Concepción Tradicional de la Ciencia
Concepción Tradicional de la Ciencia
UARG-UNPA
UNIDAD 2
LA CONCEPCIÓN TRADICIONAL DE LA CIENCIA
2019
Unidad 2 .......................................................................................... ¡Error! Marcador no definido.
1. Enunciados ............................................................................................................................... 3
a) Falsabilidad ............................................................................................................................ 20
b) Método .................................................................................................................................... 22
4. Bibliografía ............................................................................................................................. 24
2
La concepción tradicional de la ciencia
La Concepción Tradicional de la Ciencia, también llamada Concepción Heredada, se
ubica en la primera mitad del siglo XX. Cabe aclarar que, para esta Concepción, el modelo de
conocimiento científico son las ciencias naturales (en especial, la física). Por ese motivo, la
mayoría de los ejemplos y de las consideraciones que se ofrecerán a continuación se desprenden
de las ciencias naturales1. Lo primero que hay que señalar sobre ella es que se trata de una
concepción lingüística de la ciencia. Esto significa que, para ella, el conocimiento científico es
un sistema de enunciados y no es un conjunto de pensamientos, ni de descubrimientos, ni de
inventos.
En consecuencia, las preguntas sobre qué tipo de enunciados constituyen una teoría
científica, cómo se obtienen esos enunciados y cómo se justifica su verdad, son muy relevantes
para esta perspectiva epistemológica. También se dirá que el lenguaje en que se expresan estos
enunciados es un lenguaje riguroso; esto es, utiliza términos clara y precisamente definidos (y
sobre cuya definición, una vez establecida, la comunidad científica no cuestiona) o, mejor aún,
utiliza el lenguaje formalizado, matemático o lógico (que suelen ser considerados los de máxima
claridad, precisión y universalidad)2. Utilizando este lenguaje, la ciencia enuncia leyes que
permiten describir un comportamiento uniforme de los fenómenos, explicar o comprender por
qué el mundo natural y el humano se comportan de cierta manera y predecir formas de
comportamiento posibles para, eventualmente, actuar sobre ellas o, directamente, producirlas
‘artificialmente’.
Asimismo, desde esta perspectiva, la verdad y la racionalidad de la ciencia dependen de
los tipos de enunciados que ésta contenga, de las características de estos enunciados y de cómo
se obtienen los enunciados a partir de la observación o de las relaciones lógicas entre ellos -todo
lo cual define un método. Por este motivo, será necesario detenerse primero en la clasificación de
los enunciados según sus características, su función dentro de una teoría científica y las relaciones
lógicas posibles entre ellos-.
1. Enunciados
Habitualmente, los enunciados u oraciones se definen como porciones del lenguaje desde
una mayúscula a un punto, que pueden contener una única proposición o más proposiciones
unidas por conectivas3. Una teoría científica, en tanto que sistema de enunciados, se constituye
1
Para una clasificación de las ciencias, cf. Hempel, 2003 Capítulo 1.
2
Para aclarar esto último, tómese como ejemplo el dictado de la materia Física en la escuela secundaria.
Lo habitual es que se trabaje con la resolución de problemas tales como: ‘si un móvil recorre 50km en 2hs,
¿a qué velocidad viaja?’. Para resolver este problema, hay que suponer una fórmula del tipo:
v = t . d y reemplazar las letras por las cantidades dadas. A esto nos referimos cuando hablamos de lenguajes
formalizados.
3
‘Proposición’ es un término que en Lógica tiene un sentido muy preciso: la mínima unidad de sentido que
sea posible aislar en una oración o enunciado, y que puede ser verdadera o falsa. Desde este punto de vista,
3
por distintos ‘niveles’ que contienen, cada uno, un tipo específico de enunciados. A continuación,
se describirán los tipos de enunciados más relevantes para las teorías y para las metodologías.
2) Enunciados universales
A diferencia de los enunciados singulares, los enunciados universales no establecen una
referencia a tiempos, objetos o locaciones en particular sino que se refieren a todos los fenómenos
de un mismo tipo en todo tiempo y lugar; por eso se suele decir que la cantidad de fenómenos a
los que se refieren es infinita5. De aquí se sigue también que, al referirse a infinitos casos, superan
una proposición se identifica por el concepto y no por su enunciación. De ahí que, por ejemplo, dos
enunciados en distintos idiomas, como Llueve e It´s raining, expresen la misma proposición. Asimismo, un
único enunciado como ‘Llueve y hace frío’ expresa dos proposiciones: ‘llueve’ y ‘hace frío’, unidas por la
conectiva ‘y’.
4
Klimovsky, 2005, p. 68.
5
Cf. Hempel, La explicación científica. Estudios sobre la filosofía de la ciencia, Buenos Aires, Paidós,
1979, p. 338. Hempel no considera que los casos a los que se refieren las leyes deban ser infinitos sino que
alcanza con que no se determine una circunstancia de lugar o pertenencia en el enunciado.
4
los que la experiencia del hombre puede abarcar y no pueden ser observacionales. Ejemplos de
estos enunciados son: (g) ‘Todos los hombres son mortales’; (h) ‘Todos los perros ladran’; (i)
‘Todo cuerpo en la superficie de la Tierra y en el vacío cae con la aceleración de 10m/seg2’; (j)
‘Los electrones son partículas atómicas con carga negativa’; (k) ‘El valor de las mercancías se
incrementa al crecer la demanda y se reduce con la abundancia de oferta’. Estos enunciados
comparten las características establecidas: (g) y (h) se refiere a todos los hombres y todos los
perros de cualquier rincón del planeta (y del universo si los hubiera), del presente, del pasado y
del futuro, sin excluir a ninguno de ellos; (h) se refiere a todos los cuerpos en todos los lugares de
la Tierra (y más allá de ella también) y en todo tiempo; de manera semejante, (i) hace una
afirmación sobre todos los electrones del universo en todos los tiempos; y (j) describe una relación
constante entre demanda e incremento de precios y oferta y reducción de precios en todo tiempo
y lugar. Por eso, podemos definir los enunciados universales como aquellos que se refieren a
todos los fenómenos del mismo tipo en todo tiempo y lugar, sin excepción.
5
en el aula 54 están sentados’, ‘estudiantes presentes en el aula 54’ es un término y ‘estar sentado’
es otro.
En los ejemplos (h) y (e) podemos decir que los términos son empíricos porque se refieren
a objetos directamente observables, o sea, directamente accesibles a los sentidos. En cambio, en
los ejemplos (i) ‘Todo cuerpo en la superficie de la Tierra y en el vacío cae con la aceleración de
10m/seg2’, (j) ‘Los electrones son partículas atómicas con carga negativa’, (k) ‘El valor de las
mercancías se incrementa al crecer la demanda y se reduce con la abundancia de oferta’, los
términos ‘electrones’, ‘cuerpo’, ‘carga negativa’, ‘valor’ son teóricos porque se refieren a objetos
que no son directamente observacionales.
Así, para decidir si un enunciado es empírico o teórico debemos seguir un camino ‘de ida
y vuelta’ que nos lleva del enunciado a los términos que contiene y de los términos que contiene
a los objetos o fenómenos que describen los términos. Si los objetos a los que se refieren los
términos de un enunciado son empíricos, entonces esos términos son empíricos y el enunciado es
empírico. Si un objeto al que se refieren los términos de un enunciado es teórico, entonces el
término que lo designa es teórico y el enunciado es teórico (nótese que basta sólo un término
teórico para que el enunciado lo sea).
Por ejemplo, queremos decidir qué tipo de enunciado es (c) ‘Esta mesa es amarilla’.
Primero, examinamos qué términos contiene: ‘mesa’ y ‘amarillo’. Luego, examinamos si los
objetos/fenómenos/entidades/propiedades referidos por esos términos son empíricos, esto es, si
son directamente observables o accesibles a los sentidos. ‘Mesa’ se refiere a una mesa, ‘amarillo’
se refiere a un color determinado, y tanto la mesa como el color son directamente accesibles a los
sentidos. Por eso, el objeto mesa y la propiedad amarillo son empíricos, los términos ‘mesa’ y
‘amarillo’ son empíricos y el enunciado (c) que los contiene es empírico.
Si ahora tomamos (j) ‘Los electrones son partículas atómicas con carga negativa’, diremos
que los términos ‘electrón’, ‘partícula subatómica’ y ‘carga negativa’ se refieren,
respectivamente, a electrones, partículas subatómicas y cargas eléctricas. Estas entidades no son
directamente accesibles a los sentidos, razón por la cual no son empíricos sino teóricos. Como
estos objetos son teóricos, los términos que los nombran también lo son. Por eso (j) es un
enunciado teórico.
Un esquema general de este camino ‘de ida y vuelta’ sería:
6
enuncia-‐ objetos
términos
enunciados
términos objetos empíricos/
empíricos/ empíricos
dos teóricos teóricos /teóricos
Ahora bien, la distinción entre empírico y teórico exige una reflexión más detenida. La
forma más simple e ingenua de diferenciar los términos empíricos de los teóricos consiste en
definir a los primeros como aquellos que se refieren a entidades observacionales y a los segundos
como aquellos que se refieren a entidades no observacionales. Según este criterio, entonces,
términos como ‘gato’, ‘hombre’, ‘sangre’, ‘madera’, ‘temblor’, etc. serían empíricos porque los
hombres, los gatos, la manera y los temblores se observan directamente mediante los sentidos;
pero términos como ‘átomo’, ‘célula’, ‘peso’, ‘miedo’ serían teóricos porque no son directamente
accesibles a los sentidos. En consecuencia, los enunciados ‘Los gatos tienen sangre caliente’, ‘Ese
hombre está temblando’, ‘La madera es rugosa’ serían empíricos. En cambio, enunciados como
‘Los átomos están constituidos por espacios vacíos’ o ‘El cuerpo humano está compuesto por
células’, ‘Ese individuo está paralizado por el miedo’ son teóricos puro (el primero) y mixtos (los
otros dos), respectivamente.
Pero, si se lo examina un poco más de cerca, este criterio para diferenciar entidades,
términos y enunciados en empíricos y teóricos es insuficiente. Existe un intenso debate filosófico
al respecto y, como se verá en la próxima Unidad del Programa, ese debate tiene un peso muy
importante en la epistemología. Si en lugar de esa forma ingenua de diferenciar entidades y
términos buscamos una un poco más elaborada, podemos decir que:
- los términos empíricos son aquéllos que se refieren a entidades directamente observables, es
decir, directamente accesibles a los sentidos;
- los términos teóricos, son aquéllos que se refieren a entidades que son indirectamente
observables o bien mediante el auxilio de instrumentos científicos o bien mediante sus efectos
observables.
Los perros, las mesas, las plantas, son cosas directamente accesibles a los sentidos y, por
eso, los términos ‘perro’, ‘mesa’, ‘planta’ son empíricos. Los átomos, las células, el peso, etc. son
entidades y relaciones observables de manera indirecta ya sea mediante la utilización de
instrumentos como los microscopios (para las células) y las balanzas (para el peso), ya sea
mediante sus efectos (como la reacción de las partículas disparadas contra una lámina de oro, que
permitió a Rutherford inferir que los átomos no son compactos). Por eso, los términos ‘átomo’,
‘célula’, ‘peso’ son teóricos.
7
¿Cómo clasificaremos términos como ‘cuerpo’? Según su uso, términos como éste
pueden ser empíricos o teóricos. Un geómetra, utilizará el término cuando en su teoría se refiera
a objetos geométricos con volumen o de tres dimensiones como esferas, cubos, pirámides a
diferencia de los de dos dimensiones como círculos, cuadrados o triángulos. Un químico, en
cambio, lo utilizará para referirse a una sustancia de composición definida. Un jurista, en cambio,
se referirá a cuerpos legales. Y así, en diferentes disciplinas el término se referirá a diferentes
entidades de manera según su definición en el marco de la teoría específica de que se trate en cada
caso. Algo semejante ocurre con el término ‘miedo’, para el que la biología o la psicología tienen
definiciones específicas.
En consecuencia, tomando en cuenta conjuntamente la observación de los fenómenos y
la definición de los términos, la clasificación de los términos se podría representar como muestra
en el siguiente cuadro:
Términos → Teóricos: Empíricos
*Definidos por la teoría
Objetos ↓
**Método teórico de
observación
observables directamente *‘satélite’ ‘mesa’
no observables directamente **‘cromosoma’ ---------------------
- El término ‘satélite’ se refiere a un objeto que, en algunos casos, se observa a simple vista (como
la Luna); pero tiene una definición específica de la astronomía (sin contar que en otros casos su
observación exige un instrumento, como los satélites de Júpiter o de planetas más lejanos aún).
Por eso, un enunciado que lo contenga será teórico (ya sea singular o universal), como ‘la Tierra
tiene un único satélite’.
- El término ‘cromosoma’, por su parte, se refiere a un objeto observable sólo mediante
instrumentos y métodos teóricamente determinados; asimismo, su definición depende de la
biología. Por eso, un enunciado que lo contenga será teórico, como ‘en esta célula se ha alterado
el cromosoma 15’.
- El término ‘mesa’ se refiere a un objeto directamente observable y, además, se define en el uso
cotidiano del lenguaje. Por eso, un enunciado que lo contenga será empírico, como ‘esta mesa es
verde’, o hará mixto a un enunciado teórico, como ‘el valor de las mesas aceleró el proceso
inflacionario’.
- Hay un casillero que queda en blanco. En efecto, es contradictorio pensar que un objeto sea
empírico pero que no se pueda observar ni siquiera se pueda observar de manera indirecta. En
este punto hay otra discusión que será retomada más adelante6.
6
Algunos epistemólogos llenarían este casillero con términos como ‘fantasma’, ‘hada’, ‘duende’, ‘espíritu’,
a los que denominan metafísicos. Volveremos sobre esto más adelante.
8
1.3. Sistema de los enunciados
Así pues, si combinamos las características de singular/universal con empírico/teórico,
obtendremos una clasificación de los enunciados que pueden integrar una teoría científica:
Empírico Teórico
Singular Esta mesa es azul. Juan heredó la hemofilia de
su madre.
Universal Todas las mesas son azules. La hemofilia se transmite por
vía materna.
Vemos que los enunciados pueden ser singulares y empíricos, universales y empíricos,
universales y teóricos, singulares y teóricos. Téngase en cuenta, no obstante, que estos últimos no
integrarán el esquema de las teorías científicas que veremos a continuación.
7
Asimismo, hay diferencias con respecto al fin de las teorías científicas. Algunos científicos pretenden que
sus teorías y sus leyes tengan como fin la descripción de los hechos o de la realidad (que existe con
independencia de sus teorías y es accesible a ellas). Por otro lado, algunos científicos prefieren renunciar a
esa pretensión de describir la realidad y consideran que las teorías y las leyes son instrumentos eficaces de
predicción y de intervención en la realidad. Se suele denominar ‘realistas’ a los primeros y
‘convencionalistas’ a los que consideran que “una teoría es una herramienta conceptual útil y no hay por
qué preguntar si hay las entidades que la teoría postula”. Cf. “Teoría” en Ferrater Mora, Diccionario de
Filosofía (Q-Z), Barcelona, Ariel, 1999.
8
Esta concepción de la teoría que adoptaremos aquí es una concepción bastante amplia, dado que algunos
epistemólogos consideran que sólo puede considerarse parte de la teoría a los enunciados teóricos y excluir
de la teoría a los enunciados empíricos, cf. Klimovsky, 2005, pp. 159-163.
9
En algunos textos de epistemología estos mismos enunciados se denominan ‘enunciados empíricos
básicos’. Pero su definición es la misma. Cf. Klimovsky, 2005, cap. 4.
10
Esta aclaración es relevante para ciertas discusiones específicas con respecto a los enunciados
observacionales. Compárense estos ejemplos con los siguientes enunciados: a’) ‘Han lavado el suelo del
aula 54’; b’) ‘Se produjo una reacción ácida en el tubo de ensayo’; c’) ‘Este gato está enojado’. Se puede
argumentar que, a diferencia de (a), (b) y (c), (a’), (b’) y (c’) no son enunciados estrictamente
observacionales. Decir que (a) el suelo está mojado es hacer una descripción de un fenómeno observable
9
estado de cosas, un fenómeno o un objeto directamente observable mediante (por eso es empírico)
en un lugar o tiempo determinado (por eso es singular). Ejemplos de estos enunciados son: (a) ‘El
suelo del aula 54 está’; (b) ‘Este trozo de tela cambió de color’; (c) ‘Esta persona tiene las pupilas
dilatadas’.
Los enunciados de Nivel 2 son empíricos y universales. Éstos contienen términos
empíricos (por eso son empíricos) y se refieren a todos los fenómenos de un mismo tipo en
cualquier tiempo y lugar (por eso son universales). Se los suele llamar ‘leyes empíricas’ o
‘generalizaciones empíricas’ porque pueden ser producto de una generalización. Ejemplos de
enunciados de Nivel 2 son (d) ‘Todos los perros ladran’; (e) ‘La lavandina altera el color de las
telas’; (f) ‘A todas las personas se les dilatan las pupilas en la oscuridad’.
Por último, los enunciados de Nivel 3 son teóricos y universales. Éstos contienen al
menos un término teórico (por eso son teóricos) y se refieren a todos los fenómenos de un mismo
tipo en todo tiempo y lugar (por eso son universales). Si todos sus términos son teóricos, se los
llama ‘enunciados teóricos puros’; si tienen tanto términos teóricos como empíricos, se tratará de
‘enunciados teóricos mixtos’. Las leyes científicas se encuentran a este Nivel.
Veamos entonces a continuación cómo sería (de manera simplificada11) la estructura de
una teoría científica12:
Nivel Enunciados Descripción Ejemplo
‘La recombinación de individuos
Universales; heterocigóticos obtenidos en la
Puros contienen sólo primera generación da por resultado
términos el predominio de un fenotipo en una
Tercer nivel teóricos proporción de tres a uno’.
Teóricos Universales; ‘En las plantas de primera
contienen generación resultantes de la
Mixtos términos autofecundación de las plantas
teóricos y híbridas predomina el rasgo
términos fenotípico del color rojo o blanco en
empíricos una proporción de tres a uno’.
‘Todas las plantas resultantes de
Leyes empíricas Universales; combinar una variedad pura de flores
contienen
pero decir que (a’) lo han lavado es una interpretación a partir de la observación de que está mojado. Del
mismo modo, decir que (b) el líquido cambia el color es hacer una descripción; pero establecer que (b’) fue
por el efecto del ácido es una interpretación. Por último, mientras que (c) describe las pupilas del paciente,
el enunciado (c’) interpreta un estado inferido a partir de un dato de observación. Dado que se trata de una
discusión bastante específica, esta diferencia no será relevante en el desarrollo de la Unidad. Pero no dejará
de ser útil tenerla en cuenta para facilitar la comprensión de algunas cuestiones planteadas más adelante.
11
Este esquema es simplificado porque, cuando se estudia una teoría (al menos cuando se la estudia en un
nivel básico, como en la escuela), no se lo hace teniendo en cuenta todos los enunciados que podrían
constituirla (que son potencialmente infinitos, como observa Klimovsky), sino sólo sus principios
fundamentales y algunos teoremas o leyes derivadas. Cf. Klimovsky, 2005, p. 159.
12
Por supuesto, las ciencias formales no tendrán nunca enunciados de primer y segundo nivel. En cuanto a
las ciencias fácticas, se discute si la base empírica (es decir la porción de la realidad que los científicos
recortan para contrastar sus enunciados, es o no es parte de la teoría). En rigor, si la definimos como una
estructura de enunciados, no debería serlo. Sin embargo, cabe tener en cuenta su importancia.
10
Segundo términos rojas con una variedad pura de flores
nivel empíricos blancas, son rojas’.
Singulares; ‘Las flores de esta planta son rojas’ o
Primer nivel Enunciados contienen ‘Las flores de esta planta son
observacionales términos blancas’.
empíricos
13
En el caso de las leyes probabilísticas, no tener excepciones significa que no se altere la proporción que
expresa. Por ejemplo, el enunciado ‘La probabilidad de que un nacimiento de un ser humano sea nacimiento
de varón es 0,51’ excluye es que la proporción de los nacimientos de mujeres y varones sea diferente de
0,51 (desde luego, no excluye el nacimiento de mujeres). Algunos epistemólogos y también algunos
científicos rechazan la idea de que los enunciados probabilísticos sean considerados leyes. No obstante, en
algunas áreas de conocimiento, los objetos que se conocen no admiten otro tipo de leyes. Incluso en la
física, algunos científicos “consideran un prejuicio pensar que [las leyes fundamentales] tengan que ser
leyes universales (o determinísticas como a veces se las designa). (...) Por consiguiente en sociología, al
igual que en biología, hay que conformarse con informaciones estadísticas sobre grandes conglomerados
de objetos o individuos, ya sean animales, seres humanos o miembros de una sociedad”, cf. Klimovsky,
2005, pp. 75-76.
14
Cf. Hempel, 2003, p. 338.
11
tiempo, no es proyectable ni a otras universidades, ni a otras circunstancias de la UNPA y por ese
motivo no puede ser considerado una ley.
Estos requisitos son necesarios para que los enunciados sean considerados leyes pero no
son suficientes tomados individualmente. Y, aun así, no terminan de agotar todas las condiciones
para que un enunciado pueda ser una ley. No obstante, sirven de criterio orientador para la
aceptación de las leyes junto con la justificación metodológica de las mismas.
Planteados a grandes rasgos los tipos de enunciados que constituyen una teoría, el
problema que surge es cómo se obtienen estos enunciados (¿por observación?, ¿por inducción?,
¿por deducción?, ¿por intuición?), en qué orden (¿primero los de Nivel 1 y a partir de ellos los
de Nivel 2 y 3 o viceversa?) y cómo se asegura la verdad de los enunciados (¿mediante una
garantía experimental, mediante la garantía de la lógica?). Éstas son las preguntas a las que el
método y la lógica del conocimiento intentan responder y que, como se verá a continuación,
distintas corrientes epistemológicas y metodológicas responden de manera diferente. El
inductivismo será partidario de pasar del Nivel 1 al 3 mediante la lógica inductiva y confiará en
los enunciados observacionales como el pilar del conocimiento científico. El falsacionismo, por
su parte, argumentará que es más adecuado proceder deductivamente, a partir de hipótesis de
Nivel 3 a sus consecuencias de Nivel 1, cuya función será el control y la corrección de las
hipótesis. Los detalles de estas propuestas metodológicas serán tratados mediante la lectura de los
textos de Lorenzano (1998) y de Palma y Pardo (2012). No obstante, se expondrán a continuación
algunos lineamientos con respecto a las relaciones lógicas de la deducción y la inducción.
15
Por ejemplo, Cohen y Nagel (1968) sostienen que la lógica es “la ciencia autónoma de las condiciones
objetivas, aunque formales, de la inferencia válida” (p. 8). Otra definición semejante: “digamos que la
lógica es el estudio de los razonamientos o inferencias, considerados desde el punto de vista de su validez”
(Blanché, 1963, p. 11).
12
inferencia entre los enunciados tienen o no la propiedad de conservar la verdad de los mismos,
suponiendo que éstas fueran verdaderas16.
Así pues, la relación de inferencia en un razonamiento17 consiste en la ‘transmisión’ de la
verdad de unas proposiciones (las premisas) a la verdad de otra (la conclusión). Por eso, es
necesario saber bajo qué circunstancias esta transmisión está garantizada más allá de toda duda
posible y bajo qué circunstancias no lo está. Cuando la forma lógica de un razonamiento garantiza
que de premisas verdaderas se obtengan conclusiones necesariamente verdaderas18 (o sea, que es
imposible que de premisas verdaderas se obtengan conclusiones falsas), se dice que la forma de
ese razonamiento es válida. Cuando, en cambio, la forma lógica de un razonamiento no garantiza
que de premisas verdaderas se obtengan conclusiones necesariamente verdaderas (o sea, que es
posible que de premisas verdaderas se obtengan conclusiones falsas), se dice que la forma de ese
razonamiento no es válida.
Una inducción y una deducción son tipos de razonamientos. Y lo que diferencia a las
inducciones de las deducciones desde un punto de vista lógico, es que existen formas deductivas
que son válidas; pero no existe forma inductiva alguna que sea válida. Esto significa que, si a una
forma deductiva válida19 se le da premisas verdaderas, la conclusión será necesariamente
verdadera; pero si a cualquier forma inductiva se le da premisas verdaderas, la conclusión podrá
ser verdadera tanto como falsa.
Ejemplos de razonamientos inductivos son:
Ejemplo 1:
1. La persona 1 entró en contacto directo y prolongado con el plomo y se intoxicó.
2. La persona 2 entró en contacto directo y prolongado con el plomo y se intoxicó.
3. La persona 3 entró en contacto directo y prolongado con el plomo y se intoxicó.
...
n. La persona n entró en contacto directo y prolongado con el plomo y se intoxicó.
Todos los que entran en contacto directo y prolongado con el plomo se intoxican.
Ejemplo 2:
1. Todos los hombres son (seres vivos) mortales.
2. Todos los animales son (seres vivos) mortales.
3. Todas las bacterias son (seres vivos) mortales.
Todos los seres vivos son mortales20.
16
Nótese bien que se subraya el carácter supuesto de la verdad de las proposiciones iniciales. Esto es así
porque desde el punto de vista lógico no es posible establecer si son verdaderas o falsas porque se desconoce
su contenido. Pero sí es posible establecer si la verdad se ‘transmite’ de una proposición a otra por la forma
en que se relacionan entre sí. Por otra parte, si las premisas son falsas (o al menos dudosas), no puede haber
garantía de que la conclusión sea verdadera. No obstante, esto no implica necesariamente que la conclusión
de un razonamiento con premisas falsas también vaya a ser falsa.
17
Un razonamiento será, pues, una cadena de proposiciones en la cual la verdad de las premisas se apoya
la verdad de la conclusión.
18
En este contexto, ‘necesario’ significa que no es posible que sea de otra manera.
19
Un ejemplo de formas deductivas válidas es el Modus Tollens. Un ejemplo de forma no válida es la
Falacia de afirmación del consecuente. Ambos se verán a propósito del falsacionismo.
20
Este es un ejemplo aportado por alumnas de la comisión de enfermería, primer cuatrimestre, año 2004.
13
Ejemplo 3:
1. Los gorriones son aves y vuelan.
2. Las águilas son aves y vuelan.
3. Los cóndores son aves y vuelan.
4. Las gaviotas son aves y vuelan.
Todas las aves vuelan.
Las formas que pueden adoptar los razonamientos deductivos son mucho más variadas que las
que adoptan los razonamientos inductivos. Ejemplos de razonamientos deductivos válidos son:
Ejemplo 1:
1. La presencia de bacterias provoca infecciones.
2. El Staphylococcus Aureus es una bacteria que se aloja en los pulmones.
El Staphylococcus Aureus provoca infección pulmonar.
Ejemplo 2:
1. Todos los animales de sangre fría tienen digestión lenta.
2. Todos los reptiles tienen sangre fría.
Todos los reptiles tienen digestión lenta.
Ejemplo 3:
1. Si los rumores de escasez se expanden entonces la gente acumula alimentos.
2. Los rumores de escasez se están expandiendo.
La gente acumulará alimentos.
Ejemplo 4:
1. Si es verdad que todas las aves vuelan, entonces las gallinas vuelan.
2. Las gallinas no vuelan.
No es verdad que todas las aves vuelan.
Ejemplo 2:
1. Si los rumores de escasez se expanden entonces la gente acumula alimentos.
2. La gente acumula alimentos.
Los rumores de escasez se están expandiendo.
Ejemplo 3:
1. Si es verdad que todas las aves vuelan, entonces las gallinas vuelan.
2. No es verdad que todas las aves vuelan.
Las gallinas no vuelan.
14
3. Problemas epistemológicos centrales en la concepción clásica o tradicional de la ciencia
Como se dijo más arriba, de acuerdo con la Concepción Heredada o Tradicional la Ciencia
es definida como un sistema de enunciados. Las dos corrientes epistemológicas más importantes
de esta concepción son el Empirismo o Positivismo Lógico (que referenciaremos en el llamado
Círculo de Viena21) y el Racionalismo Crítico (que referenciaremos en la propuesta de Karl
Popper). Más allá de las diferencias que puedan tener entre sí, estas posturas comparten algunos
supuestos, así como la preocupación por ciertos problemas que dominaron las discusiones
epistemológicas durante la primera mitad del siglo XX. Siguiendo a Pérez Ransanz (1999), estos
rasgos comunes a toda la epistemología clásica se pueden resumir en las siguientes afirmaciones:
1) La racionalidad se concibe como enclavada en reglas de carácter universal, las cuales
determinan las decisiones científicas; el énfasis se pone en las relaciones lógicas que conectan las
hipótesis con la evidencia, y se minimiza el papel de los sujetos;
2) Hay un criterio general de demarcación que permite identificar lo que cuenta como ciencia;
3) Es posible distinguir con nitidez la teoría de la observación, y siempre existe una base de
observación relativamente neutral frente a hipótesis alternativas;
4) El desarrollo del conocimiento científico es progresivo en el sentido de que tiende hacia la
teoría correcta del mundo;
5) Las teorías científicas tienen una estructura deductiva bastante rígida;
6) Los términos científicos son definibles de manera precisa;
7) Todas las ciencias empíricas, tanto naturales como sociales, deben emplear básicamente el
mismo método;
8) Hay una distinción fundamental entre contexto de descubrimiento y contexto de justificación,
entre la historia externa de la ciencia y su historia interna (racional); y sólo el segundo es
importante para dar cuenta del conocimiento científico.
A continuación, se tomarán los puntos 2) el problema del criterio de demarcación y 8) la
distinción entre contexto de descubrimiento y contexto de justificación, como referencias para
desarrollar las características que la concepción tradicional se atribuye a la ciencia a partir de
estos supuestos.
21
El positivismo o empirismo lógico es el nombre que se da a la postura que defendía el Círculo de Viena.
Éste se formó en 1929 alrededor de la figura del físico Moritz Schlick. En principio, tomó el nombre de
“Sociedad Ernst Mach” y como tal publicó en ese mismo año “La concepción científica del mundo”, a
modo de manifiesto. Los supuestos del positivismo lógico son los que definen la concepción clásica de la
ciencia y que asume el inductivismo epistemológico que se describe en este capítulo.
15
todas las disciplinas empíricas, ya sean naturales o sociales. En realidad, si se asistiera al
desarrollo de una investigación o se pudiera acceder a la narración de cómo se llevó a cabo
‘realmente’, descubriríamos que los científicos no proceden tal como lo indica el método,
cualquiera que éste fuera. Sin embargo, según la postura clásica, esto no quiere decir que esas
investigaciones no sean científicas. El motivo es que la epistemología no se interesa por el relato
del proceso que llevaron a cabo los científicos sino que establece las normas a las cuales debe
ajustarse la exposición de los resultados. Por lo tanto, para que una investigación sea científica,
alcanza con que, una vez ‘organizada’, la exposición de sus procedimientos y conclusiones pueda
adecuarse a las condiciones exigidas por los criterios metodológicos. En este sentido, Lakatos
(1983, p. 135) dice que las metodologías, o lógicas de la investigación:
(…) consisten en un conjunto de reglas (…) para la evaluación de teorías ya propuestas y
articuladas. A menudo esas reglas o sistemas de evaluación sirven también como teorías acerca
de la ‘racionalidad científica’, como criterios de demarcación’ o como ‘definiciones de ciencia’.
Al margen del dominio legislativo de estas reglas normativas, existe, por supuesto, la psicología y
la sociología de la investigación.
Dicho en otras palabras, la metodología no tiene por misión describir lo que hacen los científicos
al llevar a cabo sus investigaciones, sino establecer las reglas para llevar a cabo la exposición y
la evaluación de los resultados. Por este motivo, algunos epistemólogos sostuvieron que el
objetivo de la epistemología es llevar a cabo una ‘reconstrucción racional’ de los procedimientos
de la investigación22, de manera tal que sólo se conserve en su comunicación y su justificación la
información relevante en términos lógico-metodológicos (que son racionales y por eso pueden
ofrecer alguna garantía de ‘objetividad’ y verdad)23, despreciando los aspectos sociológicos que
enmarcan la investigación o los procesos psicológicos personales de los científicos.
Así definida, la metodología aporta un criterio de demarcación seguro que “nos permita
distinguir entre las ciencias empíricas, por un lado, y los sistemas ‘metafísicos’, por otro” (Popper,
1985, p. 34). El establecimiento de este criterio es una vieja aspiración del positivismo lógico del
Círculo de Viena, que se propone a sí mismo como una ‘concepción científica del mundo’ por
oposición a las “doctrinas metafísicas y teológicas tradicionales” que, según ellos, no sólo ignoran
el progreso material y social de su tiempo sino que son causa de “las feroces luchas sociales y
económicas del presente” (Carnap et al, 2002, p. 123).
Por su parte, Popper no comparte por completo este ánimo combativo del Círculo de
Viena al plantear la necesidad de un criterio de demarcación. Sin embargo, su objetivo
22
Hans Reichenbach considera que la idea de una reconstrucción racional corresponde a la forma en la cual
los procesos de pensamiento se comunican a otras personas en lugar de la forma en la cual el sujeto los
ejecuta, cf. Nickles, 1980, p. 11.
23
Por decirlo en palabras de Reichenbach, la epistemología intenta reconstruir los procesos de pensamiento
como deberían suceder si han de ser ordenados en un sistema lógica y racionalmente coherente, cf.
Reichenbach, [1938]1957, p. 5. Esta idea es polémica porque una cosa es estructurar una exposición de los
resultados de la investigación, y otra cosa es que esa exposición reconstruya los procesos de pensamiento
de los científicos. Más allá de esta discusión, lo importante es que la exposición de las investigaciones debe
seguir un orden lógico-metodológico.
16
epistemológico es el mismo: “formular una caracterización apropiada de la ciencia empírica, o en
definir los conceptos de ‘ciencia empírica’ y de ‘metafísica’ de tal manera que, ante un sistema
dado de enunciados, seamos capaces de decir si es asunto o no de la ciencia empírica el estudiarlo
más de cerca” (Popper, 1985, p. 37). De esta manera, la metodología no sólo funciona como
norma para validar el conocimiento científico, sino que también aporta parámetros para distinguir
el conocimiento genuinamente científico del conocimiento que pretende ser científico sin serlo24.
24
Más allá de que este problema haya pasado de moda, esta decisión no es de poca importancia, por varios
motivos. El más obvio, es el de tipo epistemológico, esto es, el de poder saber cuándo estamos frente a un
conocimiento razonablemente justificado y cuándo estamos frente a una creencia sin verdad y/o sin
justificación razonablemente aceptable. Pero, además de distinguir el conocimiento de las falsas creencias,
decidir que un conocimiento es científico tiene como consecuencia: a) decidir que vale la pena invertir
dinero en el desarrollo de esas investigaciones; b) ubicar social, política y culturalmente ese conocimiento
en un sitio de privilegio y autoridad para decidir sobre diferentes aspectos de la vida social. Sobre estas
últimas cuestiones se volverá en las próximas unidades del programa.
25
Se hace esta aclaración porque más adelante utilizaremos el término ‘verificar’ con otro sentido, a saber,
establecer como definitivamente verdadero.
26
Desde luego, estos ejemplos suponen que términos como ‘Dios’, ‘inconsciente’, ‘entelequia’ no se
pueden reducir a datos empíricos.
17
observacionales (de Nivel 1) a leyes (de Nivel 2 y 3) mediante la inducción. En efecto, para el
empirismo lógico no es posible admitir ninguna ley si no se la puede inferir a partir de enunciados
observacionales que se obtengan directamente de la observación y la experiencia27.
Por ejemplo, el enunciado que dice (a) ‘La temperatura desciende con la altura’ no es un
enunciado observacional. Por un lado, es universal. Como se dijo ya, los enunciados universales,
al referirse a infinitos casos, superan los que la experiencia del hombre puede abarcar y no pueden
ser observacionales. Por otro lado, contiene términos que pueden ser considerados teóricos, como
‘temperatura’. Para asegurar su valor científico, tiene que haber algún enunciado que sea
observacional y que describa ese fenómeno para un caso determinado. En otras palabras, tiene
que haber enunciados registrados durante el ascenso a un cerro determinado (cuya altura ya está
establecida) en una fecha determinada: (b) ‘La marca en el termómetro a 100m de altura indica
19°C’; (c) ‘La marca en el termómetro a 200m de altura indica 18.4°C’. Aquí tenemos un conjunto
de enunciados observacionales que traducen en términos empíricos para casos particulares el
enunciado universal arriba citado y que hacen lugar a la siguiente generalización empírica (d) ‘La
temperatura desciende 0.6°C cada 100m’. Dado que es identificable una referencia empírica -o
sea, datos observables- para apoyar estos enunciados, todos estos enunciados son parte de una
teoría y aportan conocimiento científico.
Pero tomemos ahora un enunciado del tipo (e) ‘La influencia del planeta Marte hace que
los individuos de Aries sean coléricos’. Si bien es posible reducirlo a un caso particular diciendo
(f) ‘Catalina es del signo de Aries y la influencia del planeta Marte en ella hace que sea colérica’,
éste no es un enunciado observacional en los términos que exige el empirismo. Es posible
observar el comportamiento de Catalina y de otras personas nacidas entre el 21 de marzo y el 20
de abril en diversas circunstancias y obtener enunciados como: (g) ‘Catalina lanzó un plato contra
la pared’. Pero es imposible observar la influencia del planeta Marte en su personalidad, o durante
sus momentos de cólera (más allá de esos mismos accesos de cólera, que no pueden ser, al mismo
tiempo, la consecuencia y la prueba de la influencia planetaria28). No existe instrumento alguno
que permita medir la influencia planetaria en distintos momentos de la vida de un individuo, tal
como existe un instrumento que permite medir la altura y la temperatura en distintos sitios
geográficos. Por lo tanto, no es posible establecer enunciados observacionales del tipo (f) en
apoyo de uno universal como (e) y cualquier inducción a partir de enunciados de tal tipo no
constituye una teoría científica. En consecuencia, desde el punto de vista empirista, los
enunciados astrológicos y la ‘teoría’ de la que forman parte no tendrían valor científico alguno.
27
Las características y los límites de este método inductivo se estudiarán a partir del texto de Lorenzano
(1998).
28
El callejón sin salida en el que quedan encerradas estas explicaciones es el siguiente: a la pregunta por
qué a Catalina le dio un acceso de cólera, se responde por la influencia de Marte; a la pregunta por qué
decimos que Marte influye en la conducta de Catalina, se responde porque le dio un ataque de cólera.
18
3.1.2. El Falsacionismo: la crítica y la falsabilidad como criterio de demarcación
El falsacionismo, como se dijo, comparte la necesidad de contar con un buen criterio de
demarcación. Justamente, esta preocupación lo lleva a elaborar una crítica de la lógica inductiva
y rechazarla como metodología aceptable de las ciencias empíricas. Según Popper, la verificación
de los términos y el método inductivo no son un buen criterio de demarcación. Afirma que no
tiene sentido exigir que todas las leyes puedan ser traducidas a un lenguaje empírico porque esto
simplemente no es posible29. En cambio, para él, “las teorías científicas se distinguen de los mitos
simplemente en que pueden criticarse y en que están abiertas a modificación a la luz de las
críticas” (Popper, 1967, p. 47). Con esto establece una demarcación, según él, más precisa entre
la ciencia y los saberes no científicos: una teoría, una hipótesis o cualquier enunciado universal
es científico sólo cuando pueden ser objetivamente criticados, es decir, cuando existe para ellos
un método de contrastación30. Así, mientras que para el inductivismo una teoría es científica
cuando se apoya en enunciados observacionales, para el “código de honor del falsacionista, una
teoría es científica sólo si puede entrar en conflicto con un enunciado básico [observacional], y
una teoría debe ser eliminada si entra en conflicto con un enunciado básico aceptado”.
En este sentido, si bien el método de las ciencias es el objeto de análisis fundamental de
la epistemología, Popper afirma que “no existe un método científico en ninguno de [estos] tres
sentidos: 1) No existe método para descubrir una teoría científica. 2) No existe método para
cerciorarse de la verdad de una hipótesis científica, es decir, no existe método de verificación. 3)
No existe método para averiguar si una hipótesis es probable o probablemente verdadera”. Lo
que se llama ‘el método en ciencia’ es, para él, una “discusión crítica de las teorías y concepciones
sobre el mundo” (Popper, 1985, p. 46. Énfasis del autor). Y el método crítico que él propone tiene
por fin contrastar o poner a prueba las teorías: si resisten, se mantienen como conocimiento; si
no, se consideran falsadas o refutadas y se abandonan.
Desde este punto de vista, el desarrollo de la ciencia no consiste en “que un sistema
científico pueda ser seleccionado, de una vez y para siempre, en un sentido positivo; pero sí que
sea susceptible de selección en un sentido negativo por medio de contrastaciones y pruebas
29
“Según Popper, la razón más importante por la que los empiristas defendieron el principio de inducción,
fue porque creyeron que la inferencia inductiva era la única forma de establecer el vínculo con la
experiencia y que este vínculo constituía la diferencia esencial entre la ciencia y la metafísica. Dicho de
otra manera, para los empiristas la inducción constituía el principio de demarcación (concluyente) entre
ciencia y metafísica. (…) Sin embargo, Popper piensa que esto no es así, de ninguna manera. ¿Por qué la
inducción no es un criterio adecuado de demarcación? Porque si se pretende que, para tener sentido, un
enunciado debe ser lógicamente reductible a proposiciones empíricas (a proposiciones atómicas que
describen hechos de la realidad), entonces las mismas leyes científicas quedan descalificadas: ellas son,
precisamente, proposiciones universales y necesarias, no reductibles a enunciados empíricos. Los
positivistas, en sus ansias de aniquilar la metafísica, aniquilan juntamente con ella la ciencia natural. Pues
tampoco las leyes científicas pueden reducirse lógicamente a enunciados elementales de experiencia”
(Samaja, 1993, p. 88).
30
“La llamada objetividad de la ciencia radica en la objetividad del método crítico; lo cual quiere decir,
sobre todo, que no hay teoría que esté liberada de la crítica, y que los medios lógicos de los que se sirve la
crítica -la categoría de la contradicción lógica- son objetivos” (Popper et alia, 1978, p. 12).
19
empíricas: ha de ser posible refutar por la experiencia un sistema científico empírico” (Popper,
1967, p. 40). Y, en consecuencia, se espera que el espíritu crítico de los científicos no los conduzca
a buscar ejemplos que confirmen las teorías (como en la recolección de observaciones que se debe
llevar a cabo al practicar el método inductivo) sino a intentar refutarla, es decir, a esforzarse por
encontrar casos que la contradigan. Si una teoría es refutada mediante enunciados observacionales
que la contradicen, se busca reemplazarla por otra, que también será puesta a prueba con el mismo
método. Si resiste esos intentos de refutación, adquiere el status de corroborada, es decir, se la
acepta provisionalmente, lo cual no significa considerarla verdadera. Por todo esto, dice Popper
que el falsacionismo es una decisión convencional por un conjunto de reglas, la principal de las
cuales es que “las demás reglas del procedimiento científico han de ser tales que no protejan a
ningún enunciado de la falsación” (Popper, 1967, p. 53)31.
Pero, para que la crítica sea posible, es indispensable que las hipótesis de la ciencia sean
falsables.
a) Falsabilidad
En términos generales, un enunciado o una teoría es falsable cuando existe la posibilidad
de que sea refutado si un hecho o situación determinados llegasen a ocurrir. Es importante no
confundir el concepto de falsable con el de falso o falsado, ni con el de falible. Que un enunciado
(y por extensión la teoría de la que es parte) sea falsable no significa necesariamente que sea falso,
esto es, que ya se conozca su falsedad. Lo que significa es que existe la posibilidad de “identificar
cuáles situaciones no deberán darse de ninguna manera si (…) fuese verdader[o]. O, por la vía
positiva: cuáles situaciones en caso de darse nos comprometen a abandonar la teoría [de la que
es parte el enunciado], por resultar (…) incompatible con los datos de la experiencia” (Samaja,
1993, p. 89).
Veamos un ejemplo muy sencillo. Tomemos la hipótesis que Pasteur propone para
explicar la generación de la vida (análoga a la de Redi en el texto de Rostand citado al inicio de
este texto): (g) ‘La aparición de la vida observada en las fermentaciones y otras substancias
orgánicas en proceso de putrefacción se debe a los microorganismos transportados por el aire’.
¿Es falsable este enunciado? O, de otra manera, ¿es posible identificar una situación que no pueda
darse de ninguna manera si este enunciado es verdadero? La respuesta es sí: si es verdad la
hipótesis de Pasteur, al aislar en un medio estéril un durazno en proceso de putrefacción, no se
31
Otras dos reglas metodológicas menos generales son: “1. El juego de la ciencia, en principio, no se acaba
nunca. Cualquiera que decide un día que los enunciados científicos no requieren ninguna contrastación
ulterior y que pueden considerarse definitivamente verificados, se retira del juego. 2. No se eliminará una
hipótesis propuesta y contrastada, y que haya demostrado su temple, si no se presentan ‘buenas razones’
para ello. Ejemplos de ‘buenas razones’: sustitución de la hipótesis por otra más contrastable, falsación de
una de las consecuencias de la hipótesis” (Popper, 1985, p. 52).
20
observarán en él hongos (por ejemplo). Si se observaran hongos u otras formas de vida, la
hipótesis debería ser descartada.
Estas situaciones que pueden dar apoyo o falsar una hipótesis se describen mediante
enunciados observacionales. Para el ejemplo dado, serían (h) ‘Este durazno en proceso de
putrefacción está aislado en un medio estéril y no se observan en él otras formas de vida’; e (i)
‘Este durazno en proceso de putrefacción está aislado en un medio estéril y se observa en él
crecimiento de hongos’ -siendo que (h) daría apoyo a la hipótesis e (i) la refutaría-. Un enunciado
observacional incompatible con una hipótesis se llama ‘falsador potencial’. Así, diremos que una
hipótesis es falsable cuando existe para él un falsador potencial, o cuando es lógicamente posible
un enunciado observacional contradictorio con ella. Es muy importante subrayar que el falsador
potencial es un enunciado observacional, esto es, que tiene términos empíricos y se refiere a
fenómenos empíricos. Más allá de sus críticas al positivismo, el anclaje en la experiencia, la
puesta a prueba mediante la experiencia es también fundamental como criterio para Popper.
Retomemos ahora el enunciado (e) ‘La influencia del planeta Marte hace que los
individuos de Aries sean coléricos’. ¿Existe algún falsador potencial para (e)? Si consideramos
(i) ‘Catalina es del signo de Aries pero la influencia del planeta Marte en ella no hace que sea
colérica’, podríamos pensar que sí existe un falsador potencial para (e). Sin embargo, como
acabamos de subrayar, para ser un falsador potencial tiene que ser un enunciado observacional.
Y, como la influencia de Marte no es observacional, ningún enunciado que hable sobre ella lo
será. Antes bien, serán como los enunciados que hablan sobre fantasmas, hadas o fuerzas ocultas.
Por dar otro ejemplo, comparemos estas dos explicaciones de la aparición de sarpullido
en una zona cualquiera de la piel: (j) ‘El sarpullido es consecuencia de la influencia de un planeta
negativo que debilita nuestra salud’; (k) ‘El sarpullido es consecuencia de la picadura de un
ácaro’. Es lógicamente posible pensar para (j) un enunciado singular como (l) ‘Dante está bajo la
influencia de un planeta negativo y no tiene sarpullido’. Pero, como se explicó ya, éste no es un
enunciado observacional porque la influencia negativa de los planetas no es observable más allá
del sarpullido mismo, que no puede ser, al mismo tiempo, la consecuencia y la prueba de la
influencia planetaria. En cambio, ‘Se examinó la piel de Dante y no se observó presencia de ácaros
en ella’ es observacional. Tanto la piel de un individuo como la presencia de un ácaro pueden ser
observadas, y esta última puede ser estudiada también en otros casos (con lo cual se explicaría
satisfactoriamente la causalidad entre ella y el sarpullido, además de hacer posible la ampliación
de los conocimientos sobre los ácaros, las reacciones de los tipos de piel frente a determinados
agentes externos, los tratamientos de distintos tipos de sarpullido, etc.)32.
32
Hay que decir que, sin necesidad de referirse a influencias planetarias ni a ángeles, en la historia de las
ciencias hay muchos casos de teorías sobre substancias que no existen que, a pesar de todo, tuvieron su
aceptación y sus férreos defensores sin que ninguno de ellos fuera considerado un charlatán o, al menos,
un ‘pseudocientífico’. Ejemplos de ello en la Química son la teoría del flogisto, la teoría del éter, la menos
aceptada teoría del alcahesto (cf. Moledo, Los mitos de la ciencia, Buenos Aires, Planeta, 2008).
21
b) Método
Por todo esto, el método que Popper considera adecuado para la producción de
conocimiento científico no es el inductivo. A diferencia del inductivo, Popper propone un método
que: a) comienza por hipótesis universales y teóricas (de Nivel 3), b) se apoya en la lógica
deductiva, y c) utiliza los enunciados observacionales (de Nivel 1) para intentar falsar las
hipótesis. Este método se llama hipotético-deductivo y deberá ser profundizado con el texto de
lectura de Palma y Pardo (2012).
22
principio. Encomendado por Hierón, el tirano de Siracusa, Arquímedes debía resolver el problema
de si la corona que éste había mandado fabricar era efectivamente de oro macizo o si estaba
compuesta por una aleación de otros metales. Cuenta la historia que:
una tarde bochornosa, hundido en la tina, el geómetra pensó que un cuerpo puede recibir un empuje
del fluido igual al volumen de líquido desplazado, y salió gritando desnudo por las calles de
Siracusa, desatando de golpe la ya insoportable tensión de los días de pensamiento concentrado y
doloroso (…), Eureka, Eureka (de Assúa, 2007, p. 32).
Sería imposible pedir a Arquímedes que reconstruya la cadena de sus pensamientos en la tina de
modo que justifiquen racionalmente su principio. En cambio, científicos y estudiantes pueden
repasar los pasos de su justificación al estudiar la demostración del principio que estableció o
aplicarlo en situaciones problemáticas dadas.
Por este motivo, las posturas normativistas argumentan que no existe una forma segura
(ni mucho menos una forma ‘mecánica’ o algorítmica) para llevar a cabo descubrimientos y, en
consecuencia, los procesos mentales que llevan a ellos carecen de relevancia epistemológica. Pero
sí es importante evaluar la justificación de esos descubrimientos. Y para ello sí se cuenta con
reglas: las reglas del método. La obtención y articulación progresiva de los enunciados según
estas reglas será considerado el aspecto interno de las ciencias, el único relevante para garantizar
la verdad y la racionalidad científicas, mientras que las circunstancias sociales e históricas
carecerán de interés epistemológico y serán consideradas externas. Esta distinción, da lugar a otra
distinción entre la ‘historia interna’ y la ‘historia externa’ de las ciencias. Desde una postura que
considera relevante únicamente los aspectos lógico-metodológicos de una investigación, la
historia de las investigaciones en su aspecto sociológico o psicológico (su aspecto ‘empírico’ dice
Lakatos para contraponerlo al aspecto ‘normativo’ lógico-metodológico), sólo tendrán un valor
anecdótico y, a lo sumo, serán útiles para dar cuenta de los errores o de algunos aspectos
‘irracionales’ de las investigaciones –y, en consecuencia, serán irrelevantes con respecto a la
producción del conocimiento. Por ese motivo, constituirán la ‘historia externa’ de las ciencias, de
la que se ocuparán principalmente los sociólogos del conocimiento. Sólo la reconstrucción y
exposición basada en el método puede ofrecer una “explicación racional del crecimiento del
conocimiento objetivo” (Lakatos, 1983, p. 134). La historia de las ciencias así construida es
considerada la ‘historia intelectual’ o ‘historia interna’ (metodológica, racional), autónoma y
principal, la única de interés para los epistemólogos en la postura tradicional.
4. Palabras de cierre
En estas páginas se han visto algunos contenidos de la concepción clásica o tradicional
de la ciencia, así como sus rasgos epistemológicos más sobresalientes: la importancia del método
como criterio de demarcación entre el conocimiento empírico y el pseudoconocimiento o la
metafísica, la distinción entre los contextos de descubrimiento y de justificación (siendo este
último el único a ser tenido en cuenta por la epistemología por ser el único que responde a las
23
exigencias del método), y la exigencia de verificación empírica de los enunciados universales.
Desde este punto de vista, el conocimiento científico se define por su método, y sus enunciados
se aceptan o se rechazan por su relación con la observación de manera directa (en el caso de los
enunciados observacionales) o indirecta (en el caso de los enunciados universales y/o teóricos).
En este sentido, es posible distinguir claramente teoría de observación y esta última sirve a los
científicos como factor común para decidir la aceptación o el rechazo de los enunciados. Éste es
un factor común al empirismo lógico y al racionalismo crítico pesar de que existe entre ellos una
diferencia que es necesario señalar. La diferencia consiste en que el empirismo sostiene que es
posible una observación ‘pura’, sin interpretación ni carga teórica alguna –y, de hecho, el método
inductivo comienza por la observación sin supuestos teóricos. En cambio, el racionalismo crítico
admite que la observación está guiada por la teoría -y, de hecho, en su método la naturaleza del
problema y las hipótesis es lo que conduce y determina la observación-. No obstante, para ambas
posturas, como se acaba de decir, la experiencia tiene el papel de elemento decisivo con respecto
a la teoría.
Estos supuestos entrarán en crisis a partir de la segunda mitad del siglo XX, dando lugar
a nuevas filosofías de las ciencias que desplazarán el foco de interés epistemológico a otros
problemas y ofrecerán una perspectiva más amplia sobre el conocimiento científico. Estas nuevas
posturas serán el tema de las Unidades siguientes del programa.
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25