Significado de Asertividad
Qué es la Asertividad:
La asertividad es una habilidad social que poseen ciertos individuos de
comunicar y defender sus propios derechos e ideas de manera adecuada y
respetando las de los demás.
La asertidad es una aptitud que le permite a la persona comunicar su punto de
vista desde el equilibrio entre un estilo agresivo y un estilo pasivo de
comunicación.
La palabra asertividad viene del latín assertus, que denotauna afirmación sobre la
certeza de algo.
Comunicación asertiva
La comunicación asertiva es una forma de expresar lo que se piensa o quiere de
manera clara y respetuosa, considerando la existencia de otros puntos de vista y
sin ser agresivo o pasivo.
La comunicación con asertividad es clara, objetiva, transparente y honesta, este
tipo de comunicación posee varias ventajas entre las que destacan:
Mejora la capacidad de expresión e imagen social.
Fomenta el respeto por las otras personas.
Facilita la comunicación.
Mejora la capacidad de negociación.
Ayuda a resolver las controversias.
Vea también Comunicación asertiva.
Asertividad en psicología
Según la psicología, los comportamientos pueden ser divididos en 3 categorías:
pasivo, agresivo y, asertivo. La asertividad se establece entre el comportamiento
agresivo y el pasivo, y por ello se considera que interacción social bajo el
comportamiento asertivo es saludable, ya que es seguro y respetuoso.
De allí que se considera que una persona sin asertividad se vuelve ineficaz
socialmente porque no logra comunicar lo que quiere adecuadamente.
Por otra parte, ser asertivo no necesariamente significa tener la razón. La persona
asertiva es aquella que sabe que puede estar equivocada pero mantiene la calma,
y es capaz de escuchar otros puntos de vista para poder llegar a un mejor
entendimiento de la situación.
Vea también Psicología.
Asertividad y empatía
La empatía implica ponerse en el lugar del otro para entender sus razonamientos y
conductas, algo que es requisito indispensable para poner en práctica la
asertividad. Por lo tanto, no es posible ser asertivo si no existe un interés genuino
por el otro.
Vea también Empatía
Fecha de actualización: 09/08/2019. Cómo citar: "Asertividad".
En: Significados.com. Disponible
en: https://www.significados.com/asertividad/ Consultado: 18 de febrero de 2021,
06:37 am.
La asertividad y su desarrollo
La asertividad es una habilidad social que nos permite expresar nuestros derechos,
opiniones, ideas, necesidades y sentimientos de forma consciente, clara, honesta y
sincera sin herir o perjudicar a los demás. Cuando nos comunicamos de manera
asertiva actuamos desde un estado interior de autoconfianza y autoafirmación en
vez de hacerlo desde emociones limitantes como pueden ser la ansiedad, la culpa, la
rabia o la ira .
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ÍNDICE DE CONTENIDOS
1. Tipos de expresión
2. Importancia de la asertividad en las relaciones sociales
3. Causas del déficit de asertividad
4. Consecuencias
5. Desarrollo de la asertividad
La asertividad parte de la idea de que todo ser humano tiene unos derechos
fundamentales que debemos respetar para nosotros mismos como para los demás, por
tanto la asertividad no pretende lograr lo que nosotros queremos a través del control
o la manipulación de los demás, muy al contrario lo que pretende es ayudarnos a ser
nosotros mismos, desarrollando nuestra autoestima a través de la comunicación
interpersonal eficaz dese el respeto a nosotros mismos y a los demás.
La asertividad incluye tres áreas principales:
La autoafirmación
Consiste en defender nuestros derechos y expresar nuestras propias opiniones.
La expresión de sentimientos negativos
Nos permite manifestar nuestro desacuerdo o desagrado de forma adecuada. Así
como gestionar las críticas tanto recibidas como emitidas.
La expresión de sentimientos positivos
Que nos permite comunicar agrado o afecto hacia los otros.
Si te cuesta decir no, expresar tus opiniones con libertad, emitir o recibir
críticas o gestionar conflictos... es posible que tengas un déficit de
asertividad
CONSULTA AL PSICÓLOGO
Si necesitas comprender que te sucede y quieres informarte sobre la terapia para
afrontarlo
CONSÚLTANOS
TIPOS DE EXPRESIÓN
Como seres sociales que somos, gran parte de nuestro tiempo lo invertimos en
comunicarnos con los demás. A lo largo del día tenemos multitud de interacciones
sociales en las que nos es imprescindible expresarnos y poner en marcha nuestras
habilidades sociales. En estas interacciones sociales podemos exhibir diferentes
estilos de comunicación, estos son los estilos pasivo, agresivo o asertivo.
Estilo de comunicación pasivo
En este estilo de comunicación no se defienden los derechos personales poniendo
por encima de los propios los derechos e intereses personales de los demás.
Las características de este estilo de expresión son las siguientes:
Conducta verbal y no verbal:
volumen de voz bajo, bloqueos en el habla y vacilaciones, silencios y muletillas.
Evitación de la mirada y del contacto ocular, cara tensa, gestos desvalidos, postura
hundida.
Nerviosismo.
Emociones:
Impotencia.
sentimientos de culpabilidad.
baja autoestima.
frustración.
ansiedad.
Las personas pasivas no expresan adecuadamente lo que sienten o lo que quieren
o lo expresan de forma insegura y desde la culpabilidad.
Tienen dificultades para rechazar peticiones sintiéndose culpables cuando lo hacen.
Dan más credibilidad a lo que piensan o sienten los demás por temor a que se ofendan.
Permitiendo que los involucren en situaciones que no son de su agrado.
Se sienten obligadas a dar explicaciones de sus comportamientos buscando la
aprobación de los demás.
Adaptan sus comportamientos a las demandas de los demás o a lo que creen que se
espera de ellas.
No afrontan los conflictos, porque anticipan consecuencias negativas como el
rechazo si expresan sus sentimientos o deseos a los demás.
En ocasiones pueden tener explosiones emocionales que escapan a su control.
Agresividad
Conducta verbal y no verbal:
Volumen de voz bajo, bloqueos en el habla y vacilaciones, silencios y muletillas.
Evitación de la mirada y del contacto ocular, cara tensa, gestos desvalidos, postura
hundida.
Nerviosismo.
Emociones:
Impotencia, sentimientos de culpabilidad, baja autoestima, frustración, ansiedad.
Las personas agresivas pueden mostrarse seguras y directas a la hora de expresarse
pero lo hacen de manera inadecuada, expresando sus emociones y opiniones de
manera hostil y exigente hacia los otros.
Toman los conflictos como un ataque personal en el que solo se puede ganar o perder,
por lo que no respetan los derechos y sentimientos de los demás.
Pueden mostrar también agresividad física, no solo verbal.
Asumen que su manera de expresarse esta justificada porque creen que parten de la
sinceridad y de decir lo que piensan, pero no tienen en cuenta los sentimientos de los
demás ni las consecuencias de su comportamiento en los demás.
Asertividad
Conducta verbal y no verbal:
Nivel de voz conversacional, contacto ocular directo, habla fluida, gestos firmes,
postura erecta.
Expresión en primera persona, verbalizaciones positivas, capacidad para pedir
aclaraciones.
Postura corporal relajada.
Emociones:
Tranquilidad, respeto a uno mismo autoaceptación, sensación de control emocional.
La persona asertiva es consciente de lo que siente y desea en cada momento y se
acepta incondicionalmente de forma independiente a la aceptación de los demás.
Da igual validez a sus sentimientos, necesidades y opiniones que a las de los demás.
Sabe comprender sus sentimientos y las de los demás por lo que acepta de forma
serena los conflictos con los demás llegando a acuerdos siempre que sea posible.
Son personas congruentes entre lo que piensan, hacen, dicen y sienten por lo que
transmiten honestidad y confianza a los demás.
Expresa adecuadamente sus opiniones, deseos y sentimientos sin herir a los demás.
IMPORTANCIA DE LA ASERTIVIDAD EN
LAS RELACIONES SOCIALES
Dado que en nuestras vida mantenemos un contacto social continuo, la asertividad
nos permite que estas relaciones sociales sean satisfactoria. Mejorar nuestra
asertividad nos permite:
mejorar nuestra autoestima.
Facilita la comunicación gracias a la minimización de malas interpretaciones de
nuestros mensajes por parte de los otros.
Favorece las emociones positivas, en uno mismo y en los demás.
La asertividad se relaciona con un buen equilibrio emocional y una sana autoestima.
Por contra las personas poco asertivas suelen experimentar sentimientos de
aislamiento, sentimientos depresivos, miedo o ansiedad en las situaciones sociales.
Diversas investigaciones han mostrado que quienes aumentan su asertividad suelen
experimentar:
Un significativo aumento de autoestima y percepción de autoeficacia.
Descenso de la ansiedad provocada por situaciones sociales.
Aumento de sus habilidades sociales y comunicación con los demás estableciendo
relaciones más satisfactorias.
Aumento de conductas prosociales hacia los otros y un aumento de sus sentimientos
positivos.
CAUSAS DEL DÉFICIT DE ASERTIVIDAD
La asertividad no es una conducta innata que heredemos genéticamente. La
asertividad forma parte de nuestro aprendizaje social, aprendemos a ser asertivos,
pasivo o agresivos dependiendo de nuestros modelos de conducta y de los
reforzados que hayamos sido mostrando uno u otro tipo de comunicación.
En nuestra infancia aprendemos conducta sociales a través de los comportamientos
que observamos en los modelos que tenemos disponibles (padres, hermanos,
profesores, amigos...) e imitamos sus conductas. Dependiendo de que tipo de
comunicación exhiban los modelos de conducta asumiremos como propios las
conductas de éstos.
Otro de los factores involucrados en el desarrollo de nuestro estilo de comunicación
son los refuerzos positivos (premios) o los refuerzos negativos (castigos) que hayamos
recibido al emitir conductas sociales. Si somos reforzados con atención, halagos o
aprobación tras emitir conductas pasivas o agresivas tenderemos a aumentar y
generalizar la conducta premiada. Si por el contrario somos castigados por emitir
conductas asertivas, ya sea con reproches, recriminaciones o desprecios tenderemos
a eliminar este tipo de comportamientos de nuestro repertorio de conducta social.
CONSECUENCIAS DE LA FALTA DE
ASERTIVIDAD
La consecuencia fundamental de la falta de asertividad queda patente en el plano
social, en el cual las personas no asertivas sienten que no es una fuente de satisfacción
sino de conflicto personal y frustración.
La falta de asertividad genera estados de ánimo negativos puesto que las personas
sienten que no son dueñas de si mismas, o bien porque no se respetan en lo que
quieren o sienten o bien porque todo desacuerdo con los demás les lleva a estados de
ira.
Esto al final puede ser traducido como una falta de control emocional que les puede
llevar en última instancia al aislamiento para no tener que exponerse a estas
situaciones que son generadoras de estrés y ansiedad.
DESARROLLO DE LA ASERTIVIDAD
Como habilidad social que es, la asertividad es una conducta y no una característica
personal, y por tanto, como cualquier otra conducta puede aprenderse. En
PsicoGlobal, trabajamos la asertividad en diferentes planos y con diferentes técnicas:
Técnicas de reestructuración cognitivas, con las que conseguirás manejar los
pensamientos que te impiden mostrar tu autoafirmación.
Técnicas de conductas, con las que aprenderás a expresar tus deseos, opiniones, ideas
o sentimientos a los demás de manera asertiva y desde la autoconfianza.
Si te encuentras en esta situación y te cuesta ser una persona asertiva no dudes en
ponerte en contacto con nosotros.
Solicita al psicólogo una primera sesión de consulta en la que estudiaremos en
profundidad la situación que atraviesas y diseñaremos la terapia más indicada para ti.
Escucha activa: la clave para
comunicarse con los demás
Te explicamos cómo desarrollar la capacidad
para escuchar activamente.
Jonathan García-Allen
Comparte
Comentarios
Pixabay
La escucha activa es una habilidad que puede ser adquirida y desarrollada
con la práctica. Sin embargo, puede ser difícil de dominar, pues hay que ser
pacientes y tomarse un tiempo para desarrollarla adecuadamente.
La escucha activa se refiere, como su nombre indica, a escuchar activamente
y con conciencia plena. Por tanto, la escucha activa no es oír a la otra
persona, sino a estar totalmente concentrados en el mensaje que el otro
individuo intenta comunicar.
Escucha activa: escuchar y entender la
comunicación desde el punto de vista del que
habla
Pese a que puede parecer que escuchar activamente es tarea fácil, este tipo
de escucha requiere un esfuerzo de nuestras capacidades cognitivas y
empáticas. Saber escuchar es muy importante en la comunicación, y aunque
no lo parezca, en muchas ocasiones pasamos mucho tiempo pendientes de lo
que nosotros pensamos y de lo que nosotros decimos en vez de escuchar
activamente al otro.
La escucha activa no es escuchar de manera pasiva, sino que se refiere a la
habilidad de escuchar no sólo lo que la persona está expresando
directamente, sino también los sentimientos, ideas o pensamientos que
subyacen a lo que se está intentando expresar. En la escucha activa,
la empatía es importante para situarse en el lugar del otro, pero también
la Validación emocional, la aceptación y el feedback, pues se debe escuchar
sin juzgar y es necesario comunicar a la otra persona que se le ha entendido.
Por esto, existen dos elementos que facilitan la escucha activa, son los
siguientes:
Disposición psicológica: la preparación interna es importante, estar en el
momento presente, prestar atención constante y observar al otro: identificar
el contenido de lo que dice, los objetivos y los sentimientos.
Expresión de que se está escuchando al otro interlocutor con comunicación
verbal, en lo que se conoce como la función fática del lenguaje (ya veo, umm,
uh, etc.) y el lenguaje no verbal (contacto visual, gestos, inclinación del
cuerpo, etc.).
Qué no hacer en la escucha activa
A continuación repasamos algunos errores que se pueden producir cuando se
escucha a la otra persona:
Distraerse durante la conversación
Interrumpir al que habla
Juzgarlo y querer imponer tus ideas
Ofrecer ayuda de manera prematura y con falta de información
Rechazar y no validar lo que el otro esté sintiendo
Descalificar al dar tu opinión
Contar tu propia historia en vez de escuchar la suya
Señales que indican la escucha activa correcta
Existen varias señales que muestran a la otra persona que se le está
escuchando activamente. A continuación se muestran las señales verbales y
no verbales de la escucha activa, para que puedas ser capaz de adaptar tu
estilo comunicativo hacia un mejor entendimiento y comprensión de tu
interlocutor.
1. Señales no verbales
Las personas que escuchan activamente suelen mostrar las siguientes
señales no verbales:
Contacto visual
El contacto visual muestra a la otra persona que se está prestando atención a
lo que dice y siente y, además, puede mostrar sinceridad. Combinar el
contacto visual con otras señales verbales y no verbales, muestran interés
por lo que la otra persona está expresando.
Sonrisa ligera
Esto asegura al interlocutor que la información que está transmitiendo está
siendo bien recibida y le que le motiva a seguir hablando. Por tanto, actúa
como reforzador, además de dar un mensaje de empatía.
Postura corporal receptiva
La postura da información del emisor y el receptor en el proceso de
comunicación. La persona que escucha activamente tiende a inclinarse
ligeramente hacia adelante o hacia los lados mientras está sentado.
Mirroring
El reflejo automático o mirroring de cualquier expresión facial del hablante
puede ser señal de escucha atenta. Estos gestos expresivos parecen indicar
simpatía y empatía en las situaciones emocionales. Por el contrario, la
imitación consciente de gestos faciales (no automáticos) parece ser señal de
inatención.
No distracción
El oyente activo no se va a distraer, pues su atención está puesta en las
señales verbales y no verbales que emite en oyente.
2. Señales verbales
Emitir palabras de refuerzo o cumplidos
Este tipo de verbalizaciones refuerzan el discurso del hablante al transmitir
que uno valida su punto de vista. Frases como “lo hiciste muy bien”, “me
gusta cuando eres sincero” o “debes ser muy bueno jugando al fútbol”,
muestran atención por parte de la persona que escucha. Pese a que estas
frases pueden ser positivas, no hay que usarlas en exceso, pues pueden
distraer al emisor.
Parafrasear
Parafrasear hace referencia a verificar o expresar con las propias palabras lo
que parece que el hablante acaba de decir. De esta manera, es posible que el
emisor informe al receptor si este último ha entendido bien el mensaje.Un
ejemplo de parafrasear puede ser: “¿Quieres decir que te sentiste de esta
manera...?”.
Resumir
Una persona que domina la habilidad de la escucha activa suele resumir lo
que le acaba de comunicar el otro interlocutor. Esto ayuda a dejar claro que
se entiende el punto de vista del otro antes de exponer el suyo propio.
Hacer preguntas
El oyente puede demostrar que ha estado atento al hacer preguntas
relevantes. De esta manera puede clarificar la información que ha recibido y
mostrar interés por lo que el emisor intenta comunicar.
Escucha activa: la clave para
comunicarse con los demás
Te explicamos cómo desarrollar la capacidad
para escuchar activamente.
Jonathan García-Allen
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Pixabay
La escucha activa es una habilidad que puede ser adquirida y desarrollada
con la práctica. Sin embargo, puede ser difícil de dominar, pues hay que ser
pacientes y tomarse un tiempo para desarrollarla adecuadamente.
La escucha activa se refiere, como su nombre indica, a escuchar activamente
y con conciencia plena. Por tanto, la escucha activa no es oír a la otra
persona, sino a estar totalmente concentrados en el mensaje que el otro
individuo intenta comunicar.
Escucha activa: escuchar y entender la
comunicación desde el punto de vista del que
habla
Pese a que puede parecer que escuchar activamente es tarea fácil, este tipo
de escucha requiere un esfuerzo de nuestras capacidades cognitivas y
empáticas. Saber escuchar es muy importante en la comunicación, y aunque
no lo parezca, en muchas ocasiones pasamos mucho tiempo pendientes de lo
que nosotros pensamos y de lo que nosotros decimos en vez de escuchar
activamente al otro.
La escucha activa no es escuchar de manera pasiva, sino que se refiere a la
habilidad de escuchar no sólo lo que la persona está expresando
directamente, sino también los sentimientos, ideas o pensamientos que
subyacen a lo que se está intentando expresar. En la escucha activa,
la empatía es importante para situarse en el lugar del otro, pero también
la Validación emocional, la aceptación y el feedback, pues se debe escuchar
sin juzgar y es necesario comunicar a la otra persona que se le ha entendido.
Por esto, existen dos elementos que facilitan la escucha activa, son los
siguientes:
Disposición psicológica: la preparación interna es importante, estar en el
momento presente, prestar atención constante y observar al otro: identificar
el contenido de lo que dice, los objetivos y los sentimientos.
Expresión de que se está escuchando al otro interlocutor con comunicación
verbal, en lo que se conoce como la función fática del lenguaje (ya veo, umm,
uh, etc.) y el lenguaje no verbal (contacto visual, gestos, inclinación del
cuerpo, etc.).
Qué no hacer en la escucha activa
A continuación repasamos algunos errores que se pueden producir cuando se
escucha a la otra persona:
Distraerse durante la conversación
Interrumpir al que habla
Juzgarlo y querer imponer tus ideas
Ofrecer ayuda de manera prematura y con falta de información
Rechazar y no validar lo que el otro esté sintiendo
Descalificar al dar tu opinión
Contar tu propia historia en vez de escuchar la suya
Señales que indican la escucha activa correcta
Existen varias señales que muestran a la otra persona que se le está
escuchando activamente. A continuación se muestran las señales verbales y
no verbales de la escucha activa, para que puedas ser capaz de adaptar tu
estilo comunicativo hacia un mejor entendimiento y comprensión de tu
interlocutor.
1. Señales no verbales
Las personas que escuchan activamente suelen mostrar las siguientes
señales no verbales:
Contacto visual
El contacto visual muestra a la otra persona que se está prestando atención a
lo que dice y siente y, además, puede mostrar sinceridad. Combinar el
contacto visual con otras señales verbales y no verbales, muestran interés
por lo que la otra persona está expresando.
Sonrisa ligera
Esto asegura al interlocutor que la información que está transmitiendo está
siendo bien recibida y le que le motiva a seguir hablando. Por tanto, actúa
como reforzador, además de dar un mensaje de empatía.
Postura corporal receptiva
La postura da información del emisor y el receptor en el proceso de
comunicación. La persona que escucha activamente tiende a inclinarse
ligeramente hacia adelante o hacia los lados mientras está sentado.
Mirroring
El reflejo automático o mirroring de cualquier expresión facial del hablante
puede ser señal de escucha atenta. Estos gestos expresivos parecen indicar
simpatía y empatía en las situaciones emocionales. Por el contrario, la
imitación consciente de gestos faciales (no automáticos) parece ser señal de
inatención.
No distracción
El oyente activo no se va a distraer, pues su atención está puesta en las
señales verbales y no verbales que emite en oyente.
2. Señales verbales
Emitir palabras de refuerzo o cumplidos
Este tipo de verbalizaciones refuerzan el discurso del hablante al transmitir
que uno valida su punto de vista. Frases como “lo hiciste muy bien”, “me
gusta cuando eres sincero” o “debes ser muy bueno jugando al fútbol”,
muestran atención por parte de la persona que escucha. Pese a que estas
frases pueden ser positivas, no hay que usarlas en exceso, pues pueden
distraer al emisor.
Parafrasear
Parafrasear hace referencia a verificar o expresar con las propias palabras lo
que parece que el hablante acaba de decir. De esta manera, es posible que el
emisor informe al receptor si este último ha entendido bien el mensaje.Un
ejemplo de parafrasear puede ser: “¿Quieres decir que te sentiste de esta
manera...?”.
Resumir
Una persona que domina la habilidad de la escucha activa suele resumir lo
que le acaba de comunicar el otro interlocutor. Esto ayuda a dejar claro que
se entiende el punto de vista del otro antes de exponer el suyo propio.
Hacer preguntas
El oyente puede demostrar que ha estado atento al hacer preguntas
relevantes. De esta manera puede clarificar la información que ha recibido y
mostrar interés por lo que el emisor intenta comunicar.
Los 5 elementos de la inteligencia
emocional
Valoración: 4,8 (4 votos) 2 comentarios
Por Maite Nicuesa. Actualizado: 15 marzo 2018
Podemos definir la Inteligencia Emocional gracias a los
estudios de Daniel Goleman, el cual la describe como una
capacidad para entender, reconocer y gestionar tanto
nuestras propias emociones como las emociones de los
demás. No solamente eso, sino que también podemos
enumerar otros muchos elementos de la Inteligencia
Emocional, estos comprenden capacidades como conectar y
gestionar nuestras emociones, automotivarnos, vencer las
frustaciones, mejorar nuestra relación con los demás... Si
quieres saber más acerca de Los 5 elementos de la
Inteligencia Emocional, te invitamos a seguir leyendo este
artículo de Psicología-Online.
También te puede interesar: 5 síntomas físicos de la
felicidad
Índice
1. La inteligencia emocional según Daniel Goleman
2. Los 5 componentes de la inteligencia emocional según Goleman
3. Autoconciencia Emocional
4. Autorregulación Emocional
5. Motivación
6. Empatía
7. Habilidades Sociales
La inteligencia emocional según
Daniel Goleman
Entendemos mejor la Inteligencia Emocional gracias a Daniel
Goleman. Este psicólogo estadounidense aproximó el
concepto a toda la población, a pesar de que ya se había
descrito la inteligencia emocional anteriormente. Adquirió
fama a nivel mundial escribiendo un ensayo que, a día de
hoy, se ha convertido en un best-seller y que tiene por
nombre el concepto en sí: Emotional Intelligence
Goleman define la Inteligencia Emocional como una manera
de entender la inteligencia más allá del pensamiento lógico
y racional. La define mediante cinco componentes o
principios de la Inteligencia Emocional. Estos nos permiten
resolver mejor los conflictos que aparecen en nuestra vida,
entender mejor a las personas que nos rodean, ser más
efectivos ante situaciones nuevas..., en definitiva, la
Inteligencia Emocional consiste en una serie de componentes
que nos ayudan a llevar nuestro día a día de una mejor
manera y que poco tienen que ver con el concepto de
inteligencia tradicional.
Los 5 componentes de la inteligencia
emocional según Goleman
Como hemos comentado anteriormente, existen unos
componentes o principios que definen como actúa la
Inteligencia Emocional en nuestras vidas. Estos son los
siguientes:
Autoconciencia Emocional
Autorregulación Emocional
Motivación
Empatía
Habilidades Sociales
Autoconciencia Emocional
Este primer componente también es nombrado como
autoconocimiento emocional, es decir, tener la habilidad
de reconocer y entender las emociones propias y el
estado de ánimo. Es un proceso intelectual y gracias a él,
podemos establecer una relación entre lo que sentimos, cómo
lo expresamos y cómo lo viven los demás. Ponemos el foco
en nuestro interior para entendernos un poco mejor.
Gracias a la autoconciencia emocional, podemos identificar
los estados emocionales concretos que vivimos a lo largo
del día para poder analizar también el efecto que producen
dichos estados en el entorno, y es que las emociones
también interfieren en las relaciones sociales.
Por ejemplo, mientras que un día en el que estás contento
disfrutas mucho de los planes con tus mejores amigos, es
posible que en un momento de enfado, tiendas a distanciarte
y a ver el lado negativo de los demás. Las emociones, en
cierto modo, cambian la mirada del mundo que te rodea.
Autorregulación Emocional
También conocida como autocontrol emocional, implica
la capacidad de controlar los impulsos y las emociones de
una forma asertiva y correcta para evitar vivir a merced de los
instintos más primarios. Una baja autorregulación emocional
puede llevar a muchos conflictos, broncas y altercados con
aquellos que nos rodean. Esto, a la larga, puede producir una
imagen personal muy negativa y alejarnos de nuestras
amistades y relaciones más cercanas.
Gracias al autocontrol emocional, podemos regular nuestras
respuestas emocionales reaccionando de manera adecuada
ante los acontecimientos que nos depara la vida, de manera
que podemos adaptarnos mejor al entorno que nos rodea.
Se trata de aprender a pensar las cosas antes de hablar,
poder racionalizar la emoción para evitar que nos desborde y
se transforme en ansiedad o adquirir recursos propios para
aprender a gestionar nuestras conductas y emociones
nosotros mismos.
Motivación
La motivación es el tercer componente de la Inteligencia
Emocional. Esta es un proceso psicológico que comprende
la habilidad de dirigir nuestros estados emocionales
hacia una meta u objetivo determinado, siempre con un
foco positivo y con mucha energía. Gracias a la motivación,
también nos podemos recuperar más fácilmente de
contratiempos de la vida, encontrar soluciones rápidamente y
volver a encaminarnos hacia nuestras metas, siendo más
persistentes y enfáticos.
Por ejemplo, si nuestra meta es conseguir un buen trabajo, es
posible que no lo consigamos a la primera, pero gracias a la
motivación, jamás olvidaremos cuál es nuestra meta y
seguiremos buscando el mejor camino hasta poder alcanzar
el objetivo deseado.
La falta de motivación se traduce en aburrimiento, cansancio,
rutina entendida de una forma negativa, tristeza… En
cambio, tener una razón para luchar se transforma en un
motor para vivir.
Empatía
El cuarto elemento de la Inteligencia Emocional es la
empatía. Cuando hablamos de empatía, nos referimos a la
famosa capacidad de ponernos en el lugar del otro, de
reconocer las emociones y los sentimientos ajenos. En
algunos casos extremos, incluso de vivir esas emociones.
Gracias a esta habilidad, somos capaces de entender e
interiorizar las emociones de los demás a partir de la
expresión emocional que estos que nos muestran. Ponemos
conciencia, pues, en los sentimientos y emociones de
quienes nos rodean, vemos nuestro entorno desde otra
perspectiva en vez de poner el foco en nosotros mismos.
Saber cómo se siente otra persona mediante la comprensión
de sus gestos es una capacidad que favorece la
comprensión mutua y nos permite tener más y mejores
relaciones interpersonales.
Por ejemplo, si alguien llora a nuestro lado, podemos
entender que está sufriendo algún tipo de dolor, ya sea físico
o emocional. Además de saber qué le ocurre, si tenemos
desarrollada la capacidad de empatizar, podemos sentir ese
dolor como nuestro.
Habilidades Sociales
Finalmente, nos encontramos con el último de los 5
elementos de la inteligencia emocional: las habilidades
sociales.
Entendemos las habilidades sociales como el conjunto de
capacidades que nos permiten dar respuestas adecuadas al
entorno y relacionarnos mejor con las personas que nos
rodean. Son la clave para un buen desarrollo personal y
profesional. Gracias a ellas, podemos comunicarnos de
manera más asertiva, dando a conocer nuestras necesidades
para que quienes nos rodean entiendan mejor cómo nos
sentimos.
Un ejemplo de buenas habilidades sociales son aquellas
personas que mantienen la calma y saben expresar sus
opiniones y emociones de una manera tranquila, evitando el
conflicto con un hecho potencialmente peligroso, como una
discusión o un debate.
No debemos confundir las habilidades sociales con el hecho
de manipular a las personas, en estas no hay cabida para las
mentiras ni para la extorsión o el maltrato psicológico.
Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online
no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar
un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que
trate tu caso en particular.
Si deseas leer más artículos parecidos a Los 5 elementos de
la inteligencia emocional, te recomendamos que entres en
nuestra categoría de Crecimiento personal y autoayuda.