1. ¿Por qué los influencers deberían tributar?
Para responder esta interrogante es muy importante, en primer lugar, precisar
algunos alcances conceptuales.
Por un lado, se tendría que dilucidar el término “influencer” y cuando una
persona se configura como tal. De esta manera y siguiendo los lineamientos del
marketing que propone el gobierno de Canadá, un influencer es alguien que
posee el potencial de influenciar a otros, independientemente del número de
seguidores o espectadores que tenga. Ad Standards (2018).
En el Perú, el CONAR en su Resolución N° 05-2018, ha definido la figura del
influencer como aquella persona que, gozando de un reconocimiento en
entornos digitales (internet o redes sociales), son seguidos por un número de
usuarios sobre los cuales tienen la capacidad de influenciar, afectar o motivar
sus acciones. Así mismo, Indecopi (2019) menciona que el influencer es una
persona que cuenta con cierta credibilidad sobre un tema determinado y que,
dada su capacidad de convencimiento o llegada a sus seguidores, sin tener en
consideración necesariamente el número de estos, puede convertirse en un
componente determinante en las decisiones que los consumidores realizan en el
mercado. Es así que, el marketing de influencers se ha convertido en una
estrategia de comunicación publicitaria importante para el posicionamiento de
los productos, servicios o marcas de los anunciantes (p.24)
Hay que precisar, también, que producto de la promoción o recomendación que
los influencers realizan sobre distintos productos, marcas o servicios en sus
redes sociales, ellos perciben una remuneración, que, dicho sea de paso, puede
ser monetario, en especies, con productos o servicios. Verona (2019) menciona
que existen determinadas transnacionales como YouTube, Facebook o Google
que les pagan por las vistas que pueden tener sus videos ya que estos permiten
hacer publicidad.
Si una empresa le da un celular a un influencer a cambio de que este le haga
publicidad ya estaríamos hablando de un intercambio comercial y si analizamos
dicha situación desde un punto de vista jurídico a esto se le llama
contraprestaciones reciprocas, por un lado, se encuentra la empresa que tiene
como obligación entregarle el celular al influencer y este como contraprestación
tiene que publicitarlo en sus redes sociales.
Evidentemente los influencer al recibir un pago, por un espacio en sus redes
sociales, sean monetarios, en especies, productos o servicios de alguna u otra
manera ya están incrementando su riqueza; es decir, que obtienen un ingreso
que constituye una ganancia o beneficio que les genera enriquecimiento. Por
esta razón es que yo considero que los influencers si deben tributar, pagando el
impuesto a la renta, ya que, si nos remitimos al ordenamiento jurídico, de
manera específica al art. 1 de la Ley al Impuesto de la Renta, esta considera
dentro del ámbito de aplicación del Impuesto a la Renta los siguientes ingresos:
a) Las rentas que provienen del capital, del trabajo y de la aplicación conjunta de
ambos factores; b) las ganancias de capital; c) otros ingresos que provengan de
terceros (…).
Siendo el impuesto a la renta un tributo que grava el hecho de percibir o generar
renta como manifestación de riqueza, la misma que puede ser obtenida de
distintas fuentes tales como el capital, trabajo o ambas en conjunto; es entonces
que considero que los influencers sí deben pagar un impuesto a la renta por los
ingresos que reciben al utilizar sus redes sociales, porque si una empresa o una
persona utiliza una página web para hacer publicidad de servicios o productos y
para ello requiere de un influencer para que para que la página se encuentre
activa y actualizada, subir contenidos, videos y materiales, e implementar las
especificaciones de la empresa contratante, el influencer deberá pagar
impuestos.
2. Explica ¿Qué tipo de impuesto a la renta le corresponde a los
denominados “influencers”?
Para responder esta interrogante me voy a referir en primer lugar a la
Resolución N° 09934-5-2017 emitido por el Tribunal Fiscal en cuyo fallo, se
concluye que las rentas que obtiene una persona natural que es titular de sitios
web o páginas en internet y que recibe una contraprestación por un tercero (para
que en dicho sitio se coloque publicidad del cliente), implica no sólo el hecho de
ceder el bien intangible, sino que existe toda una organización de trabajo que se
plasma en el mantenimiento y actualización de la información el sitio web que
evidencia un trabajo. Si lo vemos desde ese punto, se puede evidenciar que de
acuerdo al Tribunal Fiscal existe una combinación de capital y trabajo, por lo que
estaríamos hablando de una renta tercera categoría, ya que no solo se va a
ceder el de manera temporal el sitio web; sino que se añade el factor trabajo y
que en su conjunto dan origen al servicio prestado por el titular de la página web
a favor de la persona o empresa contratante.
Con respecto a lo dicho líneas más arriba, Carrillo (2019) toma una postura
distinta indicando que si el influencer cede un espacio en su página web, blog o
web site, para consignar publicidad de un tercero en dicho intangible, la renta
sigue siendo renta de primera categoría, ya que se trata de una renta generada
por persona natural por la cesión temporal de bien mueble, mientras que si el
aludido influencer utiliza su imagen para publicitar un bien o servicio de un
cliente y el servicio lo presta en forma individual e independiente, la renta que se
genera es una renta del trabajo que califica como renta de cuarta categoría, al
tratarse de una renta proveniente del ejercicio individual de cualquier profesión,
arte, ciencia u oficio.
De acuerdo al criterio del Tribunal Fiscal en la RTF Nº 09934-5-2017 se atribuye
la combinación del capital y trabajo al titular del sitio web, el cual podría calificar
como un influencer, basándose en la organización de trabajo, para el adecuado
mantenimiento y funcionamiento del bien intangible para que el anuncio o
publicidad del cliente sea difundida; sin embargo, es preciso mencionar que
siendo el titular de dicha página web, sería él quien debe garantizar el adecuado
mantenimiento y funcionamiento de su página para que de esta manera se
concrete el servicio al cliente; por lo que este no se configuraría un servicio
adicional o diferente que le preste directamente al cliente. De esta manera,
considerando que el cliente pagará la contraprestación en cada caso concreto
atendiendo que se garantice su publicidad en el sitio web o su difusión por el
influencer, este no corresponde a un servicio conjunto por fuente de capital y
trabajo porque es responsabilidad del titular de la página web que este funcione
adecuadamente, sino no habrá retribución, lo cual evidencia que la renta del
capital es la que prima a pesar que se generen actividades accesorias pero
directamente al sitio web y no al cliente.
Carrillo (2019) menciona que la postura del Tribunal Fiscal en la Resolución No.
09934-5-2017 no constituye Resolución de Observancia Obligatoria, siendo solo
un criterio aislado y por tal razón no es vinculante ni para Sunat ni para los
contribuyentes, pudiendo ser impugnado dicho criterio incluso en sede judicial
por parte de éstos últimos.
Es imprescindible que cada contrato que celebren los influencers con las
empresas que los contratan para difundir sus bienes o servicios, deban ser
analizados de manera individual y configurar el tipo de renta que se generará por
la explotación de un capital, como puede ser el intangible, esto es, el web site, o
un servicio de publicidad en forma independiente sin el uso de un web site del
influencer, a medios masivos de difusión, que permita identificar que la renta
proviene del trabajo, siendo que si se realiza de forma independiente calificaría
como renta de cuarta categoría.
Carrillo (2019) considera que, si Sunat pretende atribuir al influencer renta
empresarial y afectar sus servicios al IGV, necesariamente debe iniciar un
procedimiento de fiscalización tributaria, en el cual Sunat demuestre que la renta
generada se ha originado por la combinación de capital y trabajo. Sunat debe
probar que la renta declarada como primera o cuarta categoría respectivamente,
es renta de tercera categoría, por tanto, resulta insuficiente que llegue a dicha
conclusión mediante cartas inductivas o esquelas de citación en las cuales no ha
podido analizar toda la documentación con la que cuente el contribuyente que
respalda la naturaleza de la renta obtenida, una esquela o carta inductiva parte
de una presunción, muchas veces subjetiva.
REFERENCIAS
Ad Standards (2018). Disclosure Guidelines to illustrate industry best practices.
Canadá. [Link]
[Link]
Carrillo, M. (08 de julio del 2019). ¿Qué categoría de renta generan los
‘influencers’ en el Perú? Lp Pasión por el Derecho.
[Link]
Decreto Supremo Nº 179-2004-EF. Texto único ordenado del Impuesto a la
renta. [Link]
Indecopi (2019). Guía de Publicidad para Influencers [Archivo PDF]
[Link]
[Link]
Verona, J. [Exitosa Noticias]. (28 de octubre del 2019). ¿Los influences deben
pagar impuestos a Sunat? [Archivo de Vídeo]. [Link]
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