0% encontró este documento útil (0 votos)
217 vistas8 páginas

Clases de Unicornios

1) A lo largo de la historia se han creado unicornios artificiales ensamblando los huesos y cuernos de diferentes animales, aunque esto no influyó realmente en la imagen del unicornio. 2) La representación más antigua de un unicornio data de sellos de la civilización del valle del Indo del 2600 a.C., mostrando un animal con un solo cuerno, aunque su naturaleza exacta sigue siendo debatida. 3) Fuentes griegas y romanas como Ctesias, Megástenes y Plinio el Viejo también

Cargado por

Cintya Maritza
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
217 vistas8 páginas

Clases de Unicornios

1) A lo largo de la historia se han creado unicornios artificiales ensamblando los huesos y cuernos de diferentes animales, aunque esto no influyó realmente en la imagen del unicornio. 2) La representación más antigua de un unicornio data de sellos de la civilización del valle del Indo del 2600 a.C., mostrando un animal con un solo cuerno, aunque su naturaleza exacta sigue siendo debatida. 3) Fuentes griegas y romanas como Ctesias, Megástenes y Plinio el Viejo también

Cargado por

Cintya Maritza
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Creaciones artificiales[editar]

Reconstrucción de un supuesto esqueleto de unicornio. Se usaron restos de un rinoceronte lanudo, un mamut y el


cuerno de un narval. Exposición cerca de la entrada del Zoológico de Osnabrück, Alemania.

Los casos de «unicornios» creados artificialmente están documentados tanto en Occidente


como en Oriente y África. Aunque esta práctica pudo haber jugado un papel en la creencia
en el unicornio, el sociólogo francés Bruno Faidutti no cree que haya tenido una influencia
real en la construcción de su imagen.17
A diferencia del unicornio occidental, los unicornios artificiales asiáticos eran
originalmente cabras de Angora cuyos cuernos se unían con hierro y fuego, generando un
cuerno artificial corto, parecido a dos velas trenzadas. Esta práctica ha desaparecido desde
entonces, debido a su crueldad hacia los animales.17 En Occidente, el caso más conocido es
el de los huesos fósiles desenterrados en el macizo de Harz (Alemania) por el alcalde de
Magdeburgo, Otto von Guerick, en 1663, esqueleto que Gottfried Wilhelm Leibniz
reprodujo ensanblando huesos de mamut y un cráneo de rinoceronte lanudo con un colmillo
de narval adjunto.18
Mucho más recientemente, en 1982, los cuernos de una cabra llamada Lancelot fueron
modificados quirúrgicamente para formar uno solo.19 Se lo presentó como «un unicornio
viviente» en varios circos estadounidenses, pero cinco años después, en medio de las
prostestas de los activistas protectores de animales, su creador decidió retirarlo y sustituirlo
por un elefante.
Antigüedad[editar]

Molde de un sello de la civilización del valle del Indo, 2500-1500 a. C. Aproximadamente 3,5 cm x 3,5 cm.

La primera representación de un unicornio se encuentra en sellos y sellamientos de sitios en


la región norte del Indo, fechados en c. 2600 a. C.20 Este motivo, que no se registra en
ninguna otra civilización contemporánea, siguió utilizándose durante 700 años y
desapareció junto con la escritura del Indo y otros elementos de diagnóstico de su ideología
y burocracia en c. 1900 a. C.20
El primer descubrimiento de un sello con este motivo animal tuvo lugar en 1872-
1873.21 Alexander Cunningham lo describió de la siguiente forma:
El sello es una piedra negra lisa sin pulir. En él está grabado muy profundamente un toro, sin joroba, mirando a la
derecha, con dos estrellas bajo el cuello. Encima del toro hay una inscripción en seis caracteres, que son bastante
desconocidos para mí. Ciertamente no son letras indias; y como el toro que los acompaña no tiene joroba,
concluyo que el sello es ajena a la India.

Cunningham, 1875, p. 108.21

Aunque Cunningham describió el motivo animal como un «toro sin joroba», en realidad se
trataba del hoy conocido como «unicornio del Indio».22 La característica principal que
distinguía este y otro sellos similares, como el que se compró en El Cairo en 1912 y otro en
Punhaba —luego donado al Museo de Bellas Artes de Boston—, era la presencia de un
animal armado con un solo cuerno que emerge de la parte posterior del cráneo y se arquea
hacia adelante.22 Este cuerno es más ancho en la base y se estrecha suavemente en una larga
curva en «S», a veces liso y otra veces estriado o con espirales.23

Escaleras del lado oriental de Apadama o Sala de las audiencias de Dario. Persépolis (actual Irán), siglo IV a. C.
El parecido con otras bestias conocidas, como el buey y el antílope, planteó problemas de
identificación.22 John Marshall indicaba que, puesto que los grabadores del Indo no habían
tenido problemas en representar animales de dos cuernos cuando habían querido, el motivo
de los sellos era «una criatura de un solo cuerno», de naturaleza fabulosa «a menos que
haya algo de verdad en la antigua tradición de un buey de un cuerno en la India».24 No
obstante, para otros estudiosos como Mackay y Possehl, el motivo corresponde con un
bóvido dibujado de perfil, una «convención artística» donde el segundo cuerno se asume
escondido detrás del que está en primer plano.25 Un posible argumento contra la hipótesis
de un animal bicornio dibujado de perfil es el descubrimiento de figuras tridimensionales
de unicornios, es decir, estatuillas de terracota representando animales de un solo cuerno.26
Se cree que la técnica de dibujar animales de perfil también fue utilizada en los
bajorrelieves de la antigua capital del imperio persa, Persépolis, donde es común el motivo
del enfrentamiento entre un león y un toro unicornio.27

Antigüedad clásica[editar]
Fuentes griegas[editar]

Asno indio de Ctesias, según una ilustración del manuscrito de Ange Vergèce, calígrafo del rey (Francia, 1554).

Las primeras noticias escritas sobre un animal unicornio llegaron a principios del siglo V a.
C. de la mano del historiador griego Ctesias de Cnido.28 Su obra Índica, un compendio de
informaciones sobre la fauna, flora y cultura de la India, describía una bestia parecida a un
burro salvaje, de igual o mayor tamaño que un caballo, cuerpo blanco, cabeza púrpura y
ojos azules, provista de un solo cuerno en su frente, de un codo de largo, afilado arriba y
esmaltado con tres colores distintos —blanco en la base, negro en el medio y rojo en la
punta—.296 Siendo más fuerte y rápido que cualquier otra criatura conocida, su fiereza
impedía capturarlo vivo. Los cazadores aprovechaban el momento en que pastaba con sus
crías para rodearlo y darle muerte. De él no se utilizaba su carne, demasiado amarga para
consumir, sino su astrágalo y su cuerno tricolor, dotado con valiosas propiedades de
antídoto:
Grabado del unicornio-monoceros, por Andrés Ferrer de Valdecebro (Madrid, 1658), inspirado en la descripción de
Plinio el Viejo.

Los que beben de estos cuernos, convertidos en vasos, no se someterán a convulsiones o a la enfermedad santa
[epilepsia]. En realidad, están inmunizados incluso contra venenos si, antes o después de tragarlo, beben vino,
agua o cualquier otra cosa de este recipiente (…).

Ctesias de Cnido, Índica, fragmento nro. 33 y final de su obra.

Megástenes (c. 300 a. C.), que fue embajador del rey sirio en la corte del emperador
indio Chandragupta, trasmitió otra descripción de un animal unicornio. Las fuentes
posteriores que recogieron su testimonio lo llamaron monókeros (monocerote)
o kartázonos, un caballo con cabeza de ciervo, pies inarticulados como los del elefante,
cola de jabalí y crines rojizas, armado en su frente con un cuerno negro muy fuerte, afilado
y helicoidal.30 Estrabón se refería a este animal en su obra Geografía:31
Es más, Megástenes sostiene que la mayoría de los animales que son domésticos entre nosotros, en aquellas
regiones son salvajes. Y habla de caballos con un cuerno y cabeza de ciervo […].

Estrabón, Geografía, libro XV, cap. 1, núm. 56.

Aristófanes de Bizancio (c. 257 a. C.-c. 180 a. C.) parecía distinguir entre los animales
descritos por Ctesias y por Megástenes, pues dice que en la India hay «asnos» y «caballos»,
que son especies distintas.30 El «asno indio» era igualmente citado por Aristóteles en su
obra De las partes de los animales, junto a un nuevo animal unicornio: el oryx o antílope de
un solo cuerno.32 Otra especie de dos cuernos, como el rinoceronte africano, también
comenzó a asociarse desde el siglo II a. C. con un animal unicornio. El historiador y
geógrafo Agatárquidas describió al rhinókeros que habita Etiopía como una bestia fuerta
similar al elefante, aunque más bajo, piel durísima de color rojizo y un único cuerno sobre
la nariz, el cual afila contra las rocas para defender sus pastos.33
Fuentes romanas[editar]

Rinoceronte en un mosaico romano de Villa romana del Casale. Se cree que este animal estuvo en el origen de las
antiguas descripciones de animales unicornios.

Según el general romano Julio César, las tierras galas del otro lado del Rin son habitadas
por un animal cuadrúpedo a similitud de un «buey con cabeza de ciervo» y con un único
cuerno en su frente, entre las orejas, de cuya punta «se despliegan a lo ancho algo así como
unas ramas de palmera».34 Sin embargo, ningún tratadista posterior recogió el testimonio de
César, acaso por no ser considerado general autoridad en la materia.35
Plinio el Viejo describió al rinoceronte como un animal con un solo cuerno en la nariz,
enemigo natural del elefante. Había sido traído a Roma y exhibido en los juegos de
Pompeya. También habló sobre el «asno indio» —descrito por Ctesias—, el «buey indio»
de un solo cuerno y pezuña solípeda —tal vez otra forma de llamar al asno indio—, el
antílope unicornio de Aristóteles y el monoceronte de Megástenes, de quien elaboró la
siguiente descripción:7
Sin embargo, la fiera más salvaje es el monocerote, similar al caballo en el resto del cuerpo, en la cabeza al ciervo,
en los pies al elefante, en la cola al jabalí, con un mugido grave, un solo cuerno negro en el centro de la frente, el
cual sobresale dos codos. Dicen que esta fiera no puede ser capturada viva.

Plinio el Viejo, Historia Natural.

Dibujo del monoceros en el manuscrito Laur. Pkt. 9.28, C, una copia de Topología Cristiana de Cosmas
Indicopleustes (siglo XI).
Claudio Eliano (siglos II-III), en su obra Sobre la naturaleza de los animales, pasó revista
de varios animales de un solo cuerno. Al igual que Aristófanes, diferenciaba «asnos» y
«caballos» de un solo cuerno, aunque éste tendría las mismas propiedades curativas en
ambas especies,36 y comentaba detalladamente el comportamiento
del monókeros o kartázonos: tranquilo con otras bestias aunque pendenciero con los de su
misma especie, dotado de «la más disonante y altisonante voz de entre todos los animales»,
a esta bestia le gusta pacer a solas y vagar solitario de un lado a otro, y cuando se empareja
con una hembra, los dos se hacen sociables y comparten el pasto juntos, pero cuando ha
pasado este momento y la hembra queda preñada, entonces vuelven a su soledad.37
El gramático Julio Solino (siglo IV) describía el monoceronte en su libro Las maravillas
del mundo como un «monstruo de horrible bramado», tan rápido que era imposible
capturarlo, con cuerpo de caballo, cabeza de ciervo, pie de elefante y cola de cerdo,
provisto de un gran y magnífico cuerno de cuatro pies de largo, el cual perforaba con
facilidad.38 Para el historiador arriano Filostorgio (c. 368-439), este animal tiene un cuerno
sinuoso «no muy largo», la cabeza de dragón y la mandíbula inferior cubierta de barba, con
la larga cérviz extendida hacia arriba y cuerpo parecido al de un ciervo, pero pies de león.39
Según narra Pseudo Calístenes en Vida y hazañas de Alejandro de Macedonia, Alejandro y
sus hombres debieron combatir al odontotirano indio, descrita como una fiera mayor que el
elefante y con un solo cuerno en la frente.40 La figura histórica de Alejandro ejerció una
gran influencia durante los siglos medievales. Hasta Bucéfalo, el célebre caballo que lo
acompañaba en sus conquistas, también sería dibujado como una bestia unicornio en varios
manuscritos.41

Edad Media[editar]
Identificación y descripciones del animal[editar]
En su libro de viajes Topografía cristiana, datado en el siglo VI, el marino griego Cosmas
Indicopleustes distinguió entre el rinoceronte, animal parecido al elefante en su piel y sus
pies, y el unicornio, «bestia terrible e invencible» que cuando es acorralada por cazadores
se arroja desde la cima de un precipicio y escapa ilesa, pues su único cuerno puede
amortiguar todo el impacto de la caída.4243 Él no fue testigo de este animal en la naturaleza,
pero pudo dibujarlo tal como lo vio representado en cuatro estatuas de bronce expuestas en
el palacio del rey etíope.44

Unicornio en una miniatura del bestiario de Rochester, folio 21r (Reino Unido, c. 1230). El cuerno sigue un patrón
helicoidal o en espirales.
Contrario a la diferenciación entre ambas especies, para San Isidoro de Sevilla los
vocablos rhinoceros y monoceros designaban en griego al mismo animal, el unicornis en
latín o unicornio, armado en medio de la frente con un solo cuerno de cuatro pies de
longitud, «tan afilado y fuerte que puede perforar todo lo que ataque con él».8 La
exposición del erudito hispalense en sus célebres Etimologías fue recogida casi literalmente
por el teólogo alemán Rábano Mauro en Del universo.45 El francés Alain de Lille, aunque
se refirió al rinoceronte y el unicornio en apartados diferentes, piensa que ambos son el
mismo animal con un cuerno único en la nariz.46 El unicornio también aparece en Speculum
Ecclesiae, del obispo alemán Honorio de Autun, como una bestia feroz, prefiguración de
Cristo y emblema de la encarnación.47 La definición del monoceronte dada por el mismo
autor en De Immagine Mundi es la de un animal con cuerpo de caballo, cabeza de ciervo y
pies de elefante, dotado con un cuerno de cuatro pies en medio de su frente, que puede ser
capturado, pero no domesticado.48

Monoceros en el bestiario MS. Bodl. 764, folio 22r (Inglaterra, c. 1225-1250).

Entrado el siglo XIII, Alberto Magno pasó revista de varios animales unicornios en su


obra De los animales. Entre los cuadrúpedos terrestres citó al monoceronte, recogiendo la
descripción clásica de Plinio, el onagro indio, bestia de «de gran tamaño y fuerza» con un
cuerno enorme en medio de la frente, pezuñas sólidas y afiladas, que disfruta arrancar las
astillas de una roca «sin otra razón que la demostración de su poder», y el unicornio, un
animal que habita en montañas y desiertos, «de tamaño moderado con respecto a su
fuerza», pezuñas hendidas y un cuerno muy largo que afila contra las rocas y con el que
puede atravesar hasta un elefante.49 Además, el polímata alemán hizo mención de una
criatura marina con un solo cuerno en su frente, al que llamó monoceros piscis.50 De la
clasificación de Alberto Magno se hicieron eco otras obras contemporáneas como el Libro
de la naturaleza de las cosas, del teólogo belga Thomas de Cantimpré,51 y Flor de la
naturaleza, de Jacob van Meerlant.52
Unicornio en una miniatura del Libro de las propiedades de las cosas (de Bartolomeo Ánglico), manuscrito BnF Fr.
22532, folio 310v (Francia, comienzos del siglo XV).

Juan Gil de Zamora, en su Historia natural, precisó que todos los animales con cuernos
tienen las pezuñas partidas, «salvo el asno índico, que tiene un solo cuerno en la frente», y
además sus cuernos son huecos, «excepto [en] el ciervo y el unicornio», haciendo así una
diferenciación entre ambas bestias.53 En la traducción francesa de la carta del Preste Juan, el
unicornio tiene un cuerno tan largo como un brazo y los hay de tres pelajes diferentes, rojo,
blanco y negro, pero son los blancos quienes tienen más fuerza.54
Los bestiarios medievales, inspirados en El Fisiólogo, recogieron la descripción del
unicornio que se hacía en dicha obra como la de un pequeño animal semejante a un cabrito.
El erudito Bartolomeo Ánglico llamó a esa especie egloceros, separándola
del monoceros descrito por Plinio y del rinoceros o rinoceronte.55La confusión entre estos
animales continuó a lo largo de toda la Edad Media. Así, para Giovanni di San Geminiano
(1260-1332) «Cristo está asociado con el rinoceronte, o el unicornio, del que se dice que
tiene un cuerno en su frente, o en el lugar de la nariz».56 En Hortus sanitatis, de 1475, el
alemán Johannes de Cuba admitía la existencia de cinco animales unicornios: monoceronte
marino, onagro indio, rinoceronte, monoceronte y unicornio.56

 Tres cuadrúpedos unicornios, según Alberto Magno, en el BM Valenciennes Ms.


320

También podría gustarte