República Bolivariana De Venezuela
Ministerio Del Poder Popular Para La Salud
Ministerio Del Poder Popular Para La Educación Universitaria, Ciencia Y Tecnología
Universidad De Las Ciencias De La Salud “Hugo Chávez Frías”
Cumana Edo Sucre
BASES ÉTICAS, LEGALES Y CONCEPTUALES DE LA
SALUD PÚBLICA EN VENEZUELA. TEMA 2
Nombre: Licda. Narsicar Silva
Profa.: Licda. Felicita Velásquez
Cátedra: Salud Colectiva y Buen Vivir II
Cumana, septiembre de 2021
INTRODUCCION
A partir de 1989 en Venezuela se inició un cambio en la política social, enmarcado
en el proceso de reforma global del Estado, que estuvo caracterizado por la reforma en la
política en los distintos sectores y la modernización del aparato estatal, teniendo como ejes
fundamentales: la descentralización y la privatización. El sector salud no escapó al proceso
de reformas emprendido en Venezuela cuyo antecedente descansó en una comisión
tripartita conformada por la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), la
Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción (FEDECAMARAS) y el
Gobierno Nacional, para proponer los fundamentos jurídicos.
Esta estrategia pretendía, no sólo apuntalar el marco legal en salud y la seguridad
social, sino mantener también la paz social, que se había logrado hasta ese momento (Díaz
Polanco, 1996).
Considera Díaz Polanco (1996) que la finalidad perseguida por esa comisión no era
establecer un conjunto de leyes que orientaran el sistema de salud, como se argumentó en
sus inicios, sino ser un instrumento de defensa del sistema político en sí. El resultado de ese
proceso y de las circunstancias que rodearon la aprobación de la ley fueron factores que
contribuyeron a la acentuación de la crisis. La Ley Orgánica del Sistema de Seguridad
Social Integral, fue aprobada por el Presidente Rafael Caldera dos meses antes de dejar el
cargo en octubre de 1998, lo que provocó, a posteriori un vacatio legis de un año.
Posteriormente, en el contexto de la Ley Habilitante de 1998, se le otorgan poderes
para legislar al nuevo presidente electo Hugo Chávez, éste designó una comisión
presidencial de Seguridad Social, que tenía por objeto producir un anteproyecto que todavía
hoy no ha generado el suficiente consenso para ser aprobado. Actualmente, la normativa
específica en salud se rige por un decreto con fuerza de ley especial que regula el
funcionamiento del subsistema de salud, aprobado en octubre de 1999 en el marco de la
Ley Habilitante.
El componente social se erige como uno de los aspectos más característicos de la
Constitución Bolivariana, en ella se contemplan cuestiones, como: la garantía del derecho a
la salud; gratuidad del servicio; descentralización y participación ciudadana, esta última es
concebida como pilar fundamental en la construcción del nuevo modelo de gestión pública
y está vinculada al afianzamiento de una democracia participativa (MSDS, 2000). En
materia de salud, para regir los destinos del sector, se crea en 1999 el Ministerio de Salud y
Desarrollo Social (MSDS)1 , el cual a partir del 2000 establece su estructura organizativa
orientada formalmente a incrementar la capacidad de conducción estratégica gubernamental
en las funciones de formulación de políticas, planificación, coordinación y regulación de
los respectivos sectores de la actividad pública en el área de su competencia, en la
perspectiva de contribuir a la gobernabilidad del sistema social en su conjunto, facilitando
la coordinación de políticas sociales, considerando el ámbito de desarrollo social como un
eje transversal a diversos sectores de actuación del Estado (www.msds.gov.ve, Consultada
el 02/07/02).
Marco Constitucional y Normativo De La Salud En Venezuela
Antecedentes
Mecanismos De Garantía Constitucional
Comprendiendo que no es suficiente consagrar un derecho, sino que es
indispensable señalar los principios y mecanismos que van a permitir su concreción, se
inició el debate sobre cómo construir los mecanismos constitucionales de garantía de ese
derecho. El primero de ellos:
Tipo de sistema de salud que queremos: Se plantearon y analizaron detalladamente
las diversas formas y posibilidades de organizar los sistemas y servicios de salud en un
país. Se examinaron tres grandes modelos organizativos, con múltiples variantes entre
ellos: el primero, marcado por la concepción del “Estado de Bienestar” que prevaleció a
partir de la posguerra, caracterizados por sistemas nacionales de salud o de seguros
sociales, de larga data, como los de Inglaterra, Alemania, Francia, España, Italia; en los
cuales el Estado es su garante fundamental. El segundo tipo, los sistemas básicamente
privados, característico en los Estados Unidos, donde no existe un sistema nacional de
salud y la población debe garantizarse su mecanismo de aseguramiento. En este sistema es
clara la predominancia de los intereses del mercado y las aseguradoras privadas. En tercer
lugar, los sistemas fragmentados como el de Venezuela: en el cual se atiende a la población
dependiendo de su afiliación y cada sector de la población tiene su propio servicio; y solo
aquellas porciones de población que no disponen de ese tipo de servicios acuden a los
establecimientos del MSAS.
Se acordó que la nueva Constitución incluyera como mecanismo básico para
garantizar el derecho a la salud, la creación de un Sistema Público Nacional de Salud
(SPNS), intersectorial, descentralizado y participativo, regido por los principios de
universalidad, integralidad, equidad y solidaridad.
Financiamiento: Se analizó detalladamente el hecho de que el financiamiento del
sector salud en Venezuela se encontraba afectado por tres grandes problemas:
fragmentación, desfinanciamiento e ineficiencia. La propuesta del gobierno anterior era un
modelo de financiamiento basado parcialmente en pagos directos del usuario de los
servicios y aportes vía cotizaciones. Además, entregaba la administración de los fondos al
sector privado (propuesta privatizadora). La visión de los Constituyentes apuntaba hacia la
integración del financiamiento en un Fondo Único, con recursos provenientes básicamente
del fisco nacional, con la posibilidad de aportes y cotizaciones especiales, progresivamente
integrados a dicho Fondo.
Algunos sectores gremiales plantearon con insistencia la propuesta de colocar un
monto mínimo de la cuota del presupuesto nacional o del producto interno bruto que se
destinaría a la salud. Sin embargo, predominó la idea de no hacerlo, por considerar que era
una medida rígida y que no es cierto que existan normas o patrones internacionales sobre la
materia que sugieran una determinada cifra.
Participación de la comunidad: La participación de la comunidad fue un aspecto
presente en la mayoría de las propuestas y en muchas de las sesiones de la Subcomisión de
Salud. Existió consenso en el hecho de que la participación tuviese rango constitucional y
fuese uno de los principios que calificara al sistema de salud que se estaba diseñando.
Integralidad. Promoción de la salud y prevención de la enfermedad: Se enfatizó el
carácter integral que deben tener las acciones de salud, en un espectro que va desde la
promoción de la salud hasta la rehabilitación de los efectos de la enfermedad. Se insistió,
que en ese marco de integralidad, era necesario dar prioridad a la promoción y la
prevención, aspecto en el cual se logró consenso debido a la importancia que para las
condiciones de salud de la población, la eficacia y eficiencia del sistema tienen estas
intervenciones.
Descentralización: En relación con la descentralización de la salud, siempre hubo
resistencias en algunos sectores debido al peso de la cultura centralista, sin embargo, ello
fue resuelto por el carácter claramente descentralizador de la Constitución. Quedando
establecido el carácter descentralizado del sistema de salud, en el marco de un sistema
intergubernamental, con tres niveles independientes, el nacional, el regional y el municipal,
en los cuales, la descentralización no es solo un proceso administrativo de transferencia de
competencias, sino un proceso político de redistribución del poder.
Gratuidad: Se analizó el incremento de los costos de la salud vinculados al
desarrollo de nuevas tecnologías diagnósticas y terapéuticas, y la tendencia de los Estados a
transferir estos costos a los ciudadanos, por medio de cobros directos. Se planteó una severa
crítica a estas modalidades de recuperación de costos, que ocasionaron un desplazamiento
del financiamiento de los servicios del Estado a las comunidades, generando inequidades y
obstáculos para el acceso a los servicios. En esta perspectiva se asumió la gratuidad como
la ausencia de cobro al ciudadano en el momento de la utilización de los servicios,
concluyendo que su contribución al mantenimiento de los servicios debe efectuarse por la
vía de los impuestos generales o las cotizaciones especiales; pero nunca por el cobro directo
a la persona que acude a los servicios de salud.
Algunos Instrumentos Normativos Vinculados al Sector Salud
Las políticas públicas, como campo de la ciencia política, se nutren constantemente
en su teoría y práctica de las complejas relaciones que se dan entre el modelo de Estado, la
ideología y la política propiamente dicha en un momento histórico determinado.
El modelo de Estado responde, entre otros aspectos, a la conceptualización que
sobre el Estado predomine en la sociedad. En relación a esto se señalan diversas nociones,
todas referidas de una u otra forma a entenderlo como una asociación o comunidad,
incluyendo las instituciones de gobierno, una dimensión de la sociedad, cubriendo u
oponiéndose a otras dimensiones y como un aparato para el gobierno, la administración y la
coerción.
Venezuela no escapa a esta realidad, y es clave comprender que en este escenario el
grupo o élite dominante en determinado momento histórico, incide con su ideología en las
políticas públicas que el Estado ejecuta para dar respuesta a las necesidades de la
población. El diseño y ejecución de dichas políticas se ve influenciado además, por el
conocimiento y experiencia de los actores involucrados en su formulación y ejecución, y
por las realidades sociales que estas políticas pretenden transformar.
El Estado democrático es, por tanto, un ámbito de desarrollo y resolución de
conflictos, y las políticas públicas pasan a ser expresión de la correlación de fuerzas que
existen; además las formas como se definen y ejecutan estas políticas expresan las
concepciones de Estado y de la sociedad, así como el arte de gobernar.
El rol del Estado según la ideología neoliberal, debe estar al servicio del mercado de
capitales y no debe ser considerado como garante del bien común y del desarrollo humano.
Para esta ideología la salud es un ámbito de lucro y un espacio rentable para la inversión
privada; por lo que las políticas públicas son vistas como programas supletorios
focalizados. Sin embargo, con el paso de los años ha quedado demostrado que sin un
Estado fuerte para garantizar las demandas sociales de la gente, el mercado sólo no asegura
el crecimiento económico, y que el campo de dar respuesta a las necesidades sociales de la
gente pertenece al Estado, quien las puede solventar a través de la formulación y ejecución
de políticas públicas sociales.
Por otra parte, Venezuela ha vivido durante los últimos años, transformaciones
políticas significativas que obligan al estudio de las políticas públicas que el Estado ha
llevado a cabo, en virtud de los cambios introducidos en la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela (1999), que expresa en su artículo 2 que "Venezuela se
constituye en un Estado democrático y social de derecho y de justicia".
La política de salud responde entre, otros aspectos, a la conceptualización que se
tenga de la salud, lo que hace necesario comprender la vinculación entre esta
conceptualización y las políticas implementadas para garantizar este derecho.
Si comprendemos la salud como un proceso que es determinado socialmente, que
expresa el movimiento de las relaciones económicas, políticas y culturales, que determinan
las condiciones de salud de los grupos, y dentro de éstas, la salud de las personas, donde
además, este proceso es expresión de las relaciones de poder que se dan en una sociedad; es
fácil entender que la política de salud no puede estar divorciada del resto de la política
social, lo que hace necesario que el Estado formule y ejecute políticas públicas en materia
de: vivienda, educación, participación social, ambiente, seguridad personal, equidad de
género, étnica, cultura, empleo, alimentación, entre otras, para poder actuar sobre la
determinación social de la salud, transformar las relaciones de poder y combatir las
desigualdades sociales.
La salud pública puede definirse como la intervención colectiva, tanto del Estado
como de la sociedad civil, orientada a proteger y mejorar la salud de las personas. Por ello
es necesario la conceptualización de políticas de salud, que contribuyan a consolidar la
práctica de la salud pública, para el correcto funcionamiento del sistema de salud y el
beneficio de la población.
En Venezuela, tanto la salud de la población como los servicios de salud han pasado
por períodos de crisis. Feo, para el año 2003, señalaba que las manifestaciones de esta crisis
se daban en tres dimensiones: (1) crisis de la salud colectiva, (2) crisis de los servicios de
salud (3), crisis de la práctica y formación de profesionales y técnicos de la salud,
contribuyendo además con otro elemento importante para entender la situación del sector
salud en el país como lo es: la fragmentación del sistema, existiendo diversos
organismos que prestan servicios de salud, aparte del Ministerio del Poder Popular para la
Salud, lo que hace que existan grupos de población con mayor cobertura que otros,
constituyéndose esta situación en una inequidad y en una dispersión de los recursos
asignados al sector.
A partir del año 1999, y coincidiendo con los cambios propuestos en la Constitución
de la República Bolivariana de Venezuela, desde el Ministerio del Poder Popular para la
Salud, se ha intentado impulsar el desarrollo de una nueva institucionalidad pública. Esta
nueva institucionalidad, está referida a un nuevo modo de gestión de los servicios, que
permitan el desarrollo de capacidades para ejercer las funciones de gobierno en materia de
salud, de acuerdo con las competencias asignadas a cada ámbito.
Diversas acciones se han realizado en los últimos 11 años en la búsqueda de
garantizar la salud como derecho; dentro de las principales acciones podemos señalar:
implementación de la política de atención integral, que buscaba acabar con la atención
fragmentada de los usuarios en los servicios de salud y aumentar la cobertura de los
programas de atención y la implementación del Plan Estratégico Social, que consistía en
orientar y organizar la política nacional de salud, tratando de desarrollar un pensamiento
estratégico que proporcionara una nueva direccionalidad a las políticas públicas,
específicamente las políticas sociales, con el propósito de buscar viabilidad y capacidad de
gobierno para enfrentar los desafíos planteados en la transformación de la realidad social
venezolana.
Otras acciones estuvieron dirigidas a ejecutar una política de reestructuración de la
atención primaria, que consistió en intentar cambiar la estructura sanitaria tradicional de
ambulatorios por niveles de complejidad, por una nueva estructura de centros de atención
primaria y clínicas populares con la Misión Barrio Adentro, como propuesta principal y
participación de personal de salud cubano en conjunto con personal de salud venezolano,
para brindar atención en los sectores más desasistidos. Así mismo, a partir del año 2005 se
realizó la reorganización del Ministerio de Salud y se crearon 3 subsistemas de atención; el
de Redes de Servicios de Salud, encargada del acceso a los servicios de salud, Redes de
Salud Colectiva, encargada de modificar el perfil de salud de la población y el de Recursos
para la Salud, encargado de la producción de insumos, medicamentos y formación del
recurso humano.
Adicionalmente, se llevó a cabo el fortalecimiento de la red hospitalaria a través del
mejoramiento de los servicios de apoyo como imagenología y laboratorio, así como
dotación de insumos. Aumento de la capacidad instalada de los servicios de salud,
fortaleciendo y consolidando la Misión Barrio Adentro e impulsando la construcción de
consultorios populares y centros diagnósticos integrales (CDI) y su equipamiento,
avanzando en garantizar la atención integral en salud, la construcción de hospitales,
fortalecimiento de los programas de salud y los sistemas de información en salud.
No obstante, todo este esfuerzo, en el país persisten problemas en la garantía del
derecho a las saludes evidenciadas en el deterioro de los servicios, principalmente los
hospitales, las frecuentes denuncias en fallas de insumos y en la atención de los usuarios, y
la existencia de marcadas desigualdades en las formas de enfermar y morir de la población.
Un ejemplo de esto lo constituye el tema de la mortalidad infantil y materna, porque
al revisar la procedencia de estas muertes encontramos que están siendo afectadas las
poblaciones que tienen precarias condiciones de vida, lo que se constituye en una inequidad
y refleja un serio problema de atención, constituyéndose en un desafío para la política de
salud y la política social en general. Otros problemas tienen que ver con fallas en la calidad
de atención, deterioro de la infraestructura y de las condiciones de trabajo del personal de
salud, así como carencia de insumos, aunado a una práctica del personal de salud
desvinculada en algunos casos de las realidades sociales que les toca atender y de la
importancia que tiene la atención primaria en salud y la integralidad en las acciones de
salud pública para atender las necesidades de salud de la población.
Con este escenario, en relación a la política de salud venezolana y tomando como
elementos los aspectos referidos a su formulación e implementación, así como los esfuerzos
realizados en Venezuela en los últimos 13 años, se puede referir que la misma ha estado
regida por unos principios que buscan responder a lo establecido en la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela.
Estos principios forman parte de su ejecución, pero a su vez se expresan en su
formulación teórica y son los siguientes:
*Salud como derecho social.
*Atención universal y gratuita.
*Sustitución del modelo médico hegemónico curativo centrado en la enfermedad y el
hospital, por un modelo centrado en empoderar a las personas en la promoción de la salud y
prevención de las enfermedades. Un ejemplo de esto lo constituyó el trabajo realizado
desde el Ministerio de Salud con el "Proyecto Madre", donde se buscaba a través de la
comunidad organizada articular esfuerzos con los niveles de atención en salud, municipales
y locales para empoderar a la comunidad de las actividades de promoción y prevención de
los programas de atención materno- infantil.
*Integralidad de las acciones.
*Viraje de la acción sobre los síntomas y pasar a actuar sobre las causas. En este
esfuerzo se inscribirían todos los cambios para mejorar la calidad de vida y el bienestar de
la población (acceso a alimentación, vivienda, educación, empleo, esparcimiento, salud
laboral, entre otros, y no solamente los realizados específicamente dentro del sector salud).
*Salud como espacio para el desarrollo de ciudadanía y ejercicio de la participación y
solidaridad social.
Cabe entonces la inquietud de conocer porque, a pesar de los esfuerzos realizados y
de identificar en éstos los principios rectores mencionados anteriormente, el desempeño del
sistema de salud venezolano continúa presentando fallas en la garantía de la salud como
derecho, siendo que este desempeño del sistema responde a la política de salud.
Pareciera que es necesario revisar los esfuerzos realizados hasta ahora en materia de
diseño y ejecución de la política de salud. A este respecto, Testa enfatiza que no es posible
abordar y transformar la situación de salud, sino se parte de una correcta formulación de
políticas de salud, y Breilh plantea que se necesitan nuevos conceptos y métodos en
investigación para el diseño de políticas de salud adecuadas que sirvan para atender los
problemas que actualmente atraviesan los sistemas de salud latinoamericanos. Este trabajo
se inscribe en este esfuerzo por diseñar y ejecutar políticas de salud que respondan a las
necesidades de la población a la que pretenden servir.
Sin embargo, Jaime (2016) expone que en el caso de sistemas de salud
fragmentados, “por el contrario, la heterogeneidad de valores y principios impide esta
integración, y si bien pueden existir niveles altos de participación, se coexiste en una
sensación de conflicto e inseguridad latente” (p.47), lo cual se manifiesta en la
incongruencia o debilidad entre el aporte del conocimiento y la voluntad de la población en
el proceso de construcción y puesta en práctica de las políticas.
En este contexto, el proceso de gestación y gestión de políticas de salud en
Venezuela carece de una participación social real; en consecuencia, se impone una visión
utilitaria que favorece la reproducción de la enfermedad a través de las políticas, dejando el
campo a las corrientes hegemónicas centradas en el enfoque de riesgo y el gasto, con un
invariable curso que deja de lado la concepción de inversión sostenible de la salud como un
bien público, ético y como un derecho humano.
Hay que asumir responsablemente, que las políticas púbicas en el sistema de salud
fragmentado de Venezuela no han podido construir conductas sociales sostenibles que
impongan la concepción de la salud como sinónimo de felicidad; por el contrario, se ha
acentuado exageradamente la prestación de servicios para curar o prevenir afecciones, que
se traduce en una representación construida sobre un sistema de salud centrado en atender
la enfermedad como un proceso social.
Este supuesto no excluye los esfuerzos realizados por el Estado, con la política de
Barrio Adentro, que promueve una mirada integral del proceso de atención pero denota una
fuerte medicalización para la atención a la salud, la necesidad de tecnologías apropiadas y
suministros médicos básicos para su funcionamiento.
Asimismo, existe la percepción, por parte de los decisores, que el sistema de salud
venezolano debe dar solución a la morbimortalidad epidemiológica prioritariamente,
promoviendo la biomedicina y la infraestructura sanitaria de alta complejidad, como formas
favoritas de aplicar políticas para asegurar la salud a la población; contradicción que lleva a
preguntarnos:¿cuál es la relación entre el conocimiento de su salud por parte de la
población y las políticas de salud actuales promovidas por los dirigentes?, ¿cuál es la
relación entre la carga de enfermedad, la fragmentación y segmentación producto de la
aplicación de dichas políticas? Por tal razón, las brechas que existen entre la subjetividad y
necesidades de la población, la interpretación de los decisores y la posibilidad de construir
políticas de salud que faciliten la integración de los servicios; se muestran como retos
pendientes.
En tal sentido, surge la necesidad de revisar la generación de conocimiento en el
campo de las políticas públicas para brindar aportes que permitan fortalecer el trabajo que
se viene realizando en el país en materia de políticas de salud, como también es necesario
fortalecer la formulación y ejecución de políticas públicas como expresión de derechos, y
desde la perspectiva de asegurar el acceso universal de los bienes públicos a todos los
ciudadanos, este trabajo se inscribe en este esfuerzo para contribuir a fortalecer la política
de salud venezolana.
Plan de la Patria y la salud.
La salud es parte del objetivo nacional dirigido a construir una sociedad igualitaria y
justa. El texto del objetivo estratégico 2.2.10 dice así: "Asegurar la salud de la población,
desde la perspectiva de promoción y prevención de la calidad de vida, teniendo en cuenta
los grupos sociales vulnerables, etarios, genero, etnia, estratos y territorios sociales".
En ese pequeño párrafo hay tres errores considerables. El primero, utilizar el
concepto funcionalista de "estrato social" en vez de la categoría "clase social", que es
fundamental para explicar las desigualdades sociales y las diferencias en salud y
enfermedad. Segundo, se inicia el párrafo con la palabra ASEGURAR LA SALUD, que en
el contexto de la salud colectiva tiene un significado muy polémico y remite a las políticas
de "aseguramiento" típico de las políticas neoliberales. Debiera decirse, como lo hace la
Constitución GARANTIZAR EL DERECHO A LA SALUD. El tercer error, es introducir
un concepto típicamente neoliberal, el de "poblaciones vulnerables", que generalmente va
acompañado con políticas focalizadas, la más de las veces reducidas a paquetes básicos.
Las políticas socialistas en salud son universales, para toda la población, y lo que se hace
para actuar sobre las clases más desfavorecidas es establecer prioridades, no focalizar en
"grupos vulnerables".
Pero si seguimos analizando el resto del componente salud, que está desarrollado en
once objetivos, encontramos un conjunto de fallas y deficiencias importantes, las
enumeramos:
*Insiste en hablar de niveles de atención, cuando las políticas a nivel del Sistema
Público Nacional de Salud están basadas en redes de servicios, y no en niveles de atención.
*Se confunde la "atención primaria" con un nivel de atención.
*No se habla de "atención integral" que es la característica más importante de los
servicios que se deben prestar a la población. Que el sistema de salud sea integral implica
que haga promoción de la salud y actué sobre sus determinantes, que haga prevención de la
enfermedad, y atienda y cure oportunamente y con calidad, que haga rehabilitación. Que
garantice los medicamentos e insumos necesarios para una buena atención. Y también que
rescate la dignidad de la muerte cuando otra cosa sea imposible. La atención integral es una
de las claves de la política nacional de salud.
*Se privilegian los hábitos y estilos individuales de vida y los factores de riesgo
individuales, sobre el modo de vivir colectivo, que es uno de los determinantes
fundamentales de la salud y la enfermedad.
*Como cosa extraña, desaparece como por arte de magia Barrio Adentro, que no se
menciona en el componente de salud del Plan de la Patria.
En fin, el Plan de la Patria en Salud está plagado de errores y de una concepción
funcionalista de la salud centrada en la enfermedad y el riesgo individual. Esa situación es
clara expresión del predominio de un pensamiento hegemónico, funcional a los intereses
del capital y el mercado. Es lo que enseña la salud pública tradicional. Debemos dar el salto
a una salud colectiva que sirva a los intereses de la gente.
En resumen, en el Plan de la Patria en salud hay un retroceso notable en
comparación con la Constitución. La Constitución garantiza el derecho a la salud, el Plan
de la Patria cambia el sentido de garantizar por el de asegurar. En la Constitución se plantea
la universalidad, en el Plan de la Patria se retrocede a políticas para "grupos vulnerables. Y
como hemos señalado el Plan de la Patria obvia la categoría de "clase social" y usa la
funcionalista de "estrato social".
Quien elaboró ese Plan de la Patria no percibió que el "aseguramiento" y la
"focalización" representan las políticas neoliberales en salud. Por supuesto, eso no lo
atribuimos a mala intención, pareciera más bien producto del desconocimiento y la
improvisación que lamentablemente caracterizan muchas de las acciones del gobierno. El
problema de las políticas y los programas de salud es que se improvisan, y que muchas
veces son manejados por gente que no tiene ni los conocimientos, ni el compromiso, ni la
probidad necesarias para una gerencia revolucionaria y eficiente. Entre otras cosas, por eso
estamos como estamos.
Pensando en el nuevo Plan de la Patria, consideramos que los aspectos más
trascendentes en salud tienen que ver con las políticas públicas dirigidas a producir
bienestar colectivo y mejorar las condiciones de vida, a promover un modo de vida
saludable. Es con promoción de la salud y actuando sobre los determinantes sociales de la
salud y la enfermedad que podemos mantener a la población sana.
En segundo lugar, hay que insistir en la construcción de un Sistema Público
Nacional de Salud que sea gratuito, único, universal e integral, que enfrente la
fragmentación existente. Que sea PARTICIPATIVO y promueva realmente la activa
participación de la población.
En tercer lugar, hay que insistir en la producción pública y nacional de
medicamentos e insumos. Es necesario romper con la dependencia de la gran industria
farmacéutica y del complejo médico industrial. Hay que poner a funcionar las fábricas de
medicamentos y vacunas.
En cuarto lugar, hay que hacer frente al severo déficit de profesionales y técnicos, y
mejorar las condiciones de trabajo existentes que se han precarizado mucho. Dar prioridad
y recursos a la Universidad de Ciencias de la Salud es fundamental.
Un tema que no puede obviar el Plan de la Patria es el financiamiento. No puede
seguir el Estado financiando al sector privado vía seguros privados y seguros auto
administrados de salud. Es urgente tomar medidas para detener la privatización que se ha
venido generando con esos subsidios de lo público a lo privado. Ese financiamiento debe
ser dirigido al fortalecimiento de los programas y centros de atención públicos.
Otro tema que es fundamental para la salud de la población y debe ser abordado en
el Plan de la Patria es la VIOLENCIA como problema de salud pública, una de las causas
del colapso de los hospitales, es que están llenos de los heridos producto de accidentes de
tránsito e inseguridad ciudadana. Eso tiene que ver también con la SALUD MENTAL DEL
VENEZOLANO, que tiene niveles de angustia y agresividad que deben ser correctamente
abordados.
Por último, es indispensable una Política Nacional de Salud que supere el eterno
comenzar y la improvisación, y por fin, aprobar una Ley de Salud que organice y regule al
sistema de salud.
CONCLUSION
Podemos indicar algunos aspectos, que a nuestro juicio reportan un avance
significativo con respecto al soporte legal, donde además, se evidencia una articulación
entre los distintos instrumentos que se han generado en política de salud.
El hecho de que el Estado garantice el derecho a la salud y la gratuidad del servicio,
brinda un sentido de seguridad porque el ciudadano se siente protegido, y al mismo tiempo,
se convierte en un factor que frena los intentos de la privatización que adquirieron
presencia con la aplicación de políticas sociales de corte neoliberal. Ya que queda explícita
la definición de una estrategia política de seguridad de Estado en materia de salud, que
persigue la integración intra e intersectorial.
El planteamiento de la integración de lo biológico, cultural y social en salud remite
a la adopción de un enfoque de salud que trasciende la concepción biologisista, donde el
individuo se concibe como un ser solamente biológico y no sujeto a la circunstancia del
entorno, por ello, la relación de lo biológico y lo social busca entrar en sintonía con
aquellos factores en los cuales el individuo desempeña sus distintos roles en la sociedad,
que también, puede, afectar su condición de salud, de allí que, se plantee la atención
integral del individuo, la familia, la comunidad y los miembros del equipo de salud para
que en su conjunto sean resueltos los principales problemas mediante la formulación de
estrategias dirigidas a resolverlos, colocando el énfasis en la participación de los individual,
así como aquellas organizaciones de la sociedad, tanto de la economía social como de las
ONG´s que actúan a favor de la comunidad, que sirvan de enlace entre los organismos
dispensadores de salud y la comunidad en general.
Para finalizar, creemos estar ante la presencia de la generación de una estrategia
apoyada en los preceptos constitucionales que han dado paso al diseño del nuevo sistema de
salud y crear conciencia por parte de los sujetos con respecto a la relación entre los factores
del medio ambiente, los valores culturales y los económicos que condicionan su estilo de
vida y el mantenimiento de su salud.