Análisis de la Ley 46 de 1923
Análisis de la Ley 46 de 1923
Titulos valores
ID:0000183472
PRIMER CORTE
MIERCOLES 21 DE JULIO y MIERCOLES 28 DE JULIO
- MECANISMO TRIANGULAR
o En esta operación, hay un SUSCRIPTOR – GIRADOR O LIBRADOR- quien ordena a un
GIRADO O LIBRADO que pague una suma de dinero a un primer acreedor del título –
TENEDOR-
ESO SE DENOMINA GIRO O LIBRAMIENTO – esas palabras no se usan en las
promesas de pago.
o Ese giro compromete AL GIRADOR O LIBRADOR, pero no al girado o librado. El girado o
librado SOLO se obliga si produce su ACEPTACIÓN, vinculándose de forma cambiaria. Esta
aceptación se da cuando el girado o librado tiene una razón jurídica para atender la orden
que se le dirige.
Por mucho tiempo se consideró como ELEMENTO NECESARIO de las ORDENES DE PAGO la
PROVISIÓN, o sea, LA EXISTENCIA DE FONDOS EN PODER DEL LIBRADO O GIRADO
Leidy Johana Gamboa Davila
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PERTENECIENTES AL LIBRADOR O GIRADOR; ese debito era la razón económica, la causa por la cual
el girado o librado aceptaba las órdenes de pago emitidas por el girador o librador.
Al aceptante – o también denominado librado o girado – la ley de título valores lo denomina como principal
obligado, pero el autor prefiere reemplazarla por OBLIGADO EN VIA DIRECTA, porque NO SOLO EL
ACEPTANTE ESTA PRINCIPALMENTE OBLIGADO FRENTE AL TENEDOR, sino que todos los
suscriptores lo están de la misma manera, por lo que dicho tenedor puede enderezar el cobro contra
cualquiera de los suscriptores, contra alguno de ellos o contra todos a la vez (art. 785 CCo)1
- Aquí, una persona llamada OTORGANTE se obliga de forma directa para con el primer tenedor
o Las promesas de pago comportan un sistema BILATERAL con la participación inicial de
solamente DOS partes: el otorgante y el tenedor.
Pero OJO, las relaciones cambiarias derivadas de un título valor pueden implicar el
vínculo de una serie adicional de partes en la medida en que el titulo circule por
ENDOSO, o cuando participan 3ros garantes like los AVALISTAS o FIRMANTES A
FAVOR
- Especies de promesas de pago
o El pagaré
o El bono de prenda
o Los bonos de emisión masiva o serial
o Los certificados de depósito dinerarios
o Las acciones
o Los certificados de depósito en almacenes generales
o Las cartas de porte
o Los conocimientos de embarque.
2.- Otros criterios de clasificación.
1
ARTÍCULO 785. <TENEDOR DEL TÍTULO - EJERCICIO DE LA ACCIÓN CAMBIARIA>. El tenedor del título puede ejercitar la acción
cambiaria contra todos los obligados a la vez o contra alguno o algunos de ellos, sin perder en este caso la acción contra los otros y
sin obligación de seguir el orden de las firmas en el título.
Leidy Johana Gamboa Davila
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2
ARTÍCULO 619. <DEFINICIÓN Y CLASIFICACIÓN DE LOS TÍTULOS VALORES>. Los títulos-valores son documentos necesarios
para legitimar el ejercicio del derecho literal y autónomo que en ellos se incorpora. Pueden ser de contenido crediticio,
corporativos o de participación y de tradición o representativos de mercancías.
Leidy Johana Gamboa Davila
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ii. El tenedor se legitima con la sola exhibición del título y presumiendo que lo ha obtenido
de forma normal.
b. Títulos a la orden
i. Deben ser objeto de una enajenación solemne a través del endoso, que debe contar, al
menos, con la firma del endosante.
ii. El tenedor se legitima con la exhibición y presumiendo que ha recibido el titulo tras una
cadena ininterrumpida de endosos que han partido desde el creador del título y ha llegado
hasta él.
c. Títulos nominativos
i. Debe contener la firma del endosante, la entrega, y la inscripción en un libro de control
que lleva el creador del título.
ii. El tenedor se legitima habiendo recibido el titulo tras una cadena ininterrumpida de
endosos y una cadena ininterrumpida de inscripciones.
Los títulos son necesariamente circulatorios, pero ellos pueden NO CIRCULAR cuando el tenedor no haya
hecho ejercicio de su FACULTAD de poder enajenar fácilmente su derecho. La circulación es un DERECHO
que tiene el tenedor, pero no es un deber.
c. EN CUANTO AL VÍNCULO CON EL NEGOCIO JURÍDICO QUE LES DA ORIGEN
Los títulos valores no nacen de forma ESPONTANEA, sino que se derivan de relaciones jurídicas anteriores.
Todos los títulos tienen origen en una relación jurídica.
Ahora bien, si la naturaleza de esa relación jurídica es de cualquier naturaleza, hablaremos de que el titulo valor
es abstracto, pero si es de carácter especial y necesario, hablaremos de que es casual.
a. Abstractos
i. Algunos autores dicen que los títulos valores SIEMPRE son en abstracto porque no se
requiere que en el titulo se exprese la relación jurídica de la que proviene. Y además, en
la media en que van circulando los títulos valores pues se van independizando de la RJ
ii. Para los derechos del tenedor final es indiferente la relación jurídica que dio origen a ese
título valor.
iii. La naturaleza de la relación jurídica puede ser cualquiera que haya dado origen a la
obligación de pagar una suma (de contenido crediticio) de dar una cuota o participación
(corporativa o de participación) o de entregar mercaderías (tradición o representación de
mercaderías).
iv. Hacemos referencia a que es indiferente la relación de la cual proviene el título
1. Pagaré
2. Cheques
3. Letra de cambio
b. Causales
Leidy Johana Gamboa Davila
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i. OJO aquí no hablamos de causal relacionado con la teoría de la causa (motivo que induce
a un acto o contrato) sino que hace referencia a que el titulo se reputa como causal con
independencia de los motivos, solo por nacer en una relación jurídica determinada.
ii. Hay títulos que DEPENDEN de determinadas relaciones jurídicas, sin que puedan tener
origen en causas distintas, como por ejemplo las acciones societarias dependen de un
contrato social.
El titulo puede CIRCULAR en razón de cualquier RJ sin que eso cambie su característica de título valor
ABSTRACTO o CAUSAL.
d. EN CUANTO A LA FORMA DE EMISIÓN
o Sencilla – Firma
o Compleja - Indicación de la condición en que se firma, la fecha en que se procede, etc. - es lo
más recomendable-
El acreedor – TENEDOR- puede enderezar su cobro CONTRA CUALQUIERA de los obligados, contra
cualquiera de quienes haya suscrito el título, contra todos, o contra algunos.
- Si uno de esos obligados PAGA, tiene derecho a REPETIR, a recobrar lo pagado contra los suscriptores
o signatarios anteriores hasta llegar al obligado en via directa.
o SOLO CUANDO EL PRIMER OBLIGADO U OBLIGADO EN VIA DIRECTA PAGA,
EL TITULO DEJA DE DAR LUGAR AL DERECHO DE HACERLO EFECTIVO
MEDIANTE PROCEDIMIENTO EJECUTIVO.
o Este tipo de responsabilidad defiende la circulación de los títulos y da más confianza.
¿Cómo funciona la cadena de responsabilidades?
a. Órdenes de pago
i. PRIMER OBLIGADO U OBLIGADO EN VIA DIRECTA– el aceptante, cuando
haya surgido la aceptación
ii. SEGUNDO OBLIGADO – El girador o librador – Pero ojo, si no hubo aceptación por
parte del girado o librado, el primer obligado sería el girador o librador.
iii. TERCER OBLIGADO Y CONSECUENTEMENTE – endosantes, en el orden en que
hayan endosado.
b. Promesa de pago
i. PRIMER OBLIGADO U OBLIGADO EN VIA DIRECTA – el otorgante de la
promesa, quien haya creado y emitido el título.
ii. SEGUNDO OBLIGADO Y SIGUIENTES – endosantes, en el orden en que hayan
endosado.
OJO – Los endosantes pueden endosar de manera CUALIFICADA, o sea, sustrayéndose de la responsabilidad
cambiaria que en otras condiciones le corresponde.
4.- Diferencias entre las relaciones jurídicas causales y las cambiarias.
El título valor expresa, de forma total o parcial, alguna de las consecuencias de un negocio jurídico, en razón
del cual SE CREO Y EMITIO ESE TITULO VALOR.
Esa relación permanece VIVA a través de la vida del instrumento, hasta que haya sido pagado o solucionado,
por ejemplo, un pagaré, título de contenido crediticio, puede ser expresión de contrato de mutuo -- Ahí la
relación causal es el contrato de MUTUO; pero una vez emitido el título, el pagaré, se crea una relación
CAMBIARIA, paralela al principio y distinta de las relaciones jurídicas causales– unas y otras pueden
SUBSISTIR hasta tanto los instrumentos respectivos hayan sido cancelados.
Leidy Johana Gamboa Davila
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La ley permite que el TENEDOR use una u otra de esas relaciones jurídicas conforme le convenga más,
normalmente acudirá a exigir la relación CAMBIARIA porque le implica mayores ventajas, porque ese título
puede ser negociado o descontado con una entidad financiera y teniendo en cuenta el mérito ejecutivo del título.
PERO OJO el tenedor sí o sí debe escoger una de las dos vías, no puede hacer uso de ambas
SIMULTANEAMENTE, lo que podría hacer seria proponer una acción de cumplimiento del negocio causal
como pretensión principal y subsidiariamente la satisfacción del pago.
Cuando se crea un título valor, coinciden en cabeza del PRIMER TENEDOR la RJ causal y cambiaria.
Pero a medida que el titulo circule, se van creando RJ DISTINTAS, una por cada uno de los pasos en la
circulación del título – SE MANTIENE LA RJ ORIGINAL, SOLO QUE SE AMPLIA CON NUEVOS
DEUDORES PORQUE LA CIRCULACIÓN, A TRAVÉS DEL ENDOSO, VINCULA A MAS
SUSCRIPTORES.
- El tenedor no puede hacer uso de las relaciones causales en las cuales NO haya participado, además, si
es un tenedor de buena fe exenta de culpa (que se presume) no se le pueden discutir las
consecuencias derivadas de las relaciones causales anteriores en las que no haya participado, por
lo que tiene un derecho libre de los vicios que puedan derivar de las RJ causales ANTERIORES a las
suya.
o Los títulos valores si permiten transferir un derecho mayor al que le corresponde.
Un tenedor, con un título viciado en virtud de la relación causal por la cual lo adquirido,
puede, estando el sometido a que le propongan excepciones por la adquisición, en la
medida en que negocie el titulo con un tenedor de buena fe exenta de culpa,
CONSTITUIR A ESTE ULTIMO EN TENEDOR DE MEJOR DERECHO, que no
puede ser objeto de las excepciones o medio de defensa que habrían podido proponer
contra el enajenante
OJO ACÁ NO HACEMO SREFERENCIA A LA TEORIA DE LA CAUSA – Las relaciones jurídicas
causales tienen que ver con las relaciones jurídicas que hayan dado lugar a la creación o a las negociaciones del
título, por lo que estas operan en la esfera externa, propia del derecho y NO en el ámbito interno, que solo
puede ser materia de la MORAL (motivos que inducen al acto o contrato)
sentidos que nos lleve a otra realidad distinta de él; de ahí la exigencia del valor representativo o declarativo.
TODO MEDIO PROBATORIO DEBE CUMPLIR ESA FUNCIÓN: Dar a conocer una realidad distinta de
el – son documentos además de los escritos, los planos, los dibujos, las fotografías, las grabaciones, las cintas
cinematográficas, los discos, etc-
El título o instrumento ES UNA ESPECIE del termino más amplio que denominamos documento. OJO --> De
tratarse de un medio de prueba escrito, el título o instrumento debe ser fácilmente manejable --> mientras un
escrito colocado en un muro o en una lápida adosada a un inmueble, puede ser un medio escrito, no sería un
título o un instrumento, por carecer de facilidad en su manejo o en su circulación.
Los títulos-valores, son, evidentemente, un medio de prueba del derecho que en ellos se expresa, mejor aún,
que en ellos se incorpora
Los títulos-valores, siendo un medio de prueba, esto es, una realidad física que nos lleva al conocimiento de
unos derechos que en ellos se expresan, son mucho más que medios de prueba. En efecto, estos están destinados
a producir un conocimiento, un convencimiento de una realidad distinta de ellos mismos. Los títulos-valores,
además de dar lugar a este conocimiento, a este convencimiento, terminan siendo una representación del
derecho o de los derechos que expresan, representación que no puede disociarse del documento mismo
- AD PROBATIONEM o PROBATORIOS
o Cuya función es simplemente la de demostrar la existencia de un derecho, que tiene vida con
independencia de su prueba.
Leidy Johana Gamboa Davila
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o Como podría ser un contrato de compraventa de un bien mueble, un documento de esta clase
sirve para demostrar la realidad de dicho contrato, realidad que, sin embargo, puede demostrarse
por cualquier otro medio de convicción -porque ese cto es consensual entonces se perfeccionó
con la voluntad de las partes-
- AD SOLEMNITATEM o CONSTITUTIVOS
o No solamente prueban la existencia de una determinada relación jurídica, sino que son
necesarios para que ella haya nacido a la vida del derecho
o Cumplen doble función
Tienen el mérito probatorio que corresponde a toda suerte de documentos, en tanto es un
requisito indispensable en su definición
Tienen el mérito adicional de ser constitutivos, es decir, que de su existencia depende la
de la relación jurídica respectiva.
OJO
o una vez se haya producido el cumplimiento de dicha solemnidad a
través de la confección del escrito, cumplimiento que puede
demostrase de otra manera que, con su exhibición, ya la relación
jurídica nació a la vida del derecho, aunque el documento luego
desaparezca.
- AD LEGITTIMATIONEM o de LEGITIMACIÓN.
o Tienen un mérito probatorio, demostrativo; siendo igualmente constitutivos, porque sin
ellos la respectiva relación jurídica, al menos con la característica de título-valor, no habría
nacido a la vida del derecho,
o Son además indispensables para el ejercicio de las facultades que representan.
o Sin la posesión material de ellos no es posible pretender ejercer los respectivos derechos;
sin su exhibición no es dable hacer valer los derechos respectivos. De esta especie, además de
los títulos-valores, son las unidades monetarias, cuyo poder de compra no puede aprovecharse si
no se cuenta físicamente con ellas; los boletos de ingreso a espectáculos, cuya posesión y entrega
son necesarias para usar del derecho respectivo; etc.
Los títulos valores son documentos ESCRITOS --> eso no se cumple necesariamente con hacerlos constar en
un trozo de papel --> también está la POSIBILIDAD de que consten en medios MAGNÉTICOS como resulta
de la ley 527 de 1999 (ley de comercio electrónico) en la cual se regula el valor probatorio de las inscripciones
magnéticas.
- Son realidades físicas que materializan, por así decirlo, derechos que, en su condición de tales, son
de suyo incorporales
El aprecio más relevante de los bienes muebles está estrechamente ligado con la facilidad de su circulación.
A través de los títulos-valores se logra que esta circulación se facilite enormemente cuando, en
lugar de necesitarse un manejo físico, éste se hace a través de instrumentos que lo reemplazan y
que, en su condición de tales, pueden pasar de mano en mano con gran facilidad, sin que se
requiera que los derechos representados, que en materia de títulos-valores denominaremos como
incorporados, deban movilizarse igualmente en cada una de estas transacciones
Lo que puede suceder con un cultivador de papa en el departamento de Nariño, cuando recoja su
cosecha y quiera sacarla a la venta en mercados más atractivos que los propios de su región. Si
bien tiene la posibilidad de desplazar los tubérculos hasta la capital del país y negociarlos allí a través de
Corabastos, trayendo físicamente su cosecha, que puede alcanzar varias toneladas, más fácil le es
llevar esta misma cosecha a un Almacén General de Depósito en su domicilio y obtener un
documento representativo de la misma, con el cual pueda desplazarse hasta la Bolsa de Productos o
Bolsa Mercantil en Bogotá y negociar allí su cosecha, entregando físicamente, no el resultado de ella,
sino un documento representativo de la misma
De forma paralela al principio de FACILITAR LA CIRCULACIÓN DE LA RIQUEZA MUEBLE está el
principio de PROTEGER LA BUENA FE DE QUIENES PARTICIPEN EN DICHA CIRCULACIÓN.
Para que la riqueza mueble pueda circular a través de instrumentos que la representan, es necesario que todos
los sujetos del derecho que intervengan en dicha circulación tengan seguridades suficientes de que la
buena fe con la cual participen les será respetada y que, en general, no pueden esperar sorpresas.
Pese a la regla de que “conocida claramente la intención de los contratantes, debe estarse a ella más que a
lo literal de las palabras”, en materia de títulos valores el principio se invierte, toda vez que la circulación
del título aleje a los extremos del mismo, para llevarnos a que podamos afirmar exactamente lo contrario:
con independencia de la intención de quienes hayan intervenido en la creación y circulación del título, el
respectivo acreedor, que en este terreno denominamos como tenedor, debe atenerse es al contenido literal,
físico, de las inscripciones que consten en el documento.
También esa regla de que nadie puede transferir a otro más derecho de aquel que tiene, eso no se cumple en
títulos-valores. En el caso de los títulos-valores, el respectivo tenedor o acreedor puede tener un derecho
viciado por alguna circunstancia, a pesar de lo cual, si el instrumento se desplaza y llega a manos de otro
acreedor o tenedor que actúe de buena fe exenta de culpa, este último tendrá un derecho purificado del
vicio anterior. Así, el enajenante del título estaría, con todo, transfiriendo al adquirente un derecho mejor que
aquel que tenía.
La propiedad legítima de los títulos-valores, empalma con aquello que el régimen jurídico contempla respecto
de la circulación de los bienes muebles no sujetos a registro. La adquisición de buena fe y en condiciones
normales de apariencia, lleva a que dicha adquisición deba ser respetada, con independencia de los
problemas que puedan haber existido en el título o en los derechos del respectivo enajenante
Leidy Johana Gamboa Davila
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la ley misma (artículo 631 C. de Co.), contempla hipótesis como aquella de que un título haya sido alterado
en su contenido, estableciendo que los signatarios anteriores se obligan conforme al texto que
suscribieron, pero que los posteriores al tenor del texto adulterado
Siendo los títulos-valores, como lo son, documentos eminentemente circulatorios, creados precisamente para
circular, de manera tal que a falta de esta característica no merecerían el calificativo de tales (artículo 645 C. de
Co.), debe protegerse esta condición aceptando una cierta prelación de la forma, de la apariencia que se crea
a través de ellos, por sobre la realidad material de las respectivas relaciones jurídicas.
banco, en desarrollo de autorizaciones dadas por el respectivo consejo municipal, es un título-valor y también
un documento público, por haber sido firmado por un funcionario en ejercicio de sus funciones.
No significa lo anterior que pueda crearse un título-valor a través de una escritura pública de carácter
notarial, toda vez que en este caso el original quedaría incorporado al correspondiente protocolo y no
tendría la característica de circulatorio que le corresponde, según las exigencias del articulo 645, es posible
si que el estado, como lo ha hecho con frecuencia, emite títulos circulatorios, por ejemplo bonos u otros títulos-
valores de emisión masiva, con los demás requisitos propios de los títulos-valores, estos instrumentos tendrían
el caracter adicional de documentos públicos.
El principio de la instrumentación exige, adicionalmente, que se trate del documento originalmente
suscrito, en la medida en que este está llamado a circular, de modo tal que, en caso de admitirse copias, aún
aquellas que tienen el mismo valor probatorio del original, conforme a lo estipulado por el articulo 246 del
código general del proceso, se correría el incuestionable riesgo de que circularan separadamente y cayeran en
manos de distintos tenedores de buena fe exenta de culpa, quienes tendrían, entonces, un derecho autónomo, es
decir, independiente de circunstancias anteriores, en las cuales ellos mismos no hayan participado, siendo por
consiguiente inmunes frente a excepciones distintas de las contempladas en el articulo 784
El suscriptor obligado podría verse constreñido a cancelar el documento a un número plural de personas,
en la medida en que cada una de ellas estuviera provista, a través de una circulación independiente, de
diferentes ejemplares del mismo título. Por estas razones la doctrina y la jurisprudencia, como se verá
cuando se estudie el principio derivado o consecuencial de la incorporación, han rechazado siempre la
posibilidad de que un título-valor pueda constar en varios ejemplares, exigiendo que se trate de un instrumento
único.
2. Principio de la unidad material o documental
"En el derecho moderno la circulación de las cosas muebles está regida por el principio de la protección A la
posesión de buena fe”. Esta protección, para el caso de los documentos destinados A circular, como son los
títulos-valores, implica la exigencia del principio que se estudia, que podría enunciarse diciendo que el título-
valor debe significar una unidad documental, de tal manera que en su proceso circulatorio se tenga
siempre la certeza de que el documento que se recibe es completo, no solo en el sentido de no carecer de
nada, sino igualmente en el de no existir manifestaciones adicionales.
La circulación cambiaria implica la exigencia de que haya una unidad documental, en forma tal que los
diferentes poseedores de un título tengan siempre la seguridad de que allí esta todo cuanto corresponde A su
derecho Y de que no es posible que dicho título haya circulado solo de manera parcial.
Para el caso de los títulos-valores, la unidad que se exige debe ser de carácter material, de tal manera que
exista un solo documento Y que este no pueda circular sino en su integridad total.
Dicha unidad no significa, necesariamente, que las declaraciones de carácter cambiario deban constar en
una sola hoja de papel, en la medida en que dicha unidad se obtenga por una de dos vías distintas, A saber:
A. Una unidad de carácter físico, que implica que las diferentes partes del título esten adheridas, de tal
manera que no puedan separarse sin detrimento de la regularidad externa del respectivo documento,
Leidy Johana Gamboa Davila
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como ocurriría cuando distintas hojas de papel se pegan entre sí de manera tal que resulten muy
dificilmente separables.
B. Una unidad lógica o intelectual, derivada de la circunstancia de que las diferentes piezas que compongan
un mismo documento se correlacionen entre ellas, en forma que no sea posible entenderlas o aceptarlas
aisladamente, o cuando existen referencias de una hoja a otra, o de una parte a otra, que indican, sin
lugar a dudas, la necesaria correlación entre ellas, que impide que puedan circular de manera separada.
El requerimiento de que se trate de un solo título; se nos expresa, para una serie de actos jurídicos, la necesidad
de que ciertas inscripciones consten en el título mismo O "en hojas de papel adheridas", como ocurre con la
aceptación (articulo 685), con el aval (A pesar de la excepción admitida); asi mismo, para el caso del protesto
de los cheques, se exige que este conste en el titulo mismo (articulo 727); de otra parte, las limitaciones A la
negociabilidad (articulo 715) deben constar en los cheques mismos; etc.
Una sola excepción acepta nuestro régimen cambiario al principio de la unidad material, excepción que se
contiene en el artículo 634, relativo al aval. En esta norma se admite, de manera expresa, que dicha garantía
cambiaria se otorgue igualmente "por escrito separado en que se identifique plenamente el título cuyo
pago total O parcial se garantiza (...)" -- esto ha producido no pocos problemas, en la medida en que el título
puede circular Y no informar A su tenedor de la existencia de dicha garantía, en términos tales que se
halle imposibilitado para hacerla valer, por ignorar la existencia de la garantía otorgada. Por este camino, se
vulneraría el principio de protección A la buena fe que debe regir toda esta materia.
En otras palabras, lo cambiario es aquello que circula como una unidad material, sin perjucio de que
paralelamente puedan existir institutos distintos que respalden igualmente el pago de un título-valor,
institutos que no son de carácter cambiario Y que, por consiguiente, no están sometidos al regimen específico
de esta clase de documentos.
Esta licencia de que el aval pueda constar en hoja separada, asi en ella se identifique completamente el título
avalado, no es propia del proyecto intal, el articulo 16 del proyecto, equivalente al 634 de nuestro código de
comercio, se limita A exigir que "el aval deberá constar en el título mismo O en hoja adherida A él” .
Esta unidad material que venimos estudiando, que exige que todo el contenido de un título-valor conste en un
solo documento, no se opone A la existencia, reconocida por muchos autores, de literalidades complementarias,
en la medida en que estas sean, como se verá en el principio siguiente para ciertas informaciones que despejen
incertidumbres relativas en los títulos-valores, públicas Y oponibles A cualquiera.
Esta literalidad se presentan de manera particular, aún cuando no exclusiva, en el caso de las acciones, en el
cual los derechos del accionista no dependen tan solo del contenido del mismo título, sino tambien del contrato
social, de las decisiones de la asamblea Y de los administradores, del balance social, etc
Este principio es muy propio de los títulos negociables, para que resulte posible su circulación y, a la vez, se
proteja adecuadamente la buena fe de los sucesivos tenedores. Podría enunciarse expresando que los derechos
Leidy Johana Gamboa Davila
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incorporados en los titulos-valores deben ser de tal naturaleza que por sí mismos no ofrezcan ninguna
clase de dudas, ni en cuanto a su existencia, ni en cuanto a sus alcances, ni en lo relativo a su exigibilidad.
Un proceso circulatorio requiere que las personas que sucesivamente intervengan en él tengan una clara visión,
a través de la literalidad del documento, de los alcances y de las circunstancias de su negociabilidad.
Ascarelli - "en el título de crédito obra de otra manera singularmente eficaz la exigencia de seguridad y de
certeza en las relaciones jurídicas, que es esencial y caracteristica en el derecho (...). esa necesidad de
certeza y de seguridad, de certeza en el derecho y de seguridad en su realización, es la que lleva a las partes a
crear y a perfeccionar instituciones que satisfagan tal exigencia (...) esta exigencia de certeza y seguridad la
satisface el título de crédito: certeza en la existencia del derecho, seguridad en su realización
Asquini - “el concepto de incorporación requiere, ante todo, que sea clara la nocion del derecho que se
incorpora en este (…) este derecho no es el derivado de la relacion juridica causal (...) a la cual normalmente la
emision del titulo se refiere (...), sino un derecho por sí mismo, derecho cartular o literal (...). el título de
crédito no solamente aisla, simplifica, esquematiza una parte de la relación juridica causal (...), para
darle fuerza de documentación o de prueba a esta obligación, sino que, para fines de la circulacion del
derecho correspondiente, da a tal obligación una individualidad distinta
Bonfanti “lo cambiario sería poco comprensible -y menos eficaz aún- si no estuviera acompañado por ese rigor
que define el esquema documentario de estos títulos. Desde el ángulo de nuestra costumbre mercantil, el pagaré,
el cheque, la letra de cambio están definidos y normados en forma detallista; constituyen esquemas bien
delimitados, cuya declaración cartular ha merecido la confianza -y receptibilidad- del comerciante
Los efectos de comercio (expresión francesa utilizada en el pasado por nosotros) deben implicar la indicación
de su valor. En el comercio se va de prisa, no se consigue que los negociantes, gentes apresuradas, acepten
corrientemente como numerario los escritos cuya sola lectura no sea suficiente para informarlos
fehacientemente sobre la acreencia que con ella se transfiere.
Escuti - "es imprescindible que en el documento se configure con precisión el contenido, la naturaleza y
extensión del derecho, lo que se obra principalmente por la literalidad, característica cartular referida a
los aspectos constitutivos del instrumento"
Entre las expresiones o menciones necesarias para cada título-valor típico, reglamentado por la ley, se exige la
orden o promesa incondicional de satisfacer el derecho incorporado. Por este camino, que elimina la
posibilidad de cualquiera clase de condiciones, sean suspensivas o resolutorias, se quiere que no exista
ninguna duda sobre la vida misma del derecho que se incorpora en el título.
La letra de cambio, el articulo 671 determina que esta debe contener la "orden de incondicional de pagar una
suma determinada de dinero", y más adelante "la forma del vencimiento"; por su parte, para el pagare, el
articulo 709 expresa que este debe incluir, "la promesa incondicional de pagar una suma determinada de
dinero", y luego, "la forma de vencimiento"; en cuanto corresponde al cheque, el articulo 713 exige que este
exprese "la órden incondicional de pagar una determinada suma de dinero", y el articulo 717 dispone "que el
cheque será siempre pagadero a la vista"; para los bonos, el articulo 754 ordena como menciones expresas las
del "valor nominal y primas", "tipo de interes", "monto de la emisión", "la forma, lugar y plazo para amortizar
el capital y los intereses", "las garantias que se otorguen", etc.; Para el caso del certificado de depósito y el
bono de prenda, el articulo 759 pide "una descripción pormenorizada de las mercancías depositadas, con todos
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los datos necesarios para su identificación, o la indicación, en su caso, de que se trata de mercancías
genéricamente designadas", asi como "el plazo del depósito" y "la estimación del valor de las mercancías
depositadas"; ademas de lo anterior, el articulo 760, para el caso exclusivo del bono de prenda, exige que este
exprese "el importe y la fecha de vencimiento del crédito que en el bono de prenda se incorpora"; para el
supuesto de la carta de porte y el conocimiento de embarque, se pide en el articulo 768 que se manifieste " la
descripción pormenorizada de las mercancías objeto del transporte y la estimación de su valor", de la misma
manera que "la indicación de los fletes y demás gastos de transporte, de las tarifas aplicables, y la de haber
sido o no pagados los fletes"; etc.
Eso indica la voluntad del legislador de que los alcances del derecho, además de incondicionales, sean precisos
o determinados, y nos están igualmente señalando esta misma voluntad referente a la exigüidad del
derecho incorporado, toda vez que las menciones citadas para el caso de los alcances de dicho derecho son
igualmente aptas para sostener su voluntad relativa a la necesaria previsión sabre la exigibilidad
correspondiente.
Del título-valor se desprende, necesariamente, una obligación clara, expresa y exigible, con pleno valor
probatorio, como lo quiere el articulo 422 del código general del proceso. Esta certeza o precisión del derecho
resulta indispensable para el proceso circulatorio que corresponde a los títulos-valores.
Nos hallamos frente a un principio que, en forma alguna, puede calificarse de absoluto, sino apenas de relativo,
en efecto, se requiere una certeza o precisión, capaces de dar un suficiente conocimiento de sus derechos a
todos los sucesivos tenedores del título, asi como a los jueces que puedan verse llamados a hacerlos efectivos,
en forma tal que se facilite la circulación y la exigibilidad del mismo y se proteja adecuadamente la buena fe
diligente de todos quienes participen en el proceso circulatorio y en las suscripciones del documento. Alcanzada
esta finalidad, nada se opone para que existan algunos grados de imprecisión o de incertidumbre relativos en el
texto mismo literal del documento, susceptibles de ser despejados a través de datos externos, públicos y
oponibles a cualquiera.
La anterior afirmación se corrobora con algunas normas contenidas en los artículos 672 y 673
del código de comercio, aparentemente solo predicables de la letra de cambio, pero extensibles por
remisión directa de la misma ley o por analogía a los demas títulos-valores. En efecto, respecto del pagaré,
encontramos que el artículo 711 hace aplicables a este las normas de la letra de cambio, en lo conducente; igual
cosa dispone el artículo 779 para las facturas cambiarias; el artículo 771 para la carta de porte y el conocimiento
de embarque; así como el artículo 766 para el certificado de depósito y el bono de prenda.
El art. 672 consagra la posibilidad de girar o crear letras de cambio con cláusulas de intereses a una tasa fija o
corriente. Si bien en el primer caso no existe la necesidad de recurrir a elementos de juicio extraños al
documento, no sucede lo propio con las tasas corrientes o de mercado, para las cuales la ley exige
certificaciones adicionales que son expedidas por la superintendencia financiera, como adelante se
estudiará. Lo propio puede predicarse de cláusulas cambiarias, igualmente autorizadas, obviamente dentro del
regimen general en la materia, que cuando son las impoerantes en el mercado requieren completarse con
certificaciones expedidas por la misma superintendencia.
La ley ha admitido la posibilidad general, expresamente prevista para los préstamos hipotecarios, pero con la
posibilidad de extenderla convencionalmente a otra clase de pactos, de que las obligaciones respectivas se
expresen en uvr (unidades de valor reajustable),
Leidy Johana Gamboa Davila
Titulos valores
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Uno de los casos posibles viene reglamentado por el articulo 756, inciso 2o., Que admite para los
bonos, ademas de una forma de vencimiento principal, la fecha estipulada en el titulo mismo, otra
supletoria y eventual, derivada de la circunstancia de que el respectivo bono resulte favorecido en los
sorteos que para tal efecto se encuentran previstos.
Aún cuando esta exigibilidad antes del termino final estipulado no derive del texto literal del título, no cabe
duda de que no crea incertidumbres para el tenedor, toda vez que, precisamente, él es quien conoce el
incumplimiento y quien, por consiguiente, está en condiciones de hacerlo valer. Lejos de hacer impreciso su
derecho, esta aceleracion lo refuerza y vigoriza.
Con todo, la admisibilidad de la clausula aceleratoria ha sido discutida por uno de nuestros tribunales
superiores (el de medellín), sosteniéndose la tesis de que esta clausula es ajena al regimen cambiario
propiamente dicho y que pugna con la certeza propia del título-valor. En adición a lo antes expresado
creemos, sin embargo, que la normatividad especial de estos documentos no rechaza, ni puede hacerlo, la
aplicación a ellos de toda otra disciplina de derecho positivo que no sea opuesta a sus normas
particulares. El régimen cambiario, no obstante su condición de especial, no es una ínsula en nuestro derecho,
sino una parte necesariamente armónica de él (articulo 30 del código civil).
Si bien antes expresamos que una exigibilidad referida a la muerte de una persona podria crear una
incertidumbre incompatible con la seguridad cambiaria, ahora sostenemos que si esta incertidumbre es de
término corto y de desaparición próxima, podria resultar aceptable.
En todos los casos anteriormente citados existe una relativa indeterminación, sea de
la cantidad por pagar, sea de la fecha de exigibilidad de la obligación incorporada en un
título-valor, sin perjuicio de lo cual el documento sigue gozando de certeza comercial y de precisión en los
derechos correspondientes, toda vez que tanto los suscriptores como los tenedores tienen forma de
despejar las relatives indeterminaciones de una manera sencilla, con apoyo en datos y elementos, si bien
extraños al título mismo, no por ello menos oponibles a todas las partes, en la medida en que son públicos
y de acceso y aceptación generales.
A. De contenido crediticio
a. Son los que incorporan la obligación de pagar una suma cierta o fácilmente
determinable de dinero, como ocurre en los casos de la letra, el cheque, el pagaré, etc.
La expresión "crédito", muy utilizado en el derecho comparado, consistente en la facultad de reclamar
de otro una determinada suma de dinero, que ordinariamente se le ha entregado a titulo de mutuo o de
anticipo o en alguna otra forma semejante.
Se entiende por crédito lo propio de tener fe o confianza en alguien, que corresponde a la raíz
etimológica latina de la palabra "credere", siendo por consiguiente una expresión de uso corriente en el
comercio para la concesión de plazos o el suministro de dineros que deben luego restituirse.
El contenido de los derechos correspondientes implica, como ya lo dijimos, la necesidad de pagar una
suma determinada o facilmente determinable de dinero.
No puede afirmarse de manera inversa que todos los créditos o derechos personales consten en
títulos-valores o que todos ellos puedan incorporarse en esta clase de documentos.
B. Corporativos o de participación
a. Los títulos "corporativos o de participacion", vienen a ser aquellos que implican un derecho
porcentual o una alícuota ideal en una universalidad, en un grupo de bienes o en un bien
concreto.
La superintendencia de valores a través de la resolución no. 1.394 de 4 de noviembre de 1.993, crean
una nueva clase de titulos corporativos, a través del mecanismo denominado "titularización". Este
último supone, para el caso que nos interesa, la posibilidad de que derechos de inversionistas
en fondos administrados por sociedades fiduciarias o por sociedades comisionistas de bolsa,
de una parte, o derechos en patrimonios autónomos constituidos sobre bienes de diversa
naturaleza, fideicomitidos a traves de una sociedad fiduciaria, se incorporen en documentos
negociables o circulatorios, para los cuales la resolución mencionada y sus antecedentes reconocen
la condición de títulos-valores.
Títulos de carácter corporativo --> el respectivo tenedor no hace uso de sus derechos de una
manera individual o aislada, como sucede en otros casos, sino en conjunto o "corporativamente"
con otras personas, que se hallan en sus mismas circunstancias de hecho y de derecho, solo que en
ambos casos con diferencias, no de carácter cualitativo, sino de condiciones meramente cuantitativas,
en la medida en que el monto e importancia de los respectivos derechos se establece a prorrata de la
participación correspondiente.
Se habla de derecho de participación, en tanto en cuanto el respectivo titular tiene la facultad de
recibir solamente parte de la universalidad, del conjunto de bienes o del bien concreto sobre el
cual recaen dichos derechos. A cada tenedor corresponde una porción alícuota del total, que comparte
con los demás tenedores en las mismas condiciones, salvo las relativas al tamaño de la porción
correspondiente.
Leidy Johana Gamboa Davila
Titulos valores
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Nada quitan a la circunstancia de que puedan emitirse otros títulos atípicos, como adelante se sostendrá,
igualmente de carácter corporativo de o participación, que impliquen el derecho cierto de tomar
parte, no solamente en una universalidad, como ocurre con las acciones y los certificados de
inversión, sino también en un bien concreto o en un conjunto de bienes específicos.
No obstante lo anterior, vale la pena considerar la circunstancia de los documentos que por la ley misma o, al
menos en la practica, han sido recibidos como títulos-valores y presentan algunas dificultades
para encajarlos en alguna de las tres categorias antes mencionadas, a saber:
5. Principio de la suscripción
Leidy Johana Gamboa Davila
Titulos valores
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El articulo 625 del Código de Comercio dispone que "toda obligación cambiaria deriva su eficacia de una
firma puesta en un título-valor (...)"
DE AHÍ se desprende este principio, cuyo enunciado podria presenterse sosteniendo que, mientras en el
regimen comercial es posible, por regla general, manifestar la voluntad de obligarse por cualquier medio
inequívoco (articulo 824), en materia cambiaria los compromisos respectivos solamente pueden adquirirse
mediante la firma o suscripción. En este sentido, bien puede afirmarse que la vinculación cambiaria del
suscriptor es un negocio juridico solemne,
El título-valor no es solamente un documento solemne, sino además de legitimación, en el sentido de que no
basta la solemnidad del escrito en su creación, sino que, además, es necesaria la exhibición del título para poder
ejercitar el derecho que en él se incorpora. La solemnidad de la firma de quienes se obligan no es la única que la
ley exige.
La palabra "suscribir" viene de la expresión latina "sub scrivere", que significa escribir debajo, es decir,
refrendar un determinado texto con una expresión inequívoca de voluntad, que está constituida por la firma de
quien por este camino manifiesta su aquiescencia con la literalidad previamente colocada.
La firma vincula al suscriptor con independencia de su voluntad interna de obligarse, ya que si ella falta y, con
todo, el texto aparece realmente suscrito, la fuente de la obligation vendria a ser, como lo anota la doctrina
italiana, la culpa del suscriptor, que firmó imprudentemente sin voluntad de obligarse, mas que el negocio
jurídico propiamente dicho.
FIRMA – ART. 826 -- "se entiende la expresión del nombre del suscriptor o de alguno de los elementos que la
integren o de un signo o símbolo empleado como medio de identificación personal" el Diccionario de la Real
Academia de la Lengua Espanola (op. cit.), el cual expresa que por firma debe entenderse "el nombre y
apellido, o titulo de una persona, que esta pone como rúbrica al pie de un documento escrito de mano propia o
ajena, para darle autenticidad o para obligarse a lo que en él se dice"
los tiempos modernos han venido imponiendo la firma mecánica, que nuestro Código de Comercio (articulo
827) acepta de una manera general en los casos en "que la ley o la costumbre lo admitan". Precisamente, en
materia de titulos-valores, un inciso del articulo 621 permite expresamente el uso de dicha firma mecánica que,
por lo demas, corresponde en muchos casos a costumbres mercantiles en la materia.
el mencionado inciso se refiere exclusivamente a la "firma del creador del titulo", no a la de suscriptores
distintos, con lo cual podría afirmarse que la norma expresa una voluntad restringida del legislador y que dicha
voluntad conlleva la exclusion de posibilidades distintas. Sin embargo, creemos que el inciso expresa tan sólo
aquello que es más corriente en el mundo mercantil, vale decir, que se use mecánicamente impresa la firma del
creador, sin eliminar otras posibilidades que puedan establecerse en virtud de la costumbre.
Nada dice el Estatuto Mercantil sabre los requisitos que debe llenar esta firma mecánica pudiendo, por
consiguiente, revestir cualquiera clase de modalidad, desde la impuesta tan sólo con un simple sello, coma reza
el articulo 665 del Código de Comercio para el endoso entre bancos, que no implica incuestionablemente
ninguna clase de seguridad, hasta aquella otra que resulta del empleo de máquinas particularmente complejas,
Leidy Johana Gamboa Davila
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sujetas a claves y a controles especiales, utilizables tan solo por la combinación de la voluntad de una
pluralidad de personas y que, por lo dermás, emplean plaquetas cinceladas a mano que estampan el
correspondiente signo gráfico.
Las necesidades de la vida moderna, especialmente en aquellas instituciones que se han visto obligadas a emitir
o suscribir en general titulos muy numerosos, han impuesto el uso de la firma mecánicamente impresa en
actividades bancarias y de seguros, en los pagos de prestaciones efectuados por las entidades de seguridad
social, en la emisión masiva de acciones y de otros títulos para el mercado bursátil, etc.
A las posibilidades anteriores debemos añadir aquellas derivadas de la ley llamada de “comercio electrónico”,
ley 527 de 1999, que permite el uso de medios digitales, contemplando diversas clases de suscripciones, hasta
llegar a aquella certificada, que es plena prueba
el articulo 621, en el cual se pide que todo titulo-valor lleve necesariamente como requisito "la firma de quien lo
crea". Por lo demás, la suscripción necesaria para negociar los títulos que necesitan de endoso, para avalar y, en
general, como lo expresa el artIculo 625, para adquirir cualquiera clase de obligación cambiaria.
tal como lo expresa un inciso del articulo 886, si alguno de los suscriptores no pudiere o no supiere firmar, lo
puede hacer otra persona a su ruego, dando fe de ello dos testigos e imprimiento en el documento las huellas
digitales o plantares del otorgante. Por lo demás, en el caso de los ciegos, la firma debe ser debidamente
autenticada ante Juez o Notario, en los terminos del articulo 828, previa lectura -obviamente en altavoz- del
respectivo documento por parte de quien lo autentica.
estableció la presunción de autenticidad en todos los documentos que reúnan los requisitos para ser títulos
ejecutivos, dentro de los cuales se encuentran los títulos-valores (artículo 244). Sin embargo, de acuerdo con el
criterio sentado por el articulo 5o. de la Ley 57 de 1.987, las normas de caracter general, a pesar de
que sean posteriores, no afectan las disposiciones especiales, como es la relativa a la firma de los ciegos,
que exige la solemnidad de la autenticación
la sola ilegibilidad no es óbice para llamar a responder al suscriptor, si por otros medios es posible determinarlo.
En caso contrario, nos encontraríamos ante un problema más practico que jurídico, toda vez que no nos
enfrentaríamos a la invalidez del título, sino a la imposibilidad de hacer efectivos los derechos
incorporados en él.
Plantea el profesor BERNARDO TRUJILLO CALLE la cuestión de si una firma falsificada u homónima da o
no validez a un titulo.
Es evidente que en el caso de la homonimia el titulo está debidamente suscrito, solo que el tenedor incurre en el
desacierto de exigir la respectiva obligación cambiaria a persona distinta de su verdadero suscriptor, con base en
la identidad de nombre. En todo caso, en esta hipótesis, el tenedor conserva su derecho con relación al
verdadero suscriptor y a todos los otros suscriptores que hayan firmado el título con responsabilidad cambiaria.
Leidy Johana Gamboa Davila
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En el supuesto de la firma falsificada, si bien esta no puede generar efectos contra aquel cuya firma se imitó, de
conformidad con aquello que se desprende del numeral 1o. del articulo 784 del Código de Comercio, resulta
válida la inquietud con referencia a los derechos de un tenedor, frente a suscriptores distintos, que hayan
adquirido ellos sí obligaciones cambiarias a través de su propia firma.
el título sí fue creado, en la medida en que se estampó una firma, así esta no pueda comprometer a aquel cuya
suscripción fue imitada, pero sí a quien suscribió falsamente, de la misma manera como se producen efectos
cambiarios, en los terminos del articulo 625, contra todos aquellos que suscribieron en otro momento el título,
en razón de la autonomia de las firmas que resulta del articulo 627.
el artículo 631 del Codigo de Comercio, norma que vincula a los suscriptores posteriores a una adulteracion al
texto que fue materia de suscripción, de acuerdo con el texto adulterado, de la misma manera que mantine la
obligación de quienes lo suscribieron antes de la adulteración, pero de conformidad con el tenor original del
título. Aún cuando la hipótesis desarrollada por el artículo no es exactamente la de falsedad en la firma, la regla
que se estudia ilustra suficientemente la voluntad del legislador en esta materia.
En nuestro concepto, en unos y otros se produce exactamente la misma consecuencia, es decir, la no vinculación
de la persona cuya firma se imitó y el compromiso cambiario de quienes antes o posteriormente suscribieron el
titulo creado o adulterado por esta via irregular. La solución dada por el artículo 631 es de carácter general para
todos los títulos-valores.
dicho sobre firma adulterada, puede extenderse a la firma del incapaz que, si bien no puede comprometerlo,
como resulta del texto del numeral 2o. del articulo 784, sí es susceptible de crear una apariencia sobre la
cual contraigan obligaciones válidas otros suscriptores.
6. Principio de la emisión
el titulo-valor solamente existe a partir del momento en que se haya verificado la entrega voluntaria de él, con el
ánimo de constituir un tenedor inicial; los sucesivos tenedores solamente lo serán en la medida en que, respecto
de cada uno de ellos, se haya verificado la entrega o tradición del documento.
Del art. 625 del Código de Comercio, según el cual "toda obligación cambiaria deriva su eficacia de una
firma puesta en un titulo-valor y de su entrega con la intención de hacerlo negociable conforme a la ley de su
circulación" (subraya y resaltado fuera del texto)
"cuando el titulo se halle en poder de persona distinta del suscriptor, se presume tal entrega", la circunstancia de
que la tradición se suponga o mejor aún se presuma, no impide que sea necesaria para la existencia del titulo-
valor
la emisión, como se la denomina en esta materia, es una entrega voluntaria, con el ánimo de constituir un
primer tenedor del título y con la posibilidad que a este se da de que lo haga circular a través de una eventual
cadena de tenedores.
la llamada "teoria de la creación", existe titulo-valor cuando el documento se suscribe debidamente por un
primer obligado y contiene, según lo exige el articulo 620 de nuestro Código de Comercio, todas "las
menciones" y Ilena "todos los requisitos que la ley señale". Por el contrario, de conformidad con la llamada
"teoria de la emisión", el titulo simplemente creado aún no genera efectos cambiarios, a pesar de estar
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debidamente suscrito por quien primeramente se obliga y a pesar de contener todos los requisitos legalmente
establecidos. Es, entonces, por consiguiente, necesaria adicionalmente la entrega o emisión correspondiente
Mientras el título no se encuentre en manos de un tenedor que pueda hacerlo valer, no existe la obligación
cambiaria. Esta, como se verá cuando se estudie el pricipio derivado o consecuencial de la necesidad, requiere
siempre la exhibición del título, exhibición que solamente la puede hacer el tenedor que cuente con la posesión
del título para que, a través de esta posesión, pueda legitimarse
la tradición consiste, no solo en el hecho físico del traspaso del control
sobre el bien correspondiente, desde el enajenante hasta el adquirente, sino tambien en la
circunstancia de que este traspaso, tal como rezan los articulos 742 y 743 del ordenamiento civil,
implique el consentimiento tanto del tradente como de quien adquiere por este modo.
En las condiciones que se expresan, la tradición viene a ser un hecho externo, que revela la voluntad
interna de constituir el derecho real respectivo en cabeza de un tercero, hecho externo que implica, lo
mismo que se vio atras para la firma o suscripción, una manifestación explícita de la voluntad interna de
constituir derechos en cabeza de alguien distinto de quien se obliga.
La tradición en nuestro regimen jurídico sigue al título, es decir, en materia de adquisiciones que derivan del
negocio juridico, al acto de voluntad del enajenante, aceptado por el adquirente, mediante el cual el primero se
desprende de un hecho real y lo constituye en cabeza del segundo o lo crea directamente bajo la titularidad de
este. En este caso empleamos la palabra “título” con un sentido distinto: el de la razón jurídica por la cual nace
la obligacipon de hacer la tradición.
El titulo consiste en la voluntad de las partes, es decir, en el negocio causal por el cual el tenedor del titulo
conviene con el adquirente las condiciones para el traspaso respectivo. Para el caso de los títulos al portador,
basta el sólo consentimiento de los respectivos interesados, es decir, la sola entrega y recibo voluntarios del
documento, que son suficientes para producir la traslación de los derechos de quien negocia en favor de aquel
que se convierte en tenedor del titulo. Por el contrario, en los títulos que requieren endoso, la tradición
respectiva resulta compleja, como adelante se verá, en la medida en que requiere, ademas del hecho mismo de
la entrega del título, la solemnidad previa del endoso. En otras palabras, la tradición supone el doble paso de la
inscripción que constituye el endoso y de la entrega propiamente dicha.
suscrito el titulo con el lleno de todos los requisitos, de conformidad con el articulo 620 del Código de
Comercio, no se puede predicar todavía la existencia de unos derechos cambiarios, los cuales derivaran de la
circunstancia de que el documento se ponga en manos de su primer tenedor, que este sea dueño de él y, por
consiguiente, pueda hacer efectiva su legitimación, su derecho de dominio.
no cabe duda de que el régimen cambiario vigente en nuestro pais se inclinó por la tesis de la emisión, no
solamente en virtud del texto del articulo 625 ya mencionado, sino por cuanto la norma del articulo 647 dispone
que el tenedor del título solamente se legitima cuando "lo posea conforme a su ley de circulación", es decir,
cuando lo haya recibido de acuerdo con dicha ley que, como lo veremos en su oportunidad, exige
siempre Ia entrega, circunstancia que, siendo claramente necesaria para los tenedores sucesivos, no puede dejar
de serlo para el primero de ellos.
Leidy Johana Gamboa Davila
Titulos valores
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incluyen una serie de menciones adicionales, varias de las cuales tienden, precisamente, a la satisfaccion de los
principios básicos o fundamentales que hemos venido estudiando, mientras otras constituyen normas especiales,
requeridas para cada uno de los títulos-valores reglamentados de manera particular
no es dable sostener que puede prescindirse de cualquiera de las formalidades específicamente exigidas por la
ley, ya que en esto consiste el principio de las menciones necesarias. Sin embargo, tampoco es el
caso de añadir requisitos que Ia ley expresamente no exigió y que solamente reposan en Ia imaginacion de
quienes los expresan, ni dejar de reconocer que el derecho cambiario es evidentemente formalista, pero en
ningún caso formulista, en el sentido de que no exige textos de carácter sacramental de los cuales no pueda
prescindirse.
Leidy Johana Gamboa Davila
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el formalismo cambiario debe aceptarse dentro de los precisos límites y linderos exigidos por la ley, sin
sobrepasarlos, sacrificando la intencion de las partes y sus respectivos derechos y obligaciones.
En nuestro sentir rige igualmente para el derecho cambiario, dentro de los límites de las formas requeridas, el
principio general según el cual es de preferir Ia interpretación de un texto que le de eficacia jurídica, a aquella
que deja inoperante Ia voluntad de quienes hayan intervenido en su elaboración y suscripción
la negociabilidad viene a ser el principio capital de los títulos-valores, en la medida en que informa a todos los
demás. Dicho de otra manera, el régimen cambiario se explica en Ia medida en que tiende a favorecer, como
antes se vió, Ia circulación de Ia riqueza mueble incorporada en esta clase de documentos.
el régimen cambiario, que es el que corresponde a la parte del Código que se invoca, solamente cubre a los
documentos que, reuniendo los demás requisitos, tienen una función circulatoria.
En las leyes de circulacion cambiaria se exige una expresión de carácter circulatorio. Así, respecto de los títulos
pagaderos al portador, su condición de tales implica su capacidad de circular, en tanto el derecho respectivo
puede ser invocado por cualquiera que tenga el instrumento en su poder. Luego, los llamados “títulos a la
orden”, exigen que se exprese en ellos está cláusula, o se indique que son transferibles por endoso, o se diga que
son negociables o se señale su denominación específica como título-valor. En otras palabras, la ley25 exige que
expresen, bajo cualquiera forma, su vocación circulatoria. Respecto de los títulos nominativos, la ley habla
expresamente de que su circulación, además de indicar que, de la misma manera como ocurre con los títulos a la
orden, debe hacerse por medio del endoso, les añade la exigencia de la inscripción del mismo
cuando se quiere indicar que un documento no es título-valor, porque no interesa a las partes esta connotación,
se suele hacer patente la respectiva circunstancia cuzando el anverso del documento con una leyenda en color
rojo que indica “NO NEGOCIABLE”, expresión esta que claramente indica que el documento reviste una
condición distinta de la propia de los títulos-valores.
Los documentos que venimos estudiando no son los únicos que revisten la condición de negociables o
circulatorios, como resulta de la última parte del artículo 888.
Ella se refiere a que los documentos escritos que lleven la cláusula a la orden, muy propia de los títulos-valores,
u otra equivalente, pueden desplazar los efectos previstos en el respectivo texto contractual, haciendo que “el
endosatario se sustituya al endosante en las relaciones derivadas del contrato”. La norma indica su cercanía con
el régimen cambiario, al señalar que esto ocurre aunque el documento respectivo no sea título-valor.
REGULARIDAD EXTERNA
Leidy Johana Gamboa Davila
Titulos valores
ID:0000183472
Lo propio de los títulos-valores, para facilitar su circulación, es que gocen de una apariencia externa correcta,
de manera tal que no susciten temores con su examen, con su apariencia. En efecto, un título con borrones,
tachonaduras, manchones, rasgaduras, al cual le falten partes de su materialidad, etc., lo normal es que despierte
desconfianza y se dificulte su circulación.
No se ttrata en este caso y esto debe quedar muy claro, que pretendamos que la regularidad externa sea un
principio básico o esencial,
podemos afirmar que el instrumento externamente irregular no puede constituir a quien lo reciba en estas
condiciones en un tenedor de buena fe exenta de culpa, figura a la cual la ley protege especialmente,
Por consiguiente, puede perderse la inmunidad del tenedor de buena fe exenta de culpa, que lo pone al abrigo de
cuanto pueda discutirse respecto de la creación o circulación de un título-valor, cuando en las relaciones
jurídicas que hayan dado lugar a dichas creación o circulación él no haya intervenido, pudiendo hacer efectivos
sus derechos a pesar de las consecuencias de tales relaciones, que sí podrían afectar los derechos de tenedores
que no revistan la misma condición.
con independencia de cuanto puedan discutir entre sí quienes estén vinculados a relaciones que hayan duda
lugar, como poco antes se expresó, a la creación o a la circulación de un título-valor, estas discusiones no
pueden afectar a esa figura especialmente protegida por el régimen cambiario que es el tenedor de buena fe
exenta de culpa, cuyo derecho, como adelante se verá, es autónomo respecto de las relaciones jurpidicas
anteriores a su situación, siempre que él no haya participado en ellas ni esté obligado a conocerlas.
Esta inocultable ventaja de su inmunidad, de su derecho autónomo, se pierde cuando negocia un título
externamente irregular y, por ello, necesariamente sospechoso, salvo que se cuente con una explicación
atendible sobre la mencionada irregularidad; por cuanto la irregularidad externa debe llevarlo a sospechar sobre
cuanto pudo haber ocurrido con el instrumento.
LUNES 9 DE AGOSTO
El autor CESARE VIVANTE introdujo a la lista de la Convención de Ginebra sobre letra de cambio el
principio de la incorporación, que antes no se tenía en cuenta.
Los cinco principios son:
a. Principio de la necesidad
b. Principio de la legitimación
c. Principio de la literalidad
d. Principio de la autonomía
e. Principio de la incorporación
Una parte de la doctrina establece que son títulos valores aquellos que respondan a los cinco principios
enunciado y que, por ende, el conjunto de esos principios constituye una definición de esos documentos. Para el
autor NO, para el autor, el examen entiende que la norma relaciona, no unos elementos esenciales, sino que
son unas consecuencias que se atribuyen a los instrumentos que ya están calificados como títulos valores.
Estos principios NO corresponden a cualquier documento o instrumento. La circunstancia de que legislador no
se haya tomado el trabajo de enumerar expresamente dichos principios básicos, no puede excusarnos de
explorar su existencia
P CONCEPTO Es un principio consecuente de la condición de instrumento
R necesariamente circulatorio, propia de los círculos valores (art. 645
I CCo).
N
C Los títulos valores, están destinados a circular, salvo por el cheque no
I negociable (715 CCo) siempre que en el instrumento se establezca una
P cláusula con esta limitación o que ella resulte de la ley misma (como
I en el cheque fiscal) -la ley habla de LIMITAR la negociabilidad, no
O suprimirla necesariamente, puede que sean negociables, pero de forma
restringida; pero también la limitación puede ser total-. A falta de la
D cláusula, el cheque es necesariamente negociable o circulatorio.
E
Ahora bien, hay un requisito importante en las obligaciones y es que las
L respectivas relaciones jurídicas se den entre sujetos concretos del
A derecho --> un acreedor debe saber quién es su deudor y un deudor
debe saber quién es su acreedor para que uno y otro puedan sacar las
N consecuencias de la existencia de la respectiva obligación,
E exigiéndola uno al otro y satisfaciéndola el segundo al anterior.
C
E La identificación de quienes forman el elemento subjetivo de la
S obligación no es necesario que se dé a través de TODA la existencia de
I la misma; pero sí debe producirse en un momento determinado para
D que tanto el deudor como el acreedor puedan comportarse como
A corresponde a sus obligaciones
D
En los títulos valores, si bien inicialmente el primer obligado conoce a
quién le emite el título, este conocimiento se desdibuja en la circulación
Leidy Johana Gamboa Davila
Titulos valores
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P
R
I Legitimar quiere decir que se tiene una situación protegida por la ley, lo
N legitimo es aquello que está conforme con el sistema jurídico en general
C
I El título-valor cumple con la función de legitimar a su tenedor para
P que haga valer, cuando corresponda el derecho incorporado; protege
I en todo sentido el derecho de ese tenedor.
O
D En materia de títulos-valores, tenedor se entiende como dueño o
E propietario del título y del derecho que en él se incorpora.
L CONCEPTO
A Legitimar se refiere a la protección que el régimen juridico da para hacer
L valer los derechos incorporados en el título; este principio habilito para
E hacer valer los derechos respectivos.
G
I El título-valor legitima a su tenedor para que ejerza los derechos
T incorporados y para que, si estos derechos no se le reconocen
I voluntariamente, él pueda acudir al poder jurisdiccional del Estado
M para reclamar que se le ampare en su derecho y para que se
A constriña a los suscriptores a cumplir con las obligaciones
C correlativas.
I
Ó DIFERENTES CLASES DE
Leidy Johana Gamboa Davila
Titulos valores
ID:0000183472
Simple tenedor
- Quien tiene el control físico del título, pero su control no es
legítimo y por ello no es verdadero dueño del instrumento, ni
siquiera de forma aparente, y ejerce ese control por cuenta de un
tercero.
- Para el dr. No es un verdadero tenedor, pero la ley no da otra
expresión.
Tenedor legítimo
- Es aquel que tiene el control físico del título, y que lo recibió
conforme a su ley de circulación, de una forma prevista por el
régimen de títulos-valores con lo cual está habilitado para el
ejercicio del derecho incorporado en su condición de dueño o
propietario del título
TENEDOR LEGÍTIMO
APARENTE
El tenedor legítimo es quien tenga en su poder el título y esté en
condiciones de exhibirlo (art. 624), habiéndolo recibido de conformidad
con su ley de circulación.
Pronunciamientos de la CSJ
- El poseedor del título, amparado por la apariencia de la
titularidad que le proporciona ser tenedor en debida forma, está
facultado frente a las personas que se obligó a través de la
suscripción para exigir el cumplimiento de lo debido.
JOAQUIN RODRÍGUEZ
- La legitimación es la posibilidad de que se ejercite el derecho
por el tenedor aun cuando este no sea en realidad el titular
juridico del derecho conforme a las normas del derecho común,
es un abandono de cualquier investigación que se pudiera hacer
sobre la pertenencia del derecho.
Art. 762
- El poseedor es reputado dueño, mientras otra persona no
justifique serlo.
FACULTADES DEL
TENEDOR LEGÍTIMO El tenedor simple (no es propietario ni aparentemente) solo puede tener
los derechos que derivan de un endoso restrictivo, de un depósito
confiado por el verdadero tenedor legítimo, de un mandato o de una
tenencia o posesión abusiva del título.
Siendo necesario que dicha aceptación conste dentro del cuerpo del título
o en un documento distinto, pero "adherido a él", el instrumento debe ser
aceptado y puesto en manos del girado para que este manifieste si acepta
o no la orden de pago que se le haya dirigido.
Para los demás títulos esa diligencia no se requiere, pero puede ser
necesaria si en el cuerpo del título consta expresamente la respectiva
exigencia (art. 607 cco)
CONCEPTO
P Corte constitucional
R Son esas condiciones literales que definen el contenido crediticio
I del título valor, sin que resulten oponibles las declaraciones
N extracartulares que no estén en el texto.
C
I Eso pretende que los títulos en sí mismos considerados
P expresen a plenitud el derecho de crédito que se incorpora, de
I tal forma que en condiciones de seguridad y certeza jurídica
O sirvan de instrumentos para transferir esas obligaciones con
absoluta prescindencia de otros documentos o convenciones
D distintos al mismo
E
L CSJ
A La literalidad determina la dimensión de los derechos y las
L obligaciones contenidas en el título valor, permitiéndole al
I tenedor atenerse a los términos del documento sin que se le pueda
T oponer excepciones distintas a las que surjan de él.
E
Leidy Johana Gamboa Davila
Titulos valores
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MUCI-ABRAHAM
CONTRADICCIONES Y
VACIÓS EN LA
LITERALIDAD El legislador ha querido que el principio de la literalidad que venimos
tratando, así como el de la precisión o certeza del derecho incorporado,
no den lugar a que el título no proteja suficientemente los derechos
del respectivo tenedor ante una aplicación excesivamente rigurosa de
estos principios
- Art. 672 CCo: Permite que las letras de cambio y por ende los
demás títulos valores de contenido crediticio no se afecten por la
inclusión en ellos de cláusulas de cambio o de intereses, sean
estas a tasa convenida o a tasa corriente o de mercado.
- Art. 675 CCo: la norma que las palabras una semana, dos
semanas, una quincena, o medio mes se entienden como plazos
de ocho o quince días comunes o solares. La expresión medio
mes equivale a 15 días comunes.
No debe pensarse que los únicos textos que deban tenerse en cuenta son,
exclusivamente, aquellos que se encuentran incluidos dentro de los
cuatro ángulos del pedazo de papel que contiene las declaraciones
respectivas o, si fuere el caso, de las inscripciones magnéticas que
expresan las obligaciones cambiarias.
EL PRINCIPIO DE LA
LITERALIDAD FRENTE A Las consecuencias de estas relaciones causales, aplicando el principio de
LA RELACIÓN CAUSAL la relatividad del negocio jurídico, pueden ser discutidas entre las partes
que hayan intervenido en ellas.
CONCEPTO
P Sobre ello se resalta que las obligaciones autónomas es la pluralidad de
R vínculos jurídicos, todos ellos independientes unos de otros. De ahí la
I expresión de “obligaciones autónomas”. La consecuencia de esta última
N condición consiste en que, pudiendo cualquiera de los acreedores
C autónomos exigir la totalidad de la obligación a cualquiera de los
I deudores autónomos, como en el caso de la solidaridad, los medios
P exceptivos de las obligaciones sólo operan respecto de los vínculos
I jurídicos involucrados, con relación a los sujetos que hayan
O participado en dichos vínculos jurídicos, dejando a salvo los
compromisos de los demás
D
E Siendo autónomas las obligaciones de todos los suscriptores, es decir,
L independientes de las obligaciones de los demás suscriptores, es verdad
A que el último obligado en la cadena de responsabilidades puede
A discutirle al tenedor su derecho, en tanto ha participado
U necesariamente en la relación jurídica mediante la cual dicho
T tenedor adquirió la propiedad del título. Sin embargo, esta discusión
O no afecta para nada las obligaciones de los demás suscriptores, salvo que
N puedan demostrar que el derecho del tenedor en cuestión no fue
O adquirido de buena fe exenta de culpa.
M
Í Artículo 627 CCo
A - “Todo suscriptor de un título-valor se obligará autónomamente.
Las circunstancias que invaliden la obligación de alguno o
algunos de los signatarios no afectaran las obligaciones de los
demás”
Artículo 657
- “El endosante contraerá obligación autónoma frente a todos los
tenedores posteriores a é
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Artículo 636
- “El avalista quedará obligado en los términos que
corresponderían formalmente al avalado y su obligación será
válida aun cuando la de este último no lo sea”
CESARE VIVANTE
- el derecho (del tenedor) es autónomo, porque dicho sujeto
ejercita de buena fe un derecho propio, que no puede ser
restringido ni desconocido en virtud de las relaciones
existentes entre los poseedores que lo precedieron y el
deudor”.
CSJ
“El derecho es autónomo, porque el poseedor de buena fe
ejercita un derecho propio, que no puede limitarse o decidirse
por relaciones que hayan mediado entre el tenedor y los
poseedores precedentes
“en virtud del aludido principio, cada adquirente del título
consolida sobre él un derecho independiente, propio, no derivado
de los que le anteceden y distinto de ellos"
EFECTOS DE LA Toda obligación cambiaria (en este caso propia de dichos instrumentos)
AUTONOMÍA Y SUS deriva su eficacia de una firma puesta en un título-valor (…..)” Así las
DIFERENCIAS CON LA cosas, los firmantes de los títulos-valores, salvo cuando suscriben el
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EJEMPLO
RESUMEN DE SUSI
CONCEPTO
P
R Algo que siendo inmaterial pasa a tener corporeidad.
I
N
C Acción según la cual, el derecho, que es de suyo inmaterial, toma
I cuerpo o se materializa en el título.
P
I
O
Trujillo y cale: Este principio “expresa la conexión íntima,
D indisoluble, permanente, desde el nacimiento hasta su muerte,
E entre el derecho y el título”. Y continúa: “Derechos cartulares,
alma y cuerpo dicen algunos autores para relevar esta figura
L que solamente recurriendo a la plasticidad de ciertas ideas nos
A pueden dar una cabal noción de lo que es un papel (título) que se
convierte en lo principal, mientras el derecho que en él se
I consigna (obligación de pagar dinero o dividendos y cuota de
N una empresa en disolución, o de entregar mercaderías o de
C
exigir su transporte o depósito, etc.) se torna en lo accesorio”.
O
R Cartular: El derecho que el título incorpora se refleja en una carta
P o papel. (Ahora es más moderna).
O
R
A
El principio de incorporación precisamente saca al derecho de la
C
I categoría de inmaterialidad para hacer de él la simbiosis total con
Ó el título, con la materialidad del documento, con el fin de
N constituirlo como algo dotado de ser físico.
APLICACIÓN A LOS
TÍTULOS VALORES DE
LAS REGLAS PROPIAS DE En todo aquello en que no exista norma particular para los títulos
LOS BIENES MUEBLES valores, se aplican las normas generales sobre bienes corporales.
CORPORALES
OBLIGACIÓN DE
SANEAMIENTO EN LA Las obligaciones accesorias de saneamiento en cabeza del
CIRCULACIÓN DEL enajenante consisten en reparar la eventual evicción de que pueda
TÍTULO VALOR ser víctima el adquirente sin salir a responder por los vicios
ocultos o redhibitorios, que en materia de títulos valores no
permiten el uso de la cosa adquirida o solo uso de matera
imperfecta.
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2.-Títulos al portador.
Los títulos al portador pueden circular con su sola tradición. (arts. 742 y 743 CC)
Un documento de esta clase puede circular también mediante la entrega (la cual es
siempre indispensable), adicionada voluntariamente del endoso. Este, si bien no es
absolutamente necesario, puede ser requerido en la transacción correspondiente, para
seguridad de quien recibe el título o sea, del adquirente, en la medida en el endoso
compromete al endosante.
La ley indica concretamente los casos en que un título-valor debe ser considerado
como pagadero al portador (artículo 668 del Código de Comercio)
- cuando no se señala un beneficiario determinado
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a. Incluya la cláusula a la orden o exprese que es transferible por endoso o indique su calidad de
título-valor o señale su condición de documento negociable o circulatorio o contenga una
denominación “específica de título-valor”, como cuando señala el nombre de “letra de cambio” o
de “pagaré” (artículo 651 del Código de Comercio). La cláusula circulatoria más utilizada y más
conocida es la expresión “a la orden”.
La circulación o negociabilidad, que constituye una calidad excepcional en los documentos, debe ser expresa,
ya que la regla general es la contraria. De ahí la exigencia de la cláusula circulatoria de la cual venimos
tratando. Esta no se requiere en el caso de los títulos “al portador”, en cuanto su condición de tales los hace
evidentemente circulatorios. La cláusula “al portador”, u otra equivalente, o la indeterminación del beneficiario,
vienen a ser por sí mismas cláusulas circulatorias, en la medida en que el compromiso del suscriptor no apunta a
un acreedor determinado.
“endoso” encuentra su origen en la expresión “en dorso” que significaba “al dorso”, esto es, en la cara posterior
del documento; pero no hay ninguna disposición que obligue a colocar Enel endoso en la parte posterior del
título, aunque OJO eso se acostumbra y la costumbre es fuente de derecho comercial (art. 3 CCO)
Cuando la ley ha querido la presentación previa del título a alguien en concreto distinto
de un suscriptor, así lo ha establecido expresamente, como es el caso del cheque, en
el cual el tenedor no puede dirigirse contra el librador, ni contra los endosantes, sin
antes haber presentado el título al Banco girado, ya que en este caso el girador no se
ha obligado a pagar directamente, sino a través del Banco. Lo mismo sucede en el
bono en prenda: éste primero hay que presentarlo al Almacén General de Depósito,
porque allí el tenedor del certificado debió consignar los recursos necesarios para
pagarlo. Igual fenómeno registra la ley respecto de los títulos de tradición o
representativos de mercancías, ya que en éstos la obligación principal incorporada (la
entrega de bienes concretos) sólo pueda ser cumplida por el emisor u otorgante, único
que los tiene en su poder (artículo 644 del Código de Comercio). Por extensión
analógica podríamos aplicar la misma regla a los títulos corporativos o de
participación, en los cuales algunas de las prestaciones sólo pueden cumplirse por el
creador del título, como sucede en las acciones de sociedad, en las cuales solamente
la compañía emisora está en condiciones de garantizar el derecho de voto en la
Asamblea General o el derecho de inspección de libros y demás documentos. En los
demás títulos-valores no sucede así. En ellos puede el tenedor dirigirse desde un
principio e indistintamente contra alguno o contra algunos de los suscriptores, sin
necesidad de seguir el orden de las firmas
En los títulos de tradición o representativos de mercaderías, que en tales supuestos el
tenedor puede demandar a los demás suscriptores, solo que en este caso no sería
para exigirles la entrega de las mercancías, ya que no están en poder de ellos, sino
para pedirles que paguen el valor señalado necesariamente en estos títulos a los
bienes por ellos representados. En los títulos corporativos, en los que el acreedor no
puede exigir la prestación a los suscriptores distintos del primer obligado, por serles a
estos imposible el cumplimiento de buena parte de lo debido, será necesario acudir al
establecimiento convencional o judicial de los mencionados perjuicios compensatorios.
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- El artículo 657 del Co. De Co., establece que el endosante podrá exonerarse de
su responsabilidad cambiaria mediante la cláusula “sin mi responsabilidad” u
otra equivalente. Si el endosante no quiere comprometerse a responder
cambiariamente por la satisfacción oportuna de los derechos incorporados en el
documento, debe endosar cualificadamente
No habla de que el endoso cualificado elimina cualquiera responsabilidad, sino
únicamente la responsabilidad cambiaria. Esta, como ya lo dijimos, es la obligación de
pagar las obligaciones incorporadas en el título.
7.- En cuanto a la identificación del endosatario.
1. Endoso en blanco
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La destrucción física, cartular, del título, que inhibiría para toda acción cambiaria, no
cancela la obligación causal, si el pago no ha sido hecho a quien corresponde.
En los endosos en blanco, como la cadena está interrumpida, hasta tanto no se hayan
llenado debidamente, faltan eslabones y quien pague en estas circunstancias no
cancela el derecho incorporado al tenedor legítimo, por lo cual no está necesariamente
pagando bien
Es frecuente que al respaldo de los títulos aparece una cadena grande de endosos en
blanco; se encuentran títulos con muchas firmas en el dorso, todas ellas mudas.
Nuestro régimen cambiario contiene una norma que se relaciona con este caso. Al
reglamentar el aval, señala el artículo 634 del Código de Comercio: “la sola firma
puesta en un título cuando no se la pueda atribuir otra significación, se tendrá como
firma de avalista”. Por consiguiente, esas firmas que aparecen al respaldo del título, si
no se les puede conferir necesariamente la calidad de endoso, exceptuando la del
primer beneficiario, porque evidentemente para que el tenedor pueda legitimarse tiene
que reconocer que esta firma es endoso, reciben el tratamiento de avales, y ser
avalista no es lo mismo que ser endosante en una determinada posición. “En el aval
(dice el artículo 637 del Código de Comercio) debe indicarse la persona avalada. A
falta de indicación, quedarán garantizadas las obligaciones de todas las partes en el
título”.
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2. Restrictivo
a. se requiere que la restricción conste expresamente. Sin embargo,
podemos admitir que los endosos posteriores a uno formalmente
restrictivo, no autorizados por quien sigue siendo tenedor del título (el
endosante restrictivo), son también endosos que no transfieren la
propiedad, por estar hechos por quienes formalmente no la tienen, que
enajenan tan sólo los derechos en su cabeza, aun cuando no se haya
indicado en el endoso mismo posterior a la restricción la existencia de
esta.
b. Tres formas de endoso
i. El endoso en procuración
1. “El endoso -dice el artículo 658 del Código de Comercio- que
contenga la cláusula en procuración, al cobro u otra
equivalente no transfiere la propiedad (…)”.
2. Hay duda sobre si la fórmula “endoso en procuración” habilita
para toda suerte de mandatos o sólo para la gestión de cobro,
sin perjuicio de las medidas para preservar la eficacia jurídica
del título (presentación, protesto, etc.), como podría
desprenderse de la fórmula “endoso al cobro”. Esta última es
muy usada para significar un endoso en procuración, destinado
a que el mandatario haga efectivos, por cuenta de su
mandante, los derechos incorporados en el título
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iv. algo adicional que mencionan es lo que ocurre con el endoso llamado
“fiduciario”, que literalmente es pleno o en propiedad, sin perjuicio
de convenios que solamente ligan a las partes y que obligan al
propietario a usar del derecho de dominio dentro de las restricciones
convenidas
9.- Otras clases de endoso.
dicha entrega sea precedida del endoso y en otros, adicionalmente, que sea además
seguida de la inscripción en el libro de registro que lleva el creador del título.
El artículo 922 del Código de Comercio, dispone que la entrega o tradición, no es
únicamente el acto físico de traspaso del control del bien desde el enajenante hasta el
adquirente, sino que es, además, el acto voluntario de quienes intervienen (artículo
742 y 743 del Código Civil), por el cual el primero pone en manos del segundo el bien
objeto de la enajenación correspondiente. En el enajenante, con la intención de
trasferir el dominio, y en el adquirente, con la intención de hacerse al dominio
respectivo.
La tradición, según el Código de Comercio, se produce no solamente por el acto físico
mediante el cual el enajenante pone en forma voluntaria y directa en manos del
adquirente el bien objeto de la enajenación, sino también “por cualquier otro medio
autorizado por la ley o la costumbre mercantil”.
- Entre estos últimos están aquellos que desde el derecho clásico se conocen
como la tradición “lunga manu”, tales como indicar al adquirente un sitio en el
cual el bien se encuentra, para que éste lo tome; poner en su poder las llaves a
los instrumentos de acceso a los lugares o depósitos en los cuales la cosa está
guardada; encargar a un tercero de ponerla a disposición del adquirente;
convertir al enajenante en agente del adquirente, en virtud de lo cual el primero
pasa a tener el bien por cuenta del segundo, reconociendo el derecho de este
ultimo.
la suscripción del título, mediante la cual el respectivo obligado materializa en el
ámbito externo su voluntad interna de adherirse al contenido literal del documento. El
segundo, consiste en la entrega o tradición, con las formalidades requeridas en cada
caso, acto por el cual el enajenante pone en manos del adquirente, de manera directa
o indirecta, el bien enajenado, exteriorizando igualmente por este camino su voluntad
de disponer de su derecho. Por las razones anteriores, el artículo 625 del Código de
Comercio expresa claramente que “toda obligación cambiaria deriva su eficacia de
una firma puesta en un título-valor y de su entrega con la intención de hacerlo
negociable conforme a la ley de su circulación”.
Cuando el título es a la orden o nominativo, como ya lo hemos visto, la entrega
propiamente dicha debe ser acompañada de formalidades como el endoso y la
inscripción, que en su calidad de medios o requisitos para transferir el título, son parte
de la tradición de éste y perfeccionan la voluntad dispositiva, confiriendo el derecho
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medio distinto del endoso. Aun cuando la ley no se refiera expresamente a los
instrumentos nominativos, es claro que la disposición pretende regular el endoso y, en
este caso, la sustitución de este por un medio diferente del endoso
Establece el artículo 653 del Código de Comercio que el Juez puede, “en vía de
jurisdicción voluntaria”, suplir el endoso faltante
seguido el art. 882 dispone que esta clase de pago, porque así lo califica la norma,
“llevará implícita la condición resolutoria (…) en caso de que el instrumento sea
rechazado o no sea descargado de cualquier manera”. Por lo tanto, la finalidad
querida por el legislador es claramente la de que la entrega de estos documentos sirva
de pago, no de novación, ni de dación en pago, así estos últimos sean igualmente
medios para extinguir las obligaciones --> CRITICA --> considerar que la deuda revive
si el título no es cancelado, puede llevar a una espera larga, mientras el tenedor del
documento agota los medios para su cobro.
el art. 643 del mismo Código de Comercio, nos presenta una solución diametralmente
opuesta y portadora de un claro sentido lógico. Dispone este artículo.: “La emisión o
transferencia de un título-valor de contenido crediticio no producirá, salvo que
aparezca de modo inequívoco intención en contrario de las partes, extinción de la
relación que dio lugar a tal emisión o transferencia
EL DR. ESTA DE ACUERDO CON EL 643, NO CON EL 882.
3.- Cuándo hay lugar al ejercicio de la pretensión cambiaria?
art. 780 del C. de Co., la pretensión cambiaria se puede intentar en uno cualquiera de
tres supuestos distintos. También, cuando se da más de uno de ellos:
- PRIMERO
o La falta de aceptación o la aceptación parcial
Aplica para las órdenes de pago en donde hay un girador o librado a
pagar en favor de un primer tenedor.
El girador, quien es el creador de esta clase de títulos-valores, por el
hecho de suscribir el título, sin cuya suscripción este no habría
nacido a la vida jurídica, según se expresa con nitidez en el artículo
621 Código de Comercio, en su calidad de suscriptor, queda
obligado autónomamente, de conformidad con lo previsto por el
artículo 626 ibidem. En su condición de suscriptor, no solamente se
obliga a que el título sea pagado, sino igualmente a que sea
aceptado.
Si la aceptación no se da o si ella se produce con modalidades,
como lo permite el artículo 687, la obligación del girador y la de los
demás suscriptores se habría incumplido, dando lugar esta
circunstancia, como lo contempla el numeral que estamos
estudiando, a que se pueda proponer la pretensión cambiaria por
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En este caso la norma del artículo 783 se refiere a la pretensión de regreso, en cabeza
de un suscriptor diferente del primer obligado que se haya visto en la necesidad de
cubrir el importe del título. Dentro de esta hipótesis, quien pagó, sin ser el primer
obligado, tiene el derecho de repetir contra los suscriptores anteriores, siempre que
esta anterioridad aparezca clara en el cuerpo del título o en una hoja adherida a él.
- OJO: no puede pretenderse el reembolso de todo lo pagado, sino únicamente
del capital y de los intereses o sanciones moratorias, desechando las costas en
que se hubiere incurrido durante el primer pago
o quien las haya pagado no debió dar lugar a ellas, habiendo sido su deber
el de cancelar el importe del título sin haberse dejado demandar. Por lo
tanto, si se llegó a la necesidad de dicha demanda, esta circunstancia fue
culpa del respectivo suscriptor que pagó primeramente, ya que debió
cancelar el importe del título sin necesidad de que se le haya cobrado
coactivamente.
7.- Excepciones que pueden proponerse contra la pretensión cambiaria. 8.- Pago
con títulos-valores de contenido crediticio.