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Crítica Religiosa en Poe y el Romanticismo

El documento analiza la representación de la religión en el cuento "La máscara de la muerte roja" de Edgar Allan Poe. Explora las visiones contradictorias de la religión en el romanticismo, incluyendo las críticas de autores como Vigny hacia la iglesia. También examina la estructura dual del cuento propuesta por Piglia, con una historia evidente de una fiesta y una historia secreta de la peste. Al final, la historia secreta emerge cuando la Muerte Roja irrumpe en la fiesta, cumpliendo con la t

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Crítica Religiosa en Poe y el Romanticismo

El documento analiza la representación de la religión en el cuento "La máscara de la muerte roja" de Edgar Allan Poe. Explora las visiones contradictorias de la religión en el romanticismo, incluyendo las críticas de autores como Vigny hacia la iglesia. También examina la estructura dual del cuento propuesta por Piglia, con una historia evidente de una fiesta y una historia secreta de la peste. Al final, la historia secreta emerge cuando la Muerte Roja irrumpe en la fiesta, cumpliendo con la t

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La religión en “La Máscara de la Muerte Roja”

En este análisis parto con la definición de religión, el teólogo alemán Friedrich D. E.

Schleiermacher (1768-1834) en su libro Sobre la religión. Discursos a sus menospreciados

cultivados (1799) se refiere a la religión como algo esencial, de esta forma la autonomiza y

hace fuertes críticas a los autores que la mezclan con otros temas como la metafísica y la

moral.

La religión consiste en concebir todo lo particular como parte del Todo, todo lo

limitado como una manifestación de lo Infinito. De modo que, querer ir más lejos y penetrar

profundamente en la naturaleza y en la sustancia del todo, no es religión. (p.53)

Para Schleiermacher la esencia de la religión es intuición y sentimiento. Toda intuición

está unida según su naturaleza a un sentimiento. Nuestros órganos sensoriales sirven de

mediadores entre el Universo y nosotros. El Universo nos interpela y nos revela su existencia,

la cual nos estimula de múltiples maneras creando en nosotros un sentimiento que emerge de

nuestro interior. La postura de Schleiermacher sobre la religión se inscribe en el pensamiento

romántico y valora aquella dimensión del hombre omitido por los ilustrados. El problema de

la concepción de la religión planteado por este teólogo, es que tiende a una subjetivación de

la religión, ya que esta ha de surgir de la intuición inmediata del ser humano con el universo.

Sin embargo, en el romanticismo no todos los autores compartieron este pensamiento

de Schleiermacher, este fue un movimiento en el que la duda y la frustración fueron factores

claves al referirse a la religión en el siglo XVII y XIX. Uno de ellos fue Alfred Víctor de Vigny

(1797-1863), quien debido a sus razones más profundas de melancolía, como su sentido de

aislamiento, la presión que sentía más allá del privilegio por pertenecer a la élite intelectual,

la mala salud de su madre y de su esposa, además de sus propios sufrimientos por el cáncer
de estómago nació en él una actitud violenta y rebelde hacia Dios, a diferencia de

Scheiermacher, quien fue un promotor casi individual de autonomizar la religión y darle

importancia, Vigny no estuvo sólo en su actitud de desafío, Lenau, Musset y Mickiewicz

tocaron la misma nota, pero ninguno como Vigny, como lo dice H.G. Schenk en su ensayo

sobre historia de la cultura El espíritu de los románticos europeos (1966), « Pero Vigny,

aunque no el primero, sí demostró ser el más audaz campeón de aquella revuelta romántica

contra Dios, llamada a veces titanismo romántico. » (p. 105). Entonces la duda estaba

presente en la mente de los autores de la época pero los que desafiaron a la iglesia fueron

más, y esta es una de las principales características del romanticismo, las duras críticas contra

los representantes de la iglesia. A raíz de este movimiento y con estos autores la importancia

de la iglesia se fue debilitando como lo afirma H.G. Schenk:

Por primera vez desde el advenimiento del cristianismo, el siglo XVII había presenciado

un considerable debilitamiento de la religión cristiana en los espíritus de los hombres. En la

misma medida en que vida y muerte estaban perdiendo un significado, los hombres

empezaban a anhelar un significado. (p.114)

El romanticismo es, sin duda, un movimiento que sienta sus bases en un profundo amor

por la naturaleza, en una exaltación del espíritu humano. Todo esto enmarcado en una

constante presencia de lo religioso.

Por otra parte, se presentan manifestaciones tipo contraste en el romanticismo como

vida y muerte, felicidad y tristeza, luz y oscuridad. Edgar Allan Poe (1809-1849), autor

romántico, fue uno de los escritores que abarcó todos estos contrastes, además de su propia

visión y sus posiciones revolucionaras frente al quehacer poético y hacia la iglesia. Sus

narraciones son hasta ahora monumento por excelencia de los valores estéticos del

romanticismo, pues toma la tradición de la época y su pensamiento en sus obras. Poe maneja

una estructura bastante compleja principalmente en sus cuentos y este análisis trata
particularmente de su cuento “La Máscara de la Muerte Roja” (1842) en el cual se evidencia

su posición frente a la religión en forma de crítica a los representantes de la iglesia, y al

comportamiento de estos. Con respecto a la estructura del cuento, Ricardo Piglia (1941)

escritor y crítico literario argentino, en su obra Formas breves (1999) plantea una tesis sobre

el cuento, dice que el cuento clásico siempre cuenta con dos historias, una evidente y una

secreta, la clave es saber cifrar la historia secreta en los intersticios de la historia evidente y el

efecto se produce cuando el final de la historia secreta aparece en la superficie:

Cada una de las dos historias se cuenta de un modo distinto. Trabajar con dos historias

quiere decir trabajar con dos sistemas diferentes de causalidad. Los mismos acontecimientos

entran simultáneamente en dos lógicas narrativas antagónicas. Los elementos esenciales del

cuento tienen doble función y son usados de manera distinta en cada una de las dos historias.

Los puntos de cruce son el fundamento de la construcción. (p.106)

En “La Máscara de la Muerte Roja”, al comienzo del cuento está claro el inicio de la

historia secreta cuándo E. A. Poe menciona « La «Muerte Roja» había devastado el país

durante largo tiempo. Jamás una peste había sido tan fatal y tan espantosa» (p.90). Esta

mención es imprescindible para la construcción de la historia secreta, inmediatamente da

detalles acerca de esta “Muerte Roja” para centrarnos sólo en esa historia. Al mismo tiempo

Poe nos distrae de la historia secreta cuándo menciona el principio de la historia evidente,

«Pero el príncipe Próspero era feliz, intrépido y sagaz» (p.90). Esta última cita refleja la

posición crítica de Poe frente a la iglesia, pues en el cuento, aunque se presenta una peste que

devasta al país durante largo tiempo, al príncipe poco le importa y además hay un factor muy

importante, el príncipe se encuentra en una abadía. De esta forma el autor continúa con la

historia evidente, la cual tiene que ver con una fiesta que el príncipe Próspero organiza sólo

con cortesanos y personas elegidas, así lo cuenta Poe, «El príncipe había reunido todo lo

necesario para los placeres» (p.90).


Así, el cuento se desarrolla aparentemente sólo con la historia evidente, Poe en este cuento

hace una fuerte crítica al comportamiento de las personas que se encuentran dentro de las

abadías, y así lo confirma Friedrich D. E. Schleiermacher en su libro Sobre la religión:

Allí donde el regocijo y la risa también están en su elemento, y la seriedad misma ha de

coexistir de una forma condescendiente con la broma y la chanza, no puede haber espacio

alguno para aquello que siempre ha de estar rodeado de un santo pudor y de una santa

veneración. (p.117)

Así, en este cuento tanto la historia evidente como la historia secreta hacen referencia a

una fuerte crítica a la iglesia por parte de Poe, pero dentro de la historia son dos situaciones

diferentes. Mientras el cuento transcurre (con la historia evidente como superficie), retomo a

Piglia con su tesis sobre el cuento, pues en “La Máscara de la Muerte Roja” los puntos de

cruce de las dos historia son claves en la construcción del cuento y la capacidad de Poe es

inigualable cuándo nos referimos a entrelazar las dos historias, en el cuento tratado en este

análisis, la peste y la fiesta se entrelazan perfectamente cuándo el enmascarado irrumpe en la

fiesta.

En una asamblea de fantasmas como la que acabo de describir es de imaginar que una

aparición ordinaria no hubiera provocado semejante conmoción. El desenfreno de aquella

mascarada no tenía límites, pero la figura en cuestión lo ultrapasaba e iba, incluso, más allá de

lo que el liberal criterio del príncipe toleraba. (…) Pero el enmascarado se había atrevido a

asumir las apariencias de la Muerte Roja. (p. 92)

El final del cuento cumple perfectamente con la tesis del cuento de Piglia mencionada

anteriormente, la historia secreta, en este caso la peste o la «Muerte Roja», aparece en la superficie

de la historia y acaba por completo con la historia evidente, la fiesta. De esta manera:
Y entonces reconocieron la presencia de la Muerte Roja. Había venido como un ladrón

en la noche. Y uno por uno cayeron los convidados en las salas de orgía manchadas de sangre,

y cada uno murió en la desesperada actitud de su caída. Y la vida del reloj de ébano se apagó

con la del último de aquellos alegres seres. Y las llamas de los trípodes expiraron. Y las

tinieblas, y la corrupción, y la Muerte Roja lo dominaron todo. (p.93)

Entonces, este gran cuento de Edgar Allan Poe es un excelente ejemplo de la

autonomía de un autor romántico, de su posición crítica ante la religión y de una estructura

perfecta del cuento clásico. La figura de Poe marcó profundamente la literatura de Estados

Unidos y el mundo. Ejerció gran influencia en la literatura simbolista francesa y, a través de

ésta, en el surrealismo; pero su legado va más allá, es influencia de otros grandes autores

como Baudelaire, Dostoyevski, Kafka, H. P. Lovecraft, Ambrose Bierce, Guy de

Maupassant, Thomas Mann, Jorge Luis Borges y Julio Cortázar.

Finalmente, la religión fue un tema de mucha duda y crítica para los románticos. El

romanticismo fue un movimiento en el cual el debilitamiento de la religión cristiana en los

espíritus de los hombres fue inminente y muchos autores fueron participes de este

acontecimiento.
Referencias Bibliográficas

Schleiermacher, F. (1999). Sobre la religión. España: Editorial Tecnos, S.A.

Schenk, H. (1983). El espíritu de los románticos europeos. México: Fondo de Cultura

Económica.

Cerezo, P. (2003). El mal del siglo. España: Editorial Universidad de Granada.

Poe, E. (1956) Cuentos. España: Alianza Editorial.

Piglia, R. (200) Formas breves. España: EDITORIAL ANAGRAMA.

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