Cultura política juvenil en México 2012
Cultura política juvenil en México 2012
Condiciones para
mejorar la democracia
The political culture of youth in Mexico according the ENCUP 2012. Conditions to improve
democracy
RESUMEN
ABSTRACT
*
Universidad Autónoma de Baja California, México. Correo-e de contacto: [email protected]
ISSN electrónico: En Trámite
INTRODUCCIÓN
“el conjunto de reglas y recursos que posibilita a los actores calcular sus acciones
políticas” (Durand, 2012: 27).
Pero acota el autor que dichas reglas son producto de la reflexión y el cálculo social y
político que hacen los ciudadanos en su actuar político. Por ende, la cultura política es una
interacción entre los niveles micro y macro. Es decir, es el espacio en el cual confluye y se
relacionan estrechamente tanto la cultura que el individuo ha conformado a partir de
apropiarse de los contenidos de otras culturas sociales y la cultura que retoma de los
componentes del modelo político al cual pertenece. De tal forma, que la cultura política es
una abstracción de la cultura global a la cual el individuo pertenece, señala Duran (2012).
Al respecto no se puede desestimar que la cultura política tiene su raigambre en la
construcción histórica, cultural, religiosa y económica de un país y dichos valores se
trasminan hacia las relaciones políticas entre gobernados y gobernantes (Heras, 2004)
Si bien es cierto que ésta última es producto del contexto, la vida diaria se enriquece
y fortalece a partir de las experiencias de quienes conformar la ciudadanía política y a la
vez, conforma el tejido de las relaciones de poder desde múltiples espacios, tanto en lo
micro como en lo macro.
Para efectos de este texto, se asume la perspectiva de Tejera (2009) quien refiere
que toda cultura contiene elementos de la política y a su vez, la definición de cultura
política que propone Castro (2011) citada en párrafos anteriores para operacionalizar dicho
término en el análisis de los datos provenientes de la ENCUP 2012.
Ahora bien, a continuación se documentan algunos rasgos de la muestra utilizada
por la ENCUP 2012 y promovida por la Secretaría de Gobernación. El reporte metodológico
de dicha encuesta, según el informe de Ipsos (2012), indica que el diseño de la muestral fue
polietápico, estratificado y por conglomerados. El diseño es un procedimiento que permite
seleccionar muestras probabilísticas de individuos, donde todos los individuos tienen una
probabilidad conocida y positiva e igual de ser seleccionados.
La población objetivo de estudio la constituyeron los adultos, hombres y mujeres de
18 años cumplidos y más que residieron en viviendas particulares ubicadas dentro del
territorio nacional. La encuesta fue diseñada para dar resultados a nivel nacional, para esto
se usaron las secciones electorales de todo el país que dio el IFE, éstas fueron seleccionadas
de manera aleatoria. La unidad primaria de muestreo fueron todas las secciones electorales
del país con base a la información completa disponible proporcionada por el IFE.
La ENCUP 2012, fue un esfuerzo conjunto del INEGI y de la SEGOB (INEGI, 2012),
desarrollado en el marco del Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012, que se abocó a
realizar un conjunto de cuestionamientos de carácter general como: edad, género,
escolaridad, ocupación y estado civil y los específicos en torno a la cultura política.
Este grupo de preguntas fueron aplicadas a una población de 3,750 ciudadanos y de
ellas, para este trabajo, se seleccionaron los datos de ocho respuestas que se consideraron
significativas para ilustrar la cultura política de los mexicanos/as y exclusivamente
correspondientes al grupo etario de 18 a 24 años que lo representan 618 ciudadanos/as,
correspondiente a un 16.5 por ciento del total encuestado. Como se observa, este grupo
poblacional es muy pequeño si se toma en cuenta que la población de jóvenes en México,
según el INEGI, en el censo del 2010, de 15 a 24 años fue de 20, 918, 383 personas (INEGI,
2010).
Los rasgos generales de este grupo de edad encuestado muestran que en cuanto a
género, 319 fueron hombres (51.6 por ciento) y 299 mujeres (48.4 por ciento). La
escolaridad reportada indicó que el mayor número contó con secundaria completa con 169
(27.3 por ciento), seguido de preparatoria completa 130 (21 por ciento). En cuanto a la
ocupación, la principal fue estudiante con 167 personas (27 por ciento), seguidos de ama de
casa 154 (24.9 por ciento). Y su estado civil, hubo 370 solteros/as (59.9 por ciento) y 148
casados/as (23.9 por ciento).
Este perfil muestra algunos rasgos similares con la Encuesta de cultura política de
los jóvenes en México que el Colegio de México y el IFE, aplicó en el 2012, a 24,039
jóvenes entre 18 a 29 años e indica que el 55.2 por ciento son solteros/as y 26.3 por ciento
casados/as. En cuanto a ocupación el 25.2 por ciento son estudiantes y un 23.7 son amas de
casa, el demás porcentaje se distribuye en diferentes empleos. En cuanto a escolaridad, el
39.9 por ciento tiene preparatoria, y con secundaria el 28.2 por ciento. En este último rubro
si cambian las posiciones entre la ENCUP 2012 y la encuesta del Colegio de México y el IFE.
Antes de entrar en el análisis de los datos en función de la ENCUP 2012, hay que
tomar en consideración que ha ocurrido una transformación en el comportamiento político
entre generaciones, como lo indica acertadamente Moreno (2009), el cual es manifiesto
según ha ocurrido en los procesos electorales de los últimos años. A su parecer el
electorado mexicano se ha divido en dos campos políticos relevantes.
Por una parte, un grupo de mayor edad y con menores niveles de escolaridad y que
manifiesta valores tradiciones y más proclive al autoritarismo y otro, más joven, con mayor
escolaridad, preferentemente urbano en su composición y con expresiones más acentuadas
hacia valores más liberales y actitudes favorables hacia la democracia.
Esta premisa es importante para el estudio y reflexión de los datos que se muestran a
continuación en función de un conjunto de preguntas documentadas que se presentan en los
siguientes cuadros.
Asimismo para aportar mayores elementos que coadyuven a un mejor análisis de los
datos de la ENCUP 2012, se aprovechó la información de dos instrumentos que estudiaron el
comportamiento de los jóvenes y la política, que fueron la Encuesta Nacional de Valores en
Juventud 2012, de la Secretaría de Educación Pública, cuyo diseño fue coordinado por el
Instituto Mexicano de la Juventud y la Universidad Nacional Autónoma de México, (2012)
y el Informe de la Encuesta “La cultura política de los jóvenes en México” para el Instituto
Federal Electoral 2012 (Gómez, Tejera, Aguilar, 2013).
A continuación se presentan de diferentes datos de la ENCUP 2012 que se
consideraron significativos para el propósito de este texto que es ahondar en las expresiones
de la cultura política de los jóvenes mexicanos y para ello, en ocho cuadros se muestra la
opinión que tienen este segmento importante de la población mexicana sobre la política en
torno a: 1) Cómo consideran a la política; 2) La influencia que tiene el presidente, los
ciudadanos y los partidos políticos en la política; 3) Tipo de gobierno; 4) La democracia
como forma de gobierno; 5) Satisfacción con la democracia; 6) Interés por la política; 7)
Participación política en partidos políticos y 8) Participación política en organizaciones
ciudadanas.
Se inicia con la percepción que tienen de la política como actividad humana y
resulta evidente que para los jóvenes encuestados, la política y las actividades que de ella
emanan resultan complicadas, así lo refiere el 39 por ciento en el siguiente cuadro:
Cuadro 1
LA POLÍTICA (GRUPO DE EDAD 18-24 AÑOS)
Lo significativo de este cuadro es que la figura presidencial continuó con un 67.1 por
ciento en el imaginario de los jóvenes encuestados con una enorme carga de influencia, lo
cual puede representar que el presidencialismo como tal en la política mexicana está
presente y fortalecido por las formas en las que se manifiesta en los hechos; es decir, la
personificación del poder reside en el Ejecutivo nacional, cualquiera que sea el partido
político del presidente.
¿Y la influencia de la ciudadanía en la política? En contraste con los otros actores,
demuestra que el mayor porcentaje está en la integración de los indicadores „poco‟ o „nada‟
de su participación, pues al sumar ambos porcentajes resulta con un 53.4 por ciento.
Sin embargo, no es por demás señalar que entre los encuestados cada vez está más
presente su propia personalidad social y jurídica para hacer valer su influencia como
ciudadanos en la política, ya que acontecimientos políticos como #Yosoy132 o la
desaparición de los normalistas de Ayotzinapa y el activismo de los jóvenes normalistas,
colocan a la juventud como un actor activo, crítico y demandante de cambios estructurales
en las instituciones políticas del Estado; como lo indica Fernández (2009), al señalar que
cada vez mayor grupo de jóvenes buscan posicionar al ciudadano como un actor principal
de la democracia, y reconociendo que en gran medida la calidad de ésta depende de la
activa participación de la ciudadanía.
En cuento a la influencia de los partidos políticos en México, estos han perdido su
credibilidad pero no su influencia, por lo menos los jóvenes encuestados así los identifican
con un porcentaje 68.3 por ciento. Evidentemente el tema del uso del poder en ocasiones
con fines distintas a los intereses de los ciudadanos, atraviesa esta condición.
El cuadro No. 3, indica la preferencia por el tipo de gobierno con el cual estarían los
jóvenes encuestados más de acuerdo y resalta obviamente un gobierno con tendencia
democrática; sin embargo, es de señalar que tanto un gobierno autoritario como el que no lo
sea, acumulan un significativo porcentaje.
Cuadro 3
TIPO DE GOBIERNO (GRUPO DE EDAD 18-24 AÑOS)
En este sentido y aportando elementos para analizar el Cuadro No. 3, Moreno (2009)
considera que la cohorte de jóvenes que participan de la cultura política, es cada vez más y
mejor educada, proviene de contextos urbanos y sus valores son más liberales, por ende
puede ser más consiente de la preferir un gobierno democrático que uno autoritario.
Lo anterior resulta paradójico, pues un alto porcentaje de los jóvenes que
contestaron la ENCUP 2012, sí están interesados en tener un gobierno democrático (54.9 por
ciento), lo cual confirmaría la afirmación de que la democracia es la mejor forma de
gobierno mientras no surja otra alternativa; aún así no deja de ser significativo que el 41.5
por ciento de los encuestados puede ser que acepten un gobierno autoritario según las
circunstancias.
Ahora bien, en relación a la anterior respuesta, una consideración importante es si
los jóvenes encuestados piensan que viven un México democrático, el siguiente cuadro
ilustra este rubro.
Cuadro 4
DEMOCRACIA (GRUPO DE EDAD 18-24 AÑOS)
Estos datos indican un reconocimiento, aunque parcial (34.6 por ciento) a las condiciones
en las cuales actualmente los gobiernos recientes han preservado uno de los rasgos más
importantes de la democracia, como son las elecciones libres como lo indica Dahl (1997),
particularmente en los últimos 15 años en las cuales México ha transitado en la alternancia
política. Si sumamos los dos grupos que reconocen que en México se vive en democracia el
porcentaje es significativo (67,3 por ciento).
Un aspecto que está relacionado con esta condición es que los jóvenes mexicanos
paulatinamente tienen una mayor educación y suelen ser este grupo social el que con mayor
confianza apoya los valores de la democracia. Por otra parte, como lo indica Moreno “las
generaciones más jóvenes de la sociedad mexicana son crecientemente posmaterialistas”
(Moreno, 2009:186). Y el autor relaciona estos valores con una ideología de izquierda; caso
contrario que las generaciones mayores son predominantemente materialista y mucho más
conservadores en sus preferencias. Lo cual indica Moreno (2009), que los jóvenes
coinciden más con una cultura de la autoexpresión y más críticos de la autoridad y guiados
por genuíno un sentido de libertad.
Ahora bien, en el cuadro anterior la manifestación era de más de un tercio al
suponer que México vive en una democracia; el cuadro No 5 indica que los jóvenes
encuestados no están satisfechos con las expresiones de ella, pues entre poco y nada
satisfecho de la democracia acumula un 54.4 por ciento. Esta condición es delicada pues
refleja el malestar por la democracia como lo cita Ranciére (2006).
Cuadro 5
SATISFACCIÓN CON LA DEMOCRACIA (GRUPO DE EDAD 18-24 AÑOS)
insatisfecho
No contestó
satisfecho,
Satisfecho
satisfecho
satisfecho
satisfecho
No sabe
, Me da
Total
Nada
igual
Poco
Muy
Ni
ni
Sin embargo Moreno, refiere que hay avances significativos en el reconocimiento al valor
de la democracia, y la proporción según la Encuesta Mundial de Valores de 1997 al 2005
que refiere el autor, es que los mexicanos “consideran que tener una democracia es bueno”
(Moreno, 2009: 339). Lo cual acerca a la sociedad mexicana a democracias avanzadas.
En este mismo sentido se manifiesta Heras (2004), al referir que para lograr una
democracia de larga duración, no sólo intervienen factores económicos y políticos, sino los
valores propios de la democracia deben ser asimilados en la cultura política de los
ciudadanos.
Por otra parte, la expresión del interés de los jóvenes encuestados por la política,
según los datos del cuadro No. 6 indican que el 68.9 por ciento poco le interesa la política,
lo cual incide sustancialmente en su participación, por lo menos en las estructuras
institucionales, tal como lo señala Alejandre y Escobar (2009), al precisar que en éstas la
juventud no encuentra las formas de expresar su sentir, el cual hasta ahora no ha podido ser
canalizado política e institucionalmente.
Cuadro 6
INTERÉS POR LA POLÍTICA (GRUPO DE EDAD 18-24 AÑOS)
Al respecto, la ENVAJ (2012) aporta datos para ampliar el análisis de los jóvenes y su
cultura política. A pregunta sobre el interés por la política el 89.6 por ciento reportó que
poco o nada les interesa la política y en otro reactivo, se les preguntó a dicha población
juvenil el ¿Por qué te interesas poco o nada en la política? y las respuestas de los jóvenes
encuestados indicaron que el 37.4 por ciento encuentran a los políticos poco honestos, y el
22.8 por ciento no le interesa la política. Datos que en su conjunto, manifiestan tanto el
descredito del actuar de los profesionales de política como su escaso interés por participar
en política.
De ahí la importancia que han asumido otros espacios en los cuales los jóvenes se
manifiestan para expresar sus inconformidades por la forma en que se conduce la política
en México. Particularmente habrá que resaltar el activismo cibernético que han generado
cada uno de los acontecimientos ya citados con anterioridad en las redes sociales virtuales
que en varias ocasiones han desbordado los cauces de la información vehiculada a través de
los medios de comunicación masiva impresos y electrónicos y fueron fiel reflejo de la
expresión ciudadana, en diversos sectores de la juventud mexicana.
Por otra parte, tampoco son los partidos políticos los que logran captar la atención
de la juventud, por lo menos los jóvenes encuestados de la ENCUP 2012 así lo manifestaron
en el Cuadro No. 7, con un contundente 95.8 por ciento de no pertenecer a partido político
alguno, lo cual conduce al dilema para estas instituciones políticas de cómo construir los
cuadros de relevos generacionales al interior de las estructuras partidarias, a la vez que se
corre el peligro de que se perpetúen las prácticas de una política según las viejas fórmulas.
Cuadro 7
PARTICIPACIÓN POLÍTICA EN PARTIDOS POLÍTICOS
(GRUPO DE EDAD 18-24 AÑOS)
Desde otra mirada, pero en el interés de aportar mayores elementos para el análisis, el
Informe de la Encuesta “La Cultura política en los jóvenes en México” para el Instituto
Federal Electoral cuyos autores fueron Gómez, Tejera y Aguilar (2013), reportó que el 96.5
por ciento de los jóvenes encuestados indicó no participar en partido político alguno ni en
una organización sindical. Lo cual es consistente con los datos informados por la ENCUP
2012. Asimismo, la ENVAJ (2012), reportó que el 31 por ciento de los jóvenes encuestados
no simpatizan con ningún partido político, un 19.5 por ciento indicaron que no cumplen
con lo prometido, además que un 13.1 por ciento los considera corruptos, lo cual en su
conjunto manifiesta que los partidos políticos no son instituciones confiables para los 5 mil
casos de la juventud mexicana objeto de estudio de esta encuesta.
Tal vez, por ello los jóvenes encuestados manifiestan su poco o nada de interés por
la política (84.9 por ciento) como lo indica el Cuadro No. 6; pero sí reconocen su peso
político como lo ilustra el cuadro 2, en el cual 422 encuestados (68.3 por ciento) sí
reconocen la influencia de dichas instituciones políticas partidarias.
Sin embargo, lo significativo es que tampoco pareciera que para los jóvenes
encuestados por la ENCUP 2012, las organizaciones ciudadanas sean las alternativas para
participar en política, pues el 90.8 por ciento así lo indica según los datos mostrados en el
cuadro siguiente.
Cuadro 8
PARTICIPACIÓN POLÍTICA EN ORGANIZACIONES CIUDADANAS
(GRUPO DE EDAD 18-24 AÑOS)
Sea por la desconfianza hacia éstas organizaciones o que las mismas han perdido la
capacidad de ser atractivas o coincidentes con los intereses actuales de la juventud, lo cierto
es que la ausencia de participación en la política escapa a partidos políticos y/o a las
organizaciones ciudadanas, y con ello, los vacíos de participación pueden expresar que el
ejercicio de la ciudadanía debería orientarse a liberarse de aquellos imperativos culturales
dominantes que son impuestos y limitan la participación en la constitución de una sociedad
democrática (Kymlicka, 2003).
Confirmando estos rasgos, el Informe de la Encuesta “La Cultura política en los
jóvenes en México” para el Instituto Federal Electoral (Gómez, Tejera y Aguilar, 2013).
Indicó que el 3.4 por ciento de los jóvenes encuestados se interesan en participar o
pertenecer a organizaciones ciudadanas ya sea de barrio, vecinales o de condominios y en
menor porcentaje (2 por ciento) en la defensa de la ecología, los derechos de la mujer o la
diversidad sexual (59 por ciento). Lo cual sería consistente en términos de participación de
los jóvenes con la ENCUP 2012.
Sin embargo, este Informe reportó que el 91.4 por ciento de los jóvenes
encuestados, declaró que sí votaría para las elecciones del 2013, y las razones que
ofrecieron fueron que “Votar sirve para que mejoren las condiciones de vida (28 por
ciento), para que haya más justicia social (25 por ciento), para exigir a los políticos que
cumplan sus promesas (14 por ciento) y para combatir la violencia (6 por ciento)” (Gómez,
Tejeda, Aguilar, 2013: 113).
Lo cual es coincidente, sobre todo la primera respuesta, con la teoría de elección
racional como lo indica Lau y Redlawsk citado por Moreno, “el votante actúa conforme a la
premisa de su interés propio; es decir, el votante es maximizador de su propia utilidad”
(Moreno, 2009: 29). Pero además debe estar convencido de que su voto servirá para algo,
ya sea para alimentar una relación clientelar o para elegir un gobernante o un representante
legislativo.
Difícil panorama ofrecen estos datos pues pareciera que la juventud mexicana, en
voz de los jóvenes encuestados, tanto por la ENCUP 2012, la ENVAJ 2012 y el Informe de
Cultura política de los jóvenes en México 2012, tienen perspectivas e intereses diferentes a
la forma en que se concibe la política en México o como sus políticos profesionales la
practican.
Sin llegar a ser determinantes los datos ofrecidos por la ENCUP 2012, en los rubros
analizados y en la población focalizada, los resultados ofrecidos por la encuesta advierten
preocupantes riesgos para la democracia en México. Si bien, en mucho confirma y
documenta apreciaciones generales sobre la escasa o nula participación de los jóvenes en
las actividades políticas, que se confirman con las cifras aportadas por otras encuestas
dirigidas a analizar la cultura política de los jóvenes mexicanos, lo cierto es que hay
elementos a considerar con mucha atención si se desea que la política continúe siendo el eje
que coadyuve a mejorar la democracia en México, desde la perspectiva de los jóvenes
encuestados.
Lo anterior tiene su explicación según Moreno indica que después de las elecciones
del 2000 en México, la convicción por la democracia ha decrecido significativamente, lo
cual “no implica que nuestra sociedad no sea democrática” (Moreno, 2003: 229).
Ahora bien, es de reconocer que los encuestados por la ENCUP 2012, en sus
respuestas muestran rasgos dignos de reflexionar con detenimiento más allá de las cifras
ofrecidas. Aspectos como su postura en torno a la política y su escasa participación en
organizaciones e instituciones políticas visibiliza una actitud crítica hacia estas estructuras
de participación ciudadana. Sea el desencanto hacia las mismas, sea que la juventud actual
ha localizado otros temas políticos de los cuales posicionarse y actuar en política, lo cierto
es que ya no logran dichas instituciones convocar a ciertos sectores de la juventud con sus
propuestas.
Lo importante como lo expresa Heras, es que “los valores de la democracia, son
esenciales para estimular la participación política entre los ciudadanos” (Heras, 2004: 35).
Lo cierto es que estas opiniones expresadas en la ENCUP 2012 posiblemente tuvieron su
germen en la dominación que por décadas disfrutó el Partido Revolucionario Institucional
(PRI) en la persona del Presidente, y que aún se practica en muchas de las entidades
federativas a través de los gobernadores y presidentes municipales que ejercen a la fecha el
poder de manera jerárquica y autoritaria.
Moreno (2009), indica que parte de esta explicación puede estar en los „clivajes
políticos‟ que alude a la correspondencia existente entre las diferencias estructurales o
culturales y las lealtades partidarias. De ahí que ello se exprese en las simpatías hacia dicho
partido político.
Es este espacio público el que ha sido dominado por los partidos como el PRI
durante muchos años y a partir del 2000, a raíz de la alternancia política con el arribo del
Partido Acción Nacional (PAN) a la presidencia o del Partido de la Revolución Democrática
(PRD) en algunas entidades federativas, quienes han copado las genuinas expresiones de la
ciudadanía y en particular de los jóvenes como lo refiere Piel (2008).
En este sentido destaca el dato que la ENVAJ 2012 a pregunta concreta sobre:
Independientemente del partido por el que simpatiza tu familia, en general ¿tú simpatizas
más con? el 25 por ciento de los jóvenes encuestados indicaron que el PRI, el 11.9 por
ciento por el PAN y el 10.4 por el PRD. Lo que podría indicar que dicho partido político
continúa en el imaginario colectivo de una significativa porción de los jóvenes mexicanos.
Por otra parte, Moreno, señala que el electorado en su conjunto en las últimas
encuestas se ha movido en sus preferencias electorales; es decir, “fuertemente hacia la
derecha; en considerable proporción hacia el centro y la izquierda, pero en menor
porcentaje” (Moreno, 2009: 174).
Sin embargo, la ENVAJ (2012) reportó que el 45.2 por ciento de los jóvenes
encuestados declaró que no simpatiza por ninguno. Lo cual muestra que los jóvenes
encuestados no tienen predilección por partido alguno.
Por otra parte, también la política como ejercicio social está, desde hace varias
décadas, en una transformación. Es decir, las claves antaño indispensables para entender el
quehacer de la política, construida como el eje mediante el cual se expresaba y manifestaba
la ciudadanía se han diluido o deteriorado.
La política dejó de ser la centralidad en la cual se vehiculaban los procesos
económicos, el ordenamiento jurídico y se amalgamaba la vida cotidiana de la sociedad.
Algunas de las causas, son en parte por la globalización y el modelo de mercado que
ha configurado paradigmas de eficiencia, inmediatez y calidad para la democracia, que
ahora se mide y pondera a partir de referentes que demandan a los políticos y sus
instituciones, la prontitud de la respuesta a las demandas ciudadanas; cuando la política,
como acto humano, requiere de procesos sociales diversificados y temporalidades y
espacios propios para su expresión como fenómeno social.
En este aspecto se concuerda con Heras en cuanto a que “toda actitud política
corresponde una pauta cultural previa. El sufragio no es un acto casual, responde a un
esquema de valores sedimentado en el grupo social bajo estudio. La participación en
marchas, mítines etcétera, no son acciones sin sentido, son más bien producto de pautas
establecidas de un comportamiento político anclado históricamente” (Heras, 2002: 290).
El desencanto de los jóvenes, expresado en las diferentes encuestas presentadas en
este texto, ante la rigidez de las instituciones políticas, el descrédito en que han caído los
políticos profesionales, de casi cualquier partido político y la inoperancia de las campañas
para atraer a este grupo etario, son signos de un alejamiento consistente de la política y sus
instituciones, aunado a otro rasgo preocupante, la tendencia al abstencionismo en las
elecciones.
Lo cierto es que como lo indica Lechner, se requieren otros mapas cognitivos para
interpretar la política y sus manifestaciones cotidianas, pues “este aparente
desvanecimiento de toda alternativa al estado de cosas existente representa no sólo un
problema de gobernabilidad, sino y sobre todo una claudicación de la política” (Lechner,
2015: 348).
De ahí el malestar con la política y los políticos que los jóvenes encuestados
manifestaron en la ENCUP 2012, en sus distintas respuestas aquí documentadas. Pareciera
que la predicción para México de Almon y Verba (1992), de poseer una cultura política
parroquial sigue vigente, por lo menos en los jóvenes encuestados por la ENCUP 2012;
aunque es rescatable que el 54.9 por ciento de los encuestados prefiera la democracia como
forma de gobierno para México. Ese valor es fundamental para aspirar a una sociedad más
participativa y democrática.
BIBLIOGRAFÍA