0% encontró este documento útil (0 votos)
48 vistas16 páginas

Cultura política juvenil en México 2012

El documento analiza la cultura política de la juventud en México a partir de la Encuesta Nacional de Cultura Política (ENCUP) 2012, destacando que los jóvenes muestran poco interés en la política, aunque prefieren vivir en un país democrático. Se discuten las condiciones necesarias para mejorar la democracia y la importancia de la participación ciudadana en la construcción de una sociedad democrática. Se concluye que la cultura política de los jóvenes está influenciada por diversos factores sociales y políticos que afectan su involucramiento en el sistema democrático.

Cargado por

Ana Velasco
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
48 vistas16 páginas

Cultura política juvenil en México 2012

El documento analiza la cultura política de la juventud en México a partir de la Encuesta Nacional de Cultura Política (ENCUP) 2012, destacando que los jóvenes muestran poco interés en la política, aunque prefieren vivir en un país democrático. Se discuten las condiciones necesarias para mejorar la democracia y la importancia de la participación ciudadana en la construcción de una sociedad democrática. Se concluye que la cultura política de los jóvenes está influenciada por diversos factores sociales y políticos que afectan su involucramiento en el sistema democrático.

Cargado por

Ana Velasco
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

La cultura política de la juventud en México según la ENCUP 2012.

Condiciones para
mejorar la democracia

The political culture of youth in Mexico according the ENCUP 2012. Conditions to improve
democracy

Fecha de recepción: 7 de abril de 2015


Fecha de aprobación: 19 de octubre de 2015

Ángel Manuel Ortiz Marín*

RESUMEN

La cultura política es un constructo social, al cual la sociología le tributa sustancialmente.


En él se definen condiciones mediante las cuales los ciudadanos manifiestan su aceptación
o no a los procesos políticos que ocurren en una sociedad democrática. Este texto analiza,
de la Encuesta Nacional de Cultura Política (ENCUP) del Instituto Nacional de Geografía y
Estadística de (INEGI) 2012, determinadas variables relacionadas a ciertas características de
los jóvenes mexicanos en torno a su cultura política. Algunos resultados de la Encuesta
indican que los jóvenes encuestados, no están interesados en la política, pero sí prefieren
vivir en un país con un gobierno democrático.
PALABRAS CLAVE: juventud mexicana, encuestas, ciudadanía, cultura política, democracia.

ABSTRACT

Political culture is a social construct, to which sociology contribute substantially. It defines


conditions by which citizens express their acceptance or non- political processes in a
democratic society. This paper analyzes, from the National Survey of Political Culture
National Institute of Geography and Statistics INEGI 2012, certain variables related to
certain characteristics of young Mexicans about its political culture. Some results of the
survey indicate that young respondents, are not interested in politics, but prefer to live in a
country with a democratic government.
KEY WORDS: Mexican youth, surveys, citizenship, political culture, democracy.

*
Universidad Autónoma de Baja California, México. Correo-e de contacto: [email protected]
ISSN electrónico: En Trámite
INTRODUCCIÓN

La adolescencia es esencialmente una época de cambios. Trae consigo enormes variaciones


físicas y emocionales, que transforma al niño en adulto. En la adolescencia se define la
personalidad, se construye la independencia y se fortalece la autoafirmación. El joven
rompe con la seguridad de lo infantil, transforma con sus comportamientos y valores de la
niñez y comienza a construirse un mundo nuevo y propio. Para lograr esto, el adolescente
todavía necesita el apoyo de la familia, la escuela y la sociedad, ya que la adolescencia es
una fase continúa de aprendizaje (UNICEF-México, 2013).
Justamente en esta etapa, se cimentan los valores ciudadanos que posteriormente
desembocarán en el comportamiento que como joven y adulto le permitirá insertarse en la
sociedad en la que se desenvolverá plenamente gozando de sus derechos y garantías como
ciudadano, pero también para asumir las obligaciones y responsabilidades que conllevará
esta condición.
Es el interés de este texto el abordar la importancia de la cultura política en los
jóvenes y el impacto que tiene para la construcción de la democracia en México y para tal
fin, se aprovecha la información de la última Encuesta Nacional de Cultura Política del
2012 (ENCUP) organizada de manera conjunta por el Instituto Nacional de Geografía y
Estadística (INEGI) y la Secretaría de Gobernación (SEGOB), y que la empresa Ipsos aplicó
a nivel nacional a 3,750 personas.
A partir de estos datos se analizó, concretamente el grupo de edad de 18 a 24 años y
de la encuesta de 93 reactivos se sustraen aquellos, cuyas respuestas de este grupo etario
compuesto de 618 ciudadanos/as, permiten explorar las condiciones en que se expresa la
cultura política de los/as jóvenes mexicanos/as.
El análisis estos datos se contrastó con los planteamientos de varios autores sobre la
importancia de la construcción de la democracia, a la vez demandante de una cultura
política en la cual su máxima expresión, es una genuina participación ciudadana. Asimismo
y con el fin de ampliar el análisis, se utilizaron los datos de otras dos encuestas sobre los
jóvenes y la política, que fueron la Encuesta Nacional de Valores en Juventud 2012, de la
Secretaría de Educación Pública (SEP), cuyo diseño fue coordinado por el Instituto
Mexicano de la Juventud (IMJUVE) y la Universidad Nacional Autónoma de México
(UNAM), y el Informe de la Encuesta “La cultura política de los jóvenes en México” para el
Instituto Federal Electoral (IFE) 2012 (Gómez, Tejera, Aguilar, 2013).

QUÉ ENTENDEMOS POR CULTURA POLÍTICA Y SU RELACIÓN EN LA DEMOCRACIA

La política ocupa, en la complejidad de la vida contemporánea, un sitio singular merced a


que en ella se manifiesta, como en escasos ámbitos, la plenitud de las expresiones del
poder. Por ello Weber (2004) señaló que quien hace política aspira al poder como una
mediación para la consecución de otros fines. De tal forma que en el campo de la política,
pleno de relaciones sociales, se modifican tanto las estructuras institucionales como las
interacciones de poder, las cuales constituyen el andamiaje en el cual se producen,
reproducen y consumen bienes tanto materiales como simbólicos de carácter social.
Resulta pertinente ahondar en la noción de ciudadanía, y para ello Rawls (2002)
plantea que el ciudadano es un sujeto moral que asume un sentido de la justica y el bien, lo
cual le permite plantearse un proyecto de vida, aspiración que lo asume desde su
racionalidad instrumental pero también de condición histórica, acorde a la sociedad en la
cual se inserta.
Para Rawls (2002), una sociedad que se conforma por ciudadanos libres e iguales,
manifiesta de manera clara y preponderante los derechos a la libertad como serían: la libre
elección, la de opinión, la de expresión y de asociación.
La libertad para elegir a sus gobernantes y la confianza que puedan tener en las
instituciones electorales son ingredientes fundamentales de un régimen democrático señala
Pierre Rosanvallon, citado en Gómez, Tejera y Aguilar (2013), porque más allá de los
aspectos formales de la democracia política, la confianza que los ciudadanos conceden a un
proceso electoral o al ejercicio de gobierno es “un economizador institucional que permite
ahorrarse todo un conjunto de mecanismos de verificación y prueba”. Al mismo tiempo que
la equidad se convierte en valor que se cimienta en la igualdad entre los integrantes de una
sociedad democrática.
Son estas dos categorías, libertad y equidad, las que apuntalan un sistema
democrático en el cual la ciudadanía puede manifestarse en todas sus dimensiones y
capacidades. Para ello requiere que el sistema en el que se inserte sea una democracia que
permita la participación de los ciudadanos en las decisiones políticas y a la vez puedan
estos, lograr los consensos pertinentes para llegar a acuerdos que faciliten el tránsito hacia
una sociedad deliberativa.
De ahí lo significativo que enuncia Moreno que la “cristalización de orientaciones
político-ideológicas han reflejado el contexto de la transición a la democracia” (2009: 160).
En particular para México, cuando se ha transitado de un régimen autoritario a un sistema
político más incluyente, abierto y democrático.
Posteriormente, el ejercicio pleno de la ciudadanía podrá orientarse a desarmar
aquellos imperativos sociopolíticos y culturales dominantes y que restringen una amplia
participación ciudadana pública en la constitución de una sociedad democrática como lo
requieren las actuales condiciones sociopolíticas de México (Echevarría et al., 2008).

LA CULTURA POLÍTICA, SU ESPECIFICIDAD Y CONDICIONES DE ESTUDIO

El concepto de cultura política alude diversas expresiones y evidentemente posturas de


estudio. Una de las más connotadas proviene de Almond y Verba (1992), quienes en 1963
realizaron una investigación comparativa sobre la condición de la cultura, a la cual
denominan „cívica‟ en cinco naciones a fin de contrastar los rasgos de cada país y sus
similitudes y diferencias.
El término de cultura política lo definió Almond y Verba como “las orientaciones
específicamente políticas, posturas relativas al sistema político y sus diferentes elementos”
(Almond, Verva, 1992: 179). El enfoque que los autores utilizaron fue desde la psicología
social para caracterizar los rasgos que este comportamiento asume ante determinadas
situaciones o hechos políticos e identificó a la cultura política en tres ámbitos: la parroquial,
la subordinada y la participativa y a la vez, las diversas combinaciones en que podían
expresarse estas tres categorías.
El estudio se realizó con una muestra de ciudadanos de Alemania, Estados Unidos,
Inglaterra, Italia y México. Para el caso que ocupa este texto, la cultura ciudadana de los
mexicanos se inscribió en la „parroquial‟ con diferentes matices y expresiones, y refiere que
los individuos no participan en política, no tiene muchas expectativas del sistema, están
poco enterados de la política y son suspicaces de las actividades políticas y de los políticos.
Almond y Verba ubicaron a México como el país menos moderno de los cinco, pero
consideran que los mexicanos mantienen una dualidad, pues “carecen de habilidad y
experiencias políticas, pero no obstante su esperanza y confianza son elevadas; además,
combinadas con estas tendencias aspirantes a la participación, tan extendidas, se da también
el cinismo de la burocracia e infraestructura política” (1992: 201).
Desde la perspectiva propuesta por (Almond y Verba, 1992), la noción de cultura
política representa un conjunto de interrelaciones que favorecen la incidencia en la política,
pero esta condición queda sujeta a la capacidad de los individuos de poseer un capital
cultural apropiado para favorecer su participación en el espacio político.
A lo largo de 50 años el concepto de cultura política ha devenido en diversas
acepciones y estudios, en particular provenientes de la ciencia política, la sociología y de la
antropología cultural.
Es así como Heras (2002), plantea que la cultura política se ha estudiado desde dos
vertientes. La ciencia política con un fuerte componente de análisis de comportamiento
político desde la perspectiva cuantitativa y la sociología interpretativa, que paulatinamente
retoma de la sociología y la antropología rasgos para explicar la subjetividad inmersa en la
cultura política.
Justamente desde la antropología política, Tejera (2009) sugiere que el concepto
cultura política es un pleonasmo ya que toda cultura es política, porque su vez es producida
a través de las relaciones sociales las cuales se reproducen en el contexto de la política; de
ahí el autor sugiera utilizar el concepto de „cultura de la política‟.
Para Tejera (2009), existen cuatro condiciones para que la cultura influya sobre
sistema político: 1) Los efectos derivados de la constitución de los campos significativos;
es decir, la cultura; 2) las características de la participación ciudadana mediante la acción;
3) las ventajas que los actores políticos perciben de actuar bajo determinadas prácticas
político-culturales ya sea democráticas o autoritarias; es decir, la intencionalidad y
finalmente, 4) la porosidad del sistema político que se manifiesta en el contexto.
Por otra parte Castro (2011), refiere un trabajo de Jacqueline Pechard en 1997 en el
cual utiliza el modelo de Girvin y propone tres dimensiones para el análisis de la cultura
política. Una macro, que da cuenta de los símbolos, valores y creencias definitorias de la
identidad colectiva, por lo general resistentes al cambio.
Una meso o mediana, que da cuenta de las reglas del juego de la comunidad y que
se utilizan para guiar el comportamiento de los integrantes de la misma y una última de
carácter micro, referente al espacio de las luchas cotidianas o de los procesos políticos que
suelen ocurrir en la violencia diaria de la política. Castro aporta su propia noción de cultura
política al referirla como:

…un sistema de modelos que se heredan y expresan a través de formas simbólicas


con las cuales los actores sociales se comunican, perpetúan y adquieren sus
conocimientos y actitudes hacia la política… Se estructura en los sistemas de valores,
en representaciones simbólicas y en los imaginarios colectivos. En esos espacios los
actores hacen inteligibles sus esferas de poder y dan sentido y coherencia la
multiplicidad y complejidad de sus relaciones de poder (Castro, 2011: 242).
Con ello se puede reconocer que la cultura política no es un componente homogéneo ni
mucho menos estático, pues al estar compuesto de símbolos y ritos, éstos se construyen y
reconstruyen con la cotidianeidad.
En este mismo sentido, Durand define la cultura política como:

“el conjunto de reglas y recursos que posibilita a los actores calcular sus acciones
políticas” (Durand, 2012: 27).

Pero acota el autor que dichas reglas son producto de la reflexión y el cálculo social y
político que hacen los ciudadanos en su actuar político. Por ende, la cultura política es una
interacción entre los niveles micro y macro. Es decir, es el espacio en el cual confluye y se
relacionan estrechamente tanto la cultura que el individuo ha conformado a partir de
apropiarse de los contenidos de otras culturas sociales y la cultura que retoma de los
componentes del modelo político al cual pertenece. De tal forma, que la cultura política es
una abstracción de la cultura global a la cual el individuo pertenece, señala Duran (2012).
Al respecto no se puede desestimar que la cultura política tiene su raigambre en la
construcción histórica, cultural, religiosa y económica de un país y dichos valores se
trasminan hacia las relaciones políticas entre gobernados y gobernantes (Heras, 2004)
Si bien es cierto que ésta última es producto del contexto, la vida diaria se enriquece
y fortalece a partir de las experiencias de quienes conformar la ciudadanía política y a la
vez, conforma el tejido de las relaciones de poder desde múltiples espacios, tanto en lo
micro como en lo macro.
Para efectos de este texto, se asume la perspectiva de Tejera (2009) quien refiere
que toda cultura contiene elementos de la política y a su vez, la definición de cultura
política que propone Castro (2011) citada en párrafos anteriores para operacionalizar dicho
término en el análisis de los datos provenientes de la ENCUP 2012.
Ahora bien, a continuación se documentan algunos rasgos de la muestra utilizada
por la ENCUP 2012 y promovida por la Secretaría de Gobernación. El reporte metodológico
de dicha encuesta, según el informe de Ipsos (2012), indica que el diseño de la muestral fue
polietápico, estratificado y por conglomerados. El diseño es un procedimiento que permite
seleccionar muestras probabilísticas de individuos, donde todos los individuos tienen una
probabilidad conocida y positiva e igual de ser seleccionados.
La población objetivo de estudio la constituyeron los adultos, hombres y mujeres de
18 años cumplidos y más que residieron en viviendas particulares ubicadas dentro del
territorio nacional. La encuesta fue diseñada para dar resultados a nivel nacional, para esto
se usaron las secciones electorales de todo el país que dio el IFE, éstas fueron seleccionadas
de manera aleatoria. La unidad primaria de muestreo fueron todas las secciones electorales
del país con base a la información completa disponible proporcionada por el IFE.

LA ENCUESTA NACIONAL SOBRE CULTURA POLÍTICA Y PRÁCTICAS CIUDADANAS (ENCUP


2012) Y SU ANÁLISIS

La ENCUP 2012, fue un esfuerzo conjunto del INEGI y de la SEGOB (INEGI, 2012),
desarrollado en el marco del Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012, que se abocó a
realizar un conjunto de cuestionamientos de carácter general como: edad, género,
escolaridad, ocupación y estado civil y los específicos en torno a la cultura política.
Este grupo de preguntas fueron aplicadas a una población de 3,750 ciudadanos y de
ellas, para este trabajo, se seleccionaron los datos de ocho respuestas que se consideraron
significativas para ilustrar la cultura política de los mexicanos/as y exclusivamente
correspondientes al grupo etario de 18 a 24 años que lo representan 618 ciudadanos/as,
correspondiente a un 16.5 por ciento del total encuestado. Como se observa, este grupo
poblacional es muy pequeño si se toma en cuenta que la población de jóvenes en México,
según el INEGI, en el censo del 2010, de 15 a 24 años fue de 20, 918, 383 personas (INEGI,
2010).
Los rasgos generales de este grupo de edad encuestado muestran que en cuanto a
género, 319 fueron hombres (51.6 por ciento) y 299 mujeres (48.4 por ciento). La
escolaridad reportada indicó que el mayor número contó con secundaria completa con 169
(27.3 por ciento), seguido de preparatoria completa 130 (21 por ciento). En cuanto a la
ocupación, la principal fue estudiante con 167 personas (27 por ciento), seguidos de ama de
casa 154 (24.9 por ciento). Y su estado civil, hubo 370 solteros/as (59.9 por ciento) y 148
casados/as (23.9 por ciento).
Este perfil muestra algunos rasgos similares con la Encuesta de cultura política de
los jóvenes en México que el Colegio de México y el IFE, aplicó en el 2012, a 24,039
jóvenes entre 18 a 29 años e indica que el 55.2 por ciento son solteros/as y 26.3 por ciento
casados/as. En cuanto a ocupación el 25.2 por ciento son estudiantes y un 23.7 son amas de
casa, el demás porcentaje se distribuye en diferentes empleos. En cuanto a escolaridad, el
39.9 por ciento tiene preparatoria, y con secundaria el 28.2 por ciento. En este último rubro
si cambian las posiciones entre la ENCUP 2012 y la encuesta del Colegio de México y el IFE.
Antes de entrar en el análisis de los datos en función de la ENCUP 2012, hay que
tomar en consideración que ha ocurrido una transformación en el comportamiento político
entre generaciones, como lo indica acertadamente Moreno (2009), el cual es manifiesto
según ha ocurrido en los procesos electorales de los últimos años. A su parecer el
electorado mexicano se ha divido en dos campos políticos relevantes.
Por una parte, un grupo de mayor edad y con menores niveles de escolaridad y que
manifiesta valores tradiciones y más proclive al autoritarismo y otro, más joven, con mayor
escolaridad, preferentemente urbano en su composición y con expresiones más acentuadas
hacia valores más liberales y actitudes favorables hacia la democracia.
Esta premisa es importante para el estudio y reflexión de los datos que se muestran a
continuación en función de un conjunto de preguntas documentadas que se presentan en los
siguientes cuadros.
Asimismo para aportar mayores elementos que coadyuven a un mejor análisis de los
datos de la ENCUP 2012, se aprovechó la información de dos instrumentos que estudiaron el
comportamiento de los jóvenes y la política, que fueron la Encuesta Nacional de Valores en
Juventud 2012, de la Secretaría de Educación Pública, cuyo diseño fue coordinado por el
Instituto Mexicano de la Juventud y la Universidad Nacional Autónoma de México, (2012)
y el Informe de la Encuesta “La cultura política de los jóvenes en México” para el Instituto
Federal Electoral 2012 (Gómez, Tejera, Aguilar, 2013).
A continuación se presentan de diferentes datos de la ENCUP 2012 que se
consideraron significativos para el propósito de este texto que es ahondar en las expresiones
de la cultura política de los jóvenes mexicanos y para ello, en ocho cuadros se muestra la
opinión que tienen este segmento importante de la población mexicana sobre la política en
torno a: 1) Cómo consideran a la política; 2) La influencia que tiene el presidente, los
ciudadanos y los partidos políticos en la política; 3) Tipo de gobierno; 4) La democracia
como forma de gobierno; 5) Satisfacción con la democracia; 6) Interés por la política; 7)
Participación política en partidos políticos y 8) Participación política en organizaciones
ciudadanas.
Se inicia con la percepción que tienen de la política como actividad humana y
resulta evidente que para los jóvenes encuestados, la política y las actividades que de ella
emanan resultan complicadas, así lo refiere el 39 por ciento en el siguiente cuadro:

Cuadro 1
LA POLÍTICA (GRUPO DE EDAD 18-24 AÑOS)

Total Muy Poco Nada Otra No No


complicad complica complica sabe contes
a da da tó
618 241 294 76 3 3 1
100% 39.0% 47.5% 12.3% 0.5% 0.5% 0.2%
FUENTE: Elaboración propia con base en la ENCUP 2012 (INEGI, 2012).

Su opinión puede provenir de dos factores. En general, el joven se excluye de participar en


política por considerarla una actividad de adultos o de mayor experiencia y por otra parte,
las formas en que la política se expresa, tanto en lenguaje como en las acciones suele ser
cifrado y opaco.
Ahora bien, si estos datos los examinamos a la luz de la Encuesta de Valores de la
Juventud 2012 (ENVAJ) este instrumento indicó que de los 5 mil jóvenes encuestados a
nivel nacional, un 22.7 por ciento no entiende la política, de ahí que posiblemente una de
las hipótesis en relación con la ENCUP 2012 es que les resulta complicada la política a un
porcentaje significativo del grupo encuestado.
Sin embargo, resulta significativo que el 59.8 por ciento de los jóvenes encuestados
por la ENCUP 2012, consideró a la política poco o nada complicada, pero a su vez elude
participar de ella como se observa en el cuadro No. 7 y 8 más adelante en cuanto a
participación en partidos políticos u organizaciones ciudadanas. Es decir, para 370 jóvenes
las formas y el contenido del quehacer político resulta comprensible de entender y tal vez,
la práctica de la política la desestiman por no coincidir con sus fines personales o con
quienes la practican o por tener objetivos diferentes a los de los partidos políticos.
Ahora bien, al preguntar sobre la influencia de distintos actores de la política en
México, se seleccionaron las respuesta sobre tres de ellos: El presidente, los ciudadanos y
los partidos políticos y éstas fueron las respuestas y sus porcentajes.
Cuadro 2
EL PRESIDENTE, LOS CIUDADANOS Y LOS PARTIDOS POLÍTICOS
(GRUPO DE EDAD 18-24 AÑOS)

Total Mucho Poco Nada No No


sabe contestó
El presidente 618 414 169 33 2 0
100% 67.1% 27.3% 5.3% 0.3% 0.0%

Los ciudadanos 618 281 247 83 6 1


100% 45.4% 40.0% 13.4% 1.0% 0.2%
Los partidos 618 422 158 31 7 0
Políticos 100% 68.3% 25.6% 5.0% 1.1% 0.0%
FUENTE: Elaboración propia con base en la ENCUP 2012 (INEGI, 2012).

Lo significativo de este cuadro es que la figura presidencial continuó con un 67.1 por
ciento en el imaginario de los jóvenes encuestados con una enorme carga de influencia, lo
cual puede representar que el presidencialismo como tal en la política mexicana está
presente y fortalecido por las formas en las que se manifiesta en los hechos; es decir, la
personificación del poder reside en el Ejecutivo nacional, cualquiera que sea el partido
político del presidente.
¿Y la influencia de la ciudadanía en la política? En contraste con los otros actores,
demuestra que el mayor porcentaje está en la integración de los indicadores „poco‟ o „nada‟
de su participación, pues al sumar ambos porcentajes resulta con un 53.4 por ciento.
Sin embargo, no es por demás señalar que entre los encuestados cada vez está más
presente su propia personalidad social y jurídica para hacer valer su influencia como
ciudadanos en la política, ya que acontecimientos políticos como #Yosoy132 o la
desaparición de los normalistas de Ayotzinapa y el activismo de los jóvenes normalistas,
colocan a la juventud como un actor activo, crítico y demandante de cambios estructurales
en las instituciones políticas del Estado; como lo indica Fernández (2009), al señalar que
cada vez mayor grupo de jóvenes buscan posicionar al ciudadano como un actor principal
de la democracia, y reconociendo que en gran medida la calidad de ésta depende de la
activa participación de la ciudadanía.
En cuento a la influencia de los partidos políticos en México, estos han perdido su
credibilidad pero no su influencia, por lo menos los jóvenes encuestados así los identifican
con un porcentaje 68.3 por ciento. Evidentemente el tema del uso del poder en ocasiones
con fines distintas a los intereses de los ciudadanos, atraviesa esta condición.
El cuadro No. 3, indica la preferencia por el tipo de gobierno con el cual estarían los
jóvenes encuestados más de acuerdo y resalta obviamente un gobierno con tendencia
democrática; sin embargo, es de señalar que tanto un gobierno autoritario como el que no lo
sea, acumulan un significativo porcentaje.
Cuadro 3
TIPO DE GOBIERNO (GRUPO DE EDAD 18-24 AÑOS)

Total La En algunas A la gente No No


democracia circunstancias como uno le sabe contestó
es preferible un gobierno da lo mismo
a cualquier autoritario un gobierno
otra forma de puede ser democráticos
gobierno mejor que uno que uno
democrático autoritario
618 339 146 111 21 1
100 54.9% 23.5% 18% 3.4% 0.2%
FUENTE: Elaboración propia con base en la ENCUP 2012 (INEGI, 2012).

En este sentido y aportando elementos para analizar el Cuadro No. 3, Moreno (2009)
considera que la cohorte de jóvenes que participan de la cultura política, es cada vez más y
mejor educada, proviene de contextos urbanos y sus valores son más liberales, por ende
puede ser más consiente de la preferir un gobierno democrático que uno autoritario.
Lo anterior resulta paradójico, pues un alto porcentaje de los jóvenes que
contestaron la ENCUP 2012, sí están interesados en tener un gobierno democrático (54.9 por
ciento), lo cual confirmaría la afirmación de que la democracia es la mejor forma de
gobierno mientras no surja otra alternativa; aún así no deja de ser significativo que el 41.5
por ciento de los encuestados puede ser que acepten un gobierno autoritario según las
circunstancias.
Ahora bien, en relación a la anterior respuesta, una consideración importante es si
los jóvenes encuestados piensan que viven un México democrático, el siguiente cuadro
ilustra este rubro.

Cuadro 4
DEMOCRACIA (GRUPO DE EDAD 18-24 AÑOS)

Total Sí Sí, en No No sabe No


parte contestó
618 214 202 195 7 0
100% 34.6% 32.7% 31.6% 1.1% 0.0%
FUENTE: Elaboración propia con base en la ENCUP 2012 (INEGI, 2012).

Estos datos indican un reconocimiento, aunque parcial (34.6 por ciento) a las condiciones
en las cuales actualmente los gobiernos recientes han preservado uno de los rasgos más
importantes de la democracia, como son las elecciones libres como lo indica Dahl (1997),
particularmente en los últimos 15 años en las cuales México ha transitado en la alternancia
política. Si sumamos los dos grupos que reconocen que en México se vive en democracia el
porcentaje es significativo (67,3 por ciento).
Un aspecto que está relacionado con esta condición es que los jóvenes mexicanos
paulatinamente tienen una mayor educación y suelen ser este grupo social el que con mayor
confianza apoya los valores de la democracia. Por otra parte, como lo indica Moreno “las
generaciones más jóvenes de la sociedad mexicana son crecientemente posmaterialistas”
(Moreno, 2009:186). Y el autor relaciona estos valores con una ideología de izquierda; caso
contrario que las generaciones mayores son predominantemente materialista y mucho más
conservadores en sus preferencias. Lo cual indica Moreno (2009), que los jóvenes
coinciden más con una cultura de la autoexpresión y más críticos de la autoridad y guiados
por genuíno un sentido de libertad.
Ahora bien, en el cuadro anterior la manifestación era de más de un tercio al
suponer que México vive en una democracia; el cuadro No 5 indica que los jóvenes
encuestados no están satisfechos con las expresiones de ella, pues entre poco y nada
satisfecho de la democracia acumula un 54.4 por ciento. Esta condición es delicada pues
refleja el malestar por la democracia como lo cita Ranciére (2006).

Cuadro 5
SATISFACCIÓN CON LA DEMOCRACIA (GRUPO DE EDAD 18-24 AÑOS)
insatisfecho

No contestó
satisfecho,
Satisfecho
satisfecho

satisfecho

satisfecho

No sabe
, Me da
Total

Nada
igual
Poco
Muy

Ni

ni

618 41 162 76 250 86 3 0


100% 6.6% 26.2% 12.3% 40.5% 13.9% 0.5% 0%
FUENTE: Elaboración propia con base en la ENCUP 2012 (INEGI, 2012).

Sin embargo Moreno, refiere que hay avances significativos en el reconocimiento al valor
de la democracia, y la proporción según la Encuesta Mundial de Valores de 1997 al 2005
que refiere el autor, es que los mexicanos “consideran que tener una democracia es bueno”
(Moreno, 2009: 339). Lo cual acerca a la sociedad mexicana a democracias avanzadas.
En este mismo sentido se manifiesta Heras (2004), al referir que para lograr una
democracia de larga duración, no sólo intervienen factores económicos y políticos, sino los
valores propios de la democracia deben ser asimilados en la cultura política de los
ciudadanos.
Por otra parte, la expresión del interés de los jóvenes encuestados por la política,
según los datos del cuadro No. 6 indican que el 68.9 por ciento poco le interesa la política,
lo cual incide sustancialmente en su participación, por lo menos en las estructuras
institucionales, tal como lo señala Alejandre y Escobar (2009), al precisar que en éstas la
juventud no encuentra las formas de expresar su sentir, el cual hasta ahora no ha podido ser
canalizado política e institucionalmente.
Cuadro 6
INTERÉS POR LA POLÍTICA (GRUPO DE EDAD 18-24 AÑOS)

Total Mucho Poco Nada No No


sabe contestó
618 90 426 99 1 2
100% 14.6% 68.9% 16.0% 0.2% 0.3%
FUENTE: Elaboración propia con base en la ENCUP* 2012 (INEGI, 2012).

Al respecto, la ENVAJ (2012) aporta datos para ampliar el análisis de los jóvenes y su
cultura política. A pregunta sobre el interés por la política el 89.6 por ciento reportó que
poco o nada les interesa la política y en otro reactivo, se les preguntó a dicha población
juvenil el ¿Por qué te interesas poco o nada en la política? y las respuestas de los jóvenes
encuestados indicaron que el 37.4 por ciento encuentran a los políticos poco honestos, y el
22.8 por ciento no le interesa la política. Datos que en su conjunto, manifiestan tanto el
descredito del actuar de los profesionales de política como su escaso interés por participar
en política.
De ahí la importancia que han asumido otros espacios en los cuales los jóvenes se
manifiestan para expresar sus inconformidades por la forma en que se conduce la política
en México. Particularmente habrá que resaltar el activismo cibernético que han generado
cada uno de los acontecimientos ya citados con anterioridad en las redes sociales virtuales
que en varias ocasiones han desbordado los cauces de la información vehiculada a través de
los medios de comunicación masiva impresos y electrónicos y fueron fiel reflejo de la
expresión ciudadana, en diversos sectores de la juventud mexicana.
Por otra parte, tampoco son los partidos políticos los que logran captar la atención
de la juventud, por lo menos los jóvenes encuestados de la ENCUP 2012 así lo manifestaron
en el Cuadro No. 7, con un contundente 95.8 por ciento de no pertenecer a partido político
alguno, lo cual conduce al dilema para estas instituciones políticas de cómo construir los
cuadros de relevos generacionales al interior de las estructuras partidarias, a la vez que se
corre el peligro de que se perpetúen las prácticas de una política según las viejas fórmulas.

Cuadro 7
PARTICIPACIÓN POLÍTICA EN PARTIDOS POLÍTICOS
(GRUPO DE EDAD 18-24 AÑOS)

Total Si No No sabe No contestó


618 23 592 2 1
100% 3.7% 95.8% 0.3% 0.2%
FUENTE: Elaboración propia con base en la ENCUP 2012 (INEGI, 2012).

Desde otra mirada, pero en el interés de aportar mayores elementos para el análisis, el
Informe de la Encuesta “La Cultura política en los jóvenes en México” para el Instituto
Federal Electoral cuyos autores fueron Gómez, Tejera y Aguilar (2013), reportó que el 96.5
por ciento de los jóvenes encuestados indicó no participar en partido político alguno ni en
una organización sindical. Lo cual es consistente con los datos informados por la ENCUP
2012. Asimismo, la ENVAJ (2012), reportó que el 31 por ciento de los jóvenes encuestados
no simpatizan con ningún partido político, un 19.5 por ciento indicaron que no cumplen
con lo prometido, además que un 13.1 por ciento los considera corruptos, lo cual en su
conjunto manifiesta que los partidos políticos no son instituciones confiables para los 5 mil
casos de la juventud mexicana objeto de estudio de esta encuesta.
Tal vez, por ello los jóvenes encuestados manifiestan su poco o nada de interés por
la política (84.9 por ciento) como lo indica el Cuadro No. 6; pero sí reconocen su peso
político como lo ilustra el cuadro 2, en el cual 422 encuestados (68.3 por ciento) sí
reconocen la influencia de dichas instituciones políticas partidarias.
Sin embargo, lo significativo es que tampoco pareciera que para los jóvenes
encuestados por la ENCUP 2012, las organizaciones ciudadanas sean las alternativas para
participar en política, pues el 90.8 por ciento así lo indica según los datos mostrados en el
cuadro siguiente.

Cuadro 8
PARTICIPACIÓN POLÍTICA EN ORGANIZACIONES CIUDADANAS
(GRUPO DE EDAD 18-24 AÑOS)

Total Si No No sabe No contestó


618 55 561 0 2
100% 8.9% 90.8% 0.0% 0.3%
FUENTE: Elaboración propia con base en la ENCUP 2012 (INEGI, 2012).

Sea por la desconfianza hacia éstas organizaciones o que las mismas han perdido la
capacidad de ser atractivas o coincidentes con los intereses actuales de la juventud, lo cierto
es que la ausencia de participación en la política escapa a partidos políticos y/o a las
organizaciones ciudadanas, y con ello, los vacíos de participación pueden expresar que el
ejercicio de la ciudadanía debería orientarse a liberarse de aquellos imperativos culturales
dominantes que son impuestos y limitan la participación en la constitución de una sociedad
democrática (Kymlicka, 2003).
Confirmando estos rasgos, el Informe de la Encuesta “La Cultura política en los
jóvenes en México” para el Instituto Federal Electoral (Gómez, Tejera y Aguilar, 2013).
Indicó que el 3.4 por ciento de los jóvenes encuestados se interesan en participar o
pertenecer a organizaciones ciudadanas ya sea de barrio, vecinales o de condominios y en
menor porcentaje (2 por ciento) en la defensa de la ecología, los derechos de la mujer o la
diversidad sexual (59 por ciento). Lo cual sería consistente en términos de participación de
los jóvenes con la ENCUP 2012.
Sin embargo, este Informe reportó que el 91.4 por ciento de los jóvenes
encuestados, declaró que sí votaría para las elecciones del 2013, y las razones que
ofrecieron fueron que “Votar sirve para que mejoren las condiciones de vida (28 por
ciento), para que haya más justicia social (25 por ciento), para exigir a los políticos que
cumplan sus promesas (14 por ciento) y para combatir la violencia (6 por ciento)” (Gómez,
Tejeda, Aguilar, 2013: 113).
Lo cual es coincidente, sobre todo la primera respuesta, con la teoría de elección
racional como lo indica Lau y Redlawsk citado por Moreno, “el votante actúa conforme a la
premisa de su interés propio; es decir, el votante es maximizador de su propia utilidad”
(Moreno, 2009: 29). Pero además debe estar convencido de que su voto servirá para algo,
ya sea para alimentar una relación clientelar o para elegir un gobernante o un representante
legislativo.
Difícil panorama ofrecen estos datos pues pareciera que la juventud mexicana, en
voz de los jóvenes encuestados, tanto por la ENCUP 2012, la ENVAJ 2012 y el Informe de
Cultura política de los jóvenes en México 2012, tienen perspectivas e intereses diferentes a
la forma en que se concibe la política en México o como sus políticos profesionales la
practican.

PARA REFLEXIONAR SOBRE LA POLÍTICA Y LOS JÓVENES

Sin llegar a ser determinantes los datos ofrecidos por la ENCUP 2012, en los rubros
analizados y en la población focalizada, los resultados ofrecidos por la encuesta advierten
preocupantes riesgos para la democracia en México. Si bien, en mucho confirma y
documenta apreciaciones generales sobre la escasa o nula participación de los jóvenes en
las actividades políticas, que se confirman con las cifras aportadas por otras encuestas
dirigidas a analizar la cultura política de los jóvenes mexicanos, lo cierto es que hay
elementos a considerar con mucha atención si se desea que la política continúe siendo el eje
que coadyuve a mejorar la democracia en México, desde la perspectiva de los jóvenes
encuestados.
Lo anterior tiene su explicación según Moreno indica que después de las elecciones
del 2000 en México, la convicción por la democracia ha decrecido significativamente, lo
cual “no implica que nuestra sociedad no sea democrática” (Moreno, 2003: 229).
Ahora bien, es de reconocer que los encuestados por la ENCUP 2012, en sus
respuestas muestran rasgos dignos de reflexionar con detenimiento más allá de las cifras
ofrecidas. Aspectos como su postura en torno a la política y su escasa participación en
organizaciones e instituciones políticas visibiliza una actitud crítica hacia estas estructuras
de participación ciudadana. Sea el desencanto hacia las mismas, sea que la juventud actual
ha localizado otros temas políticos de los cuales posicionarse y actuar en política, lo cierto
es que ya no logran dichas instituciones convocar a ciertos sectores de la juventud con sus
propuestas.
Lo importante como lo expresa Heras, es que “los valores de la democracia, son
esenciales para estimular la participación política entre los ciudadanos” (Heras, 2004: 35).
Lo cierto es que estas opiniones expresadas en la ENCUP 2012 posiblemente tuvieron su
germen en la dominación que por décadas disfrutó el Partido Revolucionario Institucional
(PRI) en la persona del Presidente, y que aún se practica en muchas de las entidades
federativas a través de los gobernadores y presidentes municipales que ejercen a la fecha el
poder de manera jerárquica y autoritaria.
Moreno (2009), indica que parte de esta explicación puede estar en los „clivajes
políticos‟ que alude a la correspondencia existente entre las diferencias estructurales o
culturales y las lealtades partidarias. De ahí que ello se exprese en las simpatías hacia dicho
partido político.
Es este espacio público el que ha sido dominado por los partidos como el PRI
durante muchos años y a partir del 2000, a raíz de la alternancia política con el arribo del
Partido Acción Nacional (PAN) a la presidencia o del Partido de la Revolución Democrática
(PRD) en algunas entidades federativas, quienes han copado las genuinas expresiones de la
ciudadanía y en particular de los jóvenes como lo refiere Piel (2008).
En este sentido destaca el dato que la ENVAJ 2012 a pregunta concreta sobre:
Independientemente del partido por el que simpatiza tu familia, en general ¿tú simpatizas
más con? el 25 por ciento de los jóvenes encuestados indicaron que el PRI, el 11.9 por
ciento por el PAN y el 10.4 por el PRD. Lo que podría indicar que dicho partido político
continúa en el imaginario colectivo de una significativa porción de los jóvenes mexicanos.
Por otra parte, Moreno, señala que el electorado en su conjunto en las últimas
encuestas se ha movido en sus preferencias electorales; es decir, “fuertemente hacia la
derecha; en considerable proporción hacia el centro y la izquierda, pero en menor
porcentaje” (Moreno, 2009: 174).
Sin embargo, la ENVAJ (2012) reportó que el 45.2 por ciento de los jóvenes
encuestados declaró que no simpatiza por ninguno. Lo cual muestra que los jóvenes
encuestados no tienen predilección por partido alguno.
Por otra parte, también la política como ejercicio social está, desde hace varias
décadas, en una transformación. Es decir, las claves antaño indispensables para entender el
quehacer de la política, construida como el eje mediante el cual se expresaba y manifestaba
la ciudadanía se han diluido o deteriorado.
La política dejó de ser la centralidad en la cual se vehiculaban los procesos
económicos, el ordenamiento jurídico y se amalgamaba la vida cotidiana de la sociedad.
Algunas de las causas, son en parte por la globalización y el modelo de mercado que
ha configurado paradigmas de eficiencia, inmediatez y calidad para la democracia, que
ahora se mide y pondera a partir de referentes que demandan a los políticos y sus
instituciones, la prontitud de la respuesta a las demandas ciudadanas; cuando la política,
como acto humano, requiere de procesos sociales diversificados y temporalidades y
espacios propios para su expresión como fenómeno social.
En este aspecto se concuerda con Heras en cuanto a que “toda actitud política
corresponde una pauta cultural previa. El sufragio no es un acto casual, responde a un
esquema de valores sedimentado en el grupo social bajo estudio. La participación en
marchas, mítines etcétera, no son acciones sin sentido, son más bien producto de pautas
establecidas de un comportamiento político anclado históricamente” (Heras, 2002: 290).
El desencanto de los jóvenes, expresado en las diferentes encuestas presentadas en
este texto, ante la rigidez de las instituciones políticas, el descrédito en que han caído los
políticos profesionales, de casi cualquier partido político y la inoperancia de las campañas
para atraer a este grupo etario, son signos de un alejamiento consistente de la política y sus
instituciones, aunado a otro rasgo preocupante, la tendencia al abstencionismo en las
elecciones.
Lo cierto es que como lo indica Lechner, se requieren otros mapas cognitivos para
interpretar la política y sus manifestaciones cotidianas, pues “este aparente
desvanecimiento de toda alternativa al estado de cosas existente representa no sólo un
problema de gobernabilidad, sino y sobre todo una claudicación de la política” (Lechner,
2015: 348).
De ahí el malestar con la política y los políticos que los jóvenes encuestados
manifestaron en la ENCUP 2012, en sus distintas respuestas aquí documentadas. Pareciera
que la predicción para México de Almon y Verba (1992), de poseer una cultura política
parroquial sigue vigente, por lo menos en los jóvenes encuestados por la ENCUP 2012;
aunque es rescatable que el 54.9 por ciento de los encuestados prefiera la democracia como
forma de gobierno para México. Ese valor es fundamental para aspirar a una sociedad más
participativa y democrática.
BIBLIOGRAFÍA

1. Alejandre, Gonzalo y Escobar, Claudio (2009) “Jóvenes, ciudadanía y participación


política en México”, en Revista Espacios Públicos, volumen 12, núm. 25, México,
Universidad Autónoma del Estado de México, pp. 103-122.
2. Almond, Gabriel y Verba, Sidney (1992) La cultura política, en A. Batlle, 10 textos
básicos sobre cultural política, Barcelona, España, Ariel, pp. 171-201.
3. Castro, Pablo (2011) “Cultura política: una propuesta socio-antropológica de la
construcción de sentido en la política” en Revista Región y Sociedad, año XXIII, núm.
50, pp. 215-247.
4. Dahl, Robert (1997) Poliarquía, España, Tecnos.
5. Durand Ponte, Víctor Manuel (2012) Ciudadanía y cultural política. México 1993-
2001. México, Siglo XXI.
6. Echavarría, Carlos Valerio, Otálora, Adriana y Álvarez, Álvaro Andrés (2008)
“Perspectivas ético-políticas” en Revista Desafíos, núm. 18, Colombia, pp. 182-212.
7. Fernández Guajardo, Patricia T. (2009) Políticas públicas en democracia: políticas
para ciudadanos, Décimo Certamen de Ensayo Político, México, Comisión Estatal
Electoral de Nuevo León.
8. Gómez Tagle, Silvia, Tejera Gaona, Héctor y Aguilar López, Jesús, (2013) Informe de
la Encuesta La Cultura política de los jóvenes en México para el Instituto Federal
Electoral, México, Colegio de México.
https://culturadelalegalidad.org.mx/recursos/Contenidos/Estadsticas/documentos/La%2
0cultura%20politica%20de%20los%20jovenes%20en%20Mexico.pdf, consultado el 1
de octubre de 2015.
9. Kymlicka, Will (2003) Política vernácula. Nacionalismo, multiculturalismo y
ciudadanía, España, Paidós.
10. Heras, Leticia (2004) Cultura política y democratización en América Latina, Revista
Ciencias Sociales en Las bases culturales de la política en América Latina, No. 103-
104 Costa Rica, Universidad de Costa Rica, pp. 23-27.
11. Heras, Leticia (2002) Cultura política: el estado del arte contemporáneo. Reflexión
Política Año 4 No. 8, Colombia, UNAB/Convergencia No. 30, pp. 275-291.
12. Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Información (INEGI) (2010) Censo de
población y vivienda. http://www.censo2010.org.mx/, consultado 22 de febrero 2015.
13. Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Información (INEGI) (2012) Encuesta
Nacional sobre Cultura Política y Prácticas Ciudadanas.
http://www.inegi.org.mx/est/contenidos/espanol/proyectos/metadatos/encuestas/encppc
_239.asp?s=est&c=4887&e=24, consultado 24 de febrero 2015.
14. Ipsos (2012). Reporte metodológico de la Quinta ENCUP 2012. México, Ciudad de
México.
15. Lechner, Norbert (2015) Democracia y utopía: tensión permanente. Obras III, México,
Fondo de Cultura Económica y Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.
16. Piel, Jean (2008) Sobre la transición de un sistema de Partido-Estado único a un espacio
público políticamente pluralista: El caso de México desde 1968 a 2006 en P. Velasco,
Transformaciones del espacio público: México-Chile, Chile, Universidad de Chile, pp.
71-80.
17. Moreno, Alejandro (2009) La decisión electoral. Votantes, partidos y la democracia en
México. México, Miguel Ángel Porrúa.
18. Moreno, Alejandro (2003). El votante mexicano. Democracia, actitudes políticas y
conducta electoral. México, Fondo de Cultura Económica.
19. Rawls, John (2002). Liberalismo político. México, Fondo de Cultura Económica.
20. Ranciére, Jacques (2006) El odio a la democracia, Argentina, Amorrortu.
21. Secretaría de Educación Pública (2012), Encuesta Nacional de Valores en Juventud
2012, IMJUVE-IIJ, UNAM,
http://www.imjuventud.gob.mx/imgs/uploads/ENVAJ_2012.pdf, consultado el 2 de
octubre 2015.
22. Tejera, Héctor (2009). “Prácticas políticas, imaginarios y ciudadanía: las disonancias
entre cultura y democracia en la Ciudad de México”, en Revista Mexicana de
Sociología, núm. 71, México, UNAM, pp. 247-285.
23. Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF-México) (2013). La
adolescencia. http://www.unicef.org/mexico/spanish/ninos_6879.htm, consultado 13
enero 2015.
24. Weber, Max (2004). El político y el científico. México, Colofón, S.A.

También podría gustarte