República Bolivariana de Venezuela.
Federación Concilio Asambleas de Dios.
Seminario Evangélico Pentecostal.
Asambleas de Dios de Venezuela.
Barquisimeto – Edo Lara.
Investigacion
Integrantes:
Enmanuel Canelón.
José Silva.
Arcenio Túa.
Carmen Túa.
Prof: Nelson Urosa.
Materia: TEOLOGÍA
BÍBLICA Y SISTEMÁTICA III.
Curso 7, Nocturno.
La kenosis
El término “kenosis” proviene de la palabra griega para describir la doctrina del auto-
despojo de Cristo en Su encarnación. La kenosis fue una auto-renuncia, no un vaciarse a
Sí mismo de Su deidad, ni un intercambio de la deidad por humanidad. Filipenses 2:7 nos
dice que Jesús “se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a
los hombres.” Jesús no dejó de ser Dios durante Su ministerio terrenal. Pero sí dejó de
lado la gloria celestial de Su relación cara a cara con Dios. Él también dejó de lado Su
autoridad independiente. Durante Su ministerio terrenal, Cristo se sometió totalmente a la
voluntad del Padre. Como parte de la kenosis, algunas veces Jesús actuaba con las
limitaciones de su humanidad (Juan 4:6, 19:28). Dios no se cansa ni tiene sed. Mateo
24:36 nos dice, “Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni
el Hijo, sino sólo el Padre.” Pudiéramos preguntarnos, el que, si Jesús era Dios, ¿cómo no
podría saberlo todo como sucede con Dios? (Salmo 139:1-6) Parece que mientras Jesús
estaba en el mundo, Él renunció al uso de algunos de Sus atributos divinos. Aun así,
Jesús seguía siendo perfectamente santo, justo, misericordioso, clemente y amoroso,
pero hasta cierto grado, se privó de Sus atributos divinos como la omnisciencia y
omnipotencia.
Sin embargo, cuando se habla de la kenosis, a menudo nos enfocamos demasiado en lo
que Jesús cedió, pero la kenosis también trata de lo que Cristo asumió. Jesús se añadió
una naturaleza humana y se humilló a Sí mismo. Jesús pasó de ser la gloria de glorias en
el cielo, a ser un humano que fue condenado a morir en la cruz. Filipenses 2:7-8 declara,
“sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los
hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente
hasta la muerte, y muerte de cruz.” En el máximo acto de humildad, el Dios del universo
se hizo un ser humano y murió por Su creación. Por lo tanto, la kenosis, es Cristo
adoptando una naturaleza humana con todas sus limitaciones, pero sin pecado.
La Hipostática
La unión hipostática es un término que designa la unión de las dos naturalezas, divina y
humana, que en la teología cristiana se atribuye a la persona de Jesús. De esta manera,
Cristo es Dios en la carne: ‘Porque en él reside toda la plenitud de la divinidad
corporalmente…’ (Colosenses 2:9), y por ello es plenamente Dios y plenamente hombre.
Las dos naturalezas de Jesús, la humana y la divina, son inseparables; son dos
naturalezas distintas en una sola Persona. La humanidad y la divinidad de Jesús no están
mezcladas, sino que están unidas sin la pérdida de una identidad separada. Algunas
veces Jesús se conducía bajo las limitaciones de la humanidad: ‘Allí estaba el pozo de
Jacob. Jesús, como se había fatigado del camino…’ (Juan 4:6), y otras veces con el poder
de su deidad: ‘¡Lázaro, sal afuera! Y salió el muerto atado de pies y manos con
vendas…’ (Juan 11:43). En ambos casos las acciones de Jesús procedían de su persona.
Jesús tuvo dos naturalezas, pero sólo una personalidad.
Jesús Divino Y Jesús Humano
Jesús, como Dios…
Es adorado: ‘Y los que estaban en la barca se postraron ante Él diciendo:
Verdaderamente eres Hijo de Dios’ (Mateo 14:33).
Se le invoca: ‘Mientras le apedreaban, Esteban hacía esta invocación: Señor
Jesús, recibe mi espíritu’ (Hechos 7:59).
No tuvo pecado: ‘El que no cometió pecado, y en cuya boca no se halló
engaño…’ (1ª. Pedro 2:22).
Es omnisciente: ‘…se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez: ¿Me
quieres?, y le dijo: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero’ (Juan 21:17).
Da vida eterna: ‘Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás…’ (Juan 10:28).
En Él habita la plenitud de la deidad: ‘Porque en Él reside toda la plenitud de la
divinidad corporalmente…’ (Colosenses 2:9).
Jesús, como hombre…
Oró al Padre: ‘Así habló Jesús, y alzando los ojos al cielo, dijo: Padre, ha llegado
la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti’ (Juan 17:1).
Fue tentado a pecar: ‘Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para
ser tentado por el diablo’ (Mateo 4:1).
Creció en sabiduría: ‘Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y
ante los hombres’ (Lucas 3:52).
Tenía un cuerpo de carne y hueso: ‘Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo.
Palpadme y ved, porque un espíritu no tiene carne y hueso como veis que
tengo’ (Lucas 24:39).