Johan
La biografía definitiva del hombre que
© Jan Reinier van der Vliet
Johan Cruyff
cambió el fútbol moderno para siempre
Cruyff
«Este libro ayuda a descifrar a Cruyff des- Aunque acostumbrado a ser el centro de atención durante gran parte de su
de una cámara cenital, sin caer en el efec- carrera, Cruyff, el hombre y el deportista, sigue siendo en gran medida un
to halo, aquel que juzga a las personas por misterio. En muchos aspectos, su historia parece un cuento de hadas: el hijo
encima del bien y del mal subrayando su de una humilde limpiadora del estadio del Ajax que acabó convirtiéndose en
carácter positivo y obviando el negativo. una leyenda del club y en un fenómeno del fútbol mundial.
No es por tanto una biografía amable, sino Esta biografía exhaustiva, fruto de años de investigación, es la primera en
que incide en los claroscuros del prota-
gonista desde un cierto distanciamiento,
describir todos los aspectos de la vida y obra de Johan Cruyff. Utilizando innu-
merables documentos inéditos y cientos de entrevistas con amigos, entrena-
Siempre al ataque
tarea muy complicada porque se suponía dores, compañeros, rivales, socios y familiares, Auke Kok escribe la biografía
que el mundo estaba dividido entre adula-
dores y críticos de Cruyff.
definitiva del hombre que cambió el fútbol moderno para siempre. Auke Kok (1956) es historiador,
escritor, periodista y columnista. Ha escrito
El trabajo periodístico es excelente por varios best-sellers en los Países Bajos, entre
la documentación e investigación ingen- ellos, varios dedicados a los hitos del fútbol
tes y por las voces de hasta más de 160 holandés y al contexto histórico y social en el
que se desarrollaron.
protagonistas conocedores de Cruyff, y
su lectura obliga a recapitular, recordar
y juzgar su relación con el Barça.»
Del prólogo de Ramon Besa
Auke
Kok
PVP. 22,90 €
10273341 Auke Kok
Prólogo de Ramon Besa
Fotografía de cubierta: © Horacio Seguí
33
Auke Kok
Johan
Cruyff
Siempre al ataque
Prólogo de Ramon Besa
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Johan Cruyff – Siempre al ataque
Título original: Johan Cruijff: altijd in de aanval
DE LA EDICIÓN EN ESPAÑOL
geoPlaneta
© Editorial Planeta, S.A., 2021
Av. Diagonal 662-664. 08034 Barcelona
info@[Link] – [Link]
1ª edición en español: marzo del 2021
© Traducción: Beatriz Jiménez, Irene de la Torre, 2021
© Prólogo: Ramon Besa, 2021
© Fotografía de cubierta: Horacio Seguí, 2021
DE LA EDICIÓN ORIGINAL
© Auke Kok, 2019
© Hollands Diep, Amsterdam 2019
ISBN: 978-84-08-23927-7
Depósito legal: B. 21.653-2020
Impresión y encuadernación: Black Print
Reservados todos los derechos. No se permite la reproducción
total o parcial de este libro, ni su incorporación a un sistema
informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cual-
quier medio, sea este electrónico, mecánico, por fotocopia, por
grabación u otros métodos, sin el permiso previo y por escrito
del editor. La infracción de los derechos mencionados puede
ser constitutiva de delito contra la propiedad intelectual (Art.
270 y siguientes del Código Penal).
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El papel utilizado para la impresión de este libro es cien por
cien libre de cloro y está calificado como papel ecológico.
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SUMARIO
Prólogo
Johan Cruyff y el mito que
da sentido al relato del Barça .................................................................................................................................. 9
Capítulo 1. ¿Qué hacemos con Johan? ......................................................................................... 21
Capítulo 2. Niño de papá ...................................................................................................................................................... 31
Capítulo 3. Un caso aparte ............................................................................................................................................... 49
Capítulo 4. Bromas y trapicheos .................................................................................................................... 67
Capítulo 5. El debut .............................................................................................................................................................................. 81
Capítulo 6. El salto a la fama ..................................................................................................................................... 97
Capítulo 7. Paso a paso ............................................................................................................................................................... 117
Capítulo 8. Una agresión accidental .................................................................................................. 129
Capítulo 9. La mariposa del Leidseplein ............................................................................... 149
Capítulo 10. Terco y egoísta ......................................................................................................................................... 165
Capítulo 11. «Vamos a comprar dos anillos» ............................................................. 183
Capítulo 12. Como un rayo ............................................................................................................................................. 201
Capítulo 13. La soledad del líder ................................................................................................................... 215
Capítulo 14. De cómo Cruyff se convirtió en un Coster ......... 229
Capítulo 15. ¿Un rebelde? .................................................................................................................................................. 245
Capítulo 16. Al 14 le sale todo bien ....................................................................................................... 261
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Capítulo 17. «Doctor, estoy muy cansado» ....................................................................... 271
Capítulo 18. El mejor del mundo .................................................................................................................. 285
Capítulo 19. Envidia ............................................................................................................................................................................ 299
Capítulo 20. «Llama a Barcelona» .............................................................................................................. 315
Capítulo 21. Y todo entró en calor ........................................................................................................... 331
Capítulo 22. Todos arrimaron el hombro ............................................................................ 355
Capítulo 23. El más bello de todos los perdedores .................................. 371
Capítulo 24. Todo lo bueno se acaba ................................................................................................. 393
Capítulo 25. Más que un futbolista ........................................................................................................ 411
Capítulo 26. El hombre de negocios ................................................................................................... 429
Capítulo 27. El sueño americano .................................................................................................................. 449
Capítulo 28. Solo Cruyff se atreve a algo así .............................................................. 469
Capítulo 29. Una imagen mágica de sí mismo ..................................................... 491
Capítulo 30. Consecuente hasta el final .................................................................................. 507
Capítulo 31. El alegre dictador ............................................................................................................................ 523
Capítulo 32. Placer y sufrimiento ............................................................................................................... 541
Capítulo 33. Hombre de Dios y del pueblo ..................................................................... 561
Capítulo 34. Probablemente inmortal ........................................................................................... 577
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Capítulo 1
¿QUÉ HACEMOS CON JOHAN?
En la tienda de deportes en la que trabajaba, porque con 15 años
un chaval algo tiene ya que hacer, lo tenían por un chico tran-
quilo, pero de aspecto un tanto triste. Tenía que trabajar porque
el colegio no le había ido precisamente bien, aunque en este
primer empleo las cosas tampoco iban sobre ruedas. Que Johan
Cruyff se mantenía ocupado quizás sea lo mejor que se podría
decir de su paso por la tienda de deportes de Perry van der Kar.
La tienda de la calle Ceintuurbaan, en el popular barrio de De
Pijp, en Ámsterdam, se regía por una jerarquía estricta, lo cual
eran malas noticias para un empleado de almacén. Era un traba-
jo de apoyo, el último en la cadena de mando, a excepción del
personal de limpieza. Johan no había tenido noticias de la for-
mación para empleados que le habían prometido.
Empezó a trabajar en enero de 1963, coincidiendo con el
invierno más frío que recuerda el ser humano. Las tormentas
levantaban columnas de nieve a la puertas de la tienda y el río
Ámstel llevaba semanas congelado. Pero Johan apenas pudo
divertirse tirando bolas de nieve o patinando sobre el hielo; ni
siquiera podía mirar ensimismado por la ventana, como hacía en
el colegio. En el sótano ayudaba a descargar y desembalar los
artículos que entregaban los mayoristas: los uniformes de fútbol
y otros artículos de deporte, los juguetes, la ropa de deporte fe-
menina y masculina. Johan controlaba si los pedidos estaban en
orden; ponía las etiquetas a los artículos y luego los colocaba en los
estantes correspondientes del almacén.
En aquella enorme tienda iba de un lado a otro de nueve de
la mañana a cinco de la tarde sin parar; arriba y abajo, semana tras
semana, mes tras mes. Estaba atrapado en un mundo que le aburría.
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22 JOHAN CRUYFF
Al menos lo que pasaba por sus manos eran artículos de
deporte, algo es algo. También le llamaba la atención la histo-
ria del director, Leo van der Kar. Antiguo jugador de fútbol y
diletante en varias disciplinas atléticas, era bien conocido en el
mundillo del deporte, y como masajista y entrenador había par-
ticipado en eventos importantes, como los Juegos Olímpicos de
1948. Además, el superior directo de Johan, el gerente de almacén
Henk de Haan, jugaba en el equipo de aficionados del Ajax en
sus ratos libres. Así que, mientras ordenaban y marcaban los
precios de los productos, a veces se hablaba de fútbol. Pero eso
no impedía que los días entre el sótano y el almacén de la prime-
ra planta pasaran terriblemente lentos.
Su carné de empresa refleja perfectamente su situación. La foto
en blanco y negro muestra a un chico de mirada frágil y acuosa:
la expresión de un chaval que preferiría estar en cualquier otro
sitio. La foto también refleja las normas y los valores que le habían
enseñado en casa. Al igual que en sus fotos del colegio, se le ve
limpio y arreglado, con un jersey impecable y un pulcro peinado
con raya a un lado. Y, como no podía ser de otra manera, Johan
trataba a sus clientes con educación, a pesar de su malestar.
Puede que por las calles del barrio de Betondorp, donde vivía con
su madre y su hermano mayor, Henny, fuese un bocazas, incluso
un poco macarra, pero en el colegio siempre se comportaba res-
petuosamente con sus profesores. Y aquí, en la principal tienda
deportiva de Ámsterdam, compuesta por cinco locales contiguos,
no se le escaparía ni una mala palabra. Ni muchas buenas, a de-
cir verdad.
En aquella foto, mira a la cámara con ojos suaves e interro-
gativos; una expresión muy distinta a la reputación que tenía en
la calle donde vivía y también alejada de la que conocería el
mundo en el futuro.
Futuro. ¿Acaso aquel quinceañero tenía algún futuro?
Tres años atrás, la oficina de empleo no le había mostrado
unas posibilidades muy halagüeñas. Johan había suspendido el
primer curso en el instituto de Oosterpark y fue expulsado in-
mediatamente: no estaba permitido repetir. Para su madre, fue
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¿Qué hacemos con Johan? 23
motivo suficiente para someterle a pruebas psicológicas. En casa
se mostraba inquieto y estaba claro que en el colegio poco futu-
ro tenía. ¿Y ahora qué? ¿Quizás una formación profesional? El
departamento de orientación profesional de la oficina de empleo
llegó a la conclusión de que Johan todavía era «demasiado infan-
til» para decantarse por un oficio concreto. «Profesiones comer-
ciales», señalaba el informe, o quizás encajaría bien «en el sector
de la distribución, o en tiendas y almacenes». Pero nada de pro-
fesiones técnicas, trabajo de precisión o tareas similares. Le
faltaba «paciencia, cuidado, orden y precisión». Desde luego,
tampoco destacaba como prodigio lingüístico, pero las matemá-
ticas se le daban bastante bien. Personal y físicamente, Johan
todavía estaba «lejos de ser un adulto», lo que posiblemente es-
taba relacionado con su actitud díscola y «temperamental». Si no
se centraba más en su trabajo escolar, sus prestaciones seguirían
siendo insuficientes. «Es lo bastante inteligente como para en-
frentarse al instituto, siempre que se esfuerce lo necesario.»
Esta impresión de que Johan no se esforzaba al máximo se
veía reflejada en sus últimas notas de primaria. Junto a una lista
con muchos aprobados, un par de notables (matemáticas) y un
sobresaliente (gimnasia), se veía escrito en mayúsculas: «¡Johan
puede hacerlo mejor!».
Si ese potencial era real, a sus profesores de secundaria les pasó
desapercibido. Quizás Nel Cruyff había sido demasiado optimista
dejando que su hijo de 13 años se matriculase en 1960 en el ins-
tituto W. Y. Bontekoe, junto al Tropenmuseum (Museo del Tró-
pico) de Ámsterdam. Era un politécnico en el que se impartían
clases de manualidades y carpintería, y en el que los alumnos
cumplían su condena mientras esperaban el final de la educación
obligatoria, que por entonces llegaba a los 14 años. Si Johan se
dejó ver por aquel colegio, no se sabe con qué frecuencia. En
cualquier caso, un año más tarde probaría en otro instituto, el
Frankendael, cerca de la casa de sus padres. Era un instituto con
un módulo adicional para alumnos con problemas de concentra-
ción. Ahí mejoró su rendimiento, pero, al igual que en el colegio,
solo estaba verdaderamente presente en las clases de gimnasia.
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24 JOHAN CRUYFF
Parecía cobrar vida cuando se ponía la ropa de deporte. «La úni-
ca vez que dimos fútbol», recuerda un antiguo compañero, «Johan
se deshizo de todos sus oponentes y esperó hasta que pudo tirar
a puerta haciendo rebotar el balón en un compañero, uno que
era un auténtico negado. Así le alegró el día al chaval: había
marcado un gol sin esfuerzo.»
Gracias al estricto programa del colegio Frankendael, Johan
consiguió pasar a segundo curso. Ese año tuvo éxito, aunque no
en el ámbito que hubiesen querido los profesores. «En clase era
un chaval tranquilo y solitario», recuerda otro compañero, «podías
ni reparar en él, pero los lunes, cuando ese fin de semana había
conseguido algo especial en el Ajax, lo rodeaba una multitud de
niños. Entonces era el amo.»
Esas Navidades, tras dos años y medio de preocupaciones, ánimos
y reprimendas, su madre decidió sacarlo de la escuela. Tres ins-
titutos, tres fracasos. No tenía sentido insistir.
Para Nel Cruyff-Draaijer, viuda de 45 años, fueron tiempos difí-
ciles. Primero perdió a su marido, después tuvo que cerrar la
frutería familiar y comenzar una vida de penurias, y luego se dio
cuenta de que su hijo pequeño no llegaría a nada en el colegio.
Por suerte, el Ajax le ofreció una solución. Desde la muerte de
su marido trabajaba como limpiadora en el estadio y, ahora que
había problemas con Johan, al Ajax se le ocurrió una salida para
el chaval. El hijo de Nel jugaba de maravilla, eso lo sabía todo el
mundo desde su ingreso en las categorías inferiores del club a
los diez años, pero eso no lo salvaría de acabar como un fracasa-
do. Entonces, ¿qué hacemos con Johan?
Leo van der Kar sabía qué hacer. El dueño de la tienda de
deportes, amable y vanidoso a partes iguales, procedente de una
familia judía de comerciantes y talladores de diamantes, guarda-
ba buena relación con la dirección del Ajax. Como masajista
había trabajado con atletas de élite como Wim Slijkhuis y Fanny
Blankers-Koen. Además, desde que se dedicaba a la venta de ar-
tículos deportivos, ofrecía trabajo a patinadores y futbolistas para
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¿Qué hacemos con Johan? 25
que tuviesen un ingreso una vez acabadas sus carreras. A Jopie,
como llamaban a Johan en el club, también le haría un hueco en
su tienda.
Estaba claro que Leo van der Kar quería lo mejor para su
empleado más joven. A pesar de que era evidente que Johan se
aburría en Ceintuurbaan, el 1 de agosto de 1963 Van der Kar le
subió el sueldo semanal de 80 florines, que no estaba mal para
un chaval sin apenas experiencia, a 100. También permitía que
los sábados Johan ayudase a los jugadores del primer equipo del
Ajax cuando estos necesitaban botas de fútbol nuevas. El mero
hecho de que le dejase coger esas botas de los estantes —¡esos
cordones impolutos!, ¡esos tacos de acero brillantes!— le parecía
una maravilla. Pero, en cuanto se marchaban los jugadores, Johan
volvía a bajar a su oscuro sótano.
Su único motivo para la alegría fue un contrato juvenil con el
Ajax. Y lo había conseguido él solito. Johan quería ganar dinero
con el fútbol y, dado que el Ajax no se mostró muy predispuesto
—o, según él, no reaccionó lo bastante rápido—, con 15 años los
informó de su intención de marcharse al De Volewijckers, el
equipo del barrio de Ámsterdam-Noord. Allí le habían ofrecido
un ciclomotor. El Ajax supo frustrar este acuerdo en el último
momento, pero, justo entonces, el ex entrenador inglés del Ajax,
Keith Spurgeon, también mostró su interés por llevarse al niño
prodigio a su nuevo club, el Blauw-Wit Ámsterdam. Tanto interés
por Johan provocó el pánico en el Ajax: según sus directivos, el
joven futbolista les pertenecía. Por eso se le redactó un «contra-
to juvenil especial», como lo describiría crípticamente el futuro
presidente del club, Jan Melchers. Lo especial fue que falsificaron
su edad a 16 años. «Todos los del club nos sabíamos la historia»,
comenta un antiguo compañero de Johan, Hennie Heerland, «y
todos lo entendíamos: así era como el Ajax ayudaba a una fami-
lia desfavorecida. Sucedieron más cosas al margen de las normas.
Pero oficialmente nadie lo sabía.»
La Real Asociación Neerlandesa de Fútbol (KNVB) solo
permitía que un jugador juvenil tuviera un contrato remunerado
a partir de los 16 años. Lo había dejado muy claro cuando se
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reguló la cuestión en 1961. La firma de aquel primer contrato
juvenil de Johan también trajo problemas en casa. El tío Dirk,
hermano del difunto padre de Johan y su tutor legal, no quería
saber nada de ese chanchullo. La hija de Dirk, Dorie, jamás lo
olvidará; tal fue la impresión que le causó la negativa de su padre,
quien no quería transgredir la ley. Un «no» de Dirk Cruyff era
un «no», así que, si Johan quería seguir adelante, debía buscarse
otro tutor.
Y así lo hizo. Barend Tak, otro de sus tíos, casado con la
hermana de Nel, Riek, no fue tan puntilloso. Barend, gran hincha
del Ajax, era un tipo tosco que vivía a tiro de piedra de Nel, en
Betondorp. Así fue como las firmas de Nel Cruyff y Barend Tak
acabaron estampadas en el contrato juvenil de Johan.
Aquel primer contrato de Johan incluía una cláusula inte-
resante: si se esforzaba lo suficiente en el colegio y superaba el
instituto, el Ajax le otorgaría una bonificación de 500 florines.
Era una cantidad golosa para la época, un incentivo que dejaba
claro lo importante que era para los directivos y, sobre todo, para
su madre que Johan consiguiera una buena formación y que no
lo fiase todo a marcar goles, algo que, por cierto, hacía con sor-
prendente frecuencia. Pero, a pesar de esta atractiva recompen-
sa, apenas consiguió nada en la escuela, lo que tuvo sus conoci-
das consecuencias.
Aparte de lo que sacaba en la tienda de deportes, ahora
también ganaba algunos florines al mes con lo único que le in-
teresaba de verdad en el mundo. Seguramente era el único chaval
de 15 años en Ámsterdam con un contrato de fútbol en el bolsi-
llo. No sería ni la primera ni la última vez que se hacía una ex-
cepción para Jopie.
Las preocupaciones del Ajax y, sobre todo, de su madre no eran
infundadas. Las posibilidades de que Johan pudiese vivir del
fútbol a largo plazo eran ínfimas. Era demasiado pequeño y flaco
para su edad, y sufría migrañas. «A veces lo veías con una goma
atada al dedo», recuerda un amigo de entonces, Leo Happé, «su
madre le había convencido de que con eso se le iría el dolor. A
veces también lo llevaban a un médico alternativo.» No servía de
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¿Qué hacemos con Johan? 27
nada. El dolor de cabeza, que seguramente estuviese relacionado
con su nerviosismo, seguía apareciendo. También tenía algún
problema en los empeines, que eran bastante anchos, lo que
según el médico estaba relacionado con su escaso desarrollo
muscular y con sus pies planos. Si se le añade a eso cierta falta
de autocontrol, cualquiera pensaría que una carrera en el mundo
del deporte estaba fuera de su alcance.
Y si, a pesar de sus limitaciones físicas y psicológicas, llega-
ba a convertirse en futbolista profesional, ¿hasta dónde le lleva-
ría eso? Ser futbolista profesional no era gran cosa en 1962. Ocho
años después de la introducción del fútbol profesional en los
Países Bajos, todavía no había ni un jugador que viviera exclusi-
vamente del fútbol. Los jugadores de primera división entrenaban
por las noches y por el día eran representantes, contables, corre-
dores de seguros, dueños de cafeterías, obreros… En el Ajax, que
por entonces era un club más bien mediocre, muchos jugadores
tenían una tienda. Era obvio que a Johan también le esperaba
algo así tras cumplir la treintena: si abría un estanco o una tien-
da de artículos deportivos podría aprovechar la fama futbolera
local para ganar algún dinero. Pero, si quería llegar a eso, nece-
sitaba papeles y diplomas que no tenía. Johan tenía su título de
primaria, sus diplomas de natación y de seguridad vial…,1 y para
de contar.
Ni siquiera los mayores héroes holandeses del fútbol de la
posguerra vivían solo del deporte. El elegante delantero Faas
Wilkes, por ejemplo, había vivido bien los años que jugó en Ita-
lia y España, donde militó un par de temporadas en el Valencia
y otra en el Levante. Pero, tras retirarse, abrió una tienda de ropa
en Róterdam para poder llegar a fin de mes. Y el legendario re-
gateador Abe Lenstra nunca quiso renunciar a la seguridad que
le daba su plaza de funcionario en el Ayuntamiento de Heeren-
veen. En 1962, ya cuarentón, Lenstra todavía jugaba en el En
1
N. de las T. En los Países Bajos, aún hoy en día, todos los alumnos de primaria
deben obtener unos diplomas de natación y de seguridad vial para poder pasar
a secundaria. Esto se debe a lo mucho que los niños van en bici por las ciudades
y a la persistente amenaza del mar y de las inundaciones.
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28 JOHAN CRUYFF
schedese Boys, que poco después sería absorbido por el FC
Twente; más tarde, trabajó como representante de una fábrica
de cerveza. Kick Smit, portero del Haarlem, que junto con Wilkes
y Lenstra sería el modelo para el personaje de cómic Kick Wils-
tra, muy popular en la juventud de Cruyff, se tuvo que ganar la
vida como profesor de educación física.
En resumen, no parecía plausible que Johan fuese a construir
toda su vida sobre sus dotes deportivas. Todo lo que se esperaba
de un futbolista en los años sesenta (coraje, humildad, determi-
nación) lo representaba el guapetón rubio Kick Wilstra, no el
inquieto empleado de almacén de Betondorp.
Johan enfermaba con frecuencia y la situación no mejoró cuando
empezó a fumar a una edad temprana. Cuando le dejaban salir
durante sus descansos en la tienda, solía ir al estanco de otro ex
jugador del Ajax, Piet Ouderland, en el mismo barrio de De Pijp.
Allí podía charlar y echar un pitillo, y aunque Ouderland le re-
prendía —«¿Seguro que deberías hacer eso? ¿A que a mí no me
ves fumar?»—, le terminaba vendiendo las cajetillas que pidiera.
Entre calada y calada, Johan parecía calmar sus nervios, que no
dejaban de darle problemas.
Cada semana que pasaba en el Ajax se volvía más rebelde.
Con su pantalón corto que aleteaba por sus piernas flacas, ya no
se parecía en nada al tímido empleado de almacén de Ceintuur-
baan. En la división juvenil B1 del Ajax ya mostraba una deter-
minación absoluta. A veces apagaba un cigarrillo en el suelo con
sus botas justo antes de entrar en el campo, y no solo tenían que
aguantarlo los compañeros, sino también los árbitros. Según él,
no tenían ni idea del juego, y así se lo hacía saber. En los entre-
namientos, Jopie hablaba sin descanso. «Eh, Jopie, ¡a jugar!», le
increpaba el entrenador, Jany van der Veen, y solo entonces se
callaba. Pero no por mucho tiempo. Van der Veen no bromeaba
cuando decía que Johan lo tenía todo para ser un número uno.
Todo, excepto la disciplina necesaria.
Hasta en las altas esferas del club pensaban que Jopie era
un adolescente tozudo. Pero aquel terco jovencito jugaba al fút-
bol de maravilla. El Ajax era un club con una filosofía propia, en
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¿Qué hacemos con Johan? 29
el que los entrenadores juveniles ejercían también como educa-
dores. Quizás por ello se esforzaban tanto con Johan, porque si
no las cosas le irían mal. Y eso al club no le interesaba.
Pero era como si el comportamiento que intentaban incul-
carle su madre y sus profesores desapareciese durante los parti-
dos. Como si al pisar el campo se convirtiese en el Jopie rebelde.
Al club no le quedó otra opción que imponerle multas: primero
cinco florines, después diez. Y finalmente, cuando los directivos
tampoco sabían ya qué hacer, Johan tuvo que escribir cincuenta
veces: «Debo portarme bien y jugar limpio durante los partidos».
Como si todavía estuviese en el colegio, Johan prometió cincuen-
ta veces que se comportaría y acataría las normas deportivas.
Remató el escrito con un cortés «Un saludo cordial» y su firma.
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