Eutanasia
La eutanasia (del latín científico euthanasia y este del griego antiguo εὐθανασία /euthanasía/
'muerte digna')1 es la intervención voluntaria que acelera la muerte de un paciente
terminal con la intención de evitar sufrimiento y dolor del individuo. La eutanasia está asociada
al final de la vida sin sufrimiento.1
En un sentido más contemporáneo y restringido, la eutanasia es aquel procedimiento
voluntario, intencionado, estudiado y consciente que realiza un médico para acelerar la muerte
de un paciente terminal de algún padecimiento incurable; a solicitud consciente, estudiada y
deliberada del enfermo o familiares, quienes, plenamente enterados de que no existe
tratamiento curativo para la dolencia; le solicitan al médico que la realice sobre el paciente
para así dar fin con el dolor y sufrimiento intolerables e intratables.2
Existen diferentes leyes sobre la eutanasia en cada país. El Comité selecto de Ética
médica de la Cámara de los Lores británica define la eutanasia como «una intervención
deliberada emprendida con la intención expresa de poner fin a una vida, para aliviar el
sufrimiento intratable».3 En los Países Bajos y en Bélgica, es entendida como «la terminación
de la vida por un médico a petición de un paciente».4 Sin embargo, la ley holandesa no usa el
término eutanasia, sino que lo incluye bajo la definición más amplia de «suicidio asistido y
finalización de la vida a petición».5 En Colombia la Corte Constitucional en su sentencia C 239
de 1997 manifiesta que el homicidio por piedad «es la acción de quien obra por la motivación
específica de poner fin a los intensos sufrimientos de otro», y que «doctrinariamente se le ha
denominado homicidio pietístico o eutanásico».6 Por medio de la resolución 1216 de 2015 se
reglamentó la eutanasia en Colombia y se creó el protocolo médico para la aplicación de la
eutanasia.7
La eutanasia está clasificada de diferentes formas: directa e indirecta según el accionar
médico, voluntaria e involuntaria si se cuenta o no con el consentimiento del paciente.8
Etimología[editar]
La palabra eutanasia proviene del latín científico euthanasia /eutʰanásɪa/, y este del
griego εὐθανασία /eu̯θaɳasía/, está compuesta por el prefijo εὖ /eu̯/ ‘bien’, ‘normalidad’; la
palabra θἀνατος /θánatos/ ‘muerte’ y el sufijo sustantivante ~σίᾱ /~síaː/.1
El morfema εὖ /eu̯/ ‘bien’, ‘normalidad’; está vinculado a la raíz indoeuropea *wesu~, ‘bueno’.
Está presente en los neologismos aneuploide, eubacteria, eucalipto, eucáridos, eucariote,
eufonía, y muchos más.9
El lexema θἀνατος /θánatos/ ‘muerte’; está vinculado a la raíz indoeuropea *dʰ(u)enh₂-
‘muerte’. Puede vérsela con ese mismo significado en: tanatología, tanatopraxia, tanatonauta
y tanatoideo(a), atanasia, cacotanasia, ortotanasia, distanasia.10
El gramema sustantivante ~σίᾱ /~síā/; proviene del griego, el cual a su vez es la combinación
de dos sufijos femininos: ~si(s)/~s(o) de los griegos ~σις/~σι~/~σο~/~σ~ que significa ‘acción’,
muy común en el lenguaje científico griego;11 y el sufijo ~íā del griego ~ία que significa
‘cualidad’.12
Etimológicamente hablando, eutanasia significa: muerte apacible o muerte sin sufrimiento
físico, favorecida por otros. Es antónima de cacotanasia.13
Historia[editar]
La eutanasia se practicó en las antiguas Grecia y Roma. Por ejemplo, la cicuta se empleó en
la isla de Ceos como un medio para acelerar la muerte; técnica que también se empleaba
en Marsella. La eutanasia, en el sentido de la deliberada aceleración de la muerte de una
persona, fue apoyada por Sócrates, Platón y Séneca el Viejo en el mundo antiguo, aunque
parece que Hipócrates había hablado en contra de la práctica, cuando escribió: «no
prescribiré una droga mortal para complacer a alguien, ni dar consejos que puedan causar su
muerte», lo que indica que pudo haber un cierto debate en la literatura sobre si se pretendía o
no incluir la eutanasia.14
16
Período moderno temprano[editar]
El término eutanasia en el sentido anterior de apoyar a alguien mientras moría, fue utilizado
por primera vez por el inglés Francis Bacon (1561-1626). En su trabajo Eutanasia
médica eligió esta antigua palabra griega y, al hacer esto, distinguió entre eutanasia interior o
la preparación del alma para la muerte, y eutanasia exterior que pretendía hacer el fin de la
vida más llevadero e indoloro, y en excepcionales circunstancias acortando la vida. Su cambio
de significado a una muerte fácil pasó a primer plano en el periodo moderno temprano como
puede ser visto en la definición que recoge el Grosses vollständiges universal-lexicon aller
wissenschafften und künste (en alemán Gran léxico universal completo de todas las ciencias y
artes) del siglo XVIII d. C.:
El concepto de eutanasia en el sentido de aliviar el proceso de la muerte se remonta al
historiador médico, Karl Friedrich Heinrich Marx (1796-1877) quien se basó en las ideas
filosóficas de Bacon. Según Marx, un médico tenía el deber moral de aliviar el sufrimiento de
la muerte mediante el aliento, el apoyo y la mitigación mediante el uso de medicamentos. Tal
«alivio de la muerte» reflejó el espíritu de la época de la cual fue contemporáneo, pero Marx lo
colocó en el canon de la responsabilidad médica por primera vez. También hizo hincapié en la
distinción entre el cuidado teológico del alma de las personas enfermas desde el cuidado
físico y el tratamiento médico por parte de los galenos.1819
La eutanasia, en su sentido moderno, ha sido fuertemente opuesta a la
tradición judeocristiana. Tomás de Aquino (1225-1274) se opuso, y argumentó que la práctica
de la eutanasia contradecía nuestros instintos humanos naturales de supervivencia,20 así
como también lo hicieron François Ranchin (1565-1641), médico francés y profesor de
medicina y Michael Boudewijns (1601-1681), médico y profesor.2122 Otras voces abogaron por
la eutanasia, como el poeta inglés John Donne (1572-1631) en 1624,23 y la eutanasia continuó
en práctica. En 1678, la publicación del libro De pulvinari morientibus non-
subtrahend (del latín La almohada de los moribundos no debe ser sustraída) de Caspar
Questel, debate sobre el tema. Questel describió varias costumbres que eran usadas en ese
momento para traer la muerte a los moribundos, incluida el retiro de la almohada que, se
creía, aceleraba la muerte; argumentó en contra de tal práctica, pues hacerlo está «contra las
leyes de Dios y de natura».24 Este punto de vista fue compartido por otros que les siguieron,
inlcuidos Philipp Jakob Spener, Veit Riedlin y Johann Georg Krünitz.25 A pesar de la oposición,
la práctica de la eutanasia continuó, involucrando técnicas como la sangría, la asfixia y sacar a
las personas de sus camas para colocarlas en el suelo frío.26
Durante la Ilustración, el suicidio y la eutanasia comenzaron a ser más aceptados.27 Tomás
Moro (1478-1535) escribió sobre la eutanasia en Utopía:
Aunque para Stolberg no queda claro si Moro tenía la intención de respaldar la práctica.29
Otras culturas han adoptado diferentes enfoques: por ejemplo, en Japón el harakiri, o suicidio
ritual, no ha sido considerado tradicionalmente como pecado, ya que se usa en casos de
honor y, en consecuencia, las percepciones de la eutanasia son diferentes a de las de otras
partes del mundo.30
Inicios del debate moderno sobre la eutanasia[editar]
A mediados del siglo XIX d. C., surgió el uso de la morfina para tratar «los dolores de la
muerte». En 1848 el cirujano estadounidense John Collins Warren (1778-1856) recomendó su
empleo. En 1866, el médico británico Joseph Bullar (1815-¿?) reveló una utilización similar
para el cloroformo. Sin embargo ninguno de los dos recomendaba que la ocupación de este
fármaco debería ser para acelerar la muerte. En 1870, el inglés y maestro de escuela Samuel
Williams, inició el debate sobre la eutanasia contemporánea a través de un discurso en
el Birmingham Speculative Club, una sociedad cuyos miembros eran filósofos aficionados que
recopilaba sus trabajos.31 La propuesta de Williams fue usar cloroformo para acelerar
deliberadamente la muerte de pacientes con enfermedades terminales:
El ensayo fue revisado favorablemente en el diario The Saturday Review de Londres; pero
apareció una editorial contra el ensayo en la revista semanal británica The Spectator.32 A partir
de ese momento, resultó ser influyente, y otros escritrores se manifestaron a favor de tales
puntos de vista: Lionel Tollemache, octavo conde de Dysart (1794-1878) escribió a favor de la
eutanasia, al igual que la británica Annie Besant (1847-1933), la ensayista y reformadora que
más tarde se involucró con la National Secular Society (Sociedad Nacional Laica),
considerando que era un deber con la sociedad que uno debe «morir voluntariamente y sin
dolor» cuando uno llega al punto de convertirse en una «carga».3233 La revista Popular
Science analizó el tema en mayo de 1873, evaluando ambos lados del argumento.34 Kemp
señala que, en ese momento, los médicos no participaron en la discusión; era «esencialmente
una empresa filosófica [..] vinculada inextricablemente a una serie de objeciones a la doctrina
cristiana de la santidad de la vida humana».32
Movimiento inicial de eutanasia en los Estados Unidos de América [editar]
Artículo principal: Eutanasia en los Estados Unidos de América
Felix Adler, alrededor de 1913, fue el primer estadounidense en abogar por permitir el suicido en casos
de enfermedades crónicas.
El auge del movimiento de la eutanasia en los Estados Unidos de América coincidió con la
llamada Edad chapada en oro de ese país, un momento de cambio social y tecnológico que
abarcaba un «conservadurismo individualista que elogiaba la doctrina económica del laissez
faire (en francés: dejen hacer), el método científico y el racionalismo», que sucedió junto a
grandes depresiones económicas, industrialización y conflicto entre corporaciones y
sindicatos.31 También fue el período en el que se desarrolló el sistema hospitalario moderno,
que ha sido visto como un factor en el surgimiento del debate sobre la eutanasia.35
El abogado Robert G. Ingersoll (1833-1899) intercedió a favor de la eutanasia, afirmando, en
1894, que cuando alguien padece una enfermedad terminal, como un cáncer en fase terminal,
debería tener derecho a finalizar con su dolor mediante el suicidio.
El judío, racionalista intelectual Felix Adler (1851-1933) ofreció un enfoque similiar, aunque, a
diferencia de Ingersoll, Adler no rechazó a la religión. De hecho, argumentó un marco de
cultura ética. Este último argumentó en 1891 que aquellos que sufrían de un dolor abrumador
deberían tener el derecho a suicidarse y, además, que un médico debería estar autorizado
para ayudarle. Así Adler, se convierte en el primer estadounidense «prominente» en abogar
por el suicidio en casos donde la gente sufría una enfermedad crónica.36 Tanto Ingersoll como
Adler argumentaron a favor de la eutanasia voluntaria en adultos que padecen dolencias
terminales.36 Dowbiggin sostiene que al romper las objeciones morales previas a la eutanasia
y el suicidio, Ingersoll y Adler permitieron a otros extender la definición de eutanasia.37
El primer intento en este país para legalizar la eutanasia tuvo lugar cuando Henry Thomas
Hunt lo introdujo en la Asamblea General de Ohio de 1906.38 Esto lo hizo Hunt a costa
de Anna S. Hall una rica heredera que fue una figura importante en el movimiento de la
eutanasia durante los primeros años del siglo XX d. C. en los Estados Unidos de América. Hall
había visto morir a su madre después de una larga batalla contra un cáncer hepático y se
había dedicado a garantizar que los demás no tuvieran que soportar el mismo sufrimiento.
Con este fin, participó en una extensa campaña de redacción de cartas, reclutó a Lurana W.
Sheldon y a Maud Ballington Booth, y organizó un debate sobre la eutanasia en la reunión
anual de la American Humane Association (Asociación Humana Estadounidense) en 1905,
descrita por Jacop Appel como el primer debate público significativo sobre el tema en el
siglo XX d. C..39
El proyecto de ley de Hunt requería la administración de un anestésico para provocar la
muerte de un paciente, siempre y cuando la persona sea mayor de edad y tenga la mente
sana, y se encuentre sufriendo de una lesión fatal o una enfermedad irrevocable o un gran
dolor físico. También requería que el caso fuese atendido por un médico, el consentimiento
informado ante tres testigos y la asistencia de tres médicos que tenían que aceptar que la
recuperación del paciente era imposible. Una moción para impugnar el proyecto fue
rechazada, pero, de todas formas, el proyecto de ley no pasó pues obtuvo una votación de 79
en contra y 23 a favor.4041
Junto con la proposición de eutanasia del estado de Ohio, en 1906 el asambleísta Ross
Gregory presentó una propuesta para permitir la eutanasia a la legislatura de Iowa. Sin
embargo, la legislación de Iowa tenía un alcance más amplio que el ofrecido en Ohio. Permitió
la muerte de cualquier persona de al menos diez años de edad que sufriere una dolencia que
resultaría fatal y causaría un dolor extremo, en caso de que tuvieran una mente sana y
expresasen el deseo de apresurar artificialmente su muerte. Además, permitía que los bebés
fuesen sacrificados si estaban lo suficientemente deformados, y les permitía a los tutores
solicitar la eutanasia en nombre de sus pupilos. La legislación también impuso sanciones a los
médicos que se negaren a realizar la eutanasia cuando les fuere solicitada: una pena en
prisión de entre seis a doce meses y el pago de una multa entre 200 a 1000 dólares
estadounidenses. La propuesta resultó ser controversial;42 engendrando un debate
considerable y no fue aprobada al haberse retirado la consideración después de pasarla a la
Comisión de Salud Pública.43
Después de 1906, el debate sobre la eutanasia se redujo en intensidad, resurgiendo
periódicamente, pero no volviendo al mismo nivel de discusión hasta la década de 1930 en el
Reino Unido.40
El oponente a la eutanasia, Ian Dowbiggin (1952) argumenta que la creación temprana de
la Sociedad Estadounidense pro Eutanasia (ESA; por sus siglas en inglés) reflejó la cantidad
de procedimientos eutanásicos percibidos en ese momento, 1920, a menudo viéndolo como
un asunto de eugenesia más que como un tema relacionado con los derechos individuales.36
Dowbiggin sostiene que no todos los eugenistas se unieron a la ESA «solo por razones
eugenésicas», si no que, según postula, había claras conexiones ideológicas entre los
movimientos eugenésicos y la eutanasia.36
Década de 1930 en la Gran Bretaña[editar]
La Sociedad Voluntaria de Legalización de la Eutanasia (actualmente denominada Dignity in
Diying), fue fundada en 1935 por Charles Killick Millard. El movimiento hizo campaña para la
legalización de la eutanasia en Gran Bretaña.
En enero de 1936, el rey Jorge V recibió una dosis fatal de morfina y cocaína para acelerar su
muerte. En ese momento padecía de insuficiencia cardiorrespiratoria y la decisión de dar fin a
su vida la tomó su médico lord Bertrand Dawson.44 Aunque este evento fue mantenido en
secreto durante más de cincuenta años, la muerte de Jorge V coincidió con la legislación
propuesta en la Cámara de los Lores para legalizar la eutanasia.45
Aktion T4[editar]
Artículo principal: Aktion T4
En octubre de 1939 Adolf Hitler firmó una «nota de eutanasia» con fecha anterior al 1 de septiembre de
1939, en la que autorizaba a su médico Karl Brandt y al Reichsleiter Philipp Bouhler a implementar el
programa.
El Aktion T4 es el nombre que se le dio, en la posguerra, al asesinato en masa mediante
la eutanasia involuntaria durante la Alemania nazi.a La partícula T4 es una abreviación
de Tiergartenstraße 4, que era la dirección del departamento de la Cancillería, creado en la
primavera de 1940, en el barrio berlinés de Tiergarten, institución que reclutó y pagó al
personal asociado con el T4.b4849 Ciertos médicos alemanes fueron autorizados a seleccionar
pacientes «considerados incurablemente enfermos, después del examen médico más crítico»
y luego administrarles una «muerte por piedad» (Gnadentod).50 Después del final nominal del
programa, los médicos en instalaciones alemanas y austríacas continuaron con muchas de las
prácticas del Aktion T4, hasta la derrota de la Alemania en 1945.
Los asesinatos tuvieron lugar desde septiembre de 1939 hasta el final de la guerra Mundial en
1945, tiempo durante el cual fueron liquidadas entre 275 000 a 300 000 personasc en varios
centros de exterminio ubicados en hospitales psiquiátricos en Alemania y Austria, junto con los
de la Polonia dominada, y los del Protectorado de Bohemia y Moravia (ahora República
Checa).525354 El número de víctimas registradas inicialmente fue un desalentador total de 70
273 personas; el cual ha sido revisado, mostrándose notoriamente al alza, debido al
descubrimiento de víctimas adicionales que figuran en los archivos de la antigua Alemania
Oriental.55d Aproximadamente la mitad de los asesinados fueron tomados de los asilos de las
iglesias, a menudo con la aprobación de las autoridades protestantes o católicas de esas
instituciones.5758
A pesar de que la Santa Sede anunció el 2 de diciembre de 1940 que la política era contraria
a la ley divina natural y positiva y que «el asesinato directo de una persona inocente no esta
permitido, ya sea por defectos mentales o físicos», la declaración no fue confirmada por
algunas autoridades católicas en Alemania. Por otro lado, durante el verano de 1941, las
protestas fueron dirigidas en ese país por el obispo von Galen, cuya intervención, según
Richard J. Evans, condujo al «movimiento de protesta más fuerte, explícito y extendido contra
cualquier política desde el comienzo del Tercer Reich».59
Han sido ofrecidas varias razones para el programa, incluida la eugenesia, la compasión, la
reducción del sufrimiento, la higiene racial, la rentabilidad y la presión sobre el presupuesto de
beneficencia social.606162 La continuación no oficial de la política dio lugar a muertes
adicionales por medicamentos y medios similares, lo que resultó en 93 521 camas «vaciadas»
a finales de 1941.ef La tecnología que fue desarrollada bajo el programa Aktion T4,
particularmente el uso del gas letal para matar a un gran número de personas, fue
responsabilidad de la división médica del Ministerio del Interior del Reich, junto con el personal
que había participado en el desarrollo de la misma y luego participó en la Operación
Reinhard.66
La tecnología, el personal y las técnicas desarrollas fueron fundamentales para la
implementación de los genocidios nazis.47 Aunque el programa fue autorizado por Hitler, los
homicidios han sido vistos como asesinatos en Alemania. El número de muertos fue
aproximadamente unos 200 000g en Alemania y Austria; en otros países europeos,
aproximadamente 100 000 personas también fueron víctimas letales.5667
En el entendimiento actual, el uso del término «eutanasia» en el contexto del Aktion T4 se le
considera un eufemismo para ocultar un programa de genocidio, en el cual las personas
fueron asesinadas por «discapacidades, creencias religiosas y valores individuales
discordantes» con el régimen nazi.68 Comparado con las discusiones sobre eutanasia que
siguieron al finalizar la guerra, el programa Nazi pudo haber sido redactado en palabras que
parecen similares al uso moderno del término, la diferencia radica en que durante el T4 no
hubo «misericordia» y los pacientes no fueron necesariamente pacientes terminales.68 A pesar
de estas diferencias, el historiador y opositor a la eutanasia Ian Dowbiggin escribe que «los
orígenes de la eutanasia Nazi, como los del movimiento estadounidense pro eutanasia,
preceden al Tercer Reich y se entrelazaron con la historia de la eugenesia y el darwinismo
social, como también con los esfuerzos para desacreditar la moralidad tradicional y la ética».69
La petición de 1949 del estado de Nueva York a favor de la eutanasia y la
oposición católica[editar]
El 6 de enero de 1949, la Sociedad Estadounidense pro Eutanasia presentó a la Legislatura
del Estado de Nueva York una petición para legalizar la eutanasia, firmada por 379 ministros
protestantes y judíos, el grupo más grande de líderes religiosos que haya adoptado esta
postura. Una petición similar había sido enviada a la Legislatura de Nueva York en 1947,
firmada por aproximadamente mil médicos de Nueva York. Los líderes religiosos católicos
criticaron la petición, diciendo que tal proyecto de ley «legalizaría un pacto “asesinatosuicida”»
dicha crítica incluía una «racionalización del quinto mandamiento de la ley de Dios: “No
matarás”».70 El reverendo Robert E. McCormick dijo que:
«El objetivo final de la Sociedad pro Eutanasia se basa en el principio totalitario de que el estado es supremo y que el
individuo no tiene derecho a vivir si su permanencia en la vida es una carga u obstáculo para el estado. Los nazis
siguieron este principio y la eutanasia obligatoria se practicó como parte de su programa durante la guerra reciente.
Los ciudadanos estadounidenses del estado de Nueva York debemos hacernos esta pregunta: ¿vamos a terminar con el
trabajo de Hitler?».
—Reverendo Robert E. McCormick.70
La petición provocó tensiones entre la Sociedad Estadounidense pro Eutanasia y la Iglesia
Católica, lo que contribuyó a un clima de sentimiento anticatólico en general, en relación con
cuestiones como el control de la natalidad, la eugenesia y el control de la población. Sin
embargo, la petición no dio lugar a ningún cambio legal.36
El papa Francisco compara el aborto con ‘contratar a un sicario’
De sicarios y nazis
No es la primera vez que Francisco realiza esta analogía sobre el aborto.
En octubre de 2018 la empleó durante una audiencia general en la Plaza
de San Pedro en El Vaticano.
“¿Cómo puede ser terapéutico, civil o simplemente humano un acto que
suprime la vida inocente e indefensa en su florecimiento?”, dijo el
pontífice.
De otro lado, en junio de 2018, el papa comparó la práctica del aborto
para evitar defectos de nacimientos con la idea de los nazis de tratar de
crear una raza pura.
“He escuchado que está de moda, o que por lo menos es habitual, que
durante los primeros meses del embarazo hacen estudios para saber si
el niño está saludable o tiene algo, la primera oferta es: mandémoslo
lejos”, dijo ante una delegación de la Asociación de la Familia de Italia.
“Lo digo con dolor. El siglo pasado, el mundo entero estaba
escandalizado acerca de lo que hicieron los nazis para purificar la raza.
Hoy hacemos lo mismo, pero ahora con guantes blancos”, agregó.
La búsqueda de los nazis por una raza pura al solo permitir el nacimiento
de niños sanos fue conocida como eugenesia nazi. Incluía el aborto y la
esterilización de personas con enfermedades físicas y mentales.
Aborto
Volver a términos
¿Qué es un aborto?
El aborto consiste en la interrupción del embarazo y se puede producir tanto de forma
espontánea como inducida. Sea cual sea el caso, el aborto concluye con la expulsión
del feto a través del canal vaginal.
Aborto espontáneo
El aborto espontáneo es aquel que no se da de forma intencionada, sino a causa de una serie
de complicaciones en el feto o en la madre. Generalmente ocurre durante las 12 primeras
semanas de gestación y no precisa de ningún tipo de intervención quirúrgica, pero a partir
de la semana 20 pasa a denominarse muerte fetal. La tasa de aborto espontáneo se
encuentra entre el 15 y el 20 por ciento entre aquellas mujeres que saben que están
embarazadas.
Causas de un aborto espontáneo
Hay que tener en cuenta que más de la mitad de los óvulos fecundados no son viables y se
expulsan de forma espontánea; para la mayoría de las mujeres esto pasa desapercibido ya
que los únicos signos que se dan de este hecho es un sangrado ligeramente mayor del
habitual durante la menstruación.
Las causas de un aborto espontáneo pueden ser varias, aunque lo más común es que se deba
a problemas en los cromosomas u otros factores como niveles hormonales
anómalos, diabetes no controlada, incompetencia del cuello uterino o algunos
medicamentos. Otro tipo de causas pueden ser infecciones, obesidad, problemas físicos en
los órganos reproductores de la madre, problemas con la respuesta inmunitaria o
enfermedades graves.
La edad también puede ser un factor determinante: a mayor edad, mayor es la probabilidad
de sufrir un aborto espontáneo, especialmente a partir de los 40 años. El haber sufrido un
aborto espontáneo anteriormente también puede aumentar las posibilidades de volver a
sufrirlo.
Los abortos espontáneos son más comunes de lo que se cree popularmente. Solo en Estados
Unidos se producen casi un millón al año, lo que significa uno de cada cuatro embarazos,
tal y como recoge una encuesta realizada por investigadores de la Escuela de Medicina
Albert Einstein de la Universidad Yeshiva, en Nueva York, y publicada en mayo de 2015
en Obstetrics & Gynecology. El estudio, en el que participaron un millar de adultos
estadounidenses, revela algunas de las falsas creencias que hay en torno a este tipo de
abortos. Así, el 22 por ciento de los encuestados creía incorrectamente que opciones de
estilo de vida durante el embarazo (como fumar o consumir drogas o alcohol) son la causa
más común de aborto espontáneo. Un 76 por ciento pensaba que el estrés puede ser el
desencadenante y, un 64 por ciento, que levantar objetos pesados durante la gestación
puede malograr un embarazo, al igual que el uso previo del dispositivo intrauterino (28
por ciento) o de anticonceptivos orales (22 por ciento).