La importancia de la evaluación diagnóstica en el
proceso de enseñanza-aprendizaje, tanto para
docentes como para estudiantes. La problemática de
Porta, Mariana
Resumen: El presente ensayo busca reflexionar, principalmente, sobre los desafíos que se le
presentan al profesor universitario al momento de planificar sus clases, cuando está al frente
de materias electivas o interdisciplinarias y con los distintos grupos de estudiantes
pertenecientes a diferentes carreras. Y también sobre el grado de desconocimiento teórico y
práctico sobre la evaluación del aprendizaje que poseen algunos profesores universitarios.
Palabras clave: evaluación diagnóstica – evaluación del aprendizaje - evaluación inicial
El plan de estudios de una carrera es un conjunto fijo e inamovible de asignaturas específicas,
asignaturas interdisciplinarias y asignaturas electivas. Estas últimas, siguiendo la definición
de la Universidad de Palermo, contienen conocimientos que constituyen un valor agregado a
la formación académico-profesional de los estudiantes. Entre ellos: fortalecer, ampliar o
profundizar conocimientos, destrezas y competencias que les permitirán responder
eficientemente a las tendencias del mercado laboral de su profesión.
Sin embargo, cabe preguntarse si estos conocimientos pueden lograrse cuando las asignaturas
obligatorias o carreras de origen no han aportado los fundamentos bases para cursar materias
electivas. Y por otra parte, cuál es el grado de conocimiento teórico y práctico sobre la
evaluación del aprendizaje que poseen los profesores universitarios, considerando que en este
nivel no se les exige formación pedagógica que legitime el ejercicio profesional de la
docencia.
Respecto al último punto, hace tiempo que se discute que no alcanza con saber la disciplina
para ser docente universitario y que ésta profesión exige conocimiento del área pedagógica
para poder ser ejercida. Sin embargo, hoy es común encontrar en las universidades profesores
que conocen la materia que enseñan, pero carecen de formación pedagógica o la aprenden
con la práctica, a través de ensayo-error, o de los docentes memorables que sirvieron como
modelo. En palabras de Anijovich, “esta peculiaridad refuerza la idea presente en mucho de
los profesionales, que la experiencia y /o la intuición son suficientes para el ejercicio de la
docencia”. (2012). Retomando sobre los desafíos que se le presentan al docente (formado o
no en técnicas pedagógicas) al momento de planificar sus clases, cuando está al frente de
grupos de estudiantes pertenecientes a diferentes carreras, podemos decir que la evaluación
diagnóstica es un instrumento valioso porque le permite identificar aprendizajes previos que
marcan el punto de partida para el nuevo aprendizaje, y conocer la motivación y expectativas
que llevó al estudiante a elegir cursar esa asignatura.
Para la investigadora Casanova
Sin una evaluación inicial falta el conocimiento previo que es preciso poseer de una persona
en pleno desarrollo para poder adecuar la enseñanza a sus condiciones de aprendizaje, y
cumplir de esta forma la función reguladora que hemos asignado a la evaluación. (1998).
En la misma línea, Zabala (1993) se pregunta, ¿qué saben los estudiantes en relación a lo que
se les quiere enseñar?, ¿qué experiencias han tenido?, ¿qué son capaces de aprender?, ¿cuáles
son sus intereses?, ¿cuáles son sus estilos de aprendizaje? Al tiempo que plantea que “la
evaluación ya no puede ser estática, de análisis de resultados, sino que se convierte en un
proceso.
Y una de las primeras fases del proceso consiste en conocer lo que cada uno de los alumnos
sabe, sabe hacer y es, y que puede llegar a saber, saber hacer o ser, y cómo aprenderlo para
permitirnos, en relación con los objetivos y contenidos de aprendizaje previstos, establecer
el tipo de actividades y tareas que tienen que facilitar el aprendizaje de cada estudiante.
(Zabala, 1993).
Ken Bain en su libro Lo que hacen los mejores profesores de universidad, dedica un capítulo
para conocer cómo estos profesores destacados evalúan a los estudiantes y a sí mismos. En
unos de los párrafos destaca que estos profesores
Empezaban desde el principio del curso a recoger información sobre sus estudiantes.
Exploraban sus ambiciones, sus enfoques y sus concepciones sobre el aprendizaje, sus formas
de razonar, los modelos mentales que traían consigo, sus temperamentos, sus costumbres
emocionales y hábitos mentales y los asuntos diarios que ocupaban su atención. (2007).
Este proceso de ir conociendo a los estudiantes no se detenía ahí, sino que continuaba durante
todo el curso con un énfasis en la forma como cambiaban o seguían igual como resultado de
las clases.
Papers sobre el tema, como el elaborado por DiNIECE (S/F), también recomiendan realizar
una evaluación diagnóstica inicial y una evaluación diagnóstica permanente. Si bien en
ambos casos, la finalidad es más o menos similar (recabar información y/o datos sobre los
procesos de aprendizaje de los estudiantes), el momento y los fines de su aplicación son
diferentes.
Ahora bien, ¿por qué dentro del ámbito universitario rara vez se lleva a cabo la evaluación
diagnóstica? ¿Será en parte porque insume tiempo y requiere rapidez de reconversión de una
planificación del proceso, de enseñanza y de aprendizaje? O como sostiene Ender Egg (1993)
“la evaluación inicial casi siempre es implícita, en el sentido de que el profesor o maestro
considera que sus alumnos han adquirido las capacidades que comprende el curso, ciclo o
nivel anterior”.
Afortunadamente, autores como Bombelli (2004), valoran la evaluación diagnóstica y la
recomiendan porque consideran que “el diagnóstico permite un mejor acercamiento a los
contenidos y competencias propias de los estudiantes y propicia procesos de enseñanza más
ajustados a las necesidades de los mismos”.
Una vez realizada la evaluación inicial, surge un nuevo interrogante: ¿Hay que comunicarles
a los estudiantes los resultados del diagnóstico inicial? ¿O la evaluación diagnóstica es solo
información para el profesor?
Estudios realizados con el objetivo de identificar la incidencia de la evaluación diagnóstica
sobre el proceso de enseñanza y su impacto en el aprendizaje, como el llevado a cabo en la
Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, afirman que
La instancia de evaluación inicial, rara vez utilizada en el ámbito universitario, es valorada
por el alumnado y opera como punto de inflexión para la toma de conciencia acerca de sus
verdaderos saberes y de la necesidad de recorrer un camino de aprendizaje asociado a las
necesidades de los alumnos.
Conclusiones
La evaluación diagnóstica, tanto al inicio de un tema o unidad didáctica, como al comienzo
de ciclo/curso es fuente de información que complementa y refuerza el resto de las
evaluaciones que día a día hacen los docentes. Es un proceso sistemático que determina
cuáles son los estudiantes que no poseen las competencias para comenzar un nuevo
aprendizaje, con el objeto de nivelarlos para que alcancen los objetivos propuestos. Al
evaluar los conocimientos, el entorno, la situación previa de los estudiantes, permite adecuar
estratégicamente el proceso de enseñanza aprendizaje. En este sentido, tal como lo expresa
Tejedor Gómez, “la evaluación inicial se constituye en un referente para conjugar los
requerimientos prácticos de la evaluación formativa y la atención a la diversidad”. (1996).
La devolución de la información a los estudiantes también permite mejorar los procesos de
enseñanza y aprendizaje que se realizan en el aula. Al igual que si se comparten los resultados
obtenidos con colegas y equipo directivo, para ajustar la planificación y adaptarla a las
necesidades del grupo.
Esta evaluación también supone una oportunidad para la reflexión de los docentes sobre sus
programaciones y actividades en relación con el grupo de estudiantes que tiene enfrente. Es
aquí donde el profesional debería prepararse en el dominio de estrategias metodológicas y
didácticas adecuadas que le permitan una buena operatividad de la clase porque ser docente
universitario es tener una profesión que, como cualquier otra, requiere de una formación
sistemática y de un programa de actualización y perfeccionamiento permanente para los
cuales no fue preparado en su formación tradicional.
Referencias bibliográficas
Pautas Pedagógicas para elaborar Evaluaciones Diagnósticas (s/a) DiNIECE. Ministerio de
Educación. Presidencia de la Nación.
Ander-Egg, E. (1993). La planificación educativa Conceptos, métodos, estrategias y técnicas
para educadores. Buenos Aires: Editorial Magisterio del Río de La Plata.
Casanova. M. A. (1998), La evaluación educativa. México: Biblioteca para la Actualización
del Maestro, SEP-Muralla.
Bombelli, E. C. (2012). La importancia de la evaluación diagnóstica en asignaturas de nivel
superior con conocimiento preuniversitario.
Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Evaluación a cargo del profesor Matías
Panaccio en el marco del Programa de Reflexión e Innovación Pedagógica - Formación de
docentes de la Facultad de Diseño y Comunicación.