El
psicoanálisis es una teoría sobre la psique humana, un método de investigación y una forma de terapia psicológica, creada
por Sigmund Freud a fines del siglo XIX y luego desarrollada por varias escuelas y tendencias divergentes. Si bien en unos
pocos lugares (Argentina en particular) se considera al psicoanálisis como sinónimo de psicología y se le concede
implícitamente el status de ciencia, en el resto del mundo ha quedado relegado al nivel de una disciplina tradicional o de
importancia solamente histórica, y ha sido reemplazado por terapias científicas más modernas.
¿Por qué es el psicoanálisis una pseudociencia? Es cierto que los psicoanalistas no reclaman para su disciplina ese status, pero
en Argentina, donde son mayoría, están legitimados en la sociedad y en los sectores académicos y se los ve casi de la misma
manera que a los profesionales médicos. Al mismo tiempo, el psicoanálisis no tiene las características que uno espera de una
disciplina científica.
El psicoanálisis plantea hipótesis que son incomprobables y propone tratamientos que nunca son contrastados
experimentalmente. A mucha gente le son familiares conceptos como la represión de los deseos, el desliz freudiano o el
complejo de Edipo, pero pocos se paran a pensar de qué manera Freud llegó a estas formas de entender la mente humana. La
verdad es que Freud creó estos conceptos sin una metodología clara, valiéndose de su intuición. Sus seguidores los elaboraron
y en algunos casos los reinterpretaron, pero lo hicieron de la misma forma en que los teólogos interpretan las escrituras
sagradas. La mayoría de estos conceptos son de hecho imposibles de contrastar: no hay forma de diseñar un experimento que
pueda mostrar que son falsos.
En otras cuestiones, como la incidencia de la personalidad de la madre en el desarrollo de la homosexualidad, sabemos que la
teoría psicoanalítica está equivocada porque la realidad empírica, medida experimentalmente, dice otra cosa, y porque ya
conocemos algunas causas biológicas que la explican.
Las formas que toma la terapia psicoanalítica, como la libre asociación de ideas o la interpretación de los sueños, tampoco son
científicas, por la misma razón. El analista puede, de hecho, hacer decir al paciente lo que le parezca, ya que no hay manera de
comprobar que está equivocado. Si el paciente no está de acuerdo con un diagnóstico, siempre puede aducirse que se niega a
aceptarlo debido a que lo está reprimiendo inconscientemente. El psicoanálisis de hecho considera que todos tenemos algún
tipo de neurosis y que sólo podemos administrarla, nunca curarla, por lo cual este juego (y las sesiones de terapia) puede
continuar indefinidamente.
Primera tópica: consciente, preconsciente e inconsciente
La conciencia es la cualidad momentánea que caracteriza las percepciones externas e internas dentro del conjunto de los
fenómenos psíquicos. El término inconsciente se utiliza para connotar el conjunto de los contenidos no presentes en el campo
actual de la conciencia. Está constituido por contenidos reprimidos que buscan regresar a la conciencia o bien que nunca
fueron conscientes y su cualidad es incompatible con la conciencia. El 'preconsciente' designa una cualidad de la psique que
califica los contenidos que no están presentes en el campo de la conciencia pero pueden devenir en conscientes. Los estados
reprimidos son aquellos que no se les puede acceder sin una hipnosis, generalmente son revelaciones a través de imágenes
retenidas durante el tiempo de vida de cada individuo.
Segunda tópica: el Ello, el Yo y el Superyó
Diagrama del modelo estructural de tres instancias (Ello, Yo y Superyó) y de su superposición con el modelo espacial de la
psique en la primera tópica de S. Freud (consciente, preconsciente, inconsciente).
Diagrama del modelo estructural de tres instancias (Ello, Yo y Superyó) y de su superposición con el modelo espacial de la
psique en la primera tópica de S. Freud (consciente, preconsciente, inconsciente).
El Ello es la instancia más antigua y original de la personalidad y la base de las otras dos. Comprende todo lo que se hereda o
está presente al nacer, se presenta de forma pura en nuestro inconsciente. Representa nuestros impulsos o pulsiones más
primitivos. Constituye, según Freud, el motor del pensamiento y el comportamiento humano. Opera de acuerdo con el
principio del placer y desconoce las demandas de la realidad.
El Superyó es la parte que contrarresta al ello, representa los pensamientos morales y éticos recibidos de la cultura. Consta de
dos subsistemas: la "conciencia moral" y el ideal del yo. La "conciencia moral" se refiere a la capacidad para la autoevaluación,
la crítica y el reproche. El ideal del yo es una autoimagen ideal que consta de conductas aprobadas y recompensadas.
El Yo es una parte del ello modificada por su proximidad con la realidad y surge a fin de cumplir de manera realista los deseos
y demandas del ello de acuerdo con el mundo exterior, a la vez que trata de conciliarse con las exigencias del superyó. El yo
evoluciona a partir del ello y actúa como un intermediario entre éste y el mundo externo. El yo sigue al principio de realidad,
satisfaciendo los impulsos del ello de una manera apropiada en el mundo externo. Utiliza el pensamiento realista
característico de los procesos secundarios. Como ejecutor de la personalidad, el yo tiene que medir entre las tres fuerzas que
le exigen: las del mundo de la realidad, las del ello y las del superyó, el yo tiene que conservar su propia autonomía por el
mantenimiento de su organización integrada.
Los papeles específicos desempeñados de las entidades ello, yo y superyó no siempre son claros, se mezclan en demasiados
niveles. La personalidad consta según este modelo de muchas fuerzas diversas en conflicto inevitable.
21o Conferencia. Desarrollo Libidinal y Organizaciones Sexuales (1916-17). Sigmun Freud.
El estudio de la sexualidad infantil y las perversiones sexuales son un mismo fenómeno, pues en la una se encuentra la razón
de la las otras. Lo sexual no se reduce a lo genital. Un beso es igual sexual y capaz de llevar al orgasmo a un individuo. Lo
sexual no se limita a la reproducción. El carácter sexual en la perversión, es la misma emisión de productos genitales, el
orgasmo completo, así su objeto y su meta le sean ajenos. En el niño no son reconocidos ya que son sustituidos por unos
indicios, ya que constitucionalmente no puede eyacular. Perverso es considerado no que no sea la unión de genitales de
sexo opuesto con fines reproductivos. Allí podemos incluir lo ya dicho, el beso , la unión de zonas bucales erógenas, no dos
genitales. La excitacíón no solo es producida por la unión de genitales, también por otras partes del cuerpo que son objeto. No
existe mas diferencia entre lo que llaman sexualidad normal y la perversa, que la diversidad de pulsiones parciales dominantes
y, por tanto de las metas sexuales. En la sexualidad infantil las diversas pulsiones parciales persiguen cada una su placer. Oral,
anal y otras. Ambos tipos de sexualidad, perversa y normal, nacen en el desarrollo de la sexualidad infantil. Cuando las
pulsiones parciales se han mantenido con independencia unas de otras hasta edad adulta, sería más correcto hablar de
"infantilismo de la vida sexual", que de "perversión". La sexualidad no se reduce a los genitales y a la reproducción, pues las
perversiones muestran que otros órganos reemplazan los genitales en la misión de obtención de placer, como sucede con el
beso normal, la histeria con sus síntomas. En esta neurosis, fenómenos propios de genitales, como estimulación, enervación,
sensación y erección, se trasladan a otras zonas del cuerpo alejadadas de ellos. Ya que piensan que no está bien acercarse a
nada que se relacione con lo sexual. Lo sexual se extiende a las experiencias de la primera infancia que procuran placer. En
contra de los que niegan la sexualidad infantil, están por ejemplo hechos observables como a los tres años, cuando practican
delante de todos naturalmente, el onanismo infantil, se excitan y obtienen satisfacción genital. Igual hacen elección de objeto,
de personas, preferencia por uno de los sexos y su manifestación de celos entre otros fenómenos. Y también podemos recurrir
a exploraciones analíticas que proporcionan muchos más datos. Las metas sexuales infantiles se unen con lo último en
investigación sexual, lo perverso de esas metas depende, de la inmadurez física del niño que no conoce el coito como meta.
Existe un periodo desde el sexto al octavo año de vida denominado "latencia!" que se caracteriza por una detención en el
desarrollo sexual. Puede no presentarse dicho fenómeno, pero no es de fuerza que en este, falten por completo las prácticas
e intereses sexuales. Las experiencias anteriores al período de latencia, en su mayoría son olvidadas. Se llama "amnesia
infantil". Todo psicoanálisis busca el recuerdo de esa época de la vida que no recordamos, es de pensar si los comienzos de
vida sexual allí guardados y que llevaron a su olvido por su carácter inaceptable, son el resultado de la "represión". Represión
de las primeras experiencias sexuales incestuosas y odios por el padre obstáculo. El niño conforma su vida sexual antes de la
genitalidad, allí están presentes las pulsiones sádicas y anales, no existe oposición masculina-femenina, pero existe si la
oposición Activo-Pasivo, precursora de la actividad sexual. Aspiraciones de meta pasiva se anudan en las zonas erógenas del
orificio del ano muy importante en ese período. En el desarrollo libidinal la fase oral primitiva está antes de la sádico anal. el
acto de mamar deja huellas en la vida sexual posterior. La función libidinal recorre unas etapas que se retornan varias veces,
luego las pulsiones se subordinan a los genitales y somete luego la sexualidad a la reproducción. Antes se tenía vida sexual
autónoma donde las pulsiones parciales aspiraban a un placer de órgano. Primero la fase oral, luego la sádico-anal y, luego
otras, tienen importancia en la génesis de la neurosis. Los componentes de la pulsión tienen desde el principio un objeto, el
primer objeto de los componentes orales es el pecho materno que satisface las necesidades de nutrición . en el acto de mamar
se independizan luego los componentes eróticos, luego el objeto se abandona y se reemplaza por otro lugar del propio
cuerpo. La pulsión oral se vuelve autoerótica, igual que la pulsión anal. El desarrollo posterior tiene dos metas, la primera es
cambiar de objeto en el cuerpo propio, por otro objeto en otro cuerpo, unificando diferentes objetos de pulsiones singulares
en un objeto único, un cuerpo total parecido a el, relegando pulsiones autoeróticas por inutilizables. El primer objeto de la
pulsion placentera oral, ganado en la pulsión de nutrición es el pecho materno o la misma madre en sí. En este mismo período
el niño ha iniciado el proceso psíquico de la represión, que aleja de su saber una parte de sus metas sexuales. Al elegir la
madre como objeto de amor, se origina lo que el psicoanálisis al tratar la neurosis descubre y explica como "Complejo de
Edipo". Deseos incestuosos del infante por el padre del sexo opuesto, lo que lleva a desear hasta la muerte del padre en el
caso del niño. Esto genera un sentimiento de culpa. Hay en el complejo de Edipo una de las fuentes de la conciencia de culpa
que hace penar a los neuróticos. Freud en su estudio sobre los comienzos de la religión y la ética que publicó en 1913 con el
nombre de "Totem y tabú", se le ocurrió que quizá la humanidad como un todo, en los comienzos de su historia, adquirió en
el complejo de Edipo la conciencia de culpa. La madre dispensa toda necesidad del infante, y el la quiere a ella solo para él, la
seduce y rivaliza con su padre, pues representa un obstáculo para sus propósitos. Igual sucede con la niña que ve un obstáculo
en la madre y quiere ocupar su lugar seduciendo al padre. La niña coquetea, trabaja con los recursos de la posterior feminidad,
lo que le da una imagen encantadora . Los propios padres influyen para que se despierte en el niño la actitud de Edipo: Donde
hay varios hijos, el padre muestra inclinación por la ternura de su hija, y la madre a su hijo.
El complejo de Edipo se extiende a la familia cuando vienen otros niños. Los hermanitos son recibidos de mala gana y desean
que estos sean eliminados. El niño desplazado al nacer un hermanito jamás olvida este aislamiento de la madre y conserva
este sentimiento de odio y pueden ser motivo de separaciones duraderas. El niño puede tomar a la hermana como objeto de
amor en la sustitución de la madre infiel; se presentan situaciones de rivalidad entre hermanos compitiendo por la hermanita
menor, que tendrán significado después en la vida. La niña puede encontrar en el hermano mayor un sustituto del padre,
quien no le dispensa las atenciones de los primeros años, o toma a una hermanita menor como sustituto del bebé que deseó
del padre en vano. Todo esto se observa directamente y con el estudio de los recuerdos de la infancia. Es por esto importante
tener presente la posición del niño dentro de la serie de hijos, como factor influyente en la vida posterior. Nuestra primera
elección de objeto es, por lo general incestuosa; en el hombre se dirige a la madre y hermanas y se requieren prohibiciones
fuertes para impedir consumar este deseo infantil. Pimitivos de pueblos salvajes sobrevivientes hoy, tienen ritos de pubertad
que figuran un renacimiento, con el objeto de cancelar el vínculo incestuoso del muchacho con su madre y reconciliarlo con el
padre. Esta realidad nos muestra el Edipo en el ser humano. Entre antiguos faraones e incas del Perú, el matrimonio
incestuoso con la hermana era un privilegio solo para gobernantes, negado al hombre común.
El incesto y el parricidio son dos grandes crímenes prohibidos por el totemismo, que era la primera institución socio religiosa
de los hombres.
El adulto con neurosis fue un Edipo, y esta es su reacción frente al complejo. En la pubertad, cuando la pulsión sexual exige al
joven, los viejos objetos incestuosos son retomados e investidos libidinalmente y, siguen igual rumbo que el complejo de
Edipo, sus aspiraciones son insoportables, por lo que se mantienen alejadas de la conciencia. El joven tiene que alejarse de sus
padres y solo así deja de ser niño para convertirse en miembro de la sociedad. Alejado de la madre y sus deseos libidinosos,
usa éstos para elegir un objeto de amor ajeno y real, y reconciliarse con el padre si conservó su hostilidad hacia él; o bien
librarse de su presión, a la que fue sometido por subversivo. Esta tarea debemos cumplirla todos, pero los neuróticos no
alcanzamos esta solución de forma adecuada; el hijo permanece toda la vida sometido a la autoridad del padre y no puede
trasferir su libido a otro objeto sexual. Esta misma puede ser la situación de la hija trocando la relación. Es por esto que el
complejo de Edipo es considerado con acierto como el centro de las neurosis.
Todos los hombres, no solo los neuróticos tienen sueños perversos, incestuosos y asesinos.
De esta manera concluimos que los que hoy son normales, recorrieron la misma vía del desarrollo que pasa por las
perversiones.
Tres ensayos sobre teoría sexual
En este libro Sigmund Freud trata diversos temas: las aberraciones sexuales, la sexualidad infantil, la metamorfosis de la
pubertad, fetichismo, los tipos libidinales y por último, la sexualidad femenina.
En “las aberraciones sexuales”, Freud nos muestra que la actividad sexual humana es pulsional, fuerza motivadora
fundamental de todo comportamiento humano y enormemente plástica y variable. Aquí ese un principio rompe el mito de la
inocencia infantil y dice que el ser humano, desde el inicio va a la búsqueda el placer, es erótica y sexual. Intenta explicar las
desviaciones del objeto sexual entre esas la de los invertidos u homosexuales concluyendo que el instinto sexual, sería en un
principio independiente de su objeto y su origen no sería debido a las excitaciones emanadas el mismo.
Aunque el objeto del psicoanálisis es el inconsciente, nunca olvida que el psiquismo implica que haya organismo. Habla de dos
tipos de excitaciones: las externas, de las que el individuo puede huir, y las internas que son continuas y no las podemos evadir
entre otras cosas porque uno vive con su cuerpo. Estas últimas, como por ejemplo el hambre, son las que él denomina
“pulsiones” (Trieb). Para él es un concepto límite entre lo somático y lo psíquico. La pulsión es el representante psíquico de las
excitaciones nacidas en el interior del cuerpo y que llegan al psiquismo. El ser humano, a diferencia de otros mamíferos que
tienen series más pautadas, tiene un comportamiento plástico que depende de su biografía, de su trayectoria y relación con el
objeto de afecto. En la pulsión hay cuatro aspectos: el origen, fuerza o impulso de la pulsión; la fuente, proceso orgánico y
lugar dónde se pone en marcha esta excitación; el fin pulsional, satisfacción pulsional con la que se acaba la necesidad y esto
crea placer; y el objeto de la pulsión que es lo que da la variabilidad al ser humano. Este objeto es a través del cual la pulsión
tiene su fin. El objeto puede ser el otro, un aspecto parcial del otro, uno mismo o incluso un objeto real o imaginario. Por todo
ello, Freud ve en el ser humano desde un inicio esta relación entre sexualidad, placer erótico y las funciones orgánicas claves
para la supervivencia.
Todo ser humano tiene necesidades manifiestas como por ejemplo llorar. Los cuidadores lo interpretan como hambre y ello
calma la atención interna del bebe y causa placer (por la ingesta de leche). La sexualidad por lo tanto, está vinculada a toda la
actividad corporal. Freud habla de “pulsiones parciales” porque al inicio el bebe tiene pulsiones parciales como la oralidad y si
se resuelven bien éstas se integran en la sexualidad adulta normal. El organismo desde el principio va a la búsqueda del placer
y a satisfacer sus necesidades internas y el afecto vendrá modelado por la educació[Link] energía sexual o “libido” hace que
comience el desarrollo psicosexual referido a dos aspectos: por un lado las zonas erógenas van adquiriendo más importancia
según en la etapa en que estén; por otro lado, el tipo de relaciones objetales que se establecen en cada una de las diversas
etapas. El bebe tiene una actitud hacia el objeto y entra en relación con otros por necesidad aportándole un plus de placer.
Según el tipo de relaciones, se ira estructurando su personalidad y sus relaciones de objeto. Hay tres etapas en este desarrollo
Etapa oral: el bebe llora porque necesita y el otro da, es una relación “chupadora” por necesidad. Si la persona queda muy
fijada en la oralidad habrá un deseo de “extraer algo” (sacar provecho).
Etapa anal: se le pide al niño un control de esfínteres, que madure. En niño puede frustrar o complacer al adulto. Lo que
importa es el control y el dominio sobre el otro.
Etapa fálica: es el núcleo de la neurosis, aquí se sitúa “el complejo de Edipo” y “la angustia de castración” fenómenos
importantes para la estructura de la personalidad. Ocurre alrededor de los tres años porque la criatura se interesa por la zona
genital, por quién tiene o no tiene pene (lo observable externamente ya que sólo reconocen como real lo que se ve).
Al final el libro de Freud nos va haciendo distinciones entre los niños y las niñas. Los niños salen del complejo de Edipo gracias
a la angustia de frustración y las niñas gracias a la angustia de castración. Las criaturas ven que hay diferentes generaciones
(grandes y pequeños) y una d diferencia de sexos (masculinidad y feminidad). El que sea patológico o no, dependerá de cómo
se supere la etapa edípica. El énfasis está en el tipo de relación que los críos van estableciendo durante sus primeros años de
vida. Las etapas se encabalgan unas con otras. Los niños fantasean lo que observan. En la “angustia de castración” esta alta de
pene le genera al niño la fantasía de poderlo perder y en la niña, la fantasía de poderlo tener. Los críos se ven atravesados (de
ahí el complejo) o padecen unas emociones que le hacen sufrir los mecanismos que ayuden a superar esas vicisitudes son
importantes. Ambos podrán en marcha unos mecanismos de defensa:
Los niños: utilizan como primer mecanismo la negación de la realidad. Ejemplo: “a las niñas ya les saldrá” y al no responder a
lo que ven, se pone en marcha el segundo mecanismo: “ella no tiene y yo sí”.
Las niñas: el primer mecanismo es “negar la realidad”, lo que Freud denomina “envidia de pene”. La idea es que tiene pene y
lo ha perdido y mantiene la idea de recuperarlo. El segundo paso es una “herida narcisista”.
La madre es el primer objeto amoroso de ambos porque es quién calma y consuela. La niña descubre que tampoco tiene pene
y entra en una situación triangular viendo al padre con interés entrando en la fase edípica. El psiquismo humano se va
construyendo en un proceso de relación a través del cual el otro es vivido y representado a través de quién hace la función de
padre y madre. Las relaciones del psiquismo son eróticas porque proporcionan placer. La sexualidad infantil tiene desde la
cuna un contenido incestuoso más importante en el momento de la situación edípica que es cuando uno se convierte en
objeto de deseo. Para el niño superarlo es que se identifique con su padre y renuncia a su madre. Para la niña es identificarse
con la madre y renunciar al padre. Este concepto de “identificación” es lo que marca la futura elección del objeto. En el niño
las emociones son que la madre sólo tenga ojos para él y el padre molesta, se hace ambivalente porque por un lado lo admira
y por otro le molesta y le lleva a poner en marcha sus fantasías. El miedo a que el padre le descubra y se vengue (“angustia de
castración”) lleva a que si se desarrolla bien el niño renuncie a sus fantasías eróticas. En la niña se produce una decepción
debida a la falta de pene que le hace separarse de la madre (por no dárselo) y coge interés por el padre. La situación que vive
con la madre es ambivalente y tiene miedo a renunciar al amor de la madre. La herida narcisista se superará cuando da a luz
un hijo (algo que el otro sexo no puede hacer). Enlazando esto con el fetichismo, para Freud, el fetiche será un sustituto del
pene que tuvo importancia en los primeros años de niñez, pero que fue perdido. Este fetiche tiene la intención de conservarlo.
En síntesis diremos que la sexualidad humana comienza ya desde la cuna, ya que, hay una búsqueda de placer. La pulsión es la
fuerza motivadora del ser humano y después esta podrá disfrazarse, sublimarse, ignorarse, etc. La amnesia infantil al servicio
de la represión es la culpable de no concederle al período infantil en cuestiones sexuales la importancia que merece.
Conferencia 31 - La descomposición de la personalidad psíquica - S. Freud. - 1932
El ser humano enferma a raíz del conflicto entre las exigencias de lavida pulsional y la resistencia que dentro de él se eleva
contra ellas.-
Esa instancia que resiste, rechaza, reprime a l que imaginábamosdotada de sus fuerzas particulares, las pulsiones yoicas, y que
coincidía justamente con el Yo de la psicología popular.-
El Yo es por cierto el sujeto más genuino.
El Yo puede tomarse a sí mismo como objeto, tratarse como a otros objetos, observarse y criticarse.- Para esto una parte del
Yo se contrapone al resto.-
El Yo se divide en dos y una parte mira a la otra.-
INSTANCIA OBSERVADORA que observa y amenaza con castigos.
El observador es una preparación de enjuiciar y castigar y así deducir que otra función de esa instancia deberá ser lo que
llamamos CONCIENCIA MORA
SUPER YO:
FUNCIONES:
1) CONCIENCIA MORAL
2) OBSERVACION DE SI ( INDISPENSABLE COMO PRIMISA DE LA ACTIVIDAD ENJUICIADORA DE LA CONCIENCIA MORAL).-
CARACTERISTICAS:
1) GOZA DE CIERTA AUTONOMIA
2) PERSIGUE SUS PROPOSITOS
3) ES INDEPENDIENTE DEL YO EN CUANTO A SU PATRIMONIO ENERGETICO.-
El niño no posee inhibiciones internas contra sus impulsos que quieren alcanzar el placer. El papel que luego adopta el Super
YO es desempeñado primero por un poder externo (LA AUTORIDAD PARENTAL)
El niño recibe de ella influjos y prueba de amor pero también es amenazado con castigos que dan cuenta del peligro de la
perdida de ese amor y temen por sí mismo. Esta angustia realista es precursora de la posterior Angustia Moral.
Más tarde se forma la situación secundaria considerada normal: en lugar de la instancia parental aparece el Super-Yo que
ahora observa al Yo, lo guían y lo amenaza como hicieron sus padres.
RELACION CON LA MELANCOLIA:
El rasgo más llamativo del ataque melancólico es el modo en que el Super-Yo trata al Yo.-
En el ataque melancólico el Super-Yo se vuelve despiadado, maltrata al Yo, y le aplica un severo patrón moral. -
Nuestro sentimiento de CULPA MORAL expresa la tensión entre el Yo y el Super-Yo.-
Transcurrido cierto número de meses el alboroto moral pasa, la crítica del Super-Yo calla, el Yo es rehabilitado y vuelve a gozar
de todos los derechos humanos hasta el próximo ataque.-}
TRASMUDACION DEL VINCULO PARENTAL EN EL SUPERYO:
El Super-Yo no sólo es el sucesor de dicha instancia parental, sino de hecho su legítimo heredero, pero parece haber tomado
solo el rigor y la severidad.
Su función prohibitiva y punitoria en tanto que su amorosa tutela no continúa. -
Puede adquirir ese mismo carácter de rigor aunque la educación fuere indulgente y benévola. –
La identificación es una forma importante de la ligazón con elprójimo, probablemente la más originaria, no es lo mismo que
una elección de objeto.
La diferencia es que la identificación es querer “ser”, mientras que la elección de objeto es querer “tener”.-
En la identificación el Yo se alterara siguiendo la imago del Padre, mientras que en la elección esto no es necesario.-
La institución del Super-Yo se describe como un caso logrado de identificación con la instancia parental.-
RELACION CON EL COMPLEJO DE EDIPO:
El Super-Yo se enlaza de la manera más íntima con el destino del Complejo de Edipo de modo tal que aparece como el
HEREDERO.-
El niño se vio a renunciar también a las intensas investiduras de objeto que había depositado en sus progenitores y como
resarcimiento por tal perdida de objeto se refuerzan dentro de su Yo identificaciones con los progenitores.-
Pero el Super-Yo resulta mutilado en sus fuerzas y configuración cuando el Edipo se ha superado de manera imperfecta.-
PORTADOR DEL IDEAL DEL YO:
Este Ideal es con e cual el Yo se mide.
Es al cual aspira alcanzar y cuya exigencia de perfección cada vez más vasta se empeña en cumplir.-
Es el precipitado de la angustia representación de los progenitores.-
Expresa la admiración por aquella perfección que el niño les atribuía en ese tiempo.-
EDIFICACION DEL SUPERYO EN EL NIÑO:
El Super-Yo no se edificará en verdad según el modelo de sus progenitores sino según el Super-Yo de ellos.-
Se llena con el mismo contenido deviene portador de la tradición de todas las valoraciones que se han reproducido por este
camino a lo largo de generaciones.-
RELACION CON LA REPRESION:
La represión es la obra del Super-Yo. El mismo lo lleva a cabo o lo hace por encargo por el Yo. El Yo le obedece.
La resistencia en análisis que se opone a que una representación devenga consciente es exteriorización del Yo que en su
tiempo lleva a cabo la represión y quiere mantenerla.
El Super-Yo y el Yo pueden trabajar de manera inconsciente en determinadas situaciones o que sectores de ambos son
inconscientes.
GRANDES SECTORES DEL YO Y DEL SUPERYO SON NORMALMENTE INCONSCIENTES.-
ELLO:
Parte oscura, inaccesible de nuestra personalidad: sólo se puede describir por oposición respecto del Yo.-
Imaginamos que en si extremo está abierto a lo somático. Ahí acoge dentro de si las necesidades pulsionales que en él hallan
su expresión psíquica pero no podemos decir en que sustrato.-
Desde las Pulsiones se llena de energía pero no tiene ninguna organización, no concentra una voluntad global. Sólo el afán de
procurar satisfacción a las mociones pulsionales con observación del PRINCIPIO DEL PLACER.-
Mociones opuestas coexisten unas junto a otras sin cancelarse entre sí, ni debilitarse.
Dentro del Ello no se encuentra nada que corresponda a la representación del tiempo, ningún reconocimiento de un decurso
temporal y ninguna alteración del proceso anímico por el transcurso del tiempo.-
No conoce valoración ni bien ni mal ni moral alguna.
El factor económico cuantitativo está íntimamente enlazado con el principio del placer que gobierna todos los procesos.
SUBROGA EN LA VIDA ANIMICA A LAS PASIONES DESENFRENADAS.-
INVESTIDURAS PULSIONALES QUE PIDEN DESCARGAS, ESO ES TODO EN EL ELLO.-
YO (cont.)
Debe observar el mundo exterior precipitar una fiel copia de este en las huellas mnémicas de sus percepciones, apartar
mediante la actividad del examen de realidad lo que las fuentes de excitación interna ha añadido a ese cuadro del mundo
exterior.
Por encargo del Ello gobierna los accesos a la motilidad, pero ha interpelado la necesidad y la acción, el aplazamiento del
trabajo de pensamiento en cuyo transcurso recurre a los restos mnémicos de la experiencia, destrona el principio del placer
sustituyéndolo por el PRINCIPIO DE REALIDAD que promete más seguridad y éxito.-
YO: SISTEMA P-Cc (PERCEPSION-CONCIENCIA): está volcado al mundo mediante las percepciones de éste, y en curso de su
función nace dentro de él, es el órgano sensorial receptivo; además no sólo para excitaciones que vienen del exterior sino para
las que provienen del interior de la vida anímica.-
Es aquella parte del Ello que se modifica por la proximidad y el influjo del mundo exterior instituida por la recepción de
estímulos y la protección frente a Ello.
El vínculo con el mundo exterior se ha vuelto decisivo para el Yo.-
El vínculo del tiempo es proporcionado por el SISTEMA DE PERCEPCION.-
Tendencia a la síntesis de sus contenidos a la reunión y unificación de los procesos anímicos que al Ello le falta por completo.-
Subroga en la vida anímica a la razón y la prudencia.-
Se ve obligado a realizar los propósitos del Ello y cumple su tarea cuando descubre las circunstancias bajo las cuales esos
propósitos pueden alcanzarse lo mejor posible.-
RELACIONES YO- ELLO -Y SUPERYO:
El Yo sirve a TRES SEVEROS AMOS: MUNDO EXTERIOR, EL SUPERYO Y EL ELLO. Se empeña en armonizar sus exigencias y
reclamos que son divergentes por lo que no es raro que el Yo fracase en su tarea.-
Si el Yo se halla endeble frente a determinadas situaciones aparece la angustia, es realista ante el mundo exterior, angustia de
la conciencia moral ante el Super-Yo y angustia neurótica ante la intensidad de las pasiones en el interior del Ello.-
El Super-Yo se sumerge en el Ello, por ser heredero del Complejo de Edipo manteniendo así íntimos nexos con él.
Esta más alejado que el Yo del sistema PERCEPCION-CONCIENCIA.-
El Super-Yo se enfrenta al Yo como abogado del mundo interior (del Ello) .-
PSICOANALISIS: SU PROPOSITO ES FORTALECER EL YO, HACERLO MAS INDEPENDIENTE DEL SUPERYO, ENSANCHAR SU CAMPO
DE
PERCEPCION Y AMPLIAR SU ORGANIZACION DE MANERA QUE PUEDE APROPIARSE DE NUEVOS FRAGMENTOS DEL ELLO.-
DONDE ELLO ERA, YO DEBO DEVENIR.-