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Tectónica de Placas (Para Subir)

La tectónica de placas explica cómo la litosfera terrestre está dividida en placas tectónicas que se mueven lentamente debido a las corrientes de convección en el manto. Existen 15 placas mayores y 43 placas menores que interactúan a lo largo de sus fronteras, causando fenómenos como terremotos, volcanes y la formación de montañas. La teoría de placas tectónicas ha revolucionado el entendimiento de la dinámica terrestre.

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Tectónica de Placas (Para Subir)

La tectónica de placas explica cómo la litosfera terrestre está dividida en placas tectónicas que se mueven lentamente debido a las corrientes de convección en el manto. Existen 15 placas mayores y 43 placas menores que interactúan a lo largo de sus fronteras, causando fenómenos como terremotos, volcanes y la formación de montañas. La teoría de placas tectónicas ha revolucionado el entendimiento de la dinámica terrestre.

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Tectónica de placas

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No debe confundirse con Placa tectónica.

Vectores de velocidad de las placas tectónicas obtenidos mediante posicionamiento preciso GPS.

Estructuras litosféricas intervinientes en la tectónica de placas.

La tectónica de placas o tectónica global (del griego τεκτονικός, tektonicós, "el


que construye") es una teoría que explica la forma en que está estructurada
la litosfera (porción externa más fría y rígida de la Tierra). La teoría da una
explicación a las placas tectónicas que forman parte de la superficie de la Tierra y
a los deslizamientos que se observan entre ellas en su movimiento sobre el manto
terrestre fluido, sus direcciones e interacciones. También explica la formación de
las cadenas montañosas (orogénesis). Así mismo, da una explicación satisfactoria
al hecho de que los terremotos y los volcanes se concentran en regiones
concretas del planeta (como el Cinturón de Fuego del Pacífico) o a la ubicación de
las grandes fosas submarinas junto a islas y continentes y no en el centro
del océano.1
Las placas tectónicas se desplazan unas respecto de otras con relativa lentitud, a
una velocidad nunca perceptible sin instrumentos, pero con tasas bastante
diferentes. La mayor velocidad se da en la dorsal del Pacífico Oriental, cerca de
la Isla de Pascua, a unos 3400 km de Chile continental, con una velocidad de
separación entre placas de más de 15 cm/año y la más lenta se da en la dorsal
ártica, con menos de 2,5 cm/año.23 Dado que se desplazan sobre la superficie
finita de la Tierra, las placas interaccionan unas con otras a lo largo de
sus fronteras o límites provocando intensas deformaciones en
la corteza y litosfera de la Tierra, lo que ha dado lugar a la formación de grandes
cadenas montañosas (por ejemplo las cordilleras
de Himalaya, Alpes, Pirineos, Atlas, Urales, Apeninos, Apalaches, Andes, entre
muchos otros) y grandes sistemas de fallas asociadas con estas (por ejemplo, el
sistema de fallas de San Andrés). El contacto por fricción entre los bordes de las
placas es responsable de la mayor parte de los terremotos. Otros fenómenos
asociados son la creación de volcanes (especialmente notorios en el cinturón de
fuego del océano Pacífico) y las fosas oceánicas.
Las placas tectónicas se componen de dos tipos distintos de litosfera: la corteza
continental, más gruesa, y la corteza oceánica, la cual es relativamente delgada. A
la parte superior de la litosfera se la conoce como corteza terrestre, nuevamente
de dos tipos (continental y oceánica). Esto significa que una placa litosférica puede
ser continental, oceánica, o bien de ambos tipos, en cuyo caso se denomina placa
mixta.
Uno de los principales puntos de la teoría propone que la cantidad de superficie de
las placas (tanto continental como oceánica) que desaparecen en el manto a lo
largo de los bordes convergentes de subducción está más o menos en equilibrio
con la corteza oceánica nueva que se está formando a lo largo de los bordes
divergentes (dorsales oceánicas) a través del proceso conocido como expansión
del fondo oceánico. También se suele hablar de este proceso como el principio de
la "cinta transportadora". En este sentido, el total de la superficie en el globo se
mantiene constante, siguiendo la analogía de la cinta transportadora, siendo la
corteza la cinta que se desplaza gracias a las fuertes corrientes convectivas de
la astenosfera, que hacen las veces de las ruedas que transportan esta cinta,
hundiéndose la corteza en las zonas de convergencia, y generándose nuevo piso
oceánico en las dorsales.
La teoría también explica de forma bastante satisfactoria la forma como las
inmensas masas que componen las placas tectónicas se pueden "desplazar", algo
que quedaba sin explicar cuando Alfred Wegener propuso la teoría de la Deriva
Continental, aunque existen varios modelos que coexisten: Las placas tectónicas
se pueden desplazar porque la litósfera tiene una menor densidad que
la astenosfera, que es la capa que se encuentra inmediatamente inferior a la
corteza. Esto hace que las placas "floten" en la astenosfera y el magma líquido
más caliente va hacia arriba y el más frío hacia abajo, generando una corriente
que mueve las placas. Las variaciones de densidad laterales resultan en las
corrientes de convección del manto, mencionadas anteriormente. Se cree que las
placas son impulsadas por una combinación del movimiento que se genera en el
fondo oceánico fuera de la dorsal (debido a variaciones en la topografía y
densidad de la corteza, que resultan en diferencias en las fuerzas
gravitacionales, arrastre, succión vertical, y zonas de subducción). Una explicación
diferente consiste en las diferentes fuerzas que se generan con la rotación del
globo terrestre y las fuerzas de marea del Sol y de la Luna. La importancia relativa
de cada uno de esos factores queda muy poco clara, y es todavía objeto de
debate.
Índice

• 1Placas tectónicas en el mundo


o 1.1Las 15 placas mayores
o 1.2Las 43 placas menores
• 2Causas del movimiento de las placas
• 3Antecedentes históricos
o 3.1Deriva continental
o 3.2Continentes flotantes, paleomagnetismo y zonas sísmicas
o 3.3Expansión de la dorsal mediooceánica y convección
o 3.4Inversiones magnéticas y bandeado magnético
o 3.5La Revolución de la Tectónica de Placas
• 4Límites de placas
o 4.1Límite divergente o constructivo: las dorsales
o 4.2Límite convergente o destructivo
o 4.3Límite transformante, conservativo o neutro
• 5Medición de la velocidad de las placas tectónicas
• 6Véase también
• 7Referencias
• 8Bibliografía
• 9Enlaces externos

Placas tectónicas en el mundo[editar]


Actualmente existen las siguientes placas tectónicas en la superficie de la tierra
con límites más o menos definidos, que se dividen en 15 placas mayores (o
principales) y 43 placas menores (o secundarias).
Las 15 placas mayores[editar]

Las 15 placas tectónicas mayores.

• Placa Africana
• Placa Antártica
• Placa arábiga
• Placa Australiana
• Placa del Caribe
• Placa de Cocos
• Placa Euroasiática
• Placa Filipina
• Placa India
• Placa Juan de Fuca
• Placa de Nazca
• Placa Norteamericana
• Placa del Pacífico
• Placa de Scotia
• Placa Sudamericana
Las 43 placas menores[editar]

Mapa detallado que muestra las placas tectónicas con sus vectores de movimiento.

• Placa de Altiplano
• Placa de Amuria
• Placa de Anatolia
• Placa de los Andes del Norte
• Placa Apuliana o Adriática
• Placa del Arrecife de Balmoral
• Placa del Arrecife de Conway
• Placa de Birmania
• Placa de Bismarck del Norte
• Placa de Bismarck del Sur
• Placa Cabeza de Pájaro o Doberai
• Placa de las Carolinas
• Placa de Chiloé
• Placa del Explorador
• Placa de Futuna
• Placa Galápagos
• Placa de Gorda
• Placa Iraní
• Placa de Juan Fernández
• Placa de Kermadec
• Placa de Manus
• Placa de Maoke
• Placa del Mar de Banda
• Placa del Mar Egeo o Helénica
• Placa del Mar de las Molucas
• Placa del Mar de Salomón
• Placa de las Marianas
• Placa Niuafo'ou
• Placa de Nubia
• Placa de las Nuevas Hébridas
• Placa de Ojotsk
• Placa de Okinawa
• Placa de Panamá
• Placa de Pascua
• Placa Rivera
• Placa de Sandwich
• Placa de Shetland
• Placa Somalí
• Placa de Sonda
• Placa de Timor
• Placa de Tonga
• Placa Woodlark
• Placa Yangtze
Se han identificado tres tipos de bordes: convergentes (dos placas chocan una
contra la otra), divergentes (dos placas se separan) y transformantes (dos placas
se deslizan una junto a otra).
La teoría de la tectónica de placas se divide en dos partes, la de deriva
continental, propuesta por Alfred Wegener en la década de 1910, y la
de expansión del fondo oceánico, propuesta y aceptada en la década de 1960,
que mejoraba y ampliaba a la anterior. Desde su aceptación ha revolucionado
las ciencias de la Tierra, con un impacto comparable al que tuvieron las teorías de
la gravedad de Isaac Newton y Albert Einstein en la Física o las leyes de Kepler en
la Astronomía.

Causas del movimiento de las placas[editar]


El origen del movimiento de las placas está en unas corrientes de materiales que
suceden en el manto, las denominadas corrientes de convección, y sobre todo, en
la fuerza de la gravedad. Las corrientes de convección se producen por
diferencias de temperatura y densidad, de manera que los materiales más
calientes pesan menos y ascienden, y los materiales más fríos son más densos,
pesados, y descienden.
El manto, aunque es sólido, se comporta como un material plástico o dúctil, es
decir, se deforma y se estira sin romperse, debido a las altas temperaturas a las
que se encuentra, sobre todo el manto inferior.
En las zonas profundas el manto hace contacto con el núcleo, el calor es muy
intenso, por eso grandes masas de roca se funden parcialmente y al ser más
ligeras ascienden lentamente por el manto, produciendo unas corrientes
ascendentes de materiales calientes, las plumas o penachos térmicos. Algunos de
ellos alcanzan la litosfera, la atraviesan y contribuyen a la fragmentación de los
continentes.
En las fosas oceánicas, grandes fragmentos de litósfera oceánica fría se hunden
en el manto, originando por tanto unas corrientes descendentes, que llegan hasta
la base del manto.
Las corrientes ascendentes y descendentes del manto podrían explicar el
movimiento de las placas, al actuar como una especie de "rodillo" que las moviera.

Antecedentes históricos[editar]
Deriva continental[editar]
Artículo principal: Deriva continental
A finales del siglo XIX y principios del XX, los geólogos asumían que las
principales características de la Tierra eran fijas y que la mayoría de las
características geológicas, como el desarrollo de cuencas y cadenas montañosas,
podían explicarse por el movimiento vertical de la corteza, descrito en lo que se
denomina teoría geosinclinal. Generalmente, esto se colocó en el contexto de un
planeta Tierra en contracción debido a la pérdida de calor en el transcurso de un
tiempo geológico relativamente corto.4
Ya en 1596 se observó que las costas opuestas del Océano Atlántico (aunque es
más preciso hablar de los bordes de las plataformas continentales) tienen formas
similares y parecen haber encajado en algún momento pasado. Desde entonces
se propusieron muchas teorías para explicar esta aparente complementariedad,
pero el supuesto de una Tierra sólida hizo que estas diversas propuestas fueran
difíciles de aceptar.
El descubrimiento de la radiactividad y sus propiedades
de calentamiento asociadas en 1895 impulsó un nuevo examen de la edad
aparente de la Tierra. Esto se había estimado previamente por su tasa de
enfriamiento bajo el supuesto de que la superficie de la Tierra irradiaba como
un cuerpo negro. Esos cálculos habían implicado que, incluso si comenzara con
un calor rojo, la Tierra habría caído a su temperatura actual en unas pocas
decenas de millones de años. Armados con el conocimiento de una nueva fuente
de calor, los científicos se dieron cuenta de que la Tierra sería mucho más antigua
y que su núcleo todavía estaba lo suficientemente caliente como para ser líquido.
Alfred Wegener en el verano de 1912-13 en Groenlandia.

En 1915, después de haber publicado un primer artículo en 1912, Alfred


Wegener presentó argumentos serios a favor de la idea de la deriva continental en
la primera edición de El origen de los continentes y océanos. En ese libro
(reeditado en cuatro ediciones sucesivas hasta la última en 1936), señaló cómo la
costa este de América del Sur y la costa oeste de África parecían estar unidas.
Wegener no fue el primero en notar esto (Abraham Ortelius, Antonio Snider-
Pellegrini, Eduard Suess, Roberto Mantovani y Frank Bursley Taylor lo
precedieron, solo por mencionar algunos), pero fue el primero en reunir
importantes evidencias fósiles, paleo-topográficas y climatológicas para apoyar
esta simple observación (y fue apoyado en esto por investigadores como Alex du
Toit). Además, dado que los estratos rocosos de los márgenes de continentes
separados son muy similares, sugiere que estas rocas se formaron de la misma
manera, lo que implica que estaban unidas en un inicio. Por ejemplo, partes
de Escocia e Irlanda contienen rocas muy similares a las que se encuentran
en Terranova y Nuevo Brunswick. Además, las Montañas Caledonianas de Europa
y partes de los montes Apalaches de América del Norte son muy similares en
estructura y litología.5
Sin embargo, sus ideas no fueron tomadas en serio por muchos geólogos, quienes
señalaron que no existía un mecanismo aparente para la deriva continental. Más
concretamente, no vieron cómo la roca continental podría atravesar la roca mucho
más densa que forma la corteza oceánica. Wegener no pudo explicar la fuerza
que impulsó la deriva continental, y su reivindicación no llegó hasta después de su
muerte en 1930.6
Continentes flotantes, paleomagnetismo y zonas sísmicas[editar]
Como se observó temprano que aunque existía granito en los continentes, el
fondo marino parecía estar compuesto de basalto más denso, el concepto
predominante durante la primera mitad del siglo XX fue que había dos tipos de
corteza, denominada "sial" (corteza de tipo continental). y "sima" (corteza de tipo
oceánico).7 Además, se suponía que había una capa estática de estratos debajo
de los continentes. Por lo tanto, parecía evidente que una capa de basalto (sial)
subyace a las rocas continentales.
Sin embargo, basándose en anomalías en la desviación de la plomada de
los Andes en Perú, Pierre Bouguer había deducido que las montañas menos
densas deben tener una proyección hacia abajo en la capa inferior más densa. El
concepto de que las montañas tenían "raíces" fue confirmado por George B.
Airy cien años después, durante un estudio de la gravitación del Himalaya, y los
estudios sísmicos detectaron variaciones de densidad correspondientes. Por lo
tanto, a mediados de la década de 1950, seguía sin resolverse la cuestión de si
las raíces de las montañas estaban apretadas en el basalto circundante o flotaban
sobre él como un iceberg.
Epicentros de terremotos, 1963–1998. La mayoría de los terremotos tienen lugar en estrechos
cinturones que coinciden con los límites entre placas.

Durante el siglo XX, las mejoras y el mayor uso de instrumentos sísmicos como
los sismógrafos permitieron a los científicos aprender que los terremotos tienden a
concentrarse en áreas específicas, sobre todo a lo largo de las fosas oceánicas y
las dorsales. A finales de la década de 1920, los sismólogos estaban comenzando
a identificar varias zonas prominentes de terremotos paralelas a las fosas que
normalmente se inclinaban entre 40 y 60° desde la horizontal y se extendían
varios cientos de kilómetros hacia el interior de la Tierra. Estas zonas se
conocieron más tarde como zonas de Wadati-Benioff, o simplemente zonas de
Benioff8, en honor a los sismólogos que las reconocieron por primera vez, Kiyoo
Wadati de Japón y Hugo Benioff de Estados Unidos. El estudio de la sismicidad
global avanzó enormemente en la década de 1960 con el establecimiento de la
Red Mundial de Sismógrafos Estandarizados (WWSSN) para monitorizar el
cumplimiento del tratado de 1963 que prohibía las pruebas aéreas de armas
nucleares. Los datos muy mejorados de los instrumentos de WWSSN permitieron
a los sismólogos mapear con precisión las zonas de concentración de terremotos
en todo el mundo.
Mientras tanto, se desarrollaron debates en torno al fenómeno de la deriva polar.
Desde los primeros debates sobre la deriva continental, los científicos habían
discutido y utilizado evidencias de que la deriva polar había ocurrido porque los
continentes parecían haberse movido a través de diferentes zonas climáticas
durante el pasado. Además, los datos paleomagnéticos habían demostrado que el
polo magnético también se había desplazado con el tiempo. Razonando de
manera opuesta, los continentes podrían haberse movido y girado, mientras que el
polo permanecía relativamente fijo.9 La primera vez que se utilizó la evidencia de
la desviación polar magnética para respaldar los movimientos de los continentes
fue en un artículo de Keith Runcorn en 1956, y artículos sucesivos de él y sus
estudiantes Ted Irving (quien en realidad fue el primero en estar convencido del
hecho de que el paleomagnetismo apoyaba la deriva continental) y Ken Creer.
A esto siguió inmediatamente un simposio en Tasmania en marzo de 1956. En
este simposio, la evidencia se utilizó en la teoría de una expansión de la corteza
global. En esta hipótesis, el desplazamiento de los continentes puede explicarse
simplemente por un gran aumento en el tamaño de la Tierra desde su formación.
Sin embargo, esto fue insatisfactorio porque sus partidarios no pudieron ofrecer un
mecanismo convincente para producir una expansión significativa de la Tierra.
Ciertamente, no hay evidencia de que la Luna se haya expandido en los últimos 3
mil millones de años; otros trabajos pronto mostrarían que la evidencia estaba
igualmente a favor de la deriva continental en un globo con un radio estable.
Durante los años treinta hasta finales de los cincuenta, los trabajos de Vening-
Meinesz, Holmes, Umbgrove y muchos otros delinearon conceptos que eran
cercanos o casi idénticos a la teoría de la tectónica de placas moderna. En
particular, el geólogo inglés Arthur Holmes propuso en 1920 que las uniones de
placas podrían encontrarse debajo del mar, y en 1928 que las corrientes de
convección dentro del manto podrían ser la fuerza impulsora. A menudo, estas
contribuciones se olvidan porque:

• En ese momento, no se aceptaba la deriva continental.


• Algunas de estas ideas se discutieron en el contexto de ideas fijistas
abandonadas de un globo deformante sin deriva continental o una
Tierra en expansión.
• Fueron publicadas durante un episodio de extrema inestabilidad política
y económica que obstaculizó la comunicación científica.
• Muchas fueron publicadas por científicos europeos y al principio no se
mencionaron o se les dio poco crédito en los artículos sobre la
extensión del fondo marino publicados por los investigadores
estadounidenses en la década de 1960.
Expansión de la dorsal mediooceánica y convección[editar]
Artículo principal: Expansión del fondo oceánico

Sumergible Alvin, que participó en el proyecto FAMOUS de exploración de la dorsal mesoatlántica.

En 1974, dentro del proyecto internacional FAMOUS, un equipo de científicos de


la Institución Oceanográfica de Woods Hole (EE. UU.) y del French Centre
Oceanologique de Bretagne (Brest, Francia) utilizó buques de investigación en
superficie, así como diverso instrumental avanzado que
incluía magnetómetros, sonar y sismógrafos, además de dos sumergibles:
el Alvin (EE. UU.) y el Archimède (Francia). Las investigaciones confirmaron la
existencia de una elevación en el Océano Atlántico central y descubrieron que el
fondo del lecho marino, debajo de la capa de sedimentos, consistía en basalto, no
en granito, que es el componente principal de los continentes. También
encontraron actividad volcánica y sísmica y que la corteza oceánica era mucho
más delgada que la corteza continental. Todos estos nuevos hallazgos plantearon
preguntas importantes e intrigantes.10

Las fuentes hidrotermales encontradas en las dorsales son consecuencia de una intensa actividad
volcánica.

Los nuevos datos recopilados sobre las cuencas oceánicas también mostraron
características particulares en cuanto a la batimetría. Uno de los principales
resultados de estos conjuntos de datos fue que en todo el mundo se detectó un
sistema de dorsales oceánicas. Una conclusión importante fue que a lo largo de
este sistema se estaba creando un nuevo fondo oceánico, lo que llevó al concepto
de la "Gran Grieta Global". Esto se describió en el artículo crucial de Bruce
Heezen (1960) basado en su trabajo con Marie Tharp, que desencadenaría una
verdadera revolución en el pensamiento. Una consecuencia profunda de la
expansión del lecho marino es que se crea y se sigue creando una nueva corteza
a lo largo de las dorsales oceánicas. Por lo tanto, Heezen defendió la supuesta
hipótesis de la "Tierra en expansión" de S. Warren Carey (ver arriba). Entonces,
todavía quedaba la pregunta: ¿cómo se puede agregar continuamente nueva
corteza a lo largo de las dorsales oceánicas sin aumentar el tamaño de la Tierra?
En realidad, esta cuestión ya había sido resuelta por numerosos científicos
durante los años cuarenta y cincuenta, como Arthur Holmes, Vening-Meinesz,
Coates y muchos otros: la corteza en exceso desaparece a lo largo de las
llamadas fosas oceánicas, donde se produce el proceso conocido
como subducción. Por lo tanto, cuando varios científicos a principios de la década
de 1960 comenzaron a razonar sobre los datos que tenían a su disposición sobre
el fondo del océano, las piezas de la teoría encajaron rápidamente.
La pregunta intrigó particularmente a Harry Hammond Hess, un geólogo de
la Universidad de Princeton y contraalmirante de la Reserva Naval, y a Robert S.
Dietz, un científico de la U.S. National Geodetic Survey, quien acuñó por primera
vez el término expansión del fondo oceánico. Dietz y Hess (el primero publicó la
misma idea un año antes en Nature, pero la prioridad pertenece a Hess, que ya
había distribuido un manuscrito inédito de su artículo de 1962 en 1960) se
encontraban entre el pequeño puñado que realmente entendió las amplias
implicaciones de la expansión del fondo marino y cómo eventualmente estaría de
acuerdo con las ideas, en ese momento poco convencionales y no aceptadas, de
la deriva continental y los modelos elegantes y movilistas propuestos por
investigadores anteriores como Holmes.11
En el mismo año, Robert R. Coats del U.S. Geological Survey describió las
principales características de la subducción del arco insular en las Islas
Aleutianas. Su artículo, aunque poco conocido (e incluso ridiculizado) en ese
momento, desde entonces ha sido llamado "seminal" y "profético". En realidad,
muestra que el trabajo de científicos europeos sobre arcos de islas y cinturones
montañosos realizado y publicado durante la década de 1930 hasta la década de
1950 fue aplicado y apreciado también en los Estados Unidos.

Lava almohadillada como la producida por la actividad volcánica en las dorsales, apenas cubierta por
una fina capa de sedimentos, lo que indica su reciente formación.

Si la corteza terrestre se estaba expandiendo a lo largo de las dorsales oceánicas,


razonaron Hess y Dietz como Holmes y otros antes que ellos, debe estar
encogiéndose en otros lugares. Hess siguió a Heezen, sugiriendo que la nueva
corteza oceánica se separa continuamente de las dorsales en un movimiento
similar a una cinta transportadora. Y, utilizando los conceptos movilistas
desarrollados anteriormente, concluyó correctamente que muchos millones de
años después, la corteza oceánica finalmente desciende a lo largo de los
márgenes continentales donde se forman fosas oceánicas (cañones estrechos y
muy profundos), por ejemplo a lo largo del borde de la cuenca del Océano
Pacífico. El paso importante que dio Hess fue que las corrientes de convección
serían la fuerza impulsora en este proceso, llegando a las mismas conclusiones
que Holmes había obtenido décadas antes con la única diferencia de que el
adelgazamiento de la corteza oceánica se realizó utilizando el mecanismo de
Heezen de propagación a lo largo de las dorsales. Por lo tanto, Hess concluyó que
el Océano Atlántico se estaba expandiendo mientras que el Océano Pacífico se
estaba reduciendo. A medida que la vieja corteza oceánica se "consume" en las
fosas (al igual que Holmes y otros, pensó que esto se hacía mediante el
engrosamiento de la litosfera continental, no, como se entiende ahora, por el
enterramiento a una escala mayor de la propia corteza oceánica en el manto),
nuevo magma se eleva y erupciona a lo largo de las dorsales que se extienden
para formar una nueva corteza. En efecto, las cuencas oceánicas se están
"reciclando" perpetuamente, con la creación de una nueva corteza y la destrucción
de la antigua litosfera oceánica que ocurren simultáneamente. Por lo tanto, los
nuevos conceptos movilistas explicaron claramente por qué la Tierra no se
agranda con la expansión del fondo del mar, por qué hay tan poca acumulación de
sedimentos en el fondo del océano y por qué las rocas oceánicas son mucho más
jóvenes que las rocas continentales.11
Inversiones magnéticas y bandeado magnético[editar]
A partir de la década de 1950, científicos como Victor Vacquier, utilizando
instrumentos magnéticos (magnetómetros) adaptados de dispositivos aéreos
desarrollados durante la Segunda Guerra Mundial para detectar submarinos,
comenzaron a reconocer extrañas variaciones magnéticas en el fondo del océano.
Este hallazgo, aunque inesperado, no fue del todo sorprendente porque se sabía
que el basalto, la roca volcánica rica en hierro que forma el fondo del océano,
contiene un mineral fuertemente magnético (magnetita) y puede distorsionar
localmente las lecturas de la brújula. Esta distorsión fue reconocida por los
marineros islandeses ya a finales del siglo XVIII. Más importante aún, debido a
que la presencia de magnetita le da al basalto propiedades magnéticas
mensurables, estas variaciones magnéticas recién descubiertas proporcionaron
otro medio para estudiar el fondo del océano profundo. Cuando la roca recién
formada se enfriaba, tales materiales magnéticos registraron el campo magnético
terrestre en ese momento.

Bandeado magnético del fondo marino. La dorsal es el eje de simetría de un patrón de bandas con
polaridad alterna normal (color) e invertida (blanco)

A medida que se cartografió cada vez más el fondo marino durante la década de
1950, las variaciones magnéticas resultaron no ser ocurrencias aleatorias o
aisladas, sino que revelaron patrones reconocibles. Cuando estos patrones
magnéticos se mapearon en una amplia región, el fondo del océano mostró un
patrón similar a una cebra: una franja con polaridad normal y la franja adyacente
con polaridad invertida. El patrón general, definido por estas bandas alternas de
roca polarizada normal e inversamente, se conoció como bandas magnéticas y fue
publicado por Ron G. Mason y sus colaboradores en 1961, quienes no
encontraron, sin embargo, una explicación para estos datos en términos de
expansión del fondo marino, como Vine, Matthews y Morley unos años más
tarde.12
El descubrimiento de las bandas magnéticas requería una explicación. A principios
de la década de 1960, científicos como Heezen, Hess y Dietz habían comenzado
a teorizar que las dorsales oceánicas marcan zonas estructuralmente débiles
donde el suelo oceánico se estaba partiendo en dos a lo largo de la cresta de la
dorsal. El nuevo magma de las profundidades de la Tierra se eleva fácilmente a
través de estas zonas débiles y finalmente erupciona a lo largo de la cresta de las
dorsales para crear una nueva corteza oceánica. Este proceso, que en un principio
se denominó "hipótesis de la cinta transportadora" y más tarde se denominó
expansión del fondo oceánico, opera durante muchos millones de años y continúa
formando un nuevo fondo oceánico en todo el sistema de cordilleras oceánicas de
64.000 km de longitud.13
Solo cuatro años después de que se publicaran los mapas con el "patrón de
cebra" de bandas magnéticas, el vínculo entre la expansión del fondo oceánico y
estos patrones fue establecido, correcta e independientemente, por Lawrence
Morley, Fred Vine y Drummond Matthews, en 1963, conocida actualmente como
la hipótesis de Vine-Matthews-Morley.14 Esta hipótesis vinculó estos patrones con
reversiones geomagnéticas y fue apoyada por varias líneas de evidencia:

Edades de los basaltos del fondo oceánico. En rojo las rocas más jóvenes y en morado las más altiguas

1. las franjas son simétricas alrededor de las crestas de las dorsales


oceánicas; en o cerca de la cresta de la dorsal, las rocas son muy
jóvenes y envejecen progresivamente lejos de la cresta de la dorsal;
2. las rocas más jóvenes en la cresta de la dorsal siempre tienen la
polaridad actual (normal);
3. franjas de roca paralelas a la cresta de la dorsal alternan en
polaridad magnética (normal-invertida-normal, etc.), lo que sugiere
que se formaron durante diferentes épocas que documentan los
episodios normales y de inversión (ya conocidos de estudios
independientes) del campo magnético de la Tierra.
4. En las dorsales no existen apenas sedimentos sino rocas volcánicas
solidificadas, mientras que la cubierta sedimentaria va aumentando
su grosor a ambos lados de la dorsal.15
Al explicar tanto las bandas magnéticas similares a las de una cebra como la
construcción del sistema de cordilleras oceánicas, la hipótesis de expansión del
fondo oceánico ganó rápidamente adeptos y representó otro avance importante en
el desarrollo de la teoría de la tectónica de placas. Además, la corteza oceánica
ahora llegó a ser apreciada como una "grabación en cinta" natural de la historia de
las inversiones del campo geomagnético del de la Tierra. En la actualidad, se
dedican extensos estudios a la calibración de los patrones de inversión normal en
la corteza oceánica, por un lado, y escalas de tiempo conocidas derivadas de la
datación de capas de basalto en secuencias sedimentarias (magnetoestratigrafía),
por el otro, para llegar a estimaciones de las tasas de propagación pasadas y
reconstrucciones de placas.12
La Revolución de la Tectónica de Placas[editar]
Después de todas estas consideraciones, la Tectónica de Placas (o, como se
llamó inicialmente "Nueva Tectónica Global") fue rápidamente aceptada en el
mundo científico, y siguieron numerosos artículos que definieron los conceptos:

Ciclo de Wilson.

• En 1965, Tuzo Wilson, quien había sido un promotor de la hipótesis de


la extensión del fondo marino y la deriva continental desde el principio,
agregó el concepto de fallas transformantes al modelo, completando las
clases de tipos de fallas necesarias para hacer que la movilidad de las
placas funcionara a nivel global.16
• En 1965 se celebró en la Royal Society de Londres un simposio sobre
deriva continental que debe considerarse como el inicio oficial de la
aceptación de la tectónica de placas por parte de la comunidad
científica, y cuyos resúmenes se publican como Blackett, Bullard &
Runcorn (1965). En este simposio, Edward Bullard y sus colaboradores
mostraron con un cálculo de computadora cómo los continentes a
ambos lados del Atlántico encajarían mejor para cerrar el océano, que
se conoció como el famoso "Ajuste de Bullard".
• En 1966 Wilson publicó el artículo que se refería a reconstrucciones de
placas tectónicas previas, introduciendo el concepto de lo que ahora se
conoce como el "ciclo de Wilson".17
• En 1967, en la reunión de la Unión Americana de Geofísica, W. Jason
Morgan propuso que la superficie de la Tierra consta de 12 placas
rígidas que se mueven entre sí. Jason Morgan propuso también la
existencia de plumas del manto para explicar los puntos calientes.18
• Dos meses después, Xavier Le Pichon publicó un modelo completo
basado en seis placas principales con sus movimientos relativos, lo que
marcó la aceptación final por parte de la comunidad científica de la
tectónica de placas.
• En el mismo año, McKenzie y Parker presentaron de forma
independiente un modelo similar al de Morgan usando traslaciones y
rotaciones en una esfera para definir los movimientos de las placas.
La revolución de la tectónica de placas fue el cambio científico y cultural que se
desarrolló a partir de la aceptación de la teoría de la tectónica de placas y supuso
un cambio de paradigma y una revolución científica que transformó la geología.

Límites de placas[editar]
Son los bordes de una placa y es ahí donde se presenta la mayor
actividad tectónica (sismos, formación de montañas, actividad volcánica), ya que
es donde se produce la interacción entre placas. Hay tres clases de límite: 19

• Divergentes: son límites en los que las placas se separan unas de


otras y, por lo tanto, emerge magma desde regiones más profundas (por
ejemplo, la dorsal mesoatlántica formada por la separación de las
placas de Eurasia y Norteamérica y las de África y Sudamérica).
• Convergentes: son límites en los que una placa choca contra otra,
formando una zona de subducción (la placa oceánica se hunde bajo la
placa continental) o un cinturón orogénico (si las placas chocan y se
comprimen). Son también conocidos como "bordes activos".
• Transformantes: son límites donde los bordes de las placas se
deslizan una con respecto a la otra a lo largo de una falla de
transformación.
En determinadas circunstancias, se forman zonas de límite o borde, donde se
unen tres o más placas formando una combinación de los tres tipos de límites.
Límite divergente o constructivo: las dorsales[editar]

Dorsal oceánica.

Artículo principal: Borde divergente


Son las zonas de la litosfera en que se forma nueva corteza oceánica y en las
cuales se separan las placas. En los límites divergentes, las placas se alejan y el
vacío que resulta de esta separación es rellenado por material de la corteza, que
surge del magma de las capas inferiores. Se cree que el surgimiento de bordes
divergentes en las uniones de tres placas está relacionado con la formación
de puntos calientes. En estos casos, se junta material de la astenosfera cerca de
la superficie y la energía cinética es suficiente para hacer pedazos la litosfera. El
punto caliente que originó la dorsal mesoatlántica se encuentra actualmente
debajo de Islandia, y el material nuevo ensancha la isla algunos centímetros cada
siglo.
Un ejemplo típico de este tipo de límite son las dorsales oceánicas, como la dorsal
mesoatlántica entre otras, y en el continente las grietas, como el Gran Valle del
Rift.
Límite convergente o destructivo[editar]

La placa oceánica se hunde por debajo de la placa continental.

Artículo principal: Borde convergente


Las características de los bordes convergentes dependen del tipo de litosfera de
las placas que chocan. Con frecuencia las placas no se deslizan en forma
continua; sino que se acumula tensión en ambas placas hasta llegar a un nivel de
energía acumulada que sobrepasa el necesario para producir el deslizamiento
brusco de la placa marina. La energía potencial acumulada es liberada como
presión o movimiento; debido a la titánica cantidad de energía almacenada, estos
movimientos ocasionan terremotos, de mayor o menor intensidad. Los puntos de
mayor actividad sísmica suelen asociarse con este tipo de límites de placas.

• Cuando una placa oceánica (más densa) choca contra una continental
(menos densa) la placa oceánica es empujada debajo, formando una
zona de subducción. En la superficie, la
modificación topográfica consiste en una fosa oceánica en el agua y un
grupo de montañas en tierra.
• Cuando dos placas continentales colisionan (colisión continental), se
forman extensas cordilleras formando un borde de obducción. La
cadena del Himalaya es el resultado de la colisión entre la placa
Indoaustraliana y la placa Euroasiática.
• Cuando dos placas oceánicas chocan, el resultado es un arco de islas
(por ejemplo, Japón).
Límite transformante, conservativo o neutro[editar]

Falla de San Andrés.

Artículo principal: Borde transformante


El movimiento de las placas a lo largo de las fallas de transformación puede
causar considerables cambios en la superficie, lo que es particularmente
significativo cuando esto sucede en las proximidades de un asentamiento humano.
Debido a la fricción, las placas no se deslizan en forma continua; sino que se
acumula tensión en ambas placas hasta llegar a un nivel de energía acumulada
que sobrepasa el necesario para producir el movimiento. La energía
potencial acumulada es liberada como presión o movimiento en la falla. Debido a
la titánica cantidad de energía almacenada, estos movimientos
ocasionan terremotos, de mayor o menor intensidad.
Un ejemplo de este tipo de límite es la falla de San Andrés, ubicada en el Oeste
de Norteamérica, que es parte del sistema de fallas producto del roce entre la
placa Norteamericana y la del Pacífico.

Medición de la velocidad de las placas tectónicas[editar]


La medición actual de la velocidad de las placas tectónicas se realiza mediante
medidas precisas de GPS. La velocidad antigua de las placas se obtiene mediante
la restitución de cortes geológicos (en corteza continental) o mediante la medida
de la posición de las inversiones del campo magnético terrestre registradas en el
fondo oceánico.

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