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Revista Rosalila 08

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Revista

Rosalila
Año 1, n.º 8, septiembre, 2021

1
Revista Rosalila
Créditos Editorial
T
Edición conmemorativa por el Bicentenario de la Independencia
de Honduras. odo gran aniversario patrio, como en esta ocasión del
Bicentenario de la Independencia de Honduras, supo-
Coordinación ne reflexión, solemnidad y conmemoración. Por un
Rubén Darío Paz
lado, alegría de una comunidad que se reconoce en un
Consejo Editorial pasado u origen común; por el otro, ejercicio de la me-
Águeda Chávez, UNAH-TEC, Danlí
Julio Escoto, UNAH-VS, San Pedro Sula moria histórica, precisamente, para recapacitar y mante-
Armando Euceda, UNAH, Tegucigalpa nerla viva. Entre finales del siglo XV e inicios del XVI Es-
Marco Antonio Madrid, UNAH-VS, San Pedro Sula paña tomó posesión de gran parte de los territorios del
Rolando Sierra Fonseca, UNAH-FLACSO
continente americano; la Corona española implementó
Colaboradores la organización de los territorios en donde hubo grupos
Laura Jackelin Ortiz
Sandra Lizeth Suazo poblacionales mayoritarios, recursos abundantes y niveles
Sussely Martínez de organización de las sociedades locales, asimismo, se
Corrección y estilo
establecieron los virreinatos. En otros sitios donde las con-
Águeda Chávez diciones eran distintas, como en el estrecho istmo cen-
troamericano, se creó una Capitanía General. Escogieron
Diseño y diagramación
Rony Amaya Hernández, DICIHT lo que ahora es Guatemala para establecer la sede de la
Capitanía General, que a su vez aglutinaba las provincias
Foto de portada
Monumento a Francisco Morazán en Amapala, Valle. de Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y, por su-
Foto: Rubén Darío Paz puesto, la misma Guatemala.
©Revista Rosalila Las primeras décadas del siglo XIX, los vientos de liber-
Universidad Nacional Autónoma de Honduras, UNAH,
Centro Universitario Regional de Occidente, CUROC tad en otras latitudes sobre el istmo centroamericano
Dirección de Gestión Cultural, UNAH-CUROC, no se hicieron esperar, sin que por ello desde las bases
Edificio Administrativo
populares o grupos ligeramente disidentes se alzaran en
Barrio Villa Belén, Santa Rosa de Copán, Copán Honduras, C.A. armas. En las Provincias Centroamericanas el proceso de
www.curoc.unah.edu.hn/rosalila
[email protected]
independencia fue un convenio entre los grupos de po-
der, quienes acordaron su transición y posteriormente se
repartieron nuevos cargos.
En 200 años de vida independiente, los pueblos centroa-
mericanos han experimentado tenues avances, pues no
han hecho falta, luchas fratricidas, conflictos limítrofes,
La Revista Rosalila se diseña y diagrama con el apoyo técnico de la
Dirección de Investigación Científica, Humanística y Tecnológica, DICIHT. tragedias naturales, desigualdades sociales extremas,
y peor aún han tenido que soportar élites corruptas en
el poder. La actual pandemia alteró nuestras vidas, tam-
Índice bién el rumbo de nuestras repúblicas, pero a pesar de los
impases, muchas instituciones se han sumado a festejar,
Yolany Martínez: Honduras ha tenido y tiene escritores con una calidad literaria fortaleciendo sobre todo los espacios educativos-cultu-
formidable.......................................................................................................... 3 rales. Desde la Revista Rosalila, saludamos efusivamente a
El obispo Antonio López Guadalupe (1679-1742): de las aulas de San Ildefonso a los pueblos centroamericanos unidos en esta fiesta cívica,
las montañas del Nayarit, de los palacios de Roma a los parajes de Honduras.. 7 que el magno acontecimiento nos permita visualizar un
Valle y la independencia: un breve recuento historiográfico.............................. 19 futuro promisorio para los pueblos del istmo.
El linaje materno de Francisco Morazán Quezada ............................................. 37
Los himnos nacionales de Centroamérica y el imaginario patriótico................. 53 Rubén Darío Paz
Amores presidenciales........................................................................................ 67 Director de Gestión Cultural-UNAH-CUROC
El amor que nunca muere: Froylán Turcios y Gladys Morhange......................... 87
Liberalismo, ejidos y la propiedad de la tierra en el Occidente de Honduras (1876-
1949)..................................................................................................................... 93
Los fundamentos de nuestra modernidad artística............................................ 107

2
Yolany Martínez: Honduras ha tenido y tiene escritores
con una calidad literaria formidable
En esta ocasión conmemorativa de los 200 años de libros de ciencia ficción para que los leyera. Luego en mis
vida independiente, desde la Revista Rosalila, y a manera años de secundaria, empecé a escribir algunos poemas,
de reconocimiento por su fructífera labor, compartimos pero fue hasta que comencé a estudiar en la Carrera de
una amplia y amena entrevista con la laureada poeta hon- Letras que escribí con mayor disciplina. En esa época gané
dureña Yolany Martínez. el concurso de cuento Arturo Martínez Galindo.

1. ¿Coméntenos sus recuerdos en su entorno familiar? 3. ¿Hay escritores hondureños que desde sus obras han influido
Soy oriunda de la ciudad de Olanchito, Yoro, vengo es su propuesta literaria?
de una familia extensa y mis recuerdos de infancia están La obra literaria de un escritor no puede surgir del va-
llenos de vivencias muy queridas. Las puertas de la casa cío. Somos el resultado de nuestras lecturas, nuestras ex-
de mis padres siempre estuvieron abiertas para recibir vi- periencias y nuestra obra muestra nuestra concepción del
sitas de amistades o de familiares que vivían en lugares universo. Mi poesía se ha nutrido no solo de lecturas de
cercanos. También llegaban los amigos o compañeros de escritores nacionales, sino también de lecturas de afuera,
colegio de mis hermanos mayores y eso hacía que la casa de todas las épocas y de todos los géneros. Honduras ha
siempre fuera un espacio para compartir, ya fuera una tenido y tiene escritores con una calidad literaria formida-
comida o una amena conversación mientras se hacía el ble. Algunos de los poetas, que podría mencionar, que
oficio doméstico. Disfruté mucho de mi época de prees- han captado mi atención desde la primera lectura son Ro-
colar, pero fue difícil despegarme de mi mamá. Mi papá berto Sosa, Antonio José Rivas, Cardona Bulnes, Clementi-
siempre me llevaba a mí y a dos de mis hermanas con él na Suárez, entre otros.
al mercado y en muchas ocasiones fui con él a visitar a mi
abuela. Me encantaba contemplar el paisaje desde el au- 4. ¿Cómo es el proceso de creación de una poesía, cómo se va
tobús. Era como sumergirse en un mundo de sueños: con perfilando la voz poética hasta lograr un producto final?
las pequeñas casas de tierra con techo de tejas, sus gentes Escribir poesía es un encuentro personal consigo
todas, trabajadores del campo, las carreteras de tierra, el mismo y cada poeta tiene una forma peculiar de llegar al
agua fresca de las jícaras, el asado y las palabras dulces de poema. Cada poema tiene su propia forma de fecundarse
la abuela. y nacer a la luz. Para el proceso de creación, el poeta hace
uso de diferentes estrategias; ya sea a través de imágenes
2. ¿Cómo fueron sus inicios literarios y qué nos diría de esos o de una palabra, el poeta trabaja el texto casi como el
libros que le provocaron continuar? barro en las manos del alfarero. También el proceso pue-
Desde los primeros grados de la escuela me identifi- de ser libre, sin estructura, dejando que fluya la voz de la
qué con las lecturas de mis libros. Además, en la casa siem- sangre, del cuerpo entero para escribirlo y hacerlo poema.
pre leí los libros que mis hermanos mayores iban dejando Escribir poesía debe de ser ante todo disciplina. A veces se
y eso alimentaba mi imaginación. Tuve una compañera de dan poemas orgánicos que no se dejan tocar, pero para
grado con la que siempre caminábamos juntas a la escue- lograr un producto final, el poema debe trabajarse y con-
la. Ella leía mucho y ya a finales de la primaria, me prestaba vertirse en un estandarte poético.

3
la región. Otro momento importante es la publicación de
Corazón sangrante de Clementina Suárez en 1930. Hasta
ese entonces, la poesía escrita por mujeres se conocía en
revistas literarias y periódicos locales. Corazón sangrante
es el primer libro de poesía publicado en Honduras escrito
por una mujer. Ese hecho lo coloca como punto de parti-
da para la poesía escrita por mujeres en un formato lidera-
do por escritores hombres. Posteriormente, la Generación
del 50 es la encargada de renovar la poesía hondureña.
Este grupo generacional estuvo conformado por auténti-
cos discípulos de la palabra. Estos poetas fungieron como
promotores culturales dentro y fuera del país, así como
representantes de la poesía nacional en contextos inter-
nacionales. Ese es el caso del poeta Roberto Sosa, quien
logró obtener dos de los premios más importantes de la
época con Los pobres (1968) y con Un mundo para todos
dividido en 1971. Sosa logra colocar la poesía hondureña
en un estatus importante y con ello, logra el reconoci-
miento internacional de su poesía. Al igual que Roberto
Yolany Martínez, poeta y escritora, oriunda de Olanchito, Yoro. Re- Sosa, Óscar Acosta es considerado como poeta esencial
side en Estados Unidos. de esta generación y fundador de una poesía renovada,
comprometida con las luchas sociales y promotor de un
5. La poesía en Honduras es un género ampliamente trabajado, ideal de la patria. Mi país (1971) de Óscar Acosta es uno de
sin embargo, no todo lo que se hace alcanza notoriedad. ¿Cuáles estos textos renovadores que desvela un lenguaje trans-
son esos factores según su criterio para que en nuestro país se parente y armonioso, así como su visión de la patria.
escriba mucha poesía, si se compara con otros géneros?
Quizás la maleabilidad del verso hace de la poesía un 7. ¿Por qué razones cree usted que no tenemos una crítica cons-
género al que se puede llegar sin burocracia. En la actua- tructiva al quehacer literario en el país?
lidad sabemos que hay muchos cultivando este género. Considero que sí ha habido una valoración académi-
Sin embargo, solo el tiempo, el estudio y la disciplina dirá ca de la producción literaria en el país. Lo que pasa es que
si lograrán consolidación poética tanto del fondo como ha sido escasa y, la que se ha hecho, no ha llegado de
la forma. Además, como seres humanos todos sentimos forma eficiente a una audiencia interesada en esos tópi-
la necesidad de expresarnos y la poesía se convierte en cos. Además, la falta de una política editorial en los centros
un medio para hacerlo. Sin embargo, hay una diferencia universitarios tradicionales no favorece la publicación de
entre escribir un texto emotivo y uno con los recursos que crítica literaria; por lo que esta labor se convierte en una la-
provee la poesía. bor intrínseca, motivada por gustos personales exclusivos
del investigador. Siento que ha habido un temor de hacer
6. ¿Cuáles son sus valoraciones sobre algunas obras que tras- el ejercicio académico. Ya sea por no tener las herramien-
cendieron más allá de las fronteras patrias, ejemplo de ellos Tie- tas necesarias que exige la crítica literaria o por falta de un
rras Mares y Cielos, Corazón sangrante, Mi país y Los pobres? ambiente donde se estimule el estudio de los textos, sin
Honduras ha tenido extraordinarios poetas que han acudir al elogio o la exclusión.
marcado momentos importantes en la historia literaria na- En la actualidad, la crítica literaria debería acompa-
cional. Tierras, mares y cielos (1911), de Juan Ramón Molina, ñar la producción literaria actual y aprovechar los bene-
reúne el trabajo de este insigne poeta, considerado como ficios que ofrece la era digital. Ya sea en periódicos, blogs
uno de los mayores representantes del modernismo en o revistas en línea, muchos profesionales y/o aficionados

4
abordan el texto literario y ese es también una forma de simplemente cuando experimento algo nuevo y esa ex-
llegar y estudiar la producción literaria actual. periencia me transporta a otras realidades. Otras, escribo
por la noche, cuando todo está quieto y cuando yo estoy
8. Las influencias de escritores de renombre son evidentes. ¿La quieta, también.
fórmula de escribir bien es leer mucho?
Yo diría que ese es un primer paso. Más que leer, yo 10. Fue trascendente que su libro “Lo que no cabe en las pala-
diría que el poeta debe ser un buen estudiante de la vida. bras”, haya obtenido el prestigioso premio Poesía en Los Confi-
Cuando, además de la lectura, el poeta tiene la sensibili- nes el 2019 ¿Qué pensó cuando le notificaron que usted era la
dad y la capacidad de observar más allá de lo que tiene ganadora de ese premio?
en frente, ya puede crear su propia fórmula y solidificar su Cuando Martha Asunción Alonso, una de las integran-
arte poética. tes del jurado leyó el título ganador, y escuché mi título,
me puse nerviosa y no pude reaccionar. No pude mover-
9. ¿Podría compartirnos acerca de sus hábitos de escritura: me hasta que leyeron la plica y todos giraron sus cabezas
¿tiene algún ritual u horario? entre tantas ocupaciones, ¿en qué hacia mí. Y vinieron los abrazos de tantos amigos poetas
momento escribe? y personas presentes. En ese momento me sentí muy
No sigo un horario o un ritual específico. Escribo en agradecida con la poesía por seguir abriéndome puer-
momentos breves. A veces escribo porque siento la nece- tas. Además de ser una oportunidad para representar la
sidad de hacerlo y puede ser a cualquier hora; otras veces, poesía nacional, es un compromiso personal para seguir
cuando estoy en algún lugar donde puedo tomar notas o escribiendo poesía.

Portadas que verifican, parte de la producción intelectual de la


escritora hondureña Yolany Martínez.

5
11. ¿Qué va a encontrar el lector dentro de este sugerente título Esa ha sido la mejor forma de llegar a un público lector,
“Fermentado en mi piel”? especialmente a los jóvenes hondureños.
Fermentado en mi piel marca el inicio de mis publica-
ciones impresas. Este texto nace de la incomodidad que 13. ¿En términos generales, cómo ve el panorama cultural hon-
produce el status quo. La voz poética descubre una reali- dureño, durante la última década?
dad que no es coherente con los ideales y con las necesida- A partir de la desestabilización democrática en el
des sociales de las minorías. Además de ese compromiso 2009, con la deposición de Manuel Zelaya Rosales, la im-
social que se detecta en el texto, el lector encuentra un su- posición de la violencia y el abuso exacerbado al ciudada-
jeto poético femenino que quiere ser dueña de su cuerpo no, el saqueo a las instituciones del país y las limitaciones
y narrar sus propias experiencias, sus miedos y sus deseos. impuestas a las diferentes expresiones culturales en el país,
el ciudadano ha experimentado una de las décadas más
12. Usted siempre ha escrito poesía, como ha logrado acercar tristes en lo que va del siglo XXI. El país ha sido el blanco
sus propuestas a un público lector, o a los jóvenes hondureños. de criminales de todo tipo. Todo lo que ha ocurrido en la
A pesar de la crisis con las librerías durante los últi- vida del país en la última década ha debilitado no solo el
mos diez o doce años, especialmente en Tegucigalpa, −ya crecimiento económico, si no el crecimiento cultural y con
que muchas librerías cerraron llevándose los libros con ello los valores cívicos de cada uno de sus habitantes.
ellas− la comunicación digital ha facilitado llegar a todo
tipo de lector. Ya sea a través de lecturas de poesía que se 14. La figura de la mujer fue tomada durante muchos siglos por
transmiten en vivo por las diferentes plataformas virtuales palabras escritas por hombres. ¿Qué función tienen ahora estas
o a través de blogs literarios o revistas literarias digitales, palabras en manos, también, de mujeres?
la poesía de los últimos años ha logrado estar a la mano La palabra en manos de mujer ha sido muy fértil y es-
para todo lector que tenga acceso a internet. Eso ha faci- cribir no es un oficio exclusivo de escritores hombres, si no
litado que mi poesía esté al alcance de lectores dentro y también de la mujer y de todo el que tenga la capacidad
fuera del país. También las iniciativas que recientemente de hacerlo sin necesidad de ser de este o de aquel género.
ha traído Ediciones Malpaso, al poner a disposición de un A través de la escritura la mujer ha empezado a narrar su
público lector nacional e internacional, cuadernillos de historia y ha empezado a exigir ser tratada con los mismos
poesía de forma gratuita. También entes culturales como derechos de los hombres. También ha significado ejercer
El Festival de Los Confines, el cual, desde su creación, ha su derecho de sujeto político y social.
promovido una mayor visibilidad de la poesía de escrito-
res nacionales y ha construido puentes entre los escritores 15. Para finalizar, ¿podría compartirnos cómo es valorada la lite-
hondureños y los poetas que vienen desde el extranje- ratura hondureña en el ámbito donde usted se inserta en Estados
ro. La dinámica ha sido muy interesante porque al final, Unidos?
el lector es quien decide qué poesía se queda con ellos y La literatura hondureña es muy bien valorada en el
qué poesía se va. También ha favorecido la creación de re- espacio académico en donde yo participo, especialmente
des de comunicación entre poetas de diferentes latitudes en congresos o conferencias de literatura. La obra de Ju-
para llevar a cabo lecturas de poesía abiertas para todo lio Escoto, por ejemplo, es muy bien recibida y estudiada.
público. Con esto se han derribado las distancias. Yo creo He escuchado presentaciones sobre la poesía de Roberto
que escuchar al poeta o a la poeta en su propia voz es un Sosa y Lety Elvir. Esa presencia es mínima. Necesitamos
regalo hermoso que es muy valorado por los que asisten estudiar nuestra literatura más a fondo, con instrumentos
a estos eventos virtuales. La poesía se ha integrado a la era propios de la crítica literaria para difundirla y darle el lugar
digital y está allí para que el que se acerque sea el lector. que le corresponde.

6
El obispo Antonio López Guadalupe (1679-1742): de las
aulas de San Ildefonso a las montañas del Nayarit, de
los palacios de Roma a los parajes de Honduras
José Manuel Cardona Amaya*

Resumen

Entre los clérigos en ocupar el cargo de Obispo de Honduras en el período colonial, pocos tuvieron una carrera
tan extensa y provechosa como Antonio López Guadalupe; fue lector de teología en Guadalajara, realizó una
entrada a territorio salvaje en las montañas del Nayarit, fue una voz activa en las políticas del Capítulo General de
la Orden de San Francisco, luego nombrado Comisario General de Indias y, por su buen desempeño, ascendido
a administrar todas las misiones franciscanas a escala global, pasando después a ser ayudante del Sacro Solio
pontificio del Papa Benedicto XIII, quien lo nombró Obispo de Honduras. Desde este último cargo erigió una serie
de edificaciones que permanecen en pie hasta el día de hoy. A pesar de tan egregia carrera, hasta el momento
no se ha escrito una biografía de toda la trayectoria del padre López. En este artículo se busca cubrir este vacío
historiográfico exponiéndose la vida del clérigo en su contexto histórico. Para la reconstrucción narrativa se han
utilizada fuentes contemporáneas, incluyendo registros del Archivo General de Indias y de la “Gazeta de México”,
además de libros religiosos del siglo XVIII.

Palabras clave: religión, ilustración, obispado, patrimonio, gobierno

Abstract

Among the clergy who held the position of Bishop of Honduras in the colonial period, few had such an extensive
and profitable career as Antonio López Guadalupe: he was a theology reader in Guadalajara, he made an entry
into wild territory in the mountains of Nayarit, he was an active voice in the policies of the General Chapter of
the Order of Saint Francis, later appointed Commissary General of the Indies and, for his good performance,
promoted to administer all the Franciscan missions on a global scale, later becoming assistant to the Holy Trinity
of the Pope Benedict XIII, who appointed him Bishop of Honduras, a position from which he erected a series of
buildings that remain standing to this day. Despite such an egregious career, until now a biography of the entire
career of Father López has not been written, so this article seeks to cover this historiographic gap, exposing the life
of the clergyman in its historical context. Contemporary sources have been used for the narrative reconstruction,
including records from the Archivo General de Indias and the “Gazeta de México”, as well as religious books from
the 18th century.

Keywords: religion, enlightenment, bishopric, heritage, government

* Es docente e investigador del Departamento de Historia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Realizó estudios en Historia y Máster en
Historia Social y Cultural, en la UNAH. Ha publicado una serie de artículos en diferentes revistas que incluyen temáticas como teatro, piratería, proceso
jurídico, la aplicación de la legislación regia, las casas de corrección de menores y las epidemias en Honduras, entre otros. Correo [email protected]

7
1. Introducción 2. La Iglesia de Honduras en el reinado de Felipe V

Para las primeras generaciones de historiadores En noviembre del año 1700 el mundo hispánico
profesionales de Honduras, el obispo Antonio López enfrentó una de sus mayores crisis: Carlos II murió sin
Guadalupe es quizá la figura más reluciente de la pri- heredero, dejando la cuestión de la sucesión en incerti-
mera mitad del siglo XVIII. Rafael Heliodoro Valle lo dumbre. Por una parte, Carlos de Austria, futuro Empe-
llamó un obispo “progresista” (1981, p.187); Mario Feli- rador Romano, reclamó el trono español reviviendo los
pe Martínez lo declaró “el más grande los obispos hon- temores de la hegemonía de los Habsburgo en Europa;
dureños” (1968, p.8); mientras que Leticia de Oyuela por otro lado, Felipe de Anjou, un Borbón y sobrino de
lo consideró “un obispo criollo y de avanzada” (1994, p. Luis XIV de Francia fue nombrado heredero por el mis-
58). Lastimosamente, los laudos de los investigadores mo Carlos II, quien al colocar a un francés en el trono
no se han traducido hasta el momento en un estudio español esperaba que esa nación no se entrometiera
que reúna y contextualice la labor del obispo López en las posesiones imperiales de los castellanos (Berga-
de Guadalupe. Este artículo busca cubrir este vacío mini, 1974, pp.26-27).
historiográfico, brindando una biografía del padre Ninguno de los dos bandos aceptó las pretensio-
López desde su nacimiento hasta su muerte, con un nes del otro, conduciendo esto a la Guerra de Sucesión
especial énfasis en su labor como Obispo de Hondu- Española (1701-1715), conflicto que concluyó con la
ras. victoria de los Borbones y la instauración definitiva de
La historia de la Honduras de inicios del siglo XVIII Felipe V en el trono español.
se encuentra inextricablemente atada a las transicio- El reinado de Felipe V dio inicio a un período co-
nes vividas por el Imperio Español a partir del año 1700. nocido como “las reformas borbónicas” o el “reformis-
Así, pues, la obra del obispo López Guadalupe se pue- mo Borbón”, en el cual la nueva dinastía modificó gran
de comprender de una manera más clara, una vez esta parte del aparato administrativo de los Habsburgo,
se haya puesto en el contexto de los nuevos monarcas basándose en las ideas de la ilustración. Entre las refor-
del Imperio, los Borbones, quienes iniciaron una po- mas de mayor impacto se encuentra la promulgación
lítica de centralización y modernización de sus pose- de los Decretos de Nueva Planta (1707, 1715, 1716), en
siones. En este amplio proceso, Honduras, un territorio los cuales se eliminaban las instituciones propias de los
marginal, que había perdido su relevancia económica reinos de Valencia, Aragón, Mallorca y Cataluña, centra-
y política a finales del siglo XVI, fue dotada de uno de lizando todas las instituciones en el aparato administra-
los hombres más egregios entre las filas eclesiásticas. tivo y jurídico de Castilla, creando así una España uni-
Al momento de su nombramiento como Obispo de ficada (Colmenero, 2010). En América, los Decretos de
Honduras, el padre Guadalupe había servido de lector Nueva Planta crearon el Virreinato de Nueva Granada,
de Teología en México, de Proministro en España y de abolieron la encomienda y modificaron la organización
Prelado doméstico en Roma. En Honduras su misión interna de las jurisdicciones.
fue sentar las bases, tanto burocrática como estructu- El Consejo de Indias, que por siglos había sido la
ralmente, para que la provincia pudiese entrar de lleno instancia administrativa superior de la América hispa-
al Siglo de las Luces. na, perdió la mayoría de sus poderes (Muro, 1967, p.89),
La investigación se ha realizado utilizando mayori- mientras que las Leyes de Indias fueron demeritadas a
tariamente fuentes de la época estudiada. De especial favor del derecho común castellano (Muro, 1967, p.89).
utilidad ha sido la publicación mensual “La Gazeta de En cuanto a la iglesia americana, Felipe V jugó un papel
México”, la cual formó parte de la primera explosión de activo en su reforma pasando legislación referente a la
publicaciones en México en respuesta al ingreso de las celebración de los cultos religiosos, a las limitaciones
políticas ilustradas. Además de esto se ha hecho recur- matrimoniales, a la gobernación de los conventos, al
so de varios documentos del Archivo General de Indias papel de la inquisición y demás pormenores que los
y a crónicas religiosas del siglo XVIII. Habsburgo habían dado libertad de auto determinar

8
a la Iglesia (Muro, 1967, p.89). La enorme cantidad de
legislación en materia eclesiástica pasada por Felipe V
denota su carácter de político centralizador, interesado
en concentrar en la figura del Rey todos aquellos po-
deres que antaño se encontraban distribuidos en una
serie de funcionarios.
En Honduras, Felipe V colocó obispos en extremo
capaces, influenciado por la filosofía ilustrada de otor-
gar a los hombres más doctos la conducción de los
asuntos de gobierno. Así, el primero de marzo del año
de 1701, Benedicto XIV comunicó el nombramiento de
Juan Pérez Carpintero, como Sucesor de los Apóstoles
en la provincia (Archivo General de Indias, 1701), sien-
do este confirmado por el Rey según la normativa del
real patronato. Pérez Carpintero contaba con una hoja
de vida en exceso prestigiosa, desarrollando su carrera
en Europa y resumiéndose de la siguiente manera:

Ejerzitose en estudios mayores 36 años, desde el de


El padre Pérez Carpintero, es recordado en Honduras, sobre todo,
1662, y en este tiempo tubo 7 actos en Artes y theo- por completar la monumental obra de la catedral de Comayagua.
logia, fue 6 años lector de theologia moral en el Foto: Rubén Darío Paz
conbento de santi spiritus de Avila, en cuio tiempo
se graduó de maestro por una de las universidades durante la Guerra de Sucesión de España, había escrito
menores en su relijion fue predicador general, Abad una defensa del derecho de Felipe V a tomar posesión
del referido conbento de Avila, difinidor, general de los reinos de España (Alcedo, 1786, p.625). A pesar
Reformador de toda la congregazion de España, y de ser nombrado para el trono de Comayagua, este
Abad del conbento de Retuerta. (Archivo General clérigo fue cambiado de jurisdicción en 1702, dotán-
de Indias, 1724, p.1). dosele del obispado de Antequera del valle de Oaxaca.
Los demás obispos de Felipe V siguen esta misma
Como se aprecia, el padre Pérez Carpintero había línea de religiosos en extremo competentes. Antonio
sido un ávido educador y reformador de las órdenes López Guadalupe (el objeto central de este artículo)
religiosas en España, por lo que, trasladar tal ilustre per- fue un profesor reconocido en México y un ministro
sona desde Europa a América señalizaba una intención laudado en la corte papal, mientras que su sucesor fray
de traer cambios contundentes a la Iglesia americana. Francisco Molina fue abad en Madrid -la capital del Im-
El padre Pérez es recordado, sobre todo, por comple- perio- y definidor general en todo el reino de Castilla
tar la obra de la catedral de Comayagua, trabajo que (Alcedo, 1786, p.625). Nombrar a personas de tan alta
se encontraba paralizado hacía años y que se conclu- calidad para un territorio tan marginal como Honduras
yó con fondos recolectados por el obispado (Juarros, tenía la intención de mejorar la administración impe-
1818, p.184). rial, tanto desde un punto de vista de las ideas como
Al mismo tiempo que el padre Pérez Carpintero fue desde una perspectiva técnica. Si bien las reformas de
nombrado Obispo de Honduras se presentó un segun- los Borbones alcanzaron de lleno la América hispana
do candidato que, si bien no asumió la mitra, revela la hasta el reinado de Carlos III, fue con Felipe V y sus mi-
intención de nombrar intelectuales fieles al Rey en los nistros que se sentaron las bases organizacionales e
cargos indianos. Se trata de fray Ángel Maldonado, ca- institucionales para posibilitar la expansión de las ideas
tedrático de teología en la Universidad de Alcalá, quien ilustradas.

9
3. De hidalgo mexicano a príncipe de Roma (1679-1724) padre Antonio Guadalupe fue nombrado Comisario
Especial de una misión que tenía como objetivo en-
Antonio López Portillo y Carrera nació en Guada- viar sacerdotes franciscanos al Colegio de Propagan-
lajara, jurisdicción de la Nueva España, el 11 de mayo da Fide de Santa Cruz de Querétaro (Archivo General
de 1679 (Juarros, 1818, p.184). Pertenecía a una familia de Indias, 1715). Esta tarea fue cumplida con éxito,
vinculada con la nobleza, reclamaba herencia de los logrando el religioso asegurarse diecinueve frailes y
condes de Miravalle mediante su madre, Catarina Ca- dos legos para ocupar los puestos. Cuando se hizo
rrera del Valle Ladrón de Guevara (López, 1742), ade- la inspección de los frailes en la Casa de la Contra-
más, de ser descendiente de Alonso López uno de los tación el funcionario encargado aportó una pequeña
conquistadores de la Nueva Galicia (Santoscoy, 1903, descripción física del padre Guadalupe: “el referido P.e
p.191). Su vocación eclesiástica fue temprana, ingresó fr Antonio de Guadalupe comisario de esta mision buen
en los primeros años de su adolescencia al colegio de cuerpo, grueso pelo castaño crespo” (Archivo General
San Ildefonso de México en donde estudió gramática y de Indias, 1715, p.5).
filosofía (López, 1742). Ingresó al Convento de San Fran- En 1717, el padre Antonio López viajó a Roma y
cisco de Guadalajara a los doce años, momento en que pasó por España con el propósito de votar en el Capítu-
decidió emprender la acción simbólica de abandonar lo General de la Orden de San Francisco que se llevaba
su hidalgo nombre, adoptando el nominativo de a cabo ese año. Por motivo de ese viaje, fue inspeccio-
Guadalupe, en honor a la aparición milagrosa de la nado por un funcionario de la Casa de la Contratación,
Virgen, sucedida en el cerro de Tepeyac en 1531 (López, brindándose una segunda descripción física del sacer-
1742). El 26 de abril de 1695, con dieciséis años, asumió dote, quien dijo que era: “de edad de 40 años, grueso,
las ordenes menores (Dávila, 1961, p.680), iniciando claro de pelo de buena estatura y mellado” (Archivo Ge-
oficialmente su carrera eclesiástica. neral de Indias, 1717, p.1). Después del cierre del Capí-
En el año de 1709 el padre Antonio López acom- tulo General en 1722, fue hecho Comisario General de
pañó al provincial José Pedraza en su entrada de Indias, teniendo a su cargo el despacho de religiosos
evangelización en las montañas del Nayarit, una zona hacia América, siendo promovido después al comisa-
indígena que se había rehusado a la conquista espa- riato de toda la Orden de San Francisco, alcanzando su
ñola (Ortega, 1754, p.50). Esta misión fue un fracaso, jurisdicción todos los continentes con presencia fran-
describiendo Miguel de Mota (1870) el suceso de la ciscana (Osores, 1908, p.44).
siguiente manera: La carrera eclesiástica del padre Antonio López
tomó un giro cuando fue nombrado proministro de la
Y entraron y veían en las cimas de los riscos, multi- Orden de San Francisco en la corte papal (Alcedo, 1786,
tud de indios; mas cuando llegaban á ellas, los ad- p.625), lo que le permitió acercarse al Sumo Pontífice.
vertían en las profundidades; bajaban, y volvían a En Roma, el padre López Guadalupe mandó a troque-
divisarlos en los cerros; seguíanlos, y al llegar, se ha- lar medallas de la Virgen de San Juan de los Lagos y
llaban burlados; de cuya suerte, engolfados como envió hacia México un ornamento completo para
los cazadores, llenaban los días sin el logro de sus adornar la imagen (Santoscoy, 1903, p.191). Durante su
deseos, hasta que se hallaron de la otra parte de las estadía en Italia fue nombrado Prelado Doméstico del
sierras, sacando solo por señal del triunfo, el haber Papa Benedicto XIII (López, 1742) en 1724, posición de
campeado en el campo del enemigo, sin que ese alta responsabilidad, pero también que demostraba la
les hiciera rostro. (De Mota, 1856, p.186). extrema confianza que el Patriarca del Oeste tenía en
el padre López. El mismo padre Antonio López conti-
En su provincia sirvió como lector de teología has- nuaría evocando su posición en la corte romana en sus
ta jubilarse en el colegio de San Juan Bautista (Dávila, documentos oficiales, refiriéndose a sí mismo bajo el
1888), pasando después a ser proministro provincial título “asistente del sacro solio pontificio” (Archivo Gene-
de Jalisco (Archivo General de Indias, 1715). En 1715 el ral de Indias, 1738, p.21).

10
4. Sucesor de los apóstoles y su largo viaje hacia Honduras
1725-1729

En 1724 murió Juan Pérez Carpintero, Obispo de


Honduras que había servido en el cargo desde el año
de 1701. Siguiendo el proceso establecido por el Real
Patronato se presentó la lista de candidatos a Bene-
dicto XIII, en concurso secreto, para que este decidiera
quién se encargaría de esta posición (Torribia, 1756,
p.14). Mediante bula expedida el 19 de noviembre de
1725 (Archivo General de Indias, 1725), el Vicario de
Cristo informó al Rey Felipe V que Antonio López Gua-
dalupe, hasta entonces prelado domestico de Roma se
convertiría en el siguiente sucesor de los apóstoles en
ocupar la cátedra de Comayagua.
El padre López de Guadalupe no se movilizó de
inmediato hacia Honduras, tardó dos años en sus pre-
parativos de viaje. En abril de 1728 el sacerdote se em-
barcó desde Cádiz hacia Nueva España llevando consi- Iglesia de San Francisco y Convento de San Diego en Tegucigalpa,
en el siglo XVII y XVIII dicho convento fue enriquecido por las cons-
go los siguientes cinco criados: Manuel García Palacio tantes dádivas de los vecinos, consistentes en imágenes, dinero
de 30 años; Domingo Antonio Rodríguez Camaño de y objetos de plata, algunos aún pueden apreciarse en su interior.
20 años; Francisco Rodríguez de 18 años; Felipe Man- Foto: Rubén Darío Paz
rique Bravo de 19 años y; Manuel González de 17 años
(Archivo General de Indias, 1728, p.5). Sería hasta sep- gio para su reinauguración, el 7 de diciembre de ese
tiembre de 1728 que el padre de Guadalupe llegaría mismo año (Gazeta de México, 1729, pp.109-110).
a América y se detendría el 26 de ese mes en la corte El 8 de mayo de 1729 el Obispo de Honduras llegó
mexicana para realizar algunas diligencias (Gazeta de a Santiago de los Caballeros y se hospedó en el Con-
México, 1728, p.76). vento de San Francisco de esa ciudad (Gazeta de Mé-
En México el padre Guadalupe visitó el Convento xico, 1729b, p.175). Allí fue recibido por el Obispo de
de San Francisco, celebró misa y participó en el coro Guatemala, Juan Gómez de Parada, siendo informado
(Gazeta de México, 1728b, p.81). El 27 y 28 de octubre el por él de las particularidades de su empleo. Finalmen-
Obispo de Honduras presidió la ordenación de ciento te, el 24 de mayo partió con destino a la ciudad de
ochenta y tres nuevos miembros a la orden del Seráfico Gracias a Dios en Honduras, cuatro años después de su
San Francisco (Gazeta de México, 1728b, p.84). En no- nombramiento.
viembre participó en la fiesta celebrada por la Provincia
de la Compañía de Jesús en honor a la canonización de
Luis Gonzaga y Estanislao Kostka, dos jóvenes jesuitas 5. Gira inicial por su obispado (1729-1731): reedificando el Con-
que murieron en el contexto de las pestes europeas de vento de los franciscanos
finales del siglo XVI. Las festividades se condujeron en-
tre el 12 y 28 de noviembre, la misa fue cantada por el Es posible reconstruir los primeros meses del obis-
Obispo de Honduras el 13 de ese mes, mientras que la pado de Fray Antonio López a partir de varias fuentes
predica de ese día fue dada por el doctor Tomas Mon- de la época. Como antes se había mencionado, el pri-
taño (Gazeta de México, 1728c, p.92). Después de este mer poblado visitado por el Obispo en Honduras fue la
acto, Antonio López Guadalupe viajó hacia la ciudad ciudad de Gracias a Dios en donde entró en contacto
de Celaya, en donde bendijo el Real y Pontificio Cole- con el cura local, Antonio Ortega de la Cueva (Archivo

11
General de Indias, 1730). De allí pasó a Comayagua en ción debido a su pobreza, utilizándose manteca en vez
donde se encontró con el arcedianato de la catedral va- de aceite para iluminar al Santísimo Sacramento y ceras
cuo, por lo que preparó tres relaciones de méritos que negras fabricadas localmente en vez de velas de Casti-
envió a sus superiores, en congruencia con el patrona- lla como era la costumbre (Oyuela, 1994, p.61). Siendo
to real para que estos eligieran la persona que ocuparía el mismo López Guadalupe un miembro sobresaliente
el cargo. Como su primera opción propuso a Antonio de la Orden del Seráfico San Francisco, este buscó re-
Ortega de la Cueva, en segundo lugar, presentó al cura mediar la situación, erigiendo un edificio que resistiese
de Ajuterique Pedro Doblado (Archivo General de In- los embates del tiempo.
dias 1730b) y, en tercera posición al maestro de Gramá- Según testimonios de la época, la reconstrucción
tica Pedro de Gaitán (Archivo General de Indias, 1730c). del convento de los franciscanos se hizo a expensas
El problema de la vacuidad del arcedianato no era del mismo Obispo (Gazeta de México, 1731, p.325),
uno aislado, sino que era la norma para una provincia des- probablemente desviando las rentas que debían ser-
provista de sacerdotes que cubriesen las plazas básicas. vir para su propia manutención. Por orden de López
Esto quedó evidenciado con una solicitud hecha por el Guadalupe se reedificó la fachada del edificio, dotán-
Obispo López de Guadalupe a inicios de 1730, en la cual dole su frente actual, ampliando, además, su espacio
pidió a los jesuitas fundasen un colegio en Honduras: físico para que sirviese de noviciado para los nuevos
hermanos religiosos (Zelaya, 1984, p.3). Adicionalmen-
El illustrissimo y Reverendissimo Señor Don Fr. An- te se dictaminó que en la plaza frente al convento ha-
tonio Lopez de Guadalupe, con el anhelo, assi de bría una cruz del perdón, que la iglesia constaría de tres
lograr en su Capital una Religion tan santa, docta, cuerpos, con un cementerio interno y externo y, varias
y erudita, que con su exemplo, y Apostolico, in- otras disposiciones sobre entierros y bautismos (Oyue-
cansable ministerio, reduzga a la Fee, a las incultas, la, 1994, p.61). Estas obras se reportan como concluidas
barbaras Naciones de aquellos remotos territorios, en 1735 (Gazeta de México, 1735, p.689).
como para conseguir el adelantamiento en las le- Según Leticia de Oyuela (1995, p.33) en este viaje
tras de la juventud de su Diecesis, haze instancia a el Obispo Guadalupe dotó de dos pinturas a la comu-
el Reverendissimo Padre Provincial de la Compañía nidad católica de Tegucigalpa: una copia de un cuadro
de JESVS, para que se haga Fundación de Colegio de Cristo realizado originalmente por Juan Ramírez en
en Comayagua : mas no aviendo aun todavia sufi- 1673 y un lienzo dedicado a San Ignacio de Loyola. A
ciente congrua, assi para lo material, como para lo estas obras pictóricas se suma la conclusión de los reta-
formal de ella se discurre no tendra efecto tan bre- blos de la iglesia de San Miguel de Tegucigalpa en 1732
ve, como lo pide el desseo. (La Gazeta de México, (Martínez, 1997), para concretar la obra de aumento
1730, p.222). del ornato de los templos del Real de Minas.

La fundación de tal colegio nunca se efectuaría,


quizá por la falta de fondos para movilizar a los jesuitas 6. Comayagua, joya del obispado (1731-1742)
hacia Honduras o porque la función que buscaba su-
plir pronto sería ocupada por el Colegio Tridentino. En En mayo de 1731 se reporta al Obispo López Gua-
todo caso, esta misma preocupación por dotar al Obis- dalupe de vuelta en Comayagua (La Gazeta de Gueta-
pado de Honduras de sacerdotes preparados sería lo mala, 1731b), lugar en donde emprendería una de las
que conduciría a reparar y reformar el Convento de San campañas de construcción más agresivas de la Hon-
Francisco en Tegucigalpa, dejándolo de tal manera que duras colonial, comparándose solamente a las obras
pudiese acoger un número sustancial de religiosos. del Gobernador Rodrigo Ponce de León o al esfuerzo
La visita del Obispo a Tegucigalpa se realizó en del Alcalde Mayor Narciso Mallol en Tegucigalpa. Entre
1730 y se extendió hasta 1731. Para esas fechas el Con- estas construcciones destaca el edificio del Colegio Se-
vento de San Francisco estaba en una precaria condi- minario San Agustín, el cual había sido aprobado des-

12
de finales del siglo XVII, pero cuyas labores no habían la esperanza de atraer alumnos que llenasen las celdas
podido arrancar de lleno por falta de espacio físico. vacantes (La Gazeta de México, 1733, p.517). En cuanto
Sabiendo que las rentas no eran suficientes y cons- a las cátedras, se sabe que la de latinidad fue ocupada
ciente del provecho que el Colegio Seminario brindaría por Juan de Sobrado Santelices desde 1731 (Archivo
al Obispado, Antonio López se vio obligado a decretar General de Indias, 1738), quien sustituyó a Juan Joseph
varias medidas de contribución económica de parte Segismundo de Flores quien la había ocupado en el
de los religiosos de la provincia (La Gazeta de México, obispado de Juan Pérez Carpintero (Archivo General
1731b). A pesar de que apenas se iniciaba a recolec- de Indias, 1742). Además, se fundó una cátedra de fi-
tar los fondos para la construcción, el Obispo López no losofía, dotándola de salario de doscientos pesos (La
permitió que esto retrasara su obra educativa, dando Gazeta de México, 1737, p.967-968), y siendo ocupada
inicio al curso tradicional de artes que se dictaba en la por Joseph Simón de Zelaya (Martínez, 1968, p.28).
catedral. Se cuenta con una pequeña descripción de En ese mismo año de 1733 el Obispo López de
la sesión inaugural de ese año, la que vale la pena citar Guadalupe decidió fundar una enfermería en el Con-
para vislumbrar el ambiente educativo de la Comaya- vento de San Juan de Dios, la cual tenía doce camas
gua del siglo XVIII: para atender a los enfermos de la ciudad (La Gazeta de
México, 1733, p.517), aumentándose el número a vein-
Las cartas de Comayagua dicen: que abrió su Cur- te literas para 1737 (La Gazeta de México, 1737, p.967).
so de Artes, con crecido numero de Estudiantes, el La esperanza del Obispo era que esta obra atrajese los
Br. Santelizes, en el Colegio del Tridentino; y que suficientes religiosos para formar una hermandad, la
el Illmo. Sr. Obispo (que no omite diligencia, que cual llevaría por título la “Caridad”. Al parecer, esta en-
conduzga a su adelantamiento) assistió à la prime- fermería venía a complementar la obra del Hospital
ra leccion, y escribió el Rotulo. Tambien participan, San Juan de Dios, que operaba en la ciudad desde 1651
que su Illma. ha nombrado Maestro de Ceremonias, (Bourdeth, 1996) y que se quemó en 1826 (Joya, 2011).
y tres Capellanes para el Coro de su Iglesia y que El proyecto de la enfermería fue un éxito, cobrando tal
se halla en animo de fundar otro Colegio en esta importancia que para 1737, el Sucesor de los Após-
Capital, y para su más prompta construcción lo ha toles nombro al Dean de la Catedral como Hermano
encomendado a el cuydado del Lic. Cervantes, su Mayor de la Congregación de la Caridad que lo dirigía
provisor. (La Gazeta de México, 1731c, p.356). (La Gazeta de México, 1737, p.968). La evocación a la
“Caridad” parece tener cierta relación con la Iglesia de
Ahora bien, antes de que se inaugurase el nuevo la Caridad, que se concluyó en el perÍodo del Obispo
edificio, el Obispo López de Guadalupe redactó las López de Guadalupe, después de casi un siglo de cons-
constituciones del Colegio Seminario de San Agustín, trucción, sin embargo, no hay suficientes evidencias
documento que regía cada uno de los aspectos de esa para hacer una conexión efectiva.
institución. El documento que contiene los capítulos El siguiente proyecto del Obispo López de Guada-
constitucionales fue rastreado y transcrito por el histo- lupe fue dotar a Comayagua de una Casa Capitular de
riador Mario Felipe Martínez (1968), quien lo encontró la Orden de San Francisco. Si bien puede parecer que
en el Archivo Nacional de Guatemala. Las constitucio- el Obispo favorecía a su propia hermandad religiosa,
nes cubren aspectos básicos de la vida institucional, lo cierto es que la Casa Capitular tenía un objetivo po-
como ser el nombramiento del rector y la presencia del lítico: su existencia permitiría que los franciscanos en
archivo, además de reglas sobre el comportamiento y Honduras pudiesen tomar decisiones sin movilizarse
actuar de los colegiales. a la casa capitular más cercana, que para entonces se
El nuevo edificio del Colegio Seminario fue inaugu- encontraba en Guatemala. Al parecer, la Casa Capitular
rado en 1733 (La Gazeta de México, 1733, p.517), aun- era parte de un complejo mayor, que incluía también
que se terminaría de construir hasta 1735 (Joya, 2011). una casa para mujeres “recogidas”, como lo indica la si-
En ese primer año contó con catorce colegiales y con guiente descripción de la época:

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Ha hecho sin embargo de esto una Casa Capitular aumento del coro litúrgico y no hacia la creación de
que tiene sesenta y seis baras con vivienta alta, y una nueva institución de formación musical. Ya des-
baxa para Sacristan, y todas oficinas necessarias, de 1731, el Obispo López había nombrado capellanes
fuera de la Sala Capitular muy curiosa con su co- adicionales para el coro de la Catedral (La Gazeta de
rredor que dirige á la Sacristia, con otra Casa para México, 1731c, p.356). El experimento tuvo que haber
Recogidas enclaustradas, y sus rexas de fierro que sido exitoso, pues en 1737 se presenta un coro amplia-
salen a la calle, y coge el sitio más de ocehta baras. mente aumentado: “regularmente están en el Coro los
(La Gazeta de México, 1737, p.967). dias ordinarios á Maytines, y Visperas catorze, y algunas
vezes hasta veinte y quatro Clerigos, y más cuando ocurre
Según Olga Joya (2011), la casa de mujeres reco- tiempo de Ordenes” (La Gazeta de México, 1737, p.968).
gidas estaba bajo la dirección de María Josefa Estrada Muy probablemente, este coro se había formado con
Ugalde y pertenecía a la hermandad de las beatas de los mismos clérigos que servían en Comayagua, no ha-
Nuestra Señora del Carmen. Era esta una institución de biendo indicios de nuevos reclutamientos ni la forma-
reeducación de mujeres abandonadas o enviudadas, ción de una entidad coral separada.
esperándose que estas adoptasen una vida monásti- Si bien la obra musical del Obispo López de Gua-
ca en busca de la espiritualidad. Las hermanas de esta dalupe fue limitada, sobre todo, porque solamente en
casa recibieron sus hábitos por primera vez el 15 de Comayagua podía contar con la cantidad de clérigos
julio de 1736, encabezada la ceremonia por el mismo necesarios, su trabajo en el embellecimiento de las
Obispo Guadalupe (Joya, 2011). iglesias alcanzó todos los rincones de su jurisdicción. En
Con estas construcciones el Obispo López de Comayagua trasladó el reloj que Felipe III había dona-
Guadalupe se aseguró que la cabecera de su obispa- do, pasándolo del Convento de la Merced a la Catedral
do contase con la infraestructura necesaria para su (Joya, 2011, p.98); aportó un alto sitial de plata labrado
progreso. El Colegio Seminario y la nueva cátedra de para el altar mayor de la Catedral, el cual conserva un
filosofía proveyeron un semillero óptimo para que las grabado de su escudo (Joya, 2011, p.99); colocó una
ideas de la ilustración florecieron a finales del siglo XVIII piedra de cantería para servir de escalinata de ascenso
en Honduras, conduciendo al sentimiento emancipa- al templo mayor (La Gazeta de México, 1737, p.967) e
dor que desembocó en la Independencia de 1821. introdujo el culto a la Virgen de Guadalupe mediante
un lienzo conservado hasta la fecha en Comayagua
(Reina, 1976, p.12). En una iglesia no especificada, aun-
7. Música, ornato y otros aportes que muy probablemente se trate de una capilla de la
misma catedral, el Obispo colaboró con los feligreses
Según Luis Mariñas Otero (2008), la administración para colocar los mejores adornos que había en su ju-
del Obispo López Guadalupe jugó un papel fundamen- risdicción:
tal en la introducción de las formas musicales italianas
a Honduras. Las fuentes de la época indican que el Su- Está por colocarse en su nueva, y muy adornada Ca-
cesor de los Apóstoles “sale cantando à Coros el Rosario, pilla [tan grande, que con licencia del Vice-Patrón
anhelando à que se propague esta tan piadosa devocion” ha de servir de nueva Parrochia] Nuestra Señora de
(La Gazeta de México, 1733, p.525). Tal despliegue de la Expectación, en una Imagen muy Milagrosa [que
devoción pública revela a un prelado consciente del según tradición] vino de España; no solo se hizo de
poder seductivo que la predica cantada tenía sobre nuevo esto sino también un buen Retablo, en que
sus feligreses, pero no es indicativo de ninguna política se puso su Nicho, y Trono con crystales Venecianos
musical oficial. de más de bara de largo; se le ha hecho una Lampa-
Más que una revolución musical, lo que el Obispo ra de setenta marcos, dos Cyriales, seis Blandones, y
López de Guadalupe hizo fue un reforzamiento de una una Cruz. Todo debido a la solicitud del dicho Ilmo
institución ya existente. La evidencia apunta hacia un Señor Obispo, y á expensas de los devotos; y es lo

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único que avrá que ver desde Goathemala, hasta en la cual se levantaba una pira funeraria y se prendía
Panamá. (La Gazeta de México, 1737, p.968). fuego al cadáver del homenajeado. Se cuenta con una
descripción de esta pira funeraria, erigida en la capilla
Dotar de ornato a las iglesias no fue actividad ais- del colegio jesuita:
lada del Obispo Guadalupe, habiendo evidencia para
afirmar que se trataba de una política en toda su juris- Mas como nosotros eramos los más obligados, fui-
dicción. Esto se demuestra con el nombramiento de mos en esta competencia los mas felices: pues tuvi-
Juan Joseph Segismundo de Flores como Vicario Pro- mos la dicha de que fuera preferida nuestra Iglesia,
vincial de Gracias a Dios, procedió este a renovar toda para el efecto de hacerle las honras á nuestro Prin-
la platería de su iglesia parroquial y a dotarla de escul- cipe. A esta causa en medio del cruzero de la Capilla
turas para llenar los nichos que se encontraban vacíos mayor se erigió el túmulo, tan magnifico, que pudo
desde administraciones pasadas (Archivo General de causar embidia al Colóso de Rhodas, y á las sober-
Indias, 1742). Según Mario Felipe Martínez (1982), los vias Pyramides de Egypto. Catorce varas en alto se
retablos al estilo barroco de la Iglesia de San Miguel en levantaban del suelo, y á su proporción eran ocho
Tegucigalpa, asimismo, también fueron concluidos por las que tenia cada rostro, de las quatro que circun-
orden del Obispo Guadalupe. La donación de una pin- valaban su circunferencia. (López, 1742, p.3).
tura de la Virgen en 1738 a la Ermita de los Dolores del
Manchén, ubicada en Santiago de los Caballeros, cuya Además de la pira funeraria se escribieron dos li-
fama de belleza condujo a que después de la ruina de bros de elegías poéticas en honor al fallecido Sucesor
la ciudad por el terremoto de 1773, se trasladara a la de los Apóstoles. El primer libro lleva por título “El Argos
iglesia de San Sebastián en Nueva Guatemala (Casta- de su iglesia”, fue compuesto por Nicolás López Prieto
ñeda, 1907, p.134). en 1742, sobrino del fallecido Obispo (Sánchez, 2015,
Finalmente, se debe mencionar la construcción de p.192), y consta de un homenaje a su patrón, el Carde-
nuevas iglesias en localidades lejanas. Según una nota nal Gaspar de Molina y Oviedo; una breve descripción
de 1733 el Obispo Guadalupe construyó cuatro iglesias de las ceremonias simbólicas celebradas en honor a An-
en parajes en donde no las había, para que estas minis- tonio López de Guadalupe; varios poemas de lamenta-
trasen a las poblaciones (La Gazeta de México, 1733b, ción y laudo y; un pequeño sermón que otorga varios
p.525). No se hace mención del lugar ni el nombre de detalles biográficos del homenajeado. El segundo libro
las iglesias, siendo posible que estas se tratasen de es una compilación de poemas de lamentación y lau-
construcciones transitorias hechas de madera y teja. Lo do que lleva por título “El llanto de las virtudes”, que fue
que sí se sabe con certeza es que todas las iglesias sufra- escrito por Juan García de Alva en abril de 1742, encon-
gáneas a las de Gracias a Dios fueron renovadas en este trándose su único ejemplar existente en la Biblioteca
periodo (Archivo General de Indias, 1742), bajo la direc- de la Universidad de Indiana. Ambos textos son abor-
ción del Vicario nombrado por el Obispo Guadalupe. dados en la tesis de doctorado de Alexander Sánchez
(2015), sobre las fiestas religiosas centroamericanas,
por lo que se consideran aún de cierto valor histórico.
8. De su muerte y su vida posterior Además de los libros, el fray Francisco de Torres publi-
có un sermón que nombró “Mystica flor, cuya fragancia
El 6 de enero de 1742 el Obispo Antonio López de fortificó la religión e ilustró la iglesia”, en el cual compara
Guadalupe expiró en Comayagua (El Mercurio de Mé- el impacto del apostolado del padre Guadalupe con la
xico, 1742, p.1199), su muerte fue recibida con pena en fragancia que dejan las flores en el ambiente (Olivera y
las provincias novohispanas, celebrándose una serie de Meza, 2006, p.66).
tributos póstumos. El Colegio de la Compañía de Jesús Estos honores inmediatos a su muerte demuestran
decidió ejecutar una ceremonia simbólica, modelada el reconocimiento a la labor del Obispo López de Gua-
en las prácticas funerarias de la antigüedad clásica, dalupe, no obstante, hay evidencia para afirmar que se

15
esperaba más del prelado después de su muerte. En despacho de misiones religiosas hacia América como
1809, 66 años desde el fallecimiento del Obispo, Do- por su colaboración en el Sacro Solio de Roma.
mingo Juarros publicó su “Compendio de la Historia de Su trabajo en Honduras, como Sucesor de los
Guatemala”, en donde dedicó un largo pasaje a dar un Apóstoles, es uno que sigue dando frutos hasta la fe-
resumen de la vida y obra de Antonio López de Guada- cha y puede considerarse la joya que remata la coro-
lupe. Al final del párrafo, Juarros añade el siguiente de- na de su carrera. El edificio del Colegio Seminario que
talle: “murió tan santamente como había vivido, el año de construyó sirvió no solamente para educar sacerdotes,
1742: y su cuerpo se mantiene incorrupto hasta el presen- sino, también, para introducir las ideas de la ilustración
te” (Juarros, 1818, p.184). Es esto extremadamente re- a Honduras y para educar a las primeras generaciones
velador pues demuestra que los custodios del cadáver post-independentistas de Comayagua.
del padre Guadalupe lo habían exhumado en al menos Su reconstrucción del Convento de San Francisco
una ocasión para verificar su incorruptibilidad y esto se en Tegucigalpa albergaría posteriormente la Universi-
hacía solamente con una intención posible: confirmar dad Central y, después un cuartel militar, siendo hoy en
que el fallecido era un santo. día un museo. La casa de recolección de mujeres que
Este pequeño detalle de la obra de Juarros de- erigió fue una institución única en la Honduras de la
muestra que para los cristianos centroamericanos to- colonia y que no sería replicada hasta el siglo XX. Estos
davía existía la esperanza de elevar al Obispo López son solamente algunos aportes en una larga lista del
de Guadalupe a la mayor gloria posible. No existe indi- legado arquitectónico que el Obispo López Guadalupe
cio de que se haya iniciado una causa de santidad en dejó a Honduras.
Roma a favor del Padre López, sin embargo, esto puede Que haya testimonio de la incorruptibilidad del
explicarse mejor por el ambiente político de los años cuerpo del Padre López de Guadalupe quiere decir
finales del Imperio Español que por su carencia de mé- que por algunos años se le consideró para elevarlo a
ritos. Solamente unas décadas después de la muerte la santidad. Si bien esto no sucedió, los motivos fue-
del Obispo, los Borbones expulsaron a los jesuitas de ron más políticos que teológicos. Un santo en la Iglesia
América, posteriormente, los movimientos indepen- Católica es alguien que, por haber vivido inmaculada-
dentistas se alinearon con varias posturas anti-clerica- mente, se considera con certeza ascendido al paraíso.
les. Al pasar los años, el Padre Antonio López fue ol- En el caso de Antonio López Guadalupe, la mejor res-
vidado por la población en general, en parte por una puesta que se puede dar sobre su santidad es la misma
enseñanza de la historia que obvia los grandes aportes que dio Jesús a los hijos de Zebedeo, cuando estos le
de las figuras coloniales a favor de las actividades de los solicitaron estar a su lado en el momento de su gloria:
políticos republicanos. “del vaso que yo bebo, beberéis, y con el bautismo con que
yo soy bautizado, seréis bautizados; pero el sentaros a mi
derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos
9. Conclusiones para quienes está preparado” (Reina Valera, 1960, Marcos
10:39-40).
Antonio López Guadalupe es un ejemplo egregio
de lo que significaba ser un ministro de la iglesia univer-
sal y de un criollo nacido bajo la bandera del Imperio Bibliografía
Español. A pesar de su noble ascendencia, eligió una
vida de pobreza y servicio bajo los franciscanos, dedi- Archivo General de Indias. (1742). Méritos: Juan Joseph de Segis-
cándose a la enseñanza y la predica en su juventud. mundo Flores, INDIFERENTE,230, N.14. Sevilla: Ministerio de
Sus talentos le llevaron hasta la corte de los dos Cultura, Arte y Deportes
hombres que controlaban los destinos de la América Archivo General de Indias. (1738). Méritos: Juan de Sobrado San-
hispana: Felipe V y Benedicto XIII. En ambos casos, el telices, INDIFERENTE,225, N.34. Sevilla: Ministerio de Cultura,
Padre López salió laudado, tanto por su trabajo en el Arte y Deportes

16
Uno de los escritos del obispo Antonio López Guadalupe al colegio
de Santa Cruz de Queretaro, Indias Occidentales.

17
Archivo General de Indias. (1730). Méritos: Antonio Ortega de la La Gazeta de México. (1733b). Honduras. Gazeta de México.
Cueva, INDIFERENTE,221, N.14. Sevilla: Ministerio de Cultura, Mayo, 1(66), p.525
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1(65), pp.516-517 Historia.

18
Valle y la independencia:
un breve recuento historiográfico
Rolando Sierra Fonseca*

Introducción En las biografías y escritos sobre Valle se hallan opi-


niones diferentes sobre su persona y pensamiento. Sin
En el contexto del Bicentenario de la Independencia embargo, desde su tiempo hasta el presente continúa
de Centroamérica del imperio español en 1821, resulta respetándosele como un gran pensador. Es así como en
pertinente acercarse a la historiografía sobre este proceso 1827 el viajero holandés Jacobo Haefkens resumía la vida
y a la vida de sus principales personajes, como José Ce- de Valle de la siguiente manera:
cilio del Valle (1777-1834), para hacer relecturas, balances
y revisar la forma y el modo como han sido tratados en «El señor del Valle, descendiente de padres adine-
perspectiva de nuevas búsquedas de estudio y de apro- rados de Honduras, es sin lugar a contradicción el
ximación. primer erudito del país. Sus vastos conocimientos
La participación de Valle en la historia de la indepen- literarios, respaldados por una memoria prodigiosa,
dencia de Centroamérica ha generado desde el siglo XIX se suelen ver acompañados de un juicio acertado.
el interés de escritores de distinto género, los cuales no Se le reprocha al conceder demasiada importancia a
resolvieron la dualidad interpretativa sobre el personaje, asuntos de interés secundario, el de agotar siempre
sobre su participación y posición frente a la independen- su tema y perder tiempo valioso, arguyendo circuns-
cia. Por ello, quizá se encuentra una importante y desa- tanciadamente cosas que nadie duda. Por otra parte,
rrollada bibliografía sobre su figura y pensamiento en afirman que es de trato difícil, de espíritu mandón,
la que se estudian diversas facetas de su vida política y que se rebela contra los que opinan otra cosa que él
distintos acercamientos a su pensamiento y escritos en y de un amor propio incapaz de subordinarlo al pa-
relación con el proceso de independencia. triotismo; en suma, que se distingue más bien por sus
Es también interesante, que dentro de esta historio- buenas teorías que por sus aptitudes para llevarlas a
grafía se encuentran estudiosos de su obra de distintos la práctica. Sin embargo, indudablemente es de una
países del mundo. De hecho, hasta ahora, se considera moralidad y honradez tal, como rara vez se dan en
que su mejor biografía es la escrita por el norteamerica- esta parte del mundo. Su carrera, que le ha reportado
no Luis Bumgartner. José del Valle of Central América. Duke una módica fortuna, ha sido honrosa bajo todo punto
University Fres. Durham, North Caroline, E.U. A. 1963, el de vista. Habiendo concluido sus estudios en la uni-
cual fue traducido por Octavio Sánchez y publicado por versidad y después de haber ejercido algún tiempo
la Editorial Universitaria, bajo el título José Cecilio del Va- la profesión de abogado desempeñó sucesivamente
lle (1998), y en la actualidad se encuentra el historiador y un número de cargos. Bajo el régimen del capitán ge-
economista argentino Alejandro Gómez que ha publica- neral Bustamante fue auditor de guerra y por decirlo
do tres libros sobre Valle. así, primer ministro de aquel alto funcionario, circuns-

*Historiador, docente universitario, escritor. Licenciado en Historia por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Magíster en Sociología por la Uni-
versidad Academia Humanismo Cristiano de Chile y Magíster en Ciencias Sociales y del Desarrollo ILADES, Universidad Gregoriana en Roma. Actualmente
es director de FLACSO-Honduras e impulsor de novedosos proyectos académicos. Correo: rolando.sierra@unah. edu.hn

19
tancia que puede ser considerada como causa del 1. De la biografía de Rosa a la biografía de Bumgartner
alejamiento existente entre él y las llamadas familias
nobles, y su actuación en apoyar a dicho estricto go- Es con la Reforma Liberal de Marco Aurelio Soto y Ra-
bernante, tampoco le sirve de recomendación entre món Rosa, a partir de 1876, que se inicia el desarrollo de
los ultraliberales. Por otro lado, es el redactor del acta la historiografía hondureña y el estudio de los personajes
de la independencia, proclamada el 15 de septiembre del período independiente. Ellos vieron la necesidad de
de 1821 y después electo delegado al Congreso de volver a los inicios de la vida republicana y los repetidos
México, resaltó como celoso adalid de los derechos alegatos por la emancipación. En Ramón Rosa la Inde-
de su patria» (Haefkens, J. 1969, 153). pendencia es el hecho histórico más importante en la
historia de Honduras y de Centroamérica. (Sierra Fonseca,
Por ello no es casualidad que exista una amplia bi- R, 2005, 114).
bliografía sobre su figura e idea, ya que Valle guarda una Dentro del proyecto liberal de construcción del Esta-
centralidad en el pensamiento y proyecto político de la do-nación, Rosa recurrió a una teoría capaz de ofrecer luces
independencia en la región, que en este contexto del sobre la historia caracterizada por las cruentas luchas que
bicentenario es importante analizar. Así, el propósito de prosiguieron al proyecto federal en Centroamérica desde
este trabajo es el de hacer una breve aproximación a la 1842 a 1876. En este sentido la teoría de la historia positi-
historiografía y bibliografía que se ha desarrollado en vista le permitió la búsqueda de legitimación de la Repú-
entorno a este personaje centroamericano. Centrándose blica independiente y la aproximación a una “nueva era”.
principalmente a la historiografía que alude a su posición Este influjo ideológico, como la búsqueda de legi-
en torno a la independencia, su pensamiento político y timación de la Independencia y la formación de un Es-
su idea sobre la anfictionía americana. tado-nación, pone de manifiesto que para los reforma-
En este recuento historiográfico sobre Valle se pue- dores liberales la utilidad de la historia es alimentar una
den distinguir, al menos, cuatro momentos: el primero, a historia de “bronce”, utilizando la conceptualización del
partir de la Reforma Liberal en Honduras con Marco Au- historiador mexicano Luis González. Historia que se de-
relio Soto y Ramón Rosa, quienes publican la primera bio- fine como pragmática por excelencia, que se ocupa de
grafía de Valle y que llega hasta la biografía escrita por el hombres de estatura extraordinaria (gobernantes, santos,
norteamericano Bumgartner. Un segundo surge durante sabios y caudillos): presenta los medios desligados de sus
la década de los sesenta del siglo XX, cuando el escritor causas, como simples momentos dignos de imitación.
salvadoreño Ramón López Jiménez publicó el polémico Al ser esta la historia preferida por los gobiernos es
libro José Cecilio del Valle, Fouché de Centro América: ensayo una forma de emplear la historia que continúa hasta el
político-histórico, (1968) con el que se inicia la publicación presente. Así se comenzó a construirse la idea de héroes
de una serie de libros y artículos en respuesta y crítica. de la Independencia hondureña y emergieron con todo
Varios de ellos bajo un enfoque apologista y volviendo su significado los nombres y las figuras de José Cecilio del
a una historia épica y de bronce. Un tercer momento en Valle, Francisco Morazán, Dionisio de Herrera, José Trini-
este desarrollo historiográfico, surge con la conmemora- dad Reyes, como baluartes del proceso de construcción
ción del bicentenario del nacimiento de Valle en 1977, se del Estado y la Nación hondureña. Por lo tanto, Ramón
impulsaron concursos y premios de investigación sobre Rosa inicia a escribir las primeras biografías de cada uno
su figura, tanto por organismos nacionales, centroame- de estos personajes, publicando así en 1882 el libro Bio-
ricanos y americanos, en los cuales se produjeron y pu- grafía de José Cecilio del Valle, siendo este su primer acer-
blicaron libros bajo una perspectiva más equilibrada y camiento a su trayectoria de vida y pensamiento.
adentrándose en sus escritos y pensamiento, que superó En este libro, Rosa, en 8 capítulos traza cronológica-
en gran medida la etapa anterior. Un cuarto momento mente los diversos momentos de la vida de Valle desde
surge desde inicios del siglo XXI, en la cual aparecen nue- su nacimiento y primeros años en la ciudad de Cholu-
vos estudiosos de la obra de Valle y nuevas dimensiones teca, el traslado de su familia a la ciudad Guatemala, los
estudiadas sobre su figura y pensamiento. estudios en el colegio de Belén y en la Universidad de

20
San Carlos, sus primeros trabajos y cargos: sobe la redac- situación de la publicación para entonces de las obras
ción de el Acta de Independencia de Centroamérica; su de Valle: “En 1875, el Congreso de Honduras acordó: que,
participación como diputado y Canciller del imperio de por cuenta del Estado, se imprimieran las Obras del gran
Mexicano; sus campañas políticas como candidato y su Valle, y que se colocara un retrato suyo en el Salón de Se-
participación política durante la de federación centroa- siones, y otro en el Paraninfo, ó sea en el Salón de Actos,
mericana y su finalmente, su muerte y legado. Para Rosa de la Universidad; pero este acuerdo no pudo cumplirse.
(1971, 115): “La vida de Valle significa trabajo, estudio, co- En 1882, el presidente Soto, que tenía piedad de la
nocimientos, ciencia, virtudes privadas, virtudes cívicas, Historia Centroamericana, y que rehabilitó a todos los
honradez, abnegación, patriotismo”. genios de la Patria Hondureña, mandó á levantar una
Es importante mencionar que Rosa en este libro dio estatua de Valle, y á escribir su Biografía, lo cual se llevó
una fecha equivocada del nacimiento de Valle, no logró á efecto. Mandó también publicar sus obras completas;
acceder a la fe de bautismo y calculó la fecha de su naci- pero esto tampoco pudo cumplirse. Centro América
miento en 1780. Fue hasta la década de los cincuenta del sabe hoy lo que ayer hizo Omar, y lo que hará mañana
siglo XX que el investigador Juan Valladares Rodríguez Abd—el— Azis; pero no sabe lo que ejecutó Morazán,
encontró la partida de nacimiento de Valle en el archivo ni lo que escribió Valle. Mañana va á ser aniversario de
parroquial de la Iglesia de Choluteca. En la que se confir- la muerte del Sabio, y tal vez nadie vaya á echar flores al
ma que nació en Jerex de la Choluteca, Honduras el 22 de pie de su estatua enhiesta. EI gran Valle está allá, arriba,
noviembre de 1777 (Valladares, J, 1957). Falleció en Corral con Bentham y con los otros Patriotas, en la región de
de Piedra, Guatemala, el 2 de marzo de 1834. los astros; y yo dejo aquí, junto a su busto, en presencia
Si bien en el siglo XIX con Rosa se iniciaron a publicar de Reyes, que es la lira, y de Rosa, que es la pluma, y de
los escritos de Valle, hasta ahora no han sido publicadas Contreras, que es la espada, las rosas más fermosas de la
sus obras totales. Rosa, comisionó para ello inicialmente Patria”. (Uclés, A, 1907, 422-423)
a Antonio R. Vallejo, quien publicó en 1892 el libro: Dis- Durante la tercera década del siglo XX los descen-
cursos y escritos políticos y científicos de José Cecilio del Va- dientes de Valle en Guatemala José del Valle y Jorge del
lle, en el que publicó 16 de sus escritos, partiendo con el Valle Matheu inician con la publicación de las obras. El
“Elogio fúnebre José Antonio de Liendo y Goicoechea”, “El tomo I. Documentos, manifiestos, discursos, críticas y estu-
Acta de independencia del antiguo reino de Guatemala dios/de José Cecilio del Valle, Guatemala, 1929, publicaron
proclamada el 15 de septiembre de 1821”, “Manifiesto a 35 de sus escritos de diversos estilos y temáticas. En el
la nación de Guatemala”, “Memoria sobre la educación”, Tomo II, publicado en 1930 se publicaron, principalmen-
“Discurso sobre la renta de tabaco leído en la asamblea te, sus escritos del periódico “El Amigo de la Patria” que
de Guatemala el día 11 de octubre de 1824”, “Plan de un comenzó a publicarse el 6 de octubre de 1820 y terminó
buen gobierno”, “Discurso leído en la apertura del Con- el 15 de abril de 1822. Fue impreso en Guatemala por D.
greso Federal”, entre otros. Manuel Arévalo. Estos tomos fueron la primera gran reco-
En 1906, el presidente Manuel Bonilla encargó a pilación publicada de los escritos de Valle y que sirvieron
Rómulo E. Durón continuar con la publicación de los de base a muchos de los estudios posteriores sobre la
escritos de Valle, pero al producirse al año siguiente un obra de Valle.
cambio de gobierno, la impresión del primer tomo se Por su parte, Rafael Heliodoro Valle, uno de los princi-
interrumpió, no concluyéndose hasta 7 años después pales estudiosos y compilador de la obra de Valle, publicó
cuando nuevamente Bonilla vuelve al poder. (Oquelí, en 1934: Bibliografía de don José Cecilio del Valle. Ediciones
1996ª, 1) Los materiales previstos a publicarse en otros de Mimero: México. Valle, también, en ese mismo año pu-
dos tomos pasaron a poder de Jorge Fidel Durón, quien blicó el artículo: “Don José del Valle, hombre de América”.
los guardó con el debido cuidado y fueron publicados en Repertorio Americano. Tomo XXVIII. Núm. 1 (6 de enero,
1996 por Ramón Oquelí. 1934). p. 2 y 7. Asimismo, en 1942, publicó. “Cartas de
Alberto Uclés en discurso pronunciado 1906 con Bentham a José del Valle”. Cuadernos Americanos. Primera
ocasión del aniversario de la muerte de Valle, planteo la época: Año 1. Vol. 4, 127-143.

21
Sin embargo, su trabajo principal fue el libro que su actividad científica; el vínculo con Morazán, para cerrar
publicó en primera edición en 1943 en México, titula- con los dos últimos capítulos sobre la doctrina paname-
do: Pensamiento vivo de José Cecilio del Valle, en el que le ricanista y la dedicación a este proyecto. Para Jorge Fidel
precede un estudio sobre la dimensión latinoamericana Durón, en el prólogo a este libro, Pérez Cadalso: “La visión
de su pensamiento. Analizó su biografía familiar y de fun- del hombre polifacético. Bien puede sentirse orgulloso el
cionario. Además, presentó sus facetas como hombre de autor, pues ha logrado presentar a José Cecilio del Valle a
estudio: la de jurista, periodista, político, estadista, ora- la luz de las realizaciones de los logros de su más avanza-
dor, americanista, indigenista, sociólogo y economista. do pensamiento y de las consecuencias de sus socios a
Resaltó su amistad y correspondencia con Bentham: su través de nuestra historia” (Durón, J, 1954, 4). Pérez Cadal-
pensamiento sobre la libertad de imprenta y esbozó su so también público el trabajo: Precursor indigenista José
ideario para el presente. Asimismo, compiló y organizó Cecilio del Valle (1980).
los escritos de Valle en torno a su pensamiento ameri- El primer estudio académico elaborado por un nor-
canista, social, político, económico y científico. Este libro teamericano sobre Valle es el de Franklin D. Parker. “José
fue publicado en segunda edición por EDUCA en 1972, Cecilio Del Valle: Scholar and Patriot”, The Hispanic Ameri-
con una presentación del historiador costarricense Carlos can Historical Review, Vol. 32, No. 4 (nov., 1952), pp. 516-539
Meléndez Chaverri. (24 pages), siendo el primer norteamericano en estudiar
Jorge Fidel Durón, hijo de Rómulo E. Durón, heredó a Valle, si bien, antes habían hecho referencias viajeras
de su padre parte de los escritos inéditos de Valle y fue norteamericanos que habían cruzado por Guatemala.
uno de los principales conocedores de sus escritos. Escri- En esta etapa se ubican, también, las aproximaciones
bió diverso artículos y prólogos de libros de José Cecilio a diversas facetas de Valle, como las de José Reina Valen-
del Valle, publicó: Lo actual y lo eterno en José Cecilio del zuela. José Cecilio del Valle y las ciencias naturales (1946),
Valle (1941). en el que destaca: “Tocó a don José Cecilio del Valle, al sa-
Por su parte, Marcos Carías Reyes publicó en 1947 bio ilustre el describir y divulgar nuestra riqueza natural;
un interesante libro titulado Hombres de pensamiento, tocó al inmortal redactor del Acta de Independencia de
reeditado por la Secretaría de Cultura, Artes y Deportes Centro América, la tarea noble y generosa de dar a cono-
en el 2006, en el que analiza el pensamiento de las fi- cer nuestra flora, nuestra fauna y nuestra gea prodigiosas
guras señeras del siglo XIX hondureño como son: José para asombro de los sabios de su tiempo y para provecho
del Valle, José Trinidad Reyes, Ramón Rosa y Juan Ramón de nuestra época”.
Molina. Para quien Valle fue una persona con la autono- Dentro de la publicación de los escritos y sobre el
mía económica necesaria para tener una autonomía de pensamiento de Valle, el año 1957 y en segunda edición
pensamiento. Por lo que: “Valle sobresale asumiendo po- el año 1962 el historiador Juan Valladares Rodríguez pu-
siciones claramente antinómicas, que apuntan rasgos de blicó el libro El pensamiento económico de José Cecilio del
volubilidad en la trayectoria ideológica y política de tan Valle, en cuyo prólogo sostiene que: “Para perpetuar dig-
eminente ciudadano”. (Carías Reyes, 2006,15). na y señaladamente la inauguración del moderno edifi-
Durante esta segunda etapa se ubica un libro que se cio en que se instalarán las oficinas del Banco Central de
volverá referente en los trabajos sobre Valle. El de Eliseo Honduras, su Directorio ha tomado el acuerdo de reunir
Pérez Cadalso: Valle, apóstol de América (1954) con una y editar los trabajos del sabio centroamericano José Ceci-
portada de un dibujo de Valle de Hermes Bertrand An- lio del Valle que más directamente se relacionan con las
duray. Este libro no tiene un carácter biográfico, sino que ciencias económicas. Valle fue el primero que en Centro
se centra en un análisis de sus escritos para desarrollar América se preocupó seriamente por el estudio y la apli-
un argumento sobre que la anfictionía americana fue su cación, principalmente a la ciencia del gobierno, de las
principal preocupación. Valle no pensó solo y desde Cen- ciencias económicas, y su pensamiento se mantiene vi-
troamérica, su visión fue continental. En ocho capítulos goroso a lo largo de más de un siglo”.
analiza, los escritos de Valle en El amigo de la Patria; el Acta Se compilan en este libro los escritos de Valle: El eco-
de la Independencia y la participación política en México; nomista; La estadística. Plataforma del enaltecimiento

22
social; Método para formar la estadística; Debemos inten- sity Fres. Durham, North Caroline, E.U. A. 1963, que fue
sificar la minería; Lo que enseña un cuadro estadístico; traducida por Octavio Sánchez y publicada por la Edito-
Comercio; Discurso presentado a la Junta Gubernativa; La rial Universitaria bajo el título José Cecilio del Valle (1998).
Sociedad Económica de Amantes de Guatemala; Lo que El autor nació el 26 de octubre de 1925 en Pennsylvania,
sugiere el Cuadro de Guatemala. -Minerales. -Vegetales. Estados Unidos, obtuvo su doctorado en historia en 1958
-Vegetales indígenas de América. -Vegetales aclimatados con esta tesis, que fue publicada como libro 1963. Pero
en América: La senda de nuestro progreso; Discurso so- el libro es una renovada versión de su tesis doctoral por-
bre la renta del tabaco; Informe del gobierno supremo que después de concluir su tesis logró un acercamiento
de Guatemala sobre los empréstitos que le han ofrecido; con la familia de Valle que le proveyó de nuevas fuentes y
Las matemáticas en sus relaciones con la prosperidad de documentos que estaban en poder de ellos. Por eso, este
los Estados; Memoria sobre el abasto de carne; Elogio de libro representa un cambio en los estudios sobre la vida y
Bentham y la su correspondencia oficial en materia eco- pensamiento de Valle.
nómica. Hasta entonces la historiografía sobre Valle se había
En 1958 el entonces rector de la UNAH Lizandro centrado en recopilar sus escritos y hacer análisis de los
Gálvez y José Reina Valenzuela publicaron una pequeña mismo. Las referencias biográficas se remitían a la obra de
obra titulada La voz actual de José Cecilio del Valle (1958), Ramón Rosa de 1882. No se había publicado otra obra de
en la que hicieron una relectura del pensamiento de Valle carácter biográfico. Con el libro de Bumgartner se viene
desde su presente bajo un enfoque económico. También a complementar y ampliar la biografía de Valle porque
hicieron una cronología de la vida de Valle y una antolo- se basa en una extensa investigación en los archivos de
gía mínima de sus escritos económicos. El pensamiento Guatemala, Honduras y especialmente en los de la familia
económico, fue estudiado, también, por Pedro Pineda de Valle, lo que le permitió ahondar en lo ya conocido
Madrid. José Cecilio del Valle y la economía política (1962). sobre la vida de Valle, como también llenar muchos de
El historiador guatemalteco Pedro Tobar Cruz publi- las vacíos e interrogantes que había sobre su vida y ac-
có el libro Valle El Hombre-El Político-El Sabio en 1961 por tuación política.
la Editorial del Ministerio de Educación Pública de Gua- El libro se compone de 13 capítulos, en el primero
temala “José de Pineda Ibarra”. Para Rodolfo Hernández hace una detallada genealogía de la familia Valle en el
Méndez hace un breve comentario sobre la obra antes que expone porque migraron de Choluteca a Guatemala
apuntada: “Este libro se escribió como consecuencia cuando Valle era un niño que, si bien fue por un tema
de la disposición gubernamental de omitir, de la ense- educativo, fue ante todo por conflictos familiares de he-
ñanza oficial, la participación de José del Valle en la in- rencia. También estudia con detalle su proceso educativo
dependencia nacional:” … se omita a José Cecilio del y formativo para comprender sus escritos y pensamiento.
Valle como prócer de dicha gesta, por estimar […] que Se detiene a analizar su papel como servidor real entre
era Valle conservador y enemigo de la independencia y 1808 -1815; como también dedica un capítulo a analizar
que únicamente ha de señalarse su figura como la de un especialmente el año 1820 que lo ve decisivo en la vida
sabio” (Prensa Libre, 11/09/1959). Esta antología del pen- de Valle con relación a su pensamiento y opciones po-
samiento de José Cecilio del Valle recoge lo fundamental líticas entorno a la independencia centroamericana. Un
de su obra, agrupada temáticamente en 9 capítulos: a) El capítulo clave, para ello, es, asimismo, sobre su nombra-
Estadista, b) El Educador, c) El Jurista, d) El Científico, e) El miento y gestión como alcalde de la ciudad de Guatema-
Americanista, f ) El Periodista, g) El Economista, h) El Legis- la. Con nueva documentación, en dos capítulos, da cuen-
lador, i) El Historiador, enumeración que demuestra por sí ta del proyecto independentista de Valle y contextualiza
misma la diversa y pujante inquietud de este destacado a la vez que imperiosa sobre el por qué redactado el
americano. Acta de Independencia con ese contenido. Otro capítulo
Pero, sin duda, la obra más significativa en esta etapa está orientado a analizar su posición sobre la anexión de
es la biografía de Valle escrita por el norteamericano Luis Centroamérica al México de Iturbide y su participación
Bumgartner José del Valle of Central América. Duke Univer- política en ese gobierno. Los tres últimos capítulos, están

23
dedicados a analizar su visón latinoamericanista, sus años este respecto a la independencia de Centroamérica. Así
finales y su valoración general como personaje: en otro apartado analiza el acta de independencia redac-
“Es la figura cumbre de la intelectualidad centroame- tada por Valle. Para luego en distintos apartados trabaja la
ricana. Su enorme capacidad para el estudio, la fuerza de posición de Valle respecto de la anexión centroamerica-
su espíritu y, fundamentalmente, su vocación hacia la in- na a México y contrapone los planteamientos de Pedro
vestigación, lo toman una figura inevitable en cualquier Molina y otros sectores respeto a Valle sobre la anexión
esfuerzo que se pretenda hacer para construir el futuro para al final hacer su valoración de Valle como político
de esta región. Así como sin Morazán la historia de Cen- y compararlo con la controversial figurar de Fouché en
troamérica no tiene sentido alguno, sin Valle no es posi- Francia. La estructura narrativa de este libro responde a
ble ordenar el futuro y, mucho menos construir el desa- una cronología y seguimiento de los escritos, discursos y
rrollo de los cinco países de la antigua Capitanía General leyes y decretos hechos por Valle.
de Guatemala”. (Bumgartner, L. 1998). Solo con el título este libro abrió una polémica. La
Durante este momento puede ubicarse también una respuesta al mismo no se hiso esperar, especialmente en
aproximación al pensamiento jurídico y constituciona- el contexto hondureño. Son varios artículos que se pu-
lista de Valle realizado por Ramón E. Cruz en la Revista blicaron en diarios y revistas nacionales en reacción a la
Extra, Año 1-octubre de 1965-N° 3, página 13: “…Se ha visión política de Valle expuesta por López Jiménez. En
pretendido, por los adversarios del Sabio José Cecilio Del esa línea, el primero en reaccionar fue Ramón Oquelí, es-
Valle culpar a éste, en cuanto al carácter no definitivo de cribió un artículo titulado “Valle era Valle” (1969), en el que
la proclamación de la Independencia y se le tacha por ubicó a Valle en contraposición al autor del libro, dentro
considerar que la célebre Acta adolece de obscuridad y de una perspectiva más equilibrada más allá de las visio-
ambigüedades que no debe contener un documento nes maniqueas o puramente ideológicas. Si bien Oquelí,
que proclama un acto de naturaleza”. Por su parte, Me- reconoció que Valle “fue un hombre que con frecuencia
dardo Mejía publicó un artículo en relación con la visión cambio de parecer, a medida se iban modificando las cir-
religiosa, titulado “José Cecilio del Valle y la Masonería”. cunstancias”, resaltó, también, que Valle: “…fue el primer
Revista Ariel, agosto de 1964, pp. 9-12. centroamericano de su tiempo, en cultura y madurez po-
lítica, difería en muchos aspectos de Fouché, de tal mane-
ra que solo caprichosamente podemos identificarlo con
2. De la crítica de López Jiménez a la reivindicación en su bi- el sagaz, pero no muy digno ministro francés”. (Oquelí,
centenario 1994a, 385).
En respuesta a López Jiménez, Oquelí argumentó
La segunda etapa de la historiografía sobre Valle se que lo propio de Valle a lo largo de su vida es que fue una
inicia con la publicación del libro del escritor salvadore- persona sin necesidades económicas y, por lo tanto, no
ño Ramón López Jiménez titulado José Cecilio del Valle, se vio nunca condicionado a tener una acción política ba-
Fouché de Centro América: ensayo político-histórico, (1968) sada en la traición o la conspiración, lo que eran muy pro-
en el que plantea: “Enjuiciaremos detalladamente su ac- pias de su momento. Por el contrario, Valle fue más bien
titud como anexionista, su aceptación a la diputación en víctima de ello al no reconocérsele sus triunfos electora-
el Congreso de México; su igual aceptación del cargo de les y ser víctima del primer fraude electoral de la región:
Ministro de Relaciones Exteriores del tristemente pasaje- “Valle, hombre que nunca sufrió privaciones económicas,
ro imperio de Iturbide y otros actos políticos de su vida, ni tuvo necesidades de mendigar favores, fue favorecido
muchos por cierto, que lo evidencian como el mayor por dos veces con el voto de sus conciudadanos, para
político que ha tenido Centro América, como el Fouché presidente de la Federación, no ejerciéndola porque se
centroamericano”. (López Jiménez, R, 1968, 16). lo impidieron, la primera vez el fraude, la segunda vez la
En este libro el autor parte de la biografía elaborada muerte”. (Oquelí, 1995b, 385).
por Rosa sobre Valle, luego analiza el papel de Valle como En ese sentido, estimó sin fundamento comparar-
alcalde de Guatemala como antecedente a la posición de lo con el personaje de Fouché. Porque Valle no fue un

24
demagogo político, ni un oportunista político y menos greso mexicano del Imperio de D. Agustín de Iturbide”.
un canalla: “Desacertado, disparatado es pretender equi- Para Durón no se trataba de hacer una apologética de
parar a Valle con Fouché: los enemigos de Valle fueron Valle, sino tener una perspectiva más equilibrada sobre su
los de un criollo ilustrado, que no quiso ser demagogo persona y quehacer político: “Tenemos que reconocer las
como muchos de sus contemporáneos, ni tampoco sus flaquezas de los hombres, todos las tenemos y Del Valle
intereses y temple anímico, le permitieron ser auténtico no pudo escapar de ellas, no sin que en un foro trascen-
revolucionario. Valle pudo haber sido cómplice de ciertas dental como el que le ofrecía el México de la indepen-
situaciones injustas, pero nunca un canalla”. (Oquelí, 1994, dencia, llegara a escalar las más cimeras posiciones tanto
pp. 385-386). en el conclave imperial como en el gobierno que le lle-
Asimismo, se encuentra la respuesta a López Jimé- vara primero a la Cancillería y, enseguida, como Ministro
nez la de Jorge Fidel Durón, hijo del historiador Rómulo General del Imperio. ¿Señáleseme a un solo centroame-
Durón, quien publicó y conservó buena parte de los es- ricano que, a lo largo de la historia, ha logrado alcanzar
critos inéditos de Valle. En un artículo titulado “Mosaico semejantes honores?”.
Nacional. Del Valle, Fouché de Centroamérica” (Diario El Durón considera que el libro de López Jiménez inten-
Día, viernes 27 de diciembre, 1971. Año XXIV, No. 7580. ta reducir a la Valle únicamente como político sin tomar
Páginas 3 y 10), en el que parte con una premisa “De mi en cuenta su dimensión de hombre de ciencia y pensa-
señor padre, el ilustre historiador Dr. Rómulo E. Durón, miento. En contraposición a toda la historiografía sobre
aprendí, entre otras cosas, que los centroamericanos -de Valle desarrollado desde Ramón Rosa hasta Bumgartner
Guatemala hasta Costa Rica-, jamás perdonarán que Hon- en la que se reconoce a Valle como alguien que destaca
duras los jineteara con hombres de la estatura de José en diferentes ámbitos de la vida y del pensamiento:
Cecilio del Valle y de Francisco Morazán, que nunca han
podido superar. Y como estos son hechos históricos no “El Dr. López Jiménez, desde luego, hace cons-
es malo recordarlos, ya que tal como lo hicieron Marure tar en el prólogo que la condición de sabio de
y Montufar el siglo pasado y como hoy lo hacen López José Cecilio del Valle, él la ha interpretado sin
Jiménez y Chinchilla Aguilar en el presente.” beneficio de inventario. Se refiere, pues, a él en
Para luego hacer los siguientes comentarios a algu- su condición de político y de patriota, de leal de-
nos de los argumentos de López Jiménez: “Dice D. Ra- fensor de la monarquía española. Del Valle era un
món, reconocido que Del Valle, desde la juventud, tuvo criollo, era auditor de Guerra del Ejército Español
el nombre de Sabio; ‘no alcanzó la serena proporción del en Guatemala y, como tal, acataba las disposicio-
todo, sino cuando sus propias palabras servirían, como nes reales. Es más, creía que Centroamérica no
pueden servir, para medirlo o aborrecerlo, para com- estaba preparada entonces para gobernarse por
padecer sus errores y admirar tanta perseverancia y tan sí misma. Nuestra historia accidentada sucesiva
poca predisposición para enmienda, tanto afán de lucir vino a darle la razón.
y tanto paso en falso, cuando no en plena contradicción
con la grandeza, que también era capaz de concebir Dice el autor que guarda entrañable admiración por
aquella privilegiada y casi inolvidable inteligencia’. Fren- la figura de Valle como investigador científico, como ami-
te a ello, comenta “Desde que leí, en mis años mozos, la go de Jeremías Bentham, como autor de escritos valiosos.
biografía iconoclasta de Abraham Lincoln por el famoso Valle era múltiple, era polifacético y lo rodeaban hombres
poeta norteamericano Edgar Lee Master, aprendí que se mediocres. Su impaciencia quizás derivada de que él sí
pueden descubrir los pies de barro de los héroes sin que sabía en qué consiste gobernar, sobre todo gobernar una
por esto ellos pierdan un ápice de su grandeza. Valle fue nacionalidad incipiente. Basta recordar sus ideas como
dos veces candidato a la presidencia de Centroamérica; la pionero del Interamericanismo, que como lo acaba de
primera se la birló el salvadoreño Manuel de Jesús Arce, la decir el Primer Ministro, George Price, en Belice, son tan
segunda se la arrebató la muerte, no sin que antes brilla- válidas como hoy lo fueron antaño”. (Diario El Día, viernes
ra, con su fabulosa estrella, su figura eminente en el Con- 27 de diciembre, 1971. Año XXIV, No. 7580. Páginas 3 y 10).

25
Tal fue el impacto de la obra de López Jiménez en 3. En la hora del bicentenario de Valle
Honduras que se inició desde el Ministerio de Educación
a publicar una serie de textos escolares para la forma- El tercer momento en la historiografía sobre José del
ción de maestros y alumnos para un conocimiento apo- Valle y la independencia inicia a partir de 1977, cuando se
logético de Valle. El año 1969, Néstor Enrique Alvarado empiezan a publicar nuevos trabajos en el contexto del
publicó un pequeño, pero interesante texto titulado bicentenario de su nacimiento. Hasta esa fecha, la litera-
Cartilla cívica. La vida admirable de José Cecilio del Valle, tura e historiografía sobre Valle, a pesar de caracterizar-
en el que siguiendo una medición pedagógica por me- se por una sostenida producción se inscribía dentro de
dio de preguntas al final de cada apartado, pretende una perspectiva dual y maniquea en el sentido de querer
ubicar de forma sencilla la figura de Valle en contrapo- ubicar a Valle como liberal o conservador y de oponer su
sición a la López Jiménez. El año 1971 fue reeditada la figura a la de Morazán y otros de sus contemporáneos y
biografía de Valle de Ramón Rosa por la Oficina de Rela- por su carácter, a veces oficialista y de bronce.
ciones Públicas de la Presidencia de la República. En esta En 1977 se publicaron los trabajos del diplomático y
misma línea, en 1972 se publicó el libro Conozcamos a académico hondureño Rafael Leiva Vivas: Valle precursor
Valle, escrito por la profesora Estela Díaz Banegas, un li- del sistema interamericano, SECTIN, en el que publicó tres
bro de carácter divulgativo y editado por Ministerio de ensayos “Presencia del sabio Valle”, “Proyecto anfictiónico
Educación Pública y que tuvo una gran distribución a de Valle” y “Valle pensador de América”, que encierran una
nivel nacional. nueva narrativa sobre Valle, que como lo dice Jorge Fidel
Una perspectiva más objetiva sobre Valle, durante Durón (1977,1) en su prólogo sostiene: “Estudio profundo
esta etapa, es la del filósofo español costarricense Cons- y concienzudo de la biografía del sabio Valle, este libro
tantino Lascaris, que en 1970 publicó el libro Historia de constituye un epítome que refleja lo que era la vida colonial
las ideas en Centroamérica, 1970, en el que sintetizó la fi- de Centroamérica en aquella época, el abismo que existía
gura de Valle como la memoria necesaria del intelectual entre la Metrópoli y la Provincia. De ahí que, en la pro-
del presente: «Valle no es figura que levante pasiones clamación de la segunda independencia, se asegura que
ni lirismos. El elogio convencional o cierto menosprecio las antiguas provincias del Reino de Guatemala ‘no son ni
es lo habitual. Lo que no es habitual señalar, y yo deseo deben ser el patrimonio de persona ni de familia alguna’”
hacerlo, es que Valle unió a su capacidad mental y su Por su parte, la destacada socia de la Academia de
claridad intelectual, un temple humano y una entereza Geografía en Historia de Honduras, Elvia Castaneda de
única en Centroamérica. No interesa de gritos ni des- Machado publicó el libro Valle: en la génesis del paname-
plantes, sino reciedumbre serena. Sin duda alguna, el ricanismo, SECTIN, contiene siete apartados en los que
hombre más destacado, en todos los aspectos (menos reconstruyó como en Valle se encuentra los orígenes del
militar) de Centroamérica» (Láscaris, C; 1970, 434). pensamiento y visión panamericanista que sigue hasta
Durante esta etapa se ubica un trabajo, hasta cier- el presente. En los cuatro primeros apartados analizó en
to punto desconocido y poco trabajado de Miguel los escritos de Valle como se fue desarrollando un pensa-
Antonio Alvarado Ordóñez: “Momentos estelares de D. miento americanista, haciendo énfasis en uno de los más
José Cecilio del Valle en el acontecer histórico”, Revista representativos escritos de Valle “Soñaba el abad de San
de la Academia Hondureña de Geografía e Historia, Nros. Pedro y yo también se soñar”, rescató que quien indicó
11/14, 1976) que fue publicado en varios números de inicialmente la dimensión del pensamiento americanista
esta revista. Alvarado fue un hondureño que se formó de Valle fue el intelectual guatemalteco Virgilio Rodríguez
en el campo del derecho en Guatemala y Francia, vivió Beteta en su libro: Ideologías de la independencia, de 1912.
gran parte de su vida en la ciudad de Guatemala, lo que También la autora escrutó la correspondencia de Valle
le permitió investigar en el archivo General de Centro- con los distintos personajes de América y Europa para ex-
américa y, por lo tanto, aportar nuevos documentos e poner como se va explanando su visión americanista en
interpretaciones sobre el proyecto independentista de el diálogo con todos estos políticos e intelectuales. En los
Valle. últimos apartados se ocupó sobre cómo se sucedieron

26
los congresos panamericanistas desde 1826 hasta 1973
y como en cada uno de ellos se encontró referencialidad
del pensamiento de Valle. Cerró este trabajo con una re-
flexión sobre la actualidad del pensamiento de Valle.
En ese año de 1977 uno de los principales estudio-
sos de la historia y del pensamiento hondureño, como
lo fue Medardo Mejía, quien desarrolló una especie de
sociología de la historia de Honduras (Euraque, 2009), en
la que buscó reinterpretar la historia de Honduras desde
una: “... aguda percepción intuitiva y socialista por estudio
y convicción, campesino, obrero y universitario”. (Oquelí,
1995, p. 97) En esta línea publicó un trabajo titulado: El sa-
bio Valle (1977), el que desarrolló una nueva narrativa so-
bre la figura e imanen del pensador centroamericano en
contraposición a las imágenes y narrativas de Rosa, Valle,
Pérez Cadalso, Bumgartner, López Jiménez y las propias
del bicentenario, al representar a Valle como el gran pre-
cursor, no de un americanismo o panamericanismo, sino
de un movimiento de liberación nacional de América La-
tina. Mejía propuso interpretar la figura y pensamiento de
Valle desde otro paradigma contrario a las visiones libera-
les y conservadoras que habían predominado.
Desde una visión marxista de la historia, Mejía, plan-
teó que su acercamiento a Valle: “quiero decir que esta
disertación se aparta del molde clásico, el cual prevalece
el individualismo que antepone al biografiado al me-
dio social”, bajos ese paradigma eran las obras ante-
riores. Así argumentó: “Yo hago todo lo contrario.
Antepongo el medio social al individuo. Porque
el medio social es el determinante y el individuo
es el determinado” (Mejía, 1997, 7). Para ello,
ubicó a Valle como producto de su tiempo ca-
racterizado este por el cambio societal que se
empezó a producir en Europa con las tran-
siciones del feudalismo al capitalismo; la
emergencia de la sociedad moderna con
su progreso científico, voluntad emanci-
patoria y un lenguaje universal desde el
predominio de la razón científica. Para
Mejía, Valle era subsidiario de la filosofía
política de la naturaleza que venía des-
de Bacon, Descartes, Locke, Spinoza,

Estatua de José Cecilio del Valle, se localiza en el parque Valle de


Tegucigalpa. Foto: Rony Amaya H.

27
Leibniz, Condilac, Kant, hasta Condorcet. Pero también, realidad, en el cálculo y criticaba el hecho de que privaran
de la ciencia moderna galileana, pasando por Boyle, Bu- las exaltaciones del entusiasmo a los métodos severos de
ffon, Linneo, Bacon, Humboldt, hasta Francisco de Caldas. raciocinio: se habla como Platón, y no se piensa como
Tanto el pensamiento como la acción política de Newton» (García Laguardia, J.M., 1982, 7-8).
Valle son producto de esta nueva sociedad y de la ilus- En este contexto del bicentenario del nacimiento de
tración. Solo así, es como se explicó porque Valle luchó Valle, la Organización de Estado Americanos OEA lanzó en
por la independencia de América y fue quien dio los pri- el Premio de ensayo continental sobre Valle. El año 1979,
meros pasos para organizar el frente único de liberación dicho premio fue concedido al diplomático y académico
nacional en América Latina con su propuesta de realizar hondureño Rafael Leiva Vivas con su trabajo: Vigencia del
un congreso americano, expuesta en su escrito “Soñaba sabio Valle. Este fue publicado por EDUCA, San José, en
el Abad de San Pedro y yo también sé soñar”, convirtién- 1980, y también fue publicada una segunda edición por
dose así en un pensador revolucionario y liberador del el Banco Central de Honduras en el año 2001. Este libro,
continente. representa, sin duda alguna, un esfuerzo hermenéutico
Asimismo, en este contexto, el destacado académico por captar y construir un discurso coherente acerca de
guatemalteco Jorge Mario García Laguardia publicó un la vida, obra y figura de este gran pensador centroame-
trabajo titulado: “Ilustración y liberalismo en Centroaméri- ricano.
ca: el pensamiento José del Valle” (1980), publicado, tam- El libro de Leiva Vivas contiene trece capítulos que
bién, por la Editorial Universitaria en 1982. Si bien, en la presentan cómo a lo largo de la vida de José del Valle
obra de Bumgartner, ya se había estudiado el pensamien- pueden distinguirse un sinnúmero de facetas. Participa
to de Valle desde la filosofía política, es en este escrito de en actividades políticas, sociales y académicas sobresa-
García Laguardia que se estudió como tal la filosofía polí- liendo en cada una de ellas y analizó las diferentes espe-
tica en los escritos de Valle. Este autor, analizó los antece- cialidades intelectuales, como la del economista, el pe-
dentes formativos e influencias y su visión americanista riodista, el funcionario, el geógrafo, el jurista, el político,
para dilucidar en su filosofía los límites entre Ilustración el estadista, el orador, el americanista, el indigenista, el
y liberalismo. sociólogo, el filósofo, etc. Argumentando como toda esta
Para García Laguardia, Valle siempre mantuvo fideli- variedad de intereses le marcaron una vida de intensa ac-
dad a sus viejos maestros en su tesis de bachiller en Arte, tividad intelectual y pública.
en la Universidad de San Carlos defendió con amplio co- Rafael Leiva Vivas muestra como el ambiente inte-
nocimiento las teorías de Newton y los experimentos de lectual existente en la Universidad de San Carlos de Gua-
Benjamín Franklin sobre la electricidad y los pararrayos. temala en aquel entonces, ya no era más el cómodo y
Muchos años después, en uno de sus tantos trabajos de tranquilo de anteriores tiempos. Con el influjo de las
madurez, en la memoria sobre la educación de 1824, pi- ideas ilustradas, las cátedras y programas se renuevan y
diendo una educación popular generalizada, los recuer- se ajustan a las aspiraciones y demandas de las nuevas
da: «Todavía no se sabe lo que el hombre es capaz de ser: corrientes del pensamiento, en particular las del racio-
hace, legisladores el experimento. Permitid que desarro- nalismo, que poco a poco iba sobrepasando al aristote-
lle todas sus capacidades y desenvuelva todas las ener- lismo tradicional y al tomismo de los dominicos. El latín
gías. Si se place el alma viendo a Newton y Buffon, en perdía terreno en el campo universitario. Lentamente las
Sócrates y Franklin elevados por el ejercicio de sus facul- sociedades, especialmente sus élites, vivían un proceso
tades a la altura del saber y al sublime de la virtud, no será con importantes atisbos de secularización por el empu-
infinitamente mayor el gozo contemplado otros genios je dado a este sector de la educación. Esta influencia de
elevados a mayores alturas por el desarrollo más pleno la Ilustración es una verdadera doctrina de progreso que
de sus potencias. Años más tarde, en 1831, en el discur- llevaba a sus miembros a adoptar una posición positiva
so que, como presidente de la Asociación Económica de frente a la realidad del hombre, que iluminada por la luz
Amigos del País, pronunció al inaugurar la clase de mate- de la razón y la experiencia conducía hacia el perfeccio-
máticas, pidió que la política se basara en el análisis de la namiento de la vida del hombre en la Tierra.

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Pero esto no es casual, como lo explicó Leiva Vivas, contextualizando la época en que vivió y se desarrolló Va-
que: «Valle ha llegado al pináculo de la fama intelectual lle. Profundizó, en cómo a la vez Valle es producto y pro-
y es el hombre respetado. Acomodado a la sabiduría y motor del influjo de la ilustración en la región al promo-
experiencia pública, representa la otra corriente del pen- ver una nueva forma de pensar y actuar. En un segundo
samiento de lucha por la independencia. No escribe con apartado se centró en la biografía intelectual de Valle en
el entusiasmo de Molina por el nuevo régimen indepen- torno a la educación, la economía, la cultura y su ideario
diente, porque él es de otra corriente. Hombre que todo americanista. Meléndez Chaverri, destacó especialmente
lo medía al riguroso análisis, no creía que existieran sufi- el modo de pensar y actuar ilustrado en Valle que a su
cientes elementos para garantizar el éxito del salto a la juicio se caracterizó por su comprensión racional de las
libertad. Pero sí creía prematura la independencia, nunca cosas, además secularizador, no siempre en un sentido
fue enemigo de ella, como lo reconoce don Pedro Moli- irreligioso y materialista, pero al menos restringiendo los
na, su adversario tenaz» (Leiva Vivas, R, 2001, 155). valores usuales de lo sobrenatural. (Meléndez, C, 1985, 25).
Desde su juventud, Valle se enmarcó en lo novedo- Durante la década de los 90 aparecen nuevas apro-
so. Trata de estar siempre al día del acontecer intelectual, ximaciones al pensamiento de Valle. Julio Escoto, desta-
tanto el que se desarrollaba en Europa como en Améri- cado escritor y ensayista hondureño, publicó el libro José
ca. En uno de sus escritos inéditos se aprecia un listado Cecilio del Valle: Una ética contemporánea (1990), con el
de publicaciones que a manera de fichas ordenaba mes cual trabajó una nueva dimensión del pensamiento del
a mes, ya sea para orientar su lectura o para adquirir las redactor del acta de independencia de Centroamérica, la
obra, podemos ver su interés por las diversas áreas del ética. No solo como una ética pensada, sino como una
conocimiento humano: historia, geografía, estadística, ética vivida, porque para Escoto, Valle elaboró, especial-
salud, etc. mente “una ética de la transformación” (Escoto, 1990, 23).
Para Leiva Vivas, Valle fue: «Un exponente del hombre Es desde esta ética que Valle piensa el ser y la existen-
americano que lucha en toda su dimensión geográfica por cia humana y de los pueblos americanos y su necesidad
vigorizar sus instituciones. Encarna una vieja aspiración emancipatoria. Para Escoto este planteamiento ético lo
histórica; y si la América quiere seguir su camino de liber- aplicó en sus análisis de la economía política y de la eco-
tad y grandeza, debe mirar sus pasos en el pensamiento nomía en general para comprender “la riqueza naciones
y acción del Sabio Valle, para quien siempre la América y la pobreza de los hombres”. Propuso que la transforma-
fue su ocupación exclusiva». (Leiva Vivas, R, 2001, 435). ción de esa situación de inequidad la vía más indicada
En esta visión lo interesante son los rasgos de la per- era la educación. En Valle, solo mediante un nuevo ethos
sonalidad que se detallan de José del Valle, representán- sería posible que los individuos y los pueblos lograran su
dolo como un hombre de respeto moral e intelectual. En libertad y soberanía.
esta etapa uno de los principales estudiosos de Valle fue El diplomático y escritor Edgardo Paz Barnica, publi-
el destacado historiador costarricense Carlos Meléndez có el libro: Los Valles y los siglos, 1992, en el que hace una
Chaverri publicó una serie de estudios sobre el intelec- lectura comparada de la vida y aportaciones de José Ce-
tual hondureño. El primero de ellos apareció en 1981 con cilio del Valle en el siglo XIX y Rafael Heliodoro Valle en el
el título José Cecilio del Valle: una selección, el segundo XX, que a su vez este texto permite hacer relecturas de
José Cecilio del Valle, sabio centroamericano, publicado en la historia hondureña desde estos dos personajes, como
1985 y, su tercer libro José Cecilio del Valle: ensayos y docu- sostiene en el prólogo de este libro Jesús Puente Leyva
mentos, en 1988. Y con el historiador hondureño Ramón (1997,7): “Los Valles y los siglos -el más reciente libro del
Oquelí, publicó José Cecilio del Valle: dos semblanzas. embajador Edgardo Paz Bárnica- extiende sus intereses el
Su libro José Cecilio del Valle, sabio centroamericano, amplio contexto histórico y político de nuestro tiempo.
que obtuvo un reconocimiento por la OEA es quizá des- Esos Valle y esos siglos desbordan las fronteras de Hondu-
pués de los libros de Rosa, Valle, Pérez Cadalso, Bumgart- ras, abarcan los problemas sociales de nuestra sociedad
ner y Leiva Vivas, una de las biografías intelectuales más mestiza, y se recrean en las ideas universales -patrimonio
completa sobre Valle. Al igual, que Mejía, Meléndez parte de todos- en lo que se inspira lo mejor de nuestra historia”.

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Por su parte, Oscar Soriano publicó un ensayo titula- consensos, a la vez que reconstruye la filosofía de la his-
do: Ideas acerca de la educación de José Cecilio del Valle (Edi- toria de la independencia de América en el pensamiento
torial Universitaria, 1997), que para Infante “Se trata de una de este americanista del siglo XIX.
especie de prorrateo minucioso de la herencia educativa
en el periodo colonial centroamericano, las influencias
europeas, la concepción del autor abordado y el sistema 4. Del bicentenario de Valle al bicentenario de la independencia
educativo propuesto por Del Valle” (Infante, Caminos del
ensayo en Honduras, 2017). Asimismo, en este texto el Al iniciar el siglo XXI, el interés por conocer y estudiar
autor contextualiza el concepto de educación de Valle. el pensamiento de Valle continua. Nuevas aproximacio-
En esta misma línea de las ideas educativas se en- nes, perspectivas y enfoques aparecen como los relacio-
cuentra el artículo del historiador costarricense Víctor nados con su idea de nación, la influencia del utilitarismo
Hugo Acuña: “Independencia y educación en Centroa- de Bentham, como su comunicación con este. Así como
mérica: la «Memoria sobre la educación» de José Cecilio los esfuerzos por hacer relecturas del pensamiento de
del Valle (1829)”, (2011). Historia de la educación, 29, 307- Valle para el presente.
315 en el que analiza dicha memoria desde los interese Si bien desde la década de los noventa del siglo XX
de Valle, que comprendían la filosofía racionalista, la cien- la politóloga española Teresa García Giráldez abrió una
cia experimental, las doctrinas del liberalismo y las teorías nueva perspectiva y temática para analizar el pensa-
de la economía política. Para Acuña, en esta memoria, Va- miento de Valle en torno a las redes intelectuales y po-
lle expuso su pensamiento y preocupación por la educa- líticas y la idea de nación, cuando publico: “Los espacios
ción, fundamento, en su opinión, del progreso humano y de la patria y la nación en el proyecto político de José
del buen gobierno. Cecilio del Valle”, (1996) Anuario de Estudios Centroameri-
Rolando Sierra Fonseca ha estudiado el pensamiento canos, Universidad de Costa Rica, en el que plateó que,
histórico en su libro: La filosofía de la historia de José Ce- tanto el pensamiento como la participación de José Ce-
cilio del Valle (1998), en donde analiza los presupuestos cilio del Valle son muestras ejemplares de los contradic-
teóricos de la filosofía de la historia propuesta por Valle, torios intereses sobre los que se fundaron los proyectos
los elementos que la componen, como la relación histo- político-liberales centroamericanos de principios del
ria-naturaleza, el sujeto humano como protagonista de la siglo XIX. El trabajo analizó, en particular, las concepcio-
historia, la idea de progreso y la historia como conflicto y nes de patria, en las que se manifiestan claramente las

Billete de cien Lempiras, en homenaje a José Cecilio del Valle, en este la


serie de terminación 1777 coincide con el año de su nacimiento. Colección.
Rubén Darío Paz

30
ambigüedades de una élite política que proclama la in- beral y moderado positivista respectivamente de inicios
dependencia sobre la base de las exclusiones y el some- del siglo XIX y este de finales del mismo, con posiciones
timiento de ciertos grupos sociales. Para “José Cecilio del distintas y contrapuestas, por lo que se refiere a la inte-
Valle, siguiendo la tendencia general de los pensadores gración en la nación de los sectores subalternos.
de la independencia, prefiere utilizar el término patria al Asimismo, Rolando Sierra, autor de este artículo, se
de nación. Elige este término para titular del periódico ha hecho cargo de estudiar la idea de nación en Valle
que dirige a partir de 1820: ‘El Amigo de la Patria’ y que en su trabajo: El problema de la idea de nación en la Hon-
no se limita a repetir al pie de la letra, sino que completa duras del siglo XIX, 2002, El autor tomó como marco de
con los debates políticos y constitucionales que estaban análisis los conceptos de nación, trabajados por autores
teniendo lugar en Europa y América”. (García, 1996, 49). como Erick Hosbawn, Ersnes Gellner, Benedic Anderson
En el seguimiento al tema de la idea y concepto de y de los trabajos de García Giráldez. Estudió como la idea
nación, esta autora también publicó el artículo: “La pa- de nación representó un problema en el pensamiento
tria centroamericana en la prensa política guatemalteca: de Valle y Rosa, porque la nación no es algo ya hecho,
continuidades y rupturas en El Amigo de la Patria y El previo al quehacer humano, sino que es una comunidad
Unionista (1820-1920)” (2003) Caleidoscopio - Revista Se- que se forma de manera consciente a partir de una idea
mestral De Ciencias Sociales y Humanidades, en el que integradora, cobra singular importancia la búsqueda de
rastreo la idea de nación en la prensa política guatemal- elementos que, con el paso del tiempo, han llegado a ser
teca, a través de las páginas del órgano de propagan- definitorios de una pertenencia. Se trató, en ese momen-
da del partido unionista guatemalteco denominado El to, de encontrar algunas pistas que permitan rellenar la
Unionista, desde su creación hasta la caída de Estrada historia del siglo XIX hondureño con el fin de compren-
Cabrera (diciembre de 1919-abril 1920). Para ello, tomo der la difícil transición del Imperio Español a la nación
como su antecedente y referencia El Amigo de la Patria, hondureña. Estudió así la idea de nación producida en
de José C. del Valle, y establece con este una serie de dos momentos históricos de Honduras en el siglo XIX: la
analogías entorno a la idea de Patria Grande centroa- independencia (1821) y la reforma liberal (1876). Ambos
mericana, como modelo de nación incluyente de sec- momentos evidenciaron un pensamiento y un proyecto
tores tradicionalmente marginados en la construcción de nación que modelaban una forma de participación
nacional. ciudadana.
En el libro Las redes intelectuales centroamericanas y En el año 2002 el entonces presidente de la Acade-
sus imaginarios de nación (1890-1945), (2005), publicado mia de Geografía en Historia de Honduras, Noe Pineda
con Marta Elena Casaus Arzú, García Giráldez, publicó Portillo publicó un trabajo titulado “Valle el americanista”,
el trabajo: El debate de la nación y sus formas en el pen- (RAGHH, diciembre, 2002, 101-106), en el que resalta y
samiento político centroamericano del siglo XIX, en el cual diferencia el americanismo de Valle respecto al pana-
analizó este debate en los intelectuales y políticos como mericanismo monroísta y plantea la visión de la nación
José Cecilio Valle, Pedro Molina y Antonio Batres Jáure- americana que propuso este pensador.
gui. Parte, analizando sus modelos de la Patria Grande y En el año 2004 Ediciones Subirana publicó el libro
la Patria Chica, para luego establecer los imaginarios de póstumo de Ramón Oquelí: Valle entre y la fantasía y el
la nación que se generaron y, las formas de gobierno y la rigor. Para Infante (2017, 36), se trata de “Un libro que
ciudadanía en el siglo XIX que se aplicaron. no puede pasar desapercibido, en la línea vallista-oque-
El análisis del pensamiento de Valle y Batres Jáuregui lineana, es el siguiente: Valle, entre la fantasía y el rigor
es revisitado por la autora en un nuevo artículo: “El pen- (2004), publicado por Ediciones Subirana y en donde el
samiento político liberal centroamericano del siglo XIX: autor se explaya sobre el tema”. A leer de forma conjun-
José Cecilio del Valle y Antonio Batres Jáuregui”, (2009) ta todos estos trabajos se tiene una visión completa de
Revista Complutense de Historia de América, vol. 35, 23-45, las diversas facetas de este gran pensador del sigo XIX,
en el que replanteó que uno y otro podrían ser consi- como la del científico, el político utópico y humanista,
derados los intelectuales orgánicos del pensamiento li- entre otras. También permite comprender el proceso de

31
independencia y de la interpretación que Valle hace so- “huracán revolucionario” de América Latina y la región
bre la misma. en el que le tocó vivir a Valle como protagonista y testi-
El estudio de la idea de nación en Valle es continua- go. En el tercer capítulo, analizó como Valle recepcionó
do Raphael Roché “Elementos definitorios de un proyec- con optimismo el pensamiento ilustrado con su visión
to nacional de José Cecilio del Valle en su ‘Prospecto de racional como modo de análisis y de actuar dentro de
la historia de Guatemala’” (2015). El artículo se centra en ese convulso contexto. Un cuarto capítulo, densamente
la lectura e interpretación que hace Valle de la historia de analizó lo que el mismo Valle llamó a la economía políti-
Guatemala en ese artículo y la perspectiva de nación que ca, “la obra feliz del siglo XVIII”, surgida de un ambiente de
proyecta. Para el autor, en esta visión Valle tienen como “libertad racional”. En el quinto capítulo, desarrolló como
referente cultural para imaginar la nación Europa, espe- se va generando una visión en Valle de América Latina
cialmente, Francia y el Reino Unido, por considerar que como la Patria Grande, contraria la visión monroísta del
tenían, en ese momento, un sistema político más desa- panamericanismo. Cierra este libro con una relectura de
rrollado. Valle desde el presente, de “nuestro tiempo” debatiendo
Dentro de la perspectiva de hacer relecturas al pre- desde los escritos de Valle sobre la modernidad y socie-
sente del pensamiento de Valle se encuentra el libro dad capitalista actual. Planteó los desafíos del presente
del hondureño Matías Funes. Valle: su tiempo y el nuestro desde la economía política de Valle, como la inequidad
(2007), el cual puede ubicarse en la línea de los estudios y la pobreza.
en profundidad como los de Bumgartner y Meléndez Un nuevo ciclo de estudios sobre Valle a partir de
Chaverri. Para Infante (2017, 36): “Aunque Matías Funes los trabajaos del economista e historiador argentino Ale-
Valladares comenzó a publicar sus artículos en diario jandro Gómez con su completa trilogía, José del Valle: un
La Tribuna desde décadas anteriores y es un conocido ilustrado centroamericano (2010); José del Valle: El político
personaje en los ámbitos políticos hondureños, la obra de la independencia centroamericana (2011) y La patria
que lo ha venido a consumar como un escritor nacional americana de José Cecilio del Valle (2015).
de peso es el voluminoso Valle, su tiempo y el nuestro Gómez desde su primer trabajo ha puesto énfa-
(2008). Es harto llamativo el hecho de que varios escri- sis en el vínculo entre Valle y el filósofo ingles Jeremías
tores hondureños, de diversas generaciones, sobre todo Bentham para desde ahí ubicar el liberalismo de Valle. El
en sus etapas de madurez, terminen coincidiendo en el autor penetra en los escritos, las fuentes y conoce la his-
abordaje de la obra intelectual de José Cecilio Díaz del toriografía sobre Valle, si bien analiza en su primer libro,
Valle. El caso de Matías Funes ha venido a confirmar esta ubica a Valle como un ilustrado, en el segundo recalca la
observación”. participación política de Valle en la etapa de transición
Pero este libro tiene como principal objeto decons- desde el gobierno colonial al independiente, tomando
truir la idea de que Valle fue un político conservador e, en cuenta el carácter cambiante e inestable de la política
incluso, enemigo de la independencia centroamericana. en las primeras décadas del siglo XIX. Destaca principal-
Así como desmontar la idea que Valle fue el iniciador del mente la participación política de Valle en la etapa de
panamericanismo de raíces monroístas, sino más bien transición desde el gobierno colonial al independiente,
de un latino-americanismo que buscaba defender la tomando en cuenta el carácter cambiante e inestable de
soberanía y autodeterminación de los pueblos de esta la política en las primeras décadas del siglo XIX y el tercer
región desde sus más profunda identidad política y cul- libro estudia, lo que él considera, su panamericanismo
tural. En seis capítulos y 400 páginas, Funes organizó su en su visión de la patria y como este se expresa en el
argumento, siguiendo la línea de Medardo Mejía, que proyecto de la construcción de un canal interoceánico.
Valle es producto de la sociedad en la que vivió “la épo- No obstante, no pretende ir más allá de una relectura de
ca de la burguesía, esto es, la época de la transición del su pensamiento para ubicarlo únicamente como un li-
feudalismo al capitalismo a nivel planetario” (Funes, 2008, beral, expresa que “Estimamos que estudiar la figura de
13), pero en la tensión política entre libertad y absolutis- Valle implica ir más allá de su persona. Los años en los
mo. En un segundo capítulo contextualizó el medio del que transcurrió su vida fueron fundamentales para las

32
naciones centroamericanas; por este motivo, estudiarlo sonajes centrándose en las categorías mecanicismo y
implica estudiar la historia de los orígenes de los Esta- hombre económico, en el período de la independencia
dos modernos de Centroamérica. La actuación de Valle del Reino de Guatemala de España - finales del XVIII y
como político y como hombre de las letras impactaron principios del XIX-Anteriormente, Pérez había publicado
profundamente en los debates que se entablaron en también el artículo: “José Cecilio del Valle: americanidad
los primeros años de la independencia. Muchos de los y otras relaciones”, (2007) Revista Exegesis, cuyo objetivo
temas sobre los que Valle escribió y presento proyectos es el de “explorar e identificar, en el pensamiento de Va-
siguen siendo debatidos en la región hasta el momento lle, algunas tendencias y características que puedan ser
de escribir este trabajo. Por este motivo, consideramos asociadas a una configuración conceptual que llamamos
que rescatar su figura y sus ideas puede ser un estimu- americanidad y, de paso, sin que ésta sea la principal, in-
lante punto de partida para volver a replantear algunos tentar algunas relaciones de oposición o semejanza en-
aspectos de la historia de Centroamérica”. tre Valle y otros pensadores relevantes de la región” (Pé-
En la línea de estudiar la influencia de Bentham y su rez Zumbado, 2007, 68).
vínculo con Valle se encuentra el libro del filósofo hon- Por su parte, María del Carmen Muñoz Paz publica
dureño Gustavo Zelaya Herrera: José Cecilio del Valle y el en el 2015 “José Cecilio del Valle: La Independencia y la
utilitarismo, 2014, compuesto por cinco capítulos en los estadística”, en el que trabaja las ideas del autor en torno
que hace un análisis del espacio histórico en el que se a la definición y utilidad de la estadística para el servicio
desarrolla Valle en la entonces capitanía general y des- de lo que define como “un buen gobierno”. Para Muñoz,
pués República Federal de Centroamérica en el que el proceso independentista y la creación de la República
ubica la comunicación entre Valle y Bentham. Luego Federal de Centroamérica, visualizados por José Cecilio
compara el concepto de uno y otro de utilitarismo, y así del Valle, lo lleva a expresar las necesidades y obligacio-
analiza la ampliación del pensamiento utilitarista en la nes que la formación de un nuevo Estado, con nuevas
legislación y en las formas de conducción de la sociedad, instituciones y nuevas leyes; y, en ese sentido, sus escri-
especialmente, en las formas de gobierno y del mejor tos desarrollan diversas temáticas, en donde sobresale la
gobierno y plan de este. Para concluir con un balance estadística como fuente de información y conocimiento
de la influencia del utilitarismo en el pensamiento de Va- vital para los administradores y gobernantes. El análisis
lle: “El elemento fundamental de la concepción de Valle se circunscribe a lo escrito por José Cecilio del Valle en el
acerca de la política y del gobierno era el principio utili- Periódico El Amigo de la Patria (Guatemala, 1820-1822), y
tarista que conoció por medio de Jeremy Bentham y que a partir de dicho análisis se ayuda a responder a la inte-
extendió a la actividad política, la educción, al derecho, rrogante de ¿Por qué José Cecilio del Valle es reconocido
a la economía, al trabajo, a las relaciones individuales y como el precursor de la estadística en Centroamérica?
a las relaciones sociales. Al igual que el utilitarista inglés,
nuestro sabio creyó que los individuos se impulsaban y
resolvían en todo momento por el placer o evitar el do- Consideraciones finales
lor” (Zelaya, 2015, 203-204).
Si bien, el utilitarismo no es la única perspectiva de Desde 1882 se inició la historiografía sobre Valle, que,
enfocar el pensamiento de Valle, porque en sus escritos hasta el presente, ha tenido al menos cuatro momentos
se evidencian diversas influencias, como las Rousseau, el respondiendo a momentos de la historia del país y de la
propósito de este libro es sobre todo buscar las raíces des- región en que se ha tenido que recurrir a la figura de Valle,
de donde se ha venido formando un pensamiento filosó- así como a conmemoraciones de fecha de su vida. En es-
fico hondureño que viene desde Valle hasta el presente. tos momentos algunos se han centrado más en el rescate
De igual forma, la relación de Valle con Bentham ha de sus escritos y biografía, en otros se ha estudiado más
sido estudiada por Danilo Pérez Zumbado. “José Cecilio su pensamiento y diversas facetas de su vida política y
del Valle y Jeremy Bentham: coincidencias de pensa- distintos acercamientos a su pensamiento y escritos en
miento” el que estudia dicha relación entre ambos per- relación con el proceso de independencia.

33
De acuerdo con la bibliografía y literatura sobre José García Giráldez, T. (2003). La patria centroamericana en la prensa
Cecilio del Valle se representa como uno de los referentes política guatemalteca: continuidades y rupturas en El Ami-
de la historia de la independencia de Centroamérica, más go de la Patria y El Unionista (1820-1920). Caleidoscopio
allá de la polémica en torno a su posición respecto a la in- - Revista Semestral De Ciencias Sociales Y Humanidades,
dependencia y las distintas lecturas que se puedan hacer 7(14), 103-130.
sobre el contenido del Acta de Independencia redactada García Giráldez, T. (2005). El debate de la nación y sus formas
por Valle. No obstante, como político y pensador ha sido en el pensamiento político centroamericano del siglo XIX.
objeto de múltiples estudios desde 1882, en los que, si Casaus Arzú, M. Las redes intelectuales centroamericanas y
bien existen obras apologéticas y detractoras, hay un cor- sus imaginarios de nación (1890-1945). F&G Editores: Guate-
pus de trabajos académicos que lo ubican en su cabal mala.
dimensión como político y pensador latinoamericano. García Giráldez, T. (2009). El pensamiento político liberal centro-
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36
El linaje materno de Francisco Morazán Quezada Libny Rodrigo Ventura Lara*

En la historia de Centroamérica pocas personas tie- o algo que le inquietó y le llevó a su realización. En este
nen una incidencia de tanta trascendencia para la histo- caso una necesidad obsesiva por conocer sus raíces. Es
ria de la región, una de ellas es el Adelantado Pedro de difícil separar al científico de su objeto de estudio, siem-
Alvarado con los hechos de la conquista e incidencia en pre hay implicaciones personales y por tanto las declaro.
la fundación de la Audiencia de Guatemala entonces se Con 20 años de trabajar genealogías, el móvil de una
define nuestra identidad geopolítica como Centroaméri- carrera, los ancestros, en esa línea se han publicado obras
ca unificando áreas culturales indígenas diferentes: Me- y trabajos académicos dentro y fuera del país. Este trabajo
soamérica y la zona Intermedia. Esta se desarrolla durante llegó y salió de este escritorio de mano de la tradición
la colonia con procesos sociales como el mestizaje o ladi- familiar de la parentela paterna Ventura/Quezada que se
nizaje del que emerge la identidad del centroamericano. relaciona con la parentela Morazán/Quezada. Sin embar-
Este proceso se completa con el ideario de la Re- go, no se limito a lo particular y abarca todo el espectro
pública Federal de Centroamérica tras los hechos de la genealógico Quezada que en Honduras puede tener re-
Independencia respecto de la metrópolis española cuyo lación con el paladín, una semilla que plantó Mario Feli-
bicentenario hoy nos ocupa. Aquí vuelve a emerger otra pe Martínez en su obra Los forjadores de nuestra identidad
figura de incidencia regional que marca otro gran pe- respecto del linaje materno de Morazán: los Quezada.
ríodo de tiempo, el independiente, sentando las bases La metodología: visita de campo para entrevistas y
ideológicas y políticas vigentes, el Gral. Francisco Mora- reconocimiento de cementerios; a las fuentes documen-
zán Quezada, con la significativa República Federal de tales, archivos del Registro Nacional de las Personas como
Centroamérica. también archivos parroquiales y municipales en el depar-
El presente estudio, aparte de ser un esfuerzo de in- tamento de Ocotepeque y Chalatenango, El Salvador. La
vestigación de prosopografía y genealogía sobre el ori- investigación queda bloqueada sin poder avanzar con
gen de la familia y apellido Quezada en Honduras, tiene los archivos consultados. Una segunda etapa (20 años
por objetivo presentar un estudio novedoso del linaje después) debido a los resultados de un estudio de ADN
materno de la figura de Francisco Morazán ya que hasta permitió establecer conexiones entre los descendientes
la actualidad sólo se han realizado investigaciones de su Quezada de Ocotepeque con descendientes de Quezada
linaje paterno. El porqué de su importancia es su influen- de Santa Bárbara.
cia determinante en la configuración psicológica del pa- Durante la pandemia del covid-19 se realizó una in-
ladín manifiesta por José Manuel Cardona en Francisco vestigación en los archivos civiles y religiosos publicados
Morazán, identidad y complejo de Edipo. en línea por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los
Se advierte desde ya, que esta investigación, como Últimos Días. La información se contrastó y complemen-
en todo investigador, tiene una motivación más o menos tó con la bibliografía pertinente que ofrece otra referen-
personal, para unos ideológica, afición, o necesidad social, cia importante de fuentes primarias: el Índice General

* Historiador por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, realizó estudios sobre Historia General en la Universidad de Haifa, Israel. Ha publicado
varios libros, más una serie de artículos en revistas especializadas en diferentes países. Es consultor independiente radicado en la ciudad de Santa Rosa de
Copán. Correo: [email protected]

37
de Títulos de Tierra del Archivo Nacional de Honduras Ramón Rosa se refiere al matrimonio de Dionisio de
expandiendo la investigación de Santa Bárbara a los de- Herrera con la prima del Gral. Morazán, Micaela Quezada
partamentos implicados en la genealogía Quezada: Yoro, Borjas. En su biblioteca se ilustró del Iluminismo francés:
Francisco Morazán y El Paraíso.
La investigación va desde el individuo o “ego” que El mito del héroe […] despojado de sus derechos
refiere la Antropología para los trabajos genealógicos aristocráticos desde su nacimiento, lo conduce a un
hasta las generaciones distantes en el tiempo como en viaje de iluminación de autodescubrimiento. El ins-
su momento nos refirió trabajar Olga Joya en un inten- tante que corresponde a esta fase, en la mitología
to por desarrollar la tesis de Lic. en Historia, El Linaje «de morazánica es el de su educación […] señala Ramón
Lara» y el poder en el Occidente de Honduras. Por el contra- Rosa: Cuando Morazán hubo salido de la infancia sus
rio, el desarrollo del texto va desde el siglo XVIII hasta la padres se distinguieron por la sencillez de su carác-
actualidad. Primero se define la importancia de la familia ter; por la pureza de sus costumbres y un grande y
materna en el personaje, luego los ancestros Borjas, de amoroso apego por sus hijos, se empeñaron con es-
su conexión con los Quezada se va retrocediendo hasta merada solicitud a proporcionar a su primogénito la
llegar a sus más tempranas referencias. Luego se pasa al mejor educación posible. Dificultades insuperables se
núcleo familiar Morazán-Quezada del que se va desarro- oponían a la satisfacción de aquella solicitud paternal.
llando las ramas Quezada hasta la actualidad.
A diferencia, otros próceres como Dionisio de Herre-
ra (Abog.) José Trinidad Reyes (Br.) y José Cecilio del Valle
1. Linaje condicionante (Abog.), su formación fue básica y escolar.

Manuel Cardona relaciona a Morazán con el Mito del 1.1 Los Borjas. Este es el prestigioso y universal ape-
nacimiento del héroe de Otto Rank: el nacimiento fantás- llido de Doña Guadalupe Quezada Borjas, madre del pa-
tico del héroe con multiplicidad de símbolos, el más no- ladín. Las referencias más antiguas en Honduras son 2 tí-
table el origen aristócrata del mismo, alejado de su lugar, tulos de tierra “S. Miguel” (Jamastrán-1735) y “San Miguel
viviendo una infancia de modestia y humildad y emer- del Sitio” (Mun. Teg-1743) a favor de Antonio y José de
giendo para reclamar su lugar como héroe. Ej. Rómulo Borjas, y el Cap. Miguel Borjas respectivamente. Un últi-
desciende de Eneas, Paris de Príamo, Jesucristo de David. mo tít. del s. XVIII: “Brea” (Mun. Teg-1776) fue del regidor
Ramón Rosa advierte: Francisco Borjas.

“Por parte materna, los ascendientes de Morazán


pertenecieron a las familias de los Quezada y de los
Herrera […] de las más antiguas y distinguidas por su
posición social, por su carácter noble y caballeroso y
por los talentos e instrucción de algunos de sus indivi-
duos […] eran gente de distinción atendiendo a que
Tegucigalpa fue declarada por el gobierno español
Real de Minas […] los peninsulares necesitaban pa-
tente para establecerse allí. Todas las familias antiguas
de origen español no descienden de aventureros sin
nombre conocido y sin fortuna sino de peninsulares
que aún en España tuvieron reconocida posición so-
cial […] el derecho que tenían todas las familias anti-
guas de Tegucigalpa a anteponer la partícula «de» a
su apellido […] distintivo de nobleza.” Imagen 1: Extracto dispensa matrimonial Quezada-Borjas, Teg. 1788.

38
De su participación política Juan Antonio Borjas II Duque de Nájera. De una línea bastarda (como sugirió
fue alcalde ordinario del Real de Minas de Tegucigalpa Da. Leticia de Oyuela) consideramos descienden los «de
(1769). Luego Francisco Borjas (1775). Primo-hermano de Lara» encomenderos de S. Manuel de Colohete, Hondu-
la madre del Gral. Francisco Morazán, su tío abuelo en 2˚ ras. Oyuela variante vasca de Loyola significa “pastizal”.
grado antecede su nombre. La dispensa Quezada-Borjas Honduras tiene la mayor concentración de Oyuelas del
(Teg. 1788) para contraer matrimonio D. José Ma. Que- planeta. De Soledad y Pespire era mi tatarabuelo Francis-
zada (hermano de Da. Guadalupe Q.) con su prima Da. co Rito Oyuela Galo.
María Manuela Borjas (suegra de D. Dionisio de Herrera) Los departamentos con mayor presencia Borjas (Bor-
ofrece un diagrama genealógico. jes y Burgos incluso) según familysearch.org son Olancho
Borjas es un antiguo apellido aragonés, el I señor de (1,022), El Paraíso (1.644), Santa Bárbara (2,174), y Francis-
la ciudad de Borja fue el Conde don Pedro Artarés, de co Morazán con (5.322) datos. Honduras el país con ma-
sangre real aragonesa, s. XII. Los García Carraffa anotan yor cantidad y porcentaje (forebears. oí).
que una de las más notables familias de este apellido
dio origen al linaje papal. Calixto III 1455-1458 (Alfonso
Borja), Alejandro VI 1492-1503 (Rodrigo Borgia) e Inon- 2. Antepasados Quesada del Gral. Morazán
cencio X 1644-1655 (Giovanni Battista Pamphili) tatara-
nieto de Juan Borgia «el niño romano» hijo de Lucrecia En los archivos eclesiásticos los Quesada se pueden
Borgia y César Borgia hijos de Rodrigo Borgia, Calixto III. investigar como más temprano casi desde mediados del
San Francisco Borja, III General de la Compañía de Jesús siglo XVIII en general para casi todo Latinoamérica. Hay
era bisnieto de Rodrigo B. y del rey Fernando el Católico. diferentes lugares y categorías de Quesadas: españoles,
El General de la Compañía de Jesús, S. Ignacio de pardos, indígenas o mulatos. La familia del Gral. tenían
Loyola fue gentilhombre de Antonio Manrique de Lara categoría de «españoles».

Linaje Borjas de Tegucigalpa.

39
2.1. Los González-Quezada de Juticalpa. De los Es notable que del nombre de la madre de la pre-
esponsales Quezada-Borjas (Teg-1788) D. Juan Bautista tendida “Da María de Alvarenga y Borjas” recayó en ella:
Quezada padre del contrayente y de Da. Guadalupe QB “Da. Guadalupe Quesada Borjas”, el apellido su abuela
era el abuelo materno del Gral. Morazán. Le anteceden materna Da. Micaela Borjas y no el del linaje paterno
los esponsales González-Quezada (Juticalpa-1783) D. Pe- de su madre “Alvarenga”. Se elegían entre los ancestros
dro Miguel González de Villalobos, olanchano, viudo de más notables los apellidos. El documento utiliza “z” no
Da. Ma. Baltazara Eguiguren, para contraer matrimonio “s” en Quesada/Quezada, ambas grafías son aceptables
con Da. Ma. Guadalupe Quezada Borjas. ya que no se había establecido reglas de ortografía en
la época.

2.2. Los Villafranca-Quezadas de Tegucigalpa. Da.


Guadalupe QB tuvo dos hermanos más: el Pbro. Manuel
de Jesús Quezada(sic) citado en las diligencias matrimo-
niales Quezada-Borjas (Teg-1788); otra es Da. Juana Ma.
Quezadas(sic) quien contrajo matrimonio con D. Berna-
bé Villafranca Castro Verde en la iglesia parroquial de San
Miguel de Tegucigalpa, Villafranca-Quezadas (Teg-1779),
siendo el registro eclesiástico más antiguo del linaje Que-
zada del Gral. Francisco Morazán Quezada.
Él, viudo de Da. Ma. Mercedes Alvarado, hijo de D.
Pedro Villafranca y Da. Idelfonsa de Castro Verde. Ella hija
de Dn. Juan de Quezadas y Da. María Mercedes Alvaren-
Diligencias de D. Pedro González Villalobos para casarse con Da. Ma. ga, vecinos de la Villa de Tegucigalpa en cuya parroquia S.
Gaudalupe Quezada, Juticalpa, 1783. Miguel contrajeron matrimonio. El único título de tierras
colonial a nombre de Quezadas puede ser de la novia de
Los Eguiguren, próximos a Yuscarán de los Queza- esta boda: “Cofradía” de 5 caballerías y fracción a favor de
da-Borjas (Teg-1788), por título de tierra “Aluca” 4 cabs. Juana Quezada (Olanchito-1777). El apellido materno del
de Martín Eguiguren (Pdo. de Danlí 1743) demuestran la novio “Castro Verde” aparece en los títulos de tierra de
expansión de redes de parentesco a otras regiones por esta área que anteceden por mucho a los Quezada: “Río
intereses económicos. A las diligencias González-Que- de Juan Ladrón” 3 cabs. en Valle de Agalteca a favor del
zada (Juticalpa-1783) no sigue acta matrimonial ni des- Cap. Alonso de Castro Verde (Cedros-1703); y “Santa Cruz”
cendientes documentados que pudiesen ser hermanos 3 c. a favor del mismo (Sulaco-1714). “El Tule” del Pbro. J.
mayores del Gral. Morazán. Antonio de Castro Verde (Cantarranas-1749).

Extracto acta matrimonial de D. Bernabé de Villafranca y Castro Verde


con Da. Juana Ma. Quezadas, Teg. 1779.

40
Trazan una ruta que extrapola las proximidades de
Tegucigalpa (Francisco Morazán) a través de Agalteca
(Cedros, FM) hasta Santa Cruz (Sulaco, Yoro). Los depar-
tamentos con más de 100 datos estadísticos de apellido
Quezada en familysearch.org son: Santa Bárbara (252),
Francisco Morazán (366) y Yoro (614). Es una clara correla-
ción entre títulos de tierra/presencia de apellido: los pa-
tronos dieron el apellido a sus trabajadores e indígenas
así hay incluso pardos con el apellido en los ss. XVIII y XIX. Extractos de esponsales de D. Antonio Clemente Quesada con Da.
María de los Ángeles Lozano, Danlí, 1764.
Un siglo más tarde 2 títulos de “Santa Cruz” de 7
y 4 cabs. a favor de Casimiro Q. (Olanchito-1847) y de
Ventura Quezada (Olanchito-1864). Los títulos de tierra La novia, Da. María de los Ángeles Lozano, era hija
a favor de los Quezada del Índice de títulos de tierra de D. Benito Lozano y Da. Isabel María Dala(sic). De esta
(Archivo Nac. de Honduras) totalizan la nada desdeña- última familia, hay un antecedente próximo a Yuscarán, el
ble cifra de 9 títulos. El título colonial “Santa Cruz” de título de “Tetoasinte” de 16 cabs. a favor de Alonso López
Da. Juana Q. sólo de 4 caballerías pocas en relación a de Sala(sic) (Danlí-1721). La familia Quesada-Lozano
las del siglo XIX, responde a que la Corona no estaba consta procrearon los siguientes hijos nacidos y bautiza-
dispuesta a liberar la tenencia de la tierra, preveyendo dos en Sta. Lucía: María del Rosario (1770), Joseph León
el fortalecimiento de la nobleza colonial que pujara por (1772), Josepha Ramona (1774) y Josef Miguel de la Cruz
su independencia. QL (1776).
Las dos primeras actas de bautizo (1770/1772) refie-
2.3. Los Quesada-Lozano de Danlí. Los esponsales ren que D. Antonio Quesada “originario” de Comayagua,
Quesada-Lozano (Danlí-1764) anteceden dos décadas los su esposa “natural” del Hato Netiapa-Cantarranas/Danlí
González-Quezada (Juticalpa-1783) puede tratarse de los (1770) / (1772). “Vecinos” de Tegucigalpa (1774); y “resi-
tíos de Da. Guadalupe Quezada por su categoría de “es- dentes” en Santa Lucía en los 4 casos. “Vecino”, estatus
pañoles” trato de “don/doña” y “vecinos” del “Real de Minas ciudadano con privilegio de elegir y ser electo autoridad
de Potrerillos” jurisdicción de Danlí, contexto geográfico municipal con obligación de tener casa en el municipio,
y ocupacional minero de los Morazán-Alemán (Yusca- aunque se resida en hacienda o mineral. Incluso en el s.
rán-1791) y los Quezada-Borjas (Teg-1788). XIX solamente a la nobleza colonial por su posesión de
Por las consideraciones recién planteadas sumado a minerales, hatos o haciendas.
la poca frecuencia del apellido en los documentos esta- Las relaciones de poder se extendían al padrinaz-
dísticos de El Paraíso en familysearch lleva a considerarlos go. El padrino efectivo de los 3 primeros bautizos Que-
seriamente como antecedente familiar del área, D. Anto- zada-Lozano fue D. Matías Cabrera, representante de D.
nio Clemente Quesada, puede ser tío de Da. Guadalupe Manuel Antonio de Zepeda en el 1er. caso. Marido de Da.
Quezada. El padre de D. Antonio Clemente, Don Juan
Manuel Quesada puede ser el padre de D. Juan Bautista
Quezada, abuelo del Gral. Morazán, o al menos su tío.
La madre de D. Antonio Q., Da. María de los Reyes,
cuyos antecedentes en los títulos de tierra demuestran
los métodos de las élites era la expansión y no la con-
centración en una localidad: “San Sebastián” 3c. de Juan
de los Reyes (Guaimaca-1701), “San José” 2c. de Juan de
los Reyes (Cantarranas-1732), “Tapale” 4c. Gregorio Reyes
(Cedros-1741), y “San Francisco” 7c. de Urbano Rodríguez Acta de bautizo de Joseph León Quezada Lozano, Villa de Sta. Lucía,
y Baltazar Reyes (Cantarranas-1742). 28 de abril de 1772.

41
Magdalena Chavarría, e hijo de D. Gabriel Cabrera y de Coronel Don Juan Nepomuceno de Quezada y de
Da. Josepha Fernández vecinos de la villa de Tegucigalpa. Doña Anastasia Josefa Araingo; desciende por línea
El 4to. ahijado de D. Juan Ortiz de la Peña, hijo de D. Tho- paterna de Don Vicente Quezada y Doña Catarina Re-
mas Ortis “naturales de los Reinos de España”. nuevo, Condes que fueron de Donardeu y por línea
Los esponsales Quesada-Lozano (Danlí-1764) refieren materna de Don Rafael Araingo y Doña Manuela del
que procedían del “Real de Minas de Potrerillos” El Paraíso, Castillo; fueron sus padrinos Don Rafael Ignacio de la
contexto de la familia Morazán-Quezada (Teg-1791). El Encarnación y Don Cayetano Ansuategui (Archivo Ca-
descubrimiento del mineral de Potrerillos (1720?) junto tedral de Comayagua. Libro de bautismos, año 1785).
con Opoteca, Comayagua (1725) y minas de Alotepeque,
Chiquimula (1730?), y un “sensible aumento en la produc- Los Quezada del radio de Tegucigalpa ¿eran una
ción” de las minas de San Antonio, Tegucigalpa, justificaron rama de un tronco original de Comayagua extinto o mi-
la apertura de la Casa de la Moneda y una oleada migrato- grado? No existen referencias a títulos de tierra en Coma-
ria desde España refiere Solórzano, F. citado por Taracena: yagua, tampoco en Francisco Morazán y sí entre ambos
al norte, en Yoro.
El período también se caracteriza por la creciente in- Los condes referidos parecieran vecinos de Comaya-
migración de peninsulares, provenientes, sobre todo, gua por sus consuegros Araingo-del Castillo. ¿Era un títu-
del norte de España. Muchos arribaban a América con lo de la Corona cedido a vecinos de la ciudad de Comaya-
cierto capital, el cual rápidamente invertían en nego- gua como los Condes del Castillo referidos por Martínez
cios. Aquellos que venían con mayores caudales, se Castillo, título en mano? El rango militar del Tte. Cnel. D.
convertían fundamentalmente, en comerciantes o in- Juan Nepomuceno de Quezada cabe aplicarle lo que Ta-
termediarios de las casas comerciales de Cádiz, otros racena afirma:
se dirigían a las provincias y se avecindaban en ellas,
como comerciantes, hacendados o mineros. La mayoría de los dueños de tiendas eran criollos o
españoles con algún cargo militar o administrativo.
Tras el entusiasmo de la década de 1720-inicios de Muchos de ellos, al mismo tiempo, importantes mi-
1730 prosiguió una breve caída en la acuñación de mo- neros y hacendados.
neda, una ligera recuperación en 1735 hasta un pico en
1739, la Corona dejó de incentivar activamente la mine- Son plausibles los antecedentes militares por el ante-
ría. En los 1740’s se volvió a considerar Potrerillos a dife- pasado condal de Donardeu, citado por Martínez Castillo.
rencia de Alotepeque en franca decadencia. La segunda El apellido Q. se origina en la fortaleza de la villa de Que-
mitad del siglo fue a la baja en general para la minería. sada, iniciado en Dia Sánchez de Quesada de su victoria
allí contra los moros en la Reconquista. Hijo de Pedro Díaz
2.4. Los Quezada-Renuevo, Condes de Donardeu, Carrillo de Toledo del Señorío de Garcíez en 1299.
Comayagua. La referencia más antigua a los Quezada en El otro origen menos frecuente para Quesada, pro-
el área de Tegucigalpa son los bautizos de los hijos de los viene de los vaqueiros de Asturias, clara referencia al
esponsales Quesada-Lozano (Danlí-1764). Refieren el ori- queso de sus ganados. Identificado puntualmente en la
gen de los Quezada en la c. de Comayagua donde Mar- ciudad de Ribadesella, Asturias, frontera oriental del et-
tínez Castillo menciona el matrimonio Quezada-Renuevo nos céltico astur.
bautizando su hijo en la c. de Comayagua en 1785, un ver-
dadero contemporáneo del Gral. Francisco Morazán Q.: 3. Descendientes Quezada del Gral. Morazán.
Se refiere que de él no queda descendencia di-
De todos los Quezada hay que destacar a Don recta en Honduras, del linaje paterno obviando el
Rafael Ignacio de la Encarnación Cayetano, que materno. Una publicación en Presencia Universitaria
nació en Valladolid de Comayagua, hijo legítimo afirma que la línea del Gral. Morazán se extinguió en
y de legítimo matrimonio del español, Teniente Carmen Morazán última nieta apellidada como él, hija

42
de Francisco Morazán Moncada, su único hijo varón.
No obstante existen descendientes del paladín por la
línea materna que por la notabilidad de esta familia no
desaparece tan fácilmente de la geografía hondureña.

3.1. Los Morazán Quezada de Tegucigalpa. De esta


parentela, tenida por extinta queda el acta de defunción
20/agosto/1797 del párvulo D. Juan Antonio Morazán
Quesadas; el bautizo de Sesaria Josefa Morazán Quezadas
n. 27/agosto/1804. La historia registra 2 hermanos más:
el Pbro. Benito Morazán Q. n.1798 y Marcelina Morazán
Q. n.1801. Esta casó con Narciso del Rosal (1 hijo/3 hijas).
Parece viuda madre de M. Mercedes Morazán, la bautiza Bautizo de Cesaria Josefa Morazán Q., S. Miguel de Teg. 27 de agosto
el también héroe, Pbro. J. Trinidad Reyes. 1804.
Existe también un acta de bautizo de Carlos Adriel
M. hijo de Cesaria Morazán Quezada. Sorprende lo poco por el nombre exacto del prócer se trata del hijo de sus
que se ha investigado esta familia, quizá porque hasta primos hermanos.
ahora ha sido muy inaccesible la Iglesia Católica en sus
archivos, más si el tema es el Gral. Morazán. Dionisio Mo- 3.2. Los Quezada de Tegucigalpa. Se subdividen
razán y Paula Morazán, primos-hermanos bautizan a José en dos casos: primero el de D. Urbano Quezada referido
Francisco Morazán Morazán (Yuscarán-1843), su madrina por Martínez Castillo: “En el siglo XIX y XX, los Quezada
Marcelina Morazán. ¿esclavos libertos o primos? A juzgar tuvieron un puesto de importancia en la sociedad tegu-

Linaje Borjas de Tegucigalpa.

43
(Olanchito-1777) y Castro Verde por título ya citado “Santa
Cruz” del Cpn. Alonso de Castro Verde (Olanchito-1714).
Hemos observado a Da. Guadalupe Quezada Borjas
tomar el apellido de su abuela materna, es posible que los
Villafranca-Quesadas terminaran apellidándose Quesada
por abolengo y ser los ostentan los numerosos títulos de
tierra del departamento de Yoro en el siglo XIX, Ascen-
dientes directos de D. Urbano Quezada de Tegucigalpa.
Acta de bautizo de Carlos Adriel Morazán, Teg. 1842
3.3 Los Quezada Becerra de Juticalpa. Existe otra
rama de los Quezada de Yoro establecida en Olancho,
cigalpense, destacándose a principios del siglo XX, Don única descendencia Morazán Quezada mencionada por
Urbano Quezada”. Padre con Cleotilde Cubas de Norma Martínez Castillo:
Quezada Cubas, esposa de Luis Alberto Callejas Zelaya,
sobrino de Rafael Callejas Lozano (familysearch.org). En el siglo XIX, la familia Quezada tiene una impor-
D. Urbano hijo de José Presentación QA, hijo de Va- tancia social y económica de destaque, entre los des-
lentín Quezada y Francisca Acosta (nac. Yoro-2.2.1868). cendientes de los Morazán Quezada se destaca Don
Nació en la cabecera de Yoro antiguamente “Santa Cruz Daniel Quezada que se casa con Juana Becerra y tiene
de Yoro” y “Santiago de Yoro”, títulos ya mencionados a fa- a Lucila Quezada Becerra, que se casa con Juan Fer-
vor de los Quezada a mediados del siglo XIX y sus ances- nández Valenzuela; [estos procrean] a Daniel David
tros los Castro Verde al iniciar el siglo XVIII. Quezada Fernández, quien sigue la línea, se casa con
Tuvo un hermano llamado Félix Erjio QA (n. Yoro- Ana María Victoria Dranet Urquía y tienen a Carmen
27.7.1869) nos conecta con la generación anterior familia María Quezada que contrae nupcias con Armando
de J. Félix Quesada con Estefanía Núñez (hijos en Olan- Zúñiga Alemán, hijo de Gustavo Adolfo Zúñiga Díaz
chito-1847/1858): Félix Teodoro, Agustín, Ma. Olaya, Fer- y Clara María Alemán Suaso; los Quezada-Zúñiga son
mín, Cresencia y Tomasa Q. Núñez. Les precede J. Feliz(sic) padres de numerosa familia.
Quezada con Coronada Rosales la generación más anti-
gua de Yoro en los registros eclesiásticos, de quienes sólo Faltan documentos antecedentes a Daniel Queza-
consta un hijo: Juan Manuel QR (n. Olanchito-6.8.1833) da (Juticalpa), doña Lucila Becerra, procreó sus hijos con
ahijado de Maximiliano Navarro como los 2 primeros Juan Fernández Valenzuela con ancestría en Olanchito,
Quezada-Nuñez. hijo de Juan Fdez. y Trinidad Valenzuela (dispensa Jutical-
El primer José Félix Quezada puede ser nieto de José pa-28.9.1869) (matrim. Rep. El Salvador). Este parece bau-
Bernabé Villafranca Castro Verde y de Da. Juana Quezadas tizado Juan Secundino Fdez. Figueroa, hijo de Teodoro
Alvarengas, hermana de Da. Guadalupe Quezada Borjas. Fdez. y Bernardina Figueroa (Olanchito-1.7.1833). Teodora
Recordar el título de tierra “Cofradía” de Juana Quesada Fdez. Paz, “española” (Gualala, SB 1.4.1819).

Esquema 1: parentela de Urbano Quezada Ponce, familysearch.org

44
Extractos del acta matrimonial de Carmen Quezada con Francisco
Beroit, Juticalpa, 1920.

Los Quezada Becerra (nac. Juticalpa 1886-1896): Lucía de tierra de “Santa Cruz” de 4 caballerías (Olanchito-1864).
de Jesús, Santiago, Fernando Ramón, Susana de J., Pablo Este último Ventura Quezada, padrino de María del
y Carmen QB. Esta última contrajo matrimonio con Fran- Carmen Quezada Soto, hija mayor del más antiguo ma-
cisco Beroit (Juticalpa-1920) hijo de Francisco Beroit y de trimonio Quezada-Soto: Felipe Q. y Juana S. (Olanchi-
Antonia Castellón. to-17.10.1864). Sus hijos: Evarista (Olanchito-16.10.1866)
mismo padrino, Joaquín Ángel (Olanchito-20.10.1874) y
3.4 Los Quezada Soto de Olanchito. Norberto Que- María Carolina (Arenal, Olanchito-26.7.1878).
zada falleció de “sincope” (sic) en su hacienda “El Naran- Si Felipe Quezada tendría 25 años al procrear a su
jo” hijo ilegítimo de Antolina Sosa (defunción Olanchi- primera hija registrada (Carmen Quezada Soto-1864) po-
to-1908) de 58 años. Casado con Dolores Soto dejó 9 hijos siblemente nació en 1839. Juan Antonio Quezada (n. ca.
legítimos y menores de edad: Juana, Adelaida, Norberto, 1847) con Luisa Soto, fueron padres de Norberta y Ventu-
Caridad, Eliezer, Cesarina, Sixto, Daniel y Mirtala Queza- ra QS. Valentín Quezada (n. ca. 1841) casado con Francisca
da S. El referido otorgó testamento abierto en El Ocotal, Acosta, Yoro, referidos son todos una misma generación y
Depto. de Segovia, Rep. de Nicaragua. Norberto Quezada posibles hermanos.
Sosa, padre de Daniel Quezada Soto, es probable herma- Les antecede la generación de J. Félix Quezada con
no de Daniel Quezada casado con Juana Becerra. Su vín- Estefanía Núñez con 6 hijos (n. Olanchito 1847-1857): Fé-
culo se infiere de nombres y localidad. lix Teodoro, Agustín, Ma. Olaya, Fermín, y Tomasa Queza-
Existieron también familias sindígenas con coinci- da Núñez; casada con Juan de Dios Mungía Rosales con
dencia de apellidos Quezada-Soto: Ana Quezada con Fa- parentesco en 2 grado, es decir primos hermanos (Arenal
bricio Soto “indios de la Carbonera” (Olanchito-1894). Su 1879); y Cresencia Quezada Núñez casada con Gregorio
etnicidad se confirma cuando Gerardo Q. y María de Jesús Lagos en 1898. Se desconoce si guardaban relación con
Soto bautizan “gratis” su hijo Anacleto (Olanchito-1895) los Quezada Soto.
pobreza que contrasta con los Quezada hacendados.
Hay 3 matrimonios Quezada-Soto vinculantes al 3.5 Los Quezada Borjas de Yuscarán. El tío conoci-
linaje morazánico, el segundo Juan Antonio Quezada do del Gral. Francisco Morazán fue D. José Ma. Quezada
con Luisa Soto, iglesia la Carbonera bautizan a Norberta Borjas casado Doña María Manuela Borjas Uriarte dispen-
(Olanchito-1877) y casan su hijo Ventura Q. con Antolina sa (Teg. -1788) procrearon 7 hijos: D. Ramón Agustín Josef
Soto Soto (Olanchito-1901). El nombre Norberta vincula nac.4.5.1789, D. Josef Isidoro n. 2.1.1791, Da. Ma. Josefa
con Norberto Q. referido, también cuenta un hijo Ventura de la Visitación n.1.7.1792 todos en Yuscarán, más: José
que remite a Ventura Quezada hacendado por el título Julián, Micaela Josefa (esposa de Herrera), José Ma. e Ig-

Extractos del acta matrimonial de Carmen Quezada con Francisco


Beroit, Juticalpa, 1920.

45
Linaje Quezadas de Tegucigalpa, Olanchito y Juticalpa.

nacio Joseph Miguel QB. El padrino de D. Josef Isidoro, huyó del ambiente hostil contra la Federación. La menor
por esposa fue D. Joaquín Morillos. Dolores HQ tuvo descendencia hoy clase media identifi-
Se conoce la línea descendiente por Micaela QB y cada por diario El Heraldo.
Dionisio de Herrera padres de: Julián, Ma., Manuela, José
Dionisio, Mariano, Esteban, Miguel José Ma., Dolores y J. 3.6. Los Quesada-Fajardo y Borjas de Trinidad San-
Antonio HQ, por testamento de Dionisio de Herrera a 30 ta Bárbara. Don Josef Felipe Quesada [Borjas] casado con
de mayo de 1850, fallecido en la Rep. El Salvador, donde Ma. Lorenza Morillos, es el cuarto tío del Gral. Francisco

46
Morazán Q. El documento más temprano es el bautizo en
Chinda (de aldea de la Trinidad) de su hija Paula Antonia
Josefa nacida el 22.2.1791, ahijada de D. Miguel Paredes.
Mi. 11: Act. bautizo de Paula Antonia Josefa Quesada Mo-
rillos, Chinda, Santa Bárbara nacida el 22 de febrero de 1791.
Un paréntesis es la casa de los Borjas frente al par-
que central de Trinidad, que por tradición se consideran
parentela del Gral. Morazán por su madre Da. Guadalu-
pe Quezada Borjas. Los títulos de tierra de los Borjas se
concentran en Francisco Morazán, uno en El Paraíso y
el más reciente en SB: “Rosario de Tras Cerros” 8 cabs. de Extractos del acta bautismal de Don Josef Ysidoro Quezada Borja,
Pedro Borjas (Distrito Quimistán-1868). Existen 4,000 has. cuñado de Dionisio de Herrera, Yuscarán, 1791.
propiedad de los herederos de don Abelardo Borjas Paz,
hijo del expresidente Miguel Paz Barahona. Refiere la Dra.
Emmy R. Campbell Borjas, nieta, que por tradición llega-
ron de Tegucigalpa por la actividad minera. Apellido usa-
do por criptojudíos significa en hebreo “hoyo protegido”
intuye Gorgún.
Sus tierras «Tras Cerros» hoy municipio Nueva Fron-
tera, recuerda al centro criptojudáico de Portugal, Tras os
Montes. San Francisco Borja fue III General de los Jesuitas
orden que se caracterizó por refugio de judíos conversos. Act. bautizo de Paula Antonia Josefa Quesada Morillos, Chinda, Santa
Bárbara nacida el 22 de febrero de 1791.

El boom minero de 1720’s por que se creó la Casa


de la Moneda, fue determinante el mineral de Potrerillos,
El Paraíso; también Alotepeque, Chiquimula cruzando la
frontera de Guatemala, origina la población de Trinidad,
SB. Las redes de parentesco extendidas posibilitarían la
presencia de Quezadas y Borjas incluso antes que D. Feli-
pe Quezada [Borjas] tío de Morazán, aunque se extinguie-
sen los Quezada notablemente.
La novela Los Brujos de Ilamatepeque de Ramón Ama-
ya Amador, sea eco del pasado como el que vincula al
Gral. Morazán con Texiguat, antiguo curato de su herma-
no menor Pbro. Benito Morazán, cuartel de sus ejércitos.
Hubo judíos conversos en el noreste de España tenidos
por gente y rudimentaria en la diáspora con los siglos ab-
sorberían la idiosincrasia y mezclarían con la población
de base demográfica celta, los más dados a la magia en
España: Galicia y Asturias. Quezada los hubo en Asturias y
Fajardo de Galicia.
El segundo hijo Quesada Morillos fue D. Matías Que-
sada casado en 1as. nupcias con Da. Luisa Fajardo, se in-
Casa Borjas, Trinidad SB. por Merari Guevara, dic. 2020. fiere por analogía de apellidos con el tercer hijo compro-

47
Act. bautizo de Juana Silveria Quesada Esparrola, Chinda, Santa Bárbara.

bado D. Joaquín Quesada casado con Da. Ma. Manuela


Fajardo Rivera. Matías casa en 2as. nupcias con Da. Isabel
de Paz (SB 1820). D. Joaquín Quesada Morillos casó con
Da. Ma. Manuela Fajardo (Chinda 1816). Era frecuente que
2 hermanos casaran con 2 hermanas de otra familia.
D. Matías QM con Da. Jna. Luisa Fajardo padres de
Juana Silveria Quezada Fajardo, ahijada de D. Julian [Tr]
avezo(sic) ¿pariente de Esteban Travieso primer marido
de Josefa Lastiri esposa del Gral. Morazán? Silveria QF
casó con Mateo del Toro procreando a Manuel Toro 1er
alcalde de Sta. Cruz Yojoa [1864]. Su tataranieta Elia Toro
Guzmán casó con don Fidel Ventura Bonilla de Sta. Rita
Yoro línea paterna salvadoreña.
Da. Paula QM casó con D. Luis Teruel padres de Ma.
Nicanor, Ma. Ponciana, Ma. Mercedes, Ma. Gregoria y Ur-
bano, TQ (Chinda, 1807-1825). El tercer hijo de D. Josef
Felipe Quesada [Borjas] pueda el mayor, D. José Joaquín
Quesada Morillos casó con Da. Ma. Manuela Fajardo hija
de Antonio y Victoriana Rivera (Chinda 1816), test. Euse-
bio Herrera.
Da Tuvieron 10 hijos (familysearch.org) de ellos Ma.
Angela QF casó con Isidro Fernández, padres de Grego-
rio Fernández Q, y este con Tomasa Fajardo Merñez de
Herminia Fernández F. casada con Carlos F. Howard López
(matr. Trin. 1928). Abuelos de Lourdes Mejía Howard
quien nos refiere por tradición familiar se les inculcó ser
la quinta generación del Gral. Morazán.
En la organización de la conferencia “Raíces Judías
en el Occidente de Honduras: genética, antropología e
historia” cierre académico 2019 Biblioteca UNAH-CUROC,
se me tomó muestra con un test de ADN revelando pa-
rentesco genético mediano con los Mejía Howard en re- Esquema Fam. Quezada Fajardo, Trinidad, Santa Bárbara Familysearch.org

48
Esquema Mario Mejía Howard, Trinidad S. Bárbara uno de 7 parientes
genéticos del autor con ancestría Quesada

lación a los Quezada de Trinidad SB cuya tradición oral se a Chalatenango donde aparece en un único documen-
repite en Ocotepeque y Copán por la descendencia de to, el bautizo de su hija Carmen Antonia Quezada León
los Quezada-León. en Citalá, 1875: posible Antonia QL, casada con Jesús
De los 7 parientes genéticos Quesada del fondo García padres de Mercedes García Quezada casada con
de Myheritage los 3 más cercanos son la familia Mejía su primo hermano David Hernández Quezada, hijo de
Howard: Mario y Elena MH y su tía Amelia Francisca H. Carmen QL y Nazari o Hernández y nieto de Felipe QF. La
Fernández. Da. Amelia HF, hija de Herminia Fernández hermana de Nazario, Toribia H. casó con Macario León,
(1900-1995), hija de Gregorio Fernández Quezada, hijo de posible hermano de la esposa de Felipe Quezada F. El
Isidro Fernández (n.1824) y Ma. Ángela Quezada Fajardo,
hija de D. José Joaquín Quesada Morillos, hijo de D. Josef
Felipe Quesada [Borjas] tío del Gral. Francisco Morazán
Quesada según nuestras estimaciones. El gráfico tiene
ciertos errores aclarados.
El padre de mi tatarabuela, Carmen Q., Felipe Que-
zada debió ser hijo de D. Matías Q. con Da. Luisa Fajardo
o bien de D. Joaquín Q. y Da. Manuela Fajardo, revela la
costumbre de hermanos casados con hermanas de otra
familia. Felipe Quezada Fajardo se establecido en Chala-
tenango donde se casó con Eulogia León, hecho no tan
común pero observado en el caso de los Paz de Santa
Rosa de Copán que tienen la misma historia migratoria.

3.7. Los Quezada León de Ocotepeque y Copán.


Nuestro “papá Felipe” era farmaceuta. No aparece entre
los 10 hijos de D. Joaquín QM de Familysearch es posi-
ble lo cambiase práctica usual en judeoconversos colo-
niales (Marina Siegel Conferencia sobre raíces judías del
Occidente, Honduras), Puede ser Felipe Antonio Queza-
da Fajardo el menor de la lista. Más sencillamente pudo
ser hijo de D. Matías Quesada. Gerardo QF contrajo ma-
trimonio con Gabriela Rápalo con un parentesco de 4
grado, nietos de 2 primo-hermanos (Trinidad-1867). La
endogamia es frecuente y actual en descendencia Que- Dr. Felipe Quezada Fajardo, Chalatenango, El Salvador. Sobrino en 1-2
zada León de Mercedes Ocotepeque. Felipe QF migró grado del Gral. Francisco Morazán Quezada.

49
acta matrimonial de la hija de Macario León cuñado
de Felipe QF, Ascensión LH con Juan Fabián Alas en S.
Fernando Chalatenango, remite su origen en Comalapa,
Chalatenango, del cantón La Junta y caserío Chorosco
que los mayores aluden como lugar de origen de la fa-
milia.
Carmen QL y Antonia QL cruzaron de San Fernando
Chalatenango la frontera con Honduras a la aldea de El
Rosario, Mercedes, Ocotepeque donde casaron y tuvie-
ron descendencia. Narcisa QL se quedó en S. Fernando,
ojos azules igual que Carmen y Antonia, esta última rubia.
Carmen QL alta, como el Gral. Morazán.
Felipe QF tuvo un hijo natural con Salvadora León,
Francisco León farmaceuta como él, según D. Florencio
Ventura Quezada (entrevista Teg. 2001). Da. Carmen QL
fue el mayor aglutinante de derechos de segunda gene-
ración del título de tierras del municipio de Mercedes ad-
quirido por sociedad comunal en 1868.
Antigua hacienda Sta. Teresa del Río Chiquito de Da.
Jerónima Castejón, suegra del Dr. Juan Lindo, prima her-
mana del Gral. José Ma. Medina Castejón, 7 veces presi-
dente de Honduras y de cuyo primer marido, D. Guada-
lupe Milla Castejón es hija natural Mercedes Reyes Milla,
abuela de D. Adán Ventura R. D. Guadalupe Milla, herma-
no de Justo Milla pero también de Esteban Milla secre-
tario del Gral. Morazán, del Lic. Santiago Milla designado
diputado a las Cortes de Cádiz, y cuñado de Victoriano Linaje Quezada en Occidente de Honduras.
Castellanos Cortés bajo cuya presidencia en esta ciudad
de Santa Rosa de Copán, Honduras se convirtió en Repú- Libny VL: ¿Ud. oyó decir si los Quezada eran parien-
blica (1862). tes del Gral. Francisco Morazán?
Da. Carmen Quezada León falleció de 96 años en Mercedes GQ: Sí, por el papá de mi tía Carmen [abue-
Santa Rosa de Copán. Da. Mercedes García Quezada en lo de ella, papá Felipe Q.F.] El Parentesco con Morazán nos
su lecho cerca de la edad de 103 años afirmó que siem- lo enseñaban desde pequeños.
pre les inculcaron de niños ser parentela del Gral. Francis- Da. Carmen QL casada con Nazario Hernández fue
co Morazán Quesada. madre entre otros de Pedro HQ casado con Natalia Valle,

Acta de Bautizo de Antonia del Carmen Quezada León, La Palma,


Chalatenango, República de El Salvador,

50
Acta matrimonial de Eusebio Ventura R. con Clementina Quesada,
San Marcos Ocotepeque, 1923.

padres de doña Mirtala HV. Tuvo una hija natural con To- Ma. Angélica, Gilberto, Florencio, Israel y Marco Tulio, su
más Chávez, Clementina Quezada se casó con D. Eusebio viuda embarazada tuvo un 7mo hijo, Eusebio Ventura
Ventura R., hermano mayor de D. Adán Ventura, esposo Quezada. También un hijo ilegítimo D. Hernán Quezada
de doña Mirtala HV R., según Da. Mercedes García Que- casado con Elia Ventura H. hija de Adán V. y nieta de Da.
zada (Mama Meches) con este matrimonio se fundieron Carmen QL. Eusebio Ventura Q. tuvo por hijo ilegítimo a
ambas familias Ventura y Quezada. Alejandro Ventura, ex ministro de Educación de Porfirio
“El general Castro era jefe militar de Gracias en tiem- Lobo difunto en 2019, como su tío Israel Ventura Queza-
pos de Carías le dio el grado de capitán a Eusebio [Ven- da y su tío abuelo D. Adán Ventura R.
tura]” refería D. Adán V. Fue asesinado en la Villa de San El apellido sobrevive en la descendencia de D. Her-
Fernando, Rep. de El Salvador dejando 6 hijos: Salomón, nán Quezada con Elia Antonia Ventura: Hernán, Alan, Juan

Desendencia Quezada León en el departamento de Copán, siglo XX.

51
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de la Escuela Militar Francisco Morazán, Teniente Coronel, guat-museo
asignado a la Guerra del Golfo Pérsico, capitán póstumo Ordoñez Baca, F. (9 de octubre de 2015). También hallamos a los
falleció en servicio en Honduras. Otros militares de rango descendientes de Dionisio de Herrera. El Heraldo. Recupe-
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ge en http://myheritage.es/ (apellido)

52
Los himnos nacionales de Centroamérica
y el imaginario patriótico 1

Leonel Alvarado*

Resumen

La versión actual de los himnos nacionales de Centroamérica fue compuesta a fines del siglo diecinueve y principios del
veinte, en un período marcado por la Reforma Liberal, la modernización socioeconómica y, sobre todo, la construcción
de un proyecto de identidad nacional. Entre la ideología liberal y el cientificismo positivista, el himno surge como un
texto fundacional secular, junto a las constituciones nacionales, los monumentos y demás emblemas que conforman el
capital cultural simbólico de las naciones emergentes. De ahí que, al estar ligado al nacionalismo musical decimonónico,
el himno sea un producto ideológico que construye una memoria colectiva a través de una narración mito-histórica
transmitida por el discurso pedagógico nacional. En esta auto-representación sublime y selectiva de la historia nacio-
nal se promueve la fraternidad ciudadana y, a la vez, se exalta la representatividad individual mediante el sacrificio y el
orgullo patrios. A pesar de ser un discurso épico-romántico, que va de lo costumbrista a lo bélico y que podría resultar
anacrónico, el himno transforma a la colectividad en un sujeto político unificado, en ceremonias tan diversas como un
desfile escolar o un partido de fútbol.

Palabras clave: himno nacional, nacionalismo musical, narración mito-histórica, Positivismo, memoria colectiva.

Summary

The current version of the national anthems of Central America was composed in the late nineteenth and early twentie-
th centuries, in a period marked by the Liberal Reform, socioeconomic modernization and, above all, the construction
of a national identity project. Between liberal ideology and positivist scientism, the hymn emerges as a secular founda-
tional text, along with national constitutions, monuments and other emblems that make up the symbolic cultural ca-
pital of emerging nations. Hence, being linked to nineteenth-century musical nationalism, the anthem is an ideological
product that builds a collective memory through a myth-historical narrative transmitted by the national pedagogical
discourse. In this sublime and selective self-representation of national history, citizen fraternity is promoted and, at the
same time, individual representativeness is exalted through sacrifice and national pride. Despite being an epic-romantic
discourse, ranging from manners to warfare and which could be anachronistic, the hymn transforms the community
into a unified political subject, in ceremonies as diverse as a school parade or a football match.

Keywords: national anthem, musical nationalism, myth-historical narration, positivism, collective memory.

1 Tomado del libro El lirismo patriótico centroamericano: himnos, nacionalismo e identidad. SEDUCA: San José, 2018; Panamá, 2019.

* Poeta, escritor e investigador. Doctor en Literatura Hispanoamericana por la Universidad de Maryland, Estados Unidos. Se ha desempeñado como docente
en varias universidades enseñando lengua española y literatura. Su amplia obra poética forma parte de varias antologías nacionales e internacionales y ha
obtenido una serie de prestigiosos premios. Actualmente radicado en Nueva Zelanda, se desempeña como Coordinador de los Programas de Español y de
Portugués de Massey University of New Zealand, Wellington. Correo: [email protected]

53
La mayoría de los himnos centroamericanos se com- En algunos casos, al ritmo de marcha de La Marsellesa
puso siguiendo los parámetros del nacionalismo musical se le suma la impronta de la ópera italiana, de lo que
decimonónico, inspirado, desde luego, en el Romanticis- es un buen ejemplo el himno salvadoreño. Esto lleva a
mo. Como los monumentos y los símbolos nacionales, Malcolm Boyd a decir que “el [himno] más extenso y más
los himnos eran parte del proyecto de legitimación de la ambicioso, el de El Salvador, no estaría fuera de lugar en
identidad nacional impulsado, en la mayor parte de los una ópera de Verdi”; esto quizá se deba a que el compo-
casos, en la época de la Reforma Liberal. Como señala Jim sitor, el Coronel Juan Aberle, era de origen italiano. Para
Samson, “la búsqueda de una voz nacional motivó y le Boyd, la mayor parte de los himnos latinoamericanos,
dio forma a la composición musical decimonónica” (2001: sobre todo, algunos centroamericanos, son, “sin lugar a
598); fue, precisamente, la conciencia nacionalista la que duda, los más extensos, más elaborados y más imprác-
llevó a la proliferación de los himnos nacionales en el si- ticos de todos los himnos” (2001: 47). Lo de “impráctico”
glo diecinueve, tanto en Europa como en Latinoamérica. quizá tenga que ver con el hecho de que, a pesar de
A propósito de los himnos nacionales africanos, Igor Cu- la extensión, en himnos como los de Chile, México, Ar-
sack sostiene que “la mayoría de los himnos nacionales es gentina, Honduras, El Salvador y Guatemala se tiende a
un recuerdo fosilizado de las ideologías y los eventos [del cantar solo el coro y una estrofa. Aunque en la escuela
siglo diecinueve]” (2005: 235). De esta forma, todo himno se nos obligaba a memorizar el himno completo, sería
refleja la cara de Jano del nacionalismo: la mirada hacia el difícil que un adulto recordará sus decenas de versos.
pasado y el futuro. Si bien algunos fueron compuestos en El coro es, pues, el núcleo significativo del himno, así
épocas de crisis, otros surgieron en períodos de optimis- como las primeras notas no solo lo introducen, sino que
mo, como los himnos centroamericanos, compuestos en producen el efecto de lo reconocible en quien escucha;
la apoteosis de la Reforma Liberal. En este caso, los himnos esas primeras notas son inconfundibles, de ahí su gran
expresan una fe casi religiosa en el futuro de la nación, importancia mnemotécnica. Boyd no tiene empacho en
producto del progreso social y económico esperado. Pre- afirmar que “el texto de los himnos nacionales rara vez
cisamente, en el himno convergen la nación-estado y una posee mérito literario. Lo importante es el fervor patrió-
nación mítica. La primera es concebida como un proyecto tico” (2001: 46).
que se logra, entre otras formas, a través de la invención En un estudio que ha alcanzado un carácter canóni-
de mitos y eventos nacionales. Por ello, la invención mítica co, Boyd clasifica los himnos nacionales en cinco catego-
del pasado prehispánico, como ocurre en los himnos de rías: a) himnos, cuyo modelo ha sido el himno inglés “Dios
Honduras y Guatemala, se integra a ese gran proyecto de salve al Rey”; b) marchas, la mayoría inspirada en La Marse-
una nación posible; lo mismo sucede con la redimensión llesa, aunque la “Marcha Real” de España es más antigua;
de la gesta independentista o con la percepción lírica del c) himnos operáticos, cuya influencia proviene de la ópera
paisaje nacional; esto último es compartido por todos los italiana; d) himnos folclóricos, que incorporan tradiciones
himnos centroamericanos sin excepción. Los mitos se irán e instrumentos indígenas como una forma de contrarres-
incorporando al proyecto de nación por medio de un dis- tar la influencia colonial; y e) fanfarrias, que comprenden el
curso concebido por la élite social e intelectual; la eficacia número más reducido de himnos, carecen de texto y son
de este discurso dependerá de que sea asumido por la más populares en los países árabes. A este grupo se agre-
colectividad como suyo. gan, en el siglo veinte, los himnos internacionales, como
El himno inglés y el francés surgieron en épocas de “La Internacional”, el himno pan-africano, el de la Unión
crisis nacional, aunque la mayoría se compuso en tiem- Europea y el de las Naciones Unidas (2001: 46-7). En esta
pos de paz, sobre todo en el siglo diecinueve, cuando última categoría podrían incorporarse la “Marcha Patrióti-
surgieron los de América Latina y Europa. La Marselle- ca de las Provincias Unidas del Sud” y los himnos centro-
sa es una marcha militar, mientras que el himno inglés, americanos decimonónicos “La Granadera” y “La Antífona
“Dios salve al Rey”, adopta el modelo del himno religioso. de los Colores”.2
2 En 1934, durante la dictadura de Ubico, se revisó la letra del himno “para ajustarla a la realidad histórica, por una parte, y por la otra, para expresar el fervor
patriótico sin la mención constante del rojo caliente de la sangre” (1969: 113). A través de estos cambios se atenúa el tono belicista y anticolonial al suprimir

54
La versión actual (y definitiva) de los himnos nacio- dos cuartetos para las dos partes del himno”, “hablar úni-
nales de Centroamérica se compuso en las siguientes fe- camente sobre la paz y el trabajo”, y “cuidar de que la letra
chas: El Salvador, 1879; Guatemala, 1896; Costa Rica, 1903; se acomodara lo mejor posible a la estructura musical del
Panamá, 1903; Honduras, 1904; y Nicaragua, 1918. En casi himno” (1955: 17). De esta forma se prohibía, como aclara
todos los países hubo varios himnos a lo largo del siglo Ibarra, cualquier referencia a la situación política del país;
diecinueve; en Nicaragua, para el caso, con cada cambio incluso el tono antiespañol podía haberse considerado
de gobierno se adoptaba un himno distinto: en 1876, anticolonial, es decir, antiimperialista. La letra, dice Ibarra,
1889, 1893 y 1909. El primer himno de El Salvador fue de tenía que circunscribirse “a una ideología determinada
1866, el segundo (que luego fuera el definitivo) de 1879 y (paz y trabajo)”, además de acondicionarse “en buena for-
el tercero de 1891. Por su parte, los himnos de Costa Rica ma a una pauta métrica musical y extensión estrictamente
son de 1873, 1879, 1888 y 1903. Los himnos de Guatemala, limitadas” (1955: 17). De esta manera, como señala Ibarra,
Honduras, Nicaragua y Costa Rica surgieron de concursos, “la primera estrofa del himno, con la sencillez del asunto,
mientras que los de El Salvador y Panamá fueron comisio- fue concebida fácilmente como una expresión del ansia
nados expresamente por el gobierno. Los concursos no nacional que pedía paz y trabajo después de la enconada
estuvieron exentos de controversia, como ocurrió en Gua- lucha fratricida” (1955: 18). Sin embargo, Ibarra decide in-
temala, pues los concursos de 1879 y 1887 fueron decla- troducir un cambio sutil en la segunda estrofa al sustituir
rados desiertos, a esto se suma el hecho de que en 1896 una forma verbal por otra: “frente a la intervención que
el ganador, quien era miembro del jurado, resultó ser el ahogaba nuestros derechos no podíamos exclamar sin ser
cubano José Joaquín Palma, a pesar de que en las bases traidores: Brilla hermosa la paz en tu cielo, /nada empaña
se estipulaba que sólo podían participar guatemaltecos; tu gloria inmortal… Teníamos que reclamar dignamente,
en el acuerdo presidencial de 1897 se señala que “el autor gritando a plena luz y a pulmón lleno: Brille hermosa la paz
de la letra manifestó renunciar [al premio] deseando per- en tu cielo (porque no brillaba), /nada empañe tu gloria
manecer anónimo” (1969: 112). inmortal (porque estaba empañada)” (1955: 18).3
En cuanto al himno nicaragüense, el ganador del con- Con ardientes fulgores de gloria se ilumina la nueva na-
curso fue Salomón Ibarra Mayorga, con “Salve a ti, Nicara- ción: el imaginario nacionalista
gua”. Años después, Ibarra critica lo que llama “el carácter El himno, como el concepto de nación, se debate y se
belicoso” (12) de los himnos anteriores, influidos por La negocia para llegar a una versión que termina imponién-
Marsellesa, y opta por la influencia religiosa, al estilo del dose. No es una negociación entre el poder y la pobla-
himno inglés y apegada a la música preestablecida en las ción, sino entre las ideologías que compiten por el poder;
bases del concurso. Su propósito, dice, es reflejar “los pro- esto, como hace ver Susana Poch, lleva a la utilización, en
pios ideales de nuestro pueblo, tan generoso, tan sufrido el himno, de un “lenguaje poético como vehículo para for-
y tan trabajador” (1955: 14). Esto no evita que se enfrente mular un discurso político que [reproduce] la orientación
a una encrucijada ideológico-estilística, pues debía ceñir- ideológica de los sistemas en formación” (1998: 80). Por lo
se a las bases del concurso y, sobre todo, atenuar lo que tanto, concluye Poch, se lucha no sólo por el poder políti-
podría ser considerado un tono antiimperialista en un mo- co, sino también por el poder de los signos, con lo que el
mento en que el país estaba intervenido por los Estados vencedor termina imponiendo “al mismo tiempo que su
Unidos. Para evitar esto, las bases eran precisas “escribir ley, su retórica y sus símbolos” (1998: 83).

todas las referencias al pasado sangriento: para el caso, en el coro se pasa de “Tinta en sangre tu hermosa bandera/de mortaja al audaz servirá” a “Libre al
viento tu hermosa bandera/a vencer o a morir llamará”; en la segunda estrofa, “Nuestros padres… te arrancaron del potro sangriento” se sustituye por “Nues-
tros padres…lograron sin choque sangriento”. Más adelante discutiré el papel que estos ‘olvidos necesarios’ juegan en la conformación del discurso nacional.
3 A pesar de utilizar la música de un canto litúrgico compuesto en 1789 por el fraile Ernesto Castinove, los arreglos hechos a partir de 1939 han terminado
“desfanatizándola un poco de su antigua y profunda religiosidad”, por lo que el himno, señala Ibarra, es “un eslabón entre el pasado conservador y el presente
liberal” (21). Hay que recordar que Ibarra escribe estas reflexiones sobre su composición en 1955, en plena dictadura somocista. De hecho, en ese año, el
Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua publicó su Monografía del Himno Nacional de Nicaragua “para conmemorar en forma digna y oportuna el 27
de mayo, día de doble regocijo para el pueblo nicaragüense, pues conjuntamente se celebran en esta fecha el Día del Ejército y el cumpleaños de la Primera
Dama de Nicaragua, Excelentísima Señora Doña Salvadorita Debayle de Somoza…”

55
No hay que olvidar que casi todos los himnos cen- imagen de la nación-estado, desde arriba. De hecho, los
troamericanos, como gran parte de los himnos de otras primeros himnos nacionales compuestos y adoptados
naciones, surgieron de concursos convocados por el go- en Centroamérica responden a los intereses cívico-pa-
bierno de turno. Por ello, no sólo se trata de una percep- trióticos, es decir, ideológicos, de las élites conservado-
ción individual y selectiva de la historia patria, sino de una ras que asumen el poder inmediatamente después del
visión sancionada por un comité, con la venia directa del fracaso del proyecto unionista de la Federación; estas
presidente de la república. Esto es parte de lo que Bordieu élites constituyen lo que Edelberto Torres Rivas llama “la
llama la “dimensión simbólica del efecto del Estado”, confi- clase dominante del primer momento —el hacendado
gurada por un microcosmos burocrático y un universo de señorial, comerciantes exportadores, alto clero y una éli-
agentes, que conforman una nobleza estatal encargada te burocrática y militar” (1981: 42). Claro que no solo las
de generar e instituir discursos preformativos del estado; élites son capaces de imaginar comunidades e inventar
éste termina siendo lo que aquéllos deciden que debe ser tradiciones; la historia ha demostrado lo contrario. Sin em-
(1999: 71). Así, a través del himno nacional se impone una bargo, el caso del himno es excepcional, porque, por una
visión patriótica y una imagen de la nación sancionadas parte, es un discurso letrado y, por otra, se ha perpetuado
por la autoridad según los parámetros históricos y, sobre a través del discurso pedagógico nacional. Ni siquiera la
todo, ideológicos de una época determinada. En el caso historia convulsa de la región centroamericana ha tenido
de Centroamérica, como he señalado, esta encrucijada mayor impacto en el relato cívico-histórico del himno. En
histórica está marcada por la Reforma Liberal y el cienti- países como Rusia, China y Sudáfrica, para citar sólo unos
ficismo positivista. Lo que a fin de cuentas se manifiesta ejemplos, los grandes eventos históricos han resultado
en este período en el que se produce el capital simbólico en cambios radicales tanto en la letra como la música del
e institucional de las naciones emergentes es la intención himno. Pero en Centroamérica, como en toda Latinoamé-
de imponer una hegemonía que no sólo tiene efecto en rica, ni las revoluciones se han planteado la posibilidad de
el presente de la nación, sino que se proyecta hacia el fu- reemplazar el himno; curiosamente, esto era frecuente en
turo; este objetivo se logró, al menos a través del himno el siglo diecinueve en países como Nicaragua, El Salvador
nacional, pues las aspiraciones construidas desde el poder y Costa Rica. En Nicaragua, durante el gobierno sandinista
terminaron siendo adoptadas por la mayoría. se prohibía una versión del himno interpretada por la ban-
Ahora bien, que las exhortaciones bélicas de los him- da de guerra de la Guardia Nacional somocista, y aunque
nos de Guatemala, Honduras y El Salvador o el proyecto se consideraba que la canción “Nicaragua, Nicaragüita”, de
positivista de los de Nicaragua, Costa Rica y Panamá no se Carlos Mejía Godoy, era el himno popular del país, nunca
hayan llevado a la praxis durante el siglo veinte no implica llegó a oficializarse.
que el ideario patriótico haya fracasado. Por el contrario, Obviamente, el nacionalismo impuesto por las élites a
los himnos han logrado imponer una visión del patrio- fines del siglo diecinueve y principios del veinte ha cam-
tismo que todavía se manifiesta en aspectos de la vida biado. Esto se ha debido a que el nacionalismo, como lo
cotidiana, como la escuela y el deporte. Es decir, lo que definen Askew, Anderson y Herzfeld, es un proceso y no
sobrevive del himno es el llamado patriótico, no tanto el es del dominio de una minoría; tampoco se trata de “una
programa político. Así, el discurso ideológico decimonó- ideología abstracta producida por unos y consumida por
nico se ha transplantado a la cancha de fútbol, la que se otros”, por lo que “debe ser conceptualizado como una se-
convierte en el campo de batalla en el que “encendidos rie de relaciones negociadas continuamente entre gente
en patrio ardimiento” (Guatemala) se defiende la “gloria que comparte un espacio geográfico, político e ideológi-
inmortal” (Nicaragua) de la patria; se trata de un tipo de co definido” (2002: 12). Como concluye Askew, “ninguna
‘performance’ de una identidad social y cultural elabora- cantidad de retórica puede construir una nación si no es
da en una época distinta y desde otros paradigmas, pero capaz de resonar entre la ciudadanía” (2002: 12). En algu-
cuyo ‘mensaje’ no ha perdido vigencia. nos casos, incluso los menos privilegiados tienen el poder
Sin duda, el himno nacional es un producto elitista, de ‘secuestrar’ y reconfigurar el proceso de construcción
elaborado por una cultura letrada e impuesto, como la del nacionalismo (2002: 12). Lo que cambia, en el caso del

56
Partituras de himno nacional de Guatemala, por Rafael Álvarez
Ovalle, compositor y músico guatemalteco.

himno nacional, no es el discurso en sí, sino los usos que cimiento de un orden garantizado, en la mayoría de los
de este hace la mayoría. Un ejemplo excepcional es la casos, por un gobierno de mano dura. El orden político se
forma en que el inmigrante centroamericano reinventa el conjugaba con una libertad económica que, como dice
capital simbólico que le inculcaron en la escuela para re- Leopoldo Zea, solo beneficiaba a quienes poseían “me-
definir su relación de pertenencia a una patria lejana; otro dios susceptibles de ser aumentados”. En otras palabras, el
ejemplo es el patriotismo del himno ligado al fútbol, con orden político estaba “al servicio de la libertad económica
lo que el legado patriótico cumple otra función dentro del de la burguesía” (1949: 369). Los derechos políticos de la
imaginario nacional. En ambos casos, los ciudadanos no mayoría se supeditaban al progreso material de los que
son relegados al rol de observadores pasivos y acatadores detentaban el poder, de quienes, paradójicamente, ema-
mudos de los dictados de la autoridad (2002: 12). nan los principios de libertad y fraternidad expresados en
¡Vivan siempre el trabajo y la paz!: el himno secular al los himnos nacionales. Recordemos que estos principios
progreso se sustentaban en el trabajo y la paz. Así, la élite imponía
Como he señalado, tanto en Centroamérica como el orden y era garante de la paz, mientras el ‘noble pueblo’
en la mayoría de los países latinoamericanos, la adopción se afanaba en el trabajo; éste era el derecho conquista-
de un himno nacional estuvo ligada a la modernización do por el pueblo y su recompensa era “eterno prestigio,
impulsada dentro del gran proyecto de construcción de estima y honor” (Costa Rica), pero no progreso material.
la nación. La modernización en términos económicos, Su recompensa era, pues, un ideal cívico, ya que el ‘pró-
políticos y sociales solo era posible a través del estable- digo suelo’ producía las riquezas de la burguesía liberal. Si

57
se volvía necesario defender este orden armonioso ante zación, mucho más profunda y extendida que la que se vi-
una posible agresión extranjera, el pueblo podía “la tos- vió en el mundo hispanoamericano de la segunda mitad
ca herramienta en arma trocar” (Costa Rica), por lo que su del siglo dieciocho por obra de la política y el pensamien-
muerte honrosa en el campo de batalla sería otra forma to ilustrados” (2005: 663). En el caso específico de Centro-
de recompensa. américa, el Positivismo se asume “como un instrumento
Desde esta perspectiva positivista, la propuesta dis- al servicio de la ideología liberal y como un instrumento
cursiva del himno es coherente, pues los ideales que ter- anticlerical” (1949: 52). Precisamente, la herencia liberal lle-
mina imponiendo a la mayoría son tanto justos como in- vó a la separación de la Iglesia y el Estado, en favor de una
cuestionables. Aunque el aparato económico-político que sociedad laica. Este carácter laico se refleja en el himno
le sirve de trasfondo sólo beneficie a la élite, qué mejor re- y es lo que lleva a adoptar el estilo de la marcha (como
compensa para el pueblo que el extraordinario legado de en la Marsellesa), en vez del himno religioso (al estilo in-
trabajar y morir por la patria; la burguesía podrá acumular glés). La ausencia de Dios en los himnos de Guatemala, El
riquezas, pero esto no se compara con el ‘eterno presti- Salvador y Honduras se explica tanto por la influencia del
gio’ conferido al pueblo. Si la nación surge como una co- Positivismo como porque fueron compuestos siguiendo
munidad imaginada, los ideales que el discurso letrado le el modelo del himno francés. Sin embargo, el mero hecho
hereda a la comunidad son, de hecho, imaginarios; como de considerarlo un himno, del latín hymnus, resalta su ca-
veremos más adelante, los himnos llegan al extremo de rácter semisagrado.
reinventar los mitos nacionales. Las premisas a través de Por lo tanto, el nacionalismo promovido a través del
las cuales la mayoría se inserta en el relato de la nación son himno está ligado a una ferviente secularización de la
falsas; textos fundacionales como el himno, las constitu- sociedad, de tal modo que, al separarse de la Iglesia, el
ciones y los emblemas cívicos son discursos que imaginan Estado o la nación se convierte en el nuevo ideal del indi-
el papel que el pueblo debe cumplir en la formación de viduo. Así, el culto a Dios es reemplazado por el culto a un
la nación, pero son, sobre todo, textos sustentados en una ideal cívico cuyo emblema es la Nación y cuyo objetivo es
ideología defendida por los intelectuales y sancionada la comunión entre los hombres. Como señala Samson, “la
por el poder; recordemos que uno de los discursos esen- nación podía representar un mecanismo útil para alcan-
ciales de la modernización del país es la implantación de zar un cierto grado de integración social, reemplazando
un programa de educación pública diseñado desde los la relación espiritual del hombre con Dios por la relación
parámetros anteriores. No importa que entre la retórica y sociopolítica del hombre con el hombre” (2001: 570). La
el pueblo que la acata y termina asumiéndola como suya nación se convertía, así, en una fuente de identidad, no
haya una gran distancia (y de esto es buen ejemplo el espiritual, sino cultural. Esto es lo que, de acuerdo con Be-
himno nacional); lo que cuenta es la eficacia del ideal con- nedict Anderson, llevaba a la creación de una “comunidad
vertido en meta común. En esto reside la eficacia incues- imaginada”, basada en la unidad de creencias que se de-
tionable del himno nacional, pues la colectividad no lo finía por lo compartido interiormente, así como por sus
asume como lo que es, un discurso ideológico, sino como diferencias con respecto a otras naciones. El modelo de
un instrumento patriótico. El pueblo entra en el discurso nacionalismo cívico que, como dice Samson, se desarro-
del himno únicamente como personaje emblemático de lló a principios del siglo diecinueve, implicaba “libertad e
quien se espera (la patria espera) trabajo y honor, y el pue- igualdad entre las ciudades del estado, pero no más allá
blo acepta esta misión: contribuir al desarrollo y la defensa de sus fronteras” (2001: 569). A esto se refiere Anderson
de una nación ideal. Al gobierno le corresponde, según el cuando dice que la nación es una comunidad limitada y
Positivismo, garantizar la libertad, siempre y cuando ésta soberana. En esto reside, precisamente, su exclusividad.
no atente contra los intereses políticos y económicos de Al igual que el sistema de creencias de la Iglesia, a la que
la burguesía. Esta, dice Zea, identificaba su orden con el reemplazaba, esta comunidad necesitaba de sus ceremo-
orden nacional (1949: 369). nias, sus discursos, sus mitos; lo que llevó a la creación de
Como sostiene Arturo Roig, el Positivismo fue “una de credenciales, instituciones e historias que la validaban.
las manifestaciones más violentas y efectivas de moderni- Aquí es donde entran los monumentos, la arquitectura

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edilicia, los emblemas cívicos y los himnos nacionales, cho de que la Virgen de Suyapa sea patrona de Honduras
pues son la expresión de la esencia de la nación. y del ejército nacional. Volvemos, así, a la dualidad como
La separación entre la Iglesia y el Estado, que tanto se tradición, de lo que son muy buen ejemplo los himnos
refleja en los himnos centroamericanos, no impide que en nacionales.
el himno se recurra a la iconografía católica; sólo que en Junto a la iconografía católica secularizada se recurre
este caso su función es promover ideales laicos. En otras al uso de la metáfora biológica, que proviene del Roman-
palabras, los símbolos cristianos, como el altar, el alma y ticismo y es parte de esa “tendencia biologicista”, refor-
el cielo, son secularizados para promover ideales no re- zada en el pensamiento positivista por las doctrinas de
ligiosos. Se le incorpora al discurso del himno porque Darwin (2005: 673). La metáfora biológica está ligada no
gozan de un prestigio ancestral que se transfiere al valor solo al determinismo darwinista, sino también a la idea de
emblemático que ahora cumplen dentro del himno. Así, trabajo y progreso, ya que los recursos naturales son parte
en la psique de quien adopta el himno como suyo, el altar esencial de esa riqueza que llevará a la modernización de
siempre será una expresión de grandeza, aunque ahora la nación. De por sí, con el término “positivismo”, surgido a
se trate del “altar de la patria”. Dios es reemplazado por la principios del siglo diecinueve, “se quiere ponerle nombre
imagen de la patria, pero antes le transfiere su aura místi- a la filosofía de la sociedad industrial, así como al saber
ca. De la misma manera, el alma ya no aspira a la inmortali- científico-técnico indispensable para el desarrollo de la
dad cristiana, sino al honor inmortal de caer en defensa de industria” (2005: 673). El desarrollo industrial era parte de
la patria. El cielo tampoco es una aspiración divina, pues la utopía nacionalista de los gobiernos centroamericanos
es sustituido por una franja de la bandera; lo que se retie- de las últimas décadas del siglo diecinueve. De hecho, una
ne del cielo es su blancura, la que nadie debe atreverse a de las vías para el progreso que llevaría a la modernización
mancillar: “Es tu enseña pedazo de cielo/en que prende fue abrir el territorio nacional a la explotación bananera.
una nube su albura/y ¡ay de aquél que, con ciega locura, / Además, el progreso también está ligado tanto al de-
sus colores pretendan manchar!” (Guatemala). sarrollo del país como a la construcción de una identidad
Esta abundancia de elementos religiosos secula- nacional. En este sentido, la utopía era doble porque se
rizados es común a todos los himnos de la región. Para buscaba un desarrollo que fuera material y ciudadano o
el caso, en el himno de El Salvador se habla de “la dicha cívico. Desde las décadas anteriores, el Romanticismo se
suprema”, “su gloria mayor”, “fe inquebrantable”, “su gran- había planteado la cuestión de la identidad nacional a
dioso destino”, “su antiguo valor proverbial”; mientras que través de “la descripción de paisajes y costumbres” (2005:
en el himno guatemalteco el suelo es sagrado y el único 675). Es decir, la propuesta en este caso era esencialmente
altar de sus hijos es “el altar de la patria”; por su parte, la literaria, pues consistía en la descripción del ‘alma nacio-
“nueva nación” panameña se construye “con ardientes ful- nal’. Como señala Roig, “si bien lo literario no se perdió, se
gores de gloria”, cubriendo “con un velo… el calvario y la puso el acento en lo social, más en lo ‘típico’, avanzándose
cruz” del pasado; hacia el final del himno de Honduras, la hacia un análisis con pretensiones científicas” (2005: 674).
bandera se vuelve un “emblema divino” que cobija con Por lo tanto, ya no interesaba la imagen bucólica que tenía
sus “pliegues gloriosos” a los que mueren defendiendo como objeto pintar costumbres, sino una perspectiva so-
la patria. Esta fusión de la iconografía católica y el ideario ciológica, que llevaría a la sistematización de datos de ex-
nacionalista, es decir, de lo espiritual y lo político, permite periencia, empleando formas narrativo-científicas. Así, se
construir una iconografía nacional. Así, la bandera funcio- formuló un discurso denominado “psicología de los pue-
na como un manto sagrado y también político; el ideal al blos”, que oscilaba entre el tratado y el ensayo (2005: 675).
que la colectividad debe aspirar es morir defendiéndola, De esta forma, en el himno nacional de los países
por lo que la recompensa será caer en el suelo sagrado de centroamericanos convergen el realismo costumbrista del
la patria arropado en ella. La lucha es política, pero el ideal romanticismo, con su visión bucólica del paisaje (la india
que se persigue tiene una fuerte dosis de religiosidad. Este virgen, los paisajes, los labriegos sencillos), y el discurso
uso de la iconografía religiosa con fines político-militares cientificista que aboga por el progreso, no sólo individual
no es nada nuevo y tiene su más alta expresión en el he- sino también nacional. Es decir, a la visión romántica del

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paisaje, el discurso positivista incorpora la percepción la india virgen del himno nacional de Honduras. Preci-
utilitaria de la naturaleza: el paisaje convertido en recurso samente, en el siglo diecinueve se inventa el mito de la
natural: “¡Salve patria! tu pródigo suelo/dulce abrigo y sus- cornucopia americana, que lleva a mitificar el pasado in-
tento nos da” (Costa Rica), “El progreso acaricia tus lares/ dígena en detrimento del status social (y humano) del in-
Al compás de su sublime canción” (Panamá). En el him- dígena. Lo que hace el Positivismo es reafirmar la posición
no guatemalteco, el hierro de las cadenas coloniales fue colonial de que el indio (así como el negro) es inferior, por
“fundido” para fabricar “el arado que el suelo fecunda/y la lo que es un obstáculo para el progreso; como es sabido,
espada que salva el honor”; se da, así, el enlace entre el dis- esto llevó a extremos genocidas, como la “Campaña del
curso liberal-positivista y el patriótico: el arado que impul- desierto”, en Argentina. Así que, en el himno hondureño,
sa el desarrollo económico y la espada que lo defiende. tanto la india virgen como el Cacique Lempira son seres
De esta forma, los himnos echan mano de símbolos colo- míticos, integrados a una percepción mito-histórica na-
niales, esencialmente feudales (el arado, el labriego, la pica cional.
y la pala), para promover la modernización capitalista del Lo anterior tiene que ver con la percepción positivis-
país. En las bases del concurso para seleccionar el himno ta del ‘lugar’ que cada quien debe ocupar dentro de la
de Nicaragua se pedía escribir dos cuartetos que hablaran estructura social, la que, como dice Roig, está “sometida
sobre el trabajo y la paz. En este sentido, los dos polos a a un orden” (2005: 676). Así, el único lugar que el indíge-
través de los cuales el individuo accede a una identidad na puede ocupar es el mítico, pues no tiene cabida en el
nacional son el sacrificio heroico romántico y la abnega- orden social del presente desde el que se escribe. Por su
ción al trabajo. El individuo es, pues, espíritu y agente de parte, el sujeto no-indígena puede convertirse en héroe
cambio, de tal forma que el idealismo se concatena con la en el campo de batalla y labrador en el suelo nacional. A
acción. El himno tiene, así, un impacto su manera, el conquistador ocupa un lugar mítico que lo
directo en la psique colectiva, pues exime de las atrocidades coloniales,
exhorta a impulsar el desarrollo a pesar de que el encuentro con la
de la nación, lo mismo que a de- América comienza con una viola-
fenderla de la agresión extranjera. ción, a la que en el himno nacional
Por lo tanto, el himno establece de Honduras se alude con el eufe-
los parámetros de un compromiso mismo del “beso de amor” con que
con la patria, definiendo, a la vez, el “el audaz navegante… consagró” a
perfil psicológico del sujeto, quien la indígena americana. Esta visión
es visto como un patriota. Desde romántica despoja al indígena de
esta perspectiva romántico-patrió- su agencia y reconstruye la imagen
tica, quien no está dispuesto ni a histórica del conquistador, quien
defender el honor de su patria ni a aparece como un “audaz navegan-
trabajar en aras del progreso de la te”. Toda esta manipulación discur-
nación es un apátrida. siva tiene el objeto de promover la
Parte del romanticismo discur- idea de un orden, cuyo origen es
sivo del himno es la visión idílica casi providencial. Este orden lleva
del pasado indígena; esto llevó a a definir una identidad nacional
esa visión folclórica del buen sal- hecha, como ya he señalado, de
vaje que todavía se practica en la olvidos necesarios. Para el caso, en
sociedad, pues es avalada por la 1824, la Asamblea Constituyente
instrucción pública. El “indito” y la de Guatemala formula un proyecto
“indita” de la danza folclórica son que insta a que los poderes loca-
tan inocentes y buenos, desde la Libro El lirismo patriótico centroamericano: himnos,
nacionalismo e identidad. SEDUCA: San José, 2018;
les “se dediquen con las medidas
perspectiva de Rousseau, como Panamá, 2019. parecidas, prudentes y eficaces a

60
extinguir los idiomas de los primeros indígenas y que ayu- o, mejor dicho, a reinventarlo; a esto se agrega una estrofa
den a que aquellos que se llaman ‘ladinos’ se establezcan dedicada a la revolución francesa; las dos estrofas restan-
entre los indígenas con el fin de promover la extinción tes (una de ellas, el coro) son un canto a la bandera, como
de sus lenguas nativas y su ilustración” (cit. por Piel 1995: emblema de esa patria que se exhorta a defender.4
183). Desde esta perspectiva, se puede argumentar que, Este aspecto del himno hondureño problematiza su
exceptuando el caso de Costa Rica, el himno nacional de inserción en el discurso ideológico liberal, pues es un tex-
la mayoría de los países centroamericanos es un canto to que se centra en el pasado y no responde al proyec-
mestizo que promueve la visión de una identidad igual- to de modernización política, social y económica, como
mente mestiza; ésta parte de un pasado mítico idealizado lo hacen los otros himnos de la región. De hecho, es el
y sólo puede ser defendida y desarrollada por el honor único himno que no hace referencia al trabajo y la paz,
y el trabajo de las clases emergentes: el criollo, el hispa- esto es, al discurso positivista del orden y el progreso. Esta
no-indígena y el inmigrante europeo. Para unos la riqueza ausencia del discurso positivista, que era esencial en la
es material, pero para la mayoría no pasa de ser un ideal. política liberal5, quizá tenga que ver con el hecho de que
En la mayor parte de los himnos centroamericanos, la base económica del país haya estado dominada por
por la época de composición, la preocupación no es la una oligarquía terrateniente tradicional, con lo que “no
ruptura con el pasado colonial, sino la afirmación de un se pudo imprimir un impulso vigoroso a la agricultura de
proyecto nacional decidido a mirar hacia el futuro. La ima- exportación” (1981: 70), que era la base del modelo de de-
gen de la patria se inventa en el presente, mientras que sarrollo impulsado durante la Reforma Liberal. Además, la
el pasado aparece como un momento histórico ya supe- actividad económica más importante era la exportación,
rado: “Terminaron guerreros fragores, /sólo reina el amor primero de oro y plata, y luego de banano; lo que implica
fraternal” (Panamá); “Conquistaron tus hijos, labriegos sen- que la producción agrícola no tiene ningún impacto en
cillos, /eterno prestigio, estima y honor” (Costa Rica). Es de- el desarrollo de una conciencia nacional, sobre todo al
cir, los hijos de la patria ‘conquistaron’ el derecho a forjar estar controlada por el capital extranjero. No se estable-
su propia historia, su propio legado, en el presente. Esto se ce, como en Guatemala, El Salvador y, sobre todo, Costa
refleja en la predilección por formas verbales en presente Rica, una burguesía cafetalera empeñada en perfeccionar
y futuro. De hecho, en los himnos de Panamá y Costa Rica “las instituciones políticas y la expansión de la economía
solo hay un verbo en pasado: “terminaron” y “conquista- nacional” (1981: 69). El sistema económico no tuvo mayor
ron”, respectivamente; mientras que en el breve himno impacto en la reordenación de la estructura social, como
nicaragüense no hay ningún verbo en pasado, pues las sí ocurrió en los otros países; esto, como digo, quizá ex-
formas verbales empleadas son el presente y el subjunti- plique la ausencia del eje orden-progreso en el himno
vo; en el extenso himno salvadoreño, los cinco verbos en nacional.
pasado (soñó, fue, escribió, logró, segaron) aluden a accio- Volviendo a la relación entre el presente y el pasado,
nes proyectadas hacia el futuro, como soñar, escribir, lo- en los himnos centroamericanos no se busca establecer
grar y segar; lo mismo puede decirse de los cuatro verbos “un pasado propio”, como dice Susan Poch con respecto
en pasado del himno guatemalteco (forjaste, lucharon, a los himnos sudamericanos (1998: 103), sino un presen-
lograron, dieron), pues tienen que ver con el proyecto de te propio y, sobre todo, necesario. Pero se trata, claro, de
forjar una nueva nación y luchar y dar la vida defendién- un presente modelado ideológicamente por la oligarquía
dola; el himno hondureño es la excepción, ya que cinco para ser impuesto a la población; éste será el presente
de sus ocho estrofas están dedicadas al pasado colonial que se convertirá en el pasado de la colectividad. Ese es

4 El himno hondureño está más cerca de los himnos sudamericanos post-independentistas, como los de Venezuela (1811), Argentina (1813), Chile (1819) y
Perú (1821). En todos ellos se recurre a una serie de lugares comunes: el español es el tirano y el indígena el bravo guerrero que rompe las cadenas y el yugo
coloniales. Asimismo, en los himnos de Honduras, Chile y Perú se hace referencia a “tres siglos” de esclavismo y humillación. Este discurso post-independen-
tista no sólo resulta tardío, sino que desliga al himno hondureño del proyecto reformista liberal.
5 Precisamente, en 1883, el presidente Marco Aurelio Soto hablaba “del interés que está despertando Honduras en el mundo industrial por sus grandes
recursos naturales” (1987: 49).

61
conciencia nacional, a pesar de tratarse de invenciones
mítico-poéticas de una identidad cultural, social y política
posible.
Saludemos la Patria orgullosos: la voz política de la co-
lectividad.
Todo himno es la expresión de la exclusividad nacio-
nal, pues resalta eventos y características exclusivos de
cada país; esto ocurre, incluso, en los himnos que promue-
ven la paz. Así, el himno construye una imagen nacional
única que cada individuo dentro de la colectividad asu-
mirá como suya. La exclusividad está en la base del orgu-
llo, sobre todo cuando hay contiendas entre dos o más
países, tal como ocurre en el deporte, especialmente en
el fútbol. Sin duda, la exclusividad es imaginaria o, mejor
dicho, es parte de la identidad construida según una serie
de parámetros literarios, sociológicos, históricos, políticos,
musicales, etc. Esta construcción está determinada por la
época y, claro, por el perfil artístico y sociopolítico del au-
tor y el compositor. Lo extraordinario es que ambos, sobre
todo el autor de la letra, logran, a lo largo de la historia,
imponer su visión particular a una colectividad que la asu-
me como suya.
Al asumir esa representación de la patria elaborada
por el autor, casi siempre el ganador de un concurso,
Parte de una partitura del Himno Nacional de Honduras, versión el individuo que canta el himno se convierte en sujeto
orquestal de Javier Reyes para Violín II.
político, pues en él/ella encarna los ideales de la nacio-
nalidad. Ocurre, así, un performance doble: de la patria
el papel que actualmente cumplen los himnos naciona- y del individuo; éste se pone de pie, con la mano en el
les, pues son depositarios de una memoria colectiva for- corazón y canta porque es guatemalteco, salvadoreño,
jada en una época determinada y con fines específicos. etc. un himno que sólo a él le compete y cuyos ideales
El pasado anterior a esa época se ve filtrado por el tamiz son suyos. El sujeto externaliza su nacionalidad, la actúa
ideológico de quienes fundan intelectual y económica- y la pone en vigencia, subrayando, de esta manera, su
mente la nación. El pasado es reinventado, como ocurre exclusividad. El evento deportivo se vuelve un acto po-
en el himno hondureño, o, incluso, olvidado: “Es preciso lítico, una manifestación cívica, de tal forma que la inter-
cubrir con un velo/del pasado el calvario y la cruz” (Pana- pretación pública del himno nos hace partícipes de un
má). Sin embargo, a pesar de estar anclado en un presen- ritual colectivo en el que el deber cívico aprendido en la
te específico, el himno está destinado a ser ahistórico, es escuela se traduce en orgullo patrio. Esto produce lo que
decir, eterno. Este presente se reactualiza en cada nueva Benedict Anderson llama “unisonancia” y James Porter
‘performance’, ya que la colectividad repite, como dice califica de “euforia ideológica” (cit. por Daughtry 2003:
Poch, “fórmulas iniciáticas” que revalidan un “pacto fun- 45). La interpretación en grupo le permite a la colectivi-
dacional” de implicaciones políticas, éticas y, claro, bélicas dad compartir el mismo sentimiento y hablar el mismo
(1998: 118). El alcance de los proyectos de formación de lenguaje; el himno cantado unifica a la colectividad y
la nación centroamericana (y latinoamericana, en gene- produce en los individuos un sentimiento de pertenen-
ral) podrá ser cuestionable, no así el impacto que los dis- cia. Lo que importa no es tanto lo que el himno dice,
cursos nacionales como el himno siguen teniendo en la sino el sentimiento y los ideales que transmite. El voca-

62
bulario anticuado y elitista no es ningún obstáculo para cas de la colectividad, es decir, el poder político frente al
que el grupo sienta que habla la misma lengua. Por ello, sujeto político o, más bien, un sujeto que al cantar en coro
el himno nacional, no importa el país, tiende a perder su o al ponerse de pie adquiere un carácter político. Pero se
sentido como texto escrito; sus referencias y sus recursos trata de un sujeto convertido en un “nosotros”: “Salude-
estilísticos decimonónicos o incluso la banalidad de la le- mos la patria orgullosos” (El Salvador), “marcharemos, oh
tra, plagada de lugares comunes, no impiden esa “expe- patria, a la muerte” (Honduras), “Nuestros padres lucharon
riencia de simultaneidad” frente al sentimiento nacional, un día” (Guatemala), “tus hijos, labriegos sencillos” (Costa
como señala Anderson (cit. por Daughtry 2003: 45). En Rica). Asimismo, el héroe nacional tiende a no aparecer
este caso, el sentimiento patrio se impone al discurso. mencionado en los himnos; su lugar lo ocupa el pueblo
Claro que este sentimiento se ve exacerbado cuando el en tanto héroe colectivo dispuesto a dar la vida por la pa-
honor nacional está en juego, por ejemplo, en el deporte tria en una acción esencialmente militar. En el caso de los
o en los casos de desterritorialización (el himno cantado himnos centroamericanos, este llamado militar proviene
o simplemente escuchado por los inmigrantes en el ex- de la influencia de La Marsellesa. Así, el himno crea e in-
tranjero). culca en la psique de la colectividad una pedagogía de
Esta euforia tiene, claro está, un fin utilitario, pues ca- la guerra en la que morir defendiendo la patria es la más
naliza la energía del grupo para producir un sentimiento alta lección de honor. Además, como sostiene José María
de patriotismo, ya sea en un partido de fútbol o en un González, “la gloria militar se convierte en el centro de la
evento cívico-político. Así, el himno nacional no sólo se memoria colectiva” (2005: 735). Por una parte, morir en el
canta, sino que se interpreta física y anímicamente. Existe campo de batalla en defensa de la patria le da un sentido
todo un código cívico-ritual transferido de alguna mane- casi religioso a la vida y, por otra, declarar la guerra se vuel-
ra entre los individuos del grupo que hace que el sujeto ve un “un elemento esencial de auto-representatividad
se ponga de pie, se descubra y se lleve, con gravedad, la nacional”, como dice George Moss en su estudio sobre
mano al corazón. El himno adquiere, así, un status sim- el himno nacional alemán (1989: 87). De hecho, continúa
bólico casi sagrado que exhorta a la solemnidad desde Moss, “la bandera, el himno y la mayoría de las festividades
las primeras notas; la música conlleva un aire de respeto nacionales [mantienen] algo de la patria en armas, incluso
que culmina en la euforia; no existe ninguna pieza musi- en tiempos de paz” (1989: 87). En el momento de su for-
cal que goce de tal status. No importan ni la música, ya mación, las nuevas naciones adoptan toda una gama de
sea religiosa o militar, ni la letra anacrónica, sino el efecto símbolos para “presentarse ante su pueblo y exhortar su
que la interpretación de letra y música tiene en la colecti- lealtad” (1989: 87). El mismo hecho de “referirse a los hom-
vidad. Cada partido de fútbol, por ejemplo, reactualiza y bres como hermanos es parte del mito nacional” (1989:
revalida el ánimo patriótico nacional, sobre todo en even- 88), ya que los hermanos están unidos al servicio de la pa-
tos internacionales. Sería difícil encontrar otro ámbito con tria; este concepto de hermandad proviene, sin duda, del
tanto poder de validación patriótica como la interpreta- ideal francés de fraternidad.
ción del himno nacional en un estadio. Con cada nueva Esta imagen bélica también implica que la patria sea
interpretación colectiva la letra del himno no cambia ni defendida por un “nosotros” compuesto solamente de
se actualiza; lo que se pone en vigencia es su ideario, es varones; la única imagen de la mujer, como ocurre en el
decir, el valor semántico que ha adquirido a lo largo de himno hondureño, es la de la indígena americana violada
la historia. El himno se enriquece o, en algunos casos, se por el navegante español. El hecho de que en el himno
deforma semántica y cívicamente con el paso del tiempo; se manifieste un discurso de género está ligado a que la
no se rejuvenece, sino que afirma su civismo en la psique construcción de la nación sea un proyecto esencialmen-
de la colectividad. La anacronía de su discurso no impide te masculino. La mujer aparece como la imagen pasiva
que el grupo sienta y contribuya a retransmitir su aura de de la fecundidad; se trata de una imagen continental de
grandeza. la indígena que carga en su seno el fruto del “amor” del
Lo anterior es un buen ejemplo del cruce entre la ver- conquistador. La mujer es, pues, el símbolo perfecto del
ticalidad enunciativa del poder y las aspiraciones patrióti- buen salvaje; por ser virgen, es una figura bíblica a quien

63
Antiguo mapa de Centroamérica tomado del libro
Travels in Central America, being a journal of nearly three years

el conquistador descubre en el paraíso; también es “au- La imagen de la india virgen en el himno de Hondu-
téntica”, como la naturaleza americana. El conquistador, ras es parte de los recuerdos compartidos y los olvidos
“con su beso de amor consagró”, es decir, poseyó, es decir, necesarios que, según Renán, conllevan a la existencia
violó a la virgen americana, quien antes del encuentro co- de la nación (1947: 904). Así, el himno ‘olvida’ o deja de
lonial permanecía ‘dormida’. Pero la “india virgen”, a pesar lado las atrocidades cometidas por el conquistador y en
de ser fecundada por el conquistador, no cumple el papel su lugar impone la imagen del “audaz navegante”. Por lo
de madre; esa función le corresponde a la patria, la que tanto, el himno también impone los recuerdos que serán
también estaba dormida: “Tú también, oh mi patria, te compartidos por la colectividad en la nación que está
alzaste/de tus sueños de siglo dormida” (Honduras). A la apenas en un período de formación. El himno elabora
madre patria la despiertan de su letargo los ideales de la una narración mítica de la historia mediante la cons-
revolución francesa, mientras que la mujer despierta por trucción de recuerdos comunes, mientras que, como
la violación. sostiene González García, “se plantea la necesidad de

64
olvidar un pasado trágico de enfrentamiento fratricida Bibliografía
para conseguir un nuevo comienzo” (2005: 743-35). De
esta forma, en el himno panameño la “nueva nación” se Amoretti, María, 1987, Debajo del canto: un análisis del himno
construye en “el campo feliz de la unión”, pero para que nacional de Costa Rica, San José, Costa Rica: Editorial de la
este proyecto sea posible, “es preciso cubrir con un velo/ Universidad de Costa Rica.
del pasado el calvario y la cruz”; este olvido impuesto por Anderson, Benedict, 1991, Imagined Communities: Reflections on
la autoridad también motivó los cambios introducidos al the Origin and Spread of Nationalism, London: Verso.
himno guatemalteco durante la dictadura de Ubico (Ver Askew, Kelly M., 2002, Performing the Nation. Swahili Music and
nota 2). Como parte de esta amnesia histórica, tan nece- Cultural Politics in Tanzania, Chicago, University of Chicago
saria dentro de los imaginarios nacionales que están en Press.
proceso de formación, la historia trágica de la conquista Bordieu, Pierre, 1999,” Rethinking the state: Genesis and structu-
desaparece por completo de todos los himnos centro- re of the bureaucratic field”, pp. 53-75, en Steinmetz, Geor-
americanos; en el caso del himno hondureño se alude ge, ed. State/Culture: State-Formation after the Cultural Turn,
indirectamente a la opresión española a través de una NY: Cornell University Press.
referencia directa a la revolución francesa. En una estro- Boyd, Malcolm, 2001, “National Anthems”, en The New Grove Dic-
fa que, sin duda, está fuera de lugar porque nada tiene tionary of Music and Musicians, 2da Ed., editado por Stanley
que ver con la emancipación americana o mucho me- Sadie, vol. 17, 654-55, New York: Grove’s Dictionaries.
nos con la historia hondureña, se hace una apología de la Buch, Esteban, 1994, O juremos con gloria morir. Historia de una
“Francia, la libre, la heroica”. El propósito de esta licencia épica de Estado, Buenos Aires: Sudamericana.
histórico-poética parece ser resaltar el legado del ideario Cusack, Igor, 2005, “Beat the Drums, the Red Lion Has Roared”,
francés en las luchas independentistas americanas. Este Journal of African Cultural Studies, 17 (2): 235-51 (Dec).
es otro elemento compartido por los himnos centroa- Daughtry, J. Martin, 2003, “Russia’s New Anthem and the Nego-
mericanos, pues lo que se busca imponer son los ideales tiation of National Identity”, Ethnomusicology: Journal of
de unidad y fraternidad; al final, como se dice en el him- the Society for Ethnomusicology, 47 (1): 42-67.
no panameño, “sólo reina el amor fraternal”. Gellner, Ernest. 1983. Nations and Nationalism, Ithaca: Cornell
Sin duda, el tono bélico de todo himno nacional re- University Press.
sulta ahora anacrónico. Esto no es exclusivo de los himnos González García, José María, 1998, Metáforas del poder, Madrid:
centroamericanos. En algunos casos, los cambios históri- Alianza.
cos son tan patentes que el himno nacional ya no es capaz —, 2005, “¡Libertad o con gloria morir! Himnos nacionales en
de reflejarlos, por lo que se requiere no sólo de un cambio Latinoamérica”, pp. 729-47, en Colom González, Francisco,
de actitud frente a la historia nacional, sino de discurso. ed., Relatos de nación: La construcción de las identida-
Sin embargo, en la mayoría de los casos, el himno perma- des nacionales en el mundo hispánico, Madrid, Spain;
nece inalterado, como un texto fijo, situado en un tiempo Frankfurt, Germany: Iberoamericana; Vervuert.
predeterminado; desde el presente en que fue elaborado Guy, Nancy, 2002, “Republic of China National Anthem on Tai-
se proyecta hacia el pasado y el futuro de la nación que wan: One Anthem, One Performance, Multiple Realities”,
en aquel entonces se buscaba construir. A pesar de idea- Ethnomusicology: Journal of the Society for Ethnomu-
les y referencias que el tiempo vuelve anacrónicos, dentro sicology, 46 (1): 96-119.
de los discursos fundacionales, el himno nacional tiene el Ibarra Mayorga, Salomón, 1955, Monografía del himno nacional
gran mérito de imponerse como un relato magistral de de Nicaragua, Managua: Publicaciones del Ministerio de
la nacionalidad. Volviendo al texto seminal de Benedict Relaciones Exteriores.
Anderson, se podría concluir que los imaginarios y las cul- Miller, David, 2006, “Nationalism”, pp. 529-545, en Dryzek, John
turas nacionales deben ser entendidos como procesos en S. et al, The Oxford Handbook of Political Theory, Oxford:
construcción, no como productos finales. El himno, pues, Oxford University Press.
no sólo plasma el proyecto de nación, sino que lo impone Mosse, George L, 1989, “National Anthems: The Nation Militant”,
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65
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66
Amores presidenciales... Rodolfo Pastor Fasquelle*

Introducción al justo momento ese año de 1903. Porque antes del alba del día 13 de abril,
montando para la larga travesía en buen caballo de paso,
Desde varios años antes de ser presidente había asis- de Talanga, escoltado por una breve caballería, el Dr. Arias
tido muchas veces Juan Ángel Arias (1859-1927) a visitar abandonó Tegucigalpa. Así se había convenido en la capi-
a Eugenia Bonilla Valle (1868-1955), igual que para despe- tulación —firmada el día anterior, en Palacio, ante el Cuer-
dirse aquella aciaga tarde del 12 de abril de 1903. Al día po Diplomático— para dejarle la capital y el gobierno al
siguiente tenía que salir, según él, por unos meses que tar- General Alvarado, jefe del Ejército del Centro, de la segunda
daría en regresar. Ya no era tan indiscreto su viaje a caballo, revolución de Manuel Bonilla, presidente de Honduras
porque, desde hacía varias semanas, por la Guerra se ha- hasta febrero de 1907. Con cuya llegada, la alienada sol-
bía tenido que imponer un toque de queda a la hora de la dadesca dominó la ciudad impunemente, acaso bajo la
oración, y habría en las calles de Tegucigalpa poca gente conducción del inescrupuloso mercenario Lee Christmas,
que pudiera verlo. Aunque no podían si no enterarse de la a quien, precisamente porque no tenía compromiso local,
visita su escolta, los espías del enemigo y los chismosos de incontinenti Bonilla convertiría en jefe de la Policía Nacio-
la vecindad. Según los oficiales que atestiguaron después, nal a pesar de ser ciudadano norteamericano.
a la una treinta de la madrugada salió de regreso don Juan Solo veinte días después, por fin, el 3 de mayo de
al Palacio presidencial en la capital.1 1903, pudo constituirse un Congreso. Y surgió una sem-
Los recuerdos borrosos y traumáticos de lo aconte- blanza de institucionalidad, débil, que nunca alcanzó a
cido después no precisan más. Y no tienen hora ni día cuajar en convivencia civilizada, pero obligada a actuar se-
puntual los sucesos -contra toda ley y decencia- que voy gún semblanza de ley. Porque ya entonces, bajo lo que se
a narrar en forma imprecisa porque esa es su índole y por- llamaba un estado de derecho, no hubiera podido ocurrir
que es mejor así, sin tanto detalle. Pero ocurrieron, más tal salvajada, una agresión tan vil y la humillación pública
que probablemente en los primeros días y horas confu- gratuita de una dama, Eugenia, por razones que vacilo en
sas que se vivieron entre el 14 de abril y el 2 de mayo de llamar políticas.

* Doctor en Historia, realizó estudios superiores en la Universidad de Tulane Nueva Orleáns, Estados Unidos de América y en la Universidad Autónoma de Mé-
xico. Se desempeñó como Ministro de Cultura Artes y Deportes en el gobierno de Reina Idiáquez (1994-1998) y en el mismo cargo de Secretario de Estado
en la administración de Zelaya Rosales. Docente universitario en Honduras, México y Estados Unidos y coordinador de varias investigaciones históricas para
organismos académicos dentro y fuera del país. Entre sus obras destacan: Desarrollo urbano de Honduras colonial (1975). Historia de la crisis del sistema polí-
tico hondureño (1986). Derechos humanos en Honduras: una situación distinta (1986). Campesinos y reforma: Los mixtecas, 1700-1856, (1987). Memoria de una
empresa hondureña (1988). Perfil de un nuevo discurso político (1992). Historia de Centroamérica (1995). De la autocracia a la revolución: México en el siglo XVIII
(1993). Conferencista y articulista en diferentes foros, nacionales e internacionales. Correo: [email protected]
1 Una versión de este relato -que no dudaré en llamar antigua - de este texto fue dada a luz, es decir, hecha circular entre amigos, hace años. No puedo
precisar la fecha. Creo que fue entre 2003 o 2005, puesto que no lleva pie de imprenta. Creo que me inspiró para publicar el original, que por esas fechas se
difundió el rumor de enamoramiento del entonces presidente Ricardo Maduro. Algunos correligionarios quisieron aprovechar para criticarlo, como si pu-
diera un caballero criticar a otro porque le gusten las damas. Mas tarde circuló el texto en un sitio Web sobre Honduras, así a secas, en el Internet en Angelfire.
com. Este sitio estaba o está dirigido por el amigo-enemigo Mario Secoff, QDEP desde Nueva York, quien no creo que haya pedido permiso para reproducirlo,
aunque era a la vez un amante de Honduras y un agente extranjero. Tuvo varias lecturas amables que agradezco y dicen que todavía está ahí colgado. Pero
le falta fondo, contexto y marco referencial de tipo documental a ese embrión. A inicio de la cuarentena del Covid, Darío Euraque me animó a retomarlo y
me proporcionó una serie de documentos que había recopilado y notas suyas de trabajo y lectura que podrían servir para completar y publicarla por fin
formalmente.

67
Desde que el presidente Arias asumiera su cargo no del deseo, del Eros primario universal, de la univer-
en enero de 1903 le había hecho una guerra breve, de sal necesidad de afecto que domina a ambos géneros.)
menos de tres meses, pero exitosa M. Bonilla, quien en- Incluso de los gobernantes que también son hombres
tró victorioso, aclamado por la plebe, siempre voluble la y que, aun rodeados de muchedumbres, viven vidas so-
misma tarde del día 13 de abril. Mandó perseguir y cap- litarias. Me interesa sí, la historia de las costumbres y de
turar a Juan Ángel, que había salido bajo los términos la manera en que se percibían y registraban, publicaban,
de la capitulación, y traerlo de regreso —amarrado— a manipulaban y castigaban sus deslices. A Leticia Oyuela
la mazmorra, acusándolo de incumplir esos términos, lle- se le perdono incursionar en la historia del amor y por-
vando más escolta de la acordada, aunque obviamente que no a mi…3
insuficiente para impedir su captura. Y, más tarde, sin fun- Hay consenso de que el mejor presidente estadou-
damento y con alevosía, acusándolo ¡de haber asesinado nidense del siglo XX fue Franklin Delano Roosevelt, que
a Nicolás Arnero, comerciante de puros, español, cuyo tuvo un par de amantes celebérrimas, al tiempo que su
cadáver se encontró semi putrefacto, unos días después, esposa sufrió un bullicioso apasionamiento lésbico. En
en una esquina del traspatio presidencial, junto a la ca- cuanto a Honduras, siempre aventajada, basta decir que
balleriza del mismo! El presidente reo se comportó con muchos presidentes se han endamado, desde Francisco
dignidad ante la traición y declaró que no sabía de esa Morazán, hasta Carlos R. Reina (1926-2003), pasando por
muerte, que él había reconvenido a Arnero por meterse Luis Bográn (1849-1895), que tuvo diez hijos fuera del
a la política siendo extranjero, y había ordenado que se matrimonio, Juan M. Gálvez (1887-1972) y Ramón Villeda
le liberase.2 Morales (1909-1961), que no alcanzaron tanto. Y no hablo
de los vivos, por respeto a terceros. Hacia 1897, justo en
tiempos de este relato, O. Henry4 escribió la novela Of Ca-
Del amor presidencial y del desvarío bbages & Kings, que se publicaría en 1904 en Nueva York y
que hablaba de un presidente de la República de Anchu-
Nada más alejado de mi intención aquí que sacar una ria, que se fugaba con una alegre actriz itinerante.5
moraleja de este pequeño relato romántico, que solamen- Al Dr. Miguel Paz Barahona, de corta estatura, y uno
te pretende acariciar el recuerdo. No creo legítimo, menos de nuestros mejores gobernantes del siglo XX, entre 1925
de mi incumbencia, hacer escándalo con los amores pre- y 1928, le decían las malas lenguas, no sin malicia, el Ga-
sidenciales del pasado, o del presente. No me siento con rañón Pintado de Los Valles de Santa Bárbara, por un “paño
derecho a juzgar a nadie en esa intimidad. blanco”6 que sufría, y porque le imputaban casi un cen-
Es políticamente incorrecto decirlo, pero me pare- tenar de hijos naturales, a los que reconocía sin alarde ni
ce irrelevante escudriñar sus vidas íntimas, para evaluar remilgo. No tienen pues, desde la perspectiva pública,
gestiones o calificar a los hombres públicos, o a las muje- mucho de particular los amoríos de Juan Ángel Arias con
res. (Porque no faltará un feminismo mal entendido que un par de damas, o una en particular, y nada tuvieron esos
quiera rechazar los amoríos de los gobernantes como retozos que ver con su caída del poder y de la gracia, en
manifestaciones de machismo y de abuso de poder, y garras de Manuel Bonilla, el rectísimo… Que así se hacía lla-

2 Según declaración propia del presidente Arias, el documento clave es la Causa Instruida contra Juan Ángel Arias, Encarnación Giambetta Cruz, Salvador
López y López, Rómulo Aguilar y Rodolfo Díaz, por el delito de asesinato en la persona de Nicolás Arnero (Tegucigalpa: Tipografía Nacional en Tegucigalpa, 1905).
3 Leticia de Oyuela, Dos Siglos de Amor (Tegucigalpa: Editorial Guaymuras, 1997).
4 Oliver Henry es el seudónimo, que al final prevaleció sobre el original de William Sidney Porter (1862-1910) popular novelista estadounidense de la época,
no sé si el modelo de O Henry era L. Bográn o J.A Arias, aunque los hechos del relato no empatan con los de la historia real, uno termina por entenderlo
todo… como una sátira perfecta de Honduras en ese momento. Paradójicamente el crítico de la moral Sidney Porter, llegó a Honduras en el 1897, huyendo
de acusaciones criminales por desfalco contra el banco en que trabajaba como cajero y se quedó el tiempo que hizo falta para que se desestimaran las
acusaciones trabajando para los ricos finqueros criollos que todavía prevalecían en ese momento.
5 Recientemente la novela fue traducida y publicada por fin en Honduras. Ver Jorge F. Travieso, De Repollos y Reyes (Tegucigalpa: Editorial Universitaria, 2017).
6 Nombre popular de una enfermedad de la piel que marca la piel con una mancha blanca. El Doctor Paz era el garañón pintado porque tenía supuestamen-
te estas grandes que lo caracterizaban como a cualquier bestia los rasgos de color…

68
mar, aunque tuvo el mismo nueve hijos naturales, o quizás las Letras, de un documento de su Biblioteca, publicado en
más, ello sin nunca casarse.7 1905, a raíz de la fuga de Juan Ángel Arias, luego de dos
Para 1903 se había progresado desde el tiempo aún años de prisión inclemente.9
más oscuro en que al hombre público caído en desgracia La anécdota infame que les narraré es casi indigna de
le quitaban todas sus propiedades, como a Dionisio de ser divulgada, pero es histórica, porque es difícil imaginar
Herrera (1781-1850), en 1838. Lo empujaban a salir como que algo así ocurriera un siglo antes, durante las inquie-
a Morazán, 1838 y a Marco Aurelio Soto (1846-1908), o lo tudes de la Independencia, por ejemplo, y cuesta pensar
condenaban al destierro con una corte militar -siendo ci- que pudiera pasar hoy nada semejante, aunque hay que
vil- como al mismo Céleo Arias (1835-1890), llevado manu estar advertidos, porque lo que alguna vez pudo ser, pue-
militari (por Luis Bográn) a El Salvador. O ¡lo fusilaban pre- de ocurrir de nuevo. Y sin embargo parece característico
vio juicio sumario, como a Morazán 1840, o José María en su momento, de moral victoriana, mojigata, desde fi-
Medina (1826-1878)! Pero todavía reinaba la arbitrariedad nes del siglo XIX hasta el estallido de la Primera Guerra
a la par de la montonera, olvidada de cualquier decencia Mundial entre 1914 y 1918.10 Es decir, es un suceso que per-
o consideración. Se despojaba al político vencido de toda tenece a su época, que se explica en ese contexto y ayuda
garantía personal, y se podía encarcelar al Dr. Juan Ángel a explicar su entorno. Y es un hecho que caracteriza a su
Arias Boquín en una bartolina infame, imputándole deli- autor, más que su fenotipo, que pone al descubierto su
tos imaginados. alma atormentada, hoy dice acomplejada. Pero me rehúso
Policarpo Bonilla (1858-1926), presidente entre 1894- a anticipar más para el lector morboso. Antes de profun-
1899, se tuvo que defender de las fabricaciones que le im- dizar en el suceso, falta precisar temas más generales del
putó el manuelismo en 1904. En ese año, cuando, a raíz del contexto. Todo a su tiempo.
asesinato del diputado Alfredo Trejo del Departamento de
Lempira en Santa Bárbara, Policarpo se deslindó de ese ré-
gimen. Todavía hoy continúa la costumbre de descalificar, Tegucigalpa 1903, teatro iluminado de nuestro pequeño romance
calumniar e imputar crímenes inventados al gobernante
contrario. Me consta. Y no falta quien asumiendo culpas Para empezar, aquí pongamos —como debe ser—
e invocando indignación, quiere obviar procedimientos y los hechos y nombres en el marco del espacio y en la lí-
añora todo tipo de castigos o venganzas. nea de tiempo, que solamente ahí se entienden. Digamos
Los hechos públicos y las razones políticas de los su- dónde estaban, en qué tiempo y quiénes eran los prota-
cesos son bien conocidos por los cronistas de la época.8 gonistas del cuento.
Yo que me he interesado en otro tipo de historia, me di Anidada entre nublados bosques frondosos de pino
cuenta del trasfondo y de las ramificaciones íntimas del y roble con musgo, en los albores del siglo XX la armo-
ataque contra Arias de manera casi fortuita, gracias a un niosa Tegucigalpa gozaba de buen clima, tenía sobrada
préstamo que, hace más tiempo del que quiero confesar, agua limpia, pura, proveniente de La Leona y El Picacho,
me hizo el generoso Embajador Oscar Acosta, Príncipe de para sus limitadas necesidades. Las otras capitales de

7 Anoto al pie que, en los albores del siglo XX la práctica general era reconocer a los hijos naturales, otorgándoles el apellido. Y las percepciones de las
relaciones extramaritales de los maridos, habrían, en todo caso, empeorado luego de adoptada -a mediados del siglo XX- una legislación que quería prote-
ger los derechos de las mujeres y de sus hijos naturales. Porque salió a relucir la causa profunda de los celos y los señores dejaron de reconocer a sus hijos
naturales, para proteger la herencia exclusiva de los legítimos. Han transcurrido cuatro generaciones y ciento veinte años desde que ocurrieron los hechos
y habrá, por tanto, que “desclasificarlos”. Hay suficiente “distancia histórica”, igual para hablar también con ecuanimidad de los sucesos. Pocos pueden darse
por aludidos, menos aún sentirse ofendidos. Sobre los sucesos propiamente políticos públicos, ver Darío A. Euraque, “Los Políticos Hondureños y la Costa
Norte (1876-1950),” Revista Política, Tegucigalpa, No. 24 (diciembre 2000), pp. 113-156.
8 Causa Instruida contra Juan Ángel Arias, Ibid., nota 2, p. 2.
9 El documento que me proporcionó Oscar Acosta era un pequeño folleto propagandístico impreso. Hoy me ha empujado a revisar para dárselo al colega
Darío Euraque. Sobre todo, proporcionándome (como han hecho tantos colegas, por cierto, a lo largo y ancho de mi carrera, muy generosamente) docu-
mentos que encuentran en sus pesquisas exhaustivas y que les han parecido relevantes.
10 Aunque también pudiéramos estar regresando a ese espíritu vengativo del falso puritanismo

69
Centroamérica explosionaban desde sus bulliciosas es-
taciones de ferrocarril desde la última década del siglo
XIX. Pero el tren con su ruido, humo y vapor de progreso,
nunca llegó ahí.11
El paisaje, todavía aislado de Tegus evolucionaba a
ritmo mucho más tranquilo, acomodando los progresos
que iban llegando en carreta y tren de mulas. No tenía
esa capital un teatro12 ni menos un museo. Se enorgullecía
más bien de sus templos: La Catedral de San Miguel, Los
Dolores, La Merced y San Francisco, alrededor de los que
se organizaban foros, mercados y procesiones. Aunque ya
gozaba de algún servicio público novedoso, el telégrafo y
luz de gas. E impresionaba al viajero por su belleza apaci-
Vista de la parte sur de Tegucigalpa a inicios del siglo XX. Fuente: ble.13 Me recuerda el colega Mario R. Argueta que el emi-
Somoza Vivas (1903). grado poeta cubano José Joaquín Palma, justo por ese
tiempo, la calificó de bella, indolente, garrida.14
No había automóviles, y muy pocos carruajes podían
desplazarse por una geografía urbana estrecha de cinco
avenidas en Comayagüela y el Centro del antiguo del Real.
Una diligencia viajaba con varios tiros de mulas
entre Tegucigalpa y Sabanagrande una vez al día.
Dentro de la ciudad, la mayor parte de la gente se despla-
zaba aún caminando, o en bestias. Las calles adoquinadas
resonaban bajo los cascos de las mulas, más diestras que
los caballos para subir las cuestas de sus callejones. Y los
trenes de mulas iban y venían a y desde el centro minero
cercano de San Juancito, sobre el que gravitaba su econo-
mía, y desde los remotos puertos del Pacifico.15
El mineral era la manzana de la discordia. Era fuente
de derrama, y asimismo de renta pública. Con ella Tegu-
cigalpa que se daba aires de elegante y merecedora una
Tegucigalpa vista desde El Berrinche, 1905. Fuente: Somoza Vivas novel oligarquía.16 En rigor todavía una burguesía que bus-
(1903). ca cooptar el estado incipiente. Casi primario todavía.

11 Una caracterización de la Tegucigalpa de esa época vista por desde las elites es Marco Antonio Rosa, La Tegucigalpa de Mis Primeros Años (Tegucigalpa:
Imprenta Calderón, 1967).
12 Justo Manuel Bonilla construiría el primer teatro nacional, que fue también el último en construirse en el istmo.
13 Leticia Oyuela escribió la historia clásica de Tegucigalpa, imantada por su origen y desarrollo colonial de la Alcaldía Mayor de San Miguel. Sobre el desarro-
llo de la ciudad en esta época de La reforma tardía, hay una tesis de Licenciatura presentada a la de Anarella Vélez e Iván Herrera, que finaliza justo en 1903
y se centra en el aspecto institucional municipal, aunque también abarca las sus relaciones económicas con el entorno: Historia de la Ciudad de Tegucigalpa,
1870-1903 (Tegucigalpa: UNAH, 1982).
14 Poema de Palma titulado, “Tegucigalpa Desde el Cerro de Hule,” en Oscar M. Acosta, Editor, Antología: Elogio de Tegucigalpa (Tegucigalpa: Consejo Me-
tropolitano del Distrito Central, 1978), pp. 37-40.
15 Clásicas memorias de tegucigalpenses sobre los primeros años del siglo XX en la capital son: Marco Antonio Rosa y Jorge Fidel Durón, Cosas de Tiempos
Pasados (Tegucigalpa: 1966).

70
El ocaso de la Reforma Liberal y el origen de los partidos idílico. Los comercios prosperaban. Luego de casi 10 años
de gobiernos liberales estables y productivos había incluso
Claro que ya se habían gestado algunas deformacio- cierta libertad política. La gente podía organizar sus parti-
nes, la dependencia del capital extranjero. Pero creo que dos, quizás más fácilmente que hoy, hacer su propaganda,
todavía se puede decir que, en el celaje del siglo XIX ter- imprimir, como hacían, sus periódicos, en franca apertura.
minaba la era de la Reforma Liberal, según consenso un fin El conflicto entre el General Manuel Bonilla y Juan
d’époque esperanzador y un tiempo aún feliz.17 Se había Ángel Arias justamente cerró ese espacio en el marco de
estabilizado la situación del primer medio siglo después las elecciones presidenciales de fines de 1902. Y la Revo-
de la Independencia. En toda América Latina había pros- lución de 1903, que fue responsabilidad de ambos, fue
perado un paradigma modernizador análogo, que había un punto de inflexión sí, el inicio de una era de nuevas
tenido resultados parecidos. Ciertamente, de 1875 a 1900, turbulencias e intolerancias.19 También acaso es histórico
la economía regional y la de Centroamérica había creci- este rompimiento en cuanto que la imposición de Arias,
do en forma espectacular, con infraestructura que atraía la revolución y posteriormente la violenta persecución
capital, traduciéndose en desarrollo productivo. La renta en su contra marcan un punto de no retorno en la divi-
de ese desarrollo les daba sustancia a los proyectos na- sión política que, en la siguiente década, opondría a los
cionales, a sus imaginarías y a sus estenografías. También partidos que devienen los tradicionales.20 En los diez años
en Honduras. Hubo un primer proceso de urbanización, la anteriores al gobierno de Juan Ángel Arias hubo dos go-
población creció y mejoraban sus condiciones. Que este biernos con una ley, y en los veinte años siguientes, de
crecimiento no era un desarrollo parejo, ¡pues no! Que 1903 a 1924, hubo ¡ocho gobiernos, producto, casi todos,
hubo contradicciones, pues sí. de rompimientos violentos! Y el caos que, para ser peor
Pero no ha habido en Honduras una evaluación histo- nunca es total, empezó la noche en que Manuel Bonilla
riográfica sistémica del período que contradiga la antaño- entró triunfante a Tegucigalpa el 13 de abril.
na novela positiva. Todavía los maestros historiadores coin-
ciden en que se había creado al menos una ilusión de Paz
y Progreso se decía. La educación había mejorado. Escribe, Los protagonistas
probablemente Ramón Oquelí, en La Enciclopedia histórica Retrato a lápiz y acuarela de Eugenia Sebastiana R. Bonilla Valle
de Honduras: A fines del 1900, reinaba una completa paz… y
en tales circunstancias se experimentaron grandes avances.18 Las damas siempre primero. Lamentablemente care-
Y nada de lo que tengo que decir contradice ese romance cemos de una foto de Eugenia Sebastiana Bonilla Valle. El

16 Vélez y Herrera dan cuenta de ese desarrollo social, que falta aún enfocar más. ¿Cuál era su renta? Ver Darío A. Euraque, “La ‹Reforma Liberal› en Honduras
y la hipótesis de la ‹oligarquía ausente›: 1870s-1930s,” Revista de Historia, Costa Rica, No. 23 (enero-junio 1991), pp. 7-56.
17 Pondrán el grito en el cielo los historiadores, si llegan a enterarse que lo dije, como Greg Grandin y Jordana Dym, los especialistas en el área de la acade-
mia estadounidense justificadamente admirados. Para Guatemala y El Salvador se han investigado el despojo de tierras y las leyes de coacción de la mano
de obra. No para Honduras en donde más bien se protegió a los ejidos y hubo movilidad laboral. Hay, por supuesto, contradicciones, daños colaterales
muy reales y a tomar en cuenta. Aquí también Patricia Rodas, por ejemplo, descubre en su tesis de Licenciatura, los daños provocados por la minería, que
contaminaba fuentes de agua en amplias geografías, alrededor de las minas. Y por eso, se ha señalado, justamente, muchas veces, el pecado de origen de
la democracia liberal reformista fingida. Pero aquí especialmente el balance de lo transcurrido entre 1876 y 1903 tiene que ser al final positivo. No era más
democrático antes el país, ese fue simplemente un progreso postergado.
18 Se enlistan en efecto las reformas jurídicas (códigos, abolición de pena de muerte y de castigos crueles, el matrimonio y divorcio, pero también las faci-
lidades para la inversión y la obra de infraestructura, etc. Volumen 8 de la Enciclopedia Histórica de Honduras (Tegucigalpa: Graficentro Editores, 1989), p 136.
Esta obra es de un colectivo de oficiantes coordinadas por Ramón Oquelí.
19 Entiendo el argumento de Marcos Carías sobre la continuidad de una serie de paradigmas reformistas hasta después del Cariato, pero esta fue una frac-
tura fundamental, originaria de las contradicciones posteriores.
20 Arias seguiría siendo hasta el 1923 con Policarpo una figura central del Partido Liberal, Manuel Bonilla se convertirla hasta 1913 en el fundador del Par-
tido Nacional. Esa configuración ideológica suponía retos y costos políticos, difíciles de calibrar con objetividad aquí, pero que se reflejaban en las mutuas
percepciones y en las percepciones de los electores. Fue justo entonces cuando empezó a perfilarse, aunque no todos coinciden, la diferencia ideológica y
de mentalidad entre, el Partido Liberal, y, por otro lado, los disidentes, que pronto fundarían el Partido Nacional. Partidos que desarrollarían personalidades
históricas diversas en un sistema binario. Y esas percepciones, acaso estuvieron implicadas en la caída de Arias.

71
Acta de Bautismo de Eugenia atestigua que la dama nació su vida, y que tampoco tuvo ninguna descendencia. Lo
a fines de 1868 en Tegucigalpa. Sus padres fueron Félix último es seguro. Sin embargo, existe un registro matri-
Bonilla Vásquez y Guadalupe Valle Romero. monial en la Iglesia de Tegucigalpa con fecha del 24 de
Entonces en la primavera de 1902 Eugenia debe ha- julio de 1890 que atesta que Eugenia Bonilla Valle se casó
ber tenido unos 33 años, que también se dice es edad de entonces con José Antonio Fiallos. Fueron testigos de la
perfección en la mujer.21 Sabemos bien poco sobre ella. boda el presidente Luis Bográn y la hermana de Eugenia,
Tenía dos hermanas menores, señoritas, Pura y Lola; tenía Dolores Bonilla.24
cuatro hermanos más y a Manuel Antonio Bonilla Valle, to- Y no tengo más para recrear su personalidad que una
dos primos hermanos de Policarpo Bonilla, a su vez líder fotografía vieja que no encuentro y los recuerdos infan-
de la Revolución de 1893 y presidente hasta 1899. Manuel tiles de mi madre, hoy anciana, que la conoció y la quiso
A. Bonilla Valle era también el abuelo materno de mi ma- mucho cuando ella tenía ocho años y su tía Eugenia tenía
dre, Gladys Fasquelle Bonilla de Pastor. La fuente es oral, sesenta y cinco.
entre otros familiares, de los más íntimos detalles de este Al escarbar hoy, y narrar su historia trágica, pienso
relato.22 Manuel Antonio se casó con Matilde lardizábal que la reivindico contra una sociedad que la condenó sin
Xatruch. Ellos procrearon, entre otros, a Matilde Bonilla derecho, y estoy seguro de que ella no estaría a disgusto
Lardizábal quien en 1912 se casó con Roberto Fasquelle con mis revelaciones, en esta época de mayor liberalidad o
Orellana, mi abuelo materno. menos cinismo. Debió entender fácilmente que sus peca-
Pertenecían todos los Bonillas, los Lardizábal, los Xa- dos le fueron bien tolerados, mientras su amado estuvo en
truchs a extensas familias, dicen, de alcurnia de la capital, el poder y solo se convirtieron en “vergonzosos” y punibles
aunque los Bonillas solo tenían dos generaciones de ha- cuando sus enemigos políticos quisieron hacer leña del
ber inmigrado desde Nicaragua.23 Los Lardizábal en su tronco derribado de Juan Ángel Arias en abril de 1903, y que-
origen se remontaban a la colonia antigua, y los Xatruch marla viva en una hoguera de infamia. Hoy sabría además
a catalanes emigrados desde mediados a fines del siglo Eugenia, que ella no ha sido la única cortesana en la familia
XVII. Los Bonilla tenían en Honduras un gran capital des- (aunque no estoy listo para hablar de las demás) o para el
de su enfrentamiento con el expresidente Luis Bográn en caso en la nobleza europea. Y, si fuera una historiadora del
1893, ya divididos políticamente. Eugenia, entonces, ha- género, como hay tantas hoy, sabría que en diferentes ca-
bría tenido la educación y el cultivo de las circunstancias pacidades, pero también como damas, las mujeres siempre
de sus ancestros en Tegucigalpa. han sido recursos de sus clases, grupos sociales y familia-
Como muchas mujeres de su condición y status, era res y consecuentemente pararrayos y victimas expiatorias.
una persona privada, muchos posteriormente a lo sucedi- Acaso habría manifestado más gracia social de joven
do en 1903 piensan que Eugenia permaneció soltera toda cuando era renombradamente bella. Después del evento

21 Libro de Partidas de Bautismo, Eugenia Sebastiana Bonilla Valle, Registro No. 90, 21 diciembre de 1868, Iglesia San Miguel, Tegucigalpa, disponible en ht-
tps://www.familysearch.org/en/. Agradezco a Darío A. Euraque facilitarme este documento y el apoyo en la investigación en este archivo digital. El padre de
Eugenia se llamó Félix Antonio Bonilla Vásquez, de los Bonillas de Tegucigalpa —originarios antes de Nicaragua de prole abundante y descendiente, según
antigua tradición familiar de siete hermanos gallegos que inmigraron a Nicaragua a fines del XVIII— de quienes también desciende, por cierto, el no hace
mucho fallecido escritor hondureño guatemalteco y por escogencia mexicano, Augusto Monterroso. Pero sin relación con los Bonilla de Olancho, de los que
proviene don Manuel Bonilla, el caudillo, de indudable origen más humilde y con mezcla de estirpe africana. Y es posible que hubiese entre estos personajes
un recelo previo por esta confusa circunstancia, de llevar los mismos apellidos siendo distintos en fenotipo. Hay una anécdota dudosa, que Euraque consi-
dera verídica y hasta documentada, que asegura que Policarpo ofendió alguna vez a don Manuel con ese concepto, acaso en ocasión de negarle la mano
de su cuñada… que mencionaremos adelante en el cuerpo del relato.
22 Otros parientes que conservaron detalles íntimos de Eugenia y su historia personal fueron mi tía Rene Fasquelle Bonilla (1923-2016) y mi tío Armando
Bonilla Gastel (1926-2005) ... Mi tía Rene, muy cercana con mi mama, fue casada con el Ing. Héctor Bueso Arias, mi padrino de bautismo. El Ing. Bueso era
nieto del Dr. Juan Ángel Arias Boquín, dado que su madre, Lastenia Arias Fiallos era hija del Dr. Arias Boquín. Armando Bonilla Gastel fue hijo de Armando
Bonilla Lardizabal, hermano de mi abuela materna, y María Gastel Kraft, esto últimos emigrantes alemanes a San Pedro Sula.
23 Antecedentes mínimos de los Bonillas en Nicaragua a comienzos del siglo XIX y antes en Costa Rica y su llegada a Tegucigalpa se perfilan brevemente
en Ismael Mejía Deras, Policarpo Bonilla: algunos apuntes biográficos por Aro Sanso (México: Imprenta Mundial, 1936).
24 Libro de Registros de Matrimonio, No. 16, pp. 38-39, Eugenia Bonilla Valle y José Antonio Fiallos, 24 de julio de 1890, Iglesia San Miguel, Tegucigalpa, dis-
ponible en https://www.familysearch.org/en/.

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que se detalla más adelante, en público, Eugenia se volvió primer Juan Ángel Arias registrado,26 abuelos pues coma-
extremadamente tímida o “huraña”, dice otro; de riguro- yagüenses de origen, y como se ve, de borroso recuerdo.27
sos hábitos (se sienta siempre en la misma silla orientada Nuestro Juan Ángel Arias estudió medicina y farmacia
en la misma dirección), casi compulsivamente ordenada y en la Universidad de El Salvador, como se acostumbraba
discreta o escasa de palabras, al punto de que quienes no en aquella época.28 Y al graduarse, quizás por afinidad, se
tuvieran, como Juan Ángel, el privilegio de estar a solas habría radicado en Santa Rosa de Copán en donde para
con ella podían tomarla por débil del seso, que no era. ejercitar ese oficio, puso un consultorio y una farmacia, se
Ciertamente, al final de esta historia pienso que Eugenia asegura que en el sitio en donde hoy está la sede principal del
enloquece. Pero no hemos llegado aún ahí. En cambio, Banco de Occidente, había una farmacia en cuyas estante-
contrario de estos parcos rasgos comprimidos para retra- rías de caoba barnizada relumbraban los jarros, pomos de
tar a la dama es fácil averiguar mucho de su amante. cerámica y vidrio francés pintado, con los diferentes pol-
vos de piedras, yerbas, aceites vegetales, destilados multi-
colores, hojas y raíces molidas, grasas animales, lociones y
Juan Ángel Arias B., matices y contrastes de luz y sombra en tinturas, minerales como el azufre y la piedra alumbre con
perfil lo que entonces curaban los galenos. Aún existen fotogra-
fías que registran esos espacios.29 No está claro si heredó
Juan Ángel Arias Boquín era once años mayor que Juan e hizo caso omiso de una importante propiedad de
Eugenia. Habría nacido en Comayagua en 1859, murió en su padre en el departamento de Valle, que hubiera sido
Quiriguá, Guatemala en 1927. De adolescente quise escri- difícil manejar desde Comayagua o Santa Rosa o, en todo
bir sobre Juan A. Arias Boquín (pero no tuve suerte con caso, ¿la vendió alguno para capitalizarse?
los papeles que había encontrado), que fue hijo único de En Santa Rosa Juan conoció y se casó con la Seño-
Francisca Boquín25 de Comayagua y del Abogado C. Cé- rita Margarita Fiallos Castellanos, hija de Francisco Fiallos
leo Arias, nacido en Goascorán, Valle, en 1835 y muerto en Ceballos (de los Fiallos de Comayagua y Siguatepeque).30
Comayagua en 1890, también presidente, el primer liberal, Francisco fue Gobernador Suplente tiempo atrás, colonial,
de 1872 a 1874, ideólogo por excelencia del segundo li- y propietario de extensas tierras denunciadas en Copán
beralismo. (Véase su obra Mis Ideas, en que ya plantea un bajo el título de San Miguel que —justamente— le he-
liberalismo social, avant la letre, obra que publica a solicitud redó a Margarita) y su madre era Rosa Castellanos, a su
de Policarpo). Céleo a su vez era hijo de Juana López y del vez nieta del ex Presidente Victoriano Castellanos, mi-

25 De una familia Boquín de Comayagua, establecida ahí desde al menos el siglo XVIII. Ver Mario Bueso Yescas, «Don Juan Ángel Arias Boquín», en Mario
Bueso Yescas, Santa Rosa de los Llanos: Cuna de la República (San Pedro Sula: Graficentro Editores, 1996), pp. 269-284.
26 Carlos Céleo Arias era hijo de otro anterior Juan A. Arias, habría que hacer un cotejo. Según un documento que refiere Euraque, este primer Juan A. Arias,
arribó a Honduras como oficial militar en 1819, y era mulato y se menciona en un documento en que el alcalde de Tegucigalpa lo reprimenda y destituye, cu-
riosamente por seducir a una muchacha… siendo casado (Darío Euraque se refiere a un documento citado en L. Pedro Taracena, “Minas, sociedad y política:
La Alcaldía Mayor de Tegucigalpa,” (tesis de Maestría, Universidad Nacional de Costa Rica, 1993), p. 67. Según otro muy contrastante el primer Juan Ángel Arias
abuelo del nuestro había nacido en Comayagua, en 1800 y había sido Senador de la República de filiación liberal, cuando Francisco Morazán -en ocasión de
salir a sofocar el levantamiento en Olancho y Opoteca en diciembre de 1829- depositó en las manos de Juan A. Arias la Jefatura de Estado, la que ostentó
hasta devolvérsela a Morazán el 22 de abril de 1830, luego de la capitulación de los rebeldes, que se publicó en La Gaceta. Y siguió siendo un activo político
Morazanista hasta fue en Quelepa, El Salvador, en 1842, por ejecución sumaria al pie de un árbol de tempisque, a manos de Nicolás Tórtola jefe de la escolta
que por orden del General conservador José Julián Tercero, lo conducía a Comayagua en el contexto del final de la última guerra civil de la federación, de la
cual, en ese momento, sale al exilio Morazán. Se cita a La Cronología Histórica de Honduras, un website de acceso público.
27 Céleo Arias fue todo un prohombre, periodista, diputado y secretario del Congreso en 1865, ministro en 1871 en plena Revolución Liberal, diputado en
1879, candidato presidencial en 1876.
28 Tengo la impresión de que, por supuesto, en la época colonial y primera mitad del siglo XIX los hijos de los hondureños iban preferentemente a estudiar
a la Universidad de Santiago en Guatemala. Todavía no había universidad en Honduras, pero en la segunda mitad del siglo, por la razón que fuera muchos
asisten a El Salvador,
29 Leonardo Urquía, Historia de Santa Rosa de Copán, Los Llanos (Santa Rosa: Publicación digital del autor, 2010), p. 52, https://www.scribd.com/docu-
ment/36342429/Historia-de-Santa-Rosa-de-Copán.
30 Creo haber visto documentos que mencionan ese apellido egregio como rico traficante de negros, pero no quiero buscarlos y de todas formas desde
1824mese comercio estaba prohibido en Centroamérica y Honduras. Ver Bueso Yescas, «Francisco Fiallos Ceballos», en Yescas, Santa Rosa, pp. 245-250.

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nero copaneco que temporalmente mudó la capital de Juan Ángel Arias aplicaba su inteligencia a otros asun-
Honduras, de Comayagua a Santa Rosa, aunque luego tos, además de la medicina. Le interesaba el comercio
desistió. y la educación. A la tierna edad de 25 años en 1884 fue
No he logrado establecer la fecha de la boda entre nombrado rector de la Universidad Nacional de Occidente.
Juan y Margarita, en lo que tengo una duda31 pero casi 34 Ello era lo mismo que El Colegio y el Instituto San Carlos.
con seguridad debió celebrarse hacia 1882 a los 23 años Cumpliría con esa rectoría por dos años más, hasta 1886.
del novio y a los 19 años de la novia. Margarita Fiallos na- También le interesó cada vez más la política.
ció y fue bautizada el 24 de febrero de 1863 en Santa Rosa No tendrían que haber reclamado esas preocupacio-
de Copán, siendo su madrina Mariana Milla, entonces la nes —como hicieron más tarde— sus yernos si hubieran
esposa del futuro presidente de Honduras, General José reflexionado sobre la genealogía. Arias Boquín descendía
María Medina (1826-1878).32 Como es bien sabido, Medi- —vimos— de dos jefes de Estado, y fue un adolescente
na fue ejecutado luego de un juicio militar ordenado en bajo la presidencia de su padre. Su esposa descendía por
febrero de 1878 por el presidente de la Reforma Liberal, distintas ramas de otros dos gobernantes. Y la pareja vivía
Marco Aurelio Soto. El hecho sucedió en Santa rodeada de amigos y relaciones que pertene-
Rosa de Copán. Participaron en el Consejo cían a la pequeña casta dominante, elite,
de Guerra y la ejecución militar nada cuyos intereses se veían afectados di-
menos que dos futuros presidentes rectamente por el buen o mal go-
de Honduras: Luis Bográn, y uno bierno, y por la estabilidad y pros-
de los futuros protagonistas de peridad general.
este relato, Manuel Bonilla Chi- En efecto, si no la heredó,
rinos. Juan Ángel llegó a tener una
Margarita tendría con pasión que, con un poco de
Juan Ángel tres hijas: Francis- injusticia, podríamos llamar
ca, que casó con Armando oligárquica. Hacia 1886 habría
Conourd, francés; Lastenia 33
afinado un proyecto político.
que nació cerca 1885 y se casó Fundó la Voz de Copán, pe-
con Manuel Bueso Pineda riódico en que aireaba esos
(1893-1968) y Clementina que anhelos en pleno alboroto y
se casó con Abraham Bueso crisis Reformista, y el cual se si-
Pineda (1889-1965). Margarita guió publicando hasta 1889.35
era una mujer de medios y Y fue exitoso en esa lid, pues,
debe haber aportado capital aunque no ganó todas las
a la farmacia que llevara tam- Céleo Arias, presidente de Honduras, elecciones, Arias inspiraba en
bién su nombre. 1872-1874. Fuente: Bueso Yescas (1996). sus seguidores, “los aristas,”

31 Tan discreto se podía ser al respecto, que los documentos oficiales mienten (¿para proteger a la familia?) y aseguran que Juan Ángel Arias todavía era
soltero en 1905.
32 Libro de Partidas de Bautismo, Margarita Fiallos, 24 febrero de 1863, p. 47, Iglesia Parroquial de Santa Rosa de Copán, disponible en https://www.family-
search.org/en/.
33 La huella histórica de sus hijos finalmente pareciera haber borrado el rastro de las hijas de Juan Ángel Arias, Doña Lastenia ya anciana fue mi amiga y me
contó, siendo yo adolescente, muchos secretos, ninguno para divulgar, nunca me platicó de su padre….
34 Ese era un cargo de mucha importancia y respeto, esa dirección la ocupó en otro tiempo José María Rodríguez (Padre del actual Cardenal) que también
fue ministro de gobierno, a fines del siglo XIX, quizás después de que Arias vacara el cargo en 1886 fue director de ese Colegio, el Dr. Henry Fasquelle. En
algún momento al Colegio se le había conseguido rango universitario, pero eso no pudo sostenerse por la falta de catedráticos calificados. De modo que
el título era un poco hueco.
35 También en esto Juan Ángel sigue la pauta de su padre Céleo que hacia 1862 hizo periodismo con Álvaro Contreras para empujar la causa liberal. Los
periódicos eran instrumentos electorales y es inteligente que Juan Ángel se lanzó para la presidencia, después, más bien recurrió a un periódico nuevo en
San Pedro Sula. Los periódicos de la época ameritan investigación ellos mismos y urge su preservación y custodia.

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una apasionada lealtad. De modo que sus fuerzas políti- Luego de 1894, sino antes, Arias debe haber conocido
cas se mantuvieron incólumes durante más de un cuarto a Manuel Bonilla Chirinos, General de División y vicepre-
de siglo. En 1891 Arias representó a Copán en la primera sidente y, sin duda, también a Eugenia Bonilla, prima de
Convención que fundó el Partido Liberal en Tegucigalpa, Policarpo. Eugenia tendía en la vida social oficial, alternan-
proyecto ideado por Policarpo Bonilla.36 do con la alta sociedad en el Palacio y participando de
El Dr. Arias se habría incorporado en la Revolución de festines, bailes, ceremonias solemnes y más en la antigua
1893 para restaurar el liberalismo (eclipsado en tiempos Tegucigalpa. Para que se tenga una noción del mundo de
de Ponciano Leiva y del General Domingo Vásquez que Eugenia a los 29 años, citamos las memorias de una dama
le había ganado, aunque en forma dudosa a Policarpo).37 de alcurnia de la vieja Tegucigalpa recordando su propia
Luego del triunfo en 1894 se habría incorporado al go- juventud:
bierno en Tegucigalpa. Pronto se habría dado a respetar y
a mucha honra en el servicio público, como nada menos Teniendo yo 16 años y 6 meses [en 1897], fue repre-
que en su cargo de Ministro de Gobernación y Justicia en sentada una Pastorela del Padre Reyes, dedicada al
el egregio gobierno de Policarpo Bonilla, de 1894 a 1899.38 presidente Bográn. La representación se verificó en el

Dr. Juan Ángel Boquín y su esposa Margarita Fiallos


Castellanos de Arias. Fuente: Bueso Yescas (1996).

36 Rómulo E. Durón, Policarpo Bonilla, Colección de Escritos, Tomo 1 (Tegucigalpa: Topografía Nacional, 1899), p. 283.
37 Rómulo E. Durón, Policarpo Bonilla, Colección de Escritos, Tomo 2 (Tegucigalpa: Topografía Nacional, 1899), pp. 268 y 291-293.
38 Rómulo E. Durón, Policarpo Bonilla, Colección de Escritos, Tomo 3 (Tegucigalpa: Topografía Nacional, 1899), pp. 8 y 192-193.

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patio del edificio, en un escenario como el que tienen sable y charretera” que prevalecían en la vida pública del
hoy los estudiantes para sus fiestas. Eran las pastoras: momento, Juan Ángel Arias Boquín era un caballero ele-
María Lardizábal, Eugenia Bonilla, Lupe Ferrari, Matilde gante, de modales refinados, que, incluso, se vestía cuida-
Lardizábal. María Galindo e Isabel Lardizábal. Los ba- dosamente para la ocasión. Sus lentes redondos le daban
tos: Manuel A. Bonilla y Rafael Ugarte Figueroa. Para cierto aire intelectual, y era lector aficionado y de alguna
los ofrecimientos al Niño Dios, fue la Virgen, Lola Bo- cultura.41 Sabia escribir, ya dijimos. ¿Quién sabe si no sa-
nilla, y San José Maximiliano Ferrari, ambos jovencitos. bría bailar? ¿Los valses que estaban de moda? Todavía no
La Pastorela se llamaba Rubenia’, el edificio no estaba vencía la calvicie.
lleno sino relleno. A todos los ovacionaron en el pri- A la hora de ir a la campaña electoral en 1902, tenía
mer acto. En el segundo acto hubo algo atrayente y — pues— casi diez años de residir solo en Tegucigalpa.
de lo que el público no se impuso. Lupe, que se llama- Eran tiempos en que no se podía fácilmente viajar si se
ba D almira, al levantarse el telón, ella salió cantando estaba ocupado, las familias no se desplazaban. Margarita
y acompañándose con guitarra; no sabía tocar gui- Fiallos estaba a cargo de la farmacia ya tenía a cargo de
tarra, pero hacía el aparato lo mismo que de cantar. varias carteras de las más importantes. Era considerado un
Atrás del telón estaba un señor viejo llamado Felipe delfín de Terencio Sierra. (Policarpo se había distanciado
Ugarte, que por cariño lo llamaban “Pipe”. Ese tocaba de él, quizás por esa causa). Antes, había sido líder entre
la guitarra y cantaba como mujer, además cantaban ministros que lo admiraban por su capacidad para resol-
doña Hortensia de Zelaya y una señorita vieja, Merce- ver problemas. Ahora, era el favorito del Consejo de Mi-
des Retes. Ya pueden imaginarse ese trío oculto, pero nistros, a quienes Sierra había delegado la presidencia, los
la cosa gustó. Yo estaba emocionada y más que me que ayudaron a convertirlo en el candidato oficial del novel
tiraron palomas con versos amarrados en las patas, y Partido Liberal. No cabe duda de que Arias era el más ilus-
hojas sueltas para todo el público. ¡Tiempos que no trado de los candidatos. Y pertenecía a lo que se consi-
volverán!39 deraba entonces la facción radical y acaso una vanguardia
ideológica, que había rebasado al alcance del sentir popu-
Inmediatamente después del fin del gobierno de Po- lar con su visión de los cambios necesarios, todavía en la
licarpo Bonilla en 1899, Juan Ángel Arias también fungió relación con la Iglesia… su entusiasmo por el unionismo.42
en el gobierno de Terencio Sierra entre 1899 y 1902, cuyo Por contraste su rival, el General Manuel Bonilla Chi-
apodo era el Tamagás de Coray. Arias se desempeñó como rinos, era el líder de los moderados, más tradicionalistas, y
Ministro de Educación, primero y después, Ministro de para participar en elecciones constituyó coyunturalmente
Relaciones Exteriores. También, desarrolló estrechas rela- un propio Partido de La Democracia, apenas facción caudi-
ciones con y concitó el respeto de las representaciones llista, el que desapareció ipso facto después.
internacionales en Tegucigalpa.40 Hay un consenso de que Arias perdió las elecciones
Fue sin duda ahí que terminó de florecer la persona- de 1902, y que las ganó Bonilla. En todo caso, después de
lidad del Dr. Arias. Apuesto y de temperamento intenso, una elección problemática entre tres candidatos (partici-
fue un “hombre de salón”. Eso decían a su costa en son paba retornado y embullado por Sierra, Marco A. Soto), el
de crítica sus adversarios, y reconocían sus amigos y las Congreso tomó la decisión, no completamente arbitraria,
damas. Por contraste con los rudos “coroneles de cerro, pero tampoco del todo legal, de nombrar como presiden-

39 Guadalupe Ferrari Guardiola de Hartling, Recuerdos de mi Vieja Tegucigalpa (Tegucigalpa: Imprenta La Libertad, 1953), p. 110.
40 Terencio Sierra, Mensaje del presidente de la república, contestación del Congreso y memoria de los secretarios de estado, referentes a los actos del poder ejecu-
tivo durante el año económico de 1899 a 1900 (Tegucigalpa, República de Honduras, Tipografía nacional, 1901), pp. 301-417, y Juan Ángel Arias, Memoria del
ministro de relaciones exteriores presentada al Congreso Nacional, [1901-1902] (Tegucigalpa, Tipografía nacional, 1903).
41 Me tocó de adolescente ver algo de los restos de su biblioteca, sin alcanzar a registrarla. Pero recuerdo un par de títulos en francés e inglés que poca
gente podía leer entonces en Honduras.
42 El contexto de la presidencia de Sierra puede consultarse en Marcos Cáceres Medina, El Tamagás de Coray: Vida y obra del General Terencio Sierra Romero
(Tegucigalpa: Litografía Iberoamericana, 2011).

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te a Juan Ángel Arias, a principios de enero de 1903. Y éste
asumió entonces la investidura luego de extensamente
corregidas en su Congreso las cifras de los comicios origi-
nalmente reportadas.43
Cuando asumió la administración, Arias formó un ga-
binete con los profesionales más granados que quisieron
aceptar. (Por contraste, los ministros del posterior gobier-
no de su archienemigo, más tarde carcelero y torturador,
el General Manuel Bonilla, sin excepción, eran todos gene-
rales de cerro.) Pero ese primer mal paso legal que ignora-
ba los comicios populares iba a resultar insuperable. Pese
a anunciar una política de “conciliación nacional”, la irre-
gularidad de la elección legislativa —derivada— alienó a
muchos liberales, incluso prominentes, incluido Policarpo.
Este se declaró neutral y seguidor de Marco Aurelio Soto, General Terencio Sierra, 1899, tercero de izquierda a derecha sen-
como Rómulo Durón, en febrero dejaron el Congreso y se tado, al asumir la presidencia de Honduras. A la derecha del presi-
dente Sierra se encuentra Policarpo Bonilla, presidente entre 1894 y
asilaron en El Salvador, debilitando al régimen. Don Ma- 1899. Fuente: Cáceres Medina (2011), pp.244-245
nuel es bien sabido se fue a Amapala y se pronunció (así
se decía) contra el gobierno y se desató la guerra civil que “capituló”. En efecto, la entrega de la ciudad y el poder a
acabo con la relativa paz que existió entre 1894 y 1902. los revolucionarios, con la intermediación del cuerpo con-
Miguel Dávila (también liberal, que después se arre- sular, empeñado en evitar el derramamiento de sangre,
pentiría de haber ayudado al General Manuel Bonilla) los saqueos, incendios y desmanes que se temían. Según
organizó con su peculio un ejército en Oriente; se tomó esa capitulación, el Dr. Arias debía salir acompañado por
Danlí y le ofreció el mando a Policarpo en febrero. Lee una guardia de honor, a Nicaragua, en donde, según lo
Christmas luchó con ayuda de los mercenarios y con di- acordado, se le permitiría asilarse en paz.
nero de los empresarios estadounidenses desde La Cei- En la guerra de 1903 El Salvador había sido aparen-
ba.44 Y el propio don Manuel condujo al cuerpo del Ejército temente neutral. El General Miguel Estrada Cabrera, dic-
Constitucionalista triunfante con armas de Guatemala, des- tador liberal de Guatemala, e ideológicamente afín, había
de el Sur. Para abril, aunque tenía el dinero del Estado y el asistido a Manuel Bonilla con armas y pertrechos y José
ejército nacional, el gobierno de Arias había perdido todas Santos Zelaya, de Nicaragua, favoreció a los liberales. Era
las batallas y sucumbido a la revolución. lógico que Arias se dirigiera a Nicaragua como estaba es-
Sitiado en Tegucigalpa y notificado de la huida a Ni- tipulado en la capitulación, pero a ojos de Bonilla, era sos-
caragua, del General y ex presidente Terencio Sierra, al pechoso que salvaguardara a un contingente de guerra.
mando del Ejército Nacional, derrotado, Juan Ángel Arias ¿Acaso pensaba regresar de allá con pertrechos?

43 Conste que se reportan las cifras exactas que no merecen mención, pero que sumadas eran casi 80 mil votos emitidos de 800 mil habitantes censados,
y eso no es proporcionalmente muy distinto de lo que sucede hoy, cuando votan 1.5 millones cuando son honestas las elecciones de 10 millones de
habitantes. Casi todos los observadores coinciden en pensar que Manuel Bonilla, que venía luchando desde hacía tiempo y era un hombre que circulaba
entre la gente, ganó las elecciones contra el ministro de la torre de marfil de tres presidentes consentidores. Ver distintas versiones en Fernando Somoza
Vivas, Historia de la guerra legitimista de Honduras en 1903 (Tegucigalpa: Tipografía Nacional, 1903), y Rafael Bardales Bueso, Imagen de un Líder: Manuel Bonilla
(Tegucigalpa: Editorial Universitaria, 1985.
44 Los empresarios de La Ceiba que financiaban a Lee Christmas ya eran D Antony y los Vaccaro Brothers, presuntos agentes de la Mafia italiana de Nueva
Orleans donde fuera reclutado justamente, Christmas. Esos precursores de la Standard Fruit por lo demás más tarde estuvieron empleitados con los poquite-
ros e independientes, por el control de las tierras concesionadas seguirían financiando al General Manuel Bonilla hasta 1913. Pare el caso de La Ceiba, véanse
los trabajos de Antonio Canelas Díaz, que no termino de enfocar bien el tema hasta después de sus publicaciones. Yuri V Montes cita sus comunicaciones
en Blas Bombace La Ceiba Tarjetas Postales. Los poquiteros del Valle de Sula y su apoyo al General Bonilla y Zemurray los documenta y aborda Euraque en
su biografía de Rafael López Padilla: Un hondureño ante la Modernidad de su País: la Vida de Rafael López Padilla (1875-1963). El Tomo 1 de la misma ya en el
proceso técnico con Editorial Guaymuras.

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Bonilla dispuso capturar a Juan Ángel y llevarlo de a sus vicios favoritos: la intemperancia y la concupiscencia,
regreso a Tegucigalpa, tarea sucia, que pudo encargar- cometiendo toda clase de atropellos y de arbitrariedades. Y
le, como de costumbre al mercenario extranjero Lee como detalle, para dar verosimilitud a su retrato desfavo-
Christmas. Pero puesto que no había más razón para rable, asegura que alguna vez Arias, siendo Presidente, en-
un proceso criminal para detener a Juan Ángel lo acu- vió tropa al establecimiento comercial de Los Fortín que
só por el asesinato de Nicolás Arnero, como se indicó al él administraba, para exigir -sin pago previo- una caja de
comienzo de este relato. No de haber mandado a ma- licor fino importado.47
tarlo, conste si no, para que fuese más grave, de hacer- La mayoría de los testimonios (faltan los de las damas,
lo torturar y matar por ahorcamiento en su presencia. siempre tan discretas o casi siempre) coinciden en que
Arias negó rotundamente la imputación, pero rehu- Arias era un caballero, incluso refinado y muy respetuoso
só a declarar ante el juez, para despejar la duda, dón- de las opiniones contrarias y las críticas contra su gobier-
de había estado, la noche del asesinato, el 12 de abril no, un verdadero hombre de Estado.48
o declarar quién podía testimoniarlo, con su querida Una nota biográfica anónima publicada en la Pági-
Eugenia. na Web llamada Red Honduras que se le atribuye a nada
Una versión sucinta del derrocamiento de Juan Án- menos que Alfonso Guillen Zelaya, intelectual del Partido
gel Arias puede encontrarse en el libro de Alejandro Liberal y luego exiliado durante la dictadura del Gene-
Miranda, nicaragüense, quien participó supuestamente ral Tiburcio Carías Andino, me permite contrastarla con
como oficial en la defensa de Tegucigalpa, el 12 de abril una opinión de Paulino Valladares, uno de los fundado-
y desertó. Miranda habla con gran desdén de Arias y su res intelectuales del Partido Nacional a comienzos de la
partido. Acusa a Terencio Sierra de ladrón (dix que lo vio década de 1920, seguidor de Carías hasta que Valladares
cuando se huyó luego de derrotado, a Nicaragua, con muere en 1926. Ese decir, las opiniones de Guillen Zelaya
una recua de bestias cargando el dinero tomado de las y Arias son ideológicamente diversas y muy reconocidas
arcas públicas). ambas por su autoridad moral e intelectual. Reza así la de
Es más, replica, como si fueran incontrovertibles las Guillen Zelaya:
acusaciones contra Arias por el asesinato de Arnero.45 En
el expediente de la Acusación, se trasluce la trama torpe, …fue el doctor Arias uno de los hombres más com-
de la fabricación deliberada de falsos testimonios, incluso batidos y vilipendiados que ha producido Honduras...
coaccionada, para inculpar a Juan Ángel Arias del crimen tenía experiencia, preparación y talento para revolu-
de un subordinado, el T. Giambetta, sin incitación y con- cionar los sistemas arcaicos de nuestra administración
tra orden expresa del Presidente.46 La idea era destruir -a pública, pero la otra constante, sistemática y subterrá-
como diera lugar- la imagen del derrotado, justificar su nea de la revolución armada y del engaño, le cerraron
persecución y mantenerlo indefinidamente en prisión. El siempre el paso, Honduras se perdió de que la gober-
periodista Miranda era parte de otra trama, la propagan- nara un estadista de su talla”.49
dística, para descalificar al derrocado y victimado que aún Según Paulino Valladares: “Ha operado en la política
tenía muchas simpatías. de Honduras durante los últimos veinticinco años, or-
Miranda repite los conceptos de los enemigos sobre ganizando una fracción del Partido Liberal, adicta, nu-
el preso. Agrega, acaso como eco de lo que escucha, que, merosa, disciplinada y compacta. El Doctor Arias no ha
siendo gobernante, Arias sólo se entretenía en darle pábulo tenido lo que puede llamarse fortuna en su actuación

45 Alejandro Miranda, Una Odisea Centroamericana, 1861 a 1937 (Fullquartz Press 2005), p. 120. Agradezco la versión digital que me facilitó Darío A. Euraque.
46 Causa Instruida contra Juan Ángel Arias.
47 Significativamente sus empleadores en vez de agradecerle esa gesta, lo despidieron, véase Alejandro Miranda, Una Odisea Centroamericana, 1861 1939,
op. cit. El relato tiene un poquito de amargado.
48 Causa Instruida contra Juan Ángel Arias, pp. 99 a 105.
49 Red Honduras, https://redhonduras.com/personajes/juan-angel-arias/.

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pública... es un caballero culto, de claro talento, de am- porque nunca habían trascendido antes, ni se publicaron
plia concepción y radical de pura sangre... Posee juicio después los amores de los presidentes. Inaudito que se
seguro y afirmativo sobre los asuntos de Estado, y sus hiciera escarnio de sus protagonistas…Que se tachara de
conceptos acerca de las cuestiones de administración puta a la enamorada del presidente, de quien también cir-
revelan un temperamento claro, innovador y atrevido.50 culó el rumor, sin dato, de que había sido casada en Nica-
ragua, y que era viuda y había tenido otro amante.
La acusación de concupiscente es más compleja, Menos obligados por la caballerosidad y con la honra
porque tampoco nadie está exento de ese deseo, que es de la dama que por su lealtad al Jefe, algunos miembros
uno de los instintos o incentivos primarios más poderosos. de la guardia presidencial declararon, y para el Juez y el
Ningún libro ni precepto y ningún cargo o título inmuniza Secretario quedaba claro que el Presidente había estado la
a nadie contra la pasión amorosa, requisito de salud y re- noche del crimen hasta la 1:30 de la madrugada en la casa
sorte de la supervivencia de la especie. de Eugenia Bonilla. Pero sin el testimonio del propio in-
Nadie podrá ni tendría por qué negar que, en parti- culpado, los de sus acompañantes no tenían firmeza. Los
cular, al Dr. Arias le agradaran las damas, cuya compañía amores con Eugenia eran a un tiempo la salvación de Arias
procuraba con esmero, y para buscar a otras, tenía –claro- —demostraban que no había estado en la escena a la
el pretexto de vivir, por circunstancias, lejos de su querida hora del crimen— y, en un mundo de doble moral, eran la
esposa. Margarita Fiallos nunca se desplazó de Santa Rosa perdición de su amante. Tenía que echarla de cabeza para
a Tegucigalpa, donde había que cuidar a las hijas y al patri-
monio mancomunado de la Farmacia Arias Fiallos.
Lo que es incontrovertible, aunque él quisiera como
caballero ocultarlo y se rehusara a declarar dónde pasó la
noche del 12 de abril, es que, en el momento de su deba-
cle, Juan Ángel Arias mantenía un apasionado amorío de
alguna data con Eugenia Bonilla Valle, dama que por lo
demás, no tenía otro compromiso. Arias visitaba su casa
asiduamente aún después de ser ungido como Presiden-
te a altas horas de la noche. En ello era cuidado por una
escolta leal. Su relación con Eugenia era exclusiva, pero
nunca se mostró públicamente. Aunque al parecer, en
Tegucigalpa, alguna gente no sabía de la familia de Arias
en Santa Rosa porque un par de documentos oficiales,
judiciales, aseguran que era soltero para las fechas en que
transcurre nuestro relato en 1903.51

Eugenia y Juan Ángel en manos del General Manuel Bonilla

Abril dice el poeta T.S. Eliot es el mes más cruel…April


is the cruelest month, breeding lilacs out of the dead land, mi-
xing memory and desire, stirring dull roots with spring rain.
Es interesante que el escándalo estallara en ese momento General Don Manuel Bonilla

50 Julio Rodríguez Ayestas, Hondureños Ilustres en la Pluma de Paulino Valladares (Tegucigalpa: Tipografía Nacional, 1972), pp. 123-125.
51 A menos que se trate de una burla de juez, justo a propósito de que a su juicio no se comportara Juan Ángel como hombre casado. Causa Instruida contra
Juan Ángel Arias.

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salvarse él. Quizás sabía que, de todas formas, no iba a va- teme el estar preso en las celdas de la Р С. Se ha de recor-
ler su testimonio, y prefirió la prisión sin que eso la salvara a dar el crimen pavoroso cuando se ahorcó a Nicolas Arnero,
ella. ¿A quién habrían irritado los amores presidenciales?52 cuando fueron apresadas y rapadas algunas distinguidas
señoritas.”54 ¿Se refería La Época en 1944 al caso de Eugenia?
Después de varias horas de este tormento procesio-
Las idas de abril. El perverso auto sacramental contra Eugenia nal, entre risas, se permitió a sus familiares recoger a Euge-
nia, o los despojos de ella. (La escena ciertamente mortifi-
Igual de difícil es saber de quién fue la inspiración del có y afectó, a toda su familia —veremos— hasta el final de
castigo. Estaba prohibido apedrearlos a muerte. Como sus vidas.) El Abogado don Manuel A. Bonilla, su hermano
castigo para ambos, y de paso, para el primo Policarpo, mayor, sin pedir permiso ni ofrecerle a nadie explicacio-
no está claro quién lo dispuso, pero el “rectísimo”, así se nes, salió al día siguiente a Puerto Cortés y de ahí a Puerto
le adulaba llamándolo a Manuel Bonilla Chirinos tuvo que Barrios. Pronto después el General Bonilla asumió el poder
estar de acuerdo. Dispuso exhibir a la amante del ex pre- oficial y fue fotografiado y esa imagen publicada en su li-
sidente como una ramera pública e irredenta en las ca- bro propagandístico por aun otro nicaragüense allegado
lles de Comayagüela y Tegucigalpa. Humillándola, como al nuevo gobierno.55 Mientras tanto, elites de alcurnia de
en otro tiempo pudieron hacerlo los lapidarios bíblicos, y Tegucigalpa, claro no todas, y emigrados europeos y nor-
presentándola como se hubiera figurado a una bruja de teamericanos, festejaron al General Bonilla y su gobierno.
aquelarre en un auto sacramental del siglo XII.53 Desde Puerto Barrios Manuel Antonio Bonilla se em-
Bajo fuerza armada, los soldados del General Manuel barcó en una goleta con sus tres hermanas, su mujer y sus
Bonilla levantaron a Eugenia de la cama, la ensuciaron y hijas para establecerse —exiliados— finalmente en Retal-
a empujones, vestida con solo un camisón, despeinada, huleu, Guatemala, en donde permanecieron casi cuatro
la montaron sobre un burro sin silla ni ensillada, a horca- años, hasta la primera caída del General Bonilla en 1907.
jadas, y, viendo hacia atrás, hacia la cola del animal y del Luego de la revolución que apoyó el General y presidente
mundo, como otra acusación, porque en el teatro sacra- nicaragüense José Santos Zelaya a principios de ese año,
mental todo es simbólico. Y así la pasearon, entre burlas Manuel Antonio trajo a su familia de regreso del exilio. Sin
e insultos, por las calles de Comayagüela y Tegucigalpa, embargo, Eugenia en ningún lugar que pudiera se escapó
para que escarmentase, mientras un pregonero iba junto por completo del estigma. Regresaron –mejor, humilde-
gritando el estribillo de, ¡Va la puta del presidente! mente- a residir a San Pedro Sula, en donde no tendrían
Mas de cuarenta años después, específicamente en que convivir a diario con testigos de su humillación en la
junio de 1944, el vocero oficial de la dictadura del General capital de Honduras.
Carías, La Época, ante la manifestación de mujeres de alcur- Fue en San Pedro Sula donde Manuel Antonio Boni-
nia en Tegucigalpa, incluyendo a la Srta. Emma Bonilla, se lla había dejado buena fama de honradez cuando fuera
hacía memoria indirecta de los sucesos de 1903. Aunque diez años atrás Gobernador del Departamento de Cortes
en 1944 el redactor de La Época culpaba al partido oposi- cuando en 1894 lo nombró en ese cargo su primo sien-
tor del salvajismo de 1903: “Hoy, a nadie se apalea y nadie do presidente, Policarpo Bonilla. Había comprado unas

52 El padre de Eugenia se llamó Félix Antonio Bonilla Vásquez, de los Bonillas de Tegucigalpa —originarios antes de Nicaragua de prole abundante y des-
cendiente, según antigua tradición familiar de siete hermanos gallegos que inmigraron a Nicaragua a fines del XVIII— de quienes también desciende, por
cierto, el no hace mucho fallecido escritor hondureño guatemalteco y por escogencia mexicano, Augusto Monterroso. Pero sin relación con los Bonilla de
Olancho, de los que proviene don Manuel Bonilla, el caudillo, de indudable origen más humilde y con mezcla de estirpe africana. Y es posible que hubiese
entre estos personajes un recelo previo por esta confusa circunstancia, de llevar los mismos apellidos siendo distintos en fenotipo. Hay una anécdota dudo-
sa, que Euraque considera verídica y hasta documentada, que asegura que Policarpo ofendió alguna vez a don Manuel con ese concepto, acaso en ocasión
de negarle la mano de su cuñada… que mencionaremos adelante en el cuerpo del relato. Euraque primero abordo el tema racial de Bonilla en…. y me dice
que próximamente publicará un largo ensayo sobre el tema.
53  Véase Wikipedia, Auto (Teatro)
54 Lucas Paredes, Drama Político de Honduras (México: Editora Latinoamericana, 1963), p. 577.
55 Fernando Somoza Vivas, Guía de Honduras (Tegucigalpa: Tipografía Nacional, 1905).

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parcelas de tierra, hecho amistades estimables y era uni- tra el General Manuel Bonilla que lideró Policarpo Bonilla
versalmente apreciado. Durante la década de 1910 fue re- con ayuda del General José Santos Zelaya, los hermanos
presentante de los negocios bananeros del expresidente Bonilla, incluido el menor José, combatieron incluso con-
Bonilla en el Valle de Sula.56 tra su propio tío abuelo, el Gral. Mariano Vásquez, que aún
Eugenia, todavía en la flor de su vida, se estableció defendía al gobernante.57 Y, sin duda, contribuyeron a la
en San Pedro Sula con sus hermanos y su cuñada, Matil- caída del caudillo los hombres y mujeres de la familia, con
de Bonilla Lardizábal, mi futura abuela, casándose ella con todo el ánimo y recurso de que pudieron disponer, sin
Roberto Fasquelle Orellana en 1912. Vivieron en una casa reparar en gasto ni prudencia, movidos por una sorda y
de madera, con amplio porche, en la esquina de la Prime- muda venganza. Eso parece claro.
ra Avenida y la Segunda calle Suroeste, frente a la vía del En cambio, parecen oscuros los móviles que antes im-
Ferrocarril Nacional, justamente frente al tanque en que pulsaron a Manuel Bonilla a asumir una actitud tan drásti-
se “aguaban” las locomotoras de vapor. (En donde pocos ca con una familia honorable y, finalmente, con una dama,
sabían de su “caída”; no eran tiempos aquellos como los de cuyo pecado, en todo caso, los incontinentes podían
nuestros, en que las noticias más intrascendentes vuelan hablar con discreción. Nada semejante en su crueldad
por los medios). había sucedido antes. ¿Cómo pudo encerrar en calabozo,
Ahí, le asignó su hermano a Eugenia un cuarto inde- por años, a un hombre como Juan Ángel Arias, tan am-
pendiente, un poco separado de la casa principal, amue- pliamente apreciado? y después, cuando interpretó que le
blado con un armario con ropa que se deterioraba sin po- estorbaba desde El Congreso, al patricio Policarpo Bonilla,
der reemplazarse y que Eugenia remendaba, y un mueble a quien durante décadas él mismo había seguido en la
esquinero. Sobre este reposaban una lámpara de porcela- política y la guerra. Pero todo esto se podía explicar como
na, una palangana y un pichel, para las abluciones matu- “imperativo de la lucha por el poder”. Se pudo argumentar
tinas, y bajo el camastro estrecho una bacinilla de peltre, que esos líderes representaban —libres— una amenaza
para uso nocturno. Su principal haber era un baulito en para su gobierno para cuya garantía don Manuel también
que guardaba unas joyas que acaso le había regalado en mató a opositores, cerró periódicos y prohibió la organiza-
su pasión su adorado Juan Ángel, cuyo nombre tenía pro- ción política independiente.
hibido mencionar, joyas que solo sacaba en secreto. La humillación de Eugenia sin embargo iba más allá.
Era un acto de crueldad gratuita y parece más bien una
venganza personal, marcada por el odio profundo y saño-
Secuelas, valoraciones y consecuencias…de las vendettas so contra una joven que no le había hecho a él ni a nadie
de los presentes ningún mal, ni podría, y que no represen-
No creo que este suceso fuese uno de esos que lla- taba una amenaza pública ni política. Los Reformistas, y
man “determinantes de la historia”. No obstante, la per- el General Manuel Bonilla supuestamente era reformista,
secución del ex Presidente Juan Ángel Arias y de su ena- alardeaban de su moderación y de haber traído civilización
morada, la vejación y humillación que sufrieron a manos a la política, acabando con penas infamantes, crueles, ex-
del gobierno “reivindicador de la ley y de la Constitución”, propiatorias. Y esto era un claro retroceso, a la peor usanza
como pomposamente se llamó a sí mismo el arbitrario ré- autoritaria y clerical.
gimen del General Manuel Bonilla, fueron sintomáticas de Como dice Marcos Palacios y conviene recordarlo, la
su carácter sectario y desalmado, que no podía dejar de civilización siempre tiene delgada la corteza. Relucen en
tener consecuencias. En 1907, durante la Revolución con- esta ejecutoria del “gran caudillo” un elemento de resen-

56 Darío A. Euraque, “Policarpo Bonilla (1858-1926) luego de ejercer la presidencia de Honduras ¿Se convirtió el Dr. Bonilla en el principal abanderado del
capitalismo bananero norteamericano en su época? Ponencia, XIV Congreso Centroamericano de Historia, Guatemala, 6-10 de agosto 2018.
57 Su hogar se había convertido, sin asistencia de Juan Ángel Arias, en un cuartel de la resistencia liberal contra el régimen. Blanca Bonilla Lardizábal, hija de
Manuel, y por lo tanto sobrina de Eugenia, se casó con el Gral. José María Reina, que fue azote de nacionalistas hasta que lo asesinaron; así lo supuso siempre
sus descendientes. Murió en un “accidente” aéreo en enero de 1933 en el marco de una insurrección militar con Carías. Sobre el General Reina h., ver Carlos
Conteras, Hacia la dictadura Cariísta: La Campaña presidencial de 1932 (Tegucigalpa: Editorial Iberoamericana, 2000), pp. 237-40 y 244-247, más Gonzalo R.
Luque, Memorias de un soldado hondureño, Tomo 2. (San Pedro Sula: Impresora Hondureña, 1982), pp. 207-210.

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timiento mezquino, otro de hipócrita mojigatería. Pudo el General Manuel Bonilla fue precisamente una celebre
estar relacionado su auto sacramental con un aspecto insolencia del primero, a propósito de la solicitud del Ge-
ideológico. Aunque había sido “reformista” y “liberal”, don neral Manuel Bonilla de la mano de Raquel Gutiérrez, her-
Manuel Bonilla se hizo rodear, especialmente en su prime- mana de Emma, esposa de don Poli, es decir su cuñada,
ra administración, con elementos del clero reaccionario.58 ya bajo su custodia.60
Fue ello a tal punto que, por ejemplo, las logias masónicas Se rumoró también que Policarpo se había rehusado
con anterioridad baluartes del independentismo, del libe- a dar la mano de Raquel, por rechazo del fenotipo afri-
ralismo y de la propia Revolución Reformista, tuvieron que cano de don Manuel.61 Y no lo tengo por cierto porque
suspender actividades y cerrar sus puertas. Triunfó una había tantas otras razones posibles, la aspereza del pre-
intolerancia, sin precedente desde 1836. Y se propagó el tendiente, su incultura, su provincianismo. Pero antes he
virus del sectarismo que, durante otras dos décadas mar- mencionado que quizás a los Bonillas aristócratas les irrita-
có relaciones violentas entre los partidos y protagonistas, ba compartir el apellido con este rústico soldado de color
desencadenando una degradación de la vida cívica. Esas quebrado. Acaso la negativa golpeó a don Manuel en lo
dos décadas, de 1903 a 1924, pasando por 1919, repito, más profundo. Pudo estar enamorado. Pero habría solici-
fueron las peores de nuestra historia moderna, hasta que tado la mano de Raquel para emparentar con Policarpo y
en 1925 se reestableció cierta cordura bajo Miguel Paz Ba- con los Gutiérrez, a saber, con la oligarquía de Tegucigal-
rahona el Conciliador. ¿Habrá vacuna? pa, en pos de la legitimidad de ese parentesco. Y entonces
Y hay otro punto en que se tocan las líneas paralelas el rechazo habría sido el origen del odio.
de estas historias personales enemigas. Si Arias era hom- De hecho, José Antonio Funes registra que Froylán
bre de muchas mujeres, Manuel Bonilla, su carcelero, era Turcios escuchó al General Manuel Bonilla, su patrono,
hijo de madre soltera y lo superó ampliamente con al me- declarar yo odio a Policarpo Bonilla.62 La denegación de
nos dos amantes y diez hijos naturales, a los que dio su la mano de Raquel ¿pudo estar relacionada luego con la
apellido.59 soltería del Caudillo y también explicar su crueldad con
Eugenia, prima del hombre que le negó a su cuñada? La
humillación que les hacía ¿le servía para vengarse de la
El trasfondo del conflicto, entre subconsciente y vergonzante soberbia de clase, la discriminación y del menosprecio de
que fuera antes víctima?
Pero nunca se casó el General Manuel Bonilla. Por Paradójicamente, la denegación de la mano de Ra-
culpa justo de estos otros Bonillas, a los que pertenecía quel, amiga íntima y prima política de Eugenia Sebastia-
Eugenia, que le negaron a su pretendida. Muchos —tal na, no impidió, quizás más bien contribuyó, a que aquella
vez— conocen o han escuchado que el origen del dis- bella joven se descarriara, y se fugara de la casa solariega,
tanciamiento en fecha imprecisa entre Policarpo Bonilla y con el mago de un circo itinerante del que se enamoró

58 Es interesante ese dato. Supone que estos elementos ya habían perdido esperanza de reavivar a un partido conservador, y que como dice hoy la agente,
le apostaron al hombre.
59 Y su sucesor en marzo de 1913, el Dr. Francisco Bertrand, tuvo dos hijos naturales antes y además de los procreados con su esposa. Y también fue a la
guerra, pero a nadie se le ocurrió jamás manosear a sus mujeres.
60 Emma y Raquel eran hijas del Morazanista General Enrique Gutiérrez y de Raquel Lozano de Gutiérrez, sobrinas de Carlos Arnulfo Gutiérrez el agente del
gobierno de Honduras que contrató el fracasado empréstito para financiar el Ferrocarril. Carlos Gutiérrez, “El morazanista José María Gutiérrez,” El Heraldo,
Tegucigalpa, 26 julio 1996; y “Los empréstitos ferrocarrileros como modelos de la corrupción en Honduras durante el siglo XIX,” en María de los Ángeles
Chaverri y Vicente Zavala Pavón, Apuntes Sobre la Historia de la Corrupción en Honduras (Tegucigalpa: Consejo Nacional de Anticorrupción, 2004), pp. 65-87.
Ver también, Néstor Alvarado, La Huella Extraña de los Bonilla (Tegucigalpa: Editorial Universitaria, 2004).
61 Darío A. Euraque, como se anticipó ya, ha prometido publicar próximamente un largo estudio sobre este tema específico, la racionalización del General
Manuel Bonilla y los sucesores del Partido Nacional luego de su muerte en 1913. Euraque primero abordo el tema décadas en Darío A. Euraque, “La Construc-
ción del Mestizaje y los Movimientos Sociales en Honduras: los Casos de los Generales Manuel Bonilla, Gregorio Ferrera y Tiburcio Carías Andino,” en Euraque,
Estado, Poder, Nacionalidad y Raza en la Historia de Honduras: Ensayos (Tegucigalpa: Ediciones Subirana, 1996), pp. 69-89.
62 Ver José Antonio Funes, editor, Froylán Turcios, “Lección Cívica [septiembre 1938],” Anecdotario Hondureño: Froylán Turcios (Tegucigalpa: SECTUR, 2008).
Citado en el manuscrito que Euraque elabora actualmente sobre el General Bonilla.

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perdidamente, un llamado Birichiche, a quien tuvo que extranjeros que arruinaron al país.64 Y eso fue así, sin duda.
perseguir la fuerza del orden público. Raquel regresó de Aunque a decir verdad todos creían que la concesión era
la aventura y se casó no se con quién. Euraque dice que el camino, incluyendo Policarpo Bonilla.65
Policarpo fue su padrino de boda. Muchos años después,
Eugenia, en su delirio, celebraba esa otra historia de des-
varío amoroso confundiéndose a sí misma con la heroína. Las heces del tiempo después de 1907
Otra vez con ayuda del bananero extranjero y del
mercenario yanqui, y también Samuel Zemurray, el Gene- A Manuel Bonilla en todo caso lo sobrevivió su Néme-
ral Manuel Bonilla Chrinos volvió al poder en febrero de sis, JA Arias. Después de su caída y fuga de prisión, nunca
1911 con otra Revolución, contra un régimen legalmente más tarde mencionada, sin duda, igual, por humillante,
constituido luego de la “Revolución.” Dice la tradición que Arias, olvidó por largo tiempo sus andanzas castigadas
quiso enmendar los errores de su primer gobierno y que en Tegucigalpa. Pero por dos años, no pudo regresar a
fue “menos sectario” el General Bonilla en su segundo, su hogar. Era un prófugo. Quizás vivió escondido en San-
muy breve periodo. Prometía por ende ser más estable ta Bárbara o en la frontera y fue entonces que se amistó
y al que se le atribuyen muchos méritos sospechosos con la Sra. Josefina España Portillo, de la que se sabe muy
porque la verdad es que murió muy pronto en el poder, poco.66 Pero abajo muestro —en la foto de su boda en
víctima de una súbita enfermedad que no hubo médico Santa Bárbara en 1928— a la hija de ambos, Victoria Arias
que curase ni plegaria que rindiese, luego de depositar España.67 Arias tuvo además con Josefina un hijo llama-
la Presidencia en el designado Francisco Bertrand, un día do Lizandro, el único varón quien, sin embargo, no tuvo
antes de su deceso, el 20 de marzo de 1913. educación esmerada. ¿Por qué ya no creía Juan Ángel en
Para las honras fúnebres de su entierro oficial como la educación o porque era más urgente esconderlo que
Jefe de Estado, pronunciaron sendos discursos encomián- redimirlo? ¿Arias no huía solo de su descalabro político?
dolo de despedida, en los escalones de la catedral, los Al caer la primera dictadura del General Manuel Bo-
antaño policarpistas letrados Froylán Turcios y Rómulo E. nilla en 1907 regresó a Santa Rosa con su familia legítima.
Durón, eminencias a quienes —en su nueva administra- Para entonces su hija Lastenia tendría unos 22 años y debe
ción— Manuel Bonilla habría protegido, y muchos otros haber estado a punto de casarse con Manuel Bueso Pine-
se integraron al cariísmo emergente durante los primeros da, cuyo hijo Jorge nacería en 1909, y no tardaría mucho
años de la década de 1920.63 Y es posible que, de no haber más en casar a Clementina. Durante la siguiente década
muerto un lustro atrás, de tristeza, en el exilio, Juan Ramón de 1909 a 1919 parece que Arias se dedicó, inquieto como
Molina lo hubiese despedido también con elogios. Así lo siempre, al comercio y a la agricultura. Traficaba con ta-
hizo el mismo Dr. José Jorge Callejas que ¿quién sabe qué baco que compraba a los cultivadores de la vecindad y
elogio habrá hecho de Bonilla en esa ocasión? porque se llevaba a vender a Guatemala. Era hombre de mundo, y
arrepintió décadas después en un libro publicado en la viajó extensamente fuera del país por esos años, y en sus
década de 1950. Hablaba muy mal del General Manuel, viajes por Europa escribía con frecuencia para compartir
acusándolo de ser el gran impulsor de las concesiones a experiencias con sus hijas.68

63 Pormenores se encuentra en Darío A. Euraque, “Los Políticos Hondureños y la Costa Norte (1876-1950),” Revista Política, Tegucigalpa, No. 24 (diciembre
2000), pp. 113-156. y su próximo estudio sobre los sucesores del General Manuel Bonilla.
64 José J. Callejas, Miseria y despojo en Centroamérica (Tegucigalpa: Editorial Janus, 1954) p. 417.
65 Darío A. Euraque, “Policarpo Bonilla (1858-1926) luego de ejercer la presidencia de Honduras ¿Se convirtió el Dr. Bonilla en el principal abanderado del
capitalismo bananero norteamericano en su época? Ponencia, XIV Congreso Centroamericano de Historia, Guatemala, 6-10 de agosto 2018.
66 Una Josefina Salazar Portillo nació, según registros de bautizo, en 1900 en Ocotepeque, donde subsiste ese apellido. Véase también en Wikipedia el artí-
culo que corresponde a Juan Ángel Arias Boquín.
67 José González, “Victoria Arias España, “La Hija de Juan Ángel Arias Boquín,” Crónicas del Camino, 18 septiembre 2013, http://cronicasdehonduras.blogspot.
com/2013/09/victoria-arias-espana-la-hija-de-juan.html.
68 ¿Nadie conservó esas cartas?

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Pudo experimentar la siembra del tabaco y el café en cindad de Copán Ruinas y, quizás justo antes de morir su
la Hacienda de El Jaral, extensa propiedad derivada del tí- padre, Lizandro se casó con la honorable María Elisa Cueva
tulo de San Miguel que su esposa había heredado. Aquel Villamil (1909-1933). Ella hija de Juan Ramón Cueva (1867-
era un latifundio mal comunicado, que sin embargo Arias 1946) y de María Antonia Villamil (1879 -1942), nieta de otro
aumentó en superficie, por compra de terrenos vecinos, Juan Ramón Cueva (1840-1920) y de Juana de Dios Are-
hasta juntar unas 14 mil hectáreas entre Río Amarillo y llano (1851-1904).70 Más no se podía hacer por nadie. Los
Santa Rita, sobre el Camino Real a Quiriguá. (A su muer- Cueva eran los dueños de la tierra en el susodicho Valle
te, esa propiedad estaba hipotecada a la Casa Rosenblum desde el tercer tercio del siglo XIX. Ahí los había ubicado
de El Salvador, circunstancia por la cual los hijos políticos en 1840 John Stephens, y ahí los encontró la Misión del
de don Juan, yernos ingratos, protestaban, quejándose Museo Peabody de la Universidad de Harvard que llegó al
de que, además, esos recursos se habían usado infructí- descubrimiento de la Ruinas de Copán.71
feramente en la política, sin duda en la fallida elección de El recuerdo de su prisión explica por qué el Dr. Juan
1923.) La terrible Guerra Civil de 1919 debe haber avivado Ángel Arias huye. Sin embargo, no me queda del todo
el sentimiento cívico —latente por lastimado— de Juan claro ¿por qué a Quiriguá? Fue allí donde radicaba cuan-
Ángel que —entonces— regresó a la palestra pública. do murió acaso de malaria o paludismo porque eso era
No encuentro el documento, pero se dice que el ex un zancudero. En todo caso en 1929, murió ¿solo? en Gua-
convicto y prófugo Juan Ángel Arias fue por entonces temala, cerca de las ruinas de Quiriguá, las que se dice
electo diputado por Copán y consta que regresó a Tegu- que visitaba por curiosidad y en donde está enterrado,
cigalpa. En 1923 volvió a ser candidato a la Presidencia de dizque por su propia voluntad expresa, casi un rechazo
la República, uno de dos candidatos del Partido Liberal póstumo del propio terruño ¿una traición como la de
nuevamente dividido, entre aristas y policarpistas. Don Morazán? Enterrado, sin embargo, y sin saberlo, solo a mí
Policarpo, a última hora lanzó la candidatura que había se me ocurre observarlo, a pocos metros de Uaxaclajuun
estado renuente a aceptar. Y, como era de esperarse, Arias, Ub’aah K’awiil.
volvió a perder. La elección la ganó Tiburcio Carías deto- Este personaje de la realeza maya fue el décimo ter-
nando la negativa a entregar el poder (en ese sentido muy cer Divino Señor de la gran dinastía copaneca que fue
evocadora de la revolución de 1903) y luego la sangrienta decapitado ahí en la cancha del juego de pelota, por su
Guerra Civil de enero a abril de 1924, la peor revuelta tu- primo en el siglo Octavo. Consta que, en cambio, a pro-
multuaria del siglo. La familia Arias Fiallos perdió su farma- pósito de lealtades al momento de su muerte, Juan Ángel
cia y casa de comercio en la toma y saqueo de Santa Rosa Arias conservaba una fotografía de Eugenia Bonilla, de la
de Copán.69 Y dio gracias de no perder más. que nunca se había separado, y que tenía en su ropero,
Arias no quiso saber nada de esa violencia y emigró a salvo de miradas indiscretas. Pero que sus hijas —Las-
a Guatemala. Otra nota biográfica anónima registra que tenia y Clementina— encontraron ese retrato, mientras
(José) Lisandro Arias España, el hermano menor de Victo- esculcaban sus pertenencias, luego de su deceso, sin po-
ria y único hijo varón, se vino adolescente con él a hacerle der evitar, al revelar el hallazgo, que estallara la ira celosa
compañía en la frontera y se dedicó al honesto oficio de de la anciana Margarita Fiallos, su madre resentida. Girls
la agricultura y la ganadería. El Dr. Arias lo ubicó en la ve- will be girls.

69 La Enciclopedia Histórica de Honduras tiene extensa cobertura de ese evento. Quedo firmemente gravado en la memoria de quienes atestiguaron. Es de
general conocimiento que esa revuelta tuvo de nuevo repercusiones internacionales en la región y provocó al final una intervención armada estadouniden-
se en La Ceiba y Tegucigalpa, en contra de la cual reaccionaron Froylán Turcios y su generación, Ver también José A. Funes, Froylán Turcios y el modernismo
en Honduras (Tegucigalpa: Banco Central de Honduras, 2006).
70 María E Cueva Villamil era además hermana de 12 frateres y sorellas todos, incluyendo al sabio José Adán, el más longevo a quien tuve gusto de recibir.
Casi todos arraigaron en Copán, salvo por el Coronel Arnulfo y de apellido Cueva Villamil, salvo el Dr. Marco Antonio Cueva CD (1911- 1962), que aparece con
un título universitario y casó con María Elia Pineda Contreras en Copán en 1938, y vivió y murió en Nueva Orleans.
71  Vease el artículo de Bárbara Fash, sobre la expedición, exploraciones y muerte de John Owen, publicado no estoy seguro si en “The excavation of the
Hierogplyphic Stairway,” Expedition Magazine, Special Issue, Maya, 2012, que yo conocí por gentileza de la autora en manuscrito.

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Y la clausura tilde (mi bisabuela) le mandaba con una —entonces se
decía— criada, porque ahí crecían y envejecían, un plato
No la salvó ese cariño cobarde. Eugenia Bonilla Valle de comida y pan con café a su cuarto.
nunca estuvo en la cárcel ni anduvo huyendo, pero uno A solas, con las inocentes, hacia 1933, 30 años des-
tiene la impresión de que le fue menos bien. Se había que- pués de su descalabro y humillación por el General Boni-
dado solterona, claro. De hecho, solteronas se quedaron lla, sesentona y muy gastada, Eugenia era aún la picardía
las tres hermanas. No había dote, disminuida como había y alegría encarnadas. Le encantaba entretener a sus sobri-
quedado la fortuna de don Félix su padre, después de en- nas nietas Gladys y René Fasquelle, de siete y ocho años,
frentarse con el ex presidente Luis Bográn y desgastada en que la miraban embelesadas… con un vestido largo —y
el conflicto posterior. Acaso Manuel Antonio prefirió casar flojo porque estaba flaca— color lila, un chal sobre la ca-
a sus hijas.72 La mortificación pública de Eugenia en 1903 beza y agitando un abanico multicolor, mientras bailaba
pudo además de paso haber contaminado el destino de y cantaba una canción de otro tiempo. El estribillo de La
las hermanas que, aunque pertenecían a “la aristocracia”, Tonquinesita canción originada en La Conchinchina74 que
aparte de constituir riesgos políticos para cualquiera, dada en versión femenina decía:
la enemistad del General Manuel Bonilla, no podrían ente-
rrar del todo nunca el recuerdo del escándalo. Soy su pequeña
Dolores se embarazó de su novio “el Cuyo” Colindres, Su anana, su anana, su anamita
y tuvo como fruto de ese desliz a Carlos Conrado Bonilla, Estoy viva, soy encantadora
a quien, por su rara vocación académica, su tío Manuel como un pajarito que canta.
Antonio mandó a estudiar a EEUU, matemática, química Me llama su pequeña burguesa,
y farmacia.73 Pura también se embarazó, de alguien cuyo Su tonkiki, su tonkiki, su tonkinesa.
nombre no quiso revelar, y procreó a Amalia Bonilla, que Otras le guiñan el ojo
vivió hasta los 90 años de edad y a Enrique, que desapa- pero soy yo quien más le quiere.
reció un día de tantos, sin que jamás se supiera más de Y en su versión masculina, la canción entera
él. Lola y Pura se establecieron, con ayuda del hermano, Para acabar mí servicio
en dos casitas de la vecindad de San Pedro Sula, a las que Fui a Tonkin.
acudía Eugenia por las tardes, en breve visita. ¡Ah, señoras! ¡Qué bonito país!
En el caso de Eugenia acaso hubiera sido tan impo- El paraíso de las mujercitas:
sible para nadie pedir su mano, como para ella aceptar Son bonitas y fieles.
por esposo a cualquiera que no fuese un caballero de Me convertí en el amante
mundo y poder. No se iba a conformar con menos de lo De una mujercita del país
que recordaba. Y la soledad debe haber atormentado su Que se llama Mélaoli
alma enamorada hasta la melancolía y la amargura. Cuan- Estribillo
do se rehusaba a asistir a la mesa grande del comedor, Estoy prendado de una pequeña,
lo que ocurría cada vez con mayor frecuencia ya al final, Es una anana, una anana, una anamita.
acumuladas las tristezas y las soledades, su cuñada Ma- Está viva, es encantadora

72 Como se dijo, casó a Matilde con Roberto Fasquelle y a Blanca con el General José María Reina…
73 Conocí ya muy anciano a Conrado, y compré su biblioteca. Los datos biográficos son transcritos de mis notas de conversación con el memorioso Ar-
mando Putsy Bonilla Gastel, que por lo demás odiaba a su primo Conrado Bonilla de quien decía que se volvió contra la tradición liberal de la familia, por
circunstancias que no viene al caso más que mencionar, después de que Chema Reina lo dejó abandonado en el campo de batalla de Ajuterique, con un balazo
en un pie. Tiburcio Carías lo ayudó a pagar una deuda que lo agobiaba, lo mandó al Congreso como diputado y le encomendó la fiscalía de la municipalidad
después. Fue un pilar del cariismo en San Pedro Sula y un bibliófilo por cuya causa la Biblioteca del Museo lleva su nombre.
74 Traducción de La pequeña tonquinesa o tonquinesita, canción que celebraba los amores entre los colonos soldados europeos y las anamitas o vietname-
sas (tonquinesas) que fue un gran éxito musical hacia 1907. Ejecutada por la Orquesta de la Guardia Republicana y grabada en un disco de 1908, la canción
tuvo una larga popularidad, retomada como insignia por la Venus Negra Josephine Baker y después en los cuarentas y cincuentas por las artistas vedettes
Maruja Díaz y Sara Montiel.

85
Como un pajarito que canta. estafando, como hacen estas otras damas primeras y se-
La llamo mi pequeña burguesa, gundas con un arancel. Esa fortuna que se esfumó con
Mi tonkiki, mi tonkiki, mi tonkinesa. ella, como suele acontecer con los tesoros. Pasaron veinte
Otros le guiñan el ojo y cinco años más.
Pero soy yo quien más la quiere. Al final Eugenia se había vuelto refunfuñona y rezan-
3 dera. Había agregado una colección de santos al menaje
Muy gentil la muchachita, es hija de su esquinero, y, aunque todavía se paseaba para ir a
De un mandarín muy famoso. visitar por las tardes a la parentela en la vecindad, con
Por eso tiene en el pecho una sombrilla negra rota y un gran sombrero negro, al
Dos pequeñas mandarinas. estilo de la diva Díaz, había cambiado el silencio por el
Pero poco codiciosa, no pide, improperio, perdido toda elegancia. Escupía compulsiva-
Cuando comemos juntos, mente en cualquier lado, y maltrataba a quienes cuida-
Más que un plátano; es poco costoso ban de ella amorosamente con las palabras soeces que,
y le doy lo que ella quiere! en la inolvidable tarde de abril de su humillación, medio
4 siglo atrás, le gritara la plebe de Tegucigalpa. “Viejas pu-
Pero todo pasa y todo acaba tas”, les espetaba sin provocación y por parejo a sus her-
Debo regresar a Francia manas que no habían sido más honestas que ella, y a sus
Tenía el corazón lleno de tristeza sobrinas que sí.
de dejar a mi querida dueña. (Aun muerta ella cuando Juan A. ya tenía más de vein-
Con el alma en pena, mi pequeña reina te años de muerto, el cuento del amorío de Juan Ángel
vino a despedirme, distanciaba a sus descendientes. Sin explicación, Clemen-
Pero antes de separarnos tina, que había encontrado el retrato en el ropero de su
Le dije, con un beso: padre, se rehusaba alternar con Matildita, esposa del me-
No llores si te dejo jor amigo de su marido, hija de Manuel Antonio y sobri-
pequeña anana, pequeña anana, pequeña anamita. na de Eugenia. Aunque finalmente, acaso sin entenderlo
Me diste tu juventud, bien en esos términos, como suele suceder con las ene-
Tu amor y tus caricias. mistades y vendettas entre clanes, al casarse Héctor Bueso
Mi tonkiki, mi tonkiki, mi tonkinesa, Arias, nieto de J. A. Arias y René Fasquelle Bonilla sobrina
Guardaré siempre en mi corazón nieta de Eugenia en 1947, superaron ese distanciamiento,
El recuerdo de nuestros amores. amándose tiernamente, entre las incontinencias del uno
y las ingenuidades de la otra.) El tiempo, y quizás la ver-
Las niñas Fasquelle Bonilla recuerdan una sátira de la güenza, compartida con el arrepentimiento, que es igual-
canción original, que era cómica de por sí, sátira, la que mente terrible, se encargó de borrarlo casi todo, hasta que
se burlaba de todo sentimiento tierno. Y decía, “japonesa, yo me propuse escarbarlo para ti, si has llegado hasta aquí
tonquinesa... que has venido, buscando un acomodo, me has lector generoso, y consignarlo en un papel que tampoco
encontrando a mí, que soy bueno para todo). En otro mo- durará más que tu memoria.
mento, la Tía Eugenia, introducía a sus pequeñas sobrinas Pocos años antes había muerto su hermano mayor y
nietas a su cuarto de crujiente madera olorosa, para abrir protector que quizás se apiadó de su tormento y regresó
el baúl que tal vez era más pequeño de lo que recuerdan, por ella. Sola y senil, delirante, Eugenia murió en 1955, in-
y mostrarles las cadenas de oro, unas infaltables perlas y testada o desapareció su testamento, con sus demás pa-
un collar de amatista que le fueran obsequiados por su peles y objetos personales. Nadie da razón, salvo de una
amante, Juan A. Arias, ex Presidente y que las niñas de pequeña máquina manual de costurar, que le fue rega-
7 y 8 años solo podían entender esas joyas como otros lada, por sus instrucciones, a una empleada fiel. Los más
juguetes más. Pero joyas que se habría ganado, en todo cercanos parientes la velaron en el cuarto en que la habían
caso, Eugenia en la buena lid del amor romántico y no enterrado viva.

86
El amor que nunca muere:
Froylán Turcios y Gladys Morhange José Antonio Funes*

Incontables fueron los amores de Froylán Turcios, testa cósmica en el instante de la muerte”. La mujer, tanto
incontables y algunos tan intensos como trágicos que para Turcios como para Darío, fue siempre uno de los mo-
llegaron a marcar para siempre su vida. Muchos de esos tivos literarios más privilegiados y una de las razones más
amores se han convertido en verdaderas anécdotas, grandes de sus existencias.
como en 1906 cuando dejó plantado con una cena al En otro apartado de sus Memorias Turcios menciona
mismísimo Rubén Darío en París, porque recibió la visita que sus cartas de amor, aun reduciéndolas, “podrían apa-
inesperada de una “deliciosa muchacha” con la que ya se recer en un volumen de 400 páginas”. Asimismo, Turcios
había paseado un par de veces en automóvil por los bos- también advirtió que toda su correspondencia amorosa
ques de Bolonia. La justificación de Turcios fue más que quedaría “inédita para siempre”, porque en ella aparecían
elocuente: retratadas “de cuerpo entero con toda la desnuda verdad
de su pasión” algunas de esas mujeres que lo amaron,
¡Qué cosa más tremenda es una joven ardiente y convertidas ya en “honorables matronas” para 1935, cuan-
bonita! ¡Cómo desabotonándose el corpiño y des- do el poeta escribe sus Memorias en Roma.
prendiéndose de las ropas, echa por tierra los más so- Algunas de las mujeres que pasaron por su vida se en-
lemnes compromisos y los más graves proyectos! La cuentran suficientemente documentadas, otras no, pero
comida de Rubén se esfumó para mí entre las nieblas igual aparecen mencionadas en los trabajos literarios del
cálidas y azules del cielo del amor, y cual si oyera llover poeta, como es el caso de Annabel Lee, que ya fue tratada
escuché, como en las divinas vaguedades de un bal- ampliamente en un capítulo de mi obra sobre el poeta2.
sámico ensueño, la vibrante campanilla del teléfono Voy a referirme ahora a Gladys Morhange, una miste-
sonando interminablemente...1 riosa mujer, posiblemente italiana, a quien Turcios conoció
en uno de sus viajes a Francia. Fue en 1920 cuando el poe-
Y Darío, en un principio furioso, al darse cuenta de la ta viajó motivado por problemas de salud. Desde París,
causa que retuvo en el hotel al hondureño, “desarrugó el su amigo Désiré Pector (1855-1939), ex cónsul de Francia
olímpico ceño” y sonrió “como un fauno” para decir: “Es la en Honduras, le había recomendado las aguas termales
única excusa que puedo tolerarle. Está usted perdonado. de Contrexéville para que se tratara sus problemas reu-
¿Quién podría desligarse del suavísimo abrazo que nos máticos. Turcios aprovechó también el viaje para visitar la
aprisiona estrechamente sobre un seno juvenil? Entre los costa azul francesa, y en el Hotel Tramontano de la ciudad
blancos muslos de una linda muchacha quisiera hundir mi costera de Sorrento, Italia, sostuvo un breve romance con

*Poeta. Realizó estudios de doctorado en la Universidad de Salamanca, España. Egresó de la Carrera de Letras en San Pedro Sula, miembro fundador del
taller literario La Piedra que Habla. Se ha desempeñado en diferentes cargos en el engranaje público del país. Su amplia obra poetica, es referencia en las
letras hondureñas. El año 2004, publicó un estudio sobre Froylán Turcios y el Modernismo en Honduras, que le valió el premio de Estudios Históricos Rey
Juan Carlos. Correo: [email protected]
1 Froylán Turcios, Memorias y Apuntes de viaje, Tegucigalpa, Secretaría de Cultura, Artes y Deportes, 2007, p. 195.
2  Véase el capítulo “Annabel Lee. El misterio de una novela perdida” en mi libro Froylán Turcios y el modernismo en Honduras, Tegucigalpa, Banco Central de
Honduras, 2006.

87
Gladys Morhange. ¿Verdad, Roberto, que el amor puede más que la vo-
La historia no hubiera registrado dicho encuentro, sino luntad? Aquí te conocí, frente al Mediterráneo, y no
fuera porque en el libro Páginas del ayer (1932) aparecerían puedo olvidarte... Pero déjame cubrirme el cuerpo
unas “cartas de amor” cruzadas entre Gladys y un tal Rober- con un manto de rosas para ahuyentar tu deseo. ¡Po-
to Rittenhouse, uno de los tantos seudónimos de Turcios. bre carne de fuego! Canta y llora su eterno salmo de
De las tres cartas de Gladys, fechadas entre abril y mayo de oblación a la vida4.
1922, dos son remitidas desde Niza (Francia) y una desde
Sorrento (Italia); mientras la única misiva de Roberto está “El amor es más fuerte que la voluntad”, frase que re-
fechada en Tegucigalpa en septiembre del mismo año. Por cuerda la de Théophile Gautier “El amor es más fuerte que
la limpidez de la prosa, al mejor estilo de Turcios, cualquie- la muerte y acabará por vencerla”5, que a la vez responde
ra podría imaginar que Gladys Morhange es un personaje a un verso del “Cantar de los Cantares” de Salomón: “el
que el poeta se ha inventado para poner en boca de ella amor es tan fuerte como la muerte”. Asimismo, “El amor
frases que él hubiera querido recibir de una mujer ena- todo lo vence”, “No hay imposible que un amor como el
morada. En la carta del 10 de abril de 1922, Gladys escribe: mío no pueda vencer”, son frases de la novela misteriosa-
mente perdida, Annabel Lee (1904)6, de Turcios, en la que
Leo temblando: “Necesito que me ames hasta la curiosamente el protagonista masculino responde tam-
muerte, que me desees hasta las lágrimas, que delires bién al nombre de Roberto.
conmigo en tus ardientes insomnios”. ¡Ah Stelio, Ste- A Turcios también le interesa que Gladys, además de
lio Effrena! Vivir una sola hora de llama y desaparecer que lo ame al estilo dannunziano, con ese amor tan próxi-
después… ¿Reencarnarás, por fortuna, en el comple- mo al martirio, lo exalte como hombre de acción, como el
jo personaje dannunziano?3 héroe tierno en el amor, pero fuerte como el acero cuan-
do se trata de emprender una acción noble en la que se
Desde sus primeros libros, hasta sus últimos escritos juegue el interés de la patria. Así, en la carta del 5 de mayo
de 1943, Turcios manifiesta su admiración por la obra Ga- de 1922, Gladys escribe:
briel D’Annunzio, a quien consideraba un modelo no solo
por su obra, sino también por su vida. Es más, la narrativa Es curioso, Roberto, que el hombre que con su en-
de Turcios es muy próxima a la de D’Annunzio, ya que am- cendido verbo levanta altísimas protestas contra la
bos autores se proyectan en sus personajes masculinos intromisión de extraños poderes que menoscaban la
— casi siempre artistas— que suelen sufrir las veleidades integérrima soberanía de su patria, combate odiosos
de una femme fatale. En la carta de Gladys se hace alu- tratados y alianzas, en aras del más puro nacionalis-
sión a Stelio Effrena, personaje de la novela El Fuego (1900), mo, sea suave y acariciador como el céfiro en sus rela-
obra ambientada en la Venecia de 1882. En esta novela ciones con las mujeres.
D’Annunzio se proyecta en el personaje Stelio —un ex-
celso poeta que vive un romance con la hermosa actriz Para 1922 Turcios era diputado por el Partido Liberal y
Foscarina, quien a su vez parece una proyección de Eleo- dirigía la revista Hispano-américa, desde la cual denuncia-
nora Duse, con quien D’Annunzio sostuvo una relación ba la política tenebrosa de Estados Unidos hacia los países
tempestuosa que marcaría por siempre su vida. Es decir, hispanoamericanos. Era un hombre de acción que igual
resulta también curioso que tanto Turcios como D’Annun- escribía los manifiestos más encendidos contra el impe-
zio intentaran novelar sus turbulentas relaciones amoro- rialismo, como afinaba poemas de amor o cincelaba frases
sas. En otro párrafo de la carta Gladys expresa: llenas de color y de nostalgia.

3  Froylán Turcios, Páginas del ayer, París, Editorial Le Livre Libre, 1932, p. 224.
4 Ibidem, pp. 224-225.
5 Théophile Gautier, “La muerta enamorada”, en Muertas enamoradas (relatos fantásticos), Barcelona, Lumen, 1999, p. 78.
6 Froylán Turcios, “Capítulo VIII de Annabel Lee”, diario El Tiempo, sábado 4 de febrero de 1905, pág. 2.

88
En otra misiva del 30 de mayo del mismo año, Gladys estarás? ¿En Saigón, en Tahití, en Singapur? ¿Volveré a
le escribe unas líneas que serán premonitorias de la trage- verme un día en tus ojos de ágata?8 ¿Sentiré de nue-
dia que iba a golpear al país en los próximos dos años, y vo en mi cuello tus brazos desnudos?9
en la cual Turcios iba a jugar un papel crucial como hom-
bre de paz y como patriota: la guerra civil de 1924: A priori, podemos pensar que las cartas pueden ser
producto de la fantasía de Turcios, aunque nadie puede
… ¿Vives? ¿Vives? ¿Por qué no me llegan tus cartas? negar los elementos de la realidad presentes en ellas.
¿Cuándo regresas? ¿Cómo puede un hombre como Afortunadamente el poeta tenía ese espíritu evocador, y
tú permanecer indefinidamente en ese país en per- en sus recuerdos siempre vibraban los amores de otros
petua revolución? Me imagino que morirás de obs- tiempos. Eso me hizo descubrir que Gladys Morhange era
cura manera en algún combate en esos trópicos… una mujer real. El 17 de abril de 1934, mientras Turcios rea-
y que no volveré a oír tu voz… Estás próximo y tan lizaba un viaje que lo guiaría desde Roma hasta Palestina,
lejos…7 volvería a Sorrento para recordar a aquella mujer alojada
dulcemente en su memoria: “Estoy otra vez en el Hotel
Obviamente, Turcios sobrevivió al combate de estos Tramontano, en la misma habitación en donde, hace ca-
“trópicos”. Era el presidente del Comité Pro-Paz, torce años, conocí a Gladys Morhange. Vago por es-
fundado para trabajar por la paz en Hondu- tos jardines evocando su sombra”10.
ras, que era amenazada en ese momen- Cuatro años después, precisamen-
to por la crispación política que se te un primero de enero de 1938, ya
vivía durante la campaña electoral cuando Turcios había abandonado
de 1923, que alimentaba ya el Italia y estaba instalado en San
vientre del monstruo de la re- José de Costa Rica, la misma
ferida guerra civil. Gladys le remitía desde So-
A la preocupación casi rrento unas líneas bastante
agónica de Gladys, Rober- reveladoras: “Froylán, amigo
to (Froylán) responde con lontano: envíole copia de las
unas líneas donde expone estancias con que doré sus
la causa que lo distancia meditaciones en aquel ple-
de ese amor que exige su nilunio de Nazaret, pleno
presencia, pero a la vez re- de silencio, de penumbra y
afirma la esperanza de vol- pálidos fulgores”. Esto hace
verse a encontrar con esa suponer que el amor que
mujer errante que vibra en Froylán Turcios vivió con
sus sueños: Gladys en su breve estancia
en Sorrento no fue solo una
Imperativos deberes aventura fugaz, sino que, en
me detienen aquí. 1934, durante el viaje que
Cuando intente él había emprendido des-
José Froylán de Jesús Turcios Canelas.
buscarte, ¿dónde (1874-1943)
de Roma a Palestina, ella

7 Ibidem, p. 226.
8  “Y la asaltaba un deseo imperioso y pueril de mirarse en los ojos de él como en un espejo, para ver reflejado su semblante real”. Gabriel D’Annunzio, El
Fuego, en Obras Inmortales, Madrid, EDAF,1963, p. 34.
9 Froylán Turcios, Páginas del ayer, op. cit. p. 227.
10 Froylán Turcios, “De Roma a Palestina”, Revista Ariel, núm. 9, II Etapa, San José de Costa Rica, 1 de enero de 1938, p. 261.

89
seguía dorando las meditaciones del poeta. Vale señalar conmigo en tus ardientes insomnios”. ¡Ah Stelio, Stelio
que de ese viaje Turcios dejó testimonio en un libro inédi- Effrena! Vivir una sola hora de llama y desaparecer des-
to al que tituló Luces de todos los horizontes. pués… ¿Reencarnarás, por fortuna, en el complejo perso-
En esa última misiva de 1938, Gladys le adjunta el naje dannunziano?
poema “Edén de amor”, preguntándose “¿quién compu- Y cuando pienso que es verdad que te amo y que la
so esas estrofas de ritmo tan ardiente?”, si sería, como lo vida no es más que una, y que cada minuto nos aproxima a
afirmaba la Condesa de Noailles, “un poeta del siglo XVI, la muerte, me vuelvo loca… Y quisiera correr, volar, multipli-
discípulo de Ronsard”, pero cuyas estrofas Gladys afirma carme, para verlo todo, para conocerlo todo, para presentir-
haberlas bautizado “con tres de las palabras de ese lei- lo todo… Subir las altas montañas e internarme en los mis-
motiv, de imán secreto y profundo”. Veamos la primera terios de la tierra, en donde corren los arroyos primitivos…
estrofa: ¿Verdad, Roberto, que el amor puede más que la vo-
luntad? Aquí te conocí, frente al Mediterráneo, y no puedo
¿Cuál vuestro miedo es? ¿Qué temor os detiene? olvidarte… Pero déjame cubrirme el cuerpo con un man-
Entregándose sólo el amor se sostiene. to de rosas para ahuyentar tu deseo. ¡Pobre carne de fue-
Nunca de quien bien ama tal pavor ha nacido. go! Canta y llora su eterno salmo de oblación de la vida.
Desterrad ese error en que el alma ha caído. Me recuerdas, me recordarás siempre… Pasaré por
¡Oh soberano bien de entrar, cuando se ama tu memoria como en las tardes de la Costa Azul, con mi
en ese Edén de Amor que Posesión se llama!11 pelo y mis ojos castaños, muy biscuit por lo frágil. Tengo
un cuerpo blanco, rico de curvas; una boca roja y jugosa
¿Habrá alguna segunda intención de Gladys detrás como una fruta madura. Un alto concepto de la vida, un
del envío de este poema? Posiblemente, y solo el primer gran sentido de la ética, una amplia intuición de la belleza.
verso resulta bastante sugerente. No cabe duda de que la Odio, como tú, a los tontos.
lejanía no había borrado de la memoria de ella la fragancia En mi próxima seré más tuya y más íntima…
de aquel paraíso, que el soplo fresco de diecisiete años Gladys
atrás todavía erizaba su piel. Sin embargo, Turcios a sus 64
años, ya cansado, enfermo, pobre, y atrapado en su trópi-
co, difícilmente podía responder a los reclamos de aquel Niza, 5 de mayo de 1922
amor “lontano” de Sorrento.
Es curioso, Roberto, que el hombre con su encendido
verbo levanta altísimas protestas contra la intromisión de
CARTAS DE AMOR12 extraños poderes que menoscaban la integérrima sobe-
(De Gladys Morhange a Roberto Ritttenhouse) ranía de su patria, combate odiosos tratados y alianzas, en
Niza, 10 de abril de 1922 aras del más puro nacionalismo, sea suave y acariciador
como el céfiro en sus relaciones con las mujeres. Yo estoy
… Esta mañana, después del baño, que tanto me to- llena de ti, de tu poesía amorosa y profunda, de tu palabra
nifica, me fue entregada tu carta. Carta extraña, nostálgi- que me estremece desde la punta rosada de los pies has-
ca, espiritual y sensual, llena de ardor y de sueño. ta la raíz de mi cabellera.
Y me fue preciso leerla, por segunda y tercera y cuarta … En este instante lleno de infinito daría… No sé…
vez, hasta apaciguar mis nervios alborotados. Quizá lo más grande de mi vida por sentirte cerca de mis
Leo temblando: “Necesito que me ames hasta la ojos, pendiente de mis labios y de mis sonrisas, muy junto
muerte, que me desees hasta las lágrimas, que delires a mi corazón…

11 Parte de la nota que acompaña al poema dice así: “Froylán, amigo lontano: envíole copia de las estancias con que doré sus meditaciones en aquel ple-
nilunio de Nazaret, pleno de silencios, de penumbras y pálidos fulgores. Véase Revista Ariel, núm. 12, II Etapa, San José de Costa Rica, 15 de febrero de 1938,
pág. 355.
12 Froylán Turcios, Páginas del ayer, París, Le Livre Libre, 1932, pp. 224-227.

90
Tegucigalpa, 27 de sept iembre de 1922

De: Robert o Rit t enhouse


P ara: G ladys Morhange

… Al anochecer de uno de est os cálidos días del final de sept iembre,


en un parque rúst ico cerca del cual corre un río sonoro, leí, releí, devoré t us
cartas últ imas. ¡Niza! ¡Sorrent o! Nuest ros encantadores paseos por la
Costa Azul…las orquestas de tzíngaros, t us besos ardient es… -L argo
rat o, fuera del mundo, embriagado de amor y de silencio, permanecí en aquel
sit io lúgubre. Caminé después como un sonámbulo, por las calles de naranjos y
bambúes est riados de fulgores de plata. El aire era t ibio, y la luna, en un azul
de quimera, brillaba mágicament e ent re los ramajes t emblorosos…
¿Qué ext rañ o sort ilegio sufro? P oseert e y morir, como en la fábula de
sangre, de volupt uosa y t errible desesperación, de uno de los grandes poetas
maldit os agonizando en Venecia… Ret enert e para siempre, prisionera sobre
mi pecho, en una isla de las soledades del Mar del Sur, allá donde la cruz
de celest es diamant es ilumina, con claridades de ult rat umba, las mist eriosas
lat it udes…
A t ravés del mar t iendo hacia t i mis brazos, mi yo ínt egro, ávido de un
solo deseo.
I mperat ivos deberes me ret ienen aquí. Cuando int ent e buscart e, ¿dónde
estarás? ¿En Saigón, en Tahit í, en Singapur? ¿Volveré a verme algún día en
t us ojos de ágata? ¿Sent iré de nuevo en mi cuello t us brazos desnudos?
El día en que menos lo pienses, en un paquebot e con rumbo a la Oceanía,
o en alguna ruinosa alameda de la ant igua Damasco —en cualquier lugar
exót ico a donde t e conduzca t u t edio errabundo—
me verás surgir sonriendo a t u alma con el et erno
saludo del amor que nunca muere.
Robert o

Recreación de una carta escrita por Roberto


Rittenhouse a Gladys Morhange de septiembre de 1922.

91
¿Cuándo vienes? Recuerda que tenemos que surcar, triados de fulgores de plata. El aire era tibio, y la luna, en un
con las almas trémulas, las ondas del divino archipiélago… azul de quimera, brillaba mágicamente entre los ramajes
Gladys temblorosos…
¿Qué extraño sortilegio sufro? Poseerte y morir, como
en la fábula de sangre, de voluptuosa y terrible desespera-
Sorrento, 30 de mayo de 1922 ción, de uno de los grandes poetas malditos agonizando
en Venecia… Retenerte para siempre, prisionera sobre mi
… ¿Vives? ¿Vives? ¿Por qué no me llegan tus cartas? pecho, en una isla de las soledades del Mar del Sur, allá
¿Cuándo regresas? ¿Cómo puede un hombre como tú donde la cruz de celestes diamantes ilumina, con clarida-
permanecer indefinidamente en ese país en perpetua re- des de ultratumba, las misteriosas latitudes…
volución? Me imagino que morirás de obscura manera en A través del mar tiendo hacia ti mis brazos, mi yo ínte-
algún combate en esos trópicos… y que no volveré a oír gro, ávido de un solo deseo.
tu voz… Estás próximo y tan lejos… Imperativos deberes me retienen aquí. Cuando in-
¡Cómo espero tus cartas! He pasado días de verdade- tente buscarte, ¿dónde estarás? ¿En Saigón, en Tahití, en
ra ansiedad, pensando, pensando… A veces me arrepien- Singapur? ¿Volveré a verme algún día en tus ojos de ágata?
to de haberme dado a ti; me imagino que me juzgarás un ¿Sentiré de nuevo en mi cuello tus brazos desnudos?
temperamento aventurero, y tengo miedo de tus juicios; El día en que menos lo pienses, en un paquebote con
otras, por el contrario, te siento tan adentrado a mi vida, rumbo a la Oceanía, o en alguna ruinosa alameda de la
tan profundo en mi yo psíquico y material, que me parece antigua Damasco —en cualquier lugar exótico a donde te
que vivimos al unísono, que mi alma es tu propia alma, conduzca tu tedio errabundo- me verás surgir sonriendo
que mi espíritu es tu propio espíritu, que mi sangre es tu a tu alma con el eterno saludo del amor que nunca muere.
propia sangre. Y te busco en mí y me palpo cariñosa toda Roberto
entera y te veo en mis pupilas y palpitas en mi carne y en
mi corazón y tiemblan mis labios recordando tus besos.
Siempre, a través del mar, Bibliografía
Gladys
D’Annunzio, Gabriel: El Fuego, en Obras Inmortales, Madrid,
EDAF,1963.
(De Roberto Rittenhouse a Gladys Morhange) Funes, José Antonio: Froylán Turcios y el modernismo en Hon-
Tegucigalpa, 27 de septiembre de 1922. duras, Tegucigalpa, Banco Central de Honduras, 2006.
Gautier, Téophile: Muertas enamoradas (relatos fantásticos), Bar-
… Al anochecer de uno de estos cálidos días del final celona, Lumen, 1999.
de septiembre, en un parque rústico cerca del cual corre Turcios, Froylán: “Capítulo VIII de Annabel Lee”, Tegucigalpa, dia-
un río sonoro, leí, releí, devoré tus cartas últimas. ¡Niza! ¡So- rio El Tiempo, sábado 4 de febrero de 1905.
rrento! Nuestros encantadores paseos por la Costa Azul… Turcios, Froylán: Memorias y Apuntes de viaje, Tegucigalpa, Secre-
las orquestas de tzíngaros, tus besos ardientes… —Largo taría de Cultura, Artes y Deportes, 2007.
rato, fuera del mundo, embriagado de amor y de silencio, Turcios, Froylán: Páginas del ayer, París, Le Livre Libre, 1932.
permanecí en aquel sitio lúgubre. Caminé después como Turcios, Froylán: Revista Ariel, II Etapa, San José de Costa Rica, 1
un sonámbulo, por las calles de naranjos y bambúes es- de enero de 1938 y 15 de febrero de 1938.

92
Liberalismo, ejidos y la propiedad de la tierra en el
Occidente de Honduras (1876-1949) Rolando Canizales Vijil*

Introducción concentraban la agricultura considerada de “subsistencia”


o “tradicional”.
La historiografía hondureña cuenta con escasas inves- El estudio de Robert Williams State and Social Evolution
tigaciones sobre la evolución de la propiedad de la tierra, sobre el cultivo del café en Centroamérica es otro trabajo
la economía agraria y la política liberal en el período 1876- que ofrece datos de las formas de propiedad de la tierra
1949. José Guevara Escudero en su tesis de doctorado en Honduras durante el período que va de la Reforma Li-
(1983) describió un fenómeno de titulación de la tierra en beral a las primeras décadas del siglo XX. Su conclusión es
manos privadas que se dio durante el siglo XIX, paralelo y que en la producción de este cultivo de interés comercial
sin aparentes contradicciones con la adjudicación de eji- la propiedad ejidal tuvo una participación significativa.
dos a los municipios. El empuje de la agricultura comercial Además, el Estado hondureño no atacó los derechos de
a partir de 1850 aceleró la titulación de tierras “nacionales”, propiedad comunales y pareció animar a valerse de las re-
de las que un 58% del total titulado hasta 1900 fue a parar laciones de propiedad existentes para impulsar la produc-
a manos de particulares y un 40% a los municipios bajo la ción de café. A su juicio, la legislación hondureña emitida
forma de ejidos1. a finales del siglo XIX no representó una ruptura importan-
Ethel García en un breve estudio de la propiedad en te con respecto a lo que el Estado venía haciendo desde
el siglo XIX señaló un incremento notable de los títulos 1836: titulando tierras nacionales a favor de particulares a
otorgados por el Estado a particulares y a municipalida- la vez que no se dejaba de conceder tierras en régimen
des para el mismo período analizado por Guevara-Escu- ejidal a las municipalidades3.
dero, con el añadido que registró los mayores picos en Otros aportes para el conocimiento de los sistemas
las décadas de 1860 y 18802. Esta última década atestigua agrarios y la propiedad provienen de investigaciones de
el apogeo de la Reforma Liberal iniciada en 1876 en don- historia local en los que es visible las tensiones étnicas y
de la mayor parte de esa titulación se dio en los departa- políticas que han rodeado el dominio sobre la tierra desde
mentos del occidente hondureño: Gracias y Santa Bárbara el período colonial hasta los tiempos de la Reforma Libe-

* Historiador-investigador. Docente del Departamento de Historia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Doctor en Historia Contemporánea
por la Universidad de Zaragoza, España. Se desempeño por varios años como investigador y subgerente de Patrimonio del Instituto Hondureño de Antro-
pología e Historia (IHAH). Ha publicado una serie de artículos en diferentes revistas sobre la historia de la educación agrícola, los movimientos sociales del
siglo XX y la historia local de Honduras. Actualmente realiza investigaciones sobre historia agraria, historia política e historia ambiental del siglo XX. Correo:
[email protected]
1 GUEVARA-ESCUDERO, José. “Nineteenth Century Honduras a Regional Approach to the Economic History of Central America 1839-1914”, A dissertation in
the department of History submitted to the Faculty of the Graduate School of Arts and Science in partial fulfillment of the Requeriments of the Degree of
Doctor of Philsophy, New York University, June 1983, pp. 204-205
2 GARCÍA, Ethel. “Propiedades y propietarios en la sociedad hondureña del siglo XIX”, ponencia presentada en el IX Congreso de la Asociación de Historiado-
res Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC), Santa Marta, Magdalena, Colombia, 25-29 de mayo de 2010, p. 6.
3 Los departamentos de Santa Bárbara y Comayagua, donde se produjo el 52% del café en el año fiscal 1914-1915, también concentraron el 39% de todos
los registros de propiedad ejidal-comunal y el 32% de la propiedad en manos de particulares en la segunda mitad del siglo XIX. Este y otros datos llevan
a este autor a sostener: “The Honduran land law differed from Liberal legislation elsewhere in that it did not directly attack the rights of communities and
municipalities to hold and distribute land; rather it encouraged them to make use of existing holdings, maintaining the same land tenure relationships as be-
fore”. WILLIAMS, Robert. States and Social Evolution: Coffee and the Rise of National Government, Chapell Hill, University of North Carolina Press, 1994, pp. 93-94.

93
ral4. Algunos historiadores de la carrera de Historia, a partir vin Barahona, Sucelinda Zelaya y Ethel García Burchard9.
de tesinas desarrolladas en el Taller de Historia de Hondu- También los conflictos limítrofes con países vecinos han
ras también han hecho estudios sobre la propiedad de la motivado estudios desde una perspectiva de historia
tierra en algunos puntos del occidente de Honduras y en política y jurídica sobre la soberanía territorial del Estado
otras regiones del país5. hondureño10.
En general, el tema de la tierra, los territorios o terri- Todavía hay pocos trabajos que estudian de forma
torialidades no ha sido abordados de manera sistemáti- amplia la evolución de la propiedad de la tierra y, mucho
ca desde las perspectivas de la historia social, la historia menos, para una región como el occidente del país. Se
económica y la historia cultural para el período de las desconocen los fenómenos de la territorialización y el
Reformas Liberales6. Mención aparte merecen los estu- cambio en los sistemas de propiedad en relación con las
dios de las regionalizaciones en el siglo XIX, fenómeno políticas del liberalismo hondureño desde 1876 hasta la
que sí ha sido abordado desde la historia económica dictadura de Carías.
con el citado trabajo de José Guevara-Escudero y el de Es importante destacar que el tema de la propiedad
Darío Euraque (1993) sobre los recursos económicos del de la tierra ha sido uno de los ejes centrales de los de-
Estado en el largo período de 1830-19307. Otro aporte bates más generales sobre la transición al capitalismo y
más reciente para entender la conformación de la región la modernidad. Con el análisis de modelos clásicos de la
del Valle de Sula es el de Ingris Soriano, en él explica las industrialización en Europa, que se remontan a los postu-
consecuencias económicas, culturales y de poblamiento lados de Carl Marx, Max Weber, Karl Kautsky y Lenin hasta
del proyecto del ferrocarril interoceánico en la segunda llegar a posturas más recientes ligadas a la sociología his-
mitad del siglo XIX8. Por otra parte, los procesos políti- tórica de Barrington Moore Jr., Edelberto Torres Rivas y Ja-
cos-administrativos desde una visión de la centralización mes Mahoney. La historiografía centroamericana registra
o la fragmentación del poder estatal, que han incidi- muchos aportes que intentan desentrañar las trayectorias
do en la regionalización, han sido analizados por Mar- históricas en términos comparativos de la propiedad, la

4 ALVARADO Raúl. Perspectiva histórica del Partido de Tencoa y el surgimiento de la ciudad de Santa Bárbara. Tegucigalpa, Trinity Print Shop, 2011; INESTROZA,
Evelio. Jurla en el Valle de Otoro. Historia de Jesús de Otoro y de los pueblos antiguos del Valle. Tegucigalpa, Banco Central de Honduras, 2007; INESTROZA, Evelio.
Intibucá (1536-1899). Albores del departamento, poder oligárquico y pueblos ancestrales. Tegucigalpa, Guardabarranco, 2010; RAMOS, José Armando. Memoria
histórica de Tomalá: “Un Pueblo Viejo”, Municipio Verde. Tegucigalpa, Imprenta IHER, 2014.
5 PALACIOS, Carlos Mauricio; BARRETO Talledo, Carmen; OSORIO ALTAMIRANO, Elio; Martínez, Héctor; INESTROZA, Jesús Evelio; ALVARENGA, Jorge; ÁVILA, Rit-
za; GIRÓN, Thelma. “Evolución de la Tenencia de la Tierra en el municipio de Santa Rosa de Copán 1876-1911”, Tesina de Seminario de Historia de Honduras II,
Carrera de Historia, Universidad Nacional Autónoma de Honduras, diciembre de 1988; IZAGUIRRE, Darío; BARAHONA, José Salvador y SÁNCHEZ, Luis Adolfo.
Propiedad terrateniente en el municipio de Choluteca (1864-1891). Quebec, Canadá, Editorial Plumas, 2020.
6 Para el período colonial está el aporte de la historiadora María de los Ángeles Chaverri quien partía de un interesante concepto de territorialidad: “es
espacio de alguna manera apropiado por grupos de hombres”. Para Chaverri la colonización del siglo XVI y el choque con la población autóctona es un
factor fundamental para explicar la territorialidad de Honduras. Además, la acción de la Iglesia, la administración civil de la Corona española durante un
período bastante prolongado y las dinámicas económicas y de poblamiento completan el cuadro para comprender la configuración territorial previo a la
independencia. Un hecho importante será la organización de los “pueblos de indios” en zonas densamente pobladas que administraran sus propias tierras,
conocidas como ejidos. Esto y el crecimiento poblacional de los mestizos o ladinos, que van conformando espacios ocupados llamados “valles”, terminarán
de conformar una dinámica interna de la sociedad colonial con sus propias fuerzas económicas sociales y económicas, muy a pesar de las disposiciones
del gobierno colonial. CHAVERRI, María de los Ángeles. “La formación histórica de Honduras. Factores que inciden en la constitución de la territorialidad de
Honduras durante la época colonial”. Roberto Sosa (comp.). Documentos para la historia de Honduras. Tomo 1. Tegucigalpa, Honduras: Imagen y Palabra, pp.
200-235. Véase además para un estudio que lleva el análisis un poco más allá de la independencia: ZELAYA, Sucelinda. Honduras: proceso de configuración
territorial. Tegucigalpa, Editorial Millenium, 1991.
7 EURAQUE, Darío. “Zonas regionales en la formación del Estado hondureño, 1830-1930: el caso de la Costa Norte”. Historia y Sociedad, No. 6, 1993, pp. 105-
139.
8 LAGOS SORIANO, Ingris. El ferrocarril interoceánico de Honduras. El sueño del progreso y la región del Valle de Sula. Tegucigalpa, Guaymuras, 2019.

9 Para un análisis más detallado de los aportes de estos trabajos en la conformación de la territorialidad hondureña véase MARTÍNEZ, Yesenia y GONZÁLEZ,
Pablo. “Balance historiográfico sobre la formación del estado hondureño: fiscalidad, territorialidad y estructura institucional 1821-1950” en Formación de los
Estados Centroamericanos. Víctor Acuña et al., San José, Costa Rica, Programa Estado de la Nación, 2014, p. 131.
10 CRUZ, Ramón. Problemas territoriales centroamericanos. Derechos de Honduras. Sociedad de Geografía e Historia de Honduras, Tegucigalpa, 1967.

94
agricultura y su papel en la modernización centroame- población de raíz indígena dedicada a las labores agríco-
ricana11. las. Se ha procurado indagar en las políticas agrarias y la
En algunos de estos estudios como el de James propiedad de la tierra en esta región desde 1876, inicio
Mahoney se sostiene que en Honduras se experimentó de la Reforma Liberal de Marco Aurelio Soto, hasta 1949,
un liberalismo moderado por la ausencia de aparato mili- al final de la dictadura de Tiburcio Carías (1933-1949), para
tar institucionalizado para controlar la población rural; la dotar de una mayor perspectiva temporal el análisis de la
aplicación de políticas agrarias favorables para la peque- coyuntura crítica propuesta para el período de la Reforma
ña-mediana propiedad campesina y una legislación me- Liberal del siglo XIX (1876-1899).
nos agresiva en el tema de la privatización de las formas Algunos datos recabados en memorias oficiales del
o sistemas de gestión comunal de la tierra12. Tesis que se Estado hondureño, legislación y censos agrarios, parecen
puede enlazar con una tendencia en la sociología y la revelar que el concepto de liberalismo moderado es poco
historia a usar el estructuralismo, el marxismo agrario y la adecuado para explicar las políticas liberales y sus efectos
Teoría de la Dependencia para explicar el cambio -un tan- en el cambio o continuidad de los sistemas de propiedad
to dicotómicamente- de sociedades agrarias tradicionales rural.
a sociedades industrializadas13.
La presente investigación consideró la región occi-
dental de Honduras, que abarca los actuales departa- Tenencia de la tierra (1876-1949)
mentos de Santa Bárbara, La Paz, Intibucá, Ocotepeque,
Copán y Lempira. Como toda categoría de análisis en una Las primeras cifras globales sobre la propiedad de la
investigación, establecer límites de esta región puede ser tierra en Honduras corresponden al Primer Censo Agrope-
problemático. Sin embargo, es claro que hay elementos cuario elaborado tardíamente en 195214.
geográficos, económicos, históricos y poblacionales que Previo a este documento, la Memoria de la Secretaría de
la diferencian con cierto grado de certidumbre en los tér- Fomento, Obras Públicas y Agricultura correspondiente al
minos espaciales enunciados. año 1914-1915, esta había ofrecido abundantes datos sobre
Esta región se ha considerado la de mayor vocación las explotaciones agrícolas de los departamentos del país.
agrícola desde el período colonial, con una importante Sin embargo, este documento parece tener un sesgo

11 Lowell Gudmundson hace una síntesis de la influencia de estas ideas, sobre todo las de Barrington Moore, en las interpretaciones de la evolución de
la propiedad de la tierra y los sistemas políticos centroamericanos en GUDMUNDSON, Lowell. “Señores y Campesinos de la formación de Centroamérica
moderna. La tesis de Barrington Moore y la historia centroamericana”. Arturo Taracena y Jean Piel (Eds.). Identidades Nacionales y Estado Moderno en Centroa-
mérica. Editorial de la Universidad de Costa Rica, 1995, pp. 31-41. En un ámbito latinoamericano más amplio, Michiel Baud ha resaltado que las tesis de Moore
Jr., no tuvieron una buena acogida en comparación con las teorías de la dependencia y el marxismo. BAUD, Michiel. “Barrington Moore in Latin American:
Coffee, power, and modernity”. European Review of Latin American and Caribbean Studies, No. 64, 1998, pp. 113-121.
12 Según Mahoney el otro camino, el del liberalismo radical conducía a economías agrarias polarizadas por la concentración de la tierra y a un aparato mi-
litar centralizado para controlar la mano de obra. El liberalismo moderado conducía a una economía agraria poco polarizada y a la ausencia de tempranos
aparatos militares centralizados. El liberalismo moderado de Honduras, sin embargo, se vio frustrado o abortado por la intervención económica de Estados
Unidos. MAHONEY, James. The Legacies of Liberalism. Path Dependence and Political Regimes in Central America. Baltimore and London, The John Hopkins
University Press, 2001, p. 3.
13 En Centroamérica la obra más influyente de la Teoría de la Dependencia fue el libro de Edelberto Torres Rivas Interpretación del Desarrollo Social Centroa-
mericano, publicado originalmente en Chile en 1969 con el título Procesos y Estructuras de una sociedad dependiente: el caso de Centroamérica. Para Torres Ri-
vas, de la misma forma que para muchos teóricos de la dependencia, la modernidad en los países latinoamericanos estaba condenada al fracaso desde que
éstos sufrieron la colonización europea del siglo XVI. En los siguientes siglos, las estructuras agrarias coloniales, en lugar de desaparecer, fueron adaptadas a
los proyectos de modernización de las burguesías nacientes, configurando unos sistemas capitalistas “periféricos” del centro capitalista. En este capitalismo,
periférico o dependiente, las “burguesías” no eran nacionales y constituían “oligarquías”. En algunos casos, como Honduras, incluso no llegó a articularse ni
siquiera una oligarquía. Prevaleció una clase terrateniente tradicional que convivió con el “enclave bananero”. TORRES RIVAS, Edelberto. Interpretación del
Desarrollo Social Centroamericano. 12ª Edición, San José, Costa Rica, FLACSO, 1989, pp. 42-43. Sobre la influencia de la obra del sociólogo estadounidense
Barrington Moore véase la cita No. 5.
14 Usando mapas municipales, el Censo fue elaborado luego de dividir el país en 1,707 “Secciones de Enumeración”, sobre las que actuaron un igual número
de “Enumeradores”, supervisados por 271 jefes municipales. El personal de dirección fue formado y asesorado por Estados Unidos. Primer Censo Agropecuario
1952, San Salvador, El Salvador, Ministerio de Gobernación/Dirección General de Censos y Estadísticas, 1954, pp. IX-XV.

95
al registrar únicamente las fincas orientadas al cultivo de 37 años se haya dado una inversión en la proporción de
productos comercializables (café, cacao, caña de azúcar, los tipos de régimen de propiedad de las explotaciones
bananos, añil, henequén, hule) y también las fincas con agrícolas. El área de ejidos dedicada a la agricultura se re-
alguna especialización ganadera. Por lo que no informa dujo considerablemente en 27 puntos.
de los tipos de tenencia o propiedad de las explotacio- Otros, como Lempira e Intibucá, mostraban una dis-
nes agrícolas dedicadas al cultivo de maíz, frijoles y otros tribución a partes casi iguales de tierra privada y ejidal, con
productos básicos de la alimentación15. Pese al subregistro una ligera preponderancia de esta última y con algunos
evidente que ello supone, permite entender la importan- porcentajes de tierra arrendada a cambio de pagos en
cia que tenía el régimen ejidal en la mayor parte de la re- metálico. Pero esto no quiere decir que en esos departa-
gión de occidente durante las primeras décadas del siglo mentos la situación de la propiedad haya sido inmutable.
XX, incluso para las unidades productivas especializadas En 1915 ambas jurisdicciones tenían porcentajes de alre-
en una agricultura comercial (Ver Tabla No. 1). dedor del 90% de fincas con tierras ejidales dedicadas al
Para 1915 las fincas que producían esos productos cultivo de productos agrícolas de exportación. Para 1952
comercializables utilizaban una altísima proporción de el régimen ejidal apenas representaba la mitad del total
tierras ejidales en los departamentos de Intibucá (92 %), La de explotaciones agrícolas, con una reducción de 38 pun-
Paz (91%) y Gracias (84%). Por el contrario, el régimen ejidal tos en Intibucá y de 30 en Lempira. Teniendo en cuenta
tenía una participación muchísimo menor en las fincas que el subregistro de 1914 dejó por fuera mucha tierra en
de Ocotepeque (6.6%). En Santa Bárbara, los agricultores régimen ejidal por el sesgo explicado, la caída pudo tener
comerciales empleaban una importante proporción de una proporción aún mayor, si consideramos que el censo
tierras ejidales (60%) y los agricultores de Copán parecían de 1952 no tuvo el mismo problema de ignorar las unida-
producir en tierras ejidales y privadas en similares propor- des de producción de cultivos de autoconsumo.
ciones (42.5% y 47.5%, respectivamente). Es posible identi- Otras modalidades como el colonato y la aparcería
ficar algunos cambios nada desdeñables a partir de 1915, eran minoritarias en todos los departamentos17. Por otra
es decir, posterior a estas primeras cifras y a los marcos tem- parte, desde finales del siglo XIX fue evidente un proce-
porales en que nos dejan los estudios de José Guevara-Es- so de concentración de la propiedad en estos departa-
cudero, Ethel García y Robert Williams16 (Ver Tabla No. 1). mentos donde había un retroceso notable del régimen
Para 1952 los departamentos de Copán, Santa Bár- ejidal18.
bara y Ocotepeque, mantenían únicamente una tercera El retroceso de la propiedad ejidal se disfraza cuan-
parte de sus explotaciones agrícolas en régimen ejidal. En do se colocan las cifras en términos macros o se prome-
Santa Bárbara llama la atención que en el transcurso de dian porcentajes para el conjunto de la región. Los ejidos

15 Esta sospecha se fundamenta en que los cuadros que resumían el número de fincas por departamento a veces solían añadir una nota final aclaratoria
de que en ciertos municipios no había fincas. Algo difícil de creer en un tiempo en el cual la mayor parte de la población se dedicaba a la agricultura. Esa
ausencia de fincas es explicable si no se incluían las que no producían productos agrícolas fácilmente comercializables. En el departamento de La Paz, por
ejemplo, se aclaraba que “no hay fincas” en los municipios enteros de Cabañas, Lauterique y Santa Ana. Por otro lado, no aparecen explotaciones bajo el tipo
de “comunales”, a excepción de una pequeña explotación de 6 manzanas en Santa Rosa de Copán, dedicada al cultivo de café y bananos. Las explotaciones
agrícolas comunales es probable que se hayan dedicado más al cultivo de granos básicos para la alimentación por lo que no fueron consideradas en este
censo. ANH. Memoria del Secretario de Estado en los despachos de Fomento, Obras Públicas y Agricultura, año fiscal 1914-1915. Tegucigalpa, S.E., 1915, pp. 43 y 96.
16 Debe aclararse que el estudio de Williams analiza en términos de larga duración el cultivo del café en Centroamérica, partiendo de 1876 hasta llegar a las
crisis políticas de los estados centroamericanos en la década de 1980. Sin embargo, para el caso hondureño, es notable que este experto utilizó la Memoria
de Fomento y Agricultura de 1914 y luego describió la progresiva comercialización del café durante y después de la Segunda Guerra Mundial sin volver a
ofrecer datos de los ejidos y de las tierras en manos privadas. Dejando así la impresión al lector que la situación se mantuvo invariable desde 1914 hasta la
llegada de las crisis centroamericanas de 1980.
17 La aparcería suponía un pago en especie o dinero acorde con los rendimientos de la cosecha. El colonato es una categoría no muy bien definida. Los
técnicos que levantaron el censo parecieron desconcertados porque el uso de la palabra “colono” en algunas partes del país equivalía a “ocupante”, es decir
aquel/la que invadía de manera ilegal una tierra. Pero en otras, el “colono” era un empleado asalariado de algún gran terrateniente (o patrón) que recibía
una parcela para su uso. El colonato no llegó ni siquiera el 1% de las explotaciones de los departamentos occidentales, a excepción de Ocotepeque. En el
departamento de Lempira era muy minoritario (0.1%). La aparcería también presentaba la misma proporción minoritaria. El único departamento donde
alcanzó un 1.1% fue Copán.
18 GARCÍA, Ethel. Op. Cit., p. 10-12.

96
representaban para 1952 en todos los departamentos interrogante de si este sesgo, entonces no afectaría por
del occidente el 45% de las explotaciones agrícolas. La igual las cifras y tendencias del resto de departamentos.
propiedad privada apenas superaba al régimen de eji- Pienso que no. Pueden existir varias razones de tipo ad-
dos con un 47% de las explotaciones. De 1915 a 1952 el ministrativo para especular que en algunos departamen-
régimen de ejidos pasó de representar un 53.5% de las tos el censo de 1914 acentuó el subregistro más que en
explotaciones a un 45.6%. Una disminución de solo ocho otros. El levantamiento de la estadística en ese tiempo
puntos. dependía mucho de los gobernadores departamenta-
Visto así, pareciera que la tesis de James Mahoney de les. La diligencia y la rigurosidad podía variar de acuerdo
un liberalismo moderado, que no promueve desde las con la personalidad de cada funcionario. Hay que incluir
instancias estatales una privatización acelerada o agresi- también el factor propio de la especialización agrícola de
va de la propiedad, se confirma. Sin embargo, estudiando un cierto tipo de cultivo que podía estar conectado con
las cifras con cuidado en esta región, resulta identificable sistemas particulares de propiedad. En el caso de Ocote-
una tendencia promedio a la reducción de la propiedad peque es posible que al momento de levantar el censo
ejidal, en torno a los 26 puntos entre los censos de 1915 de 1914-1915 los sistemas de cultivos comercializables se
y 1952 en casi todos los departamentos, con dos excep- asentarán sobre la tenencia privada de la tierra y ello hi-
ciones: La Paz y Ocotepeque. En estos, la propiedad ejidal ciese que el subregistro de las tierras ejidales fuese aún
pareció aumentar en un 12 % entre ambos censos. Este mayor.
curioso aumento es el que resta significancia en los pro- El problema fundamental radica en que el criterio
medios a la tendencia hacia la privatización que se vivió para el registro de los tipos de propiedad en el censo de
en los demás departamentos del Occidente. Y es el que 1914-1915 obedecía más al inventario de las explotaciones
hace, en una visión de conjunto, parecer que la propor- agrícolas que cultivaban café, cacao, henequén y tabaco,
ción porcentual de ejidos tuvo pocos cambios de 1915 en lugar de identificar los tipos jurídicos de propiedad, tal
a 1951. y como lo haría un catastro moderno.
Considero que la comparativa de las cifras de los dos
censos en los que se detalla un aumento -por lo demás
bastante intrigante -de la propiedad ejidal, en esos dos Tabla 1: Propiedad particular y ejidal en
departamentos requiere un análisis más cuidadoso, ante las explotaciones agrícolas del Occidente de
alguna evidencia parcial de que, al menos en el caso de Honduras, 1915 y 1952
Ocotepeque, hubo venta activa de ejidos. En este de-
Departamento Particular Ejidal
partamento los ingresos fiscales del año 1916 fueron los
1915 1952 1915 1952
mayores por este concepto en relación con otras munici-
palidades del Occidente (Ver Tabla No. 2). También, fue el Copán 47.% 61% 42.5% 30.3%

que registró el mayor número de transacciones de com- Intibucá 7% 40% 92.7% 54.7%

pra-venta de propiedades rurales en todo el país19. La Paz 8.% 19.% 65.5% 77.6%
Por otra parte, no se identificó en la sección de títu- Gracias-Lempira 15% 40.% 84.6% 54.1%
los de tierra del Archivo Nacional de Honduras que en Ocotepeque 93% 71% 6.6% 23.5%
este departamento las comunidades adquirieran ejidos Santa Bárbara 39% 54.% 60.7% 33.4%
en grado significativo como otros departamentos (tal es Promedios 46% 47.6% 54% 45.6%
el caso de Lempira). Creo que el problema radica en el
citado sesgo del censo de 1914. Ser parte de un subre- Fuente: Elaborado con base en ANH. Memoria del Secretario de Estado
en el despacho de Fomento, Obras Públicas y Agricultura, año fiscal 1914-
gistro, que en cierta medida fue subsanado por el censo
1915. Tegucigalpa, S.E., 1915, pp. 40-58 y 92-110; y Primer Censo Agro-
de 1952, y ello crea la falsa tendencia al aumento de las pecuario 1952, San Salvador, El Salvador, Ministerio de Gobernación/
tierras ejidales en Ocotepeque y La Paz. Podría surgir la Dirección General de Censos y Estadísticas, 1954, p. 37.

19 ANH. Informe del Señor Director General de Estadística Nacional al Señor Ministro de Gobernación y Justicia 1916, Tipografía Nacional, Tegucigalpa, 1918, p. 184.

97
Legislación agraria fundamental del período 1876-1949 Tabla No. 2: Venta de ejidos en
municipalidades del Occidente de Honduras, 1916
La principal legislación durante el período que reguló Municipalidad Departamento Ingreso (en pesos)
la actividad agrícola de Honduras, y por ende, los usos y Dulce Nombre Copán 8.50
derechos de propiedad de la tierra, son las leyes agrarias Santa Rosa Copán 16
de los años 1895, 1898, 1924 y 1936. Hubo, por supuesto, Cucuyagua Copán 48
reformas menores en el intervalo que separa la promul- Corquín Copán 49.13
gación de una y otra, que no serán analizadas en toda su La Unión Copán 71.88
amplitud por la brevedad de la ponencia. Copán Copán 260
A ellas, se unieron algunos decretos muy importan- San Juan de Opoa Copán 6
tes, como el de 1877, el cual estableció sobre aquellos Veracruz Copán 3

ejidos solicitados por “agricultores”,20 dispuestos a cultivar San Pedro Copán 14.68
La Unión Copán 20
productos de fácil exportación (café, cacao, jiquilite y caña
Santa Bárbara Santa Bárbara 60.84
de azúcar) lo siguiente: “las municipalidades tendrán la
Nueva Celilac Santa Bárbara 10
precisa obligación de vender por su justo precio los refe-
San Nicolás Santa Bárbara 22
ridos terrenos a los agricultores, o de dárselos en censo, si
Naranjito Santa Bárbara 6
es que no optaren por verificar la venta”21.
Concepción del Norte Santa Bárbara 6.62
El decreto de 1877 en uno de sus considerandos in- Macuelizo Santa Bárbara 1
dicaba que “el comercio mientras carezca de productos Ocotepeque Ocotepeque 150
agrícolas destinados a la exportación permanecerá esta- Sinuapa Ocotepeque 13
cionario y las más veces, en estado de verdadera decaden- Santa Fe Ocotepeque 8
cia”22. Su artículo primero otorgaba gratuitamente títulos San Francisco del Valle Ocotepeque 276.50
de propiedad de terrenos nacionales que fueran solici- Fraternidad Ocotepeque 20.68
tados por los “empresarios de la industria” que pensaran La Encarnación Ocotepeque 135
producir cultivos de exportación. Los beneficios eran ex- Lepaera Gracias 12
tensivos, tanto a hondureños como a extranjeros (artículo Cololaca Gracias 21
18). Por si fuera poco, el decreto establecía también un Tambla Gracias 5

sistema de registro de cada individuo de los pueblos que Gualcinse Gracias 17

fueran aptos para el trabajo de jornaleros. Alcaldes auxilia- La Paz La Paz 33


Cane La Paz 28.65
res, gobernadores y jueces de paz eran los responsables
Yamaranguila Intibucá 2.5
de controlar esta mano de obra rural y su empleo en las
San Juan Intibucá 2.75
empresas agrícolas (artículo 13). Una medida que recuerda
San Marcos de la Intibucá 0.12
a las formas coercitivas de controlar la mano de obra del Sierra
liberalismo radical. San Antonio Intibucá 2
Otra legislación es el Reglamento de Tierras de 15 de
mayo de 1888 que fue enfático en señalar que los ejidos Fuente: Informe del Señor Director General de Estadística Nacional al
Señor Ministro de Gobernación y Justicia 1916, Tipografía Nacional, Te-
eran “para el uso común de sus habitantes y sobre los cua- gucigalpa, 1918, pp. 469, 471-75, 477-80, 484, 514-15, 518, 522, 666-68,
les únicamente se adquiere el dominio útil”23. 674, 678-80, 704, 715-16, 720, 727, 729, 750, 753, 755, 757.

20 El agricultor para el reformador liberal de finales del XIX era el que orientaba su producción agrícola a la exportación. El decreto de 1877 estableció en
su artículo 4 que se consideraba agricultor al que “en un solo cuerpo de terreno, o sea una extensión continua formalmente cercada o zanjada, cultive por
lo menos cinco manzanas de café, diez de caña de azúcar, ocho de jiquilite e igual número de cacao. La extensión de cada manzana será de diez mil varas
cuadradas”. “Decreto en que se fomenta la agricultura”, La Gaceta, No. 17, 1 de mayo de 1877, p. 2.
21 “Decreto en que se fomenta la agricultura”, La Gaceta, No. 17, 1 de mayo de 1877.

22 Ibid., p. 2.

23 Reglamento de tierra de 1888 en VALLEJO, Antonio, Guía de Agrimensores o sea Recopilación de leyes agrarias, Tegucigalpa, Tipografía Nacional, 1911, p. 237.

98
La Ley agraria de 1895 promulgada después del Se concede a los vecinos de los pueblos y aldeas el
triunfo de la sublevación liberal de Policarpo Bonilla pro- derecho de comprar la propiedad del terreno ejidal
fundizó la liberalización de la tierra y el control de la mano o del pueblo que, mediante concesión de la Muni-
de obra expuesta en el decreto de 1877 para favorecer los cipalidad o del Alcalde Auxiliar, ocupen con sus ca-
cultivos comerciales. Las municipalidades quedaban obli- sas y labranzas. La proposición se hará por escrito a
gadas a arrendar los ejidos a particulares que cultivasen la Municipalidad o Alcalde auxiliar que administre el
café, cacao, hule, jiquilite, algodón, caña de azúcar, hene- terreno que se quiere comprar […] se venderá al in-
quén y plátanos24. Esta ley también especificó algunos teresado por el precio que fijen dos peritos […] sin
controles más específicos para la mano de obra a través lugar a puja. En representación de la Municipalidad,
de las boletas de identificación para mayordomos y jor- el Síndico otorgará el correspondiente título ante un
naleros (Artículo 31) y llegó a mencionar el compromiso Notario Público o Juez Cartulario; y contendrá sustan-
de las autoridades militares para proteger a los empresa- cialmente el área y los límites de la tierra […]28.
rios agrícolas (artículo 34)25.
La siguiente ley de 1898 recuperó parte de los prin- La ley no señala ninguna condición para que el
cipios privatizadores del decreto de 1877, pero por otra comprador a su vez vendiera la tierra titulada. El domi-
vía. En lugar de establecer una especie de mandato de la nio directo sobre los ejidos, que el artículo 1 establecía
autoridad central para que las municipalidades facilitaran era potestad del Estado, de alguna forma era transferido
sus ejidos a la agricultura comercial, jugó con las potesta- a las municipalidades con el artículo 10, al disponer que
des que de estos órganos de poder local y así abrir paso pudiesen ser vendidos en régimen de dominio pleno a
a la enajenación y la creación de un mercado liberal de los vecinos.
tierras. Décadas después, un observador como Joaquín Bur-
La ley de 1898 contiene elementos aparentemente gos, quien se atribuía una larga experiencia de trabajo en
contradictorios. En su artículo 4 estableció que “Cuando el campo, señalaba que la Ley de Agricultura de 1898 te-
un pueblo que tenga Municipalidad se halle ubicado en nía “el mismo espíritu que inspiró la ley de Soto de 1877,
terreno particular, será expropiable dicho terreno en la en cuanto a privilegios otorgados a los agricultores, solo
extensión de dos kilómetros cuadrados”26. Una medida que conforme a esta segunda ley los terrenos concedidos
abiertamente favorable a la creación de municipalidades en dominio útil podían obtenerse en dominio directo al
y al otorgamiento de ejidos a costa de terrenos privados. estar cultivado, por lo menos la mitad, pagándolos al Es-
El artículo 1, además, indicaba que “en los terrenos tado al precio legal”29.
que se conceden a los pueblos y aldeas para ejidos, el Esta legislación de 1898 contiene otros artículos que
Estado conservará el dominio directo” con lo que apa- siguen esa tendencia liberalizadora de la propiedad de
rentemente prohibía a las municipalidades enajenarlos.27 la tierra.
Sin embargo, el artículo 10 colocaba al ejido en una Los artículos 84 y 85 refieren a un tipo de propiedad
situación distinta, sujeto a las transacciones de un merca- u organización espacial de la comunidad campesina que
do de tierras al transferir a las asambleas municipales de no es usualmente mencionada en las legislaciones libe-
vecinos el derecho a la enajenación: rales del período en cuestión: los comunes. Hasta ahora

24 “Decreto No. 85. Ley de Agricultura”, 24 de agosto de 1895 (artículo 4 y 10) en Compilación de las Leyes de Hacienda de la República de Honduras, 1866-1902.
Tegucigalpa, Tipografía Nacional, 1902.
25 Ibid. p. 748.

26 Ley Agraria del Estado de Hondura decretada por el Congreso Nacional Legislativo 1898. Tegucigalpa, Tipografía Nacional, 1898, p. 4.

27 Ibid. p. 3.

28 Ibid. p. 5.

29 BURGOS, Joaquín. Economía rural. Exposición de aspectos agrícolas y económicos de la vida rural hondureña, con motivo de experiencias de trabajo práctico
durante veinte años¸ Tegucigalpa, Talleres Tipográficos Nacionales, 1941, p. 22.

99
no se ha encontrado una explicación en las leyes hondu- de Fomento, Obras Públicas y Agricultura exponía que el
reñas que permita tener una noción clara de lo que eran departamento de Ocotepeque tenía 51,913 manzanas de
los “comunes” y su relación con los ejidos en la legislación terrenos ejidales y 27,453 manzanas de terrenos comuna-
liberal30. Las leyes del siglo XIX, por lo general, dividían la les33. Esto significaría que los comunes representaban en
propiedad de la tierra en tres tipos: nacionales, ejidales y ese departamento una proporción de más de la mitad del
privadas. Incluso la ley de 1898, aunque menciona los co- total de la categoría amplia de ejidos. En el departamento
munes en sus últimos artículos, los ignora al referir la tipo- de Intibucá, con una importante población indígena, en
logía de terrenos. Y por el tratamiento que reciben en los cambio, parece ser que los comunes constituían una me-
dos únicos artículos casi finales, es evidente que los regían nor proporción. El Gobernador informó ese año de 1912
normas o usos distintos al de los ejidos. que existían 4,235 caballerías de terrenos ejidales y 748
El referido artículo 84 indicaba que “cuando un co- de comunales. ¿Significa que los comunes eran una for-
mún haya pasado a ser aldea o pueblo, será representado, ma de propiedad que no se correlaciona con la población
en todo lo que se refiere a sus terrenos, por el respectivo indígena? Sospecho todo lo contrario. El bajo número de
Alcalde Auxiliar o Síndico Municipal”. Aquellos comunes comunes registrados en Intibucá, quizás se deba a que en
que no alcanzaran esta condición de “aldea” o “pueblo”, ese departamento los indígenas empleaban estrategias
debían nombrar un representante de comuneros ante la para ocultar las formas de tenencia de la tierra. El mis-
municipalidad, en un proceso eleccionario organizado y mo Gobernador del departamento de Intibucá exponía
supervisado por el Alcalde y el Síndico. Si los comuneros su suspicacia sobre la estadística que presentaba en su
no elegían el representante para enero de cada año, las informe: “Creo que el anterior dato carece de exactitud,
funciones las asumía el Síndico31. porque nuestros terrenos son bastante extensos y deben
El siguiente artículo, número 85, obligaba a los comu- alcanzar alguna cifra considerable de caballerías en todo
neros a dividir la tierra entre los miembros del común32. De el departamento, inclusive mucha parte realenga que tra-
esta forma, la tierra de los comunes pasaba a ser ejidal, a tan de ocultar los indígenas”34.
estar sujeta a la potestad directa de la municipalidad que Por Decreto No. 191 del 11 de marzo de 1899, apenas
podía venderla. un año después de la emisión de la Ley Agraria de 1898,
La ley de 1898, considerando estos artículos, bus- fue derogado el artículo 85 que obligaba a los comune-
caba terminar con el remanente de tierras comunales y ros a dividir sus terrenos y nombrar un representante, so
para ello se valía de la figura del ejido. Algunos indicios pena de perder los derechos a las tierras comunales y ver-
permiten sospechar que los comunes eran un régimen las convertidas en ejidos del municipio. Las razones que
de propiedad de alguna importancia en el occidente. Un los legisladores adujeron fueron dos: ya existía un proce-
informe publicado en 1912 en el Boletín de la Secretaría dimiento para la división de terrenos comunes en el Có-

30 El escritor Joaquín Burgos hizo una descripción en 1941 de las sementeras comunales que aparentemente estaban asociadas a un tipo particular de pro-
piedad en común y formas cooperativas de trabajo: “Al iniciarse las estaciones del año que comienza en la primavera el 21 de marzo, se inician también las
rozas de las huamilerías, preparando las nuevas parcelas de tierras […] En algunas regiones, los vecinos se reúnen con la mira de convenir en la zona que
deberán designar para la sementera comunal. Resuelto el problema, de suyo exento de discusión, proceden a demarcar el lote que corresponderá a cada
uno, lo que verifican fijando cruces en los árboles situados en las líneas divisorias de las porciones electas. Preparado así el plan de trabajo, dan principio a
la roza, cooperando todos indistintamente con su acción individual, sea chico o grande, sin miramientos de que en una familia haya menos o más hombres
hábiles. El objetivo que se busca es dar por terminada la obra. Bajo ese sistema se hace práctica la cooperativa en todas las etapas subsiguientes […] El
deber de los individuos que se constituyen en esa clase de asociaciones, no está contenido en escritura, pero sí grabado en sus conciencias, y ellos estiman
pues su palabra tiene el efecto de una sentencia. [….] La atención de los socios condueños no desaparece en el curso de los trabajos hasta que cada uno lleva
el producto de lote al respectivo alojamiento. Es costumbre en esas sementeras formar casucas de paja de maíz, llamadas trojas, para encerrar la cosecha”.
BURGOS, Joaquín. Op. Cit., pp. 14-15
31 Ibid. pp. 19-20.

32 Ibid. p. 20.

33 ARITA, Jesús. “Departamento de Ocotepeque. Sus facilidades para el comercio con las repúblicas vecinas”. Boletín de la Secretaría de Fomento, Obras Públicas
y Agricultura, Año 2, No. 9, 1 de abril de 1912, pp. 570-571.
34 NOLASCO, Gonzalo. “Departamento de Intibucá. Importancia de sus terrenos para la agricultura”. Boletín de la Secretaría de Fomento, Obras Públicas y Agri-
cultura. Año 2, No. 9, 1 de abril de 1912, p. 638.

100
digo Civil, Título XXXIV, párrafo III35; y el plazo brindado a o viudas, solteras y solteros con hijos o menores a cargo,
los comuneros para verificar el proceso de división de las podían solicitar lotes familiares41.
parcelas entre los comuneros y la elección de represen- El Código de Procedimientos Agrarios, emitido en
tantes era muy corto36. No obstante, el decreto de 1899 no 1926 durante el gobierno de Miguel Paz Barahona, brindó
reformó el artículo 84 que, de una u otra forma, obligaba a protección a los ejidos para que no fueran objeto de esta
los comunes a ser integrados en los cuerpos de gobierno política de concesión de lotes familiares cuando en su tí-
municipal bajo la figura jurídica de ejidos. tulo II, “lotes de familia”, artículo 19 estableció: “No podrán
La siguiente ley agraria promulgada en el periodo, la destinarse para campos de lotificación terrenos ejidales ni
del año de 1924, mantuvo también en su artículo 8 que aquellos en que existan ruinas de antiguas poblaciones”42.
“en los ejidos, el Estado conservará el dominio directo”37. Esto venía a blindar el régimen ejidal, hecho que no es tan
Dispuso, además, en su artículo 29 que las “tierras comu- claro en la Ley de 1924, pues incluyó este tipo de régimen
nales” solo podrían afectarse en caso de “utilidad pública”, en las “zonas reservadas” que podían ser enajenadas para
sin hacer mención si con “tierras comunales” se refería a efectos de otorgar los referidos lotes familiares.
ejidos o comunes38. El artículo 32 mantuvo el “derecho de La dictadura de Tiburcio Carías Andino (1936-1949)
comprar” terrenos ejidales asignado a los vecinos, por lo emitió la Constitución Política de 1936 que en su artículo
que dio continuidad a la enajenación mediante este me- 155 sancionó que los ejidos podían ser enajenados para fi-
canismo de titulación municipal, definido originalmente nes de otorgar lotes de familia, recuperando el espíritu de
en 1898. Sin embargo, tenía un añadido con una sustan- la Ley Agraria de 192443. Ese mismo año también emitió la
cial diferencia: limitaba a las municipalidades a un máximo Ley Agraria que eliminó las “zonas reservadas” en las que
de 10 hectáreas por vecino la venta de ejidos en la “parte se incluía a los ejidos. Como las anteriores legislaciones,
rural”39. mediante su artículo 26, aseguró la compra a la municipa-
También incluyó un capítulo de “Zonas Reservadas”, lidad de ejidos por parte de los vecinos. Un elemento no-
en las que se prohibía “la enajenación del dominio pleno, vedoso fue que impuso un límite a la concesión o domi-
excepto para lotes de familia”. Los ejidos de pueblos y al- nio útil de los ejidos que otorgaban las municipalidades.
deas estaban incluidos en esta categoría, por lo que, en Su artículo 23 señaló que no podía concederse a un mis-
teoría, podían ser concedidos en dominio pleno si era con mo vecino más de 25 hectáreas44. En términos generales,
el fin de otorgar lotes familiares40. Esta era una medida di- esta ley no supuso grandes cambios en relación con las
señada para poblar territorios considerados deshabitados. legislaciones de 1898 y 1924 en las facultades otorgadas a
Hombres casados con o sin descendencia legítima, viudos los gobiernos municipales para vender ejidos.

35 El artículo 415 del Código Civil promulgado el 31 de diciembre de 1898, en el título relativo a “Bienes Comunes” mandaba que “todo condueño tendrá la
plena propiedad de su parte y la de sus frutos y utilidades que le correspondan, pudiendo en consecuencia enajenarla […]”. Código Civil de 1898. Tegucigalpa,
Tipografía Nacional, 1898, p. 92.
36 Decreto No. 188. Ley Agraria y sus Reformas. Tegucigalpa, Tipografía Nacional, 1912, p. 33.

37 Ley Agraria. Tegucigalpa, Tipografía Nacional, 1924, p. 6.

38 Ibid. p. 10.

39 El artículo en cuestión tenía muy pocos cambios con el de 1898 que definía la venta de ejidos a los vecinos: “Art. 32.- Todo vecino de los pueblos o habi-
tantes de aldeas, ya sea hondureño natural o naturalizado, tiene derecho de comprar el terreno ejidal que, mediante concesión de la Municipalidad o del
Alcalde Auxiliar, ocupe con sus casas y labranzas, hasta el límite de diez hectáreas en la parte rural Ibid. p. 10.
40 Ley de 1924, artículo 51, pp. 34-35.

41 Ibid. pp. 8-9. El Código de Procedimientos Agrarios de 1926 proporcionaba los detalles del trámite que debía realizar el ocupante del terreno para solicitar
su título de propiedad bajo la figura de lote de familia al Gobernador Político, ver artículos 22 y 32. Código de Procedimientos Agrarios decretado por el Congreso
Nacional en Decreto No. 85, de 8 de marzo de 1926. Tegucigalpa, Tipolitografía y Fotograbados Nacionales, 1926, pp. 7-8.
42 Código de Procedimientos Agrarios decretado por el Congreso Nacional en Decreto No. 85, de 8 de marzo de 1926. Tegucigalpa, Tipolitografía y Fotograbados
Nacionales, 1926, p. 6.
43 “Lotes de Familia. Legislación y zonas”. Foro Hondureño de Jurisprudencia y Ciencias Políticas y Sociales. Año XIV, No. 2, julio de 1944, p. 50.

44 “Ley Agraria”. La Gaceta, No. 9877, 20 de abril de 1936.

101
La administración de Carías también modificó el Códi- legislación sobre el particular. Cuando fui Presidente
go de Procedimientos Agrarios de 1926. En esencia, la refor- de esa República procuré convertir la propiedad co-
ma de esta ley otorgaba al Gobernador Político del Depar- munal en privada, por medio de la Ley de Agricultura.
tamento la potestad de definir las áreas destinadas a lotes Siempre he opinado que la propiedad en común es
de familia en los municipios, facultad que hasta entonces estéril, infecunda, inútil y hasta nociva. Esta es la opi-
tenía el Ministerio de Agricultura. Concedía, además, un nión de la ciencia, probada y comprobada en todos
rol más relevante a las municipalidades en las concesiones los países del mundo ¿Quiénes se aprovechan de las
una vez que las áreas eran definidas por el Gobernador45. tierras ejidales? Los principales de los pueblos nada
En síntesis, la administración de Carías reafirmó la lo- más. Los pobres no gozan de ella, y sí pagan los im-
tificación privada del régimen ejidal y profundizó las ten- puestos y soportan más que todos, las cargas munici-
dencias descentralizadoras que la adquisición de tierras pales ¿Esto es igualdad republicana? […] Una vez que
venía mostrando desde finales del siglo XIX a través de las estén abolidos los ejidos, es necesario sustituir la pro-
compras de ejidos a las corporaciones municipales. piedad comunal, condenada por la ciencia y la expe-
riencia, por la propiedad particular, más productiva,
siempre dando a cada padre de familia la tierra ne-
Las ideas sobre la propiedad de la tierra y el progreso de la cesaria, para que constituya su hogar, “home”, “home
nación sweet home” como dicen los ingleses […]47.

Los desacuerdos que generó la figura del ejido y su No deja de llamar la atención que mucho de lo escrito
relación con un mercado de tierras son más fáciles de do- fue casi trasladado a la legislación de 1924 que por prime-
cumentar en el pensamiento liberal de la segunda mitad ra vez reguló la concesión de lotes de familia.
del siglo XIX. A veces la concesión de este tipo de propie- Las ideas radicales de Soto en el sentido de extinguir
dad era vista como una forma de apoyar a las municipali- los ejidos y tierras comunales tuvieron sus continuadores.
dades, “corporaciones de origen esencialmente popular”, Es lo que se comprueba al leer el siguiente extracto de la
en palabras del Ministro de Gobernación de 188146. Al pro- memoria del Ministerio de Fomento de 1911:
veer de tierras a estas circunscripciones administrativas se
pensaba que fomentaban la riqueza agrícola del país y el Considero de importancia capital […] que reforméis
“patrimonio” de los pueblos. las Leyes de Agricultura y agraria, en el sentido de ex-
Pese a esto, en algún momento se fue consolidan- tinguir los ejidos. Casi sólo en Honduras ha quedado
do la preferencia por un modelo de propiedad distinto. ese antiguo sistema de distribuir la tierra. Los ejidos,
Marco Aurelio Soto (1846-1908), el presidente del primer como bien lo comprenderéis, son una rémora para
gobierno de la Reforma Liberal envió en 1906 una carta a el desarrollo de la propiedad agrícola. Nada estimula
Rómulo E. Durón, un importante jurista e historiador hon- tanto al agricultor […] como la idea de considerarse
dureño, en la que señaló una serie de juicios contunden- dueño y señor de una heredad, con la plenitud de su
tes contra la propiedad ejidal: derecho para disponer a su antojo cuando y como le
convenga de la porción de tierra que cultiva. [..] Se ha
Creo que en nuestro país se han limitado o abolido, querido halagar a los pueblos y se ha desarrollado el
por la ley, los ejidos. No estoy impuesto de la nueva localismo, enervador de toda fórmula de progreso.

45 El artículo 28 reformado, para el caso, decía que la denuncia de un lote que se quisiera ocupar debía presentarse ante el alcalde municipal. Éste, según el
artículo 31 reformado, dictaría una resolución poniendo al solicitante en posesión del lote “Decreto Legislativo No. 48 que reforma los artículos 5, 17, 20, 21,
22, 26, 27, 28 y 31 del Código de Procedimientos Agrarios Vigente”, La Gaceta, No. 9,241, 8 de marzo de 1934 en Foro Hondureño de Jurisprudencia y Ciencias
Políticas y Sociales. Año XIV, No.3, agosto 1944, pp. 89-90.
46 “Memoria que el Secretario de Estado en el Despacho de Gobernación, Justicia y Fomento presenta al Congreso Legislativo en su periodo constitucional
de 1881”, La Gaceta, 9 de abril de 1881, p. 1.
47 SOTO, Marco Aurelio. “La tierra para los hondureños (Párrafos de una carta), San José Costa Rica, 8 de noviembre de 1906”. Foro Hondureño, Año XIV, No.
2, julio de 1944, p. 47.

102
Hay que favorecer al industrial, al que trabaja, al que acceso más amplio a la tierra por parte de los agricultores.
tiene capital y aptitudes para las grandes empresas Lo que no es hecho suficiente para señalar que, en torno
y dominar el egoísmo, la mezquindad, que sólo han a esa distribución en pequeñas-medianas explotaciones,
debido echar raíces en la infancia de los pueblos48. no existieran otros entramados sociales indicativos de al-
gún tipo de control social por terratenientes o élites loca-
Una opinión muy distinta tenía el Gobernador De- les sobre los pequeños-medianos agricultores.
partamental de Ocotepeque, Jesús Arita, quien en 1912 Con el transcurso de los años, siguiendo el ideal ex-
apuntó que las clases menesterosas, “sin ejidos se verían puesto por la carta de Soto, los gobiernos parecieron con-
obligadas a tomar terrenos arrendados o a pagar el terraje vencerse cada vez más de la idoneidad del lote de familia
para sembrar los granos de primera necesidad, causa por para garantizar el equilibrio de las fuerzas sociales. Y qui-
la cual, en muchos casos se ven obligados a emigrar”49. zás, con el tiempo, se pensó que lo mejor era que estos lo-
Los aspectos de las relaciones desiguales de poder tes se concedieran en zonas alejadas de los puntos donde
que determinaban el control de los ejidos son difíciles de aumentaba la presión de la población sobre la tierra.
precisar. ¿Eran los ejidos un sustento para las clases pobres La concesión de lotes de familia, incluso, se aplicó en
como aseguraba el Gobernador Político de Ocotepeque zonas de crecimiento urbano, en las que la aparición de
en 1912 o se constituían en otro medio más de las élites lo- una clase desposeída preocupaba a los gobernantes. El
cales para organizar estructuras inequitativas del reparto decreto del 17 de febrero de 1941 declaró que todas las
de la riqueza y de sometimiento, tal y como denunciaban tierras nacionales del municipio de San Pedro Sula serían
Marco Aurelio Soto en 1906? destinadas a la lotificación familiar. Los considerandos pa-
Responder esta pregunta requeriría una investigación recen revelar una creciente ocupación ilegal de tierras por
a profundidad de las relaciones políticas que subyacían a campesinos sin tierras y el temor de las élites a reacciones
la gestión de los ejidos en cada municipio. Por lo pron- violentas:
to podríamos indagar en si el ejido se asociaba con un
tipo determinado de propiedad. Los datos del censo de es de inaplazable necesidad destinar a lotes de fami-
1915 indican que en todo el Occidente existían 12 fincas lia las porciones de tierras baldías nacionales que aún
de más de 100 manzanas bajo régimen ejidal, la mayo- existen en el municipio de San Pedro Sula, por cuanto
ría en el departamento de Santa Bárbara. Solo un 17% de el constante aumento de población y la escasez de
la propiedad ejidal, en el año 1915, estaba organizada en tierras de labor aumentan cada vez más las ocupacio-
grandes fincas, con más de 100 manzanas de superficie. nes violentas o clandestinas de la propiedad privada
Por el contrario, el ejido en departamentos como La Paz, de esa tierra […] de retardar esta medida no habría
estaba distribuido entre un gran número de fincas, con un posibilidad alguna de arraigo de muchas familias que
promedio de 12 manzanas de extensión. El ejido era, en o bien pagan altos arrendamientos o vagan de pre-
consecuencia, un régimen de propiedad más asociado a dio en predio, buscando solucionar el problema de
las pequeñas-medianas explotaciones con mano de obra su subsistencia50.
familiar que, a la gran propiedad, salvo en zonas concretas
de Santa Bárbara. Esto todavía no es suficiente para de- Pese a estas preocupaciones, la concesión de lotes
terminar el efecto atenuante del ejido en la desigualdad de familia no fue una política de reforma sino de coloni-
de distribución de la tierra y el poder que a veces se le zación de zonas poco pobladas. En occidente apenas se
adjudicaba. Aunque apunta a que el ejido hacía viable un concedieron lotes de familia. Y donde se hizo fue en te-

48 ANH. Memoria del Secretario de Estado en los despachos de Fomento, Obras Públicas y Agricultura presentada al Congreso Nacional, 1911. Tegucigalpa, Tipo-
grafía Nacional, 1912, p. 69.
49 ARITA, Jesús. “Departamento de Ocotepeque. Sus facilidades para el comercio con las repúblicas vecinas”. Boletín de la Secretaría de Fomento, Obras Públicas
y Agricultura, Año 2, No. 9, 1 de abril de 1912, pp. 570-571.
50 “Acuerdo 1,262, 17 de febrero de 1941” en La Gaceta, Año LXVI, No. 11,519 del 3 de octubre de 1941, p. 2.

103
rrenos que abandonaron las compañías bananeras en la de una versión racialista bien elaborada de la inferioridad
década de 194051. del hondureño, al mejor estilo del darwinismo-spence-
Como se vio en la exposición de la legislación del pe- riano –aunque se identifica algún barrunto de esto –sino
riodo, los ejidos quedaron más o menos protegidos de las de una cuestión demográfica por lo reducido de la po-
reparticiones de lotes de familia hasta la Constitución de blación ante un territorio que se presentaba todavía en el
1936 del gobierno de Carías que permitía su uso para este siglo XIX como una formidable barrera para el progreso,
tipo de concesiones52. Carías de esta forma acabó sellan- una inhóspita tierra por conquistar y colonizar54. De esto
do la privatización de los ejidos. a las ideas raciales para impulsar algunas migraciones y
Pese a estas medidas de repartir lotes de familia a par- desincentivar otras, solo había un paso.
tir de la Ley Agraria de 1924, los gobiernos liberales del
último cuarto del siglo XIX no diseñaron una política co-
herente para fomentar la agricultura familiar y en su lugar Conclusiones
dejaron mejor sentadas las bases del régimen concesiona-
rio para que grandes propietarios siguieran acumulando A grandes rasgos puede establecerse que la legisla-
extensas propiedades, incluidos nuevos actores como las ción de Honduras del último tercio del siglo XIX de la Re-
compañías bananeras53. A esto se añadió que la legisla- forma Liberal, conducente a organizar la producción agrí-
ción liberal de 1877 y 1895 enunció directrices para un cola y la propiedad de la tierra, fue muy clara en señalar
control estricto de la mano de obra por parte de funcio- el privilegio que tenía la agricultura de exportación y los
narios civiles y militares. grandes empresarios agrícolas para ocupar tierras que en
Si en algún momento se pensó en proyectos de re- teoría no eran enajenables, como los ejidos.
forma basados en el modelo farmer estadounidense, para Las leyes agrarias de 1895 y 1898 cambiaron la vía de
crear una clase media rural, con el tiempo se convirtió en privatización del decreto de 1877. Mientras esta última ley
un mecanismo para reducir la presión de trabajadores sin permitía la compra directa a los empresarios agrícolas, la
tierras que desde la década de 1940 comienzan a anun- siguiente legislación se encargó de abrir las puertas del
ciar los conflictos agrarios agudos de las décadas de 1960 dominio pleno de los ejidos a los vecinos mediante la
y 1970. compra. Después, en el siglo XX, la asignación de lotes de
A mi juicio, parte importante del problema residía en familia a partir de 1924 fue otro mecanismo para privatizar
las ideas que se tenían de los sistemas agrarios campesi- la tierra, sancionado de forma más clara por el gobierno
nos. No se confiaba del todo en su capacidad endóge- de Tiburcio Carías. En síntesis, toda esta legislación cambió
na para impulsar el progreso de la nación. La geografía o las bases jurídicas y sociales del ejido para integrarlo en un
naturaleza eran vistas como el principal obstáculo. En los mercado de tierras, haciendo así de este tipo de propie-
primeros años de la Reforma Liberal no se trataba todavía dad un recurso más del proceso privatizador.

51 Entre 1925 y 1943 se emitieron 32 decretos que declararon varias zonas del país destinadas a repartición de lotes de familia. De éstos, 11 fueron emitidos
durante el gobierno de Miguel Paz Barahona (1925-1929); 8 durante el gobierno de Vicente Mejía Colindres (1929-1932) y 13 durante el largo gobierno de
Tiburcio Carías (1933-1949). El gobierno de Miguel Paz Barahona (1925-1929) fue el único que emitió decretos para repartir lotes de familia en el Occidente.
Durante su período los municipios de Florida en el departamento de Copán e Ilama, Colinas y Santa Bárbara en el departamento de Santa Bárbara, recibieron
unas 6,000 hectáreas para ser repartidas en lotes de familia. Las otras administraciones repartieron lotes de familia mayormente en la Costa Norte o el Oriente
del país. Una lista de los decretos que repartieron tierras nacionales bajo la forma de lotes familiares de 1924 a 1943 puede consultarse en los siguientes
números de la revista Foro Hondureño, Año XIV: No.4, septiembre de 1944, pp. 111-115; No. 5, octubre 1944, pp. 150-152; No. 6, noviembre 1944, pp. 181-186;
No. 7, diciembre 1944, pp. 202-204; y No. 9, febrero 1945, pp. 266-271.
52 “Lotes de Familia. Legislación y zonas”. Foro Hondureño de Jurisprudencia y Ciencias Políticas y Sociales. Año XIV, No. 2, julio de 1944, p. 50

53 Aquí no he analizado si las extensiones de los lotes familiares, generalmente de 20 hectáreas, eran suficientes para sostener una economía campesina.
Parece dudoso en algunas regiones del país donde
54 En 1882 Ramón Rosa, al pronunciar un discurso, lo decía así: “con nuestro grande y escabroso territorio y con nuestra diminuta insignificante población,
aunque lográramos ser, si posible fuera, tan emprendedores como los fenicios, tan filósofos y artistas como los griegos […] y tan positivistas como los ingle-
ses y norteamericanos, solo podríamos vivir en paz y tener una refinada cultura, mas no poseer una grande y poderosa civilización. […] Necesitamos que
vengan a nuestro suelo grandes corrientes de inmigración que traigan, con nuevos pobladores, el espíritu de empresa y el espíritu de libertad”. La Gaceta,
No. 153, 18 de marzo de 1882, p. 1.

104
De esta trayectoria puede concluirse que, la Refor- sadas en enviar a los trabajadores sin tierras a colonizar
ma Liberal de 1876 escogió, al emitir el Decreto del año áreas despobladas que en crear una sólida clase media
1877, una opción más cercana al “liberalismo radical” que o pequeña burguesía rural. Correspondió así a las co-
al “liberalismo moderado” en materia de privatización de munidades idear estrategias para retener el control de la
tierras. No es sino hasta 1898 que una ley estableció una tierra en la medida de lo posible dentro de unos marcos
privatización descentralizada, en manos de las munici- legales e institucionales poco favorables a la gestión co-
palidades, y hasta 1924 no se identifica un artículo que munitaria de la tierra. Porque, en definitiva, estos marcos
impidiera la enajenación en pocas manos de los ejidos. buscaban cambiar y uniformar, con uno que otro titubeo
Esto último nos lleva a sugerir que el “liberalismo mode- o temor a la reacción social, los sistemas de propiedad de
rado” fue posterior a la fecha de partida de los prime- la tierra según el paradigma de la industrialización agrí-
ros procesos de reforma liberal, con lo que tendría que cola a gran escala.
replantearse la coyuntura crítica descrita en el esquema
de Mahoney o en todo caso el uso de esos términos
que no se ajustan bien a la explicación de los procesos Bibliografía
históricos que implican casi siempre contradicciones y
conflictos entre los distintos grupos sociales y entre las BAUD, Michiel. “Barrington Moore in Latin American: Coffee,
comunidades rurales con el Estado. Lo que lleva a su vez power, and modernity”. European Review of Latin American
a constantes revisiones o ajustes críticos de los principios and Caribbean Studies, No. 64, 1998, pp. 113-121.
liberales55. BURGOS, Joaquín. Economía rural. Exposición de aspectos agríco-
La tesis del “liberalismo moderado” de Mahoney las y económicos de la vida rural hondureña, con motivo de
tiene sentido si se considera que, en términos compara- experiencias de trabajo práctico durante veinte años¸ Teguci-
tivos, el Estado hondureño no pareció (o no pudo) cons- galpa, Talleres Tipográficos Nacionales, 1941.
truir un aparato militar institucionalizado para controlar CHAVERRI, María de los Ángeles. “La formación histórica de
la mano de obra. Aunque la legislación del último cuarto Honduras. Factores que inciden en la constitución de la
del siglo XIX nominalmente sí estableció normas de con- territorialidad de Honduras durante la época colonial”. Ro-
trol social y militar. Esto, más la legislación de lotes de berto Sosa (comp.). Documentos para la historia de Hondu-
familia en la década de 1920, comprueba que el Estado ras. Tomo 1. Tegucigalpa, Honduras: Imagen y Palabra, pp.
buscó, de forma un tanto tardía si consideramos como 200-235
punto de partida la Reforma Liberal de 1876, el creci- DE MORAIS, Clodomir Santos. Diccionario de Reforma Agraria La-
miento de la propiedad privada agrícola de tipo familiar. tinoamérica, San José, Costa Rica, EDUCA, 1983.
Pero esto no fue el producto de unos principios modera- GARCÍA, Ethel. “Propiedades y propietarios en la sociedad hon-
dos de liberalismo, sino como reacción ante la concesión dureña del siglo XIX”, ponencia presentada en el IX Con-
desmesurada de grandes territorios y a la intensificación greso de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos
de los conflictos agrarios por la tierra. Y tampoco signi- y del Caribe (ADHILAC), Santa Marta, Magdalena, Colom-
ficó que otros mecanismos de privatización, de los que bia, 25-29 de mayo de 2010.
no se habló aquí, como la venta de tierras nacionales a GUEVARA-ESCUDERO, José. “Nineteenth Century Honduras
grandes propietarios, se regulara de manera que evitara a Regional Approach to the Economic History of Central
la concentración de la propiedad de la tierra. America 1839-1914”, A dissertation in the department of
El proyecto Farmer, anunciado desde inicios del siglo History submitted to the Faculty of the Graduate School of
XX e institucionalizado en la figura de los lotes de fami- Arts and Science in partial fulfillment of the Requirements
lia de la ley agraria de 1924, terminó siendo una medida of the Degree of Doctor of Philosophy, New York Universi-
incipiente y una idea profética para las élites más intere- ty, June 1983.

55 Las dificultades para distinguir una coyuntura crítica ya han sido discutidas. Ver para el caso HOGHAN, John, “Remoulding the Critical Junctures Approach”,
Canadian Journal of Political Science. Vol. 39, No. 3, september 2006, pp. 663-664.

105
GUDMUNDSON, Lowell. “Señores y Campesinos de la forma- Publicaciones periódicas
ción de Centroamérica moderna. La tesis de Barrington
Moore y la historia centroamericana”. Arturo Taracena y Boletín de la Secretaría de Fomento, Obras Públicas y Agricultura,
Jean Piel (Eds.). Identidades Nacionales y Estado Moderno en años 1911, 1912.
Centroamérica. Editorial de la Universidad de Costa Rica, Foro Hondureño de Jurisprudencia y Ciencias Políticas y Sociales,
1995, pp. 31-41 años 1944 y 1945
HOGHAN, John, “Remoulding the Critical Junctures Approach”, La Gaceta, años 1877, 1881, 1941
Canadian Journal of Political Science. Vol. 39, No. 3, septem-
ber 2006, pp. 657-679.
MARTÍNEZ, Yesenia y GONZÁLEZ, Pablo. “Balance historiográ- Memorias del Estado de Honduras y otras publicaciones
fico sobre la formación del estado hondureño: fiscalidad,
territorialidad y estructura institucional 1821-1950” en For- Memorias de la Secretaría de Estado en el despacho de Fomen-
mación de los Estados Centroamericanos. Víctor Acuña et al., to, Obras Públicas y Agricultura, años 1911-1912 y 1914-1915.
San José, Costa Rica, Programa Estado de la Nación, 2014, Primer Censo Agropecuario 1952, San Salvador, El Salvador, Mi-
pp. 125-139. nisterio de Gobernación/Dirección General de Censos y
MAHONEY, James. “Radical Reformist and Aborted Liberalism: Estadísticas, 1954.
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of Latin American Studies, Vol. 33, No. 2, May 2001, pp. 221-
256. Legislación
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and Political Regimes in Central America. Baltimore and Lon- “Decreto en que se fomenta la agricultura”, (La Gaceta, No. 17, 1
don, The John Hopkins University Press, 2001. de mayo de 1877).
MASS, Alfredo Sabino. Agrimensura Legal. Universidad Nacional Decreto No. 85. Ley de Agricultura”, 24 de agosto de 1895 (ar-
Autónoma de Honduras (UNAH), Tegucigalpa, 1980. tículo 4 y 10) en Compilación de las Leyes de Hacienda de la
TORRES RIVAS, Edelberto. Interpretación del Desarrollo Social República de Honduras, 1866-1902. Tegucigalpa, Tipografía
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VALLEJO, Antonio, Guía de Agrimensores o sea Recopilación de le- Ley Agraria del Estado de Hondura decretada por el Congreso Nacio-
yes agrarias, Tegucigalpa, Tipografía Nacional, 1911. nal Legislativo 1898. Tegucigalpa, Tipografía Nacional, 1898.
WILLIAMS, Robert. States and Social Evolution: Coffee and the Rise Decreto No. 188. Ley Agraria y sus Reformas. Tegucigalpa, Tipogra-
of National Government, Chapell Hill, University of North fía Nacional, 1912.
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ZELAYA, Sucelinda. Honduras: proceso de configuración territorial. cional en Decreto No. 85, de 8 de marzo de 1926. Tegucigalpa,
Tegucigalpa, Editorial Millenium, 1991. Tipolitografía y Fotograbados Nacionales, 1926.
Ley Agraria de 1924. Tegucigalpa, Tipografía Nacional, 1924
Ley Agraria de 1936 (La Gaceta, No. 9877, 20 de abril de 1936).

106
Los fundamentos de nuestra modernidad artística 1

Carlos Lanza*

Desde Pablo Zelaya Sierra hasta nuestros días, la pin- multánea, casi siempre la obra de arte supera por sí misma
tura hondureña se define esencialmente como moderna. los embates de un medio social estéril, eso sucedió con la
En otros países los procesos de modernización en el arte obra de Zelaya Sierra cuya naturaleza moderna superaba
fueron acompañados por grandes procesos de moder- el estado de barbarie de la sociedad hondureña del mo-
nización estatal; en Honduras este proceso ha sido asin- mento.
crónico porque la Reforma Liberal de 1876 impulsada por En Sierra vemos una obra que ha madurado en un
Marco Aurelio Soto no incidió en crear un ambiente fa- clima europeo de auténtica revolución estética; el cubis-
vorable para la producción artística. Las necesidades de mo, el impresionismo y el expresionismo estructuraron
las transformaciones económicas y la modernización ins- el discurso estético de su obra. Nada ha sido dejado a la
titucional del Estado ocuparon la agenda del gobierno de casualidad, sus obras son verdaderos ejercicios de pintura,
Soto, aunque si es posible rastrear dentro de esa coyuntu- Zelaya hereda para las generaciones futuras la idea de que
ra los primeros rasgos simbólicos que le dieron identidad la pintura es, ante todo, lenguaje, y a partir de allí se puede
a la república. indagar cualquier temática. Esta herencia pudo constituir
En 1920 la escasez de becas para estudiar arte era una escuela si su muerte no lo hubiera sorprendido a los
deplorable, en ese momento Zelaya Sierra y Max Euceda 36 años, pero los genes de su proceder artístico van a per-
fueron becados para viajar a España, pero la beca de Max durar en el tiempo y, sobre todo, en el manifiesto “Apuntes
corrió bajo la responsabilidad del gobierno español, Zela- a Lápiz” que será el gran testamento artístico del artista.
ya en cambio, sufrió los vejámenes de la pobreza por no En la década del 50 vamos a asistir a un escenario
recibir a tiempo la beca que le había otorgado el Estado que relacionará de manera más inmediata la consolida-
hondureño. Arturo López Rodezno, primer director de la ción institucional del Estado hondureño con las manifes-
Escuela Nacional de Bellas Artes, salió para Cuba, pero fue taciones artística tanto literarias, musicales y visuales. En
a estudiar agronomía. Cuando Pablo Zelaya regresa en 1940 se fundó la Escuela Nacional de Bellas Artes; en 1949
1932 encontró un clima de guerras intestinas y de odios después del fin de la dictadura que mantuvo en el poder
nacionales que en seis meses lo llevaron a la tumba sin a Tiburcio carías Andino, se inicia con un nuevo proceso
haber desarrollado una tradición pictórica. El temprano de reforma estatal; esta coyuntura adquiere una dimen-
fracaso de la Reforma de Soto impidió el desarrollo de una sión extraordinaria con la Huelga de 1954 que cambiará
fuerte corriente cultural y artística, sin embargo, el arte y totalmente la forma de percibir la realidad hondureña en
el desarrollo social no siempre alcanzan una madurez si- su conjunto, introduciendo una serie de reformas labora-

1 Este texto fue escrito para el libro Cinco Maestros de la Plástica Hondureña publicado en abril de 2010 por la Fundación para el Museo del Hombre Hondu-
reño. Para la presente edición ha sido ampliado en varios tramos con el fin de actualizarlo, nota del autor.
* Docente, crítico e investigador sobre el arte hondureño, parte de su vida ha estado vinculado a la Escuela Nacional de Bellas Artes. Junto a otros colegas
publicó los libros Contrapunto de la Forma (Carlos Lanza-Ramón Caballero), Cinco maestros de la Plástica Hondureña (con Rubén Merlo e Ileana Cerrato).
Responsable de la compilación El Rigor de la Palabra, parte de la obra de Arturo Alvarado. Miembro fundador del Suplemento Viceversas en diario El Heraldo.
Conferencistas en eventos artísticos y culturales sobre la plástica hondureña. Su labor como crítico de arte ha sido acompañada con su trabajo curatorial en
la que destaca la labor realizada con el Taller de Artes Visuales el Círculo, del cual fue su fundador, ha apoyado sistemáticamente el trabajo de varios artistas
jóvenes. Dirige la sección de crítica de arte El Gran Vidrio en Diario El Heraldo. Correo: [email protected]

107
les que impactaran en la conciencia de la época; es en una característica central en el trabajo artístico de estos
estas circunstancias que se perfilará un arte renovador, maestros, creo que ellos contribuyeron a acentuar uno de
con nuevas inquietudes estéticas. Álvaro Canales, den- los perfiles más reconocidos de nuestra estética: la figu-
tro de este contexto será un gran impulsor de la plástica ración. En Castillo y en Ruiz Matute, la figura humana ad-
hondureña y dotará de una mirada socialmente crítica al quiere la categoría de “objeto de estudio”, es decir, hacen
arte hondureño. Este aspecto crítico es un elemento ca- de la figura humana el centro de su discurso estético, ante
racterístico de la modernidad, el problema de Canales fue todo, son estructuras pictóricas, firmes modelizaciones
reducir lo crítico solo a lo político-ideológico sin contem- plásticas para vertebrar la forma y el color. En cambio, Be-
plar el otro aspecto: la crítica al propio lenguaje artístico, cerra, Gómez y Giménez harán de la figuración un medio
es decir, a los propios medios de expresión. Esto último si para reafirmar sus visiones y percepciones del mundo, ac-
fue bien comprendido por Ricardo Aguilar, el artista que titud que es moderna si se considera que el arte moderno
mejor interpretará este deseo de experimentar con nue- postuló el principio de vincular el arte a la vida.
vas técnicas desgraciadamente muere en 1951 cuando Tal como señalé líneas atrás, estos artistas no son los
apenas tenía 33 años. únicos que forjaron los fundamentos de nuestra moderni-
dad, pero podemos decir que su trabajo articuló una pro-
ducción que en su momento dio identidad a una nueva
Cinco maestros que consolidaron nuestra modernidad estética forma de hacer arte. El color ya no fue más la pasta que
animaba el dibujo, el color pasó a ser en muchas ocasio-
El espíritu cultural nacido al calor de las luchas socia- nes el nervio de la obra. El color fue trazo, línea, textura,
les y la urgente necesidad de modernizar el Estado, abrirá recurso psíquico, elemento compositivo, movimiento y
espacios para el surgimiento de una sociedad con deseos ritmo; todas estas cualidades fueron conformando la he-
de renovarse, urgida de cambios, esto posibilita la crea- rencia pictórica local.
ción de nuevos espacios culturales y allí, al contacto con La modernidad fue un proyecto que intentó dislocar
corrientes estéticas que marcaban su influencia en Europa viejas verdades e instituir nuevas, supuso un orden cul-
y América Latina, surgen artistas como Miguel ángel Ruiz tural antagónico y rebelde frente a códigos de vida an-
Matute, Benigno Gómez, Moisés Becerra, Mario Castillo y quilosados, intentó reorientar la conciencia del hombre
Gelasio Giménez, este último llega al país en 1956. Estos frente a un mundo que cambiaba vertiginosamente; to-
maestros trajeron un aire fresco, distinto a los pinceles dos estos ideales encontraron en el arte una sensibilidad
hondureños. Son estos artistas los que terminan de con- especial. Hubo modernos como Darío que encontraron
figurar los fundamentos de nuestra modernidad artística en la palabra el fundamento de su rebeldía verbal, hubo
que ya tenía sus bases en la obra de Pablo Zelaya Sierra, modernos como Martí que tomaron la palabra como re-
Carlos Zúñiga Figueroa, Maximiliano Euceda, Confucio tórica para emancipar al mundo, en cualquiera de los dos
Montes de Oca, Arturo López Rodezno y Ricardo Águila. casos, encontraremos posturas que huyeron de lo común
Este grupo de artistas fue abordado en el libro “Cin- y reaccionaron frente a lo establecido. Esa misma actitud
co Maestros de la Plástica Hondureña” y tienen en común moderna vamos a encontrar en los cinco maestros que
el hecho de que sus prácticas artísticas se desarrollaron aquí abordamos; no todos asumieron un rol crítico desde
simultáneamente; son contemporáneos porque les tocó el arte, pero la ironía, el recurso de representar los ciclos
vivir una época cruzada por el mismo tejido social. Todos, de la historia nacional, aunque sea bajo un tratamiento
excepto Gelasio Giménez, estudiaron en academias euro- narrativo bastante lineal, la necesidad de expresar y no de
peas, específicamente en Italia. contar, la convicción de que la pintura es antes que nada
Estas coincidencias generacionales facilitan su ubi- pintura, son inequívocos valores de una cultura basada en
cación en el tiempo y el espacio, aunque los senderos los códigos de la modernidad.
creativos que escogieron no siempre fueron similares; la En el caso hondureño, la ruptura con ciertos valores
práctica de su proceder artístico marcó sus trabajos con estéticos de la tradición pictórica clásica no ha sido radi-
una huella muy particular. El tratamiento figurativo fue cal, al contrario, en algunas obras de los maestros encon-

108
tramos rasgos compositivos y temáticos que aluden a la
estética clásica sustentada en el naturalismo; es normal,
recordemos que durante siglos ese fue el proceder de los
artista y, aunque la mimesis no suponía la única forma de
representación en la era moderna, ni tuvo una práctica
uniforme, nadie puede negar que su influencia ha tocado
las puertas de la modernidad y aún dentro de la llamada
contemporaneidad, encontramos vestigios de ese natu-
ralismo clásico. No olvidemos que la mimesis por varios
siglos constituyó un marco conceptual casi definitivo: el
arte como ilusión de la realidad. Sin embargo, encontra-
mos en el trabajo de Giménez, Gómez, Matute, Becerra y
Castillo, formulaciones que pondrán de manifiesto el po-
der significante de las formas de expresión, liberadas de
esa inveterada costumbre de imitar la realidad.
Es indudable que, dentro del arte hondureño, estos
artistas enriquecieron los códigos de la pintura, ya sea
por la vía de la referencialidad directa o indirecta, o ya sea
por un recurso retórico fundamentado en la metáfora.
Cuando vemos sus trabajos con la distancia del tiempo,
notamos que sus procesos constitutivos fueron evolucio-
nando y reaccionando contra el medio y contra sí mismos;
no todos estos procesos produjeron felices resultados,
pero reflejan su lucha por vencer sus propias obsesiones:
hay obras de Benigno Gómez que son la negación de su
trabajo, es decir, de su propia tradición. Vemos a un Ruiz
Matute totalmente expresionistas en la serie los “Toreros”,
pero deslizando su pincel con gusto impresionista en la
traducción pictórica del poema “Jazmines del cabo” de
Rafael Heliodoro Valle”; descubrimos a un Gelasio Gimé-
nez muy cercano al realismo crítico en muchas de sus
obras, pero tocando los bordes del naif en sus últimas pro-
ducciones. A Castillo lo vemos ir desde inocentes paisajes
rurales hasta sendas composiciones que, si no fueran por Entierro Maya, del Proyecto Los excéntricos de Copán, obra del ar-
el uso intempestivo del color, fueran realizaciones clásicas; tista Rafael Cáceres
Becerra ha caminado por los senderos de un humanismo
que lo han llevado por la vertiente de lo exclusivamente su propia respuesta, pero lo que si debemos dejar claro es
local hasta formulaciones universales. que dentro del espacio pictórico tomaron una postura y
Muchos se preguntan ¿por qué estos artistas no se fueron absolutamente libres para afirmarla dentro del arte;
acercaron al arte abstracto? No es del todo cierto afirmar es por lo que al ver sus obras reconocemos su huella.
esto, la respuesta no es sencilla ni concluyente, pero si Los maestros forjaron una tradición desde la pintura,
podemos decir que la abstracción no fue el centro de su esa tradición ya puede ser valorada y ubicada dentro de la
experiencia plástica. Que estos artistas no hayan abrazado producción nacional, están instalados y sometidos al juicio
la abstracción como fundamento de su proceder, no los de la historia, hablar desde la pintura fue relativamente fá-
hace menos modernos, quizá cada uno de ellos tendrá cil en su momento, pero es complicado ahora que las artes

109
visuales se diversificaron constituyendo nuevos referentes del arte tradicional o un lugar común de las artes visua-
de artisticidad que no son necesariamente pictóricos. les. Admito que los artistas contemporáneos serios no
Valorar la obra de estos artistas hoy requiere una mi- asumen esta postura, pero un sector importante aún no
rada crítica del pasado para transitar conscientemente el entiende que el arte pictórico es una manifestación que
presente. No es cierto que el espacio bidimencional se sigue teniendo un gran poder de comunicación, que su
agotó como experiencia estética, al contrario, estos maes- estrategia de representación se da bajo otros códigos que
tros nos enseñan que la obra pictórica es un recurso que, no son necesariamente los que utiliza gran parte del arte
trabajado con calidad, se convierte en un instrumento va- contemporáneo, es otra historia. Por otro lado, se pierde la
lioso para contribuir a edificar una cultura de la sensibili- perspectiva de que se puede ser contemporáneo desde la
dad en el país. pintura. Durante mucho tiempo el término pintura fue si-
En nuestro medio, se ha pretendido desdeñar el ofi- nónimo de arte, en otras palabras, decir arte era decir pin-
cio de pintor, creo que hay una contemporaneidad mal tura, por esta razón, las diferentes nociones que ha tenido
entendida: se considera contemporáneo aquel artista el arte han estado asociados a los cambios que ha tenido
que reniega de la pintura por considerarla una expresión la práctica pictórica, es por ello por lo que sostengo que

Refugiados. Óleo sobre tela del artísta hondureño Armando Lara, 1995.

110
se puede ser contemporáneo desde la pintura, porque
los medios de expresión de la pintura actual renovaron
los códigos heredados de la vieja tradición. Precisamente
esta perspectiva fue acentuada por la labor de estos cinco
maestros; no hay duda de que muchas de sus obras pue-
den resultar más vigentes que algunas producciones que
hoy se autodefinen como contemporáneas.
Como ya lo indiqué, la tradición pictórica ha pasado
en constante renovación y es indudable que los maestros
estudiados en este ensayo hayan contribuido singular-
mente a este proceso. Solo en este contexto de apertura
conceptual y técnica que nos heredaron Castillo, Gómez,
Jiménez, Becerra Y Ruiz, se puede entender a creadores
como Aníbal Cruz, Santos Arzú, Armando Lara, Carlos Ga-
ray, Ezequiel Padilla, Luis Hernán Padilla y Víctor López,
entre Otros.
Si rastreamos el aporte que estos maestros han dado
al arte nacional, nos daremos cuenta de que sus innova-
ciones forman parte de la misma cadena de transforma-
ciones que ha tenido el arte hondureño en los últimos Los arqueros. Óleo sobre tela del artísta hondureño Pablo Zelaya Sierra.
tiempos. Para ubicar la contemporaneidad artística hon-
dureña hay que mirar el legado de estos artistas.
Convicción y absoluta lealtad a su trabajo es la moral calidad técnico- formal de las obras y por la mesura de
con la que estos maestros han encarado su proceso, algu- sus conceptos a las propuestas de muchos artistas que
nos de ellos llevan más de 50 años pintando casi a diario en el certamen se ufanaron de ser “contemporáneos”. Los
y como dice Ruiz Matute: “Ya no pintamos para nosotros, artistas del “Salón de Invitados” sin alardes vanguardistas
pintamos para la humanidad”; están claros que su arte es y sin pretender erigirse en los maestros de la pintura con-
una postura frente a la vida, su arte no es una técnica, es ceptual, son sobrios en sus ideas y, a esa sobriedad, nada
una forma de hacer cultura, de trascender un modo de re- presuntuosa, le corresponde un soporte técnico que la
presentación para convertirse en búsqueda y esperanza, trasluce. En cambio, muchos artistas de joven trayectoria
por eso, Gelasio Giménez se cuidó de la inmediatez para y que más de alguna vez han renegado de esta tradición
recibir después “el aplauso de los siglos”, tal como me dijo sin haber construido las bases de su “revuelta” contra la
en su última entrevista antes de morir. tradición, se ven pobres en ideas, muy limitados respecto
Una de las herencias más grandes de estos artistas ha a los medios expresivos utilizados. El arte contemporáneo
sido su apego al oficio, la limpieza de sus trabajos, el es- se caracteriza por pretender intelectualizar la obra y, no
mero por el gesto técnico aún en los trazos improvisados, está mal, el arte como creación humana tiene su génesis
todo esto forman parte de la absoluta responsabilidad en la actividad cerebral, lo que cuestionamos es que mu-
con la que estos artistas han concebido su oficio. Esto es chos de estos artistas pretendan discriminar el oficio por la
muy importante si consideramos que hoy día una de las avidez de ser reconocidos como originales y novedosos.
críticas más constantes que se les hace a los jóvenes ar- Si la técnica es un indicador del más alto nivel de racionali-
tistas es la falta de dominio técnico en sus propuestas. En dad humana, ¿por qué tiene que ser concebida como una
el texto “Pretensiones sin oficio”, escrito con motivo de la actividad inferior al pensamiento?”. Tenemos claro que la
Antología Hondureña de las Artes Visuales, edición 2006, técnica en sí misma no es arte, pero también tenemos cla-
sostuve que, el “Salón de Invitados” donde estaba la “Vieja ro que cuando una obra requiere del desarrollo de la ple-
guardia de la pintura hondureña” resulta superior por la nitud técnica esta exige un comportamiento a la altura.

111
Conclusiones

Queda planteado el reto de construir un arte que ar-


ticule el buen oficio con el buen concepto, un arte que
no discrimine arbitrariamente el legado de una tradición
ya probada en la historia del arte hondureño. Anhelamos
una práctica artística que funde una contemporaneidad
con la cual las generaciones futuras puedan dialogar y dar
continuidad al inevitable camino de la renovación. Un arte
que se proponga edificar la cultura de la sensibilidad hu-
mana solo será posible si se sustenta en el trabajo reflexivo,
organizado, jerarquizado y orientado por la investigación.
Todas estas reflexiones tienen el propósito de orien-
tar el nuevo trabajo a la luz de la experiencia artística de
quienes han pasado la prueba de la historia. Pintar es dejar
la vida en cada trazo, pero esa postura solo adquiere rele-
vancia si hay pasión por lo bien hecho: por el oficio.
Los cinco artistas aquí expuestos bajo la categoría
de maestros dejan evidenciado por qué les llamamos
maestros: ellos convirtieron su tiempo y su vida en arte,
son hijos de una coyuntura excepcional, pero supieron
trascenderla, vivieron explorando todos los secretos de
la pintura; estos compatriotas entraron en la categoría de
“indiscutibles”, aun sabiendo que no toda pincelada fue
acierto. Lo que dejan con su obra es parte de la memoria
Tiempo y espacio. Óleo sobre tela del artista hondureño Ricardo visual de Honduras, el país se reconoce en las imágenes
Aguilar, 1948. que habitan sus lienzos inmarcesibles.

112
Ruta
INTERIOR

Vista parcial del casco urbano del municipio


de Ilama, Santa Bárbara, al fondo el
caudaloso río Ulúa. Foto: Rubén Darío Paz©

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