“La flor sin color”
Había una vez una flor muy pequeña, que estaba plantada en un jardín grandísimo.
Esta flor estaba muy triste, porque era la que menos colores tenía de todo el jardín. Y por eso
siempre estaba llorando.
Un día una mariposa muy bonita que volaba por el jardín, se puso sobre la flor y le dijo: ¿Qué te
pasa?, ¿Por qué lloras?
La flor le dijo que estaba triste porque tenía muy pocos colores, y también se le estaban cayendo
los pétalos.
La mariposa le animó mucho y le dijo que ella tenía unos colores tan bonitos en sus alas, porque
siempre estaba muy alegre.
Al día siguiente, la flor quiso ser como la mariposa y dejó de llorar y quiso ser bonita.
El suelo donde estaba plantada estaba muy mojado porque había llorado tantos días, que empezó
a crecer y crecer; y con el sol se hizo grande y bella.
Desde aquel día era una de las flores más preciosas del jardín.