03- LA MAYORDOMÍA DE LOS DONES
La mayordomía de los dones, Cuando hablamos de dones es un
término derivada del vocablo latino donum, se refiere a un talento o
una aptitud que dispone una persona.
Existen similitudes y diferencias entre talentos y dones espirituales.
Ambos son regalos de Dios. Ambos incrementan su efectividad con el
uso. Ambos son para ser usados en beneficio de otros, no para
propó sitos egoístas.
En 1 Corintios 12:7 dice que los dones espirituales son otorgados para
edificar a otros y no para nosotros. Así como los dos grandes
mandamientos tratan de amar a Dios y a los demá s, consecuentemente,
uno debe usar sus talentos para ese propó sito.
Los dones espirituales son dados a todos los creyentes por el Espíritu
Santo Romanos 12:3, 6 al momento de poner su fe en Cristo para el
perdó n de sus pecados.
En ese momento, el Espíritu Santo le otorga al nuevo creyente el o los
dones espirituales que É l desea que tenga. Pero todas estas cosas las
hacen uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular
como él quiere.1 Corintios 12:11
En cuando vemos los siguientes versículos damos cuenta de la
numeració n de los dones, en Romanos 12:3-8 enumera los dones
espirituales de la siguiente manera: profecía, servicio en un sentido
general, enseñ anza, exhortació n, generosidad, liderazgo, y mostrar
misericordia.
Y en 1 Corintios 12:8-11 enumera los dones como: palabra de
sabiduría (la habilidad de comunicar sabiduría espiritual), palabra de
ciencia (la habilidad de comunicar la verdad prá ctica), fe (una
dependencia inusual de Dios), dones de sanidades, de milagros, de
profecía, de discernimiento de espíritus, de lenguas, (la habilidad para
hablar un idioma que uno no ha estudiado), y la interpretació n de
lenguas.
La tercera lista se encuentra en Efesios 4:10-12, la cual habla de Dios
concediendo a Su iglesia apó stoles, profetas, evangelistas, pastores y
maestros.
También hay una pregunta acerca de cuá ntos dones espirituales hay,
ya que no hay dos listas iguales. También es posible que las listas
bíblicas no los abarquen todos, y que haya dones espirituales
adicionales ademá s de los que se mencionan en la Biblia.
Mientras que con frecuencia uno puede desarrollar sus talentos y má s
tarde dirigir su profesió n o pasatiempos en ese sentido, los dones
espirituales fueron dados por el Espíritu Santo para edificar a la iglesia
de Cristo. En ello, todos los cristianos deben formar una parte activa en
la expansió n del Evangelio de Cristo. Todos son llamados y equipados
para involucrarse en la “obra del ministerio” (Efesios 4:12). Todos son
dotados para que puedan contribuir a la causa de Cristo, en gratitud
por todo lo que É l ha hecho por ellos. Al hacerlo, ellos también
encuentran su realizació n en la vida, a través de su labor por Cristo. Es
el trabajo de los líderes de la iglesia, el ayudar a edificar a los santos,
para que puedan má s tarde estar equipados para el ministerio al que
Dios les ha llamado. El resultado esperado de los dones espirituales, es
que la iglesia como un todo pueda crecer, siendo fortalecida por la
provisió n combinada de todos y cada uno de los miembros del cuerpo
de Cristo.
Resumiendo, las diferencias entre los dones espirituales y los talentos:
1 Un talento es el resultado de genética y/o de entrenamiento,
mientras que un don espiritual es el resultado del poder del Espíritu
Santo.
2 Un talento lo puede tener cualquiera, cristiano o no cristiano,
mientras que los dones espirituales solo los tienen los cristianos.
3 Si bien, tanto los talentos como los dones espirituales deben ser
usados para la gloria de Dios y para ministrar a otros, los dones
espirituales está n enfocados en estas tareas, mientras que los talentos
pueden ser usados completamente para propó sitos no espirituales.
El buen uso de nuestros dones o talentos
Existe una gran diferencia cuando se trata de las habilidades de las
personas. Algunas personas tienen muchas habilidades, mientras que
otras tienen menos. La mayoría de las personas piensan que esta
diferencia se debe al nivel de inteligencia que posee cada persona.
Pero lo cierto es que nuestra intelectualidad no nos da el nivel de
nuestras habilidades, sino que es Dios quien lo hace de acuerdo a có mo
él lo ha decidido.
Nosotros a menudo nos referimos a nuestras habilidades como
“talentos”. La pará bola en Mateo 25.14–30 nos enseñ a que todos
tenemos talentos.
Otros pasajes de la Biblia confirman que los talentos que tenemos son
dádivas o regalos de Dios, y nosotros nada má s somos mayordomos de
los talentos que él nos da.
Al reconocer que Dios ha dado dones o talentos especiales a cada
persona, nosotros debemos quedarnos admirados de su amor y de
cuá nto se interesa por cada uno de nosotros.
Yo pienso que este estudio es importante ya que aquí podemos darnos
cuenta acerca de cuá les talentos nos da Dios y cuá les son las
instrucciones que él nos ofrece acerca de có mo nosotros debemos
usarlos.
En la pará bola de los talentos, Jesú s nos enseñ a acerca de la
mayordomía de los talentos Mateo 25.14–30 Un señ or tenía tres
siervos: el primero tenía muchas habilidades; el segundo, menos; el
tercero, muy pocas.
El señ or le dio dinero a cada uno de sus siervos, conforme a las
habilidades de cada uno. El primero recibió cinco talentos; el segundo,
dos; y el tercero, só lo uno.
Después, el señ or salió de viaje. É l esperaba que su dinero aumentara
mientras estuvo de viaje. Los tres siervos sabían que tendrían que dar
cuenta de su mayordomía. Dos de ellos usaron bien sus talentos, pero
uno enterró su talento en la tierra.
Al regresar el señ or, los dos que invirtieron sus talentos dieron cuenta
de su mayordomía con mucha alegría. Ambos le trajeron a su señ or la
ganancia y los talentos que él les había dado.
El perezoso só lo le trajo al señ or lo que le había dado. Ademá s, él acusó
a su señ or de ser un hombre duro y vividor. Este mayordomo se sintió
ofendido que su señ or recibiera provecho del trabajo de otros.
Los siervos fieles recibieron una gran recompensa. El perezoso recibió
un fuerte castigo. Nosotros somos siervos de Dios. Dios nos ha dado
talentos segú n nuestras habilidades.
Si rehusamos usar el talento o “dones” que Dios nos ha dado, dejando
de hacer algú n trabajo que Dios nos ha encomendado, somos como el
siervo perezoso.
Y para que nos demos cuenta, o má s bien identificarnos de có mo
estamos dando el uso de nuestros dones, o talentos que hemos
recibido de Dios es importante usar la mayordomía.
Si empleamos las habilidades que Dios nos da para lograr fama y
riquezas mundanas, entonces eso sería igual que enterrar nuestro
talento, pues só lo traería beneficios terrenales y no produciría ningú n
beneficio celestial. La calidad de nuestra mayordomía depende de
có mo usamos las habilidades y talentos que Dios nos da.
LA IMPORTANCIA DE EJERCER TUS DONES PARA EL BIEN DE LOS
DEMÁ S.
1. Dios nos da los dones para que sirvamos al pueblo de Dios mismo.
No son para nosotros, ni para engrandecernos, ciertamente lo que dijo
el apó stol Pablo diciendo, Así también vosotros; pues que anhelá is
dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificació n de la
iglesia 1 Corintios 14:12
Un ejemplo si tenemos talento musicales, si lo usamos para nosotros
mismo, para nuestra gloria, estamos robando a Dios. Le estamos
robando tanto como si yo utilizara la ofrenda de la iglesia para
comprarme algo.
La mú sica puede servir para animar al pueblo de Dios; puede servir
para atraer la atenció n de las personas al evangelio; puede servir para
comunicar un mensaje a las personas.
Es un mandamiento en la Biblia, y no una opció n para el creyente, el
utilizar el don para el bien de los demá s. "Cada uno segú n el don que ha
recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores 1 Pedro
4:10
La pregunta es: ¿Estamos obedeciendo al Señ or en cuanto a nuestros
dones? ¿O estamos obedeciendo má s bien al egoísmo de nuestra
carne? La respuesta nosotros mis lo podemos contestar.
LA IMPORTANCIA DE SABER QUÉ SON NUESTROS DONES.
Es claro, que si tenemos un don, y queremos utilizarlo conforme a la
voluntad del verdadero Dueñ o de nuestro don, tienemos que saber qué
es.
2. ¿Có mo puedes saber cuá les son tus dones?
a. La Biblia parece decirnos poca cosa sobre este asunto. Menciona
algunos dones "naturales" y algunos "sobrenaturales" (aunque los dos
vienen de Dios).
3. Todos son dones de Dios y deben ser controlados por el Espíritu
de Dios. No para engrandecerse a sí mismo, sino para edificar el
cuerpo de Cristo. Pero ¿có mo reconocer tu don espiritual? Tienes que
tratar de servir a Dios con lo que pienses que puedes hacer y mientras
lo haces el don que Dios te habrá dado se manifestará de alguna
manera.
4. En 2 Ti. 1:6 y 1 Ti. 4:14 vemos dos cosas importantes sobre los
dones. "Avives el fuego del don" significa que tienes que ejercer y
desarrollarlo. " (Vemos también que Timoteo sabía cuá l era su don).
"con la imposició n de las manos del presbiterio (ancianos)" implica
que la iglesia reconoció el don de Timoteo. Tu iglesia reconocerá tus
dones a medida que sigas sirviendo al Señ or. A veces los dones de
ciertos creyentes son reconocidos por los demá s creyentes antes de
que ellos mismo los reconozcan."
5. Tu don puede tener que ver con la enseñ anza, la evangelizació n,
con el liderazgo, la animació n de reuniones, la administració n, el
servicio, el animar a los demá s, la provisió n de fondos, la ayuda a los
desgraciados. Estos dones se pueden manifestar en el pastorado, el
liderazgo en la iglesia o la federació n, la evangelizació n de los vecinos,
enseñ ar la escuela dominical, la hospitalidad, participar en Misió n
Urbana, traer un mendigo a casa, pasar tiempo al lado de un
drogadicto, etc.
6. Muchas personas no descubren sus dones porque no está n
dispuestos a enseñ ar una clase de escuela dominical, o salir a
evangelizar con otros de la iglesia, o hacer la limpieza del local de la
iglesia, etc.
7. ¿Está s dispuesto a hacer cualquier cosa por el Señ or? ¿Está s
dispuesto a barrer el local, recoger las basuras de la iglesia, etc.? Por
ejemplo un matrimonio bastante distinguido en una iglesia se ofreció
para hacer la limpieza después de cada actividad de la iglesia. Lo
consideraron un ministerio importante en la iglesia. Lo que sea que el
Señ or te pida que hagas, "servíos por amor los unos a los otros" (Gá .
5:13) "y todo lo que hagá is, hacedlo de corazó n, como para el Señ or, y
no para los hombres" (Col. 3:23).
8. En otras palabras, se trata de reconocer una vez má s que Cristo es
Señ or.
Todos tenemos habilidades naturales. Las habilidades innatas que
tenemos son el resultado de la combinació n de los genes que Dios nos
ha dado. Sin embargo, el ambiente y la preparació n académica influyen
drá sticamente en las habilidades naturales de la persona.
A veces las habilidades naturales originales de una persona apenas se
notan después que las condiciones externas hayan influido en ellas. Por
ejemplo, hay personas que cuando eran jó venes tenían un talento muy
hermoso a la hora de ayudar a otros sin interés.
Pero después de ingresar a su carrera profesional dejaron ese talento y
ahora só lo ayudan a las personas cuando tal ayuda implica beneficios
econó micos o sociales para ellos mismos.
La buena mayordomía de nuestros talentos naturales requiere que
nosotros controlemos las influencias externas que afectan nuestras
habilidades naturales.
Habilidades especiales
Dios a veces nos da habilidades especiales que superan a las que
tenemos de forma natural. É l nos las da para que las usemos a la hora
de cumplir con alguna responsabilidad o trabajo específico. Podemos
leer acerca de un ejemplo de lo que aparece aquí al meditar en É xodo
4.10–12:
Entonces dijo Moisés a Jehová : ¡Ay, Señ or! nunca he sido hombre de
fá cil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy
tardo en el habla y torpe de lengua. Y Jehová le respondió : ¿Quién dio la
boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego?
¿No soy yo Jehová ? Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te
enseñ aré lo que hayas de hablar.
Nosotros, al igual que Moisés, a veces nos sentimos muy incapaces para
hacer la obra que Dios desea que hagamos. Pero sabemos que a quien
Dios llama, él también capacita, dá ndole las habilidades y talentos
especiales que necesita para hacer la obra especial a la que le está
llamando.
A estas habilidades y talentos especiales muchas veces les llamamos
dones del Espíritu Santo. La Biblia dice:
Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro,
palabra de ciencia segú n el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo
Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el
hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a
otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretació n de lenguas
(1 Corintios 12.8–10).
Los dones del Espíritu Santo son dados de forma sobrenatural. Estos
dones bendicen a la congregació n en la que los mismos se manifiestan
para ayudar en la extensió n del evangelio. Todavía hay muchos
“hombres sin letras y del vulgo”, al igual que Pedro y Juan, que
asombran a muchos con sus habilidades en las cosas del reino de Dios.
Aunque las mismas no son habilidades naturales, sino habilidades y
talentos especiales dados por el Espíritu Santo.
Aprovechemos las oportunidades para usar nuestros talentos
Ya el Señ or no está con nosotros de forma física.Y muchos de nosotros
nos preguntamos acerca de có mo invertir nuestros talentos. Quizá
hasta sentimos la tentació n de enterrarlos, al igual que lo hizo el siervo
inú til y perezoso en la pará bola de Jesú s. Pero no vamos a ceder ante
esta tentació n porque nosotros somos de los que buscamos usar los
talentos que nos han sido encomendados para hacer ganancias para el
Señ or.
Dios nos rodea con muchas oportunidades para que usemos nuestros
talentos para su gloria y su honra. A nosotros nos corresponde
aprovechar estas oportunidades al hacer un buen uso de nuestros
talentos para traer mayores ganancias al Señ or quien nos los entregó .
Para poder utilizar bien nuestros talentos, nosotros tenemos que ser
capaces de discernir la voluntad de Dios. Esto lo podemos lograr al
acercarnos a él así como también al escuchar la voz del Espíritu Santo,
seguir las instrucciones de la Biblia y pedirles consejos a los hermanos.
Dios se satisface al mostrarnos dó nde y có mo usar nuestros talentos
para que rindan mucha ganancia. Sin embargo, nosotros tenemos que
evitar acciones o palabras que sabemos que estorban nuestra visió n
espiritual. Nos es necesario despojarnos de todo deseo egoísta para
que estemos completamente bajo la direcció n del Espíritu Santo.
Entonces así estaremos listos para usar los talentos para la gloria de
Dios y para el beneficio de los demá s.
Por favor, abra sus ojos y vea todas las oportunidades que tiene
delante de usted para usar sus talentos. Por ejemplo, hay corazones
heridos que necesitan sanidad emocional, hay almas pecadoras que
hay que llevar a Cristo, hay niñ os huérfanos que cuidar, hay cristianos
desanimados que fortalecer y hay jó venes confundidos que aconsejar.
Si Dios le ha bendecido a usted con la habilidad de simpatizar o con el
talento de hacer volver a los descarriados, ¡manos a la obra! Ejerza sus
talentos para la gloria de Dios.
Por otra parte, los talentos que se relacionan con los trabajos
materiales diarios también pueden invertirse para la gloria Dios.
Nuestro testimonio puede brillar para Dios en la comunidad donde
vivimos si en cada trabajo que hacemos siempre andamos con
honradez e integridad.
Ahora bien, la inversió n de nuestros talentos para la gloria de Dios no
consiste en buscar frenética o desesperadamente alguna oportunidad
para hacer lucir nuestras habilidades. Má s bien, consiste en caminar
fielmente en la vida diaria, dirigidos por Dios y su palabra. Esto quiere
decir que vamos a saber andar libres de cualquier orgullo o deseo
egoísta.
Evitemos el desperdicio de nuestros talentos
En esta secció n vamos a tomar por sentado que usted es seguidor de
Cristo y que por consiguiente no está desperdiciando los talentos que
el Señ or le ha dado. Uno desperdicia los talentos que el Señ or le ha
dado al involucrarse en las cosas o los trabajos que implican pecado.
Para el cristiano, algunas de las tentaciones má s comunes que hacen
desperdiciar sus talentos incluyen el gran desperdicio de los talentos
que se invierten hoy en la falsificació n de los dones espirituales y el
mal uso de los talentos al esforzarse por acumular riquezas terrenales.
A fin de evitar este desperdicio tenemos que invertir nuestros talentos
donde Dios pueda bendecirlos. Sería una lá stima invertirlos de forma
incorrecta, pues al fin saldríamos perdiendo. La Biblia lo expone de
esta forma:
Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el
cual es Jesucristo. 1 Corintios 3.11–15.
Di acuerdo a los versículos leído nos insta a no desperdiciemos
nuestros talentos obrando en edificaciones falsas de madera, de heno o
de hojarasca. Desarrollemos nuestros talentos de tal modo que
produzcan un fruto duradero y eterno.
La realidad es que sería muy triste ver convertirse en humo todo el
trabajo que hicimos en la vida, aun si fuésemos salvos. Ahora vamos a
meditar un poco en cuanto al gran desperdicio de talentos que está
teniendo lugar hoy en las congregaciones donde predominan los falsos
dones espirituales y la “adoració n” barata, bulliciosa y mundana se
puede decir así.
Se está desperdiciando un montó n de talento musical al convertir la
mú sica en un negocio y en un mero entretenimiento religioso. Mucho
dinero y talentos se está n desperdiciando en las campañ as de sanidad
donde los evangelistas impostores y ambiciosos engañ an a miles de
personas inocentes.
Es necesario que aprendamos a evitar toda clase de desperdicio y
falsificació n de los talentos que Dios nos ha dado para convertirnos en
mayordomos fieles y fervientes, administrando nuestros talentos para
la gloria de Dios y el beneficio de los demá s.
Daremos cuenta de có mo usamos nuestros talentos. Nosotros sabemos
que Dios es el que nos ha dado los talentos que tenemos. Y él nos
pedirá cuentas de có mo los usamos.
Los talentos que tenemos son inversiones especiales de Dios en
nosotros. É l nos da los talentos específicos que concuerdan con el plan
específico que él tiene para nuestras vidas.
Ya que servimos a Dios por amor y de forma voluntaria, no vamos a
pensar que rendirle cuentas se convierta en una carga para nosotros.
Es justo que Dios, a cambio de su interés especial y personal en
nuestras vidas, pida que le rindamos cuentas de có mo usamos los
talentos que él nos da.
Es importante saber que nuestro Señ or nos recompensará . En la
pará bola de Jesú s, el siervo perezoso só lo se fijó en la severidad de
Dios con los infieles. Este siervo infiel no se fijó en las abundantes
recompensas que Dios les da a los mayordomos fieles.
En cambio, los dos siervos fieles que habían multiplicado los talentos
que su señ or les encomendó pudieron escuchar las benditas palabras:
“Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te
pondré; entra en el gozo de tu señ or” Mateo 25.21.
El gozo de nuestro Señ or vale mucho má s que los dos o cinco talentos
extras que él nos da al esforzarnos en su obra. Nuestro Señ or es muy
tierno y compasivo con los mayordomos fieles y él continú a
derramando sus bendiciones sin medida sobre sus vidas. Si le somos
fieles mayordomos.
En la pá gina 47 del libro la mayordomía encontramos un titulo que lo
personal me intereso mucho al leerlo.
Titulo: el llamado de Dios, es a reordenar su casa en perspectiva de la
casa de Dios.
Dios toma de nuevo la iniciativa e invita a su pueblo a hacer cambios,
invita al pueblo de una manera específica y su invitació n es, reordenar
tus prioridades en torno al uso de nuestras habilidades, capacidades,
recursos y títulos que tengamos.
La invitació n del profeta para el pueblo, es diná mica, activa, Hageo 1:8
Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella
mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho Jehová .
Dos palabras “sube y trae”. Dios les dice recuperad los dones, los
recursos, recupera la prioridad en el propó sito de reconstruir la casa
de Dios, es decir pon toda tu vida en perspectiva del reino de Dios, el
pueblo de Israel veía la casa, pero también surgía nuevas imá genes de
su mente, una nueva casa, “su propia casa”, y literalmente pasaba de la
“casa de Dios” y optaba por otra.
El llamado de Dios, entonces, es a reordenar su casa en perspectiva de
la casa de Dios. Romper la dicotomía y tenció n entre el servicio al
Señ or y el trabajo secular, quizá s este cambio seria una acció n prá ctica
de buena mayordomía para el uso adecuado de nuestros dones.
Muchas veces como creyentes a veces nos acostumbramos en nuestro
silló n espiritual y cada añ o nos acomodamos má s pero el Señ or nos
está llamando para levantarnos y poner por obras los Dones que nos
ha dado.
Principalmente a los que ya nos hemos dado cuenta cual es nuestro
don, independientemente es importante de ponerlo por obra aquí
personalmente me siento muy contento porque siento que uno de mis
dones es bendecir a la gente.
Y gracias a la ayuda de Dios y de un grupo de mujeres en nuestra
iglesia nos hemos puesto a trabajar en este añ o 2021 y hemos logrado
bendecir a mucha en otro país dando víveres, ropa y todo lo que se
trata de las primeras necesidades.
Como pastor estoy sú per agradecido con este tema que ha sido de
mucha bendició n para mi vida y creo que hoy má s que nunca me estoy
dando cuenta, que es mi llamado y cuá les son los donde que tengo en
mis manos, me levantare y iré a poner por obras para no desperdiciar
ni unos de ellos porque sé que entregare cuanta un día al Dueñ o.
He llegado a entender que este es un camino muy hermoso, donde el
cristiano se encuentra con momentos de alegría, sueñ os cumplidos y
metas alcanzadas en el propó sito y la voluntad de Dios.
Un camino donde hemos sido testigos del poder de Dios y de grandes
milagros, donde hemos visto su mano moverse de una manera
sobrenatural en mi vida y familia.
Seguiré mi carrera con gozo. Este es una de los temas que encontramos
en este estudio del la carrera con gozo, Hageo 1:12 el pueblo escucho la
voz, esta es una respuesta del pueblo. Cuando oyó al profeta, cuando
recibió palabra de Dios, su actitud fue escuchar
Pareciera ser mi caso como la del pueblo que escucho al profeta ahora
como dije de má s antes me estoy dando cuenta de los talentos que Dios
ha puesto en mis manos.
Dios les bendiga!
By Fredy Romero