, al tres o a los mú ltiplos de tres: las nueve frases
del discurso del joven
"Ibid. págs. f4 y
ss.
’”‘ Ibid. pógs. 62 y 6ñ.
’“ Ibid. pág. 6I .
* Ibid. pág. 204.
e ancianos instituidos como jueces en las leyes de Regnero, Junto con otros autores medievales Saxo participa del gusto por los
ue mueren con Vitserco o los tres hijos de Regnero que tó picos o loci communes. Fó rmulas de expresidn y pensamiento como la cap-
erte. tatio beiievoleuüae, la intenció n de sal var del olvido las hazañ as de sus ante-
pasados o la alabanza del personaje al que está dedicada la obra las encon- El historiador danés, al igual que Snorri Sturluson y otros escritores
tramos en su Prdlogo y también en otras obras de escritores de la época". dievales, sigue las pautas del evemerismo al tratar el cará cter de las
Otro tdpico presente en todo el pensamiento medieval que Saxo anti- s divinidades. Evémero, sabio griego que vivid en los siglos IV y III
no deja de utilizar es la alusidn a la volubilidad de la fortuna. El azar y la a.C., nsideraba que “los dioses eran personalidades políticas que en vida se
casua- lidad desempeñ an un papel fundamental en la existencia humana y atri- eron poder divino y establecieron en beneficio propio cultos
nos to recuerda precisamente el triste fin de Regnero en el pozo de las religio-
serpientes"': “De modo que rebajado de magnífico vencedor a la miserable .” Ciceró n y Plutarco, en la antigü edad, rechazaron esta teoría, pero a
suerte de San Agustín y San Isidoro pasó a los autores medievales. De esta
utivo, demostró que nadie ha de confiar demasiado en la fortuna.” anera se despojd a la mitología de todo carä cter religioso para interpretarla
o enseñ anza moral'". No es de extrañ ar, pues, que Saxo se exprese en
"’ Vid. Herrmann, op. cit. pâg. 37: “Er ist Aristokrat vom Scheitel bis zur Sohle".
"’ Vid. N. Damsholt. “Women in Latin Medieval Literature in Denmark e.g. Annals and Chro-
nicles" en: Asyecis of Feitiule Misience. Procccdings from the St. Gertrud Symposium Vid. B. Sirand. "Women in gesta Danorum" en: K. Wriis-Jensen (ed.), 1981, pägs. 13.'ï -167.
"Womcn in the Middle Ages" , Copenhague. I9ü0. p/Igs. 58 y ss., cit. por N. H. Holmqvist- '^' Vid Johannesson. op. cit. pägs. 86 y ss.
Larsen, Mper, skjoldiiiper og krigere, Copenhague. Museum Tusculanum, 1983, pâg. 25.
I y a Pablo el Diá cono en el Libro VI De Marciano Capela toma igualmente nuestro autor numerosas
án de Brema y Godofredo de Monmouth debió de expresiones y, al igual que él, recurre a la técnica del prosiineiruin, con-
o menor medida, aunque no podemos precisar si tuvo acceso sistente en intercalar poemas en la prosa. Otros historiadores medievales,
dir obras o las conoció por referencias orales. como Dudó n, también la empl
Justino y Valerio Má ximo son los ú nicos autores de quienes podemos vimos, es muy usada en las s:
decir casi con total seguridad que fueron conocidos directamente por Saxo siciones poéticas en su voluminosa Heimskriiigla . Precisamente en
gracias a la mencidn de sus manuscritos en el testamento de Absaló n, ro IX deja de utilizar Saxo esta técnica y no lo vuelve a hacer en los
como ya vimos en el apartado II.1. En el Libro IX, por ejemplo, el pasaje en siguientes. Parece que la reserva ú nicamente para los ocho primeros,
el que se narra có mo acoge Ivaro la muerte de Ragnar está claramente e abarcan los tiempos paganos, mientras que destina la prosa a los
inspirado en Valerio M5ximo (4,1,13)"'. libros que s istiana. Al actuar el Libro IX de
puente entre ambos períodos el autor decide prescindir de una técnica má s En el segundo tenemo rciano Capela, cuya
propia de las fuentes paganas. Es también muy significativo el hecho de obra sirve al historiador danés como manual de estilo y enciclopedia. De
que en este libro aparezca por ú ltima vez Odín, bajo el nombre de él toma no só lo expresiones, sino también nombres de algunos espectros y
Rostaro. descrip- ciones matemá ticas y geométricas.
Herrmann", en un exhaustivo estudio al que poco cabe añ ad En el tercer grupo se incluyen escritores de los que toma no só lo
de en tres grupos los autores utilizados por Saxo. palabras aisladas, sino frases enteras, como son Salustio, Quinto Curcio
En el primero aparecen mayoritariamente poetas, de los cuales emplea Rufo, Justino y Valerio Máximo'2‘.
Saxo palabras o expresiones presentes en otros autores como otras que no
son de uso común. Entre ellos se encuentran Virgilio, Ovidio, Lucano,
Prudencio y Amiano Marcelino. En este grupo también incluye Herrmann la II. 2.6. Lengua y estilo.
Vulgata.
El estilo de la Historia Danesa es muy distinto al de las sagas
islan- esas y mucho más elaborado que el de otras cró nicas nó rdicas
”' Vid. Herrmann, op. cix. pág. 33.
medievales escritas en latín. La obra de Saxo es más extensa que las obras de
”' Vid. K. Friis-Jensen, óóxo Graininnticus na £o/i/l Poei. Roma, L’Erma di Breischneider,
1987, págs. 29 y ss. Sven Agge- sen y Teodorico el Monje o la Cró nica de Roskilde y las supera
'“- Vid. Herrmann, op. cit., I, pág. 29 y ss. con diferen- ia en muy diversos aspectos.
Segú n Herrmann™" aparecen en la Historia Danesa unas 7.250 pala-
as, sin contar pronombres, preposiciones, numerales, conjunciones y partí-
las, lo cual nos puede dar una idea de los conocimientos lingü ísticos
de estro autor. Gran nú mero ellas son extraídas de autores latinos de todas
las cas y géneros, ademá s de algunas que no se hallan en ningú n
escritor
nocido.
Johannesson" considera el estilo de los ocho primeros libros
má s tico y lleno de elementos alegó ricos y ornamentales, mientras
que los os ocho son compuestos bajo el influjo de la divisió n de los
cinco géneros a retó rica clá sica: geiius hoiiesiwn, aiiceps, adniirabile,
humile y obscu- n el Libro IX encontramos el geiius hoiiesium, con el
que Saxo pre-
e llamar la atenció n del lector sobre los vicios y virtudes mediante la
Vid. K. Priis-Jensen, *the Lay of Ingellus an its classical models” en: K s-Jensen (ed.),
. cit., 1981, pàgs. 65-77; id. [Link] o8 Vergil. En annlyse nf 1931-udgavens Ve iI¡›nrnIleler,
penahgue, Museum Tusculanum, 197.5; G. Brugnoli, “Gli auciores di Saxo" en C. Santini
). Saco Craininaticus. TrO stofiO8+%ia e lelteratura, Roma, Il Calamo, 1992, pàgs.27-45.
id. Herrmann. op. cit., I, pàg.444.
id. Johannesson, op. cit. p \gs.47-48.
antítesis como forma de pensamiento y estilo. Es un libro que abunda, segú n las construcciones participiales. Como recursos estilísticos má s
el autor sueco, en exempla morales. destacados señ alaremos las preguntas retó ricas, quiasmos, apóstrofes,
Apuntaremos someramente algunas de las características de la len- antítesis y parano- masias, al igual que numerosas repeticiones de
gua de Saxo, como son el uso de los adjetivos en -bundus, los adjetivos neu- pensamientos y hechos.
tros con substantivos en genitivo, numerosos comparativos y superlativos y Citaremos, por ú tlimo, las palabras que un insigne humanista,
Juan Luis Vives, dedicó a la obra y al estilo de nuestro autor": as que no hemos tenido acceso, pero que citamos igualmente en la biblio-
“Saxo Gramätico escribe sobre los daneses cosas que saben a leyen- rafía por el valor que tienen para el estudioso de la Historia Danesa .
da, de modo que creerú s que fueron inventadas para provocar el asombro de Con el presente trabajo pretendemos ofrecer al lector las versiones
los demãs pueblos. Pero has uel siglo y en drdicas mă s extensas que se ocupan de las gestas de Ragnar y sus hijos,
aquel país, su discurso y la elegancia de su estilo." uizá los mã s conocidos exponentes de la mentalidad y modo de vida de
los ikingos. Hemos intentado recoger de la manera mă s fiel posible el
peculiar stilo de estos dos textos. Para ello, at verier la saga islandesa,
III. SOBRE LA TRADUCCIÓN. hemos man- nido la altemancia de tiempos en pasado y presente y de los
estilos directo indirecto, tan característica de estas narraciones. En la
Para realizar nuestra versió n de la Sagn de Ragnar hemos traduccidn de los Sennas escfildicos hemos conservado los kenningar y los
utilizado la edicidn de Ö rnó lfur Thorsson, Völsunga sagn og Ragtiars saga UB nombres poéticos los hemos explicado en las notas a pie de pá gina. En la
brókar, que sigue el texto del manuscrito 1824b 4to, y respetado su versidn del texto de ixo hemos intentado reflejar fielmente la complejidad
numeració n de los capítulos y estrofas. Hemos consultado en ocasiones la de su sintaxis y de su
reelaboració n de esta saga por A. Ekermann en ForwordisM Sagor, la cual :tilo, como contrapunto a la simplicidad sintá ctica de la saga. Hemos consi-
nos ha sido de uti- lidad a pesar de que no incluye los dos primeros •rado convenience numerar, entre corchetes, los párrafos del Libro IX de la
capítulos y algunos pasajes. Nuestra traducció n del texto de Saxo se ha istoria Daiiesa de la edicidn de Mü ller y Velschow relativos a la vida y
basado en la edició n crí- izañ as de Regnero.
tica de P. E. Mü ller y J. M. Velschow. Para llevarla a cabo hemos consultado Deseamos agradecer sinceramente a los profesores D. Enrique Ber-
las versiones de P. Herrmann, P. Fisher, O. Elton, W. Horn, N. F. S. Grundt- irdez y D. Luis Lerate sus acertadas correcciones y sabios consejos en mate-
vig, L. Koch-M. A. Cipolla y la de J. P. Troadec cicadas en la bibliografía. de lengua y literatura islandesas. Al traductor y escritor D. Kristinn R.
Conocemos otras como la de E. C. Christiansen y la del Prof. Y. Taniguchi, fsson y al profesor D. José Esteve debemos, respectivamente, la detenida
a isidn de la traduccidn de la saga islandesa y la del texto latino de Saxo.
indicaciones del profesor D. Karsten Friis-Jensen, así como el material
en ocasiones nos ha suministrado, han sido igualmente de gran utilidad.
" Vid. J. L. Vivis. De Disciylinis Libri XII. Seperti de Corni¡ilibus Arlibus: quinine cfc tra- el aliento y el apoyo que todos ellos han dispensado siempre a nuestra
deiiJis Disciylinis, Nápoles. Ț ypographia Simoniana, 1764. pág. 366. Erasmo de Rotterdam se
expresa en téminos parecidos en su Diálogo Ciceroniano (Vid. O. Erasmi, Dialogue Ciceronia-
a habría sido mucho má s difícil dar forma definitiva al volumen que el
nus, sive De oyiiiiio generr direndi, Lciden, ex officina Joannis Maire, 1653, pãgs. 175 y ss.). or tiene ahora en sus manos. Los errores que puedan aparecer en ambas
siones son responsabilidad ú nica del traductor.
Por ú ltimo, queremos dedicar unas palabras de recuerdo a D. Joaquín
ez Ferrer, buen conocedor y estudioso del mundo nó rdico que no pudo
finalizado su proyecto.
Heimir está casado con Bekkhild, hermana de Brynhild, y ćsta le pide que se ocupe de su
Th as solda como
egalo un perro mediante un músico que Io Ilevs en su violin (vid. McTurk. op. cit. págs. 235-
-54-
-55-
Por aquella época estaba at frente de Dinamarca Sigurd Anillo. Era un rey
poderoso que se hizo famoso por la batalla que trabd con Harald Diente de
Guerra en Brá vellir, donde por su causa muriö Harald, lo cual se hizo célebre le hiere, pues le protege el atuendo que hizo confeccionar. Y los que estaban
en toda la parte norte del mundo’.
en la cabań a se despiertan con el ruido y salen de la cabań a. Entonces ve
Sigurd tenía un hijo que se llamaba Ragnar. Era de gran estamra, de her-
Thö ra a un hombre grande alejarse de la cabań a y le pregunta por su nombre
moso aspecto y dotado de gran inteligencia, generoso con sus amigos y terri- y a quién quería encontrar. É l se detiene y recita esta estrofa:
ble con sus enemigos. Cuando tuvo edad para ello, se buscd una tropa y bar-
cos de guerra y se convirtiö en el má s grande guerrero, de tal modo que
1. “He arriesgado mi ensalzada vida,
apenas se podía encontrar uno como él. Tiene noticia de lo que eł jarl
hermosa muchacha, a la edad
Herraud había dicho, pero no le da importancia y hace como si no supiera
de quince inviernos"'
nada. Se hace confeccionar un atuendo de extrañ o género. Eran unos calzo-
ensarté al pez de la tierra".
nes velludos y una capa con copos de algodö n entretejidos. Y cuando están
Sufriría amarga desgracia si me mordiera
la rá pida muerte,
si el enroscado salmö n del prado'
se abalanzara sobre mi corazdn.”
, terminados, los hace hervir en pez. Luego los oculia. Luego se alejó y ya no habló mfis con ella. La hoja de la lanza se quedö
' Es un verano cuando conduce a su tropa a Gotlandia y deja su barco en en la herida, pero él llevaba consigo el asta” . Después de haber escuchado
una bahía escondida que estaba cerca de donde gobernaba el jarl. Y después esta estrofa, entendiö ella lo que le dijo sobre sus intenciones y la edad que
de haber pasado una noche allí, se despierta muy de mañana, se levanta, coge tenía. Y entonces reflexiona sobre quién sería ese hombre y se pregunta si es
el mismo atuendo de guerra del que antes se ha hablado, se lo viste, toma una un ser humano o no, porque su tamań o le parece tan grande como el que se
gran lanza en su mano, se aleja de los barcos solo hacia donde hay arena y dice de los monstruos a la edad que él tenía, pero vuelve a la cabañ a y sigue
allí se revuelca en ella. Y antes de ponerse en camino, quita de la lanza el durmiendo. Y cuando por la mañ ana salen los hombres, se percatan de que la
clavo que sujeta la hoja y se aleja de los barcos solo hacia el portdn de la for- serpiente estaba muerta y traspasada por una gran hoja de lanza que estaba
taleza del jarl tan pronto que todos los hombres estaban durmiendo. fuertemente hundida en la herida. El jnrl hace sacarla de ahí, y era tan gran-
Entonces se dirige a la cabañ a. Cuando entra en el recinto vallado donde de que para muy pocos resultaba apropiada como arma. Entonces piensa el
estaba la serpiente, le asesta una lanzada y luego retira la lanza hacia sí. Y
golpea otra vez. Este golpe alcanza la espina dorsal de la serpiente, y ella se
” La mayorfa de edad se alcanzaba en la antigua Escandinavia a los quince años. La tarea de
revuelve con tanta rapidez que la hoja se suelta del asta, y se produce tan dar muerte a un monstruo o animal parece relacionada con ciertos ritos de iniciación (vid.
gran estruendo en su agonía que tiembla toda la cabañ a.Y Ragnar se aleja de McTurk, op. cit. págs. 68 y ss.). Tambićn Saxo narra en el Libro I cdmo el rey Esquioldo
(Skjöld. en fuentes islandesas} captura un oso cuando apenas cuenta quince aî\os (op. cit. pśgs.
nuevo. Entonces le alcanza un chorro de sangre entre sus hombros, pero no 21-24).
”° Keiiititig: la serpien\e.
" Esta batalla pertencce at repenorio ćpico de los antiguos cscandinavos. Saxo la describe pro- " Tń stá n, en el pœma de Gottfried. mata un dragdn y le corta la lengua para po‹Jer probar des-
fusamente en cl Libro VIII de su obra y atribuye at hćrœ Estarcatero (Starkad el Viejo, en las pućs que es ćl quien realizó la hazaî\a y no un lacayo que se la atń buye (vid. McTurk, op. cii.
fuentes islandesas) la auton”a de un poema sobre la misma. pśg 236).
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rey en lo que había prometido a aquel que diera muerte a la serpiente y le allegados y su hija sobre qué busca él, y se imagina que querrá obtener la
parece que no sabe si un ser humano había causado eso o no, y delibera con sus recompensa que se había ganado.
Entonces propuso ella hacer convocar una asamblea multitudinaria: “Y
pídeles que vayan a ella todos los hombres que no quieran sufrir la cdlera del jnrl y
puedan de una u otra manera atender a la invitacidn de ir a ella, y si hay alguno que IV
sea responsable de la herida de la serpiente, debe llevar allí el asta que
corresponda a la hoja.” Llega hasta los barcos de Ragnar la noticia de que allí cerca se convoca- ba
Esto le parece magnífico al jnrl y hace convocar la asamblea. Y cuando llega una asamblea. Entonces sale Ragnar de los barcos con casi toda su tropa camino
el día en que debía celebrarse la asamblea, se presentan el jarl y otros hombres de la asamblea. Cuando llegan allí, se detienen a cierta distancia de los otros
poderosos. Se reú ne allí una gran multitud. hombres, porque Ragnar se percata de que había llegado má s gente de lo que era
habitual.
Entonces se pone en pie el jnrl, pide silencio y habla. Da las gracias a la gente
por haber atendido a su convocatoria y después explica lo que ha suce- dido.
Primero, lo que había prometido al hombre que diera muene a la ser- piente,
después, que la serpiente ya está muerta y que el que ha llevado a cabo esta hazañ a
ha dejado clavada la hoja de su lanza en la herida: “Y si alguno que haya venido
a la asamblea tiene el asta que encaja en esa hoja, que lo manifieste y acredite así
su afirmació n. Yo cumpliré todo lo que prometí, sea del rango que sea, mayor o
menor.”
Y concluye su discurso haciendo mostrar la hoja de su lanza a cada uno de los
que estaban en la asamblea y ordena que le diga quién es el responsable de
aquello o que tiene el asta que encaja ahí. Así se hace. No se encuentra a nadie
que tenga el asta en cuestidn.
Entonces se acercan adonde estaba Ragnar y se le muestra la hoja de la
lanza, y reconoce ser su dueñ o, porque allí encajan una y otra, el asta y la hoja. Y
la gente cree saber entonces que él es quien ha dado muerie a la ser- piente; y por
esta hazañ a se hizo muy célbre en todos los países del norte. Solicita en
matrimonio a Thdra, la hija del jnrl, lo que acepta éste de buen grado; ella le es
entregada y se organiza una gran fiesta con los mejores medios de esa regidn.
En esta fiesta se casó Ragnar. Cuando terminó la celebracidn marchó Rag- nar a
su reino y gobernó allí y amó mucho a Thdra. Tuvieron dos hijos. El mayor se
llamó Eirík y el menor, Agnar . Fueron de gran estatura y hermoso aspecto. Fueron
-5 8-
también mucho mas fuenes que la mayoría de los otros hom- bres que en aquel
entonces vivían. Aprendieron todo tipo de habilidades.
-59-
Pero una vez Thó ra se sintid enferma y murió de esta enfermedad. A Rag- otros hombres para que lo gobernaran junto con sus hijos. É l se dedicd
nar le causd esto tan gran pesar que no quería gobernar el reino y escogió entonces a la misma actividad que había realizado antes y participd en
saqueos y, dondequiera que fuera, obtenía la victoria.
Un verano dirige sus barcos a Noruega, porque allí tenía muchos parien-
tes y amigos y quería visitarlos. Llega por la noche con sus barcos a un
pequeñ o puerto cerca del cual había una granja que se llamaba Spangarheid,
y permanecieron en el puerto esa noche.
Cuando llegd la mañ ana los cocineros tuvieron que ir a tierra para hacer
el pan. Vieron que había una granja cerca de ellos y les parecid mejor ir a la
casa y ocuparse de eso allí. Cuando llegaron a aquella pequeñ a granja encon-
traron una persona con la que hablar, que resultó ser una vieja, y le pregun-
taron si era ella la señ ora de la casa y cdmo se llamaba.
Ella dice que es la señ ora de la casa, “y mi nombre es raro. Me llamo
Gríma. ¿Y quiénes sois vosotros?”
Ellos dijeron que eran servidores de Ragnar Calzas Peludas y querían lle-
var a cabo su encargo: “Y queremos que trabajes con nosotros.
La vieja responde que sus manos estaba muy torpes, pero hubo un tiem-
en el que yo podía realizar con éxito mi trabajo, pero tengo una hija
que
se ocupará con vosotros de eso, regresará pronto, y se llama Krá ka. Aunque
ahora sucede que apenas puedo con ella.’
Krá ka había ido por la mañ ana a cuidar el ganado, y cuando ve que habí-
an llegado barcos a la costa, grandes y numerosos, se prepara y se lava. La
vieja se lo había prohibido, porque no quería que nadie contemplara su belle-
za, pues era la má s hermosa de las mujeres y su pelo era tan largo que la
ubría toda y alcanzaba la tierra y tan hermoso como la más hermosa seda. Y
entonces llega a casa Krá ka.
Como los cocineros habían hecho fuego, se da cuenta Krá ka de que habí-
n llegado allí hombres, a los que nunca había visto antes. Ella se queda
servándolos y también ellos a ella. Y le preguntan a Gríma: “¿Es ésta tu
la hermosa muchacha?”
“No es mentira,” dice Grfma, “que ésta sea mi hija.”
“Pues sois asombrosamente distintas,” dicen ellos, “con lo horrible que tú
eres. No hemos visto nunca una muchacha igual de hermosa y no le vemos mucho en cuanto a como era antes.”
ademá s ningü n parecido contigo, porque eres un auténtico monstruo.” Entonces deciden que trabaje con ellos.
Gríma responde: “No se me puede ver ahora. Mi aspecto ha cambiado Ella pregunta: “¿Qué debo hacer?”
Le dijeron que querían que amasara y extendiera la pasta, que ellos la
Kráka dice: “Ha hablado así porque es posible, si llegamos a comprender
cocerían después. Realiza luego su tarea y le cunde. Pero ellos la observa-
lo que pretende. Este día, ciertamente, no os acompañ aré, pero mañ ana, bien
ban tan detenidamente que no prestaban atenció n a su trabajo y se les quemó
pronto, iré a vuestros barcos.”
el pan. Cuando terminaron su encargo, regresaron a los barcos. Y cuando
Se marcharon y dijeron a Ragnar que habían quedado en que ella iría a su
tuvieron que distribuir la comida, dijeron todos que nunca habían trabajado
encuentro. Y esa noche permaneció ella en casa.
tan mal y que se merecían un castigo. Y entonces pregunta Ragnar por qué
Y por la mañ ana temprano le dice Krá ka al viejo que iba a ir al encuentro
habían preparado así la comida. Responden que habían visto una mujer tan
de Ragnar: “Pero tendré que cambiar algo mis vestidos. Tú tienes una red
hermosa que no prestaron atenció n a su tarea y que creían que no había nin-
para truchas que me enrollaré, pero dejaré caer por fuera mi cabello y así no
guna otra má s hermosa en el mundo que ella. Como contaron tantas cosas de
iré en modo alguno desnuda. Tomaré una cebolla, que es poca comida, pero
su belleza, habló Ragnar y dijo que seguro que no era tan hermosa como
su olor demostrará que la he probado. Y me haré acompañ ar de tu perro y así
Thdra lo había sido. Dijeron que no era menos hermosa.
no iré sola, aunque no me acompañ ará ninguna persona".”
Entonces dijo Ragnar: “Enviaré hombres para que la observen detenida- Cuando la vieja escucha su plan, le parece que tiene una gran inteligencia.
mente. Si es como decís, se os perdonará este despiste. Si la mujer es fea en
Y cuando Krá ka está lista, se pone en marcha hasta que llega a los barcos:
algú n aspecto de lo que decís, sufriréis un grave castigo.”
y presentaba una hermoso aspecto, porque su cabello era brillante y como de
Y envía a sus hombres al encuentro de la hermosa muchacha porque ese
oro todo. Ragnar la llama y le pregunta quién era y a quién quería encontrar.
día el viento contrario era tan fuerte que no podían zarpar, y dice Ragnar a
Ella responde y recita esta estrofa:
sus enviados: “Si esta joven os parece tan bella como se nos ha dicho, orde-
nadie que venga a mi encuentro, porque quiero conocerla. Quiero que sea
2. “No me atrevo a desatender la invitació n
mía. No quiero que vaya vestida ni desnuda, ni saciada ni hambrienta, y que
porque me pediste venir
no venga sola, aunque no debe acompañ arla ninguna persona.”
a tu encuentro, Ragnar,
Se ponen en camino hasta que llegan a la casa y observan a Krá ka cuida-
ni despreciar la solicitud del rey.
dosamente y les parece esa mujer tan hermosa que creen no haber visto otra
Nadie hay en mi pensamiento,
igual. Le transmiten entonces las palabras de su señ or Ragnar y có mo debía
mi piel no está desnuda,
prepararse. Krá ka pensó en lo que había dicho el rey y en có mo debía prepa-
tengo muy buena compañ ía,
rarse; a Gríma le pareció que eso no podía ser de ninguna manera y dijo que
pero marcho sola.”
el rey no era muy inteligente.
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rda í muere, y no es ésta la mejor manera de respetar la promesa a
ella. Entonces la lleva Ragnar junto a él, en la cubierta de popa, y
charla con ella, le gusta y es amable con ella. É l recitd esta estrofa:
É l dice que le gusta mucho y que cree que ella debe partir con él. Enton-
3. Si el protector de la tierra del padre"
ces dijo ella que no podfa ser. El dijo que quería que ella permaneciera en el
fuera más agradable para la dulce mujer,
barco durante la noche. Ella respondid que no sería antes de que él regresara
ésta, seguramente,
del viaje que había planeado: “Y puede que entonces tengá is otra opinió n."
caería en mis brazos."
Ragnar llama a su tesorero y le pide que coja la tú nica que habfa llevado
Thdra, que era toda bordada en oro, y se la lleve. Y entonces se la ofrece Rag-
Ella dijo:
nar a Krá ka de esta manera:
Sin deshonra me dejará s
ir de aqui
4.“¿Quieres aceptar esta tú nica
si quieres respetar el juramento.
que poseyd Thó ra la Cierva,
ya hemos visitado al portador del yelmo"."
ordada en plata?
Te quedará muy bien este vestido.
Sus blancas manos
recorrieron esta tela,
ella fue hasta la muerte
amada por el budlungo caro a los héroes ".”
Krá ka respondió :
aning: el rey. Los budlungos son los descendientes de Budli i (Atila) y Bryn-
" Kenning : el rey, siempre en alusión a Ragnar. ild (Brunilda), como se lee en la Edda Mayor. en la Saga de I‹ ras fuentes.
'° Kenning : el rey.
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ce r, en verdad. la tú nica,” dice ella. “No quiero ir bien ves- entras permanezca en casa del viejo. Puede ser que yo os guste má s si
voy mejor vestida, pero ahora quiero irme a casa. Entonces podrá s mandar a tus 6. Tres grises noches
hombres por mí, si todavía tienes intencidn de que vaya contigo.” debemos yacer juntos en
Ragnar dice que su opinidn no cambiará y ella regresa a casa. Y partieron como la casa
habían planeado cuando tuvieron viento favorable, y él concluyó sus asuntos antes de honrar a los sagrados dioses". Entonces no
segú n había planeado. Y cuando regresa, se dirige al mismo puerto en el que se producirá un gran dañ o
había estado cuando Krá ka fue a su encuentro. Y la misma noche envfa a sus
hombres a buscarla y transmitirle su peticidn de que se fuera con él para siempre. tienes demasiada prisa por engendrar al
Pero ella responde que no irá antes de la mañ ana. que no tiene huesos"."
Krá ka se levanta pronto y se dirige a la cama del viejo y la vieja y les pre- gunta si
están despiertos. Ellos dijeron que sí y le preguntaron qué quería. Ella les dijo aunque recitd este poema, no le dio él ninguna importancia e impuso su untad.
que pensaba marcharse y no permanecer má s tiempo allí. “Y sé que matasteis a
Heimir, mi padre adoptivo, y no tengo a ninguna persona a ien recompensar
peor que a vosotros. Pero como he permanecido con otros mucho tiempo, no
quiero haceros mal. Pero he de deciros que cada que pase sede peor que el
anterior. y el ú ltimo será el peor de todos, y
ahora nos separaremos."
Entonces se dirige a los barcos y es allf muy bien recibida. Sopla un vien- to
favorable. Esa misma noche, cuando los hombres van a acostarse, dice Ragnar
que quiere dormir con Krá ka.
Ella responde que no puede ser: “Porque quiero que te cases conmigo cuando
regreses a tu reino, lo cual me parece un gran honor tanto para mí como para ti
y nuestros herederos, si es que tenemos algunos.
É l satisfizo su petició n y tuvieron buen viaje. Cuando llega Ragnar a su reino
se prepara en su honor un magnífico banquete, y se celebra tanto la fiesta de
bienvenida como su boda. [Link] primera noche que van juntos a la cama, Ragnar
quiere cohabitar con su mujer, pero [Link] pide que la libre de su obligacidn
porque dice que eso traería graves consecuencias si no se hacía como ella quería.
Ragnar dijo que no se creía eso, que el viejo y la vieja no eran agoreros. Le
preguntd cuanto tiempo tenía que ser asf. Entonces respon- dió ella:
Esias "noches de Tobfas" reflejan la anii8ua costumbre de que un hombre que n‹› ando
arrebatara la virginidad a la novia (vid. McThrk, op. cit. pá g. 93). Sax
ibro IX (op. cit. pág. 469) una situación simiJar entre cl rey Gormón y la rcinii Tir
Unas lfneas más abajo, al hablar de fvar, se comprenderá cl significado de cst‹›s
rociado con agua* y fue llamado Ívar. Pero este niñ o no tenía huesos, porque era
como si hubiera un cartílago donde debía haber huesos. Cuando fue joven crecid
Pas6 un tiempo y fue su cohabitaci6n agradable y con gran amor. Enton- ces tanto que no había otros como él. De aspecto era el má s her- moso de todos los
Krá ka siente que va a alumbrar, da a luz y trae al mundo un niñ o, y el niñ o fue hombres, y tan inteligente que seguramente no ha habido nadie má s sabio de lo
que fue él.
El destino les concedió má s hijos. Su segundo hijo se llamd Bjiim, el ter- cero, que así comprobarían su propio valor. Y le preguntan si sabía dó nde lograr eso.
Hvítserk y el cuarto, Ríignvald. Todos fueron hombres grandes y fuer- tes, y Entonces menciona él una ciudad que se llama Hvítabaer', donde ha habido
cuando tuvieron edad, aprendieron todo tipo de habilidades. Y allí do e iban, grandes sacrificios, “y muchos han intentado tomarla y ninguno ha vencido,”
se hacía llevar Ívar con bastones, porque no podía caminar, y de i mirar por cuando Ragnar llegd allí tuvo que retirarse y no consiguió nada.
ellos en todo lo que hacían. “¿Es tanta su gente,” dicen ellos, “y tan belicosa, o es que hay alguna otra
Eirík y Agnar, los hijos de Ragnar, son hombres tan fuertes que apenas se puede dificultad?"
encontrar otros iguales a ellos, viven en barcos de guerra cada verano Ívar dice que hay allí una gran multitud y también un gran lugar de sacri-
n famosos por sus correrías. icios, y que eso habfa vencido a todos sin que nadie hubiera podido resistir- lo.
Y llega un día en que Ívar reflexiona con sus hermanos, Hvítserk y Bjiirn, Entonces dicen que él debe decidir si se dirigen hacia allí o no. É l res- ponde que
sobre cuá nto tiempo tiene que pasar todavía mientras permanecen en casa sentados prefiere arriesgarse para ver qué prevalecería, si su propia valentía o el culto de
sin ganar fama ninguna. Ellos responden que seguirá n sus consejos en esto como aquellos habitantes.
en todo lo demá s.
“Quiero,” dice Ivar, que pidamos que se nos concedan barcos y hombres como
para que estén bien dotados, y luego quiero que ganemos riquezas y gloria y así
tiene que ser.
Y después de haber deliberado, le dicen a Ragnar que quieren que les dé
barcos y una tripulació n que esté experimentada en saqueos y bien equipada para
cualquier cosa. Y él hace lo que le piden.
Y cuando esa tropa está lista, salen del país. Y dondequiera que peleen con
gente, llevan la mejor parte y consiguen tanto ganado como riquezas. Entonces
dice Ívar que quería que fueran donde hubiera mayor resist ra y
a ciudad blanca". Whitby, en lnglaterra según S. Egilsson (op. cit. s. v.). Pero según avidson
(op. cit. pág. 152, n. 12) se trata de la localidad de Vedby, en el sur de Suecia.
-69-
Se dirigen hacia allí, y cuando llegan al país, se preparan para el desem- 7. “Lanzamos gritos
barco. Les parece entonces necesario que un grupo vigile los barcos. Como su y nuestras espadas mordieron, he
hermano Riignvald era todavía joven, les pareció que no estaba preparado para tan de decir la verdad,
gran peligro como les parecía que iba a ser aquél, y lo dejan vigi- lando los barcos mfis que las suyas en Gnfpafjbr Porque en
con algunos hombres. Y antes de alejarse de los barcos dice Ívar que los habitantes la lucha
de la ciudad tienen dos vacas, que eran novillas, y que la gente había oído de ellas en la afueras de Hvítabaer
que nadie podía resistir su có lera y su fuerza má gica. -los jó venes no han de tratar con miramientos sus
Entonces habló Ívar: “Comporiaos lo mejor posible aunque os sobreven- ga espadas- cada uno mató al otro."
algú n temor, porque no hay motivo para ello."
Colocan su tropa en orden de combate. Y cuando se aproximan a la ciu- dad Y cuando regresan a la ciudad cogen todos los bienes muebles y queman cada
se percatan de eso los que viven en ella. Los habitantes deciden entonces soltar las casa que había en la ciudad y destruyen todos sus muros.
vacas en las que ellos creían. Y cuando las novillas está n sueltas, n a correr con Entonces se alejan de allf en sus barcos.
furia y se comportan terriblemente. Ívar observa esto
de el escudo sobre el que era llevado y pide que le lleven un arco, y así se hace.
Tira sobre estas terribles novillas de tal manera que cada una de las dos encuentra
la muerie, y se libraron del peligro que había causado a sus hom- bres un gran
temor".
Entonces toma la palabra Riignvald en los barcos y le dice a su tropa que los
hombres que tuvieran la diversió n que tenían en ese momento sus herma- nos
serían felices. “Al ordenarme permanecer atrá s no tenían otras intencio- nes que
obtener ellos solos la fama. Vayamos a tierra todos sin excepció n."
Y asf hacen. Cuando llegan al encuentro de la tropa Rtignvald se lanza
impetuosamente a la batalla y resulta que cae en ella. Sus hermanos entran en la
ciudad y comienza de nuevo la lupha y termina con que los habitantes
emprenden la huida. Y persiguen a los fugitivos. Cuando regresan a la ciudad Bjiim
recita esta estrofa:
- McTurk (op. cit. págs. 114 y ss.) seAala que la vaca era conocida como s mbo o de abun dancia
en la anüguaEscandinavii YaTáciio(C;enno›Go, 40.3) mencionaque Neno, ladiosa de la
fertilidad, era transportada en un carro !irado por vacas, bubus feininis.
-70-
Lugar legendario.
hija. Se llamaba Ingibjorg. Era la má s bella y hermosa de todas las muje- res. El
rey Eystein era poderoso y rico en hombres, y malvado, pero sabio. Tenía su
Eystein se llamaba un rey que gobernaba en Suecia. Estaba casado y tenía una residencia en Upsala. Era un gran servidor de los dioses. porque en Upsala había
en aquella época sacrificios tan importantes como nunca má s los ha habido en Cuando se acaba la fiesta, Ragnar se dispone a regresar y tiene buen viaje y
los países del norte'. Tenían mucha fe en una vaca llamada Síbylja*". Era tan del viaje no se cuenta nada sino que se halla cerca de la ciudad y pasa por un
adorada que los hombres no podían soportar su cdlera. Cuando había bosque. Llegan a un claro que había en el bosque. Entonces hizo Ragnar que
amenaza de guerra el ••v solía colocar a esta misma vaca al frente de las se detuviera su tropa, pidid silencio y ordenó a todos los hombres que habían
formaciones, y la acompañ aba un estado en el viaje de Suecia que no dijeran nada sobre el plan que se había
sa que se volvían tan locos cuando oían sus mugidos que se mataban entre sí y establecido respecto a su boda con la hija del rey Eystein. Y añ ade la terrible
sin miramientos, y por esta causa no había incursiones en Suecia, porque amenaza de que, si alguno revelaba algo de esto, él lo mataría por ello. Una
mbres no se atrevían a enfrentarse a semejante fuerza superior. vez que hubo hablado, emprendid el camino hacia la ciudafi
rey Eystein tenía amistad con muchos hombres y señ ores principales. dice La gente se alegra cuando él regresa y se celebra una fiesta de bienvenida en
que en aquella época había una gran amistad entre Ragnar y el rey ein y su honor. Cuando ocupa su trono, no permanece mucho tiempo sentado antes
que estaban habituados a que cada verano cada uno de ellos fuera de que llegue Kráka a la sala a su presencia, y se sienta en sus rodillas y
a un banquete al reino del otro°. rodea su cuello con sus manos y le pregunta qué novedades hay.
Entonces sucede que Ragnar debe ir al banquete en tierras del rey Eystein. Y É l responde que no había nada que contar. Y bien avanzada la noche los
cuando llega a Upsala son muy bien recibidos él y su hueste. Y cuando están hombres comienzan a beber y má s tarde se van a dormir. Y cuando Ragnar y
bebiendo la primera noche el rey hace que su hija escancie para él y para Krfika se van a la cama, ella le pregunta otra vez por las novedades, pero él dice
Ragnar. Los hombres de Ragnar se dijeron entre sí que no había otro mejor no saber nada. Ella quiere charlar todavía un rato, pero él dice estar muy
que él para solicitar en matrimonio a la hija del rey Eystein, y que no tuviera somnoliento y cansado del viaje.
má s tiempo por mujer a la hija de un campesino. Y uno de sus hom- bres se “Ahora te contaré las novedades,” dice ella, “que tú no me quieres con-
encarga de indicá rselo y esto concluye con que él se compromete con la tar.”
muchacha, aunque ella debía esperar aú n mucho tiempo la unidn prometida. É l pregunta cuáles eran.
“Novedades llamo yo,” dice ella, “al hecho de que al rey le ha sido pro-
-‘ Sobre los sacrificios de Upsala hablan Snorri (Eh igo ne los Ynglingos, cap. V), Adán de metida una mujer, aunque algunos dicen que tiene otra de antes.”
Brema ( op. cit. págs. 2.17 y ss.) y Saxo Gramático (op. cit. págs. 120-21).
-' Sobre el episodio de Sfbylja y las vacas de Hvftabaer, derivado de una fuente oral escandi- “¿Quién te ha dicho eso?” pregunta Ragnar.
nava y su posible origen en la mitología hindú. en los cantos 52-íi6 del Libro I del /to›no/nno, vid. “Tus hombres deben conservar su salud y su vida porque ninguno de ellos me
McTurk (op. cit. págs. I 14- 117). El nombre de Sfbylja puede proceder del verboby/jo, mugir,
bramar (ibid.). lo dijo,” responde ella. “Has de saber que tres pá jaros se posaron en un á rbol
'^ Tácito (Cen›ionio. 21 -22) destaca también la imponancia de los banquetes y de la hospita- lidad a tu lado. Ellos me dieron esta noticia'. Te pido que no solicites en
entre los germanos.
matrimonio a tu prometida, tal y como ha sido proyectado. Te diré además
que yo soy hija de un rey y no de un campesino, y que mi padre era tan dis-
2
’ Áslaug. al igual que su padre Sigurd, (vid. Vülsungn suga, op. cit. p4g. 46) también conoce el
lenguaje de las aves. En Fa Saga de los Ynglingos, cap. XVIII, cuenta Snorri que el rey Dag el
Sabio “era tan inteligente que comprendfa la voz de los pájaros”. En la Historia Daneses (op. cit.
pág. 266) Fridlevo escucha y entiende el poema recitado por mes cisnes.
tinguido como no se encontraba otro igual, y mi madre era la mä s sabia y her- Entonces le pregunta él quién era su padre si no era hija de aquel campe-
mosa de todas las mujeres y su nombre será recordado mientras siga exis- sino miserable que vivía en Spangarheid. Ella responde que era hija de Sigurd.
tiendo el mundo." el Matador de Fá fnir, y de Brynhild, hija de Budli.
“Me parece increíble,” dice él, “que su hija se llame Krá ka y que su des- má stil de la estirpe de Odín,
cendencia haya crecido en medio de tanta pobreza como había en Spangar- el que tiene una serpiente en el ojo hizo
heid.” morir otra."
Entonces responde ella: “Hay una historia sobre esto,” y le cuenta que la
historia comienza cuando ellos, Sigurd y Brynhild, se encontraron en la mon-
Entonces se quita un anillo de oro de su mano y se lo entrega como rega- lo
tañ a, y ella fue engendrada: “Y cuando Brynhild alumbró , se me dio nombre, y
por su nombre*. Pero cuando le extiende su mano con el oro, el nino se
fui llamada Á slaug.” Y le cuenta todo lo que había sucedido desde que ella y el
sorprende y Ragnar considera por esto que será generoso con el oro. Y reci-
viejo se encontraron. td esta estrofa:
“Me impresiona mucho la desgracia de Á slaug que está s contando.”
Ella responde: “Tú sabes que estoy embarazada, y serä un niñ o lo que 9. “A los héroes de Brynhild
llevo en mis entraíias. Pero este niñ o tendrá una marca de nacimiento tal les parece que el valioso niñ o
como si una serpiente rodeara su ojo. Si esto se cumple, te pido que no vayas a de la hija de ésta tiene una brillante
Suecia en la fecha en la que has de tomar por esposa a la hija del rey Eys- piedra de la ceja2” y muy fiel corazdn. El
tein. Pero si esto resulta falso, haz como quieras. Quiero que este niñ o se que ofrece la llama de las heridas"
llame como mi padre si en su ojo hay esta marca que creo que va a haber.” vencerá a todos los hombres,
Llega el momento en que se se siente enferma, alumbra y da a luz un niń o. Las el descendiente de Budli, el de precoz desarrollo, que
criadas tomaron al niã o y se lo mostraron. Ella dijo que se lo llevaran a desprecia el anillo de rojo" oro.”
Ragnar y se lo hicieran ver. Se hizo así y el pequeń o fue llevado a la sala y Y recitó ademá s:
colocado sobre la parte inferior de la capa de Ragnar. Cuando vio al niñ o se
le preguntó có mo se iba a llamar. Y recitd esta estrofa: 10. “No vi a ningú n joven,
excepto a Sigurd,
8. “Sigurd será el nombre del niñ o que llevara las pardas cintas de la montań a™ en
que entablará batallas,
las piedras de las cejas”.
" Era costumbre hacer un regalo a un recién nacido o a un adulto al darle nombre. En el Libro
¥ de la Historia Duues‹i de Saxo Gram5tico leemos có mo Erico solicita un regalo a Gotaro.
rey dc Noruega. cuando ćste Ie da el sobrenombre de “Elocuente” (op. cit. pśg. 192). En la Eddu
Ma)'or en la estrofa 7 del “Cantar de Helgi Hj0rvardsson” la valquiria Sváva da nombre al hćrœ
Helgi y ćste le reclama tambićn un presente ([Link]. cit. vol. II, pág. 13).
seră muy parecido a su madre * Pennine: el oio.
“ Cenniiig encadenado: la llama de las heridas es la espada. El que ofrece ia iiamo de ias neri-
y llamado hijo de su padre. das es el guerrero, en este caso, Sigurd.
” En las fuentes nórdicas éste suele ser el epfteto del oro.
É ste será conocido como '” Keiini‹ig: las serpientes.
“ Keaniiię: los ojos.
Este valiente repartidor de oro recibió como marca del borde de los pá rpados*.”
un obscuro anillo"
-es fá cil reconocerlo por esto- Luego dijo que llevaran al niñ o a la alcoba de las mujeres. Se decidió que no iría a
Suecia. Entonces se da a conocer el linaje de Á slaug, de modo que todo el
mundo sabe que ella era hija de Sigurd, el matador de Fá fnir, y de Brynhild,
hija de Budli.
Como se pasd la fecha en la que se había decidido que Ragnar fuera al
banquete en Upsala y no fue, le pareció al rey Eystein que se había despre-
ciado a su persona y a su hija, y entonces se acabó la amistad de los dos reyes. Y
cuando Eirík y Agnar, hijos de Ragnar, saben esto, deciden hacerse con una
hueste tan numerosa como les sea posible y saquear en Suecia. Reú nen una
numerosa hueste y preparan sus barcos, poniendo mucho interés en que todo
saliera bien cuando se botaran los barcos. Pero entonces sucedid que el barco de
Agnar se soltd del rodillo°, y se llevó por delante a un hombre que encontrd
así la muerte, y dijeron que ese rodillo estaba ensangrentado. Les pareció
que no habían tenido un buen comienzo, aunque no quisieron que
aquello impidiera su viaje.
Y cuando su hueste está preparada, marchan con ella a Suecia, y en cuan- to
llegan al reino del rey Eystein se entregan al pillaje. Pero los habitantes
tuvieron conocimiento de esto y fueron a Upsala y le dijeron al rey Eystein
que había llegado al país un ejército. El rey hace llamar a las armas por todo
su reino y reú ne un ejército tan grande que causa admiració n. Y conduce este
ejército hasta que llega a un bosque, y levanta allí sus tiendas; llevaba tam-
bién consigo a la vaca Síbylja, que fue muy adorada antes de partir.
Y cuando están en el bosque, habla el rey Eystein: “Tengo noticias,” dice, “de
que los hijos de Ragnar se hallan en los campos de delante del bosque, y se
me ha dicho con seguridad que su ejército no es la tercera parte del nues- tro.
Ahora debemos formar nuestras filas para combatir y un tercio de nues- tro
” Kennin8” S•rpie * ite. ejército irá contra ellos, y son tan valientes que creerán tener nuestro des- tino en
‘ Kennin8” ! • jO sus manos, y luego caeremos sobre ellos por todas partes, y la vaca marcharé
al frente de la tropa, y sospecho que no resistirán su furia.”
- 76 - Y así se hace. Y cuando los hermanos vieron la hueste del rey Eystein, les
pareció que eran superiores a las suyas las fuerzas con las que tenían que
pelear. Pero cuando sale todo el ejército del bosque y se suelta la vaca y va
“ Tronco de árbol sobre el que se desplazaba el barco para llevarlo al agua o sacarlo de ella.
- 77-
corriendo delante del ejército y muge terriblemente. se produce tan gran estruendo para los guerreros que lo oyeron que se pelearon entre sí,
excepto los dos hermanos. que consiguieron soportarlo. Y esta malvada criatura
sobre ellas, allí quiero perder la vida.”
mató con sus cuemos a muchos hombres aquel día. Aunque los hijos de
El rey Eystein dice que se hará como pide, aunque había escogido lo que peor
Ragnar eran muy fuertes, no pudieron ambos resistir la fuerza superior de la
convenía a cada uno de los dos. Fueron fijadas las lanzas y Eirík recitó esta
multi- tud ni al ser demonfaco. pero ofrecieron tenaz resistencia y se defendieron
estrofa:
bien, valientemente y logrando gran reputació n.
Eirík y Agnar estaban en primera línea de batalla aquel día y a menudo se
12. “No tengo noticia
abrieron paso entre las filas del rey Eystein. Entonces cayó Agnar. Eirík lo ve y
de que ningú n heredero de rey
pelea má s valientemente que nadie y no se preocupa de alejarse de allí o no. Pero
haya muerto en un lecho mejor que éste para
es vencido y apresado. Entonces ordenó el rey Eystein que cesara la lucha y
comida del cuervo.
le ofreció clemencia a Eirík: “Y voy a proponerte,” dijo él, “a mi hija en
El negro gallo de la sangre’
matrimonio.”
pronto desgarrará los cuerpos de los dos hermanos y
Eirík habló y recitó una estrofa:
graznará sobre ellos,
aunque mal los recompense*'.”
11. “No quiero oír la oferta por mi hermano'
ni comprar con anillos a la doncella- , pero
Se dirige ahora hacia donde está n clavadas las lanzas. se quita un anillo de su
sí decir que Eystein
mano y lo arroja a los que le habían seguido, se les concede clemencia y los
causó la muerte de Agnar.
envfa a Á slaug y recita una estrofa:
Mi madre no me llorará , yo
moriré el ú ltimo
13. “Llevad a Á slaug estas ú ltimas palabras,
dejad levantadas las astas de las lanzas para
que una delgada doncella "
que me atraviesen.”
tiene mis anillos”,
ya se han acabado los viajes al este*.
Además dice que quiere que los hombres que lo han acompañado obten-
Cuando me sepa muerto
gan la paz y que marchen adonde deseen. “Pero quiero que se coja el mayor
mi madrastra“’ sentirá un gran dolor
número de lanzas posible y que se fijen en tierra y que se me haga clavar
-79-
al decírselo a sus nobles hijos.
o acaso fuera en los barcos, amigo
Entonces es clavado sobre las lanzas. Cuando ve hacia ddnde vuela el del rey?
cuervo, recita todavía una estrofa: He oído que los daneses vinieron del sur y
que los guerreros tuvieron
14. “El cuervo grazna ahora de alegría un rodillo teñ ido de sangre, má s ya
por mi cabeza, sin motivo no sé.”
exige el halcdn de las heridas*
que mis ojos sean suyos. É l respondid con esta estrofa:
Sabes, si el cuervo de mi cabeza
arranca las piedras de las cejas“, mal 16. ‘de anunciamos la muerte de los tuyos, el
recompensará muchas comidas el destino de los hijos de Thdra,
halcdn de las heridas de Ek es una gran desgracia, señ ora,
especialmente mala para tu marido. No
Entoces pierde su vida con gran valentía. Sus enviados regresan a casa y no conocemos otra mala noticia má s
se detienen hasta que llegan allí donde Ragnar tenía su residencia. Pero éste se reciente que ésta,
había ido a una asamblea de reyes. Tampoco habían regresado los hijos de ya he expuesto las novedades. un
Ragnar de su expedicidn. águila void sobre el muerto."
Allf permanecen tres noches antes de ir al encuentro de Á slaug. Cuando
llegan ante el trono de Á slaug la saludan con gran respeto y ella recibe su Ella pregunta cdmo había sucedido. Entonces le recita la estrofa que Eirík le
saludo, tenía un pañ o de lino ante sus rodillas e iba a peinarse y llevaba el pelo había recitado cuando les arrojd el anillo. Entonces vieron que vertid una
suelto. Les pregunta quiénes eran, porque no los había visto antes. El que lágrima que era como si tuviera el aspecto de la sangre, y dura como el gra-
hablaba por ellos dijo que habían sido guerreros de Eirík y Agnar, los hijos de nizo. Nadie la había visto llorar, ni antes ni después.
Ragnar. Entonces recitd ella una estrofa: Entonces dice ella que no puede cumplir la venganza antes de que regre- se
alguno de los otros, Ragnar o sus hijos: “Pero vosotros os quedaréis aquf y,
15. “¿Qué noticias traes. hay mientras tanto, que no se deje de incitar a la venganza, como si fueran mis hijos.
suecos en el país, Allí permanecen. Y resulta que Ívar y los suyos regresan antes que Rag- nar
y no permanecen mucho tiempo en su casa antes de que Á slaug vaya al
Kenn ng encuentro de sus hijos. Sigurd tenía entonces tres añ os. Va con su madre. Y
cuando llega al palacio que gobemaban los hermanos, la reciben amable- mente
” lenning encadenado: Ekkil es un rey marino legendario. Su halcdn de las heridas es el cuer-
VO
y se preguntan por las novedades de cada uno, y ellos hablan primero de la
muerte de Riignvald. su hijo, y de los sucesos que habían tenido lugar.
Pero esto no le afectó mucho y dijo: de ir sin ayuda de una casa a otra”.
R6gnvald decidid teñ ir
17. “Con frecuencia me hicieron mirar su escudo con sangre de hombres, el
mis hijos hacia la pradera de las gaviotas°; má s joven de mis hijos,
apenas sois capaces ahora osado en la lucha, se presentd a Odín."
‘No parece seguro,” dice él, “que sirva de algo que recites una estrofa tras tra,
“No puedo entender,” dice ella, “que viviría para una mayor gloria. ¿o acaso sabes con exactitud qué tipo de impedimentos hay allí?”
Entonces preguntan ellos qué novedades tenía ella. “No lo sé con certeza,” responde ella, “pero, ¿puedes decir tti qué dificul- es
Ella responde: “La muerie de Eirík y Agnar, vuestros hermanos y mis hijos hay allí?”
adoptivos, los que yo creo que han sido hombres de gran valía. Y no es extrañ o que ar dice que allí hay una creencia tan fuerte que nunca había tenido noti- a de
no soportéis una cosa así y os venguéis terriblemente. Quiero pediros eso y que existiera otra semejante, “y ese rey es tan poderoso como malva-
ofreceros toda mi ayuda para que se cumpla la venganza.
Entonces dice Ívar que es seguro que yo no volveré nunca má s a Suecia a “¿Qué es aquello en lo que él má s cree en los sacrificios?”
luchar contra el rey Eystein y la magia que hay allí.” É l dice: “Es una vaca enorme y es llamada Síbylja. Es tan fuerte por
Ella insiste, pero Ivar toma la palabra por ellos y rechaza para siempre el cantamientos que cuando los hombres escuchan sus mugidos ninguno de
viaje. Entonces recitd ella una estrofa: enemigos puede resistirlos y no es que só lo se luche contra hombres. Má s n es
de esperar encontrarse primero con la brujería que con el rey, y por
18. “Ni un invierno permaneceríais sin so no quiero arriesgar allí ni mi vida ni mi hueste.
la venganza “Debes tener en cuenta,” dice ella, “que no podrá s ser considerado un mbre
de vuestros hermanos importante y no hacer nada para ello.” Y como le parece que no día esperar
si hubierais muerto antes, mucho má s, decide irse. Le parecía que no habían valorado ucho sus
no habría yo querido ocultarlo como un secreto si palabras.
hubieran vivido Entonces habld Sigurd Serpiente en el Ojo: “¿Puedo decirte, madre,” dice, que
Eirík y Agnar, tengo en mi pensamiento? Aunque no pueda dictar sus respuestas"'." “Quiero
mis descendientes no nacidos de ml.” oírlo,” dice ella.
É l recitd una estrofa:
Kenn ni mar
*" Como mendigos.
19. “Después de tres noches, si
estás afligida, madre,
se hallará dispuesta la expedicidn,
tenemos un largo camino.
Aunque ofrezca muchas riquezas no
gobemard Upsala
mbién el joven Regnero, en el texto de Saxo (op. cit. pág. 440), sorprende por su preco- ora
or
Y cuando hubo recitado esta estrofa cambió algo la opinió n de sus her- no veo posi dad de que lo consigamos si no contamos con la ayuda de tus
manos. hermanos para que suceda lo que mejor me parece, que aquéllos sean venga- dos, y
Y dijo À slaug: “Declaras, hijo mío, que quieres hacer mi voluntad. Pero me parece bien có mo obras, hijo mío.”
Entonces recitó Bjö m una estrofa: 22. “Poseéis valentía suficiente y
también osadía,
20. “Valiente es el änimo, y el corazó n pero sería necesario añ adir un
en el pecho, detrá s de las costillas del hombre, es gran deseo.
rá pido como el halcó n, Tendréis que llevarme a mf,
aunque hable poco de ello. el sin huesos, ante los guerreros, aunque
No tenemos una serpiente en el ojo, ni tengo manos para vengarme no puedo
brillantes culebras, usar ninguna de las dos.”
mis hermanos me animaron,
yo me acuerdo de tus hijastros.” Hvítserk “Y ahora,” dice Ívar, “hemos de poner todo el interés que podamos en el arejo
y el reclutamiento de la tropa, porque necesitaremos no reparar en astos si
recitó entonces otra estrofa: queremos obtener la victoria.”
Entonces se marcha Aslaug.
21. “Pensemos si, antes de prometerla,
podemos alcanzar la venganza; hemos
de hacer sufrir algú n mal
al asesino de Agnar.
Desplacemos el barco sobre las olas,
rompamos el hielo ante la proa,
veamos con qué rapidez
podemos tener las naves preparadas.”
Pero Hvítserk dijo que habrfa que romper el hielo, porque había ya gran- des
heladas, y que sus barcos estaban atrapados en el hielo. Entonces tomó Ívar la
palabra y dijo que habfa llegado el momento de que él participara en el asunto
y recitó una estrofa:
Sigurd tenía un padre adoptivo y éste se preocupó en su nombre de pre- ro sucede una vez que unos hombres huyen en busca del rey Eystein y
parar barcos y reunir hombres para ellos, de tal manera que estuvieran todos icen que a su reino había llegado una gran hueste y tan difícil de conte-
dotados. ue destrozaban todo, y que habían arrasado todo lo que habían encon-
Y les fue tan deprisa que la tropa que Sigurd debía preparar estaba ya lista a su paso y que no quedaba ni una casa en pie.
cuando habían pasado tres noches; tenía cinco barcos y todos bien dotados. uando el rey Eystein oye estas novedades, cree saber quiénes eran esos
Y cuando pasaron cinco noches Hvítserk y Bjiirn habían preparado catorce gos. Entonces hace llamar a las armas por todo su reino y convocar a
barcos; Ívar tenía diez barcos y Á slaug otros diez cuando habían pasado siete s aquellos que eran sus hombres, que le querían prestar apoyo y que
noches desde que estuvieron deliberando y se comprometieron al viaje. ían llevar armas.
Entonces se reú nen todos juntos y le dice cada uno a los demá s cuánta
“Tendremos con nostros a la vaca Síbylja, nuestro dios, y la haremos
gente había reunido. Y dice Ívar que había enviado por tierra una hueste de
er delante de la tropa y espero que ocurra como antes, que no puedan
jinetes.
ortar sus mugidos. Quiero arengar a mi tropa para que me sirva el má xi-
Aslaug dice: “Si hubiera sabido que podía ponerse en marcha una tropa
osible y para que nos libremos de ese ejército poderoso y terrible.”
que fuera por tierra, podría haber enviado una gran hueste.”
sucede que se deja suelta a Síbylja. Entonces observa Ívar sus movi-
“No hay que demorarse, pues,” dice Ívar. “Hay que marchar con esa
ucha los horribles mugidos que de ella salían. Y ordena que toda
tropa que hemos reunido.”
ueste haga mucho ruido, tanto con las armas como con gritos de guerra,
Entonces dice Aslaug que quiere ir con aquéllos: “Y sé con gran exactitud
e oigan lo menos posible los bramidos de aquélla, de la terrible bes-
el momento que está determinado para vengar a sus hermanos.
que se dirigía contra ellos. Ívar dijo a sus portadores que lo llevaran lo má s
“De ningú n modo,” dice Ívar, “subirá s a nuestro barco. Pero si quieres
de ella que pudieran.
dirigir la tropa que va por tierra, así será .”
“Y cuando esta vaca venga contra nosotros, arrojadme sobre ella y enton-
Ella dijo que así serfa. Entonces se cambia su nombre y es llamada Ran-
s sucederá una de dos, o que pierda yo mi vida, o que encuentre ella la
dalín" . Se pone en marcha cada una de las dos huestes, pero antes dijo Ívar
erte. Tomad ahora un gran á rbol y cortadlo a modo de un arco y flechas.”
dó nde debían encontrarse.
Y cuando le es llevado este poderoso arco y las grandes flechas que había
A cada una de las dos les fue bien el viaje y se encontraron donde se había
nado hacer, a nadie le parece que se pueda utilizar como arma. Ívar
decidido. Y donde quiera que se presentan en el reino del rey Eystein, en
ima entonces a sus hombres a que se componen lo mejor posible.
Suecia, saquean a sangre y fuego cuanto encuentran su paso, asesinaron a
tropa avanza con gran ímpetu y fragor; Ívar era llevado delante de sus
todo el mundo y se hicieron má s fuertes porque mataron a todo ser vivo.
aciones. Cuando Síbylja muge se produce tan gran estruendo que lo oye-
n exactamente igual como si estuvieran callados o permanecieran quietos.
ro reaccionan con deseos de que su tropa luche, todos excepto los herma-
" Derivado de randi, escudo. y ftltn, diosa t id. E. Sveinsson. "Nafngiftir Oddaverja en . Y cuando se produce este hecho inaudito, los que llevaban a Ívar ven que
Bidrag lil ttardisk filolugi iillügnode Emil Olson den 9. juni 1936, Lund. 1936, págs. 190-96,
cit. por McTurk, op. cit. pdg. 178). te tensa tanto su arco como si tuviera una débil rama de olmo en sus manos,
-86- .87.
tanto que creían que lo iba a tensar hasta sobrepasar la punta de sus flechas. Y oyen que la cuerda suena tan fuertemente como nunca antes habían oído.
Y ven que sus flechas vuelan con tanta rapidez como si las hubiera dispara-
do con la má s poderosa ballesta, y tan certeramente que cada una alcanza los
ojos de la vaca Síbylja. Entonces cae, dando una voltereta, y sus mugidos son Entonces deciden realizar saqueos en el Reino del Sur'. Sigurd Serpiente
mucho peores que antes. Cuando llega ante ellos, pide Ívar ser arrojado sobre en el Ojo, hijo de aquélla, fue desde entonces con sus hermanos en cada expe-
ella, y les resulta tan ligero como si arrojaran a un niñ o pequeñ o, porque no dició n. En esta expedicidn se dirigen a cualquier ciudad que sea grande; y
estaban muy cerca ya de la vaca cuando lo arrojaron. Y él fue a parar sobre obtenían la victoria y nada les oponía resitencia.
los lomos de la vaca Síbylja, pero entonces le resultó tan pesado como si Entonces tienen conocimiento de una ciudad que era tan grande como
hubiera caído sobre ella una roca, y se rompen todos sus huesos y así encuen- muy poblada y bien construida. Ívar dice que quiere dirigirse allí. Y se dijo
tra la muerte. también có mo se llamaba esta ciudad y quién la gobernaba. Ese señ or era lla-
Entonces pide a los hombres que lo recojan to más rápidamente posible. mado Vífil. Por su nombre era llamada la ciudad Vífilsborg.
Llevan a cabo tantos saqueos que arrasan a sangre y fuego todas las
Y cuando es levantado de nuevo, su voz resulta tan potente que le pareció a
ciu- dades que encuentran a su paso hasta llegar a Vífilsborg. Su señ or no
todo el ejército, cuando habld, como si estuviera cerca, aunque se hallaban
estaba en la ciudad, y con él se había ido una gran hueste. Entonces
s, y escucharon con atencidn sus palabras. Y concluye su arenga con levantan sus tiendas en los campos que había cerca de la ciudad y
que se intemimpe toda la lucha que les había sobrevenido, y no habían sufri- permanecen inactivos día que llegan a la ciudad, e intercambiaron unas
do dañ os porque su hueste había peleado poco tiempo. Entonces les exhorta palabras con sus habi- tantes. Les preguntaron si preferían entregar la
Ívar a que causen a sus enemigos el peor dañ o posible: “Creo que está va aca- ciudad, y se les ofrecería entonces la paz a todos los hombres, o que la
bado el má s fiero de ellos al haber muerto la vaca. conquistaran ellos con su
Ambos bandos disponen sus filas en orden de combate y la batalla superioridad y valor, y entonces no le perdonarían la vida a nadie.
comienza, y la lucha es tan dura que todos los suecos dijeron que nunca se uéllos les respondieron al punto y dijeron que nunca conquistarían esa
habían visto envueltos en un peligro semejante. Los hermanos Hvítserk y ciudad, ni la entregarían: “Pero tendréis que comprobarlo antes y mostrarnos
Bjö m pelean con tanta bravura que ninguna línea se les resiste. Y cae má s vuestra valentía y coraje."
gente del rey Eystein de la que queda en pie, y algunos emprenden la huida. Pasa aquella noche. Al día siguiente intentan tomar la ciudad y no consi-
Y concluye la batalla con que el rey Eystein cae muerto y los hermanos obtie- guen nada. Asedian la ciudad durante medio mes e intentan cada día con-
quistarla por diversos medios. Pero cuanto má s lo intentan, peor les va, y
nen la victoria. Y entonces ofrecen clemencia a los supervivientes.
cidieron retirarse.
Cuando los habitantes se enteran de que planean retirarse, salen a las
Entonces dijo Ívar que no quería guerrear por má s tiempo en aquel país,
rallas y cubren todas las murallas de finas telas con adomos bordados y
porque ahora esa tierra estaba sin jefe: “Prefiero que nos dirijamos adonde
los má s hermosos vestidos que había en la ciudad, y mostraron el oro y
haya má s dificultades."
joyas mã s hermosas de la ciudad.
Randalín regresd a casa con algunos hombres. Entonces tomó uno de entre su gente la palabra y Creíamos
que tos hombres, los hijos de Ragnar y su hueste, eran hombres valientes,
pero
emos decir que no les ha ido mejor que a los otros."
espués de esto les lanzaron gritos y golpearon sus escudos y se anima-
Ahora hay que contar que Ragnar permanece inactivo en su reino y que no
sabe ddnde está n sus hijos, como tampoco su esposa Randalín. Pero escu-
chó decir a cada uno de sus hombres que nadie podía igualarse con sus
hijos y que le parecía que nadie era igual de célebre que ellos.
Entonces piensa qué gloriosa hazañ a podría acometer que no fuera pronto
olvidada. Medita una decisió n y se busca carpinteros y hace talar un bosque
para dos grandes barcos. La gente comprendió que se trataba de dos barcos
anchos" tan grandes como nunca se habían construido en los países del
norte, y hace reunir de todo su reino gran armamento. Con este cambio de
actitud entiende la gente que estaba planeando alguna expedicidn guerrera
fuera del país.
Esta noticia se extiende ampliamente por los países má s cercanos. La
gente y todos los reyes que estaban al frente de un territorio temieron que no
podrían permanecer en sus países o en sus reinos. Cada uno de ellos ordena
entonces hacer guardia por sus tierras por si acaso se acercara alguien.
Sucedid una vez que Randalín preguntó a Ragnar qué viaje estaba
plane- ando. É l le responde que uno a Inglaterra y que no tendría má s naves
que dos barcos anchos y la tropa que pudiera viajar en ellos.
Entonces dice Randalín: “Este viaje que planeas me parece imprudente.
Me resultaría más razonable llevar má s barcos y más pequeñ os.”
“No es ninguna gloria,” dice él, “que los hombres consigan conquistar un
país con muchos barcos. Pero no hay testimonio de que con dos naves se haya
conquistado un país tal como es Inglaterra. Y si sufro una derrota, es
mejor
*” Tmducimos por “barco ancho” el témino kiiórr. Em ésta una embarcación más alta y más
ancha que los navíos de guerra y se utilizaba como nave de transporte en las relaciones
comer- ciales entre los países escandinavos e lnglaterra, Islandia y Groenlandia. En unas
excavacio- nes submarinas comenzadas en 19.17 por el Museo Nacional de Dinamarca se
descubrieron, cerca de Skuldelev, en el fondo del fiordo de Roskilde. en la isla de Seelandia,
cinco naves de finales de la 6poca vikinga. Una de ellas es un £nérr, reconstruido en un70%
en el interior del Museo de Barcos Vikingos de Roskilde. Sus medidas aproximadas son l6,.1
mts. de largo por 4,.1 de ancho y I,9 de alto en su pane central.
-9 2
entonces que me haya llevado pocos barcos de mi reino." muertos cuya riqueza les sobrevive."
Entonces responde Randalín: “No me parece éste un menor
gasto, que estos navíos sean terminados, que el hecho de que Entonces hace aparejar sus barcos y se busca una tropa, de tal manera que
tuvieras más barcos lar- gos° para este viaje. Tú sabes que es los barcos anchos están muy bien dotados. Ahora se habla mucho de su pro-
malo dirigir naves contra Inglaterra por- que si sucede que tus yecto. Y aú n recitó un poema:
barcos se hunden, aunque lleguen a tierra los hombres, están
perdidos si el ejército del país los acomete. Es mejor dirigir 24. “¿Qué es lo que oigo gritar
barcos lar-
desde las montaiias al rompedor de anillos"',
gos que anchos a puerto.”
Entonces recita Ragnar una estrofa: Los barcos largos (/nngzki/›) son naves de guerra menos anchas y altas que los kiierrir (plu-
ral de luibrr ), empleados en el comercio y en travesfas atlánticas. También en el fiordo de
23. “Que ningú n valiente escatime el Roskilde se halld una nave de este tipo con bancos para 24 remeros. Sus medidas aproxima-
das son: 18 mts. de largo por 2,6 mts. de anchu y l. I mts. de alto en su parte central. En
á mbar del Rin*, si quiere a los el
guerreros, mismo fiordo se econtraron escasos restos de otro barco largo de unos 28 mts. de largo con
capacidad para 40 ó NO guerreros.
peor conviene a un sabio príncipe ” Kenning: el oro.
gran cantidad de anillos que de jdvenes ” Recuérdese que en la poesfa escáldica se suele calificar de “rojo” al oro, como se vio en
combatientes. la estrofa 9.
Difícil es defenderse en el portdn de la " lenning: el hombre generoso.
a Crónica Anglusajoita cuenta que los reyes Osbrihl y 2lla de Nortumbría fueron derro-
os y muertos por invasores daneses en York en el año 867. La Crónica de /EiIiel\venid, de I
¢s del siglo X, menciona a Inguuar como uno de los jefes de estos invasores (vid. McTurk,
it. pág. 213).
a /f sior. a Danesa aparecen también vestimentas que hacen invulnerable a quien las
. Ulvilda regala a Frotdn una camisa similar en el Libro II y Hotero usa otra parecida en
bro
Pero el combate entre ellos concluyd con que toda la hueste de Ragnar quién era. Calld y no respondid nada.
sucumbió y él fue rodeado con escudos y apresado. Se le preguntd entonces Entonces habld el rey Ella: “Este hombre correrá peligro mayor si no
quiere decirnos quién es. Ahora será arrojado a un foso de serpientes y se le las serpientes me perforan con sus fauces y
hará permanecer allí mucho tiempo, pero si dice algo por lo que podamos muerden con crueldad,
entender que es Ragnar, entonces será sacado lo má s rá pidamente posi me han succionado la sangre, ahora
Se le acompañ a hasta allí y permanece mucho tiempo, pero no se le enros- moriré junto a las bestias, pronto
can las serpientes de ninguna manera. seré un cadá ver.”
Entonces dijeron algunos: “Este hombre es muy fuerte. Hoy no lo mor-
dieron las armas y ahora no lo matan las serpientes.” Entonces muere y es sacado de allí*. El rey Ella cree saber que Ragnar ha
Entonces ordenó el rey Ella que se le quitara el vestido con el que se había perdido la vida. Ahora reflexiona sobre cdmo ha de precaverse o preocupar- se
cubierto. Así se hizo y se le colgaron las serpientes por todas panes. de conservar su propio reino o saber có mo se lo tomarían los hijos de Rag- nar
Entonces habló Ragnar: “Los cochinillos gruñ irían si supieran lo que mur- cuando lo supieran. Toma la decisió n de hacer preparar un barco y poner al
mura el viejo.” frente de él para que lo irija a un hombre que fuera tan sabio como valien- te, y
Y aunque así habld, no supieron ellos con seguridad que era Ragnar y no designa hombres para que el barco esté bien dotado y dice que quiere
otro rey. Y recitó una estrofa: enviarlos al encuentro de Ívar y de los hermanos y anunciarles la muerte de su
padre. Pero este viaje le pareció a la mayoría poco recomendable, de
26. ‘Grabé cincuenta y una batallas manera que pocos quisieron partir.
que resultaron famosas, Entonces dijo el rey: “Debéis observar cuidadosamente có mo afecta esta
causé dañ o noticia a cada uno de los hermanos. Haced vuestro camino cuando tengá is
a muchos hombres. viento favorable.”
No pensé que las serpientes Hace preparar su viaje de manera que no tengan necesidad de ninguna otra
provocaran mi muerte, cosa. Parten y les va bien.
pero muy a menudo sucede lo Los hijos de Ragnar habían saqueado en el Reino del Sur. Se dirigieron
que uno menos se espera. entonces a los países del norte y decidieron visitar su propio reino, el que
gobernaba Ragnar. Pero no sabían có mo le había ido su expedicidn guerre-
Y aú n dijo: ra, aunque tenían gran curiosidad por saber có mo habfa salido. Llegan a tie- rra
por el sur. Cuando por todas partes se enteraron los hombres de la llega- da de
27. “Los cochinillos gruñ irían los hermanos, arrasaron sus propias ciudades, se llevaron sus bienes y huyeron
si supieran la desgracia del jabalí, me de allf, de modo que apenas encontraron aquéllos alimentos para su tropa.
sobreviene un terrible mal, Es una mañ ana cuando Bjom Costado de Hierro se despierta y recita una
estrofa:
mata de un juego de fichas negras y blancas parecido al ajedrez o a las damas del que dan
monio otras sagas (v. gr. hz Saga ‹le Cunnlaiig Lengua de Víhora. cap. 4 y £zz Sada de
lijófel Valienie, cap. 1) y algunos hallazgos arqueoldgicos, pero no se sabe exactamente o
se jugaba.
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rojo, a veces azul, en ocasiones estaba pá lido, y estaba tan hinchado que su emos guerreado en muchas partes del mundo y matado a muchos hombres
piel se dilatd por la crueldad que bullía en su pecho. centes, pero esta vez no será así. Hay que preparar todo barco que haya en
Habló entonces Hvítserk y dijo que lo má s rá pido para empezar la ven- inamarca que sea capaz de navegar. Hay que reunir una tan numerosa tropa e
ganza era matar a los enviados del rey Ella. cada hombre que pueda llevar armas vaya contra el rey Ella."
Ívar dice: “No será así. Que vayan en paz adonde quieran, y si hay algu- Pero Ívar dice que permanecerá allí, y también los barcos que él tiene que
na cosa que les haga falta me lo deben decir y yo se la procurará ." dar, “excepto uno solo que yo tengo.
Pero cuando terminan su cometido. salen de la sala y se dirigen a su Y cuando se sabe que Ívar tiene poco interés en el asunto, reú nen mucha
buen
barco. Cuando obtienen viento favorable, se hacen a la mar y tienen os tropa, pero parten a pesar de todo. Cuando llegan a Inglaterra, se per-
presencia del rey Ella y contarle cdmo le ha afectado a
viaje hasta llegar a 1 rey Ella de esto y hace sonar su cuerno de guerra y llama a su lado a s
cada uno de aquéllos el relato de la noticia. hombres que quieran seguirle. Y reú ne una hueste tan grande que
Cuando el rey Ella escuchó esto dijo: “Es de esperar que no tengamos que se podía contar, y marcha contra los hermanos. Cuando se encontraron no
temer a lvar ni a ningú n otro, por lo que decís de él, pues no tiene muy fir- uvo Ívar en esa pelea.
mes deseos de venganza, y podremos proteger nuestro reino de ellos. Y concluye su lucha con que los hijos de Ragnar huyen y el rey Ella obtie- a
Hace montar guardia por todo su reino para que nadie pudiera caer sobre victoria. Y cuando estaba persiguiendo a los fugitivos, dice Ívar que no e
él de improviso.
pensado regresar a su país: “Pues quiero ver si el rey Ella desea conce- e
Después de que hubieran partido los enviados del rey Ella, se reunieron los
algú n honor o no, porque me parece mejor aceptar una compensacidn
hermanos para deliberar sobre cdmo debían ejecutar la venganza de su
padre Ragnar. él que sufrir má s derrotas como la que hemos tenido ahora.”
Entonces dijo lvar: “Yo no quiero tomar parie en eso ni reunir tropas para vítserk dice que no quería tener parte en eso con él y que hiciera con sus
ello porque a Ragnar le fue como me temía. Preparó mal su causa desde el ntos lo que le pareciese: “Nunca aceptaremos riquezas por nuestro
comienzo. No tenía ningú n motivo de disputa con el rey Ella, y con frecuen-
cia ha ocurrido que, si un hombre planea injustamente algo soberbio, cae a ar dice que se separaba de ellos y les encargó gobernar el reino que
tierra con deshonor. Yo prefiero aceptar una compensacidn" del rey Ella si eían todos junto
él desea ofrecérmela." “Pero me enviaréis el dinero que yo determine.
Cuando sus hermanos oyen esto se enfurecen mucho y dicen que nunca se Y una vez que hubo hablado les deseó buen viaje. Luego se dirige al
convertirá n en motivo de escamio aunque él lo quiera así. “Muchos nos diráil entro del rey Ella. Y cuando llega a su presencia saluda al rey respetuo-
que hemos dejado de hacer lo correCto si no vengamos a nuestro padre'. ente y habla así: “He llegado a vuestra presencia porque quiero hablar de
nciliacidn con vos y haceros los mismos honores que vos querá is hacer-
" La compensación económica por la muerte de algún pariente o allegado pagada por su ase-
í. Ahora veo que os igualo y me parece mejor recibir de vos los hono-
sino es una costumbre muy arraigada dentro del derecho gemánico y presente en numerosas e vos querá is tributarme que hacer que mueran por vuestra mano la oría
sagas islandesas. Ya TáCito habla de ella en la Gen›-io í2! .! )- de mis hombres, o incluso yo mismo."
*-Cfr. Tácito. Gez7iio/jip (lbid.): " Asumir tanto las amistades como las enemistades del padre
o de un pariente es ineludible." ntonces responde el rey Ella: “Algunos hombres dicen que no es fácil
en ti, porque a menudo hablas con elegancia, aunque tienes intencio-
• 1 00-
nes traicioneras, y difícil nos será prever tus tretas y las de tus hermanos."
“Os pediré una pequeñ a cosa, si me lo concedéis. Entonces os juraré estar
siempre a vuestro lado y nunca contra vos.”
Entonces deciden que Ívar le preste juramento de que no se levantará en
Entonces le pregunta el rey de qué compensació n hablaba. armas contra él ni dará consejos para provocar su dañ o, y que posea una parte
“Quiero,” dice Ívar, “que me déis de vuestro país cuanto cubra una piel de de Inglaterra tan grande como abarque la piel de buey más grande que pueda
buey, y eso será su superficie”” Y ya no os pediré má s, y si no me concedéis encontrar.
esto, entonces veré que no me queréis dar ninguna compensació n." Ívar se procura una piel de buey viejo y la hace humedecer y estirar tres
“No sé,” dice el rey, “si puede causamos algú n perjuicio que tengas esa veces. Luego la hace cortar en las tiras má s delgadas posibles y hace cortar
parte de mi país, y ciertamente te la concederé si quieres jurarme que no tanto la parie exterior con pelo como la interior. Y cuando se termina esto, la
lucharás contra mí, porque no he de temer a tus hermanos si tú me eres fiel.” correa era tan larga que causaba asombro, y a nadie se le ocurrid que podría
resultar asf. Luego la hizo extender sobre un campo, y era un espacio tan
ancho que emuna superñcie lo sufcientemente grande para una ciudad,y
por fuera hace señ alar el terreno como para unas grandes murallas. Después
se busca numerosos artesanos y hace levantar muchas casas en ese campo y
hace construir una gran ciudad y es ésta llamada Lundú naborg". Y es la má s
grande y distinguida de de todas las ciudades de los países del norte.
Y una vez que hizo levantar esta ciudad, había gastado su dinero. Pues era
tan generoso que lo daba a manos llenas, y su inteligencia parecía tan grande
que todos lo buscaban para sus decisiones y dificultades. Y resolvía todos los
asuntos de tal manera que a cada uno le parecía que era como mejor le con-
venía, y se hizo tan popular que en cada hombre tenía un amigo, y era de tan
gran ayuda al rey Ella en el gobierno del país que le dejó llevar muchos asun-
tos y decisiones, pues asf no necesitaba personarse él mismo.
Y cuando Ívar llega a la conclusidn de que allí controla todas las decisio-
nes, en vía hombres al encuentro de sus hermanos con el encargo de que le
envfen tanto oro y plata como él había determinado. Cuando estos hombres
llegan a presencia de los hermanos refieren su encargo y hasta ddnde había
llegado su poder de decisió n, porque no sabía nadie qué ardid maquinaba.
” McTurk (op. cit. pág. 244) seflala la coincidencia de este motivo con la anécdota referida
en el Libro I, v. ñ6.5-68, de la Eneida, según la cual Dido y sus compafleros compraron el terre- Pero sus hermanos entendieron que no tenía el mismo cará cter que antes.
no que pudiera rodear una piel de toro pam fundar la futura Canago. Aflade un ejemplo pare-
cido en la Hisloria de los reyes de Brilania de Geoffrey de Monmouih. que data de la prime- " La ciudad de Lundú nir, Londres. En el Relaio de los hijos de /tognor el nombre de la ciu-
ra mitad del s. XII y que fue traducida al islandés hacia el aflo 1220. McTurk (ibid.) considera dad es Jdrvñ t, la aciual York (vid. Danakonungu yogur, ed. B. Guó nason, Reykjavfk, 1982,
que el testimonio de GeolTrey y el de la tradición sobre Ragnar derivan de una fuente oral pá g. 811
común de origen británico.
- 1 03-
-1 02-
Entonces le envían tanto dinero como había determinado. poderosos del país y le quita así adeptos al rey [Link] le prometieron que
Cuando llegan a presencia de Ívar, da él todo el dinero a los hombres má s permanecerían inactivos aunque él realizara allí una incursiõn. Cuando I var
se ha apropiado así de tropas, envía hombres al encuentro de sus hermanos Cuando sus tropas se ecuentran tiene lugar una gran batalla y los hijos de
para decirles que quería que llamaran a las armas a todas las tierras sobre las agnar luchan duramente contra las formaciones del rey Ella, son tan impe-
que tenían poder, y que animaran a todo aquel que encontraran. Y cuando este sos que piensan só lo en realizar las mã s grandes proezas, y esta batalla
mensaje llega a los hermanos lo comprenden rá pidamente, entienden que e tan larga como violenta. Y concluyó con que el rey Ella y sus hombres
ahora le parecía muy posible que obtuvieran la victoria. Reclutan tropas de prendieron la huida y él fue capturado.
toda Dinamarca y Gotlandia y de todos los reinos donde mandaban y reú nen Ívar estaba allí cerca y dijo que había que determinar su muerte: “Es
un ejército invencible y embarcan a todos los hombres. mento," dice, “de recordar qué muerte deparó a nuestro padre. El hombre
Dirigen entonces sus barcos a Inglaterra, tanto de día como de noche, por- ä s hä bil sea tallando con punta de lanza le marcará un äguila en su
que no querían de ningna manera que se les adelantara algú n espía. Se le lda lo más detalladamente posible y teñ irá ese ã guila con su sangre."
anuncia a1 rey la llegada de un ejército extranjero. É l reú ne sus tropas, pero 1 hombre que fue designado para esa tarea hizo lo que Ívar le ordenó .
consigue pocas porque Ívar le había quitado mucha gente. Se dirige Ívar al rey Ella sufriõ mucho antes de que este trabajo concluyera. Entonces
encuentro del rey Ella y dice que ahora cumplirá lo que le había jurado: “Pero ere y ellos creen ahora haber vengado a su padre Ragnar. Ívar dice que
no puedo decidir sobre el comportamiento de mis hermanos, aunque puedo iere darles el reino que poseían todos juntos y afirma que desea gobernar
decidir ir a su encuentro y saber si quieren detener su ejército y no causar mäs laterra.
dañ o del que han hecho antes."
Marcha I var al encuentro de sus hermanos y los exhorta a que procedan lo
mejor posible y que provoquen la lucha to mä s pronto que puedan porque el
rey tiene muchos menos hombres. Le responden que no necesita animarlos,
porque albergaba las mismas intenciones que antes en su pensamiento.
Parte Ívar y se encuentra con el rey Ella y le dice que estaban en exceso
violentos y exaltados como para escuchar sus palabras: “Y cuando yo quise
proponer la paz entre ambos bandos, me lanzaron gritos en contra. Pero yo
cumplirá mi promesa, porque no lucharé contra ti y permanecen inactivo a
un lado con mi tropa, y la lucha transcurrirá entre vosotros como tenga que
transcurrir."
El rey y él ven la hueste de los hermanos, y ésta avanza con sorprendente
presteza. Entonces habló Ivar: “Es hora, rey Ella, de que ordenes tu tropa para
el combate, pues sospecho que te preparan un duro ataque de cierta
duració n."
- 1 05-
XVII pequeñ a y saquearon en diversos países. Su madre Randalín se hizo muy
I mayor.
Su hijo Hvítserk realizd incursiones una vez en el Este" y fue contra él
Después de esto regresan a su reino Hvítserk, Bjíirn y Sigurd, pero Ívar se una fuerza tan superior que no pudo oponer resistencia y fue capturado. Pero
queda allí y gobierna Inglaterra. Desde ese momento dirigieron una tropa más escogió para sí esta muerte: que se levantara una pira de cabezas humanas y
que fuera allí quemado; y así murió . Cuando Randalín supo esto recitó una
extender bajo sí el á rbol de la
estrofa:
lucha”? El todopoderoso* depard
valiosa fama a la muerte del
30. "Un hijo que tenía
príncipe*'."
esperó la muerte en el
Este,
De Sigurd Serpiente en el Ojo desciende un gran linaje. Su hija se llamd
se llamaba Hvítserk,
Ragnhild, madre de Harald el de la Hermosa Cabellera", el primero que
nunca deseoso de
gobernó solo toda Noruega.
huir.
Ívar gobernó Inglaterra hasta el día de su muerte y fallecid de enfermedad.
Se calentó con las
Cuando se hallaba enfermo de muerte ordend que se le llevara al lugar de má s
cabezas de los caídos en
difícil defensa, y dijo que esperaba que no obtuvieran la victoria los que
combate,
por allí llegaran al país. Cuando murió se hizo como había dispuesto y fue
escogid esia muerte el valeroso
depo- sitado en un tú mulo. Y dicen muchos hombres que cuando el rey
príncipe antes de caer."
Harald Sigurdarson' vino a Inglaterra desembarcó donde Ívar estaba
enterrado y murid en ese viaje. Cuando Guillermo el Bastardos’ llegd al
Y recitd ademá s:
país fue allí e irrumpió en el tú mulo de Ívar y vio a Ívar incorrupto. Hizo
31 . "El árbol de los combates" levantar una gran pira y quemar a Ívar en ella. Después marchd contra el
hizo arrojar numerosas país y obtuvo la vic- toria.
cabezas De Bjiim Costado de Hierro descienden muchos hombres. De él proviene
bajo el furioso" para que el fuego un importante linaje: Thó rd, el que vivid en Hiifdi de Htifdastriind, un gran jefe.
pudiera cantar sobre el condenado a muerte.
¿Qué mejor lecho podría ” lenning: el guerrero,
Hvftserk. " El rey enemigo de
Hvftserk.
” Por Ausfn'egr "el este" o "el camino del este". se entendían las tierras al sur y al este del "’ Hvftserk.
Mar Bá ltico. ” Rey de Noruega de 860 a 930, año en que abdicó en favor de su hijo Eirfk Hacha Ensan-
Kenni•8’ el guerrerO. Hvftserk. grentado. debido a su avanzada edad. Durante su reinado se colonizd Islandia y se unificd
” El rey o el prfncipe, en alusió n a Hvftserk. Noruega. Murió en cl año 933. Snorri Sturluson le dedica la tercera saga de la
Heiinskringla.
-1 06- ^ Harsld Sigurdarson el Severo, nacido en l0l 5 y rey de Noruega de 1047 a 1066. Snorri
Sturluson relata extensamente sus aventuras en la saga que le dedica en la Heiittskri•8!+. Indu-
cido por el jor/ Tósti Gudinason, se decidid a aiacar lnglaterra y a su rey Harald ll Gudina-
son. Éste hizo frente a Harald el Severo y a Tdsti y los derrotd en la batalla de Stamford, en
la que ambus parecieron.
”’ Guillermo I el Conquistador (1027-1087). Era hijo natural de Roberto I el Diablo, duque
de Normandía, al que sucedió en l03ñ. Con el apoyo del papa Alejandro ll invadió lnglaterra
en l0ó6y denotdasu my Harald ü Gudinason,úlümo mpwsen‹an‹ede ladinasfadaneszen
lnglaterra. en la batalla de Hastings. AI año siguiente se hizo coronar rey en la abadfa de West-
minster por Alfred, arzobispo de York.
- 1 07-
Una vez que murieron todos los hijos de Ragnar se separó la hueste que los había seguido por diversos caminos, y a todos los que habían estado
con los hijos de Ragnar les parecieron los otros jefes de escasa importancia.
Hubo dos hombres que fueron por varios países intentando encontrar algú n
xix
jefe al que servir sin que les pareciera deshonroso, pero no fueron juntos.
En un país lejano tuvo lugar este suceso, que un rey que tenía dos hijos
enfermó y murid, y sus hijos quisieron celebrar un banquete fú nebre en su
honor. Invitaron a este banquete a todos los hombres que tuvieran conoci-
miento de esto en los pró ximos tres inviernos.
Se extiende esta noticia por los países. Durante tres inviernos se preparan
para este banquete. Cuando llega el verano en el que había que celebrar el
ban- quete fú nebre y también el momento que había sido fijado al respecto, se
pre- senta tan gran multitud que nadie sabía exactamente cuiintos eran,
porque había muchas salas grandes preparadas y muchas tiendas fuera.
Y a altas horas era noche llega un hombre a este palacio. Este
hom- bre era tan gran r su vestido que
había
estado con hombres muy distinguidos. Cuando entra en la sala se dirige a los
hermanos, los saluda y les pregunta qué asiento le asignan. Les causó buena
impresidn y le pidieron que se sentara en el banco míis alto. Necesitaba el espa-
cio de dos hombres. Cuand se ! tó 'i•, le llevó b .•bida, como a los otros hom-
bres, pero no había cue-- •- r" - - ' -'-r- "- n • lo trago,
y
os los demá s.
Entonces resulta q. 1 ra más grande
que el anterior. Ambos llevaban chas. Cuando ese
hombre llega an. . .ésmente y les pide
que
le asignen un asiento. Ellos dijeron e este hombre se sentara lejos de la puer-
ta y en el banco superior. Se dirige su asiento, y los dos ocupan tanto espa-
cio como habrían ocupado cinco h‹ bres.
El que llegd antes era peor bebedor. El ú ltimo bebía tan deprisa que vacia-
ba en su gaznate casi todos los cuernos, pero no pudieron apreciar si estaba
borracho, y se comportó de manera poco amistosa con sus compañ eros de
banco y les dio la espalda. El que llegó antes les pidid que se divirtieron: “Y
yo lo haré el primero." Empujó con la mano al otro y recitó una estrofa:
-1
09-
que empujaste el cadáver ensangrentado
El que llegó después recitó :
en el prado ante las aves de los caídos".”
35. “No vi a ninguno de vosotros
El que estaba sentado más hacia la puerta considera que aludía a él con allí donde fue anunciada la lucha
semejante poesía y replicó con una estrofa: en Heilavang ante el blanco
caballo del camino de la gaviota'".
33. “Cá llate tú , al que llaman alimentado en casa•, Y ante la costa
eres un miserable, hicimos desplazarse
nunca conseguiste aquello la roja
en lo que me llevé la peor parte. En
el juego de la espada" Y dijo ademá s el que llegó antes:
no diste de comer at enemigo del sol",
no alimentaste a los cabal los del puerto“, 36. “No resulta decoroso en un festín
¿qué haces aquí discutir ante el asiento superior
sobre cuá l de los dos
bebiendo?" El que llegó primero responde: ha realizado mayores hazañ as.
Tú estabas en pie allí donde la ola llevaba
34. “Hicimos correr los duros flancos al ciervo de las tablas’" hacia el estrecho,
yo estaba sentado allí donde la vela impulsaba
de los caballos del mat* por las olas
la roja proa hacia el puerto.”
mientras sobre las brillantes cotas Entonces responde el que llegó después:
y los costados salpicaba la
sangre. 37. “Ambos acompañ amos a Bjö rn,
La loba de crises orejas nunca abrió sus fauces alguna vez a Ragnar,
para teñ ir de sangre a todo clamor de las espadas"‘,
el pescuezo de los hombres, los héroes fueron puestos a prueba.
preferimos conseguir la dura harina de la giganta'^." Yo estuve allí donde pelearon los guerreros,
en la tierra de los bú lgaros,
por eso recibí una herida en el costado,
siéntate mśs adentro, camarada.”
Esdecin que no sealimentade loobtenidoen incunionesguenras enning encadenado: el camino de la gaviota es el mar. El caballo del camino de la gavio-
Denning: la batalla. el barco.
*’ Denning: el lobo. En la mitología escandinava el sol y la luna siguen su curso en el firma- nal de esta estrofa se halla allerado en el ońginal y es muy difícil comprender su sen-
mento perseguidos por lobos.
^ Denning: los barcos.
*' Denning: los barcos. entting: la espada.
*' Denning: el oro.
traron una antigua figura humana de madera que tenía
cuarenta [codos]^ de altura y se hallaba cubierta de musgo,
Ógmund se llamaba un hombre que era conocido como Ógmund el Danés. aunque era reconocible por sus formas. Y reflexionaban
Hizo una vez un viaje con cinco barcos y permaneció junto a la isla de Sam- entre ellos sobre quién habría adorado a este grau dios.
sey‘” en Munarvág. Se cuenta que sus cocineros fueron a tierra a preparar la
comida. Otros hombres se adentraron en el bosque para distraerse y allí encon- Y entonces dice el hombre de madera:
junto al mar del sur'® . 40. “Allí le ordenaron permanecer en
Entonces era yo adorado pie, mientras perdurara la costa,
con la muerte de los hombres en la parte sur mbre, j
de la isla de Samsey. ubierto de m
Aho sob
” lenning: el mar.
los en estos dos versos la corrección e interpretación propuestas por McTurk (op.
y ss.). Lodbróka es una antigua diosa de la fertilidad o de las cosechas. Sus hijos
o bien los humanos en general (como hijos de la Tierra), o bien los sacerdotes de El Mar Bãltico.
esa diosa. Los gorros aludidos serían guirnaldas de flores y hojas utilizados en ciertos rituales denning: la lluvia.
- 11 2
-
REGNERO
[Del libro IX de la historia danesa del saxo gram$tico]
117
el gobierno, sino para excitar los á nimos de sus vacilantes compañ eros con- tra Ringó n con un mando de tanta importancia. Pero al oír Ringó n que Sivar- do,
entretanto, había regresado de su campañ a, declaró a los seelandeses, ata- cados dañ ino refuerzo. La as facundia de su infancia no
con numerosas tropas, que morirían por la espada si no se entregaban. Pero los menos que su ingenio, aceptd también deseosamente la decisió n de sublime ndole
seelandeses, a los que se les exigía la vergü enza o el riesgo, descon- fiando de sus muy notable por el cará cter de sus añ os. Y no causó vergü enza a los ancianos
fuerzas por la pequeñ ez de éstas, solicitaron una tregua para deliberar sobre su faltos de consejo el seguir las resoluciones de un niñ o que, si bien habían
situació n. Conseguida ésia, como no parecía propio de hombres libres buscar el manado de un tierno infante, rebosaban de la integérrima autoridad de sabiduría.
favor de Sivardo ni honroso aceptar el de Ringó n, se mostraron inquietos largo Pero temiendo exponer al inminente peligro al autor del conse-
tiempo entre el temor y la vergü enza. Al no dispo- ner de una solució n en estas , lo llevaron a Noruega para que fuera educado. Poco después de trabada la ha
circunstancias ni siquiera los viejos, Regnero, presente entonces por casualidad acomete Sivardo a Ringó n; muerto éste, él mismo, afectado por una
en la asamblea, dijo: “Un pequeñ o arco arrojó de repente una flecha. Pues yo, herida incurable, murid de ella en un espacio de pocos días.
aunque parezca adelantarme a las pala- bras de los mayores con mi pueril osadía,
ruego que sean perdonados mis errores e indulgencia para lo proferido de forma
inmadura. Un consejero de prudencia, aunque parezca despreciable, no ha de ser
rechazado. Y el cono- cimiento de las cosas ú tiles ha de ser absorbido por el espíritu
predispuesto a aprender. Y puesto que tan infamante es ser calificados de Regnero le sucedió en el trono. Por esta época Fro, rey de Suecia, uerto
desertores y rene- gados como temerario osar por encima de las propias Sivardo, rey de los noruegos, exhibió pú blicamente a las mujeres de parientes de
fuerzas, y en ambos casos se demuestra que hay igual culpa, se debe acometer éste, encerradas en un prostíbulo, para que fueran ultrajadas'. gnero, oído esto,
al enemigo con simulada detecció n, y ademá s, cuando se presente la primera se dirigió a Noruega con deseos de vengar a su abuelo.
oportunidad, hay que abandonarlo con oportuna deserció n. Será má s 1 llegar, muchas matronas que habían padecido recientemente el escamio de s
provechoso, por tanto, adelantarse a la ira del adversario con la ficcidn del favor cuerpos o temían en breve el peligro de su honra, empezaron a aproxi- arse
que armario con la negació n para que se abalance más enconadamente contra ansiosamente a su campamento vestidas como hombres, manifestando ue
nosotros. preferían la muerte a la humillació n. Y no se avergonzó el futuro venga- or del
¿Qué haremos, pues, al despreciar la orden del má s fuerte sino presentar deshonor de las mujeres de utilizar contra el autor de la infamia la yuda de
voluntariamente nosotros mismos las armas contra nuestro cuello? Con fre- aquellas cuya afrenta había venido a lavar. Entre ellas estuvo tam- ién Latgerta"',
cuencia se alimenta un eficacísimo engañ o de muy solapadas adhesiones. zorro mujer experta en la guerra que, llevando en la virgen un cora-
ha de ser capturado con astucia."' Con el vigor de este consejo disipó , por una
parie, sus vacilaciones, y, por otra, añ adid al campamento enemigo
Fro es el dios Frey, a cuyos ritos y c6nticos obscenos hace referencia Adán de Brema top.
t. p4g. 2ó 0): “...El tercero es Fricdn. que otorga a los morales la paz y el placer. Dotan a su agen
de un enorme prfapo...cos cantos de magia que suelen entonar en la celebración de te tipo de
“ La intervención del joven Regnero, salpicada de antiguos proverbios. recuerda. por una parte, libaciones son muy variados y deshonestos y por ello es mejor que sean silencia-
la técnica oratoria de Erico el Diserto, personaje del Libro V de la Historia Danesa. Por otm parte, la Davidson (op. cit. pág. [Link], n. 7) piensa que detrás de esta exhibicidn de las mujeres hay
precocidad de Rcgnero es un rasgo compartido con otros héroes de la obra de Saxo y con Sigurd posible tradición sobre el matrimonio ritual del dios con su sacerdotisa.
Serpiente en el Ojo en la Scigo cie /tog//or Davidson (op. cit. pág. I SI . n. 9) menciona un personaje femenino Ilamado Hladgerd en la aga de
Hálfi:lan el Aliij’ai:lo de Bt-una. En la historia de Latgena vuelven a estar presentes las ruehas que ha
-1 18 - de pasar un pretendiente para conseguir a la doncella, como ocurre en otros asajes de la obra de
Saxo.
- 11 9-
je viril, luchaba la primera entre los mä s prestos, sueltos sus cabellos temible perra atada al lecho de la hija del gigante Billing, a la que pretendfa
seducir. " El valle del rfo Gaula, cerca de Trondheim, en Noruega.
sobre los hombros". Admirnndo todos sus incomparables acciones -pues
la cabe- llera, vista volar sobre su espalda, revelaba que era una mujer-
-
Regnero, una vez muerto el matador de su abuelo. preguntõ insistentemente 120
a sus camara- -
das acerca de la joven a la que había distinguido en los primeros puestos,
reconociendo que su victoria se debía a las fuerzas de una sola mujer.
Cuan- do supo que había nacido entre bá rbaros. pero de ilustre linaje,
perseverd en
solicitarla por medio de mensajeros. Ella. despreciando en secreto la embaja-
da, simula su consentimiento. Y otorgando al ansioso pretendiente esperan-
zas de cumplir su deseo con la respuesta dada en falso. ordend que se
atara un perro junto con un oso en el vestíbulo de su mansidn, para asegurar
su pro- pia alcoba contra todo deseo de su amante por medio de las bestias allí
opues- ias°. Pero Regnero. reconfortado por las favorables noticias, subid a
uR Ravío y, recorriendo el mar. tras dar orden a sus compañ eros de esperar en
Gdlerdal (éste es el nombre del valle)", se dirige en solitario a los penates
de la don-
cella. Recibido allí por las bestias, atravesd a una con un dardo y a la otra
la estranguld, retorcido su cuello, tras cogerla por el gaznate, y obtuvo
como premio al peligro superado a la virgen. Engendrados de su matrimonio
su hijo
Fridlevo y dos hijas gemelas cuyos nombres no han sido transmitidos por
la historia, permaneció ocioso tres añ os.
[4
]
" Traducción literal del topdnimo Ullar‹itr presente en algunas sagas y de difícil localiza-
ción. Según MlJller (op. cit. póg. 44'\, n.I) estarlo situado no lejos de Upsala. aunque Herr-
mann (op. cit. pdg. 20) cree que hay que interpretarlo como Campo de Ull, divinidad asocia-
da a Nj0rd y F'rey. y considera que la mala interpretación de Saxo se debe a sus escasos
conocimientos de la lengua de los escaldas.
• 1 23-
Regnero reafirmó este desliz de sus atdnitas mentes con esfuerzo y exhorta- ciones - 124-
viriles e indujo a los que estaban predispuestos a ser vencidos a inten- tar la
victoria. También Laigerta, dotada en sus delicados miembros de un coraje
incomparable, preservd los deseos de la vacilante tropa con el brillan- te ejemplo
de su valentía. Y rodeando velozmente la espalda de los que no se lo esperaban,
inculcó con una arenga el temor general en el campamento ene- migo. Por ú ltimo,
desbaratada la formació n de Haraldo y huido él mismo por causa de la gran
moriandad de los suyos, después de haber llegado a casa del combate, atentd por
la noche contra la garganta de su marido con un dardo que tenía oculto bajo
sus vestimentas y se apoderd de todos sus títulos y poderes. Pues el arrogante
cará cter de la mujer consideró preferible gobernar el reino sin su marido a
participar de su suerte.
^ Davidson (op. cit. p4g. 154. n. 23) ve en este asesinato una reminiscencia del culto de los
Vanes y de las ‹radiciones sobre reyes muertos por mujeres con poderes sobrenaturales, comu es el
ceso de Vanlandi. asesinado por la bruja Huld en el cap. XIII de la Saga de los 7’ngiin- gos. Según
Cipolla (op. cit. p4g. 464, n. 15) Saxo justifica de esta manera que Regnero repu- diada a Latgena con
anterioridad.
2
’ Rosiams. o en ediciones posteriores corregido como Rofiarus, deriva de Hro)›ir, Iteiti o
sobrenombre poético de Odfn presente, por ejemplo, en la estrofa 62 de la "Profecía de la den
de lo Edda Mn)'or. En el Libro III de la Historia Danesa, donde aparece como Ros-
tero. también se alude a sus conocimientos médicos. En el cap in gos
(op. cit. pág. 9) leemos: “Odín murid de enfermedad en Suecia. cuando estaba a punto de morir se
hizo marcar cl pecho con una punta de lanza y se apropid de todos los hombres muer- tos en
combate." En el Libro VIII cuenla Saxo que el rey Heraldo Diente de Guerm prome- te a QJín las
almas de los caídos en caso de que le conceda la victoria.
catarse Sivardo de que podía obtenerse un gran beneficio al precio de tan
pequeñ a promesa, obedeció de buen grado a sus peticiones. Entonces el Mientras tanto la desgracia de una terrible enfe vida de
anciano hizo desaparecer con la sú bita ayuda de su mano la lividez de la por él Tora, esposa de Regnero, y este hecho caus
tratada ponzoñ a y procurd a la herida una rápida cicatrizació n. Por ú ltimo, se su cdnyuge el infinito tormento de la tristeza. Pensando que ésta ha vencida
alejó esparciendo sobre sus pupilas unos polvos. Al originarse de repente unas mejor con la acció n, decidid buscar consuelo en las pr
manchas, aquél le dio a sus estupefactos ojos un gran parecido con los de las res y mitigar el dolor con las fatigas. Así que, abrazando el ejército ¡i yentar la
serpientes*. Yo pensaría que el causante de este prodigio quiso mani- festar con el melancolía y procurarse alivio, determinó que cada cabe
testimonio evidente de sus ojos la futura crueldad del joven, para que la parte má s lia le ofreciera, para que le prestaran servicio militar, al que coiis entre
visible de su cuerpo no quedara privada de las premonicio- nes de sus añ os sus hijos más despreciable o al esclavo que estimara cul¡›ab zosas
posteriores. Al ver una vieja que se encargaba de sus bebidas ue mostraba en sus acciones o de fidelidad mal guardada. Pero aunque este
ojos rasgos viperinos, impresionada de inusitado horror hacia el joven y cayendo poco conveniente a sus propó sitos reveld que los má s inú til anés
al suelo de repente, comenzó a desfallecer. De lo ual resultd que a Sivardo le eran superiores a los más fuertes de las otras naciones, y
sobrevino el apodo ampliamente divulgado de Ojo de Serpiente.
-125-
gran provecho a la juventud al desear ardientemente los alistados lavar el des- honor empeñ ados sus á nimos en rebelarse, se atrevieron a ensalzar la humi- - Hada
de su cobardía. Ademá s instituyó que todos los pleitos por diferencias, dejando a un suene del tirano al entregarse a las tropas del en otro tiempo fugitivo Haraldo.
lado el aparato de los juicios y prescindiendo de los cargos de acusador o de la Con esta temeridad excitaron sus arrogantes á nimos de guerra civil contra el rey y
defensa de la causa, fueran encomendados al juicio de doce ancianos autorizados". enredaron con peligros internos al que estaba libre de los externos. Marchando
Desterrado el alargamiento irracional de los pleitos por medio de esta ley y Regnero con la escuadra de los daneses insulares para reprimirlos, desbaratd el
considerando que se evitaban así de forma satisfac- toria las calumnias de los ejército de los rebeldes y a Haraldo, jefe de la ven- cida milicia, empujado a huir
impíos, se alzó en armas contra Britania y matd a su rey Hanna, padre de Hela, a Germania, lo obligó a desprenderse vergon-
excelentísimo joven, tras provocarlo a la lucha. Muertos a continuacidn los
caudillos de Escocia, de Pecia“ y de las islas que llaman Australes o Meridionales*,
entregó a sus hijos Sivardo y Ratbario las provincias vacías de gobernador para su
gobierno. Decidió también que Noruega, privada violentamente de su príncipe,
”’ Regncro promulga una serie de leyes a imitació n de Frotó n III y otros reyes de la Hisloriu
obedeciera a Fridlevo, y se nre ••p6 >•. que el mismo estuviera a cargo de las
Orcadas, faltas de jefe pro- pio. Cerca de Caithness. en Escocia. ”
Las Hébridas.
Mientras tanto, algunos daneses de muy enconado odio hacia Reg- nero,
samente de un honor adquiri honesta2'. Y a los prisioneros, o revelando que la escua- dra de Sivardo se aproximaba a la desembocadura del río
contento con darles simple muerte, prefirió matarlos tras torturarlos, para ue a los Signino-". El empe- rador, seguida con atenció n la advertencia, e interpretando la
que no podían ser inducidos a renunciar a la impiedad no se les con- sintiera llegada del ene- migo, se ocupd de que los bárbaros a él denunciados fueran
expirar sino por la gran violencia del castigo. Ademá s dividió los lati- fundios de reprimidos con la oposició n de la lucha. Trabada ésta contra Regnero, realizó
aquellos que habían huido con Haraldo como pago a los que ha- bían ido con él, las acciones bélicas no de igual forma en que tomó las precauciones del
considerando así má s castigados a sus padres, puesto que verían, privados de combate. Y así, aquel infatigable conquistador de casi toda Europa, que recorrió
las cosas más queridas de su patrimonio, trasladado el onor de su heredad a los tan gran extensidn de tierras con sus brillantes y numerosas victorias. vio a su
hijos que habían rechazado su decisió n. Y ni siquie- ra así lleno con la saciedad de ejérci-
la venganza, decidió atacar ademá s Sajonia, porque la consideraba asilo de sus
enemigos y refugio de Haraldo, y acome- tió , tras solicitar ayuda de sus hijos, a ” Según Davidson (op. cit. pág. I fi4, n. 20) es una referencia a la expulsidn del rey danés Harald
Carolo, que entonces se hallaba por casualidad en aquellos límites de su Klak, ocurrida en el año 813 al ser atacada Dinamarca p e Godf
y Horik 1.
imperios. Y, muertos sus guardianes, después de haber burlado las defensas * Müller (op. cii. pág. 448, n. 3) considera más que improbable c jos hayan
opuestas y cuando esperaba por ello que lo demá s fuera má s fá cil de intentar y lo podido enfrentarse en alguna ocasidn a Carlomagno (Carolo, en SaxoJ y cree que puede tra- tarse de
la derrota sufrida por los francos ante los hijos de Godfrcd en el aí\o 828 a orillas del Eider.
consideraba más rápido de rea- lizar, de repente una mujerzuela, con sus ” Müller (op. cit. pág. 449, n. 3) lo identifica con el Sena, mientras que Olrik y Ryder (vid.
predicciones, conocedora del futu- ro, como cierto orá culo divino o intérprete de la Davidson, op. cit. pág. I S6, n.32) piensan que se trata del Seeve, afluente del Elba.
voluntad de los dioses, advir- tió al rey con una predicció n salvadora, y se
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adelantó con sus felices vaticinios a los males del peligro que se avecinaba,
to vencedor de tantas ciudades y tantas naciones, vuelta la espalda al comba- te. adversario sin recibir heridas, utilizó para siempre el sobrenom-
destruido por una pequeñ a tropa de una sola provincia". bre de sus férreas. por así decirlo, fuerzas". Adquiriendo Regnero con esta
vicioria confianza en superar todo tipo de peligros mató a Sorlo, atacado junto a
todas las tropas que había conducido. Y obsequiado Biorno con la
[8] gobernació n de Suecia por los méritos de su extraordinaria valentía, como se
Cuando Regnero, una vez gravados los sajones con impuestos, tuvo " És ta es otra de las antítesis hiperbólicas destacadas por Johannesson (op. cit. p4g. 197).
noticias ciertas de Suecia acerca de la muerte de Heroto y supo que sus hijos habían ^ Davidson top. cit. pśg. I.'i6. n. 34) piensa que no hay rclacidn directa entre este Sorlo y Sörli.
protagonista del relato islandćs que Ileva su nombre.
sido despojados de sus bienes hereditarios por las injurias de Sorlo', " Ésta es la tercera mujer de Regnero. que no habfa sido mencionada antes. McTurk (op. cit. pág. 1 24)
el nuevo rey elegido, se dirigió a Suecia solicitando el concurso de Biorno, consider que. aunque Saxo parece desconocer la tradición que une a Regnero/Rag- nar con una hija
de Sigurd y Brynhild (llamada Ăslaug. Krãka o Randalfn), presenta 3 Latger- ta y a Suanloga con
Fridlevo y Ratbarto (pues Regnaldo, Vitserco y Erico, a los que había engen- rasgos comunes a aqućlla. Latgerta tiene largos y hermosos cabellos.
drado de Suanloga*, todavía no habían cumplido una edad há bil para el como Ăslaug en la Saga de Ragrtar y Suanloga LSuanloglia, latinizacidn de Svanlaug ) es un nombre
compuesto que compane eí primer elemento con Svanhild, hija de Sigurd y Gudrún según la fiaga
manejo de las armas). Al salirle Sorlo al paso con su ejército y. propuesta la de los Volsungos, y el segundo. con Ăslaug. su segunda esposa en la saga.
opció n de luchar individual o colectivamente, al elegir combate singular le o ex mica de esta manera el sobrenombre de Bjdrn Costado de Hierro con el que aparc-
ce en la fiaga de Rngnar y otras fuentes.
presentó pam que luchara tras desafío a Escardo, guerrero de admirable auda- cia. en
compañ ía de sus siete hijos. Regnero, tornados sus tres hijos en ayuda para el
- 128-
certamen contra aquéllos, salió vencedor de la prueba, luchando ante la atenta
mirada de uno y otro ejército. Y Biomo, como habÍa Causado la muerte a su
antuvo un tiempo inactivo en el intervalo de las guerras, se hizo amante por ar de lstica. Por la mañ ana, cambiado su vestido por otro de m u
cierta muchacha. y para lograr una má s fá cil ocasió n de obtenerla se upó de que el amada ataviado femenilmente mientras realizab
padre de la misma fuera seducido muy liberalmente con los ormes agasajos de sus icd astutamente sus rudas manos al trabajo artístic
favores. A menudo lo obsequiaba invitado a propd- ito a los banquetes con los rse traicionado; pero por la noche, abrazando a la virgen, se entregó a sus seos. Y
servicios de su gran amabilidad. Incluso lo hon- ba con la reverencia de cuando, al acercarse el parto, fue revelado el hecho de su ultrajada ecencia por
levantarse cuando llegaba y con la proximidad de asiento cuando se sentaba. el abultado vientre de la joven, el padre, desconocedor de a ién se había
Incluso muchas veces lo regald con presentes otras dulcísimas palabras. Al darse entregado su hija para ser deshonrada, insistió mucho en
cuenta aquél de que el motivo de tantos nores no provenía de ninguno de sus r de ella misma al ignorado autor del estupro. Afirmando ella nte
propios méritos supo, después de versas reflexiones, que la supuesta que no había tenido a nadie má s que a una criada como ma, ordenó
generosidad del príncipe era causada r el amor de éste hacia su hija, el cual que el hecho se diera a conocer al rey. É ste, no
disfrazaba sus libidinosas intencio- es bajo la apariencia de humanidad. Y para a servidora inocente fuera acusada con tan inusitada ergonzó de
frustrar el retorcido ingenio del te, se encargó de que ella fuera guardada con dar testimonio de la inocencia ajena con la
mayores dispendios cuan- supo que era rondada por aquél con muy ocultas ălta. Con este gesto de humanidad rechazó , por una parte, los
intenciones y persistentes aneras. Pero Regnero, reconfortado por las seguras
noticias de su consenti-
Motivo frecuente en Saxo. por ejemplo, en la historia de Hagbard y Signe
miento, se dirigió a la villa en que era guardada y considerando que nad
inaccesible al amor, solicitó él solo hospedaje en las cercaní - 129-
la calumnia hecha a la mujer y, por otra, logró que un ridículo rumor no se hostigándolos, el Helesponto y a su rey Dian, acosado con diversos combates. Por
esparciera por oídos desvergonzados. Ademă s añ adió que de ella sería engen- ú ltimo, lo mató tras acometerlo en numerosísimos enfrenta- mientos. Sus hijos
drado un hijo de su sangre y que quería que fuera llamado Ubó n". Habiendo Dian y Daxon, que antañ o lograron en matrimonio a las
alcanzado éste cierto desarrollo, adoptó con el ingenio de su tiema edad el
caräcter de un maduro discernimiento. Pues al manifestar amor hacia su madre
” En la Cróitica de Rusfiilde, escrita en Dinamarca hacia finales del s. XII (editada por M. Cl. Gcrtz,
porque se había unido en el lecho a un noble, rechazó el aprecio hacia su padre Scriptures minuses Iiistoriae Daiiicae inedii aevi, ł-II. Copenhague, 1917-1 8, pág. 16), se mencion° •
porque se había rebajado a un matrimonio măs obscuro de lo que era conveniente". n tal Ubi țUbhi ), hijo de Lotpardo. McTurk (op. cit. pág. 106) apunta que este Ubi o Ubón es
desconocido en la tradición escandinava accidental, aunque seAala que en el Relaiu de los Itij”os de
Ragnar se dice țue dos hijos ilegftimos dc Ragnar. Yngvar y Hú stó . tor- turaron a S. Edmundo por orden
de lvar. Ubi podrfa deńvar dc Hubbo, Korma corrupta de Hústó. y haber llegado a Saxo a travćs de
alguna íuente analfstica danesa que contuvicra mate- rial de oriø». . - “
[9] ”' Saxo expone en numerosos pasajes de su obra lo inconvenience c inapropiado del matri- monio entre
individuos de distintas clases sociales. Por otra parte. nó tese tamhićn la precoci- dad de Ubón. similar
a la de su padre Regnero.
Después de esto Regnero, al preparar una expedició n contra los Los habitantes dcl Hclesponto. que Saxo sitú a hacia cl este dcl Mar Báltico. Conviene iden-
helespó nticos, tras convocar una asamblea de los daneses y prometiendo eblo tificarlos con pueblos eslavos y orientales.
unas muy beneficiosas leyes, promulgó que, así como
antes cada cabeza de familia entregaba para que realizara el servicio militar a
aquel de sus hijos que considerara el peor, ahora, en cambio, armaru al hijo de muy
esforzadas acciones o al siervo de mă s probada fidelidad. Hecho esto, tornados
todos los hijos que había procreado de Tora, excluyendo a Ubdn, sometió ,
el rey ruteno, después de solicitar tropas de su suegro, asumieron rápi-
ente la tarea de vengar a su padre con ardentísimos deseos. AJ contem- Pero Regnero, sometidos los demá s con rdpida rendició n
egnero su gigantesco ejército y desconfiando de sus huestes, ordenó ìieran que hubo pasado casi cinco añ os pirateando, hath a los biarmo•*' ••n•id •
lanzados con gran violencia contra los apiñ ados enemigos unos llos de recientemente, despreciando pú blicamente su autoridad con la débil promesa de su
bronce colocados sobre ruedas mó viles y llevados sobre carros ros'*. Este sometimiento. Cuando tuvieron éstos noticia de su llegada, invocando al cielo con
hecho sirvió tanto para deshacer la formacidn de los adversa- que parecía que sus cánticos, impulsaron a las provocadas nubes a una violentí- sima
se depositaban mayores esperanzas de victoria en los ilugios, cuya tempestad". Este hecho privó a los daneses, obstaculizados durante algú n
insoponable mole aplastaba cuanto embestía, que en los sol- tiempo en su travesía, de la disponibilidad de alimentos. Y una vez remitida de
s. Muerto uno de los jefes y puesto en fuga el otro, se retiró todo el ejér- ito repente la tempestad, los abrasó la vehemencia de un ardentfsimo
de los helespó nticos. También los escitas, que estaban unidos a Daxon
estrechísimos vínculos de parentesco matemo, se dice que fueron aniqui- os en
la misma batalla. Entregada su provincia a Vitserco, el rey de los " Olrik (citado por Herrmann. op. cit. pág. 643) piensa que Saxo ha malintcrprc u un Lm• riirig de
la poesía escáldica: IiIimaf‹fikr, caballo de los rodillos, referido a los harc‹›s. IJcrmiini\ (ibid.) to
rutenos, poco fiado en sus fuerzas, se apresuró a anticiparse con la huida a las considera tambićn un posible eco del caballo de Troya. Recućrdesc, p‹ łi |›iiłlc. el motivo de la
terribles armas de Regnero. vaca Sfbylja en la Saga de jaguar
“’ Los habifantes de Biarmia, regió n situada a orillas dcl Mar Blanco.
" Los biarmos y fineses son capaces de provocar tormentas e ilusioncs ó piicas, xcyú
ce de diversos pasajes de la historia Daitesa.
[10]
• 13 1-
calor. Y esta calamidad no fue más soponable que el rigor del intenso frío. De miento de sus maderas deslizadoras, disfrutan de una arbitraria
este modo el bicéfalo mal del doble exceso consumió sucesivamente los disponibili- dad de la velocidad y se cree que poseen la pronta
cuerpos afectados con la inmoderada prolongacidn de uno y otro estado. Ade- facultad de la ausencia o de la presencia. Desaparecen al instante
más, la evacuació n del laxo vientre mató a muchos. Así que gran parte de los con la misma celeridad con la que se presentan para acometer al
daneses, cercados por este doble estado del tiempo, fallecieron por la peste enemigo y no buscan la retirada má s lentamente que el ataque. De
de sus cuerpos surgida por doquier". Y al percatarse Regnero de que se halla- esta forma consiguen una muy hábil capacidad de acosar o huir con
ba entorpecido por una inclemencia del cielo más falsa que cierta, realizada la agilidad tanto de sus vehículos como de sus cuerpos". Hay
la travesía de cualquier manera, arribó a la regió n de los curos y de los sem- que
bos°; éstos honraron de forma desmesurada su majestad como la dignidad de
un honoradísimo vencedor. Con su apoyo el rey, má s irritado todavía contra ‘” McTurk (op. cit. pág. 222 y ss.) señala que en los Aitnales Xonienses
la insolencia de los biarmos, emprendió la venganza de su despreciada auto- mencionan que en cl año 845 el jefe vikingo Reginheri murió de una terrible
enfermedad después de atacar ese aAo Parfs y profanar el templo de S. Germán.
ridad con un inesperado asalto. El rey de aquéllos, de nombre desconocido, La coincidencia con la enfermedad relajada por Saxo y los anales francos hace
atacado por la sú bita imipció n de los enemigos y falto de confianza en su posible considerar al vikingo Reginheri como modelo histórico de Ragnar.
Habitantes de la región báltica
propia hueste para combatir con ellos, solicitd asilo a Matulo, caudillo de de Curlandia. “ Región del norte
Finmarquia". Fiado en la expertísima habilidad de sus arqueros, hostigó de Noruega.
’ Ya en el Pr6logo a su obm menciona Saxo al pueblo de los escricfinos, a los
impunemente al ejército de Regnero. que pasaba el invierno en Biarmia. Pues que caracteri- za de manera semejante. Las maderas deslizadoras de las que
los fineses, acostumbrados a emprender la carrera con el rá pido desplaza- habla son, probablemente. esqufes. Adán de Brema se expresa en parecidos
términos (op. cit. pág. 226): *'Los escritefin- gos no pueden vivir sin el frfo de las
nieves, vuelan incluso por delante de las fieras con sus carreras por las aJtfsimas nieves."
creer que entonces Regnero se asombró de la pusilanimidad de su suerte
- 132
cuando, triunfador en otro tiempo del apogeo romano, se vio arrastrado a la
- derrota por un ejército inerme y desordenado. Y así, quien había aplastado
brillantemente las insignes tropas de un grandioso e ilustrísimo caudillo y la
resplandeciente gloria de las armas romanas, cedid ante el sordidísimo y lige-
rísimo aparato de una gente innoble y agreste, y aquel cuyo renombre gue-
rrero no había sido capaz de mancillar antes la fuerza de tan arrojada nació n,
no supo hacer frente a la pequeñ a tropa de un despreciable pueblo. De lo que
resultó que con aquellas tropas con las que tan valientemente golpeó la ilus-
tre pompa de la multitud y el pesado instrumental de su poderío militar, con
las que provocó de forma manifiesta el derrumbe de tantos infantes. tantas
fortalezas y tanta caballería, se atrevió a arremeter de forma furtiva y casi
como un ladró n a una gentuza vil y descastada, y no se avergonzd de man-
char su ilustre gloria, lograda pú blicamente a la luz del día, con un engañ o
nocturno, utilizando clandestinas argucias en lugar de una valentía manifies-
ta. Pero este hecho fue tan vergonzoso de elaboració n como ú til para la des-
trucció n. Y no se congratuló menos por la huida de los fineses que por la
de Carolo, confesando que halló más fuerzas en la desnudísima plebe que en
los bien pertrechados soldados; pues le fue posible resistir mejor a la pesada
armadura romana que a los ligeros dardos de la harapienta chusma. Muerto
allí el rey de los biarmos y huido el de los fineses, grabó Regnero en rocas
que de él hablaban el apogeo de sus hazañ as y, colocadas aquéllas en alto, dio
eterno testimonio de su victoria".
-133-
su soberbia por los jefes de Suecia Queltero y Torquilo, dirigiéndose a Gocia, realizó de la patria había concluido con el castigo del rebelde, regresó a Dinamar-
apresuradamente la travesía. Sabiendo Hesberno que éstos estaban ligados al . Regnero lo acogi6 con profundísima veneració n porque se había compor- ado en
bando de Regnero por una singular fidelidad, intentaba hacerlos desertores del medio de los tan crueles disturbios de los parricidios como un inte- érrimo
rey tras solicitarlos con una recompensa. Pero ellos, sin apar- tarse de su decisidn,
servidor de la piedad.
respondieron que su voluntad se basaba en la de Biomo, afirmando que ninguno de
los suecos se atrevería a algo que se apartara de sus deseos. Ni al mismo se lo
atrajo Hesbemo con las bellísimas palabras de sus embajadores. Negando éste
[12]
que estuviera más cerca de la perfidia que de la buena fe, consideraba má s que
infame anteponer al amor de un piadosísi- mo padre el favor de un
Mientras tanto Daxon, no pudiendo vencer durante mucho tiempo a
desvergonzado hermano. Y castigó a los mismos embajadores con la horca así
Vitserco, que gobernaba Suecia, lo acomete finalmente tras engañ arlo con una
como a los exhortadores de tan grave
ficció n de paz subscrita. Recibido por él en un banquete, preparó secre- tamente con
Los suecos también castigaron al resto del grupo de los legados con igual
traicionera compra un ejército armado, transportado a la ciudad en carros, para que
muerie por su dañ ino consejo. Así que Hesbemo, viendo que no avanzaba atacara en nocturno asalto la casa del enemigo“. Vitserco azotd con tal mortandad a
mucho con sus ocultas y clandestinas artimañ as, reunidas abiertamente sus
esta dolosa tropa que, rodeado por un montdn de cadáveres enemigos"', no pudo
huestes, marchó a la guerra de forma evidente. Pero el prefecto de Jucia, Ivaro,
ser atrapado sino con escalas aplicadas a lo alto. También doce compañ eros suyos,
estimando a ninguna de las dos partes de la sacrílega lucha prdximas a la piedad,
capturados igualmente por el agresor, al serles ofrecida la posibilidad de vol ver a
se adelantd a la impía guerra con su exilio voluntario. Y Regnero, acometiendo a
la patria, prefirieron, fieles a su rey sus personas, participar en el peligro ajeno a
Hesbemo en el golfo que en lengua latina es llamado Verde“, lo mató , y
renunciar al suyo. Pero Daxon, movido por la consideració n de la egregia
ordenando que la cabeza del fallecido fuera puesta en una proa, ofrecid un
belleza de Vitserco, no se atrevió a destruir la incipiente flor de tan valiosísima
terrible espectáculo a los facciosos. Pero Ubó n, echando mano de la huida y
índole. Y le ofreció no só lo la salvació n, sino incluso a su hija en matrimonio,
atacando de nuevo a su padre con las hostilidades renovadas en Seelandia,
dotada con la mitad de su propio reino, y prefirió conceder la impunidad a la
deshecha la formacidn de los suyos, mientras es acosado él solo por todas
hermosura antes que infligir castigo a la valentía. Pero aquél, despreciando con
partes, aniquiló a iantos del ejército adversario que impedía la fá cil aproximació n
grandeza de á nimo el disfrute de una vida concedida por la benevolencia ajena,
de los enemigos rodeado por los restos de sus cadá veres a modo de firmísima
rechazd la inco- lumidad como un mínimo favor, abrazando por su propia voluntad
foriificacidn. Por ú ltimo, cubierto por la compacta muchedumbre de los enemigos
la senten- cia de muerte, manifestá ndole que Regnero realizaría con menor
y apresado, es arrastrado para ser cargado de vulgares cadenas. Pero él, rotas y
severidad la venganza de su hijo si supiera que éste había gozado de su propia
deshechas las ataduras por su enorme fuer- za y consiguiendo despedazar y
decisió n de
destrozar las ligaduras a él aplicadas, no pudo eludir de ningú n modo la
muerie“. Y cuando Ivaro supo que el tumul-
" Costumbre atesliguada en numerosas sagas. Sobre la imagen de la fiesta col
“antibanquetc”. presente en la antigua poesía heroica germánico , véase U. Schwab, k«n
" Traducció n literal de Grpnsund. estrecho que separa las islas danesas de Falstcr y Mpn. und im Bier ertrinken" en: C. Santini (cd.), S‹ttu Grniitm‹iliciis. Tm sloriugrnfi turu,
“ Ya Stephanius top. cit. pá g. 191, n. 24) señ aló aquí el posible error de Saxo, pues poco m5s adelante Roma. II Calamo. 1992. págs. 167-41 5.
vuel ve a aparecer Ubón rcconciliándose con su padre. Las ediciones posteriores corrí- gen este pasaje. * Poco antes ha aparecido el mismo molivo referido a Ubón. Eslas repeticiones son frecuen-
tes en Saxo
-135-
elegir el tipo de muerte. Admirando el enemigo su temeridad, le promete que sería al que no pudieron obligar a dar muerte a los cautivos ni siquiera con la vio- lencia
aniquilado con la clase de muerte que él mismo escogiera para sí. Acep- tando esta de sus afrentas. Al poco tiempo lo devol vió Regnero de nuevo a su patria tras
libertad el joven como un gran favor, solicitd ser quemado junto con sus reconciliarse al prometerle que le pagaría cada añ o los impuestos como un
compañ eros"'. Y Daxon, accediendo a ansiosos deseos de muerte, no ejecutó con suplicante con los pies desnudos y con doce ancianos descalzos. Pues
indolencia el suplicio de la deseada muerte como tal favor. Oído esto, Regnero, con ciertamente considerd mejor castigarlo, prisionero y suplicante, con suavidad
una afliccidn obstinada en sucumbir, no só lo contrajo una gran tristeza, sino que antes que desenvainar la sanguinaria hacha sacrificial y preferible castigar la
además entregó su cuerpo al lecho por la grandísima pena de su corazdn y soberbia cerviz con una celosa servidumbre que aplastarla de una vez por todas.
revelaba el dolor contraído con sus lamentos'. Su mujer, sobrepujando la Al marchar de allí pone al frente de Suecia a su hijo Erico, quien tenía el
confianza de su marido, lo afianzd, tras acusarlo de cobardía, con viriles sobrenombre de Píleo Ventoso". Allí, mientras a su lado cum- plían Fridlevo y
consejos y animó su espíritu, recuperado de la tristeza, a usar enérgicamente las Sivardo el servicio militar, al saber que los normandos y los escoceses habían
armas, afirmando que un valentísimo padre expiaría la cruenta muerte de su hijo otorgado ilegalmente a otros dos el título de rey, despojó en primer lugar al
má s justamente con las armas que con las lã gri- mas. Le aconsejó también que, usurpador del poder noruego y se lo entregó a Biorno para que disfrutara de él.
llorando como una mujer, no se provocara tanto deshonor con sus llantos como
renombre había gozado antes con su valor. Temiendo Regnero ante estas palabras
mancillar las antiguas glorias de su valentía con una afeminada tristeza,
rechazadas su actitud pesarosa y depuestas sus muestras de dolor, retomd su
abatida audacia con muy dis- puestas esperanzas de venganza. Hasta tal punto son Después, junto con Erico y aquél, devastando las Orcadas llegó por
fortalecidos a veces los ánimos valientes por los flébi lms. Delegando, pues, en Ivaro ú ltimo a las tierras de los escoceses y mató a su rey Murial* tras agotarlo con un
la tutela del reino y acogiendo con amor patemo a Ubdn, vueJto a la antigua combate que duró tres dfas. Pero sus hijos Dunvato y Ratbarto*, trabada
gracia, después de conducir a Rusia la escuadra, entregd a Daxon en Utgardia* espectacularmente la lucha, tributaron a su padre una cruenta victoria con su
para que fuera custodiado, preso y cargado de cadenas. Entonces resultó evidente propia sangre al ser muertos por el enemigo. Y cuando supo al regresar a
que Reg- nero usó de una muy clemente moderacidn de á nimo contra el matador de Dinamarca que su mujer Suanloga había muerto entretanto de una enferme- dad,
su queridísimo hijo cuando prefirid que fuera suficiente para saciar su ansiada buscó a1 punto en la soledad remedio a su dolor y soportó encerrar en los recintos
venganza el exilio del culpable y no su muerte. Y con este gesto de humani- dad de sus penates la penosa aflicció n de su espíritu. Pero la gravedad de este
se provocd a los rutenos la gran vergü enza de irritarse luego contra el rey abatimiento la hizo desaparecer la repentina llegada de Ivaro, despojado de su
reino. Pues los galos*, huido él, habían otorgado una falsa autoridad
*' La muerte de Vitserco coincide a grandes rasgos con la de Hvftserk, descńta en la Snga be
Rngnar, aunque en ćsta se produce despućs de la muerte de su padre Ragnar. “ Cipolla (op. cit. pág. 521 ) señala que Eńk Emundson. rey sueco del s. IX. unificador de su pafs
Saxo caracteńza en cierta medida a Regnero como un tipo melancdlico. pues se ve abrumado tambićn según Snorri Sturluson, cenfa un sobrenombre parecido, Sombrero de Tormenta (V‹l‹ler- Iran ).
par la tristeza, al perder a sus esposas Tora y Suanloga. Por oira parte. el abatimiento de Ragnar recuerda al porque se decfa que con ćl era capaz de provocar tempestades.
de lvar. en el cap. XIII de la 3øge. provocado par la imposibilidad de conquistar “ Según Hcrrmann top. cit. pág. 648) es el rey irlandćs Muircertach, atestiguado en t”uentes
Según Herrmann (op. cit. pág. 64ó) Saxo malinterpreta aquf la antigua expresidn islandesa f‹erai islandesas como Myrkjartan.
ijos de Regnero y Tora no mencionados en la Sage de /tognnr
Io envió a r¢giones extenorcs . es dæir. OÜD mundo. *’ Por galos hay que entender aquf galeses (Herrmann, op. cit. pág. ó48).
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real a Hela', cierto hijo de Hamdn. Regnero, hacie de un experto conocedor del terreno, se dirige, formada una escuadra, al puer- to que
es llamado Nõ rvico*, donde tras desplegar sus tropas convirtid a Hela, confiado en
usurpador del título de rey provocando reavivados tumultos en la patria.
el valor galo, en amante de la huida después de una prolongada batalla de tres
Recibido aquél por las armas de Regnero, que regresaba del Helesponto,
días, y este hecho costõ abundantísima sangre a los anglos y muy poca a los
cuando se dio cuenta, tras pelear con infeliz resultado, de que el apoyo de sus
daneses. Y cuando allí hubo Regnero pasado victorioso un añ o, se dirigió a
fuerzas nativas estaba agotado, se dirigid a Ludovico“, quien se hallaba en
continuació n a Hibemia, después de haber hecho venir en su refuerzo a sus hijos
Maguncia", para pedirle auxilio. Pero Ludovico, imbuido de un gran fervor por
y, muerto su rey Melbrico, asedid, asaltd y conquistõ Duflina"', repleta de
extender su credo, le puso al bá rbaro la condició n de que le prestaría ayuda si
riquezas bárbaras; establecido allí durante un ań o fijo, penetrõ hasta el accedía a profesar la fe de Cristo. Pues decía que no podía haber nin- guna
Helesponto" navegando por el Mediterráneo, ••enrrienrir1 con preclaras concordia de ánimo entre los que abrazaban diferentes confesiones. Por lo cual
victorias los espacios intermedios de sus regiones sin que en ningú n lugar se era necesario que el solicitante de ayuda participara primero de la misma
opusiera la fortuna al avance de sus constantes éxitos. religió n y que no podían ser compañ eros de grandes empresas aque- llos a quienes
separaba la prá ctica de la veneracidn divina. Con estas palabras dio la salvaciõ n a
su huésped a1 mismo tiempo que testimonio eviderøe de su piedad. Y a Haraldo,
que recibid el solemne bautismo, lo fortaleciõ a CORtİ- nuació n con tropas de
apoyo sajonas. Confiado en éstas pretendía con vehe- mente inquietud dedicar
Entretanto Haraldo*, con el consentimiento de algunos daneses que isa un templo a Dios en el territorio de Schleswig°.
dedicacidn el servicio militar con Re se erigió en Dando éste por los ritos romanos ejemplo de santísimo tenor
error de los pérfidos, derribd santuarios, desterrd a los vi
onum rfa aparece en la Crónica Aиglosajoria, donde se dice que fue atacado por los dignidad de flamen“, fue el primero en in'•odPuct• sagrados
daneses en el ailo 867 en York poco después de haber subido al trono. por lit que resulta diPcil que
pudiera haber luchado contra Ragnar. Esta crdnica no menciona los nombres de los jefes daneses. misterios del Cristianismo y, rechazado el cult fesó el divino.
pero otra fuente posterior de finales del s. X, basada en una versió n perdida de la Crónica
Anglosajona, cita a un tal Iguuar como uno de los jefes vikingos que llegaron al este de Por ú ltimo, guardd con escrupulosísim referencia a la defense
lnglaterm en el 86a e invadieron Nonumbría al año siguiente (vid. McTurk, op. cit. pág 2 ł 3). de la religidn. Pero comenzõ con ell tan eficaz como pía. Pues al
presentarse Regnero y prof
” Probablemente. York.
"’ Melbń co es otro nombre irlandćs ya mencionado en el libro II de la /Y/zrorio Danesa. aquél introducidas, proscrita la verdadera religió n, restituyd la f‹
Davidson (op. cit. pág. 138, n. 58) señ ala que la captura y el saquco de Dublin por los dane- ses
son relatados en los Aaales del Ulsler en el cñ o 8.5 I .
" Anień ormente había situado Saxo el Helesponto at este del Mar Báltico, por lo que ahora
once conlradecírse. •’ El empe lnr Lu dovico el Pío t778-840ł, tercer hijo de Carlomagno, a quien sucedió en el
Se mata de Harald Klak. De ćl se dice Io siguiente en la Cronies ‹te Roskil‹le (vid. Gertz, año 814.
op. cit. pág. 14): “En el aî\o octingentćsimo vigćsimo sexto de la encamación del Señor, Ciudad alemana a orillns del Rin. capital del estado federal de Rcnania-Palatinado.
en aber “ Ciudad alemana del estado federal de Schleswig-Holstein. En sus cercanías se hcllan los res- tos de
la colonia vikinga de Haithabu. donde S. Anscario fundó una pequeñ a comunidod cris- tiana. Adãn de
Brema (op. cit. pág. 31 dice que fue allf donde Anscario encontrd a Horik y
lo convirtió . erigiendo poco despućs una iglesi»
aco ti rgo “ or *nmen hay que enlender sacerdote pagano. to manienemos como cultİSffiO In la tea-
de Ludovico. Harald abandonó la fe crisiiana segú n Saxo. pero no ay otros testim ios de su
apostasfa. Harald obtuvo del emperador un feudo en Frisia que gobernó hasta su muerte, duccidn para dar testimonio de la predilecció n de Saxo por utilizar tćrminos romanos para
acaecida en el añ o 843. rcferirse a los antiguos cargos o tftulos escandinavos.
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guo estado y obsequió a las ceremonias religiosas tacado ejemplo de la aceptada religió n como evidence muestra de la poste-
El prdfugo Haraldo, en cambio, condujo su suerte al an des- riormente rechazada, y de un excelente seguidor de la santidad se convirtid en un
infame deserior de la misma.
muerte de sus camaradas y una durísima partida de este mundo cuando, rode- ado
de bestias venenosas, vio el verdugo que aquél saciaba los á spides con el corazó n
que había mantenido impasible en tantas batallas. De modo que reba- jado de
magnífico vencedor a la miserable suerte del cautivo, demostró que nadie ha
de confiar demasiado en la fortuna.
Mientras tanto, dirgiéndose Hela a tierras de los hibernos, castigd
con la espada y con suplicios a todos los que se habían unido a Regnero con
estrecha fidelidad. Y al marchar Regnero a su encuentro con una flota, sufrid
[16]
justamente el evidente castigo por la ultrajada religidn y por su odio hacia el
nipotente. Pues atrapado y metido en prisidn vio que sus criminales bros
Ivaro recibió la noticia de su muerte mientras presenciaba casual- mente
iban a ser devorados por serpientes, y ofrecid a los ofidios un tris-
unos juegos. Manteniendo sin embargo su rostro la misma expresidn y no mã s
as fibras de sus propias vísceras. Devoradas su hígado cuan- a
abatido de lo normal en ninguno de sus rasgos, no sólo reprimió con la
ya su mismo corazdn a modo de funesto verdugo, enu- oz toda
disimulacidn de su dolor la anunciada muerte de su padre, sino que no con-
la relacidn de sus hazañ as y añ adid a la postrera
sintiendo que se produjera revuelo alguno, impidid que el pueblo, afectado por el
ilació n de los hechos esta conclusió n: “Si los cochinillos conocieran el supli- cio
rumor abandonara el teatro". Así que ni borrd la sonrisa de su rostro para no
del verraco no dudo que se apresurarfan, imimpiendo en la pocilga, a liberar al
intemimpir la representacidn con la suspensió
afligido."“ Deduciendo Hela por estas palabras que todavía vivían algunos de
td los ojos de la aprobació n pú blica a su tristeza perso
sus hijos, ordena que se detengan los verdugos y sean apartadas las serpientes. Y
ciera que, cayendo de las må s altas manifestaciones de ‹ ma
cuando los siervos se acercaron para cumplir la orden, Reg- nero se había
aflicció n, desempeñ aba el papel de un desgraciado
adelantado al mandato del rey con su propia muerte. ¿Pues qué diremos sino que
un regocijado caudillo. Pero Sivardo, recibida la misma noticia, mã s cerca del amor
dos tipos de fortuna se lo repartieron entre sf? Una, la que le otorgaba su
hacia su padre que del sufrimiento privado, se hundid, atdnito, profun- damente
escuadra invicta, su pró spero imperio y las excelentes fuerzas de sus actividades
en el pie una lanza que por azar tenía en su mano, despreciando el dolor físico
piratas, y la otra, la que le infligió la ruina de su fama, la
con este acceso de tristeza. Pues para poder soportar con mayor paciencia la
herida de su alma prefirió afectar mã s gravemente una parte de su cuerpo. Con
este hecho descubrid al mismo tiempo su valentía y su aflic- ció n,
•’ La cita se corresponds muy exactamente rnn la estrofa 27 que recita Ragnar en el cap. XV de la
saga. Herrmann (op. cit. pág. 653) piensa que Saxo debió de disponer de un poema com- pleto sobr2 repartiendose su propio sino como hijo desconsolado y a la vez inmu- table. Y
la muerte de Ragnar. Dicho poema serfa del tipo que entona Esiarcatero, por ejem- plo, en el libro Biorno, como le llegó la noticia de su padre mientras jugaba a los dados,
VIII de la /fís/orio Onness, una ‹evičvido o gćnero en el que un hćroe repasa sus hazañas al
scntirse próximo a la muerte. oprimió con tanta violencia la pieza que sostenía en su mano que sal-
-1 40-
“ Por teatro hay que entender el lugar donde se celebæban esos juegos. Quizé se trate de dan- zas
guerreras como las aludidas por Tăcito en Ceriitanin (24, I): “El tipo de espcctăculos es uno solo
e idćntico en toda asamblea. Jdvenes desnudos, para los cuales esto es una diversión, se arrojan
entre cspadas y lanzas en ństre de un salto."
i el tablero incluso de sangre brotada de sus dedos; entonces demostró , en momentos estaba probando". Al oír esto, Hela considerd que el que había
efecto, que el lanzamiento del azar era má s leve que la misma fortuna que en esos soportado de los tres la muerte de su padre con ánimo mäs entero fue quien no
había dado ninguna muestra de piedad ante su fallecimiento, y que por ello se aniquilar a tan cruel enemigo con la imagen de tan feroz ave". Y no conten- to
hallaba en Ivaro el valor má s acervado contra él. Ivaro, alcanza- das las tierras con haberle provocado esas heridas, salaron la came lacerada. Muerto de esta
de Anglia, como vio a su propia escuadra incapaz de trabar combate con el forma Hela, regresaron de nuevo Biorno y Sivardo a sus reinos. Ivaro poseyó
enemigo, prefiriendo la astucia a la audacia, pone a prueba a Hela con su Anglia durante dos añ os. Entretanto los daneses, abrazando la guerra con
ingenio solicitándole como prenda de la tregua un espacio de terreno tan encarnizadas intrigas, entregaron la tiranía pú blica a cierto Sivardo y a Erico,
grande como pudiera ser abarcado con el lomo de un caballo’". Y consiguid lo engendrados de regia estirpe. A éstos los aniquilaron en comú n los hijos de
que pedía. Pues el rey. considerando que sus ruegos eran muy poca cosa, se Regnero, tras dirigirse a Schleswig con una escuadra de mil sete- cientas naves,
alegró de que se le pidiera por parte de tan gran enemigo tan Eco como gran después de una lucha de seis meses. Hay unas colinas como testimonio de ello.
Y la bahía en la que se peleó no se hizo menos célebre por la muerte de
favor, pensando que una pequeñ a espalda ocuparía un exi- ao espacio de tierra.
Sivardo". Y ya casi se había extinguido la sangre real, exceptuando a los hijos de
Pero Ivaro, extendida la piel desmenuzada en correas ttremadamente menudas,
Regnero. Retornando desde allí a su casa” Bior- no y Erico, Ivaro y Sivardo
abarcó un campo suficiente para edificar una ciu- dad. De este modo Hela, al permaneeieron en Dinamarca para imponer mă s duro freno a los rebeldes,
sobrevenirle el castigo a su generosidad, se per-’ cató con tardía reflexió n de la poniendo al frente de Anglia a Agnero. Irritado éste por el rechazo de los anglos,
longitud de las corneas, juzgando la dividida pelleja con menor error que la prefirid, con la ayuda de Sivardo, que los cam- pos opuestos a su
entera. Pues creyd que ésta ceñ iría un ridícu- lo trozo de suelo y vio que posesionamiento carecieran de agricultores, vaciando de habitantes la provinicia
ocupaba ampliamente extensas yugadas. Ivaro llevó a la ciudad fundada víveres que le menospreeiaba, antes que alimentar una orgu- llosa, y recorriendo con
que bastaran en abundancia para un asedio, deseando que se hallara protegida espantosas devastaciones los fértiles campos de la isla, decía que era mejor ser
tanto del hambre como del enemigo. señ or de una regidn desieria que de una soberbia. Después de esto, deseando
vengar a Erico, abatido en Suecia por la maligni- dad de cierto Osteno", pagó al
enemigo con su propia sangre mientras se ocu- paba celosamente de la venganza de
otro, y al buscar con insistencia el casti- go por su hermano muerto, consagrd al
(î7]
amor fraterno su propia muerte.
Mientras tanto, presentá ndose Sivardo y Biorno con una flota de cua-
trocientas naves, declaran at rey la guerra con manifiesta provocacidn. Y rea-
limando ésta en el tiempo establecido, ordenan que al dorso de aquél, captu- rado,
le sea infligida una herida que represente un ă guila, alegrá ndose de " Ademżs de la Sngn ‹le Rcignar. este tipo de tortura es atestiguado en otras sagas, como le Srign be
lus Iinhitciiiies ‹le las Orccidcis, 8. Tambićn la Drã¡›ci n Ä'ruíi dcl escalda Sighvat Thór- darson.
compuesto hacia el 1018 y citado en el Rel‹ilu ‹le los Iiijus de /?rig›iri›' (Yid. Dcat‹iku- øøng‹i Sć[Link];
” Recućrdese que actiludes muy parecidas son descritas en la So,gn he /tngnnr Davidson (op. cit. pżg. Íslenzk Fornrft XXX V. Reykjavfk, 1982, pig. 8.3) menciona el tormento del rey
I ó 0, n. 67) scî\ala que similares muestras de estoicismo al recibir la noticia de la muerte de un 11
pariente se dan con frecuencia en las sagas Y en la espaioa oe uiia. Ívar, el
* El motivo coincide con el de la Sngo de /tng/mr. aunque en ella se hcbla Je una piel de buey. que gobernd JórvłŁ,
hizo grabar un águila." ”
-1 42- Topónimo no identificado.
" En Suecia.
" Osteno es Eystein en la Saga de Ragnar . sólo que en ćsta mata a Eirfk antes de la muerte de
Ragnar y no despućs, como ocurrc en Saxo.
-143-
[18]
De este modo se hizo Sivardo con el reino de su padre con todos los
de las actividades de su abuelo, abandonados los ejemplos de los demá s. Y de
votos de la totalidad de la asamblea danesa. Pero éste, satisfecho con el
improviso se mostrd como un muy fervoroso realizador de empresas piratas. Y
renombre patrio después de las batallas celebradas a lo largo y a lo ancho, pre- firió
ojalá no hubiera actuado como temerario heredero del espíritu de Regnero al
ser considerado ilustre por la toga mã s que por las armas; y. postergada la
actividad castrense, de seven'simo tirano comenzó a actuar como celoso abolir el culto al Cristianismo. Pues se empeñ ó en reprimir con suplicios o privar de
guardián de la paz, estableciendo tanto honor en el ocio y en la tregua como sus bienes o castigar con el exilio a aquel que fuera muy religioso. Pero en vano he
antes consideraba que se hallaba depositado en la abundancia de victorias. Y tan de reprochar sus comienzos porque aprobaré su final. Pues más encomiable es la
favorablemente acompañ ó la fortuna el cambio de sus aficiones que, así como él vida cuyos torpes comienzos borra un hermoso fin que aquella cuyo loable inicio se
preeipita en el pecado y en la ignominia. Porque Erico, depuesto el error de su
a nadie, ninguno le acosd hostilmente. Consumido éste por la muer- te, tuvo por
sacn3ega mente ante los saludables consejos de Anscario", expid cuanto había
heredero, má s de su naturaleza que del reino o la paz, a Erico', muy niñ o
cometido por su soberbia y se comportd de forma tan egregia para honrar la
todavía. Pues Erico, hermano de Haraldo, despreciando la tiema edad de aquél,
invadida la patria con sus rebeldes, ocupd el trono real; y no se avergonzd, ultrajada religidn como habfa hecho antes para des- preciarla. Así que llevd en su manso
la infancia de su legítimo señ or, de arrogarse una falsa autoridad. confirmando que á nimo no sdlo el hã lito de una mäs sana doctrina, sino que lavó incluso las manchas
era muy indigno del reino que habfa osado arre- batar a alguien que era incapaz de de su juventud con su pureza pos- trera. Al moń r éste, dejd como superviviente a
combatir. A aquél le despojd del cetro y. a sf mismo, de valores, y at asaltar con las su hijo Canuto”, engendrado de la hija de Gutormo, nieta a su vez de Haraldo.
armas una cuna, privd a su pecho de toda hombría. Pues allf donde ardía la avaricia
y la ambició n no tuvo su lugar el afecto consanguíneo. Pero la ira
manidad. Pues entre aquél y Gutormo, hijo de Haraldo, se produjo inespera-
damente una guerra con tales matanzas que, muertos uno y otro junto con
muchfsimos má s, la estirpe real danesa, agotada por tan atroces camicen'as, se
reducfa al ú nico hijo del anterior Sivardo.
[19]
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Snorri Sturluson. La•f aga de• los• iigliiigos, trad. •Sr Ibãñ ez,• Valencia-,Jd- Tilde,
-153 -
índice de nombres propios, lugares y pueblos aparecidos
en
Regnero.
-1 54- -155-
ÍNDICE GENERAL
Págs.
PRESENTACIÓ
INTRODUCCIÓ
I. La Saga de Ragnar Calzas Peludas.
I.l.- La Saga de Ragtiar Calzas Peludas en
el contexto de la antigua literatura islande
I.2.- El trasfondo histó rico de la Saga de Ragtiar:
las incursiones vikingas en Nortumbrí 19
I.3.- La Saga de Ragtiar: Transmisió n,
estructura y persona 25
11. Regnero.
[Del Libro IX de la Historia Datiesa de Saxo Gramático].
31
11.2.- La o 33
REGNE
BIBLIOG 47
ÍNDICES
I . (ndice de nombres propios, lugares y pueblos
- 157-
Este libro se termií de
imprimir el j 10 ge
abril de 1 998
en Valencia.
III)