Presentacion
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Asignatura: Fundamento de Historia Social Dominicana
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Tema: Ensayo sobre resistencia al Régimen de Trujillo
(La expedición de cayos confite y Luperón)
Introduccion
Fueron muchos los movimientos y/o espedisiones armadas que se levantaron en contra
del regimen de trujillo tanto nacional como internacional debido a la gran diferencia
que existia en su pensar y actuar.
En este trabajo trataremos puntos importantes de las espediciones armadas de Cayo
Confites (extremo oriental de cuba) y la de Luperon (Puerto Plata) como quienes
participaron, origenes, recursos, apoyos nacionales e internacionales y analisis de las
mismas.
La expedición de cayos confite y Luperón
Para enero de 1947, Trujillo había desarticulado la oposición interna que le hacia el
Partido Socialista Popular. La represión desatada contra sus dirigentes y las
confrontaciones internas que afectaron al PSP deterioraron su imagen ante la opinión
pública. Debido a que las elecciones se celebraban en mayo y no existían partidos
opositores, funcionarios del gobierno crearon al vapor dos entelequias políticas para
”competir” con el Partido Dominicano y su eterno candidato presidencial. Trujillo
gobernaría hasta 1952, cuando su hermano Héctor Bienvenido se encargaría de la
presidencia.
Eliminada la oposición interna, la principal amenaza contra la dictadura provenía del
exterior. En Cuba y en Venezuela vivían cientos de exiliados dominicanos desde los
años iniciales de la dictadura. En la Habana se había fundado el Partido Revolucionario
Dominicano (PRD). Entre sus fundadores se destacan Juan Bosch, Henrique
Cotubanama Henríquez, Juan Isidro Jimenes-Grullon y Ángel Miolán. También estaban
exiliados en Cubas dirigentes obreros, los líderes del PSP, Ángel Morales, antiguo
ministro del gobierno de Horacio Vásquez y el general Juan Rodríguez García (alias
Juancito), exsenador trujillista y latifundista que había abandonado el país con más de
medio millón de dólares que utilizo en la lucha contra el tirano.
“En función al auge de la oposición internacional a Trujillo y el
apoyo que concitaba, los exiliados se compactaron con el propósito
de realizar, a corto plazo, una expedición que derrotara al ejército
dominicano (…) gracias al apoyo del gobierno de Cuba y la
compactación que logró promover, en base a su enorme fortuna, el
recién exiliado Juan Rodríguez, se organizó, en Cayo Confite -un
islote cercano de la costa norte de Cuba- un contingente
expedicionario en el que se encontraban directamente involucradas
personalidades influyentes de ése país.”
Roberto Cassa
Juancito Rodríguez encabezaba un nutrido grupo de exiliados que organizaron una
expedición armada para tumbar a Trujillo. Contaba con el apoyo del gobierno de
Rómulo Betancourt de Venezuela, de Grau San Martin de Cuba y Juan José Arévalo,
recién elegido presidente de Guatemala. En represalia, Trujillo elaboro un complot para
asesinar a los presidentes San Martin y Betancourt, pero el intento fue descubierto a
tiempo y fracaso.
La expedición revolucionaria de Juancito Rodríguez tenía el apoyo de los seguidores de
la Unión Patriótica Revolucionaria, dirigida por los hermanos Fiallo. Trujillo sabía que
la expedición que se preparaba en Cayo Confites, un islote desolado ubicado en el
extremo oriental cubano, tenía muchas posibilidades de triunfar y por esa razón
fortaleció su aparato represivo, comprando en distintos países aviones de combates,
lanchas, fusiles y otros materiales bélicos.
Pero, un inesperado viraje comenzó a registrarse en la política exterior norteamericana,
cuando Harry Truman asumió el poder tras la muerte del presidente Roosevelt en abril
de 1946. La nueva política de Truman era enfrentar el comunismo y el expansionismo
de la Unión Soviética que encabezaba un bloque de países socialistas. Para los Estados
Unidos era necesario apoyar a las dictaduras militares latinoamericana y reprimir los
movimientos de izquierda democrática en la región.
La nueva era de tensión internacional entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, las
dos superpotencias que se repartieron en mundo en zonas influencia tan pronto concluyo
la segunda guerra mundial, se denominó guerra fría. La larga época de la guerra fría
paso por varias fases o periodos hasta la caída del muro de Berlín en 1989, que
simbolizo el inicio del fin de los gobiernos socialista de Europa oriental.
Trujillo salió muy beneficiado con la nueva era mundial inaugurada en 1947. Tan
pronto entro en vigencia la nueva política en Washington, el dictador dominicano
empezó a llamarse a sí mismo “campeón del anticomunismo en américa”, para ponerse
a tono con el gobierno de Troman. Incluso dicto una ley que declaraba ilegal la práctica
del comunismo. Desde entonces, el comunismo se convirtió en un tema tabú en la
sociedad dominicana y todos los opositores al régimen de Trujillo eran acusados de
“comunistas”, aunque en realidad nunca fueron comunista, sino luchadores por un
auténtico régimen democrático.
Al compás con la nueva coyuntura internacional de la post-guerra, en Cayo Confites se
aceleraban los preparativos de la expedición revolucionaria. En julio 1947 existían en la
capital cubana varios lugares para reclutar y entrenar a los expedicionarios. Cientos de
cubanos, venezolanos, hondureños, nicaragüenses y dominicanos se enrolaron en los
preparativos, entre ellos un joven estudiante de derecho llamado Fidel Castro Ruz. Los
entrenamientos en Cayo Confites duraron varios meses y cuando en septiembre se dio la
orden de partida, los dos barcos en que venían los expedicionarios fueron apresados por
la Marina Guerra cubana. El gobierno de Truman, que apoyaba las dictaduras
latinoamericanas para prevenir así cualquier ataque de la Unión Soviética, presiono al
gobierno cubano de San Martin para abortar la expedición contra el tirano dominicano.
“De los 1,300 hombres, los dominicanos no éramos ni 400. La
inmensa mayoría eran cubanos. La intención de ir a liberar a Santo
Domingo era realmente un ideal de muchos de ellos. Pero también
había algunos que al margen de los ideales estaban allí por espíritu de
aventura y no pocos por afán de lucro.”
(Tulio H. Arvelo; Memorias de un expedicionario; pag. 67)
Dos años después, los grupos de exiliados dominicanos se desplazaron a Guatemala,
donde recibieron la ayuda de su gobierno, presidido por Juan José Arévalo y la de su
Ministro de Defensa, general Jacobo Arbenz, para una nueva expedición armada contra
Trujillo que si todo tierra dominicana en junio de 1949. Dirijan el nuevo proyecto
revolucionario los generales Juancito Rodríguez, Miguel Ángel Ramírez Alcántara y
Horacio Julio Ornes Coiscou. Contaban con las armas que llevaron a Cayo Confites,
con tres aviones y varios buques que aguardaban en Cuba. Los aviones aterrizarían por
San Juan de la Maguana, La Vega y por Luperón, en Puerto Plata, donde le esperaría un
grupo encabezado por Fabio Spignolio que se sumaría a la insurrección.
De los tres aviones que participaron de Guatemala, solo uno amerizo en la bahía de
Luperón. Los dos restantes fueron apresados en México, cuando se vieron forzado a una
escala debido al mal tiempo. Por esta razón, los generales Juancito Rodríguez y Ramírez
Alcántara no pudieron llegar al país.
En cambio, el hidroavión en el cual venían Ornes Coiscou y otros 20 expedicionarios se
pasó sobre el agua de la bahía el 19 de junio, pero era esperado por un buque de guerra
del gobierno que conocía el planes, pues el dictador tenia espías en aquellos países de la
región que apoyaban la lucha contra su dictadura. El hidroavión fue atacado y allí
murieron varios norteamericanos, nicaragüenses, costarricenses, y dominicanos que se
enrolaron en este nuevo intento por derrocar al tirano.
Algunos dominicanos sobrevivieron y fueron esperados, entre ellos Ornes Coiscou,
Tulio Arvelo, Rolando Martínez Bonilla, Miguel Ángel Foliu, y un nicaragüense
llamado José Feliz Córdoba Boniche. Trujillo lo sometió a la justicia y después de
montar un nuevo espectáculo, los indulto, al tiempo que solicito a la Organización de
Estados Americanos (OEA) sanciones contra los gobiernos de la región que apoyaron la
frustrada expedición.
La contribución de los principales factores involucrados en la empresa
expedicionaria seria estimada por la revista Bohemia como sigue:
1. Juan Rodríguez: tres buques, fusiles, ametralladoras de mano, granada,
fusiles automáticos en cantidades suficientes y su fortuna personal.
2. Juan Bosch: varios aviones –tres de ellos de combate y otros de
transporte-, una estación de radio, una camioneta y un barco de vela y
motor.
3. El MSR: oficiales, hombres, técnicos de todo tipo, lugares de
entrenamiento, así como fondos para el mantenimiento de las tropas y
medios de transporte, todo ello con soporte financiero del Gobierno
cubano ascendente a medio millón de pesos.
4. Un grupo de dominicanos: cerca de 300 fusiles que mantenían guardados
desde hacía tiempos.
5. Las agrupaciones de exiliados en Venezuela y los Estados Unidos: los
pasajes para los extranjeros y dominicanos –oficiales, combatientes,
técnicos, médicos y telegrafistas- que se trasladarían a Cuba para
enrolarse en la expedición, más el dinero adicional que pudieron
recolectar.
Las cifras anteriores no incluían las armas personales aportada por futuros
expedicionarios: cientos de pistolas, revólveres, docenas de ametralladoras
de mano, no menos de cincuenta rifles automáticos y hasta un saco de
granadas de mano tipo piña.
Humberto Vásquez García (La expedición de Cayo Confites), pag 59
Conclusion
Concluyo citando un fragmento de Juan Bosch, que dice: “Santo Domingo es una
empresa capitalista despiadada, los dominicanos son los trabajadores y consumidores
forzados de esa empresa y el poder dominante esta en manos del amo de la empresa”
por lo que debemos siempre de luchar por mantener un pais en absoluta democracia y
no para beneficio de unos cuantos porque Republica Dominicana es una empresa en la
cual todos somos accionistas.
Bibliografia
La expedición de Cayo Confites (Humberto Vásquez García)
Memorias de un expedicionario (Tulio H. Arvelo)
Roberto Cassa