Incidentes Sobre La Prueba
Según el Vocabulario Jurídico de Henri Capitant la prueba
es “una demostración de la existencia de un hecho material o de
un acto jurídico, en las formas admitidas por la ley”.
En esa misma virtud, el artículo 1315 del Código Civil
establece que “el que reclama la ejecución de una obligación,
debe probarla. Recíprocamente, el que pretende estar libre, debe
justificar el pago o el hecho que ha producido la extinción de
su obligación”.
Como podemos ver, este artículo contiene la teoría general sobre
la carga de la prueba y la contraprueba, y es de aplicación
general, sin importar sobre qué materia se aplique, ni el grado
o nivel de jerarquía donde se esté conociendo el caso, es un
mandato obligatorio de todo aquel que postula en justicia o que
requiere el cumplimiento de un determinado deber o de una
obligación, presentar la prueba, al igual que todo aquel que
alega la comisión u omisión de un hecho debe probarlo, ya que la
prueba es el fundamento mismo de los derechos.
En materia inmobiliaria, al igual que ocurre en el derecho
común, la prueba literal tiene preponderancia sobre los demás
medios de pruebas existentes cuando se trata de litis sobre
derechos registrados, no así en el saneamiento, ya que el
Principio No. IX de la Ley establece que “se admiten los más
amplios medios de prueba en aquellos casos de orden público que
la ley prevé”, entre los que podemos contar el saneamiento y el
recurso de revisión por causa de fraude.
Tipos de incidentes sobre la Prueba
El derecho común establece de manera general dos tipos de
incidentes sobre la prueba:
1. La verificación de escritura
2. falso principal e incidental.
En tal virtud, el artículo 1323 del Código Civil establece
que “aquel a quien se le opone un acto bajo firma privada, está
en la obligación de confesar o negar formalmente su letra o su
firma. Sus herederos o causahabientes pueden concretarse a
declarar que ellos no conocen la letra ni la firma de su
causante”.
Del precedente artículo se desprende el hecho de que el
incidente de verificación de escritura solamente puede ser
planteado cuando lo que se está discutiendo es un acto bajo
firma privada, y que en caso de ser reconocido como bueno y
válido por el firmante, o sus herederos o causahabientes, dicho
acto tiene la misma fe pública que un acto auténtico.
En caso de que dicho documento sea negada la firma del
documento, entonces dice el artículo 1324 que se ordenará su
verificación en justicia, para lo cual ha sido establecido todo
un procedimiento en los artículos 193 al 213 del Código de
Procedimiento Civil, el cual analizaremos más adelante.
Es necesario destacar que con el incidente de verificación de
escritura lo que persigue el demandante es la verificación de la
firma del acto, no del contenido en sí, dicho procedimiento
puede ser llevado por la vía principal o por la vía incidental.
La verificación principal, es decir, como demanda principal,
surge lejos de cualquier tipo de litis, es simplemente un modo
de consolidación y declaración del derecho que puede llevar a
cabo todo aquel que entienda necesario que un documento sea
reconocido como válido ante las autoridades judiciales, con la
finalidad de autenticar el mismo para el futuro, este tipo de
demanda es casi inusual en los tribunales.
La verificación incidental tiene como origen un litigio,
donde una de las partes niega la firma de algún documento que se
le opone. Este tipo de incidente es muy común en materia
inmobiliaria, ya que la misma se presta a innumerables modos de
fraude, y de manera especial, los herederos y causahabientes
tienden a negar la firma del causante sobre los actos de
disposición que haya hecho en vida.
Tanto en demanda sobre verificación principal, como en la
verificación incidental, quien tiene la carga de la prueba es
aquel que demanda en verificación de escritura, y no quien la
niega.
MOMENTO EN QUE SE DEBEN PLANTEAR LOS INCIDENTES SOBRE LAS
PRUEBAS LITERALES:
El artículo 65 del Reglamento, modificado por la Resolución
No. 1737 de fecha 12 de julio del 2007 de la Suprema Corte de
Justicia establece que el Conocimiento de las excepciones de
procedimiento a pena de inadmisibilidad, deben ser presentadas
simultáneamente y antes de toda defensa al fondo, debiendo ser
propuesta en la audiencia de presentación de pruebas
Excepciones del procedimiento
El artículo 1 de La Ley 834 define las excepciones de la
siguiente manera:
“Constituye una excepción de procedimiento todo medio que tienda
a hacer declarar el procedimiento irregular o extinguido, sea a
suspender su curso”, en ese sentido, las excepciones del
procedimiento han sido definidas como el poder jurídico con que
se haya investido el demandado para oponerse a la acción
promovida contra él
Características de las excepciones
1. Son un derecho reservado exclusivamente al demandado
principal, o interviniente voluntario o forzoso.
2. Tienen como fundamento declarar el procedimiento
irregular, extinguido o suspender su curso.
3. Persiguen la anulación del procedimiento sin tocar el
fondo de la misma.
4. Son un obstáculo temporal al procedimiento en justicia, ya
que una vez decidida la excepción por sentencia, todo el
proceso retoma su curso.
Momento procesal en que deben ser presentadas las excepciones
del procedimiento
Por disposición del artículo 2 de la Ley 834, y el artículo
65 del Reglamento de los Tribunales Superiores de Tierras y de
Jurisdicción Original del la Jurisdicción Inmobiliaria
establecen que “las excepciones deben, a pena de
inadmisibilidad, ser presentadas simultáneamente y antes de toda
defensa al fondo o fin de inadmisión. Se procederá de igual
forma cuando las reglas invocadas en apoyo de la excepción sean
de orden público….la demanda en comunicación de documentos no
constituye una causa de inadmisión de las excepciones”.
Del contenido del precedente artículo se desprenden los hechos
siguientes:
1. Las excepciones se presentan in limini litis antes de toda
defensa al fondo o fin de inadmisión.
2. Deben ser presentadas simultáneamente, es decir, que no
puede ser presentada una excepción de nulidad en una
audiencia, en otra una excepción de incompetencia y
finalmente una excepción dilatoria, porque de hacerlo así
acarrea las consecuencias jurídicas que establece el
artículo 2, es decir, la inadmisibilidad.
3. El mismo procedimiento se utiliza cuando las reglas
invocadas en apoyo de sus pretensiones son de orden
público.
4. Ahora bien, si en la primera audiencia se presenta una
medida de instrucción de comunicación de documentos, y en
una segunda audiencia se presenta una excepción de
procedimiento, dicha excepción es admisible, porque la
comunicación de documentos no es una defensa al fondo, ni
tampoco un fin de inadmisión.
Tipos de Excepciones de procedimiento que establece la Ley
a) La excepción de Incompetencia.
b) Litispendencia y Conexidad, también llamadas de
declinatorias.
c) Las Nulidades.
d) Las excepciones Dilatorias.
La excepción de incompetencia
La competencia se define como la facultad legal que posee
un Tribunal o una Jurisdicción para conocer sobre un determinado
litigio o sobre una determinada materia.
La competencia se divide en:
a) Competencia de atribución o material
b) Competencia territorial
c) Competencia en razón de la persona, esta última no aplica
en materia inmobiliaria.
La competencia, tanto material como territorial de los
Tribunales de la Jurisdicción Inmobiliaria viene dada por los
artículos 10 de la Ley 108-05, y 26 al 30 del Reglamento del
Tribunales, de los cuales se desprende lo siguiente:
a) Los tribunales de la jurisdicción original conocen en
primera instancia de todas las acciones que sean de la
competencia de la jurisdicción inmobiliaria.
b) La competencia territorial se determina por la ubicación
física del inmueble de que se trata, los cuales tienen
plenitud de jurisdicción dentro del distrito judicial al
que pertenezcan.
c) Se establece el sorteo aleatorio para aquellos distritos
donde exista más de un Tribunal de jurisdicción original.
d) Cuando existan dos o más inmuebles ubicados en dos o más
jurisdicciones, la parte interesada tiene la opción de
elegir la jurisdicción que entienda pertinente.
Con relación a la excepción de incompetencia, el artículo 3
de la Ley 834 establece que “si se pretende que la Jurisdicción
apoderada es incompetente, la parte que promueva esta excepción,
debe a pena de inadmisibilidad, motivarla y hacer conocer en
todos los casos ante cual jurisdicción ella demanda que sea
llevado”.
La excepción de incompetencia es un medio de objeción al
tribunal o jurisdicción apoderada mediante el cual se alega que
el procedimiento ha nacido irregular o viciado de irregularidad.
Este incidente supone que una jurisdicción haya sido
efectivamente apoderada y que la competencia ha sido contestada.
En ese sentido, la Ley de Registro Inmobiliario en su
artículo 64 establece que “toda excepción de incompetencia debe
indicar cuál es la jurisdicción competente… La decisión que
dicte el Tribunal de la Jurisdicción Inmobiliario apoderado se
impone a las partes”.
¿La decisión que dicte el tribunal se impone a las partes? ¿A
qué tipo de incompetencia se refiere el presente artículo? ¿A la
competencia material, o a la competencia territorial? En caso de
referirse a la competencia material, ¿qué tipo de recurso tiene
abierto….el recurso de impugnación (Le Contredit)? ¿O con el
recurso de apelación? Entiendo que dicha disposición
necesariamente se refiere a la competencia territorial, porque
la competencia material es de orden público, lo cual unido al
rango constitucional de derecho procesal que tiene el recurso de
apelación, no puede ser negada a las partes en el proceso el
doble grado de jurisdicción a que se encuentran sujetas las
sentencias, sin importar su categoría de interlocutoria o de
fondo.
En ese sentido, siempre que sea planteada una excepción
(que puede ser una incompetencia material), o una
inadmisibilidad, en ese tenor se pronuncia el artículo 62 de la
Ley 108-05, el juez apoderado tendrá que pronunciarse al
respecto y su decisión es objeto de recurso de apelación, por lo
tanto, en la nueva jurisdicción inmobiliaria se puede presentar
cualquier situación, y la excepción de incompetencia material no
escapa a ello.
Por lo antes indicado, entiendo que es necesario establecer y
analizar el procedimiento a seguir cuando sea planteada la
excepción de incompetencia material y sus características, el
cual analizaremos en lo adelante.
Calidad para invocar la excepción de incompetencia
Esta excepción puede ser invocada por la parte demandada,
de oficio por el mismo tribunal apoderado de la demanda, por el
ministerio público cuando es parte en la demanda, ya sea
principal o adjunta (en este caso, el abogado del Estado o la
Comisión Inmobiliaria), y excepcionalmente, por el demandante.
Con relación a la competencia promovida de oficio por el
tribunal apoderado, las leyes especiales o el derecho común
otorgan competencia exclusiva a las diferentes jurisdicciones
para conocer de los casos que les son conferidos, por lo que, la
jurisprudencia ha establecido un criterio constante y general en
el sentido de que “lo primero que debe examinar un tribunal en
todo proceso o instancia judicial del que haya sido apoderado,
es su propia competencia para conocer o no del asunto… siendo la
competencia de los tribunales de justicia una cuestión de orden
público que puede ser suscitada de oficio por el juez, sin que
sea necesario que nadie formule un pedimento al respecto”.
En el caso de la incompetencia promovida por el demandante,
la misma es excepcional y solo puede ser presentada cuando se
propone una excepción de litispendencia o de Conexidad, esto en
virtud de que la parte demandante es la parte activa en la
instancia, por lo que le corresponde determinar cuál es la
jurisdicción competente, por demás, dicha excepción debe ser
motivada, a pena de inadmisibilidad.
Condiciones De Recibibilidad De La Excepción De Incompetencia
Los artículos 2 y 3 de la Ley 834 establecen las condiciones de
recibibilidad de la excepción de incompetencia, dichas
condiciones son las siguientes:
a) Deben ser presentadas antes de toda defensa al fondo
o fin de no recibir.
b) Simultáneamente con las otras excepciones que
pudiesen subsistir.
c) Nada impide que se presente la excepción de
incompetencia de manera principal y subsidiariamente
se concluya al fondo de la misma.
d) El juez puede, en la misma sentencia, pero por
disposiciones distintas, declararse competente y
estatuir sobre el fondo del asunto, salvo poner en
mora a las partes de concluir sobre el fondo en una
próxima audiencia, tal y como dispone el artículo 4
de la Ley 834.
La presente regla procesal tiene como fundamento lógico el
hecho de que los jueces puedan trabajar con mayor agilidad los
procesos que le son sometidos, evitando los incidentes
recurrentes, fallos incidentales previos, y posteriores
recursos, en fin economía procesal y agilidad de los procesos.
Sin embargo, soy de opinión que sin importar la jurisdicción de
que se trate, especialmente la inmobiliaria, la competencia es
un asunto previo, independientemente de que las demás
excepciones puedan ser acumuladas con el fondo.
De todos modos, si el juez pretende acumular la excepción con el
fondo tiene que poner las partes en mora de concluir, porque si
estatuye sobre el fondo del asunto sin haber puesto las partes
en mora de concluir, la sentencia así pronunciada es nula por
violación al derecho de defensa.
En caso de que el juez rechace la excepción de
incompetencia planteada debe sobreseer el asunto sobre el fondo
hasta tanto sea agotado el recurso de apelación de que es
pasible dicha decisión.
Si el juez se declara competente y estatuye sobre el fondo
del litigio en la misma sentencia, ésta sólo podría ser
impugnada por la vía de la apelación, ya sea en su conjunto o
solamente con relación al aspecto de la competencia, según
dispone el artículo 6 de la Ley 834.
Si la Corte apoderada, en este caso el Tribunal Superior de
Tierras, revoca la parte relativa a la competencia, estatuirá
sobre el fondo del litigio solamente en caso de que la sentencia
atacada sea susceptible de apelación en todas sus partes y si
dicha corte es competente en relación con la jurisdicción que
ella estima competente:
El Tribunal Procederá A Estatuir Sobre El Fondo Cuando Se
Presenten Las Siguientes Condiciones:
a) Si la decisión es susceptible de apelación en todos sus
aspectos, es decir, si ha sido juzgado en primera
instancia la excepción de incompetencia conjuntamente con
el fondo del asunto.
b) Si la corte es competente para juzgar los aspectos de la
sentencia.
Si por el contrario, el Tribunal Superior de Tierras se
declara incompetente para conocer de asunto, lo reenviará por
ante el Tribunal Superior de Tierras de la Jurisdicción que
resulte competente en función del tribunal de primera instancia
que era competente para conocer el caso. La decisión así rendida
se impone a las partes y a la corte de reenvío, lo cual quiere
decir, que esta decisión no es susceptible de ningún recurso.
La Incompetencia Material Promovida De Oficio
El artículo 20 de la Ley 834 establece que “la
incompetencia puede ser pronunciada de oficio en caso de
violación de una regla de competencia de atribución, cuando esta
regla es de orden público. No puede serlo sino en este caso”. Ha
sido admitido por la jurisprudencia y la doctrina que el juez
puede y debe verificar su propia competencia, pero limitando
esta facultad a los casos expresamente establecidos en la ley.
El Tribunal de Primera Instancia puede pronunciar la
incompetencia de oficio, en caso de violación de una regla de
competencia de atribución y cuando esta regla es de orden
público. Mientras que en el párrafo del mismo artículo 20 se
establece que ante la Corte de Apelación y ante la Suprema Corte
de Justicia como Corte de Casación, esta incompetencia sólo
puede ser declarada de oficio si el asunto es de la competencia
de un tribunal represivo, o de lo contencioso administrativo, o
escapa al conocimiento de la jurisdicción dominicana,
limitándose a declarar en su sentencia que las partes concurran
por ante la jurisdicción correspondiente, sin enunciar cual.
La Incompetencia Territorial Declarada De Oficio
El artículo 21 de la misma Ley 834 dispone que en materia
de Jurisdicción
Graciosa, el juez puede declarar de oficio su incompetencia
territorial. Como podemos ver en este primer párrafo, la Ley le
otorga una facultad al juez, por lo que el mismo puede o no
hacer uso de ella, lo cual queda abandonado al criterio del
juzgador. Continúa diciendo el artículo 21, que en materia
contenciosa, sólo podrá declarar la competencia territorial de
oficio en los litigios relativos al estado de las personas y
sólo en aquellos casos en que la ley le atribuye incompetencia
exclusiva a otra jurisdicción o si el demandado no comparece. En
materia de estado de las personas se considera que las reglas de
competencia son imperativas, con la finalidad de evitar que se
apodere un juez elegido por las partes y no el juez natural.
Efectos De La Decisión De Incompetencia
a) Como toda sentencia, el pronunciamiento de la misma
desapodera de manera total al tribunal si ha tocado el
fondo conjuntamente con la excepción.
b) Si solamente se pronunció sobre la excepción, entonces se
desapodera en cuanto a la competencia, porque la sentencia
intervenida tiene la autoridad de la cosa juzgada en ese
aspecto.
c) Queda sobreseído el fondo del asunto hasta tanto se cierre
la vía de impugnación, o que la sentencia adquiera la
autoridad de la cosa irrevocablemente juzgada.
Litispendencia Y Conexidad
Los artículos 28 al 34 de la Ley 834 contienen todo lo
relativo a las excepciones de litispendencia y conexidad.
La litispendencia es definida por el Vocabulario Jurídico
de Henri Capitant como “La situación del litigio llevado
simultáneamente ante dos tribunales de igual grado, ambos
competentes para conocer de él, y que puede provocar que uno de
los tribunales se desentienda del proceso a favor del otro”.
En ese sentido, el artículo 28 de la Ley 834 establece que
“si el mismo litigio está pendiente ante dos jurisdicciones del
mismo grado igualmente competentes para conocerlo, la
jurisdicción apoderada en segundo lugar debe desapoderarse en
provecho de la otra si una de las partes lo solicita. O en su
defecto puede hacerlo de oficio”.
Condiciones Para Invocar La Excepción De Litispendencia
De la lectura del artículo 28 antes citado se desprenden las
condiciones siguientes:
a) Un litigio idéntico, lo cual supone que es idéntico en
cuanto a las partes, al objeto, en cuanto al hecho
generador, y en cuanto al fundamento del mismo.
b) Pendiente de ser conocido por ante ambas jurisdicciones
distintas pero del mismo grado.
c) Ambos tribunales deben ser igualmente competentes para
conocer del mismo.
Forma De Presentarla
De la lectura conjunta de los artículos 2 y 28 de la Ley
834 se desprende el hecho de que la misma debe ser presentada
por la parte proponente antes de toda defensa al fondo o fin de
inadmisión, pero solamente puede ser presentada por ante el
segundo tribunal apoderado. Igualmente establece el artículo 28
que si las partes no solicitan la declinatoria por
litispendencia, el juez informado al respecto por las mismas
partes, puede ser pronunciada de oficio.
Excepción De Conexidad
El Vocabulario Jurídico de Henri Capitant define la
conexidad como “una vinculación estrecha entre dos demandas que,
sin ser idénticas, presentan características tales que la
sentencia a dictarse respecto de una ejercería una evidente
influencia sobre el fallo a pronunciarse respecto de la otra;
para evitar el peligro de contradicción entre ambas sentencias,
está obligado a someterlas al mismo tribunal”.
El artículo 29 de la Ley 834 establece que “si existe entre
los asuntos llevados ante dos jurisdicciones distintas un lazo
tal que sea de interés de una buena justicia hacerlos instruir y
juzgar conjuntamente, puede ser solicitado a una de estas
jurisdicciones desapoderarse y reenviar el conocimiento del
asunto a otra jurisdicción”.
En este caso no se requieren las condiciones de la
litispendencia, ya que para invocar la excepción de conexidad
solamente se requiere que entre los asuntos exista un lazo tal
de relación que sea preferible conocerlos y fallarlos juntos
para una mejor administración de justicia y evitar de ese modo
contradicción en los fallos, sin importar que las jurisdicciones
sean distintas.
El artículo 31 de la Ley 834 dispone que si las
jurisdicciones apoderadas no son del mismo grado, la excepción
debe ser presentada por ante la jurisdicción de menor grado, por
el contrario, si ambas son del mismo grado, la que se apodero
último es la que debe desapoderarse y declinar el caso a la
primera.
La excepción de conexidad puede ser interpuesta por
cualquiera de las partes, demandante, demandada, terceros
intervinientes voluntarios o forzosos, la conexidad no puede ser
pronunciada de oficio por el juez.
La excepción de conexidad puede ser propuesta en todo estado de
causa, pudiendo ser descartada por el juez si entiende que ha
sido propuesta de manera tardía o con intenciones dilatorias,
tal como dispone el artículo 31 de la Ley 834.
La parte que presenta la excepción de conexidad, no tiene la
obligación de indicar la jurisdicción delante de la cual ella
solicita que el asunto sea llevado, la indicación de esta
jurisdicción se deduce suficientemente de la formulación misma
de la excepción. Debe ser motivada debidamente, a fin de hacer
ver claramente el lazo de conexidad sobre el cual su autor la
funda.
Las Excepciones De Nulidad
Las excepciones de nulidad son aquellas que persiguen que
un determinado acto jurídico de procedimiento sea declarado
irregular por ausencia de una o varias de las condiciones de
fondo o de forma requeridas para la validez del mismo.
Los artículos 35 al 43 de la Ley 834 contienen todas las
disposiciones relativas a las excepciones de nulidad.
Clasificación de las nulidades
Las nulidades pueden ser: Absolutas y Relativas; de Forma y
de Fondo: Son nulidades absolutas aquellas cuyas condiciones
impuestas por la ley son esenciales, con la finalidad de
proteger el interés general, el orden público y las buenas
costumbres. Por su parte, son nulidades relativas aquellas que
están destinadas a proteger una parte del acto en cuestión; son
nulidades de forma aquellas que no afectan de manera sustancial
el acto atacado, y finalmente, son formalidades de fondo o
sustanciales aquellas que afectan la esencia del acto mismo y
que no puede ser subsanada.
El artículo 35 de la Ley 834 establece que “la nulidad de
los actos de procedimiento puede ser invocada a medida en que
estos se cumplen; pero ella está cubierta si quien la invoca ha
hecho valer, con posterioridad al acto criticado, defensas al
fondo u opuesto un fin de inadmisión sin promover la nulidad”.
Del artículo precedente se desprende que:
1. La excepción de nulidad puede ser presentada en todo
tiempo, es decir, en la medida en que se van
presentando con relación a las actuaciones procesales
en curso.
2. Que una vez se pretenda hacer uso de un documento o
acto procesal viciado, la excepción debe ser
presentada antes de toda defensa al fondo o fin de
inadmisión con relación al mismo, porque en caso
contrario la misma quedaría cubierta.
3. Todas los medios de nulidad contra los actos de
procedimientos ya realizados o existentes al momento
del conocimiento de la audiencia deben ser invocadas
simultáneamente, bajo pena de inadmisibilidad, tal y
como amplía el artículo 36 de la misma Ley.
El artículo 37 establece que “ningún acto del procedimiento
puede ser declarado nulo por vicio de forma si la nulidad no
está expresamente prevista por la Ley, salvo en caso de
incumplimiento de una formalidad sustancial o de orden público…
La nulidad no puede ser pronunciada sino cuando el adversario
que la invocó pruebe el agravio que le causa la irregularidad,
aún cuando se trate de una formalidad sustancial o de orden
público”.
Las excepciones de nulidad fundadas en irregularidades de
forma, deben ser propuestas a medida que se van presentado,
simultáneamente y antes de toda defensa al fondo o fin de
inadmisión, pudiendo ser presentada conjuntamente con las
defensas al fondo o fin de inadmisión, pero con el requisito de
que dichas conclusiones incidentales precedan a las conclusiones
al fondo; mientras que las nulidades fundadas en irregularidades
de fondo pueden ser propuestas en todo estado de causa, según
dispone el artículo 40 de la Ley 834.
Agravio, Concepto
El agravio contenido en la parte infine del artículo 37 de
la Ley 834 se entiende como el perjuicio causado a la parte que
invoca el vicio por la inobservancia que la formalidad prescrita
ha causado a la parte contraria, que ha impedido defender
correctamente su derecho, siendo el formalismo del acto un medio
por el cual se busca un proceso equitativo.
La jurisprudencia ha interpretado que las disposiciones
consagradas en el artículo 37 de la Ley 834 deben entenderse en
el sentido de que:
1. Ningún acto del procedimiento puede ser declarado nulo, si
reúne sustancialmente las condiciones necesarias para su
objeto.
2. Si llega realmente a la persona a la que se dirige y si no
causa lesión a su derecho de defensa.
Por virtud de las disposiciones del artículo 38 de la Ley
834, la nulidad queda cubierta mediante la regularización del
acto bajo las condiciones siguientes:
a) Si no ha intervenido caducidad sobre el acto atacado.
b) Si la regularización ulterior no deja subsistir ningún
agravio.
La sustitución de un acto por otro, cuando se han dado las
características previstas en el artículo 38, tiene como efecto
la regularización de la falta, por lo que el acto sustituido
sólo puede ser atacado mediante el procedimiento de inscripción
en falsedad establecido en el artículo 241 del Código de
Procedimiento Civil.
Irregularidades De Fondo
El artículo 39 establece que constituyen irregularidades de
fondo que afectan la validez del acto:
a) La falta de capacidad para actuar en justicia.
b) La falta de poder de una persona que figura en el
proceso como representante, ya sea de una persona
moral, ya sea de una persona afectada de una
incapacidad de ejercicio.
c) La falta de capacidad o de poder de una persona que
asegura la representación de una parte en justicia.
El artículo 39 de la referida Ley hace una enunciación
limitativa de cuáles son las irregularidades de fondo que
afectan la validez del acto y que pueden hacerlos anulables, sin
embargo, en el ejercicio cotidiano se presentan situaciones que
constituyen irregularidades sustanciales que el juez en su
facultad de interpretación tiene que aplicar las reglas
procesales vigentes, y en muchas ocasiones declarar un acto o
procedimiento nulo por vicios de fondo, aunque dichos vicios o
irregularidades no estén expresamente contenidas en la Ley, por
lo que entiendo que la enunciación limitativa contenida en el
artículo 39, puede ser interpretada de una forma abierta, sin
desnaturalizar su contenido.
La Falta De Capacidad Para Actuar En Justicia
La capacidad es la aptitud personal del demandante o
recurrente para actuar en justicia, la cual es presentada como
una irregularidad de fondo que conlleva la nulidad del acto de
procedimiento sobre el cual recaiga.
Es decir, que para actuar en justicia se requiere estar dotado
de capacidad procesal, ya sea como parte demandante, demandada o
interviniente.
Son irregularidades de fondo que resultan de la falta de
capacidad:
d) La notificación entregada a una persona mayor de edad
pero que está sujeta a un régimen de curatela legal y
no a su curador.
e) También constituye un acto viciado de una
irregularidad de fondo, una instancia introducida por
una parte que no tiene personalidad jurídica (en el
caso de las sociedades).
f) Un poder otorgado por una persona menor de edad,
entre otras.
La Falta De Poder De Una Persona Que Figura En El Proceso Como
Representante, Ya Sea De Una Persona Moral, Ya Sea De Una
Persona Afectada De Una Incapacidad De Ejercicio
El artículo 39 continúa enumerando con la falta de poder de
una parte o de una persona que figure en el proceso como
representante, ya sea de una persona moral, ya sea de una
persona afectada de una incapacidad de ejercicio, aquí la falta
de poder puede tratarse de una persona que ha dejado de ser la
representante, o le ha sido revocado el mandato para litigar, o
que no está habilitada para actuar en justicia. Por ejemplo, los
padres no pueden comprometerse por sus hijos emancipados,
tampoco puede el presidente de una empresa que no esté
autorizado por los estatutos o por un acta de asamblea accionar
en justicia.
A) La Falta De Capacidad O De Poder De Una Persona Que Asegura
La Representación De Una Parte En Justicia
Finalmente concluye el artículo 39 la enumeración con la
falta de capacidad o de poder de una persona que asegura la
representación de una parte en justicia, incluyéndose aquí los
casos de representación ad-litem, se trata del caso de una
persona, física o moral, que teniendo capacidad para actuar en
justicia, es asistida por un representante, sea porque está
obligada a ello o porque así lo ha querido.
El artículo 40 de la Ley 834 dispone que “las excepciones
de nulidad fundadas en el incumplimiento de las reglas de fondo
relativas a los actos de procedimiento, pueden ser propuestas en
todo estado de causa, salvo la posibilidad para el juez de
condenar a daños y perjuicios a quienes se hayan abstenido con
intención dilatoria, de promoverlas con anterioridad”.
De la combinación de los artículos 40 y 41 de la ley, las
excepciones a las reglas de fondo contenidas en el artículo 39
de la Ley pueden ser propuestas en todo estado de causa, salvo
la facultad que tiene el juez de ordenar daños y perjuicios si
entiende que ha sido propuesta con intenciones dilatorias,
contrario a como ocurre con las reglas de forma, las nulidades
resultantes de irregularidades de fondo no son subsanables, y
pueden ser pronunciadas sin la necesidad por parte de quien las
invoca de probar el agravio que le ha causado, y aunque la
nulidad no resulte de ninguna disposición expresa, pudiendo ser
invocada de oficio si las reglas violentadas son de orden
público.
Cuando el acto viciado de irregularidades de fondo, o de forma
sea declarado nulo por el juez, es necesario que la sentencia
así pronunciada contenga un análisis motivado sobre los agravios
causados por dichas irregularidades y precisar en qué consiste
el perjuicio.
El agravio causado por las irregularidades contenidas en el
acto puede ser probado por todos los medios, por lo que el juez
que se encuentre apoderado debe en su sentencia establecer el
vínculo de causalidad entre la irregularidad contenida en el
acto con el agravio alegado y probado por la parte proponente.
Corresponde al demandante en nulidad probar tanto el vicio de
acto como el agravio sufrido.
b) Efectos de las nulidades
• La nulidad declarada de un acto de procedimiento tiene un
efecto retroactivo, es decir, que todo lo que se haya
realizado en virtud de dicho acto, es contrario a la ley y
por la tanto nulo, poniendo a las partes en el mismo
estado en que se encontraban si el contrato o el acto no
hubiese tenido lugar.
• La sentencia que resuelve una excepción de nulidad es una
sentencia definitiva que resuelve un incidente del
procedimiento.
• Dicha sentencia es susceptible de apelación antes de que
intervenga una sentencia sobre el fondo del asunto, es
decir, que tiene la categoría de una sentencia
interlocutoria.
c) Calidad para proponer la excepción de nulidad
La excepción de nulidad sólo puede ser invocada por la
parte contra la cual el acto está dirigido, sin importar su
calidad de demandante, demandado o tercero en el proceso. Por lo
que, cuando se trata de nulidades de forma, el juez no puede
pronunciarla de oficio, sin perjuicio de que en audiencia, en
ausencia del demandado, proceda a verificar la regularidad del
acto de citación o emplazamiento.
Excepciones dilatorias
Las excepciones dilatorias, como su nombre lo indica, son
aquellas por las cuales se reclama ante el tribunal la
suspensión del procedimiento o de la instancia.
Las mismas tienen su origen en los artículos 174, 175 y 185 del
Código de
Procedimiento Civil. Esta excepción se encuentra limitada
en los artículos antes citados, en el sentido de que solamente
puede estar fundada sobre la excepción deducida de un plazo
establecido a favor de los herederos, la viuda y la mujer
separada de cuerpo o de bienes para hacer inventario y
deliberar; y la excepción dilatoria en un beneficio de garantía.
Esta excepción, por sus características intrínsecas, no puede
ser sometida a las reglas contenidas en el artículo 2 de la Ley
834, es decir, que no está limitada a ser presentada
simultáneamente y antes de toda defensa al fondo o fin de
inadmisión, porque las mismas se presentaran si en el curso de
la instancia ocurren los presupuestos que disponen los artículos
precedentes.
Las inadmisibilidades
El término inadmisibilidad se define como un medio de
defensa tendiente a paralizar el ejercicio de una acción sin
examinar el fondo del asunto; el mismo no ataca el
procedimiento, ni el derecho pretendido, sino, la acción misma.
El artículo 44 de la Ley No. 834 establece que “constituye una
inadmisibilidad todo medio que tienda a hacer declarar al
adversario inadmisible en su demanda, sin examen al fondo, por
falta de derecho para actuar, tal como la falta de interés, la
prescripción, el plazo prefijado, la cosa juzgada”.
Por su parte, la Ley de Registro Inmobiliario en su artículo 62
establece que los medios de inadmisión “son medios de defensa
para hacer declarar a una de las partes inadmisible en su
acción, sin examen al fondo, por falta de derecho para actuar en
justicia, tales como la falta de calidad, la falta de interés,
la prescripción, el plazo prefijado y la cosa juzgada...”.
Los medios de inadmisión propuestos en los artículos
precedentes tienen como finalidad hacer fracasar la demanda,
haciéndola inadmisible sin que se llegue a discutir el derecho
sobre el que se fundamenta.
Se entiende por derecho de accionar en justicia: La facultad que
tiene un individuo de exigir por ante los tribunales todo
aquello que por virtud de la ley o de la autoridad competente le
pertenece o le ha sido reconocido.
Calidad para actuar en justicia
La calidad se define como el poder en virtud del cual una
persona ejerce una Acción en justicia, o el título con que una
parte figura en el procedimiento.
Tienen calidad el titular de derechos, sus herederos y otros
sucesores universales, el mandatario con poder suficiente.
Con relación a la calidad, la Suprema Corte de Justicia ha
juzgado que “es de principio que la parte que ha reconocido, aun
implícitamente, una calidad determinada a su adversario ante los
jueces del fondo, no puede impugnarla en casación”. Sin embargo,
también ha ido juzgado que si la excepción de falta de calidad
se presentare en grado de apelación, la misma es procedente,
bajo el entendido de que si bien es cierto que la calidad no fue
discutida en primera instancia, lo fue en la jurisdicción de
alzada, correspondiéndole a la Corte de Apelación ponderar el
referido medio por virtud del efecto devolutivo de la apelación,
agregándose además, que las cuestiones de estado, por su
delicada naturaleza no quedan implícitamente cubiertas por el
hecho de no haber sido discutidas en primera instancia.
Es necesario destacar que la calidad, en materia
inmobiliaria está íntimamente ligada al derecho registrado.
Interés para actuar en justicia
El derecho de actuar en justicia presupone un interés del
actor para poder ejercer una acción en justicia que tienda a
perseguir la protección de una situación jurídica de que goza,
pero es necesario que esa situación se encuentre seriamente
amenazada por una vía de hecho o una perturbación de orden
jurídico; ese interés debe ser positivo, concreto, jurídico,
legítimo, nato, natural y actual.
El interés es positivo y concreto: Cuando es efectivo, concreto
y verdadero, no dejando lugar a dudas, es determinado.
Es legítimo: Porque el que ejerce la acción debe perseguir un
derecho personal, ya de carácter moral o material.
Es jurídico: Porque debe proponerse la protección a un derecho
subjetivo y objetivo legalmente reconocido.
Es nato: Porque ya ha nacido, ya existe de manera cierta, no
está sujeto a condición o eventualidad.
Es actual: Al momento de ejercer la acción el interés aún
permanece, no ha prescrito ni está sujeto a ninguna
eventualidad.
Prescripción
Los artículos 2219 al 2227 del Código Civil contienen las
disposiciones relativas a la prescripción. En ese sentido, el
artículo 2219 define la prescripción como “un medio de adquirir
o de extinguir una obligación, por el transcurso de cierto
tiempo, y bajo las condiciones que determine la ley”.
La prescripción que interesa en este caso es la extintiva,
la cual corre a cargo del demandante para el ejercicio de la
acción, ya que la misma se impone en virtud de que una vez
vencido el plazo de accionar en justicia, por lo general trae
como consecuencia el agotamiento del derecho, salvo que
persistan obligaciones naturales o demandas excepcionales.
La prescripción, por ser de puro interés privado, no puede
ser declarada de oficio por los jueces, tal y como dispone el
artículo 2223 de Código Civil, sino que tiene que ser invocada
por las partes para que el juez la pueda analizar y pronunciarse
sobre ella; sin embardo, la Ley de Registro Inmobiliario
contiene un proceso de orden público como es el saneamiento, así
como el recurso de revisión por causa de fraude.
En ese mismo sentido, en materia inmobiliaria este medio de
inadmisión al momento de ser ponderado, el juez debe tomar en
cuenta que los derechos reales inmobiliarios registrados no
prescriben, tal y como se establece en el principio número IV de
la Ley 108-05 “Todo derecho registrado de conformidad con la
presente ley es imprescriptible y goza de protección y garantía
absoluta del Estado”, por lo que es necesario analizar sobre qué
objeto recae dicha inadmisibilidad y esclarecer muy bien su
fundamento.
Los artículos 2262 al 2270 del Código Civil Dominicano,
contienen diversos plazos de prescripción que van desde 20 años
hasta cinco años. Por su parte el artículo 1304 del mismo Código
dispone el plazo de nulidad y rescisión de las convenciones por
causa de lesión, error o dolo.
Plazo Prefijado
El plazo prefijado es el plazo establecido por el
legislador para ejercer las acciones en justicia o para
interponer los recursos contra las decisiones judiciales.
El plazo prefijado es de orden público, por aplicación de la
parte capital del artículo 47 de la Ley 834, especialmente
cuando se trata de la inobservancia de los plazos en los cuales
deben ser ejercidas las vías de recursos.
Autoridad de la cosa juzgada
Toda sentencia que ha decido el fondo del asunto planteado,
ha adquirido la autoridad de la cosa juzgada. En ese sentido, el
artículo 1351 del Código Civil establece que “la autoridad de la
cosa juzgada no tiene lugar sino de lo que ha sido objeto de
fallo. Es preciso que la cosa demandada sea la misma; que la
demanda se funde sobre la misma causa; que sea entre las mismas
partes, y formuladas por ellas y contra ellas con la misma
cualidad”, es decir que este artículo establece una triple
condición para que se pueda presentar este medio de excepción:
a) Identidad de las partes actuantes, tanto en la demanda
actual, como en la que se alega ya juzgada.
b) El mismo objeto.
c) La misma causa.
La jurisprudencia ha establecido que “resulta plausible
retener el principio de cosa juzgada en razón de la identidad de
la calidad de los contratantes y del título jurídico en virtud
del cual las acciones judiciales en cuestión, cuyos antecedentes
coinciden y fueron los tomados en cuenta por los jueces para
dirimir el asunto.
El artículo 45 establece que “las inadmisibilidades pueden
ser propuestas en todo estado de causa, salvo la posibilidad
para el juez de condenar a daños y perjuicios a los que se hayan
abstenido, con intención dilatoria, de invocarlas con
anterioridad”; por lo que, contrario a las excepciones, las
inadmisibilidades pueden ser invocadas en todo estado de causa,
otorgándosele facultad al juez de verificar la intención del
proponente, y condenar en daños y perjuicios si se llegase a
comprobar tal intención. La jurisprudencia ha establecido un
criterio constante de que la apreciación de la intención
dilatoria es un asunto que queda abandonado a la soberana
apreciación del juez.
El artículo 46 de la Ley 834 establece que “las
inadmisibilidades deben ser acogidas sin que el que las invoca
tenga que justificar un agravio y aun cuando la inadmisibilidad
no resulte de ninguna disposición expresa”.
Como podemos ver, las inadmisibilidades pueden ser propuestas en
todo estado de causa, lo que supone que pueden plantearse aún
después que el fondo del asunto sustanciado, sobre todo cuando
se carece de derecho para ejercer la acción de que se trate, es
decir, por falta de calidad o de interés, la prescripción, el
plazo prefijado, la cosa juzgada.
La jurisprudencia ha establecido que “el hecho de que se
haya procedido a instruir el fondo del asunto, no puede implicar
en modo alguno una renuncia de quien tiene el derecho de
proponer la inadmisión fundamentada en uno de los medios
señalados, ni impide tampoco al juez acogerlos si resultan
fundados y pertinentes, porque así se lo impone el artículo
46”(20). Igualmente, ha sido juzgado que si bien los medios de
inadmisión pueden ser propuestos en todo estado de causa,
inclusive el juez está facultado de invocarlos cuando resultan
de la falta de interés o cuando tengan un carácter de orden
público, los mismos no pueden ser presentados por la parte
proponte en sus escritos ampliatorios de conclusiones, porque se
estaría violentado el derecho de defensa de la parte contra la
cual se propone.
Tampoco pueden ser propuestos por primera vez en casación,
porque la Suprema Corte de Justicia lo único que hace es
analizar si la ley ha sido bien o mal aplicada en los fallos en
última o en única instancia, por cuanto no es un tercer grado de
jurisdicción, en ese sentido no podría reprochar a los jueces
del fondo haber violado una ley que nadie le había señalado ni
indicado como aplicable a la causa.
El que propone un medio de inadmisión no tiene que invocar
ningún agravio, contrario a las excepciones de nulidad fundadas
en vicios de forma, y aunque no resulte de ninguna disposición
expresa, es decir, que con relación a los medios de inadmisión
la ley es meramente enunciativa, pudiendo ser acogido cualquier
medio que resulte en un proceso, aunque no este contenido en
ninguna disposición legal, lo cual esta siempre sujeto a la
ponderación del juez de fondo acoger su procedencia o no.
Diferencia entre excepciones y fines de inadmisión
Entre las diferencias que podemos citar con relación a los fines
de inadmisión y a las excepciones, se encuentran:
1. La excepción tiene como finalidad paralizar la acción para
que sea corregida la irregularidad contenida en el proceso
o los actos de procedimiento que de el se derivan, sin
tocar el fondo del asunto; mientras que los medios de
inadmisión buscan hacer fracasar la demanda, haciéndola
inadmisible sin que se llegue a discutir el derecho sobre
el que se fundamenta, sin atacar el procedimiento.
2. Si la excepción es acogida la instancia introductoria
subsiste, simplemente se corregirá la irregularidad
resultante en el procedimiento; si, por el contrario, es
pronunciada la inadmisibilidad, ello conlleva la
sustanciación de una nueva instancia, si tiene plazo hábil
para interponerla.
Las inadmisibilidades invocadas de oficio
El artículo 47 de la Ley 834 expresa que “los medios de
inadmisión deben ser invocados de oficio cuando tienen un
carácter de orden público, especialmente cuando resultan de la
inobservancia de los plazos en los cuales deben ser ejercidas
las vías de recurso. El juez puede invocar de oficio el medio de
inadmisión resultante de la falta de interés”.
La jurisprudencia ha establecido que para un juez poder declarar
de oficio la inadmisión basada en la inobservancia de los plazos
es necesario que éste sea puesto en condiciones de verificar si
los plazos han sido puestos a correr, y el acto que impulsó su
inicio.
Medios que deben ser invocados de oficio por ser de orden
público
a) La inadmisibilidad de la apelación fundada en la tardanza
del recurso.
b) Que la decisión atacada ha sido rendida en última
instancia.
c) Cuando la sentencia atacada no haya resuelto en su
dispositivo ningún aspecto de lo principal.
d) Cuando el recurso de apelación verse sobre una sentencia
rendida en instancia única.
e) Cuando la apelación haya sido interpuesta mediante un
procedimiento distinto al establecido.
f) Cuando existiendo varias partes involucradas en el
proceso, el recurso de apelación versa con respecto a una
sola de ellas, por efecto de la indivisibilidad de la
misma.
g) Si la decisión rendida no es susceptible de apelación.
h) El recurso de casación intentado fuera de plazo.
i) Por la falta de motivación del Le Contredit.
j) Por la falta de calidad, si es de orden público, por
ejemplo, tratándose de un menor de edad, o de un
interdicto judicial.
k) Si la sentencia tiene la autoridad de la cosa juzgada en
materia de estado de las personas, entre otros.
El juez que suple de oficio un fin de inadmisión debe invitar
a las partes a presentar sus observaciones sobre dicho fin de
inadmisión. Igualmente, es deber de los jueces cuidar que los
principios sean respetados, no pudiendo permitir la violación de
una regla de orden público, ya que las reglas de procedimiento
son imperativas y de cumplimiento obligatorio por las partes
actuantes.
Es deber de los jueces de alzada verificar en la misma audiencia
los documentos relativos a las notificaciones de la sentencia y
del acto de apelación, por lo que una vez verificados los mismos
y previa invitación a las partes a que formulen sus
observaciones procederá a declarar la inadmisibilidad del mismo
por violación a los plazos procesales o a las reglas procesales
establecidas para la apelación.
Regularización del medio de inadmisión
El artículo 48 de la Ley 834 dispone que “en caso de que la
situación que da lugar a un medio de inadmisión es susceptible
de ser regularizada, la inadmisión será descartada si su causa
ha desaparecido en el momento en que el juez estatuye. Será
igual cuando antes de toda exclusión, la persona que tiene
calidad para actuar viene a ser parte en la instancia”, las
disposiciones de este artículo, lo que hace incluir el mismo
contenido del artículo 43 de la misma ley aplicable a las
excepciones, pero en este caso aplicado a las inadmisiones, por
lo que, según estos artículos antes citados, el fin de
inadmisión será descartado si la causa que lo motiva ha
desaparecido en el momento en que el juez estatuye sobre el
mismo y siempre que esta regularización pueda subsistir.