UNIVERSIDAD NACIONAL PEDRO RUIZ GALLO
FACULTAD DE CIENCIAS HISTÓRICO
SOCIALES Y EDUCACIÓN
Escuela Profesional de Arqueología
A. CARÁTULA
Curso:
Seminario de Arqueología Andina
Tema:
WARI, EL GRAN IMPERIO ANDINO Y LA CULTURA TIAHUANACO
Docente:
Carlos Wester La Torre
Alumno:
Ayasta Cornetero, Miguel Angel
Ciclo Académico 2021 – I
Tercer Ciclo
Lambayeque, Setiembre del 2021
WARI, EL GRAN IMPERIO ANDINO Y LA CULTURA TIAHUANACO
Fue un estado expansivo que surgió en la región central de Ayacucho y que tuvo gran
influencia sobre las sociedades andinas contemporáneas abarcando desde Cajamarca
hasta Moquegua. Data desde los 550 d.C. hasta los 1100 d.C.
Considerado el primer Imperio Andino debido a su vasto territorio, Wari tuvo una clara
vocación expansiva de su organización política, esto lo demuestra en su marcada
influencia en el arte y la iconografía de gran parte del área andina lo que significa la
aceptación de su ideología por los demás pueblos. Fue un fenómeno cultural y político
sin precedentes.
Los Wari se desarrollaron en un medio montañoso y árido. La escasez de agua y las
acentuadas pendientes obligaron a los wari a desarrollar complejas obras hidráulicas
como terrazas de cultivo asociada al cultivo de cereales destacando el maíz. Las grandes
alturas de la puna conformaron un área importante ya que permitieron el desarrollo de
ganadería de camélidos (llamas y alpacas).
Los Huarpa, perteneciente a periodo histórico de los desarrollos regionales, fue la
población que ocupó el territorio de Ayacucho entre los 200 y 600 d.C. antes de la
consolidación del estado Wari. Crearon amplias terrazas de cultivo (andenes),
construyeron canales de riego que eran alimentadas por lagunas ubicadas en las partes
altas de la cordillera (4000 m.s.n.m.). Construyeron sus viviendas a base de piedra y
mortero de barro. El centro Huarpa más importante fue Ñawinpukyo. Los wari
ocuparon espacios edificados por los huarpa, como el mismo centro de Huari y
Conchopata. También adoptaron y mejoraron logros tecnológicos avanzados en la zona
en los siglos previos.
Tiahuanaco también fue un estado expansivo al igual que Wari, estas dos culturas
mantuvieron contacto, aunque no se sabe con certeza cuales fueron las características de
su relación. La hipótesis más aceptada es la que supone que estas dos civilizaciones se
desarrollaron de forma autóctona, esto lo sustenta crearon un tipo de cerámica religiosa
andina única sin copiar otra tradición. Ambos fueron capaces de coexistir
armoniosamente en un mismo espacio, como lo demuestra el territorio del departamento
de Moquegua actualmente, donde los Tiahuanaco ocuparon las zonas planas y los Wari,
las zonas altas.
Los wari lograron un alto nivel de desarrollo urbano que reflejó su compleja estructura
social y política. Su ciudad capital, Huari, comprende una extensión de 600 hectáreas
aproximadamente. Allí se combinan patios con galerías, patios aglutinados, recintos en
forma de D, plazas rectangulares y solares con nichos; todos conforman el patrón
arquitectónico que se repite en los centros provinciales wari, desde Cajamarca hasta
Moquegua y Cusco.
Las estrategias usadas por el estado Wari en su proceso de expansión abarcan dos
grandes momentos:
La conquista inicial, donde los gobernantes wari establecían relaciones políticas
celebrando banquetes en los centros de las plazas más importantes de cada
localidad. En estas ceremonias, los especialistas religiosos wari consumían
alucinógenos servidas en finos vasos con representaciones abreviadas de la
divinidad de los báculos. Cuando las relaciones diplomáticas no prosperaban, el
estado wari debió haber recurrido a su ejército regular.
En lo que es la consolidación de su dominio, los wari construyeron centros
administrativos y obras públicas de gran magnitud con el claro objetivo de
demostrar su poder, como el caso de Cerro Baúl.
Los distintos tipos de personajes representados en urnas, cántaros y botellas escultóricas
halladas en las excavaciones de Conchopata y Huari sugieren la existencia de un
ejército con una organización jerárquica, donde se identifica la presencia de hombres
armados con arcos y flechas, hondas, hachas, porras y mazas con distintos símbolos que
aluden al águila y al jaguar.
La expansión wari condujo al establecimiento de centros provinciales en distintas zonas
a lo largo de su extenso territorio donde se pueden encontrar complejos monumentales,
estos debieron actuar como espacios de control y sometimiento de los grupos locales al
poder político wari.
En lo que es cerámica wari se caracteriza por su gran diversidad de formas, tamaños,
decoraciones y técnicas. Para la comprensión de esta cerámica han sido agrupadas en
estilos que refleja la influencia de las diversas culturas con las que Wari mantuvo
vínculos desde su origen hasta su expansión. Entre los más representativos están
Huamanga y Chakipampa, Conchopata, Viñaque y Atarco, Robles Moqo y Pacheco.
Para producir esta cerámica se usaron diversos tipos de herramientas, como alisadores,
pulidores, platos de alfarero, moldes, pigmentos y hornos.
Una manifestación artística poco conocido de esta cultura son sus trabajos con plumas
multicolores, las cuales se usaron generalmente en la decoración de objetos y prendas de
vestir. Para este arte plumario se empleaban plumas coloridas de aves selváticas como
los guacamayos, aunque también se supone que debieron emplear otras especies, como
loros y tangaras.
Los textiles wari son famosos por su gran calidad técnica, su colorido y la complejidad
de sus diseños. Para la elaboración se emplearon fibras de lana de camélidos y algodón.
Entre sus principales piezas destacan tapices de gran tamaño, uncus (prendas de vestir
masculinas sin mangas) y gorros de cuatro puntas. Las técnicas más utilizadas puedo el
tapiz, el tie-dye y el patchwork.
La metalurgia de la cultura huari se caracteriza por el uso del bronce arsenical.
Generalmente lo que produjeron con este material fueron herramientas o adornos, como
alfileres o tupus empleados por las mujeres en sus vestidos.
Lo que más destaca en su arte lítico son las esculturas de seres míticos de carácter
humano encontradas en el sitio de Huari, también fabricaron herramientas de uso
agrícola como por ejemplo las azadas y los rompeterrones.
La forma de los entierros evidencia la división social entre los wari. Se han encontrado
ocho tipos de tumbas que varían desde entierros tiempos simples de un solo individuo
hasta gigantescas cámaras de piedra de hasta cuatro niveles subterráneos. Pueden estaba
relacionados a grupos sociales como agricultores, artesanos y gobernantes.
La decadencia de la cultura Wari se dio entre los años 1000 y 1100 d.C. Esta crisis pudo
ser acentuada por una sequía prolongada la cual provocó el abandono de grandes
centros urbanos como Cajamarquilla y Maranga. Otras hipótesis señalan que esta
decadencia se debió a problemas económicos que no permitieron a las clases
gobernantes satisfacer las necesidades del pueblo. A esto se le suma la disminución de
producción de alimentos como consecuencia de un cambio climático.