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INFANCIA

Philippe Ariès argumentó que antes del siglo XVII los niños eran vistos como adultos en miniatura, pero investigaciones posteriores demuestran que la infancia siempre ha tenido un carácter especial en las culturas occidentales. En el siglo XIX, autores como Dickens y Marx denunciaron las condiciones de pobreza infantil, lo que llevó a la prohibición gradual del trabajo infantil en Inglaterra. La infancia es crucial para el desarrollo físico, social y emocional, y su importancia radica en la necesidad de un entorno adecuado para satisfacer las necesidades básicas de los niños y prevenir futuros problemas de salud mental.

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INFANCIA

Philippe Ariès argumentó que antes del siglo XVII los niños eran vistos como adultos en miniatura, pero investigaciones posteriores demuestran que la infancia siempre ha tenido un carácter especial en las culturas occidentales. En el siglo XIX, autores como Dickens y Marx denunciaron las condiciones de pobreza infantil, lo que llevó a la prohibición gradual del trabajo infantil en Inglaterra. La infancia es crucial para el desarrollo físico, social y emocional, y su importancia radica en la necesidad de un entorno adecuado para satisfacer las necesidades básicas de los niños y prevenir futuros problemas de salud mental.

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INFANCIA

Historia

Philippe Ariès, medievalista e historiador francés, planteó en 1961, con la ayuda de pinturas y
otros registros, que antes del siglo XVII los niños fueron representados como adultos en miniatura.
A partir de las críticas al trabajo de Ariès, los historiadores han aumentado el acervo documental
que enriquece la investigación de la niñez en tiempos remotos y que demuestran que la infancia
tuvo un carácter especial en las culturas occidentales desde la antigüedad, es decir, contrario a la
hipótesis de Ariès, los niños nunca fueron considerados como adultos.123

En el siglo XIX varios autores de reconocido prestigio, como Charles Dickens y Karl Marx,
denunciaron las condiciones de pobreza que estaban afectando a los niños. El trabajo infantil fue
gradualmente prohibido en Inglaterra a través de las Actas Industriales de 1802-1878. Los
victorianos conjugaron la función de la familia con el de la santidad de la niñez y de forma vaga
esta actitud ha permanecido en las sociedades occidentales desde entonces.

La importancia de la infancia

Radica en numerosos aspectos, de los cuales merecen destacarse el biológico y el psicosocial. Por
un lado, en este período ocurre la mayor parte del crecimiento físico de la vida extrauterina,
sustentado en la rápida progresión del esqueleto y la musculatura en los niños con adecuada
nutrición. Por otra parte, la vida de relación con los demás seres humanos tiene su origen en la
niñez misma, con la posibilidad de definir vínculos que pueden prolongarse por toda la vida.

Por medio de las relaciones con otros, los niños desarrollan su bienestar y se desarrollan social y
emocionalmente, este desarrollo incluye las habilidades para tener relaciones satisfactorias con
otros, jugar, comunicarse, aprender, discutir abiertamente y experimentar emociones. En
términos generales, la formación a través de las relaciones es crucial para el desarrollo de la
confianza, empatía, generosidad y conciencia de sí y de los otros. Las relaciones son esas maneras
en las que el bebé llega a conocer el mundo y los lugares donde está. En este contexto los padres o
cuidadores serán aquellas personas quienes proveen el contexto amoroso necesario para
confortar, proteger, motivar y ofrecen elementos para enfrentar momentos difíciles de la vida. El
bienestar social emocional es frecuentemente conocido por profesionales de la salud mental y del
desarrollo como la salud mental infantil. Entendido como la capacidad de experimentar y regular
las emociones, el establecimiento de relaciones seguras y la confianza para explorar y aprender,
todo en el contexto de la familia y de la comunidad del niño o niña, y bajo un trasfondo cultural.

En distintos modelos que permiten explicar la construcción de la personalidad, se hace énfasis en


la importancia que tiene en la niñez la complementación del potencial genético, las experiencias
físicas y afectivas de los primeros meses de vida y las relaciones sociales en los años posteriores.
Tal es la relevancia de estos procesos en la infancia que las alteraciones en estas fases dan lugar a
perturbaciones que pueden ser el punto de partida de enfermedades mentales de diversas
magnitud en el futuro.

A pesar de estos datos contundentes, una importante proporción de los niños del mundo no llega
a satisfacer sus necesidades elementales para dar lugar a una vida adulta adecuada, como
consecuencia de deficiencias afectivas, nutricionales, sanitarias y de otra índole. El conocimiento
de la importancia de la infancia como etapa fundacional de los seres humanos puede ser un punto
de partida para comprender la necesidad de destinar esfuerzos para brindar a los niños el mejor
entorno para su desarrollo.

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