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LIBRO-GACELAS-DIGITAL (2) Última Versión

Este libro presenta una colección de poemas llamados gacelas, que se basan en una forma poética árabe clásica. El autor recupera esta forma poética árabe y la adapta al español. Los poemas exploran temas de amor y nostalgia desde una perspectiva inspirada en la poesía andalusí.

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Fernando Salazar
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LIBRO-GACELAS-DIGITAL (2) Última Versión

Este libro presenta una colección de poemas llamados gacelas, que se basan en una forma poética árabe clásica. El autor recupera esta forma poética árabe y la adapta al español. Los poemas exploran temas de amor y nostalgia desde una perspectiva inspirada en la poesía andalusí.

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GHAZHAL

GACELAS
Fernando
Salazar Torres
Fernando Gallo
Fernando Salazar Torres nació en la ciudad de México. Es poeta, crítico
literario, ensayista y gestor cultural. Licenciado en Filosofía por la Universidad
Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa (UAM-I). Maestría en Teoría
Literaria (UAM-I). Estudia el Doctorado en Literatura Hispanoamericana
en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) con estancia
de investigación en la Universidad de Salamanca (Usal). Ha publicado el
poemario Sueños de cadáver y Visiones de otro reino. Su poesía y ensayos
se han publicado en distintas gacetas y revistas literarias impresas y
electrónicas. Su poesía ha sido traducida al inglés, italiano, catalán, bengalí y
ruso. Director de la revista literaria Taller Ígitur. Coordina las mesas Crítica y
Pensamiento en México y Diótima: Encuentro Nacional de Poesía. Dirige
el Taller Literario “ígitur”. Colabora, también en la revista literaria Letralia.
Tierra de Letras con la serie de poesía mexicana “Voces actuales de México” y
“Poesía española contemporánea”. Es miembro del PEN Club de México.
GHAZHAL
GACELAS

Fernando Salazar Torres

Fernando Gallo

ESPOLONES
Mis ojos no se han saciado de mirarte.
Fuera de ti no conozco ni pena ni deseo.

Khwāja Shams-ud-Dīn Muhammad Hāfez-e Shīrāzī

A María Calle Bajo


Gacela en la noche del amor

Mi sombra ronda el borde de tu cama


y otra sombra más sombra que la noche
cubre mi boca, pliega tus ijares,
gacela dormida, mis labios saltan

tu jardín de rosa y perfume. Sueño


con tu reino en la noche del amor,
flor húmeda, pies de ágata, jadeo de nube.

Mis dedos te despiertan en tu centro gozoso


y la mar nocturna ardiente, fragosas las manos
arañan tus muslos, porque muerdo tus talones.
El aliento de tu cuerpo me huele la carne.

Me elevan tus caricias procelosas,


gacela, te escalda mi jabalina de fuego,
no te entre el miedo con mi lengua ardiente.
Gacela de media noche

Ven ya, mimosa, y acaríciame el pelo,


voy a ti, a contraluz, por un sólo beso.

Ven, estrecha de ijares, te deseo,


voy a ti con restos del sol en un dedo.

Ven, gacela, con la noche en tu velo,


yo voy a ti a la albada que, si no, muero.
Gacela del deseo

Tus huesos crujen silenciosos.


El ombligo de la noche abre,
en tinieblas, tu acuoso pozo.
De mis labios sale la húmeda llave
que abre tus labios y entra al fondo.

Aprieta tus huesos, la cabalgada


se esmera, desenvuelve el vuelo,
mira de frente hacia la albada.
Nada turbe mi negra rama agitada
que de tanto asirse a ti quede seco.

A tu boca en mano termina apresada.


Gacela de amor negado

Recelo de la esquiva forma de tus favores.


Anhelo en mis horas en vela de tus amores.

No puedo negar más el duelo que me aprisiona


y la ira que de mis manos crispan los rencores.

Evádeme y vuela, lejos de mi esmero huye,


que todo mi vuelo no va más, no me demores

de la espera, no aguardo, de mañana, tu aliento.


Ni me miras ni me hueles, basta que me ignores.

Ahora me queda el recelo de lo que es tuyo.


Todo rasgo de tu mirada será discorde.
Gacela del mediodía

Tarda el sueño, dadora de infinito,


ya demora el sol la sombra en tu ijada,
deseo perder calor en el tuyo.
Derrama en mí el rojo de tus encantos,
repliega la voz de la luz del día,
es tu pelo donde mis ojos viven.

Vente en agua, sal y caricias,


cálida adulación,
riégame, bate el vientre
con el fuego del mediodía.

Consumido por tus favores,


de tus cerezas mis labios se empapan,
lamen la miel dispersa
con la entrega del sol del mediodía.
Gacela de mal de amores

Qué será de tu tiempo en mi orfandad


cuando el día no pise bajo tierra.
Qué será de mi ardor en tu memoria,
crepúsculo que hoy mis ojos apagan.
Qué será de la escarcha de tus labios,
alborada donde nos apresábamos,
rendíamos palpitantes, de lado,
fieros, alborozados, disminuidos
de oscuridades, cantantes al sol,
altozanos de nuestros resplandores,
tersos, purísimos de nada, todo
deleitables, manos acurrucadas,
sembrados, luego abatidos de afecto,
para uno, para el otro, de ambos,
sangrantes luego que la otra derrota
nos hiere y se aleja, más, y se va…

Qué será de mi orfandad en tu tiempo


cuando la tierra baja parta el día.
Qué será de mi memoria en tu ardor,
que mañana cierra definitiva.
Qué será del rocío que me enfría,
anochecido, qué será…
Gacela de la despedida

Antes de huir, lontano, tensó el cielo


el vuelo de la luna, punto absorto
cantó y silbó la mengua despedida.

Áspero es el aire, pleno es el llanto,


pezuña de la ida, más lenta huye.
¡Qué lóbrega es la flor entre mis jemes!

Es preferible, que la abyecta saña.


Mi corazón disloca oscuridad.
Gacela, tu pelo va disipado

y agrieta la demora dilatada.


Antes de huir, quebrantado, algo duele.
Mis manos que se estrujan en la flor.
Gacela de la sangre

Arde mi vena que ama,


inflama la sangre,
que mana vigor y no teme.
Fruto consumido en mi boca
es tu sangre, que tiembla,
oleada escarlata,
manzana líquida, lis virginal,
fluye palpitante, explosiva,
precipitada hacia mí,
¬incontinente, transitada
por la aorta, largamente
camino de caballos pura sangre.

Viva llama del corazón


se revuelca en mi boca,
y yo, marco el diente en tu labio,
sello mi fuego en tu fuego
y la sangre de las venas
templa nuestros cuerpos;
nuestros sentidos,
ingrávidos, atenúan
la fiebre, los vapores
de la vena que se hincha
cuando la avidez sopla hondo
y nos desequilibra,
porque, después de todo, somos
crispados esqueletos,
que arden con mirarse.
Gacela de la mirada

Nada difícil es de noche, salvo tu sueño.


La albada nos traslada, distantes, a otro sitio.

Claro movimiento de mañana nos separa.

Si pudiera una sola vez prolongar la dicha,


la única ocasión de mirarte una sola vez.

Si pudiera mirarte por siempre en el ocaso.


Gacela de la memoria

Vano es el consuelo de la memoria


que depone el daño de la presencia;
y, sin más, otra amargura persiste.
Duelo de ampararte cerca se aviva.

Vano es el consuelo de la memoria,


frívolo todo el aire de tu ausencia,
que posterga toda desesperanza.
Rígida la espera parece infamia.

No el tiempo grato, es tu voz meritoria,


lejana, la que en recuerdos me angustia
y en tus hombros besar quiero tu aroma.
Vano es el consuelo de la memoria.

Vana es la memoria por el consuelo.


ESPOLONES

© Ghazhal ⁄ Gacelas, Fernando Salazar Torres, 2020.

© Fernando Gallo, Diagramas en traslación, carbón sobre papel, 2020.

© ESPOLONES EDITORES, Colección Poesía, México, 2020.

Ghazhal / Gacelas, libro de artista de Fernando Salazar Torres y Fernando

Gallo, se terminó de imprimir en los talleres de Espolones Editores el día

9 de enero de 2021. La edición consta de 9 ejemplares numerados en

cifras arábigas, sellados y firmados por los autores sobre papel italiano

Concetto de 250 g
Fernando Gallo (México, 1959), es artista visual, diseñador, editor

y escritor. Fundador y director de la empresa cultural Espolones

Editores desde el año 2004. Miembro fundador del Circuito Cultural

de la Colonia Condesa en 1991 y miembro fundador del Foro

Iberoamericano sobre Estrategias de Comunicación (FISEC), con

sede en Madrid, España. Desde 1984 ha participado en exposiciones

en Argentina, Chile, España, Estados Unidos, México y Puerto Rico.


La casida o qaṣīda (en árabe, ‫ )ةديصق‬es una forma poética arabigomusulmana
gestada en el siglo IV de nuestra era. Ubicada al norte de Arabia, a la orilla
derecha del Éufrates, la casida fue la forma preferida para cantar al amor o
al elogio por las tribus árabes de Mesopotamia. Hija de lo arábigo-persa y
de lo islámico-israelí, la casida había ya sido estudiada y normalizada por
las Escuelas filológicas de Cufa y Basora que habían recogido la herencia
literaria de la Arabia pre-islámica. Sin embargo, fue en el periodo omeya
(siglos VIII-IX), con la formación del estado islámico de al-Andalus, donde
alcanzó mayor esplendor gracias a la existencia de una sociedad multirracial
y bilingüe.
La ghazal, ghazel o gacela (en árabe, ‫ )لزغ‬tiene su origen en la
primera de las tres partes (nasib, en persa, tasblb) que conforman la casida
clásica. Preludio amoroso donde el poeta recuerda los momentos vividos
junto a su amada en el campamento, la ghazhal es un poema de hechura
corta donde el amor y la nostalgia son sus temas principales. El escenario,
imágenes y metáforas empleados corresponden al desierto: los amantes se
comparan con los animales, flores y relieve. En cuanto a lo formal la ghazhal
consta de 5 a 20 dísticos que riman consonantemente, a veces con la misma
palabra, con grupos de ella o bien, carecen de rima en las líneas impares.
Fernando Salazar Torres, en Ghazal/Gacelas realiza un acto de
recuperación y readaptación de una de las poéticas fundadoras más
significativas de nuestra lengua: la poesía andalusí del periodo omeya.
Existe en el poemario el propósito autoral de la reestructuración de las
formas clásicas de la poesía árabe mediante la incorporación de acentos
y metros de las formas hispánicas al punto que la propia escritura versal
refleja la sintaxis de la versificación clásica arabigoandaluza.
Es claro que Salazar Torres busca incorporarse a la escasa pero
significativa tradición lírica de la Hispanosfera mediante el restablecimiento
y reformulación de las estructuras poéticas árabes y españolas. Sin embargo,
no lo ha hecho solamente mediante la creación literaria, sino que en su
papel de poeta-crítico ha polemizado sobre la recuperación del pasado
poético mediante propuestas conceptuales como la diáspora genérica y
lírica. En Ghazal/Gacelas, por lo tanto, el lector despierto se adentrará en el
camino del poema andalusí en una suerte de andanza entre dos culturas:
la árabe y la española; al tiempo que se convencerá que lo que tiene en sus
manos es el resultado de un estudio crítico-creativo de literatura comparada
en genuino propósito de inaugurar una tradición poética híbrida.

Maximiliano Cid del Prado

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