SERMÓN.
EL SERVICIO QUE DIOS DEMANDA
JOSUE 24:14
Introducción.
Al final de su vida, Josué reunió a todo el pueblo por última vez para guiarlos a
una ceremonia de renovación del pacto, en el que el pueblo de Israel se
comprometía a servir al Señor con fidelidad y leal devoción. Su sermón fue
doctrina y aplicación.
La parte doctrinaria es la historia de las grandes cosas que Dios había hecho por
su pueblo y por sus antepasados. La aplicación de la historia de las misericordias
de Dios con ellos, es una exhortación a temer y servir a Dios como gratitud por su
favor.
I.- Sirviendo con temor
Ahora, pues, temed a Jehová.
El temor a Jehová no es miedo, el temor es reverencia, una conducta que agrade
al Padre. El señor quería que su pueblo escogido le sirviera por decisión propia,
Dios deseaba que el anhelo del corazón de su pueblo fuera el tener comunión con
Él, quería un pueblo santo, un pueblo que le reverenciara en el momento y lugar.
Hoy en día el Rey de Reyes y Señor de Señores sigue pidiendo de su pueblo
reverencia. En estos tiempos se ha perdido el temor, predomina la religiosidad. El
señor quiere que tengamos una relación con Él mas que religión; transformación
más que información; unción más que emoción.
II.- Sirviendo con integridad.
… y servidle con integridad.
Lo que Dios requiere un servicio integro, completo, entero (que no le hace falta
nada) ¡Dios lo pide todo!
Un servicio sincero, la integridad tiene que ver con la solvencia moral. El pueblo de
Israel no debía servir a su Señor con fines egoístas, no debía servir solo para
recibir beneficios, ni tampoco servir cuando necesitaban ser librados de sus
enemigos. Debían mantener una conducta irreprensible, una vida de rectitud.
Que no se fueran tras dioses ajenos, sino que le fueran fiel y leal a su creador, al
único Dios vivo.
El Dios de Israel sigue siendo el mismo Dios al cual en este tiempo servimos, por
lo tanto, hoy en día pide a su pueblo un servicio con integridad, sincero, con un
corazón humilde.
III.- Sirviendo en verdad.
… y en verdad.
Jehová de los ejércitos pedía que su pueblo amado le adorara en verdad no de
manera artificial, de corazón y no solo de labios, una adoración real y no aparente.
A Dios le interesa que la verdad sea la marca distintiva, la patente de todo servicio
cristiano. La verdadera adoración tal como se sustenta en la Palabra es un estilo
de vida. Vivimos para adorar a Dios en todo tiempo. Una adoración en espíritu y
en verdad (Juan 4:23).
La adoración de muchos hoy día es más emocional, circunstancial, procuran la
moda, pero menos lo espiritual y verdadero (Mateo 5:8).
Conclusión
Un siervo sirve a su señor, obedece a su amo. Tenemos a Dios como nuestro Rey
y Señor y hasta hoy en día sigue pidiendo un servicio con temor, con integridad y
en verdad, el Señor quiere todo. Josué triunfo en su familia y dijo “Pero yo y mi
casa serviremos a Jehová”. Hagamos la voluntad del Padre y vivamos en
obediencia a Él.