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Análisis de la Ley 46 de 1923

Este documento presenta una introducción a los títulos valores, incluyendo su clasificación en órdenes de pago y promesas de pago. Explica las características de las órdenes de pago como letras de cambio y cheques, y describe el mecanismo triangular involucrado. También cubre varios criterios de clasificación de títulos valores como por el derecho que incorporan, su ley de circulación, y su vínculo con la relación jurídica original.

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Análisis de la Ley 46 de 1923

Este documento presenta una introducción a los títulos valores, incluyendo su clasificación en órdenes de pago y promesas de pago. Explica las características de las órdenes de pago como letras de cambio y cheques, y describe el mecanismo triangular involucrado. También cubre varios criterios de clasificación de títulos valores como por el derecho que incorporan, su ley de circulación, y su vínculo con la relación jurídica original.

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Leidy Johana Gamboa Davila

Titulos valores
ID:0000183472

PRIMER CORTE
MIERCOLES 21 DE JULIO y MIERCOLES 28 DE JULIO

ALGUNAS CUESTIONES PREVIAS


1.- Primera clasificación: órdenes de pago y promesas de pago.
Las órdenes de pago y las promesas de pago son dos grupos de títulos-valores.
Los primeros títulos valores fueron la letra de cambio y el cheque, este último definido en la antigua ley 46 de
1923 como una letra de cambio girada contra un banco y pagadera a su presentación -se acomoda a lo que se
entiende hoy como cheque-
Cambiario se refiere a lo relacionado con la letra de cambio – originalmente, la letra de cambio implicaba una
operación de carácter cambiario, es decir, de transformación de una moneda en otra distinta.
CAMBIO / CAMBIARIO --> Son relativos a las operaciones de intercambio de monedas o de determinación de
la equivalencia entre ellas.
La letra de cambio implicaba un cruce de monedas, buscando la equivalencia entre el poder adquisitivo de cada
una de ellas.
Las órdenes de pago se dirigían principalmente a los primitivos banqueros.
PRIMITIVOS BANQUEROS – Denominados así porque realizaban sus negocios en las bancas colocadas en la
plaza principal de las localidades.
BANCARROTA – Termino aplicable a la insolvencia del deudor, derivado de la costumbre de romper la banca
del comerciante que ejercía su oficio de banquero, cuando incumplía con sus deberes.
Las órdenes de pago incluyen la letra de cambio, el cheque, las facturas cambiarias, las libranzas

- MECANISMO TRIANGULAR
o En esta operación, hay un SUSCRIPTOR – GIRADOR O LIBRADOR- quien ordena a un
GIRADO O LIBRADO que pague una suma de dinero a un primer acreedor del título –
TENEDOR-
 ESO SE DENOMINA GIRO O LIBRAMIENTO – esas palabras no se usan en las
promesas de pago.
o Ese giro compromete AL GIRADOR O LIBRADOR, pero no al girado o librado. El girado o
librado SOLO se obliga si produce su ACEPTACIÓN, vinculándose de forma cambiaria. Esta
aceptación se da cuando el girado o librado tiene una razón jurídica para atender la orden
que se le dirige.
Por mucho tiempo se consideró como ELEMENTO NECESARIO de las ORDENES DE PAGO la
PROVISIÓN, o sea, LA EXISTENCIA DE FONDOS EN PODER DEL LIBRADO O GIRADO
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PERTENECIENTES AL LIBRADOR O GIRADOR; ese debito era la razón económica, la causa por la cual
el girado o librado aceptaba las órdenes de pago emitidas por el girador o librador.
Al aceptante – o también denominado librado o girado – la ley de título valores lo denomina como principal
obligado, pero el autor prefiere reemplazarla por OBLIGADO EN VIA DIRECTA, porque NO SOLO EL
ACEPTANTE ESTA PRINCIPALMENTE OBLIGADO FRENTE AL TENEDOR, sino que todos los
suscriptores lo están de la misma manera, por lo que dicho tenedor puede enderezar el cobro contra
cualquiera de los suscriptores, contra alguno de ellos o contra todos a la vez (art. 785 CCo)1

Los SUSCRIPTORES NO PUEDEN EJERCER EL BENEFICIO DE EXCUSIÓN - o sea pedirle al


acreedor que cobre primero a otros obligados y solo lo haga frente a quien invoca el beneficio cuando la gestión
de cobro contra los principales haya fracasado-
Actualmente la EXIGENCIA de la provisión HA DESAPARECIDO del régimen jurídico, pero sigue siendo
NORMAL sobre las órdenes de pago. PERO OJO – Es que pueden existir OTRAS RAZONES JURIDICAS
o ECONOMICAS por las que el aceptante atienda las órdenes de pago que exija el girador – por ejemplo,
cuando el aceptante, que antes de su aceptación se denomina librado o girado, debe dinero al girador y paga
total o parcialmente su deuda, atendiendo las órdenes de pago que envíe dicho girador -.
TAMBIÉN EXISTEN LAS PROMESAS DE PAGO

- Aquí, una persona llamada OTORGANTE se obliga de forma directa para con el primer tenedor
o Las promesas de pago comportan un sistema BILATERAL con la participación inicial de
solamente DOS partes: el otorgante y el tenedor.
 Pero OJO, las relaciones cambiarias derivadas de un título valor pueden implicar el
vínculo de una serie adicional de partes en la medida en que el titulo circule por
ENDOSO, o cuando participan 3ros garantes like los AVALISTAS o FIRMANTES A
FAVOR
- Especies de promesas de pago
o El pagaré
o El bono de prenda
o Los bonos de emisión masiva o serial
o Los certificados de depósito dinerarios
o Las acciones
o Los certificados de depósito en almacenes generales
o Las cartas de porte
o Los conocimientos de embarque.
2.- Otros criterios de clasificación.

1
ARTÍCULO 785. <TENEDOR DEL TÍTULO - EJERCICIO DE LA ACCIÓN CAMBIARIA>. El tenedor del título puede ejercitar la acción
cambiaria contra todos los obligados a la vez o contra alguno o algunos de ellos, sin perder en este caso la acción contra los otros y
sin obligación de seguir el orden de las firmas en el título.
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a. SEGUN EL DERECHO QUE INCORPORAN (ART. 619 CCO2)


Los títulos valores, más allá de ser una prueba del derecho que allí se expresa, son el derecho mismo
materializado en el título.
a. De contenido crediticio
i. Incorporan el derecho a exigir el pago de una suma de dinero determinada o fácilmente
determinable según los criterios de ley.
1. Cheque
2. Pagaré
3. Letra de cambio
b. Corporativos o de participación
i. Incorporan una cuota porcentual en un bien, en un conjunto de bienes o una
universalidad.
ii. Se dice que son corporativos, porque los derechos del respectivo tenedor solo se pueden
ejercer en idénticas condiciones a los demás titulares de derechos sobre el mismo bien o
conjunto de bienes o universalidad
iii. Se dice que es de participación porque el derecho se comparte con más derechohabientes.
iv. Ejemplo
1. Acciones societarias
2. División de patrimonio fiduciario en instrumentos representativos a prorrata de
los derechos respectivos.
c. De tradición o representativos de mercancías
i. Su posesión implica el derecho de dominio sobre las respectivas mercaderías.
ii. De tradición -- el traspaso de las mercaderías se hace a través de la negociación o
enajenación del respectivo documento
iii. AHÍ HABLA DE UNOS TÍTULOS MIXTOS (MIXTO ENTRE B Y C) pero no entendí.
Decía que los títulos mixtos derivaban de que siendo originalmente de participación, con
todo se garantizaba al tenedor una rentabilidad mínima garantizada por el emisor de
dichos títulos.

b. SEGUN LA LEY DE CIRCULACIÓN


La ley de circulación reviste 3 posibilidades
a. Títulos al portador
i. Circulan por la simple entrega o tradición del título valor.

2
ARTÍCULO 619. <DEFINICIÓN Y CLASIFICACIÓN DE LOS TÍTULOS VALORES>. Los títulos-valores son documentos necesarios
para legitimar el ejercicio del derecho literal y autónomo que en ellos se incorpora. Pueden ser de contenido crediticio,
corporativos o de participación y de tradición o representativos de mercancías.
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ii. El tenedor se legitima con la sola exhibición del título y presumiendo que lo ha obtenido
de forma normal.
b. Títulos a la orden
i. Deben ser objeto de una enajenación solemne a través del endoso, que debe contar, al
menos, con la firma del endosante.
ii. El tenedor se legitima con la exhibición y presumiendo que ha recibido el titulo tras una
cadena ininterrumpida de endosos que han partido desde el creador del título y ha llegado
hasta él.
c. Títulos nominativos
i. Debe contener la firma del endosante, la entrega, y la inscripción en un libro de control
que lleva el creador del título.
ii. El tenedor se legitima habiendo recibido el titulo tras una cadena ininterrumpida de
endosos y una cadena ininterrumpida de inscripciones.
Los títulos son necesariamente circulatorios, pero ellos pueden NO CIRCULAR cuando el tenedor no haya
hecho ejercicio de su FACULTAD de poder enajenar fácilmente su derecho. La circulación es un DERECHO
que tiene el tenedor, pero no es un deber.
c. EN CUANTO AL VÍNCULO CON EL NEGOCIO JURÍDICO QUE LES DA ORIGEN
Los títulos valores no nacen de forma ESPONTANEA, sino que se derivan de relaciones jurídicas anteriores.
Todos los títulos tienen origen en una relación jurídica.
Ahora bien, si la naturaleza de esa relación jurídica es de cualquier naturaleza, hablaremos de que el titulo valor
es abstracto, pero si es de carácter especial y necesario, hablaremos de que es casual.
a. Abstractos
i. Algunos autores dicen que los títulos valores SIEMPRE son en abstracto porque no se
requiere que en el titulo se exprese la relación jurídica de la que proviene. Y además, en
la media en que van circulando los títulos valores pues se van independizando de la RJ
ii. Para los derechos del tenedor final es indiferente la relación jurídica que dio origen a ese
título valor.
iii. La naturaleza de la relación jurídica puede ser cualquiera que haya dado origen a la
obligación de pagar una suma (de contenido crediticio) de dar una cuota o participación
(corporativa o de participación) o de entregar mercaderías (tradición o representación de
mercaderías).
iv. Hacemos referencia a que es indiferente la relación de la cual proviene el título
1. Pagaré
2. Cheques
3. Letra de cambio
b. Causales
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i. OJO aquí no hablamos de causal relacionado con la teoría de la causa (motivo que induce
a un acto o contrato) sino que hace referencia a que el titulo se reputa como causal con
independencia de los motivos, solo por nacer en una relación jurídica determinada.
ii. Hay títulos que DEPENDEN de determinadas relaciones jurídicas, sin que puedan tener
origen en causas distintas, como por ejemplo las acciones societarias dependen de un
contrato social.
El titulo puede CIRCULAR en razón de cualquier RJ sin que eso cambie su característica de título valor
ABSTRACTO o CAUSAL.
d. EN CUANTO A LA FORMA DE EMISIÓN

a. Títulos que se emiten de forma unitaria


a. Cheque
b. Pagaré
c. Letra de cambio
d. Certificado de depósitos
i. Dinerario
ii. En almacenes generales.

b. Títulos que se emiten de forma serial o masiva


a. Bonos con los que se acude al mercado de capitales y de las acciones
i. Las emisiones suelen ser de muchos títulos.
b. Movilización de activos
i. Bonos hipotecarios
ii. Títulos con los que se participa en uno o varios bienes inmobiliarios.
NECESITO UN EJEMPLO PRACTICO, DE LA REALIDAD PARA PODER ENTENDER LA DISTINCIÓN,
PORQUE ES QUE NO SÉ COMO FUNCIONA EN LA PRACTICA LOS QUE SE EJERCEN DE FORMA
SERIAL O MASIVA.
3.- Responsabilidad de los suscriptores.
El articulo 627 CCo dispone que TODO SUSCRIPTOR de un título valor se obliga autónomamente, o sea que
todo suscriptor, por el hecho de serlo, se vincula a responder por la obligación que esté contenida en el
título.
Las obligaciones cambiarias son SOLEMNES, se adquieren necesariamente de forma ESCRITA, sin lo cual
NO nacen a la vida jurídica

- Esa solemnidad puede ser


Leidy Johana Gamboa Davila
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o Sencilla – Firma
o Compleja - Indicación de la condición en que se firma, la fecha en que se procede, etc. - es lo
más recomendable-
El acreedor – TENEDOR- puede enderezar su cobro CONTRA CUALQUIERA de los obligados, contra
cualquiera de quienes haya suscrito el título, contra todos, o contra algunos.

- Si uno de esos obligados PAGA, tiene derecho a REPETIR, a recobrar lo pagado contra los suscriptores
o signatarios anteriores hasta llegar al obligado en via directa.
o SOLO CUANDO EL PRIMER OBLIGADO U OBLIGADO EN VIA DIRECTA PAGA,
EL TITULO DEJA DE DAR LUGAR AL DERECHO DE HACERLO EFECTIVO
MEDIANTE PROCEDIMIENTO EJECUTIVO.
o Este tipo de responsabilidad defiende la circulación de los títulos y da más confianza.
¿Cómo funciona la cadena de responsabilidades?
a. Órdenes de pago
i. PRIMER OBLIGADO U OBLIGADO EN VIA DIRECTA– el aceptante, cuando
haya surgido la aceptación
ii. SEGUNDO OBLIGADO – El girador o librador – Pero ojo, si no hubo aceptación por
parte del girado o librado, el primer obligado sería el girador o librador.
iii. TERCER OBLIGADO Y CONSECUENTEMENTE – endosantes, en el orden en que
hayan endosado.
b. Promesa de pago
i. PRIMER OBLIGADO U OBLIGADO EN VIA DIRECTA – el otorgante de la
promesa, quien haya creado y emitido el título.
ii. SEGUNDO OBLIGADO Y SIGUIENTES – endosantes, en el orden en que hayan
endosado.
OJO – Los endosantes pueden endosar de manera CUALIFICADA, o sea, sustrayéndose de la responsabilidad
cambiaria que en otras condiciones le corresponde.
4.- Diferencias entre las relaciones jurídicas causales y las cambiarias.
El título valor expresa, de forma total o parcial, alguna de las consecuencias de un negocio jurídico, en razón
del cual SE CREO Y EMITIO ESE TITULO VALOR.
Esa relación permanece VIVA a través de la vida del instrumento, hasta que haya sido pagado o solucionado,
por ejemplo, un pagaré, título de contenido crediticio, puede ser expresión de contrato de mutuo -- Ahí la
relación causal es el contrato de MUTUO; pero una vez emitido el título, el pagaré, se crea una relación
CAMBIARIA, paralela al principio y distinta de las relaciones jurídicas causales– unas y otras pueden
SUBSISTIR hasta tanto los instrumentos respectivos hayan sido cancelados.
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La ley permite que el TENEDOR use una u otra de esas relaciones jurídicas conforme le convenga más,
normalmente acudirá a exigir la relación CAMBIARIA porque le implica mayores ventajas, porque ese título
puede ser negociado o descontado con una entidad financiera y teniendo en cuenta el mérito ejecutivo del título.
PERO OJO el tenedor sí o sí debe escoger una de las dos vías, no puede hacer uso de ambas
SIMULTANEAMENTE, lo que podría hacer seria proponer una acción de cumplimiento del negocio causal
como pretensión principal y subsidiariamente la satisfacción del pago.
Cuando se crea un título valor, coinciden en cabeza del PRIMER TENEDOR la RJ causal y cambiaria.
Pero a medida que el titulo circule, se van creando RJ DISTINTAS, una por cada uno de los pasos en la
circulación del título – SE MANTIENE LA RJ ORIGINAL, SOLO QUE SE AMPLIA CON NUEVOS
DEUDORES PORQUE LA CIRCULACIÓN, A TRAVÉS DEL ENDOSO, VINCULA A MAS
SUSCRIPTORES.

- El tenedor no puede hacer uso de las relaciones causales en las cuales NO haya participado, además, si
es un tenedor de buena fe exenta de culpa (que se presume) no se le pueden discutir las
consecuencias derivadas de las relaciones causales anteriores en las que no haya participado, por
lo que tiene un derecho libre de los vicios que puedan derivar de las RJ causales ANTERIORES a las
suya.
o Los títulos valores si permiten transferir un derecho mayor al que le corresponde.
 Un tenedor, con un título viciado en virtud de la relación causal por la cual lo adquirido,
puede, estando el sometido a que le propongan excepciones por la adquisición, en la
medida en que negocie el titulo con un tenedor de buena fe exenta de culpa,
CONSTITUIR A ESTE ULTIMO EN TENEDOR DE MEJOR DERECHO, que no
puede ser objeto de las excepciones o medio de defensa que habrían podido proponer
contra el enajenante
OJO ACÁ NO HACEMO SREFERENCIA A LA TEORIA DE LA CAUSA – Las relaciones jurídicas
causales tienen que ver con las relaciones jurídicas que hayan dado lugar a la creación o a las negociaciones del
título, por lo que estas operan en la esfera externa, propia del derecho y NO en el ámbito interno, que solo
puede ser materia de la MORAL (motivos que inducen al acto o contrato)

NATURALEZA Y PRINCIPIOS RECTORES DE LOS TÍTULOS VALORES


El autor menciona los títulos como INSTRUMENTOS, entendiendo por tales los documentos escritos
fácilmente manejables que reciben la denominación de TÍTULOS. Títulos-valores podrían igualmente
denominarse instrumentos-valores.
Los principios rectores u orientadores son aquellos que informan su existencia, que justifican la
reglamentación con la cual cuentan.
El TÍTULO o INSTRUMENTO NO se equipara a la palabra DOCUMENTO con la cual se suele confundir.
El art. 243 CGP establece que se entiende por DOCUMENTO toda realidad física, de carácter mueble, que
tenga un valor representativo o demostrativo. Esto es, todo cuerpo material perceptible por los órganos de los
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sentidos que nos lleve a otra realidad distinta de él; de ahí la exigencia del valor representativo o declarativo.
TODO MEDIO PROBATORIO DEBE CUMPLIR ESA FUNCIÓN: Dar a conocer una realidad distinta de
el – son documentos además de los escritos, los planos, los dibujos, las fotografías, las grabaciones, las cintas
cinematográficas, los discos, etc-
El título o instrumento ES UNA ESPECIE del termino más amplio que denominamos documento. OJO --> De
tratarse de un medio de prueba escrito, el título o instrumento debe ser fácilmente manejable --> mientras un
escrito colocado en un muro o en una lápida adosada a un inmueble, puede ser un medio escrito, no sería un
título o un instrumento, por carecer de facilidad en su manejo o en su circulación.
Los títulos-valores, son, evidentemente, un medio de prueba del derecho que en ellos se expresa, mejor aún,
que en ellos se incorpora
Los títulos-valores, siendo un medio de prueba, esto es, una realidad física que nos lleva al conocimiento de
unos derechos que en ellos se expresan, son mucho más que medios de prueba. En efecto, estos están destinados
a producir un conocimiento, un convencimiento de una realidad distinta de ellos mismos. Los títulos-valores,
además de dar lugar a este conocimiento, a este convencimiento, terminan siendo una representación del
derecho o de los derechos que expresan, representación que no puede disociarse del documento mismo

- NO SOLO PRUEBAN EL DERECHO O LOS DERECHOS INCORPORADOS/EXPRESADOS


EN EL TÍTULO, SINO QUE SON LOS DERECHOS MISMOS.
- LA PALABRA TÍTULO, DENOTA LA CONDICIÓN DE INSTRUMENTO ESCRITO
FÁCILMENTE MANEJABLE Y LA PALABRA VALOR SE REFIERE AL DERECHO QUE
ESTE CONTIENE.

PRINCIPIO DE INCORPORACIÓN (es un principio consecuencial, derivado de que se reconozca un


instrumento como título valor)

- La doctrina alemana siguiendo a BRUNNER incorporó este principio.


- Este principio implica que el derecho, que es de suyo incorporal, inmaterial, es decir, que como tal
carece de cuerpo físico, de posibilidad de ser percibido por los órganos de los sentidos, siendo una mera
creación de la mente humana, toma cuerpo, se materializa, a través del escrito, que no solamente lo
expresa, sino que propiamente lo contiene
- Por eso es que se sostiene que los títulos-valores son bienes muebles corporales, con una
materialidad física representada en los documentos respectivos.

Al estudiarse la PRUEBA DOCUMENTAL se reconoce que existen TRES CLASES DE DOCUMENTOS:

- AD PROBATIONEM o PROBATORIOS
o Cuya función es simplemente la de demostrar la existencia de un derecho, que tiene vida con
independencia de su prueba.
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o Como podría ser un contrato de compraventa de un bien mueble, un documento de esta clase
sirve para demostrar la realidad de dicho contrato, realidad que, sin embargo, puede demostrarse
por cualquier otro medio de convicción -porque ese cto es consensual entonces se perfeccionó
con la voluntad de las partes-

- AD SOLEMNITATEM o CONSTITUTIVOS
o No solamente prueban la existencia de una determinada relación jurídica, sino que son
necesarios para que ella haya nacido a la vida del derecho
o Cumplen doble función
 Tienen el mérito probatorio que corresponde a toda suerte de documentos, en tanto es un
requisito indispensable en su definición
 Tienen el mérito adicional de ser constitutivos, es decir, que de su existencia depende la
de la relación jurídica respectiva.
 OJO
o una vez se haya producido el cumplimiento de dicha solemnidad a
través de la confección del escrito, cumplimiento que puede
demostrase de otra manera que, con su exhibición, ya la relación
jurídica nació a la vida del derecho, aunque el documento luego
desaparezca.

- AD LEGITTIMATIONEM o de LEGITIMACIÓN.
o Tienen un mérito probatorio, demostrativo; siendo igualmente constitutivos, porque sin
ellos la respectiva relación jurídica, al menos con la característica de título-valor, no habría
nacido a la vida del derecho,
o Son además indispensables para el ejercicio de las facultades que representan.
o Sin la posesión material de ellos no es posible pretender ejercer los respectivos derechos;
sin su exhibición no es dable hacer valer los derechos respectivos. De esta especie, además de
los títulos-valores, son las unidades monetarias, cuyo poder de compra no puede aprovecharse si
no se cuenta físicamente con ellas; los boletos de ingreso a espectáculos, cuya posesión y entrega
son necesarias para usar del derecho respectivo; etc.
Los títulos valores son documentos ESCRITOS --> eso no se cumple necesariamente con hacerlos constar en
un trozo de papel --> también está la POSIBILIDAD de que consten en medios MAGNÉTICOS como resulta
de la ley 527 de 1999 (ley de comercio electrónico) en la cual se regula el valor probatorio de las inscripciones
magnéticas.

- Son INSTRUMENTOS, la forma escrita debe constar en un medio FÁCILMENTE


MANEJABLE (escrito de tamaño lógico o inscripciones magnéticas)
- Se trata de MEDIOS DE LEGITIMACIÓN, necesarios para poder ejercer el derecho que en ellos
se incorpora.
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- Son realidades físicas que materializan, por así decirlo, derechos que, en su condición de tales, son
de suyo incorporales
El aprecio más relevante de los bienes muebles está estrechamente ligado con la facilidad de su circulación.
A través de los títulos-valores se logra que esta circulación se facilite enormemente cuando, en
lugar de necesitarse un manejo físico, éste se hace a través de instrumentos que lo reemplazan y
que, en su condición de tales, pueden pasar de mano en mano con gran facilidad, sin que se
requiera que los derechos representados, que en materia de títulos-valores denominaremos como
incorporados, deban movilizarse igualmente en cada una de estas transacciones
Lo que puede suceder con un cultivador de papa en el departamento de Nariño, cuando recoja su
cosecha y quiera sacarla a la venta en mercados más atractivos que los propios de su región. Si
bien tiene la posibilidad de desplazar los tubérculos hasta la capital del país y negociarlos allí a través de
Corabastos, trayendo físicamente su cosecha, que puede alcanzar varias toneladas, más fácil le es
llevar esta misma cosecha a un Almacén General de Depósito en su domicilio y obtener un
documento representativo de la misma, con el cual pueda desplazarse hasta la Bolsa de Productos o
Bolsa Mercantil en Bogotá y negociar allí su cosecha, entregando físicamente, no el resultado de ella,
sino un documento representativo de la misma
De forma paralela al principio de FACILITAR LA CIRCULACIÓN DE LA RIQUEZA MUEBLE está el
principio de PROTEGER LA BUENA FE DE QUIENES PARTICIPEN EN DICHA CIRCULACIÓN.
Para que la riqueza mueble pueda circular a través de instrumentos que la representan, es necesario que todos
los sujetos del derecho que intervengan en dicha circulación tengan seguridades suficientes de que la
buena fe con la cual participen les será respetada y que, en general, no pueden esperar sorpresas.
Pese a la regla de que “conocida claramente la intención de los contratantes, debe estarse a ella más que a
lo literal de las palabras”, en materia de títulos valores el principio se invierte, toda vez que la circulación
del título aleje a los extremos del mismo, para llevarnos a que podamos afirmar exactamente lo contrario:
con independencia de la intención de quienes hayan intervenido en la creación y circulación del título, el
respectivo acreedor, que en este terreno denominamos como tenedor, debe atenerse es al contenido literal,
físico, de las inscripciones que consten en el documento.
También esa regla de que nadie puede transferir a otro más derecho de aquel que tiene, eso no se cumple en
títulos-valores. En el caso de los títulos-valores, el respectivo tenedor o acreedor puede tener un derecho
viciado por alguna circunstancia, a pesar de lo cual, si el instrumento se desplaza y llega a manos de otro
acreedor o tenedor que actúe de buena fe exenta de culpa, este último tendrá un derecho purificado del
vicio anterior. Así, el enajenante del título estaría, con todo, transfiriendo al adquirente un derecho mejor que
aquel que tenía.
La propiedad legítima de los títulos-valores, empalma con aquello que el régimen jurídico contempla respecto
de la circulación de los bienes muebles no sujetos a registro. La adquisición de buena fe y en condiciones
normales de apariencia, lleva a que dicha adquisición deba ser respetada, con independencia de los
problemas que puedan haber existido en el título o en los derechos del respectivo enajenante
Leidy Johana Gamboa Davila
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la ley misma (artículo 631 C. de Co.), contempla hipótesis como aquella de que un título haya sido alterado
en su contenido, estableciendo que los signatarios anteriores se obligan conforme al texto que
suscribieron, pero que los posteriores al tenor del texto adulterado
Siendo los títulos-valores, como lo son, documentos eminentemente circulatorios, creados precisamente para
circular, de manera tal que a falta de esta característica no merecerían el calificativo de tales (artículo 645 C. de
Co.), debe protegerse esta condición aceptando una cierta prelación de la forma, de la apariencia que se crea
a través de ellos, por sobre la realidad material de las respectivas relaciones jurídicas.

PRINCIPIOS BASICOS O ESENCIALES


¿QUÉ ES UN TÍTULO VALOR? ¿QUÉ SE REQUIERE PARA QUE LO SEA?

- Desde el punto de vista del derecho comparado:


o Hay autores que dicen que se requiere encontrar una serie de circunstancias en los documentos a
los cuales se les califica como títulos valores:
a. La negociabilidad o la circulación / disponibilidad. -art. 645-
b. Una serie de circunstancias eminentemente formales –solemnidad propia del
régimen cartular.
[Link] ejecutividad, el mérito para proponer el recaudo coercitivo
d. Unidad material o documental
e. La certeza de las obligaciones incorporadas
f. También el derecho representado en estos documentos debe reunir determinadas
condiciones.
Para el autor -- Los principios de la necesidad, de la literalidad, de la autonomía, de la incorporación y de la
legitimación, bien examinados, son consecuencias de que haya titulo-valor, se pueden predicar de un
documento solo en la medida en que este previamente haya sido calificado como título-valor. --> O SEA
QUE LOS DEL ART. 619 SON PRINCIPIOS CONSECUENCIALES.
Para el autor, hay elementos BASICOS O FUNDAMENTALES sin los cuales el documento
correspondiente no reuniría las condiciones para merecer el calificativo de titulo valor y por ende no
puede dar lugar a que de el se prediquen los principios derivados o las consecuencias de que trata el art. 619
CCo
Estos principios son:
1. Principio de la instrumentación
El titulo-valor debe constar en un instrumento, es decir, en un documento escrito, fácilmente manejable.
Leidy Johana Gamboa Davila
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La falta de este principio produciría la inexistencia de la obligación cambiaria, en su condición de tal, no


necesariamente de la relación juridicial causal, en los términos de la última parte de los artículos 620 y 898
del código de comercio
La ley exige otra clase de solemnidades para la existencia del título-valor, como son la mención del derecho que
en ellos se incorpora y la firma de quienes los extienden o crean (artículo 621), además de aquellas propias de
los títulos singularmente considerados, tal como se verá en su momento respecto de cada uno de ellos.
El artículo 243 del código general del proceso, norma que define la voz “documento”, indicando que se trata de
realidades físicas de carácter mueble, que tienen un valor representativo o indicativo, es decir, que nos eseñan
una realidad distinta de ellas mismas. En efecto, las pruebas -los documentos lo son- para que merezcan esta
denominación tienen que revelar, indicar, cualquier cosa diferente de ellas mismas.
Así, un documento escrito, nos debe llevar a la idea que se expresa en dicho escrito. De no ser así, manteniendo
su condición de escrito, no sería propiamente un documento.
Detrás de las posiciones anteriores se esconde la necesidad de distinguir la expresión "instrumento", equivalente
a la de "titulo", bien que esta última se utilice igualmente en otros sentidos, de la más amplia de "documento".
Si bien la voz deriva del verbo latino "instruere", que quiere decir enseñar o informar, en sentido propio o
riguroso se entiende únicamente por tal el escrito que perpetúa en un papel o en materia fácilmente manejable la
memoria de un hecho. El diccionario de la RAE señala como una de las acepciones de la palabra la "escritura,
papel o documento con que se justifica o prueba alguna cosa".
La prueba documental, es aquello que enseña o da idea de algo más, es una realidad física, perceptible por los
sentidos, que nos declara o representa la existencia de otra realidad, de cualquier orden, diferente de ella.
"Instrumento" es una especie de documento, caracterizado por la circunstancia de constar por escrito y ser
fácilmente manejable. Podemos entender como "instrumentos" solamente aquellos documentos que tengan el
carácter de ser escritos y que, además, resulten sencillamente manejables.
El régimen cambiario, no solamente el nuestro, sino tambien aquel de derecho comparado, suele utilizar la
expresión "título", que consideramos sinónima de "instrumento", pero que resulta menos precisa que esta
última.
Por la razón expresada, preferimos emplear para el tema que se estudia el calificativo de "principio de la
instrumentación", bien a pesar de las circunstancias de que el régimen cambiario haya escogido el empleo del
vocablo "título".
El legislador cuenta siempre con la forma escrita para esta clase de documentos, en la medida en que exige en
ellos menciones especiales (artículos 620 y 621); que se refiere a la forma escrita y a la necesidad de que esta
sea completa (artículo 622); que habla de la alteración de un texto (artículo 631), etc.
La necesidad de que el documento sea fácilmente manejable, con el fin de que dicha función pueda cumplirse
adecuadamente.
Los títulos-valores son instrumentos privados, nada impide que ocasionalmente puedan revestir el
carácter de documento público, en la medida en que sean creados por funcionarios públicos, en ejercicio
de sus funciones. El pagaré de endeudamiento suscrito por el representante legal de un municipio con un
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Titulos valores
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banco, en desarrollo de autorizaciones dadas por el respectivo consejo municipal, es un título-valor y también
un documento público, por haber sido firmado por un funcionario en ejercicio de sus funciones.
No significa lo anterior que pueda crearse un título-valor a través de una escritura pública de carácter
notarial, toda vez que en este caso el original quedaría incorporado al correspondiente protocolo y no
tendría la característica de circulatorio que le corresponde, según las exigencias del articulo 645, es posible
si que el estado, como lo ha hecho con frecuencia, emite títulos circulatorios, por ejemplo bonos u otros títulos-
valores de emisión masiva, con los demás requisitos propios de los títulos-valores, estos instrumentos tendrían
el caracter adicional de documentos públicos.
El principio de la instrumentación exige, adicionalmente, que se trate del documento originalmente
suscrito, en la medida en que este está llamado a circular, de modo tal que, en caso de admitirse copias, aún
aquellas que tienen el mismo valor probatorio del original, conforme a lo estipulado por el articulo 246 del
código general del proceso, se correría el incuestionable riesgo de que circularan separadamente y cayeran en
manos de distintos tenedores de buena fe exenta de culpa, quienes tendrían, entonces, un derecho autónomo, es
decir, independiente de circunstancias anteriores, en las cuales ellos mismos no hayan participado, siendo por
consiguiente inmunes frente a excepciones distintas de las contempladas en el articulo 784
El suscriptor obligado podría verse constreñido a cancelar el documento a un número plural de personas,
en la medida en que cada una de ellas estuviera provista, a través de una circulación independiente, de
diferentes ejemplares del mismo título. Por estas razones la doctrina y la jurisprudencia, como se verá
cuando se estudie el principio derivado o consecuencial de la incorporación, han rechazado siempre la
posibilidad de que un título-valor pueda constar en varios ejemplares, exigiendo que se trate de un instrumento
único.
2. Principio de la unidad material o documental
"En el derecho moderno la circulación de las cosas muebles está regida por el principio de la protección A la
posesión de buena fe”. Esta protección, para el caso de los documentos destinados A circular, como son los
títulos-valores, implica la exigencia del principio que se estudia, que podría enunciarse diciendo que el título-
valor debe significar una unidad documental, de tal manera que en su proceso circulatorio se tenga
siempre la certeza de que el documento que se recibe es completo, no solo en el sentido de no carecer de
nada, sino igualmente en el de no existir manifestaciones adicionales.
La circulación cambiaria implica la exigencia de que haya una unidad documental, en forma tal que los
diferentes poseedores de un título tengan siempre la seguridad de que allí esta todo cuanto corresponde A su
derecho Y de que no es posible que dicho título haya circulado solo de manera parcial.
Para el caso de los títulos-valores, la unidad que se exige debe ser de carácter material, de tal manera que
exista un solo documento Y que este no pueda circular sino en su integridad total.
Dicha unidad no significa, necesariamente, que las declaraciones de carácter cambiario deban constar en
una sola hoja de papel, en la medida en que dicha unidad se obtenga por una de dos vías distintas, A saber:
A. Una unidad de carácter físico, que implica que las diferentes partes del título esten adheridas, de tal
manera que no puedan separarse sin detrimento de la regularidad externa del respectivo documento,
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como ocurriría cuando distintas hojas de papel se pegan entre sí de manera tal que resulten muy
dificilmente separables.
B. Una unidad lógica o intelectual, derivada de la circunstancia de que las diferentes piezas que compongan
un mismo documento se correlacionen entre ellas, en forma que no sea posible entenderlas o aceptarlas
aisladamente, o cuando existen referencias de una hoja a otra, o de una parte a otra, que indican, sin
lugar a dudas, la necesaria correlación entre ellas, que impide que puedan circular de manera separada.
El requerimiento de que se trate de un solo título; se nos expresa, para una serie de actos jurídicos, la necesidad
de que ciertas inscripciones consten en el título mismo O "en hojas de papel adheridas", como ocurre con la
aceptación (articulo 685), con el aval (A pesar de la excepción admitida); asi mismo, para el caso del protesto
de los cheques, se exige que este conste en el titulo mismo (articulo 727); de otra parte, las limitaciones A la
negociabilidad (articulo 715) deben constar en los cheques mismos; etc.
Una sola excepción acepta nuestro régimen cambiario al principio de la unidad material, excepción que se
contiene en el artículo 634, relativo al aval. En esta norma se admite, de manera expresa, que dicha garantía
cambiaria se otorgue igualmente "por escrito separado en que se identifique plenamente el título cuyo
pago total O parcial se garantiza (...)" -- esto ha producido no pocos problemas, en la medida en que el título
puede circular Y no informar A su tenedor de la existencia de dicha garantía, en términos tales que se
halle imposibilitado para hacerla valer, por ignorar la existencia de la garantía otorgada. Por este camino, se
vulneraría el principio de protección A la buena fe que debe regir toda esta materia.
En otras palabras, lo cambiario es aquello que circula como una unidad material, sin perjucio de que
paralelamente puedan existir institutos distintos que respalden igualmente el pago de un título-valor,
institutos que no son de carácter cambiario Y que, por consiguiente, no están sometidos al regimen específico
de esta clase de documentos.
Esta licencia de que el aval pueda constar en hoja separada, asi en ella se identifique completamente el título
avalado, no es propia del proyecto intal, el articulo 16 del proyecto, equivalente al 634 de nuestro código de
comercio, se limita A exigir que "el aval deberá constar en el título mismo O en hoja adherida A él” .
Esta unidad material que venimos estudiando, que exige que todo el contenido de un título-valor conste en un
solo documento, no se opone A la existencia, reconocida por muchos autores, de literalidades complementarias,
en la medida en que estas sean, como se verá en el principio siguiente para ciertas informaciones que despejen
incertidumbres relativas en los títulos-valores, públicas Y oponibles A cualquiera.
Esta literalidad se presentan de manera particular, aún cuando no exclusiva, en el caso de las acciones, en el
cual los derechos del accionista no dependen tan solo del contenido del mismo título, sino tambien del contrato
social, de las decisiones de la asamblea Y de los administradores, del balance social, etc

3. Principio de la certeza del derecho incorporado

Este principio es muy propio de los títulos negociables, para que resulte posible su circulación y, a la vez, se
proteja adecuadamente la buena fe de los sucesivos tenedores. Podría enunciarse expresando que los derechos
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incorporados en los titulos-valores deben ser de tal naturaleza que por sí mismos no ofrezcan ninguna
clase de dudas, ni en cuanto a su existencia, ni en cuanto a sus alcances, ni en lo relativo a su exigibilidad.
Un proceso circulatorio requiere que las personas que sucesivamente intervengan en él tengan una clara visión,
a través de la literalidad del documento, de los alcances y de las circunstancias de su negociabilidad.
Ascarelli - "en el título de crédito obra de otra manera singularmente eficaz la exigencia de seguridad y de
certeza en las relaciones jurídicas, que es esencial y caracteristica en el derecho (...). esa necesidad de
certeza y de seguridad, de certeza en el derecho y de seguridad en su realización, es la que lleva a las partes a
crear y a perfeccionar instituciones que satisfagan tal exigencia (...) esta exigencia de certeza y seguridad la
satisface el título de crédito: certeza en la existencia del derecho, seguridad en su realización
Asquini - “el concepto de incorporación requiere, ante todo, que sea clara la nocion del derecho que se
incorpora en este (…) este derecho no es el derivado de la relacion juridica causal (...) a la cual normalmente la
emision del titulo se refiere (...), sino un derecho por sí mismo, derecho cartular o literal (...). el título de
crédito no solamente aisla, simplifica, esquematiza una parte de la relación juridica causal (...), para
darle fuerza de documentación o de prueba a esta obligación, sino que, para fines de la circulacion del
derecho correspondiente, da a tal obligación una individualidad distinta
Bonfanti “lo cambiario sería poco comprensible -y menos eficaz aún- si no estuviera acompañado por ese rigor
que define el esquema documentario de estos títulos. Desde el ángulo de nuestra costumbre mercantil, el pagaré,
el cheque, la letra de cambio están definidos y normados en forma detallista; constituyen esquemas bien
delimitados, cuya declaración cartular ha merecido la confianza -y receptibilidad- del comerciante
Los efectos de comercio (expresión francesa utilizada en el pasado por nosotros) deben implicar la indicación
de su valor. En el comercio se va de prisa, no se consigue que los negociantes, gentes apresuradas, acepten
corrientemente como numerario los escritos cuya sola lectura no sea suficiente para informarlos
fehacientemente sobre la acreencia que con ella se transfiere.
Escuti - "es imprescindible que en el documento se configure con precisión el contenido, la naturaleza y
extensión del derecho, lo que se obra principalmente por la literalidad, característica cartular referida a
los aspectos constitutivos del instrumento"
Entre las expresiones o menciones necesarias para cada título-valor típico, reglamentado por la ley, se exige la
orden o promesa incondicional de satisfacer el derecho incorporado. Por este camino, que elimina la
posibilidad de cualquiera clase de condiciones, sean suspensivas o resolutorias, se quiere que no exista
ninguna duda sobre la vida misma del derecho que se incorpora en el título.
La letra de cambio, el articulo 671 determina que esta debe contener la "orden de incondicional de pagar una
suma determinada de dinero", y más adelante "la forma del vencimiento"; por su parte, para el pagare, el
articulo 709 expresa que este debe incluir, "la promesa incondicional de pagar una suma determinada de
dinero", y luego, "la forma de vencimiento"; en cuanto corresponde al cheque, el articulo 713 exige que este
exprese "la órden incondicional de pagar una determinada suma de dinero", y el articulo 717 dispone "que el
cheque será siempre pagadero a la vista"; para los bonos, el articulo 754 ordena como menciones expresas las
del "valor nominal y primas", "tipo de interes", "monto de la emisión", "la forma, lugar y plazo para amortizar
el capital y los intereses", "las garantias que se otorguen", etc.; Para el caso del certificado de depósito y el
bono de prenda, el articulo 759 pide "una descripción pormenorizada de las mercancías depositadas, con todos
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los datos necesarios para su identificación, o la indicación, en su caso, de que se trata de mercancías
genéricamente designadas", asi como "el plazo del depósito" y "la estimación del valor de las mercancías
depositadas"; ademas de lo anterior, el articulo 760, para el caso exclusivo del bono de prenda, exige que este
exprese "el importe y la fecha de vencimiento del crédito que en el bono de prenda se incorpora"; para el
supuesto de la carta de porte y el conocimiento de embarque, se pide en el articulo 768 que se manifieste " la
descripción pormenorizada de las mercancías objeto del transporte y la estimación de su valor", de la misma
manera que "la indicación de los fletes y demás gastos de transporte, de las tarifas aplicables, y la de haber
sido o no pagados los fletes"; etc.
Eso indica la voluntad del legislador de que los alcances del derecho, además de incondicionales, sean precisos
o determinados, y nos están igualmente señalando esta misma voluntad referente a la exigüidad del
derecho incorporado, toda vez que las menciones citadas para el caso de los alcances de dicho derecho son
igualmente aptas para sostener su voluntad relativa a la necesaria previsión sabre la exigibilidad
correspondiente.
Del título-valor se desprende, necesariamente, una obligación clara, expresa y exigible, con pleno valor
probatorio, como lo quiere el articulo 422 del código general del proceso. Esta certeza o precisión del derecho
resulta indispensable para el proceso circulatorio que corresponde a los títulos-valores.
Nos hallamos frente a un principio que, en forma alguna, puede calificarse de absoluto, sino apenas de relativo,
en efecto, se requiere una certeza o precisión, capaces de dar un suficiente conocimiento de sus derechos a
todos los sucesivos tenedores del título, asi como a los jueces que puedan verse llamados a hacerlos efectivos,
en forma tal que se facilite la circulación y la exigibilidad del mismo y se proteja adecuadamente la buena fe
diligente de todos quienes participen en el proceso circulatorio y en las suscripciones del documento. Alcanzada
esta finalidad, nada se opone para que existan algunos grados de imprecisión o de incertidumbre relativos en el
texto mismo literal del documento, susceptibles de ser despejados a través de datos externos, públicos y
oponibles a cualquiera.
La anterior afirmación se corrobora con algunas normas contenidas en los artículos 672 y 673
del código de comercio, aparentemente solo predicables de la letra de cambio, pero extensibles por
remisión directa de la misma ley o por analogía a los demas títulos-valores. En efecto, respecto del pagaré,
encontramos que el artículo 711 hace aplicables a este las normas de la letra de cambio, en lo conducente; igual
cosa dispone el artículo 779 para las facturas cambiarias; el artículo 771 para la carta de porte y el conocimiento
de embarque; así como el artículo 766 para el certificado de depósito y el bono de prenda.
El art. 672 consagra la posibilidad de girar o crear letras de cambio con cláusulas de intereses a una tasa fija o
corriente. Si bien en el primer caso no existe la necesidad de recurrir a elementos de juicio extraños al
documento, no sucede lo propio con las tasas corrientes o de mercado, para las cuales la ley exige
certificaciones adicionales que son expedidas por la superintendencia financiera, como adelante se
estudiará. Lo propio puede predicarse de cláusulas cambiarias, igualmente autorizadas, obviamente dentro del
regimen general en la materia, que cuando son las impoerantes en el mercado requieren completarse con
certificaciones expedidas por la misma superintendencia.
La ley ha admitido la posibilidad general, expresamente prevista para los préstamos hipotecarios, pero con la
posibilidad de extenderla convencionalmente a otra clase de pactos, de que las obligaciones respectivas se
expresen en uvr (unidades de valor reajustable),
Leidy Johana Gamboa Davila
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Uno de los casos posibles viene reglamentado por el articulo 756, inciso 2o., Que admite para los
bonos, ademas de una forma de vencimiento principal, la fecha estipulada en el titulo mismo, otra
supletoria y eventual, derivada de la circunstancia de que el respectivo bono resulte favorecido en los
sorteos que para tal efecto se encuentran previstos.
Aún cuando esta exigibilidad antes del termino final estipulado no derive del texto literal del título, no cabe
duda de que no crea incertidumbres para el tenedor, toda vez que, precisamente, él es quien conoce el
incumplimiento y quien, por consiguiente, está en condiciones de hacerlo valer. Lejos de hacer impreciso su
derecho, esta aceleracion lo refuerza y vigoriza.
Con todo, la admisibilidad de la clausula aceleratoria ha sido discutida por uno de nuestros tribunales
superiores (el de medellín), sosteniéndose la tesis de que esta clausula es ajena al regimen cambiario
propiamente dicho y que pugna con la certeza propia del título-valor. En adición a lo antes expresado
creemos, sin embargo, que la normatividad especial de estos documentos no rechaza, ni puede hacerlo, la
aplicación a ellos de toda otra disciplina de derecho positivo que no sea opuesta a sus normas
particulares. El régimen cambiario, no obstante su condición de especial, no es una ínsula en nuestro derecho,
sino una parte necesariamente armónica de él (articulo 30 del código civil).
Si bien antes expresamos que una exigibilidad referida a la muerte de una persona podria crear una
incertidumbre incompatible con la seguridad cambiaria, ahora sostenemos que si esta incertidumbre es de
término corto y de desaparición próxima, podria resultar aceptable.

En todos los casos anteriormente citados existe una relativa indeterminación, sea de
la cantidad por pagar, sea de la fecha de exigibilidad de la obligación incorporada en un
título-valor, sin perjuicio de lo cual el documento sigue gozando de certeza comercial y de precisión en los
derechos correspondientes, toda vez que tanto los suscriptores como los tenedores tienen forma de
despejar las relatives indeterminaciones de una manera sencilla, con apoyo en datos y elementos, si bien
extraños al título mismo, no por ello menos oponibles a todas las partes, en la medida en que son públicos
y de acceso y aceptación generales.

4. Principio de la clase del derecho incorporado


En los títulos-valores solamente es posible incorporar derechos de contenido crediticio, corporativos o de
participación y de tradición o representativos de mercancías.
"La inclusión de lo uno implica necesariamente la exclusión de lo demás"
Entendió el legislador que solamente cierta clase de derechos, de una naturaleza particular, son susceptibles de
incorporarse en documentos eminentemente de carácter negociable o circulatorio, no porque sean los únicos
títulos negociables, sino porque lo son por su misma esencia, toda vez que otra estirpe de derechos, bien sea por
su caracter personalísimo (como ocurre con los derivados del regimen de la familia), o porque difícilmente
podria encontrarse en ellos la certeza y precision requeridas, debian ser excluidos.
Titulos valores
Leidy Johana Gamboa Davila
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A. De contenido crediticio
a. Son los que incorporan la obligación de pagar una suma cierta o fácilmente
determinable de dinero, como ocurre en los casos de la letra, el cheque, el pagaré, etc.
La expresión "crédito", muy utilizado en el derecho comparado, consistente en la facultad de reclamar
de otro una determinada suma de dinero, que ordinariamente se le ha entregado a titulo de mutuo o de
anticipo o en alguna otra forma semejante.
Se entiende por crédito lo propio de tener fe o confianza en alguien, que corresponde a la raíz
etimológica latina de la palabra "credere", siendo por consiguiente una expresión de uso corriente en el
comercio para la concesión de plazos o el suministro de dineros que deben luego restituirse.
El contenido de los derechos correspondientes implica, como ya lo dijimos, la necesidad de pagar una
suma determinada o facilmente determinable de dinero.
No puede afirmarse de manera inversa que todos los créditos o derechos personales consten en
títulos-valores o que todos ellos puedan incorporarse en esta clase de documentos.

B. Corporativos o de participación
a. Los títulos "corporativos o de participacion", vienen a ser aquellos que implican un derecho
porcentual o una alícuota ideal en una universalidad, en un grupo de bienes o en un bien
concreto.
La superintendencia de valores a través de la resolución no. 1.394 de 4 de noviembre de 1.993, crean
una nueva clase de titulos corporativos, a través del mecanismo denominado "titularización". Este
último supone, para el caso que nos interesa, la posibilidad de que derechos de inversionistas
en fondos administrados por sociedades fiduciarias o por sociedades comisionistas de bolsa,
de una parte, o derechos en patrimonios autónomos constituidos sobre bienes de diversa
naturaleza, fideicomitidos a traves de una sociedad fiduciaria, se incorporen en documentos
negociables o circulatorios, para los cuales la resolución mencionada y sus antecedentes reconocen
la condición de títulos-valores.
Títulos de carácter corporativo --> el respectivo tenedor no hace uso de sus derechos de una
manera individual o aislada, como sucede en otros casos, sino en conjunto o "corporativamente"
con otras personas, que se hallan en sus mismas circunstancias de hecho y de derecho, solo que en
ambos casos con diferencias, no de carácter cualitativo, sino de condiciones meramente cuantitativas,
en la medida en que el monto e importancia de los respectivos derechos se establece a prorrata de la
participación correspondiente.
Se habla de derecho de participación, en tanto en cuanto el respectivo titular tiene la facultad de
recibir solamente parte de la universalidad, del conjunto de bienes o del bien concreto sobre el
cual recaen dichos derechos. A cada tenedor corresponde una porción alícuota del total, que comparte
con los demás tenedores en las mismas condiciones, salvo las relativas al tamaño de la porción
correspondiente.
Leidy Johana Gamboa Davila
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Nada quitan a la circunstancia de que puedan emitirse otros títulos atípicos, como adelante se sostendrá,
igualmente de carácter corporativo de o participación, que impliquen el derecho cierto de tomar
parte, no solamente en una universalidad, como ocurre con las acciones y los certificados de
inversión, sino también en un bien concreto o en un conjunto de bienes específicos.

- Ejemplo de esas emisiones


 Bonos hipotecarios”, que durante los últimos años no se han vuelto a emitir, mediante los
cuales se empaquetaba una serie de créditos amparados con hipoteca, a través de una
fiducia o fideicomiso, emitiendo títulos de participación, que se colocaban en el mercado
público de valores, sobre el respectivo patrimonio autónomo o de afectación
 , Con el fin de preservar un margen de seguridad en su recaudo. Los bonos se
amortizaban con el pago de los respectivos créditos, reconociendo al inversionista una
tasa de interés o de descuento sobre el monto de su inversión. Por este camino los
acreedores de lo créditos hipotecarios recogían liquidez del mercado para sus operaciones
de nuevos créditos.
No se establece necesariamente sobre las facultades finales para el tenedor, resultados que en el caso de
la participación en una universalidad van a depender de la liquidación de esta, sino respecto de la
circunstancia de que la cuota porcentual o alícuota sea cierta, precisa, determinada. Asi las cosas,
sería contrario el regimen cambiario un título de acciones que no expresara un número
determinado de ellas o una referencia concreta a la universalidad social a la cual corresponden.

C. De tradición o de representación de mercaderías


a. En los terminos del articulo 644 del código de comercio, atribuyen a su tenedor legítimo "el
derecho exclusivo de disponer de las mercancías que en ellos se especifiquen".
b. Dichos títulos implican el derecho de propiedad o de dominio sobre las mercancías
correspondientes, en cabeza del respectivo tenedor, no de otra manera puede entenderse la
redacción del artículo, en la medida en que la única persona con capacidad de disponer de unos
bienes es precisamente su dueño o propietario
c. Aun cuando se ha dicho que por mercancía deben entenderse los bienes que habitualmente se
compran o se venden en el comercio o los frutos de las actividades agropecuarias industriales o
mineras, con mayor precisión puede afirmarse que la voz "mercancía" es aplicable a cualquier
tipo de bien mueble de carácter corporal.
Siempre se han entendido como excluidos del concepto de "mercancías" a los bienes raíces, así sean
igualmente materia habitual de transacciones mercantiles y así se les considere frutos de la industria
humana. Igual cosa puede decirse de los bienes muebles incorporales, toda vez que para estos nunca se
ha empleado el criterio de "mercancías".
Los bienes muebles corporales pasan a ser mercancías solamente en la medida en que se hacen objeto de
operaciones mercantiles. La etimología de esta palabra está íntimamente ligada a la voz "mercado", propia de
las relaciones de intercambio.
Leidy Johana Gamboa Davila
Titulos valores
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No obstante lo anterior, vale la pena considerar la circunstancia de los documentos que por la ley misma o, al
menos en la practica, han sido recibidos como títulos-valores y presentan algunas dificultades
para encajarlos en alguna de las tres categorias antes mencionadas, a saber:

a. A. El caso de los bonos obligatoriamente convertibles en acciones, que no pueden considerarse


como títulos-valores de contenido crediticio, como sí ocurre con los bonos pagaderos en dinero, a
pesar de la expresión equivoca del código de comercio al referirse a ellos como "una parte alícuota de un
crédito colectivo". Estos últimos incorporan incuestionablemente una obligación de pago de una
suma concreta de dinero, circunstancia que los aleja de la categoria, con la cual algunos los han
confundido, de títulos-valores de contenido participativo o corporativo.
Los bonos convertibles por acciones deben considerarse como de contenido crediticio,
si son facultativamente convertibles, en la medida en que el tenedor tiene, en todo caso, el derecho
de exigir una suma de dinero, solo que se le da la alternativa de reinvertirla en
acciones, circunstancia que le es enteramente voluntaria, dado que a él corresponde la
decisión.
Si se trata de bonos obligatoriamente convertibles en acciones, deben considerarse desde un
principio como de carácter corporativo, toda vez que la conversión no muta para
nada el derecho fundamental incorporado en el título, a saber, el de participar en los
negocios de la compañía.
Las acciones sin derecho de voto (ley 27 de 1.990), pero con pago preferencial de dividendo,
aclara de manera particular lo sostenido, en la medida en que reglamenta una categoría de
títulos de participación muy cercana a los bonos obligatoriamente convertibles en
acciones.
b. Igual duda puede presentarse en los llamados "títulos canjeables por certificados de
cambio", hoy desaparecidos en virtud de las reglas de la junta directiva del banco
de la republica que eliminaron el certificado de cambio.
Los títulos canjeables por certificados de cambio, el documento inicial tiene mutación en los
derechos incorporados, toda vez que estos consisten inicialmente en la facultad de recibir luego
certificados de cambio, al vencimiento del plazo establecido.
Respecto de estos títulos es preciso anotar que algunas de sus emisiones se hicieron en forma "no
negociable", con lo cual se echa de menos en estas el principio de la "negociabilidad" o de la
"circulación" que adelante se estudiará y que viene exigido de una manera clara por el articulo 645 del
código de comercio. En tales condiciones, los títulos canjeables que corresponden a dichas emisiones
no revisten la calidad de título-valor por ausencia del "principio de la negociabilidad", así
cumplan de otra parte con el "principio de la clase del derecho incorporado".

5. Principio de la suscripción
Leidy Johana Gamboa Davila
Titulos valores
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El articulo 625 del Código de Comercio dispone que "toda obligación cambiaria deriva su eficacia de una
firma puesta en un título-valor (...)"
DE AHÍ se desprende este principio, cuyo enunciado podria presenterse sosteniendo que, mientras en el
regimen comercial es posible, por regla general, manifestar la voluntad de obligarse por cualquier medio
inequívoco (articulo 824), en materia cambiaria los compromisos respectivos solamente pueden adquirirse
mediante la firma o suscripción. En este sentido, bien puede afirmarse que la vinculación cambiaria del
suscriptor es un negocio juridico solemne,
El título-valor no es solamente un documento solemne, sino además de legitimación, en el sentido de que no
basta la solemnidad del escrito en su creación, sino que, además, es necesaria la exhibición del título para poder
ejercitar el derecho que en él se incorpora. La solemnidad de la firma de quienes se obligan no es la única que la
ley exige.
La palabra "suscribir" viene de la expresión latina "sub scrivere", que significa escribir debajo, es decir,
refrendar un determinado texto con una expresión inequívoca de voluntad, que está constituida por la firma de
quien por este camino manifiesta su aquiescencia con la literalidad previamente colocada.
La firma vincula al suscriptor con independencia de su voluntad interna de obligarse, ya que si ella falta y, con
todo, el texto aparece realmente suscrito, la fuente de la obligation vendria a ser, como lo anota la doctrina
italiana, la culpa del suscriptor, que firmó imprudentemente sin voluntad de obligarse, mas que el negocio
jurídico propiamente dicho.
FIRMA – ART. 826 -- "se entiende la expresión del nombre del suscriptor o de alguno de los elementos que la
integren o de un signo o símbolo empleado como medio de identificación personal" el Diccionario de la Real
Academia de la Lengua Espanola (op. cit.), el cual expresa que por firma debe entenderse "el nombre y
apellido, o titulo de una persona, que esta pone como rúbrica al pie de un documento escrito de mano propia o
ajena, para darle autenticidad o para obligarse a lo que en él se dice"

los tiempos modernos han venido imponiendo la firma mecánica, que nuestro Código de Comercio (articulo
827) acepta de una manera general en los casos en "que la ley o la costumbre lo admitan". Precisamente, en
materia de titulos-valores, un inciso del articulo 621 permite expresamente el uso de dicha firma mecánica que,
por lo demas, corresponde en muchos casos a costumbres mercantiles en la materia.

el mencionado inciso se refiere exclusivamente a la "firma del creador del titulo", no a la de suscriptores
distintos, con lo cual podría afirmarse que la norma expresa una voluntad restringida del legislador y que dicha
voluntad conlleva la exclusion de posibilidades distintas. Sin embargo, creemos que el inciso expresa tan sólo
aquello que es más corriente en el mundo mercantil, vale decir, que se use mecánicamente impresa la firma del
creador, sin eliminar otras posibilidades que puedan establecerse en virtud de la costumbre.
Nada dice el Estatuto Mercantil sabre los requisitos que debe llenar esta firma mecánica pudiendo, por
consiguiente, revestir cualquiera clase de modalidad, desde la impuesta tan sólo con un simple sello, coma reza
el articulo 665 del Código de Comercio para el endoso entre bancos, que no implica incuestionablemente
ninguna clase de seguridad, hasta aquella otra que resulta del empleo de máquinas particularmente complejas,
Leidy Johana Gamboa Davila
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sujetas a claves y a controles especiales, utilizables tan solo por la combinación de la voluntad de una
pluralidad de personas y que, por lo dermás, emplean plaquetas cinceladas a mano que estampan el
correspondiente signo gráfico.
Las necesidades de la vida moderna, especialmente en aquellas instituciones que se han visto obligadas a emitir
o suscribir en general titulos muy numerosos, han impuesto el uso de la firma mecánicamente impresa en
actividades bancarias y de seguros, en los pagos de prestaciones efectuados por las entidades de seguridad
social, en la emisión masiva de acciones y de otros títulos para el mercado bursátil, etc.
A las posibilidades anteriores debemos añadir aquellas derivadas de la ley llamada de “comercio electrónico”,
ley 527 de 1999, que permite el uso de medios digitales, contemplando diversas clases de suscripciones, hasta
llegar a aquella certificada, que es plena prueba

el articulo 621, en el cual se pide que todo titulo-valor lleve necesariamente como requisito "la firma de quien lo
crea". Por lo demás, la suscripción necesaria para negociar los títulos que necesitan de endoso, para avalar y, en
general, como lo expresa el artIculo 625, para adquirir cualquiera clase de obligación cambiaria.
tal como lo expresa un inciso del articulo 886, si alguno de los suscriptores no pudiere o no supiere firmar, lo
puede hacer otra persona a su ruego, dando fe de ello dos testigos e imprimiento en el documento las huellas
digitales o plantares del otorgante. Por lo demás, en el caso de los ciegos, la firma debe ser debidamente
autenticada ante Juez o Notario, en los terminos del articulo 828, previa lectura -obviamente en altavoz- del
respectivo documento por parte de quien lo autentica.
estableció la presunción de autenticidad en todos los documentos que reúnan los requisitos para ser títulos
ejecutivos, dentro de los cuales se encuentran los títulos-valores (artículo 244). Sin embargo, de acuerdo con el
criterio sentado por el articulo 5o. de la Ley 57 de 1.987, las normas de caracter general, a pesar de
que sean posteriores, no afectan las disposiciones especiales, como es la relativa a la firma de los ciegos,
que exige la solemnidad de la autenticación
la sola ilegibilidad no es óbice para llamar a responder al suscriptor, si por otros medios es posible determinarlo.
En caso contrario, nos encontraríamos ante un problema más practico que jurídico, toda vez que no nos
enfrentaríamos a la invalidez del título, sino a la imposibilidad de hacer efectivos los derechos
incorporados en él.

Plantea el profesor BERNARDO TRUJILLO CALLE la cuestión de si una firma falsificada u homónima da o
no validez a un titulo.

Es evidente que en el caso de la homonimia el titulo está debidamente suscrito, solo que el tenedor incurre en el
desacierto de exigir la respectiva obligación cambiaria a persona distinta de su verdadero suscriptor, con base en
la identidad de nombre. En todo caso, en esta hipótesis, el tenedor conserva su derecho con relación al
verdadero suscriptor y a todos los otros suscriptores que hayan firmado el título con responsabilidad cambiaria.
Leidy Johana Gamboa Davila
Titulos valores
ID:0000183472

En el supuesto de la firma falsificada, si bien esta no puede generar efectos contra aquel cuya firma se imitó, de
conformidad con aquello que se desprende del numeral 1o. del articulo 784 del Código de Comercio, resulta
válida la inquietud con referencia a los derechos de un tenedor, frente a suscriptores distintos, que hayan
adquirido ellos sí obligaciones cambiarias a través de su propia firma.
el título sí fue creado, en la medida en que se estampó una firma, así esta no pueda comprometer a aquel cuya
suscripción fue imitada, pero sí a quien suscribió falsamente, de la misma manera como se producen efectos
cambiarios, en los terminos del articulo 625, contra todos aquellos que suscribieron en otro momento el título,
en razón de la autonomia de las firmas que resulta del articulo 627.
el artículo 631 del Codigo de Comercio, norma que vincula a los suscriptores posteriores a una adulteracion al
texto que fue materia de suscripción, de acuerdo con el texto adulterado, de la misma manera que mantine la
obligación de quienes lo suscribieron antes de la adulteración, pero de conformidad con el tenor original del
título. Aún cuando la hipótesis desarrollada por el artículo no es exactamente la de falsedad en la firma, la regla
que se estudia ilustra suficientemente la voluntad del legislador en esta materia.
En nuestro concepto, en unos y otros se produce exactamente la misma consecuencia, es decir, la no vinculación
de la persona cuya firma se imitó y el compromiso cambiario de quienes antes o posteriormente suscribieron el
titulo creado o adulterado por esta via irregular. La solución dada por el artículo 631 es de carácter general para
todos los títulos-valores.
dicho sobre firma adulterada, puede extenderse a la firma del incapaz que, si bien no puede comprometerlo,
como resulta del texto del numeral 2o. del articulo 784, sí es susceptible de crear una apariencia sobre la
cual contraigan obligaciones válidas otros suscriptores.
6. Principio de la emisión
el titulo-valor solamente existe a partir del momento en que se haya verificado la entrega voluntaria de él, con el
ánimo de constituir un tenedor inicial; los sucesivos tenedores solamente lo serán en la medida en que, respecto
de cada uno de ellos, se haya verificado la entrega o tradición del documento.
Del art. 625 del Código de Comercio, según el cual "toda obligación cambiaria deriva su eficacia de una
firma puesta en un titulo-valor y de su entrega con la intención de hacerlo negociable conforme a la ley de su
circulación" (subraya y resaltado fuera del texto)
"cuando el titulo se halle en poder de persona distinta del suscriptor, se presume tal entrega", la circunstancia de
que la tradición se suponga o mejor aún se presuma, no impide que sea necesaria para la existencia del titulo-
valor
la emisión, como se la denomina en esta materia, es una entrega voluntaria, con el ánimo de constituir un
primer tenedor del título y con la posibilidad que a este se da de que lo haga circular a través de una eventual
cadena de tenedores.
la llamada "teoria de la creación", existe titulo-valor cuando el documento se suscribe debidamente por un
primer obligado y contiene, según lo exige el articulo 620 de nuestro Código de Comercio, todas "las
menciones" y Ilena "todos los requisitos que la ley señale". Por el contrario, de conformidad con la llamada
"teoria de la emisión", el titulo simplemente creado aún no genera efectos cambiarios, a pesar de estar
Leidy Johana Gamboa Davila
Titulos valores
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debidamente suscrito por quien primeramente se obliga y a pesar de contener todos los requisitos legalmente
establecidos. Es, entonces, por consiguiente, necesaria adicionalmente la entrega o emisión correspondiente
Mientras el título no se encuentre en manos de un tenedor que pueda hacerlo valer, no existe la obligación
cambiaria. Esta, como se verá cuando se estudie el pricipio derivado o consecuencial de la necesidad, requiere
siempre la exhibición del título, exhibición que solamente la puede hacer el tenedor que cuente con la posesión
del título para que, a través de esta posesión, pueda legitimarse
la tradición consiste, no solo en el hecho físico del traspaso del control
sobre el bien correspondiente, desde el enajenante hasta el adquirente, sino tambien en la
circunstancia de que este traspaso, tal como rezan los articulos 742 y 743 del ordenamiento civil,
implique el consentimiento tanto del tradente como de quien adquiere por este modo.
En las condiciones que se expresan, la tradición viene a ser un hecho externo, que revela la voluntad
interna de constituir el derecho real respectivo en cabeza de un tercero, hecho externo que implica, lo
mismo que se vio atras para la firma o suscripción, una manifestación explícita de la voluntad interna de
constituir derechos en cabeza de alguien distinto de quien se obliga.
La tradición en nuestro regimen jurídico sigue al título, es decir, en materia de adquisiciones que derivan del
negocio juridico, al acto de voluntad del enajenante, aceptado por el adquirente, mediante el cual el primero se
desprende de un hecho real y lo constituye en cabeza del segundo o lo crea directamente bajo la titularidad de
este. En este caso empleamos la palabra “título” con un sentido distinto: el de la razón jurídica por la cual nace
la obligacipon de hacer la tradición.
El titulo consiste en la voluntad de las partes, es decir, en el negocio causal por el cual el tenedor del titulo
conviene con el adquirente las condiciones para el traspaso respectivo. Para el caso de los títulos al portador,
basta el sólo consentimiento de los respectivos interesados, es decir, la sola entrega y recibo voluntarios del
documento, que son suficientes para producir la traslación de los derechos de quien negocia en favor de aquel
que se convierte en tenedor del titulo. Por el contrario, en los títulos que requieren endoso, la tradición
respectiva resulta compleja, como adelante se verá, en la medida en que requiere, ademas del hecho mismo de
la entrega del título, la solemnidad previa del endoso. En otras palabras, la tradición supone el doble paso de la
inscripción que constituye el endoso y de la entrega propiamente dicha.

suscrito el titulo con el lleno de todos los requisitos, de conformidad con el articulo 620 del Código de
Comercio, no se puede predicar todavía la existencia de unos derechos cambiarios, los cuales derivaran de la
circunstancia de que el documento se ponga en manos de su primer tenedor, que este sea dueño de él y, por
consiguiente, pueda hacer efectiva su legitimación, su derecho de dominio.
no cabe duda de que el régimen cambiario vigente en nuestro pais se inclinó por la tesis de la emisión, no
solamente en virtud del texto del articulo 625 ya mencionado, sino por cuanto la norma del articulo 647 dispone
que el tenedor del título solamente se legitima cuando "lo posea conforme a su ley de circulación", es decir,
cuando lo haya recibido de acuerdo con dicha ley que, como lo veremos en su oportunidad, exige
siempre Ia entrega, circunstancia que, siendo claramente necesaria para los tenedores sucesivos, no puede dejar
de serlo para el primero de ellos.
Leidy Johana Gamboa Davila
Titulos valores
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No se trata, en sentido contrario a cuanto sostiene ASCARELLI, que Ia no emisión de un documento no


comprometa a los suscriptores, cuando este se halla en manos de un tenedor de buena fe exenta de culpa, ajeno
a Ia circunstancia de Ia carencia de emision o de tradición. En este caso, el tenedor de buena fe exenta de culpa
queda cubierto por Ia presunción ya mencionada en el articulo 647, que reputa como tenedor legítimo del titulo
a quien lo posea de acuerdo con su ley de circulación.
La entrega es, por consiguiente, un principio esencial para Ia existencia del título valor, sin perjuicio de los
derechos de los tenedores de buena fe exenta de culpa, que Ileguen a ser poseedores del documento sin conocer
la falta de dicha entrega o emisión. Sin embargo, cuando quiera que Ia falta correspondiente pueda
discutirse entre los interesados, el título no producira los efectos en él previstos, es decir, carecerá
de eficacia cambiaria y, por ende, no merecerá el calificativo de título-valor.
No cabe duda de que estos sistemas de entrega corresponden claramente a las costumbres mercantiles, razón por
la cual caben dentro de lo prescrito por el numeral 4o. del articulo 923 del Codigo de Comercio, a pesar de la
prevalencia y especialidad de la ley mercantil
7. Principio de las menciones necesarias
el articulo 620 que " los documentos y actos a que se refiere este título (el relativo a los títulos-valores) solo
producirán los efectos en él previstos cuando contengan las menciones y Ilenen los requisites que la ley señale,
salvo que ella los presuma"
El principio de las menciones necesarias, conjuntamente con el de la instrumentación, el de la unidad
material y el de la suscripción, forma parte de las formalidades o solemnidades exigidas por la ley para la
existencia de los títulos-valores, cuya falta produce la sancion prevista en Ia última parte del articulo 898 del
Código de Comercio, en cuanto documento de carácter cambiario
el título-valor sera inexistente como tal, no obstante la eventual validez de las relaciones juridicas previas y aun
de la eficacia probatoria del documento, no ya como título-valor, sino meramente como documento escrito de
prueba.
Comienza el articulo 621 del Código de Comercio exigiendo la primera de estas menciones para todos los
títulos-valores, Ia del derecho que en el título se incorpora.

incluyen una serie de menciones adicionales, varias de las cuales tienden, precisamente, a la satisfaccion de los
principios básicos o fundamentales que hemos venido estudiando, mientras otras constituyen normas especiales,
requeridas para cada uno de los títulos-valores reglamentados de manera particular

no es dable sostener que puede prescindirse de cualquiera de las formalidades específicamente exigidas por la
ley, ya que en esto consiste el principio de las menciones necesarias. Sin embargo, tampoco es el
caso de añadir requisitos que Ia ley expresamente no exigió y que solamente reposan en Ia imaginacion de
quienes los expresan, ni dejar de reconocer que el derecho cambiario es evidentemente formalista, pero en
ningún caso formulista, en el sentido de que no exige textos de carácter sacramental de los cuales no pueda
prescindirse.
Leidy Johana Gamboa Davila
Titulos valores
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el formalismo cambiario debe aceptarse dentro de los precisos límites y linderos exigidos por la ley, sin
sobrepasarlos, sacrificando la intencion de las partes y sus respectivos derechos y obligaciones.
En nuestro sentir rige igualmente para el derecho cambiario, dentro de los límites de las formas requeridas, el
principio general según el cual es de preferir Ia interpretación de un texto que le de eficacia jurídica, a aquella
que deja inoperante Ia voluntad de quienes hayan intervenido en su elaboración y suscripción

8. Principio de la negociabilidad O de la circulación

la negociabilidad viene a ser el principio capital de los títulos-valores, en la medida en que informa a todos los
demás. Dicho de otra manera, el régimen cambiario se explica en Ia medida en que tiende a favorecer, como
antes se vió, Ia circulación de Ia riqueza mueble incorporada en esta clase de documentos.
el régimen cambiario, que es el que corresponde a la parte del Código que se invoca, solamente cubre a los
documentos que, reuniendo los demás requisitos, tienen una función circulatoria.

En las leyes de circulacion cambiaria se exige una expresión de carácter circulatorio. Así, respecto de los títulos
pagaderos al portador, su condición de tales implica su capacidad de circular, en tanto el derecho respectivo
puede ser invocado por cualquiera que tenga el instrumento en su poder. Luego, los llamados “títulos a la
orden”, exigen que se exprese en ellos está cláusula, o se indique que son transferibles por endoso, o se diga que
son negociables o se señale su denominación específica como título-valor. En otras palabras, la ley25 exige que
expresen, bajo cualquiera forma, su vocación circulatoria. Respecto de los títulos nominativos, la ley habla
expresamente de que su circulación, además de indicar que, de la misma manera como ocurre con los títulos a la
orden, debe hacerse por medio del endoso, les añade la exigencia de la inscripción del mismo
cuando se quiere indicar que un documento no es título-valor, porque no interesa a las partes esta connotación,
se suele hacer patente la respectiva circunstancia cuzando el anverso del documento con una leyenda en color
rojo que indica “NO NEGOCIABLE”, expresión esta que claramente indica que el documento reviste una
condición distinta de la propia de los títulos-valores.
Los documentos que venimos estudiando no son los únicos que revisten la condición de negociables o
circulatorios, como resulta de la última parte del artículo 888.
Ella se refiere a que los documentos escritos que lleven la cláusula a la orden, muy propia de los títulos-valores,
u otra equivalente, pueden desplazar los efectos previstos en el respectivo texto contractual, haciendo que “el
endosatario se sustituya al endosante en las relaciones derivadas del contrato”. La norma indica su cercanía con
el régimen cambiario, al señalar que esto ocurre aunque el documento respectivo no sea título-valor.

REGULARIDAD EXTERNA
Leidy Johana Gamboa Davila
Titulos valores
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Lo propio de los títulos-valores, para facilitar su circulación, es que gocen de una apariencia externa correcta,
de manera tal que no susciten temores con su examen, con su apariencia. En efecto, un título con borrones,
tachonaduras, manchones, rasgaduras, al cual le falten partes de su materialidad, etc., lo normal es que despierte
desconfianza y se dificulte su circulación.
No se ttrata en este caso y esto debe quedar muy claro, que pretendamos que la regularidad externa sea un
principio básico o esencial,
podemos afirmar que el instrumento externamente irregular no puede constituir a quien lo reciba en estas
condiciones en un tenedor de buena fe exenta de culpa, figura a la cual la ley protege especialmente,
Por consiguiente, puede perderse la inmunidad del tenedor de buena fe exenta de culpa, que lo pone al abrigo de
cuanto pueda discutirse respecto de la creación o circulación de un título-valor, cuando en las relaciones
jurídicas que hayan dado lugar a dichas creación o circulación él no haya intervenido, pudiendo hacer efectivos
sus derechos a pesar de las consecuencias de tales relaciones, que sí podrían afectar los derechos de tenedores
que no revistan la misma condición.
con independencia de cuanto puedan discutir entre sí quienes estén vinculados a relaciones que hayan duda
lugar, como poco antes se expresó, a la creación o a la circulación de un título-valor, estas discusiones no
pueden afectar a esa figura especialmente protegida por el régimen cambiario que es el tenedor de buena fe
exenta de culpa, cuyo derecho, como adelante se verá, es autónomo respecto de las relaciones jurpidicas
anteriores a su situación, siempre que él no haya participado en ellas ni esté obligado a conocerlas.

Esta inocultable ventaja de su inmunidad, de su derecho autónomo, se pierde cuando negocia un título
externamente irregular y, por ello, necesariamente sospechoso, salvo que se cuente con una explicación
atendible sobre la mencionada irregularidad; por cuanto la irregularidad externa debe llevarlo a sospechar sobre
cuanto pudo haber ocurrido con el instrumento.

LUNES 9 DE AGOSTO

PRINCIPIOS DERIVADOS O CONSECUENCIALES


Generalidades.
Este tipo de principios se aplica solo si de forma PREVIA se haya podido establecer que el documento respecto
del cual se predican los principios sea efectivamente un TÍTULO VALOR, para lo cual debió haber cumplido
TODOS los principios BÁSICOS O CONSECUENCIALES.
Estos principios se encuentran en el artículo 619 CCo, que establece que: “Los títulos-valores son documentos
necesarios para legitimar el ejercicio del derecho literal y autónomo que en ellos se incorpora”
Leidy Johana Gamboa Davila
Titulos valores
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El autor CESARE VIVANTE introdujo a la lista de la Convención de Ginebra sobre letra de cambio el
principio de la incorporación, que antes no se tenía en cuenta.
Los cinco principios son:
a. Principio de la necesidad
b. Principio de la legitimación
c. Principio de la literalidad
d. Principio de la autonomía
e. Principio de la incorporación
Una parte de la doctrina establece que son títulos valores aquellos que respondan a los cinco principios
enunciado y que, por ende, el conjunto de esos principios constituye una definición de esos documentos. Para el
autor NO, para el autor, el examen entiende que la norma relaciona, no unos elementos esenciales, sino que
son unas consecuencias que se atribuyen a los instrumentos que ya están calificados como títulos valores.
Estos principios NO corresponden a cualquier documento o instrumento. La circunstancia de que legislador no
se haya tomado el trabajo de enumerar expresamente dichos principios básicos, no puede excusarnos de
explorar su existencia
P CONCEPTO Es un principio consecuente de la condición de instrumento
R necesariamente circulatorio, propia de los círculos valores (art. 645
I CCo).
N
C Los títulos valores, están destinados a circular, salvo por el cheque no
I negociable (715 CCo) siempre que en el instrumento se establezca una
P cláusula con esta limitación o que ella resulte de la ley misma (como
I en el cheque fiscal) -la ley habla de LIMITAR la negociabilidad, no
O suprimirla necesariamente, puede que sean negociables, pero de forma
restringida; pero también la limitación puede ser total-. A falta de la
D cláusula, el cheque es necesariamente negociable o circulatorio.
E
Ahora bien, hay un requisito importante en las obligaciones y es que las
L respectivas relaciones jurídicas se den entre sujetos concretos del
A derecho --> un acreedor debe saber quién es su deudor y un deudor
debe saber quién es su acreedor para que uno y otro puedan sacar las
N consecuencias de la existencia de la respectiva obligación,
E exigiéndola uno al otro y satisfaciéndola el segundo al anterior.
C
E La identificación de quienes forman el elemento subjetivo de la
S obligación no es necesario que se dé a través de TODA la existencia de
I la misma; pero sí debe producirse en un momento determinado para
D que tanto el deudor como el acreedor puedan comportarse como
A corresponde a sus obligaciones
D
En los títulos valores, si bien inicialmente el primer obligado conoce a
quién le emite el título, este conocimiento se desdibuja en la circulación
Leidy Johana Gamboa Davila
Titulos valores
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del título; por ello es necesario que al momento de hacerse efectiva la


obligación el tenedor del título, acreedor de él, lo presente para
identificarse.

La personalización de los extremos de una relación jurídica es lo que


denominaron como CONTEMPLATIO DOMINIO (singular) o
CONTEMPLATIO DOMINI (plural)

En los documentos circulatorios, como lo son los títulos valores, es


posible que el acreedor no esté identificado para el deudor porque de
esa circulación puede que el deudor o los deudores hayan perdido de
vista de quién en últimas les presentará el título para hacer efectivos
los derechos incorporados en él. ES POR ESO EL REQUERIMIENTO
PROPIO DE LOS TÍTULOS CIRCULATORIOS, de que el acreedor,
en materia de títulos valores se denomina tenedor, presente el título,
lo exhiba para el ejercicio de dicho derecho (624 CCo)

Solo a través de la exhibición el acreedor se IDENTIFICA como la


persona con el derecho de exigir la prestación incorporada en el
instrumento. Mediante esa exhibición el deudor, denominado
SUSCRIPTOR, puede saber a QUIÉN debe satisfacer las
obligaciones.

Los títulos valores son instrumentos de legitimación, no solo prueban la


existencia del derecho, sino que además son necesarios para dicha
existencia en su condición de documentos constitutivos respecto de
obligaciones SOLEMNES, pero que son necesarios para ejercer el
derecho respectivo.

Este principio lleva a que el legislador haya consagrado en el art. 802 y


ss., el proceso de reposición del título valor. Si el título valor se
destruye o se deteriora de tal forma que no pueda seguir circulando,
de la misma forma que si se pierde o es materia de un hurto, el
tenedor debe poder obtener que se le reponga o se le reemplace el
título para estar en condiciones de ejercer su derecho; para ello, debe
lograr que un JUEZ o los SUSCRIPTORES que voluntariamente acepten
sin oposición esa solicitud, pero deben hacerse previamente
publicaciones tendientes a que cualquier interesado pueda oponerse a ese
propósito; OJO el anterior debe ser objeto de cancelación física o
judicial para evitar que al suscriptor le toque ser obligado a pagar doble.

Ese principio justifica la existencia del proceso de reivindicación (819 y


ss). Si el título se encuentra en poder de un sujeto del derecho distinto de
su legítimo tenedor, este último tiene derecho para buscar que se le
entregue o devuelva para hacer uso de su derecho.
Leidy Johana Gamboa Davila
Titulos valores
ID:0000183472

La posesión del título valor con apariencia de corrección y de


legitimidad, crea el derecho, legalmente protegido, de que esta apariencia
sea respetada. Esa apariencia surge de la necesidad en cabeza del
tenedor de exhibir el titulo para poder pedir la satisfacción del
derecho respectivo y de la correlativa necesidad de requerirse dicha
exhibición para que el suscriptor requerido para el pago lo satisfaga.

No es posible reclamar el derecho incorporado en el título-valor, sin


la exhibición del mismo.

También tenemos los procesos de reivindicación y de reposición de


títulos-valores. Los títulos valores son materia de reivindicación porque
son bienes materiales, físicos, que no solo representan el derecho, sino
que son el derecho mismo materializado a través de estos.

En virtud del principio de necesidad, es necesario CONTAR con la


posesión y la posibilidad de exhibir el título si se quiere ejercer el
derecho.
OTRAS CONSECUENCIAS
DEL PRINCIPIO DE LA
Por eso, cuando éste se encuentre en poder de un tercero que no facilita
NECESIDAD
la exhibición y la entrega del título a quien se reclama su pago, sea
necesario proceder a reivindicar el bien, a recuperar su posesión para
poder ejercer el derecho.

Igual pasa con el proceso de reposición cuando el título se destruyó o


deterioró o extravió o fue hurtado, y a través de ese proceso se busca que
el tenedor cuente con el instrumento indispensable para que él pueda
ejercer los derechos que le corresponden

Este principio de necesidad conlleva el requerimiento de que cuando el


título se pague, debe destruirse o dejarse sobre él la constancia de la
cancelación del derecho incorporado (art. 624)
EL PRINCIPIO DE LA
NECESIDAD Y LAS Las relaciones causales son aquellas que dieron lugar a la creación y
RELACIONES CAUSALES circulación del título valor.

Toda suscripción obliga cambiariamente al respectivo suscriptor y es


la relación jurídica causal la que lleva al suscriptor a comprometerse
de manera cambiaria a través de su firma en el título; por eso la
relación causal antecede a la cambiaria, previste ante esta y la segunda
satisface la primera a través de la obligación que se adquiere o se
traslada con la garantía del endosante.

En caso de no pago del título valor, el tenedor puede hacer uso de la


relación causal devolviendo el instrumento o dando en garantía, a
satisfacción del juez, de indemnizar al deudor los perjuicios de
Leidy Johana Gamboa Davila
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indemnizar al deudor los perjuicios que pueda causarle la no devolución


del mismo.

El ultimo tenedor (que en verdad es el único tenedor porque los demás


dejaron de serlo una vez negoció el título) puede optar entre hacerlo
efectivo o acudir a la acción que denominamos como causal porque
deriva de la razón que motivó la suscripción

Si se hace uso de la acción causal por parte del tenedor, subsiste


parcialmente con todo el principio de la necesidad; para que se pueda
acudir a ese camino es necesario devolver el título. Pero aun cabe la
posibilidad de otorgar la caución que fije el juez para garantizar los
perjuicios que puedan derivarse para los suscriptores si se prescinde de
dicha devolución

Dato importante --> el numeral 6º del artículo 20 en el Código de


Comercio, encontramos que la intervención en títulos-valores es un
acto formalmente mercantil, sin consideración a la razón de dicha
intervención

P
R
I Legitimar quiere decir que se tiene una situación protegida por la ley, lo
N legitimo es aquello que está conforme con el sistema jurídico en general
C
I El título-valor cumple con la función de legitimar a su tenedor para
P que haga valer, cuando corresponda el derecho incorporado; protege
I en todo sentido el derecho de ese tenedor.
O
D En materia de títulos-valores, tenedor se entiende como dueño o
E propietario del título y del derecho que en él se incorpora.
L CONCEPTO
A Legitimar se refiere a la protección que el régimen juridico da para hacer
L valer los derechos incorporados en el título; este principio habilito para
E hacer valer los derechos respectivos.
G
I El título-valor legitima a su tenedor para que ejerza los derechos
T incorporados y para que, si estos derechos no se le reconocen
I voluntariamente, él pueda acudir al poder jurisdiccional del Estado
M para reclamar que se le ampare en su derecho y para que se
A constriña a los suscriptores a cumplir con las obligaciones
C correlativas.
I
Ó DIFERENTES CLASES DE
Leidy Johana Gamboa Davila
Titulos valores
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N Tenemos 3 clases de tenedores:

Simple tenedor
- Quien tiene el control físico del título, pero su control no es
legítimo y por ello no es verdadero dueño del instrumento, ni
siquiera de forma aparente, y ejerce ese control por cuenta de un
tercero.
- Para el dr. No es un verdadero tenedor, pero la ley no da otra
expresión.

Tenedor legítimo
- Es aquel que tiene el control físico del título, y que lo recibió
conforme a su ley de circulación, de una forma prevista por el
régimen de títulos-valores con lo cual está habilitado para el
ejercicio del derecho incorporado en su condición de dueño o
propietario del título

TENEDORES Tenedor de buena fe exenta de culpa


- Además de tener la facultad del ejercicio del derecho
incorporado, está exento de excepciones causales que no deriven
de relaciones jurídicas en las cuales ha intervenido; es un
tenedor legítimo pero que está cubierto con una presunción
general de buena fe que corresponde a todo sujeto de derecho
mientras no se pruebe lo contrario.

- Tiene un derecho autónomo por el aspecto pasivo porque es


inmune a las excepciones que le pueden proponer los suscriptores
requeridos para el pago porque él no ha participado en las RJ de
las cuales dependen esas excepciones y nos debía conocerlas.

Dato importante --> Hay un endoso restrictivo, el cual no transfiere la


propiedad. Hay un endoso pleno o en propiedad que sí transfiere el
dominio del título o al menos la apariencia de tal.

TENEDOR LEGÍTIMO
APARENTE
El tenedor legítimo es quien tenga en su poder el título y esté en
condiciones de exhibirlo (art. 624), habiéndolo recibido de conformidad
con su ley de circulación.

Aquello que las partes intervinientes en el título hayan querido en sus


negociaciones, pero no lo hayan reflejado en el texto, es irrelevante
frente a los derechos de un tenedor de buena fe amparado por una
literalidad que no puede serle desconocida.
Leidy Johana Gamboa Davila
Titulos valores
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- Las excepciones causales solo prosperan sobre los que hayan


intervenido en ellas o estén obligados a conocerlas, en
desarrollo del principio de relatividad de las RJ.

Pronunciamientos de la CSJ
- El poseedor del título, amparado por la apariencia de la
titularidad que le proporciona ser tenedor en debida forma, está
facultado frente a las personas que se obligó a través de la
suscripción para exigir el cumplimiento de lo debido.

JOAQUIN RODRÍGUEZ
- La legitimación es la posibilidad de que se ejercite el derecho
por el tenedor aun cuando este no sea en realidad el titular
juridico del derecho conforme a las normas del derecho común,
es un abandono de cualquier investigación que se pudiera hacer
sobre la pertenencia del derecho.

Art. 762
- El poseedor es reputado dueño, mientras otra persona no
justifique serlo.

FACULTADES DEL
TENEDOR LEGÍTIMO El tenedor simple (no es propietario ni aparentemente) solo puede tener
los derechos que derivan de un endoso restrictivo, de un depósito
confiado por el verdadero tenedor legítimo, de un mandato o de una
tenencia o posesión abusiva del título.

El tenedor legítimo y el de buena fe exenta de culpa la ley le reconoce


la plenitud de los derechos sobre el título, dentro de los cuales se tiene
las siguientes facultades

1. Presentar el título, cuando se trate de una orden de pago,


para su aceptación por parte del girado o librado.

Siendo necesario que dicha aceptación conste dentro del cuerpo del título
o en un documento distinto, pero "adherido a él", el instrumento debe ser
aceptado y puesto en manos del girado para que este manifieste si acepta
o no la orden de pago que se le haya dirigido.

2. Presentar el título para su pago a uno o varios de los


obligados.

Como es un instrumento circulatorio, el suscriptor llamado a


responder requiere de la exhibición del mismo por parte del tenedor
para conocer quién es su deudor y quién está legitimado para
exigirle el cobro respectivo.
Leidy Johana Gamboa Davila
Titulos valores
ID:0000183472

Cuando se satisface el derecho incorporado en el título, ello comporta


una anulación o destrucción del mismo para evitar que siga circulando y
le toque pagar doble al suscriptor obligado frente a un tenedor de buena
fe.

Si el pago es parcial, se debe consignar eso en un título (o en una hoja


adherida) y luego devolverse al tenedor para que pueda hacer efectivo el
remanente no cancelado,

3. Levantar, de forma oportuna el protesto cuando sea


necesario para el ejercicio de la pretensión de cobro.

Es una constancia de que el titulo lo presentaron oportunamente para su


aceptación o pago pero que nada de ello se produjo.

- Se exige legalmente para el pago forzado en caso de cheques


(727 cco) y de los bonos de prenda (796)
- Ello porque esos títulos no se presentan directamente a los
obligados sino a terceros diputados para el pago.

Para los demás títulos esa diligencia no se requiere, pero puede ser
necesaria si en el cuerpo del título consta expresamente la respectiva
exigencia (art. 607 cco)

CONCEPTO
P Corte constitucional
R  Son esas condiciones literales que definen el contenido crediticio
I del título valor, sin que resulten oponibles las declaraciones
N extracartulares que no estén en el texto.
C
I  Eso pretende que los títulos en sí mismos considerados
P expresen a plenitud el derecho de crédito que se incorpora, de
I tal forma que en condiciones de seguridad y certeza jurídica
O sirvan de instrumentos para transferir esas obligaciones con
absoluta prescindencia de otros documentos o convenciones
D distintos al mismo
E
L CSJ
A  La literalidad determina la dimensión de los derechos y las
L obligaciones contenidas en el título valor, permitiéndole al
I tenedor atenerse a los términos del documento sin que se le pueda
T oponer excepciones distintas a las que surjan de él.
E
Leidy Johana Gamboa Davila
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R  Está consagrada exclusivamente en beneficio de los tenedores de


A buena fe porque este principio no pretende propiciar el fraude en
L las relaciones cambiarias – porque igual ese tercero de buena fe
I el unico punto de referencia que tienen es el texto que se les
D entrega.
A
D
El código civil nos determina que conocida la intención de los
contratantes se debe estarse a ella más que lo a literal de las palabras;
PERO cuando el único punto de referencia es un texto literal es
preciso atenerse a el especialmente en los casos en que las partes solo
han podido conocer ese texto meramente formal y cuando son ajenas
a la realización del texto y a las relaciones jurídicas que llevaron a él.

MUCI-ABRAHAM

 Las palabras de la letra de cambio no solo se manifiestan sin que


constituyen las obligaciones mismas que de ellas emergen.
 La obligación cambiaria deriva del título, solo existe en el
título al cual se haya ligada y por eso solo es lo que este
manifiesta.

Así pues, en títulos valores se invierte el principio de la prioridad de la


realidad sobre su apariencia, pero OJO el principio de la literalidad exige
que la misma no deje dudas sobre la existencia del derecho, sobre sus
alcances o sobre su exigibilidad.

Las relaciones causales en materia de títulos valores pueden ser


discutidas, pero solo entre quienes participaron en ellas.

Las relaciones cambiarias NO pueden ser discutidas porque solo puede


ocurrir sobre ella dos cosas:

1. Que quien negocia un título valor siendo retenedor de buena fe


exenta de culpa sea ajeno a las relaciones causales anteriores a su
adquisición, caso en el cual esas relaciones causales no lo pueden
favorecer ni perjudicar. - no le son oponibles

2. Que sí haya participado en las relaciones causales que no constan


en el texto del título o que no sea de buena fe exenta de culpa,
caso en el que las consecuencias de esas relaciones causales le
son oponibles.
Leidy Johana Gamboa Davila
Titulos valores
ID:0000183472

CONTRADICCIONES Y
VACIÓS EN LA
LITERALIDAD El legislador ha querido que el principio de la literalidad que venimos
tratando, así como el de la precisión o certeza del derecho incorporado,
no den lugar a que el título no proteja suficientemente los derechos
del respectivo tenedor ante una aplicación excesivamente rigurosa de
estos principios

Algunas disposiciones en materia de letra de cambio, aplicables a los


demás títulos-valores:

- Art. 672 CCo: Permite que las letras de cambio y por ende los
demás títulos valores de contenido crediticio no se afecten por la
inclusión en ellos de cláusulas de cambio o de intereses, sean
estas a tasa convenida o a tasa corriente o de mercado.

- Art. 674 CCo: Aclara los alcances de expresiones en el


establecimiento de fechas tales como "principios", "mediados" o
"finales del mes"; indicado que en esos casos se debe entender
como fecha cierta el primero, el quince o el último día del mes.

- Art. 675 CCo: la norma que las palabras una semana, dos
semanas, una quincena, o medio mes se entienden como plazos
de ocho o quince días comunes o solares. La expresión medio
mes equivale a 15 días comunes.

- Art. 623 CCo: las diferencias de cantidad expresadas unas en


letras y otras en palabras se deben resolver por el guarismo de las
letras porque se entiende que es más difícil equivocarse en letras.

- Sumas disímiles en palabras y varias en letras, la indeterminación


se resuelve por la cantidad menor expresada en letras. --> el título
interpretarse en favor del deudor, esto es, aceptando que para él
la cantidad menor le es la más favorable.

En los textos respectivos, deben entenderse como incluidas las


disposiciones de carácter legal, entre ellas estas que hemos venido
analizando últimamente y que se refieren a la solución de algunas
imprecisiones o vaguedades que puedan desprenderse de la literalidad de
un título.

Todo esto es para despejar una posible indefinición que podría


considerar que el título no refleja la certeza del derecho incorporado que
le es propia y necesaria.

Incongruencia – el art. 879 CCo establece de forma general que los


Leidy Johana Gamboa Davila
Titulos valores
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plazos de ley se cuentan en días hábiles mientras que los de carácter


convencional en días comunes,

No debe pensarse que los únicos textos que deban tenerse en cuenta son,
exclusivamente, aquellos que se encuentran incluidos dentro de los
cuatro ángulos del pedazo de papel que contiene las declaraciones
respectivas o, si fuere el caso, de las inscripciones magnéticas que
expresan las obligaciones cambiarias.

La literalidad complementaria hace referencia a textos que, sin formar


parte de la corporeidad del título, con todo se refieren a los derechos
y obligaciones de quienes intervienen en el proceso de creación y de
negociación del respectivo instrumento.

Con el fin de preservar el carácter instrumental del documento, es decir,


su facilidad de manejo, la ley no ha querido exigir que ciertas
expresiones contractuales o negociales deban necesariamente formar
parte del título mismo, estar incluidas dentro de los textos de él.
LITERALIDADES
Casos como los estatutos de una sociedad por acciones, que
COMPLEMENTARIAS
indudablemente determinan los alcances de los derechos del respectivo
accionista, o los llamados prospectos de emisión en los títulos de emisión
masiva, que corresponden al negocio jurídico causal que liga a la entidad
emisora de esta clase de títulos con los respectivos tenedores, suelen ser
textos cuya inclusión en el cuerpo de los títulos respectivos haría
incómodo su manejo. Esta es la razón por la cual no se exige que las
literalidades respectivas formen parte del título, que respondan al
principio de su unidad material o documental.

Estas literalidades complementarias, de alguna manera, forman parte de


la materialidad de los títulos respectivos, porque se incorporan a ellos sin
necesidad de que físicamente formen parte de los mismos.

A lo anterior se agregan los HECHOS NOTORIOS que no requieren


prueba porque se presumen conocidos de todos, como los indicadores
económicos.

EL PRINCIPIO DE LA
LITERALIDAD FRENTE A Las consecuencias de estas relaciones causales, aplicando el principio de
LA RELACIÓN CAUSAL la relatividad del negocio jurídico, pueden ser discutidas entre las partes
que hayan intervenido en ellas.

Ejemplo de un pagaré como forma de pago ante un carro, pero que el


carro no ha sido entregado.
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- Si el pagaré del ejemplo circula, en la medida en que llegue a


un tenedor de buena fe exenta de culpa, como lo denomina el
ordenamiento mercantil, las circunstancias derivadas de la
relación jurídica causal, que dieron origen a la emisión del
título, no pueden serle opuestas a dicho tenedor, quien tiene
un derecho autónomo, independiente de aquellas relaciones
en las cuales no haya intervenido. Entre este tenedor y los
suscriptores del título, distintos de aquel que se lo haya
enajenado, no existen relaciones causales sino cambiarias y las
primeras no le pueden ser invocadas

El suscriptor del documento, obligado a través de este, deberá atender a


la literalidad del título, sin perjuicio de hacer valer contra su primitivo
acreedor los derechos y consecuencias que sean del caso

¿la literalidad del título condiciona igualmente el ejercicio de las


pretensiones que puedan derivar de la o de las relaciones jurídicas
causales?

 Sí, si dichas pretensiones se discuten entre las mismas partes que


hayan intervenido en tales relaciones causales o con sus
causahabientes

 No, si el tema se discute entre partes anteriores en la creación o


circulación del título que no hayan participado en la relación por
la cual el tenedor recibió el instrumento.

La circulación del instrumento lleva a que cada adquirente de él reciba


un derecho original, no derivado, en tanto este derecho está exento de
cuestiones que provengan de relaciones jurídicas en las cuales el tenedor
de buena fe no haya intervenido

La circulación de un título-valor, en la medida en que vaya alejando a las


partes de las relaciones jurídicas anteriores, lleva a que los tenedores de
buena fe reciban el título purificado, por así decirlo, de aquellas
consecuencias que provienen de relaciones en las cuales ellos no
hayan participado.

En materia de títulos-valores se rompe el principio que deriva de un


brocardo muy conocido en el mundo jurídico: que nadie puede
transferir más derecho del que tiene. En efecto, si los derechos
derivados de un título, cuyo origen o cuyas negociaciones anteriores,
están viciados por alguna circunstancia, en la medida en que se negocie,
puede llegar a constituir al nuevo adquirente, al tenedor, en titular de un
derecho de condiciones superiores a este mismo derecho en poder de
tenedores anteriores.
Leidy Johana Gamboa Davila
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Si el título es expresión, total o parcial, de la relación causal, quienes


hayan intervenido en ella plasmaron en la literalidad respectiva el
aspecto que les interesa documentar de esta forma respecto de la
mencionada relación. Decimos que es expresión total o parcial de la
relación causal, porque esta última puede ser más amplia que la
obligación que consta en el título.

El título entra a reflejar el negocio causal o la parte de él que se haya


incorporado en el documento, entre el creador o emisor y el primer
tenedor, de una parte, o el endosante y su endosatario, de otra parte. Esos
aspectos de sus negociaciones los incorporaron en el texto literal de
título o respetaron, aceptándola, la incorporación anteriormente
producida.

CONCEPTO
P Sobre ello se resalta que las obligaciones autónomas es la pluralidad de
R vínculos jurídicos, todos ellos independientes unos de otros. De ahí la
I expresión de “obligaciones autónomas”. La consecuencia de esta última
N condición consiste en que, pudiendo cualquiera de los acreedores
C autónomos exigir la totalidad de la obligación a cualquiera de los
I deudores autónomos, como en el caso de la solidaridad, los medios
P exceptivos de las obligaciones sólo operan respecto de los vínculos
I jurídicos involucrados, con relación a los sujetos que hayan
O participado en dichos vínculos jurídicos, dejando a salvo los
compromisos de los demás
D
E Siendo autónomas las obligaciones de todos los suscriptores, es decir,
L independientes de las obligaciones de los demás suscriptores, es verdad
A que el último obligado en la cadena de responsabilidades puede
A discutirle al tenedor su derecho, en tanto ha participado
U necesariamente en la relación jurídica mediante la cual dicho
T tenedor adquirió la propiedad del título. Sin embargo, esta discusión
O no afecta para nada las obligaciones de los demás suscriptores, salvo que
N puedan demostrar que el derecho del tenedor en cuestión no fue
O adquirido de buena fe exenta de culpa.
M
Í Artículo 627 CCo
A - “Todo suscriptor de un título-valor se obligará autónomamente.
Las circunstancias que invaliden la obligación de alguno o
algunos de los signatarios no afectaran las obligaciones de los
demás”

Artículo 657
- “El endosante contraerá obligación autónoma frente a todos los
tenedores posteriores a é
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Artículo 636
- “El avalista quedará obligado en los términos que
corresponderían formalmente al avalado y su obligación será
válida aun cuando la de este último no lo sea”

Quienes no hayan firmado o lo hayan hecho otros por ellos, sin


poder hacerlo, no pueden haberse obligado, tal como lo expresan con
claridad los numerales 1º, 2º, 3º. del artículo 784, al consagrar las
excepciones que sí pueden prosperar contra cualquier tenedor --> PERO
quienes hayan colocado su firma sin capacidad para hacerlo, en todo
caso son ellos quienes realmente se obligaron, en la medida en que esta
circunstancia pueda demostrarse

Un falsificador de una firma o un pretendido apoderado del suscripto no


compromete a aquel cuya firma fue imitada o abusada, pero sí se obliga
él mismo. Cuando nuestra ley sostiene que todo suscriptor se obligará
autónomamente, podemos en sentido contrario afirmar que quien no sea
suscriptor no puede haberse obligado.

CESARE VIVANTE
- el derecho (del tenedor) es autónomo, porque dicho sujeto
ejercita de buena fe un derecho propio, que no puede ser
restringido ni desconocido en virtud de las relaciones
existentes entre los poseedores que lo precedieron y el
deudor”.

CSJ
 “El derecho es autónomo, porque el poseedor de buena fe
ejercita un derecho propio, que no puede limitarse o decidirse
por relaciones que hayan mediado entre el tenedor y los
poseedores precedentes
 “en virtud del aludido principio, cada adquirente del título
consolida sobre él un derecho independiente, propio, no derivado
de los que le anteceden y distinto de ellos"

Hablamos en materia de autonomía de una pluralidad de acreedores y de


una pluralidad de deudores, porque en materia de títulos-valores cuando
un tenedor cobra a un suscriptor distinto del primer obligado y esta paga,
adquiere el derecho de repetir contra los suscriptores anteriores, es
decir, se convierte en acreedor.

EFECTOS DE LA Toda obligación cambiaria (en este caso propia de dichos instrumentos)
AUTONOMÍA Y SUS deriva su eficacia de una firma puesta en un título-valor (…..)” Así las
DIFERENCIAS CON LA cosas, los firmantes de los títulos-valores, salvo cuando suscriben el
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instrumento con una salvedad compatible con su esencia (art. 626 C. de


Co.), contraen con el tenedor en debida forma un compromiso de pago
independiente de aquel que corresponda al resto de los suscriptores.
Si en caso de cobro alguno de los signatarios puede invocar un medio
de defensa válido (una excepción), esta circunstancia en nada
favorece a los demás deudores autónomos, cuyos vínculos jurídicos
SOLIDARIDAD
permanecerán incólumes.

El tenedor del título, como lo expresa el artículo 785, puede enderezar el


cobro contra cualquiera de los firmantes, contra varios de ellos o
contra todos, si así lo prefiere, en el entendido de que la eventual
oposición de alguno o de algunos no se proyectará sobre los demás.
CONSECUENCIAS DE LA
AUTONOMÍA ENTRE Entre los firmantes en el mismo grado existe una solidaridad interna,
CODEUDORES entre ellos, junto con una autonomía externa, frente a los tenedores y
AUTÓNOMOS frente a los suscriptores que se hayan obligado en una condición distinta.

EJEMPLO

- si A y B otorgan conjuntamente una promesa de pago en favor de


C, en la medida en que C negocie el título con D, nos
encontraremos conque A y B son solidarios entre sí, de manera
tal que si alguno de ellos es llamado a pagar podrá repetir cuanto
haya cubierto contra el otro solamente en la parte que a cada uno
de ellos corresponda, aplicando las reglas de la solidaridad.

- Por el contrario, el derecho de D, tenedor final, siendo autónomo,


como son autónomas las obligaciones internamente solidarias de
A, de B, y externamente autónoma la de C, le permite proceder
contra cualquiera de ellos, sin que estos le puedan proponer
excepciones diferentes de las derivadas de la relación entre C y
D, mediante la cual este último adquirió el título

Dentro del régimen general de las obligaciones se estudian las


consecuencias de un coacreedor solidario que cobra frente a los demás
coacreedores solidarios, de la misma manera que aquellas entre un
codeudor solidario que paga frente a sus demás codeudores solidarios

 En primer lugar, repartir lo cobrado o repetir lo pagado, en


función del convenio entre las partes;

 En segundo término, si dicho convenio no existe, teniendo en


cuenta el interés relativo de los coacreedores o de los codeudores,
según el caso, en la respectiva operación;
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 Por último, si no pudiere establecerse lo anterior, distribuir por


partes iguales entre los coacreedores o codeudores.

RESUMEN DE SUSI
CONCEPTO
P
R Algo que siendo inmaterial pasa a tener corporeidad.
I
N
C Acción según la cual, el derecho, que es de suyo inmaterial, toma
I cuerpo o se materializa en el título.
P
I
O
Trujillo y cale: Este principio “expresa la conexión íntima,
D indisoluble, permanente, desde el nacimiento hasta su muerte,
E entre el derecho y el título”. Y continúa: “Derechos cartulares,
alma y cuerpo dicen algunos autores para relevar esta figura
L que solamente recurriendo a la plasticidad de ciertas ideas nos
A pueden dar una cabal noción de lo que es un papel (título) que se
convierte en lo principal, mientras el derecho que en él se
I consigna (obligación de pagar dinero o dividendos y cuota de
N una empresa en disolución, o de entregar mercaderías o de
C
exigir su transporte o depósito, etc.) se torna en lo accesorio”.
O
R Cartular: El derecho que el título incorpora se refleja en una carta
P o papel. (Ahora es más moderna).
O
R
A
El principio de incorporación precisamente saca al derecho de la
C
I categoría de inmaterialidad para hacer de él la simbiosis total con
Ó el título, con la materialidad del documento, con el fin de
N constituirlo como algo dotado de ser físico.

Cuando el derecho respectivo aparece incorporado en un título-


valor basta con poner en circulación el respectivo instrumento,
conforme a las leyes previstas para dicha circulación, que pueden
permitir facilidades como las propias de los títulos al portador, o
algunas menos sencillas, como la de aquellos instrumentos que
requieren la formalidad del endoso, en todo caso muy simple, o
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aun en los supuestos de los títulos nominativos, basta el mismo


endoso con la posterior inscripción del mismo, que aún en ellos
es un proceso relativamente fácil. Obviamente, todo lo anterior
acompañado de la entrega física del instrumento, que no requiere
mayores complicaciones.

Función del principio de incorporación: Facilitar la circulación de


la riqueza mueble.

Aquí otra vez la clasificación de los documentos.

El Código de comercio dice que la reivindicación, el secuestro o


cualquier afectación al título valor no surte efectos sino
GRAVÁMENES O comprende el título mismo materialmente. Pero la reforma
AFECTACIONES SOBRE procesal del 89 optó por permitir medidas cautelares de sobre
EL TÍTULO VALOR
documentos nominativos y a la orden.

APLICACIÓN A LOS
TÍTULOS VALORES DE
LAS REGLAS PROPIAS DE En todo aquello en que no exista norma particular para los títulos
LOS BIENES MUEBLES valores, se aplican las normas generales sobre bienes corporales.
CORPORALES

Se trata de dar aplicación al 822 del Código de Comercio.

Se necesita la tradición del bien porque esto es esencial para que


quien lo tenga pueda ponerlo a circular, esto es algo que se acoge
del [Link] porque el régimen cambiario guarda silencio sobre el
asunto.

La entrega del título valor requiere que quien la haga tenga la


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voluntad de disponer del título a la par que la capacidad de


hacerlo por ser dueño o haber recibido autorización.

Entonces, aplicando esta regla del artículo 740, no basta que se


cumpla con las formalidades del endoso y de la inscripción,
cuando dichas formalidades son necesarias, sino que se requiere
una entrega o tradición, que refleje una voluntariedad en quien
dispone del título y en quien lo adquiere. Otra cosa viciaría el
acto dispositivo.

El poseedor aun sin ser dueño puede transferir el dominio del


bien.

Quien adquiere en tiendas, mercados o ferias, es decir, como


normalmente se realizan estas operaciones en el comercio, sólo
puede ser privado de la compra hecha de buena fe, si se le
compensa todo lo invertido en la adquisición. Así, aun cuando se
respetan parcialmente los derechos del adquirente de bienes
EL PRINCIPIO DE LA muebles de buena fe, no se protege íntegramente su derecho, en
BUENA FE EN LA la medida en que puede reivindicarse contra él la propiedad. No
ADQUISICIÓN DEL es suficiente en nuestro criterio que, en tal caso, la víctima de la
TÍTULO VALOR reivindicación tenga derecho a que se lo indemnice parcialmente
(únicamente lo invertido) de las consecuencias correspondientes.

En la medida en que el adquirente de un título-valor desconozca


la tradición anterior del instrumento, lo puede adquirir de buena
fe y, por consiguiente, no le son oponibles los problemas que
afecten el derecho de quien se lo haya enajenado.

OBLIGACIÓN DE
SANEAMIENTO EN LA Las obligaciones accesorias de saneamiento en cabeza del
CIRCULACIÓN DEL enajenante consisten en reparar la eventual evicción de que pueda
TÍTULO VALOR ser víctima el adquirente sin salir a responder por los vicios
ocultos o redhibitorios, que en materia de títulos valores no
permiten el uso de la cosa adquirida o solo uso de matera
imperfecta.
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Las consecuencias de estos vicios en mercantil están en el


artículo 934.

Los vicios redhibitorios en títulos valores son los que constituyan


excepciones oponibles al tenedor y no derivan de la literal del
mismo documento.

El saneamiento no se predica solo de bienes corporales, pero


sucede más en este.

Los que transfieren el título al portador por simple entrega, no


por ser suscriptores, no carecen de obligaciones de saneamiento,
porque para esto debe haber acuerdos explícitos.

Los vicios ocultos siempre producen efectos.

Problemas que preocupan sobre la desincorporación:


1. Emisión de títulos múltiples
2. Creación de depósitos centralizados de
valores tendientes a evitar el manejo físico
o cartular del documento.
LA PRETENDIDA
DEINCORPORACIÓN O El depósito se perfecciona por endoso en administración y
DESMATERIALIZACIÓN entrega de los títulos correspondientes.
DE LOS TÍTULOS 3. Operaciones electrónicas.
VALORES
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LA CIRCULACIÓN DE LOS TÍTULOS VALORES


1.- Generalidades.
La capacidad circulatoria es la característica más importante de esta clase de documentos y aquella que inspira
buena parte de su régimen jurídico.
La negociabilidad es un elemento básico o esencial en los títulos-valores, con la sola excepción del cheque no
negociable. Así lo expresa el artículo 645 del ordenamiento mercantil, al sostener que la falta de este requisito
haría inaplicable al instrumento respectivo la calificación como título-valor

el artículo 628, la transferencia de un título-valor conlleva, al lado de aquella del


derecho principal incorporado, igualmente la de los derechos accesorios a dicho
derecho principal, así respecto de estos segundos no se exprese ninguna voluntad.
Esta norma desarrolla el principio general que consiste en que los derechos
accesorios, especialmente aquellos de garantía, siguen necesariamente la suerte del
derecho principal, en tanto acceden a él, como lo expresa su denominación de
accesorios. PERO, no existe una disposición para que se exija que el derecho
accesorio conste, al menos a través de una referencia, en la literalidad del
instrumento, de manera tal que se presione para que circule su expresión
conjuntamente con el título, evitándose que un tenedor pueda llegar a ser propietario
de un título, sin tener conocimiento de que alguna o algunas de las obligaciones de los
suscriptores
Se ha evadido la posibilidad de dirimir, de una vez por todas, la posible existencia de
títulos-valores atípicos, es decir no reglamentados expresamente por la ley como
tales, hoy en día es necesario hablar, no sólo de títulos-valores, sino igualmente de
valores circulatorios o negociables, categoría esta última que comprende sin duda
alguna a los primeros y que, eventualmente, podría igualmente incluir otros títulos de
carácter circulatorio, también de contenido crediticio, corporativo o de participación y
de tradición o representativos de mercancías (literal “g” del artículo 4º. de la Ley 35 de
1.993 y Literal “g” del numeral 4º. del artículo 6º. Decreto 546 de 1.993). En otras
palabras, documentos con grandes semejanzas con los títulos-valores y que nosotros
siempre hemos preferido identificar plenamente con ellos, sin aceptar la existencia de
valores circulatorios distintos de los títulos-valores, ya que nada se gana con la
creación de nuevas categorías innecesarias, todo para sostener la tesis de que los
títulos-valores deban ser de creación indispensablemente legal, tesis para la cual se
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acumulan frecuentemente argumentos más rebuscados que sólidos, según


anteriormente tuvimos ocasión de estudiar
- este problema va camino de superarse con el texto del artículo 1.271 de la
Resolución 400 de 1.995, emanada de la Sala General de la antigua
Superintendencia de Valores, en tanto dicho artículo, haciendo uso de las
facultades señaladas por la ley 35 del mismo año, determina que los valores
inscritos en el Registro Nacional de Valores e Intermediarios, es decir aquellos
que pueden ser objeto de oferta pública, deberán ser necesariamente títulos-
valores
los valores negociables, distintos de los reconocidos expresamente como títulos-valores por la ley, si llegaren a
formar una categoría distinta, estarían en su circulación sometidos a las normas propias de los títulos-valores,
toda vez que la ley no establece reglamentaciones distintas y que el artículo 1º. del Código de Comercio es
perentorio al afirmar que los temas mercantiles, no reglamentados por la ley comercial, deben decidirse por la
analogía de sus normas,
Clasificación de los titulos valores que corresponde a la LEY DE CIRCULACIÓN que permanece desde el
nacimiento del titulo hasta su muerte ( el tenedor de un titulo no puede cambiar su forma de circulación sin
consentimiento del creador del titulo – art. 630 CCO)

1º. Títulos al portador


2º. Títulos a la orden
3º. Títulos nominativos

2.-Títulos al portador.
Los títulos al portador pueden circular con su sola tradición. (arts. 742 y 743 CC)

Un documento de esta clase puede circular también mediante la entrega (la cual es
siempre indispensable), adicionada voluntariamente del endoso. Este, si bien no es
absolutamente necesario, puede ser requerido en la transacción correspondiente, para
seguridad de quien recibe el título o sea, del adquirente, en la medida en el endoso
compromete al endosante.
La ley indica concretamente los casos en que un título-valor debe ser considerado
como pagadero al portador (artículo 668 del Código de Comercio)
- cuando no se señala un beneficiario determinado
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o crear un título-valor a nombre de un señor Jaime Rodríguez, por ejemplo,


implica no determinar suficientemente al beneficiario, habida cuenta de la
gran cantidad de homónimos posibles. Sin embargo, sigue siendo válida
entre nosotros la precisión derivada del sólo nombre y apellido de una
persona. PERO si dice páguese al sr. RODRIGUEZ ahí sí sería al
portador.
- Se tratará de un título al portador cuando expresamente el título exprese esta
condición de ser pagadero al portador o contenga unas indicaciones de
contenido equivalente.
Esta clase de títulos solamente puede crearse en los casos expresamente permitidos
por la ley, según las voces del artículo 669 del Código de Comercio. La sanción por el
quebrantamiento de la norma no es la llamada nulidad absoluta (artículo 899 del
Código de Comercio), sino la ineficacia del documento como título-valor, sin perjuicio
de su mérito probatorio frente a la relación jurídica causal (artículo 670 del Código de
Comercio).
En los términos del artículo 803, mientras el proceso de cancelación de los títulos
extraviados, sustraídos o destruidos de manera total es posible respecto de los títulos
a la orden o nominativos, este camino no existe con relación a los títulos al portador.
Dada la circunstancia de que el tenedor material se legitima con la simple posesión, no
es posible ordenar la cancelación de un documento que no se encuentre en poder de
quien la solicite, porque por este camino podrían afectarse los derechos de quien lo
detente materialmente y de quien, a través de dicha detentación, podría legitimarse
para hacer uso de los derechos incorporados. Respecto de la destrucción total, no hay
lugar a la cancelación, puesto que en tal caso nadie podría pretender legitimarse para
hacer uso del derecho incorporado.
PERO, sí procede la reivindicación, aunque difícil probar que quien tenga el título en su poder sin ser su
legítimo propietario, no lo haya recibido debidamente, ya que la situación contraria se presume, sin perjuicio de
que admita prueba en contrario. También la reposición en caso de destrucción no total, o de
deterioro que dificulte o impida la circulación, porque en tales supuestos el tenedor
está en condiciones de presentar el título semidestruido o deteriorado.
3.- Títulos a la orden.
Deben cumplir con las DOS condiciones SIMULTANEAMENTE:
a. Que el titulo señale un beneficiario determinado
b. Que contenga una cláusula circulatoria, sin ella no sería por regla general título-valor porque la
negociabilidad o circulación constituye un régimen excepcional que debe constar expresamente.
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a. Incluya la cláusula a la orden o exprese que es transferible por endoso o indique su calidad de
título-valor o señale su condición de documento negociable o circulatorio o contenga una
denominación “específica de título-valor”, como cuando señala el nombre de “letra de cambio” o
de “pagaré” (artículo 651 del Código de Comercio). La cláusula circulatoria más utilizada y más
conocida es la expresión “a la orden”.
La circulación o negociabilidad, que constituye una calidad excepcional en los documentos, debe ser expresa,
ya que la regla general es la contraria. De ahí la exigencia de la cláusula circulatoria de la cual venimos
tratando. Esta no se requiere en el caso de los títulos “al portador”, en cuanto su condición de tales los hace
evidentemente circulatorios. La cláusula “al portador”, u otra equivalente, o la indeterminación del beneficiario,
vienen a ser por sí mismas cláusulas circulatorias, en la medida en que el compromiso del suscriptor no apunta a
un acreedor determinado.

el endoso es el título por el cual el enajenante expresa su voluntad de transferir, y la


entrega la tradición que perfecciona el dominio en manos del adquirente. El titulo no
produce ningún efecto antes de que se dé la entrega del instrumento, entrega esta
que perfecciona la voluntad del enajenante expresada a través del endoso.
La ley expresamente admite, en el artículo 1394 del Código de Comercio, la
posibilidad alternativa de que los CERTIFICADOS DINERARIOS DE DEPOSITO A
TERMINO sea o no circulatorio. Por el sólo hecho de denominarse “Certificado de
Depósito a Término” no se está indicando necesariamente su calidad de documento
circulatorio, ni una mención “específica” de su condición de título-valor, en tanto en
cuanto esta clase de documentos puede ser o no título-valor, como expresamente lo
admite el mencionado artículo 1394.
cuando se reúnen las dos condiciones antes mencionadas, a saber, que se indique un
beneficiario determinado y se incluya una cláusula circulatoria, estamos en presencia
de un título a la orden y esta se negocia por endoso más entrega. Requiere, además,
cuando haya varias negociones, que la cadena de endosos sea ininterrumpida.
Establece el artículo 661 del Código de Comercio: “Para que el tenedor de un título a
la orden pueda legitimarse, la cadena de endosos deberá ser ininterrumpida
4.- Títulos nominativos.
Requiere que se unan TRES (3) condiciones simultáneamente:

a. Que se indique un beneficiario determinado


b. Que se exprese una cláusula circulatoria
c. Que en el título mismo o en la ley que rige su circulación, se precise su
condición de título nominativo, o se exprese la necesidad de que las sucesivas
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transferencias se inscriban en un libro de control o de registro que lleva el


creador del título o la entidad emisora del documento
a. Eso puede constar en el titulo o en una norma a la cual este sometida su
circulación
i. Ej. Las acciones de sociedades --> para ellas se exige la forma
nominativa. La ley misma es la que dispone esta forma de
circulación, aun cuando el título no lo diga expresamente-
La circulación va a tener tres etapas: el endoso, seguido de la entrega, más la
inscripción. El debido cumplimiento de estas tres etapas le permite al tenedor
legitimarse y, por ende, exigir los correspondientes derechos cambiarios.
cuando existan varios endosos, que la cadena respectiva debe ser igualmente
ininterrumpida, en la medida en que el artículo 651 del Código de Comercio hace una
referencia expresa a las reglas de los títulos a la orden para la circulación nominativa.
Puede ocurrir que a quien vaya a hacer la inscripción se le exija la autenticación previa
de la firma de su trasmisor: se trata de una posibilidad que se otorga al creador del
título, quien es el encargado de llevar el registro de los endosos, al permitirle exigir la
autenticación de ellos antes de proceder a la respectiva inscripción.
El artículo 650 determina que el creador del título no puede negarse sin justa causa al
registro, obviamente en la medida en que el endosatario que lo pida cumpla con las
exigencias legalmente autorizadas, entre ellas la posibilidad de que se le pida la
autenticación de la firma de su endosante. En caso de que dicho creador se niegue a
la inscripción sin una justa causa, el interesado puede acudirse al juez para sea él
quien haga la anotación correspondiente, como corresponde frente al incumplimiento
de las obligaciones de hacer
Es importante tomar la precaución de constatar que la inscripción se produjo
correctamente, lo cual solamente se consigue de tres maneras: a) Mediante una
anotación en el título mismo (muchos documentos tienen el espacio correspondiente
para que la entidad emisora deje constancia de que hizo la inscripción); b) Pidiendo al
emisor certificación escrita de haber producido la inscripción, y c) Verificándola el
mismo interesado, o sea, constatándola en las anotaciones de la entidad emisora
5.- El endoso.
El endoso solo se puede verificar a través de la firma del endosante, si no hay firma no hay endoso y si no hay
endoso no se ha producido la circulación cambiaria sobre los títulos que lo requieran, o sea, aquellos a la orden
y los nominativos
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“endoso” encuentra su origen en la expresión “en dorso” que significaba “al dorso”, esto es, en la cara posterior
del documento; pero no hay ninguna disposición que obligue a colocar Enel endoso en la parte posterior del
título, aunque OJO eso se acostumbra y la costumbre es fuente de derecho comercial (art. 3 CCO)

DEFINICIÓN Para VIVANTE3, el endoso es “una cláusula accesoria inserta en la letra


de cambio, inseparable de ella, por la cual el acreedor cambiario designa a otro
acreedor en su lugar”.
Los criterios anteriores olvidan destacar la forma necesariamente solemne del endoso
y su calidad de inscripción creadora de derechos, que vienen luego a perfeccionarse
por la entrega que, sumada al endoso y eventualmente a la inscripción, completan la
tradición en los títulos a la orden y nominativos
- Asimismo, rechaza la afirmación de que el endoso es MERAMENTE
UNILATERAL (suele ser el resultado de una convención causal previa entra
endosantes y endosatarios). Lo que pasa es que es UNIPERSONAL porque
requiere solo la manifestación del endosatario.
Desde el punto de vista CAMBIARIO, el endoso produce efectos únicamente
UNILATERALES (así su origen no lo haya sido); porque obliga solamente el
endosante, salvo el caso del endoso cualificado
El endoso, al tenor del artículo 655 del Código de Comercio, “debe ser pleno y simple.
Toda condición se tendrá por no puesta, El endoso parcial se tendrá por no escrito”.
Endoso Sustitución de posición obligacional
Los efectos son similares porque permiten que una determinada posición negocial, la del
tenedor, sea reemplazada por un sujeto del derecho distinto del anterior,
solamente opera en la posición activa, cabe que el reemplazo se dé tanto en la
por cuanto el endosante es acreedor de posición activa como en la pasiva
los derechos incorporados y el
endosatario para a sustituirlo en esta
misma condición
en el endoso la regla general, salvo el el sustituyente generalmente no
caso del endoso cualificado, quien responde por el cumplimiento de la
transfiere sus derechos queda obligación, salvo que se comprometa a
respondiendo por el cumplimiento de la ella (artículo 1965 Código Civil),
obligación incorporada.
en el endoso la sustitución es en la sustitución, quien se desprende de
necesariamente sus derechos, puede hacerlo de manera
3
Op Cit., tomo III, pág. 258.
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total o parcial, como reza el artículo 887


del Código de Comercio

6. Clasificación del endoso en cuanto a la responsabilidad del endosante.


1. Endoso simple
a. Todo endoso, por regla general, se toma como endoso simple
2. Endoso cualificado
a. Se requiere que la cualificación esté literalmente en el cuerpo del título, puesto que si no está
será formalmente simple

Cuando la ley ha querido la presentación previa del título a alguien en concreto distinto
de un suscriptor, así lo ha establecido expresamente, como es el caso del cheque, en
el cual el tenedor no puede dirigirse contra el librador, ni contra los endosantes, sin
antes haber presentado el título al Banco girado, ya que en este caso el girador no se
ha obligado a pagar directamente, sino a través del Banco. Lo mismo sucede en el
bono en prenda: éste primero hay que presentarlo al Almacén General de Depósito,
porque allí el tenedor del certificado debió consignar los recursos necesarios para
pagarlo. Igual fenómeno registra la ley respecto de los títulos de tradición o
representativos de mercancías, ya que en éstos la obligación principal incorporada (la
entrega de bienes concretos) sólo pueda ser cumplida por el emisor u otorgante, único
que los tiene en su poder (artículo 644 del Código de Comercio). Por extensión
analógica podríamos aplicar la misma regla a los títulos corporativos o de
participación, en los cuales algunas de las prestaciones sólo pueden cumplirse por el
creador del título, como sucede en las acciones de sociedad, en las cuales solamente
la compañía emisora está en condiciones de garantizar el derecho de voto en la
Asamblea General o el derecho de inspección de libros y demás documentos. En los
demás títulos-valores no sucede así. En ellos puede el tenedor dirigirse desde un
principio e indistintamente contra alguno o contra algunos de los suscriptores, sin
necesidad de seguir el orden de las firmas
En los títulos de tradición o representativos de mercaderías, que en tales supuestos el
tenedor puede demandar a los demás suscriptores, solo que en este caso no sería
para exigirles la entrega de las mercancías, ya que no están en poder de ellos, sino
para pedirles que paguen el valor señalado necesariamente en estos títulos a los
bienes por ellos representados. En los títulos corporativos, en los que el acreedor no
puede exigir la prestación a los suscriptores distintos del primer obligado, por serles a
estos imposible el cumplimiento de buena parte de lo debido, será necesario acudir al
establecimiento convencional o judicial de los mencionados perjuicios compensatorios.
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El artículo 1271 de la Resolución 400 de 1995, emanada de la Superintendencia de


Valores, en desarrollo de las facultades conferidas por la ley 35 del mismo año,
suprimió esta responsabilidad cambiaria autónoma para la circulación por endoso de
los títulos inscritos en el Registro Nacional de Valores e Intermediarios. Estos están
destinados a ser negociados mediante oferta pública en el mercado y frecuentemente
en bolsas de valores, requiriendo, por lo demás, calificación previa de la
Superintendencia Financiera sobre la solvencia y condiciones de la entidad emisora,
como resulta del contenido de la misma Resolución. La circunstancia de que esta
calificación implica que no puedan salir al mercado público sino títulos emitidos por
entidades de una gran solvencia, explica la razón por la cual se elimina la
responsabilidad de los demás firmantes, entre ellos los endosantes, diferentes del
emisor, ya que estos documentos no se negocian en razón de las condiciones de
dichos endosantes, sino en virtud de la imagen y de la solvencia de los emisores
- no puede suponerse que dichos endosantes, exonerados de responsabilidad
cambiaria, es decir, de las consecuencias de la acción de regreso, como lo
expresa la norma del artículo 152 de la Resolución, queden igualmente exentos
de otras responsabilidades, como aquellas que se verán al estudiar el endoso
cualificado. La ley no los exime de responder en la forma como responde todo
enajenante, ni su liberación frente a las consecuencias de la acción de regreso
puede extenderse a las responsabilidades que deriven de la relación jurídica
causal, es decir, de aquella que dio lugar a la circulación del documento, en la
cual ellos participaron y cuyas consecuencias pueden enfrentárseles.
ENDOSO CUALIFICADO

- El artículo 657 del Co. De Co., establece que el endosante podrá exonerarse de
su responsabilidad cambiaria mediante la cláusula “sin mi responsabilidad” u
otra equivalente. Si el endosante no quiere comprometerse a responder
cambiariamente por la satisfacción oportuna de los derechos incorporados en el
documento, debe endosar cualificadamente
No habla de que el endoso cualificado elimina cualquiera responsabilidad, sino
únicamente la responsabilidad cambiaria. Esta, como ya lo dijimos, es la obligación de
pagar las obligaciones incorporadas en el título.
7.- En cuanto a la identificación del endosatario.
1. Endoso en blanco
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i. “El endoso (dice el artículo 654 del Código de Comercio) puede


hacerse en blanco, con la sola firma del endosante (…)”. Habría que
agregar, con la sola firma del endosante o, de todas maneras, sin
determinar debidamente al endosatario.
ii. En este caso, “el tenedor deberá llenar el endoso con su nombre o el
de su tercero antes de presentar el título para el ejercicio del derecho
que en él se incorpora (…)”, agrega el artículo 654 del Código de
Comercio.
2. Endoso especial
i. El endoso es especial, por el contrario, cuando indica el nombre del
beneficiario, del endosatario, caso en el cual se requiere la voluntad
de éste para todo nuevo acto de disposición.

La destrucción física, cartular, del título, que inhibiría para toda acción cambiaria, no
cancela la obligación causal, si el pago no ha sido hecho a quien corresponde.
En los endosos en blanco, como la cadena está interrumpida, hasta tanto no se hayan
llenado debidamente, faltan eslabones y quien pague en estas circunstancias no
cancela el derecho incorporado al tenedor legítimo, por lo cual no está necesariamente
pagando bien
Es frecuente que al respaldo de los títulos aparece una cadena grande de endosos en
blanco; se encuentran títulos con muchas firmas en el dorso, todas ellas mudas.
Nuestro régimen cambiario contiene una norma que se relaciona con este caso. Al
reglamentar el aval, señala el artículo 634 del Código de Comercio: “la sola firma
puesta en un título cuando no se la pueda atribuir otra significación, se tendrá como
firma de avalista”. Por consiguiente, esas firmas que aparecen al respaldo del título, si
no se les puede conferir necesariamente la calidad de endoso, exceptuando la del
primer beneficiario, porque evidentemente para que el tenedor pueda legitimarse tiene
que reconocer que esta firma es endoso, reciben el tratamiento de avales, y ser
avalista no es lo mismo que ser endosante en una determinada posición. “En el aval
(dice el artículo 637 del Código de Comercio) debe indicarse la persona avalada. A
falta de indicación, quedarán garantizadas las obligaciones de todas las partes en el
título”.
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Todos aquellos suscriptores que no indican la condición de su firma, pueden verse


llevados a responder como avalistas y no tendrá posibilidad ninguno de ellos de repetir
sino contra el primer obligado, a quien estaría también garantizando, sin poderlo
hacer contra los demás. Se pierden las garantías de la firma de todos los anteriores.
8.- En cuanto a los derechos que transfiere.
1. Pleno o en propiedad
a. cuando no se limitan expresamente las consecuencias del endoso. La
regla general es que el endoso es pleno o en propiedad, es decir, que
transfiere todos los derechos que tenía el endosante al endosatario. En
este caso, bastaría la sola.
b. Si no se expresa nada, de todas maneras el endoso será pleno o en
propiedad, o sea, un endoso que transfiere el dominio sobre el título del
endosante al endosatario.

2. Restrictivo
a. se requiere que la restricción conste expresamente. Sin embargo,
podemos admitir que los endosos posteriores a uno formalmente
restrictivo, no autorizados por quien sigue siendo tenedor del título (el
endosante restrictivo), son también endosos que no transfieren la
propiedad, por estar hechos por quienes formalmente no la tienen, que
enajenan tan sólo los derechos en su cabeza, aun cuando no se haya
indicado en el endoso mismo posterior a la restricción la existencia de
esta.
b. Tres formas de endoso
i. El endoso en procuración
1. “El endoso -dice el artículo 658 del Código de Comercio- que
contenga la cláusula en procuración, al cobro u otra
equivalente no transfiere la propiedad (…)”.
2. Hay duda sobre si la fórmula “endoso en procuración” habilita
para toda suerte de mandatos o sólo para la gestión de cobro,
sin perjuicio de las medidas para preservar la eficacia jurídica
del título (presentación, protesto, etc.), como podría
desprenderse de la fórmula “endoso al cobro”. Esta última es
muy usada para significar un endoso en procuración, destinado
a que el mandatario haga efectivos, por cuenta de su
mandante, los derechos incorporados en el título
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3. El autor se inclina porque sea para toda suerte de mandatos


ii. El endoso en garantía
1. La cláusula debe constar en el cuerpo del título o en “hoja de
papel adherida”, pues de lo contrario, salvo el caso señalado
en el párrafo inmediatamente anterior, será un endoso pleno o
en propiedad, transferirá todos los derechos sobre el título.
2. El endoso en prenda o en garantía lo establece así el artículo
659 del Código de Comercio: “El endoso en garantía se
otorgará con las cláusulas ‘en garantía’, ´’en prenda’ u otro (sic)
equivalente. Constituirá un derecho prendario sobre el título y
conferirá al endosatario, además de sus derechos de acreedor
prendario, las facultades que confiere el endoso en procuración
3. El endosatario en garantía tiene las mismas facultades que un
acreedor prendario, hoy modificadas por la Ley de Garantías
Mobiliarias, que son principalmente dos: el derecho de
persecución y el de preferencia. Por el primero, puede
perseguir el bien, aún en poder de terceros, en caso de haber
sido desposeído de él. Por el segundo, el más importante, el
acreedor tiene derecho para que con el producto de la
realización del título sea pagado preferencialmente a otros
acreedores
4. El endosatario en garantía según los términos del artículo 659,
tiene los mismos derechos del endosatario en procuración,
dentro de los cuales se encuentra el de cobrar el título y el de
recibir el producto de dicho cobro

iii. El endoso en administración


1. Hay la necesidad de que la modalidad de esta clase de endoso
conste expresamente, literalmente, en el título, so pena de que
el acto se someta a la regla general, es decir, el endoso pleno
o en propiedad.
2. El endoso “en administración” fue determinado inicialmente por
la ley 27 de 1990 y por su decreto reglamentario, 437 de 1992.
Esta clase de endoso, que alguno equiparan a los de carácter
restrictivo, fue reglamentado para el manejo de los títulos-
valores a través de los llamados “depósitos centralizados de
valores
3. A través de este mecanismo, novedoso entre nosotros, pero
conocido en muchos países, se busca eliminar los riesgos del
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manejo cartular, físico, de los títulos circulatorios, confiando


este manejo a los “depósitos centralizados”.

iv. algo adicional que mencionan es lo que ocurre con el endoso llamado
“fiduciario”, que literalmente es pleno o en propiedad, sin perjuicio
de convenios que solamente ligan a las partes y que obligan al
propietario a usar del derecho de dominio dentro de las restricciones
convenidas
9.- Otras clases de endoso.

1. Nos referimos al caso contemplado en el artículo 664 del Código de Comercio,


norma que establece un endoso que parte de la doctrina ha denominado legal, o
sea, por ministerio de la ley. “Los bancos que reciban títulos para abono en
cuenta del tenedor que los entregue, podrán cobrar dichos títulos aún
cuando no estén endosados a su favor Los bancos, en estos casos, deberán
anotar en el título (o en hoja adherida) la calidad con que actúan y firmar recibo
en el propio título o en hoja adherida”.
2. Para el caso de las acciones, el artículo 406 del Código de Comercio permite la
orden escrita de transferencia, no sólo en forma de endoso, sino igualmente a
través de escrito separado. Las acciones inscritas en el Registro Nacional de
Valores a Intermediarios, cuyos endosos, en los términos de la norma ya vista
del artículo 1271 de la Resolución 400 de 1995, no producen acción de regreso,
es decir, responsabilidad cambiaria
3. Un caso especial es el contemplado en el artículo 665 del Código de Comercio:
“Los endosos entre bancos podrán hacerse con el simple sello del endosante”.
Esto, ordinariamente, lo encontramos referido al “sello de canje”, que es una
forma práctica por la cual el banco consignatario le endosa al banco girado el
título, responsabilizándose el primero por este camino del cobro que efectúa a
nombre del cliente consignante.
4. el artículo 667 del Código de Comercio, cuyo establece que: “El tenedor de un
título-valor podrá tachar los endosos posteriores a aquel en que él sea
endosatario, o endosar el título sin tachar dichos endosos”
10.- La entrega o tradición.

La transferencia siempre requiere la entrega del título por el enajenante al adquirente,


cualquiera sea la ley de circulación respectiva, ley que en algunos casos impone que
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dicha entrega sea precedida del endoso y en otros, adicionalmente, que sea además
seguida de la inscripción en el libro de registro que lleva el creador del título.
El artículo 922 del Código de Comercio, dispone que la entrega o tradición, no es
únicamente el acto físico de traspaso del control del bien desde el enajenante hasta el
adquirente, sino que es, además, el acto voluntario de quienes intervienen (artículo
742 y 743 del Código Civil), por el cual el primero pone en manos del segundo el bien
objeto de la enajenación correspondiente. En el enajenante, con la intención de
trasferir el dominio, y en el adquirente, con la intención de hacerse al dominio
respectivo.
La tradición, según el Código de Comercio, se produce no solamente por el acto físico
mediante el cual el enajenante pone en forma voluntaria y directa en manos del
adquirente el bien objeto de la enajenación, sino también “por cualquier otro medio
autorizado por la ley o la costumbre mercantil”.
- Entre estos últimos están aquellos que desde el derecho clásico se conocen
como la tradición “lunga manu”, tales como indicar al adquirente un sitio en el
cual el bien se encuentra, para que éste lo tome; poner en su poder las llaves a
los instrumentos de acceso a los lugares o depósitos en los cuales la cosa está
guardada; encargar a un tercero de ponerla a disposición del adquirente;
convertir al enajenante en agente del adquirente, en virtud de lo cual el primero
pasa a tener el bien por cuenta del segundo, reconociendo el derecho de este
ultimo.
la suscripción del título, mediante la cual el respectivo obligado materializa en el
ámbito externo su voluntad interna de adherirse al contenido literal del documento. El
segundo, consiste en la entrega o tradición, con las formalidades requeridas en cada
caso, acto por el cual el enajenante pone en manos del adquirente, de manera directa
o indirecta, el bien enajenado, exteriorizando igualmente por este camino su voluntad
de disponer de su derecho. Por las razones anteriores, el artículo 625 del Código de
Comercio expresa claramente que “toda obligación cambiaria deriva su eficacia de
una firma puesta en un título-valor y de su entrega con la intención de hacerlo
negociable conforme a la ley de su circulación”.
Cuando el título es a la orden o nominativo, como ya lo hemos visto, la entrega
propiamente dicha debe ser acompañada de formalidades como el endoso y la
inscripción, que en su calidad de medios o requisitos para transferir el título, son parte
de la tradición de éste y perfeccionan la voluntad dispositiva, confiriendo el derecho
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real de propiedad en cabeza de quien recibe el título con el cumplimiento de las


formas exigidas por su ley de circulación

11.- Endoso posterior al vencimiento.

Quien adquiere un título en forma posterior al vencimiento no será considerado por el


régimen cambiario como un tenedor de buena fe exenta de culpa, en tanto que lo
normal sigue siendo que los títulos se paguen en el momento de su exigibilidad y que
un documento no cancelado oportunamente es sintomático de algo anómalo. Así,
quien lo adquiera en esas circunstancias, no puede considerarse como una persona
que realizó una operación prudente y cuidadosa, que merezca para él el posterior
calificativo de tenedor de buena fe exenta de culpa. Especialmente, si se considera
que para ser exento de culpa se requiere adoptar posiciones cuidadosas, prudentes
No es que sea de mala fe.

FRANCESCO FERRARA Jr.4 sostiene que es un contrasentido hablar de cesión en


materia de títulos-valores, toda vez que dicha cesión se predica sólo de los derechos
incorporados y nunca de los bienes corporales que son objeto de enajenación. Se
expresa así el insigne jurista: “creemos erróneo hablar de una cesión de la letra, en el
sentido de cesión del crédito cambiario, toda vez que la letra es siempre un título de
crédito que incorpora en sí el derecho, y no una simple prueba del mismo, por lo que
no es posible una trasmisión del crédito cambiario desprendida del título. No puede el
crédito cambiario escindirse del título, como el molusco de la concha en que está
embutido, por lo que no puede cederse el uno sin el otro. De ahí que siempre se trata
de una enajenación de cosa corporal, de un título-valor, sujeto a los principios del
derecho real, nunca de una cesión”.

12.- Circulación por medio diverso del endoso

Establece el artículo 652 del Código de Comercio: “La transferencia de un título a la


orden por medio diverso del endoso, subroga al adquirente en todos los derechos que
el título confiera; pero lo sujeta a todas las excepciones que se hubieran podido
oponer al enajenante”. Por tanto, se puede eventualmente transferir un título a la
orden o nominativo, aunque la norma no se refiera a esta última clase de títulos, por
4
“La Girata della Cambiale”, No. 41, Societá Editrice Giuffré, Milán 1957.
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medio distinto del endoso. Aun cuando la ley no se refiera expresamente a los
instrumentos nominativos, es claro que la disposición pretende regular el endoso y, en
este caso, la sustitución de este por un medio diferente del endoso
Establece el artículo 653 del Código de Comercio que el Juez puede, “en vía de
jurisdicción voluntaria”, suplir el endoso faltante

LA FIRMA EN LOS TITULOS VALORES 23

LA LLAMADA ACCIÓN CAMBIARIA (55)


1.- Por qué no “acción cambiaria?. –
Debemos llamar “acción” al derecho para acudir al poder jurisdiccional del Estado en
procura de que se nos administre justicia.
El proceso ejecutivo es una herramienta jurídica con directo poder coactivo, cuyo
objetivo principal es obtener la plena satisfacción de una prestación clara, expresa y
exigible a favor del demandante, contenido en un documento emanado del deudor o
de su causante, que constituye plena prueba contra él y reúne los demás requisitos de
ley
Las acciones ejecutivas no tienden, por consiguiente, a la mera declaración de certeza
del derecho (acción pura de declaración de certeza del derecho), pues ellas
presuponen ya declarado cierto o legalmente cierto, ni a una orden de prestación, esto
es, a una inyunción, por parte de los órganos jurisdiccionales, al obligado (acción de
condena), una vez declarado cierto el derecho. Sino únicamente a la prestación de la
actividad jurisdiccional encaminada a la realización coactiva del derecho legalmente
cierto
No debería el legislador, si se hubiera expresado de una manera técnica, haberse
referido a la acción cambiaria, sino a la pretensión cambiaria que, en uso del derecho
de acción, busca que se hagan efectivos los derechos incorporados en un título-valor,
derechos que están en cabeza de quien hemos denominado como tenedor legítimo
Esta pretensión cambiaria se adelanta a través de un trámite que, según las voces del
art. 793 C. de Co., corresponde al denominado propiamente proceso ejecutivo. Este
recibe tal denominación, porque a él el demandado llega de alguna manera
previamente condenado, faltando solo que se haga efectiva la respectiva condena,
que se ejecute su obligación
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2.- Pretensión cambiaria y pretensión causal.


busca hacer efectivos de manera coactiva los derechos del tenedor incorporados en el
título-valor, cuando estos derechos no han sido reconocidos de manera normal y
voluntaria
A través de dicha acción o pretensión se quiere el reconocimiento de los mencionados
derechos del tenedor contra los suscriptores del título que lo hayan firmado sin incluir
salvedades compatibles con su esencia, como ocurre con el denominado endoso
cualificado, en el que el endosante, a pesar de ser suscriptor, porque el endoso
requiere como exigencia mínima la firma del endosante, se libera con todo de su
responsabilidad cambiaria.
Sin embargo, como lo aclara el art. 822 del C. de Co., el tenedor puede hacer uso, no
solamente de la pretensión cambiaria, sino también de aquella causal, en desarrollo
de las normas generales sobre responsabilidad.
Ahora bien, si de una parte se puede acudir a la pretensión cambiaria, haciendo valer
la suscripción del título, de otra es posible igualmente acudir a la que podemos
denominar como pretensión causal, es decir, aquella que deriva de las relaciones
jurídicas en virtud de las cuales se creó, se negoció, se avaló, etc. el respectivo título
La pretensión cambiaria solamente puede enderezarse para la efectividad por la vía
ejecutiva de los derechos incorporados. Por el contrario, la pretensión causal, así no
siga la vía ejecutiva, puede apuntar a hacer valer pretensiones que protejan de mejor
manera los intereses del tenedor.
El tenedor solamente podrá intentar las pretensiones causales respecto de relaciones
jurídicas en las cuales él haya intervenido o cuyas posibles reclamaciones se hayan
sustituido en su cabeza. Por el contrario, la pretensión propiamente cambiaria puede
adelantarla contra cualquiera de los suscriptores del documento
Arts. 882 y 643 --> “la entrega de letras, cheques, pagarés y demás títulos-valores de
contenido crediticio, por una obligación anterior, valdrá como pago de ésta si no se
estipula otra cosa”. --> CRITICA: No deja de ser un contrasentido, respecto de todo el
sistema monetario y aun del régimen general de las obligaciones, que el compromiso
de pagar dinero pueda satisfacerse con la entrega, no del objeto propio de la
operación, sino de un documento que, si bien constituye una aproximación a dicho
objeto, no es aún él.
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seguido el art. 882 dispone que esta clase de pago, porque así lo califica la norma,
“llevará implícita la condición resolutoria (…) en caso de que el instrumento sea
rechazado o no sea descargado de cualquier manera”. Por lo tanto, la finalidad
querida por el legislador es claramente la de que la entrega de estos documentos sirva
de pago, no de novación, ni de dación en pago, así estos últimos sean igualmente
medios para extinguir las obligaciones --> CRITICA --> considerar que la deuda revive
si el título no es cancelado, puede llevar a una espera larga, mientras el tenedor del
documento agota los medios para su cobro.
el art. 643 del mismo Código de Comercio, nos presenta una solución diametralmente
opuesta y portadora de un claro sentido lógico. Dispone este artículo.: “La emisión o
transferencia de un título-valor de contenido crediticio no producirá, salvo que
aparezca de modo inequívoco intención en contrario de las partes, extinción de la
relación que dio lugar a tal emisión o transferencia
EL DR. ESTA DE ACUERDO CON EL 643, NO CON EL 882.
3.- Cuándo hay lugar al ejercicio de la pretensión cambiaria?
art. 780 del C. de Co., la pretensión cambiaria se puede intentar en uno cualquiera de
tres supuestos distintos. También, cuando se da más de uno de ellos:
- PRIMERO
o La falta de aceptación o la aceptación parcial
 Aplica para las órdenes de pago en donde hay un girador o librado a
pagar en favor de un primer tenedor.
 El girador, quien es el creador de esta clase de títulos-valores, por el
hecho de suscribir el título, sin cuya suscripción este no habría
nacido a la vida jurídica, según se expresa con nitidez en el artículo
621 Código de Comercio, en su calidad de suscriptor, queda
obligado autónomamente, de conformidad con lo previsto por el
artículo 626 ibidem. En su condición de suscriptor, no solamente se
obliga a que el título sea pagado, sino igualmente a que sea
aceptado.
 Si la aceptación no se da o si ella se produce con modalidades,
como lo permite el artículo 687, la obligación del girador y la de los
demás suscriptores se habría incumplido, dando lugar esta
circunstancia, como lo contempla el numeral que estamos
estudiando, a que se pueda proponer la pretensión cambiaria por
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falta de aceptación o por aceptación incompleta, dado que la


introducción de cualquiera otra modalidad, como lo predica la norma
citada, equivale a rechazo de la orden respectiva, en otras palabras,
a falta de aceptación.
 Si la aceptación es parcial, tal como lo permite la norma últimamente
invocada, el girado-aceptante quedará obligado conforme con el
tenor de su aceptación, sin embargo, de que los demás suscriptores
estén comprometidos al pago total del derecho incorporado. De lo
anterior solamente se exceptúan los avalistas, quienes igualmente
pueden avalar por una cantidad menor, como resulta del artículo 635.
- SEGUNDO
o Falta de pago o pago parcial – se ha incumplido la obligación incorporada
en el título (cancelar en la totalidad el derecho incorporado a su
vencimiento)
 art. 624 --> en caso de pago parcial, debe anotarse en el título la
suma pagada, cuando se trate de un título de contenido crediticio. Si
es de otro contenido, deberá expresarse, por analogía, la parte de
los derechos que se haya satisfecho. En cualquier caso, el título
conservará su eficacia, como lo expresa la norma, por el saldo
insoluto --> por ese saldo puede intentarse la pretensión cambiaria.
 La falta de pago, tanto parcial como total, hace referencia a la
exigibilidad del documento, conforme a las reglas respectivas.
Mientras dicha exigibilidad no se haya producido, el tenedor no
tendrá derecho para ejercer la pretensión cambiaria y probablemente
tampoco la [Link] exigibilidad, que la ley cambiaria denomina
como “forma de vencimiento”, reviste diferentes posibilidades:
1. La primera posibilidad la consagra el art. 673 y consiste en que
el título sea pagadero a la vista o a la presentación
2. La segunda está en el art. 673 y se refiere a la posibilidad de
que la forma de vencimiento se pacte “a un día cierto, sea
determinado o no”.
o A este respecto, habría que tener en cuenta los artículos
674 y 675. El primero de ellos establece que si el
vencimiento se determina para principios, mediados o
fines del mes, la ley desata el tema determinado que por
principios del mes se entenderá el día primero; por
mediados el día quince, y por finales el día último del mes
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respectivo. Las mismas reglas debemos extenderlas, vía


analogía, a los términos principios del año, mediados del
año y finales del mismo, teniendo como mediados la
mitad del año, es decir, el día 30 del mes de junio. La
norma siguiente se aparta del artículo 829, al establecer
que las expresiones una o varias semanas, una o varias
quincenas y medio mes deberán entenderse como plazos
de ocho o de quince días comunes o calendario y no
hábiles, como se encuentra previsto en el artículo 829
para los términos de ley.
3. La tercera regla para determinar la exigibilidad hace referencia
a “vencimientos ciertos sucesivos”, tema más sencillo de
dilucidar, entendiendo una serie de plazos concretos o
determinables que se escalonan para pagos parciales, hasta
agotar los derechos incorporados
4. La cuarta se refiere a la regla del numeral 4º del artículo 673,
según la cual el vencimiento o exigibilidad pueden
determinarse por un plazo contado desde la vista o
presentación
5. La última viene traída por el numeral 3º del artículo 780. Según
dicho numeral se presenta “Cuando el girado o el aceptante
sean declarados en quiebra, o en estado de liquidación, o se
les habrá concurso de acreedores, o se hallen en cualquier
situación semejante”.
4.- Acción cambiaria directa y de regreso.-
El art. 781 C. de Co. nos divide la denominada “acción cambiaria”, en directa y de
regreso.
- La primera es aquella que se endereza contra el primer obligado, que las
disposiciones que lo mencionan frecuentemente lo denominan como “principal
obligado” mejor PRIMER OBLIGADO u OBLIGADO EN VÍA DIRECTA o contra
sus avalistas.
o En una orden de pago el primer obligado es el aceptante que se
compromete inclusive respecto del girador o librador del a orden. en una
orden de pago no aceptada no existe primer obligado u obligado en vía
directa, si bien en el orden de las respectivas responsabilidades el girador
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es el primero en la cadena de los suscriptores, de manera tal que, no


produciéndose la aceptación, el pago que él haga cancela la obligación
incorporada por no existir obligados anteriores.
5.- Qué se cobra a través de la pretensión cambiaria?
- El articulo 782 nos indica que el cobro se endereza, primeramente, para exigir
coactivamente el pago del importe del título --> se trata de la pretensión
cambiaria en cabeza del último tenedor
- Por importe del título debemos entender, en aquellos de contenido crediticio, la
suma que debe pagarse

IMPORTANTE: las mismas normas de la letra de cambio, extensibles como ya se vio


a otros títulos-valores de contenido crediticio, permiten que el título contenga
“cláusulas de intereses y de cambio a una tasa fija o corriente”. Estas circunstancias
no indeterminan la suma por pagar, por cuanto una muy simple operación aritmética
permite liquidar los intereses con apoyo en la tasa pactada, si la hay, o acudiendo a la
norma supletoria del art. 884, es decir, a la tasa corriente bancaria que haya
certificado la Superintendencia Financiera, en desarrollo de la función que le otorga
para este fin el artículo 884, en concordancia con la ley 45 de 1990. Si se trata de una
tasa de cambio, igualmente se acude a la conversión pactada y, a falta de ella, a la
certificación que la misma Superintendencia produce todos los días hábiles, llamada
Tasa Representativa del Mercado (T.M.R.)Aquí estamos en presencia de dos de esas
literalidades complementarias antes mencionadas que, sin formar parte del texto del
título, son datos públicos y oponibles, que no requieren prueba por tratarse de
indicadores económicos que se consideran hechos notorios, conocidos de todos. Si se
trata de la conversión respecto de una moneda cuya tasa no se certifique, como si
ocurre con el dólar de los Estados Unidos, el demandante deberá estimar en su
demanda dicha tasa y el demandado, conforme con el artículo 425 del Código general
del Proceso, podrá pedir la fijación respectiva en caso de no estar de acuerdo con la
incluida en la demanda.
- La segunda prestación que puede demandarse, en los términos del numeral 2º.
del art. 782, son los intereses moratorios desde el día del vencimiento. Esta
posibilidad está claramente referida a los títulos de contenido crediticio, que son
aquellos que, por incorporar obligaciones de carácter dinerario, dan lugar a
intereses de mora
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- No podemos considerar a los demás títulos-valores como sustraídos de las


reglas generales de nuestro derecho, en el sentido de que el incumplimiento en
la obligación respectiva debe conducir necesariamente a los perjuicios
moratorios
- El tercer numeral del artículo 782 se refiere a “los gastos de la cobranza”, que
deben igualmente cancelarse a través de la pretensión cambiaria.
- Cierra el último numeral del artículo 782 refiriéndose a la posibilidad de que la
pretensión cambiaria incluya “la prima y gastos de transferencia de una plaza a
otra”. Esta disposición es específica del régimen cambiario, pese a lo cual tiene
una innegable importancia.

En este caso la norma del artículo 783 se refiere a la pretensión de regreso, en cabeza
de un suscriptor diferente del primer obligado que se haya visto en la necesidad de
cubrir el importe del título. Dentro de esta hipótesis, quien pagó, sin ser el primer
obligado, tiene el derecho de repetir contra los suscriptores anteriores, siempre que
esta anterioridad aparezca clara en el cuerpo del título o en una hoja adherida a él.
- OJO: no puede pretenderse el reembolso de todo lo pagado, sino únicamente
del capital y de los intereses o sanciones moratorias, desechando las costas en
que se hubiere incurrido durante el primer pago
o quien las haya pagado no debió dar lugar a ellas, habiendo sido su deber
el de cancelar el importe del título sin haberse dejado demandar. Por lo
tanto, si se llegó a la necesidad de dicha demanda, esta circunstancia fue
culpa del respectivo suscriptor que pagó primeramente, ya que debió
cancelar el importe del título sin necesidad de que se le haya cobrado
coactivamente.

6.- Prescripción y caducidad de la pretensión cambiaria.


Caducidad: procesalmente hablando, se usa la expresión para indicar la preclusión de
términos, esto es, el agotamiento de las oportunidades procesales que tienen las
partes en un proceso para ejercer los derechos que la ley les concede
En derecho administrativo se habla de la caducidad, cuando vence el término para
proponer una reclamación contra un acto de los encargados de la función pública,
teniendo en este caso la caducidad administrativa un entendimiento de alguna manera
similar al de la prescripción
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La caducidad cambiaria pretende proteger a los obligados en vía de regreso,


expresión que preferimos a otra usada igualmente en la ley, secundariamente
obligados, evitando que el descuido del tenedor en cargas que corren bajo su
responsabilidad, al no ser ejercidas, perjudiquen a estos obligados en vía de regreso.
Prescripción Caducidad

Busca proteger a los comprometidos en


vía de regreso, que están
autónomamente obligados.

Puede ocurrir, primeramente, que la


incuria del tenedor, en el caso de las
órdenes de pago, les limite su derecho
de repetir contra el primer obligado, en
caso de que se vean constreñidos a
pagar, por no haberse obtenido
oportunamente la aceptación de éste.

Pretende que el vínculo de estos no se


extienda temporalmente más allá de
cuánto les corresponde, en el caso de no
presentarse el título de manera oportuna
para la satisfacción del derecho
incorporado

En los títulos respecto de los cuales se


exige legalmente el protesto, que son
únicamente el cheque y el bono de
prenda, opera igualmente la caducidad
por falta de su levantamiento oportuno,
por cuando en ellos el pago del obligado
no se hace normalmente de manera
directa, sino a través del banco girado o
del Almacén General de Depósito en el
cual estén depositadas las mercancías
que respaldan la deuda respectiva
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- El tenedor debe obtener del banco


o del almacén, según el caso, la
constancia de que el título sí fue
presentado oportunamente para su
pago y que éste no se produjo por
culpa del obligado.

ley contempla igualmente la posibilidad


de la diligencia de protesto en los demás
títulos distintos del cheque y del bono de
prenda, pero únicamente cuando dicha
diligencia venga expresamente exigida
en el cuerpo del título

7.- Excepciones que pueden proponerse contra la pretensión cambiaria. 8.- Pago
con títulos-valores de contenido crediticio.

LA LETRA DE CAMBIO (29)

PAGO CON OTROS TITULOS VALORES DE CONTENIDO CREDITICIO (5)


OTROS PROCEDIMIENTOS CAMBIARIOS (17)
EL CHEQUE (41)

PAGARÉ CERTIFICADO DE DEPOSITO A TERMINO DINERARIO, LIBRANZA (23)

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