Proceso de Consumo contra BBVA Mendoza
Proceso de Consumo contra BBVA Mendoza
TRIBUNAL DE GESTION
ASOCIADA-SEGUNDO
PODER JUDICIAL
MENDOZA
foja: 200
CUIJ:
13-05346803-3((012052-267396))
AZULAY MARCOS
ENRIQUE C/ BBVA BANCO FRANCES S.A. P/
PROCESO DE CONSUMO
*105518229*
Mendoza,
09 de Septiembre de 2021.
VISTOS
Y CONSIDERANDO:
I.-
Que
las Dras. Mariela González y
Luz Gabriela D´Angelo, en
representación del Sr. MARCOS
ENRIQUE AZULAY, promueven proceso de
consumo contra el BBVA BANCO
FRANCÉS S.A., en su carácter de acreedor
hipotecario,
con el objeto de requerir la adecuación del contrato
celebrado, en
virtud de haberse tornado de difícil
cumplimiento para el actor, ordenándose la
eliminación
del índice de actualización en Unidades de Valor
Adquisitivo y su
sustitución por una tasa fija que permita a
ambas partes continuar con la
contratación, tomando como base
para la actualización el capital inicialmente
otorgado en
préstamo y teniendo en cuenta el aporte de capital realizado
por el
demandante al contratar.
Como
fundamento
de su pretensión relata que el Sr. Azulay, en
fecha
15 de Mayo de 2017, tomó un crédito con garantía
hipotecaria con el
Banco demandado, habiéndosele entregado la
suma de $ 1.200.000, monto que
a esa fecha representaba un valor de
64.239,82 UVA´s. Adjunta copia de la
Escritura de Constitución
de Hipoteca sobre el inmueble sito en calle Viña Baja
s/n de
Chacras de Coria, departamento de Lujan de Cuyo, nomenclatura
catastral 06-03-10-0004-000140-0000-1, padrón territorial
06/50952-5, Padrón
municipal 57232.
Sigue
diciendo
que la primera cuota se debió abonar el día 05
de
Julio de 2018, estableciéndose el pago de 180 cuotas
mensuales y consecutivas,
lo cual determinó que el crédito
finalizaría de pagarse en el mes de Junio de
2033.
Afirma
que
a la fecha de la deducción de su acción, el el
actor lleva
abonadas 24 cuotas, por un monto aproximados de 356,88
UVA mensuales,
aclarando que no se paga todos los meses la misma
cantidad de UVA’s,
habiendo abonado
montos menores los primeros meses, razón por la cual la
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deuda
que detalla es meramente estimativa, pudiendo ser aún mayor
(calculo
64.239,82 UVA totales % 180 Cuotas = 356,88). La suma
adeudada conforme
los cálculos realizados determinan que el
Sr. Azulay debe a la fecha PESOS
TRES MILLONES TREINTA Y OCHO MIL
SEISCIENTOS CUARENTA Y
SIETE CON 63/100 (156 cuotas restantes x
356,88 UVA por cuota x 54,58
valor del UVA calculado al día
12/06/2020). Acompaña constancia de cuota
pagada del mes de
junio de la que surge un valor levemente menor, debido a
que se ha
tomado el UVA a la fecha en la que se liquidó la cuota
correspondiente al mes de junio, diferente del UVA a la fecha tomada
en la
demanda (12/06/2020).
Pone
de
relieve que el actor debe una suma superior al 250% del
crédito originalmente tomado, ello pese al pago completo y
puntual de la cuota
pactada durante 24 meses, quedando aún
pagar 13 años. Asimismo, hace saber
que además del
valor en UVA’s, el Sr. Azulay paga una cuota que está
integrada
por un porcentaje de interés calculado sobre el
capital adeudado total. Esta
cuota de interés que debiera de
ser más alta en las primeras cuotas para ir
disminuyendo,
conforme sistema de amortización francés, en realidad
sube
cada día más, siendo ello así por cuanto el
capital sobre el cual se calcula la tasa
de interés, al estar
atado al valor del UVA, crece de modo descontrolado.
Continua
exponiendo
que conforme surge de la cláusula “III. 6.
COSTO FINANCIERO TOTAL” el mismo es de 6.192%. El grupo
familiar del
accionante está compuesto de la siguiente manera:
está casado con la Sra.
Mariana Ruth Gasque y tiene 2 hijos
gemelos de 7 años, Oliver y Mateo Azulay
Gasque, siendo ellos
junto con el Sr. Azulay quienes habitan la vivienda que se
construyó
con el crédito tomado en UVA’s con BBVA BANCO FRANCES
S.A., más aporte de capital propio. El inmueble es la vivienda
del actor, no es
utilizada para fines comerciales ni alquilada. La
cuota del mes de junio fue de
PESOS VEINTICINCO MIL CUATROCIENTOS
VEINTISÉIS CON 53/100
($ 25.426,53) integrando la misma tanto
la devolución del capital en UVA’s,
como así
también intereses y seguros que se pactaron a la hora de la
toma del
crédito.
Refiere
que el
actor aportó
el terreno en el cual se construyó la
vivienda.
El aporte a ser realizado por el Sr. Azulay conforme el contrato
celebrado con el Banco, debía ser de por lo menos el 80% del
valor del bien,
poniendo ello en riesgo de continuar con la situación
actual que el actor no solo
pierda su casa y las cuotas pagadas hasta
la fecha, sino también una importante
inversión que
representó los ahorros de muchos años.
Agrega
que
además del crédito hipotecario objeto de su
demanda,
el Sr. Azulay para la construcción de su vivienda
tomo un crédito UVA personal
por PESOS QUINIENTOS MIL ($
500.000), integrando esta suma el riesgo
que corre el sr. Azulay en
lo que hace a la pérdida de sus ahorros.
Deduce
de
todo lo dicho que el actor ha perdido todo lo aportado,
es decir,
el ahorro y la inversión, mientras que la parte demandada se
ha visto
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Funda
la acción que deduce en la normativa legal y jurisprudencia
que cita.
Plantea
la
nulidad de las cláusulas abusivas y violatorias de los
derechos del demandante: Cláusula II.2 “PROCEDIMIENTO DE
EJECUCIÓN”, Cláusula III.7 “MONEDA DE PAGO”
y Cláusula III.9.
Reclama
en
concepto de daño punitivo la suma de $ 1.000.000, en
virtud
de la grosera negligencia en que ha incurrido su contraria en la
información y ejecución del contrato.
Ofrece pruebas.
II.-
A
fs. 41 el MINISTERIO FISCAL toma la intervención que
por ley
le corresponde en los presentes.
III.-
El
Dr. Guillermo
Trípoli, por el demandado BANCO BBVA
ARGENTINA S.A., aclara
que la denominación del Banco al momento de la
contratación
del mutuo con la actora era BBVA BANCO FRANCES S.A., pero
que al
tiempo de contestar esta demanda la denominación es BANCO BBVA
ARGENTINA S.A., tratándose de la misma persona jurídica.
Contesta demanda y
solicita su rechazo con costas.
Niega
en forma
específica los hechos invocados por su contrario
como
fundamento de su pretensión.
Reconoce
la la
existencia del mutuo con garantía hipotecaria
celebrado el 15
de Mayo de 2017 y la constitución de una hipoteca en primer
grado de privilegio sobre el inmueble ubicado en Chacras de Coria,
Mendoza.
Destaca
que al
otorgar la garantía hipotecaria los otorgantes
manifestaron
que “…entienden que la garantía cumbre no solo el
capital
adeudado, que se actualizara y reajustara según el
valor de los UVAs, sino
también los intereses posteriores a su
constitución….” El reintegro del
préstamo
fue acordado en ciento ochenta meses (15 años) y la forma de
amortización en UVAs más intereses conforme la fórmula
que transcribe la
escritura de constitución de la hipoteca. Se
reitera allí que las sumas adeudadas
se ajustaran por la
evolución del valor de las UVAs. Se transcribe asimismo en
la
escritura de hipoteca el modo y forma de ajuste de las UVAs
advirtiéndose la
condición creciente de las cuotas.
Tasa de interés fija efectiva anual excluido el
IVA. El
préstamo era destinado a la construcción de vivienda
sobre inmueble en
el que recae la constitución de la garantía
hipotecaria.
En
virtud del marco
normativo, realidad de la situación contractual,
la
inexistencia de incumplimientos al deber de información, el
principio de
especialidad en el derecho real de hipoteca, el hecho
indubitable que la actora
libre y voluntariamente se sometió a
las convenciones de un contrato regulado
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Alega
que el mutuo
hipotecario celebrado entre las partes lo fue de
conformidad a lo
prescripto por los artículos 1378 y ss. y concs., 1408 y ss. y
concs., artículos 2205 y ss. y concs. del Código Civil
y Comercial de la Nación.
No solo se respetó la
normativa de fondo que establece las pautas y regula las
condiciones,
requisitos y efectos de la contratación entre las partes de
este
específico contrato bancario, sino que siendo el Banco
una entidad financiera se
dio estricto
cumplimiento a las normas que regulan el sistema financiero y, en
específico en esta
modalidad crediticia, a las normas de
Política de Crédito dispuesta por el BCRA mediante
Comunicación A 5945 y sus normas complementarias y
modificatorias. No se puede cuestionar
la legitimidad del marco
dentro del cual se celebró y ejecutó el mutuo.
Resalta
que los
llamados préstamos UVA han caído en desgracia en
la
consideración apriorística del inconsciente colectivo;
pero no resulta válido
ni suficiente en términos
jurídicos partir en el razonamiento de la afirmación
–
falaz— según la cual se debe mas de lo que se
obtuvo inicialmente pues ello no
es correcto.
Colige
que de
ninguna manera la escalada inflacionaria puede ser
considerada
“imprevisión” en el sentido técnico
jurídico de la palabra, pues no
se trata del estallido de un
proceso hiperinflacionario sino de una progresión
perfectamente previsible según los estándares medios
exigibles. En el caso de
los préstamos en modalidad UVA el
deudor no se compromete a devolver una
determinada cantidad de
dinero, sino que se compromete a devolver una
determinada cantidad de
Unidades de Variación Adquisitiva, unidades cuya
“cotización”
varía –o no- día a día, pues son
actualizables mediante la
aplicación del Coeficiente de
Estabilización de Referencia. Dicho en términos
sencillos, a mayor inflación mayor costo de la unidad UVA.
El encargado de
fijar el valor de estas unidades no es otro que el
Banco
Central
de la República Argentina mediante índices que son
publicados a
diario. Y la inflación, tampoco es una variable
que fije contractualmente el
Banco demandado o en la que tenga
responsabilidad atribuible, sino que es
parte y resultado de las
políticas económicas del Gobierno Nacional en sentido
amplio.
En
relación a
la pretensión del actor de suspender el ajuste previsto
por la
normativa UVA dice que es la pretensión de licuar el pasivo
frente al
acreedor, negándose a cumplir con la palabra
empeñada al contratar. La
pretensión exhibida encubre
por un lado, la intención de imponerle a su
acreedor una
reducción forzada de su crédito y por el otro de
obtener un
enriquecimiento del deudor que se hizo de un bien inmueble
que se valoriza en
dólares. Es decir: a las imposiciones
normativas del Estado Nacional, se suma
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la pretensión de pagar
menos de lo pactado ejercida por el deudor por
intermedio de otro
poder del mismo Estado con notorio beneficio patrimonial.
En
cuanto a la
imprevisión (regulada por el art. 1091 del CCCN),
expone que
la misma exige la concurrencia de obligaciones a cargo de una de
las
partes que devengan en excesivamente onerosas por una alteración
extraordinaria de las circunstancias existentes al tiempo de su
celebración,
sobrevenida por causas ajenas a las partes y al
riesgo asumido por ellas. En
primer lugar, las UVA se han vuelto
onerosas no sólo para una de las partes sino
para ambas.
Además es inaceptable sostener seriamente la existencia de una
alteración extraordinaria en relación al proceso
inflacionario que vive el país
que lleva años de
progresión y no escapa al conocimiento de nadie. La
alteración
del sinalagma contractual que procura el accionante, pretendiendo
que
su parte asuma las consecuencias derivadas del mecanismo de ajuste
propio
de este tipo de contratos con cláusula de
actualización, no sólo desnaturaliza la
esencia misma
del contrato de préstamo UVA, sino que también supone
la
violación del derecho de propiedad de BBVA tutelado por el
art. 17 de la CN y
una alteración de las relaciones técnicas
habidas entre los préstamos y depósitos
incorporados al
balance de la entidad financiera.
Sigue
exponiendo que
el actor dispuso de los fondos entregados
por el Banco para
construcción de vivienda. Habiéndose realizado la
operación
y construida la vivienda, a la hora de pagar,
resulta sencillo presentarse al
órgano jurisdiccional como “la
parte débil de la operación”.
Se
opone a la
solicitud de su contrario tendiente a la declaración de
nulidad de las clausulas contractuales individualizadas en la demanda
y a la
procedencia del daño punitivo reclamado.
Ofrece pruebas y
funda en derecho.
IV.-
A
fs. 83/84 se agrega acta que da cuenta de la
celebración de
Audiencia Inicial. Se rinde pericial de
martillero público y de perito contador.
V.-
Presentados
los alegatos de las partes
y oído el Ministerio
Fiscal, la
causa quedó en estado de dictar sentencia.
VI.-
A luz de
la plataforma fáctica arriba expuesta, resulta clara la
aplicación a la presente causa de las
previsiones establecidas por la Ley n°
24.240 de Defensa del
Consumidor y sus modificatorias.
Ello
así
toda vez que nos encontramos frente a una relación
de
consumo trabada entre el banco demandado, de dilatada trayectoria
en nuestro
medio como proveedor de servicios financieros de la más
variada índole y, por
ello encuadrable en la noción de
“proveedor” (art. 2° de la Ley n° 24.240). A su
vez, el accionante (persona física) se ubica en el rol de
destinatario del servicio
financiero de crédito para la
vivienda familiar contratado y, por ende
“consumidor”,
calificable así la relación como de consumo (Conf.
Farina, Juan
M., “Defensa del Consumidor y del Usuario”,
Ed. Astrea, Bs.As. 2004, pág.
365 y siguientes).
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Por
consiguiente,
el caso debe ser resuelto a la luz de dicho
microsistema legal, independientemente de que las partes lo hayan o
no
invocado, pues – como es sabido – corresponde al Juez
determinar el derecho
aplicable a los hechos planteados por los
litigantes, más allá de la calificación
que
éstos les hayan asignado (iura novit curia). Adicionalmente,
surge del art.
63 de la norma citada que se trata de una ley de orden
público y, como tal, debe
ser aplicada de oficio por el juez.
La
insoslayable
protección que brindan al usuario las normas
aludidas obliga a analizar el despliegue contractual de ambas
partes, teniendo
en cuenta no solo el cumplimiento de las
prestaciones que la ley exige a la
entidad bancaria (requisitos del
contrato, modo de redacción,
perfeccionamiento y entrega de
copia, etc…), sino – y sobre todo – los
principios
que regulan el tuitivo derecho de los consumidores: pauta de
interpretación normativa (art. 3); deber de información
cierta, clara y detallada
(art. 4), contenido del documento de venta,
en el caso, contrato de adhesión y
sus ejemplares (art. 10);
pauta interpretativa, en caso de duda, en cuanto al
alcance de la
obligación asumida por el usuario o consumidor (art.
37), todos
de la ley 24.240, además de las pautas normativas
de raigambre constitucional
(art. 42 de la Constitución
Nacional).
VII.-
Establecida
la normativa legal
aplicable a la presente litis,
destaco que no se encuentra
controvertido entre demandante y demandado,
surgiendo ello además
del material incorporado a la causa, que en fecha 15 de
Mayo de 2017,
el actor tomó un crédito con garantía
hipotecaria con el Banco
demandado, habiéndosele entregado la
suma de $ 1.200.000, monto que a esa
fecha representaba un valor de
64.239,82 UVA´s. En garantía de dicha
operación,
se constituyó hipoteca en primer grado de privilegio sobre el
inmueble sito en calle Viña Baja s/n de Chacras de Coria,
departamento de
Lujan de Cuyo, nomenclatura catastral
06-03-10-0004-000140-0000-1, padrón
territorial 06/50952-5,
Padrón municipal 57232. Las partes acordaron que la
primera
cuota se debía abonar el día 05 de Julio de 2018,
estableciéndose el
pago de 180 cuotas mensuales y
consecutivas, lo cual determinó que el crédito
finalizaría de pagarse en el mes de Junio de 2033. A la fecha
de la interposición
de la demanda aquí tramitada, el
actor ha abonado 24 cuotas, por un monto
aproximado de 356,88 UVA
mensuales.
Siguiendo
a
la Excma. 4° Cámara de Apelaciones de Mendoza (ver
resolución del 26/05/2021, Expte. N° 54.373,
“BALLESTEROS, ELIÁN
C/BANCO DE
LA NACIÓN ARGENTINA P/PROCESO DE CONSUMO”)
recuerdo que
el instrumento crediticio denominado Unidad de Valor adquisitivo
(UVA) o la Unidad de Vivienda (UVI) emplea como mecanismo la
determinación de una referencia que se constituye en el objeto
de la obligación
de restitución; la unidad UVA o UVI,
según los casos, es un objeto jurídico de
referencia
que permite asegurar la constancia en el tiempo del valor. La deuda
de unidades UVA o UVI se convierte al momento del vencimiento de la
deuda
en una suma de dinero, como ocurre con toda deuda de valor que
tiene
reconocimiento expreso en el artículo 772 del CCCN,
donde el dinero aparece
como un medio y como una regulación
subsidiaria luego de operada la
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Obligación
de
valor es aquella que tiene por objeto un valor
abstracto o una
utilidad, constituido por bienes, que habrá de medirse
necesariamente en dinero en el momento del pago (Pizarro-Vallespinos,
“Tratado de obligaciones,
Santa Fe, Rubinzal Culzoni Editores,
2017, pág.
457).
Dispone
el
art. 772 del CCCN que si la deuda consiste en cierto
valor, el
monto resultante debe referirse al valor real al momento que
corresponda tomar en cuenta para la evaluación de la deuda.
Puede ser
expresada en una moneda sin curso legal que sea usada
habitualmente en el
tráfico. Una vez que el valor es
cuantificado en dinero se aplican las
disposiciones de esta Sección
(obligaciones de dar dinero).
La
deuda
de valor es aquella en que el objeto es un bien, que es
medido
por el dinero. Lo que se debe entonces es un valor, y el dinero no es
el
objeto, sino el modo de pagar; a diferencia del caso anterior, no
está in
obligatione,
sino in solutione. Las
diferencias son sustanciales. En las primeras,
el dinero es expresado
mediante una suma determinada o determinable al
momento del
nacimiento de la obligación; en las de valor, en cambio, ello
no
ocurre al principio, sino a posteriori, cuando es precisa la
cuantificación.
Este
tipo
de obligación tiene por notas características que:
a) El
dinero no es lo debido, no aparece in obligatione sino in
solutione; b) Existe un
momento de conversión a dinero, lo que
se denomina momento de traducción, y
c) Una vez que opera ese
momento, ésta se transforma en una obligación de dar
suma de dinero, siéndole aplicable su regulación (arts.
765/771 CCCN).
El
criterio
para distinguir una obligación de valor de una
dineraria,
es la objetiva indeterminación inicial del monto,
lo que una vez subsanado
importa la conversión de la
naturaleza de la obligación: pasa a ser dineraria, sea
cual se
el momento en que se practique la cuantificación, y por una
única
oportunidad (Ossola, Federico Alejandro, “Código
Civil y Comercial de la
Nación Comentado”, Director
Lorenzetti Ricardo L., Tomo V, Santa Fe.,
Rubinzal-Culzoni, 2015,
pág. 156/159).
Específicamente,
en
lo que se refiere a los créditos UVA/UVI ya se
encontraban
permitidos con anterioridad a la sanción del Código
Civil y
Comercial, bajo el amparo del artículo 27 del DNU
905/2002, ratificado luego
por el artículo 71 de la Ley n°
25.827, que habilitó la excepción a la prohibición
de indexar para los créditos concedidos dentro del sistema
financiero,
posibilitando aplicarles el
Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER).
Esto
significó que las entidades financieras estuvieran habilitadas
a partir de allí
a utilizar esta tecnología jurídica
con la posibilidad de actualización vía
obligación
de valor. No fue hasta abril de 2.016 que mediante Comunicación
“A” 5945 del BCRA fueron creados los denominados, en ese
momento,
Créditos UVI (Unidades de vivienda), estableciendo
una Unidad de vivienda
como valor objeto de la obligación, con
lo cual cada saldo deudor de estos
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créditos se compondría
de X cantidad de UVI. A ello se debe sumar los
intereses sobre ese
capital estipulado y adeudado al momento del vencimiento
de cada
servicio financiero. Regulados y puesto en marcha el sistema de
crédito
explicado del BCRA en setiembre del mismo año,
se sancionó la Ley n° 27.271
que creó con ese fin
un sistema de Captación de Ahorro Público y de
Fideicomisos, con la potestad de realizar préstamos
hipotecarios para promover
el acceso a la vivienda. Estos nuevos
instrumentos financieros, entre ellos los
créditos con
garantía real, utilizaron también una unidad básica,
igualmente
nombradas Unidades de Vivienda (UVI), donde cada unidad
sería determinada
con una fórmula similar a la
establecida por la Comunicación del BCRA de
abril de 2016,
pero con una diferencia de que el valor del UVI sería
actualizado
mensualmente a través del índice del costo
de la construcción para el Gran
Buenos Aires que publica el
INDEC para vivienda unifamiliar modelo 6,
además de establecer
que los créditos UVI podrían llevar intereses de tasa
variable de pacto libre entre las partes.
Así,
las
UVI creadas en abril tuvieron que ser renombradas como
Unidad de
Valor Adquisitivo (UVA) y aquellos indexados por ICC (UVI) que
pueden
funcionar para todo tipo de crédito, ya sea hipotecario o
personales. La
complejidad del tema no termina allí, sino que
debe considerarse que esos
créditos, además de UVA o
UVI, pueden estar también dentro del marco del
Fondo
Fiduciario Público denominado “Programa Crédito
Argentino del
Bicentenario para la Vivienda Única Familiar”,
creado por el Decreto 902/2012
o fuera de él, dado que a
partir de marzo de 2.017, mediante DNU 146/2017 se
modificó
aquel decreto y se permitió expresamente la celebración
de créditos
Pro.Cre.Ar expresados en UVA o UVI.
VIII.-
Tal
como lo ha dicho la Excma. 4° Cámara de Apelaciones
de
Mendoza en el precedente ya citado, el desfase entre las previsiones
inflacionarias proyectadas por el gobierno al tiempo de lanzarse al
mercado los
créditos UVA y la evolución real que
tuvieron en el país los índices de inflación
importan una modificación de las circunstancias económicas
presupuestas por
las partes que, por su intensidad, puede traducirse
en una alteración de la base
negocial de los contratos de
créditos expresados en UVA, pudiendo habilitar
medidas
revisoras al amparo de la teoría de la imprevisión que
regula el art.
1091 del CCCN, acreditados que fueren sus extremos.
Sin embargo, cabe
destacar que, por fuera de los presupuestos del
art. 1091 del Código Civil y
Comercial, la procedencia de la
renegociación o revisión de estos contratos con
sustento en el principio informador de la buena fe no puede ser
descartada
apriorísticamente al reparo del pacta sunt
servanda, en especial cuando el
incremento de la deuda obedece a
fluctuaciones de variables económicas que
escapan al control y
a las razonables previsiones del tomador del crédito,
impactando, en definitiva, en la finalidad económica del
contrato hasta
desnaturalizarlo.
En
tal
sentido, el art. 60 de la ley 27.541 dispone: “El Banco
Central de la República Argentina realizará una
evaluación sobre el desempeño
y las consecuencias del
sistema de préstamos UVA para la adquisición de
viviendas y los sistemas de planes de ahorro para la adquisición
de vehículos
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Desde
el
campo de la teoría general del contrato deben
considerarse
los parámetros de modulación que en orden a los deberes
de
cooperación y renegociación regula el art. 1.011 del
Código Civil y Comercial,
para los vínculos de larga
duración; categoría en la cual puede entenderse que
ingresan los negocios crediticios otorgados a través de la
figura de la UVA,
pese a los debates existentes en relación
con el ámbito de aplicación de esa
disposición.
Además, en lo concerniente específicamente al ámbito
de los
contratos de consumo, la revisión, sea por vía
de renegociación o por vía
judicial, constituye una
valiosa herramienta para superar la situación de
sobreendeudamiento. El tomador de crédito
debe ser tutelado en caso de
endeudamiento excesivo, y, en
circunstancias tales, el punto de partida para
juzgar la
razonabilidad de cualquier solución de tipo correctivo se
halla en las
exigencias axiológicas derivadas del principio
protectorio del consumidor de
rango constitucional y de los derechos
fundamentales implicados, que en la
actualidad resultan de los arts.
1, 2 y 1094 del CCCN. El incierto derrotero de
las economías
familiares de los consumidores durante y después de la
pandemia
estará, sin dudas, atravesado por el
sobreendeudamiento; y en este sentido las
respuestas deberán
construirse sobre pautas de equidad (Frustagli, Sandra, “Los
créditos hipotecarios en Unidades de Valor Adquisitivo (UVA)
frente a la
emergencia sanitaria: primeras reflexiones sobre el
decreto 319/2020”, LA LEY
27/05/2020, 1; Iturbide, Gabriela A.,
“La tutela anticipada en el marco de
acciones derivadas de los
créditos instrumentados en UVA”, LA LEY
15/10/2019, 6,
citados por la 4° Cám. de Apel. de Mendoza en la
resolución del
26/05/2021 ya referida
precedentemente).
Compartiendo
el
criterio jurisprudencial arriba expuesto, juzgo
oportuno
abrir una instancia de renegociación del contrato para que las
partes
intenten autocomponer el conflicto. Esta ha sido la solución
adoptada por la
Sala II de la Excma. Cámara de Apelaciones en
lo Civil y Comercial de Azul,
mediante resolución del
18/03/2021 (“Butera Flavio Damián c/
Banco de la
Provincia de Buenos Aires”, Cita:
MJ-JU-M-131416-AR | MJJ131416 |
MJJ131416), que estimo aplicable al
sub lite.
Como
fundamento de
dicha decisión, recordó el Tribunal citado
que la
teoría general de la prevención del daño como
principio general del
derecho privado (arts. 10, 1710 a 1713 CCCN.)
otorga sustento normativo a la
revisión o renegociación
del contrato, que puede llevarse a cabo sobre la base
conjunta de
diversas fuentes del CCCN: las normas generales y específicas
de
prevención del daño (arts. 10, 1710 a 1713 y 1032
CCCN.), las propias del
subsistema de los contratos y de los tipos
negociales que prevén la
renegociación, como los
contratos de larga duración (art. 1011 CCCN.), la
imprevisión
(art. 1091 CCCN.), la renegociación del contrato de locación
(art.
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La
renegociación
del contrato ha sido definida como el proceso
formal y sustancial
mediante el cual los contratantes – aunque no
excluyentemente –
frente a situaciones sobrevinientes y extraordinarias que
alteran el
equilibrio y la correlatividad de las prestaciones, realizan de buena
fe,
conforme a los principios de autonomía, conservación
y colaboración, durante
un tiempo razonable y en actitud pro
activa, tratativas tendientes a revisar el
contrato para que su
adecuación mantenga el sinalagma funcional y evitando la
extinción del negocio jurídico.
Ampliando
y
completando el concepto, añadió el Tribunal de
Grado
que la prevención contractual constituye un deber legal
fundado en los
principios de buena fe, conservación del
negocio jurídico y prohibición de
abuso del derecho,
con sustento normativo en la prevención del daño, nuevo
paradigma del derecho privado que consagra legalmente el mandato
constitucional de no dañar a otro en las esferas aquiliana y
contractual (arts. 19
CN, arts. 9, 10, 1710 a 1713 y sgtes. del
CCCN).
Sobre
estas bases,
teniendo en cuenta la aplicación del medio
menos lesivo y el
respeto a la autonomía de la voluntad, resulta prudente
habilitar una instancia de renegociación con la finalidad de
que las partes
pueden autocomponer el conflicto, procurando
equilibrar el contrato devenido
excesivamente oneroso para el actor
por razones de política macroeconómica,
ajenas al alea
contractual, tratando de evitar un ejercicio disfuncional del
derecho
y al mismo tiempo resolver la cuestión suscitada.
La
revisión,
renegociación o adecuación del contrato es el proceso
mediante el cual los contratantes: 1) frente a situaciones
sobrevinientes y
extraordinarias que alteran el equilibrio y la
correlatividad de las prestaciones;
o 2) en los casos en los que el
Código Civil y Comercial u otras leyes le
reconoce a uno de
los contratantes el derecho a extinguir o modificar el
contrato
porque ha ocurrido un hecho sobreviniente, digno de tutela, que
afecta
negativamente sus intereses (vgr. la frustración del
fin del contrato del art 1090,
1091 y 1203 del CCCN, modificado por
la Ley de Alquileres n° 27.551; art
1264; art 1494 inc f, entre
otros); realizan de buena fe, conforme a los
principios de autonomía,
conservación y colaboración, durante un tiempo
razonable y en actitud pro activa, tratativas tendientes a revisar el
contrato
originario para que su reformulación o modificación
mantenga el sinalagma
funcional respetando la reciprocidad de las
prestaciones y evitando la extinción
del negocio jurídico.
Este instituto (la renegociación), que reconoce su origen
en
la preexistencia de un vínculo negocial, se funda, por un
lado, en los
principios generales del derecho de los contratos y de
las obligaciones: buena fe
y proscripción del abuso del
derecho (arts. 9, 10, 14, 240; 729, 961, 991
CCCN); en el principio
de la conservación del negocio jurídico (art. 1066
CCCN), en la autonomía de la voluntad (arts. 958, 990, 1075
CCCN),
colaboración, cooperación (arts. 1961, 1061, 991
CCCN), razonabilidad (art.
1713 CCCN), reciprocidad (o
proporcionalidad de las prestaciones), equidad
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En
conclusión:
la revisión o renegociación del contrato evita su
extinción y constituye una construcción muy valiosa
para la autocomposición,
con fundamento en la tutela general
del daño negocial y en los principios y
reglas generales y
particulares que regulan los contratos y su adecuación
(especialmente: arts 1011 -contratos de larga duración-; 1091
-imprevisión-;
1221 bis CCCN -renegociación en la
locación de inmuebles-; arts. 9, 10, 12,
955, 956, 961, 963,
964, 1082, 1710 a 1713 y 1032, 1730, 1732, 1733 y concs.
CCCN). El
contenido formal y sustancial de la renegociación se debe
concretizar mediante la aplicación de las pautas normativas
prevista para dos
particulares supuestos de aplicación
análoga: las tratativas precontractuales
(arts. 990 a 991
CCCN) y los contratos de larga duración que contemplan la
renegociación obligatoria (art. 1011 CCCN) (Juzg. Civ. y Com.
Nro. 4 de
Dolores, “Pieroni, O. E. c/ Banco de la Provincia de
Buenos Aires (Suc.
General Lavalle) s/ Medidas cautelares"
AR/JUR/50989/2019; Juz. de Primera
Instancia en lo Civil y Com. Nro.
1 de La Plata, sentencia de fecha 28/9/2020,
“Ugalde, Marcos
Adolfo y Otro c/ Banco de la Provincia de Buenos Aires s/
Medidas
cautelares”)
La
etapa de
renegociación del contrato dispuesta deberá respetar
algunas pautas delineadas por la doctrina: procurar un esfuerzo real
para
alcanzar el acuerdo; producir información relevante para
la adaptación; mostrar
una sincera voluntad de alcanzar un
compromiso; mantener una conducta
flexible en las negociaciones;
buscar las soluciones más razonables y
apropiadas; hacer
concretas y razonables sugerencias para la negociación, en
vez
de escuetas declaraciones generales de voluntad; dar las razones
apropiadas
para justificar las propias sugerencias; responder
oportunamente las ofertas
hechas por la contraparte; evitar cualquier
ventaja injusta o detrimento para la
contraparte; evitar cualquier
retraso innecesario en el proceso de consenso
(Medina, Graciela, “Del
cumplimiento al incumplimiento de los contratos ante
el covid-19.
Imposibilidad de cumplimiento. Teoría de la imprevisión,
frustración del contrato. Locación. Estudio de derecho
comparado”, LL
22/04/2020, 2).
Deberá
contemplarse
el criterio del “esfuerzo compartido” entre
el
acreedor y el deudor que surge como parámetro legal para la
renegociación de
los créditos UVA y asumirse en todo su
alcance la condición de consumidor del
tomador del crédito,
que impone analizar el caso a la luz del derecho
protectorio, el
acceso al consumo sustentable y la interpretación del contrato
en
el sentido que resulte más favorable al consumidor,
destacando que en los
contratos bancarios los consumidores gozan de
una tutela reforzada orientada a
garantizar la transparencia y evitar
el sobreendeudamiento, contemplando que a
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la fecha de la presente
sentencia no existen aún medidas globales que permitan
vislumbrar una solución, a corto plazo, para los tomadores de
créditos UVA.
Tampoco
podrá
soslayarse el hecho de que gran parte del contrato
se desarrolló
en el marco de la emergencia sanitaria (pandemia de COVID-19)
que
generó el dictado de normas que aplazaron o difirieron el
cumplimiento de
las obligaciones (Decr. 260/2020, 319/2020, 325/2020,
365/2020, 766/2020,
66/2021 ss. y cdtes.), cuya interpretación
exige una atenta mirada de la realidad
económico y social que
rodeó el desarrollo del contrato, a los efectos de
adecuar y
graduar con razonabilidad las respuestas jurídicas que se
articulen
frente a las situaciones generadas por tan peculiar,
inédito y contingente
momento. Así, en la legislación
dictada en el marco de la pandemia, y en
relación a los
créditos prendarios UVA, el Decreto n° 319/2020 dispuso el
congelamiento de cuotas y la suspensión de las ejecuciones
entre otras medidas,
y, aunque la solución obedece a la
contingencia sanitaria y no representa más
que un diferimiento
de pagos, debe tenerse presente en tanto pone de manifiesto
la
compleja trama económico-social subyacente al caso, y agudiza
el deber
legal de las partes de renegociar el conforme los principios
de buena fe,
conservación del negocio jurídico y
prohibición del ejercicio abusivo del
derecho, a los que cabe
agregar valores como la empatía y la solidaridad (cfr.
Quadri,
Gabriel "Nuevos desafíos procesales: el juez en zona de
desastre",
Temas de Derecho Procesal, Oct. 2020).
Las especiales
circunstancias
económicas invocadas por el actor en
su
demanda, como así también la situación
económica que atraviesa el País, el
hecho público
y notorio del incremento de la unidad de valor adquisitivo
(UVA), los
elevados índices inflacionarios, el aumento de precios y la
circunstancia que los salarios no se han ido actualizando al mismo
ritmo que la
tasa de inflación han determinado que el
actor debe una suma aproximada al
250% del crédito
originalmente tomado, ello pese al pago completo y puntual
de la
cuota pactada durante 24 meses, quedando aún pagar 13 años.
Ello
demuestra, sin duda alguna, el aumento del valor de las
cuotas del préstamo y la
dificultad para pagarlas, dado que
los ingresos mensuales del demandante no se
incrementarán en
igual proporción, tal como lo demuestra la realidad de nuestro
País todos los días. Esta cuestión, sin
perjuicio del monto porcentual que se le
asigne, es prácticamente
un hecho notorio, de fuerte trascendencia social.
A
ello agrego que,
conforme el Decreto N° 767/2020 dictado por el
Poder Ejecutivo
Nacional, dentro del marco de la emergencia pública
establecida por la Ley N° 27.541, establece en su artículo
4, que a partir de la
vigencia del mismo y hasta el 31 de julio de
2022, las entidades financieras
deberán habilitar una
instancia para considerar la situación de aquellos clientes
o
clientas que acrediten que el importe de la cuota a abonar supera el
35% de
sus ingresos actuales.
Teniendo
en cuenta
que la deuda originaria expresada en saldo
como "unidades de
valor adquisitivo" se actualiza por el coeficiente de
estabilización de referencia – el cual ha evidenciado
incrementos significativos
a más del doble del valor
contemplado al momento de su contratación, según
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Por
lo tanto,
estando acreditado que el accionante, en su calidad de
consumidor
financiero debe afectar una parte considerable de su ingreso
mensual
para abonar el crédito destinado a la vivienda familiar,
entiendo
razonable arbitrar los medios para mantener la vigencia del
contrato.
IX.-
Conforme
lo expuesto, corresponde disponer una instancia de
RENEGOCIACIÓN
DEL CONTRATO, por un período de NOVENTA
DÍAS
CORRIDOS, prorrogables a petición de ambas partes, a
fin que las
mismas arriben a un acuerdo negocial, conforme las pautas
brindadas y los
parámetros que se describen a continuación:
1)
Las
partes, en el plazo de 10 días hábiles contados
a partir de la
fecha en quede firme el presente, deberán
presentar en el domicilio legal
constituido por la otra, de modo
extrajudicial, propuestas sustanciales u ofertas
concretas de
renegociación relativa al objeto del contrato, debiendo dar
estricto
cumplimiento a los deberes de información y
colaboración sobre la base de las
reglas y principios
previstos en los arts. 990, 991, 992 CCCN, los regulados
para la
renegociación en los contratos de larga duración en el
art 1011 CCCN,
atendiendo a la aplicación de las reglas de la
menor restricción de derechos, la
aplicación del medio
menos lesivo y procurar la eficacia de la negociación,
como lo
prescribe el art 1713 CCCN, sin incurrir en ejercicio irregular,
abusivo,
o de mala fe de los derechos, proscribiendo situaciones de
aprovechamiento.
2)
Las partes
dispondrán de un plazo de diez días para
responder,
aceptar, reformular o realizar nuevas propuestas con
relación a la presentada
por la contraria, fundando también
de manera documentada y detallada el
contenido de sus propuestas o
contraofertas.
3)
Si con
antelación al plazo de 90 días corridos no se
hubiera
arribado a un acuerdo, el último día hábil,
las partes deberán presentar al juez
de la causa el resultado
de las negociaciones al que hubieran llegado,
acompañando, en
su caso, los instrumentos jurídicos respectivos. Para el
supuesto en el que no se hubiera arribado ningún acuerdo,
deberán informar
detalladamente las razones y circunstancias
que lo impidieron.
4)
Las
tratativas negociales deberán celebrarse sobre la base de un
mínimo marco formal que rija durante su realización,
estableciéndose la
modalidad de las tratativas (vgr. la
conservación documentada de las
propuestas; determinación
del lugar de reunión, días, forma de comunicarse, la
utilización de documentos electrónicos, etc.)
5)
Las reglas
precedentes procuran conferir un mínimo de bases
para
negociar, con carácter supletorio a lo que las partes puedan
convenir en
ejercicio de la autonomía de la libertad
contractual y sin perjuicio de las
normas legales que se dicten en
el futuro por las autoridades competentes,
en cuanto sean más
favorables a los derechos del actor consumidor.
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Por todo lo
expuesto,
RESUELVO:
I.-
DEJAR SIN
EFECTO el llamamiento de autos para dictar
sentencia ordenado en
la presente causa.
II.-
DISPONER
una instancia de RENEGOCIACIÓN DEL
CONTRATO, por
un período de NOVENTA DÍAS CORRIDOS,
prorrogables a petición de ambas partes, a fin que las mismas
arriben a un
acuerdo negocial, conforme las pautas y parámetros
que se describen en el
considerando IX.-
III.-
SUSPENDER
los procedimientos en la presente causa
mientras dure la etapa de
negociación que aquí se ordena.
CÓPIESE.-
REGÍSTRESE.-
NOTIFÍQUESE de oficio por el
Tribunal a
las partes y profesionales actuantes por cédula y al
MINISTERIO FISCAL con remisión.-
Dra.
Cecilia Landaburu – Juez
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