Fruticultura en los Valles de Río Negro y Neuquén
La fruticultura constituye la principal actividad productiva en los valles irrigados de la
región, liderando la producción de manzana y pera. También cobran significación las
producciones de vid, frutas de carozo y, en menor medida, frutos secos y finos.
Una primera aproximación a la importancia relativa que adquieren estas producciones
a nivel regional la da la superficie destinada a su cultivo.
Superficie destinada al cultivo de frutales en la Región Patagonia Norte (En hectáreas)
Región
Especie Río Negro Neuquén % del
Ha
total
Manzana 21.740 4.472 26.212 46,9%
Pera 17.622 2.875 20.497 36,7%
Vid 1.813 1.344 3.157 5,6%
Durazno 1.626 248 1.874 3,4%
Ciruela 1.226 405 1.631 2,9%
Frutos secos 780 6 786 1,4%
Nectarines 486 215 701 1,3%
Cereza 263 310 572 1,0%
Fruta fina 65 100 165 0,3%
Damascos 17 6 23 0,0%
Otros frutos 117 173 289 0,5%
TOTAL 45.755 10.152 55.907 100%
Sacar datos del Anuario SENASA 2014.
La superficie plantada con frutales en Rio Negro y Neuquén es de 50.993 hectáreas
(Senasa, 2011) de las cuales el 93% corresponde a frutales de pepita, principalmente
manzana y pera. Río Negro participa con el 85% del total de superficie implantada en
la Región Patagonia Norte y Neuquén con el 15% restante.
La producción aproximada es de 2 millones de toneladas en las que predominan peras
y manzanas, y en menor medida frutas de carozo, uva, cerezas y otras. El 72% de las
peras producidas se destinan al consumo en fresco y el 28% a industria. En manzanas,
el 56% a fresco y el 44% a proceso de industrialización.
El volumen comercializado de peras y manzanas alcanza a 1.437.425 toneladas,
correspondiendo a peras 683.242 toneladas y a manzanas 754.182 toneladas.
(FunBaPa, promedio últimos cinco años (2009/2013).
La facturación global estimada: más de 4.000 millones de pesos anuales, que
caracteriza e identifica el desarrollo local y regional, involucrando a mas de 25
Municipios. La exportación es del orden de 600 millones de dólares.
Se emplea en forma directa unas 60 mil personas, sin contar los efectos sobre el empleo
de los servicios asociados y los proveedores de insumos.
Existe una importante infraestructura en plantaciones, servicio de riego, empaques,
frigoríficos, industrias, servicios de variada índole, puerto en la costa rionegrina, centros
de ciencia y técnica, y universidades. (Vasco Zubeldía)
Frutales de pepita (peras y manzanas)
La fruta es un producto primario que difiere sustancialmente de los
tradicionales commodities que produce la Argentina. Para alcanzar las condiciones
demandadas por los consumidores de mercados internacionales y nacionales, estas
son sometidas a procesos de clasificación, empaque, conservación y distribución
relativamente sofisticados, y requieren una importante interrelación entre sectores
productivos, industriales y de servicios.
Observando las interrelaciones que se producen al interior de la cadena en una matriz
de insumo-producto, se constata que el valor que se agrega a la producción primaria
es considerable -aún para el producto en fresco- y se asemeja a un producto de tipo
industrial. Por ello es que se ha caracterizado a la actividad frutícola como un sector
agroindustrial, más allá de las actividades industriales propiamente dichas que
participan en la cadena.
Históricamente, las estrategias parciales de los distintos agentes de la cadena
adolecieron de visión sistémica y de largo plazo. La competencia interna y desigual al
interior de la cadena afecta la competitividad del conjunto. Para abordar esta
problemática, los principales actores de la fruticultura regional han elaborado en
distintas oportunidades planes sectoriales o conjuntos que no lograron concretarse.
La cadena frutícola regional tiene como primer eslabón a la producción primaria, que
es llevada a cabo por 3.180 productores en Río Negro y 1.170 en Neuquén. El número
de establecimientos es de alrededor de 8.000 y 1.500, respectivamente.
El 80% de los productores pertenecen al estrato de pequeños y medianos (superficie
menor de 50 ha), y producen aproximadamente el 50% del volumen total de fruta.
El 20% restante son empresas grandes, generalmente integradas de capitales
nacionales o internacionales. Estas reproducen en una unidad empresaria el ciclo de
producción, conservación, empaque y comercialización, incluyendo a la producción
adquirida a productores no integrados.
Son numerosas las empresas que brindan insumos y otros servicios a productores y
otros agentes de la cadena. Entre estos resultan claves los viveros y las empresas de
tecnología de riego, empaque, conservación, transporte y logística. En algunos de estos
rubros el nivel de competencia es muy débil, con muy pocos oferentes dominando el
mercado regional. Otros servicios de importancia están en manos del sector público o
público-privado como el riego, la electricidad o el gas.
La producción de peras y manzanas puede seguir dos circuitos diferentes: producto
para consumo en fresco o para su industrialización.
La calidad exigida en el circuito de consumo en fresco es mayor. Para ingresar en este
circuito el producto debe reunir condiciones determinadas que comprenden
características intrínsecas del producto (tamaño, forma, color, sabor), características
sanitarias (daños por acción de plagas y enfermedades, condiciones de salubridad e
inocuidad afectadas por la presencia de residuos químicos) y condiciones de
conservación (marcas, golpes, tecnología de frío). Aquellos productos que no cumplen
con alguna de estas características tienen como destino la industrialización para jugo o
caldo de sidra.
Eslabones del circuito para el consumo en fresco
Acondicionamiento y empaque: en esta etapa se clasifica el producto y se lo
acondiciona para que llegue en óptimas condiciones al consumidor. Esta tarea se
realiza en 260 establecimientos. Un 25% de los de mayor capacidad pertenece a
empresas integradas, en tanto que entre los establecimientos menores, muchos
prestan servicio a esas empresas. Este eslabón de la cadena emplea aproximadamente
a 8.300 trabajadores.
Conservación frigorífica: este servicio permite regular el ritmo de trabajo en el
empaque y comercializar gradualmente, lo que posibilita la obtención de precios más
ventajosos. La mayoría de las empresas empacadoras poseen cámaras frigoríficas en
sus establecimientos. En la región se registran un total de 220 establecimientos
frigoríficos, que en conjunto emplean a casi 600 personas.
Comercialización: este eslabón de la cadena está centralizado en las empresas
integradas. Las de tamaño mediano venden al mercado externo a través de empresas
más grandes, comercializando por cuenta propia en el mercado interno y Brasil. Los
productores medianos a grandes suelen vender su producción en el mercado interno y
acceden al exterior a través de las grandes empresas comercializadoras.
Eslabones del circuito para el producto industrializado
Industrias Jugueras: 11 empresas se dedican a la elaboración de jugos concentrados
-y en menor medida aromas-, y absorben aproximadamente el 80% de la fruta destinada
a industria. Emplean en forma permanente a 1.500 personas. Las mismas industrias
son las que se encargan de la comercialización del producto, destinado en una alta
proporción (90%) a la exportación, principalmente orientada al mercado de Estados
Unidos.
Industria Sidrera: Las sidreras de la zona en general hacen sólo el caldo de sidra
siguiendo el proceso en plantas industriales localizadas en otras provincias.