ANA MARÍA MUÑOZ SEGURA
Magistrada ponente
SL630-2021
Radicación n.° 73588
Acta 002
Estudiado, discutido y aprobado en Sala virtual
Bogotá D.C., dos (2) de febrero de dos mil veintiuno
(2021).
Decide la Sala el recurso de casación interpuesto por
LUIS FERNANDO ARANGO OROZCO contra la sentencia
proferida por la Sala Laboral del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Manizales el 20 de octubre de 2015,
dentro del proceso que adelantó en contra de LUIS
ALEXANDER QUINTERO CUARTAS y LUIS ANTONIO
QUINTERO HENAO.
I. ANTECEDENTES
Luis Fernando Arango Orozco demandó a Luis
Alexander Quintero Cuartas y Luis Antonio Quintero
Henao, con la finalidad de que se declarara la existencia de
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un contrato de trabajo entre ellos desde el 1º de abril de
1979 hasta el 1º de septiembre de 2013, respecto del cual
no se reconocieron y pagaron la totalidad de las acreencias
laborales causadas.
Como consecuencia de ello, solicitó que los
demandados fueran condenados al reconocimiento y pago
del trabajo suplementario, las vacaciones, el calzado y
vestido de labor y los aportes al Sistema de Seguridad
Social Integral causados durante toda la relación de trabajo,
así como las indemnizaciones previstas en el artículo 99 de
la Ley 50 de 1990 y 64 y 65 del Código Sustantivo del
Trabajo.
Como fundamento de sus pretensiones señaló que
pactó un contrato de trabajo verbal con los demandados el
1º de abril de 1979 para desempeñar labores de «oficios
varios» en empresas y propiedades de aquellos, bajo una
remuneración que siempre fue superior al salario mínimo
mensual legal vigente y para los últimos años de la relación
de trabajo se mantuvo en $860.000.
Afirmó que cumplía jornadas de trabajo en horarios de
lunes a viernes de 7 a.m. a 12 m. y de 1:00 p.m. a 6:00
p.m.; y los sábados de 7:00 a.m. a 1:00 p.m.
Indicó que el 1º de septiembre de 2013 su contrato de
trabajo fue finalizado sin justa causa y le fue entregada «[…]
como liquidación de los últimos tres años, una suma en dos
cuotas iguales» de $800.000. Finalizó indicado que no le
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reconocieron prestaciones sociales ni vacaciones y que solo
le cotizaron al Sistema de Seguridad Social por 6 años.
Los demandados contestaron conjuntamente la
demanda oponiéndose a las pretensiones. Negaron la
existencia de la relación laboral y aclararon que el
demandante prestó sus servicios «[…] bajo la modalidad de
contrato de prestación de servicios independiente, con plena
autonomía, actividades que eran contratadas de forma
ocasional, sin ningún tipo de dependencia o injerencia
subordinante», lo cual hacía para otras personas naturales y
jurídicas.
Formularon en su defensa las excepciones de pago,
inexistencia del vínculo laboral, buena fe, cobro de lo no
debido, falta de legitimación en la causa por pasiva,
prescripción y «primacía de la realidad».
II. SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA
El Juzgado Segundo Laboral del Circuito de Manizales
mediante sentencia del 26 de mayo de 2015 absolvió a los
demandados de las pretensiones en su contra. Fundó su
decisión en que el demandado Luis Antonio Quintero Henao
fue el empleador en varios períodos de los cuales, sin
embargo, era imposible identificar los extremos temporales
y que Luis Alexander Quintero, solo tuvo una
representación del empleador.
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III. SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA
Por apelación del demandante, conoció del asunto la
Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Manizales, que mediante fallo del 20 de octubre de 2015
adicionó la providencia impugnada para declarar que no
prosperaba la tacha formulada frente a los testimonios de
Mario García y Víctor Reyes. Confirmó en lo demás.
El Tribunal expuso que de las pruebas recaudadas se
podía colegir, sin lugar a dudas, que los varios contratos de
trabajo esporádicos y discontinuos que mencionó el juzgado
se dieron exclusivamente con Luis Antonio Quintero Henao,
para lo que bastaba el interrogatorio de parte en el que
confesó que fue el empleador del demandante en varias
oportunidades y también que le dio órdenes e instrucciones
para la ejecución de las distintas labores contratadas,
además que le canceló los salarios y las prestaciones
sociales acordadas en cada uno de los contratos.
Así las cosas, señaló que en perspectiva no sólo de la
presunción del artículo 24 del Código Sustantivo del
Trabajo sino también de la existencia de los elementos
constitutivos del contrato de trabajo definidos por el
artículo 23 del mismo Código, no había duda de que entre
los señores Luis Fernando Arango Orozco y Luis Antonio
Quintero Henao existieron varios contratos de trabajo,
siendo el codemandado Luis Alexander Quintero Cuartas
un representante del empleador y, por ende, compañero de
trabajo del demandante.
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En lo tocante con la existencia de una sola relación
laboral entre el demandante y el señor Luis Antonio
Quintero Henao, adujo el Tribunal que si bien era cierto que
se habían demostrado los elementos constitutivos del
contrato de trabajo y el demandado así lo confesó, también
era claro que no existió un solo contrato de trabajo entre las
mencionadas personas, pues los servicios personales, no se
cumplieron por el demandante en forma continua e
ininterrumpida, por el contrario, las labores fueron
intermitentes por lo menos entre los años 1983 y 2003 en
diversas funciones.
Apoyó la decisión en los testigos traídos al juicio por el
demandante quienes sostienen que éste sí laboró para los
demandados de forma continua por lo menos desde el año
1979. No obstante, los testigos de los demandados
afirmaron que entre las partes hubo varias relaciones de
trabajo que surgían de acuerdo con las necesidades que se
presentaran en las distintas empresas de su propiedad,
pero sin continuidad, porque cuando terminaba una labor
se liquidaba y el demandante esperaba un tiempo,
imposible de precisar, para iniciar una nueva tarea.
Indicó el Tribunal que reexaminado el material
probatorio en los términos del artículo 61 del Código
Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social, no había
obstáculo que impidiera reconocer de mayor poder de
convicción a las declaraciones de Mario García López y
Víctor Manuel Reyes Osuna, quienes fueron testigos
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directos de la forma en que trabajó el demandante, dada la
calidad de compañeros y porque además expresaron con
suficiencia, coherencia y claridad las razones de su dicho,
al afirmar que los servicios fueron ocasionales y
discontinuos en diferentes frentes de trabajo.
Respecto de los testimonios proveídos por el
demandante, informó que a pesar de que éstos dijeron que
prestaban servicios de forma continua e ininterrumpida en
varios tipos de trabajo, resultaba consistente la prueba
testimonial en general en cuanto «[…] por la naturaleza de
las actividades ya descritas, ciertamente fueron varios los
contratos de trabajo que unieron a las partes en la
modalidad de ocasionales y transitorios, sin que obre medio
de convicción que le permita a la Sala establecer la duración
de cada uno de ellos».
Insistió en que a pesar de la jurisprudencia de esta
Corporación que enseña que se puede hacer una
aproximación de los extremos del contrato de trabajo, ello
aplica en los eventos en los que hay prueba que permita u
ofrezca un indicio que permita hacer esas aproximaciones,
lo que no sucede en este caso concreto dado que hay
dificultad probatoria en ese aspecto.
Concluyó entonces que, «[…] no existe evidencia que el
señor Luis Fernando Arango Orozco como trabajador y el
señor Quintero Henao, como empleador, estuvieron
vinculados por un solo contrato de trabajo entre el primero de
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abril del año 1979 y el primero de septiembre del año 2013,
como se reclama».
IV. RECURSO DE CASACIÓN
Interpuesto por el demandante, concedido por el
Tribunal y admitido por la Corte, se procede a resolver.
V. ALCANCE DE LA IMPUGNACIÓN
Pretende el recurrente, por el primer cargo,
A. Que se case totalmente la sentencia de segunda instancia,
proferida en esta litis por el H. Tribunal Superior del Distrito
Judicial de Manizales, Sala Laboral, en fecha del 20 de octubre
de 2015;
B. Que a renglón seguido la H. Corte Suprema de Justicia, en
su Sala Laboral, actuando como Juez de instancia, emita un
nuevo fallo que reemplace parcialmente la sentencia de primer
grado proferida por el Juzgado Segundo Laboral del Circuito de
Manizales; y en su lugar acceda a las pretensiones de la
demanda, resarciendo los daños causados al demandante con
la sentencia y restableciendo los derechos violados con ella.
(Haciendo el reconocimiento de los extremos laborales teniendo
en cuenta la prueba documental - CERTIFICACIÓN; y como
consecuencia de lo anterior, ordene el pago de las horas extras,
vacaciones, calzado y vestido de labor, la indemnización por
despido sin justa causa y las sanciones moratorias de que
tratan los artículos 65 del C.S.T y 99 de la ley 50 de 1990,
además del pago de los aportes al sistema de seguridad social,
mismas pretensiones de la demanda).
C. Esto es, que se reemplace parcialmente el acápite resolutivo
de la sentencia de Primera Instancia específicamente
reemplazar los siguientes numerales:
SEGUNDO totalmente; CUARTO solo respecto del codemandado
LUIS ANTONIO QUINTERO HENAO; y el SEXTO que se refiere a
las costas para que estas sean en contra del co-demandado
LUIS ANTONIO QUINTERO HENAO.
Y dejar incólume el PRIMERO en relación con la absolución del
codemandado LUIS ALEXANDER QUINTERO CUARTAS ya que
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con él no hubo relación laboral; y el TERCERO: (reproducción
textual): "TERCERO: Declarar que entre LUIS FERNANDO
ARANGO OROZCO como trabajador y el señor LUIS ANTONIO
QUINTERO HENAO como empleador existieron varios contratos
de trabajo. (Sentencia audible en el minuto 22 CD de folio 93.
Declarando que los extremos laborales van desde la fecha
plasmada en la prueba documental de la CERTIFICACIÓN de
fecha 12 de enero de 2005, para todos los efectos de la condena
al co-demandado LUIS ANTONIO QUINTERO HENAO como
empleador del demandante hasta el primero de septiembre de
2013, fecha en que terminó por completo la relación laboral, a
tener en cuenta sobre todos los pedimentos referidos en la
demanda.
Y, por el segundo cargo,
A. Que se case totalmente la sentencia de segunda instancia,
proferida en esta litis por el H. Tribunal Superior del Distrito
Judicial de Manizales, Sala Laboral, en fecha del 20 de octubre
de 2015;
B. Que a renglón seguido la H. Corte Suprema de Justicia, en
su Sala Laboral, actuando como Juez de instancia, emita un
nuevo fallo que reemplace parcialmente la sentencia de primer
grado proferida por el Juzgado Segundo Laboral del Circuito de
Manizales; y en su lugar acceda a las pretensiones de la
demanda, resarciendo los daños causados al demandante con
la sentencia y restableciendo los derechos violados con ella.
(Haciendo el reconocimiento de los extremos laborales teniendo
en cuenta la prueba documental - REPORTE DE SEMANAS
COTIZADAS EN PENSIONES; y como consecuencia de lo
anterior, ordene el pago de las horas extras, vacaciones, calzado
y vestido de labor, la indemnización por despido sin justa causa
y las sanciones moratorias de que tratan los artículos 65 del
C.S.T y 99 de la ley 50 de 1990, además del pago de los aportes
al sistema de seguridad social, mismas pretensiones de la
demanda).
C. Esto es, que se reemplace parcialmente el acápite resolutivo
de la sentencia de Primera Instancia específicamente
reemplazar los siguientes numerales:
SEGUNDO totalmente; CUARTO solo respecto del codemandado
LUIS ANTONIO QUINTERO HENAO; y el SEXTO que se refiere a
las costas para que estas sean en contra del co-demandado
LUIS ANTONIO QUINTERO HENAO.
Y dejar incólume el PRIMERO en relación con la absolución del
codemandado LUIS ALEXANDER QUINTERO CUARTAS ya que
con él no hubo relación laboral; y el TERCERO: (reproducción
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textual): "TERCERO: Declarar que entre LUIS FERNANDO
ARANGO OROZCO como trabajador y el señor LUIS ANTONIO
QUINTERO HENAO como empleador existieron varios contratos
de trabajo. (Sentencia audible en el minuto 22 CD de folio 93.
Declarando que los extremos laborales son los que aparecen en
el REPORTE DE SEMANAS COTIZADAS EN PENSIONES desde
la fecha del 13 de agosto de 1982, para todos los efectos de la
condena al co-demandado LUIS ANTONIO QUINTERO HENAO
como empleador del demandante hasta el 29 de febrero de 1996
en relación con todos los pedimentos referidos en la demanda.
Con tal propósito formula dos cargos por la vía
indirecta, los que, una vez replicados, pasan a ser
estudiados conjuntamente, con estricta sujeción a los
términos en los que fueron presentados y con base en la
competencia restringida que le asiste a esta Corporación.
VI. PRIMER CARGO
Acusa la sentencia de ser violatoria de la ley
sustancial, por la vía indirecta,
[…] respecto de los artículos 9, 13 y 193 del Código Sustantivo
del Trabajo y el artículo 15 de la ley 100 de 1993 modificado por
el artículo 3 de la Ley 797 de 2003, por la falta de apreciación
de documento auténtico (CERTIFICACIÓN suscrita por el señor
LUIS ANTONIO QUINTERO HENAO), pues en la sentencia de
segunda instancia al no observar la prueba mencionada se violó
indirectamente estas normas jurídicas; y de haber valorado la
prueba documental, evidentemente se habrían respetado de las
normas mencionadas.
Como error de hecho menciona que «[…] el tribunal
para tomar su decisión no dio por probados los extremos
laborales, estándolo, de acuerdo a la prueba documental
dejada de contemplar».
Afirma que el Tribunal no tuvo en cuenta la
certificación suscrita por Luis Antonio Quintero Henao, el
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certificado de póliza de seguro de vida, ni el reporte de
semanas cotizadas en pensiones así como varias fotografías
que evidenciaban que el demandante prestó sus servicios a
los demandados, además de la confesión de aquel cuando
afirmó que sí trabajaba para él y no para sus empresas
como «Gases de Caldas», de modo que la certificación del 12
de enero de 2005 suplía la ausencia de prueba de los
extremos laborales que mencionó el Tribunal.
VII. SEGUNDO CARGO
Acusa la sentencia de ser violatoria de la ley
sustancial, por la vía indirecta,
[…] respecto de los artículos 9, 13 y 193 del Código Sustantivo
del Trabajo y el artículo 15 de la ley 100 de 1993 modificado por
el artículo 3 de la Ley 797 de 2003, por la falta de apreciación
de documento auténtico (REPORTE DE SEMANAS COTIZADAS
A PENSIÓN emitido por COLPENSIONES), pues en la sentencia
de segunda instancia al no observar la prueba mencionada se
violó (sic) indirectamente estas normas jurídicas; y de haber
valorado la prueba documental, evidentemente se habrían
respetado de las normas mencionadas.
Como error de hecho menciona que «[…] el tribunal
para tomar su decisión no dio por probados los extremos
laborales, estándolo, de acuerdo a la prueba documental
dejada de contemplar».
En la misma línea expuesta en el cargo primero,
adicionó que el Tribunal no tuvo en cuenta el reporte de
semanas cotizadas emitido por Colpensiones que refleja «[…]
los pagos intermitentes de aportes de pensión que hizo el
demandado LUIS ANTONIO QUINTERO HENAO desde agosto
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de 1982 hasta febrero de 1996, por ser contrato a término
indefinido» tomando en cuenta que este demandado confesó
que aquel sí trabajaba para él.
VIII. RÉPLICA
La oposición afirma que el casacionista soporta el
recurso extraordinario destacando documentos sobre los
cuales nunca hizo mención en el proceso y no fueron objeto
de apelación, por lo que representan un hecho nuevo en
casación.
Así mismo indica que no cometió el Tribunal los
errores que le fueron atribuidos dado que valoró
juiciosamente las pruebas y no encontró la certeza de la
existencia de la relación laboral respecto de sus extremos,
además que la certificación en la que insiste el recurrente
verdaderamente proviene del representante legal de una
persona jurídica que no fue vinculada al proceso.
IX. CONSIDERACIONES
Son varios los errores de técnica que se advierten en el
recurso extraordinario que comprometen su estudio de
fondo, algunos de ellos, denunciados oportunamente por la
réplica.
Ciertamente la demanda de casación debe ajustarse al
estricto rigor que su planteamiento y demostración exigen
respetando las reglas fijadas para su procedencia pues
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aunque se ha morigerado la rigurosidad exigida para
plantear el recurso, una demanda de esta categoría está
sometida en su formulación a una pericia especial
consagrada en el artículo 90 del Código Procesal del Trabajo
y de la Seguridad Social. De no cumplirse ello, daría lugar a
que resulte inestimable y se imposibilite el estudio de fondo
de los cargos (CSJ SL15377-2016).
En primer lugar, es impropio del recurso de casación
intentar la modificación o sustitución, siquiera leve, de las
pretensiones y excepciones discutidas en las instancias, en
el marco de la sede extraordinaria. Ello por cuanto no sólo
resulta contrario a la técnica, sino porque compromete el
derecho a la defensa de la contraparte, garantía
fundamental que debe ser observada en juicio tanto por los
jueces como por cada una de las partes respecto de la otra,
en aplicación del principio de lealtad procesal.
Así entonces, no es posible que existan peticiones
concretas contenidas en el alcance de la impugnación del
recurso de casación o en la demostración de los cargos que
diverjan respecto de las planteadas por el demandante en el
escrito inicial de la demanda y sobre las cuales propuso las
respectivas excepciones de mérito agotando el debido
proceso en cada una de las etapas procesales previas al
escenario de la casación. Tampoco es escenario para ajustar
lo pretendido por el demandante o lo excepcionado por el
demandado al nuevo escenario de lo decidido por el
Tribunal, por fuera del planteamiento original del pleito.
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A este respecto debe insistir la Sala, que el recurso de
casación funciona como un control de legalidad sobre la
actividad judicial del juez de segundo nivel y no como un
escenario para la discusión que es propia de las instancias.
No se concibe desde la técnica, entonces, que en el presente
caso se haga referencia a peticiones concretas o puntuales
que no corresponden con exactitud a las formuladas en la
demanda inicial, aun cuando se intente su adecuación con
lo expresamente decidido.
De otro lado, es evidente que los cargos elevados
flaquean en la formulación técnica y concreta de la
proposición jurídica, lugar donde se identifica con exactitud
cuál es el abanico normativo de lo que constituye la
legalidad que se pretende proteger o reivindicar con el
recurso extraordinario.
Sobre este particular vale la pena aclarar que la Corte
ha sentado que a partir del Decreto 2651 de 1991 la
rigurosa exigencia técnica del recurso extraordinario de
casación cambió aceptándose que basta con citar al menos
una sola de las normas nacionales de carácter sustantivo
para que el cargo pueda ser estudiado de fondo (CSJ
SL10223-2017) y que, por ende, no es necesaria la
integración de una proposición jurídica completa sino que
basta citar la norma «[…] que constituyendo base esencial
del fallo impugnado o habiendo debido serlo, a juicio del
recurrente haya sido violada» (CSJ SL15585-2016 y CSJ
SL17794-2016). A ello se conoce como la proposición
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jurídica suficiente que reemplazó el concepto de la
proposición jurídica completa.
En el asunto bajo examen, sin embargo, el recurrente
no hizo mención a las normas sustanciales de alcance
nacional que, siendo sustento del fallo impugnado o
debiendo haberlo sido, sean consideradas como violentadas
con la providencia atacada lo que, por regla general, podría
ser suficiente para dar al traste con la demanda de casación
como ha sostenido con antelación esta Corporación (CSJ
SL1869-2020; CSJ SL1564-2020; CSJ SL1992-2020; CSJ
SL1546-2020; CSJ SL1543-2020; CSJ SL2015-2020 y CSJ
SL839-2020).
De otro lado, se equivoca el casacionista cuando hace
un planteamiento que no involucra la descripción concreta
del submotivo de violación de la ley sustancial en que se
incurrió presuntamente y que originó sus errores, así como
no fueron delimitadas estrictamente sus causas y
consecuencias. Ciertamente, se acusa a la sentencia del
Tribunal de violar indirectamente la ley sustancial «[…] por
la falta de apreciación de documento auténtico», sin
explicación concreta y concisa de los conceptos de violación
de la ley sustancial misma, los cuales corresponden a la
infracción directa, aplicación indebida o interpretación
errónea de aquella y que, además, deben escogerse
minuciosamente según el ataque formulado sea por la vía
de los hechos o del puro derecho.
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En adición a lo dicho, el artículo 91 del Código
Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social ordena, para
el recurso extraordinario de casación, que su formulación
cumpla con la técnica que lo caracteriza, de manera que
«[…] el recurrente deberá plantear sucintamente su demanda,
sin extenderse en consideraciones jurídicas como en los
alegatos de instancia», porque como lo señala la ley y tantas
veces lo ha dicho la Corte, en esta sede se confrontan la
sentencia del Tribunal y la ley, no las partes en litigio y sus
argumentos (CSJ SL2517-2017 y CSJ AL1292-2017).
De esta forma, recuerda la Sala que la sede casacional
no es una tercera instancia ni admite argumentos
formulados como alegatos propios de éstas. Así lo ha dicho
de forma reiterada esta Corporación, entre otras, en
sentencia CSJ SL13856-2017, en cita de la CSJ SL4281-
2017, donde se precisó:
Por el contrario, adoctrinado está que el recurrente debe ceñirse
a las exigencias formales y de técnica, legales y
jurisprudenciales, en procura de hacer procedente el estudio de
fondo de las inconformidades, en la medida en que son los
jueces de instancia los que tienen competencia para dirimir los
conflictos entre las partes, asignando el derecho sustancial a
quien demuestre estar asistido del mismo. Al juez de la
casación, le compete ejercer un control de legalidad sobre la
decisión de segundo grado, siempre que el escrito con el que se
sustenta el recurso extraordinario, satisfaga las exigencias
previstas en el artículo 90 del Código Procesal del Trabajo, las
cuales no constituyen un culto a la formalidad, en tanto son
parte esencial de un debido proceso preexistente y conocido por
las partes, según los términos del artículo 29 de la Constitución
Política.
En efecto, se insiste, no puede perderse de vista que
este recurso extraordinario no le permite a la Corte juzgar el
pleito a fin de resolver a cuál de los litigantes le asiste la
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razón, habida cuenta de que su labor, siempre que el
recurrente sepa plantear la acusación se limita, como se
dijo, a enjuiciar la sentencia impugnada con el objeto de
establecer si el Tribunal al dictarla observó las normas
jurídicas que estaba obligado a aplicar para rectamente
dirimir el conflicto (CSJ SL1693-2018 y CSJ AL1292-2017).
En los términos analizados, la sustentación del
recurso se asemeja más a un alegato propio de las
instancias respectivas que a una argumentación adecuada
y concisa, donde la censura cumpla con la obligación de
demostrar de forma clara y coherente los eventuales yerros
en que, a su juicio, incurrió el Tribunal al adoptar la
decisión impugnada. La dialéctica de la casación, en
síntesis, no reside en desplegar interpretaciones
discordantes u opuestas de las del Tribunal, sino en
acreditar sus yerros (CSJ SL841-2013) y entre más
demostración requiera éste, menos ostensible habrá de ser.
El recurrente efectivamente tradujo su acusación en
una justificación de los motivos por los cuales sus
pretensiones deberían haber prosperado olvidando que la
sede extraordinaria no es una instancia de decisión
adicional y que los argumentos que se plantean en el
escenario excepcional de la casación están conducidos a
confrontar la sentencia definitiva del Tribunal, por lo que,
como se dijo, las alegaciones de parte son ajenas al trámite
del recurso que se decide (CSJ SL, 28 agosto 2012, radicado
43009 y CSJ AL1932-2017).
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De esta manera, se estructuró un reproche sin la
técnica propia de la sede extraordinaria donde deben
acreditarse los errores in judicando y no aquellos in
procedendo en que hubiere incurrido el fallador colegiado
(CSJ SL796-2018 y CSJ SL, 10 junio 2009, radicado 33304)
o una simple inconformidad sustantiva con lo decidido por
éste.
No sobra recordar que el error de hecho en materia
laboral, propio de la vía de ataque escogida, debe ser
protuberante y ostensible, y no una simple diferencia de
criterio con el fallador que pone fin a las instancias. Este,
precisamente, «[…] se presenta, según el caso, cuando el
sentenciador hace decir al medio probatorio algo que
ostensiblemente no indica o le niega la evidencia que tiene, o
cuando deja de apreciarlo, y por cualquiera de esos medios
da por demostrado un hecho sin estarlo, o no lo da por
demostrado estándolo, con incidencia de ese yerro en la ley
sustancial que de ese modo resulta infringida» (CSJ SL, 11
febrero 1994, radicado 6043, reiterada en CSJ SL5988-
2016 y en CSJ SL4032-2017).
Además, para que se configure, es indispensable que
venga acompañado de las razones que lo demuestran, y
como lo ha dicho la Corte, que su existencia aparezca
notoria, protuberante y manifiesta (CSJ SL18164-2016),
todo lo cual no tiene ocurrencia en el presente asunto.
Debe destacar la Sala, al margen de lo dicho, que la
técnica de casación exige, además, el enfrentamiento total
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del fallo atacado con la ley que se alega debió ser aplicada o
interpretada de otra forma, salvo que la acusación se realice
de forma parcial, cosa que no ocurre en el caso, pues varios
de los pilares fundamentales probatorios de la decisión
resultaron ignorados por la censura en su afán de mantener
el giro de su argumento dentro de las alegaciones que
sostuvo desde los albores del juicio, lo cual provoca la
permanencia de la sentencia.
En efecto, el censor concentró todo su esfuerzo en
intentar acreditar que el Tribunal se equivocó al no
evidenciar que de las pruebas del expediente sí se podían
establecer con claridad los extremos temporales del
contrato de trabajo pretendido, sin embargo, dejó por fuera
de la integridad de la acusación el hecho de que la
conclusión del Tribunal estuvo soportada principalmente en
testimonios que fueron ignorados por completo en el ataque
y con base en los que el fallador forjó su juicio en la
absolución.
De modo que al menos con ello, es posible que el fallo
cuestionado permanezca inalterable con sustento en los
argumentos y las probanzas libres de crítica (CSJ SL13129-
2014 y CSJ SL8907-2017).
Sobre este particular no sobra advertir por la Sala que
si el Tribunal fundó su decisión en prueba testimonial
incluso parcialmente, como sucedió en el presente caso, en
tanto estas probanzas no resultan calificadas para fundar
autónomamente un ataque en casación y solo pueden
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valorarse tras haber sido demostrado un error del fallador
sobre prueba hábil (CSJ SL1189-2015), el recurrente debió
precisamente acreditar la equivocación en cualquiera de
aquellas calificadas para luego ocuparse de las inhábiles.
En el asunto bajo estudio, entonces, no existió ningún
desarrollo de los errores sobre los testimonios estudiados
por el Tribunal que lo llevaron a concluir con certeza que
hubo una equivocada valoración de las pruebas hábiles y,
además de ello, también que éste se equivocó cuando hizo
una valoración de las no hábiles que fundaron el fallo, como
precisamente sucedió con los testimonios.
Sobre situaciones similares ha sostenido esta
Corporación, entre otras, en sentencia CSJ SL12298-2017,
que,
[…] las acusaciones exiguas o parciales son insuficientes para
quebrar una sentencia en el ámbito de la casación del trabajo y
de la seguridad social, por cuanto dejan subsistiendo sus
fundamentos sustanciales y, por tanto, nada consigue el censor
si se ocupa de combatir razones distintas a las aducidas por el
juzgador o cuando no ataca todos los pilares, porque, en tal
caso, así tenga razón en la crítica que formula, la decisión sigue
soportada en las inferencias que dejó libres de ataque. Lo
anterior, conlleva a que con independencia del acierto del
recurrente y de que la Sala comparta o no sus deducciones, se
mantenga la decisión de segundo grado.
Al efecto vale aclarar, en la misma vía, que por regla
general, el raciocinio del Tribunal está amparado bajo el
artículo 61 del Código Procesal del Trabajo y de la
Seguridad Social, que confiere al juzgador la posibilidad de
formar libremente su convencimiento «[…] inspirándose en
los principios científicos que informan la crítica de la prueba
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y atendiendo a las circunstancias relevantes del pleito y la
conducta procesal observada por las partes», sin someterse a
una tarifa legal para la valoración de las pruebas.
La discrepancia –aún si fuere profunda- del litigante
cuyas pretensiones o excepciones son desestimadas por la
justicia en sede ordinaria, no supone un error que funde
autónomamente un cargo en casación.
Sobre este particular la Sala tuvo la oportunidad de
afirmar con antelación en providencia CSJ SL, 1° febrero
2011, radicación 38336 que,
También se ha entendido que dentro del marco de libertad
valorativa que el artículo 61 del ordenamiento adjetivo del
trabajo le confiere, el fallador de instancia puede escoger cuáles
de los elementos demostrativos incorporados al expediente le
ofrecen mayor credibilidad, e incluso puede restarle todo mérito
de convicción a otros, sin que ello comporte una decisión
discrecional equivocada, ni arbitraria.
[…]
Dilucidar la Corte cuál de las pruebas aportadas al proceso
tendría un mayor grado de convicción para el Tribunal respecto
de los hechos litigiosos, desconocería la facultad de apreciar
libremente las pruebas y formarse el convencimiento que tienen
los falladores de instancia.
Con todo, si fuera del caso pasar por alto los citados
errores que se anteponen a la prosperidad del recurso,
habría de decirse de todas maneras que la decisión
absolutoria no alcanzaría a ser derruida por la acusación,
comoquiera que de las pruebas acusadas por la censura
como omitidas por el Tribunal, no permiten demostrar los
errores atribuidos a éste para quebrar la providencia
confutada.
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Radicación n.° 73588
En efecto, si la conclusión fue confirmar que no existía
certeza alguna de los extremos temporales entre los cuales
el demandante sí ejecutó alguna actividad de la que se
beneficiaron los demandados, nada en contrario se deduce
de los documentos asociados por la censura en el recurso
extraordinario.
Ello es así por cuanto el recurrente insistió en que se
tuviera en cuenta una certificación calendada el 12 de
enero de 2005 donde el demandado Luis Quintero Henao
como «Presidente» de la sociedad Grupo Gases de Caldas
S.A. E.S.P. manifestó que el actor trabajaba a su servicio
«[…] desde hace varios años» como «constructor contratista».
Sin embargo, de tal documento se advierte no solo que
corresponde a una afirmación hecha por un administrador
de una persona jurídica que no estuvo vinculada a juicio,
sino que tampoco es preciso en la identificación de los
extremos temporales que pudieran atribuirse a una relación
laboral del demandante con el demandado Luis Quintero
como persona natural.
No puede dejarse de lado que, contrario a lo que
sostiene la censura, el citado demandado sí aceptó en el
proceso que el demandante le prestó servicios, pero aclaró
inmediatamente que lo fueron a sí mismo a título personal y
no para alguna empresa con la que él tuviera injerencia, de
modo que no podía valorarse tal manifestación para
presumir extremo temporal alguno.
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A ello apunta, precisamente, la indivisibilidad de la
confesión prevista en el artículo 200 del Código de
Procedimiento Civil –hoy artículo 196 del Código General
del Proceso-, que establece que aquella deberá aceptarse
con las modificaciones, aclaraciones y explicaciones
concernientes al hecho confesado, excepto cuando exista
prueba que las desvirtúe. Así lo ha manifestado la Corte con
antelación, entre otras, en las sentencias CSJ SL2003-
2018; CSJ SL1839-2018; CSJ SL13730-2017; CSJ SL5012-
2016 y CSJ SL16513-2016.
Sobre el particular esta Corporación en providencia
CSJ SL103-2019 en la que reiteró las sentencias CSJ SL,
31 mayo 2011, radicación 36317 y CSJ SL5548-2018,
consideró, que,
La confesión está imbuida de ciertos principios probatorios,
entre ellos --que es el que interesa al caso-- el de indivisibilidad,
consistente, en términos del legislador, en que la confesión
deberá aceptarse con las modificaciones, aclaraciones y
explicaciones concernientes al hecho confesado, excepto cuando
exista prueba que las desvirtúe; pero cuando la declaración de
parte comprenda hechos distintos que no guarden íntima
conexión con el confesado, aquellos se apreciarán
separadamente (artículo 200 C.P.C.).
De lo antes anotado es dado sostener que la confesión judicial,
que es de la que se habla en este caso, debe verse como una
unidad inescindible; […] cuando además del reconocimiento del
hecho se agregan por el confesante expresiones que modifican,
aclaran o explican el hecho, se tiene una confesión calificada,
no susceptible de ser dividida, pues el legislador entiende que
aquí se conserva la unidad de la confesión, en tanto que el
hecho confesado se debe tomar en los términos precisados por
el confesante por vía de explicación, modificación, corrección o
aclaración, situación que conlleva, necesariamente, a que si se
acepta tal confesión, se acepten sin necesidad de prueba las
adiciones que modifican, aclaran o explican el hecho confesado,
salvo, obviamente, cuando exista prueba que desvirtúe tales
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agregados.
Pero también es posible inferir de la norma antedicha que,
aparte del hecho confesado, el declarante puede adicionar a su
dicho hechos distintos al confesado, en tal caso, tales hechos,
para que hagan parte de la unidad de la confesión, esto es, para
que de aceptarse lo confesado se acepte lo adicionado, pues de
lo contrario podrán separarse y de ellos esperarse su respectiva
prueba para tenerlos por acreditados, deberán tener íntima
conexidad con el hecho confesado, es decir, deberán mantener
con el hecho confesado una ligazón necesaria, de tal naturaleza
que, de abstraerse el hecho confesado desaparecerá el hecho
adicionado y viceversa. En otros términos, la existencia de uno
de los hechos expresados por el confesante dependerá de la del
otro, por manera que, a pesar de la diferencia entre hecho
confesado y hecho adicionado, el uno no podrá entenderse sin
que se considere al otro. Entre ambos deberá, entonces,
evidenciarse una unidad lógica y natural, pues de no aparecer
ella podemos distinguir en el dicho del confesante, por una
parte, una confesión y, por otra, una alegación, por tanto,
susceptibles de separar o dividir.
Pero si los hechos agregados son susceptibles de separar del
hecho confesado, por contar con identidad y autonomía propias,
como cuando también se adicionan por el confesante otros
totalmente diversos y heterogéneos al confesado, la división de
tal dicho resulta absoluta y físicamente visible, en tal caso, a
dicha confesión se ha dado en llamar en la doctrina confesión
‘compuesta’, en otras palabras, una confesión pura y simple
más una alegación que debe ser probada.
Importa insistir, que la indivisibilidad de la confesión
lleva por consecuencia que, no exista una verdadera
situación adversa a los intereses del declarante, dado que lo
que pudo comenzar generándole un perjuicio, fue
inmediatamente neutralizado por la aclaración
sobreviniente. Ello hace que verdaderamente exista sólo
una confesión aparente o una cuasiconfesión, lo que es lo
mismo que una declaración que se conducía inicialmente
por la senda de la confesión pero que no completó su
cometido por no llegar a tener todas sus características.
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Luego, la certificación denunciada por la censura no
puede tener el alcance que le imprime la acusación.
Igual suerte corren los documentos relacionados con el
trámite de un seguro de vida en favor del actor y los
reportes de semanas cotizadas por el actor al Sistema de
Seguridad Social en Pensiones, los cuales involucran
información concerniente a varias personas jurídicas
diversas dentro de las cuales se menciona otra vez Gases de
Caldas S.A., que no fue vinculada al proceso, y por lo
mismo, nada tiene que ver con los demandados como
personas naturales.
Por demás, las fotografías adosadas al expediente a lo
sumo son demostrativas de algo no discutido en juicio: la
cercanía del actor y los demandados, pero no permiten
hallar con claridad los extremos laborales insistentemente
echados de menos por los falladores de instancia.
Valga aclarar por la Sala a propósito de lo decidido por
el Tribunal, que a efectos de los artículos 23 y 24 del Código
Sustantivo del Trabajo la existencia cierta de una relación
de trabajo se produce por la prueba certera de los
elementos que le dan origen conforme el primero de los
citados artículos, o por la presunción consagrada en el
segundo, tras la acreditación concreta del servicio personal
de un individuo.
La demostración de ese servicio personal está a cargo
de quien pretende beneficiarse con la presunción antedicha,
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de modo que es su deber probar que efectivamente se
produjo el servicio, como lo tiene dicho la jurisprudencia de
esta Corporación de tiempo atrás (CSJ SL102-2020; CSJ
SL4500-2019; CSJ SL1155-2019; CSJ SL2608-2019; CSJ
SL2608-2019; CSJ SL1163-2018; CSJ SL5453-2018; CSJ
SL1378-2018; CSJ SL 2780-2018; CSJ SL1181-2018; CSJ
SL 2780-2018; CSJ SL18858-2017; CSJ SL21621-2017;
CSJ SL, 6 marzo 2012, radicación 42167; CSJ SL, del 5
agosto 2009, radicación 36549).
Precisamente, en la providencia CSJ SL, 6 marzo
2012, radicación 42167, la Corte respecto de la presunción
del artículo 24 del Código Sustantivo del Trabajo, detalló
que ésta,
[…] no releva al demandante de otras cargas probatorias, pues
además le atañe acreditar ciertos supuestos transcendentales
dentro de esta clase de reclamación de derechos, como por
ejemplo los extremos temporales de la relación, el monto del
salario, su jornada laboral, el trabajo en tiempo suplementario
si lo alega, el hecho del despido cuando se demanda la
indemnización por terminación del vínculo sin justa causa,
entre otros.
En este sentido, si había una imposibilidad procesal
para determinar con certeza los extremos procesales de la
relación de trabajo pretendida, lo procedente no era
declarar en abstracto la existencia de uno o varios contratos
de trabajo para luego absolver de todos los derechos
asociados a éste, sino, ciertamente, declarar impróspera la
pretensión así elevada; pues no guarda coherencia aducir
que sí existió un contrato de trabajo del cual, sin embargo,
no se conocen sus extremos temporales.
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Finalmente, no sobra precisar la Sala que a propósito
de la dificultad de hallar probados las fechas entre las
cuales se desarrolló la pretendida relación de trabajo, ya
tiene dicho esta Corporación que los jueces deben procurar
desentrañar de los elementos de persuasión los extremos
temporales de la relación laboral, cuando se tenga certeza
sobre la prestación de un servicio en un determinado
período, y así poder calcular los derechos laborales o
sociales que le correspondan al trabajador demandante
(CSJ SL3085-2019; CSJ SL007-2019; CSJ SL3085-2019;
CSJ SL2931-2019; CSJ SL2745-2019; CSJ SL2428-2019;
CSJ SL2148-2018; CSJ SL1607-2018; CSJ SL1375-2018;
CSJ SL1181-2018; CSJ SL5710-2018; CSJ SL5186-2018;
CSJ SL2899-2018; CSJ SL17981-2017; CSJ SL17430-
2017; CSJ SL15367-2017; CSJ SL14019-2017; CSJ
SL13122-2017; CSJ SL2696-2015; CSJ SL, 7 abril 2012,
radicación 38255; CSJ SL, 6 marzo 2012, radicación
42167; CSJ SL, 22 marzo 2006, radicación 25580 y CSJ
SL, 28 abril 2009, radicación 33849).
Para ello, ante situaciones de duda, es permitido
aproximar razonablemente las fechas de prestación del
servicio, siempre y cuando existan presupuestos
probatorios mínimos para desatar aquel ejercicio de
inferencia. Sobre este particular, en la sentencia CSJ
SL905-2013 la Sala, sostuvo:
En tales condiciones, si se trata de la fecha de ingreso, teniendo
únicamente como información el año, se podría dar por probado
como data de iniciación de laborales el último día del último
mes del año, pues se tendría la convicción que por lo menos ese
día lo trabajó. Empero frente al extremo final, siguiendo las
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mismas directrices, sería el primer día del primer mes, pues por
lo menos un día de esa anualidad pudo haberlo laborado.
Así las cosas, de no existir un punto de anclaje
mínimo para desatar siquiera las inferencias que
condujeran a comprobar los extremos entre los cuales el
demandante aseguró haber prestado sus servicios
personales a los demandados como personas naturales –y
no a otras personas jurídicas-, no era dable concluir lo
pretendido por la censura.
Las razones expuestas son suficientes para desestimar
los cargos.
Las costas en el recurso extraordinario estarán a cargo
del recurrente y en favor de los opositores por partes
iguales, pues su recurso no salió avante y fue replicado. Se
fijan como agencias en derecho la suma de cuatro millones
cuatrocientos mil pesos ($4.400.000), que se incluirán en la
liquidación que el juez de primera instancia haga, con
arreglo a lo dispuesto en el artículo 366 del Código General
del Proceso.
X. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de
Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia
en nombre de la República de Colombia y por autoridad de
la ley NO CASA la sentencia dictada el veinte (20) de
octubre de dos mil quince (2015) por la Sala Laboral del
Tribunal Superior del Distrito Judicial de Manizales, dentro
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del proceso ordinario laboral seguido por LUIS FERNANDO
ARANGO OROZCO en contra de LUIS ALEXANDER
QUINTERO CUARTAS y LUIS ANTONIO QUINTERO
HENAO.
Costas como quedó dicho con antelación.
Notifíquese, publíquese, cúmplase y devuélvase el
expediente al tribunal de origen.
ANA MARÍA MUÑOZ SEGURA
OMAR DE JESÚS RESTREPO OCHOA
GIOVANNI FRANCISCO RODRÍGUEZ JIMÉNEZ
Salva voto
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